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Fanfic - * Media noche * (Jacob-Reneesme) (Edward-Bella)

Tema en 'Fanfics sobre libros abandonados' iniciado por Moliry, 4 Mayo 2010.

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Te interesa la historia ?

  1. Mucho, estare al pendiente =)

    90 voto(s)
    97.8%
  2. Espero que mejore

    2 voto(s)
    2.2%
  1.  
    Patii

    Patii Iniciado

    Piscis
    Miembro desde:
    17 Agosto 2011
    Mensajes:
    8
    indescriptible! de los mejores capítulos que has escrito y vaya que todos son buenos pero esté
    fue grandioso porfavor no dejes ahí el don tan grandioso que tienes de escribir y que
    nos cautiva tanto a todas tus lectoras y disculpa si no público comentarios después de cada
    capítulo pero creeme que yo y muchas más los leemos y no nos perdemos ningún capítulo
    estamos agradecidas por tu trabajo en esta bella historia de amor
    que nos ha llevado al límite de cada sentimiento que han vivido bella y jacob y que ha crecido con esos
    dos hermosos hijos, un gran giro que le has dado a la historia con la imprimación de leah y de seth.
    Sigue así que aquí estaré para leer mil y un capítulos mas.
     
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  2.  
    Gabrieluchini

    Gabrieluchini porque voy renovandome día con día...

    Leo
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    Mensajes:
    166
    Pluma de
    Escritora
    Hi, Moliry...
    Disfrute -como de costumbre- tu capítulo al máximo, y me encantó la parte en que Jake le hace saber cuanto la necesita. (Él siempre tan directo en todo)
    Me gustó mucho la evolución de tu narración, y me pareció super lindo el sueño de Ness.
    Lástima que Jake no participó.
    ¿De las sombras?
    No te sé decir. Me mantendré en suspenso.
    Sufrí mucho con el parto de Reneesme. Casi me pongo a gritar con Jake frente al telefono.
    Pero me fascinó que fuesen dos. ¡Más lindo!

    Quizás no me creas... pero el don de Ephraim lo había pensado.

    Me parece súper cool.
    ¿Seth imprimado de la bebé? Uy. Creo que la manada se va a quedar sin un miembro. Estoy segura de que Jake no es tan pasífico como Ed.
    Si Leah se imprimó de Nahuel, y él no se puede resistir a ese nivel de adoración ¿ÉL LE CORRESPONDE, ENTONCES?

    Tienes mucho que contarnos, amiga.

    Nos vemos pronto... Esperaré paciente.
     
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  3.  
    DarkHinata

    DarkHinata Entusiasta

    Aries
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    Escritora
    Moly!!! volvi!! y waaa que me comi rapidisimo todos los capis que me habia perdido!!! D: No puedo creer que volviese Nahuel! esta conspirando contra la familia cullen,estoy segura!!
    Me encantan las descripciones de los nuevos bebes!! Siii!! Q tiernos son! :D
    Me fascinaron tambien las imprimaciones..! Leah y Seth se lo merecen..Aunq nose si sea lo mejor que sea con Nahuel..aunq a ver si eso impide que llegue el desastre por parte de el..
    Espero con TANTAS ansias el nuevo capitulo..no dudes en avisarme,que voy a estar muy al pendiente,porq me dejaste con ganas de saber mas!! Besotes!! Te espero :B
    Hinata♥
     
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  4.  
    Moliry

    Moliry Orientador

    Tauro
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    Pluma de
    Escritora
    Amigas : Hola, gracias, aunque bastante lento, han regresado a la historia, eso como se los agradezco. Por eso yo aun no me voy. Saldre de viaje pero cuando regrese veran otro capitulo. Espero seguir con la historia para Lunes 22 de Octubre como mas tardar. Muchas gracias por su paciencia y mucho amor !!
    Las adoro !!!
     
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  5.  
    Moliry

    Moliry Orientador

    Tauro
    Miembro desde:
    14 Octubre 2009
    Mensajes:
    1,097
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Fanfic - * Media noche * (Jacob-Reneesme) (Edward-Bella)
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    86
     
    Palabras:
    9484
    Egoísmo.

    ―¡No puedo creer que te importe tanto! ―colérico espetó mi esposo oscureciéndole de repente aun más sus ojos.

    Su comportamiento me jaló con violencia de mi abstracción, que por su furibunda mirada me di cuenta que llevaba varias minutos perdida de la realidad.

    ―¿Perdón? ―queriendo regresar al presente me nació hacer movimientos tan humanos como apretar con suavidad mi frente y el puente de mi nariz con la yema de mis dedos, necesitaba comprender de una u otra manera que era lo que estaba sucediendo.
    ―¡Maldita sea, Reneesme, que es lo que te pasa!
    ―¿Por qué estas tan molesto? ―abrí los ojos como platos.
    ―El querer fingir que no sabes que sucede me está haciendo perder los estribos ―su respiración era brusca. Algo en él me hacia irme con cuidado, me estaba provocando temor en perdernos y terminar lamentando lo que pasara.
    ―Lo único que se es que mis mejores amigos se imprimieron, tú no lo aceptas; y hace unos minutos estábamos apunto de hacer el amor y ahora estas furioso conmigo y no conozco la razón.

    Me fui al armario y saqué lo primero que vi: Un pantalón de mezclilla café, un suéter beige de mangas largas delgado de cuello “v” y unos zapatos bajos italianos del color del suerte, me puse el conjunto al segundo y cuando volteé para regresarme me encuentro con él.

    ―Detesto cuando te quieres hacer la inocente…
    ―¿Qué?
    ―¡Por favor! No soy estupido, no puedo soportar que te duela tanto lo de ese chupasangre.


    Estaban mis pensamientos aun en otro mundo tan distinto al de Jacob que tarde segundos en entender lo que me escupía con tanta rabia.

    Me quedé helada al llegarme al alma el sentido de sus palabras.

    Tomando de nuevo en mi mano la camisa gris gastada de él, que apenas unos momentos antes mi mayor anhelo era quitarle el resto de su ropa, se la aventé con indiferencia. Éste distraído la cogió en el aire.

    Me dirigí a la puerta con miedo de mi misma. Gracias al maldito temor de tener tanta adrenalina que sentía correr por mis venas, tenía el terror que me obligaran a perder la cordura por su maldito comportamiento tan ofensivo.

    ―¿A donde crees que vas? ―gritó tanto molesto como estupefacto que le estuviera dando la espalda para largarme de su presencia.

    Oyendo sus pesados pasos detrás de mi se acercó pasando de largo para impedirme el camino al intrometerse entre la salida y yo.

    ―No seas mas inmaduro, Jacob, déjame pasar ―crucé mis brazos sobre mi pecho con fuerza, tenía de una manera deshacerme de tanto poder que estaba segura me estaba provocando los restos de la sangre de Nahuel.
    ―Estoy harto de fingir que no me doy cuenta de lo del Mutante y tú.
    ―Quítate de la puerta, Jacob ―Mis palabras eran amenazadoras.
    ―No, Ness, ahora escúchame, he callado mucho tiempo. Tenemos que hablar.
    ―¿Hablar de qué? No quiero escuchar mas estupideces.
    ―¡Ya no puedo más! Ya no quiero soportar ver una vez mas ese rostro tuyo encajado de dolor porque pueda perder a su amor.
    ―¡Pero que demonios…!
    ―¡Como puedes ser tan indiferente al romperse así mi corazón, mi alma!
    ―Sabes que… ―Algo mas fuerte que yo me obligaba a romper por lo eterno la poca tolerancia que aun podía tenerle a mi esposo por sus celos y ahora, peor, sus alucinaciones que me faltaban al respeto y hasta cierto punto me humillaban―¡Vete al infierno!
    ―¡Es donde me tienes!

    De repente escuché un aullido agudo y cantarín.

    El mundo se detuvo ante mí.

    ―¿Es un llanto? ―pregunté asustada ante el sonido de lo desconocido.
    ―Al parecer de Nells ―su rostro que ardía por la irá se le trasformó primero en sorpresa, luego en incredulidad y ahora en temor. Su expresión facial y corporal me hicieron ponerme en alerta y llegar a una lógica inesperada.
    ―¿¡Nells!? ¿Así es como le deformaste el nombre a mi hija? ―Aumentó gravemente mi furia.
    ―Elizabeth es un nombre bastante común para mi princesa ―Entrecerró sus ojos oscuro al dar un paso hacia mi. Su postura era retadora.

    Le importó un maldito bledo que detestara ese estúpido apodo.

    ¿Qué diablos nos estaba pasando?

    Jacob era celoso, pero desde hace tiempo había demostrado que éramos capaces de juntos crecer como seremos humanos en todos los sentidos. Ahora mi esposo no era solamente el mismo celoso que era al principio de nuestra relación, en este momento era mucho peor. Enfermizo.

    ¿Qué sucedió en estos dos días que yo luchaba por sanar?

    De algo estaba tan segura como mi amor por él: Éste hombre no era mi esposo.

    ―Algo de común en nuestras vidas no estaría mal.
    ―Somos distintos, no debemos de ocultarlo ―Era tan asfixiante su soberbia como era la perplejidad de darme apenas cuenta que no conocía realmente al hombre con el que me casé ―. Opina lo mismo Mila.

    ¿¡Mila!?

    Ese nombre me consumió por dentro con crueldad, algo estaba pasando entre Jacob y yo. Tenia el nombre de mi principal sospechosa y segura estaba que era la única culpable.

    Deseé discutir los pensamientos y actitud de mi esposo, pero el llanto que fuera de mi hija me hacia tener solo un anhelo que me manejaba, que me tenia en su poder, un control que me hacia estar a su merced, pero que me daba paz y podía encontrar la felicidad absoluta.

    Logré en tanto caos exterior percibir que todo aquello nuevo que empezaba a vivir era la maternidad.

    Con la postura de Jacob peligrosa de querer “hablar” lo esquivé fácilmente con mi antihumana agilidad de su prisión para ver por primera vez a mi pequeña, que siendo la mujer que le dio la vida aun no la conocía, aun no podía tener un recuerdo claro, una imagen de ella.

    Jacob pronunció mi nombre, al no encontrar una respuesta mía, volvió a nombrarme con un inaudito grito.

    ¡Reneesme!

    Bajé las escaleras de mi casa con mucha prisa, el principal motivo era ver a Elizabeth y la otra, alejarme de ese hombre que tenia cara del hombre que amo, pero alma de un desconocido que comenzaba a despreciar.

    Toda la familia se encontraba en la sala principal de la casa, habitación amplia, completamente de un puro color nieve, que daba vista a lo alto de la playa de la Push.

    Al entrar a la acogedora estancia todos se quedaron callados, hasta mi bebé, provocándome sentir atrozmente incomoda, una indeseable intrusa.

    Todos me veían como si fuera una desconocida. Me dio unas ganas monstruosas de gritarles a todos, preguntándoles que les había pasado.

    Con este tan único recibimiento me quedé pegada al piso en la entrada de la sala.

    Mi cuerpo estaba capturado en este frío piso de mármol, pero mi cerebro aun funcionaba perfectamente como mi lengua. Estaba apunto de abrirla para hacer esa penetrante cuestión que en los últimos diez minutos me estaba condenando, cuando sentí la presencia inmediata de Jacob y fue cuando me di cuenta que la atención de mi familia no era hacia mi, sino hacia mi esposo.

    Sentí como todo mi cuerpo se quemaba por culpa de la vergüenza, por sus rostros estupefactos, llenos de extrañeza, me anunciaron que habían escuchado nuestra corta, si, pero que prometía terminar en destructiva pelea.

    ―Mi princesa ―al parecer mi padre fue el primero en salir en su nube negra de la turbación. De estar al otro extremo de la estancia al segundo ya estaba parado junto a mi estrechándome entre su frío cuerpo―, que bueno ver que estas tan saludable.

    Muy sabio de Edward no mencionar la palabra “bien” y acomodar en su lugar “saludable”, porque “bien” desde hace unos minutos ya no me sentía por culpa de Black.

    Le regresé el abrazó con unas ansias nerviosas de necesitar su amor como nunca. No se porque, pero me sentía tan ajena a Jacob, que me sentía perdidamente sola.

    ―Todo estará bien ―Se dulcificó su aroma con ternura en mi oído.

    Yo como niña que hace un rato Jacob Black me hizo sentir, asentí con un puchero lastimero apunto de salirme de los labios.

    Pero no, yo no era esa niña que mi esposo estaba tratando de hacerme creer que soy. Por eso, sabiendo que lo que yo pudiera sentir en este momento era insignificante y ridículo ante el sonido que me había llamado.

    Elizabeth había, como el resto de la familia, percibido esa tensión, coraje entre sus padres y las siguientes palabras de su progenitor me hicieron darme cuenta que tan ciertas era mi creencia.

    ―Es la primera vez que Nells llora, ¿qué sucedió? ―Jacob miraba a mi familia de forma acusadora.

    ¡Idiota!

    No pude contener en mi mente exclamar con impaciencia y enojo.

    ¿De verdad era tan ciego para no percatarse por lo menos un poco que nosotros dos fuimos los únicos culpables de causarle a nuestra hija su primer dolor?

    Eso me provocó una agonía punzante… ¡Sus padres fuimos!

    Los dos seres que le habíamos dado la vida, los que debíamos luchar contra todos y todo para hacer que nuestros hijos fueran unos niños felices, éramos los que estábamos comenzando una guerra que juro yo no había empezado ni querido y empezaba a pensar que ni mi esposo.

    ¿Y si era cierto esa vocecita que me quería decir con debilidad que algo no estaba bien?

    El nombre de Mila llegó de nuevo.

    ¿Dónde estaría?

    ¿Y Nahuel?

    ―¿Dónde está Ephraim? ―Ante quien fuera mis hijos eran mi prioridad― ¿Por qué no está aquí? ―Nadie respondió―. ¿Le sucede algo?

    Y entonces el bebé que estaba en los brazos de Esme, estaba moviéndose inquieta apenas me escuchó, mientras su expresión, que apenas podía ver al estar de espaldas a mi, se mostraba cada vez más irritada, soltó un aullido agudo y cantarín. Todo el mundo reaccionó como si nunca hubiera escuchado su voz antes.

    Se reunieron a su alrededor en un segundo, dejándome allí sola, de pie, paralizada en mi lugar. El sonido del llanto de Elizabeth me atravesó, clavándome al suelo. Los ojos me picaban de la manera más extraña, como si quisieran llorar. Pero no debía ser tan débil. No me iba a provechar de su dolor para poder también liberar el mío.

    Parecía como si todo el mundo quisiera ponerle la mano encima, palmeándola e intentando consolarla. Todos pero nadie mas que yo.

    No tenia que preguntarles que le estaba pasando a mi hija, un nuevo sentido que se me estaba desarrollando de manera apabullante me decía que lo único que deseaba era que sus padres estuvieran bien, sin impulsos, que eran sin motivos, de querer hacernos daño.

    ―Quiere que la cargues ―sonriente mi abuela me entregó a Elizabeth en cuanto me les uní―. Lleva días esperándote.

    Todos estaban de pie, haciendo un semicírculo alrededor de mi abuela y la bebé.

    ―¿De verdad es conciente de quien soy?

    Eran de las primeras palabras que decía ante todos ellos y fue lo suficiente para que mi hija cesara y calmara tan abruptamente.

    ―Acabas de tener tu respuesta ―con su amor maternal, que solo yo había sido la afortunada de tener y conocer, Rosalie de inmediato comentó.

    Le sonreí con agradecimiento por alentarme.

    La tomé con terror muy mal disimulado, me percaté de ello por las agudas miradas de la familia que me picoteaban el cráneo.

    No podía sentirme cómoda. Aun no lograba concebir que existiera tanta ligereza y fragilidad en mis manos. Me provocaba sentirme tan tosca y torpe…

    Estaba envuelta en una sabana rosa, que de tanto moverse ya la cubría solo una pierna que estaba muy bien rolliza. Fue por eso que pude fácilmente disfrutar de la ropita blanca de tela suave que la cubría de pies a cabeza y tenia… ¿rabo esponjoso en la parte de atrás?

    ¡Conejo!

    Dejé de ponerle solo atención a la presencia de mi hija y me deleité también del bellísimo delicado trajecito de conejo y que estaba muy tierno adornado en su capucha con dos largas orejas blancas de centro rosa.


    Definitivamente la madrugada del parto dejé que la tortura me consumiera por completo, comiendo todo lo cuerdo que podía aun tener, pues no recordaba que de mí había salido la creatura mas sublime, mas divina y la mas inmaculada que la tierra era testigo de tener.

    Simplemente era… Perfecta.

    Era una bebé que aparentaba su edad: Dos días de nacida. No tuve tiempo de pensar que era lo que esperaba ver en este tiempo tan corto, pero debía reconocer que no esperaba encontrarme con un bebé tan humano.

    Sin embargo su cuerpo era muy ajeno a su mentalidad, a su inteligencia. Elizabeth sabia quien era y había logrado a su manera que su padre y yo dejáramos, por el momento, de pelear. Ella con su llanto había hecho que bajáramos las filosas armas.

    Tenia los ojos cerrados, sin embargo no parecía que estuviera durmiendo.

    ―No la lastimaras ―divertida me censuró Alice por tan exagerado cuidado al colocarla en mis brazos.
    ―No me dirás que el futuro de Elizabeth si lo puedes visualizar ―Le regresé la risa, aunque la mía era mas de nervios que de otra cosa.
    ―Igual que tú, los mellizos me causan jaqueca.

    Que le recordara en voz alta lo que todos los días le molestaba: No ver mi futuro. Hizo que frunciera el ceño, bastante irritada.

    ―No es tan frágil como parece ―Bella acercándose mas a mi pequeña y a mí, acarició mis manos con las suyas, que aun no sabían donde colocarse para mayor comodidad y seguridad de Elizabeth, para guiarme en el camino de cómo ser madre de un humano tan indefenso.
    ―Es tan pequeña ―quise disculparme por mi miedo y torpeza.
    ―Es normal en todos los padres primerizos sentirse así ―Esme aseguró.
    ―Lo estas haciendo bastante bien, princesa ―Dejando a Emmett se aproximó Rosalie para animarme―. El chucho parecía que se iba a desmayar.
    ―Y me hubiera desmayado, pero el solo ver que la Barbie era mi salvación mas cercana para darme respiración de boca a boca, fue suficiente para no ser tan débil a los encantos de mi hija.

    Aun no recuperaba Jacob su viejo y tan conocido humor. Se le escuchaba aun mas enojado que burlón, como era la costumbre cada vez que comenzaba el deber de fastidiar un poco a mi tía con la guerra mas antigua que he conocido.

    No lo volteé a ver, traté de ignorar su presencia y sumergirme en lo mejor que hemos podido haber hecho. Aun podía sentir como me picaba con sadismo el enojo que ocasionó los celos enfermizos y sus nuevas alucinaciones.

    ―Hola, Elizabeth ―le susurré en su diminuto oído antes de besarle la respingada y pequeña nariz―. Eres perfecta, ¿lo sabes? ―Me reí y las lagrimas calidas no tardaron en acompañar mi infinita alegría― Te amo, pequeña.

    ¿Era esto la paz?

    ¿Era éste el amor más puro que un ser podía experimentar?

    ¿Era éste el sentimiento que muy pocos conoce y se jactan de tenerla?

    Ya un poco mas relajada la estreché en mi pecho.

    Este acto tan simple fue tan motivador para mi hija que hizo que girara con ansiedad su delicado rostro redondo y rosado hacia mi seno izquierdo, y con desesperación abriera y cerrara su boquita.

    ―Tiene hambre ―Pensé en voz alta.

    Hicieron todos los integrantes de la estancia fuertes exclamaciones de conmoción, que por la sorpresa se les escaparon.

    De inmediato mi abuelo entró en su profesionalismo y comenzó hacerme preguntas:

    ―¿Estas produciendo lactancia?
    ―Recién salí de la cama me di cuenta.
    ―Nadie se percató ―Bella no estaba menos anonadada que el resto de los Cullen.
    ―Que maravilla ―Mi abuela si hubiera podido llorar lo hubiera hecho. No cabía de dicha.

    Eso me conmovió profundamente.

    Apenas me percataba de ello: Era la primera mujer de la familia que iba a alimentar a su bebé. Estas mujeres tan increíbles que formaban mi maravillosa familia nunca habían pasado por lo que yo estaba viviendo. Eran seres mucha mas extraordinarios que yo, en todos los sentidos que se pueden crear, y me dolía yo haberlo vivido y ellas, que lo merecían y lo apreciarían incluso mas que yo, no lo hubieran experimentado. Lo lamentaba mas por mi abuela Esme que ser madre siempre ha sido lo que mas a amado, llevando ese amor haciendo un don nato en ella. Y en mi tía Rosalie, que ambas como amaban la maternidad.

    ―Esto nos hace comprender a todos por que no aceptaba mucho la leche de formula.
    ―Nells desde el principio siempre supo mas cosas que nosotros ―feliz y llena de orgullo dijo Alice― esperaba el alimento que solo su madre le podía ofrecer.

    Mi cerebro se bloqueó en la gran parte de lo que pronunció Alice a partir de su maldita primera palabra.

    ¿¡Nells!?

    El mal de Jacob ya había invadido a todos.

    Pero no por mucho tiempo.

    ―Entonces es por eso que es tan pequeña ―Eso me hizo tranquilizarme, pues muy pronto eso ya no seria así.
    ―No, princesa, el tamaño de Nells ―¡No! ¿También mi abuelo? ― es bastante normal y es muy sana.
    ―Mas que normal ―aclaró Edward―. No debemos olvidar que Elizabeth ―Aun quedaba alguien cuerdo en la familia que nombraba a mi hija por su bello nombre y no por nombres de canino― nació a los cuatro meses de gestación. Aun con tan poco tiempo tiene el tamaño y peso ideal de un bebé recién nacido de nueve meses.
    ―Es por eso que creemos que crecerá más de prisa de los niños humanos ―Informó tía Alice.
    ―Pero no a velocidad tuya y de…
    ―Ephraim ―terminé por tío Emmett― ¿Dónde está? ¿Pasa algo? ―Y pregunté también lo que ya me había dado cuenta desde mi llegada ― ¿Y mi hermano y tío Jasper?

    De nuevo como antes que quise saber de mi hijo se quedaron callados. Se dirigían miradas de un lado a otro y los ojos de los Cullen cayeron por fin en la de mi esposo.

    ―Al parecer yo fui el escogido ―se quejó incomodo.
    ―¿Por qué tanto misterio? ¿Qué sucede? ―mi tensión era tan palpable, hasta visible, que Elizabeth de nuevo se empezó a retorcer en mis brazos. Le recargué su carita en mi hombro para tratar de tranquilizarla.

    Funcionó.

    No solo en ella, sino también en mi.

    ―No es nada malo, sino sorprendente.
    ―Ya dime ―le exigí a mi esposo que desde que estábamos ahí, todos parados en medio de la amplia estancia, no se había apartado de mi lado, aunque, tanto como yo, no parecía cómodo de la cercanía entre los dos―. ¿Entonces que pasa? Me acabas de decir en nuestra habitación que Ephraim mostraba el mismo crecimiento acelerado que yo, que todo estaba perfecto…
    ―Y es así, lo que sucede es que... ―respiró profundamente―. Recuerda que Bella estuvo embarazada de ti solo un mes.
    ―Eso ya lo se, ¿que pasa con eso?
    ―Mi campeón es igual que tú en el crecimiento. Él no lleva dos días de vida, Ness, te repito: Es como tú. Nuestro hijo desde hace tres meses ya estaba listo para salir.

    Y entonces la luz brillante de la compresión me alumbró por algunos segundos a tal fuerza que me reveló lo que me intentaba explicar Jacob:

    ―Ephraim no salió antes para evitarle la muerte a su hermana. Elizabeth al ser tan humana hubiera muerto si solo permanecía en mi vientre un mes.
    ―Cuando nos percatamos de esto nos pasó de todas las emociones ―reconoció Edward afirmando con una inclinación de cabeza mis palabras― De la admiración a gratitud, y de la perplejidad al terror.
    ―¿Por qué? ―No comprendí porque el terror.
    ―Aun no lo sabemos bien ―Continuó Emmett―, pero todos sentimos miedo. El pequeño mostró una prueba de humanidad, amor, que no podemos comprender y menos que venga de un niño de su edad.
    ―Sin embargo a sus pocos meses de existencia ―A mi madre se le salía el inmenso amor de abuela―, se preocupó por su hermana, por ti. Evitó en todos esos meses no crecer, no alimentarse tanto de ti para debilitarte lo menos posible y dejar que su hermana también se alimentara, siendo él el que mas lo necesitaba pues su cuerpo se lo exigía al ser mas como nosotros.
    ―Aun nos abruma el gran amor y protección que sintió siempre por ustedes ―La bella Esme seguía contando aun emocionada por lo que fueron testigos―. Todo lo que hizo para que su hermana humana viviera, todo lo que tuvo que hacer para que tú la pasaras lo menos posible mal, todo a costa de su bienestar.

    Contagiada por la emoción que tanto mi esposo como los Cullen sentían por lo increíble y por conocer el amor mas bello, puro y desinteresado que ha habido por siempre y para siempre.

    Acurruqué de manera protectora a mi bebé y me congelé el solo pensar que ésta pequeña sublime, y además que era parte ya de mi alma y corazón, no estuviera en mis brazos, que no estuviera con nosotros.

    Esta felicidad tan completa era gracias al otro responsable de mi felicidad y dueño también de mi ser: Ephraim. Mi hijo varón, mi primogénito.

    ―Pero no entiendo ―me aclaré un poco la hinchada garganta, no podía contener la emoción aun―. Si todo esta bien con Ephraim…
    ―Con la alimentación y con todo el espacio para crecer ahora, ya es un niño semi humano de cuatro meses…
    ―¿Quieres decir que―estaba tan aturdida que interrumpí a Jacob― Ephraim tiene el mismo desarrollo de cuando yo tenia cuatro meses?
    ―Exactamente, nuestro pequeño no es un bebé, Ness. En estos dos días está casi recuperando la estatura que tu tenias.
    ―Se fue con Stefan y Jazz de caza ―respondió lo que deseaba saber desde hace rato la responsable que yo estuviera aquí, Bella Cullen.
    ―¿Ya puede ir de caza? ¡En dos días!
    ―Tratamos que recupere su normal desarrollo ―explicó el doctor de la familia―, es por eso que todos los días lo llevamos a cazar y le damos sangre donada.
    ―Está funcionando, pero aun le falta unos centímetros para estar en su tamaño ―Dijo mi progenitor.
    ―Pero si ―Añadió Rosalie―, como te podrás imaginar, princesa, su mentalidad y comportamiento es como el tuyo a tu edad.
    ―Entonces ya habla ―Se me estrujó hasta el alma no estar presente en aquel aceleradísimo crecimiento.
    ―A su manera, si.

    ¡Un año! Un año de crecimiento me había perdido y todo en dos días.

    ¡Porque no pude sanar antes!

    Las grandes lagrimas me salieron en un culto de dolor. La cantidad que fluía demostrando la agonía, la impotencia de perderme tanto, por eso ya no se sabia cual era ese liquido que resbalaba sin piedad hasta la capucha blanca de conejo de mi hija, pues de tantas ya solo mi cara quedaba empapada. No podía dejar de abrazarla con mas ansiedad a Elizabeth, tratando de recuperar no el tiempo, sino lo que perdí, pues el tiempo me sobraba, pero lo perdido por el tiempo nunca se recuperaba.

    ¿De que me servia lo eterno al perderme el año de mi hijo?

    No estuve para él.

    No lo vi crecer.

    ―Con la sangre de Nahuel ―les dije, tratando de recuperarme.

    Bella quiso abrazarme como consuelo, pero no tenia caso, no funcionaria y yo acabaría por desmoronarme por completo, y eso no servia de nada, mucho menos para mis mellizos, que necesitaban a su madre. Por eso con un gesto con la mano le rogué que no lo hiciera. Mi madre entendió con una tierna expresión melancólica.

    Tenia que ponerme bien de inmediato, porque ver lo mal que todos la estaban pasando por mi dolor, era para mi una cuchillada ardiente en el corazón.

    ―Eso pensamos todos ―Contestó Bella intentando lo mejor posible de regalarme una sonrisa de aliento―, pero el pequeño no la quiso.
    ―Pero si le gusta la sangre ―Se había ido muchas veces de caza, ¿no?
    ―Mi hijo no bebe cualquier porquería ―Declaró orgulloso Jacob.

    Mi legua como mi mente por supuesto que querían contestarle, pero gracias a olores tan familiares y uno apenas conocido, mi enojo se frenó.

    ¡Como podía Jacob olvidar que si estaba aquí, sana, era por esa sangre!

    ¿Tan poco valoraba y agradecía que estuviera viva?

    Eso me hirió cruelmente.

    El sonido de la puerta principal de abrirse y cerrarse detrás de mi me hizo voltear.

    Un empujón de repente en mis piernas me movió. Agaché la mirada asustada para ver de que se trataba y lo vi, pero ahora si bien, de ese gran valor visual que solo una madre puede vivirlo, y no como antes que no se me fue permitido.

    Abrazaba con añoranza y jubilo mis piernas con sus ojitos cerrados, no paraba de sonreír y moverse aferrado a mí de un lugar a otro. Pude percibir que era un niño amoroso, alegre y juguetón.

    Inmediatamente quise liberar mis brazos, por eso le pase a Elizabeth a su padre, ésta al instante empezó a quejarse, parecía molesta.

    ―No porque te comportes así cambiaré de opinión, señorita ―Mas incomodo que hace rato, mi esposo tomó a su hija y la pasó a los primeros brazos que vio dispuestos, los de Rosalie.
    ―Mi sobrina no acepta abrazos de cualquier porquería ―Fascinada mi tía con veneno le restregó sus palabras.

    Me dejé caer con elegancia de rodillas y abracé a mi primogénito, al héroe de mi vida.

    ¡De nuestras vidas!

    ―Mi niño.

    Las emociones llegaron a mí con ferocidad como un torbellino. Lo que sentía por mi hijo era amor, gratitud, admiración, nostalgia. Todos esos sentimientos se mezclaron para clavarse en el corazón y quemar mi garganta.

    El aroma tan dulce era tan agradable que lo único que quería estar así, juntos, con eso bastaba para una eternidad de gozo. La esencia de Ephraim era de bebé. De un aroma exquisitamente dulce.

    Su corazón tan fuerte como el de su hermana y acelerado como el mío, no paraban de acariciar mi pecho.

    Sus bellos tirabuzones de color bronce tocaban apenas sus orejas, bajando y subiendo tan juguetones como mi pequeño. Había heredado mi cabello y mis rizos, cabello que siempre había sufrido de mi parte tanto desinterés, en cambio viéndoselos en mi hijo, no podía deleitarme antes como ahora en lo fascínate que era su color, la forma, como cobraban vida sus rizos que se movían por todos lados.

    Tanto va y viene de su cabello me provocaba poca ancianidad en la nariz por las cosquillas.

    La sangre era como su aroma: Dulce, delicioso. Pero el amor tan puro que podía tenerle a mi hijo era tan inmenso y poderoso, que hacia que sintiera total indiferencia por ese llamativo liquido rojo, que estaba segura que sabría tan bien como se olía.

    Sabia que los Cullen también experimentaban ese llamado de la sangre de Ephraim y de Elizabeth, pues no me imagina que fuera distinto a ser tan locamente atrayente el aroma, penetrando con insistencia el aire del ambiente, pero al igual que yo el amor era mucho mas fuerte que entupidas debilidades inmortales.

    Por fin tuve el valor y dejé mi egoísmo para después y deshice el gran abrazó que nos dimos por primera vez. Era inaudito ante mi comprensión tener un hijo tan desarrollado y ser la primera ocasión que lo tenia en mis brazos.

    Recordar esa ausencia mía como me fastidió, haciendo que valorara como nunca el estar por fin con mis hijos, ser parte de su vida y ser ellos la mía.

    Teniendo ya un poco de distancia entre nosotros él abrió sus ojitos y me sonrió.

    Quedé pasmada con lo familiar que me eran aquellos increíbles ojos del color de las hojas claras del verano, cuando el sol sale acariciarlas. Eran verdes, si, pero era como ver los ojos de mi esposo.

    ―Son tus ojos ―complacida le dije a Jacob sin quitar la mirada de nuestro hijo.
    ―Eso dicen todos, pero están locos ―soltó ofendido―. Ephra tiene unos ojos que nunca antes vi. Ni siquiera imaginaba que pudieran existir tanta pureza, poder ser tan trasparentes.

    Me conmovió que mi esposo fuera tan amoroso con su hijo, que lo viera tan especial, tan único, como yo lo creía.

    Y estaba segura que así era.

    Aun con la diferencia de color de otoño a primavera, la forma de los ojos eran idénticos. Era ver a Jacob en ellos. Pero con unos ojos adornados en un abundante desfile de pestañas mas largas y onduladas que su padre.

    Se colgó a mi cuello y me besó la mejilla.

    Sus labios eran tan rosados y generosos como los de Elizabeth y los míos. Y tan suaves como los de Jacob.

    ―Eres precioso, Ephraim ―Había infinidad de palabras que quería expresarle que no sabia por donde comenzar, por eso inicié con lo mas simple para él.

    Acarició curioso mi rostro con ambas manitas regordetas. Me observaba con mucha curiosidad.

    Entonces empezó a reír y aplaudir, permitiendo ver que todos los dientes de leche tan blancos como la nieve que como perlas tenia.

    ―¿De que te ríes, mi niño?
    ―Creo que le da gusto que ya estés tan bien ―dijo Jacob.
    ―Estuvo estos días sumamente preocupado por ti ―Alice parecía tan encantada como los demás de este encuentra madre e hijos.
    ―¿Por mi? ―con el pequeño en mis brazos me puse de pie.
    ―Recuerda todo lo que sucedió y se sentía culpable ―estrechando mas a su esposa de la cintura, Edward añadió.
    ―¡Oh, no! ―Lamenté desolada. Con mas fuerza que me pude esperar de un niño de estatura de casi de dos años, me abrazó intranquilo.
    ―Ya está mucho mejor ―prosiguió Edward―. Al principio a nadie escuchó, estaba muy inquieto, pero Jacob habló con él y todo empezó a estar bastante mejor.
    ―¿Qué le dijiste? ―Apenas me permití ver a mi esposo a los ojos.

    De repente Ephraim me soltó el cuello y giró hacia su padre, y poniendo su dedito índice en la boca, negó con la cabeza.

    ―No quiere que te diga ―asintió a su hijo―. Es algo que solo a nosotros nos concierne.

    Pudo molestarme tanto secreto, pero no fue así, al contrario, me alegró y disfruté darme cuenta esa conexión tan mágica entre padre e hijo.

    ―Entonces es por eso que se alegra tanto verme ―me dolió preocupar así a mi pequeño y se hubiera cargado una situación, una culpa, que no le pertenecía y más cuando no existía ningún culpable―. ¿Por qué no hablas?

    Ephraim volteó a ver al resto de la familia con sumo interés.

    ―No, campeón, ya sabes que no ―Jacob le llamó la atención con cariño.
    ―¿Qué pasa? ¿Qué quiere? ―Al conocer nada de mi hijo pronuncié lo único lógico que se le negaría― ¿Mi sangre?

    Todos en unísono se rieron divertidos, al contrario que Ephraim que parecía molesto de su derroche de alegría.

    ―Prefiere la sangre que la comida humana, es verdad ―ahogándose de risa apenas le puede entender a Jacob―, pero se controla tan bien como Carlisle.
    ―¿Estas seguro de eso? ―no me parecía que así era al no quitar la mirada de Ephraim, que tenia igual nariz respingada y forma de labios que su hermana, y observar que seguía bastante serio, se me hubiera hecho gracioso como fruncía el ceño sino fuera que estaba segura que lo estaba pasando mal y no estaba segura el porque.
    ―Con Billy, la manada, sus primos, se comporta con toda naturalidad ―siguió Jacob―. Y eso que yo a esos engendros del mal muchas veces me da ganas de retorcerles el pescuezo.
    ―Jacob ―lo censure molesta―, no empieces a meterle cosas raras al niño.
    ―Lo que pasa, hija ―Edward retomó el tema―, es que Ephraim quería demostrarte la primera vez que te vio. Y al no ser agradable la escena y menos para un niño, no queremos que lo repita. Esperamos que logré olvidarlo. No queremos que se vuelva a sentir culpable.
    ―¿Demostrarme? ―dije pasmada mientras acariciaba la espalda del niño― ¿Tiene el mismo don que yo?
    ―No ―negó Carlisle―, sin embargo es claro que el don que tiene viene desarrollado del tuyo.
    ―Creemos que su don es una extraña combinación del tuyo y el de Edward ―habló Emmett.
    ―¿Qué es lo que hace?

    Ephraim de nuevo llamó de mi atención tomando con sus pequeñas manos de piel blanca, rosada, mi cara.

    El me lo explicaría.

    De repente enfrente de mi vi pasar imágenes de toda la familia, eran tan reales en todas las formas que me costó largos segundos entender que no era real lo que veía, no porque no parecieran, me habían logrado engañar, sino porque no tenia lógica vivirlas tan inmediato y con tantas escenas como:

    Jacob cargándolo a él y a su hermana mientras reían.
    Bella leyéndole cuentos.
    Edward enseñándole las reglas del ajedrez.
    Carlisle midiéndolo y pesándolo.
    Esme sirviéndole un biberón lleno de sangre.
    Alice y Rosalie llegando con decenas de bolsas de ropa, poniéndosela y tomándole fotos a él y a Elizabeth.
    Emmett, Jasper y Stephan haciendo competencia cuando fueron de caza los cuatro.
    Ser consentido por sus tíos de la Push.
    Pude ver como era amado por su abuelo Billy.
    Me enseñó como a toda velocidad entró a la casa y me encontró en la sala principal abrazando a su hermana.

    Cientos de escenas como esas siguió por unos minutos mas demostrándome con entusiasmo a la familia. Eran nítido lo que tenia enfrente, tan real como ver a cualquier persona.

    ―¿Ustedes ven y escuchan lo mismo?
    ―No ―Carlisle respondió―, es por eso que creemos que es una mezcla de tu don y el de Edward. Hace lo mismo que tú: Mete imágenes a la mente. Es esa la razón que los demás no las podemos ver, pero en cambio de ti las proyecta, haciéndolo todavía mas real y claro.
    ―Hace ilusiones.
    ―Exacto, no es solo imágenes, pues puedes tu moverte y ahí sigue si el pequeño lo quiere, son tan reales que se necesita tratar de tocar para saber que no es cierto, saber que se estaba jugando con tu mente.
    ―Y los proyecta afuera, no como yo que me meto a la mente de ustedes.
    ―Por eso tiene parecido con la de Edward ―continuó Emmett―, pues tanto tu como él logran meterse a la mente de los demás.

    En todas esas explicaciones y comentarios de la familia nunca dejó Ephraim demostrarme más y más de su don. No me estaba tocando, entonces no era como yo de pequeña que debía tocar del cuello o cabeza para trasmitir mis imagen. Ephraim solo me observa sonriente. Ni siquiera tenia que ver hacia el lugar que estaba proyectando, haciendo claro que con apabullante facilidad podía jugar, manipular, lo que viéramos.

    En este momento veía a Bella cambiándole de ropa. Solo porque mi hijo estaba en mis brazos y no en otra parte, sino me hubiera creído por completo que mi madre estaba arreglando a Ephraim para salir a cazar.

    Me acerqué a lo que veía y sin tocarlo giré alrededor de la proyección. Tanto el frente y lo de atrás eran figuras claras, precisas, perfectas. Haciendo diseños de dimensiones reales.

    Cuando estaba cayendo sumergida por lo que observaba levanté la mano para intentar tocarlo. Fue entonces que se sabe cuando es falso lo que ves, pues las imágenes carecen de cuerpo sólido.

    ―Tanto lo que ves, como lo que escuchas están solo en tu mente y la de Ephraim ―habló Esme.
    ―¿Como se dieron cuenta que lo que vieron era su don y no la realidad? ―Me entró mucho la curiosidad cuando mi hijo cesó de las ilusiones.
    ―Como te pudiste dar cuenta en cambio a ti puede demostrar lo que quiera sin desprenderte de lo que si existe ―paciente tomó la palabra por primera vez Stephan que se mantuvo callado y quieto hasta el momento―. Como me alegra verte tan bella como siempre y fuera de cama, hermanita―Besó de mi frente y luego la nariz―. Te quiero, pequeña ―Diciéndole lo mismo, prosiguió con su explicación― Para demostrar tus imágenes nos desprendes de la realidad, en cambio con mi sobrino, no. Podemos ver sus proyecciones y también lo que nos rodea, no perturba nada de nuestro entorno si no lo quiere. Es esa la razón que es tan fantástico y comprendimos un día después de su nacimiento porque comenzaron a pasas cosas extrañas. Se divierte mucho Ephraim con nosotros, porque no podemos evitar caer en sus proyecciones ―Se empezaron a reír todos, incluido el pequeño aludido―. Ayer feliz al acercarme a la casa vi a Tanya que estaba abriendo la puerta principal de la casa de los abuelos ―obvio se refería a la casa de Esme y Carlisle, que desde que fue oficialmente adoptado mi hermano, trataba y les hablaba a todos como el rango que le correspondía a cada miembro: Papas, hermana, tíos, cuñado y sobrinos ahora―, entonces cuando salí corriendo para alcanzarla y abrazarla, desaparece. Fue la manera que mi sobrino decía que quería que su tía regresara. Y algo similar nos pasó a todos, pero cuando descubrimos su don fue cuando Jacob te vio con tu vestido de novia abrazando a Elizabeth sentada en el sillón ―Apuntó el mueble de piel blanca que tenia aun lado― y Ephraim a tu lado. Acababa de dejarte en tu habitación inconciente, entonces era imposible. El pobre de Jake creía que del terror de que te pasara algo ya lo hacia alucinar.
    ―Volteé como loco para ver que diablos estaba pasando ―siguió Jacob con el relato― y entonces encontré sentado en el sillón de enfrente a Ephra, con una de las fotos de nuestra boda. Fue cuando comprendí todo y le encontré lógica a los episodios tan extraños que todos nos había tocado experimentar.


    * * *

    Mientras estuve inconciente me había administrado suficiente sangre de Nahuel que ahora me sentía tan bien como para alimentar a mis hijos.

    Con una jeringa me había extraído casi doscientos mililitros de sangre, que vacié en el biberón de Ephraim. Alimento que en un principio mi primogénito se había negado recibir. Enojado no paró en varios minutos en demostrarme proyecciones de que no era bueno beber mi sangre, que no era correcto. Llena de ternura por la forma tan impecable de comportamiento que era del pequeño, le expliqué que era para que su desarrollo llegara mas rápido, al mismo que yo tenia a su edad. Le dije que era mas médicamente que alimento. Aun así no funciono, obstinado me enseñaba imágenes de él cazando animales. Entonces de una manera independiente a mí, pues el corazón habló con fuerza dije las palabras que tenia desde que supe todo lo que tuve que hacer, vivir, por mi y su hermana:

    ―Gracias ―el niño dejó de estar tenso por insistirle que bebiera mi sangre―, mi niño ―me sentí mas cómoda hablar con mi hijo a solas, yo era la única que estaba en el cuarto de los niños. Les había pedido esa intimidad y gustosos todos aceptaron. Elizabeth para entonces ya estaba dormida―, gracias por todo lo que hiciste. Te amo como no tienes idea y no encuentro las palabras correctas, que me puedas entender, como agradezco con el alma lo que hiciste por nosotras. Ni la eternidad me alcanzará para demostrarte mi amor, mi gratitud, la felicidad que siento por ser tu madre. El tenerlos es lo mejor y la mas grande bendición que pude tener. Gracias por darme mas vida…
    ―No tienes nada que agradecer ―el corazón se me salía del pecho y la boca del asombro se abrió de golpe, dejándome ver como me sentía: tan pequeña ante mi hijo. La enunció con una clara y aguda voz de soprano―. Gracias a ti por darnos la vida, gracias por todo, mamí.
    ―No debes de agradecer si me han dado una vida ―me agaché para cargarlo―. Me han dado mi vida.

    Con su medio de comunicación “normal” me presentó a su padre.

    ―Amo a tu papi, es mi todo.

    Entonces tuve enfrente a Jacob, Ephraim y Elizabeth.

    ―Exacto ―le besé la frente―, los tres son mi vida.

    Por lo que me habían dicho Ephraim nunca había hablado, hasta ahora, conmigo, al solo usar sus proyecciones como comunicación, por fin en algo de su desarrollo estuve presente y fue nada mas para mi.

    ―Te quiero, mami.

    Antes de sacarme sangre y ser la primera persona en escuchar la delicada voz de mi hijo, tuve otra experiencia maravillosa. Pude vivir lo que pasan toda mujer con un bebé recién nacido: Darle de comer.

    Era tan fácil y al mismo tiempo tan complejo alimentar a Elizabeth de mis senos que no podía cada segundo agradecer a la vida la bendición tan única que era éste acercamiento de madre e hija.

    La incomoda punzada que empezaba a sentir en mis senos desapareció apenas mi hija succionó con vivacidad su alimento. Tardó algún rato en que quedara satisfecha, pero apenas lo estuvo se quedó perdidamente dormida.

    La acomodé en la cuna que su padre le había hecho semanas anteriores. Era increíble ver las coincidencias del destino: Dos cunas. Jacob había hecho una, pero por ser los barrotes de madera como el resto de la cuna, le había pedido que hiciera otra, pues temía que el bebé terminara mordiendo los barrotes y destruyera el infantil mueble. Entonces Jacob hizo otra, igual pero con barrotes de hierro forjado.

    ¿Quién se hubiera imaginado que ambas cunas se usarían?

    Una era ideal para Elizabeth y la otra para Ephraim.

    ¿Era coincidencia o yo en el subconsciente ya sabia la llegada de los mellizos?

    Puede ser, era muy lógico ahora explicar porque siempre que soñaba durante todo mi embarazo era con dos creaturas: uno un lobo y el otro un bebé que parecía humano pero bebía mi sangre.

    Un bebé vampiro y un cachorro.

    ¿Era a caso el futuro de mis hijos? O ¿Solo era el ambiente del sueño?

    ¿Ephraim prometía ser el hijo semivampiro y Elizabeth el lobo alfa?

    No podía saber el futuro que le regalaría la eternidad a mis hijos, era imposible conocer su porvenir, no me preocupaba entenderlo todo. Lo único que deseaba y esperaba que siempre fueran felices y buenos seres humanos como inmortales.

    Con Elizabeth desde hace rato descansando y todo en paz, le había ofrecido en un biberón mi sangre a Ephraim, pero sus tirabuzones de un lado a otro se movían por la negación.

    ―Bébelo ―insistí con dulzura―, te ayudara a crecer bien ―Hizo pucheros de enfado y se cruzó de brazos tan necio como su padre, le sonrei por el gran parecido no solamente de ojos, sino también en algunos aspectos del carácter―. Solo por esta vez. Es mi muestra de gratitud por cuidar de tu hermana, cuidar de mi. Estamos todos preocupados que aun no recuperas la estatura que deberías tener. Por favor ―le supliqué― Hazlo por mi.

    No muy seguro de aceptar tal regalo, estiró su manita y tomó el biberón lleno de mi sangre. Y se lo metió a la boca.

    ―Gracias, tesoro. Gracias por hacerlo por mi.

    No muy contento aun me pone una ilusión y era yo cargándolo para acomodarlo en la cama.

    Entonces eso hice.

    ―Gracias por dejarme ser la primera en escucharte decir tus primeras palabras ―Le besé ambas mejillas rosadas―. Gracias por permitirme no perderme esto.

    * * *


    Jacob me esperaba fuera de la habitación de los mellizos. Por su mirada y postura me dejó claro saber que no se le había olvidado lo discutido de la mañana.

    ―Supongo que aun quieres que hablemos ―No podía evitar estar furiosa con él.
    ―¿Acaso pensabas que te ibas a salvar de hablar de lo que ocurre?
    ―¿Salvarme? ―Gruñí enfurecida, no quería despertar a los niños y mucho menos que se enteraran que su padre y yo regresamos a los mismo― Veo que sigues con tus mismas idioteces.
    ―¿Idioteces? Para mi no lo son, está la razón de mi vida protagonizando lo que será de mi…
    ―Por favor, Jacob, ya para con esto ―Empecé a dirigirme a las escaleras para subir a nuestra habitación.

    Entró detrás de mi y cerró la puerta con brusquedad.

    ―Es lo mismo que quiero, pero tu me evades, te haces la inocente o la ofendida.
    ―No es ninguna ni otra, Jacob, de verdad no entiendo que pasa.
    ―¡Solo dime lo que sientes, maldita sea! ―Gritó.

    Eso me prendió y le hablé igual que él.

    ―¡No grites! ―Le ordené en una incoherencia mía al hacer lo mismo que Jacob―. Los niños duermen.
    ―Entonces responde y me callo o mejor, me largo de tu vida.
    ―¡Pero que demonios…! ―Intenté de controlarme, apenas lo logré― ¿Te estas escuchando? Si lo que quieres es dejarnos, hazlo, lo único que quiero es que esto termine.
    ―Veo que no piensas contestar, no entiendo porque insito si conozco la respuesta.
    ―Muy bien, pues entonces haz lo que quieras solo ya déjame en paz.

    Sin comprender que era lo que me estaba sucediendo, que era lo que nos estaba pasando, sentí como mi pecho golpeaba de mi lado izquierdo, era el corazón. Sufría.

    ―Jacob, amor, espera ―estaba apunto de abrir la puerta― ¿Qué esta pasando? Nunca peleamos, porque ahora que tenemos toda una vida por delante completa, felices con nuestros hijos, estamos tan a la defensiva.
    ―Solo contesta, por favor ―Seguía dándome la espalda con la mano en el picaporte.
    ―No se lo que quieres saber, solo te puedo decir lo que se: Te amo, Jacob, eres mi vida, y deseo estar a tu lado por siempre, eres lo mas importante que tengo, gracias a ti tengo todo lo que una mujer puede soñar. Pude haber vivido por siempre sin ser madre, pero no podría ni un suspiro vivir sin que estés a mi lado, amándome.
    ―¿Y el chupasangre?
    ―¿Qué tiene que ver en todo esto Nahuel? ―Tenia tantas ganas de llorar por la impotencia de sentir que algo malo estaba ocurriendo pero no saber que.

    ¿Acaso Jacob ya se había dado cuenta que no era tan buena para él?

    ¿Ya sabría que era tan perfecto que todas las mujeres morirían por él, mujeres mil veces mejores que yo?

    ―¿Lo amas?

    ¿Preguntaba en serio?

    ¿Después de lo que le acaba de reiterar: Que era mi vida?

    ―Maldita sea, Jacob, piensa lo que quieras.

    Y esquivándolo salí de la habitación. Algo me empezaba a gritar con estruendos sonidos que al parecer que el que no merecía la vida que teníamos era Jacob Black. Y mucho menos a nuestros hijos.

    ―¿¡A donde vas!?
    ―A ver a personas que si merecen mi amor.

    :eek: :mad: :eek:
    ¿¿¿Pero que les esta pasando??? Ambos comportamientos no son normales: Jacob enfermo de celos y Nessie indiferente a él. Porque tan de repente, todo estaba mas que perfecto hasta que se habló de Nahuel. Algo sobre natural estará pasando ??? ¿¿¿Que pueden decir de los hijos de nuestro hermosa pareja ???Espero que les haya gustado la primera parte del capitulo. Tuve que separarlo al ser tan largo. En estos días subo la segunda parte. Mil gracias por su paciencia y amor, gracias a eso no me fue para siempre, las quiero. Y espero que me perdonen por la ausencia, y tambien que crean que tal infinita espera haya valido la pena. (dejar de escribir tanto tiempo debo reconocer que me afecto :()
     
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  6.  
    Gabrieluchini

    Gabrieluchini porque voy renovandome día con día...

    Leo
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    Hi , Moliry.
    No entiendo cuál es tu “falta de práctica”, porque a mí me encantó (como cosa rara).
    Jajaja.
    Me incomodaron DEMASIADO las peleas entre Ness y Jake. ¡Agh! Casi me meto en la historia para decirles un par de cosas a los dos. Jajaja.
    Nota: No me pares, estoy loca.
    Bueno, fuera de eso… umm… Ah, sí. Me mata el sufrimiento de Jake. Ya sé que Ness también sufre, y eso, pero es que imagino que Jake esperó por tanto tiempo a que Nessie despertara (su razón de vida) y ahora -NO TENGO NI LA MENOR IDEA DE POR QUÉ- anda con esa celopatía horrorosa. De verdad me dejaste con ganas de leer más.
    Buenísimo, amiga.
    Nos leemos.
     
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  7.  
    Argens Hatake

    Argens Hatake Usuario común

    Virgo
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    Pluma de
    Escritora
    Moly!!!!!!! (hago éste paréntesis, disculpa por adelantado, no estoy enojada es frustración puesto me ausenté no debería enojarme vdd) ok ahora si me puedes explicar que es ésto?????? ha sido un estupendo capítulo y me gusto mucho porque es emotivo y trae novedades y todo iba perfecto, hasta que éste par de enamorados me hizo enojar ( aclaro molesta con Ness y Jake, no contigo amiga) pero que le pasa casi me da un infarto, viendo toda la felicidad expuesta y esos dos peleando, me dejo mal sabor de boca, preferiría que pelearan juntos contra otra personas...
    como bella y edward o rosalie y jake o nosé menos ellos :mad:
    pasando a otra cosas mi bella moly súper like para ti, mellizos y la historia de como el pequeño Ephram fue tan considerado y amar asi a su hermanita incondicionalmente y a su madre claro está, eso me super emociono, porque esos sentimientos son los importantes vdd Me ha encantado lo que has hecho y sino fuera por el detalle que mencione para mi sería perfecto, espero ansiosa el próximo capítulo :) pd. espero sus hijos los unan....
     
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  8.  
    Qqarlita

    Qqarlita Iniciado

    Géminis
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    13
    Wow... Wow... Moliry
    esto esta genial...
    sabes la empece a leer y me enamore de este libro...
    wow wow en verdad me encanto pero no me gustan esas
    peleas entre Nessi y Jacob....
    pero en verdad tu muy bien con este libro​
    me encanta por que me haces reir, enojarme, etc.
    sigue asi tu muy bien

     
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  9.  
    Moliry

    Moliry Orientador

    Tauro
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    1,097
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Fanfic - * Media noche * (Jacob-Reneesme) (Edward-Bella)
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    86
     
    Palabras:
    5901
    Habían cosas mucho mas importantes y sensatas que tratar con urgencia que las constantes estupideces de mi esposo que no dejaba de torturarme todo el día.

    Lo que mas me apremiaba era saber de mis mejores amigos.

    Fui a revisar a los mellizos, esperando que siguieran dormidos, ahí seguían, en paz, sin adultos que perturbaran su felicidad. Sabiendo por mi madre que los niños dormían en la tarde un par de horas aproximadamente, me atreví a dejarlos solos al cuidado de Jacob. Además, no quería encontrarme con él por ahora. Si seguíamos así terminaría haciéndole daño y eso me asustaba porque empezaba a desconocerme.

    Tomando las llaves de mi camioneta del cajón de cocina, me fui a tratar de ayudar a arreglar por lo menos la vida de los demás, porque de la mía no le veía aun comienzo y mucho menos solución. Y todo porque toda la raíz del conflicto era los celos de Jacob y ante eso no podía hacer nada al ya entregarle todo y no tomarlo en cuenta. Además, no quería hacer nada, entre mas lo pensaba me daba cuenta que lo que hiciera él me tenia completamente sin cuidado.

    Después de unos minutos manejando por el camino del pueblo llegué a mi destino.

    Me alegró ver que no estaba la patrulla, así podía platicar a gusto sin tener que estar cuidando mis palabras.


    Toqué el timbre.

    ― ¡Oh, no, Ness! ―se lamentó Leah al verme en la puerta de su casa.
    ―También me da gusto saber de ti ―impaciente dije con sarcasmo―. Muchas gracias por darte tanto gusto de verme tan recuperada.
    ―Sabes que me alegro―sopló con tristeza―, pero me duele perder tu amistad…
    ―¿Pero que tú también te volviste loca? ―sin esperar invitación pasé.

    Leah cerró la puerta con un ligero empujón desganado.

    ―En serio me da mucho gusto ver que estas perfecta, te ves bellísima, Ness ―. Me quedé callada observando la casa, efectivamente, estábamos solas. Incomoda que no contestara quiso hacer platica― ¿Cómo están los mellizos?
    ―Tú me lo responderías si te hubiera interesado saberlo. Porque no has ido.
    ―Supuse por lo ocurrido no ibas a querer verme.
    ―¿Pero porque piensas eso? ¿Acaso pasó algo grave que haga no querer verte nunca?
    ―Tú mejor que nadie sabes que eso no se puede controla… ―empezaba hablar muy agitada―de reprente pasó.
    ―¿Tanto te afecta que Nahuel sea también vampiro?
    ―¿¡Qué!? ―Leah se sorprendió―. ¡Oh, no, Ness! Al imprimirme eso deja de importar, eso ni lo había pensado.
    ―¿Entonces?
    ―Que tú… ―se calló y agachó la mirada.

    Y que bueno que cerró su bocota, porque con la furia que Jacob me había desarrollado y ahora Leah, no sabia que era capaz de hacer.

    ―¿¡Pero que he hecho para que tú también pienses eso!?
    ―Por favor no te molestes ―No tengo ni idea que cara habría puesto que la pobre tuvo con miedo retroceder un par de pasos de mi.

    Traté, lo mejor posible tranquilizarme y ser diplomática.

    ―Leah, por todos los cielos, quien les dijo o que les hizo pensar que yo sentía algo mas que amistad por Nahuel. Ahora le tengo gratitud, nos salvó la vida a mí y a mis hijos… Pero de eso a amarlo. ¿Por qué?
    ―De verdad tú y él…
    ―¡Como puedes creer eso! Santo Dios, por favor dame paciencia ―le rogué a tal misterioso creador del mundo―. Leah, soy una mujer que se casó para siempre con el hombre que ama, solo tengo ojos para él. Jacob es mi vida, la razón que éste aquí. ¿Qué les puede hacer creer otra cosa? ¡Arriesgué mi vida no por mi hijo! ¡Sino por el hijo de Jacob! ¿Nada de eso te puede decir algo? ¿Nada de eso ha demostrado hasta que limite amo a mi esposo?
    ―¡Claro que lo se! Si se nota. Has demostrado cada día lo que es Jake para ti.
    ―¿¡Entonces!?
    ―No entiendo, Ness, no se porque varias ideas de tú y Nahuel me atormentan la cabeza. No de celos si no de lastimarte si trato de ganarme a Nahuel, de quitarte…
    ―A mi no me quitas nada porque nunca quise nada de Nahuel que no pudiera ser compartido.
    ―¿Solo amistad? ―débil e insegura preguntó.
    ―Solo eso ―caminé por el pasillo pequeño de la entrada y entré a la acogedora estancia que era la sala. Sin estar cansada físicamente, pero si emocional, tomé asiento en uno de los cómodos sillones de tapicería café claro―. Me siento a gusto con él, me gusta aprender de sus conocimientos sobre nuestra especie. El platicar y tenerlo cerca me agrada, siento que él mejor que nadie puede entenderme, pues somos seres similares.
    ―Eso es amor, Ness. Si eso no es amor, ¿entonces que lo es? ―respiró con actitud derrotada―. A lo mejor no te quieras dar cuenta por Jacob, pero…
    ―No, Leah, no es así, disfruto de su presencia ―repetí de nuevo comenzando a perder la poca cordura que me quedaba―. Le debo muchas cosas, una de ellas es mi vida, y la de mis hijos ―me quedé pensando callada―, pero sin él puedo vivir y una vida sin Jacob no me interesa.
    ―¿Ni por tus hijos?

    Le podía ver esa terrible lucha entre la razón y sus sentimientos, quería creerme pero no parecía poder lograrlo. Pero por lo menos lo intentaba y eso para mi era para tenerle toda la gratitud.

    ―Ni por ellos. Ellos en su momento, y será muy pronto, dejaran de necesitarme, sin embargo, yo nunca podría dejar de necesitar, amar, desear en todos los sentidos a mi Jacob.

    Los ojos oscuros de Leah se aligeraron. No le encontré ninguna lógica a lo que era testigo, pero era cierto, se les veía sin ese velo que los hacia ver mas oscuros, como si se encontrara perdida, ciega en un camino aunque fuera tan lleno de luz.

    ―Ness ―parecía que le costaba respirar. Me acerqué a ella para auxiliarla de inmediato―, perdóname, pero no era yo.
    ―No te preocupes, comprendo…
    ―No, escuchame ―exigió―. Es literal: No era yo.

    Parecía bastante mareada, la cargué como si fuera Elizabeth y la puse en el sillón café de la sala, donde momentos antes yo estaba sentada.

    ―¿Te encuentras bien? ―Ya me estaba preocupando en serio por la manera tan brusca que palideció y sin ninguna razón.
    ―El amor que has sentido por Jacob ha sido fascinación de todos y el sueño mío de amar de esa forma ―reconoció intranquila volteando por todas partes, como si viera el lugar por primera vez. Era bastante preocupante verla alterada de esa forma y mas porque no tenia ni idea como ayudarla―. Por eso yo no comprendo como pude pensar tanta tontería.
    ―Ya no importa ―verla tan mal hizo quitarle importancia a sus anteriores palabras, que en su momento me habían enfurecido por lo gravemente absurdas que eran―. Si Jacob cree lo mismo, ¿qué puedo esperar de los demás? Si el principal no cree en mi―dije con tristeza.
    ―Esas eran mis sospechas, pero con lo que me dices de Jake me lo confirmas ―Leah se acomodó en el sillón poniendo sus brazos sobre sus rodillas―. Todo lo ha provocado Mila.
    ―¿Qué? ―Era lo único que me hacia entender entre tanta locura―. ¿Te habló de mi? ¿crees que está envenenando a Jacob también?
    ―Vino, pero no como crees, nunca te mencionó. Estoy temiendo que tiene un don, o como le quieras llamar para meter ideas.
    ―Edward o Alice no lo hubieran permitido.

    Era una buena explicación, pero no por estar urgida de ver una lógica entre tanto caos me tenía que tomar de las primeras locuras que se le ocurrieran a mi desesperada amiga.

    ―Y si de alguna manera también está manejando a ellos―Se puso de un brinco rígido de pie―. Piénsalo, esa es mi explicación porque apenas ella se fue de aquí esas ideas de ustedes me invadieron, haciendo que me alejara de él.
    ―Eso explicaría como aun imprimiéndote de Nahuel no estas a su lado. ¿Pero como llegaste a la claridad? ¿Cómo ayudar a Jacob? ―de nuevo me invadía esa fría ausencia que por momentos el día de hoy me atacaban cuando estaba con Jacob o como ahora que hablaba de él―. Sobre todo porque ya no me importa lo que piense, mencionó en irse, si quiere que lo haga.
    ― ¿¡Como puedes decir eso si me acabas de decir que no puedes vivir sin él!?
    ―Es claro que no merece mi amor. Mis hijos mereces a un padre que…
    ― ¡Ay, no! ―para mi gusto un tanto dramatica Leah se cubrió su bronceado rostro con sus manos― Ay, Ness, ¿qué no te estas escuchando? Te estas contradiciendo. ¡A ti también te infectó!
    ―No es eso, Leah ―la falta de comprensión de mi amiga hacia la realidad y que estuviera fantaseando me estaba asqueando―, pero estoy harta que Jacob se obsesione con sus celos.
    ―Pero y si es Mila…
    ―Mi padre lo hubiera sabido ―insistí callandola tajante.
    ―¿Y si se está luchando don contra don? ―con la vista perdida hacia la ventana dijo en voz alta sus pensamientos―.Pero Mila tiene las de ganar pues todos sabemos que Edward puede leer la mente, pero no lo que ella puede hacer.
    ―No tiene tal don ―fruncí con impaciencia el ceño.
    ―Tú misma me diste la razón que podía ser, porque ahora…
    ―Leah, vine hablar contigo, no de Jacob y mucho menos de ella. Lo que el haga o deje de hacer no me importa.
    ―¡Entonces es cierto! ―La única mujer de la manada hizo furiosa puños las manos.
    ―¿Qué es cierto?
    ―El don de Mila.
    ―Ya deja eso y deja de justificar lo que habías pensado de mi y tratar de defender a Jacob.
    ―Nessie, me acabas de decir lo que es Jacob para ti y ahora me dices que no te importa.
    ―Él se lo ganó, no valoró el amor que sentía, yo ya no aguanto mas…
    ―Cambiaste muy rápido de opinión. ¿Convivió Jacob con ella?
    ―Todo el tiempo mientras Seth me cuidaba ―recordar eso me hizo morirme de celos.
    ―¿Estuvo contigo mientras te recuperabas? ―no hacia caso a mis palabras de ignorar su imaginación y además me cuestionaba como si fuera un detective que estuviera investigando un homicidio.
    ―No he sabido nada de ella y Nahuel.
    ―No se como funcione, pero es cierto, ―Me señaló de manera acusadora ― ¡Tú también estas infectada!
    ―Darme cuenta de la realidad, que Jacob deja de importarme, no significa que una tercera persona es la culpable. El mismo Jacob acabó con todo amor que pude haberle tenido por culpa de su falta desconfianza, que me ignorara cada vez que le hablara de amor. Solo he abierto los ojos.

    Con los ojos entrecerrados y con una mirada penetrante me analizaba de arriba abajo. Ya me había cansado.

    ¡Todos estaban locos!

    ―Mejor ya me voy ―tomé de mi bolso de piel blanco y me dirigí hacia la puerta―. Cuando seas tu otra vez puedes buscarme. Siento irme así pero estas insoportable.
    ―Que Jacob sea mortal y muera, ¿tampoco te importa?

    Sus palabras me carcomieron mi corazón, mi cuerpo, haciendo que me detuviera abruptamente volteándome para verla de frente y con rabia le exigiera:

    ―¡No vuelvas a decir eso! ¡Nunca lo vuelvas a decir! ¡Por siempre estaremos juntos!

    Y ese velo negro que antes le vi caer a Leah sentí como se desprendida de mi ojos.

    ¡Esa misma ceguera se la había formado todos estos días a Jacob!

    ¿Pero como demostrar lo que nadie creerá?

    ¿Cómo acabar con lo que no se puede ver?

    Igual que mi amiga sentí como el piso se me movía con brusquedad y me costara respirar. Como si me estuvieran aplastando en una capsula al vacío.

    ―¿Como comenzó la discusión sobre Nahuel?

    Inmediato se acercó la joven a ayudarme. Parecía perfectamente comprender que me estaba pasando, por eso se ahorró las preguntas del porque había palidecido y fue directo a lo que ya sabia.

    ―Cuando me dijo que Seth y tú se imprimieron.
    ―¿Le dijiste que no te parecía?
    ―No, me quedé callada ―la opresión que había sentido en el cuerpo, en mis pensamientos, lentamente dejaban de asfixiarme, en cada instante que empezaba acabar con la ceguera ― ¡Oh, no! Eso fue, para él fue la gota que derramó el vaso.
    ―¿Por qué? ―quiso saber alarmada―¿Qué le dijiste?
    ―Nada, no dije nada. Me preocupé por ti, que la estuvieras pasando mal por ser un vampiro del que te imprimieras y que Seth no se le pudiera acercar a Elizabeth.
    ―Al parecer malinterpretó las cosas. Creyó que te quedaste callada por que te dolía.

    ¡No puedo creer que te importe tanto!

    Me gritaron de nuevo esas palabras en el cerebro.

    Por eso me espetó con tanta rabia. Mila lo manipuló para que su inconciente torciera el sentido de la realidad, haciéndolo que Nahuel fuera mi amante y no mi amigo. El amor de mi vida y no el que le agradecía mi vida, pero no era mi “vida”.

    ―Pero… ¿y yo? ―le preguntaba angustiada―. Porque hay momentos que siento que Jake es mi esposo, el amor de mi vida, el dueño de ella, y luego lo que le pase o a nuestro matrimonio me tiene sin cuidado.
    ―Igual, es por culpa de esa chupasangre.
    ―Pero ella no ha estado conmigo. Solo el día que llegó y ni siquiera me habló, se fue apenas su hermano me saludó ―las ganas de llorar querían ser mas fuerte que yo y controlarme, pero no debía, tenia que conocer los hilos que querían manejar nuestras vidas eran de otros o eran realmente solo de mi esposo y mios―. Y si de verdad es que entre Jacob y yo ya no hay un camino para nosotros juntos. A lo mejor apenas nos estamos dando cuenta que el amor que nos creíamos tener no existía o no era lo suficiente para seguir uniéndonos.
    ―Nessie, no, no vuelvas a caer en el agujero, debemos recuperarte para arreglar las cosas.
    ―No, Leah, estoy hablando yo, nadie mas, de verdad ―le aseguré―. Fue hermoso mientras duro, pero si te pones a pesar de verdad las cosas: Jacob y yo no somos para estar juntos. Genéticamente ni siquiera somos compatibles. Creo que los dos nos engañamos por un sueño, por lo que queríamos que fuera la relación, lo que deseáramos que fuera el uno para el otro. Nos odiamos por naturaleza. Yo soy inmortal, él… algún día…

    Se me quebró la voz al mismo tiempo que el corazón se me desbocaba del pecho y en la columna vertebral sentía un fría que consumía.

    ―¡Esas cosas nunca les importó!
    ―Eran situaciones que teníamos que tener en cuenta ―empecé a llorar―. Si las bases de nuestro matrimonio están en nuestra contra es imposible que podamos seguir construyendo en eso, es por eso que ya lo poco construido se acaba de desmoronar.
    ―¡Escuchame, Ness! ―me agitó bruscamente de los hombros―. No eres tú. No son tus sentimientos, son los que ella quiso crearte.
    ―Ella nunca estuvo a mi lado, es imposible.

    Jaló de mi mano mi bolso y aventando todo el contenido de éste, sacó triunfante mi celular.

    ―¿Qué haces?
    ―Calla y espera.

    Marcó un numero y esperó, hasta que alguien del otro lado le contestó.

    ―No estoy muy segura― contestó al saludo.

    Reconocí de inmediato la voz de mi madre.

    ―Solo una pregunta. ¿Sabes donde está Mila? ―silencio de mi amiga―. Ah, otra cosa. ¿Estuvieron los hermanos cuidando de Ness? Para agradecerles.

    Ahora pude entender la razón de la llamada.

    Colgó mi amiga.

    ―¿Qué te dijo?
    ―Mila, cariño, estuvo toda una noche a tu lado mientras sanabas ―Leah sonreía peligrosamente con actitud victoriosa―. Estuvo al pendiente de ti, aunque no precisamente preocupada en ayudarte.

    No podía creer en sus palabras de Leah, pero tenia que intentar algo, tener respuestas. Debía saber si ya el amor entre Jacob Black estaba desgastado o algo pasaba y no precisamente una cuestión nuestra.

    * * *

    La segunda razón que me había hecho salir urgentemente de casa era saber como estaba Seth, hablar con él. Pero dada la insistencia de mi amiga de solucionar, lo que era para mi ya perdido, regresé a mi casa, obviamente para hablar y arreglar las cosas con mi esposo.

    Seth tendría que esperar un día mas. Cuanto lo lamentaba.

    Solo esperaba que posponer la visita con mi querido amigo valiera la pena.

    Ya había pasado el nublado y frío día el sol, y ahora la luna descendía lentamente alumbrando la noche.

    Había pasado el tiempo en casa de mi abuelo Charlie, mi amiga y yo solas, gracias a que Billy había hecho una reunión en su casa y todas las familias de la manada habían ido, menos Leah al no tener nada de ánimos de salir. Ella y yo solas en la casa siguió una y otra vez convenciéndome que todo tenia una lógica y fría explicación a lo que estaba sucediendo: Mila. Había momentos que le creía, otros que estaba segura de ello, pero en otros tenia que intentar escucharla y otros veía claro que las palabras de Leah eran absurdas y que mi matrimonio se lo llevaba el demonio porque eso tarde o temprano debía pasar al tener tantas cosas en contra, y no porque alguien estuviera intentando manejar nuestros hilos de la vida.

    Yo le daba una y otra vez mis razones y le cuestionaba sus teorías con apasionamiento. Mi principal pregunta era que si Mila tenia dicho don, porque ella, Leah, estaba ya fuera de esas redes y según ella ya veia las cosas con claridad. Su explicación fue que solo hablaron dos minutos, tiempo que segura mi amiga la semivampiro no pudo crear tantos conflictos mentales. En cambio conmigo, esa mujer estuvo toda una noche, tiempo que asegura Leah supo manejar muy bien, pues seguía yo pensando equivocadamente, destructivamente.

    Si eso era cierto, ¿qué debía hacer?

    Mi familia estaba también envenenada y Jacob, que estuvo conviviendo varios días con ella, estaría gravemente intoxicado de maldad.

    Tanta complejidad me atosigaba mi cerebro haciéndome ver muchas veces la real lógica: Todo llega a su fin. Como el amor entre Jacob y yo, al igual que nuestro matrimonio.

    La camioneta Jeep 4x4 que le regalé a mi esposo y el carro Audi que compartíamos, estaban estacionados, dejándome creer que estaba en casa él nada mas cuidando de nuestros hijos.

    Estacionando mi camioneta a unos cuantos metros de la entrada y lejos del garaje que estaban el resto de los automóviles, entré a la casa.

    Había un silencio que lo podía acusar de aterrador y asfixiante. Adolorida por el horrendo del ambiente fui primero directo a la habitación de los mellizos, con el deseo de no toparte aun con Jacob.

    Afortunadamente me salí con la mía, estaba la habitación de niños vacía de intrusos.

    Los niños estaban placidamente durmiendo cada quien en su cuna. Por la hora tan tarde era claro que Jacob se había encargado de ellos, pues hace varias horas se habían despertado de la siesta que les había dejado.

    Ephraim de haberlo dejado dormido con una pijama verde oscuro lisa, ahora dormía con una azul oscuro de seda. Su pantalón y camisa de pequeños botones negros le quedaba de los mas divino. Yacía con una respiración relajada y rítmica y me invadía la inmensa ternura de madre viéndole como los rizos color cobre cabían sobre su pequeña almohada azul pastel y con la boquita ligeramente abierta, dejando ver sus alineados y hermosos dientes de leche.

    Me agaché para besarle todo el rostro. Lo volví a cobijar con el edredón a juego de la almohada y le cerré con suavidad su boquita de labios rosas y generosos.

    Lo mismo hice con su hermana. Elizabeth muy bien envuelta en sabanas amarillas solo le podía observas su perfecta cara regordeta. Deleitada por su belleza apabullante, pureza mágica, le bese ambas mejillas. Con una carga menos sintiendo en mis hombros, salí de su habitación para dirigirme a la mía. Ver a mis hijos me hizo mejor ver algunas cosas, lo que era Jacob para mi, lo que siempre había sido. Gracias a esa visita nocturna entré a la habitación principal con mas ánimos.

    Estaba sepulcralmente oscura, ni yo con una gran vista que tenia por genética de mi padre podía ver claramente, por eso prendí la luz.

    Un cuerpo parado en una esquina al fondo de la habitación vestida totalmente de negro, que me ofrecía nada mas su ancha espalda, me hizo asustarme de la sorpresa.

    ―¿Jacob? ―Exclamé sin motivo, pues de inmediato lo reconocí.
    ―¿Dónde estabas? ―No se volteó para hablarme, solo su dura voz me avisó que se había percatado de mi llegada―¿Con Nahuel?
    ―No, no estaba con él ―contesté tranquila―. Fui a casa de Charlie para visitar a Leah.
    ―¿Leah? ―endureció gravemente su cuerpo.
    ―Si, ¿qué tiene de raro? ―Lentamente ingresé mas a la habitación, dejando la cama como otra buena distancia entre nosotros.
    ―M-i-e-n-t-e-s ―arrastró cada letra con ira contenida.

    Tuve miedo.

    ―No miento…
    ―¡Claro que si! ―gritó colerico―. Ella esta en casa de Billy.
    ―No es verdad ―Unos pasos hacia tras me provocaron hacer por la furia de mi esposo―. No tengo porque mentirte y por favor, Jacob, no grites, los niños…
    ―Niños que no te necesitan ―giró y su mirada nunca fue tan negra, sobria―. Mientras tú estabas horas en la calle, Mila se encargó de ellos. ¿Para eso los querías? ¿Para abandonarlos como a mí? ¿Ya te aburrieron tus nuevos juguetes? ¿Ya te quieres deshacerte de ellos como con el padre? ―rió de repente de una manera tan terrorífica como falta de humor―. Claro, creyendo que el padre de los mellizos son yo.

    Podía alegar ante cualquier cosa, pero tan semejaste monstruosa idea me dejó helada, herida, humillada.

    La boca se me secó.

    ¿Qué decir?

    Verlo tan trasformado del hombre que yo amaba con mi vida me dejó perfectamente ver que Leah tenia razón, era imposible que mi Jacob dijera algo así, nunca lo pensaría, ni de broma lo mencionaría. Podría cuestionar los sentimientos e intensiones de todo hombre que se acercara a mi, pero nunca había juzgado mi comportamiento con ellos. Y mucho menos que faltara a nuestros votos tan gravemente como tener intimidad con otro hombre.

    ¡Leah tenia razón!

    ¿Pero que hacer?

    Si éste no era mi Jacob diga lo que diga, con refutable pruebas, nunca me iba a escuchar y mucho menos a creer.

    ―¿Por qué tan callada, cariño? ―hiriente me habló acercándose a mi despació, pero el miedo que sentía por él se aceleró tan poderoso como la erupción de un volcán.
    ―Jacob ―tenia la boca seca―, no juegues con esas cosas, ni de broma.
    ―¿Bromear? ―poseido por un mal mas fuerte que él me veía y manejaba su cuerpo con bastante facilidad y poderio―. Acostarte con hombres que no sea yo… ¿se te hace chistoso? ¿Cómico para hacerlo broma?
    ―Por favor, Jacob, por Dios, no enredes mis palabras.
    ―La que enreda a uno y otro, eres tú―estaba a un paso de mi, mi cuerpo intentaba retroceder, pero era imposible derribar con tanto terror que sentía la pared, quedándome solo maldecir lo que estaba ocurriendo―. Uno y otro hombre. Yo te entrego mi vida, mi amor, mi fidelidad. ¿Y como me pagas? Quitándome lo que mas amaba y botándome como basura. ¿Ya no soy tu semental favorito?
    ―No te quito lo que mas amas, Jacob, siempre me tendrás…
    ―¿Quién dijo que hablo de ti? ―me miraba como si fuera una desagradable basura que se atrevía intervenir en su vista―. Hablo de ser Alfa. ¡Por tu culpa soy un simple mortal! ¿Es eso? Ya no te intereso al ser un miserable humano.

    Me quemaron sus palabras al rojo vivo, pues eso era cierto. Le arrebaté lo que mas amaba, su alma, su esencia… Como me destruyó por dentro saber que lo que más temiera que era que reclamara llegara su momento. Le había quitado su vida y nunca podría regresarle lo que era él. Eso terminó por acabarme. No podría jamás ser de nuevo completo, feliz, y además le había entregado la muerte tocando su puerta.

    ―Vine aquí hablar, pero no puedo así ―temblaba totalmente. Puse mi mano temblorosa sobre su pecho como forma de escudo entre él y yo. No lo quería tan cerca―. Mejor duerme, mañana hablamos.
    ―No…
    ―Solo te ruego que descanses, mañana pensaras mejor las cosas ―le supliqué lastimeramente―. Amor, todo lo que dices no tiene sentido. Es Mila. Créeme por favor. No se como funciona, pero estoy segura que tiene un don que inventa o hace que malinterpretes las cosas. Amor, tu no eres éste, tu nunca dirías…
    ―¿Mila? ¿inventar o malinterpretar? ―cuestionaba sarcástico.
    ―De verdad, amor, yo también caí, pudo controlarme, hacerme vivir cosas que nunca sentiría. Ella te esta manejando, no se con que fin, pero si con que medio: Quiere que peleemos, que nos odiemos. Por favor, amor, no lo permitas, no dejes que siga inventando…
    ―¿Inventando? ―volvío a repetir con fingida diversión.
    ―Mejor me voy y hablamos mañana ― Como un rayo me fui a la puerta.
    ―¿Tendras el maldito cinismo de también decir que ella inventó lo de ti e Isaac?

    Por la conmoción no pude tener la fuerza de girar el picaporte de la puerta.

    ―Jacob… ―¡Dios santo que podía decir!
    ―¿Lo besaste?

    ¡No por favor! ¡No, no, no! ¡No sacar el tema justamente en este momento!

    ¡Ante la verdad yo no podía luchar!

    ―No es como crees… ―volteé para enfrentar mi derrota.

    La mano abierta de Jacob golpeó con una fuerza antihumana mi rostro de lado izquierdo haciéndome, por ser tan insólito e inesperado, caer al suelo.

    ―¡Maldita zorra!

    Veía negro, estaba absolutamente aturdida, mareada como adolorida de mi cara.

    ―¿Cómo pudiste? ―La voz de Edward llenó a mis oídos, pero no podía visualizarlo bien―. ¡Juro que te mataré!

    Varias manos femeninas me pusieron de pie. Otra mano tocó mi labio de lado izquierdo, me dolió muchísimo ese delicado roce.

    Toqué mi rostro afectado para ver porque me dolía tanto y sentí como de mi boca se desprendía ese liquido rojo.

    ―Vayan por los niños ―ordenó fuera de sí mi padre―. Saquen a los tres de aquí. Nosotros nos encargamos de este perro.
    ―¡No! ―traté de zafarme de los brazos de mi madre y Rosalie― ¡Déjenme!

    Jacob estaba forcejando entre las esposas humanas de las manos de Stefan y Emmett.

    Mi hermano al ver todo conmocionado mi rostro no se pensó para propinarle un monstruoso golpe en el estomago de mi esposo.

    ―¡No! ―chillé histerica.

    Estaba Jacob completamente poseído por las influencias de esa maldita mujer.

    Viendo a toda la familia en mi habitación visualicé mejor las cosas y mi mirada se quedó estupefacta en la mano derecha de mi esposo. Estaba convirtiéndose en un color negro alarmante.

    ―¡Se rompió la mano! ―grité desesperada, nadie parecía escucharme. Como Jacob me retorcía entre el control de las mueres Cullen―. ¡No lo jalen! ¡Lo están lastimando mas!
    ―Solo está pagando por haberte herido ―trató de razonar conmigo Stefan―. Se rompió la mano por golpearte. No lo lastimamos nosotros.
    ―¡Por favor sueltalo! ―Supliqué.
    ―No lo defiendas, vete la cara ―espetó mi padre, sin verme, parecía él mas dolerle mi golpe que a mi misma.
    ―Papá, no es él ―ya mas control sobre mi misma tuve la fuerza necesaria para zafarme de Bella y Rosalie, y me dirigí a un lado de mi esposo―. Lo están alterando más.

    Parecía un animal salvaje, gruñía y maldecía, totalmente endemoniado.

    ―¡Vete, Reneesme! ―a Edward nunca lo había visto mas furioso. A nadie de la familia. Todos tenían los ojos tan negros como Jacob. Hasta Carlisle, Esme, estaban con ganas evidentes de matar al padre de mis hijos.

    ¡Nada era normal!

    ―¡Fue Mila! ―hablaba desesperada.
    ―No lo defiendas.
    ―Cuando fue la ultima vez que le leíste la mente, papá ―de inmediato Edward observó a todos con una mirada perdida, ausente―. ¿Nunca verdad? ¿Por qué? Te ha ordenado que no lo hicieras y obedeciste.
    ―Todos hemos obedecido ―Giré a ver a Jasper y la mirada se le estaba aclarando.
    ―Jacob ha sido el mas afectado ―les aseguré a todos.

    Hablar me causaba mas trabajo por culpa del rostro adolorido y el labio que se me hinchaba dramáticamente. En ese momento llegó mi abuelo con una jeringa en sus manos y se la inyectó en el brazo de Jacob.

    Yo mareada también me desmayé, pero por otros motivos.



    :eek: :( :eek:
    ¡OMG!
    :D Espero que lo hayan disfrutando tanto como yo en escribirlo! :D
    Por favor, amigas, comenten como les esta pareciendo la historia y los capítulos. Les ruego, por fis, traten de evitar el spam, es un lindo regalo para mi que procuren que sus comentarios sean productivos a mis escritos y no los borren. Que como toda escritora siento horrible que desaparezcan. Tengan cuidado con eso por fin por cariño a mi y a los escritos XD por fis !!
    Con cariño y agradecida por que siempre están aquí mostrando su amor, su amiga Moly.
    Kiss
     
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  10.  
    Qqarlita

    Qqarlita Iniciado

    Géminis
    Miembro desde:
    13 Agosto 2012
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    13
    Decir que me gusto es poco, me encanto, mas que eso.
    wow wow esa Mila me dan ganas de meterme a la historia y decirle unas cuantas cositas a Mila, en verdad esa chica me cae muy mal :mad:
    Y que bueno que Leah ayude a Ness a descubrir todo.
    Como pudo Jacob golpear a Ness, en verdad amo mucho a Jake pero eso me hizo odiarlo :mad:
    por que no pode Bella su escudo para que Mila no les pueda hacer nada?
    O por que Edward no lee su mente?
    que les ha echo esa tipa!!!!!!
    Y no me hagas esto por favor ya quiero continuar leyedo.
    No tardes en publicar la continuación por favor!!!!!!!!
     
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  11.  
    Argens Hatake

    Argens Hatake Usuario común

    Virgo
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    23 Abril 2011
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    228
    Pluma de
    Escritora
    estas en serio problemas Moly!!!!!
    me has dejado helada, porque realmente jamás me lo espere
    otras vez me has sorprendido y de sobremanera
    así que xD

    espero no tardes en continuarlo, ya pasaron días......
    por primera vez amé de mas la astucia y sarcasmo de leah
    si me gustó pero la sorpresa fue demasiada
    y edward enojado ya le diste una razón para golpear a jake!!!!
     
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  12.  
    Gabrieluchini

    Gabrieluchini porque voy renovandome día con día...

    Leo
    Miembro desde:
    13 Febrero 2012
    Mensajes:
    166
    Pluma de
    Escritora
    ¡¡¡¿AH?!!
    Wait, wait, wait.
    Que mi Jake...¡¿Que Jacob hizo QUÉ COSA?!

    No me lo puedo.

    A ese pobre hombre le va a dar un ACB cuando salga de la manipulación de la arpía de Mila.

    ¡PERO SI NESSIE ES SU VIDA, POR DIOS SANTO!

    Imagino que no podrá perdonárselo cuando se recupere.
    Y lo mejor sería que consiguieran amarrar a Ed y a Bells, porque de seguro que le arrancan la cabeza de un tajo.

    Te lo juro, Moly, la quijada me llegó al piso mientras leía tu cap.
    ¡Que loco!

    MUY bueno.

    Me urge que subas otro.
    Necesito que mi rebelde quileute vuelva a ser el mismo de antes, PLEASE.

    Nos leemos, amiga.
    Besitos.

    Con que lo tuyo no era talento, ¿no?
     
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  13.  
    Nelcys Cullen

    Nelcys Cullen Fangirl empedernida

    Libra
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    15 Junio 2011
    Mensajes:
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    Pluma de
    Escritora
    Moly, qué hermoso y triste capítulo, a la vez. Extrañaba esto, esto de perderme en tu historia, tu toque al escribir en serio que no comprendo eso de que sabes que has perdido la práctica, ¿qué es eso? Nada que ver, ¿ok, amiga? Sigues teniendo tu escritura perfecta y tu narración hermosa*-*.

    Me parece súper triste eso de como están Jacob y Ness, es extraño verlos de esa manera, pero toda pareja pasa por momentos difíciles, en este caso los celos. Al principio no comprendía porque el enojo de Jacob, al final fue que creo que me di cuenta, jajajajajaja, el día de hoy ando lenta. Pero para mí, hay algo raro allí, porque esas discusiones, esos celos y esas cosas, comenzaron así de la nada... Sólo nos queda esperar, ¡sorprendenos, amiga! ;).

    Y Ephraim, Dios, adoro a ese niño, me parece tan tierno, tan adorable... Y lo que hizo por su madre y hermana, que bello es un encanto de niño y me imaginé su cabello y lo ame, jajajajajajaja, por momentos en algunas actitudes no se porque me recordaba un poco a Edward y en otras a Jacob, me ha parecido perfecto.

    Y Elizabeth no se queda atrás, ¿eh? *-*. Y el "Nessl", sólo Jacob pone apodos como esos, jajajajajajajajaja, Nessl, aún sigo adorando la razón del por qué del nombre de Elizabeth, definitivamente tengo una adoración anormal por el personaje de la madre biológica de Edward.

    Bueno, Moly, mañana lo más seguro y leo la otra parte del capítulo, es que me tengo que reunir para un trabajo y el lunes tengo dos examenesX_X, moriré. Pero ya veré, necesito leer esa otra parte.

    Bueno, hasta aquí llega mi comentario tardío pero aquí está ;), te quiero muchísimo, amiga, sigue así<3.
    Atte. Nelcys.
     
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  14.  
    viviana

    viviana Iniciado

    Capricornio
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    opor dios!!;) soy nueva lectora y he leido toda la novela en 4 dias, cada vez que leo quiero un poco mas,, me encanta tu forma de escribir espero sigas con la historia por qu quiero saber que pasara con la BRUJA DE MILA,,si estuviera en la historia y fuera vampiro o lobo hago lo posible por matarla,, hahahahah la odio ¬¬:mad:,quisiera saber si sabremos mas de isaac? y si abra un encuentro con los vulturis por el nacimiento de los bebes ya que me imagino que mila ira con el chisme .!! ,ME ENCANTA TU HISTORIA,, juro que he lagrimeado en algunas partes de lo maravillosas que son .!!! =D, eres muy cuidadosa de no perder ningun detalle eso hace la historia mas maravillosa, me encanta como te refieras a los sentimientos de cada uno :p y pues tengo otra curiosidad si jacob podra ser lobo de nuevo? por que noseria justo que nessi quede sola con sus bebes.. el tiene que vivir y no quede con semivampiro JUM.! :mad: , orita fue que cree la cuenta por eso no comente en los otros capitulos ,pero si m pongo habalr de todos no termino hoy .!!
     
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    Moliry

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    Preciosas amigas : De nuevo agradeciendoles de todo corazón que lean y comenten, lamentablemente se quedaron menos comentarios de los que borraron por SPAM que fueron bastantes, que mal !!! Tengan cuidado de eso por fis XD

    Mil gracias por su amor !!!

    Les quiero avisar que sigo aqui, ya trabajando en el siguiente capitulo, espero subirlo en esta semana XD

    Las adoro !! XD

    Kiss
     
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    Moliry

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    Fanfic - * Media noche * (Jacob-Reneesme) (Edward-Bella)
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    Obsesiones

    Haber estudiado como primera carrera psicología no era de toda ayuda para comprender a mi familia y mucho menos a mis hijos, para ello solo necesitaba amor, el instinto y la inteligencia que fue heredada de mis padres como para saber con gran agudeza que mi hija era la creatura mas testaruda que había conocido.

    ¿De quien lo había heredado?

    Me reí encantada. Toda la terquedad de sus padres se la había llevado Elizabeth, haciéndola un ser pequeño difícil de negociar cuando sabía que tenia la razón.

    ―¿Ni siquiera para mamá?

    Frunció mi pequeña el ceño, muy molesta, al pedirle nuevamente, con un poco de chantaje maternal, que abriera los ojos.

    Al principio me preocupé al notar que ni estando despierta mi hija dejaba ver aquellos enigmáticos ojos que todos decían que eran idénticos a los de su hermano, pero que yo aun no conocía. Al nacer Elizabeth les presumió la herencia mortal de su abuelo Edward, aquellos ojos verdes que solo podía deleitarme con Ephraim, ya que mi pequeña ni conmigo deseaba ceder. Pero todo aquel encanto desapareció cuando su padre corrió de la casa, de su presencia y de nuestras vidas a Seth. Desde entonces Elizabeth seguía su justa huelga para el regreso de ese joven Clearwater.

    Me costó un día darme cuenta de ello. Yo inocente al no conocer muy bien lo humano que lograba ser mi hija, pensaba que era parte de su edad: vivir con los ojitos cerrados. Como una forma de sentirse mas segura en un mundo tan nuevo y completamente extraño para ella. Sin embargo, cada minuto que trascurría conviviendo con mis hijos, sobre todo con Elizabeth, supe que era mucho mas mi hija de lo que su inocente y frágil cuerpecito demostraba.

    Elizabeth sabia bastante sobre su propósito, tanto era así que sabia que yo no había corrido a Seth, lo quería al ser mi mejor amigo, sin embargo, era para mi extraño el giro que habían hecho tan de repente todas nuestras vidas. Sabia mi hija que aun era neutra en este caso, una actitud que no era nada alentador para ella. Era esa la razón que ni conmigo se dignaba un poco en consentirme en ver los ojos de mi padre, los ojos de mi abuela Elizabeth Masen.

    Pero una de las varias razones el no querer hacer nada no era solo simple egoísmo, o que censurara que mi pequeña, que era solo un bebé, tuviera su futuro ya queriéndose marcar, sino había un motivo mucho mas importante y grave para mi: La inmortalidad de Seth.

    Elizabeth ahora era un ángel puro, pero siendo una joven seria el mismo demonio como era yo: El ángel de la muerte. Temía el daño que por amor algún día le pudiera causar al hombre que amara y éste en su momento reclamarle con tanto resentimiento por quitarle lo que mas amaba: la manada. Su linaje.

    No quería que mi hija sufriera el mismo dolor de dañar al hombre que ama, de quitarle todo lo que es. Y además verlo algún día partir a la otra vida. Seth merecía a una mujer que le diera mas de lo que le podía quitar.

    Por el bien de ambos no podían estar juntos.

    Estaba segura que para entonces todos, incluyendo al propio Seth, sabia lo que ocurriría si cedía a la imprimación. Lo mas correcto era que no volviera, hiciera su vida aparte y se olvidara de Elizabeth. Mi hija seria su perdición.

    Era cruel pensar de ésta manera, lo sabia, pero debía ser realista por el bien de todos. Para Seth aun no era tarde. Porque para Jacob…

    Para que pensar lo que ya todos sabíamos y que nadie para no torturarme mas se atrevían a decir delante de mi, pero estoy segura que ha sido y será el tema mas angustiante y doloroso de nuestras existencias: El final de mi esposo.

    Amaba a Elizabeth, sabia que seria para un vampiro la mayor bendición, amor, el mas grande anhelo y devoción que el hombre podía sentir y sobrepasar esa barrera, pero así como era la bendición para un vampiro, seria la maldición para un lobo.

    Elizabeth no merecía ser vista como una amenaza o el demonio, que yo me había convertido sin saberlo, y Seth no meritaba nunca que sus días fueran más cortos. Todo debía llegar a “su” naturaleza, no por la naturaleza de una semivampiro.

    Dándome por vencida y sin intensión de seguir insistiendo a mi propia hija, decidí aplicar lo que había aprendido en la universidad y que al ser humano tanto les había funcionado: psicología inversa.

    Así dejé y sin darle importancia que Elizabeth siguiera con su rabieta. Que tal vez para ella podría ser para una buena causa, pero no para mi y mucho menos para Seth.

    Dejando a mi hija en un moisés precioso de tela amarilla que Alice le había regalado con dibujos de jirafas, cebras, leones, elefantes, en caricatura, la tapé con su cobija suave blanca ya lista para tomarse su siesta de la mañana. Al haber comido tan bien no tardaría en dormirse.

    Aun seguía sorprendida que pudiera amamantar a mi hija y sobre todo que produjera tanta leche. Definitivamente mi cuerpo se había desarrollado en estos meses de embarazo para recibir a un bebé que no era totalmente humano y presumía de un apetito avasallante, que se torcía a lo cómico.

    ―¿Ya no quieres comer mas? ―Volteé a ver a mi primogénito que estaba sentado enfrente de mi en el banco y recargado en la barra de mármol de la cocina. Se veía como un niño modelo vestido con su pantalón oscuro de mezclilla azul, una chamarra verde eléctrico muy abultada y debajo de ésta una camisa de cuadros blancos, azules y verdes. Sus tenis deportivos de exclusiva marca eran del color de la chamarra. Era muy guapo mi pequeño.

    Desde ayer en la tarde que dijo sus primeras palabras no había pronunciado ninguna otra. Conmigo había sido un debut pero con despedida. No le gustaba hablar, prefería usar su don.

    No se que era lo que le ocurría a mi hijo, pero lo que fuera le causaba una gran pena expresarla conmigo.

    ¿Quería ver a su padre?


    Apenas lo cargué cuando se despertó en la mañana me preguntó por él. Le tuve que mentir, bueno, el realidad no del todo, al decirle que su papá se sentía un poco mal y no saldría estos días de la habitación, tenia que estar durmiendo para que se recuperara y no debíamos molestarlo.

    ―¿Quieres ver a papá?

    Negando me proyectó a Jacob en la cama durmiendo.

    ―Es mejor que descanse ―Asentí―. ¿Entonces, mi niño?

    Sacando el aire por la boca, con actitud de derrota, me hace otra ilusión en la mitad de la cocina. Un gran oso se puso sobre sus dos patas, luego un leopardo corría por toda la estancia a nuestro alrededor.

    Las imágenes eran tan nítidas, tan reales…

    ¡Era increíble!

    ―Quieres ir de caza ―por fin creía entender al pequeño.

    Ephraim se encogió aun mas y asiente dejándome solo ver sus rizos que apenas se movieron de adelante y atrás.

    ―¿Pero porque no me lo dijiste antes? ―Ephraim no se movió de la alta silla―. No es malo preferir cazar ―No respondió―. Yo igual que tú prefería divertirme que comer en casa. Bueno―me reí timida―, aun lo prefiero. ―Con la cabecita baja me proyecta las veces que fue a cazar con sus tíos, con Jacob, con los abuelos. Hacían competencias, se veía que la pasaban bien. Mi hijo se reía y la pasaba en grande―. Ves, no tiene nada de malo. Solo tienes que ir con alguien mayor para cuidarte ―Sin hacer ningún sonido enseñó otra imagen: Sus primos de la Push riendo, hablando, bromeando mientras estaban sentados en la mesa comiendo. No sabia que le estaban diciendo pues Ephraim solo proyectaba imágenes, no los sonidos, ruidos, palabras de las escenas que nos enseñaba.

    Era como ver películas mudas.

    Apenas le iba a preguntar si quería ver a sus primos cuando comprendí todo. Y me rasgó el alma al girar a ver a mi hijo y ver la inmensa tristeza en sus ojos.

    Poniendo otra ilusión sobre la mesa, entre él y yo, me confirmó su mensaje: Sus primos comiendo en una mesa y él bebiendo sangre.

    ―Eres diferente.

    ¿Qué mas le podía decir? No estaba preparada para algo así.

    ¿Cómo decirle a un niño que no es malo lo que hace pero nadie lo debe saber fuera de la familia?

    Ephraim preguntará porque y… ¿Qué le contestaré?

    Yo de pequeña no había pasado por esa confusión, mis padres nunca tuvieron que consolarme, siempre supe que era diferente y en lugar de hacerme infeliz disfrutaba con el encanto que demostraba la familia, el resto de la gente que sentía por mi. Había comprendido rápido que era diferente a todos, incluso de mis padres, pero aun así sintiéndome ajena a muchas cosas y a muchas personas, pude comprender de inmediato con quien debía comportarme y ser lo mas humana posible. El primer caso fue con mi abuelo Charlie. Sentí en cuanto lo vi sed por su sangre y aun así supe como reaccionar al hablarme Edward de eso.

    Ephraim ya había convivido con humanos, ya conocía a sus primos, ¿por qué ahora esta confrontación de sus sentimientos?

    ¿Qué había pasado?

    No sentía sed por los humanos, pero si le dolía no ser iguales a ellos.

    ―Tesoro, somos diferentes de las demás personas: tú, Elizabeth, yo ―rodeé la barra blanca de mármol y lo tomé en mis brazos. Estaba tenso, pero no creo que más que yo al no encontrar las palabras correctas―. Nosotros… ―su dedo índice me tocó la boca para que guardara silencio y se quedó viendo lo poco morado que quedaba del golpe y la inflamación de mis labios. Por suerte estaba sanando muy rápido, ya casi no era notorio.

    Intranquilo era su expresión, parecía molesto.

    Salió de un brinco de mis brazos con la actitud derrotada.

    Corrió al otro lado de la cocina para tomar la charola de comida de Jacob que le había preparado para que desayunara. Pensaba ya llevársela.

    ―Gracias ―fue lo único que pude decir al salir Ephraim de la cocina.

    Dolida porque mi hijo se sintiera de una manera mala que era distinto, que era malo, un monstruo, me volteé hacia una de las ventanas para escuchar los ruidos que venían desde el bosque, que estaban desde que me desperté.

    Eran pasos alrededor de la casa.

    Era alguien de los Cullen.

    No podía creer que siguieran con eso.

    Desde la madrugada que pasó lo de Jacob no me querían dejar sola ni a mi y ni a los niños. Al principio no querían ni irse de la casa, pero después de una acalorada discusión con toda mi familia de que nos dejaran solos, que lo podía manejar, que Jacob nunca me haría daño, se habían retirado. Él nunca me haría daño. No querían comprender de quien me golpeó no fue mi esposo, sino el veneno de Mila. Literalmente los tuve que correr. Deseaba que confiaran en Jacob y sobre todo en mi. Argumente que si las cosas salían de control era imposible que saliera afectaba físicamente al ser mucho mas fuerte que él.

    ―Tú nunca le harías daño.

    Me había dicho Edward apretando furioso los dientes.

    ―Ni “él” a mi.

    Le había contestado de la misma forma. Ya estaba para entonces harta que dudaran así de un gran hombre, del gran y maravilloso hombre que era mi esposo.

    Había logrado ganar la batalla, pero no la guerra, y así me lo demostraron los Cullen al estar turnándose para cuidar los alrededores de la casa. No quería ya alucinar, pero presentía que hasta la manada estaban asesorándose que nadie estuviera en peligro.

    Sabia que todo ese comportamiento tan excesivo y sobreprotectores de todos era porque nos querían, se preocupaban por nosotros, pero no podía agradecerles todo ese amor al poner en duda el honor de Jacob.

    Eso no lo podía tolerar y mucho menos permitir.

    Epharim regresó.

    ―Muchas gracias, principe ―lo cargué―. ¿Ya se levantó tu papá?

    El pequeño sonrió ampliamente y me entregó una llave.

    La reconocí de inmediato, era la llave de mi habitación.

    ―¡Oh! ―solté apesadumbrada.

    Todos habíamos decidido que era mejor, para la seguridad de Jacob que lo encerráramos para evitar otro incidente.

    En la madrugada les había dado ese consentimiento con tal que no siguieran en la casa y que su presencia alterara mas a Jacob.

    Pero no éramos alguien como para hacer eso.

    Además, era Jacob, mi Jake, el hombre que era mi vida.

    Vestida con un pantalón negro de pana, unas botas de piel que me cubrían hasta la rodilla negras de tacón alto y de ese mismo color un suéter de cuello alto y mangas largas, y con un abrigo de ante gris cenizo, fui con el niño en brazos al tercer piso y en las escaleras a unos pasos de la puerta me detuve.

    ¿Era lo mas seguro para él?

    El hombre dentro de la habitación no era mi esposo, pero su alma debía ser la misma.

    ¡Como podía dudar!

    Ya sin vacilaciones metí la llave y le di vueltas, dejando a mi esposo libre.

    Ephraim asintió orgulloso, yo no pude evitar sonreírle… aunque un poco preocupada.

    ¿Cuándo volvería a ver a mi Jacob?

    En la bandeja llena de comida también iba el medicamento de mi esposo, era bastante fuerte para evitarle dolor, sin duda volvería a dormirse apenas terminara de desayunar.

    Pobre, como ha de sufrir por tener su mano fracturada. Según mi abuelo sanaría entre dos a tres semanas, dependiendo como conteste su cuerpo al medicamento y la natural sanación que tuviera su cuerpo. Por una cosa de nada pudo mi esposo salvarse de una cirugía.

    Sabiendo que Jacob se la pasaría descansando y que mi familia, lamentablemente o no, estaban en constante vigilancia, decidí irme a casa de Billy para preguntar por Seth.

    Acomodé debidamente a mis hijos en la camioneta Audi Q7 blanca que Jake me había regalado hace un mes por mi cumpleaños. Los tres bien seguros nos dirigimos a la Push.

    Apenas nos estacionamos enfrente de la casa de mi suegro, éste salió a recibirnos con una melancólica sonrisa que se esfumó apenas su nieto se le arrogaba a las piernas. Parecía invadirle la alegría.

    ―Muy buenos días, Billy, espero que no sea muy temprano para visitas.

    A las ocho de la mañana no seria para muchos una decente hora de visitas, pero no podía perder mas el tiempo obedeciendo el protocolo.

    ―Nunca seria tarde o temprano para que vengan a visitar a éste viejo ―dijo mientras yo bajaba a Elizabeth del asiento trasero de piel de la camioneta―. Que bueno que vinieron ―se sentó a Ephraim en sus piernas y se hizo aun lado para dejarme pasar―. Estaba intranquilo.
    ―Supongo que ya te enteraste ―me senté en uno de sus viejos, pero cómodos sillones de su estrecha sala y acomodé el moisés de mi hija aun lado mío.

    Seguía profundamente dormida.

    ―No podía creer lo que Paul me dijo ―tenia la expresión como Edward: parecía dolerle mas a ellos lo sucedido que a mi―. Pero ahora que te veo… ―no parecia poder hablar―. No quiero imaginar como estabas si se te ve… Si no fuera que sanas rápido… ―se aclaró la garganta inflamada―. Héroe ―se dirigía a su nieto que seguía muy callado sentado en sus piernas―, ve a ver la televisión a mi recamara ―el pequeño le proyectó su estante lleno de libros viejos que estaban en su habitación―. Claro, toma el que quieras ―le autorizó sonriendo―. Aun no me acostumbro que los mellizos sean tan especiales ―su cuerpo se enderezó de orgullo―. Será un gran Alfa ―no le quitaba la vista al pequeño que se retiraba por el pasillo de la casa.
    ―Seria para mi un gran honor que también sea parte de la manada ―me sentí mal ser yo quien lo desilusionara―. Pero no es muy probable, y además el pequeño Billy, el hijo de Rebecca, le corresponde al ser el mayor ―Era la hermana mayor de Jacob que estaba desde hace muchos años casada y vivía en Hawai.
    ―Ephraim al ser hijo de Jacob, lo hace descendiente directo de nuestro ancestro Ephraim. Eso lo hace Alfa.
    ―Si, pero…
    ―No me has preguntado como Paul se enteró ―era un cambio de tema abrupto, pero sabia a que se refería―. El pequeño Héroe se pudo comunicar con su tío al estar en fase y pidió ayuda.
    ―¿En serio? ―Estaba asombrada no por pedir ayuda sino que desde un principio fue enterado mi hijo de todo, eso me causó mucha agonía y frustración al no comenzar las cosas bien como debió haber sido desde el principio de su existencia.
    ―Al estar Paul con Emmett cazando, cambió de fase para avisarles lo que pasaba en tu casa. Fue por eso que llegaron todos ayudarte.
    ―Con todo lo ocurrido no me había puesto a pensar porque de repente estaban todos en mi casa ―respiré cansada
    ―Tiene mi nieto lo principal para ser un Alfa: Proteger. Lo hizo aun cuando te defendía de su propio padre. Tiene el corazón, el insitito de proteger, hacer lo justo, y además se comunica con la manada. Claro que mi Héroe es el Alfa. Además, eso se entendería porque la etapa de Sam como parte de la manada se acabó.
    ―¿Quieres decir…?
    ―Si, Sam, desde la madrugada que nacieron los mellizos sufría de dolores de cabeza. Sam ya terminó con su etapa.
    ―Cuanto lo lamento ―Primero yo, ahora Ephraim y amenazaba Elizabeth con destruir la esencia de otro Quileute.
    ―¿Pero porque? ―me observó con extrañeza haciendo girar las ruedas de su silla para acercarse―. Es la primera vez que veo a Sam completamente feliz.
    ―¿De verdad? ―abrí los ojos estuperfacta.
    ―Ya no debe preocuparse de lastimar a Emily o a sus hijos, ya podrá estar totalmente con su familia y dedicarse solo a ella. Por suerte es solo una etapa, no es toda la vida, porque es muy ingrato a veces lo que somos.
    ―Me alegra ―nunca lo había visto con ese enfoque y tenia la razón Billy: Dejar a la familia, no tener los pensamientos para uno, muchas veces no dormir en las noches y lo peor y lo mas grande, siempre viviendo con miedo de lastimar a las personas que mas amas. Claro que me alegraba por él―, de verdad me da mucho gusto saber que por lo menos una familia no maldice el día que se cruzó con un Cullen.
    ―¿Pero…?

    Se oyeron tres golpes en la puerta interrumpiendo a mi suegro, no tenia que escuchar su pregunta para saber que iba a decir.

    Me levanté del sillón y acudí al llamado.

    ―Hola, buenos días ―apenas abrí la puerta saludó una bellísima joven de cabello negro rizado largo y ojos grises―. ¿Se encuentra Billy despierto?
    ―Pasa, pasa ―cariñoso mi suegro le habló a la joven.

    Ésta sonriente conmigo pasó al dejarla pasar.

    ―Muy buenos días ―La invitada se acercó para besarle la mejilla―. ¿A que se debe que me visites tan temprano, Sarah?

    ¿Sarah?

    ¡Sarah!

    Debía ser ella la joven que Mila me mencionó y que me insinuó que Jacob… ella… juntos.

    Aunque el clima era bastante frío el cuerpo reaccionó igual que mi corazón y sentí como mis venas espesaban arder, haciéndome sentir de un calor que juraba que era bastante peligroso.

    ―Solo pasaba por aquí y al ver esa camioneta de lujo que está estacionada afuera, tenia las esperanzas de saludar a Jake, que me platique como le va.

    ¡Lo único que quería era ver a “mi” esposo!

    Ness… Ness… respira, no la mates, por lo menos no enfrente de tu suegro y los niños… ya después la buscas en la noche y…Ness… ¡Deja de pensar en tonterías!

    ¿¡Porque demonios la tal Sarah no podía ser una humana insignificante y de una fealdad física que en lugar de molestarme me produjera pena y ternura por soñar en las noches con mi esposo!?

    Pero no, debía ser una joven bella, encantadora y asquerosamente cariñosa.

    El visitarla en la noche no debería de descartarlo… todavía.

    ―No, mi hijo… ―calló bruscamente y me señaló con una gran sonrisa de cariño―. Sarah, deja te presento a la razón que mi hijo sea el hombre mas feliz.

    La humana se giró con una sonrisa tan estúpidamente amistosa que casi me trago que le era de su agrado.

    ―Tú has de ser Nessie ―me abrazó y me dio un beso en ambas mejillas―. Jake no deja hablar de ti ―ya me imagino que cara tengo yo, que Sarah incomoda hizo un paso hacia atrás―. Perdona, no debí acercarme así, lamento si mi…

    ¿De que diablos hablaba?

    ―No, Sarah ―se rió divertido Billy. Por lo menos alguien veía cómico todo esto―. Mi nuera no tiene problemas con la sangre humana.
    ―Oh, que bien, me tranquiliza saber eso. Lo digo para no incomodarte, claro, no por otra cosa.
    ―Pero… ―agité la cabeza para ordenar ideas―. Tu sabes…
    ―Que tú eres semivampiro, y que tus padres son vampiros y eso, si ―me presumió juguetonamente sus hermosos dientes blancos―. Soy prima de Emily y Leah, también soy parte de esta herencia loca de lobos y vampiros y uno que otro zombi.
    ―Tú también…
    ―¿Qué yo me convierto? ―Esta joven tenia muchas ganas de hablar, la dejé que me interrumpiera, estaba aun en shock de conocer a alguien que me conocía bastante bien y yo no tener ni idea de su existencia―. No, para nada. Soy hija única y al ser mujer no es tan común. Lo de Leah si que sorprendió a todos. La naturaleza es sabia, porque si me hubiera tocado también a mi, el cielo sabe, que me la hubiera vivido día y noche acosando a Jake ―se rió a carcajadas. ¡No la mates!―. Y la manda solo hubiera visto que de mi mente salía Jake, Jake, Jake y mas Jake.
    ―Tú y mi esposo…
    ―¿Algo que ver? ―hizo un puchero―. Solo en mis sueños. Bueno, de hecho ni en ellos me hizo caso ―No paraba de reír y era tan amena, aunque muy hablantina, que me hizo ser mas yo y sonreírle sinceramente. Además, claro, y la mas grande razón, que me acababa de decir lo que quería escuchar: Ella y mi esposo nada de nada―. Tenia trece años cuando tuve mi primer gran amor, ya sabes, de esos platónicos. Eso fue hace nueve años que mis papás me dejaron quedar ese verano con Sam y Emily. Ya nadie me aguantaba. Todo giraba en Jake apenas lo vi. Mira… ―empezó a buscar algo en su abultada bolsa negra de tela y sacó su cartera y de ella una pequeña foto―. Esto fue lo mas intimó que estuvimos Jake y yo ― ¡Adios el poco humor que ya me estaba invadiendome! Seria tomé la foto―. Aunque no lo creas fue mi mas grande hazaña.

    La fotografía toda arrugada mostraba en el centro a un Jacob bastante molesto viendo como colgaba de su mano la pierna de una niña que reía como loca.

    ―Estaba arriba de un árbol y el plan era caerle encima así no se podría deshacer de mi y por fin lo podría abrazar, pero él fue mas rápido y hábil que yo, se hizo a un lado y para no romperme la cara me tomó de la pierna. Divertido Seth se dio cuenta y sacó la foto con su celular.

    Ahora si que me reí como hace muchos días no lo hacia.

    ―Vaya ―pude decir al fin―, era una relación bastante intima.
    ―Siempre le dije eso ―agarró la foto que le entregaba y la guardó en su lugar―. Que ahora tenia que responder al atreverse tomar así de la pierna de una señorita decente.
    ―¿Y que te dijo?
    ―¡Que de decente no tenia nada!

    Nos atacamos de risas ambas.

    Billy para entonces se había ido a la cocina para preparar té. Estando las estancias tan pegadas vi como mi suegro también se divertía del humor de Sarah.

    Ambas decidimos tomar asiento, una enfrente de la otra. Elizabeth seguía dormida a lado mío.

    ―Aun así seguí en mi intento.
    ―El que persevera alcanza.
    ―Eso había pensado pero yo no sabia que quería tomar algo que ya había sido alcanzado ―entrecerró los ojos y me vio de manera acusadora―. Desde ese verano todos los veranos siguientes vine. Cada año mas madura…
    ―Y hermosa ―reconocí con un cariñoso gesto.
    ―Eso decian todos, todos menos Jake ―Hizo una mueca―. Hasta que tuve dieciséis y me explicaron esa noche la historia de nuestros ancestros y lo que éramos. Comprendí que le sucedía a mis primos, a la familia, supe lo de Jake y tú… la imprimación. Eso le había pasado a Sam, Paul, Quil, Jared… Y eso no me frenó.
    ―¿No? ―pregunté.
    ―No, para mi eso de la imprimación era un capricho, algo tonto que algunos cedían porque no conocían realmente el verdadero amor. Y ese verano fui de nuevo la pesadilla de Jake ―se burló con una pizca de humor diabolico―. Pero fue el ultimo verano que tenia antes de entrar a la universidad cuando comprendí, sentí, realmente lo que los lobos vivían cuando era su momento y llegaba la mujer hecha para ellos. Uno de muchos días que le insistía le pedí que me hablara de ti. Quería saber que tenias tú que no tuviera yo ―hizo otro infantil puchero―. Nunca me aclaró que fueras tan despiadadamente hermosa ―me sonrojé incomoda por el cumplido―. Eso me hubiera ahorrado cinco años de acoso. Solo lo perdono porque me dijo que la ultima vez que te vio eras una niña, eso si, bastante bella. Y una pequeña que era increíble, perfecta. No dijo mucho, no le gustaba hablar de ti, apenas ese día comprendí porque: Le dolía. Y ese día supe que había madurado y dejé de solo pensar en mi. Fue cuando vi realmente a Jacob y lo que todos vieron desde hace años, pero yo no: Estaba solo, perdido. Te necesitaba , aun estando rodeado de su padre, de su familia, de sus amigos y de su fiel acosadora, se sentía solo, su mirada siempre se le veía opaca, vacía, perdida, ese día en el bosque caminando, le pude ver vida en su mirada y en sus palabras. Se le llenaba la boca de amor, felicidad, el hablar de ti, aunque lo hizo poco. Entonces me di cuenta que si el solo decir algunas palabras le daba esa vida, ese amor, esa pasión en la mirada. Supe que no era obsesión, ni tontería lobuna, era amor. El amor que vi ese verano era de un joven que extrañaba a su mejor amiga, y la mirada que le vi hace unos días que regresé para visitarlos, ya no era estar extrañando a una amiga, sino de tener dentro, en el alma, a la mujer que amaba. Y me dio gusto ver que esa tristeza que a veces de solo verlo dolía, ya no existiera, y ver que es tan correspondido.
    ―Lo amo, es mi vida ―Sarah no tenia ni idea lo que acababa alimentar dentro de mi. Ella solo quería platicar, ser divertida, pero había hecho muchos mas que alegrarme la mañana, me había dado lo que mas necesitaba ahora: Esperanza.

    Jacob siempre fue para mi y yo nací siendo para él.

    Todo volvería hacer mejor que antes. La esperanza me lo gritaba.

    ―Se ve y hasta se siente el amor que se siente el uno por el otro. Como quisiera vivir ese amor.
    ―Eres joven, muy hermosa, es imposible que no lo vivas.
    ―Lamentablemente el físico solo a traído a mi vida a jóvenes idiotas, que creen que soy una cabeza hueca y que entre mas músculos tengas es mas atractivo para mi.
    ―Lamento eso ―Como a mi me había pasado también eso, mejor que nadie podía comprenderla.
    ―Yo mas, créeme ―Desde su llegada era la primera vez que veía que su mirada maravillosa gris se oscurecía por la tristeza―. ¿Sabes? ―Queria entrar de nuevo en animo al cambiar de tema, fue obvio―. Siempre que me iba al finalizar el verano y me despedía de Jacob le gritaba: ¡Regresaré por ti! ―sonreí atrapada en las palabras de Sarah―. Hace cuatro años no venia por culpa de la universidad.
    ―¿Ya te graduaste?

    El chiflido agudo de la tetera anunciaba que el té estaba listo.

    ―Hace apenas unas semanas, por eso vengo de visita antes de regresar a las obligaciones de la vida.
    ―Ness estudió Psicologia ―Billy uniendose a nosotras presumió.
    ―¡Wow! ―se maravilló la joven―. Yo estudié bioquímica.
    ―Vaya ―dije admirada―, si que te gusta estudiar.
    ―Esa mentira me la creí los siguientes años y ve, gracias a eso me gradué.

    Billy puso tres tazas de te en la mesilla de la sala.

    ―¡Oh, santos cielos! ― Aplaudió emocionada y abruptamente se calló―. Perdón ―dijo en voz baja―, espero no haberla asustado. ¿Es Elizabeth?
    ―Si ―me incliné a mi hija que su respiración ya no era tan relajada como cuando dormía.
    ―Esta dormida y yo gritando como loca. ¡Siempre tan distraida!
    ―No te preocupes ―Quité la sabana blanca que tapaba la entrada del moisés para evitarle corrientes de frio―. Ya está despierta.
    ―¿Puedo cargarla?
    ―Claro ―la saqué de su recinto de paz movible y se la pasé a Sarah.
    ―Oh, dulce cielo ―suspiró fascinada―. Es bellísima.
    ―Gracias.
    ―No, de verdad. No es el aburrido cumplido que se dice por educación ―se pegó mas al pecho a mi hija y se agachó para besarle toda la cara, la lleno de besos―. Es el ser mas maravilloso que he conocido. Es un verdadero angel. De verdad me podía quedar horas viéndola y le contraria mas cosas para deleitarme por mas tiempo.
    ―Que linda, de verdad, muchas gracias por tus palabras. A Jacob le encantará saberlo tanto como a mi.
    ―No tienes nada que agradecer, solo digo lo que veo y siento ―me volteó a ver y me guiñó contenta un ojo― ¿Y el primogenito? ¿Dónde esta el causante que Sam sea el hombre mas feliz?
    ―Ephraim ―Lo llamé en un suave sonido. Tomé un sorbo del té que me había servido mi suegro. Era de limón, estaba muy rico endulzado con miel de abeja.

    Sonriente el pequeño entró a la estancia.

    ―¡Oh, dulce cielo! ―Vi divertida como Sarah también caía en los encantos, ahora de mi otro hijo. Asombrada por mi hijo se acercó a él―. Hola, Ephra, soy tu tía Sarah. La pesadilla de los veranos de tu padre.

    El pequeño Black se rió divertido. Sarah sabia como ganarse a las gente, tenia un don maravilloso de hacer sentir bien a los demás y alegrarles a la existencia. Tanto fue de mágica en su trato que apenas pude acordarme porque estaba aquí.

    ―Billy ―pronuncié después de beberme todo el contenido caliente de la fusión de hiervas de la taza―, ¿sabes algo de Seth?
    ―No, nada, hija ―contestó todo apesadumbrado.
    ―¿Ni siquiera una idea?
    ―Perdon que me meta―Sarah se había sentado aun lado del moisés y tenia entretenido a Ephraim y Elizabeth bien cómoda en sus brazos―. Pero se por Sam y Paul que están casi seguros por la falta de su comunicación cuando están en fase que puede estar fuera del país.
    ―Leah asegura que debe estar en Alaska.
    ―¿De verdad? ―¡Ay no! ―. ¿Le dijo algo a ella?
    ―No ―el padre de mi esposo negó―, pero dice que siempre quiso conocer Alaska, y es bastante lejos, entonces puede ser muy posible.
    ―Pero debe regresar.
    ―Lo hará ―aseguró de inmediato Sarah―. Le será imposible estar lejos de la pequeña ―Besó la nariz de la aludida―. Es imposible tener el ser que mas te importa lejos de ti. Es increíble que Jake lo lograra. Ese si es amor. Desprenderte de tu alma, de la razón de tu vida, para que pueda conocer el mundo y sepa que está enamorada no por compromiso y no por no tener otra opción, sino porque era su mejor opción… ¡Y yo que creía que era una obsesión! ―se rió de la tontería que había pensado.

    Para mi no era una tontería, para mi era la revelación de mi vida.

    *

    Billy y Sarah habían insistido quedarse con Elizabeth por mientras que iba de caza con Ephraim. Yo acepté agradecida por hacerme el favor de cuidarla. Mi hijo no quería ir de caza, insistía con la proyección de sus primos de la Push comiendo en mesa y él bebiendo sangre.

    Con cariño como pude le trasmití que el ser diferente no es malo, solo nos hace especiales, con características distintas, como todo el resto de los seres humanos. Eso no funcionó como quería, entonces se me ocurrió algo mas simple:

    ―Tus primos cuando sean mas grandes serán como tío Paul y tío Jared.

    Ephraim sonriente me presentó las imágenes de algunos de la manada cazando y jugando para saber quien era el mejor.

    ―Exactamente ―seguimos caminando por el bosque―. Y teniendo tú mas practica que ellos les ganaras muchas veces.

    Aplaudió encantado de hacer competencia y ganar.

    Por fin lo vi sonreír al hablar del tema. Eso me tranquilizó. Ya comenzaba ser mi pequeño.

    ―Pero, principe ―Me puse de cuclillas para estar a su altura. Me desgarraba el alma quitarle su alegría, pero por seguridad debía hablar con él desde ahora. Tomé el cierre de su chamarra verde de tela resistente al agua, al frío, y tapé de su pechito―, no todos son como nosotros. Muy pocos saben todo lo que podemos hacer y muchos no deben saberlo, es porque nos gusta en la familia tener secretos como diversión. Solo nosotros saber cosas y nadie mas.

    Me pasó enfrente de mi imagines de rostros de toda la familia, tanto los Cullen como los de la Push.

    ―Entre todos ellos compartimos secretos que nadie mas debe saber.

    Me puso cara confusa, ya parecía comenzar a perder la paciencia.

    ―Mira, haremos un juego tú y yo, será nuestro secreto ―Asintió―. Cada vez que trates a una persona y no sepas con él como debes ser voltéame a ver y si te hago esta señal ―me toqué el corazón con la mano derecha. Que para mi significaba que era una persona que le latía el corazón y al no ser de la Push no podía saber mas de lo normal―. Es porque debes ser mas cuidadoso de ser muy “travieso”. Y cuando solo asienta es porque puedes bromearles como le haces con los demás, hacer competencia y lo que quieras.

    ¡¿Qué decirle!?

    ¡No seas tan increíble que llegue asustar a los humanos a muerte!

    Ephraim mas tranquilo y aceptando el “juego” de tener secretos, se lanzó a toda velocidad por el bosque.

    El día era deliciosamente nublado y frío, para cualquier humano no tenia nada de agradable, pero para mi era el clima perfecto para salir con toda la familia.

    Salí detrás de mi hijo, para su complexión tan pequeña era bastante rápido, aunque no me causó ningún esfuerzo alcanzarlo, aun corriendo con unas botas no tan flexibles y de tacón muy alto. Para que se alegrara disminuí la velocidad para darle ventaja, solo podía escucharle sus gárgaras de que le salían de alegría.

    ―¡Te ganaré! ―jugué―. ¿Un venado?

    Pasando un árbol y otro, y todos, solo podía ver pasar la variada naturaleza vi como mi hijo me negaba burlón.

    Un leopardo.

    ¿Eso quería?

    ¿Pero podría?

    El aroma de éste animal cada vez lo sentía mas cerca.

    Me asombró darme cuenta que no solo Ephraim buscaba presa mas complicada de cazar, además, era un excelente rastreador. Mucho antes que yo el pequeño ya había captado de la presa que quería.

    Corriendo detrás de él para que creyera que va ganando, sentí como abruptamente el aroma del animal se desvanecía por un aroma mas dulce, familiar y…

    Frené en el acto y seguí el aroma, tenia que alcanzarlo.

    Para mas rápido capturarlo tomé la ayuda de las ramas gruesas de los árboles. Brincaba de una rama a otra a toda la velocidad posible que podía crear.

    Apenas lo visualicé corriendo abajó de mi, me eché encima de ese intruso.

    Sabia que había bajado la velocidad, había sido fácil alcanzarlo y bastante mas sencillo tenerlo en mi control.

    Lo tomé de su playera blanco para jalarlo hacia mi y tomarlo del cuello.

    Sin piedad lo azoté en el árbol mas cercano. El tronco hizo un sonido muy agudo y se partió para luego caer y provocar un ronco eco.

    ―¿Qué haces siguiendonos? ―Le apreté con furia la garganta― ¿No te bastó con el daño que nos hicieron?
    ―Solo queria asegurarme que estuvieras bien.
    ―Largate, tú y tu maldita hermana, y prometo que esteremos bien ―Lo asfixiaba cada vez mas, mi ira era incontenible. Sí Nahuel me permitía hacerlo no dudaba matarlo―. Tendremos la felicidad, el amor, la paz que ustedes vinieron a envenenar.
    ―Por favor ―me rogó―, nunca creas que te haría daño ―cada vez le costaba mas hablar. No sabia si era la culpa o que razón, pero se estaba dejando lastimar. Él era mas fuerte que yo, podría sin mucho problema quitar mi mano de su cuello torturado. Sin embargo no hacia nada para mínimo defenderse―. Nunca haría eso ni a ti, ni a los tuyos, a quien amas.
    ―¡Ya deja de mentir, se que tú y tu hermana…!
    ―Yo apenas descubrí el plan de Mila, desaparecí para desterrarla, no por ser culpable de algo.
    ―¡No mientas!
    ―Ella también me manejaba, pero al ser su hermano no se le facilita manejarme por mucho tiempo. Te suplico que me perdones por creerle que quería cambiar. Por permitir que se acercara a ustedes, por hacerte tanto daño ―Levantó ambas manos que tomaron de mi rostro, sus dedos pulgares acariciaron con cuidado mis labios―. Te lo hizo ella ―No me preguntaba, me lo aseguró.

    Y un poderoso y temible rugido salió de su garganta al momento que salía del control de mis manos.

    ―¡Maldita! ―Maldijo―. Hizo mas daño del que podía imaginar. Si solo me hubiera imaginado… no se hubiera ido completa. ¡Lo juro! ―Parecia enloquecido. Nunca lo había visto fuera de si. Nahuel era para mi el prototipo de lo humano, de la serenidad y a veces pensaba que vivía sin pasiones.

    ¡Que equivocada estaba!

    ―Hizo mucho daño y no por el golpe, sino por lo afectado que dejara a mi esposo. Lo conozco, nunca se lo perdonara, siempre se sentirá culpable por haberme lastimado. Si por su culpa no vuelve hacer el mismo. Dile que se esconda bien, porque juro que la buscaré y no será para reclamar.

    ―Te juro que yo mas que nadie deseo que Jacob sea el mismo, que te siga siento la mujer mas feliz ―parecia ser sincero. Sus ojos negros me veía suplicantes, pidiendo clemencia―. Ya no debes de temer, en la madrugada descubrí que pudo entrar en tu casa y fue al cuerpo de los niños.
    ―¡¡¡Que!!! ―la furia se apoderó de mi. Y ese rayo de luz que me iluminada en las tinieblas otra vez golpeaba todo mi entendimiento―. ¡Es por ella!

    Tomé de nuevo de Nahuel y él sin poner resistencia dejó que con su cuerpo derribara otro árbol por azotarlo con toda mi fuerza en el tronco.

    ―Esa bastarda no le bastó con dañar a Jacob y nuestra relación, también a mi hijo.
    ―No se…
    ―¡Por su culpa mi hijo se cree un monstruo!
    ―No debió de envenenarlo mucho porque la descubrí apenas entró. No permití que hiciera mas daño a los seres que amas.
    ―¿Cómo pudo eludir a la vigilancia de mi familia? ¿Qué nunca nos desharemos de ella? ―Chillé¿¡Porque!? ¿Porque querernos hacer tanto daño? Tiene que ser mucho mas por tener a Jacob.
    ―No tenia ni idea que pudiera existir tanta maldad en ella. Odia a todos ustedes por lo que son: Una familia. Y quería destruir todos aquellos lazos. Es mala. Pero ya no se les acercará ―me quiso asegurar―. Pudo entrar por que en tu familia siguen un poco intoxicados de su veneno, unos mas que otros. Y yo creo que aprovechó la vigilancia de alguien de tu familia en la cual ella tenia aun mas control.
    ―Edward.
    ―Es lo mas probable ―Me dio la razón―, pero eso ya no pasará, el velo caerá de toda tu familia, pero sobre todo yo me encargaré que nunca mas se te acerque.
    ―Pero puede contigo, con todos ―Estaba desesperada.
    ―Solo confía, ella solo puede si tienes las defensas bajas. Conmigo pudo porque le creía que era sincera, que de verdad quería dejar todos sus demonios y tener una familia.

    Lo salteé de repente.

    ―Te agradezco mi rápida recuperación ―No podia contener el despreció que sentía por él. No podía estar segura si fue cómplice o simplemente victima de todo lo de Mila―. Pero aun con todo la gratitud que pude algún día tenerte se puede ahora muy fácilmente convertir en odio. Vete y no vuelvas.

    Nahuel se acercó hacia a mí en una velocidad apenas visible tomando de mis manos y me las cruzó poniéndolas detrás de mi.

    Intentaba besarme.

    Igual de rápida hice una maroma en el aire para librarme de él.

    ―No intentes hacer mas daño a mi matrimonio.

    Me dio la vuelta y me tomó entre sus brazos, fue imposible zafarme.

    ―Si aun era poco con todo ―tomó mis labios y yo me retocia―. Ahora tienes mas motivos para odiarme. Te perdí desde un principio de todo―. Me volvió a besar, pero ahora con mas ternura. Pude sentir su amor. Y eso me asqueó.
    ―Sueltame, no me hagas de verdad odiarte.
    ―Solo fue un pordiosero rogando limosnas tuyas, ahora soy el ladrón que toma lo que puede. Pero nunca dudes de mi amor. Todo lo que me había convertido cambió, todo, todo comenzó la primera noche que velé tus sueños, que por primera vez sentí que podrías ser mía ―Nunca podría olvidar la noche que descubrí que había un intruso en mi habitación y como estuve sorprendida por saber que llevaba noches vigilándome y luego quedé maravillada por la razón: Tener mas respuestas sobre lo que éramos, unos semivampiros―. No pude dejarte sola dormir. Me hiciste a volver hacer yo, a creer en la vida. En no darse por vencido aunque uno tenga todo en contra. Gracias por ser mi ilusión, mi anhelo, mi amor.

    Sus labios sedientos de afecto me sometieron de nuevo.

    ―¡Mamá! ―El grito agudo de Ephraim me partió en dos mi ser.

    No pude decir nada o hacer algo antes de ver como mi hijo se le iba encima a Nahuel. Lo empujó con toda su fuerza con la manos, haciendo que el joven se derrapara en el pasto húmedo.

    Mi primogénito le gruñó.

    ―Vete, por favor ―le pedí con la separación que había creado mi pequeño entre el que fue mi mejor amigo y yo.
    ―Me siento orgulloso de ti, Ephraim, por amar y cuidar de esta manera a tu madre. Cuídala siempre, mas que nunca ―Me observó con torturante tristeza―. Lo necesitaras.


    :eek: :mad: :eek:
    Amigas hermosas: ¿Que les pareció?
    ¿Que creen lo que piensa Ness sobre el daño que le puede ser su hija a Seth?
    ¿Que me pueden decir sobre el veneno de Mila? ¿Porque lo hará?
    ¿Que les pareció Sarah?
    ¿La forma de ser de Ephraim?
    ¿Jacob logrará ser el mismo?
    ¿Qué tanto pueden decir sobre la actitud de Nahuel?
     
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  17.  
    Qqarlita

    Qqarlita Iniciado

    Géminis
    Miembro desde:
    13 Agosto 2012
    Mensajes:
    13
    ¿Que les pareció?
    me pareció genial en verdad lo ame..
    ..♥ :D
    ¿Que creen lo que piensa Ness sobre el daño que le puede ser su hija a Seth?
    yo creo que Ness esta mal con esto Seth y Elizabeth pueden ser felices como lo es ella y jacob (claro sin Mila) ella mas que nadie debería de comprender ya que ella vivió por lo mismo...
    ¿Que me pueden decir sobre el veneno de Mila?
    Ese veneno me da coraje en verdad que mala es Mila, pero me gusta como Ness cuida a su familia y que feo que uno de los mas sensatos de los Cullen (Edward) se haya dejado engañar por esa tipa en verdad me cayo muy mal :mad:
    ¿Porque lo hará?
    Yo creo que lo ara por envidia como ya lo dijo Nahual por envidia de que ellos si pueden ser una familia y ella nunca la tubo pero que se aleje ya de todos....
    ¿Que les pareció Sarah?
    esta chica me cayo muy bien en verdad me encanto el personaje (me dio risa lo de el árbol) y me recuerda a Adi (creo asi se llamaba la amiga de Ness verdad no lo recuerdo) igual de parlan-chinas jajaja pero me cayo muy bien en verdad jajaja todo lo que hizo para simpatizar-le a mi lobito ok no pss nuestro lobito (de todas)... jeje me encanto ese personaje
    ¿La forma de ser de Ephraim?
    hay me dio mucha ternura este pequeñito en verdad lo ame (yo amo todo) jaja me encanta su forma de comunicarse me encanta que cuide y proteja a su familia y mas con su mamá, bueno creo que es lo que todos aríamos con nuestras madre verdad cuidarlas como ellas nos cuidan, pero me encanta ese niñito como la cuida y se preocupa por ella me encanta como es me recuerda a Ness cuando era pequeña igual que ella comprende las cosas es muy inteligente lo malo es que esa tipa (Mila) también lo aya envenenado eso si que es feo.:mad:
    ¿Jacob logrará ser el mismo? yo creo que "mi jake" volverá a ser el mismo y le pedirá perdón a Ness por todo lo que hizo aunque el no fuera consiente de loo que hacia pero aun así se sentirá culpable por todo pero si ojala y jake vuelva a ser el mismo de antes por que me encanta como era con Nessy lo cariñoso, atento, y todo eso en verdad que si me encanta y quiero que sea el mimo...



    espero y leas todo aunque esta muy largo pero quise escribir todo lo que pensaba jeje
    bueno no tardes en publicar el próximo por que con este si que tardaste ehh por fa no tardes
    Me despido besitos que te la pases genial vale bye bye CDT.... :D
    Por cierto cuida tus faltas de ortografía (no lo tomes a mal) pero si hay unos que si se te pasaron alomejor por descuido vale cuídate y no me canso de decir que amo tu historia y te admiro por como lo escribes en verdad te admiro que gran don no cualquiera puede hacerlo ;D
     
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  18.  
    Moliry

    Moliry Orientador

    Tauro
    Miembro desde:
    14 Octubre 2009
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    1,097
    Pluma de
    Escritora
    Amiga preciosa, gracias por ser tan fiel a la historia y ver que disfrutas tanto la historia como yo escribirla. Gracias de verdad, eso lo valoro con todo el alma.
    Gracias por tu comentario, me fascinó, lo que daría que todos los comentarios fueran como este. No te disculpes por estar largo, al contrario, para mi es cortito, me encanta que me platiquen más y más, de todo lo que sienten al leerlo y saber que les gusta y que no. Ame tu comentario !!!
    Sobre mis faltas de ortografía, gracias por decírmelo, preciosa, que pena de verdad!!! Según yo checo eso nos de subirlo. Mañana sin falta buscaré mis torpezas. Lo malo es que siempre que quiero encontrar me errores se hacen invisibles antes mis ojos. Pero prometo mañana esmerarme en corregirlas. Sorry si no las encuentro... Que pena!!!

    Tkmmm

    Kiss
     
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  19.  
    viviana

    viviana Iniciado

    Capricornio
    Miembro desde:
    3 Diciembre 2012
    Mensajes:
    11
    hoolap amiga espero estes super bien​
    que me parecio?​
    espectacular te luciste;)​
    ¿Que creen lo que piensa Ness sobre el daño que le puede ser su hija a Seth?
    tiene muy buenas razones para pensarlo no quiere que seth pierda una de las cosas que mas quiere y algun dia se lo sque en cara a su hija y que algun dia tenga que sufrir su muerte, no quiere q su hija pase por lo mismo que que cree ella que pasara y por lo que a pasado en ese aspecto:eek:
    ¿Que me pueden decir sobre el veneno de Mila? ¿Porque lo hará?
    es una %//%&/ , lo ara no solo por el deceo de jacob o una familia si no por wenvidia, no tolera que los cullen tengan lo que ella decea tener pero por sul maldad jamas tendra:mad:​
    ¿Que les pareció Sarah?
    encantadora y cincera por lo que pudo haber sido lo de ella y jacobxD
    ¿La forma de ser de Ephraim?
    genial,, me encataria tener un hijo algun dia asi de protector y compresivo con su madre:rolleyes: , lo unico malo es que tambien esta dañado poresa bith envidiosa:mad:
    ¿Jacob logrará ser el mismo?
    aun que fue el mas afectado creo que con todo esa gran amor que tiene por nessie y ahora sus dos hermosos hijos llegara hacer el mismo hombre amoroso, atento y apasionado
    ESPERO CON ANCIAS EL SIGUIENTE CAPITULO =D​
     
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  20.  
    DarkHinata

    DarkHinata Entusiasta

    Aries
    Miembro desde:
    26 Octubre 2010
    Mensajes:
    84
    Pluma de
    Escritora
    Moly! me encanto el capitulo! Fue super apasionante y revelador! Q bueno que Nessie haya podido ver o trabar una especie de "cordialidad" con Sarah! Es genial ademas que Eprhaim sea tan hermoso y cariñoso con su madre..ademas de super protector! Espero que le de una buena lección a Nahuel!

    Espero ansiosa el proximo capitulo,querida..estare al pendiente,asique si puedes dejamelo saber en mi perfil!
    Besotes!!

    Hinata♥
     
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