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Drama Fanfic - O.N.E: Melodías de la Vida

Tema en 'Originales' iniciado por Rodriguez Varia, 13 Octubre 2016.

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    Borealis Spiral

    Borealis Spiral Fanático

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    I'm here! Vaya, vaya, vaya. Voy a debutar en mis comentarios en esta historia xD Pero tú sabes el por qué y también sabes lo que opino de toda la historia en general hasta el penúltimo capítulo, por lo que me remitiré a comentar simplemente este último, ¿okey?

    Me ha encantado, ¿qué te puedo decir? No me esperaba para nada el desarrollo que hubo en el club con esas chicas y cómo aunque Marco quiso defenderlas, al final Chivo fue el que terminó dándoles una paliza a los aprovechados. En serio, saber que practicaba boxeo y que lo hizo precisamente para defender a sus amigos fue tan genial y por un extraño motivo me recordó a Sean xD Pero bueno. Amo al Chivo, lo sabes; por el momento es sin duda el personaje que más me gusta aunque debo añadir que también Gabriel me gusta por cómo es de tranquilo y por esto:
    Es que es tan yo xDDD El aguafiestas del grupo, pero vamos, yo adoro a esos aguafiestas, jejeje.

    En cuanto a Alex, ah, Alex... Es desesperante, sí, lo es y mucho, demasiado, a mí me está desesperando bastante y eso que empatizo un montón con esta clase de personajes. No obstante, eso no quita el hecho de que sienta a flor de piel su sufrimiento cada que Martín lo molesta. A veces creo que cada escena que pasa será insuperable y me equivoco; esta escena me pareció, wow, de todo: me dio cólera, indignación, desesperación, dolor y mucho. Me gusta la cantidad de sensaciones que me trasmites siempre que Alex y Martín entran a escena, en serio. Y estoy de acuerdo con Reydelaperdición, sería genial que Chivo le diera clases de boxeo a Alex para que aprenda a defenderse de Martín. Pero veremos si el mucho en serio se pone las pila y empieza a cambiar o de lo contrario siento que las cosas para él no avanzarán.

    Y nada más. Espero el siguiente capítulo con ansias. Te cuidas.

    Hasta otra.
     
    Última edición: 20 Septiembre 2017
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    Rodriguez Varia

    Rodriguez Varia Robot que aparenta humanidad Comentarista destacado

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    Antes que nada, disculpen que esto no sea un nuevo capítulo, pero no tardaré en subir la próxima lección: Deseaba agradecer debidamente.

    En verdad, muchas gracias por la lectura incondicional que muestran a esta historia. Me hace muy feliz y, también, he de añadir que, me gustaría poder traerles capítulos semanales como solía hacerlo. No pierdo la esperanza de que eso vuelva a pasar.


    Reydelaperdicion
    Antes que nada, muchas gracias por tomarte las molestias y leer y comentar. Pero me alegra que después de todo la historia siga siendo de tu agrado y que, pesa a los bajones y altos que tiene la historia, cada capítulo te guste ya sea por “X” o “Y” cosa. Y sobre la actitud de Marco, estoy de acuerdo contigo, acercarse y a esos tipos fue muy arriesgado. No obstante, Marco tiene mucha, pero que mucha suerte. Respecto a Alejandro, estoy consciente de lo decepcionante que puede llegar a ser; su personalidad es así por lo que tardará un poquito más en hacer un cambio, pero que llegará, llegará. Eso sí, quizá nunca llegue a la altura de Marco; pues por lo que noto, Marco se ha llevado el centro de atención de todos mis lectores y, no lo culpo, es un chico genial que tiene sobre él a un ángel (cofplucofmacof) guardián.

    Respecto a la ortografía (que no intento dar una excusa) es porque hago los capítulos al deprisa y, una vez los termino los publico, sin dedicarme a leerlos como antes. Ya de por sí tardo una barbaridad para actualizar no me imagino cuan tarde subiré si el capítulo lo leo varias veces. Pero haré mi mayor esfuerzo por traerles excelentes capítulos. Me tomaré un descanso el mes de Octubre, pues me iré de vacaciones a México con toda la intención de desestresarme, así que no pienso conectarme a ninguna red social, pero si saco un tiempito, planeo continuar con mis historias y, quizá (según mis planes) para el mes de Noviembre estar un poco aventajado y traerles actualizaciones.


    Bahamut
    Sí, debo reconocer que comprendo, en cierta forma, tu cansancio hacia la actitud de Alex. Pues, si yo estuviera en tu lugar (siendo lector), seguro sentiría y diría lo mismo puesto esa clase de personajes no suelen gustarme nada de nada y terminan sacándome de quicio. También, me gustaría sincerarme al contarte que, deseo que la actitud de Calveiro no te desanime en continuar la historia, puesto que, hasta que llegue ese “problema” o “escena” que tengo pensada en un futuro; hará zarandear a Alejandro, pero hasta entonces seguirá comportándose de esa forma tan cansina. Pero para esa escena necesito que la historia esté un poco más desarrollada y avanzada. Igualmente, debo recordar que Alejandro es un personaje muy negativo hacia sí mismo, así que por eso se deja pisotear de esa forma. No quiere ser una carga para los adultos (para nadie), añadiendo su ya experiencia negativa hacia ellos le impide confiar un 100% en ellos. Y esa clase de personas suele ser muy difícil de cambiar.

    Debo ser honesto, por extraño que sea, algunos puntos de tus comentarios me han dolido (no te lo tomes a mal, en cierta forma es bueno pues me hace meditar en lo que hago, pero si tiende a desanimarme; aunque es más bien por mi complicada situación actual que tengo que todo en la que estoy siendo muy negativo). Reitero, es bueno conocer el punto de vista de mis lectores y, me alegra que seas tan directo, aprendo con esos comentarios, de verdad.

    Sobre lo de las palabras pegadas, como ya le expliqué anteriormente, de copiar el texto a FFL; la mayoria de las oraciones se pegan, por lo que estoy despegándolas una por una; y eso es cansino. No sé como arreglar eso y, no sé si sea el programa que utilizo o la configuración en la que ésta. Pero intentaré arreglar eso para que no sea una molestia en el futuro.


    Zurel
    Me alegra verte por aquí, Darth Re... digo, Zurel. Siempre leerte me da muchos ánimos. No sabes el gusto que me da que analices las acciones de mis personajes pues es cierto; Sebastián y Juan José, a pesar de todo, no son como Martín y no están tan ciegos como éste último. Chivo es muy impulsivo, pero lo que hace, no lo hace con malas intenciones. Y lo de Alma, efectivamente, se siente amenazada por María. De nuevo, muchas gracias por tus animadoras palabras.

    Jess Blair
    ¡Bienvenida Jess! A esta interminable historia. Espero poder verte por aquí y que sigas disfrutándola. Creo que si hiciera un top de popularidad, Marco estaría en el puesto numero uno. Ha ganado el corazón de mis lectores, lo que me sorprende pues nunca pensé que ese personaje tendría esa popularidad cuando lo pensé en un principio. Desde un principio mi intención era que The Archangel Boys terminara separándose, pues así es como la trama lo requería, así que tarde o temprano iba a ocurrir, yo sabía que eso iba a causar un impacto en el lector; ese era mi intención desde un principio. Me alegra saber que funcionó. Espero no desilucionarte con lo que viene :)

    Gracias por tu comentario, lo aprecio. Tomaré en cuenta los consejos dados.


    Borealis Spiral
    Y tú sabes cuan feliz me hace leerte, ¿verdad? Muchas gracias por el apoyo por esta historia y, aún que tardes en comentar y leer, siempre que me comentas me hace feliz y me anima a continuar y darle un buen final a esta historia. Jajaja, sí, Sean: tienes razón, eso tuvo mucho de Sean, aunque Chivo es más impulsivo. Me alegra saber que Chivo te siga gustando.

    Oye, ya me conoces y saber lo que tiendo a hacer en mis historias, y que procuro que cada capítulo o escena sea por algo (además de crecimiento de personajes) así que, el que aquí se haya dado la oportunidad de relucirse el Chivo con eso, ¿puede significar algo, no? Jajaja, pero ya veremos que ocurrirá en el futuro. Y no diré más de lo que al final me arrepienta.



    Gracias a todos aquellos que han llegado hata aquí, se los agradezco un montón.
     
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  3. Índice: Lección #19.- Rumores
     
    Rodriguez Varia

    Rodriguez Varia Robot que aparenta humanidad Comentarista destacado

    Leo
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    Escritora
    Título:
    Fanfic - O.N.E: Melodías de la Vida
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    22
     
    Palabras:
    4747
    Debo decir que, me he adelantado a los hechos, para que la historia avance un poquito más, por lo que este capítulo y los tres que le siguen; serán la fusión de lo que iban a ser los seis próximos capítulos. Espero que lo disfruten.


    Lección #19.- Rumores

    La casa estuviera en completo silencio sino fuera por una mujer preocupada que caminaba de aquí allá en el pequeño espacio que conformaba la cocina, semejante a un león enjaulado. Tenía el teléfono en mano, mirando consecutivamente la hora que marcaba el horno de microondas solo para sentirse más angustiada. Se llevó el celular a su pecho y cerró los ojos esperanzada, deseosa de escuchar la voz de su hijo disculpándose de haber llegado tarde o tan solo decirles donde se encontraba.

    Las manecillas marcaron las siete. Al ver que Alejandro todavía no regresaba, añadiendo no saber dónde se encontraba le inquietaba tanto que sus ojos se cristalizaron al pensar lo peor. Negó con la cabeza para desparecer esas imágenes y pensamientos negativos. Respiró hondo en un vano intento de calmarse.

    «Pero ya verá ese muchacho cuando llegue» Había pensado, enojada, cuando habían dado las cuatro y Alex todavía no llegaba. Sin embargo, a esas alturas lo único que deseaba era en verlo. No lo regañaría. Tan solo quería verlo cruzar la puerta; la que se escuchó abrirse, ellase apresuró a ella, ilusionada.

    —Ale…

    La señora Calveiro se desilusionó al ver entrar a su marido y no a su hijo. Su vista se volvió a nublar.

    —¿Te ha llamado? —preguntó el hombre.

    Ella negó.

    —¿Pero que tiene en la cabeza ese muchacho? —El señor se mostró realmente molesto, estaba triste, pero un poco más molesto por la inapropiada actitud de su hijo menor—. Cómo no piensa en nuestra preocupación. Sabe que debe llamar y decir dónde esta. Por eso tiene celular.

    La señora Calveiro se llevó la mano la frente, no estaba para escuchar los regaños de su marido.

    —Eso no importa, solo quiero saber si se encuentra bien. ¿No estaba en el parque?

    —No. ¿Has llamado a la escuela?

    —Acabe de hacerlo. Me han dicho que lo vieron salir y que se comunicaran con los padres de sus compañeros por si está en la casa de uno de ellos. Me llamarán de vuelta para saber sobre la situación—Suspiró.

    Nunca creyó que viviría una experiencia como esa. Miguel nunca le dio problemas así, él solía llegar tarde y por ello era regañado constantemente. Mas conocía a Alejandro y él nunca se había tardado tanto por eso estaba más preocupada, porque se trataba de Alex.

    —Y es que lo peor es que no sé con quien se junta. Oh, cariño, no conozco a Alejandro, ¿dónde más puede estar? Es raro que salga, como siempre está en su habitación...

    —¿Has llamado a Miguel? Quizá él separa algo. Tal vez le contó algo que a nosotros no.

    —No quiero preocuparlo.

    La mujer miró el teléfono he hizo otro intento de llamar a Alejandro, pero como todas las veces anteriores, la llamada no entraba, dirigiéndose inmediatamente al buzón de voz. Al final,marcó a su hijo mayor, para ponerlo al tanto de la situación además de pedirle que contara si sabía algo que ellos no de Alejandro. Desafortunadamente no sabía más que ellos. Miguel nombró los posibles lugares, no obstante, el señor Calveiro ya había ido. Así que, el hijo mayor optó por recomendar que entraran a su habitación y que buscaran algo que tal vez les de una pista. Así hicieron. Para cuando marcaron las nueve de la noche, ya habían llamado a la policía para reportar que su hijo había desparecido.

    Como no habían pasado veinticuatro horas de haber visto por última vez, no se hizo publico a petición de los padres, pero los hombres de la ley no se quedaron con los brazos cruzados y también empezaron a patrullar y ha interrogar a algunos profesores hasta sus hogares.

    La noche había pasado y con ella un nuevo día.

    Para ese punto la mayoría de estudiantes el asunto le era ajeno. Alma Meza se había levantado tarareando una pegajosa canción mientras cantaba letras al azar de la misma. No recordaba donde la escuchó ni mucho menos de donde se sabía la letra. Se peinó el cabello. Se puso un poquito de maquillaje y se contempló en el espejo una vez terminó de arreglarse. Era muy bonita, para su corta edad, tenía un cuerpo ya bien formado, de una señorita. Además, se arreglaba de manera madura para aparentar un poco más de edad. Pasó sus manos desde arriba hacia abajo como planchando el uniforme y entonces dejó de sonreír cuando la imagen de alguien vino a su mente: María.

    Frunció el ceño. María no era más bonita que ella. ¿Qué le veía Marco entonces? María era plana y poco resaltaba sus caderas y menos con el tipo de ropa holgada que le veía usaba. Su rostro era redondo. Nariz chata. Sus labios eran finos y reducidos. Ni siquiera se molestaba en usar maquillaje, y las veces que la ha visto siempre llevaba el mismo peinada, no pareciera cambiarlo mucho.

    Por el contrario, ella no era plana y aunque no tenía caderas anchas si era un hecho que resaltaba más que María. Su rostro era en forma de diamante. Su nariz estaba perfectamente al acorde de su rostro. Los labios de ella era amplios. Se maquillaba ligeramente y siempre procuraba presumir su largo cabello en varios estilos de peinados. Era muy popular entre los chicos, pero a ella no le importaban ellos, ella se vestía y se arreglaba para Marco. Cuando se enteró por la madre de él, que regresaría, intentó verse lo más llamativa para él, lo más madura posible, para que se fijara en ella.

    —¡Alma, se te hace tarde! —escuchó gritar a su madre.

    Alma despertó de su embobamiento y rápidamente tomó su mochila y salió del cuarto.


    —¡Ya voy mamá!

    Al salir tomó asiento en una de las sillas de la mesa del comedory esperó su desayuno, vio a su padre, que estaba sentado a su lado, en la cabecera de la mesa, resolviendo un par de ejercicios de un pequeño libro de calculo mercantil mientras daba un par de mordiscos a su desayuno y daba sorbos al café. A la señora le molestaba que hiciera eso porque terminaba comiéndose la comida fría, mas lo dejaba ser porque el hombre lo había hecho ya una rutina.

    —Mamá.

    —¿Qué pasa Alma? No me digas que no vas a comer. No quiero que vayas a la escuela sin comer.

    —Eso no. Yo-yo solo quería saber si me podrías enseñas a cocinar.

    —¿Quieres a prender a cocinar? —preguntó la señora asombrada.

    Alma se avergonzó un poco pues era bien sabido que ella y la cocina no eran compatibles. Nunca le gustó cocinar y sus padres sabían bien eso, por ello, Alma sintió la mirada de su padre y no solo eso, la miraba realmente asombrado.

    —¿Y a ti qué te a picado, hija? ¿Por qué de repente quieres cocinar?

    —Un chico —soltó la señora desde su lugar—. ¿Qué más puede ser? No creo que exista otra fuerza que pueda hacerla querer cocinar.

    —¿Eso es verdad, hija? —interrogó el señor, con una sonrisa traviesa.

    Alma se sonrojó y se movió inquiera en su asiento antes de contestar un leve:

    —Tal vez.

    —Me gustaría que te concentraras primero en tus estudios antes de hacerte novio, —dijo la señora dejando el plato de huevos estrellados frente Alma—, pero sé que no me harás caso, así que solo te pido que tus notas no bajen.

    —Mamá, estas exagerando. Tampoco es que ya tenga novio o mañana lo tenga. Y no quiero hablar de eso con ustedes.

    El señor rió divertido ante la actitud de su pequeña.

    —¿Y por qué no, qué tiene de malo? Aunque no lo creas, yo también fui joven. Yo quiero conocerlo, si es un buen muchacho no tendré que sacar la escopeta del armario.

    —Papi, por favor, tu no tienes escopeta.

    —Pero puedo tener una.Ahora sí.

    —Pero es buena idea —dijo la señora—, haber si así te da un poquito de vergüenza y comienzas a arreglas tu habitación. O ¿quieres que él conozca tu lado flojo y desordenado?

    —¡Mamá, por favor!

    —Con gusto te enseñaré a cocinar. Es más, si investigas la comida favorita de él puede que eso sea lo primero que te enseñe.

    —¡Mamá!

    Casi todas las mañanas eran iguale. Como era la costumbre, su padre la llevó a la escuela y despidiéndose de él con un beso en la mejilla, se encaminó al salón y, como nunca faltaba, para la mala suerte de ella, se encontró a Gustavo recargado a un lado del aula, con el pie en la pared sin importarle dejar su huella pintada en ésta. Alma sintió la penetrante mirada de su compañero de clase para luego escucharlo silbar y decirle al entrar junto a ella al salón.

    —Hoy te vez exuberante, Alma, como nunca te he visto.

    —¿Por qué utilizas palabras cuyo significado no sabes? —cuestionó irónicamente.

    —Porque por algún lado tengo que ganar tu corazón. —Él sonrió—. ¿Quieres ser mi novia?

    —No.

    Anda, dí que sí. Okey, ta bien pues, si no quieres ser mi novia, entonces se mi amiga con derecho…

    Gustavo fue interrumpido al sentir la palma de ella sobre su pecho.

    —Por esa clase de comentarios nunca llegaras si quiera a forzar abrir mi corazón.

    —Oye, era broma… —terminó diciendo él acercándose a ella mientras se acariciaba la parte trasera de la cabeza, avergonzado—. Olvida lo que dije al final. ¿De acuerdo? Ah, por cierto, te has enterado de lo que ocurrió en en el segundo C.

    —¿Cuál segundo C?

    —A la clase, me refiero. ¿No? ¿Nada de nada? Yo tampoco sé con exactitud pero desde que llegue se a escuchado un rumor. Que uno de sus estudiantes desapareció, que ayer nuncase apareció a su casa.

    Alma se sorprendió al escuchar eso. Miró a Gustavo desde la altura, pues ella ya había tomado asiento y el joven seguía de pie.

    —No, no he escuchado nada. ¿Pero qué ocurrió? —Se sintió preocupada. Después de todo ese tema no solía ser frecuente en aquella ciudad. Era cierto que los niños se iban con amigos y llegaban tarde sin avisar a sus padres, pero a fin de cuentas llegaban a sus hogares. El hecho de que aquel joven no llegó a su casa y estuvo toda la noche afuera era un tema muy serio.

    Gustavo se inclinó un poco hacia ella para susurrarle:

    —Se cuanta que fue raptado.

    —No digas eso, Gustavo. Eso es de mal gusto.

    —Lo sé y no te lo digo por maldad, eso es lo que se está escuchando, que sea mentira o verdad es otra cosa.

    —¿Y sabes de quien se trata?

    —Ni idea. Los profesores están como locos, te aseguro que no tardarán en llegarnos para preguntarnos si lo conocíamos o si sabemos algo de él o esas cosas—Gustavo vio a Alma con rostro preocupado así que en forma de animarla le dijo—. Yo creo que no es nada de eso, te aseguro que tuvo alguna clase de discusión con sus padres y por eso se escapó de casa. Es lo más obvio. A esta edad, a todos se nos cruza por la cabeza escaparnos por insignificantes riñas. Lo digo por experiencia, ¡hasta yo llegué a pensar en irme de casa! Aunque son muy pocos los que lo llevana la práctica.

    Las clase dieron comienzo y, tal como Gustavo lo había mencionado, el director fue específicamente para hablar del incidente, además de decir un breve discurso sobre esa clase de incidentes. Aunque no se mencionó el nombre del muchacho, si dejó claro que están haciendo todo lo posible para descubrir lo que había pasado. Había un par de teorías, pero la más escabrosa era que había sido raptado.

    Las clases transcurrieron hasta que estas finalizaron; Alma, rápidamente, levantó sus cosas y se fue al salón de Alejandro con toda la intención de hablar con él y preguntarle sobre el chico que desapareció, sin cruzarsele por la mente que ese chico era precisamente él. Así que una vez llegó al aula, buscó con la mirada dentro de la misma en busca del muchacho, pero no lo vio.

    —¿A quién buscas? —preguntó una alumna que iba saliendo.

    —Busco a Alejandro, pero no lo veo, ¿sabes si se ha ido?

    En rostro de Alma se tornó a uno serio al observar el cambio en el rostro de la joven y antes de que pudiera dar una explicación, Meza ya sabía de que iba a hablar.

    —¿Te enteraste del chico que no regresó a su casa? —continuó ella en voz baja—. Ese chico es Alejandro —después recordó a haber visto a Alma—. Eres la chica de tercero que ha estado viendo a Alex últimamente, ¿verdad? ¿Tú no sabes dónde se encuentra ahora?

    Alma se limitó a negar.

    —Sí, supongo —dijo la chica—, por eso viniste a buscarlo.

    Sin decir ni despedirse ni agradecer nada, Alma se giró para, con paso apresurado, acercarse a la entrada mientras sacaba su móvil y marcaba al celular de Alejandro para solo obtener el mismo resultado que todos aquellos que intentaron llamarlo, su teléfono no respondía. En esos momentos no supo que hacer o como reaccionar. Se sintió angustiada y acorralada. Se sintió asustada porque le había pasado a alguien que conocía.


    ***​

    Los Eslabones estaban tocando en el local cuando Marco interrumpió el ensayo al notar el desliz que Chivo había dado. Ya había notado las tres notas malas que Edwin había cometido durante el ensayo de la primera canción que había compuesto, aun así, continuó porque no lo consideró algo sumamente grave. No obstante, no perdonó el resbalón del Chivo porque había cambiado una oración de la letra que le dio a estudiar. Era la primera ve que los cuatro ensayaron juntos con un original; antes de admitir a Edwin; Marco, Gabriel y Chivo estuvieron practicando con otras canciones.

    Gabriel, por su parte, suspiró al momento que dejaba a un lado las baquetas, pensando que Marco los detuvopor las notas fuera de lugar que Edwin tocó segundos antes. Gabriel se había dado cuenta de ello, mas se llevó una sorpresa al ver como Romelí se dirigió al vocalista.

    —Chivo, has cantado mal la letra. No es “debajo de montañas...” es “oculto bajo montañas...”

    —¿De verdad? Pero a mi parecer rima mejor; “Siempre estuvo conmigo, oculto debajo de (o bajo) montañas. Decepciones son lo que temen (que) seamos.” ¿No te parece? Es más sencillo y fácil para la audiencia aprenderse la letra. De la otra forma, tanta redundancia carga de más y… ¿no se te hace un poco forzada la letra con la música? —miró a Gabriel para tener su apoyo—. Tendría que cantar a prisa esa parte para que encajebien con la música. ¿No te lo parece?

    —Pues para eso son los ensayos, —repuso Marco—, para que tengas mejor fluidez a la hora de cantar.

    —Creo entender a Enrique —dijo Gabriel—. Personalmenteno noté un cambio radical, si no fuera porque mencionaste que la letra fue cambiada, no me hubiera dado cuenta de eso pues me pareció fluido. Creí que paraste por el error de Edwin.

    —¿Qué? ¿Cometí errores? ¿¡Y por qué no me lo dijeron antes?! —se sorprendió el nombrado, pues en su ignorancia y al ver que no fue interrumpido, pensó que estaba tocando bien. Ya se había emocionado al pensar que por fin estaba a la altura de ellos. Cual ingenuo había sido.

    —Pensé que los habías notado y habían sido unos pequeños deslices de aprendiz—dijo Gabriel, disculpándose con el muchacho ante ese hecho.

    —¡Fue más de uno!

    —Ya, Marco, Rec cometió más errores, y es cuando yo cambio un par de palabras que detienes todo. ¿Qué es ésto, dime?

    Marco se llevó la mano a la frente, suspiró.

    —Lo de Edwin puede espera un poco, ya refinará con el tiempo, pero si tú continuas cantando la letra equivocada, terminaras aprendiéndote esa mala versión. Cantala tal cual te la di a estudiar.

    —Ya, lo comprendo —dijo Chivo acercándose a la puerta para salir—. Tus canciones son sagradas y no se le debe cambiar ni una letrita. Me ha quedado más claro que el agua. Pero que quede claro que cantar no es fácil. La voz se gasta y tengo que esforzarme porque te recuerdo que todavía estoy adolorido.

    Los demás salieron detrás de Chivo, pues el último había salido para refrescarse un poco, buscando una botella de agua del refrigerador. Los demás también buscaron algo de beberpara después tomar asiento en las sillas. Descansaron un poco.

    —Pero en serio, ¿qué pasó esa noche? —insistió Edwin a que le contaran.

    Cuando vio a Chivo y le preguntó por qué tenía la cara tan llena de moretones; Marco, Gabriel y Chivo solo se limitaron a mirarse y luego Marco dijo que practicarían la canción que les había dado con anterioridad. Edwin se sintió apartado como si lo sucedido aquella noche era un secreto entre ellos.

    —No sean crueles y díganmelo —insistió, casi rogando—. La curiosidad me está matando.

    Al final se compadecieron y terminaron contándole lo que sucedió. Edwin escuchó, prestando tanta atención como si un adulto le estuviera contando una fascinante historia llena de aventura y fantasía a un niño pequeño y, su reacción no era del todo distinta.

    —No puedo creerlo —suspiró Edwin por demás anonadado una vez terminó de escuchar lo que sus compañeros le contaron de la noche pasada. Moría de ganas poder estar con ellos, si no fuera por su aún corta edad, solo un año más para ser mayor de edad.

    —Por cierto, ¿ya las has llamado? —inquirió Marco.

    —No todavía.

    —¡Ah! Y a qué estás esperando. Llámalas —dijo Edwin sorprendido pues si él estuviera en su situación esa misma noche las llamaba—. ¿A ninguna de las dos?

    —¿Y por qué no? —interrogó Marco—. Es la oportunidad perfecta para echarte novia. Por esa actitud es que no puedes conseguir novia y morirás virgen.

    —Es qué no la tengo fácil. ¿A quien le marco? Haber, ¿quién es Emilia o quién es Juana?

    —Eso no es un problema. Llamalas a las dos, pide salir con la primera, luego con la otra y después determina quien te gustó más o en su defecto quien te aguanto—dijo Marco entre risas—. O al final serán ellas quienes terminen decepcionadas.

    —Dices eso por qué tienes envidia de que fue a mí a quien dieron su número, ¿verdad? —dijo Chivo con una sonrisa picaresca en su rostro—. Porque cuando querías hacerte el héroe, salvándolas y luego llegué yo. Porque admítelo, quien sobresalió fui yo.

    Marco bufó para contestar:

    —Puedo conseguir todos los números de las chicas que quiera. Por el contrario… —miró a Chivo para reír al recordar las veces que anoche lo vio fracasar al pedir los teléfonos de las chicas a las que se les acercaba—. Pero bueno, llama a cualquiera, tampoco debes hacerlas esperar tanto.

    —Aunque no lo creas, me gustó más una de ella que la otra —terminó diciendo al meditar.

    —¿En esa situación y pudiste detallarlas? —soltó Gabriel. Él, por su parte, estaba tan preocupado por el resultado que no las recordaba, es más, ni siquiera las había detallado.

    —Por supuesto, soy hombre, en todo momento aprecio la belleza femenina. —Comenzó a recordar—. Una de ellas tenía el cabello chino y largo, vestía una blusa azul y jeans que resaltaba sus caderas, vestía sensual. La otra tenía el cabello claro, corto y ojos azules, blusa blanca y pescadores; tenía un look muy atrevido y sexy.

    Gabriel y Edwin se sorprendieron al escuchar las descripciones. Por unos instantes creyeron que bromeaba.

    —Pues si que las detallaste —terminó diciendo Gabriel.

    —Eso es increíble —dijo Edwin un poco admirado para luego concluir con un:—. Aunque no sé si debo sentirme admirado o tenerte miedo. ¿No serás un acosador, verdad?

    —Para eso tienes memoria pero no para aprenderte la canción que te di a estudiar, ¿verdad? —repuso Marco—. Aunque ahora que lo dices, la de cabello rizado es Juana y Emilia es de los ojos claros. Si fuera tú, llamaba a Emilia, creo que era extrajera. O creo que ambas lo eran. Ya no lo recuerdo bien.

    Se la pasaban bien. Todos reían y disfrutaban estando en grupo. Poco a poco iban ensanchándose más, conociendo un poquito de cada uno y, aunque a veces diferenciaban en algunos puntos de vista, no era algo tan grave. Y, una vez terminaron de charlar, cada uno estaba dispuesto a continuar con la práctica.

    —¡Marco! ¡Marco!

    El nombrado se giró poco antes de cerrar la puerta al escuchar la alterada voz de Alma.

    —¿Qué pasa? —No evitó llevarse un susto al ver como Meza ingresaba al local como nunca la había visto.

    —Marco, dime que sabes dónde esta Alejandro. Dime que Alejandro está en tu casa o aquí. —Ella buscó con la mirada la figura de Alex. Los ojos de ella reflejaron una diminuta esperanza; ilusión de que todo ese tiempo Alejandro estaba con Marco. No obstante, aquella pequeña esperanza se esfumó completamente cuando escuchó a Marco:

    —No —respondió a su vez que los demás se acercaban para saber lo que ocurría. Y por mero impulso sacó su celular del bolsillo—. No lo he visto desde antier.

    —¿Desde antier? —meditó Gabriel y luego recordó algo que le había dicho Marco ayer—. ¿No se supone que ayer te habías quedado con él en tu casa?

    —Sí, le dije que fuera cuando terminara sus clases, lo esperé por dos horas y al ver que no llegaba me fui. Y al no recibir llamada de él…—se dirigió a la joven—. ¿Por qué Alma? ¿Por qué me estás preguntando eso?

    —¿Qué le ocurrió a Alex? —Chivo fue directo al grano, preocupado al sentir como desde su interior crecía un mal presentimiento.

    Alma decayó, a punto de llorar. Su voz tembló al contarles lo que había escuchado en la escuela. No quería preocuparse.

    —Márcale, yo ya lo intenté pero no contesta millamada, quizá a ti si te conteste.

    —Esta bien, Alma, es verdad que no sabes que ocurrió —intentó calmarla al ver a la joven en ese estado—, pero tampoco pensemos en lo peor.

    —No contesta —dijo Chivo mientras alejaba su teléfono del oído. No esperó nada para marcarle. Volvió a intentar—. Nada.

    Marco lo intentó, para tener el mismo resultado. Miró a cada uno de sus compañeros con rostros preocupados.

    —¿Pero en que piensa ese niño? —balbuceó Chivo mientras se revolvía sus cabellos con los dedos—. Seguro escapó.

    —Marco —habló Gabriel—, ¿no sabes si de casualidad si allá pasó a tu casa ayer, quizás por la noche?

    —No, no lo hizo —contestó, aunque la verdad lo desconocía porque una vez lo esperó ayer y se hubo ido, no ha vuelto a casa, ni siquiera había ido a dormir ahí.

    Se masajeó los ojos al pensar que quizá ayer Alex si pasó y al no encontralo volvió a su casa solo y… Pero no era el momento de pensar cosas negativas.

    —Hay que dispersarnos —opinó Chivo.

    —¿Para qué? —indagó Gabriel.

    —¡Para buscarlo, está claro!

    —¿Pero a dónde?, ¿a qué lugares? ¿Saben por lo menos algún lugar que frecuente? ¿No creen que sus padres ya fueron a esos lugares?

    —No es el momento de ser negativo.

    —Eso no es ser negativo, Enrique, es ser realista. Yo también estoy preocupado, y me gustaría ayudar pero dime qué podemos hacer. Seguro que a estas alturas la policía ya esta haciendo algo, y sus familiares también. Solo podemos esperar y rogar que este bien.

    Chivo chistó disconforme.

    —Pues quédense ustedes aquí. —A pasos agigantados se acercó a la entrada, estaba dispuesto a contribuir en la búsqueda de Calveiro, aunque no llegaran a nada, por lo menos se sentiría que estaba haciendo algo. No podía solo quedarse quieto y esperar.

    —Preguntemos a los alrededor si lo han visto.

    Chivo se detuvo al ver a Marco darle alcance y haberle dicho eso. El vocalista dibujó media sonrisa al ver que Marco también pensaba lo mismo que él. Marco se dirigió al para decirle:

    —Seguro que debieron verlo caminar desde la escuela.

    Gabriel exhaló aire y se acercó a ellos. Por supuesto, también deseaba ayudarles.

    —Yo los llevo. Después iré manejando a los lugares más alejados para preguntar si lo han visto.

    Uniéndoseles Edwin, todos los del grupo se apresuraron a preguntar a los vecinos cerca de la escuela si lo habían visto y por que trayectos lo vieron caminar.

    Era cierto, no lo conocía bien. No sabía casi nada de él en realidad. No sabía lo que a su mente cruzaba. Ni lo que pensaba. Ni siquiera estaba del todo seguro si se sentía cómodo estando con ellos. Su rostro casi nunca cambiaba, era reservado y con una mirada muy opaca. A veces mostraba sonrisas que, sabía a la perfección, eran una mentira; una mascara que ocultaba sus verdaderos sentimientos.

    Marco lo sabía; lo sabía desde ese día en que se lo topó en la calle. Lo saludó al recordarlo como el compañero de Alma y se acercó al joven de mirada desubicada y lo saludó como mero gesto de gentileza. En su plan era saludarlo, desearle un buen día y luego irse. En ningún momento tenía la intención de invitarlo a acompañarlo. No obstante, cuando desvió su vista hacía la mochila que cargaba su espalda, la vio polvorienta y maltratada, evidenciando que el muchacho era centro de burla y de bullying en su escuela. Lo intuyó, por eso se imaginó que esa huida tuvo que estar relacionada con un problema escolar. Metía las manos al fuego a que eso era la razón.

    «¿Estabas paseando?» había preguntado con timidez.

    «Así es, estaba recordando algunos sitios y el tiempo voló. Me dirigía a ensayar… » contestó a su pregunta, pero terminó preguntándole, «¿quieres venir?»

    Sintió lástima por él.

    «Dime, ¿por qué haces eso?» Recordó la pregunta que Alma le hizo en la cochera cuando le prestó su guitarra a Alex.

    «No estoy seguro… quizás estaba interesado en la música.» Le respondió en parte. Tan solo pensó que aquel muchacho podía llegar a ser un poco más feliz con un pequeño sueño. Con una meta que alcanzar porque sentía lástima por él. Después terminó con: «Veamos si le interesa aprender o no a tocar guitarra. Solo él y el tiempo lo dirán.»

    Así era, solo el tiempo lo diría. Después de todo nunca pensó en Alejandro como un integrante de su grupo. Por lo que sí no era bueno, no importaba mientras se entretuviera, pero si en verdad mejoraba un poco, quizá, pero solo quizá lo dejaría como guitarra rítmico, pero, a decir verdad no era que le tuviera tanta fe.

    Su actitud era muy negativa y Marco sabía que eso era la barrera más grande que le impedía avanzar a Alejandro, y Marco no deseaba a nadie así en su grupo. Solo quería a los que de verdad se esforzaban por cumplir sus sueños. Gabriel era excelente, y sabía lo que deseaba. El Chivo era algo inmaduro pero sabía que su entusiasmo y carisma podía atraer a las personas, y Edwin, deseaba aprender y ser el mejor, no solo porque lo decía, su actitud lo demostraba.

    No obstante, en ese momento, realmente estaba preocupado por él. Porque en verdad se había encariñado y, ahora que lo veía frecuente en su grupo, lo consideraba como el hermano menor del grupo. Anhelaba encontrarlo. Fuera como fuera, ya era indispensable para el grupo. Por lo que corrió a un lugar y continuó corriendo, preguntando. El tiempo había avanzado. Los colores del atardecer se coloreaban sobre el cielo azul. Un par de horas más y otra noche se sumaría a la desaparición del muchacho.

    Y como si fuera el mismo destino. Al correr por una pendiente, se giró al ver la silueta de alguien sentado en un pedazo de cemento: se trataba de Alejandro.

    Y su corazón se tranquilizó y por fin pudo suspirar tranquilo. Cerró sus ojos y a paso calmado se acercó al muchacho cuya vista se agrando al verlo ahí. Sorprendido. Asustado. Perdido. Sus ojos se cristalizaron.

    —Marco... hice algo muy estúpido, ¿verdad? —preguntó con voz completamente quebrada.

    Marco se acercó a él y escondió el rostro de Alejandro entre su pecho para que terminara de desahogarse.

    —Sí, lo hiciste —respondió.




    Fin del capítulo.
    Si has llegado hasta aquí, agradezco el tiempo que has dedicado a mi historia.
     
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    Reydelaperdicion

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    Piscis
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    Hola. Tuve la suerte de que hayas publicado justo cuando estaba con tiempo disponible para leer.

    Sí que me intriga mucho lo que hizo Alejandro. El haber desaparecido así nada más sin decirle a nadie, y el tener preocupados a todos los que lo querían. Tengo ganas de ver que explicación tiene para haber hecho algo así, cual es el lugar en donde se encontraba, y por qué eligió ese lugar.

    Sobre Alma, debo decir que no pude evitar reírme. Se veía que ella estaba algo atraída por Marco, y que sentía celos de María, pero nunca pensé que llegaría a un grado tan alto como para arreglarse tanto pensando en Marco.

    El grupo, en ese primer ensayo ha demostrado que aun les está faltando espíritu de equipo, y que no entienden que el líder es Marco. Aunque como líder, el también tendría que, en primer lugar corregir a Edwin, y en segundo lugar intentar comprender al Chivo. Entiendo que él haya escrito la canción, pero no debe perder de vista que para él es más fácil la práctica porque fue él quien la escribió, mientras que los demás no lo tienen tan fácil. Aunque es solo el primer ensayo, y de seguro irán mejorando en el futuro.

    No te voy a presionar con esto, puesto que confirmaste que lo harías en algún momento, pero el próximo capítulo sería ideal para ver como van Frank y Grayish Bullet. Ya vimos el primer ensayo de Los Eslabones, y el ver un ensayo del grupo de Frank nos daría una idea de como va el progreso de su grupo y poder hacer la comparación entre el suyo y el de Marco. No voy a obligarte a hacerlo, y realmente no creo que se vea, dado a que el próximo capítulo debería centrarse en Alejandro y su desaparición, pero después de lo que se vio ahora, el siguiente sería el momento ideal para eso.

    En este capítulo noté que aun hay varias palabras unidas. Estoy seguro de que eso depende de lo que usas para escribir. Si utilizas el Word del paquete Office, no debería suceder (a mí al menos nunca me ocurrió). Pero si usas el Word de One Drive es algo que pasa (y muy seguido). No sé que editor usarás, pero el problema es de ese mismo.

    Eso es algo muy común que a más de uno le habrá pasado. No te hagas mucho problema por eso. En tanto los capítulos sigan teniendo la calidad que han tenido hasta ahora, no habrá problemas.

    Te marcaré unos errores de tipeo que encontré, para que sean más fáciles de corregir.

    No tengo nada más que decir de momento. Así que me despido hasta la próxima vez.
     
    Última edición: 24 Septiembre 2017
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  5.  
    Zurel

    Zurel Entusiasta

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    Jamás imaginé algo así de Alex. Que preocupación más grande por la que ha hecho pasar a sus familiares y amigos.

    La razón por la que Marco invitó a Alex la primera vez, fue por lástima. Éso lo supe desde un principio. U.U

    Sí es cierto que, quizás, Alex podría formar parte de su banda, pero éso solo pasará cuando Alex supere esa barrera de timidez y miedo que lo rodea.

    Creo que Marco y los demás, serán un gran apoyo para Alex a partir de éste momento. Ya que han demostrado que realmente les importa. Todo es posible para él al contar con el apoyo de todos sus nuevos amigos, pero dependerá si decide contar con su ayuda.

    Y Alma, bueno, digamos que tenía mis sospechas de que le gustaba Marco, pero han sido confirmadas aquí. No le deseo mal, pero veremos qué opina Marco respeto a una relación con ella. Así que mejor no opino nada más referente al tema.

    Ha sido un capítulo muy bueno, se te da bien el suspenso. ^^ Y no te preocupes, que a todos se nos complica actualizar nuestras historias.

    Nos vemos en la próxima oportunidad.

    Saludos.
     
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  6.  
    Bahamut

    Bahamut Entusiasta Comentarista destacado

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    Buenas.

    Hacia un tiempo que no actualizabas, pero eso se entiende. Es natural que exista un momento en que el ritmo con el que continuas la historia decante un poco. En lineas generales me gusto el giro que tuvo ahora la historia, mi modo de ver lo hace más interesante. Que Alma manifieste su gusto por Marco de esa manera en el capítulo fue gracioso. Después sabremos porque Alejandro se aisló.

    Ahora te diré algunas cosas que quisiera aclarar. Lo primero es que hasta cierto punto la historia de Alejandro me tocó, ya que a mi también me gusta tocar guitarra es por esto que la manera en que me involucro a nivel emocional con el personaje es bastante más intenso que con el resto. Entonces cuando comento tal vez soy demasiado crudo a la hora de lanzar mis impresiones y quiero que sepas que no es mi intención que te desanimes. También quiero dejar en claro que no deseo dejar de leer la historia solo por lo que pasa con Alejandro. Bien tendré en consideración a la hora de hacer ciertos comentarios, puede ser que la elección de palabras para mostrar mi punto de vista no fueron las mejores.

    Mucho ánimo y suerte.
     
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  7.  
    Lariebel

    Lariebel Beta-reader Crítico Dragoncita adorable Comentarista destacado

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    Llego a comentar súper tarde, pero es que recién tuve tiempo para leer el nuevo capítulo. Me encantó el final. No puedo más que decir que esa parte me dejó sorprendida. Mientras Marco buscaba a Alejandro, me introduje como un pez al mar en sus pensamientos y sus recuerdos. El efecto que hiciste me pareció muy logrado. Espero que la situación de Alex cambie luego de esto, ya que, supongo, le prestarían más atención. u.u
    Me gusta mucho el desarrollo de Alex y espero que siga creciendo. ♡
    Bueno, eso es todo. :3 ¡Saludos!
     
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  8.  
    Mori

    Mori Entusiasta

    Tauro
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    Gritaría como fangirl si no se viera raro. ¡Me gusto! Por que asta yo me llegue a preocupar por Alejandro, y, y, bueno, el desenlace me pareció de lo más tierno, y como ya eh dicho, me encantan muchos de los personajes de esta historia. Y bueno, eso respecto a la desaparición de Alejandro, que por suerte no la hiciste durar mucho, menos sufrimiento para nosotros.

    Me pareció simpática la reacción de los padres de Alma con la cosa del enamorado, y me saco muchas risas (Aunque lo admito, yo emparejo a Alejandro con Alma, pero no me molesta ni me desagrada que este enamorada de Marco) ¡Y como se preocuparon todos! Aparte de que me respondiste de inmediato preguntas que me estaba formulando, como la relación de los de la banda, que es buena y eso me agrada.
    Y también, por lo menos Marco, entiende un poquito más a Alejandro y puede que ahora empiece a relacionarse mejor con ellos (me refiero más a fondo, y no como conocidos que se juntan para que los ven tocar)

    Y eso, aparte de que el (¿Martin se llamaba el molestoso?) reciba de alguna forma su merecido... Rayos, yo no soy tan vengativa, por lo que el único merecido que siento que merece es que se de cuenta que lo que hace esta mal y deje de atormentar a otras personas.

    Eso, que me gusto y muchos animos para que sigas escribiendo ¡Nos vemos!
     
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  9.  
    Borealis Spiral

    Borealis Spiral Fanático

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    ¿Seis capítulos iban a ser este? ¿En serio? ¿Y de dónde ibas a sacar tanto para escribir? O_O No, pues sí que ibas a tomarte tu tiempo. ¿Quizás ibas a relatar la razón de por qué Alex se fue, a dónde fue y qué hizo en ese tiempo en el que desapareció? O quizás no, pero en este momento creo que es lo que más me interesa por conocer, ¿sabes? Pues esas palabras a Marco indican que es consciente de que hizo algo estúpido y sin embargo, no se ve que estuviera motivado a remediarlo. Entiendo que lo que le hizo Martín en el capítulo anterior fue horrible y que denotó en él algo, un pensamiento ¿cuál exactamente? Deseo saberlo.

    Buah, en fin, que he amado este capítulo, en serio que sí. De pronto sólo pensé que Alex iba a llegar tarde a su casa al leer toda esa escena de su madre preocupada y tal, pero no pensé que desaparecería así como así. En serio que no; me angustié y también pensé de pronto que algo muy malo le había pasado. No me sorprende que todos se pusieran tan inquietos cuando Alma les dio la noticia; o sea, no serían los mejores amigos del chico, pero lo conocías.

    En cuanto al razonamiento de Marco de por qué lo integró al grupo y le dio un pequeño sueño de aprender a tocar guitarra: por lástima. Bien, lo entiendo, en serio que sí; a mí me también me da lástima Alejandro. Pero confesaré que me dolió un poco saber que Marco supo de inmediato que era víctima de bullying y de todos modos no tocó el tema con él o no se prestó a decirle sus sospechas a sus padres o algo. ¿Pero sabes? Tampoco puedo estar del todo molesta con él porque si fuera yo, tampoco me metería en asuntos que no me corresponden. En realidad es complicado, pero eso lo hace más realista y al menos ya hallaron al muchacho.

    En cuanto al altercado en el ensayo, jejeje, me dio gracia, pues igual que Reydelaperdición creo que aún les falta un poco de ese espíritu de equipo; llevar un grupo no es sencillo y creo que Marco ya debería saberlo teniendo en cuenta que antes estuvo en uno. Veremos si terminan puliéndose todos, o casi todos, pues de Gabriel no parece haber quejas, ¿eh? Ah, lo de Alma y su conversación con sus padres sobre el asunto del posible enamorado me hizo risa xD Ya sospechaba también que Alma gustaba mucho de Marco, pero ahora me queda más que claro, pero sinceramente, con la diferencia de edad entre ellos, no me los imagino juntos, ¿sabes? Creo que también soy partidaria del Alex/Alma como Mori. Veremos cómo se desenvuelve. Me despido esperando que estés bien y te cuidas, carnala.

    Hasta otra.
     
    Última edición: 4 Noviembre 2017
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  10. Índice: Lección #20.- El día perdido
     
    Rodriguez Varia

    Rodriguez Varia Robot que aparenta humanidad Comentarista destacado

    Leo
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    Título:
    Fanfic - O.N.E: Melodías de la Vida
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    22
     
    Palabras:
    4925
    Muchas gracias por seguir sintonizando esta humilde historia que tiene un pedacito de mi corazoncito. Me encantaría responder a cada uno su comentario, sería mi forma de agradecer por el apoyo y la paciencia de esperar por nuevo capítulo. Últimamente, saliendo de un estado depresivo, me siento con energía para continuar escribiendo.

    Solo quiero hacerle llegar a Reydelaperdicion que, sé muy bien que esperas leer sobre Frank y su grupo (tú y yo somos fans de Grayish Bullet, aunque he de mencionar que la historia se centra en Alejandro por ser el protagonista y de Marco por ser persoanje principal) Yo también ansió escribir de ellos, es más, me adelnate y escribí un poco. Pero como vez, todavía no es es el momento adecuado de nombrarlos pues ya tengo cronológicamente la historia, y se cuando van a salir. Y para que estés con expectativa, te lo diré, saldrán en el capítulo 22. Así que, solo un capítulo más para leer un poco de ellos.

    Oh, y antes de leer; ¿ni una idea de dónde pudo estar nuestro querido y problemático Alex?


    Lección #20.- El día perdido



    Alejandro se levantó y secó sus lágrimas mientras dejaba aquellos cuadernos donde ahora permanecían; en la basura. Con pesadez salió de la escuela. Miró por última vez la instalación escolar. Frunció el ceño. Como odiaba la secundaría. Deseaba que ésta terminara de una buena vez. Nunca pensó que sus días de secundaría serían los peores años de su vida; eso es lo que creía. Pensaba que una vez entrara a la preparatoria su vida iba a cambiar.

    Caminó hacia rumbo desconocido. No tenía en mente un rumbo o destino especifico. Tan solo deseaba caminar y caminar. Perderse entre las calles. Tampoco tenía ganas de ir a su casa. Solo quería paz, perderse entre sus pensamientos y problemas.

    Seguir huyendo.

    Un par de minutos se detuvo con la respiración entrecortada porque había subido una colina. Lo de que tenía una condición lamentable era muy cierto. Decidió detenerse un rato a respirar aire mientras miraba a su alrededor. Se percató que había llegado a un lugar al que nunca había ido. Se sentó en una baqueta pero un perro comenzó a ladrar y la dueña de la casa salió con rostro de pocos amigos. Alejando se giró y sonrió, sin embargo, aquella sonrisa pareció enfadar a la mujer porque sin tentarse el corazón lo corrió se «su» banqueta porque molestaba a su perro.

    Alejandro se fue de ese lugar y caminó hasta que llegó a una cancha de fútbol donde vio a un grupo de jóvenes de su edad jugando. Se les veía tan despreocupados, riendo, charlando, que por unos instantes se le antojó estar con ellos. Pero no. Aquello era una idea muy perfecta para alguien como él; un cobarde.

    Sabía que podía hacerle frente a Martín. Sabía que desde un principio pudo evitar su situación, pero aún así, aún así seguía dejándose tortura porque no se armaba de valor. Quizás tenían razón, era un tonto por dejarse mangonear.

    Sacó el celular y comenzó a jugar un RPG que había descargado. Se sentó en una de las bancas que adornaban aquella cancha. Se pasó el tiempo jugando.

    —Ahh —suspiró de frustración al perder por cuarta vez—. ¿Por qué siempre pierdo con este jefe? —susurró.

    Estaba dos niveles más arriba que el jefe final de esa sección y estaba atascado en el mismo lugar. Suspiró al guardar la jugada, ya se había cansado. Volvió a suspirar y levantó la vista hacia el cielo. Se levantó mientrasse estiraba el cuerpo, volvió la atención al celular y buscó los contactos. Los pasó rápido hasta que de detuvo en el de Marco, deseó llamarle, se suponía que hoy debía ir a llevarle la guitarra, pero no quería. Sus ojos se posaron al contacto que decía: «Richi». Sin pensárselo dos veces, marcó. Se llevó el celular a la oreja. Era la primera vez que le marcaba desde que obtuvo su número de teléfono.

    Por una extraña razón deseaba hablar con él, como si escuchándolo aquellos días volverían.

    —Que sorpresa, Alex —escuchó la entusiasta voz de su amigo. Y Alejandro no evitó alegrarse al escucharlo. La misma voz de siempre—. ¿Eres tú verda?

    —Hola, Richi —saludó, simulando el mismo tono de alegría que su amigo—. Cuanto tiempo, ¿verdad? Sí, soy yo, el mismo. Oye, ¿estás ocupado?

    —¿Por qué?

    —Bueno, pensé en —Por un instante dudó en continuar y deseó colgar—, ir a verte. Pero si estas ocupado puedo ir en otra ocasión más oportuna para ti.

    —¡Eso suena genial, Alex! Claro que puedes venir… ah, ahora estoy en práctica pero más o menos en una hora salgo.

    —¿Vives dónde mismo?

    —No, me mudé, ¿no te lo dije? Ah olvidadizo que soy, perdón, soy un caso —Rio muy divertido—. ¿Sabes dónde está el museo?

    —El del panteón.

    —El nuevo… ¿no? Está bien… a espera... estoy hablando con alguien, dame un minuto, voy enseguida.

    Parecía muy ocupado. Había hablado en un inoportuno momento. Se escuchaban voces del otro lado.

    —Richi, puedo hablarte más tarde si...

    —Te digo ahora, Alex. ¿Sabes dónde está el puente nuevo?

    —¿El de la Alta-vista?

    —Sí, ese. Allí cerca hicieron un museo nuevo, ¿no lo sabías? Bueno, da igual. Nos vemos allí en una hora, ¿sí? Mi casa está cerca. Nos vemos entonces Alex.

    La llamada finalizó. Alejandro guardó el celular y se encaminó hacía el lugar de encuentro. Estaba hasta el otro lado de la ciudad por lo que agradeció que la ciudad no fuera tan grande y que, aunque cansado y a paso lento, llegó a tiempo. Subió al puente y lo esperó ahí, acuclillado mientras jugaba para pasar el tiempo.

    A pocos minutos y con la batería en lo mínimo, Alejandro comenzó a ver detenidamente los carros pasar de un lado a otro hasta que, a lo lejos, vio la figura de Ricardo trotar hacia él y cuanto más lo tenía cerca, los nervios aumentaron.

    —¿Richi? —lo miró de pies a cabeza—. Te ves diferente. E iba a preguntar lo obvio, si había subido de peso, sin embrago, se guardó el comentario por evidentes razones.

    Ricardo había subido de peso. Sus cachetes estaban colorados y su respiración estaba entre cortada, indicando que había llegado corriendo al hacersele un poco tarde. Fue inevitable para Calveiro sorprenderse de ver a un Ricardo tan diferente a como lo recordaba.

    —Pero mira quién habla —sonrió Ricardo, sabiendo el significado de las palabras de su viejo amigo—. Si tú si que te ves diferente. Por lo menos no parezco una momia. Un par de Kilos menos y desaparecerás de por vida, amigo. No sabes lo feliz que estoy que hayas venido.

    La esencia de Ricardo no había cambiando en nada. Seguía siendo el niño energético que conoció en primaria. Le dio un poco de envidia porque Alex si que había cambiado mucho desde esa época. Después ambos emprendieron su camino a la casa de Ricardo; este último no solo siendo de guía, también platicando mucho, viendo que nada en él cambió pues seguía derivando mucho en cada tema. Por unos instantes Alex se preguntó si su físico y aquella costumbre no hizo que Richi fuera objeto de burlas. Pero lo dudaba, el joven a su lado emanaba una felicidad que contagiaba hasta al más serio.

    Como Alex le preguntó que estaba ensayando cuando le habló, Ricardo le contó que tomaba dos clases por las tardes; dos días a la semana asistía a clases de violín, otro par de días asistíaa otra a clases de teatro, y solo tres horas a la semana iba a un pequeño curso donde le enseñaban lo más básico de cinematográfica pues le recordó que le había dicho que deseaba ser director de películas. Ricardo si que tenía una vida ocupada, cuando le decía que estaba ocupadísimo en el chat del videojuego era verdad y él se quejaba de que estaba ocupado con las tareas que le dejaban el clases. Su vida no era comparable con la de Ricardo.

    —¿Yo? —se preguntó Alex a la pregunta que le hizo Richi.

    —Sí, nunca me has dicho que es lo que quieres ser —dijo Ricardo.

    —Mmm, es que no estoy muy seguro, la verdad.

    —Debe haber algo por ahí. ¿No? ¿Nada?

    Los dos se detuvieron en la entrada de la casa de Ricardo.

    —Quiero ser compositor —dijo con un poco de vergüenza.

    —¿Compositor?

    —De música. Tocar Rock. Ser un músico. Eso es lo que quiero.

    —Es una buena meta —finalizó el joven abriendo la puerta de la casa e invitando a su amigo a pasar.

    Alejandro saludó a la señora, quien se alegró de verlo ahí. Ella se alistaba para irse a trabajar y solo esperaba a que su hijo regresara. La mujer los dejó solos sin antes decirles que la comida estaba hecha y que solo la calentaran en el microondas. Además de advertirle, como todos los días, a su hijo que no le abriera a nadie y que no olvidara cerrar la puerta con llave y con seguro una vez recogieran a Alejandro, que siempre tuviera su celular a la mano, que llamara para cualquier emergencia, y por supuesto, que no se desvelara.

    Ricardo no tenía padre. Su madre era soltera por lo que lo estaba criándolo solay estaba haciendo un trabajo excelente pues Ricardo se veía tan educado y obediente como para que la madre pudiera salir sin preocuparse.

    —¿Ya comistes? —preguntó Ricardo y Alex negó.

    Los dos se sirvieron, y mientras se calentabansus porciones, Ricardo le mencionaba que extrañaba el espagueti de la señora Margarita, la madre de Alex.Poco después se sentaron en la mesa a comer.

    —¿Qué tal te va en la escuela? —indagó Ricardo.

    —Muy bien, no me quejo. Algunas clases son aburridas, como siempre —contestó Alex, sin verlo a los ojos.

    —Ah, sí, no me recuerdes que de todas las clases me duermo en la clase de historia. ¡Es la clase más aburrida!

    —Bueno, creo que es valido después de todo tienes una vida muy ocupada —dijo Alex.

    —¿Qué quieres hacer? —preguntó entusiasmado Ricardo cuando terminaron de comer.

    —Lo qué sea estará bien.

    —¿Seguro? ¿No quieres hacer algo especifico? Qué te parece jugar, tengo un par de juegos nuevos, se puede jugar con un compañero —dijo mientras caminaba a la sala, en donde tenía una consola de videojuego y una estantería enorme de varios discos de juegos, el muchacho continuaba—: He invitado a Manuel y a Rogelio, a mis amigos de la secundaria, pero a ellos no les gustan los videojuegos, ¿puedes creelo? Existe gente así.

    Alejandro tomó su celular para darse cuenta que este no encendía, la batería se había agotado por completo.

    —¿Tienes un cargador? La batería de mi teléfono se agotó.

    —Claro, ven.

    Ricardo lo guió hasta su alcoba. Alejandro admiró el montón de cosas que el muchacho tenía. Varias repisas colgaban de las paredes, de las que tenían montones de figuras de colección de personajes iconos de los videojuegos, desde nuevos hasta clásicos. Alex los miró con la boca abierta, tenía una colección que todo gamer desearía tener. También le echó un ojo a la computadora Alienware que reposaba en un escritorio. Hasta alcanzó a ver que tenía varios cómics entre las repisas que tenía el escritorio. E inconscientemente se acercó a una de ellas y tomó un cómic de Batman, lo ojeó con manos temblorosas porque nunca creyó tener un cómic en sus manos.

    —¿Lees cómics? —preguntó el muchacho acercándose a Calveiro.

    —¿Eh? —Alex dejó el cómic en su lugar—. No en realidad. Pero…

    —Si quieres llevarte algunos, puedes hacerlo.

    —No, no, estoy bien. Quizás otro día.

    —¿En serio? Está bien —Le enseñó el cargador—. Aquí está.

    Alex lo miró y no se sorprendió para nada. El puerto no era compatible con el celular que él poseia. Ricardo se dio cuenta y sonriendo avergonzado, al final dijo que quizá su madre tenía otro. Poco después, dejando el teléfono de Calveiro cargando, se dirigieron a la sala y encendiendo la consola, comenzaron a jugar. Alejandro, a pesar de ser la primera vez que jugaba esa tipo de juegos, terminaba ganando. No cabía duda, Alex era bueno en ellos, siempre lo había sido.

    —Qué genial, Alex. Eres genial. ¿De verdad nunca había jugado a esto?

    El joven negó mientras sus ojos se iluminaban al escuchar ese comentario. No se arrepentía de haber ido a su casa. Y, por una vez en su vida, se sintió tan genial estando con Ricardo porque este último lo alababa. A Alejandro le fascinó escucharlo expresarse de esa manera.

    —¿Sabes tocar la guitarra? —Ricardo se emocionó al escucharlo decir eso—. Eres increíble, Alex. ¿Qué te parece si un día de estos tocamos juntos? Tú la guitarra y yo el violín. Ambos instrumentos sonarían genial, ¿no?

    —Sí, lo sería. —Sonrió nervioso—. Por cierto, ¿te conté que tengo amigos músicos? Ellos son increíbles. Se hacen llamar Los Eslabones. El líder de ellos estaba en el grupo de The Archagel Boys que era un grupo muy popular y reconocido en Aguas. Por ahora, Los Eslabones, que son un nuevo grupo, no son muy conocidos pero lo serán en un futuro y quizá algún día me uniré a ellos, eso me dijeron, que cuando tocara bien la guitarra sería su guitarrista rítmico y tal vez hasta sea su guitarrista líder.

    »Me gustaría que conocieras a Marco, es el tipo más buena onda del mundo. Él es el actual bajo, pero sabe tocar la guitarra tan bien como lo hace en el bajo. Y él es amigo de otro guitarrista famoso, Frank, que también esta formando un grupo nuevo. El actual guitarrista de Los Eslabones no están bueno, es un novato, aunque en un poco mejor que yo, pero no están bueno. Así que todavía tengo oportunidad de ganarle.» Había dicho. Se había emocionado de más, llamando al atención de Ricardo y dejando de lado el juego de carreras que jugaban.

    —Que suerte tienes de conocer a gente famosa,amigo. Me gustaría estar en tus zapatos y, no es broma.

    Alex volvió la vista a la pantalla mientras su rostro dibujaba una sonrisa al sentirse alabado.

    —A mi me gustaría estar en los tuyos —dijo, demostrando una falsa actitud de modestia.

    —No, no, en serio creo que eres increíble. Siempre me has parecido alguien genial. ¿Recuerdas las absurdas leyendas que se contaban sobre los baños viejos de abajo de la primaria? Se decía que allí había muerto una alumna, que el techo se le había caído en cima y que su fantasma rondaba por ahí. Aquel día que bajamos para cerciorarnos de si esa leyenda era real o no, ni yo, ni Fabián quería entrar, ¿te acuerdas?. Estábamos enfrente de la puerta. El lugar se veía solitario y hasta escuchamos los respiros de ella y sus pasos. Nos dio tanto miedo queno quisimos entrar a comprobar. El único que entró fuistes tú.

    Comenzaron a platicar sobre esos días. Sobre las hazañas de un Alejandro más joven. Era tan egoísta que había ido con Ricardo solo para escucharlo decir lo genial que había sido, agradeciendo que el muchacho solo conoció aquella faceta y no conocía la patética faceta de secundaria. Eso porque necesitaba escuchar. Escuchar a alguien que solo recordaba la sombra que alguna vez fue. Porque sí, Ricardo lo estaba sobrevalorando; alimentando las mentiras del joven de mirada verde.

    De esa manera, entre un cúmulo de realidades, fantasías y mentiras, el día transcurrió hasta que estuvo apunto de anochecer. Fue cuando, Alejandro, sintiéndose como la cenicienta donde la magia terminaría a media noche, observó la hora para cerciorarse lo tarde que era. Frunció el ceño. El día había pasado muy rápido y no se había divertido tanto. No deseaba que aquella magia terminara. No quería irse.

    —¿Te vas? —preguntó Ricardo con un tono algo triste. A diferencia de sus dos amigos frikis con los que se juntaba, se divertía mucho con Alex porque a él si que le gustaban los videojuegos.

    La pregunta la saboreó tentadora, más aún la respuesta.

    —No —contestó—. Me quedaré a dormir —finalizó.

    —¿Y estás seguro? ¿Tus padres lo sabes?

    Era cierto, no había llamado a sus padres. Pero sabía que si lo hacía, le obligarían a regresar a casa. Si vio en la tentación de encender su teléfono, el que todavía estaba enchufado y apagado, para mandar un mensaje y decir dónde estaba, qué hacía y qué se encontraba bien, pero sabía que en el momento en que lo hiciera, aquel día iba a terminar. Lo regañarían. Lo irían a buscar y ahí todo terminaría, volvería a su vida normal. Así que no meditó bien en las verdaderas consecuencias porque no deseaba hacerlo y contestó un seguro:

    —Yo se los dije, que después de clases me pasaría la noche aquí.

    Pasaron el resto del día jugando, platicando y comiendo botanas. Pasándola muy bien. Entre risas y chistes ocurrentes de Richi. Era lo que tanto Alex anhelaba, un día como ese. Así pasó la noche, desvelándose como desvelando a su amigo. Al final, antes de la madrugada, el joven de cabellos negros se levantó de la cama improvisada que ambos hicieron, se iría antes de despertar a Richi, quien lo vio moverse en la cama.

    —Alex —escuchó el susurró de Ricardo.

    Alejandro se quedó inmóvil y sin decir nada.

    —Tus padres no te dejaron quedarte, ¿verdad?

    Aquella palabras fueron un cubetazo de agua fría. Cada musculo de él se tensó. Su corazón comenzó a latir con rapidez, nervioso, sudando frío.

    —¿Te peleaste con ellos? —interrogó mientras se levantaba de la cama y bostezaba de cansancio.

    —E-es una larga historia —respondió, desganado. Richi ya lo sabía y realmente no sabía cuanto sabía de sus mentiras—. ¿ Y cómo lo supiste? —quiso saber.

    —Bueno…—volvió a bostezar—. Si te hubieran dejado venir a dormir hubiera traído una muda de ropa. Y es un poco raro que te hayan dado permiso entre la semana.

    Sonrió avergonzado.

    —Me has pillado —dijo Alejandro—. Ayer se enfadó papá conmigo por algo y, me enojé y salí corriendo de casa y fue cuando te llamé.

    —En el problemón que te meterás cuando llegues a casa. Si que eres un temerario, Alex, yo ni en mil años me escaparía de casa ni aunque me enojará con mamá.

    No tenía ni idea de las consecuencias que resultarían por aquello que había hecho. Fue cuando meditó un poco más de que se había metido en un gran problema. Ya le andaría con sus padres. Ya escuchaba la voz de su padre gritándole y castigándole todo.

    —Ya… es mejor que nunca lo hagas —dijo en voz baja, sintiendo no ser el más indicado para darle ese consejo. —Ya debo irme y, perdón por despertarte.

    Ricardo se levantó y lo guió hasta la salida como buen anfitrión que era.

    —Me la pasé genial contigo, pero, Alex —obtuvo la atención de Calveiro antes de que saliera—. No vuelvas a escaparte. Piensa en que tus padres te dicen esas cosas por tu bien, ¿va? Te puedes enojar con ellos pero, te siguen queriendo.

    —Bueno, puede que no nos veamos por un largo tiempo, ni por llamada ni por el videojuego —dijo aquello a saber que le castigarían la computadora y quizá le quitarían el teléfono por un tiempo pues como no había avisado donde estaría, para qué lo necesitaba.

    Alejandro se despidió, caminó un par de pasos y, nubló su mirada. Ricardo era tan buena persona que le dolió haberle mentido de esa manera. Caminó. Caminó por las calles que poco a poco iban teniendo vida. Caminó de nuevo a ningún lugar. Caminó por la fresca mañana, mirando el cielo aclararse. Sacó su celular y lo encendió, puesto todavía lo tenía apagado, lo encendió solo para cerciorarse los sinfines de mensajes y llamadas perdidas. Llamadas de sus padres, pero no solo esas, comenzó a sentirse mal al saber que, tenía llamadas y mensajes de números no registrados, de Alma y, de Marco.

    Se formó un nudo en su garganta al leer uno de los tantos mensajes de su madre:

    «Hijo, solo necesito saber que estás bien. Escríbeme.»

    «Estoy preocupada, hijo, ¿dónde estás? Respóndeme, ¿estás bien?»

    No pudo leer más porque si lo hacía lloraría. Imaginó el rostro lleno de preocupación de su madre mientras escribía aquella oración. Deseó contestarle, y lo iba a hacer, ya tenía el mensaje escrito, pero, desistió, no pudo enviarlo porque tuvo miedo.

    Sintió un enorme y gran peso sobre su espalda mientras un sentimiento de pesadumbres crecía en su interior. Seguía recibiendo las llamadas y mensajes de sus padres y de Marco. Y seguía dudando en si contestar o no. Aunque tarde o temprano tenía que responderles y volver. Y fue, en el transcurso de la tarde que, caminado hasta las orillas de la ciudad, cansado, se sentó en un pedazo de cemento que había por ahí, volvió a su teléfono para esta vez, escribir que estaba bien, por lo menos para que lo supieran.

    Sin embargo, su atención se desvió al ver la figura de alguien pasar a lado, deteniéndose. Los ojos de Alejandro se engrandaron al ver que se trataba de Marco quien a paso lento se acercaba. Por unos instantes, Alex deseó correr, apartarse de la vista de Marco. ¿Lo había estado buscando?

    —Marco… —se quebró ahí porque cayó en cuanta de lo que en verdad había hecho, como si ver a Romelí ahí fuera una bofetada de la realidad, de lo que estuvo ignorando; había preocupado a todos—... hice algo muy estúpido, ¿verdad?

    Comenzó a derramar lágrimas mientras Marco lo acercaba a su pecho y le decía:

    —Sí, lo hiciste.

    —Lo siento —dijo el joven apartándose al sentirse muy ruborizado y sorbía por la nariz.

    —No creo que debas disculparte conmigo —dijo Marco mientras sacaba su celular y buscaba algo en él—. ¿Estás mejor? —Desvió la vista hacia el joven al momento que se llevaba el teléfono

    Alex asintió mientras se limpiaba el agua seca de las mejillas.

    —Lo encontré —Se apresuró a decir Marco cuando contestó en el otro lado—. Parece que está bien. No parece que le haya pasado nada grave —Miraba al menor de vez en cuando mientras hablaba. Alejandro se mantuvo en silencio—. Dónde estamos… mmm, no tengo ni idea. Estamos cerca de la salida hacia La Soledad. —Rio de algo—. Ni idea. Salimos a la terracería*, te esperamos ahí. Vamos —se dirigió a Alejandro, quien lo siguió—. Gabriel vendrá a buscarnos.

    Llegaron hasta el camino y esperaron a que Gabriel llegara.

    —¿Y? ¿Qué pasó? —interrogó el mayor—. ¿Por qué escapaste de esa forma, Alex?

    —Porque fui un tonto y no pensé, por eso —Aquellas palabras eran arrastradas por el aire terroso del ambiente.

    —Nos tenías a todo preocupados. A Alma, al Chivo, a Gabriel a Edwin, a mi. A tus padres. Siempre existen maneras de afrontar las cosas —dijo en voz baja, ganándose la atención del joven, quien volvió a desviar la vista al escuchar una camioneta acercarse.

    La furgoneta de Soto se estacionó a su frente. Allí estaba todo el equipo. Chivo se bajó del carro a toda prisa, y como si fuera pariente de aquel joven, se le acercó, lo agarró de los hombros y le dijo:

    —Pero es que estas loco, o qué, muchacho. ¿Por qué desapareciste de esa forma? ¿Eh? ¿No te pasó nada, verdad? ¿Está todo bien?

    —Estoy bien.

    Todos sonrieron al escucharlo porque era lo que esperaban escuchar, que estaba bien. Lo veían bien, nada fuera de lo normal. Quizá se le veía un poco pálido y cansado.

    —Anda, me sorprendí escuchar que no llegaste a casa, Alex—dijo Edwin estirándose desde la parte de atrás y en son de broma, en una forma de ver su tranquilidad de verlo bien—. No me imaginaba que fueras ese tipo de chicos, de los que huían. Marco, deberías escribir la canción de un chico que se escapó de casa y se quedó a dormir en casa de su damisela.

    Enrique lo miró sin gracia.

    —Eso es de muy mal gusto, Rec.

    —Sería una buena canción —concluyó volviendo a sentarse.

    —Alex —habló Gabriel dibujando media sonrisa, no del todo contesto pues sabía que lo que hizo no era para festejarlo, pero un poco feliz de haber dado con él—. No vuelvas a hacer eso. Tenias a Alma, a Marco y a Enrique demasiados preocupados. Imaginate como estarán tus padres. ¿Pasaste toda la noche afuera, en la calle? —interrogó mientras Chivo, Marco y Alejandro se subían al vehículo.

    —No —contestó—. Estuve en casa de un viejo amigo.

    —Así que un amigo, ¿eh? —exclamó Chivo—. ¿Y se puede saber la razón de tu escape? —lo miró con seriedad.

    —Po-por un problema que tuve con papá. Me quitó mis videojuegos y, pues, me enojé y lo primero en que pensé fue en irme de casa, y al final me quedé en casa de ese amigo.

    —¿Solo por eso? —cuestionó Edwin en un suspiro. No dudaba que existiera esa clase de chicos, pero, nunca creyó que Alejandro fuera de ese tipo súper fanático como para eso—. Debe gustarte mucho eso para haber tomado esa decisión.

    —Escucha, que para la próxima que ocurra algo sí, no vuelvas a hacer eso —advirtió Chivo, como hermano sobreprotector—. Mejor llamanos. Estamos para ayudarte. No estás solo.

    La furgoneta se dirigió al hogar Calveriro. Alejandro no evitó sentirse un tanto incomodo cuando un silencio sepulcral invadió el ambiente. Nadie dijo nada. Todos se mantenían en sus pensamientos. Asomándose por la ventana, Alex comenzó a reconocer las calles al mismo tiempo que se sentía inquiero, sin poder tener la vista fija en un lugar; sus ojos pasaban de su celular, hacia afuera, a los muchachos.

    Sus manos se movieron con impaciencia encendiendo y apagando la pantalla del teléfono. Y armándose de valor, escribió un mensaje:

    «Voy camino a casa»

    Le envió el mensaje a su madre.

    Un par de minutos después, la furgoneta se paró del otro lado de la casa de Alejandro.

    —Gracias —susurró. Abrió la puerta. Estaba cansado y tenía mucha hambre.

    —Nos vemos, Alex —escuchó decirle Marco.

    Sin mirarlo, bajó del automóvil y al tiempo en que cerraba la puerta, escuchó la puerta de su casa abrirse para ver a su madre salir apresurada. Las lágrimas de ella no se hicieron esperar al ver a su hijo. No le dio ni siquiera la oportunidad de cruzar la calle cuando se lanzó a abrazarlo, sollozando feliz de verlo con vida, de verlo sano y salvo.

    Lo apretó con fuerza como si el día ausente hubiera sido un año completo. No lo soltó y aunque Alejandro en un momento sintió que ella lo apretaba de más, no dijo nada, dejó que lo apretujara. Sintiéndose un terrible hijo al escucharle susurrar lo preocupada que estaba, pero lo feliz de verlo. Despegándose un poco de él, lo tomó del rostro y lo miró con aquellos ojos cristalinos y le preguntó si está bien, si estaba herido, si le dolía algo, si tenía hambre, y un sinfín de preguntas mientras se limpia los ojos y cachetes. Se irguió, y respiró lentamente en son de calmarse un poco.

    Alejandro divisó la figura de su padre en la puerta pero no se volteó a verlo cuando pasó a su lado una vez su madre y él entraron. Se sentó en una de las sillas del comedor, con la cabeza agachada, sin tener el animo de ver a los ojos a sus padres.

    Esperó los regaño, mas lo único que escuchaba era el freír de la comida que su madre preparaba.Esperaba los gritos; aquellas riñas que se merecía. Estaba muy incomodo. Se sobresaltó un poco cuando su madre le llevó el plato de comida. Con la vista la siguió hasta que se sentó a un lado de su marido. Esbozó una sonrisa y echó un vistazo como la mano de ella estaba sobre la mano de su padre.

    A su padre lo vio inusualmente callado y aquello solo le incomodaba más, sin embargo,comprendió que su madre era quien retenía a su padrederegañarloen esos momentos. Quizá esperando a que todos estuvieran más tranquilo.

    —¿No te gustó? —preguntó la mujer al ver que Alex solo observaba el plato pensativo, ni siquiera había tomado los cubiertos y solo le había dado un par de sorbos al agua que le sirvió—. ¿Quieres que te prepare otra cosa?

    —No —respondió al ver que ella estaba dispuesta a levantarse y prepararle otra cosa a su gusto—. Está bien esto —Tomó la cuchara y con ella agarró un poco del guisado.

    Había bajado la furgoneta mucha hambre, pero por extraño que pareciera, ya ésta se había esfumado. Seguro era debido al nudo en la garganta que se le había formado y que le impedía querer comer. No obstante, hizo el esfuerzo. Se llevó la comida a la boca y la masticó poco a poco, e hizo un gran esfuerzo para tragar aquello que le pasó por la garganta como si fuera una chispa de fuego y por un momento pensó que lo devolvería, pero fue una gota perdida la que cayó en el plato y muchas más que empaparon el guisado.

    —Lo siento —dijo entre sollozos.

    Margarita se acercó a él para abrazarlo, consolarlo y acompañarlo en sus lágrimas mientras su padre lloraba en silencio ante la escena.

    —Lo siento mucho, en verdad. Lo siento, lo siento mamá —decía entre bocanadas de aire.

    Estaba arrepentido de corazón. Porque su madre era tan buena y él un hijo ingrato. Lloró amargamente como nunca lo había hecho pues sabía que había hecho algo imperdonable.





    *Terracería (Méx): Camino de tierra.
     

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