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    • Microrrelato para historias de entre 21 a 100 palabras.
    • Drabble para historias de entre 101 a 500 palabras.
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Personas Reales Fanfic - Nuna & Muffins: Fading Like a Flower

Tema en '¡Más Fanfics!' iniciado por Sin Rostro, 10 Noviembre 2017.

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  1.  
    Sin Rostro

    Sin Rostro Diccnero

    Miembro desde:
    30 Octubre 2017
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    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Fanfic - Nuna & Muffins: Fading Like a Flower
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1470
    La melodía de un piano, un árbol sin hojas, el eco de una llamada que jamás será respondida, una llama que se apaga por la brisa invernal.
    Imágenes que nada importan... solo las menciono para parecer melodramático.
    Dejemos a un lado esta dilación patética.
    Pasemos a lo que realmente importa: una historia de amor y amistad.


    Fading Like a Flower



    «Every time I see you oh
    I try to hide away
    But when we meet it seems
    I can't let go
    Every time you leave the room...

    I feel I'm fading like a flower»


    El día había amanecido emitiendo susurros con aroma a café caliente. Nuna se encontraba en la cocina, preparando el desayuno. El sonido de su voz, que tarareaba una canción animada, se entremezclaba con el de los cubiertos. Al revisar la alacena, descubrió que faltaba algo. Luego de pensar un poco, una idea pareció iluminarle la cara. Fue hasta la heladera, pero tampoco halló lo que buscaba. El lugar estaba hecho un desastre. Las paredes, el suelo y el mantel de la mesa lucían numerosas manchas con las más diversas tonalidades y tamaños. Sobre la superficie de la mesada se encontraban esparcidos paquetes de galletitas, tazas rotas, frutas, restos de cacao y alimentos varios. En efecto, el caos demostraba su supremacía de forma contundente.
    La muchacha se sentó en la mesa, totalmente desilusionada. Estuvo decaída durante varios minutos, a la vez que jugueteaba con una pequeña cereza, haciéndola rodar entre sus dedos. Entonces tuvo otra idea, se levantó con determinación y, tomando una pluma y un papel manchado con crema, comenzó a anotar un mensaje. Corrió hasta la puerta cancel y salió a la calle.


    Muffins se despertó media hora más tarde. Dio un prolongado bostezo mientras levantaba los brazos, para desperezarse. Sana costumbre, intentó acomodarse el pelo revuelto, sin mayor éxito. Dejó la cama y se aproximó a la ventana. Corrió el pestillo para abrir la persiana. Desde afuera le llegó una agradable brisa matinal, con brillos de sol y ruidos de transeúntes sumergidos en la marea de la rutina. Después de la visita obligada al baño para lavarse la cara y los dientes, la joven bajó las escaleras rápidamente para iniciar una nueva jornada. Estaba llena de energía, ganas no le faltaban. Había tanto que hacer y tan poco tiempo. Casi terminó de ajustar la bata que cubría su pijama, cuando alcanzó la cocina.

    —¡Buen día Nuna! ¿Qué preparaste hoy?

    Pero solo halló el lugar vacío. Una cacerola que acababa de caer al suelo desde una montaña de enseres fue la única respuesta a su saludo. Sus pantuflas se cuidaban de no pisar las manchas que aun yacían en el piso, para alcanzar un pequeño papel que reposaba sobre la mesa. Las palabras, escritas de forma atolondrada, le decían que tal mensaje era obra de su amiga. Mientras apartaba un mechón rebelde que le cruzaba la cara, Muffins se dispuso a leer aquella inesperada notificación.

    «Me voy…
    No intentes buscarme…
    Se acabó todo…
    Gracias.»


    La muchacha se quedó atónita. Sus hombros parecieron descender, en una clara demostración de amargura. Aquellas palabras fueron fatales. Tanto la afectaron, que sus piernas estuvieron a punto de ceder. Posó sus manos sobre la mesada, con su cerebro todavía procesando lo ocurrido. Parecía tan irreal. Se sintió mareada. Se tocó el pecho y se dio cuenta, sin extrañarse, de que estaba sobresaltada. Su corazón estaba a punto de romperse. El dolor invadía todo su ser, como un veneno fulminante.
    Sus ojos miraban a la nada, intentando comprender. Casi empezó llorar, pero no pudo. Su mundo se había puesto de cabeza. Sus manos, ya sin fuerza, dejaron caer la nota. Una noticia ominosa y letal había alterado sus ánimos. La felicidad se disipó de repente. Sus labios ya no sonreían, adquiriendo el matiz de una flor marchita.

    Salió a la calle como pudo. Sus pasos carecían de firmeza. Caminaba dando tumbos, totalmente enajenada de lo que sucedía a su alrededor. Algunos habitantes de Fanficslandia, al ver el espectáculo que se alzaba frente a sus ojos, no podían creen que aquella figura apagada era Muffins. Parecía un despojo de lo que solía ser. ¿En serio se trataba de Muffins? Ya no tenía aquél fuego incandescente en su interior, ya no poseía la fuerza incontrolable de mil tormentas. Más bien se trataba de una triste hoja otoñal que se pasea, ya sin vida, en el viento.
    Un joven, poco avispado, se le acercó poniéndose delante de ella.

    —Buenas Muffins. Oye quería hacerte una consulta sobre cómo crear una…

    Pero no pudo terminar la frase. La muchacha siguió de largo, como si nada. Sus hombros chocaron y él se apartó, muy sorprendido. La observó mientras se alejaba lentamente, sin saber qué hacer y preguntándose si la había ofendido.
    Unas voces oscuras irrumpieron en su mente. La conminaban a hacer algo sumamente abominable. La desesperación la superaba, hundiéndola en lamentos.
    Ella continuó su trayecto hasta llegar a su meta, un edificio muy alto, la oficina principal de los Beta-readers. Se metió al ascensor y pulsó el botón del último piso. Los solicitantes que la acompañaban creyeron ver una especie de alma en pena, puesto que los ojos sin vida y la piel pálida de la joven provocaban ese efecto.
    Una tonada breve le avisó que había llegado a su destino. Abandonó el elevador y alcanzó la azotea. Parecía la imagen de un sueño depresivo y cruel. ¿Para qué seguir viviendo sin aquello que más amaba? El mundo no tenía el menor valor frente a la ausencia que fuera el motivo de su desgracia.
    Abrió los brazos, a punto de arrojarse al vacío. Entonces, escuchó una voz que provenía desde abajo.

    —¡Muffins! ¿Qué haces allá arriba? ¡Baja, te vas a resfriar! ¡Mira, pude conseguir un pote de mermelada! ¡Muffins!

    La figura daba saltitos a la vez que agitaba los brazos de forma frenética. Se trataba de Nuna.
    Muffins, desde lo alto, parpadeó. Bajó la vista entrecerrando los ojos, en un esfuerzo por discernir la forma de aquella sombra distante. Se descubrió a sí misma en un lugar extraño. Una vez superado el desconcierto, se volteó para volver sobre sus pasos.
    Unos diez minutos más tarde, las puertas de cristal de la entrada principal del edificio se corrieron para rebelar la efigie de una joven totalmente quebrantada. Sus pupilas se hallaban rojas a causa del llanto y sus mejillas sonrosadas estaban cubiertas de lágrimas. Nuna, ante aquella imagen aciaga, pareció asustarse un poco. Ambas permanecieron en absoluto silencio.
    Muffins dio unos pocos pasos para acercarse, arrojándose a su compañera. Abrazó la cintura de esta y apoyó la cara en su vientre. Nuna, tratando de no perder el equilibro, no salía de su asombro.

    —Muffins, ¿qué te sucede? Me estás apretando la cintura.

    Nuna intentaba desembarazarse, pero cuanto más empeño ponía en ello, más difícil era. Muffins no cejaba, aferrándose con más fuerza. No quería soltarla. Parecía haber vivido una pesadilla horrible y estar de esa manera era como sostenerse en el ancla que la conectaba a la realidad, a lo poco que le quedaba de cordura.

    —Nunca me dejes… nunca te vayas de mi lado… no hagas lo que escribiste en esa nota.

    Tales palabras, con tonalidad doliente, provenían desde abajo. Nuna se extrañó todavía más. En un principio no pareció entenderlo. Recordaba claramente lo que había escrito en aquel papel.

    «Me voy a la tienda a comprar un pote de mermelada.
    No intentes buscarme, no tardaré mucho.
    Se acabó todo nuestro dinero, intentaré convencer al dependiente de que nos permita demorar el pago.
    Gracias.»



    Recordaba también alguna que otra mancha que dificultaba la lectura del mensaje, pero decidió no darle mayor importancia.
    Suspiró, alejando aquellos pensamientos enrevesados. Se agachó a la altura de Muffins, para obsequiarle un cálido abrazo. La muchacha se sintió reconfortada. A tal punto le hizo bien, que pareció recobrar la compostura. Había vuelto a la vida, siendo la misma de siempre.

    —¿Qué estás diciendo? Mira qué disparates, yo nunca voy a abandonarte, tonta.

    Las dos sonrieron divertidas. Unas gotas de lluvia fría comenzaron a caer sobre el asfalto. Se pusieron de pie para volver a su hogar, a toda prisa.
    Nuna, ignorante de todo lo que había causado su aparente desidia, tomó la delantera, como quien inicia el desafío para una carrera. Con la consigna de “¡quien llega última, se come las sobras del mes pasado!” ganó mucha distancia.
    Muffins observó cómo se alejaba. Luego de un instante, emprendió la marcha, más preocupada por alcanzar a Nuna que por sobrepasarla.
    Sin darse cuenta, por un momento constituyó la imagen de un sueño.
    O la de una persona ilusionada persiguiendo un sueño.

     
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  2.  
    Nuna

    Nuna Orientador ejemplar Orientador Editor destacado Editor Gráfico

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    Pluma de
    Escritora
    Es curioso ver como un escrito llega a tener razón en cierta parte xD. Me ha alegrado bastante, incluso hecho reír, aunque eso si, a veces he de admitir que soy así con Muffin, felicidades por el buen escrito. Me encantó.
     
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  3.  
    Muffins

    Muffins Orientador del Mes Orientador My little sexy muffin, star of my life

    Tauro
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    Pues yo sí lo sentí muy real.. A la próxima que escribas algo así y me asustes te golpeo.. :)

    Igualmente gracias :).. Estuvo bonito..
     
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  4.  
    Sin Rostro

    Sin Rostro Diccnero

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    Muchas gracias a ambas. Ahora puedo considerarme satisfecho.
    Aunque tampoco puedo evitar pensar qué haré a continuación...
    Como sea, ¡a la Encapuchado-cueva!
     
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  5.  
    InunoTaisho

    InunoTaisho 犬の大将 ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria; dónde está tu aguijón? Comentarista destacado

    Leo
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    Ahora quiero un Muffins cubierto de crema batida con una fresa en la cima para saborearlo con una humeante taza de café capuchino!... No paso mucho por aquí pero el título llamó mi atención, y he de decirte mi estimado amigo que te has ganado el corazón de esas hermosas chicas, las cuales van a acosarte toda tu vida en el foro... ☺

    Fue lindo que describieras esta amistad tan especial, felicidades y por aquí esperando leer algo más tuyo próximamente.
     
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  6.  
    Sin Rostro

    Sin Rostro Diccnero

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    Pluma de
    Escritor
    Tu comentario me ha dado una idea... Enter the InunoTaisho (?)
    (Ahora sí ya la regaste...)

    ¿Eso es bueno o malo?
    ¿Me gané sus corazones? No las asustes de esa manera (?)
     
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