Long-fic LOVE SIMETRÍxASIMETRIS (KIDxCHRONA)

Tema en 'Soul Eater' iniciado por catblack, 28 Marzo 2012.

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    catblack

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    Título:
    LOVE SIMETRÍxASIMETRIS (KIDxCHRONA)
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    55
     
    Palabras:
    1305
    FANFIC SOUL EATER (KIDXCHRONA): SIMETRÍ-ASIMETRÍS

    SIPNOSIS: Han pasado ocho años. Tras acabar la guerra contra el Dios Demonio, Death the Kid viajó por el mundo para mejorar sus habilidades. Cuando regresó a Shibusen, se enfrentó con ciertos cambios, entre ellos, ver que la extraña Chrona dejó de ser aquella niña triste y escalofriante para convertirse en una hermosa mujer... Su atracción es inevitable, pero hay obstáculos: un efusivo Black Star que ha decidido convertirla en su diosa, una poderosa bruja que desea capturarla con fines siniestros y un Dios oscuro que jamás dejó de buscarla.



    CAPITULO I

    SER O NO SER… ¿SERÁ ESA UNA CUESTIÓN?

    -Me… me he sentido mejor. Aunque no lo parezca, también siento que me he portado mejor con las personas. Ayer, mientras iba de regreso a casa, me dispuse a ayudarle a mi vecina, la Señora Yammo, la que huele a lilas y a alcanfor, ¿recuerda que se la mencioné?...

    El psiquiatra, sentado en su aterciopelado sofá verde, no decía nada y sólo movía las manos que se conectaban entre sí. Sin embargo, Chrona actuaba como sí le hubiese contestado.

    -Sí, es una mujer muy dulce, la primera vez que me instalé, ella me ayudó… Yo… Yo… Yo no sabía lidiar con eso… es tan difícil acomodar todo y mover y eso… No sé lidiar con eso… Y cuando la señora Yammo me hablaba de algo sobre flores, sombras, luces y colores… Yo… yo… siempre estaba por sufrir un desmayo… No sabía de qué hablaba.

    El psiquiatra seguía sin decir nada… pero Chrona continuaba…

    -Pero tuvo mucha paciencia conmigo, ahora ya sé a qué se refería cuando me preguntaba sobre si quería rojo o marrón… jejejeje… Hasta me da risa recordar lo loca que estuve… jejeje…

    Silencio total…

    -Sin embargo, aunque… todavía se me dificulta tomar decisiones y más las decisiones rápidas, me… me… me siento… creo que es felicidad… Nunca… nunca había tratado tanto conmigo… por decirlo de alguna forma, es como conocer a alguien y llevarte bien con ese alguien, sólo que no te molesta que sea tú mismo… ¿No sé si me explico?...


    El psiquiatra seguía sin decir nada… pero Chrona continuaba…

    -No, supongo que no. Todavía no soy… no soy muy versada. Pero, sólo puedo concretar que sí, sí soy feliz y no cambiaría mi pequeño departamento ni mi pequeño trabajo ni a mis amigos por nada… Tengo mucho en poco… ¡Vaya!... eso sonó muy peculiar y me gusta… Jejeje… Me gusta la palabra gusta, suena como dulce… Gusta… dulce… aunque… no riman… eso es triste… ¿Cómo ve eso doctor?

    El psiquiatra seguía sin decir nada… pero Chrona sonrió…

    -Sí, creo que voy progresando…


    TRAS LA SESIÓN…

    Ya era de noche y las calles de Death City eran iluminadas por los quinqués y las luces de neón. Chrona se aventuraba por sus callejones, pese a la oscuridad, no tenía miedo.

    Entonces, una pequeña vocecita interrumpió el silencio de las calles…

    -¿Ya vamos a llegar? ¡Tengo hambre, baka!... -De la espalda de Chrona salió un hombrecito negro con los ojos saltones y blancos, y en vez de pupilas tenía cruces negras. Este se acomodó sobre la cabeza de Chrona como un minino y le alborotó el cabello rosado.

    -Como que el doctor habló más en esta sesión, ¿te fijaste? -Comentó la joven.

    -¿Eh?... A mí me da igual lo que diga. Él no está en terapia.

    Chrona sonrió… -Ya no eres tan impaciente.

    -¿Qué? ¡Explícate mujer!

    Chrona no dejó de arquear los labios. –Me refiero a que has podido controlar tu temperamento y ya no eres tan grosero con Maka y los otros.

    -Ah… es que… esos bakas ya me hastiaron y ya no tengo más qué decirles…

    -Jejeje… Siempre dices eso cuando te acostumbras a algo…

    -¡Qué! ¡Tonterías! ¡Jamás me acostumbraré a este lugar de mierda! ¡Huele a puro estiércol!

    Justo cuando llegaron a la puerta de su departamento y Chrona iba a introducir la llave, se detuvo y miró con agitación el interior que aún no había abierto.

    -¿Ahora qué pasa?...

    -¡Aahhh!!! ¡Se me olvidó por completo!

    -¡Qué! –Ragnarok se había asustado.

    -¡LA COMIDA!... Se me olvidó comprarla.

    -¡QUÉ! ¡IDIOTA! ¡ESA NO TE LA PERDONO!...

    Ragnarok comenzó a golpear a Chrona en la cabeza y a repetir…
    ¡NO TE LA PERDONO!...
    ¡NO TE LA PERDONO!...
    ¡NO TE LA PERDONO!...

    -¡Ay! ¡Ya deja de pegarme!
    ¡DEJA DE PEGARME O ME DEJO CAER DE ESPALDAS!...

    Claro que en ocho años, Chrona ya había fortalecido su temperamento. Se había dado cuenta que las cosas eran más fáciles cuando no se dejaba intimidar por su ruidoso alter ego.

    -¡BUAAAA!!! ¿Qué vamos a hacer? ¡Tengo hambre! ¡Más vale que comiences a pensar en algo Chrona-baka!...

    La muchacha observó la hora de su pequeño reloj de pulsera y…
    -Todavía es temprano. Si quieres… podemos ir por unos origuinis y algunos panes rellenos.

    -¡BUAAAA!!! ¡BUAAA!!! ¡NO! ¡ME REUSÓ A DEJARTELA FÁCIL!...

    La pelirrosa se alzó de hombros. –Bien, cómo quieras. Total, ya estoy acostumbrada a escucharte berrear por las noches…

    -¡NO! ¡No! –rogaba el hombrecito agitando las manos. –Sí tengo mucha hambre, vamos por los origuines. Buabuabua!! ¡Por favor!

    Y Ragnarock, en ocho años, ha respetar a su compañera, bueno, casi, pero al menos no se aprovechaba de sus debilidades ni la martirizaba.

    Chrona sonrió y se dispuso a partir, su alter ego volvió a su espalda. Realmente, pensó la joven, las cosas estaban cambiando para bien. ¿Qué más le depararía Death City? Se sentía muy bien, ¿Acaso así se sentía volver a ser una niñita, pero… feliz?... Tenía todavía muchas cosas que aprender. No entendía aun muchos lemas ni usos de la lengua que significaban unas y otras cosas a la vez, eso la confundía, ya que sin darse cuenta, comenzaba a emplearlas.

    No obstante, al fin sentía quién era y las preguntas ya no le molestaban.
    Ser o no ser… ¿Será esa una cuestión?...

    Se sentía orgullosa, estaba leyendo a Shakespeare y le estaba gustando.
    -Jejejeje… Me gusta la palabra gusta. –se dijo en confidencia.


    EN LAS AFUERAS DE DEATH CITY…


    La luna, en su cuarto creciente, sonreía con sangre y miraba lunática y entre carcajadas como tres individuos se acercaban a la ciudad. Los tres estaban cubiertos casi por completó. Se movían sin prisa alguna, hasta que terminaron de atravesar todo el desierto y con sus plantas tocaron el concreto del lugar ya civilizado.

    -¡Hua! ¡Llegamos!

    Patty saltó alegre y comenzó a correr como una niña por todas partes, agitando los brazos y riendo mientras hacía como que volaba. La capa era pesada, pero no era impedimento para seguir brincando, haciendo malabares, vueltas de carro y gritar de felicidad.

    -¡Hui! ¡Llegamos! ¡Llegamos! ¡Llegamos!

    Liz fue la segunda en revelar su rostro para ver mejor la ciudad. Death City no pareció haber cambiado, seguía igual de cuando la dejó, sus torres seguían teniendo la misma altura, las casas el mismo ancho, los árboles el mismo color, el fuego el aroma y la luna la misma sonrisa, sin embargo, eso no quitaba la idea de haberla extrañado mucho.

    -Al fin. –dijo con un tono tranquilo, pero no carente de alegría como el de su hermana.

    El último en quitarse la capucha fue Kid, el hijo de la Muerte, el sí pareció haber cambiado. Tenía el rostro más endurecido, el cabello oscuro más largo y la dorada mirada más profunda. Incluso, ya era más alto que Liz y su silueta se asemejaba mucho a la de su padre.

    Liz miró a Kid y sonrió cuando él también reveló un pequeño gesto de gran felicidad.


    Continuará…
     
    Última edición: 2 Agosto 2018
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    Género:
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    2830
    CAPITULO II

    QUIÉN HACE MUCHO RUIDO, TIENE…
    ¿ACASO QUIERE QUE SEPAN TODOS QUE SÍ TIENE NUECES?


    La noche para todos los habitantes de Death City era la misma, no obstante, cada quien la vivía diferente.

    En una calle iluminada también andaba un dúo de jóvenes. Tsubaki y Black Star habían regresado de una misión y pese a que esta se había ubicado en una región algo lejana, no se veían cansados. Black Star sonreía y hablaba hablaba y hablaba de lo grandioso que había estado en su tarea y lo brillante que había sido al darle solución a esos conflictos. Tsubaki lo escuchaba sonriendo mientras, todavía lo miraba con ternura de niños.

    El tiempo los había hecho más maduros. Tsubaki había cambiado sus ropas con unas oscuras, las que correspondiera a un ninja de mayor jerarquía, conservaba el mismo peinado y su rostro lucía blanco y cándido, aunque más sabio. Black Star ahora era de la misma estatura que ella, la encrespada melena azul era más rebelde y larga, claro, no abandonaba esa singular forma de estrella, su rostro se había hecho más afilado y su cuerpo lucía fuerte y poderoso por los duros entrenamientos y la extravagante ropa que llevaba. Tsubaki no podía evitar sonrojarse cuando se enfocaba en los jóvenes músculos de su compañero y, a veces, se alegraba que este no lo notase por estar tanto tiempo vanagloriándose o entrenándose.

    No obstante, Black Star ya no era el niño ingenuo y ególatra de antes, pese a que aún vociferaba sus triunfos y gritaba a los cuatro vientos que llegaría a ser más fuerte que Dios, era un hombre receptivo con sus adversarios, reflexivo y astuto. Tsubaki aplaudía ese progreso, pero no cuando resultaba ser que este, además de sacar sus siete luces con los enemigos, también lo hacía con las chicas. Incluso, estas lo seguían como las moscas a la miel. La joven ninja no deseaba verse insegura ni mucho menos celosa, por lo que guardaba silencio y se apartaba cuando una ex novia o una admiradora de su portador se acercaba para coquetear.

    -¡Eh! ¡Tsubaki! –dijo Black Star.
    -Etto… ¿Sí?...
    -¿Escuchaste lo que dije?
    -¿Qué?... Perdón, es que… yo…
    -¡Ah! ¡Tsubaki! ¡Si no me escuchas tú quién lo hará!...

    La joven se había distraído pensando de pronto en las molestas admiradoras de Black Star y de ese tonto que no se daba cuenta que eso a ella le molestaba. Aunque todavía no se decidía qué cosa le molestaba más, si las chicas que le daban demasiada atención a Black Star o…

    -¡Tsubaki! ¿Qué te ocurre?
    -¿Eh? A mí nada, ¿Por qué?
    -Te pregunté qué pensaría Ella…
    -¿Ella?
    -Grrr… ¡No me pusiste atención!
    -Jejejeje… Gomen, es que, creo que estoy cansada por el viaje, además no precisamente tuvimos una batalla fácil.
    -¿En serio? –se quedó pensando Black Star. –Pensé que habíamos acordado que sí.
    -¡Gomen! Es que yo…
    -Discúlpame Tsubaki, no pensé en tus sentimientos. ¡Soy un idiota!
    -No, no, no es eso…
    -¡Soy un idiota! ¡Aaahhhh!

    Black Star fue a la pared más cercana y comenzó a golpearse la cabeza contra esta. Era una forma de auto castigarse por no considerar a su compañera. También la disciplina había hecho mella en él, pero a veces se excedía. Una vez la había lastimado en el hombro durante un entrenamiento y tras ese incidente decidió que cada vez que Tsubaki se sintiera mal y él no se diera cuenta, se auto castigaría de la forma más dolorosa.

    -¡No Star! ¡No lo hagas!

    Una gotita de vergüenza corrió por la cabeza de la joven.

    -¡Eh! ¿Por qué tanto ruido? –dijo una voz masculina.

    Black Star no dejaba su penitencia por lo que Tsubaki fue la única en dirigirse a sus amigos.

    -¡Hola!

    Ambos jóvenes se mostraban alegres, estaban juntos como pareja hace ya dos años. Maka se había soltado el cabello y cortado en capas, ya no se hacía las coquetas coletas de lado y Soul había conservado el mismo look porque lo seguía considerando más cool.

    -Le había dicho a Soul que esta noche nos traería sorpresas, de inmediato decidimos ir hacia la entrada de la ciudad.
    Después, sentí que venían y tomamos este callejón para saludarlos. ¿Cómo les fue en su misión?

    Tsubaki captó que Maka y Soul iban a recibir a otra persona.
    -Etto… ¿Quién viene?

    -¡Aja! ¡Con que no venían a recibirnos, infames, malos amigos!
    De pronto, Black Star había parado su penitencia para agarrar a Soul por el cuello.
    -¡Pensé que eras mi amigo! –rugió.
    -¡Ja! Al fin dejaste de autofrajelarte para hacernos caso, baka. Dime, ¿Lo haces porque eres una especie de sádico enfermo o porqué te excitas con eso?
    -Grrrr!!! ¡Cállate!
    Bha! al menos yo me autodisciplino, en tanto tú, no dejas en paz a la pobre de Maka. ¿Crees que no sé de donde vienen esos golpes y rasguños? Sé muy bien que a ti no te gusta entrenar…

    De pronto Soul y Maka pusieron los ojos redondos y blancos, y sus rostros se tornaron completamente rojos.

    -Jajajaja ¡Pero qué cara! Jajajaja. –comenzó a reír Black Star.
    -Black Star, -comenzó Tsubaki, -eso fue muy grosero.
    -Pero Tsubaki, quién calla bien que lo confirma jajajaja ¡¡Huaccc!!

    -¡Ya verás! –Soul se lanzó contra el peli-estrella y empezaron a pelear como niños.

    Otra gotita más de vergüenza comenzó a correr por la cabeza de Tsubaki.
    -Esto no es precisamente el lado maduro de Black Star ni de Soul, ¿verdad Maka?

    De pronto, la morena tuvo escalofríos al dirigirse a su amiga, esta estaba igual o peor que el dúo que se confrontaba. Los ojos de Maka se habían vuelto dos triángulos invertidos y de la boca le crecieron colmillos.

    -¡Soul! ¡Pensé que eras discreto! –gritó lúgubre y se dirigió a ellos en pesadas zancadas.

    ¡MAKA-CHOP!...

    En un dos por tres, Tsubaki vio como Maka había mandado lejos a Soul y a Black Star de una sola patada hacia la luna, la cual reía más burlona.

    -Es bueno saber que hay cosas que no cambian. –dijo Tsubaki con una sonrisa, -aunque… -Luego, recordó algo y esta se desvaneció.

    EN COMIDA RÁPIDATRÍO CALAVERAS”

    Chrona salía del negocio con una bolsa de comida. Al alejarse del lugar, Ragnarok no pudo evitar gritar de angustia y salió de la espalda de la muchacha para quitarle la bolsa y comenzar a buscar lo que se le antojaba.

    -¡Dame! ¡Dame!

    Chrona se sorprendió. -¿Por qué no mejor esperas hasta la casa? Ni siquiera usas el tenedor, ¡por kami!
    ¡Me das vergüenza! –enfatizó con un gesto de asco.

    -¡No quiero! ¡No quiero! ¡No quiero! ¡Dame! ¡Dame, ya!

    Ragnarok sacó una calaverita de azúcar con muchos adornos. Este la miró libidinoso y de un sólo mordisco se llevó la mitad.

    -Ya, no me dejes migajas de azúcar en la espalda. –se quejó Chrona.

    -¡Cállate y sigue caminando!

    -Si no modificas tus modales, jamás te volveré a alimentar.

    -Inténtalo y veremos quién aguanta más sin comer.

    -¿Por qué de pronto te dio antojo de comida mexicana?

    -¡Los postres! ¡Los postres me gustan!

    -Sí, claro.

    Ragnarok siguió con el resto de las calaveritas de azúcar… -Es temporada de calaveritas… yumi… yumi… me gustan las calaveras…

    -Sí, si no me dices ni me cercioro. –contestó Chrona sarcástica. Ya comenzaba a darle buen uso a eso. -No se te ocurra tocar la mía.

    -¿Cuál tuya?

    -La que tiene mi nombre.

    Lentamente, Chrona fue observando las estructuras antiguas de los edificios y sintió que algo pasaba. Se detuvo y fue cuando pudo observar que las sombras iban al lado contrario de la luz.

    -¿Eh? ¿Ahora qué? –preguntó su alter ego aún con la boca llena de azúcar.

    -Ragnarok… Creo… creo… creo que algo no anda bien. ¿No lo sientes?...

    El hombrecito negro tragó su calavera y después se concentró. Había mucho silencio y el fuego de los quinques dejó de vibrar. El viento por unos instantes era el único que hacía discretos ruiditos, hasta que este fue silenciado…

    -¡Chrona! ¡Corre!

    La muchacha se espantó y de inmediato obedeció a Ragnarok. No entendía aún que era lo qué iba a suceder, sólo sentía a alguien maligno atrás de ella y sabía que no quería que la atraparan. Chrona evitó mirar hacia atrás, pero no había sido suficiente. Una sombra se interpuso en su camino, esta frotaba y ondulaba una capa negra, de no haber sido por Ragnarok que la había empujado al notar lo extraño de la oscuridad, hubiese recibido una muy fuerte patada en el rostro.

    -¡Chrona! –gritó el alter ego. –¡Haz algo!

    La muchacha entendió rápidamente y se armó de valor. Tampoco entendía por qué aquella reacción. No había sentido algo así desde que…

    -Medusa. –la idea había cruzado por su mente y con ella muy malos recuerdos.

    -¡Chrona! –chilló Ragnarok.

    -Sí. –en instantes, permitió que Ragnarok se convirtiera en un arma sobre su mano extendida, claro, dejando ella con cuidado sobre una esquina su bolsa de comida mexicana y calaveras de azúcar, de lo contrario, Ragnarok se uniría a los atacantes para ayudarles.

    -Odio que me interrumpan cuando como dulce. –se quejó la espada demoníaca con voz gutural.

    -Sí, yo también odio que te interrumpan, porque sé que me joderás más tarde.

    Chrona sentía miedo, pero, tal y como llegó aconsejárselo el profesor Stein, usaría ese sentimiento para acabar con aquel que la fastidiara. ¿Acaso no fue así que se había librado del yugo casi total de su madre?

    -Madre… -susurró con tristeza. -¿Quién eres? ¿Qué quieres?

    La sombra flotó más cerca de ellos y dejó que un rayo de luna iluminara la mitad de su rostro. Era una bruja. Chrona sintió más clara su esencia. ¿Cómo es que la había ocultado?

    -Eres… eres… la asistente de Shinigama-sama. –dijo la mujer sonriendo con maldad.

    Chrona y Ragnarok creyeron haberse enterado de lo que ocurría. Tras ser nombrada asistente de Shinigama-sama, no sólo se enfocaba en la preparación del café, de administrar misiones o de escuchar llorar a Spirit sobre el noviazgo de su hija, también, personalmente, se dedicaba a ejecutar misiones que, tal vez, sólo Shinigami-sama sería capaz de realizar. Asimismo, de guardar ciertos secretos del Shibusen y de Death City. Muchos aún no confiaban en ella por haberlos traicionado una vez, sin embargo, La Muerte había decidido que ella formaría parte de su equipo. Chrona se llenó de valor, el miedo no le impediría quedar mal con Shinigami-sama, mucho menos al demostrarle él que sí podía haber un espacio para ella en el mundo.

    -¡Quién la busca la encuentra! –gritó Chrona y se lanzó contra su enemigo, al parecer, la bruja no había esperado ese tipo de ataque.

    Esta esquivaba los asaltos de la espada demoníaca, algo que no fue desapercibido para el arma ni para su master, por lo que intensificaron las agresiones para arremeterla de una buena vez., no obstante, la bruja continuaba sonriendo.

    -Es increíble… -comenzó cuando tomó distancia.
    -¿Cómo es posible que siendo tú, una bruja, defiendas al Shinigami?

    A Chrona le dieron esas palabras una punzada en el pecho, pero lo disimuló con frialdad y continuó con sus ataques. No se le dificultó alcanzar a la bruja, pero al verla cara a cara, se le reveló algo que no esperaba…

    -Eres la vergüenza de todo el Aquelarre, fue un error que tu madre decidiera quedarse contigo. No debió rogarle a Baba Yaga-sama que le permitiera conservarte ni mucho menos protegerte de ella.

    Chrona no pudo evitar pensar en su madre unos instantes y por ello la bruja lanzó una técnica contra ella. Esta la arrojó hacia una esquina, provocando que soltara a Ragnarok y este se disolviera a su forma original.

    -¡Ahora Rhia!

    Entonces, otra bruja apareció de las sombras y se dispuso a atacar a la joven que apenas recobraba el sentido. Ragnarok había reaccionado primero, pero no lo suficiente.

    -¡Chrona, eran dos!

    El enemigo iba a atacar simultáneamente…

    -¡Posesión! ¡Dominus mine!

    Hasta que dos disparos fueron directamente hacia ellas e interrumpieron el hechizo.
    Chrona abrió los ojos asombrada, no veía de dónde habían provenido las dos detonaciones, sin embargo, el frío chasquido de estos le había sonado muy familiar.

    -¿Qué hacen aquí?

    Una fuerte voz asustó el silencio y Chrona miró hacia su dirección.

    -¿Shinigami-sama?

    Había jurado que era él, su silueta, su pose, la capa, esa forma de atemorizar, pero cuando la luna burlona decidió iluminarlo, su corazón invirtió de pronto sus latidos.

    -¿Shinigami-kun?


    No era el mismo, la última vez que lo vio, creía, tenía su estatura, bueno… casi… ella en aquel entonces seguía siendo más alta.
    Sus rasgos, ahora lo sabía, le habían llegado a parecer tiernos y perfectos. Pero aquel sujeto, que estaba allí parado, en aquella cornisa, con mirada intimidante, aunque se le parecía, no era él.

    ¿Qué pasaba?... ¿Acaso eso era a lo que llamaban “las cosas cambian”?
    Lo sabía de las personas, ella ahora sí podría jurarlo, era una prueba viviente de eso, pero…

    -¡Shinigami-kun!

    Nunca le había asombrado el cambio de una persona. Pero ahora le asustaba, todavía no sabía cómo lidiar con eso.

    Death the Kid apuntaba con Liz y Patty hacia las brujas. El rayo de luna parecía sólo alcanzar a revelar el brillo de las armas, el rostro pálido del joven y las tres líneas asimétricas que llevaba en el lado izquierdo de su cabello, puesto que todo él estaba envuelto dentro de un abrigo denso en oscuridad.

    -Vuelvo a repetir, ¿qué hacen aquí?

    La expresión de las brujas no había cambiado, típico de estas, sin embargo, habían sido heridas y sabían que no podrían sostener ni un papel o tijeras contra el shinigami.

    -Rhia, es hora… -susurró una de ellas, tratando de soportar el escozor, ya que sangre de su boca comenzaba a escapar.

    La nombrada comenzó a realizar un conjuro con una varita mágica, la bruja fue dibujando círculos alrededor de ellas mientras canturreaba una canción en un idioma extraño para el shinigami. Cuando Kid volvió a disparar para detenerlas, Rhianon aceleró el hechizo y permitió que una esfera de luz las envolviera, las protegiera de las balas y salieran volando por arriba como una gran luciérnaga, golpeando con la fuerza del vuelo a Kid y a Chrona. Aquellos que vivían de noche, o sólo la gozaban en algún bar o lugar de divertimento, habían llegado a ver la pompa de luz elevándose y marchar al cielo.

    Después, el silencio volvió, aunque por muy poco tiempo.

    -Conjuro… -comenzó a murmurar Chrona. –Yo… yo… yo lo conozco…
    La muchacha seguía tirada, tratando de procesar qué había pasado. Entonces, escuchó unos pasos.

    -¿Estás bien?

    Una mano se presentó frente a ella. Chrona seguía en el suelo y ante su presencia estaba Kid, esperando verla mejor.

    ¿Qué responder? ¿Qué responder?... ¿Realmente era Shinigami-kun?...
    Lo observó mejor, pero la poca luz de los quinques no le ayudaba y la luna había decidido mostrarse avara esta vez… ¡Qué voluble!
    Tiempo, atrás, la pequeña Chrona estaría gritando histérica al no saber qué hacer con la mano de Kid frente a ella, ya se imaginaba: ¡NO SÉ LIDIAR CON ESTO! ¡NO SÉ LIDIAR CON ESTO! ¡NO SÉ LIDIAR CON ESTO!
    Es más… ni siquiera era necesario imaginarlo, por dentro seguía siendo la misma…
    ¡NO SÉ LIDIAR CON ESTO! ¡NO SÉ LIDIAR CON ESTO! ¡NO SÉ LIDIAR CON ESTO!
    ¿Qué hacer, se la muerdo o qué?... ¡NOOOO! ¡ESO, NO!

    -Muchacha… -la voz de Kid la había interrumpido de su shock.
    No se había dado cuenta que se le había quedado mirando entre espantada y en shock, Kid ya comenzaba a preocuparse.

    -Creo que… -Liz, en su forma humana, se acercó a Kid un poco. –Las brujas asustaron mucho a esta chica.

    -Oni-chan… Parece que tendrá un ataque. ¡Esta más pálida que un origuini! Jejejeje… –dijo Patty sonriendo, ya también siendo ella.

    -Patty, no digas comentarios así.

    Las dos estaban atrás de su Master.

    -Muchacha. –dijo Kid con amabilidad. –Deja que te lleve al hospital, quizás estés herida.

    -¿Eh?

    Después del impacto, tras escucharlo decir muchacha, Chrona se asombró de su repentina revelación: Kid no la había reconocido.
    Inexplicablemente sintió esa sensación popular que llamaban “tristeza” y se llevó la mano al pecho para sentirlo… Sí, era eso, pero, ¿por qué?

    -Ven. -Kid no había dejado de ceder su mano.

    Chrona lo miró. ¿Acaso el cambio en ella sí había sido radical? Resignada, levantó la suya y justo cuando los dedos de ambos alcanzaron a rozarse…

    -¡NO TE ATREVAS!

    -¡AAAHHH!

    Ragnarok apareció como un energúmeno y con el puño golpeó a Kid.

    Continuará...
     
    Última edición: 6 Octubre 2018
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    LOVE SIMETRÍxASIMETRIS (KIDxCHRONA)
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    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    55
     
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    5121
    CAPITULO III

    ¡OH, ROMEO, ROMEO!, ¿DÓNDE ESTÁS QUE NO TE…
    AH… ¡CON QUE ALLÍ ESTÁS!


    Ragnarok apareció y golpeó a Kid con el puño.

    Chrona abrió los ojos aterrada… -¿Por qué hiciste eso? –gritó.

    Kid salió volando lejos de la chica. Liz y Patty corrieron hacia él.

    -¡Kid! ¿Estás bien? –preguntó Liz.

    El muchacho se incorporó y se limpió la sangre de la boca. Ragnarok lo había golpeado con tanta fuerza, que hasta le había roto el labio inferior.

    -Sí… -contestó. –Eso no lo vi venir.

    -Jajajaja –rió Patty. –Kid tiene ahora los labios de pez globo.

    -¡Patty! ¡No digas eso! –reclamó Liz.

    -¿Cómo pudiste hacerlo? -Escucharon a Chrona regañar a Ragnarok.
    -Él nos ayudó. No debiste ser grosero.

    -¿De qué rayos hablas? –continuó el alter ego. -¡Te iba a atacar!

    -¡No es cierto! ¡Tú lo sabes!

    -¿Ah, sí?... ¡Pues no importa, no me gustó cómo se te acercó!

    -¡Iba ayudarme, tonto! ¡Aaahh! ¡Déjame!

    -¿Cómo te atreves a gritarme? ¡Siendo que yo soy el que te cuida la espalda! ¡Tonta! -Ragnarok le estaba pegando en la cabeza. Chrona se cubría, hasta que pudo agarrar un puño de este, lo distrajo y después le respondió con la misma moneda.

    -¡Me la cuidaras, pero también sigues siendo insoportable! ¡Ya estate en paz!

    Los dos comenzaron a discutir como niños, arañándose, dándose de coscorrones. Ragnarok jalándola de los cabellos y esta hasta mordiéndolo.

    -¡Ya!

    -¡Ya!

    También se gritaban cosas infantiles, como “cara de renacuajo”, “la sin pecho”, “parasito”, “mosca muerta!... etc, etc, etc…

    Liz, Patty y Kid los miraron y a los tres se les escurrió por la sien una gotita.

    -¿En serio es… es Chrona? –preguntó Liz.

    Patty rió. - ¿Y yo que pensé que Chrona era niño?

    -¡PATTY! ¡NO SEAS GROSERA!
    Aunque… yo también llegué a pensar eso.

    Kid no decía nada y seguía mirando al extraño dúo.

    -¡Chicos!

    Desde lo alto de un edificio saltaron Maka, Soul, Tsubaki y Black Star. Maka fue la primera en llegar y se dirigió a Chrona.

    -¡Chrona! ¿Estás bien? Sentí el aura de las brujas. No te hicieron nada, ¿verdad?

    La pelirrosa dejó a Ragnarok en paz y se dirigió a su amiga. -Maka, no te preocupes, estamos bien…

    -¡Maldita pecho plano! ¡Casi no la librábamos! ¡Bonita hora a la que te apareces, inútil!

    Maka le dedicó unos ojos asesinos. -¡Ey! ¡No eres nadie para hablarme así!

    Chrona se interpuso entre los dos, de por sí, ya estaba hiper puesta… -¡Ya basta!... ¡Ragnarok, has tenido una noche muy agitada!

    Ante estas palabras, el hombrecillo exclamó insultos y entró en Chrona. -¡Arréglatelas sola entonces, baka! -Chrona soltó aire de alivio.

    Kid no había dejado de mirar a Chrona.

    -El pleito debió estar grueso, Ragnarok suele quejarse más. -Soul se acercó a Kid. Este se dirigió a él y le sonrió.

    -Mmmm… he olvidado algunas cosas. Supongo que tendré que ponerme al corriente.

    -¡Je! Si te hubieras dignado al menos a mandarnos un e-mail como lo hace el resto de la gente normal, ya te habríamos puesto al tanto. -Respondió Soul.

    -Me habría gustado hacerlo.

    Kid y Soul se estrecharon la mano y realizaron un saludo que los identificaba como amigos cercanos desde la niñez.

    -¡Chrona! ¿Estás bien?

    Soul y Kid miraron como Black Star se acercaba a Chrona. Empujó a Maka lejos para ocupar su lugar, luego tomó por los hombros a la pelirrosa para alzarla y sacudirla, sin embargo, aunque la muchacha mostraba ojos de sorpresa no se veía sobresaltada.

    -¡Dime! ¡Dime! ¿Te hicieron daño? ¿Quién fue?

    A Kid le pareció extraña la actitud de Black Star.

    -To… to… todo está bien, Star-kun… No te preocupes, estoy bien.

    Black Star no dejaba de mirarla interrogante, hasta que la tierna mirada azul de la chica le sonrió. Él la bajó, ahora, con extrema delicadeza, después demostró cierta vergüenza por su acción y se rascó la cabeza.

    -Yo… lo siento.. lo siento Chrona, es que… me preocupo por mis amigos, ya sabes…

    -Te lo agradezco Black-kun.

    Star no pudo evitar un gran sonroje y rascarse más la cabeza, eran demasiados los nervios.
    -jejeje…

    Maka, quien se levantaba atrás de Black, miraba a este con furia. -Huy, sí, se preocupa muchos por sus amigos, sí, como no.

    Y pronto le estampó una patada en el trasero…

    ¡Maka Chop!...

    Mandándolo lejos de Chrona y de ella.

    Kid y Soul tenían los ojos muy abiertos…

    -De no ser por esa melena tan asimétrica, juraría que no es Star. –dijo con sarcasmo Kid.

    -Sí… bueno… lo que pasa es que el muy baka está enamorado de Chrona, como algunos otros idiotas del Shibusen. -Comentó Soul con un dejo de fastidio.

    -¿Enamorado? –preguntó Kid incrédulo.

    -Sí… verás… en ocho años resulta ser que sucede un fenómeno muy extraño llamado “cambio”… algunos, durante ese tiempo, se expusieron a él y Black y Chrona… bueno… Como verás, a todos nos sorprendió saber que Chrona no era él, sino… ella… luego, comenzó a hacerse algo popular cuando se esparció la noticia de que era una chica. Black podrá ser un idiota, pero, vaya que él tuvo buen ojo para notar el moñito rosa antes que todos.

    Chrona y Maka se acercaron a Tsubaki, quien le daba la bienvenida a las hermanas Thompson. La rubia ceniza abrazó a las muchachas y estas, sin dudarlo, exclamaron con entusiasmo. Chrona aún seguía siendo muy tímida, por lo que su saludo no fue tan vigoroso como el de su amiga. No obstante, sus ojos azules mostraban gran calidez y las hermanas, al notarlo, se abalanzaron hacia ella y la colmaron de abrazos, halagos y, por parte de Patty, preguntas incomodas…

    -¿Cuándo te hiciste niña, Chrona?

    -¡Patty! ¡Te he dicho que dejes de hacer preguntas incomodas a la gente! –reclama Liz.

    -Pero, Oni chan, tú también llegaste a pensar que era niño, es más, una vez dijiste que si no fuese tan raro, tal vez hasta te parecería guapo… ¡Kyaaaa!

    Liz, agarrando a su hermana por el cuello, le aplicó una llave.

    -Jajaja… No le hagas caso a Patty, recuerda como es, no ha cambiado mucho jajajaja… ¿verdad, Patty?

    -Gragggg

    La ojiazul sonreía, no estaba afectada por los comentarios de la hermana menor de Liz, es más, hasta se sentía halagada… “ha-la-ga-da” otra palabra a la que le daba una aplicación correcta con respecto a sus sentimientos.

    Kid no dejaba de mirarla, pero sus ojos eran fríos.

    -Kid… El ataque, ¿quién fue? –preguntó Soul.

    -No lo sé. Pero es mejor que vaya a Shibusen a reportarlo a mi padre. -de pronto la mirada del joven cambió. -¿Cómo está Shinigami-sama?

    Soul respondió. -Je… Igual de chiflado y, te advierto, sigue siendo un manipulador, pero sé que le hará muy feliz verte. Cuando no hablaba de misiones, gatos y no sé qué más sólo hablaba de ti.

    -Mpm, supongo que cuanto más pronto vaya con él, más pronto terminará de ser un insoportable.

    -Creo que sí. Ya hasta comenzabas a caernos mal. –decía de broma Soul.

    -Soul…

    Maka y el resto de las chicas se acercaron a ellos…

    -Kid, aquellos rivales, eran brujas ¿verdad? sentí sus auras.

    El chico muerte asintió, al igual que Patty y Liz.

    -¿Qué querían? –preguntó Tsubaki.

    -No estamos seguros. –respondió Liz.

    -Yo… yo creo que a mí. –confesó repentinamente Chrona.
    Todos la miraron, pero no se sorprendieron.

    -Je, debía ser. –supuso Soul.

    -¿Te dijeron que querían? –preguntó Maka.

    Chrona lo negó. –No, pero… iban a paralizarme. Sospecho que me iban a aplicar un hechizo para usarme y acceder al Shibusen.

    -Como hace ocho años ¿verdad? Bueno, aunque allí nadie te hechizo, estabas aterrada por tu loca madre.

    Liz golpeó a Patty. –¡Últimamente has estado de bocaza!

    Esto sí pareció afectarle a la pelirrosa, quien bajó los ojos avergonzada. Kid se percató de ello.

    -¡Nadie te hará daño, Chrona, mientras el Dios Black Star esté a tu lado! -Gritó el chico estrella mientras hacia su aparición espectacular frente al grupo, haciendo malabares y luego una mega pose.

    Maka con ojos de “muérete”… -¿Qué no te había mandado lejos?

    Kid se dirigió por primera vez a Chrona. –Entonces debemos ir con mi padre para explicárselo todo.

    -Kid. -Tsubaki fue la primera en repararlo. –Tu labio, lo tienes muy inflamado y sigue sangrando.

    Soul… -Mmm, yo sí lo había visto. ¿No me digas que alguna de esas viejas brujas te lo hizo?

    -No importa, estaré bien.

    Chrona se sonrojó más y miró hacia otro lado. Ragnarok aprovechó el bochorno de la chica para salir.

    -¡Imbécil! ¡Ese ataque te pareció de una vieja bruja! ¡Te probaré que no!

    -Ah… -siguió Soul. –Con que fue gusanito quién lo hizo. ¿Por qué?

    -¡A quién coños llamas gusanito utensilio de cocina!

    -Ah con que esa tenemos. -rugió Soul.

    Maka se interpuso. Ragnarok se había hecho más grande y Chrona sufría de sus reacciones.

    -¡Ahhh! –gritó Patty feliz y llevaba consigo una bolsa. -¡Amo la comida mexicana! ¡Amo la comida mexicana! ¡Aahhh!! ¡Calaveritas de azúcar! ¡las amo!... Esto me cae como lluvia del cielo, ya tenía un hambre.

    -Patty, comparte, yo también quiero. -reclamó Liz.

    Ragnarok las miró y después se enfocó en la bolsa y…

    -¡NO! ¡SUELTEN ESO… ¡BITCHES!

    Chrona ya se estaba cansando de eso, así que…
    -¡Ya bastaaaaaaaa!


    EN SHIBUSEN…


    La oficina de Shinigami-sama había sido re decorada un poco, el techo era un cielo sombrío, alrededor seguía el cementerio antiguo e infinito y la luz acometía sus mismos cambios; sólo que ahora, al ser de noche, la oficina estaba casi a oscuras por las velas flotantes alrededor de todos los presentes.

    En el centro, Shinigami-sama tomaba el café sobre su ya muy conocida mesita japonesa en forma de calavera. Junto a él estaban Kid, Liz, Patty y Chrona. Ragnarok también tomaba el café con ellos y lo hacía lo más educadamente posible. Chrona se había esmerado en enseñarle modales para que dejara de avergonzarla.

    Vergüenza, avergonzar, vergonzoso… esas palabras no le gustaban ni tampoco su esencia.

    -Con que… -Shinigami-sama tomó de su café. –Querían secuestrarte Chrona-san. Pero que bueno que no fue así. De todas formas, debemos tomar precauciones. Contigo y todo el Shibusen. Si no llegaron al Shibusen por ti, intentarán hacerlo de otro modo.

    Chrona asintió. -¿Qué vamos a hacer Shinigami-sama?

    -Bueno. –respondió la Muerte. –Yo pienso que debemos…

    El grupo esperaba paciente su respuesta, hasta que…

    -Creo que debemos esperar a mañana.

    El grupo cayó de espalda.

    -Padre…. –comenzó Kid. -¿No crees que lo mejor sería asegurar el Shibusen y a la ciudad?

    -¿Tú crees eso, hijo? Bien entonces, reforcémosla.

    Kid cae, pero ahora de frente. -Sí, pero, ¿no vas a decir algo más?

    -¿Qué quieres que diga hijo? Esto siempre ha ocurrido. ¿No recuerdas a Shayla, Mabawa y a Medusa.

    Chrona se sonrojó tras escuchar el nombre de su madre.

    Kid suspiró. -Me acuerdo muy bien de las tres, sobre todo de Medusa, y por ello creo que no debemos bajar la guardia. Las brujas volverán.

    -Sí, sí, sí, hijo, estoy de acuerdo, pero déjame antes hacer un pequeño experimento, si funciona armaremos a la ciudad y a Shibusen hasta los dientes, sino… entonces, sólo nos limitaremos al Shibusen. Algo raro pasa aquí, no creas que estoy tan campante.

    Lo dicho por Shinigami-sama consternó más a todos y guardaron completó silencio. A excepción de Patty y Ragnarok que seguían tomando café y galletas.

    -Shinigami-sama… -dijo Chrona. –Pero, ¿entonces no haremos nada?
    Yo creo sí podríamos, si vienen por algo, es mejor averiguar exactamente qué. Intuyó que si me atacaron fue por algo que hay dentro de la escuela.

    Kid se le quedó mirando a la chica del pelo rosa. ¿Qué quiso decir?

    -Bien, Chrona-san. ¿De qué crees que se trate? –invitó Shinigami-sama.

    -Yo… no sospecho de nada aún, pero, yo trabajo para usted, por lo que supongo que tendrá que ver con las misiones o los tesoros guardados del Shibusen.

    Kid se sorprendió ante lo que oyó. Liz también había abierto muy bien los ojos y Patty, por primera vez desde que llegaron, las orejas. Ragnarok era ahora el único que se concentraba en tomar otra taza de café y ganar todas las galletas que pudiese.

    -Sí. -asintió la Muerte. –Te he dejado a cargo de algo muy pesado…

    -¡No Shinigami-sama! ¡No diga eso! Yo no quería…

    -Sin embargo… -continuó la Muerte. –Confío mucho en ti, Chrona, y creo que no hay nadie mejor para llevar esa misión.

    La pelirrosa se sonrojó.

    -Pero… si crees que es demasiado arriesgado, no te forzaré a llevarla. Me preocupa más tu bienestar y el de Ragnarok.

    El nombrado se dignó a levantar la mirada. -Gracias, Shinigami-sama. –él sólo se mostraba respetuoso ante la Muerte.

    -No quise decir que quisiera retirarme, al contrario, quiero ayudar en todo lo que sea necesario.

    -Padre… -interrumpió Kid. -¿Le has insinuado a ella algo sobre los tesoros del Shibusen?

    -No, hijo, no se los insinué. Se los revelé…

    Kid abrió la boca horrorizado. -¡Qué! ¡Pero… pero… pero… si tú has dicho!

    -Lo sé, por eso puse a cargo a Chrona de ellos. Alguien tenía que ayudarme a hacerlo.

    Kid no pareció convencido y la muchacha, al notarlo, se sintió mal. Doblemente mal al no entender por qué le importaba la aprobación del joven.

    -Es un trabajo muy peligroso. Ni siquiera me lo has querido dar a mí. ¿Por qué…? ¡No! Mejor olvídalo. Tendremos que hablar de ello más tarde…

    -Pero Kid-kun ¿Cómo puedes enojarte así con tu viejo padre? ¿No ves lo mucho que he extrañado a mi muchacho?

    -¡No me salgas con eso ahora!

    -Perdón… -interrumpió Liz. -¿Qué son los tesoros del Shibusen?

    Kid le respondió a su compañera. –Son nueve armas inmortales que tienen como fin asistir a la muerte cuando se acerque el fin del mundo. Todos ellos llegaron a la categoría de arma inmortal tras haber derrotado a un Dios Oscuro y reposan en el Shibusen, hasta que tenga que hacerse el famoso llamado.

    Patty preguntó. -¿Son como Liz y yo?

    Kid asintió. -Sí, más bien, fueron, ahora ellos duermen, porque, es tanto su poder que ellos mismos no pueden controlarlo. Sólo mi padre lo haría, pero… -De pronto el muchacho sintió que no debía decir más.

    Chrona habló… -Shinigami-sama sólo puede controlar a los nueve tesoros si cumple con una promesa, esta es que sólo los despertaría cuando llegue la susodicha fecha, donando parte de su sangre. Hace milenios, las nueve armas fueron usadas por seres diabólicos, Shinigami-sama los liberó de su yugo y estos, para no volver a provocar el caos en el mundo, le pidieron a Shinigami-sama que los durmiera, pero, si son despertados con otra sangre, ellos volverían a ser los mismos monstruos.

    -Ahhh… -asintieron Liz y Patty.

    -Pero… -siguió la segunda. –Kid-kun tiene sangre de shinigami, ¿por qué él no puede cuidar los tesoros?

    Kid apretó el puño y, aunque Chrona sabía la respuesta, no se sintió con el honor de responderla.

    -Jajajaja… Shinigami-kun no puede con la tarea de papá, Jejeje –rió Ragnarok.

    -¡No! ¡Ya basta, Ragnarok! –Chrona se sintió peor cuando Kid lo miró molesto.


    AFUERA DE SHIBUSEN…

    -Chrona… Chrona… Chrona… ¡CHRONA!

    Ragnarok molestaba a la pelirrosa, pero esta no le contestaba.

    -¡Bha! ¡Deja de comportarte como una niña y respóndeme!

    -Mira quién lo dice. No debiste… No debiste ser grosero con Shinigami-kun. No después de que él nos ayudara.

    -¿Por eso estás enojada?

    -Eso y… porque no me pareció que no me guardaras mi calavera de azúcar.

    -¡Ahggg!... ¡Fueron esas bitches quienes se la llevaron!

    -¡Qué no seas grosero!

    Chrona llegó a su muy querido departamento. No era muy grande, pero tampoco muy pequeño. Tenía el espacio ideal para alguien que vivía solo, bueno… casi solo.
    Ragnarok se introdujo en su portadora, cuando hacía eso era porque ya se acercaba la hora de dormir y la muchacha, antes, necesitaría unos minutos de privacidad.

    Los rituales no eran laboriosos, Chrona preparaba el baño, se quitaba la ropa y se duchaba, después, colocaba agua en la tina y entraba en ella para relajarse, a veces Ragnarok le hacía compañía, pero aquella vez sólo se conformaba con hablarle y aparecer únicamente para lavarle la espalda. Tras terminar el baño, se secaba y aún con una toalla, se dirigía a la cocina y se preparaba un chocolate oscuro y caliente, aunque esta vez, debido a la inesperada invitación de Shinigama-sama ella y Ragnarok podrían prescindir de él. Estaba casi muerta, sólo quería dormir.

    Una vez apagadas las luces de su casa, a excepción de las de su cuarto, la joven pelirrosa se colocó la pijama, luego se acostó y se hizo ovillo. Por último, apagó la luz.

    -Ragnarok…

    Este apareció detrás de ella… -¿Qué?

    -¿No… No te asustaste?

    -¿De las brujas? ¡No! ¡Qué pregunta tan tonta!

    -No, me refiero a… a Shinigami-kun. No te pareció temible su… su… su cambio.

    -¿Chrona? ¿De qué rayos hablas?

    La muchacha se lo pensó mejor, era obvio que, aunque Ragnarok formase parte de ella, no era capaz de sentir lo mismo. Eran dos seres muy distintos.

    -En… en… en nada… sólo tonterías.

    -Ah, bueno… -Ragnarok desapareció. –Buenas noches.

    -Buenas noches.

    Las noches eran amables para Chrona, cuando Ragnarok quedaba sumergido en la inconciencia, ella tenía libertad de pensar en lo que quisiese, incluso, pensar en lo que sentía sin afectar a su amigo. Ahora, antes de que llegase Morfeo, lo que deseaba era pensar en lo que había sentido cuando había visto a Shinigami-kun. Era miedo, pero a la vez, este se mezclaba con una extraña sensación de sobresalto y placer, cosquillas en el vientre no la dejaban en paz, pero no eran molestas ni dolorosas como aquellas que una vez, jugando con Maka y las mismas hermanas Thompson, le habían propinado en un recreo; no… estas eran cálidas y hasta agradables, como si emergieran suaves mariposas de su estómago hasta su garganta. No sabía muy bien por qué, algo quería salir de ella y cuando se asomaba lo hacía en forma de sonrisa. Nunca había sentido nada semejante, a no ser, cuando descubrió que era agradable tener amigos hace ocho años, sin embargo, con esta nueva sensación, hasta escaparon unas pequeñas lágrimas, pero, no de tristeza, sino de… de… ni siquiera sabía de qué… la gente no llora por ser feliz o ¿o sí?

    Ya no podía dormir, el enigma la hostigaba. Shinigami-kun nunca le había provocado eso, ¿por qué ahora sí?... Bueno, comenzó a recordar, fue obvio para ella ver que sólo pensando en el chico muerte era capaz de sentirse así. Tal vez si recordaba tiempo atrás lo que él llegó a significar para ella, explicaría algo…

    La primera vez que se vieron no había sido del todo agradable, ella ya lo odiaba. Fue en el barco fantasma, él le dio de a tiros con las hermanas Thompson y luego ella le respondió con Ragnarok y sus gritos mortales. Sin embargo, aún cuando eran enemigos, él se había dignado a responderle una pregunta con deferencia…

    Había sido una acción muy amable, fue un acto humano, entre los primeros que hubiese recibido, le sorprendió descubrir que la primera vez que la habían tratado como persona había sido en medio de una pelea a muerte y por parte de su enemigo. Con Shinigami-kun descubrió que aún perteneciendo a bandos distintos, podía existir ese algo que llamaban respeto y admiración por el contrario, por el distinto, por el otro. Al finalizar la batalla, lo único que pudo hacer fue despedirse de él… llamándolo como hasta ahora lo ha hecho…

    -Shinigami-kun.

    ¿Pero, por qué se había marchado él aquella vez? La perseguía en su patineta y luego se fue volando quién sabe a dónde. Bueno, no recordaba muy bien.

    Otro giro en la cama, nada se aclaraba aún…

    Después de haber despertado al Dios Demonio y quedarse ella sola, Shinigami-sama la instaló en el Shibusen. Maka fue la primera en acercársele, luego la sensei Mari, después el profesor Stein, después Soul y luego… luego…

    -Shinigami-kun…
    -No… bueno… tal vez…

    Recordó a Kid en la fiesta que él había hecho en la Death Mansión, ella no podía dejar de asombrarse. Black Star y Patty devoraban todo lo que se les colocara frente a sus narices, todo el mundo gozaba de la fiesta de forma distinta y ella no sabía como hacerlo o cómo integrarse, entonces, Kid se le acercó y notó su inquietud, trató de interpretarla, no era que la incomodara la barbarie de sus dos amigos antes mencionados, más bien era por qué ella ansiaba unírseles, mas, no tenía idea cómo. Él lo entendió, le sonrió y le palmó el hombro, le dijo que se integrara poco a poco, sin prisa, a su ritmo, podía hacerlo.

    Fue allí, que sintió algo semejante a lo que sentía ahora, pero era mínima, mínima de mínimas. Pronto lo olvidó, eran demasiadas emociones nuevas para procesar y saber diferenciarlas.

    Después, hubo otros momentos, pero… eran tan fugaces, no tenía idea de lo que experimentaba ni de lo que quería redescubrir en ella, hasta que él se fue. Tras la partida de Kid, de pronto, sintió que algo faltaba en su compendio de emociones y sensaciones nuevas, algo pequeño, pero importante, algo esencial, algo…

    Death the Kid, el mundo se refería a él con respeto y envidia, pero ella se conmovía. Era un niño con rasgos hermosos y perfectos, y no sólo le envidiaba su actitud hacia la vida, también se lo admiraba.

    ¿Y ahora?

    Ahora le daba miedo, pero también le satisfacía de sobremanera recordarlo una y otra vez. Era como el morbo, no podía dejar de verlo en su mente y sentir una curiosidad injustificada y obsesiva de cómo es que había llegado a ser lo que es ahora. ¿Estará siendo indebida?

    Esos, rasgos, antes tan dulces, ¿cómo es que se habían vuelto tan duros?

    La imagen de sus largas y fuertes manos llegó inesperadamente y junto con ella su tacto. Ningún otro le había resultado tan acogedor como aquel, ni cuando Maka la había llegado a abrazar. Pero, sólo había sido un roce. Cerró los dedos en un puño y los escondió debajo de la almohada como si de esa manera pudiese hacerlo olvidar. El sonroje se apoderó de sus mejillas, lo seguía sintiendo. ¡Qué ridículo! Y sólo con un toque de dedos… Hubo algo de tristeza, posteriormente, Kid no la había reconocido.

    Aunque, eso quedaba justificado, todo el mundo había creído que era hombre, hasta que tuvo ese pequeño accidente en el baño que casi la obligaba a no volver a convivir con ninguno otro ser sobre la tierra, de no ser por Maka y la sensei Mary que le habían explicado de que se trataba…

    -Con razón Medusa estaba de mal humor todo el tiempo. Ser mujer era muy doloroso.

    Patty le había dicho… -Y yo que pensé que eras niño jejeje…

    Chrona sacó su mano de la almohada y la miró con tristeza. -¿Kid habrá pensado lo mismo?

    -Chrona… -Ragnarok había despertado.
    -Deja de estar pensando en lo que estás pensando. Tus pensamientos susurran mucho. No me dejan dormir.

    Chrona se abrigó más con la cobija. Sabía que Ragnarok podía sentir sus pensamientos algunas veces, pero no leerlos. Por lo que trató de calmarlos…

    -Chrona… -siguió Ragnarok.

    -Deja eso en paz…

    -Ya, ya, ya… ya no pienso más, ya no pienso más…

    -No tonta, eso en tu pecho, que también deje de hacer ruido.

    Chrona se llevó la mano allí, su corazón no había dejado de latir de esa forma tras su encuentro con Kid.

    -¿Qué está pasándome? ¿Estaré enferma?


    Ni Chrona ni Ragnarok se habían dado cuenta que alguien los observaba desde afuera de su ventana.

    Death the Kid, con los brazos cruzados, observaba como la chica al fin se calmaba dentro de las sábanas. No imaginaba las razones por las cuales ella no había podido conciliar el sueño, pero al suponer que se debía al ataque de la brujas, decidió seguir vigilándola hasta que todo estuviese tranquilo.

    Una vez que la joven quedó profundamente dormida. Llegó al suelo de un saltó y se dirigió a su casa.

    Las calles ya estaban completamente abandonadas, o eso en apariencia, porque, pese a lo que había dicho su padre sobre experimentar con la aparición de las dos brujas para saber qué querían, Kid no estaba tan dispuesto a jugar con la seguridad de la ciudad. Bajo este sentido, se sentía más consciente que su padre. Había mandado vigilar cada calle, cada esquina y, si era posible, cualquier indicio que fuese sospechoso, incluyendo la casa de Chrona.

    -Chrona…

    Pensó, vaya que sí habían cambiado algunas cosas en la ciudad. No esperaba esa sorpresa. Chrona en realidad había sido todo este tiempo una chica. Eso, o al profesor Stein al fin se le había cumplido el deseo retorcido de poder experimentar con él… es decir, ¡Ella!... Eso había sonado cruel… Siguió andando… En parte, pensaba, tenía sentido. Él no se había preguntado a qué género pertenecía el vástago de Medusa, porque, al principio, no le importaba, y, después, porque tratándose de la traidora que casi hacía pedazos su hogar, en lo que menos pensaba era en alzarle la faldita para checarlo. No era relevante quién era, lo odiaba o la odiaba, sólo deseaba hacerla-hacerlo puré con Liz y Patty. Pero, tras pasar lo que tal vez tenía que pasar, se dio cuenta que el pobre, o la pobre, había estado sometido al yugo asfixiante de su madre. Chrona no era totalmente consciente de sus acciones, el trauma había sido demasiado fuerte, nadie había tenido el deseo de enseñarle o demostrarle algún tipo de afecto. Sintió pena y sin deseos de seguir juzgándola.

    Se sintió tan mal por sentirse afortunado, él sí había tenido padres que lo amarán y le enseñarán lo que era el bien y el mal.

    Miró de nuevo en dirección a la casa de Chrona. Ya los shinobis debían estar vigilándola. De todas formas, él lo haría en cuanto se levantara. Su padre le había encargado la misión.

    -Kid-kun –había comenzado Shinigami-sama.

    El chico les había ordenado a Liz y a Patty que se adelantaran a la mansión. Por lo que sólo él y su padre se habían quedado a solas en la oficina.

    -Quieres que vigile a Chrona. ¿Es por el ataque? –preguntó Kid.

    -Bueno… eso y…

    -No confías en ella.

    -Por el contrario, Kid-kun. Demasiado y temo que por ello esté en peligro.
    Yo sabía que algo así iba a pasar.

    -¿De qué se trata?

    -Kid-kun… Antes, te estarás preguntando el por qué dejé que Chrona-san se hiciera cargo de los nueve tesoros del Shibusen y no tú o Maka o quién sea….

    -Padre, pese a que soy tu hijo, no tengo porque cuestionar tus decisiones con respecto a tus secretos. Es verdad que me sentí… confundido con tal decisión, sobre todo al recordar que de no haber sido por ella Medusa jamás le hubiese provocado tanto daño a esta ciudad. Pero jamás has decepcionado a tus habitantes ni tampoco a mí. Es ya una falta de respeto tener que exigirte una explicación sin considerar lo anterior.

    -Kid-kun no seas tan severo contigo. Te pareces a tu madre en ese sentido.

    El joven no pudo evitar mirarlo con sorpresa, era la primera vez que le hablaba de su madre de ese modo. ¿Qué rayos ocurría ahora?...

    -Es más… -continuó Shinigama-sama sin prestar atención a la reacción de su hijo. –Tienes todo el derecho de cuestionar todas mis acciones, eres el más cercano a mí y, por lo tanto, mi sucesor. Qué se esperará de un líder que no sabe hacer una pregunta tan sencilla como:
    ¿Qué coños planeas hacer ahora padre?... Ah, recuerdo cuando tan niño, ¡Ah!... ¡eras tan lindo! ¡Y tú primera pregunta, la segunda, la tercera! ¡Eras tan curioso! ¡Y cuando preguntaste por primera vez cómo se hacían los niños!...

    -¿Podemos pasar a otro tema, por ejemplo, el que nos interesa?

    Dijo Kid, como todo buen hijo, odiaba escuchar las anécdotas de su progenitor de cuando lo criaban, pero, por alguna extraña razón, que sólo concierne a los padres, Shinigami-sama estaba ansioso por hablar de lo “prohibido”... ¡Era tan vergonzoso!

    Tras una larga pila de anécdotas de su padre sobre su infancia, al fin, Kid se había enterado en qué iba a consistir su misión y en… en algunas cosas de su infancia que hubiese deseado no saber jamás. Él no tenía idea de que a su padre se le había caído a él de bebé repetidas veces de cabeza o que una vez lo había olvidado en el centro comercial cuando fue a comprar pañales o que su primera mascota, Difunto, realmente había quedado difunto, cuando su querido progenitor tuvo que llevárselo de paseo a un mejor lugar, su padre había regresado a casa con sólo la correa… -Lo siento Kid-kun, pero Difunto colgó los tenis… perdón… se puso los tenis y escapó-. Su padre no dejaba de sorprenderlo. No cabía duda de que lo había extrañado mucho y Kid también a él.

    Liz y Patty ya dormían en sus habitaciones cuando Kid llegó a Death Mansión. Ellas habían querido esperarlo, pero el cansancio era tal que no pudieron hacerlo. De todas formas, Kid prefería verlas tranquilas en sus camas, el viaje había resultado demasiado largo. En la cocina Liz le había dejado a Kid algo para merendar y una de la calaveritas de azúcar que Patty le había robado a Ragnarok.

    Primero observó el detalle de Liz, siempre pensando en Patty y en él primero, y luego en el dulce que estaba sobre la mesa, a un lado de la merienda. Una calaverita casi simétrica, de no ser por los golpes de Patty o tal vez de Ragnarok cuando se la discutían. A la menor Thompson le había gustado por su perfección y por ello se la había tomado para dársela a Kid.

    -Muy mal, Patty. –pensó el chico muerte con ternura y tomando la calaverita.

    Ese dulce pudo haber sido simétrico, lástima, ante ello, con gusto se la serviría en su taza de café. Pero…

    La calaverita estaba adornado con colores rosa pastel y mexicano, tenía lentejuelas azules y en la frente un nombre escrito con merengue rosado: CHRONA.

    Continuará...
     
    Última edición: 2 Agosto 2018
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    Pluma de
    Escritor
    Título:
    LOVE SIMETRÍxASIMETRIS (KIDxCHRONA)
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    55
     
    Palabras:
    6747
    CAPITULO IV

    NO ES EL SOL, ES LA LUNA… ¡NO!...
    EN REALIDAD ES UNA LUZ DE NEÓN…

    La luna se despidió y el sol salió vociferando de contento. Toda Death City se despertaba para cumplir con sus obligaciones del día. Maka y Soul tomaban el desayuno en la cama; Tsubaki se daba un baño, mientras Black Star entrenaba en el patio; las hermanas Thompson tomaban algo caliente en la mesa, en tanto se preguntaban a dónde había ido Kid tan temprano; y Chrona… Ella ya había almorzado, se había bañado, vestido y se preparaba para ir al trabajo, incluso, había terminado de limpiar su casita, de adentro hacia afuera. Cada mañana era casi la misma, pero a la joven no le molestaba, era feliz, jamás se había sentido así en ningún lugar.

    Las puertas de su departamento ya estaban cerradas, pronto ya bajaba por las escaleras, sin prisa, tenía buen tiempo.

    La señora Yammo estaba barriendo su banqueta, cuando la vio venir y la saludó.
    -¡Hola linda! ¿Cómo estás?

    Chrona se sonrojaba cada vez que esa dulce abuelita le decía así. -¡Konichiwa! -
    Era como si realmente se lo dijera o como si realmente ella fuese eso… linda.

    -¿Tan pronto a trabajar primor? Deberían darte un descanso, desde que te mudaste nunca te he visto descansar.

    -Chrona sonrió… -Jejeje… Es que no lo necesito me gusta mi trabajo.

    -Ay, niña. Necesitas unas vacaciones, eso es lo que realmente necesitas. A tu edad es cuando más aventuras deberías tener, gozar de la vida, ir con las amigas de viaje, tener novio.

    Chrona se sonrojó más… -Yo… -todavía no conocía de esos temas y se avergonzaba. Pese a que Maka le hablaba de su relación con Soul y Mari sobre Stein, ella era incapaz aún de entenderlo. De todas formas, pensaba, no creía que alguien se interesara en ella realmente. Había chicos que, de pronto al enterarse que era mujer, se volvieron muy condescendientes y esa actitud le molestaba. Siempre la habían ignorado, incluso, hasta molestado y llamado “raro”, “amanerado”, “uke”… que ahora que sabía lo qué significaba, le daba coraje… sí… eso… coraje… esa era la palabra exacta… ¿De dónde venía ahora esa “disque” consideración?... Al principio le asustaba, ahora, más o menos tenía un modo para manejarlo. El único que no la molestaba era Black Star, siempre había sido sincero con ella, y…

    De pronto la imagen de Kid llegó a su mente, rápidamente decidió descartarlo. "¿Qué rayos me pasa?".

    -¡Hola Oba- chan! ¡Tienes dulces? –el alter ego de Chrona salió para saludar a la anciana.

    -Ragnarok, por su puesto que sí pequeñín. Mira, esto te gustará… -Sacó una bolsa de trufas que tenía en un mandil.

    El alter ego abrió la boca y dejó que la anciana le colocará una trufa almendrada de color durazno.
    -¡Delicioso! –bailó Ragnarok.

    Chrona rió. –Será mejor irnos ya.

    -Claro primor, no quiero que lleguen tarde… ah llévatelos son para ti y Ragnarok…

    -Pero, yo… yo..

    -Nannana, Insisto…

    -Sí Chrona. –añadió Ragnarok. –Ella insiste, no seas grosera.

    -Pero… pero…

    -Escucha a tu amigo que es muy sabio jejeje…

    -Está bien, pero de recompensa le traeré algo de regreso -La pelirrosa se fue sonriente.


    EN SHIBUSEN…

    Preguntó Stein. -¿Un ataque?...

    Agregó Spirit. -Y de las brujas…

    Preguntó otra vez Stein. -¿Qué querrán ahora?

    Agregó otra vez Spirit. -Sospecha Shinigami que entrar al Shibusen.

    Agregó ahora Stein. -Eso no es extraño, todos lo suponemos primero.

    -¿Eh? ¿Qué quieres decir con eso? ¿Qué Shinigami-sama es un iluso? -Ahora preguntó Spirit, una venita de enojo se dibujó en su frente.

    -No… Los ilusos somos nosotros si le creemos a Shinigama-sama. Eso es tan obvio, espera que lo creamos por ser predecible. -Respondió Stein.

    Dejando a Spirit con la boca abierta. -¿No me digas que se lo creíste? -Preguntó Stein.

    -¿Yo?... JAJAJAJA ¿Cómo crees? JAJAJAJA -Rió Spirit. Una gran gotita caía de su sien.

    Ambos caminaban por los pasillos de la institución para dirigirse a la oficina de Shinigama-sama. El recorrido fue largo, ya que Shibusen no precisamente era una Universidad normal, era sede de los guardianes del más allá.

    Tras pasar por quién sabe cuantas pláticas, disputas y diretes ya se encontraban a unos metros de la oficina de Shinigami-sama. Stein no marcaba los años en su casi infantil y apesadumbrado rostro, pero Spirit ya comenzaba a tener unas leves arrugas en las comisuras de la boca, la frente y canas en el nacimiento del pelo. Optimista, decía el papá de Maka, que al menos no se estaba quedando calvo y todavía continuaba siendo atractivo para algunas jovencitas. Bueno… eso de decía…

    -Konichiwa, Spirit-san, Stein sensei. -
    Chrona llegaba con algunas carpetas y una bolsa de café para la oficina del jefe.

    -Chrona-san… ¡Qué gusto! ¡Déjame ayudarte! –se ofreció Spirit de inmediato y tomó las carpetas.

    El papá de Maka, tras enterarse de la feminidad de Chrona y notarla, tampoco había perdido el tiempo. En automático comenzó a coquetearle, aunque esta no mostraba el más mínimo interés. Cuando Maka sorprendía a su padre seduciendo a la desconcertada Makenshi, la rubia no dudaba en propinarle un buen fuetazo para que dejara en paz a su mejor amiga.

    -Arigato… -contestó la joven.

    Spirit abrió la puerta y dejó que la chica entrara, empujando a Stein.

    -Konichiwa… -respondió la Muerte.

    Chrona sintió un sobresalto en su pecho cuando vio que en la oficina también estaba Kid; él la miró y eso la puso nerviosa, no obstante, se controló. Kid saludó a Spirit y a Stein, quienes le daban la bienvenida y eso permitió que Chrona saludara al muchacho rápidamente, que indicara a Spirit, que cargaba las carpetas donde dejarlas y luego ella dirigirse a servir el café sin tener que mirar al chico muerte para provocarle esa extraña sensación que le daba miedo.

    -"Es que no sé lidiar con esto". –pensaba sonrojada.

    -Chrona-san… -la llamó Shinigami-sama. – ¿Ya están los llamados del Shibusen para la siguiente semana?

    La chica se alivió de que fuese él quien la llamara. –“¿tonta, para que te hablaría Kid?”…
    -Sí Shinigami-sama, también está ya lista la cadena de misiones para los estudiantes de nuevo ingreso.

    -¿Las tareas del control?

    -Hi

    -¿La lista de los nuevos maestros?

    -Hi

    -La lista de lo que se necesita para el baile de día de Muertos

    -Hi…

    -¿El café?

    -Hi… Y le puse canela como a usted le gusta.

    -¡Chrona! ¿Cómo es que había podido vivir sin ti todo este tiempo?
    Llora Shinigami-sama de alegría. – ¡Y yo que tuve que lidiar con estos inútiles tantos años!

    A Spirit y a Stein se les escurrió una gotita en la sien.
    -Más bien se referirá a este inútil. -señaló Stein a Spirit y este le dirige una mirada asesina.

    -¿Inútil? ¡Mira quien lo dice! ¡Tú ni siquiera sabes hacer café!

    Chrona rió de vergüenza. -¿Algo más que pueda hacer por usted, Shinigami-sama?-Preguntó la chica tras preparar todo para que el resto tomara de las galletas y la bebida caliente.

    -Eso sería todo por el momento, muchas gracias Chrona-san.

    La muchacha asintió y salió de la oficina.

    Tras salir la chica, Stein miró asesinó a Spirit quien le había dedicado una mirada lasciva al cuerpo delicado de la muchacha… -Sé tus intenciones con Chrona. Más vale que lo olvides, ella es hija de Medusa.

    Spirit se enfurece. -¡Bha! ¡Ahora por qué tanta consideración!

    -No es por ti, es por ella, baka. Todavía necesita aprender muchas cosas.
    Además, Mari me pidió que la cuidara. Así que… -dedicó esa mirada tan especial cuando avisaba que tenía deseos de hacer una disección. -… te estaré vigilando.

    Kid suspiró con fastidio… -¿Pero qué rayos les pasará a estos locos? -Miró a su padre que servía las bebidas. –Padre, si no hay nada más, entonces me retiro.

    -Bien, Kid-kun, recuerda en qué quedamos.

    El muchacho alzó una mano para afirmarlo.

    Stein se le quedó mirando fijamente al chico con la misma mirada.


    PASILLOS DEL SHIBUSEN…

    Chrona se sentía mucho mejor al haberse alejado de allí y Ragnarok lo sentía.

    -¿Por qué tan aliviada, tú, eh?

    -¿Yo?... ¿Yo?... ¿De qué hablas?

    -No te hagas… es por el chico ese tal Kid, ¿verdad?

    Esto alteró a la pelirrosa y más cuando… -¡Qué tontería!

    -¡Chrona!

    El susodicho llegó a ella, haciendo que la piel se le pusiera de gallina.

    -¿Ay, no, ahora qué? –pensó la muchacha. -¿Sí?

    Ambos habían quedado de frente. Kid era mucho más alto que Chrona ahora, incluso, ella había tenido que alzar la mirada para echar un vistazo a sus ojos. Estos eran tan dorados como el oro, había mucha serenidad en ellos, inspiraban confianza porque revelaban mesura, estaba llena de control y seguridad. Rápidamente, retiró la mirada para mirar hacia las ventanas, sentía que se perdía en ellos y eso la incomodaba tanto como le gustaba. Había leído que el gusto en exceso era malo, nunca pensó llegar a sentirlo.

    -Sí, ¿Qué ocurre Shinigami-kun? –dijo disimulando su turbación, aunque no lo conseguía. Para Kid fue obvio que la contrariaba.

    -Necesito un favor. –respondió. –Sé que ahora trabajas para mi padre. Apuesto que a veces debe resultarte irritable.

    -No… él nunca me pareció así, es más… es más… hasta lo apreció mucho. Espero yo ser la que no le sea incomoda a tu padre.

    -Eso jamás… Está feliz con tu trabajo. Lo que significa que lo has hecho bien.
    Me alegra por ambos.

    Chrona sonrió con ternura. –Gracias Shinigami-kun.

    -Llámame Kid… ¿A dónde vas?

    -Yo… yo… a la biblioteca, tengo que buscar material que me servirá para un trabajo de clase.

    -¿Todavía estudias?

    -No, doy clases a los del tercer nivel… Es… es sobre la locura y como prevenirla.
    Chrona se sintió ridícula, ¿acaso ella no estaba loca ya?

    -También pensaba ir allá, te acompaño.

    ¡KYAAAAA! ¡KYAAAA!... ¡NO SÉ LIDIAR CON ESTO! ¡NO SE LIDIAR CON ESTO!
    Corazón late…
    Corazón late…
    Late…
    Late…

    Ragnarok, al sentir los apuros de Chrona salió y empujó a Kid.
    -¡Aléjate Shinigami-baka!

    -Ey, tranquilo amiguito. –respondió Kid sin molestarse.

    -¡No soy tu amiguito!

    -¡Ragnarok! –se molestó la pelirrosa. –Te he dicho que no seas grosero.

    -No, está bien. –respondió Kid. –Será en otra ocasión. Nos estamos viendo.
    Kid se fue.

    Ver como partía el shinigami le provocaba algo extraño en su pecho, como si este se ahuecara y entrara una corriente fría. No quería pensar en sus nuevas emociones, pero… era algo inevitable y esto era porque era totalmente nuevo.

    -Ese tío no me cae bien. Desde que llegó me ha estado molestando.
    Respondió Ragnarok.

    Chrona se sintió molesta. –Aun así no debiste ser así con él. No vuelvas a hacerlo.

    -¿Por qué no?

    Chrona despidió un aura maligna que hizo que Ragnarok sintiera toques.

    -¡Eh! ¿Por qué? ¿Qué te ocurre?

    Chrona respondió con voz lúgubre. -Estás advertido. -Y partió hacia la biblioteca.


    EN DEATH MANSIÓN…

    Pasó la mañana y estaba por terminar la tarde, durante todo ese tiempo, Liz y Patty habían hecho algo de quehacer en la casa, aunque no lo necesitaba mucho, después prepararon la comida, se degustaron en la sala de televisión y tras ver una docena de canales que no las entretuvo, apagaron el monitor y se pusieron a pintar las uñas. Tras tres horas de arreglarse los pies y las manos, fue que al fin Liz hizo la pregunta que todavía no tenía respuesta…

    -Patty, Kid hace horas que salió, ¿A ti te dijo a dónde?

    La rubia negó con la cabeza. –Ne, Oni-chan. Nada me ha dicho, es más ni siquiera lo he visto. -Patty leía un manga.

    Entonces, escucharon ruido en el recibidor y de inmediato se levantaron para ver…“hablando del rey de Roma”.

    -¡Kid, dónde estabas?... –preguntó Liz.

    Patty rió.

    -Ah, por ahí. Hace tiempo que no paseaba por la ciudad.

    -Mmm… -Liz no le creyó, tenía el presentimiento de que algo no andaba bien desde su llegada y que esto se relacionaba con el ataque.

    -¿Ya saben algo sobre las brujas? –preguntó Patty, sorprendiendo a su hermana mayor por la lógica de la pregunta.

    -No… -respondía Kid mientras subía las escaleras. –Mañana les cuento, ahora estoy agotado.

    Liz frunció el ceño… -Patty, algo me dice que Kid está metido en líos.

    -¿Cómo cuando creía que Shibusen iba a usar las armas de Eibon para el mal?

    Liz se sorprendió de nuevo, pero esta vez por la memoria inmediata de su hermana.
    -Sí, algo así.

    HABITACIÓN DE KID…

    Llegando a su habitación se quitó la chaqueta negra, se deshizo la corbata, que ahora se anudaba con un muy pequeño broche de calavera, dejándose la camisa blanca ligeramente abierta y luego se sentó en una silla que daba hacia la ventana, en la cual se podía contemplar un hermoso panorama de casi toda la ciudad.

    Ver a Death City durante el atardecer le permitía pensar en sus siguientes actos. Así que, por orden, fue cavilando sobre sus tareas. Primero descansaría, se levantaría temprano e iría a casa de Chrona para seguir vigilándola. Él ya no hallaba motivos para seguir espiándola, pero su padre insistía, no por desconfianza, sino porque temía por ella.

    Shinigama-sama se había encariñado mucho con aquella muchacha. Era comprensible, Chrona resultó ser una persona muy hacendosa y dedicada, además parecía estimar realmente a su padre. Sin embargo, él no podía confiarse, si los años no eran suficientes para conocer a una persona, menos unas cuantas horas. Por eso quería pasar el tiempo con la muchacha, para evaluarla y tener una mejor perspectiva de lo que iba a consistir su tarea, además, le interesaba saber por qué su padre había escogido a esa chica para cuidar de los nueve tesoros del Shibusen.

    La tarea no iba a ser sencilla, Chrona seguía siendo muy nerviosa y ese tal Ragnarok no dejaba que se le acercara. Eso lo hacía sospechar, aunque tal vez exageraba, después de todo, siempre habían sido reservados y asustadillos.

    Esa chica de cabellos rosados comenzaba a ser un problema, toda ella era un misterio… ¿Qué hacer para resolverlo? No tenía otra opción que seguir cumpliendo con la misión de su padre para averiguarlo, pese a que consideraba más urgente investigar a las brujas que a la joven. De Makenshi eran sólo sospechas, en tanto, acerca de otros enemigos…

    Además, ¿Quién querría dañar a Chrona? ¿Algún enemigo de su madre? Tal vez.
    Ya lo consideraba una pérdida de tiempo, pero, si había aprendido algo hace ocho años, era que su padre siempre, al final, tenía alguna buena razón para hacer las cosas y nunca se equivocaba. Le sorprendía saber que Shinigama-sama estaba convencido de que las brujas iban por Chrona.

    Cómo fuese, tenía trabajo por hacer… Sus pensamientos parecieron haber hecho correr el ciclo del sol, este ya se ocultaba cuando Kid se había quitado la camisa y se acostaba para dormir.

    El sueño lo había capturado de inmediato y fue que no pudo evitar que algunos eventos del pasado invadieran su mente ya en blanco.

    Mirara era hermosa, cuánto la había amado, ambos tenían mucho en común, desde el gusto por el orden y la limpieza, hasta su excesivo amor por la simetría.

    -Mirara era muy simétrica. –había llegado ha pensar Kid cuando la conoció por primera vez en uno de sus viajes.

    Ella era un master técnico, ella usaba una colt y una mágnum, un arma demasiado pesada para alguien tan frágil como ella, sin embargo, su mirada púrpura revelaba una gran fortaleza interna y sus habilidades le habían dejado sin aliento. Con ella había sentido eso que llamaban amor y deseo. Creyó que lo que habían tenido había sido especial, pero, no. S
    ólo estaba intrigada con él por ser un shinigami y cuando ya no halló nada más, lo echó de su lado de la forma más humillante que pudiese existir para una persona como él. Su excusa para romper había sido que ya no lo amaba por la asimetría de sus tres líneas y que para ser un shinigami, no era lo que ella esperaba. Eso no lo había deprimido, lo había devastado, de no ser por Liz y Patty, estaría aun llorando. Todavía enfurecía al recordar que también Mirara lo había estado engañando con su arma, la maldita mágnum, un tal Chuck Garret.

    En fin, la vida continuaba y, de alguna u otra forma, ya sabía lo que era el amor. Todos tenían que pasar por esa ridícula fase, él ya lo había hecho y sabía que no volvería a sentirlo jamás, ahora habían cosas más importantes en qué pensar.

    La imagen de Mirara se fue desvaneciendo, él extendió la mano para alcanzarla, pero después la bajó cuando ella le dio la espalda. Ya no había lágrimas ni sensaciones que se asemejarán a la agonía o al suplicio, sólo… el frío recuerdo de estos.

    Sonrió, ya no había pasado, el presente era lo que contaba ya. Volver a su ciudad natal le permitió al fin dejar eso definitivamente por la paz, era como volver a empezar.

    El despertador de Kid sonó, él de inmediato se levantó, era hora y fue vistiéndose. Sonrió al ver la noche cubierta de estrellas, de pronto, sintió su pecho más ligero, como si realmente hubiese abandonado la pena de su anterior desamor.

    CASA DE CHRONA…

    La joven dormía, se veía apacible, pero sus sueños no lo eran… Al igual que Kid, recordaba su pasado, pero este era desde su infancia.

    Recordaba a su madre encerrándola con Ragnarok, los experimentos de ella, a ella misma inyectándole una sustancia que la lastimaba. A otros niños que de pronto dejaban de ser niños y se convertían en algo… que ella no podía recordar, pero si temer. Los golpes, los cortes, los gritos, las heridas y la sangre saliendo de su piel, a veces esta era roja y otras negra. Después de ello llegó la imagen extraña de la bruja…

    -Es increíble… -comenzó cuando la bruja había tomado distancia flotando.
    ¿Cómo es posible que siendo tú una bruja defiendas al Shinigami?
    -Eres la vergüenza de todo el Aquelarre, fue un error que tu madre decidiera quedarse contigo. No debió rogarle a Baba Yaga-sama que le permitiera conservarte ni mucho menos protegerte de ella.


    Después vino otra imagen que creyó una ilusión, pero la sintió igual a un recuerdo, ella, muy pequeña, lloraba y Medusa la cargaba y la consolaba…

    Despertó, ese último sueño la había asustado más. Sudaba y sentía calor, pese a que sólo dormía con bragas y una blusita de tirantes.

    -¿Ragnarok? –llamó. Se sentía tan asustada que necesitaba la presencia de su molesto alter ego para calmarse, era como volver a ser aquella niñita encerrada que sabía que al abrirse la puerta de su prisión, Medusa le inyectaría de nuevo esa dolorosa sustancia y la haría sangrar.

    -¿Ragnarok?...

    Le resultó extraño que no respondiera con su habitual "
    ¡Cállate, baka! ¡Déjame dormir!".

    De pronto sintió un dolor horrible en su brazo. La luz de la luna entraba por su ventana junto con otras de las calles. Chrona fue descubriéndolo y comenzó a notar horrorizada que un vector morado, tal si fuera un hematoma, empezaba a tomar forma de una cadena alrededor de él…

    -¡NO! ¿Qué… qué… qué demonios es esto?... ¡Ragnarok!

    Entonces una mano esquelética la tomó del rostro y cubrió su boca.

    -¡Ragnarok no te ayudará, primor!

    Chrona miró más horrorizada como la luna descubría entre las sombras el deformado rostro de la señora Yammo.

    -Así es mi niña, yo también soy una bruja y hace mucho tiempo que te he estado vigilando. Baba Yaga se pondrá contenta, le llevaré ante ella a su única nieta.


    CAPITULO V

    NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA…
    BUENO… HAY QUE SER OPTIMISTAS…



    Kid llegó a casa de Chrona en su deslizador, Belcebú ya no contaba con llantas, era más sofisticados, y, de pronto, sintió que todo estaba fuera de lugar. Observó las sombras y estas se movieron en oposición a la luz…

    -Oh, no, otra vez…

    Corrió en dirección al departamento y al subir hacia las ventanas para llegar más rápido vio inconscientes a los shinobis que había enviado a vigilar, gracias a un hechizo.

    HABITACIÓN DE CHRONA…

    La joven luchaba por liberarse pero la bruja era muy fuerte, casi descomunal. Mentalmente trataba de comunicarse con Ragnarok, pero este no le contestaba.

    -Jajaja… Tu amigo no te contestará… jajaja… me he encargado personalmente de ello.

    Chrona recordó las trufas de dulce. Estas habían contenido un conjuro para dormir a Ragnarok.

    -¿Por qué?

    La bruja Yammo parecía leer su mente. -¿Supongo que querrás saber la razón, verdad? Jejeje… Verás, la Gran Bruja Baba Yaga busca a su última descendiente, quien por desgracia eres tú… Y recompensará a la bruja que se la traiga.

    Chrona no entendía nada, jamás había escuchado hablar de una tal Baba Yaga, sólo del castillo donde se refugiaba Aracnofobía, pero… Durante su explicación la bruja había movida la mano permitiendo que Chrona la jalara y se la mordiera, los constantes pleitos con Ragnarok habían servido para enseñarle algo de defensa personal.

    -¡Aahhhh! ¡Maldita bastarda!

    Chrona acumuló fuerza y la empujó. De ese modo pudo salir de la cama y correr, pero la bruja flotó hacia ella y la tomó de los cabellos. La señora Yammo había dejado de ser aquella frágil y amable ancianita para ser un ente huesudo, pálido y aterrador, incluso, sus ojos pequeños habían crecido y tornaron se rojo. Chrona tenía que hacer algo, la cadena en su brazo se extendía y ya no sentía los músculos.

    -¡Ven aquí infeliz! -La bruja arrastró a Chrona y al decir un conjuro, una bolsa salió de la nada para atraparla.

    Justo cuando la bolsa terminaba de devorar a Chrona, Kid apareció y le propinó una patada a la bruja, enviándola lejos y permitiendo que el conjuro que hacía la bolsa soltara a la joven.

    -¿Estás bien? –preguntó Kid con las manos en los bolsillos del pantalón y sin apartar sus ojos de la bruja que luchaba por levantarse.

    -Sí… pero… mi brazo. ¡No puedo mover mi brazo!

    La bruja se incorporó furiosa. -¡Me las pagarás mocoso!

    -No te muevas de aquí. –le dijo Kid a Chrona y se lanzó contra el enemigo.

    -¡No, Kid! ¡Espera!

    Kid golpeó con el puño a la bruja cuando esta se aproximaba y la sacó por la ventana. El muchacho la persiguió y continuó atacándola hasta que él llegó al suelo y ella lo estrelló. Chrona desobedeció al chico muerte.

    -¿Buscas a Chrona Makenshi? ¿Quién te ha mandado? -Preguntó el joven shinigami.

    La bruja estaba maltrecha, pero reía… -¡Eso no te incumbe shinigami! -Y se lanzó al ataque.

    Kid esquivaba con facilidad sus ataques, incluso, aún con las manos dentro de los bolsillos. Rápidamente le devolvió una patada en el rostro a la bruja y la estrelló contra el edificio. Chrona lo vio. Sin duda, el joven shinigami podía ganar esa batalla con facilidad, aun sin Patty y Liz. Sin embargo, Chrona conocía a sus semejantes y tuvo un muy mal presentimiento, por ello, se negaba a dejar por alto cada golpe que ambos contrincantes se daban.

    Cuando la bruja pareció agotarse, sacó de entre sus uñas agujas rojas para rasguñar a Kid, Chrona sabía que eran esas cosas e iba a interponerse, porque al momento en el que el muchacho las esquivara, estas automáticamente estallarían y su polvo entraría en el adversario, provocándole envenenamiento.

    Se escuchó un disparo. Patty había llegado con Liz… -¡Hola! ¡Casi no llegamos a la fiesta! –gritó la rubia saludando. La bruja cayó y ya no pudo hacer el ataque.

    Kid descubrió las agujas y de inmediato se dirigió a sus chicas…

    -¡Patty!

    -¡Hi!...

    La muchacha le arrojó a Liz y después saltó, convirtiéndose ella también en un arma y llegando a la mano derecha de Kid.

    La bruja se recuperó y corrió hacia ellos revelando sus mortales dedos, entonces, el shinigami aprovechó para dispararle en las manos y romper las uñas de veneno. El enemigo volvió a caer y pareció no levantarse más.

    Kid suspiró de alivio.
    -¿Qué hacen aquí? -les preguntó a sus chicas aún en su forma de batalla.

    -¿Qué que hacemos aquí?- preguntó Liz ofendida. -Más bien ¿qué haces tú aquí a estas horas?

    Patty intervino. -Te seguimos Kid, jejeje

    -Sí ya me di cuenta, había quedado con ustedes de hablarles de ello al día siguiente.

    -De todas formas se nos hizo muy raro. Tú nunca nos dices nada. –se quejó Liz.

    -Sí, nada jejeje… -agregó Patty risueña.

    La mano de la bruja que se había desprendido fue arrastrándose, sacó las uñas envenenadas y cuando se dirigía a Kid, este la había descubierto muy tarde.

    Pero un ataque la hizo trizas. Chrona había extendido su mano sana para sacar algo de su sangre negra y con ello había logrado hacer una extensión que le permitiera salvar al shinigami. Kid la miró y ella a él, pero no fue por mucho porque la joven bajó la mirada sonrojada. El cuerpo y los restos de Yammo habían desaparecido.

    -¡Chrona!

    Los dos jóvenes miraron a Maka con Soul, en forma de guadaña, quien se encontraba en lo alto del edificio, de inmediato, la rubia saltó hacia su amiga y la abrazó.


    OFICINA DE SHINIGAMA-SAMA…

    Maka, Soul, Kid, Liz, Patty, Chrona y Sid, el fiel zombi fortachón, estaban en el recinto de Shinigami, quien bebía un fuerte café y tenía cara de sueño.

    -Ah… ya veo… -dijo con su singular voz la Muerte. -Creo que tenía razón al respecto… -esto último se lo dedicó a Kid, quien aspiró con fastidio al entender entre líneas lo que decía: “¿Ves?, aja, te lo dije”.

    -Shinigama-sama… -comenzó Maka. –Entonces, sabe quién quiere capturar a Chrona.

    Todos esperaban ansiosos la respuesta.

    Shinigami se colocó una mano en la barbilla, claro, eso pareció posible, meditó y luego ladeó la cabeza hacia Chrona.

    -Nop… creo que no.

    Todos cayeron de espaldas a excepción de Chrona.

    -Shinigama-sama, la señora Yammm… -se detuvo. Ya no podía llamarle así. –La bruja me dijo que era Baba Yaga quien me buscaba.

    A nadie en el grupo se le hizo conocido el nombre, sólo a Kid y a Soul.

    -¿Baba-Yaga? –preguntó Maka.

    -Jajajaja… ¡Qué nombre tan chistoso! –rió Patty.

    -Patty, dejar de burlarte así, esto es serio. –la regañó Liz, pero esta seguía riéndose.

    -Bakas. -dijo Soul. -¿Acaso olvidaron lo que pasó hace ocho años?

    Las chicas lo miraron y Maka…

    -¡Claro! El castillo de Baba Yaga. ¡Soul, que listo eres!

    El peliblanco sonrió con orgullo ante el cumplido de su novia.

    -Pero… -interrumpió Liz. -¿Qué quiere esa tal… Baba “o lo que sea” con Chrona?

    La pelirrosa decidió responder. Ya le habían atendido su brazo, sin embargo, el conjuro había afectado la sangre oscura, provocando que esta se lo lastimara más y que lo tuvieran que vendar. En tanto, Ragnarok estaba inconciente aún.

    -Yo… yo sólo te puedo decir que… Yammm… la bruja… dijo que Baba Yaga es… es… mi abuela… y que me busca… Recompensaría a la bruja que me llevara ante ella… Creo que busca mi sangre, la sangre negra.

    Todos se sorprendieron ante lo había dicho Chrona. Esta no expresaba nada, estaba agotada y Kid lo percibió.

    -¿Y qué piensas al respecto, Chrona-san? –preguntó Shinigama-sama.

    -Yo… yo… No lo sé… -respondió la pelirrosa sin cambiar su semblante. -Pero, presiento que no es para nada bueno. Como mi… como mi madre…

    -Tendremos que vigilarte Chrona. Lo sentimos, tendrás que quedarte en el Shibusen hasta nuevo aviso. -dijo Sid.

    -¡No! –Maka protestó. –No es su culpa. Debemos protegerla, no arrestarla.

    -¡De eso se trata muchacha! –gritó Sid.

    Chrona intervino. –No tienen que hacer ruido por esto. Si consideran que lo mejor es que esté dentro de Shibusen, entonces, no hay más de que hablar. No quiero que las brujas se salgan con la suya.

    -Pero Chrona… -Maka a veces se asombraba por ciertas actitudes de su amiga.
    -Chrona-san tiene razón. –intervino Shinigami-sama. –Hacen mucho ruido con esto. Chrona. –la miró. –No vamos a encerrarte, no hay por qué. Sin embargo, creo que sería conveniente que no estuvieras sola por un buen tiempo. Ni tú ni Ragnarok. Kid… bueno… él estuvo en el momento indicado gracias a su sonambulismo.

    Kid lo escuchó molesto: “gracias padre”.

    -Pero tal vez… -continuó. –no haya más suerte para la próxima. Debemos de protegerte, mientras averiguamos más acerca de Baba Yaga. Yo la conocí hace mucho tiempo.

    Chrona abrió los ojos con sorpresa. -¿En… en… serio?

    Kid llevaba los brazos cruzados y estaba un tanto apartado del grupo, pero esto era para observar mejor la situación. Fijó su mirada en Chrona, ella realmente se veía asustada de lo que ocurría, pero, pensó, tal vez, podría haber algo de Medusa en ella. Si algo le había enseñado el mundo, era en no confiar en nada ni en nadie.

    -Verás… -continuó Shinigama-sama. –Hace mucho tiempo, mucho antes de lo ocurrido con Eibon. Las brujas fueron cobrando vida y territorio dentro de nuestro mundo. Entre las primeras en despertar estuvo Baba Yaga. Para sobrevivir iba por el mundo devorando almas y llegó a ser casi invencible. Yo mismo pelee contra ella, traté de detenerla, pero era muy poderosa, sin embargo, descubrimos que uno y otro éramos incapaces de destruirnos, así que llegamos a un acuerdo. Ella no devoraría más almas inocentes y yo no cazaría a sus hijas, así, de cierto modo, nos hicimos aliados…

    Kid habló. -¿Cómo que aliados?

    -Bueno. –respondió La Muerte. –Ningún Technical se metía con las hijas de Baba Yaga mientras ellas no devoraban almas inocentes, ante ello, nos ayudábamos para proteger a este mundo, los dos lo necesitábamos, después de todo, vivíamos en él, las brujas de Baba Yaga y ella subsistían devorando las almas de los pecadores, incitaban al pecador para excederse y de ese modo ellas se alimentaban para tener más poder, más nunca rompiendo con nuestro trato. Baba Yaga fue mujer de palabra.

    -¿Pero qué pasó? –preguntó Maka.

    Shinigami puso cara de tristeza. -Sin embargo, algunas de sus hijas no fueron precisamente muy obedientes y por ello… todas fueron eliminadas…

    -¡Eso fue muy radical! –se quejó Liz. –Patty, imagínate que por mi culpa tú tuvieras que morir, eso no sería justo. No si no hiciste nada.

    -Exacto… -intervino La Muerte. –Pero había una ley sagrada para Baba Yaga. Y esta ley fue la que las llevó a la oscuridad. Todas eran un grupo y como grupo tendrían el mismo fin.
    Baba Yaga no permitió que nadie se redimiera y por ello, ella hizo justicia con su propia mano. –Shinigami hizo gestos de karateka.

    Los azules ojos de Chrona revelaron tristeza, Kid no entendió por qué, pero le pareció como si descubriera en ellos algo conmovedor y muy bello. En tanto la muchacha pensó en lo que le había dicho la primera bruja que la atacó…

    -Es increíble... ¿Cómo es posible que siendo tú una bruja defiendas al Shinigami?... Eres la vergüenza de toda la Cofradía, fue un error que tu madre decidiera quedarse contigo. No debió rogarle a Baba Yaga-sama que le permitiera conservarte ni mucho menos protegerte de ella.

    -Entonces… ella… ¿ella eliminó a sus propias hijas?... –Liz estaba conmovida por el relato.

    Shinigami-sama se alzó de hombros. –Bueno, posteriormente, Baba Yaga trató de empezar de nuevo, pero fue más difícil. Tras esto, se alejó, hasta el punto de no volvernos a encontrar. Con una de sus nuevas hijas, Aracnofobía, hubo una separación radical, más tarde supimos de Medusa, ella en algún momento nos había dicho que Baba Yaga había muerto y que no contáramos con su intervención. En parte, me alegra un poco que haya mentido, pero por otro lado, me temo que volveremos a tener problemas.

    Soul le habló a Chrona… -Vaya que tus parientes son interesantes.

    Esto, en vez de verlo como una broma para reír un rato, Chrona lo vio como una oportunidad para salir de la sala y tomar aire, sentía que se ahogaba, no podía pensar y mucho menos con todos allí observando su secreto, uno que ni siquiera sabía que tenía.

    -¡Ey! ¿A dónde vas? –gritó Sid. -¡Aún no hemos decidido dónde te vas a quedar!

    Shinigami-sama dio permiso para que ella saliera.

    -¡Chrona! ¡Soul eres un tonto! ¡No debiste decirle algo así! –gritó Maka.

    -¡Qué! ¿Ahora ya no soy tan listo?

    Maka se dirigía por donde había partido Chrona, pero Kid la detiene…

    -Déjala por un momento, necesita pensar sobre sí misma.

    -Pero es mi amiga…

    -Kid tiene razón- dijo de pronto La Muerte. –Pero será mejor que vayas, tal vez no sea del todo bueno que esté sola.

    Maka pensó que se dirigía a ella, pero se sorprendió al ver que Kid era el único que podía salir de la habitación.

    -Maka… -la rubia se dirigió a su jefe.

    -Quiero encargarles una misión a Soul y a ti con respecto a este caso.


    EN LOS LÚGUBRES JARDINES DEL SHIBUSEN…
    Frente a la fuente del pecador…

    Chrona se abrazaba a sí misma y miraba melancólica el correr el agua. No sabía qué preguntarse. Le dolía la cabeza, estaba mareada, pero no podía vomitar, tenía deseos de… deseos de… no sabía de qué… Pensó que la única pariente que tenía había muerto y ahora la buscaba su abuela. No sabía si sentirse aterrada ante la posibilidad de volver a lo mismo con Medusa o estar feliz al saber que no estaba del todo sola. Era feliz, mas no importaba que viviera en el Shibusen y tuviera amigos allí, ella seguía siendo una bruja, una muy mala porque no tenía ni nociones de lo básico como sacar un conejo del sombrero, pero… lo era, eso era la barrera invisible que aún la separaba del resto. Medusa jamás quiso adiestrarla en esas artes, para su madre sólo había sido un instrumento que en cualquier momento dejaría de funcionarle. ¿Sería lo mismo para Baba Yaga?... Mejor ni pensarlo, según se había enterado, su abuela quería asesinarla.

    -Reprimirlo no servirá.

    La voz de Kid llegó a sus oídos e hizo vibrar de nuevo su corazón. Baba Yaga, mágicamente, había quedado en segundo termino.

    Atrás vio a Kid, observándola con aquella mirada tan dorada como la luna llena. Chrona se giró nerviosa.

    -¿De que me hablas?

    El chico muerte llegó a su lado. –No lo reprimas, mejor sácalo o la locura volverá como antes.

    -Pero… ¿Cómo?

    Kid sonrió. –Una vez alguien me dijo que la primera reacción siempre era la correcta.

    Chrona no se atrevió a mirarlo, se soltó las manos y...

    -AAAAhhhhhh!... AAAAhhhh!.... AAAhhhhh!

    Su gritó dio un giro alrededor de la fuente y después subió hacia la luna, hasta que una ráfaga de viento lo atrapó y lo llevó lejos de allí.

    Chrona sonrió aliviada mientras el viento jugaba con sus cabellos. Después, pudo ver a Kid más tranquila. -Gracias, Shinigami-kun.

    -Sólo llámame Kid. Será mejor que volvamos al recinto. -
    Chrona no se movió y volvió a quedarse tensa. El muchacho volvió a su lado.

    -No quiero volver. –dijo nuevamente sin dirigirle los ojos.

    -Bien, me quedaré contigo. -Respondió Kid.

    Chrona se abrazó a sí misma. No fue por el frío, sino para protegerse del calor que él le provocaba.
    -Gracias. -dijo de pronto la pelirrosa al resultarle incomodo el prolongado silencio de ambos. -Me salvaste por segunda vez…

    -No tienes que…¿Ya has pensado en lo que harás ante esta situación?

    Chrona no pudo evitar la tristeza de sus ojos. –No… Sólo sé que no quiero que nadie se meta en mi vida para dañarla. Soy feliz como estoy ahora. Me asusta pensar que volveré a lo de antes.

    -¿Lo harías?

    -¿Eh?

    -¿Volverías a lo de antes?

    -¡No! –dijo Chrona con exaltación. Al darse cuenta de ello, se sonrojó. -No, por nada… No dejaré que me hieran de nuevo, nunca más ni… ni a mis amigos. -Pensó en Maka.

    Kid la miraba en silencio. Pronto olvidaron lo incomodo que era la ausencia de palabras para los jóvenes.
    -No será así. –Respondió el muchacho. –Si no quieres, nadie te forzará.
    Todos nos encargaremos de ello. Nadie tiene que obligarte a hacer algo que tú no quieras.

    Chrona no dijo nada, pero sus ojos reflejaban algo extraño para ella. No obstante, tras dejar que las palabras se llenaran de sentido, la sonrisa al fin pudo salir por sus labios.

    Kid volvió a mirarla, ante esto, él se preguntó por qué le importaba hacerlo.
    Si bien, en años de infancia, Chrona nunca había sido del todo agraciada, es más, era extraña, lúgubre y triste, sin embargo, tenía algo que lo hacía mirar hacia ella constantemente. Siempre había sido así, aunque, las primeras impresiones habían correspondido a su singular asimetría. ¿Cómo un ser así podía existir?...
    Vergonzosamente Chrona le inspiraba morbo y fascinación. Diversas críticas se arremolinaban en su cabeza contra ella, aunque, estas no duraban mucho, porque la fascinación por lo extraño siempre lo despuntaba. A veces, con aquella sensación, se agregaba un extraño sentimiento de ternura, no lástima, que al principio fue lo que creyó tras enterarse de su trágica historia. Tal vez compasión, la pobre estaba siempre asustada de todo.

    ¡Qué sorpresa tan extraña!... Chrona era mujer, ahora justificaba algunas cosas. Kid pensaba que parte de su asimetría se debía a la ambigüedad de su persona. Era tan fuerte como un hombre, pero se comportaba como una delicada muchachita. Sus movimientos, sus poses, hasta la forma de hablar… ¡Qué tonto y ciego había sido!

    ¿Cómo era eso posible?...
    Chrona estaba a su lado, su mano sana sujetaba su brazo herido y su figura ladeaba un poco, era igual a un lirio iluminado por la luna. Su rostro blanco era espectral pero hermoso, coqueteaba con las sombras de la muerte mientras sus labios pálidos y rosados eran besados por diminutos reflejos de luz nocturna.

    -¡Demonios!

    Kid miró hacia otro lado, sus mejillas duras estaban rojas. Hacia mucho que no besaba a una mujer. No desde que rompiera con Mirara… ¿Por qué de pronto Chrona le había parecido tan apetecible?... Necesitaba otro tipo de compañías a parte de la de Liz y Patty, su caso debía ser serio como para estar fijándose en la hija de Medusa.

    -Kid-kun… -interrumpió Chrona sus pensamientos. -Eres una buena persona.

    Los ojos de Chrona jamás se habían decidido por un color especial. A veces eran tan oscuros como la noche y otras tan claros como el día, pero ahora el azul zafiro era cristalino y profundo, como un mar en medio de la aurora.

    Una sensación extraña comenzó a abrazar a Kid, sus sentidos se habían agudizado y podía percibir el aroma de las flores nocturnas como el perfume natural de Chrona, el cual le pareció delicado y exuberante, tan poderoso como si las rosas pudiesen tener alma para hechizar a los jardines.

    Él bajaba un poco el rostro y ella lo levantaba, ambos habían caído en una trampa y aún no se daban cuenta, no obstante, como si nada importara, estaban dispuestos a dejarse llevar por lo que pudiera pasar o significar. Su aliento comenzaba a ser el primer contacto, el de él decidido, el de ella tímido, pero ambos deseando lo mismo…

    ¡RAGNAROK CHOP!

    Ragnarok había despertado justo a tiempo y le había vuelto a propinar otro golpe al hijo de la Muerte.

    Continuará…
     
    Última edición: 6 Octubre 2018
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    LOVE SIMETRÍxASIMETRIS (KIDxCHRONA)
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    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    55
     
    Palabras:
    8880
    Hola! Muchas gracias por sus lecturas, espero que la historia les vaya gustando. Soy una nueva fan de este anime y apenas estoy conociendo el manga, por lo que este fic no será muy fiel a la historia real jjejejeje... es por eso que llegué a cometer unos errores, olvié que el verdadero apellido de Chrona es Gorgon, por Gorgona, y no Makenshi, mil disculpas, sin embargo, prometo mejorar con el tiempo. Bueno... ahora sin nada más, los dejó con esta historia. Muchas gracias!!!


    CAPITULO VI


    CUÁNDO YA NADA PEOR PUEDE OCURRIR,
    ALGO SORPRENDENTEMENTE MAL PASA OTRA VEZ…



    Maka y Soul escuchaban atentamente las explicaciones de Shinigami-sama. La misión era de suma relevancia. Nadie estaría dispuesto a cumplirla al pie de la letra tras conocer el fondo histórico que la entrañaba, pero Soul y Maka tenían razones aún más poderosas para llevarla a cabo. Maka estaba realmente preocupada por su amiga Chrona y Soul por Maka, aquello era suficiente para ir a buscar a la bruja Baba Yaga en persona y enfrentarla. Sin embargo, la misión de Shinigama-sama no era de esa magnitud, sólo tenían que ubicar su posición e infórmalo de inmediato, aunque, eso no dejaba de ser peligroso.

    -Cuenta con nosotros. –dijo Maka.

    Soul estaba atrás de ella con las manos dentro de los bolsillos.

    Shinigami-sama asintió.-Confío en ustedes, lo mejor será que sigan con la misión de lejos. Es decir, no quiero ningún enfrentamiento. Si Baba Yaga los descubriera sería el fin de todo. Sin embargo, gracias a tu capacidad para detectar almas, me temo que eres la única que puede llegar a ubicar el alma de Baba Yaga, así como sucedió con Chrona-san. Su onda debe ser similar, después de todo, ambas son parientes.

    -No se preocupe Shinigama-sama, no habrá riesgos, seremos muy discretos.

    -Mph… más vale que cumplas con ello Maka. De lo contrario, no serás la única en apuros. –respondió Soul.

    -¿Por qué dices eso? –preguntó Maka molesta y Soul tuvo que responder con el mismo tono.

    -¿Cómo que por qué?... Eres lo más valioso en mi vida y por nada del mundo dejaría que algo malo te pasará, ni por tu estupidez.

    Maka se quedó helada, pero al mismo tiempo se sonrojó.

    Patty y Liz miraron aquello con ojos llorosos…
    -¡Ah! ¡Qué romántico! –dijeron las dos al mismo tiempo.

    -¡Soul! –Maka iba a enfurecer, pero, en vez de agarrarlo por el cuello para darle con el puño, lo atrajo hacia ella y lo abrazó. Soul no tardó en responderle de igual forma.

    Shinigama-sama se limpió una lagrimita… -¡Oh, el amor!... ¿Me pregunto cuando Kid me sorprenderá así? A veces temo que sea tarde.
    Sid el zombi no pensaba lo mismo… -¡Bha! ¡Qué cursi!...

    Shinigami-sama dejó luego que Kid y Chrona entraran al recinto. La muchacha estaba roja de vergüenza y Kid lucía en el pómulo un muy pronunciado moretón. Ragnarock no tardó en aparecer de la espalda de Makenshi…

    -¡Qué tal a todos! –saludó el hombrecito.

    -Assh!! –comenzó Liz. -¿Por qué tenía que despertar? Apuesto que ni Chrona lo aguanta.

    -¡Hola, Ragnarock-kun! –saludó Patty.

    -¡Kid! ¿Qué te pasó? –se sorprendió Maka.

    -No me digas… -dijo Soul. –Gusanito otra vez.

    -¿A quién le llamas gusanito, imbécil! –lo señaló Ragnarok.

    -Me alegro que estés bien Ragnarock, el hechizo fue poderoso, pensé que tardarías en despertar. –dijo Shinigami.

    -¡Bhua!... ¡Ese tonto hechizo no era suficiente para mí!... ¡No importa de que conjuro se trate, YO PROTEGERÉ A CHRONA DE BABA YAGA Y DE QUIÉN SEA!...
    Miró a Kid y le hizo una grosería con la mano.

    El susodicho miró hacia otro lado muy molesto y a Chrona no se le quitaba el color rojo de las mejillas. A Liz se le hizo raro aquel gesto y Patty pareció también percibirlo, pese a que se veía distraída con notar el moretón de Kid.

    -Jajaja… ¡Kid va a parecer dálmata si sigue molestando a gusanito! Jajajajaja… -dijo la más joven Thompson.

    -¡Ah! ¡Con que tú también! –la mentó el hombrecito negro.

    -Ragnarock, ¡vuélvete! –ordenó Chrona.

    -Ah, pero… pero… pero…

    La muchacha dedicó una mirada especial. Ragnarock sabía lo que significaba y vociferando insultos, se introdujo en la muchacha.
    -¡Chrona-baka!

    -Bien… -habló la Muerte. -¿Cómo te sientes Chona-san?...

    -Mejor. –respondió la muchacha. –Gracias Shinigami-sama…

    -Por el momento es conveniente que te mantengamos segura. –respondió La Muerte.
    -Y para ello, debes quedarte con alguien, no estoy dispuesto a dejarte sola a merced de cualquier ataque. Soy la Muerte, pero no puedo estar en todas partes.

    -Lo sé, pero no es necesario…

    -Está dicho… -intervino Sid. –Te quedarás en el Shibusen hasta nuevo aviso.

    -¡Qué eso no! Ella se quedará con nosotros. –intervino Maka.

    -Pero Maka… -comenzó Soul. –Tenemos misiones por hacer. –recordándole la tarea que tenían que acatar.

    -Pero, Soul…

    -No te preocupes Maka. –dijo Chrona. –Estaré bien, además me quedará más cerca de mi trabajo. –respondió en broma, ya comenzaba a hacer buen uso de ello.

    Liz y Patty miraban, habían prometido no decirle nada a la pelirrosa de la misión de su mejor amiga.

    -¡Ya sé! –gritó Patty. -¿Por qué Chrona no se viene con nosotras? En la mansión hay mucho mucho mucho espacio…

    -¡Patty! ¡No te metas dónde no te llaman! –le regañó Liz.

    -Pero Oni-chan. Chrona necesita estar cerca de alguien y nosotras somos muy buenas en defensa.
    ¿Verdad Kid-kun?

    Chrona volvió a sonrojarse como un tomate.
    ¡No puede ser!...

    -Eso suena muy bien, ¿Por qué no se me había ocurrido a mí antes? –dijo la Muerte.

    AHHH!!! El inner de Chrona gritaba, no podía creer que estuviera pasando esto. Qué mal y que oportuno… Sin duda Kid no iba a querer, no después de lo que estuvo a punto de suceder.

    -Bueno, ¿Qué piensas al respecto Kid-kun? –preguntó Shinigami-sama.

    -Dí que sí di que sí sí que sí… -saltaba Patty como si Chrona fuese una mascota a la cual adoptarían.

    Liz miraba ceñuda a su hermana… ¿Por qué de pronto se le había ocurrido algo así?

    Chrona esperaba un no por parte de Kid, eso sería lo mejor, después de todo, si ya no podía vivir tranquila con él lejos de ella, muchos menos tan cerca.

    -Creo que lo mejor es preguntárselo a Chrona. ¿Qué opinas?

    Ella miró al chico. La interrogante parecía vacía y eso la consternó más.

    -Pues… yo… -Chrona no sabía qué pensar. Se sentía confundida y peor que antes, había decepcionado a Kid y al parecer no volvería a inspirarle confianza o amistad. Eso le dolía y no lo entendía, lo cual comenzaba a frustrarla…
    “No sé lidiar con esto”… se dijo y como reflejo de sus ideas se abrazó a sí misma.

    -¡No! –gritó Sid el zombi. –Chrona-san se quedará en Shibusen. Será lo mejor para todos.

    -¡Eh! –intervino Maka. -¡No eres nadie para tomar una decisión así!
    Cuando Maka intervenía molesta para hacer justicia, no había alma que la callara, Soul bien lo sabía y con genio se rascaba la cabeza.

    -¡Cómo que no! ¡Soy el jefe de seguridad de esta ciudad niña! ¡Así que ten cuidado con lo digas Albarn!

    -¡Ahora me amenazas! –Maka ya se ponía en guardia para darle un “maka-chop” al zombi…

    -Sí… -contestó Chrona. –Iré a casa de Shinigami-sama. –luego se puso muy roja.
    -Si… si… aún está de pie la oferta. –dijo tímida.

    -¡Sí! ¡Sí que lo está! –anunció Patty.

    -Por mí no hay problema. –anunció Liz. –Me será grato tener a alguien maduro con quién hablar. –miró con desaprobación a Patty que seguía festejando y a Kid, quien sí le había entendido y también le dedicó una mirada mortal.

    -¡Genial! –aplaudió Shinigami-sama. –Arreglado el asunto, yo creo que lo mejor será que vayan a descansar. Kid… acompaña a nuestra invitada a la casa para que se sienta cómoda y… descansa también… esta noche ha sido de locos… ¡Ah! Y no te preocupes con lo de este ataque, Sid y yo mañana te pondremos al corriente, además recuerda en lo que estás metido…

    Kid no tuvo otra opción que obedecerlo. Chrona sintió que había cometido una gran estupidez.

    EN DEATH MANSION…

    Los cuatro habían llegado a casa. Patty estaba ansiosa por mostrarle a Chrona su colección de muñecos de peluche y jirafas de felpa, así como sus dibujos y los cientos de materiales plásticos que el mismo Kid le obsequiaba para seguir estimulando su imaginación. Sobre todo de enseñarle a Killipo, una jirafa de nylon que Kid no tenía mucho de habérsela regalado. Liz miraba con ternura la alegría de su hermana. Pese a que ambas se tenían una a la otra, Patty necesitaba de otras compañías y estos ocho años de viaje lo habían confirmado. Patty recién había hecho amistad con alguien cuando ya tenían que partir. Nunca había tiempo para conocer a más personas, por ella estaba muy bien que las cosas continuarán como hasta ese momento, pero su hermana ya comenzaba a sentir que debía haber algo más además de la familia, también lo había observado Kid y por ello había decidido que había sido demasiado viaje por el momento. Sobre todo, la conclusión llegó más pronto al notar que Patty había hecho amigos imaginarios y que, entre ellos, Killipo ya comenzaba a responderle. Tuvieron que actuar cuánto antes. Parte de esa etapa había tenido que ver con el rompimiento de Kid con la dichosa Mirara, Patty se había encariñado mucho con Colt, una de las armas de la novia del shinigami, fue una lástima que las cosas terminaran tal mal.

    Patty le mostraba ansiosa a Chrona toda la mansión y la arrastraba como a una muñeca nueva de un lado a otro. La pelirrosa tuvo que hacer un gran esfuerzo para no marearse por tanta sacudida. La jalaba de la mano de aquí para allá, la frágil muchacha parecía que se desintegraría, pero Patty continuaba explicándole la historia de la casa y las reglas que Kid había impuesto allí, como una niña más grande educando a una más pequeña…

    -Y esto a Kid no le gustaría así porque se vería muy asimétrico…
    Y aquí es donde miramos tele, el control debe estar así porque…
    Liz sentía una nueva alegría, estaría como su hermana de no ser porque ella era la mayor y tenía que dar orden a ese caos infantil, pero sin duda, pensó, era gratificante y renovador tener visitas después de estar tanto tiempo, solos.

    -Y esto mira…

    Algo cayó y se hizo trizas.

    -Aaahhh!!!... –bueno, Liz decidió dejar a un lado la madurez por el momento. De lo contrario Patty volvería a poner la casa patas arriba y Kid tendría un ataque.

    -Patty, no, eso es así…

    La mayor de las Thompson no tardó en actuar como la hermana mayor y emocionarse con Chrona, mostrándole cada rincón del lugar, corrigiendo a Patty y después guiándola a sus lugares favoritos de la casa, tomándola de la muñeca como lo había hecho la hermana menor, mejor era que enloqueciera ella y no Patty, así esta se controlaría. Chrona era jalada de un lugar a otro sin darle oportunidad de preguntar o tan siquiera respirar, incluso, hasta las hermanas se la peleaban. La pelirrosa era la novedad del momento, igual a un juguete nuevo.

    -¡Enseñémosle primero el cuarto de juegos! –proponía Patty.

    -¡No! ¡Mejor el cuarto de música! –interrumpía Liz.

    -¡Qué no!...


    Kid no había notado el jarrón hecho trizas ni el ir y venir de su invitada como pelota de pin pon; estaba en uno de los pasillos porque se había quedado muy atrás, cerca de la entrada. Pensaba en la misión que le había encomendado su padre y en lo que estuvo a punto de hacer con Chrona en la fuente del Shibusen.

    ¡Iba a besarla!
    ¡Cómo rayos iba a suceder eso…?

    Recordó sus labios, que hermosos y simétricos se habían revelado a la luz de la luna y sus ojos…

    ¡Maldición! Aún deseaba besarla. ¡Maldito Ragnarock que se había interpuesto!...
    ¡NO!... Por el contrario, qué bueno que lo había hecho. No estaba seguro de cómo hubiese actuado tras ello. Pero… ¿POR QUÉ?...

    Algo recordaba con respecto a las brujas. Todas ellas llegaban a una edad en la que debían… bueno… entregar su virginidad para engendrar a una hija a la que le heredaran sus habilidades. Esta era entregada a un poderoso hechicero o a un demonio… bueno… eso decían los mitos… o a algún hombre que demostrara ser digno de unir su sangre con la de ellas. No es que fuese ególatra, pero él no era cualquier sujeto, era un shinigami y uno muy poderoso. ¿Acaso Chrona lo había hechizado a propósito?... ¡Tonterías!... Pero, ¿Acaso no estaban como hechizados Black Star, el padre de Maka y, hasta sospechaba, el profesor Stein?... Había leído algo al respecto, cuando una bruja estaba lista para… perpetuar su especie, ella cambiaba, su ser se hacía irresistible y todos la deseaban, esto le hizo sentir celos al recordar como Black Star había sujetado a Chrona de los hombros… No, mejor era no pensar en ello, sin embargo, su mente meticulosa lo llevó a más preguntas… ¿Chrona será consciente de ello?... Después de todo, su madre jamás la preparó como tal, desde muy pequeña se le había negado esa parte de su identidad. Es más, nadie sabía que ella era mujer, Soul le había dicho que realmente había sido una gran sorpresa. ¿Su padre le habrá pedido protegerla por eso? Sin duda sabría algo sobre esa condición en las brujas... ¿Y si la tal Baba Yaga la buscaba por ello? ¿La sangre oscura tendrá algo que ver?... Si naciera un crío con aquella sangre, sin duda, sería un Kishin… y uno muy poderoso.

    Kid fue a dónde estaban Patty y Liz con Chrona, al parecer ya se habían puesto de acuerdo cómo comenzar el recorrido. Patty le mostraba parte de los corredores y le narraba las historias de las pinturas, era como si siempre hubiese deseado hacer algo así, incluso, narraba con el mismo tono que Kid había llegado a usar cuando llevó por primera vez a las hermanas Thompson allí… Claro… Sólo que aquella vez había sido un lío. Miró a Chrona, sonreía, era genuina e inocente, ¿cómo era posible que aquellos ojos que destilaban esa luz tan cálida fueran capaces de mentir? Kid dudó de sí mismo y confundido se llevó la mano a la frente, por un intento de volver a la normalidad, tras ello, recordó fríamente que la belleza era experta en edificar mentiras.

    -¡Kid-kun! –le llamó la menor Thompson.

    No obstante, no había visto a sus chicas así de entusiasmadas, no desde hacia mucho tiempo. Lo mejor sería ser amable y no arruinarles aquel momento que comenzaba a ser especial.

    El nombrado se acercó, sintió a Chrona temblar.
    ¿Ahora que le ocultaba?...

    -Kid-kun, le estaba explicando a Chrona-san las reglas de la casa, eso está bien, ¿verdad?

    -Sí Patty, bien, pero es más importante hacer sentir cómoda a nuestra invitada.
    Respondió el chico muerte.

    -Eso sí. –agregó Liz. –Sobre todo porque hace mucho tiempo que no teníamos visitas.

    -Muchas gracias, prometo no ser una carga para ustedes. –respondió Chrona.

    -¡No digas eso! –exclamó Liz. –Aquí estarás muy segura. No hay lugar más seguro que este después del Shibusen.

    -Gracias por todo lo que están haciendo por mí. Prometo… prometo que jamás lo olvidaré…

    -Ora, Ora, Ora… -dijo Kid. –Chicas, ya han agotado a nuestra invitada. Será mejor que la lleven a su habitación y que ayuden a preparar la alcoba para que descanse.

    -¡Sí! ¡Sí! ¡Pijamada! ¡Yupi! –gritó Patty.

    -A esa clase de ayuda no se refería Patty. –respondió Liz.

    -¡Pijamada! ¡Pijamada! ¡Pijamada!

    -¡Ay! Pero que hermanita tan necia.

    Chrona sonrió y se dejó llevar una vez más por Patty que estaba contenta por haberse salido con la suya.

    Kid las siguió hasta la escalera y luego sólo miró como las tres muchachas subían a las alcobas. Gracias a su excentricidad, la casa siempre estaba limpia y las habitaciones de invitados impecables. Nadie dudaría que las alcobas estuvieran listas para ser ocupadas por cualquiera, aun cuando ellos no estaban acostumbrados a los invitados. Es más, en la casa ya se respiraba un ambiente distinto, más alegre y menos amplio, tal como si la mansión hubiese estado esperando la llegada de Chrona por mucho tiempo. Kid levantó la vista y sin querer miró el pequeño y perfecto trasero de ella moviéndose mientras subía las escaleras. La pobre sólo llevaba puesto el pijama de pantaloncillo corto que se complementaba con las bragas y la blusita de tirantes, y para protegerse del frío, Kid le había prestado su chaqueta negra, pero esta no había sido tan larga para poder cubrir lo linda que se veía sin pantalones… ¡Su trasero era… muy simétrico!...

    Una pequeña expulsión de sangre estalló de la nariz de Kid y molesto trató de contenérsela. ¡Era el colmo que ahora se convirtiera en un insano!... Tenía que hacerse el propósito de no enloquecer mientras la joven se quedaba allí con ellos. Más sereno y al perderlas al fin de vista decidió retirarse a su estudio, todavía sentía sus mejillas arder, entonces, se topó con algo peor…

    Su jarrón de la dinastía Ming estaba hecho trizas en el corredor…

    -¡Aaaahhhhh!!!!
    ¡De seguro esta fue Patty! ¡Ya es la tercera vez que lo hace!

    Mientras Liz abría la alcoba, escucharon a Kid gritar…

    -¡Aaaahhhh!!!! ¡Pattyyyyyy!!!!

    -¿Qué… qué… fue eso? –preguntó alterada Chrona.

    Patty reía y Liz estaba como si nada… -Ah, eso fue Kid, ya te acostumbrarás…
    La puerta cedió…

    Chrona pasó a la habitación y no pudo evitar asombrarse por lo cómoda, amplia y lujosa que era. Se sintió intimidada, tuvo deseos de volver a su pequeño departamento y a su pequeña cama. No tenía derecho a estar allí, se había equivocado. Pero Patty la empujó más y cerró la puerta. Liz, por su apariencia de americana alivianada, no daba la impresión de ser una persona atenta, pero la influencia de Kid la habían convertido en una prospecto a ama de casa. No tardó en acomodar la cama, de poner a la mano lo necesario para usar en el cuarto de baño y de colocar la calefacción a la temperatura exacta con gran eficacia.

    Patty buscaba dvd´s de caricaturas para que Chrona pudiese verlas en la tele que había en la alcoba y programó esta para que su invitada despertara a tiempo y pudiera llegar a su trabajo, ya que la mansión, en efecto, estaba un poco lejos del Shibusen. La joven Gorgon pareció aturdida, era una habitación tan bonita la que le prestarían, pero eso no la haría extrañar menos la suya. Las paredes eran blancas al igual que las mantas, y los cojines, las cortinas y algunos grabados del papel tapiz eran plateados y púrpuras; también en las paredes colgaban cuadros con alusiones a la muerte de una forma muy elegante y simétrica. Incluso, la cama contaba con un hermoso dosel que hacía ver a la habitación más femenina, además los muebles eran al estilo europeo victoriano y, por el diseño, Chrona supuso que tenían más de un siglo de antigüedad.

    -¡Ya está! –Liz no había tardado nada en disponerlo todo.
    -Espero que estés cómoda aquí Chrona.

    -Sí, sí, sí, muy cómoda. –respondió Patty que terminó de programar la tele y saltó feliz sobre la cama.

    -¡Patty bájate de allí!

    -No… no sé cómo podría pagarles por lo que están haciendo por mí. De verdad yo…

    -Ya… ya… deja eso. No hay de qué, recuerda que nos conocemos hace mucho tiempo, eres parte de la Pandilla.

    -¿Pandilla? –preguntó Chrona.

    -Ajá. –respondió Liz. –En el pasado hemos pasado por muchos momentos agradables… ¿No es así Patty?...

    -Así es Oni-chan. –Patty, de un brinco, se bajó de la cama.

    -Bueno, será mejor que duermas. Si necesitas cualquier cosa, estamos a dos puertas de aquí…

    -¡A la derecha! –señala Patty.

    -Claro. Bueno, descansa bien Chrona. Mañana, si quieres pasamos por tus cosas.

    -¡Buenas noches!

    Tras irse las hermanas Thompson, Chrona pensó en lo que le había dicho Liz… Ella pertenecía a una Pandilla, no a una cofradía como las brujas le habían dicho. Esto la armó de valor para llegar a creer aún más que tenía algo por lo cual luchar. Se quitó la chaqueta de Kid con cuidado, aún le dolía el brazo, pensó que mañana se la devolvería lo antes posible. Pronto se acostó… sin embargo, tras pensarlo unos momentos y sentir lo amplia y fría que era la cama, volvió por la chaqueta y se abrazó a ella como si fuese un peluche. El olor de Kid seguía deleitándola, era una deliciosa mezcla de crisantemos con algo nítido y varonil, como aquella vez que casi se besaban… ¿Por qué él iba hacer algo así?...

    -¡Chrona! –Ragnarock apareció.
    -¿Nos vamos a tener que quedar aquí? –se quejó.

    La muchacha asintió. –Sólo un tiempo, no será mucho.

    -¿Pero por qué no nos quedamos en Shibusen? ¡Allí no tendríamos que soportar a estos bakas!

    -La verdad Ragnarok… Ni… ni yo sé porque dije sí… -Chrona decía la verdad, no lo entendía aún y se aferró más a la chaqueta del shinigami.

    -¡Bhua!!! ¡Chrona-baka! ¡Quiero volver a mi casa! ¡Este lugar no me gusta!...
    -Snif
    -Snif…

    Ragnarock hizo pucheros como un niñito asustado, pero al ver que la pelirrosa no lo notaba, ni aun cuando comenzó a golpearla, sin más, se metió por completo en ella, tampoco tenía energías para discutir con su técnico. Ella sonrió porque al fin podría dormir tranquila y soñar con Kid.



    AL DÍA SIGUIENTE
    EN SHIBUSEN…
    EN LA TARDE…

    Cierto chico de cabellera excéntrica llegaba a la corporación para buscar a cierta pelirrosa para invitarla a cenar. Sin embargo, al no encontrarla, se sorprendió. Chrona jamás, desde que entrara a trabajar, había faltado un sólo día, ni siquiera cuando se había enfermado, y eso había sido tan esporádico que sólo él podía recordarlo porque, desde que notara lo linda que se veía cuando lo admiraba, había estado muy al pendiente de todo lo que le concerniera a ella. Cuando decidió pasar por la enfermería para preguntar la ubicación de ella, Nygus se topó con él y le reveló lo que sabía…

    -Chrona no se sintió bien y por ello Shinigami-sama le dio el día. Pero mañana estará aquí…

    -¿Qué ocurrió? ¿Está bien?... –preguntó Black Star.

    -Sí, fue… una caída… se lastimó el brazo, pero no pasó nada, sólo fue una pequeña fractura.

    -¿Se cayó? ¿Cómo?... –el ninja se había alterado.

    -Bueno… -Nygus no era muy buena mintiendo, pero como le habían ordenado no decir nada con respecto al caso de Gorgon, hizo gala de esa habilidad, además Star solía ser demasiado ingenuo. –Chrona me platicó que buscaba algo en la cocina cuando se tropezó con el escalón. No fue serio, pero sí de cuidado, así que le recomendé que reposara este día.
    -¡Ah, esa Chrona! Primero lo de las br… -Black Star también sabía que no tenía que decir nada, así que se calló… -Jajajajaja… Mejor paso a su casa para ver qué se le ofrece.

    Nygus asintió y lo vio partir muy aliviada.

    La idea de que aquella frágil muchacha estuviese herida lo ponía intranquilo, así que rápidamente decidió ir a casa de ella para poder servirle. Pero antes, se le ocurrió la brillante idea de pasar a comprarle algo de comer para hacerle compañía, además, él también ya tenía hambre y la única razón por la cual se había sacrificado de la comida más importante del día era porque quería estar junto a la pelirrosa.

    Black Star, respecto a los temas amorosos, prefería no pensarlos mucho y tal vez por ello las relaciones que había tenido recientemente no habían durado. Para él, sólo era sexo y pasarla bien, salir a pasear y hacer cosas juntos que no requirieran de mucho esfuerzo (esfuerzo=pensar, esfuerzo=pensar), cuando las chicas salían con sus cosas raras como el querer atarlo y estarle molestando sobre presentarlo con sus padres o sobre sus sentimientos, allí se daba cuenta que las cosas se dirigían como el Titanic, hacia un iceberg y luego a pique.

    No es que no tuviese deseos de compartir algo con ellas, era sólo que había demasiado Black Star como para que sólo una fuera la afortunada en tenerlo, ¡No podía ser egoísta!, el mundo necesitaba saber de él, después, ya pensaría en suegros, familia, hijos y hasta en tener una casa y un perro, esto último le daba escalofríos. Mientras tanto, tenía objetivos que cumplir, hacerse más fuerte, convertir a Tsubaki en un arma independiente (Por Kami, ya habían pasado ocho años sin lograrlo) y llegar a ser Dios, claro, su objetivo principal desde que tuviese uso de razón… ¿Por qué las mujeres no querían entender eso?... Le fastidiaba que todas las chicas le salieran con lo mismo, siempre le daban prioridad a sus banalidades como el matrimonio, el compromiso o sepa Kami qué más. Muchas no eran tan interesantes como para gastar tiempo en escucharlas. Además, él era serio con lo suyo y ellas… cuando habían roto, lloraron, gritaron y hasta violentas se habían puesto, pero, tras esto, y aun cuando ya salían con otros chicos, todavía lo buscaban para coquetearle o tener algo… como los días de antaño… Ni ellas sabían lo que querían. Ya estaba cansado de eso y Tsubaki también, o eso creía, puesto que su compañera jamás le decía nada.

    Creyó que eso de los temas amorosos ya pasaba por su etapa final, hasta que algo lo sorprendió y lo ató. Un delicado aroma comenzó a perturbarlo, cada vez que pasaba por los pasillos de Shibusen, sus jardines, la oficina de Shinigami-sama o la biblioteca, que sólo llegaba allí de paso, lo sentía y hacía que bajara la guardia…

    Un ejemplo, se estaba peleando con otro técnico, había estado a punto de ganarle hasta que olió el perfume, se distrajo porque sus ojos trataron de ubicar de dónde provenía y entonces…

    ¡MEGA-CHOP!...

    Se despertó en la enfermería, Tsubaki estaba con él muy preocupada…
    -¿Qué te ocurrió Star-kun?


    -¡Flores!... ¡Rosas! ¡Lilas!... ¡no!... Es eso, pero algo más…
    Respondió atontado.

    A partir de ese momento, se obsesionó con ello y cuando no estaba en misiones con Tsubaki, estaba en Shibusen buscando el origen de aquel dulce y peculiar perfume. Soul había sido el único en conocer esa extraña obsesión, incluso, hasta bromeaba de que tal vez se trataba de un gas de hada. Black Star enfurecía, incluso le había llegado a responder que estas no olían nada bien como se creía, sorprendiendo a su amigo…

    -¡Qué… qué… qué…! ¿Ya lo hiciste con un hada?...

    Pasaron días, semanas y hasta meses, el perfume continuaba ambulando por diversas partes, pero no lo hallaba; él lo seguía y el ridículo a él. Sabía que se trataba de una mujer, su instinto se lo decía. Ya la imaginaba llegar por las noches a su alcoba y dormir desnuda sobre su pecho, se avergonzaba de aquellas fantasías que le hacían hervir la sangre y el sudor juntos. Una vez, Tsubaki preocupada al escucharlo gemir, se metió a su habitación y lo halló haciendo algo que… sólo se podría decir que ni con muppets podría describirse, Tsubaki se sintió ofendida. Black Star tuvo que ser hospitalizado…

    -Pero si fuiste tú, quien entró sin avisar… -se quejó el chico.

    … Hasta que un día, una tímida y lúgubre pelirrosa notó lo triste que estaba y fue a preguntarle a qué se debía su tristeza, entonces, allí descubrió a la enigmática flor.

    -¿Estás… estás bien Star-kun?

    Chrona lo miraba preocupada. El peliestrella palideció mortalmente.

    -¡KYAAAAAA!!!!

    Tras identificar que aquel perfume era de Chrona, se estremeció, casi le había dado un infarto, nuevamente lo habían hospitalizado… ¡Yo no soy gay!...

    Tiempo después, pasó algo de un accidente en la ducha o baño… o algo así… por lo que Maka y la sensei Mari cambiaron el aspecto de esta radicalmente.

    Se sintió como un canalla por creer que todo este tiempo había sido hombre, la había tratado con rudeza cuando a esta se le había dificultado hacer un trabajo rudo, así que fue a partir de allí que comenzó a verla como ella y no él, y trató de compensarle todo aquel daño a su persona siendo amable, cariñoso y hasta tratándola como llegaron a exigírselo sus ex novias, claro, se esforzaba.

    Chrona tenía rasgos afeminados, eso, si fuese hombre, pero al tratarse de lo opuesto, descubrió que estos eran muy agradables de ver, sus grandes ojos estaban cercados por unas muy oscuras y largas pestañas, jamás había tomado eso en cuenta en una chica, así como tampoco el color de ojos, no obstante, los ojos de Chrona, por ser de una cristalidad efímera y voluble, le parecieron enigmáticos, sólo un dios podría llegar a resolver ese enigma. Además, no se decidía que le gustaba más de esa chica, si su forma de andar tan… vaporosa como un espíritu nostálgico… o el sonido dulce pero fuerte de su voz… Cuando ella lo llamaba se le erizaba la piel y el corazón le bombeaba más rápido, sólo una buena pelea le podía provocar un resultado similar. Su sonrisa también le agradaba, era genuina como la de Tsubaki.

    En fin, Star había sido el primer hombre en Shibusen que descubriera esa parte de Chrona y por ello se fue acercando a ella para protegerla y seguir disfrutando de su peculiar y rico perfume, canalla reconocía que lo hacía cuando ella le daba la espalda, la muy inocente jamás se enteraba.

    También descubrió que su compañía era tolerable y se sintió a gusto, era calmada, lista y tierna cuando algo la sorprendía. Tras corroerse la noticia de que Chrona era realmente guapa, él fue el primero en protegerla de los supuestos pretendientes. Todavía, tras ya cuatro años de ello, seguía siendo un guarda espalda receloso, Soul se lo echaba en cara, pero eso a él no le importaba.

    -No entiendo, es linda, sí… pero, sigue siendo algo triste… ¿Qué le ves?...

    -Chrona se mueve como una diosa. –le había dicho cuando regresaban de una misión y él había visto la forma de pelear de esta… ¡Sublime!.. Llegó a recordar el hilillo de sangre que se le había escapado de la nariz tras ver lo blancos que eran los muslos de ella. ¡Qué suerte había tenido cuando le alzó el enemigo la falda a Chrona!...

    -Como digas viejo. –le respondió Soul con una sonrisa picara. –Pero creo que debes tener cuidado, no eres el único que piensa así en Shibusen. Tendrás muchos enemigos si se enteran de tus intenciones.

    -Ja… Nadie le ganará a este Dios. Si existiera alguien digno para Chrona, ese sería yo… pero es demasiado pronto. Además, ella no está lista para lidiar con un romance, estos siempre son tan complicados.

    -Qué considerado. –se burló Soul. –Yo creo que el inseguro aquí eres tú.

    Black Star se apretó los puños, ¿Por qué rayos tuvo que haber llegado ese niñito malcriado de Kid?... Sólo con él llegaba a dudar de su condición.

    -¡Star-kun!

    El muchacho miró llegar a Osamurái a su lado. Había envejecido un poco, pero aún le seguía inspirando mucho respeto, sobre todo, porque ahora era sensei del Shibusen.

    -Star-kun… -adelante estaba nada más y nada menos que la pequeña Ángela. Quien ahora, con dieciséis años de edad, era ya una muy bella mujercita. Se había dejado crecer el cabello hasta la cintura, este era lacio y purpura chocolate, era delgada y vestía medio punk, claro, aún conservaba ese sombrero con la forma de un lagarto. Sin duda, Black Star no dejó desapercibido ese cambio, era una chica muy linda, pero seguía siendo una bruja, y una muy autoritaria y astuta.

    -Ángela, viejo… ¿Qué tranza?...

    -Venimos de una misión. –respondió Ángela muy coqueta y sujetándose al fuerte brazo del peliazul. –Star-kun, ya que he regresado, ¿no te gustaría que fuéramos al cine? En Shibusen se habla de una película bélica que realmente me gustaría ver, pero…

    El samurái frunció el ceño. –Pero… como aún eres menor de edad, no te pueden dejar entrar si no vas en compañía de un adulto.

    Ángela no pudo evitar poner los ojos en punto y luego enseñarle los dientes a su protector. –Grrr!! ¡Ya lo sé, por eso, le iba a pedir a Star-kun que me llevara!... Tú, desde que ya eres profesor de primer nivel en el Shibusen ya no tienes tiempo para mí.

    Star se rascó la cabeza, conocía las intenciones de aquella bruja adolescente, pero se hacía el tonto para no lastimarla ni complicarle más la tarea a su tutor. Este en silencio se lo agradecía.

    -Me parece súper la idea. –Ángela le sonrió con los ojos iluminados. –Yo te llevo, le diré a Tsubaki, a ella también le gusta ir al cine. –Los ojos de la brujita se pusieron blancos y redondos mientras se le torcía la boca. Rápido pensó…

    -¡No! Etto… Tsubaki ya la vio jajajaja… es más ella fue quién me la recomendó.
    Al samurái se le escurrió una gotita por la sien… ¿De dónde habrá sacado lo mentirosa?...

    -¿Tsubaki fue al cine? Mmp… Qué raro. Ella no me dijo nada. Bueno, siendo así, invitaré a Chrona, creo que a ella también le gustara.

    La brujita adolescente cayó de espalda.

    -¿Qué ocurre Ángela? –preguntó Black Star.

    -Jejejeje… Nada… nada… entonces… te veo… ¿te veo el sábado?

    El ninja puso una mega pose kawai… -Quién tiene la palabra de un Dios puede contar con ella… -y sonrió muy sexy. Ángela se sonrojó. –bien, es momento de irme, si tienen tele allí se ven.

    Osamurái se despidió en tanto la joven seguía… en la baba…
    -¿Ángela-sama?

    Tardó diez segundos en reaccionar y cuando lo hizo…

    -¡KYAAAA!!! ¿Por qué tenía que invitar a esa tipa?... ¡La muy b… bruja ni siquiera es una bruja real!... ¡Qué rayos le ve?...
    Ángela chirriaba los dientes, sacudía frenética los brazos y se movía como una chibi de un lugar para otro.
    -¡Mejor hubiera dejado que invitara a Tsubaki!

    Si un ninja joven no cavilaba mucho sobre temas del amor, ¿Creen que un viejo samurái sí?... Este sólo suspiró con cansancio. ¿Cuándo se supone que terminará la adolescencia? Esta etapa era peor que la infancia...


    EN CASA DE CHRONA…

    Star llevaba comida japonesa, justo la que le gustaba a Chrona, cuando de pronto vio a unos albañiles que estaban arreglando la ventana de la casa de ella. Esto no le dio buena espina y temió que el accidente hubiese sido peor. ¿Por qué Nygus le había mentido?... Corrió veloz y se dirigió a los operarios…

    -¡Oigan! –silbó. -¿Qué ha pasado?...

    -Ah, ¡hola joven!... Una ventana se cayó, eso fue todo.

    -Sí, sí, es lo que estoy viendo. –respondió Black Star con impaciencia. –Pero ¿qué pasó con la chica que vive allí?...

    -¿Chica? –preguntó uno de ellos.

    -Ah sí, la chica. –respondió otro. – La de las piernas bonitas.

    -Ah, Lucita…

    -No, esa vive aquí abajo. La que tiene piernas bonitas y muy largas…

    -Ah… Tomoyo…

    -¡Qué no! La que vive aquí… no arriba…

    -Pero si a la de arriba y a la de abajo les hemos mirado las piernas…

    -¡Las estás confundiendo!

    A Black Star se le reveló una vena de impaciencia, pero la sangre le bulló cuando pensó que “la de las piernas bonitas” era su Chrona.

    ¡Black Star CHOP!

    El ninja saltó hasta ellos y rompió de nuevo la ventana, asustando a los dos albañiles.

    -¡Ya basta pervertidos idiotas! ¿Dónde está la chica que vive en este lugar?...
    Era un milagro que el ninja aún no tirara la bolsa de la comida.

    -Nosotros… Nosotros…

    -No sabemos, sólo sabemos que se fue con una rubia…

    -¿Una rubia? –dijo Black Star. –De seguro fue Maka.

    -No, Star-kun. Chrona no se fue con Maka.
    Maka y Soul tuvieron una misión.

    En el departamento de al lado, asomándose por la ventana, estaba Oxford, que era vecino de Chrona.
    El joven burlón echaba agua a sus plantas mientras le brillaban los lentes. Ya siendo más grande, se había dejado crecer el cabello hasta por debajo de las orejas, pero aún así Kim seguía sin hacerle caso. Star bufó, ese tipo sabía algo, cuando le brillaba esa estúpida mirada atrás de esos lentes de botella, era porque algo iba a querer a cambio de la información.
    -¡Suelta la sopa ya cuatro ojos!... –le gritó.

    Oxford se acomodó los lentes tras regar la última plantita y sonrió. –Pero que forma tan fea de hablar Star-kun, así menos Chrona-san te va a pelar jejeje… El hijo de Shinigami-sama tiene mejores modales.

    -¿Qué dijiste? –preguntó enfadado el ninja y agarró a Oxford por el cuello, sacándolo del departamento por la ventana, tirando sus plantas y asustando aun más a los albañiles. Pronto, estos huyeron del lugar.

    -Yo… yo… sólo digo que Shinigami-kun… ¡Ah!...

    -¡Vamos, di lo que sabes o te…!

    -Sí, sí, sí, pero antes… necesito algo… ¡Aahhh!...

    -¡Qué te digo que sueltes la sopa!

    -Sí… pero… tú… tú no me sueltes… Tú y Kim anduvieron ¿No?...

    -¡Y? –sacudió más a Oxford, como si lo amenazara para tirarlo.

    -¡Aaahhh!... Todavía ella te busca… No deja de hacerlo, háblale bien de mí y…

    -¿Ahora dónde está Chrona?... –Star hizo un gesto de “como que se le resbalaba”, Oxford comenzó a llorar y hacer soniditos de una niña.

    -KYAAA!!!... Es… Es… Está con… ¡con el hijo de Shinigami-sama!... ¡Con Kid!... Liz y Patty vinieron por las cosas de Chrona… KYAAA!!!

    -Ah… con que sus compinches… Claro, son rubias.

    Star soltó bruscamente a Oxford, pero no afuera, sino adentro de su departamento. Rápidamente, y aún sin tirar la bolsa de comida, comenzó a saltar de un edificio a otro para partir.

    -¡Ey! ¡Qué pasó con nuestro trato?... –gritó Oxford ofendido.

    -¡Lo pensaré! –le respondió Star desde lejos.

    Al perderlo de vista, el pobre muchacho se puso a llorar.

    -¡Black Star eres un BAKAAA! ¡Bhuaaaa!!!!...



    EN DEATH MANSION…
    SALA DE JUEGOS… ESPECIFICAMENTE…


    -¡Es mi turno! –gritó Patty y lanzó los dados al juego de mesa. Cayó una calaverita con la forma de la cabeza de Shinigami-sama…
    -¡Aaaahhh!! ¡Vuelvo a tirar!... –exclamó Patty y volvió a agarrar los dados.

    -¡Ash! ¡Ya me cansé de este juego!... Ahora la que está ganando todas las partidas eres tú. –se quejó Liz arrojando sus cartas.

    Patty rió… -Jejeje… No todas las gane, Chrona-chan y Ragnarock también ganaron unas. Lo que pasa es que Oni-chan está molesta porque no ha ganado ninguna.

    Liz puso los ojos de demonio y le gritó a su hermana… -¡No seas mentirosa sí gané una!...

    Patty volvió a ganar y lo festejó.

    -En serio, hagamos otra cosa, si no por ti o por mí, hagámoslo por Chrona. Kid nos pidió que la hiciéramos sentir cómoda.

    -¿Uh?

    -Cielos, esa chica me sorprende lo rápido que se entristece. –comentó Liz.

    -Pues como no Oni-chan…
    Debe sentirse muy vacía al creer que no la entendemos, después de todo, aunque es buena, es una bruja. A ningún técnico le cae bien una bruja.
    Ahora, con eso de que las brujas la buscan para matarla, ¿Cómo demonios no ha de sentirse triste y sola?... Ha de sentir que en ningún lugar la quieren…

    Liz miraba con los ojos muy abiertos a su hermana menor…
    -Ahora esta ¿de cuál fumó?...

    -¿O tú que piensas Oni-chan?...

    -¿Yo?
    Liz estuvo pensándolo, le había sorprendido mucho el comentario de su disque atolondrada hermana menor.

    -¡Ey! ¿Oni-chan?...

    -Kid tiene razón. –sonrió Liz. –Hagamos sentir a Chrona que sí la queremos. Eres muy lista Patty, a veces me sorprendes. ¿Qué cereal tomaste para estar así de elocuente?...

    -jejejeje


    AHORA… EN LOS PASILLOS DEL LIVING… LIVING ROOM…


    Chrona miraba triste por la ventana, como si esperara ver su salvación llegar por las calles. Su mano sana agarraba el brazo herido, este ya no le dolía tanto, por lo que pensaba que una vez que sanara, se mudaría al Shibusen. Temía sentirse demasiado cómoda en ese lugar y luego extrañarlo, sobre todo por sus tres habitantes, Liz, Patty y... Sólo estando en compañía de las hermanas Thompson se había dado cuenta de lo sola que estaba. Extrañaba su pequeño departamento, antes de todo eso, no le molestaba contar con su propia compañía y la de Ragnarock.

    -Eh, Chrona… estoy aburrido. –salió el hombrecito de su espalda y se recargó en su cabeza. -¿Cuándo nos vamos a casa?

    La muchacha suspiró… -Aguanta un poco más Ragnarock, tal vez, pasado mañana, cuando Maka regrese de su misión.

    -¿Por qué no mejor nos vamos con Mari-sensei? –opinó el hombrecito. –Ella sabe hacer pasteles muy ricos. Comeríamos todos los días pastel.

    Chrona sonrió, pocas veces Ragnarok se comportaba tan aguantable como en ese momento. –Sí, eso suena bien. Pero no seremos groseros, han sido muy amables con nosotros. Cuando nos sintamos mejor, le diré a Kid que regresamos a casa y le pediré a Mari que nos acompañe unos días…

    -¡Yupi! ¡Eso suena mejor! ¡Comeremos pastel!...
    ¡Pastel!
    ¡Pastel!...
    ¿Cuándo le dices a Kid-baka?...

    -¿Decirle qué?...

    Chrona y Ragnarock tuvieron un respingo cuando escucharon a Liz atrás de ellos. Se giraron lentamente y miraron a las hermanas Thompson sonriéndoles.

    -¿Decirle qué al Baka de Kid? –insistió Liz, quien no parecía molesta por el insultó a su técnico.

    -Pues… -comenzó Chrona, pero Ragnarok la interrumpió.
    -Que queremos mudarnos con Mari-san porque ella hace pasteles muy ricos
    -¡Ragnarock! –se molestó la pelirrosa.

    Patty brincó… -¡Kawai! ¡Yo también me quiero mudar con Mari-san!

    -Pero… pero… No fue eso lo que quería decir. Este Ragnarock sólo habla por él.

    Liz sonrió… -Bueno, si lo que quieren es pastel vayamos por uno…

    -¿Eh?...

    -¡Sí! –gritó Patty.

    -Pero… pero… pero si acabamos de salir… Bueno, eso fue hace unas horas. –dijo Chrona, pero las hermanas Thompson la tomaron de las muñecas y la llevaron arrastrando a la salida. Incluso, Ragnarock, cuando escuchó la palabra pastel, también ayudó a empujar.



    EN DEATH CAFÉ …
    Pero, ANTES…

    Ese día no había sido del todo normal. Para nada. Primero, Patty había programado mal el despertador, habían sido las nueve de la mañana cuando Chrona había despertado tras escuchar el opening del anime favorito de la pequeña Thompson, “Killipo, la jirafa amigable”. Había tenido un sueño exquisito, algo que comúnmente no solía tener. Había soñado con Kid y con el beso que casi llegaba a lograrse…
    ¿Por qué él iba a hacer algo así?... Tal vez lo estaba malinterpretando…

    Cuando reparó en la hora, dio un grito al cielo y cayendo de la cama consiguió que Ragnarok también despertara.

    -¡Baka-Chrona!
    -¡Ay! ¡Ya! ¡Déjame!
    ¡Baka-Chrona!
    -¡Qué me dejes sola!
    ¡Baka Chrona! Se nos ha hecho tarde por tu culpa.

    La “cosa” golpeaba a la pelirrosa mientras esta buscaba algo que ponerse en el armario, hasta que horrorizada se dio cuenta que no había traído nada de su casa.

    -¡AAAAHHhhhhh!!! –volvió a dar un grito al cielo.
    -No me traje nada de ropa.

    Y Ragnarock comenzó a golpearla igual a cuando eran niños, él encima y ella agachándose.

    -¡Baka-Chrona!
    -¡Ay! ¡Ya! ¡Déjame!
    ¡Baka-Chrona!
    -¡Qué me dejes sola!
    ¡Baka Chrona! Se nos ha hecho tarde por tu culpa.
    -Si sigues pegándome ya no voy a llegar.

    Liz tocó a la puerta. -¿Chrona? ¿Estás bien?... ¿Podemos entrar?...

    -Liz… etto… ¡Ay! ¡Qué estés en paz! –la cosita negra había vuelto a golpearla.

    Las hermanas Thompson entraron y le explicaron a Chrona lo que había pasado. Debido a la lesión de su brazo, Shinigami-sama le había dejado tres días libres para que descansara y cediera la contusión, ya que de empeorar sería de cuidado. Chrona bajó la cabeza avergonzada.

    -Ny… Ny… Nygus no me dijo nada.

    -Ah, es que lo acaba de mandar Shinigami-sama. –respondió Liz. –Kid apenas nos llamó para avisarnos, pero como aún dormías y te veías tan feliz…

    Chrona se sonrojó, esperaba no ser de aquellas personas que hablaban dormidas. Capaz que se le había salido el nombre de Kid en sueños.
    Patty reía cómplice.

    -¡Sí! ¡Tenemos tres días libres! –festejó Ragnarock.
    -EPA!! ¡EPAA!! ¡EPAAA!!!

    Chrona lo miró con disgusto. –Primero me medio matas por casi faltar y ahora…

    A las Thompson se les hizo graciosa la escena…

    -¡Vamos Chrona! –instó Liz. –Vayamos por tus cosas.

    -¡Sí! –aplaudió Patty.

    Después de pasar a su departamento a recoger algo de ropa y otras cosas, pasaron al súper, compraron para hacer la comida, la hicieron, comieron y luego se la pasaron jugando juegos de mesa y platicando sobre los últimos acontecimientos dados en estos ocho años. Chrona no era de las que hablaran mucho, pero lo que les reveló no había aburrido para nada a las hermanas…

    -Ah… con que así fue que Maka y Soul al fin se hicieron novios. Ya se estaban tardando. –dijo Liz.

    -Sí, era obvio para todos que esos dos se traían algo. –afirmó Patty.

    Chrona se sentía cómoda con ellas. Muchas veces rehuía las conversaciones porque no sabía de qué hablar, la mayoría de las chicas del Shibusen hablaban de cosas que sólo concernían a su grupo y ella… ella no pertenecía a ninguno. Cuando Maka y el “resto de la Pandilla” se juntaban con ella, platicaban de más cosas, generalmente eran Maka y Black Star los que discutían más.

    -Sí, yo también sabía que Soul quería a Maka hace mucho tiempo… -dijo Chrona.
    -Pero, ahora, díganme… -comenzó tímidamente. -¿Qué han hecho ustedes en estos ocho años?... Tenía noticias sólo por las cartas que Shinigami-sama leía, pero…

    -¡Qua!!!... Viajamos por todo el mundo. –comenzó Patty emocionada. –Conocimos América, Asia, Orepa…

    -Europa… -corrigió Liz.

    -Sí, eso. Enfrentamos a muchos kishin y por ello ahora sólo nos falta un alma de bruja a cada una para ser un Arma Independiente, también fuimos al mundo de Killipo en Tokio, Kid nos llevó y nos subimos a los juegos…

    Patty hablaba, hablaba, hablaba y Chrona fascinada la escuchaba, pero cuando Patty terminó de narrar lo que les había sucedido en Groelandia para saltar al Polo Norte y, según Patty, buscar a Papá Noe o al hombre de las nieves, Liz la calló, agarró a su hermana por el cuello como asfixiándola y…

    -Ujuju!!!... Ya es hora de los juegos Patttyyyy!!! –y le susurró, -no menciones a Colt ni a su grupo. A Kid no le gusta que hablemos de ellos.
    -Ve por ellos…

    Patty, luchando por el aire, asintió levantando el pulgar.

    Esta reacción se le había hecho rara a Chrona, pero, al pensar que cada quién tenía derecho a guardar sus secretos, no quiso importunarlas preguntando quién era Colt y su grupo. Ragnarok para fastidiar, iba a salir de su portadora para preguntar, pero Chrona lo detuvo enviándole choques eléctricos…

    -¿Qué fue eso? –preguntó Liz.

    El hombrecito negro parecía aturdido, pero Chrona sonreía… -Creo que Ragnarok piensa que sería buena idea jugar a serpientes y escaleras.

    Ahora, dentro de una cafetería muy conocida en Death City, casi la misma escena se repetía en esos momentos.
    -Ujuju!!!... Ya es hora de los biscochos Patttyyyy!!! –y le susurró, -no menciones a Colt ni a su grupo. A Kid no le gusta que hablemos de ellos.
    -Ve por unos ¿va?… -y empujó a su hermana para que fuera por ellos.

    Chrona y Ragnarock, frente a su pieza de pastel, las observaban con sorpresa.

    -Chrona, estas tías ya se volvieron locas y me dan miedo.
    Ragnarock se ocultó tembloroso detrás de la chica.

    -¿Por qué evitarán tanto ese tema de Groelandia y el Polo Norte? –respondió eso la muchacha.


    EN DEATH MANSION…

    El sol se ocultaba cuando Kid al fin había podido llegar a su casa. Al penetrar la estancia, sitió un gran silencio. La casa sin Patty y sin Liz se percibía fría y sola. Pero para desilusión dulce de Kid, sabía que estas no tardarían en llegar para armar desorden. Sobre una mesa de centro estaba una nota con letras grandes y una carita sonriente:

    KID, NO TARDAMOS.
    LLEVAMOS A CHRONA A TOMAR CAFÉ Y PASTEL.
    TE QUIEREN PATTY y LIZ
    XOXO!!!

    P.D: NO COMAS AÚN, TRAEREMOS TALLARINES PARA LA CENA

    Kid sonrió mientras que una venita estaba a punto de estallarle, esa letra tan asimétrica era de Patty. Ya le había dicho que cuando escribiera no lo hiciera con crayones, estos se veían mal. Tendría que volver a repasar las clases de caligrafía con ella. Al menos ya no tenía faltas de ortografía, usaba bien las puntuaciones y era más limpia… qué curioso, ayer Patty había olvidado que era un acento. Kid dejó la nota y se dirigió a su estudio. Era bueno saber que las chicas se llevaban muy bien con su invitada. Hubiese sido un problema de ser lo contrario, sobre todo, porque ya tenía suficiente con el encargo de su padre. Tenía que pensar al respecto.

    Cuando ya abría la puerta de su estudio sintió la presencia de alguien. Una ventana del pasillo estaba abierta y sobre el pie de la ventana estaba alguien observándolo. Su pose era arrogante, estaba sentado con una pierna sobre la barda y su brazo apoyado sobre la rodilla de esta. A Kid no le costó nada de trabajo ver de quién se trataba pese a la oscuridad del corredor.

    -Ya tenía tiempo que no te presentabas. –dijo sonriendo el chico muerte. –Supongo que vienes por lo que según tú dejamos pendiente cuando me fui.

    El muchacho de la ventana sonrió. La luz del ocaso flirteó con la cabellera en forma de estrella del sujeto.
    –Je… Ya sabía que no lo olvidarías. Te lo advertí chico mimado. Cuando regresaras, tendrías que cuidarte la espalda, porque ahora sí te voy a vencer. Espero que estos ocho años de disque entrenamiento funcionen de algo.

    Kid lo miró. –¿Lo dices por ti?

    Black Star enfureció… -¡Idiota! ¡Lo digo por ti!
    Tosió para calmarse. -Pero por el momento aliviánate, no vengo por eso.
    Star se levantó y se dirigió a él con las manos dentro de los bolsillos del pantalón.

    -¿No?... –Kid sonrió con sarcasmo. –Entonces, esa forma tan dramática de llegar ¿a qué se debe?...

    La luz de una ventana iluminó el rostro de Black Star el cual no dejaba de sonreír de forma extraña.
    -¿Qué tienes que ver con Gorgon?

    Kid frunció la ceja, también metió las manos en los bolsillos.

    Hubo unos momentos de silencio mientras el sol se ocultaba entre las torres de Death City. Kid y Star se miraban como si fuesen a darse a duelo, semejante a uno del viejo oeste. Ya la luz del ocaso iluminaba el corredor casi por completo y, por lo tanto, sus rostros también. Sin embargo, pese a la gesticulación de Star, que al principio se mostraba muy segura, Kid había percibido en su mirada algo distinto, opuesto a todo lo que este había dicho.

    -¿Qué tienes que ver con Gorgon? –preguntó de nueva cuenta Black.

    Kid sólo respondió… -¿Qué te importa?...

    Esto, no pareció gustarle nada al ninja y por ello sacó precipitadamente el puño de sus bolsillos…


    SOBRE LA CALLE MORTPARNASSE…
    ES DECIR, LA CALLE DONDE ESTÁ DEATH MANSION…

    Patty, Liz y Chrona de dirigían a casa cargando bolsas de comida rápida. Las hermanas le narraban a su invitada las locuras que ellas juntos con Kid habían hecho a lo largo de su vida como Master y técnos.

    -Lo bueno es que llegamos antes de las ocho para poder colocar la cena. –festejó Liz.

    -Sí, y no nos vamos a topar con un Kid-loco por no ser puntuales… -agregó Patty.

    -Etto… -Chrona dudó, pero… -A Kid le gusta… le gusta mucho ser puntual… ¿verdad?
    -¿Qué si le gusta ser puntual? ¡Bhua! ¡Eso es poca cosa!... Vive para ello, es un maniaco…

    Patty asentía.

    Liz… -Está obsesionado con la simetría o todo aquello que pueda tener un equilibrio o algo así. Cuidadito si estás desaliñado, ¡uf!... No hay quién lo aguante.

    -Sí… ¡Oh, es tan simétrico!... –Patty hacía gestos similares a los del chico shinigami cuando se encontraba con algo equilibrado.

    -Entonces… -continuó Chrona. –Él ama la simetría.

    Liz… -Según él, es el objetivo de su vida o algo así. Y se pone realmente patético cuando algo no le sale simétrico o deja de serlo. ¡Uf!... Será inevitable ver un ataque así estando cerca de él… Patty… deja esos rollos primavera, si Kid ve que no son el número par, enloquecerá…

    -¿El objetivo de su vida? –preguntó asombrada Chrona. –Su vida…

    Cuando llegaban a la puerta exterior de la mansión, una de las ventanas del primer piso de esta se quebró al ser a travesada por dos cuerpos. Black Star sujetaba a Kid por el cuello, se veía furioso.

    -¡KID! –gritaron las tres al unísono.

    Continuará…
     
    Última edición: 9 Mayo 2018
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    LOVE SIMETRÍxASIMETRIS (KIDxCHRONA)
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    Comedia Romántica
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    CAPITULO VII

    EL QUE QUIERA ENTENDER, QUE ENTIENDA…
    EL QUE NO, QUE SE VAYA A…




    Kid no lo había visto venir. En ocho años, Black Star se había hecho más rápido. Sin embargo, él tampoco había perdido el tiempo. Justo cuando se dirigían al suelo y el ninja iba a darle otro derechazo, Kid se soltó sin dificultad y con una velocidad invisible se colocó atrás y pateó al agresor, mandándolo lejos.

    Black Star se estrelló contra el suelo y cuando se recuperó de inmediato, sonrió…
    -No pensaba enfrentarte tan pronto… Pero te lo has ganado…

    Kid llegó al suelo y recibió los ataques de Star. No obstante, se protegía con eficacia y al aprovechar un muy pequeño descuido de éste, le propinó un golpe en las costillas y otro en la mandíbula, los ataques resultaron fuertes, pero no habían lesionado gravemente a Black Star, cosa que lo enfureció. Si existía algo que no soportara, además del que fuesen más fuertes que él, era que le trataran con compasión. Kid le restregaba que no había necesidad de molestarse con él, no era nada.

    Chrona, Liz y Patty se acercaron a dónde estaban Kid y Star peleando. Liz y Patty estaban consternadas, conocían la rivalidad de este con su Master, pero no hallaban más justificación para encontrarse con algo así en su casa. En tanto, Chrona estaba preocupada, no sólo por la extraña actitud de su amigo, sino por…

    Black Star decidió ser más en serio y fue así que logró darle otro derechazo a Death the Kid. Chrona se llevó las manos a la boca, deseaba gritar el nombre del shinigami, pero algo se lo impedía. Sabía que los chicos peleaban todo el tiempo, sobre todo Black Star.

    -Esto terminará… Esto terminará… -se decía en voz baja. Después de todo, como le decía su amiga Maka, los hombres sólo quieren sacar sus siete luces para descargar algo de sobre testosterona. Por esa razón la mayoría era muy idiota.

    Cuando Star volvió a propinarle otro golpe a Kid en el abdomen, Chrona supo que no sólo era para lucirse, algo no andaba bien.

    Liz y Patty también lo percibieron igual. Black Star actuaba muy extraño, pero sabían que no tenía oportunidad contra su Master, Kid ni siquiera sacaría lo que él tenía realmente de fuerza. Pero, lo que no sabían las hermanas, era que Black Star no quería provocar a su Master, sino ir directo al grano, hacerlo puré. Más tarde cayeron en la cuenta de ello al ver que mandaban a Kid muy lejos y que casi lo dejaban inconciente.

    -¡KID! –gritaron las hermanas.

    Patty enfureció y ya se dirigía a Black Star para darle un fuerte golpe…

    -¡Déjalo en paz, baka! ¡Métete con alguien más! ¡Eso fue sucio! -Mas, Liz la sujetó muy fuerte…

    -¡Tú eres la baka! ¡Te van a lastimar! ¡Si Kid nos llama nosotras vamos!

    El corazón de Chrona palpitaba con fuerza, cada vez se enfocaba más en Kid y la preocupación crecía.

    El joven Shinigami se levantó, el aturdimiento le había durado más de lo que esperaba. Por ello, ya dejaría de jugar, si Black Star estaba de necio con pelear en serio, entonces, que se abstuviera a las consecuencias.

    Black Star preparaba su ataque, una estrella en su mano derecha, Liz y Patty no le habían visto una técnica así, por lo que les costó trabajo entender lo que planeaba hasta que…

    -¡No!
    Chrona corrió hacia Black Star para detenerle.

    -¡Chrona! –gritó Liz para pararle, pero había sido inútil.
    Además, las Thompson vieron con horror que el shinigami ya proyectaba su ataque.
    -¡Black Star! ¡Ya basta! ¡Basta!... ¿Qué te ocurre?...

    Al tener a Chrona
    de frente, el sentimiento de lucha se había esfumado de pronto para ser sustituido por el placer de volver a sentir su perfume. Black Star volvió a recuperar la calma y la miró…

    -Chrona. -respondió y acarició un mechón rosa.

    Entonces, vio venir a Kid y en instantes tomó a la chica por los hombros, la giró, la cubrió con su cuerpo, abrazándola muy fuerte, y luego, en segundos, ella lo oyó gritar.


    DOS HORAS DESPUÉS…

    EN DEATH MANSION…

    Lilas…
    -¡No!

    Rosas…
    -¡No!... –pensó Black Star.

    -Rosas… pero hay algo más… algo en las sombras…

    De pronto el perfume se esfumó y quedó la nada. Black Star sintió un nidillo de angustia en su pecho, necesitaba percibir la esencia de Chrona para creer que aún vivía, hasta que alguien lo tocó y le comenzó a hablar muy quedo.

    -¿Black Star?

    -Ese tacto… es tan… -Black Star abrió los ojos. Entre las sombras vio una silueta femenina, luego llegó inesperadamente la luz y se encontró con Tsubaki encendiendo la lámpara del buró.

    -Star-kun… ¿Te encuentras mejor?...

    -¿Tsubaki?...

    El ninja trató de levantarse, pero el dolor agudo
    -¡Chrona! –Black Star intentó levantarse, no pudo, y al recostarse, se golpeó el chichón con la cabecera de la cama.

    -¡AAAAHHH!

    -¡BLACK STAR!

    Abajo, en el comedor, Liz y Patty escucharon los gritos de Black Star mientras terminaban sus tallarines.

    -No sé tú Patty, pero se merece el dolor. Es el colmo que ya uno no pueda estar tranquilo en su propia casa.

    -Jejejeje… Oni-chan, ¿Crees que Kid y Star-kun se pelearon por Chrona?

    -¿Por Chrona? ¡Patty! ¡De dónde sacas algo tan escandaloso?

    -Jejejeje…
    Patty rió y siguió succionando sus tallarines.

    -Últimamente has estado pensando cosas muy raras…


    En el sitió dónde había comenzado la pelea, Kid estaba arreglando la ventana, sólo unas cuantas luces estaban encendidas, pero eran suficientes para que él no tuviese problema en ver dónde colocaba cada clavo o cosa en su lugar, puesto que ya era de noche. Chrona se acercaba a él, algo tímida, pero decidida, llevaba una taza de café y unos aperitivos.

    -Kid-kun. –llamó la pelirrosa.

    El joven shinigami la miró y la joven sintió derretirse tras ser captada por esos dorados y profundos ojos. Incluso, la puso más nerviosa al notar que él sólo portaba una camisa blanca que estaba abierta hasta el pecho, de pronto la palabra “sexy” ya tenía sentido para ella… ¿Por qué de pronto hacía calor allí aun con las ventanas abiertas?

    -Etto… No has querido comer, así que… te traje algo… por… por Liz... Liz dice que no es bueno irse a la cama con el estómago vacío. –le mostró la bandeja y se la dejó en un mueble que estaba cerca. Cuando no hubo nada más que decir, la pelirrosa comenzó a retirarse.


    -Chrona…

    La chica sintió paralizarse de miedo cuando él la llamó. Se giró lentamente y…

    Frente a ella... -Quiero… Quiero pedirte disculpas… El ataque no iba hacia ti. Cuando me di cuenta, ya era tarde… Te juro que traté de parar… pero…

    -No… No… No fue tu culpa… Yo fui la culpable… Yo no debí meterme pero… -Miró avergonzada hacia otro lado. –Tuve miedo por…

    -Lo sé… -De pronto Kid estaba más próximo a ella. –Sé que tú y Black Star son muy cercanos.

    Chrona se sonrojó por el comentario y bajó la mirada… ¿Qué es lo que habrá creído?... -Ante ello, respondió… -Es mi amigo, el más cercano después de Maka. Él… él ha sido muy bueno conmigo…

    Kid dio un paso hacia atrás. –Lamentó también lo de él.

    Chrona no sabía qué más decir, estaba nuevamente sonrojada y se apretaba nerviosa las manos… ¿Qué decir? ¿Qué decir?... Sólo sabía que no sabía lidiar con una situación así…
    -Yo… Gracias por dejar que Star Black se quedara y por… llamar a Tsubaki… Pero no quiero que estés incomodo y que… y que…

    Kid pareció entender la frustración de Chrona por tratar de hacerle entender lo amable que era él al tolerarla y a Black Star pese a atacarlo. Así que, conmovido por la inocencia de la muchacha, la tomó del hombro como cuando eran niños y le sonrió. Chrona detuvo el sonido de su garganta.

    -No te apures por Black Star, pese a que parecía que casi estábamos a punto de matarnos, en realidad, él y yo somos muy buenos amigos. Hemos pasado por tanto, tú sabes que por él estoy en donde debo estar. Me salvó del libro de Eibon y… por si fuera más ridículo… él me inspiró a seguir adelante con mi entrenamiento. Él es muy fuerte, tal vez, hoy iba a vencerme.

    -Lo… lo estimas mucho, ¿verdad?... –preguntó Chrona muy tímida.

    Kid sonrió. –No le digas a nadie. Ni yo lo aceptaría… Pero, admiro a este pelmazo asimétrico porque me ha enseñado mucho.

    Chrona sonrió. Tenía razón Maka con respecto a la “Pandilla”, no importaban las impresiones, estos se eran fieles y se querían. Pero, ¿Por qué Star había atacado de esa manera?

    -¿Te sucede algo? –preguntó Kid.

    La pelirrosa negó nerviosa. –No… yo…

    El hechizo venía, Kid lo sintió. El pasillo se llenó del alma de las rosas y Chrona se vio más hermosa cuando un rayo de luna logró capturar su rostro. Volvió a mirar sus labios y luego el nacimiento de su cuello, y más abajo, el de su busto, no se había dado cuenta que llevaba un top negro de Liz, uno escotado, pero como la chica era muy recatada, se había puesto encima una camisa blanca. Le pareció agradable ver el subir y bajar de su pecho, la piel pálida de ella también brillaba; de pronto, tuvo el deseo de acercársele y sentir más de cerca aquellos latidos que parecían lentamente querer salir de ella…

    Algo no andanada bien y él tenía que reaccionar.

    Alejó su mano del hombro de Chrona y se dirigió tranquilo hacia la ventana para continuar arreglándola. La joven sintió que del calor, pasó al frío cuando Kid se alejó.

    -Debo terminar esto. –contestó Kid tratando de ser distante.

    A Chrona se le encogió el corazón. -Yo… Yo también tengo que irme.


    Kid no quiso ser cortante, pero la muchacha ya se había ido. La culpabilidad llegó en segundos. Sin embargo, estaba cada vez más seguro que algo tenía aquella chica para provocar esa situación. Black Star era una prueba viviente de ello. Este no lo había buscado para arreglar la cuenta pendiente de vencerlo. Seguramente se había enterado de lo de Chrona y especulando mal, había venido a reclamarle. Soul le había dicho que el baka de su amigo estaba enamorado de ella. Extrañamente lo entendía y eso ya no le daba muy buena espina… ¿Por qué le contestó de esa forma a Black Star?

    -Basta de pensar, tengo que terminar esto rápido. –se refería a la ventana.

    Entonces, su estómago gruñó… Liz tenía razón, no era bueno irse a la cama o trabajar con el estómago vacío. Miró los aperitivos y el café, este último ya debía estar frío, sin embargo, eso no fue lo que le hizo exclamar de tristeza.

    -¡Bhuaaa! ¡Los aperitivos eran tan simétricos! ¡Tan bien cortados y servidos!
    ¡No podía comerse algo tan hermoso y perfecto!


    MEDIA HORA DESPUÉS…

    Chrona llegaba a la habitación dónde habían dejado a Black Star, Nygus ya había llegado y le examinaba la cabeza. Buscaba heridas externas e internas y al parecer sólo tenía que hacerle unas puntadas. Chrona, antes, le había vendado bien las heridas al peliazul, por lo que no había logrado desangrarse. Las hermanas Thompson estaban allí con Tsubaki, quien ya se veía aliviada tras conocer el resultado del examen.

    -Aún así… -comenzó Nygus. –Me gustaría que pasaras a las instalaciones médicas del Shibusen para hacerte un segundo examen. Las heridas en la cabeza siempre serán de cuidado, no importa de quién se trate.

    -¡Bha! ¡Yo soy un Dios! ¡Estos sólo son chichones para mí!... ¡Ayyyyayya! -Respondió Black Star cuando la doctora terminó de vendarle la cabeza.

    Las chicas rieron y Nygus sólo suspiró resignada.
    -De todas formas “Kami-sama”, sería mejor que me hicieras caso. Esta herida se podría abrir, además, te aconsejó no tener más enfrentamientos. El golpe pudo ser más delicado.

    -¿Cómo está?

    Kid había llegado, Chrona creyó verlo más… “sexy” con ese aire de haber trabajado mucho… sin embargo, jamás lucía desaliñado.

    -Mejor. –respondió Nygus. –Sólo requirió unas puntadas. Pero sería bueno que se quedara esta noche a reposar aquí para estar seguro.

    -¡Bha! ¡Un Dios no necesita favores y menos de plebeyos! –dirigiéndose a Kid.

    -Pero, Star-kun, -siguió Tsubaki. – Nygus tiene razón, tu herida es de cuidado.

    Liz gruñó. -¡Oye! ¿Cómo te atreves a hablarle a Kid de esa forma Star-baka? ¡Después de lo que hiciste, atacarlo en su casa, arruinar su propiedad y todavía de perdis insultarlo…. GRRRR!!!

    Patty se situó delante de ella. –Oni-chan, calma, calma, calma.

    Kid suspiró cansado. -Escucha, no tengo ningún inconveniente de que te quedes aquí a pasar la noche. Es más, hasta lo consideró lo mejor, pero si lo que quieres es seguir con la misma necedad, entonces, no hay nada que pueda hacer. Sólo te advierto que no quiero que vuelvas a fastidiarme, no mientras Chrona esté aquí como mi huésped. Esto resulta ser muy incómodo para ella. No quiero hacerla elegir entre seguirte o romper una orden de mi padre.

    La pelirrosa abrió los ojos asombrada y miró a Kid. Esté realmente parecía molesto, incluso sus armas también lo habían captado.

    -¿Tu huésped? –preguntó Black Star confundido, pero sin dejar de sonreírle con desafío.

    -Black Star... –intervino Tsubaki. –Chrona-san está aquí por orden de Shinigami-sama, por eso te vio pelear.

    El ninja reaccionó y miró molesto a Nygus, como diciendo, ¿Por qué no me lo dijiste? La médico miró hacia otro lado silbando y acomodando sus cosas para partir.

    -Bien, sin más, me voy… -Se fue.

    Liz miró a todos con confusión, ¿por qué de pronto tenía la extraña sensación de que algo se le pasó por desapercibida?

    La pelirrosa, igual de confundida, se acercó a Black Star y él pareció calmarse con su cercanía.

    -Star-kun… No quiero… no quiero que vuelvas… no quiero que vuelvas a ser lastimado por nada… Yo… Por favor, hazle caso a Kid.

    El joven abrió los ojos con asombro. Kid se metió las manos a los pantalones y lo miró esperando una respuesta. Tsubaki también lo miraba suplicante, ya que más que aceptar la propuesta del shinigami, se estaba colocando sobre la mesa la promesa de no volver a enfrentarlo hasta que sanara su herida. Liz miraba a todos aún más confundida, si por ella fuera ya habría sacado a patadas a Star, pero Chrona y Tsubaki estaban muy preocupadas por él. Patty también había perdido algo de la conversación entre líneas que habían llevado a cabo y miraba a su técnico para responder a su interrogante… ¿Ahora a qué rayos se referían todos?

    Star sonrió más y llevó una mano a la barbilla de Chrona.

    -No hay necesidad de tener tantas consideraciones, pero si se trata de ti… y de Tsubaki… -suspiró. –supongo que no tendré otra opción.

    Chrona y Tsubaki se tranquilizaron. Kid carraspeó y se dio la vuelta al notar que el ninja no soltaba la pequeña barbilla de la joven Gorgon. –Bien, sin más, creo que lo mejor será preparar una habitación para Tsubaki.
    -No Kid kun, yo me quedaré aquí…

    -¿Cómo crees? –intervino Liz. –Estarás más cómoda en una que esté cerca de Black Star. Ven…

    -Sí… -asintió Patty.

    Y entre las dos hermanas jalaron a Tsubaki que agitaba el brazo alegando que no era necesario, igual a cuando Spirit había sacado a bailar a su hija en el aniversario del Shibusen hace ocho años. Las hermanas estaban hiper contentas al contar con otro huésped.

    -Pero antes, te mostraremos parte de la casa… -amenazó… digo… anunció Patty con una gran carcajada.

    -¡Enseñémosle primero el cuarto de juegos! –proponía Patty.

    -¡No! ¡Mejor el cuarto de música! –interrumpía Liz.

    -¡Qué no!

    Kid miró hacia atrás, Chrona y Black Star estaban por empezar una conversación. Molesto, y sin saber por qué, decidió dejarles a solas.


    AL DÍA SIGUIENTE…
    DEATH MANSION…


    El sol reía agotado, no pronosticaba un buen día…

    Kid se levantó temprano, arreglado, perfumado y bien peinado, el cansancio o las malas noches jamás harían mella en un shinigami como él… Pero… No se sentía de humor, no entendía muy bien si se debía a que Black Star había rotó con la perfecta simetría del pasillo que conducía a su estudio o por… por… bueno, lo que fuese estaba de mal humor.

    Bajó a la cocina para prepararse algo rápido, hasta que…

    -¡Aaahhhh!

    -¡Aaaahhhh!

    -¡Aaaahhhhh!

    Kid cayó semi-inconciente tras ser golpeado por un plato volador, Ragnarok lo había lanzado por entrar sin avisar y las razones se debían a que Chrona estaba en la cocina semidesnuda, con sólo una toalla cubriéndola. Acababa de bañarse y se preparaba una taza de té. Kid, aún en el suelo, recordaba confundido que cuando la espió… perdón… la vigiló por primera vez había hecho lo mismo. Chrona gustaba de andar semi-desnuda por su casa antes de preparar y después de salir del baño.

    La ojiazul llegó a Kid temblorosa y con un dedo le estuvo tocando el hombro para saber qué tan bien estaba. Claro, lo hacía muy temerosa, como si su dedo fuese capaz de romperlo.

    -¿Kid-kun? ¿Kid-kun? ¡Uhhh! No sé lidiar con esto…

    -¡Chast! Ya lo matamos Chrona. –dijo Ragnarock.

    -¡Qué! ¡Qué! –exclamó espantada la chica. Temió a que Shinigami-sama entrara por la puerta junto a una armada para ponerla bajo arresto.

    -¡Diablos! –se quejó el joven, mientras recuperaba el sentido.

    -¡Kid –kun! ¿Estás bien?

    Chrona le ayudó a levantarse un poco.

    -Sí… pero…

    -¡Kyaaa! ¡No deberías entrar así sin avisar! –regañó Ragnarock con una gran venita en la sien.

    -Ragnarock… pero… pero esta es su casa… -alegó Chrona más asustada que apenada.
    -Perdón, es que es muy temprano… y… yo… yo… no creí que alguien me viera…

    Kid no tardó en sentarse en el suelo. Chrona se apuró a mojar un trapo y colocarlo, aún temblorosa, sobre la sien del muchacho.

    -Gracias. –respondió este con cortesía al tomar el andrajo. –Pero…

    Chrona le respondió antes. -Ah… esto… -señalando su desnudez. –Ragnarock necesita sentir cierta libertad. –después la muchacha se sonrojó apenada y triste. –Antes y después de la regadera, él necesita…

    -¡Chrona-baka! ¡No les estés diciendo al shinigami cosas así! ¡A él qué le importa! -Gruñó el hombrecito negro agitando el brazo y amenazando con pegarle. Pero la chica lo ignoraba.

    Kid entendió lo que quiso decir.
    -No hay inconveniente si Ragnarock necesita salir, pero me gustaría que tuvieras más cuidado. Después de todo también Black Star y Tsubaki están aquí… y yo… -Kid se percató de la sangre que aún salía de su nariz. Chrona lo miró y eso hizo que se le subiera el calor por la cabeza. Sin embargo, el shinigami todavía sonrojado adoptó seriedad.

    -Ragnarok puede salir para… para… bueno… sólo ten cuidado, verte de esta forma no es apropiado y mucho menos correcto. -enfatizó aún acalorado por la situación.

    La muchacha asintió y bajó la mirada con tristeza, como si la hubiesen regañado. El joven Death se sintió mal por ello, no había querido ser tan brusco y trató de remediarlo, después de todo, aquello no era culpa de Chrona, era como su tratamiento para poder controlar al Maken.

    -Escucha Chrona, yo no quise… -iba a tomarla de la mano, pero en eso…

    -¡Cereal! ¡Cereal! –Patty y Liz entraron a la cocina y al ver la escena, sus ojos se redondearon por completo. A Kid se le puso la cara más roja…

    -¡No! ¡No es lo que piensan! –agitó el shinigami las manos…

    Y Ragnarok, señalándolo... - ¡Hizo llorar a Chrona-san porque la vio desnuda!

    ¡LIZ-CHOP!

    Una roja bofetada se marcaba en la mejilla derecha del joven shinigami, Patty y Ragnarock reían, mientras la pelirrosa le explicaba a Liz lo que había ocurrido…

    -Sí, pero eso no justifica que siga aquí mientras tú aún estás en lo tuyo. -respondió la rubia mayor con los brazos cruzados.
    -¡Kid! Ya te había dicho el asunto de Chrona…

    El muchacho se defendió… -¡No es cierto!

    -¡Qué sí! –reiteró la rubia.

    -¡Qué no!

    -¿Ah no?

    -¡No! ¡Gggrrr! Maldición, no puedo pensar en qué decir o recordar con esta mejilla así… ¡Es tan asimétrica!

    ¡PATTY-CHOP!

    Segundos después Kid volvía a estar en el suelo casi inconsciente y con una gran palma estampada en el otro cachete, la sangre le fluía de la nariz como una fuente.

    -¿Así está bien Kid-kun? –preguntó Patty con una gran sonrisa.

    Kid, como un moribundo, alzó el pulgar.

    -¡Ohayo! –Tsubaki entró a la cocina junto a Black Star y se sorprendieron de ver a Kid tirado con las mejillas hinchadas y sangrando como una fuente saltarina. El ninja iba a comentar algo burlón hasta que se enfocó en Chrona y reaccionó peor que Kid. Los ojos del peliestrella no pudieron evitar alzarse descaradamente junto a una enorme y lujuriosa sonrisa. Ante ello, fue Tsubaki quien lo golpeó.

    ¡TSUBAKI-CHOP!

    Pronto Black Star estaba en las mismas condiciones que Death the Kid… sangrando y en el suelo.

    -Vamos Chrona… -alentó Liz con una venita en la sien. –Te explicaré algunas cosas.

    La joven rubia jaló a la pelirrosa de la muñeca para salir de la cocina. Chrona miró confundida a los dos muchachos, Patty las seguía silbando una canción alegre y Tsubaki… ella suspiró y siguió a las Thompson.

    Ragnarok le sacó la lengua a los caídos. -¡Pllllrs´s!


    MINUTOS DESPUÉS…

    Sentados frente a la mesa se hallaban Black y Kid, mirándose de frente a frente. Black llevaba un bistec en una mejilla, mientras que el segundo llevaba en ambas. Tras sentarse y aplicarse la carne no habían dicho palabra alguna, hasta que…

    -Así que… -comenzó el ninja. –Te fuiste para hacerte más fuerte ¡ja!... No se nota. –Soltó con arrogancia.

    Kid sonrió. -Yo pensé que cambiarías un poco. Creo que ambos nos hemos topado con la misma decepción.

    -¡Qué rayos quisiste decir con ello!

    Kid ignoró su enojo y decidió cambiar el tema. De lo contrario no saldría de allí igual a cuando eran niños.

    -Chrona… -comenzó el shinigami con seriedad. –Soul me dijo que sientes algo por Makenshi.

    Black Star pareció anonadarse, sin embargo en cuestión de segundos volvió a sonreír con arrogancia. –Si fuese así… ¿Qué?... ¿No me digas que también te opondrías?

    Kid arqueó la ceja.

    Star rió con esa peculiar y ruidosa carcajada. -No eres el único que me ha hecho esa pregunta.

    -No fue una pregunta, fue una afirmación.

    -Como sea… Sí… sí… ella me interesa… pero no es para lo que sospechas…

    -¿Ah, no?... ¿Entonces?

    -A diferencia de los otros, yo sí quiero ir en serio con ella.

    -Entonces… ¿Qué te detiene? –preguntó Kid quitándose uno de los bistec de la cara.

    -Ella no está lista. Apenas puede con su propia vida. Un compromiso con otra persona la asustaría.

    Kid no creyó escuchar a un Black Star tan elocuente. Al parecer el cambio sí había hecho mella en él, pero había algo que no le gustaba. Quizás era la posibilidad de que el shinobi estuviera realmente interesado en Chrona, sus palabras no mostraban atisbo de mentira; pese a que Black Star siempre había sido un tipo singular, también le reconocía que era un hombre sincero y cabal.

    -Escucha… hay algo que me inquieta con respecto a ella.

    Black Star lo miró con el ceño fruncido, pero Death continuó… -Soul me ha dicho que has actuado distinto desde que llegaste a sentirte atraído por Chrona. A lo que voy, es que no eres el único y que quizás haya una explicación para ello.

    Star lo escuchó con atención.

    -El profesor Stein lo sospecha también, por ello vigila a Chrona con cuidado.

    -¿De que rayos hablas? –preguntó Black Star.

    Kid, ya sin los bistecs en la cara, tomó mayor seriedad. –Chrona, no importa que esté de nuestro lado, sigue siendo una bruja y las brujas pasan por un ciclo de vida. Sospechamos que se están congregando para el ritual de fertilidad… y que Baba Yaga busca a su nieta para aprovecharse de la sangre oscura que esta posee.

    Black Star había escuchado con atención. -¿Por ello el ataque?

    Kid asintió. -Mi padre quiere que la vigile de cerca. Por ser un shinigami, los efectos no son tan fuertes en mí y puedo ser más objetivo.

    -¡Ey! ¡Qué rayos sugieres idiota!

    -Black Star, creo que tú y otros son victimas de un embrujo. Lo que sientes, no es lo que crees.

    Continuará…

     
    Última edición: 6 Octubre 2018
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    AQUÍ VA OTRO CHAPER, POR FA, DEJEN REWIES!! BISES BEAUCOUP!!!

    CAPITULO VIII

    LOS OJOS SON LA VENTANA AL ALMA…
    POR ELLO ES BUENO APLICARSE UNAS BUENAS GOTAS


    (Parte 1)

    Liz le había explicado detalle por detalle el asunto entre hombres y mujeres a Chrona-san. Al parecer no había existido mujer que le hubiese mostrado a la pelirrosa cómo eran esos enredos con el sexo opuesto, incluso, la mayor Thompson se había sorprendido que Maka no le hubiese dicho nada. No obstante, se sentía muy orgullosa de ser la primera, porque su amiga, y vaya que lo necesitaba, seguía siendo aún muy inocente. Hasta Patty sabía cuando hablaban de ello… bueno, eso, gracias a las buenas enseñanzas de su muy querida y hermosa hermana mayor, para que nadie le sacara un pelo de tonta.

    -¿Entendiste bien Chona-san? ¿Alguna pregunta?

    -Etto… -comenzó Patty. –Oni-chan. Creo que exageraste un poco con eso de…

    -¿Hu? ¿A qué te refieres?

    Patty señaló a una asustadilla Chrona, abrazándose en el rincón y repitiéndose…
    -¿Cómo podré lidiar con ello? ¡Qué horror! No podré lidiar con eso.

    A Liz se le escurrió una gotita en la sien… -Etto, Chrona, ¿estás bien? No quise…

    Tsubaki se acercó a la pelirrosa y le tomó cariñosa del hombro.
    -Chrona… no es tan malo… en realidad… en realidad resulta ser algo muy bello si lo haces con la persona adecuada. –le respondió la ninja.

    Liz y Patty pusieron los ojos en punto. -¿Y esta cómo sabe?

    Chrona miró a Tsubaki. -Ya… ya… ya sé sobre eso, Maka me ha hablado de ello, cuando me ha hablado de Soul.

    -¿Así? –Liz y Patty parecieron más sorprendidas.

    -¿Entonces?¿Por qué esa reacción Chrona-chan? –preguntó con ternura Tsubaki.

    -Es que yo no sabría lidiar con algo así… Y me sorprende que los hombres, ellos… que ellos piensen así de nosotras.

    -Ara… Ara… -comenzó a tratar Liz de corregir la situación. –Vivir con alguien no es tan malo. Es más, debe existir responsabilidad de ambos lados. Cuando uno vive en grupo hay reglas que acatar y cosas que respetar. Tú no tienes que limpiar nada que no sea tuyo.

    (Ajá… ¿En qué pensaban pervertidos?)

    -Sí. -agregó Patty sonriente. –Los hombres no tienen que pensar que nosotras estamos para sus quehaceres, él que lo ensucia lo limpia. Mira a Kid, él hace el quehacer muy a menudo.

    A Liz se le salió una gotita. –Sí, y también a menudo limpia nuestro desorden. Sobre todo el tuyo.

    Chrona miró con tristeza el suelo. -Mmm… Pero, entonces, ¿Quién estuvo mal? ¿Kid o yo? Esto de vivir con alguien sí que es difícil. No sé como lidiar con esto.

    Liz trató de nuevo. -Tú no sabías que él aún no sabía sobre tus costumbres, cuando uno vive con otra persona es más difícil llevar la privacidad. Bajo este caso, es mejor comunicar lo que se pueda para evitar malos entendidos, por ejemplo, uno como este. Puedes tenernos confianza Chrona, no hay por qué temer, nadie te juzgará.

    -Sí. –agregó Patty. –Liz es sonámbula cuando come chicharrón y desde que lo sabemos a Kid ya no le ha molestado.

    -¡Grrrr! ¡Patty no hables de más!

    Ragnarok apareció de la espalda de Chrona. -¿Ves Chrona –baka? Estábamos mejor cuando no vivíamos aquí…¡Brrrr! ¡Ah!

    Chrona susurró unas extrañas palabras, la chica había cerrado los ojos y pareció meditar, en unos segundos, Ragnarok dio un gritito y sin que nadie se lo esperase, la espalda de Chrona pareció succionar al hombrecillo. Esto dejó boquiabiertas a Liz y a Patty. Tsubaki ya sabía de ello. Durante estos ocho años, Chrona había descubierto una forma de castigar a su alter ego en caso de que este la desobedeciera, aunque, sólo esta vez, se dio el lujo de hacerlo porque le molestaba.

    -Supongo que iré a cambiarme, muchas gracias por todo chicas. Ahora todo me parece más… más… más fácil. –respondió Chrona y se dirigió a la escalera.

    Liz se preguntó qué otras habilidades habría desarrollado la Makenshi.
    -¿Sí puede hacerle eso a Ragnarok, por qué lo sigue dejando salir?

    Tal vez ella aún no entendía en qué consistía eso de “andarse paseando desnuda por la casa”. Vaya que si era “extraño" vivir con otras personas.


    UNA HORA MÁS TARDE…

    Black Star y Tsubaki se despedían de Kid, Liz, Patty y Chrona en frente de la mansión Executor.

    -Arigato gozimase por todo Kid-kun. Estamos agradecidos por tu amabilidad. –respondió Tsubaki con una sonrisa y una inclinación.

    -No hay nada que agradecer. –respondió el chico muerte. –Son bienvenidos cuando deseen.

    -Sí, mientras no rompan no rompan con la perfecta simetría de…

    -Ya se entendió Patty. -interrumpió Liz.

    -Chrona. –se dirigió Black Star a la pelirrosa. –No olvides nuestro compromiso.

    -Hi… Hi…Hi Star-kun. –agregó ella de forma tímida.

    -¡Allí estaremos! –asintió Ragnarok más que contento.

    -¡Hasta pronto rayas! Nos vemos mañana. –agitó el ninja la mano mientras se retiraba. Tsubaki lo seguía.

    En tanto a Kid se le salió una venita en la frente. -Ese baka sabe que aborrezco ese apodo.

    -¡Adiós! –agitaban las manos las hermanas Thompson.

    -Sabes, Patty, ese baka de Black Star es un fastidioso, pero me cae bien.

    -Sí, Oni-chan, a mi también, ojalá Tsubaki se hubiese quedado más tiempo.

    -Sí, lo mismo pienso.

    Las hermanas se dirigían a la mansión. Chrona las seguía con Ragnarok sobre su cabeza y repitiendo… -¡Palomitas! ¡Palomitas! ¡Palomitas!

    -¡Chrona!

    Como era ya una costumbre, la muchacha no pudo evitar alterarse tras escuchar la voz de Kid llamándola y mucho menos el sonrojo.

    -Etto… sí… -la joven pensó que le hablaría sobre el evento de la cocina.

    -Chrona, ¿de qué compromiso hablaba Star Black?

    -Ah… etto… Star-kun nos invitó al cine el sábado.

    -¡Sí! –festejó Ragnarok. -¡Comeremos palomitas! ¡Palomitas!

    -Ah… -Kid miró aquello con desaprobación. ¿Qué ese pelmazo cabeza-hueca no había entendido nada de lo que le había revelado!


    DOS DÍAS DESPUÉS…

    EN RUSIA…


    Maka, con Soul en forma de guadaña, corría a toda velocidad por la tundra mientras una gran ventisca les caía encima. Al sentir una presencia similar a la de Chrona, Maka no se había detenido ni un segundo para poder localizar dicha esencia. Nunca había sentido el alma de una bruja tan poderosa y al descubrir que esta no estaba sola, detectando a otras ocho almas más, supo que lo mejor sería partir de allí cuanto antes, sin embargo, antes tenía que cerciorarse de que aquella alma era la de Baba Yaga.

    -¡Eh Maka! ¡Maka! –le comenzó a gritar Soul. -¡Ya las perdiste!...

    -¡Qué no! Tú también lo sabes, deben estar por aquí.

    La técnico se detuvo frente a un gran precipicio y fijó su mirada alrededor del vacío. Nada.

    -Maka, si Baba Yaga es tan poderosa, no debería extrañarte que a estas alturas ella ya nos haya localizado. Estamos en riesgo. –dijo Soul.

    Maka negó con la cabeza. –no ha habido ningún cambio en las ondas de su alma. Tal vez, hasta usó un protector de almas.

    -Algo que una bruja haría si descubriera que la están siguiendo. –respondió la guadaña.

    Maka se llevó la mano a la frente y tambaleó.

    -¡Maka! ¿Estás bien?

    -Sí, sólo me siento mareada por el calor.

    -¿Calor? Pero hace frío aquí. ¡Al diablo Maka! ¿Qué rayos te ocurre? Me has mentido de formas más inteligentes.

    -¡Ya te dije que nada! –soltó molesta la rubia con un mohín. –Tal vez sea la altura.

    -Has estado así estas últimas semanas. No creas que no he notado el cambio. Hasta más molesta e irritable te has vuelto.

    -¡Soul! No digas eso… -Maka pareció llorar. –Eso… eso… eso duele.

    -¿Ves? Hasta te quieres poner a llorar, nunca antes habías actuado así.

    -¡No es cierto! –chilló la rubia.

    -No importa lo que digas, Shinigami-sama lo entenderá, en este momento nos regresamos a casa y ahora sí irás al médico como te lo sugerí.

    -¡No! ¡Espera!

    Maka comenzó a serenarse y miró pensativa el precipicio. -Es que… es que no estoy segura si sea eso…

    -¿Eso? ¿De qué hablas?

    Maka giró bruscamente hacia el lado derecho y después se arrojó casi a la orilla cuando una bola de fuego se impactó contra el lugar en donde estaba.

    -¿Maka, estás bien? –preguntó Soul.

    -Sí, pero eso…

    Jajajajaja

    La risa de una bruja los alertó. Miraron alrededor, pero no hallaron nada, hasta que más bolas de fuego fueron a dar contra ellos. Maka los esquivaba con maestría pero Soul se dio cuenta que ella se debilitaba sin poderlo evitar. Cuando los explosivos cesaron, el humo cobró forma de una escultural mujer. La bruja sonreía con malicia, era hermosa y joven, sin embargo, su sonrisa y sus coquetos ojos guinda no contrastaban con aquella virtud. Sobre todo cuando casi todo su voluminoso cuerpo se descubría ante aquel clima.

    ¡MAKA-MEGA-CHOP!

    Maka golpeó a su guadaña cuando este comenzó a sangrar por la nariz y a salirle humo por las orejas.

    -¿Qué? –se quejó indignado Soul. –Aún sigo de tu lado.

    Maka furiosa. -¡Sí, cómo no!


    -¿Con que ustedes son los que buscan a Baba Yaga-sama? –preguntó la bruja sin dejar de sonreír.

    -Más bien es Baba Yaga quien está buscando a Shibusen. ¿Por qué? –exigió Albarn.

    -Mmp… Nosotras no queremos nada con Shibusen ni con los suyos. Pero tienen algo que nos pertenece.

    -¿Te refieres a Chrona? –preguntó Maka.

    -Ah, con que así le llaman. Mph… Creo que será fácil llegar a un acuerdo con él si tenemos en nuestro poder a uno de sus mejores técnicos y Maister Schytec… ¿O no Maka Albarn?

    -¡Cuidado! –gritó Soul.
    Maka esquivó otro ataque, este era una bola de nieve, sin embargo, era tal el frío de esta que funcionaba igual a las bolas de fuego. Le habían quemado un pedazo de capa a la rubia.

    La pareja no lo podía creer, estaban acorralados. Pronto, otras dos brujas aparecieron atrás y frente suyo, y con un embrujo los atraparon dentro de una burbuja, después, una de ellas gritó un conjuro y comenzó a electrocutar a la técnico, justo cuando esta pensaba usar el Cazador de Brujas con ayuda de la sangre negra que todavía corría por sus venas. Soul casi había entrado en pánico cuando descubrió que ese extraño aliado, el hombrecito con cara de diablo, le había negado el acceso a su poder.

    -No están solos Soul… Él no me permite llegar a Maka.

    -¡De quién demonios hablas!

    -Él no deja que la sangre negra se apodere de ella. Su esencia anti demoníaca es más fuerte.

    Para proteger a Soul, la técnico lo había soltado lejos. Este, tras recuperar su forma humana y sin chistar, fue a salvar a su pareja, pero una de las brujas lo detuvo y lo mando lejos. Soul estaba desesperado, sólo escuchaba los gritos de Maka. No obstante, jamás se rendiría, así que, al lograr ser un maestro independiente, pudo moverse sin ningún problema para combatir. Transformó su brazo en una guadaña y comenzó a atacar. La bruja parecía no ser afectada por sus ataques, algo que confundía mucho a Soul.

    -¿Te rindes Soul Evans? –preguntó la bruja.

    -¡Eso jamás!

    -¡Aún sin tu técnico sigues siendo nada!

    -¡No! –gritó desgarradoramente otra bruja.

    De pronto las cargas eléctricas dejaron en paz a Maka y esta cayó al suelo inconsciente, la bruja había cesado, se veía furiosa. -¡Maldición! ¿Por qué demonios tenía que estar encinta? ¡Ahora Baba Yaga ya no me dejará matarla!

    Soul quedó helado… -Maka… Maka está…

    La bruja aprovechó ello para atestarle un golpe y dejarlo en la oscuridad.


    DEATH CITY…
    EN DEATH MANSION…

    Chrona se miraba en el espejo del tocador mientras se tentaba la herida del brazo muy preocupada. Tenía la certidumbre de que algo muy malo había pasado. Tal vez a Maka… La herida también le pulsaba, desde aquella vez había comenzado a tener otro tipo de sueños, extrañamente ya no eran pesadillas con su madre o de los experimentos que ella le hacía. Esta vez soñaba con Kid, y cuando sus labios estaban a punto de tocarse, todo se volvía luz y de ella divisaba de pronto a una figura encorvada que la llamaba con una voz dulce de ancianita… Era Baba Yaga.

    -Chrona, dulce Chrona. Ven a mí, tu abuela te espera.

    Después, despertaba con una desconcertante sensación de tranquilidad y un fuerte deseo de salir a buscarla.

    Ragnarok salió de la espalda de la muchacha.
    -¿Ya estamos listos Chrona? ¡Ya quiero comer palomitas!

    -Etto, sí… Sólo hay que esperar a Liz y a Patty, ellas también quieren venir.

    -Chrona-baka. -dijo el hombrecito apoyándose en su cabeza. -¿Qué otra tontería está pasando por tu cabeza? ¿Acaso piensas decirle a Shinigami-sama lo de…?

    La pelirrosa asintió un poco, -No creo que sea conveniente ocultarle algo importante en estos momentos. Sobre todo… sobre todo cuando… cuando aún hay mucha gente que desconfía de nosotros.

    -Pero sí les dices, ¿qué va a pasar conmigo? –el hombrecito le atestó un golpe que sonó duro en la cabezas de Chrona. -¡Eres una tarada!

    Sin embargo, la muchacha no hizo reacción de ello. -Eres muy fuerte Ragnarok… Tal vez, ya no necesites de mí para sobrevivir…

    -¡No digas estupideces!

    Toc… Toc…

    -¡Chrona-chan! ¡Ya estamos listas! –gritó Patty detrás de la puerta.

    -Sí, ya vamos. –respondió la ojiazul.


    SALA DE ESTUDIO…

    Kid, frente a un estante gigante de libros, revisaba uno con cuidado. Atrás de él estaba su escritorio y sobre este y alrededor, había más pilas de libros. Muchos ya estaban marcados con el uso de la lectura.

    Impaciente cerró el último compendio que tenía a la mano y se llevó los dedos a la frente intentando despejar las ideas. Lo poco y mucho que había hallado sobre Baba Yaga y la naturaleza de las brujas lo confundía, además de que nada concreto le decían sobre la condición de Chrona. Estaba alarmado, no sólo el baka de Black Star estaba embrujado, él también. Anoche soñó con el beso que ella y él iban a darse y le pareció tan real que su cuerpo no había podido evitar cierta reacción…

    Estaba muy avergonzado, ya no era un maldito adolescente para estar pensando en esas… cosas… Sin embargo, él no estaba dispuesto a dejarse llevar por ello. Tenía que proteger a los suyos, incluso a Chrona de su propia naturaleza. Su padre se lo había pedido.

    EN EL RECUERDO…

    Shinigami-sama conversaba con Kid y Stein sobre el asunto de Chrona y la infestación de brujas que Shibusen trataba de controlar.

    -Seguramente Baba Yaga pudo despertar por las ondas de locura que el Kishin desestabilizó. Igual a lo sucedido con Aracnofobía y otros demonios.

    Stein… -Y no sólo eso. Reportes nos indican que pronto la Luna Roja estará lista para este año.

    Kid… -¿Luna Roja?... Acaso te refieres a…

    Stein fumó su cigarro y luego dejó escapar el humo de ese tabaco.

    -Noche del Samhaime, la noche en que todas las brujas se congregarán para dar vida al Dios demonio, Samael. -respondió Shinigami con pesar.

    Kid… -¿Creen que por las ondas desestabilizadoras de locura Samael podrá volver con ayuda de las brujas?

    -Podría ser. -sentenció Stein.

    Pero Shinigami-sama lo negó.

    -Baba Yaga tal vez ya no sea la misma después de tanto tiempo.
    Tras la muerte de Mabawa, la líder de las brujas, muchas han estado en disputa sobre quién debe ser la responsable de liderar al Aquelarre.
    Algunas irán a buscar a Baba Yaga, otras seguirán ciegamente a Morgian. Las fuentes de nuestros espías nos han revelado que Morgían ha estado por el mundo provocando desastres para buscar al Dios Demonio Samael. Creo que pretende hacerlo para derrotar a Baba Yaga tras enterarse de su regreso.

    El hijo de la Muerte comentó... -Esa sería una razón por la cual Morgian buscaría a Samael, pero ¿qué buscaría Baba Yaga de Chrona?

    Kid conocía a Morgian, la hija única de Mabawa, su última pelea en Europa había sido contra ella. Se encontraba muy cerca de vencerla, hasta que esta logró escapar conjurando una sucia treta. Todo, gracias a que Mirara se había interpuesto.

    Shinigami continuó con su explicación… -El Aquelarre de Baba Yaga y la de Mabawa nunca se llevaron bien. Con Mabawa muerta y Baba Yaga de regreso, muchas deben sentirse amenazadas, por lo que no dudaría que buscarían a Chrona para darla en sacrificio y resucitar a Samael. Recuerden que ella es la portadora de la sangre negra.

    -La sangre de demonio. –dijo Kid y al mismo tiempo se preguntó ¿Cuál era el origen de aquel veneno?

    -Claro que… -añadió Stein. –La forma de resucitar a Samael no es la misma que con Ashura, él necesitará la sangre, la carne y el alma de su tributo.

    Shinigami-sama pareció lamentarse. –No estoy seguro de lo que querría Baba Yaga con Chrona, pero si son familia… Tal vez la quiera para encerrarla y evitar su fin o…

    Kid lo escuchó con atención…

    Ya en el presente, el joven shinigami recordó luego lo que le reveló a Black Star.

    -Escucha Black Star, Chrona es buscada por las brujas porque posiblemente ella sea el tributo que estas necesiten para resucitar al Demonio Samael. Este puede ser más poderoso que Ashura y si las brujas lo consiguen, Shibusen se verá en un grave apuro.

    Al principio Black Star había manifestado su usual auto confianza de ser Dios e invencible. Pero al repetir la situación de Chrona, la duda, aunque pequeña, había vuelto a asomarse por sus ojos.

    Black Star sabía de antemano que Chrona era muy poderosa, pero que no era invencible. También que tal vez Baba Yaga estuviera buscando lo mismo que Morgian y que él no sería suficiente para protegerla. La madurez le había enseñado lo que era la sensatez.

    -¿Y eso qué tiene que ver con lo que sienta o no por Chrona?
    Preguntó molesto.

    -La etapa de la Luna Roja es cuando las brujas se preparan para procrear a sus hijas.
    Chrona… -Kid evitó exitosamente sonrojarse al recordar esas líneas tan simétricas que formaban la figura de Chrona. –Es una bruja y su naturaleza no suele estar bajo su propio control.

    ¡Qué tonto! Rugió Kid, ese idiota no había entendido nada, lo siguió mirando como a un imbécil, hasta que entendió a qué rayos se refería y Black Star…

    -¡Ah! ¡Nadie va a tocar a mi Chrona y mucho menos un mugroso demonio de mierda!
    ¡Yo me encargaré de hacerlo pedazos!

    A Kid se le había escurrido una gotita. Había entendido que Chrona estaba en peligro, eso era un avance, pero no había capizcado que ella misma formaba parte de ese peligro y que ellos también. Al menos era un consuelo saber que Black Star lo ayudaría.

    Las chicas Thompson hacían barulla en el pasillo y Ragnarok no dejaba de gritar, ahora junto con Patty, "¡Palomitas! ¡Palomitas!". Liz llegó al estudió, tocó la puerta y cuando Kid le dio permiso de entrar…

    -Ya nos vamos al cine con Chrona, Kid, ¿deseas que te traigamos algo de regreso?
    ¿Kid?

    -No, Liz. Todo está bien. Vayan y diviértanse.

    -¿Pero qué tanto buscas? –preguntó la rubia al notar las pilas de libros alrededor.

    -Es sólo una investigación. –Kid cerró el libro.

    -¿Una investigación?

    -Sí, luego las pondré al tanto a ti y a Patty.

    -Sí, claro, eso siempre dices y al final nos dejas con más dudas.

    Patty llegó jalando a Chrona para que Ragnarok no dejara de acompañar su coro.
    -¡Ya nos vamos Kid!

    El muchacho asintió. -Muy bien, ¿qué película van a ir a ver?

    -Etto… -Chrona le respondió. –Iremos a ver una romántica, dijo Black Star que estaba bien.

    -¿Una romántica? –Kid frunció el ceño, ¡Ese baka de Star no lo había entendido? ¡Qué truco más sucio y retrogada!

    -¡Kid! –Patty se dirigió a él muy contenta. -¿Por qué no vienes? ¡Será genial que nos acompañes!

    Chrona no pudo evitar ponerse roja.

    -¡No! ¡Definitivamente no! –sacudió Ragnarok la cabeza hasta que Chrona le mandó una descarga eléctrica y eso hizo que el hombrecito se metiera en ella.

    ¿Qué fue eso?... Se preguntó el shinigami al percatarse de la acción. Era la primera vez que veía a la chica efectuar algo así contra Ragnarok.

    -Ni le digas Patty. –comenzó Liz. –No ves que a Kid no le interesan esas tonterías, no desde “Lo de ya sabes”.

    -¡Ah! ¡Es verdad! Kid aún no lo ha superado jejeje… Lo olvidaba…

    -¡Déjense de tonterías! –se quejó Kid.

    -Pero es verdad, aún no puedes ver una película de amor sin que te recuerde a…

    Liz le tapó la boca a su hermana y le susurró… -Patty, tenemos compañía. –señalando a Chrona.

    -Eso a ustedes no les importa. –Chilló el joven. –Además, eso ya es cosa del pasado y está olvidado.

    -¿Así? –Liz parecía dudarlo.

    -¡Pruébate! –retó Patty. –Ven a ver la movie con nosotras.

    -Ja… Déjate de niñerías Patty.

    -Por… por… por mí no hay problema… Es más… también quería preguntarte, si… si… si querías venir… -Chrona se sonrojó más, ¿Cuándo se había vuelto tan osada?... –Claro, sí quieres. –corrigió para borrar su intención, claro, si es que había una.

    Kid miró a Chrona y Liz. -Vamos, Kid… Si ya todo es over, entonces, demuéstralo…

    -¡Sí, demuéstralo! Jajaja –rió la menor Thompson.

    El joven shinigami bufó, odiaba que lo pusieran a prueba con tonterías de ese calibre.


    Continuará…
     
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    CAPITULO VIII

    LOS OJOS SON LA VENTANA AL ALMA…
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    ANTES DE MIRAR A ALGUIEN QUE TE GUSTA


    (Parte 2)

    EN DEATH CINEMAS…

    Ángela y Osamurai ya estaban en frente de los cines de Death City. La gente se conglomeraba. Por ser fin de semana, los lugares de divertimento se llenaban aprisa y eso fastidiaba al guerrero mayor, pero, para no dejar sola a Ángela, estaría dispuesto a soportar hasta la tortura más cruel y salvaje que el mundo moderno hubiese diseñado.

    No le gustaba la ciudad, el prefería la calma y la monotonía del campo, en cambio, Ángela, ya fuese por su carácter belicoso o porque ya era una adolescente, prefería la acción, el ruido y de ir de un lugar a otro para hacer lo que correspondiera a una muchachilla de su edad. A veces Osamu se creía demasiado viejo para seguir su paso y eso le provocaba cierto sentimiento de nostalgia y… tristeza. Tarde o temprano Ángela ya no lo necesitaría y tristemente lo había descubierto cuando ella comenzó a fijarse en su antes adversario Black Star. Celos y nostalgia eran lo que sentía, pero, ¿qué más daba?... él quería a Ángela como a su criatura y anhelaba, más que cualquier cosa, su felicidad. Ojalá que Black Star correspondiera a los sentimientos de su querida niña, sin embargo, aunque no sentía rencor, sabía que Black Star jamás lo haría, su encanto por la bruja oscura era muy fuerte, demasiado.

    -¡Hola viejo, Ángela! ¿Qué tranza?

    Black Star había llegado y con él estaba…

    -¡Black Star! –la brujita corrió alegre hacia él, hasta que… -¡Qué bueno que llegas!... ¡Ah!... Tsu… Tsu…

    Tsubaki estaba a un lado del peliestrella con una dulce sonrisa.

    -¡Hola Ángela!... Star-kun me invitó, espero no molestar si…

    Ángela se sonrojó. Osamurai sabía que era por dos cosas, la primera, porque Tsubaki siempre provocaba ese efecto en las personas, y más en aquellas que le habían afectado de algún modo, y segunda, porque Ángela lamentó haber mentido.

    -Jajaja… ¡Claro que no!... jajaja… -rió la muchacha algo nerviosa, señalando con ello que lamentaba más el fallo de su mentira que el suyo como amiga.

    -Pero pensé que…

    Tsubaki, sin dejar de sonreír, -ya había visto la película, pero…

    -Ah… -interrumpió Black Star. –Yo la invité, me pareció mala onda ir sin decírselo y luego sin invitarla.

    La brujita rió. -Jajajaja… no importa, ¡qué bueno que lo hiciste! -(si como no) -Entonces, Chro… Chrona ya no va a venir, ¿verdad? -La voz de la chica sonó esperanzada, pero…

    -¡Palomitas! ¡Palomitas! –cantaba Ragnarok ya a unos metros de ellos y sobre la pobre pelirrosa que tenía cara de “no saber lidiar con su alter ego sobre su cabeza”, pese a que siempre había sido así.

    -Ya. –decía la pelirrosa. –No me gusta tener que lidiar con esto.

    -¡Palomitas! ¡Palomitas! –continuaba Ragnarok.

    -¡Ya llegamos! –anunció Patty con una gran sonrisa. Liz y Kid estaban atrás de ella.

    Osamurai sintió alivio cuando vio que el grupo se había ampliado, hasta que observó el brillo gris de los ojos de Black Star. Este le había indicado que el joven ninja no estaba del todo contento de ver al grupo del shinigami, ni al mismo shinigami.

    Chrona habló con su tono peculiar de voz, ofreciendo siempre una disculpa. –Etto… Star-kun… invite a Patty, a Liz y a Kid porque me pareció buena idea… ellos…

    Osamurai creyó que Black Star diría algo, pero, se contuvo, sonrió y se dirigió a Chrona para tomarle del hombre. Ángela infló los cachetes celosa.

    -Está bien. Fue grosero de mi parte no haberlo hecho antes. –añadió el peliestrella, aunque dirigiendo una mirada de enfado a Kid que no pasó desapercibida para Osamurai, Ángela y el mismo Kid.

    La brujita sonrió y sin duda, si alguien le hubiese puesto atención, ese alguien hubiera leído que esta tramaba aprovecharse de esa inflexión.

    -¡Qué bien! –La joven se dirigió a Chrona y a Tsubaki, las tomó de los codos y las condujo muy amistosa a los cines. -¡Qué bueno que vinieron! ¡Entre más gente mejor para ver una película! ¡No saben cuánto me alegra contar con ustedes! Jajaja…

    Liz, que iba atrás de ellas con Patty a su lado, frunció el ceño. –Patty, algo me dice que esta chicuela es más bruja de lo que es. Así que ¡aguas!

    La menor Thompson soltó una carcajada. -Oni-chan, pero el cielo está despejado.

    -¡Grrr! ¡Es una metáfora para decirte que nos cuidemos de esta…! ¡Ash! ¡Olvídalo!

    Osamurai fingió alentar su pasó para saber qué rayos ocurría entre Star Black y Kid. Se le salió una gotita de vergüenza por la frente al saber que no estaba nada lejos de ser un verdadero metiche, pero no podía inquietarle que cualquier asunto, aunque fuese muy idiota, podría afectarle el día a su muy querida niña Ángela, total, él se había jurado proteger a su pequeña de cualquier mal, incluso de hasta los mosquitos de verano. El amor era complicado, este, entre más fuerte, y no lo pensaba en ese momento el samurái, provocaba que la persona que lo padeciera perdiera por instantes muy importantes el buen sentido común, la discreción, la dignidad… en fin… todo lo que hacía bueno a alguien o a algo… Ese amor lo estaba volviendo indigno, pero eso era todo lo que poseía y lo que deseaba conservar de este mundo tan vil.

    Aquello era un pensamiento demasiado complicado para un momento tan… bueno… enterarse de un chisme no es algo trágico.

    Star detuvo a Kid. Este se mostraba impasible con las manos en los bolsillos.
    -¿A qué han venido tú y tus chicas, eh? Yo no los invité.

    -En eso estoy de acuerdo. Fue Chrona y pensamos que sería muy descortés no aceptarle la invitación. Además, no hace mucho que mi padre me ordenó estrictamente hacerme cargo de ella. Recuerdo habértelo dicho a ti.

    Star crujió el puño. –Te rompería la cara en estos instantes si no fuera por…

    Entonces, Star y Kid descubrieron la presencia cercana de Mifune. Quien, en vez de cohibirse, los miró con advertencia.

    Star Black suspiró. -No es lo que piensas.

    Kid sonrió con algo de malicia, diciendo… “sí, claro”, -¿Qué se supone tú que yo debo de pensar? -Luego, con mucha presencia, le dio la vuelta al peliestrella y se dirigió a los cines.

    El joven ninja rugió apretando los puños. -Maldito niño mimado.

    Osamurai miró aquello con pesar. -Sí que el amor trastornaba a todos, pobre de los cuerdos, y más de aquellos que no lo eran del todo.


    DENTRO DE LOS CINES…


    En los asientos ya estaban todos esperando la función. Las chicas Thompson ya degustaban de sus bebidas, de sus palomitas, caramelos y refrescos. Tsubaki le había cedido su bolsa dulces a Ragnarok, quien agradecido, aunque no lo demostraba, ya comenzaba con la de-gustación. Chrona lo miraba recelosa.

    -Ragnarok… Sólo… uno, no hagas ruidos al comer mientras vemos la película… y dos… no me ensucies, ¿quieres?

    -¡Cállate Chrona-baka!

    Ángela estaba sentada en medio de Black Star y Osamurai, algo que le había fascinado y a la vez disgustado, porque no podría coquetear libremente con el primero a menos que el otro se enterara.

    Y la misma situación la vivía Black Star, quien estaba a un lado de Chrona, pero del otro extremo estaba Kid.

    Atrás de Kid, Chrona, Star, Ángela y Osamurai estaban Patty, Liz y Tsubaki, aquellos lugares habían sido alcanzados por ellas por haberse tardado en la dulcería. Kid no había permitido que les sirvieran de forma tan asimétrica las golosinas, y para acabar, también habían tenido problemas con los lugares porque el mismo Kid quería un lugar simétrico donde el sonido y la vista fuesen perfectos, casi ese problema lo iba a usar Black Star para cumplir su deseo de romperle la cara, pero la mirada fría de Osamurai lo contuvo. El viejo guerrero no se había imaginado que sería niñero también de aquellos niñatos subdesarrollados, además del de Ángela.

    -¡De terror!... ¿Cómo?... Pero… pero…-Se quejaba Liz al escuchar al vocero anunciar la película que pronto se vería… “El Kishin de la noche macabra”.

    -Ay, perdón, pero pensé que Chrona-san les había dicho que veríamos una de terror. Perdón por no prepararlos. -Alegaba la brujita mientras internamente se reía…. Jajajaja.

    -¡No fue Chrona quien nos dijo, sino Black Star! -Señaló Liz al peliestrella muy molesta. Mientras que este la miraba con los ojos en blanco…

    -¡Pero si tu fuiste la colada! ¡Y… y… -Iba a continuar pero Tsubaki lo detuvo.

    Liz se abrazó a sí misma, estaba temblando. –Odio las películas de horror. Mejor me voy… ¿Ves? Te dije Patty que esa bruja iba a ser una… Apuesto a que lo hizo a propósito… -Ángela reía maligna.

    Patty le palmeó la espalda. -Ya Oni-chan, no pasa nada. Yo estoy aquí para cuidarte. Además, no podemos irnos, porque romperíamos con la simetría del lugar.

    Liz puso los ojos redondos y en blanco… -Tie… tie… tienes razón Patty… -Así pudo meditar mejor antes de irse, ¿a quién temería más, a un kishin ficticio o a un Kid real verdaderamente enojado?... Mmm… mejor se quedaba, el Kishin no le estaría recriminando.

    Kid no había visto los temblores de Liz porque se había percatado de los de Chrona, a ella tampoco le gustaban ese tipo de películas.

    -¿Chrona? ¿Estás bien? –preguntó el shinigami.

    La joven controló sus pasmos y miró al chico sonrojada, de pronto temió más a que Kid la considerara una cobarde. -Etto, sí. Sólo tengo algo de frío. Creo que la calefacción ha bajado.

    Ragnarok, como se esperaba de él, habló para arruinarlo todo. –No es cierto. Chrona no tiene miedo. En realidad está aterrada. Pero yo sí soy valiente, yo sí aguanto y no me voy. ¡Qué empiece la movie! ¡Fiuuuuuu! (silbido).

    -¡Ragnarok! –se quejó la pelirrosa.
    -¡Qué! –intervino Black Star. –Chrona si no te sientes bien podemos salir de aquí. Perdón, yo creí que íbamos a ver otro tipo de película. Yo… yo te acompaño. -Estas últimas palabras no le gustaron a Kid y miró asesino a Black Star.

    -¡No! –intervino Ángela. –Es decir… no tienes que irte… no puedes… ya pagamos los boletos… hay que… hay que… hay que aprovecharlos, fueron a dos por uno…

    Mifune opinó. -Podemos irnos y cambiarlos. Yo hablaría con el gerente…

    -¡Cállate! –le ordenó la brujita al samurái.

    -Chrona… -dijo Kid. –Podemos irnos si eso quieres. No tienes que ver algo que no te guste para quedar bien.

    -Sí. –añadió Tsubaki. –Lo importante es gozar de la película, todos juntos.

    -¡Sí! –intervino Patty. –A Oni-chan tampoco le gustan las películas de horror y también se quiere ir.

    -¡Kya, Patty chismosa!

    Patty… -¡Sí, vayámonos y veamos la película de la jirafa Killipo-chan! ¡Sí!

    Ángela la miró con reproche. -¿Es broma, verdad?

    Mifune… -Señorita Ángela, cuando usted tenía seis años también le gustaba Killipo, es más, aún duerme con su jirafa…

    -¡Qué te calles Mifune!

    Kid miró a su arma. -Tú también. ¿Por qué no me lo dijiste?

    -Etto… es que… es que…

    Las luces se apagaron, Liz y Chrona gritaron. Entonces, la gente comenzó a exigirles silencio. Black Star les devolvió el saludo…
    -¡Cállense! ¡No escuchan que estamos discutiendo!

    Ragnarok se quejó. -¡Chillonas-bakas! Ni siquiera ha empezado la película y ya están de lloricas.

    Liz… -¡A quién le llamas “chillona-baka”, tú…!

    -¡Ssshh! –interrumpió Patty emocionada. -¡Ya va a empezar!

    Liz… -¡Ay nanita!

    Kid… -¿Chona? –y le extendió su mano. La joven no pudo evitar sonrojarse más, sus temores iban disminuyendo, muy contrarios a los latidos de su corazón, a los cuales temió.

    El joven shinigami la miraba dulce, cálido y amable. Nadie la había mirado así, o al menos, Chrona jamás había percibido ese tipo de miradas que hacían un llamado al corazón. Fue en ese preciso momento que supo que lo que más desearía en el mundo sería ser mirada, no sólo una vez, sino siempre por esos ojos dorados. Chrona comprendió realmente lo que significaba la palabra “gustar”, como verbo, y también que mientras Kid la mirara no le temería nunca más a nada…

    Nunca…

    Continuará…


    Bien, eso es todo por el momento, perdón, pero se junto el trabajo y algunas otras cosas, por lo que me fue difícil mantenerme en contacto, pero pronto mandaré la siguiente actualización, muchas gracias por seguir esta historia y que tengan un muy un muy un muy bonito día o noche… MIL BESOS!!!!



     
    Última edición: 6 Octubre 2018
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    LOVE SIMETRÍxASIMETRIS (KIDxCHRONA)
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    Comedia Romántica
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    Palabras:
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    LOS OJOS SON LA VENTANA AL ALMA…
    POR ELLO ES BUENO APLICARSE UNAS BUENAS GOTAS
    ANTES DE MIRAR A ALGUIEN QUE TE GUSTA


    (Parte 3)

    EN DEATH CINEMAS…


    Kid… -¿Chona?... –y le extendió su mano. La joven no pudo evitar sonrojarse más, sus temores iban disminuyendo, muy contrarios a los latidos de su corazón, a los cuales esos sí no dejó de temer.

    El joven shinigami la miraba dulce, cálido y amable. Nadie lo había hecho así, o al menos, Chrona jamás había percibido ese tipo de llamado al corazón, como en ese instante. Lo que más desearía en el mundo sería ser mirada, no sólo una vez, sino siempre por aquellos ojos dorados llenos de paz y misterio. Mientras Kid la mirara, no le temería nunca más a nada…

    A nada…


    Black Star observó atentamente cómo Kid extendió su mano a Chrona. La pelirrosa bajó los ojos muy tímida, por lo que no descubrió su reacción. Sin embargo, eso no fue lo que le molestó. Iba a protestar por la sospechosa amabilidad del shinigami, pero, un grito de Patty los salvó a él y a Kid de comenzar una nueva disputa.

    -¡Ya va a empezar la pelí! ¡Yahoo!

    -¡Ay, Patty! ¡No grites! –le reclamó Liz aún temblando de miedo.

    -¡¿Quieren callarse allá abajo?! –gritaron.

    -¡Cálmate amigo! –exclamó Black Star. -¡Sí es la maldita salchiha de la apertura lo que está pasando!

    -Star-kun, cálmate por favor. –rogó Tsubaki, quien se había incorporado un poco de su asiento, pensando que su amigo iría contra quien gritó.

    -¡El muy baka se molesta para escuchar cantar a una salchicha!

    Kid, sin prestar atención al resto, siguió extendiendo su mano a Chrona, hasta que esta negó.

    -Gracias Kid-kun… pero… pero… prefiero verla. Estaré bien. Además, sería algo descortés siendo que Ángela me invitó.

    La susodicha la miró venenosa. -¡Ja! ¡Ahora se da la muy sacrificada esa mosca muerta! Seguro que es para impresionar a Black Star. Si supiera que en realidad escogí esta película, para que ella se fuera.

    -¡Eh! ¿Dijiste algo Ángela?
    Preguntó inocente Tsubaki y a la brujita se le escapó una gotita.

    -Jajajaja!!! ¡No! Etto… ¡Ah que no se preocupará Chrona, si no quiere verla lo entiendo! Jajajaja...

    A Mifune se le escapó otra gota de vergüenza.

    Chrona la miró desde su asiento y le sonrió. -Gracias Ángela, estaré bien.

    -¡Ay Chrona! ¡Qué valiente! –lloró Liz.

    Kid se dirigió a la mayor de las Thompson. -Liz, sino te sientes bien… puedes…

    -No, no es necesario Kid. ¡Yo también lo superaré! –Liz hizo una pose de triunfo. Patty se lo aplaudió eufórica. Aunque, interiormente, Liz se lamentaba: ¡No! ¡Por favor! ¡Vayámonos!

    -¡Sí! ¡Tú puedes hermanita!

    Ángela. -Esto es el colmo.

    Kid suspiró. -Bien, cómo quieras. Sólo no estés lamentándote fuerte cuando comience lo terrorífico, eso sería muy asimétrico.

    Liz miró asesina a Kid. -¡Sí que serás gilipollas a veces!

    -¿Segura que eso quieres Chrona? –preguntó el ninja con verdadera preocupación.

    Chrona le sonrió y asintió, provocando que Black Star se sonrojara y que su corazón latiera más rápido.

    -Bien. No tienes nada que temer Chrona, porque aquí hay un Dios que te protegerá de todo mal Jajajaja...

    A Kid se le escurrió una gotita de disgusto. Sin duda, se le hubiese crispado, si hubiese leído la mente del shinobi. Black Star había decidido tomar ventaja de la situación. Chrona se espantaría y él estaría a su lado, para ser su héroe y poder….

    -Jajaja… -colocaría la mano en el lomo del asiento de Chrona y cuando ella intentara agarrarse, él se la tomaría para calmarla.

    Tsubaki y Kid miraron con desaprobación el tipo de mirada libidinosa que se festejaba el ninja. Chrona aún era demasiado inocente para entenderla.

    -¿Estás bien Star-kun?

    Ragnarok le jaló de los cabellos. -Chrona, cuidado, este se me hace que estuvo tomando unos ruffles.


    Tras terminar el comercial de la salchiha bailarina-cantante, que promovía a la cafetería de los cines, así como unos cuantos avances de otras películas, el esperado film comenzó.

    Las primeras escenas fueron demasiado lentas para la mayoría de los espectadores, incluso, Black Star y Ángela se durmieron. Patty estaba muy ocupada bebiendo su refresco tamaño jumbo y Liz se agarraba de los brazos del asiento, esperando lo peor. Ragnarok le susurró a Chrona que la cinta era una basura y que deseaba irse. El resto permaneció en calma. No obstante, l
    a situación cambió, cuando apareció la primera escena terrorífica y sangrienta.

    -¡Kya!
    -¡Aah!

    Los gritos de los asistentes consiguieron despertar a Ángela y a Black Star.

    -¿Qué… qué onda? ¡Qué rayos ha ocurrido! ¡Tsubaki! –invocando a su arma.

    -Calma Star-kun, sólo fue la película. -Tsubaki se había incorporado un poco, para impedir que su técnico se levantará.

    -¡Van a empezar ustedes de nuevo? –recliminó el mismo asistente que les llamó la atención desde el principio.
    – ¡Si quieren seguir gritando y roncando! ¡Váyanse!

    -¡Ven y sácame tú p…&%$@!

    -¡Star-kun por favor! –Tsubaki había logrado que este se sentara.

    Algunos más en el cine les gritaban. -¡Ya cállense!

    Las hermanas ignoraban el escándalo. La escena había resultado ser realmente terrorífica. Tras el susto, Patty había dejado de beber y se unió al espanto en coro.

    -¡Kyaaa jajajaja! ¡Eso estuvo genial! ¡Jajajaja! ¡Otra vez! Eso sí dio miedo. ¿Verdad, one-chan? ¿Eh? ¿One-chan?

    Liz estaba acurrucada en su asiento. No había podido dejar de observar la gran pantalla con la cara gris, los ojos agrandados y temblando, mientras lloraba el nombre de su hermana menor.
    -Pa… pa… Patty…

    Kid también se había asustado, pero, no tardó ni un segundo en recuperar la compostura y olvidarlo.
    -¡Ja! ¡Qué sensación tan asimétrica!

    Luego miró por el rabillo del ojo a Chrona. Ella sufría en silencio, pero, sus ojos estaban impresionados. Ragnarok estaba en su interior y por ello no la molestaba. Kid dedujo que las emociones y pensamientos de la joven mantenían prisionero al ente. Tuvo compasión por ella y el corazón se le oprimió al imaginar lo que sentía en ese momento. Él jamás había temido por asuntos tan vanos ni mucho menos por ficciones. Siempre fue objetivo, excepto, cuando alguna situación afectaba a sus ideales de simetría, a su familia o a Liz y a Patty. Tras esta idea, entendió mejor por qué las personas reaccionaban de tal manera frente a lo que no comprendían. El temor no sólo era de gente sensata sino también de gente mortal. Chrona siempre había tenido miedo, porque la habían tratado de esa forma y Kid presentía que esa idea aún no había dejado de someterla.

    Pero, ¿a qué le temía en concreto? Además de a la película… no… la película era un pretexto. Kid dejó de ponerle atención al film y se concentró en la joven. Se abrazaba a sí misma, sus ojos los tenía muy abiertos, incluso, el azul de sus iris se había aclarado y cobraba vida como una marea que lentamente iba siendo forzada por el viento. ¿Tormenta? Chrona se mordía el labio inferior, por lo que su boca roja adoptó un tono rosa coral.

    -¿A qué le sigues temiendo Chrona? –pensó Kid. -¿Acaso la amistad de Maka, la muerte de Medusa, el ser aceptada en Shibusen no eran suficientes para despejar ese enorme temor? Si bien, había gente que aún no confiaba en ella, él sabía que la mayor parte de sus camaradas jamás dejarían de intentar integrarla a su equipo, porque en Death City muchos también habían pertenecido a mandos que se oponían a Occidente. Sabían lo que era iniciar desde cero.

    Kid tuvo deseos de colocar su mano sobre la de ella. Una nueva idea lo había perturbado y no estaría tranquilo hasta callarla. Se sintió más responsable de aquella frágil muchacha. Debía protegerla, pero, ¿cómo? ¿de quiénes?¿de qué exactamente?... Baba Yaga nunca le haría daño, él no lo permitiría. La impotencia le instó a buscar la mano de la joven.
    Otra escena de terror sacudió la sala, esta vez Chrona gritó y con ello sacó a Ragnarok, quien le propinó un nuevo golpe a Kid.

    ¡Ragnarok-Chop!

    Sólo, que esta vez, fue sin intención. Kid cayó de su asiento y el grupo lo miró.

    -¡Chale! ¡Le dí al rayas! –gritó Ragnarok.

    -¡Kid! –gritó aterrada la pelirrosa y se situó a su lado, para ayudarle a levantarse.
    -Kid, ¿estás bien?

    El muchacho recuperó la compostura. Era el colmo que ese tal Ragnarok lo volviera a hacer. Era como si tuviera un radar especial para detectar y acabar con todo aquel que quisiese acercarse o tocar a Chrona. Patty y Ángela reían desde sus asientos. Sus carcajadas se escucharon por toda la estancia. Mifune, Tsubaki y Liz, que ya se recuperaba del susto, miraron preocupados al shinigami. Sólo Black Star lo observó con desaprobación, sobre todo, al tener a la muchacha a su lado.

    -¿Estás bien Kid? –preguntó Mifune.

    Kid se levantó con lentitud. El golpe lo aturdió. No importaba si los ataques de pequeño demonio oscuro fuesen inocentes, siempre lastimarían. Kid se sorprendió que aún siendo él un shinigami, lo hicieran sangrar. Su frente tenía una línea roja, se la tocó y…

    -¡Aahh! ¡Qué asimétrico! -Kid estaba seguro que tendría una especie de shock.

    Ragnarok se burló. -Jajajajaja... Kid ya no es el rayas… jajajaja… mejor llamémosle “la alcancía” o “la raya” jajajaja…

    Chrona se había disgustado, así que forzó a Ragnarok a volver dentro de ella. Ángela, al verlos, dejó de reír. ¿Qué rayos había sido eso? La menor de las Thompson se estaba ahogando tras no contener sus carcajadas y Liz, aún más aterrada, le golpeó la espalda para que lograse respirar.

    -¡Respira! ¡Respira! ¡Respira! ¡No me abandones!

    Línea asimétrica…
    Línea asimétrica…
    Línea asimétrica...
    ¡Aggghhh!
    ¡Shock!
    ¡Shock!
    Shock!!!

    Kid tuvo su ataque y cayó inconsciente sobre el busto de Chrona. Esta se sonrojó como un tomate. Black Star lo desaprobó de inmediato.

    -¡Kyaaaaaa! ¡P@#$%&//!!!!!! ¡Kid eres un... @#”#$%&&&/@!

    Se iba a arrojar furioso contra Kid. Los celos enrojecían su cara, pero, un bote de palomitas y otra docena más de frituras, vasos de refresco y objetos extraños fueron a dar contra él.

    -¡Cállense! –gritó el sujeto del inicio y, junto a él, más gente comenzó a exigir lo mismo en coro.

    -¡Sí!

    -¡Quieren pelea! ¡Pues, vengan patéticos mortales inferiores!

    -¡No! -respondió la multitud y continuó arrojando cosas hacia sus provocadores. Black Star esquivó cosas y maldijo a la gente.

    Chrona, en tanto, no sabía qué hacer con Kid en sus brazos.
    -¡Kid, etto! ¡No sé lidiar con esto!

    -Yo te ayudó, además, algo me dice que esto va a estallar y yo no soy guardaespalda de nadie, más que de Ángela-sama.
    Dijo Mifune, mientras se llevaba a Kid.

    -Pe… pe… pero… Ángela-chan…

    Mifune sonrió. -No me necesita en estos momentos. Además, Ángela-sama me había pedido que guardara distancia.

    El samurái y Chrona sacaron a Kid de la sala, dejando a Black Star y al resto frente a una muchedumbre enfurecida.

    Black esquivaba y atacaba a la gente.
    Tsubaki y Ángela se situaron debajo de sus asientos.
    -¡Mifune! ¡Ahora dónde estás cuándo realmente te necesitooooo!

    -¡Star-kun! – rogaba Tsubaki. -¡Para!

    Liz y Patty también imitaron a sus dos compañeras. Patty reía…
    -Esto resultó ser muy divertido, espero que nos inviten otra vez al cine jajaja. ¿Verdad, one-chan? ¿Eh? ¿One-chan?

    Liz todavía miraba la película desde un ángulo descubierto y temblaba aterrada. -¡Ay! ¡Patty aquí viene lo feo! ¡Aaahhh!




    Fuera de las salas, Mifune colocó a Kid sobre una banca de espera. Luego se dirigió a la cafetería por alcohol, para hacerlo reaccionar. Chrona puso la cabeza del joven sobre su regazo, de esta manera estaría cómodo, mientras esperaban.

    El samurái llegó a la cafetería, la fila de esta se extendía hasta llegar a recorrer toda la plaza. Pero, él no necesitaría esperar, sólo necesitaba un algodón mojado con un poco de alcohol. Pese a las protestas de la gente, Mifune se abrió paso y llegó al servicio.

    -Eh, señor. -dijo el vendedor. –Debe esperar su turno.

    -No voy a consumir. Sólo necesito un algodón con un poco de alcohol.

    -Por eso tendrá que hacer fila.

    -¿Fila? ¿De qué habla?

    -¿Señor, también entró a ver “El Kishin de la noche macabra"?

    -¿Eso qué tiene que ver?

    El vendedor señaló la larga fila que observaba al samurái con verdadero disgusto.
    -Todos ellos vienen a lo mismo. ¿No le advirtieron que “El Kishin de la noche macabra” era la película más aterradora de los últimos tiempos y que es la que tiene el mayor récord en cuanto a gente con desmayos, ataques de pánico y hasta cardíacos?

    A Mifune se le escapó una gota de sudor por la frente. Miró la enorme fila y atrás de ella a la gente que necesitaba asistencia médica o estaba inconsciente. Aquello parecía un campo de batalla.

    -¿Señor? Se nos acabó el alcohol. Pronto lo traerán. Tal vez prefiera una ambulancia o… -
    A Mifune se le atoraron las palabras de la boca.

    -¡Oiga! ¡Haga fila por favor!

    -¡Sí!

    Le comenzó a exigir la gente.


    Pasados unos minutos…

    Chrona miraba su reloj de pulsera. Mifune ya tenía veinte minutos de retraso, Kid no despertaba y el resto…
    -Seguramente ya los habrán perdonado y están terminando de ver la película. –pensó.

    Ragnarok salió de su espalda. -¿Qué haremos si no llegan los bakas que nos acompañaban? ¿Qué haremos con la “alcancía”? –refiriéndose a Kid.

    -No le llames así. Deja de ser tan grosero.

    -¡Ah! ¡Chrona, mira!

    Ragnarok señaló el rostro de Kid. La muchacha fue observando como la herida sanaba rápidamente sin dejar marca. La recuperación fue milagrosa. Ni siquiera ella tenía ese don. Sus heridas, debido a la sangre negra, por fuera se cerraban casi de inmediato. No obstante, el resto de su interior tardaba en sanar y, dependiendo del ataque, a veces quedaba la cicatriz. Tenía algunas en su cuerpo, varias habían sido echas por su propia madre.

    -Es… es… es por ser shinigami… Con razón ellos tardan mucho en morir, por ello se hacen muy fuertes. Ojalá fuésemos como ellos. Sólo me pregunto, ¿por qué Shinigami-sama tendría a este baka de hijo? Es inmortal, se supone que uno tiene hijos porque se va a morir uno ¿no?

    Comentó realmente asombrado el alter ego de Chrona.
    Ella no pudo evitar mirarlo con tristeza.
    -Un shinigami… Un… Un Dios…


    -Sí. –continuó Ragnarok fascinado. –Ellos jamás morirán por causas naturales, su sangre es divina. Sólo algo realmente maligno podría corromperlos o algo… ¿Eh?... ¿Ahora por qué esa cara, Chrona-baka?

    Chrona, sin dejar de mirar a Kid con tristeza, le preguntó. –Tú y yo… estamos muy por debajo de ellos, ¿verdad?

    -¡Eh! ¿De qué carajos hablas? ¡Nadie está por encima de mí ni de ti!

    -Me refiero al… status de… en la jerarquía de los inmortales. Kid y… nosotros nunca dejaremos de ser enemigos por… por… causas naturales.

    Ragnarok guardó silencio sólo unos segundos, antes de decirle algo coherente. -Mmm… ¿Y eso qué? Aún así podemos vivir en paz, mientras este baka no se meta contigo ni conmigo.

    Chrona bajó la mirada, pese a que sabía que eso era inútil. Ragnarok siempre se enteraba de lo que sentía.

    Ahora sin timidez, le acariciaba a Kid el cabello y se lo ordenaba de forma simétrica, algo que a él le hubiese gustado de estar despierto. Desde que se quedara en Death City, Shinigami-sama la instaba a tener todo tipo de experiencias agradables, sobre todo, con aquellas que se relacionaran con el conocimiento y la gente de la localidad, por ello también la había nombrado su asistente personal. Esto la había llevado a conocer a más gente, ampliar su círculo social y recursos para poder ser cada vez más independiente.
    Shinigami-sama era lo más cercano a un padre o eso se imaginaba. Gracias a él se animaba a seguir aprendiendo y a no retroceder cuando las cosas se complicaban, como en ese momento. En base a lo que había aprendido, comenzaba a entender qué era lo que le estaba pasando. Era algo complicado y tan común para muchos. Nunca se hubiera imaginado que alguna vez ella sentiría algo así: Kid le gustaba. ¿Cómo? ¿En qué forma? No estaba segura. Sólo sabía que le gustaba y mucho.

    -Ash... -Se quejó el hombrecito negro. –Cuando pones tu cara de “Ay, me lamento por mi patética existencia”, te pones insoportable. Mejor me voy… ¡Das asco!

    Ragnarok la había dejado sola con Kid y sin él se sintió más en libertad para poder seguir admirándolo. Siempre le había parecido un chico de rasgos tiernos y hermosos. Desde niña, se confesaba, se había maravillado con la perfección de su rostro, de sus movimientos, de su actitud. Cuando lo conoció por primera vez lo odió por eso. Él era lo que ella nunca sería. Pero, ahora que ya habían pasado los años, en vez de seguir almacenando todo ese rencor contra él, fue sacándolo y dejando cosas que poco a poco le resultaron más sorprendentes: respeto, admiración, asombro, placer, am…amistad… Todas las voces del tiempo hablaban de esas sensaciones. Estas decían que eran las más nobles y puras en toda la existencia. Sólo los seres con corazón y sangre en las venas eran capaces de sentirlas. Asimismo, aquellos que no fueron corrompidos por la maldad y la locura… Esta idea la sobresaltó… Si ella fuese capaz de sentir algo así, en su esencia aún cabría la posibilidad de ser como los demás. Pero... ¿Y si no?... Entonces… ¿Qué era lo que sentía en realidad? No lo sabía y le daba miedo. Aunque, lo que sí conocía era la maldad y la locura. Era consciente de que lo que sentía cada vez que miraba a Kid no era nada de eso, no era dolor, no era odio, no era miedo… Era como el fuego encendiendo la lluvia, sin hacer desaparecer aquello que da frescura al cielo y a la tierra. Su corazón se bañaba bajo esa rara y perfecta mezcla que endulzaba su alma.

    Estaba confundida y eso la emocionaba. No dejaba de mirar el rostro del joven Death. Ya no era ese hermoso niño pálido de mirada neutral y retadora. Sin embargo, su belleza en su forma adulta la hipnotizaba. Chrona, con una sonrisa triste, no dejó de acariciar sus cabellos oscuros y sedosos. Ella era muy opuesta a él. Kid era una entidad divina, en tanto ella… S
    e había prometido que jamás, sin importar lo que pasará, volvería a lamentarse de su naturaleza. Para bien o para mal, ella era lo que era. No obstante, dolía estar echa de oscuridad. Cerró los ojos para descansar la vista, pues, la insistente luz de la pantalla grande la había irritado. También tuvo la excusa perfecta para dejar de mirar aquello que deseaba y sabía que jamás podría tener.

    Una mano acarició su mejilla. Chrona abrió los ojos y miró que Kid le limpiaba una lágrima invisible.

    -Espero no haberte preocupado… Suficiente tenías con esa horrenda película.

    -¿Cómo estás?

    Permanecieron en silencio. Ambos se miraban directamente a los ojos. Kid no retiraba su mano de la suave mejilla de Chrona y ella llevó la suya a ésta para impedir que ambas se separaran. Lo había hecho de manera inconsciente. El color de ojos de la chica era de un azul mar muy apacible, lleno de luz. Kid se vio sumergido en ellos.

    -¿Cómo estás? –volvió a preguntar la pelirrosa.

    -Mejor que nunca. –respondió Death. Sin pensarlo, sólo en ese instante, había bajado más la mano hasta la nuca de ella, para acercarla. Él se laventó un poco y se recargó sobre su codo. El pasillo olió a flores, el calor aumentó y a ambos se les tiñó las mejillas de rojo. El extraño encanto volvió a hacer acto de presencia, pero, Kid y Chrona no querían hacer reparo de ello, sólo dejarse llevar por aquella magia tan extraña para ambos y a la vez tan deleitable. Chrona por segundos titubeó, mas, Kid la instó a confiar en su deseo. Él había descubierto que necesitaba unir sus labios con los de ella. Sus alientos se acercaban, el rubor en sus rostros floreció más y cuando al fin piel con piel se rozaban…

    -¡Aaahhh!

    Black Star fue lanzado por las puertas de la sala de cine. Luego le siguieron Tsubaki, Ángela y las hermanas Thompson. Ellas corrían y se protegían las cabezas de toda “la tienda de dulces y comida chatarra” que les arrojaban.

    -¡Gomenazai! ¡Les aseguró que en realidad él es un buen chico! –les gritaba Tsubaki.

    -¡Maldición! ¿Dónde rayos está el gerente cuándo se le necesita? Esa gentuza no tiene derecho de echarnos así. –se quejó Ángela.

    Liz completó. -En teoría sí, si se les arruina la velada. Pero, todo fue culpa de Black Star.

    -¡Eso no es excusa y no te metas con mi Black Star o te hecho un encantamiento!

    -¡Ey, tranquila niña!

    -¿A quién le llamas niña, rubia con orzuela?

    -¡Yo no tengo orzuela bruja bobabó!

    -Ya calma chicas. –invitó Patty. –Al menos tenemos dulces y comida gratis. ¡Miren!

    La traviesa ojiazul llevaba bolsas de dulces, palomitas y hasta un hot dog entero, cuyo aspecto no era muy saludable. Liz y Ángela no pudieron evitar hacer una mueca de asco ante esto último. ¿Quién arrojaría algo así? ¡O peor! ¿Quién lo recogería? Patty estallaba de risa.

    Black Star había estado estampado en la pared, hasta que Tsubaki lo ayudó a separarse de esta.

    -¿Estás bien Black Star?

    Al irse de un manotazo los pajaritos ilusorios que volaban alrededor de la cabeza del peliestrella, la chica obtuvo su respuesta…
    -Esos hijos de #$&%/@... y me las van a pagar... &%$/%$$@ y blablablá$#””/854%$#”!@... ¡Voy a volver a darles una lección! ¿Cómo se atreven a retar a un Dios esos inferiores?

    -¡No Black Star! ¡Por favor! –Tsubaki trataba de sujetarlo y en segundos las chicas también intentaron ayudarla. A excepción de Patty que seguía comiendo lo que había recogido.

    El grupo aún no se había percatado que a unos metros estaban Kid y Chrona, todavía lucían sonrojados por el encantamiento que se había apoderado de ellos. Aunque, al ver a Black Star pegado a la pared, la reacción no se dio a esperar. Kid se levantó y le ofreció la mano a la chica para incorporarse. Ella, sin mirarlo, se la aceptó y esta vez no hubo nadie que les impidiera hacer el contacto, dando como resultado que ambos se sintieran más confundidos de lo que antes habían estado. Kid miraba a la muchacha, mientras ella se escondía de sus ojos, todavía sonrojada. Sus manos no se soltaban, uno tenía que ceder,, sin embargo, no lo hacían, no podían.

    Kid pensó decir algo, aquello no era posible y para empeorar la situación, él no quería dejar a Chrona. ¿Qué le ocurría?

    -¡Son ellos!

    Señalaba un hombre bajito con el ojo morado. Mientras que otro, rechoncho y con traje, los miraba gestudo. A su vez, dos guardias de seguridad estaban respaldándolos.

    -¡Ah! ¡El gerente! –gritó Ángela.

    -Que te digo que este no pinta bien. –dijo Liz.

    Kid se golpeó la frente. ¿Ahora qué rayos había sucedido mientras estaba inconsciente?

    Chrona sólo se percataba de que Kid no la soltaba, a pesar de que la situación se estaba complicando.


    Una media hora después…


    Para no provocar más escándalos, el grupo fue a parar a la gerencia y, como si se tratase de una jefatura de policía, los estaban fichando. Ya habían fotografiado a Black Star como a un delincuente, con el rostro lleno de golpes, resistiéndose a la cámara y haciendo muecas de disgusto; a Liz, evitando dar la cara de forma glamorosa y ofendida como si ella fuese una estrella de cine, y a Patty, quien, por el contrario del grupo, hasta había posado con una sonrisa y formando el signo de la paz con los dos dedos.



    En tanto, dentro del despacho del gerente.

    -¡Esto es un error! –exclamó Kid. –Hubo escándalo, pero, nadie salió lastimado.

    -¡Eso es verdad! –añadió Ángela.

    -Lord Shinigami. –comenzó el gerente. –Estoy al tanto de que usted no tuvo nada que ver con el pleito que se desató dentro de la sala. Sin embargo, el desorden causado por sus amigos no las puedo pasar por alto.

    -Estoy de acuerdo con ello. –aclaró el shinigami. –Sé cuan difícil es su situación y yo no pienso oponerme. Aunque, creo que está hiendo demasiado lejos con llamar a la guardia. Yo pagaré los daños y recopensaré a los afecatados. La presencia de la guardia sólo es para casos de delitos de rango C. Ellos no han robado ni herido a nadie.

    -Para el señor Black Star y la señorita Ángela no es la primera vez que han provocado problemas en esta sala.

    -¡Eso no es verdad! –interrumpió la bruja. –Aquella vez que Black Star se metió con usted fue porque no me dejaba entrar a las salas por ser una bruja.

    El gerente ignoraba a Ángela con un dejo de desprecio. Seguía dirigiéndose a Death the Kid. –Señor Kid, los amigos de Black Star y él son conocidos por sus alborotos y por molestar al resto de los clientes.

    Kid no dejó desapercibido el cómo el gerente despreciaba a la joven. Al principio creyó que se trataba por ser una menor de edad. Sin embargo, pensó que Black Star, más que actuar por impulso, lo hacía por ser injusto.

    -La discriminación es un delito en esta ciudad. –dijo de pronto Chrona con voz fría.

    La joven se acercó a Kid y al gerente. –Hemos recibido notificaciones sobre Black Star en Shibusen. Pero, todas han tenido una justificación… ¿Por qué no reportó el suyo antes?

    -¿Quién diablos es usted? –respondió el hombre a Chrona.

    -Mi asistente. –respondió con molestia Kid, haciendo temblar al gerente.

    -Perdón señor Shinigami… Yo no sabía…

    -Entonces, ya había tenido problemas con Black Star, ¿Cuáles fueron las razones?

    -Señor Shinigami, le aseguró que fueron por muy buenas razones.

    -¡No es verdad! –rugió Ángela. –Usted no me dejaba en paz por ser una bruja. Usted mismo lo dijo. Si no fuese por Black Star, me hubiera echado del cine. La razón por la cual no lo acuse fue porque mi querido Star-kun lo puso en su lugar y me dio lástima.

    El gerente miró con odio a la muchacha.

    Chrona habló. -Esto no puede dejarse por alto Señor Shinigami. ¿Damos a cumplir la ley?

    Gerente… -¿Ley? ¿Que… qué Ley?

    Kid miró tan frío al gerente y le provocó escalofríos. -Tendremos que realizar una averiguación previa y durante ese lapso cerrar el lugar. Me avergüenza saber que todavía haya lugares como este en la ciudad de mi padre. Chrona, Ángela, Tsubaki, vayamos por Black Star y mis chicas para comenzar.

    -¡No!. ¡Espere por favor Shinigami-sama! ¡Se lo suplico!

    Kid seguía neutral, aunque, internamente, sonreía por la victoria ganada. Era regocijante poner a sujetos como aquel en su lugar.


    VEINTE MINUTOS MÁS TARDE…

    -Me alegra que todo haya salido bien. –dijo Tsubaki con una sonrisa.

    -¡Sí! ¡Fue una súper aventura! –añadió Patty. -¿Verdad One-chan?

    -¡Bha! Me asustó más la película que la reacción de ese petimetre. –dijo Liz. –Además, creo que podré dormir bien, el final de la película fue del asco.

    -¡Ja! ¡Yo no necesitaba que tú intervinieras! –contestó con arrogancia Black Star a Kid mientras caminaban por las calles. –Lo tenía todo bajo control.

    -Jejeje… Star-kun… jejeje… No empecemos de nuevo, por favor. –dijo Tsubaki mientras se le escurría una gotita por la frente.

    El sol se ocultaba con los ojos brillando de cansancio.

    -¡Bha! Ya había colocado a ese tipo en su lugar con anterioridad. Pude haberlo hecho otra vez.

    Black Star se colocó frente a Kid con una sonrisa arrogante. –Escuchaste baka, no vuelvas a intervenir en los asuntos de un Dios.

    No obstante, Kid no mostró molestia alguna en su rostro, como solía suceder tras un comentario así. Estaba retraído, con la mirada a un punto invisible y las manos dentro de los bolsillos.
    -Como quieras. –respondió y siguió andando. -Esto, consternó a Black Star.

    Chrona también tenía la misma actitud, mirada baja y taciturna. Las hermanas Thompson fueron las primeras en notarlo.

    -Oye, Patty… Como que Chrona y Kid están raros. ¿No te parece? –susurró Liz.

    La menor Thompson asintió. -¿Crees que habremos interrumpido algo interesante entre ellos?

    -¿Pero qué tonterías dices Patty?

    Por fortuna nadie las había escuchado. Sólo Ángela, quien miró por primera vez sin enemistad a la de cabello rosa.

    Black Star todavía seguía molestando a Kid sermoneándole una larga lista de lo que un Dios era capaz de hacer y un shinigami no.

    -Número uno: Yo, el poderoso y futuro Dios Black Star, soy capaz de vencer a la rapiña… Tú, shinigami, confórmate con ver mi grandiosidad…

    Tsubaki trataba de tranquilizarlo, pese a que Kid no mostraba sentirse ofendido.

    Cuando llegaron a una encrucijada, el grupo se detuvo para despedirse.
    Tsubaki agradeció al grupo la inolvidable velada. -Fue un gran día pese a todo. ¿No lo creen?

    Liz asintió. -Sí, deberíamos repetirlo.

    Patty brincó de emoción. -¡Sí! Aunque al gerente no le parezca.

    Black Star les sonrió. -¡Sí! Estos días no habrá misiones. ¿Qué les parece si vamos al lago a hacer un picnic y rentar botes? Además, Maka y Soul ya estarán aquí.

    Tsubaki lo festejó. -¿Qué gran idea Star-kun?

    Las hermanas Thompson… -¡Sí!... ¡Hagamoslo!

    Black Star miró a Chrona con un guiño especial. -¿Qué dices Chrona?

    Esto provocó que ella saliera adruptamente de sus pensamientos. -Etto… no sé… creo que ese día tengo descanso. Aunque, primero me cercioro, después de todo, ya falté mucho y no quiero seguir haciéndolo.

    -Hagamoslo la otra semana… ¿Qué opinas Kid-kun? -preguntó la ninja.

    Star miró gestudo al shinigami.

    Kid también había tardado en responder. -Yo no puedo… Tengo trabajo que hacer.

    Chrona trató de disimular su tristeza al escucharlo decir algo así.

    Tsubaki siguió preguntándo. -¿Y la siguiente?

    Kid negó. -Lo siento. Temo que estaré ocupado casi todo el mes.

    -Mmm… ¿Y cuándo se supone que será el casi? –preguntó Liz molesta. Era obvio suponer que si su master estará ocupado ellas también lo estarán.

    -Aún no lo sé.

    Black Star soltó una gran carcajada… -Jajajajaja… Cómo que la vida social no te atrae jajaja.

    -No tengo tanto tiempo libre como tú.

    -¿Qué quieres decir con ello?... ¿Qué estoy de flojo o qué?

    -Hmp… si tú lo dices.

    -Kyaaa... –El peliestrella se iba a arrojar contra el shinigami, pero, Tsubaki se interpuso.

    -Jejeje… Mejor dejamos la planificación para otro sí. ¿Ne?

    -¿Oigan? –Ángela interrumpió a todos. –En todo esto… ¿Saben a dónde fue Mifune?

    El grupo permaneció con la duda varios segundos.

    -¡Kya!–gritó Chrona. – ¡Mifune! ¡Lo había olvidado!


    EN CINEMAS DEATH…

    Mifune se dirigía al pasillo donde había dejado a Chrona con Shinigami-sama. Traía consigo una bolita de algodón con algo de alcohol y cuando llegó…

    -¿A dónde se fueron todos?


    Continuará…
     
    Última edición: 23 Enero 2024
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    Título:
    LOVE SIMETRÍxASIMETRIS (KIDxCHRONA)
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    55
     
    Palabras:
    2365
    CAPÍTULO VIII

    EL QUE NADA DEBE A NADA TEME…
    A MENOS QUE SE PADEZCA DE ALGUNA FOBIA…


    Parte 1

    Chrona, Liz y Patty llegaban a la mansion Executor, cuando Kid les anunció fríamente que tenía asuntos que ver con su padre. Liz no se mostró contenta con su partida, menos, cuando este sacó su deslizador sin mirarles y salir a toda velocidad.

    -¡Kid! ¡Pronto va a llover! ¡Ush! Es el colmo. Últimamente ha estado muy raro. –dijo Liz.

    -One-chan. Mejor entramos y le dejamos algo de comida. –dijo Patty sonriendo.

    -Hmp… pues ya qué.

    Chrona tampoco pudo evitar mostrar su preocupación, sobre todo, al sentirse responsable del por qué Kid actuaba así.



    SHIBUSEN…

    Kid aterrizó enfrente del gran edificio y, cuando guardó a Belcebú, con el habitual hechizo de hacerlo desaparecer con su palma, metió sus manos a los bolsillos del pantalón accediendo al lugar. Estaba muy confundido y necesitaba hablar con su padre acerca de su misión. Había pensado con arrogancia que él había sido perfecto para aquella tarea, sin embargo, ya no sabía qué pensar. Se sentía como un verdadero fracasado.

    Mientras caminaba por los largos e iluminados pasillos que conducían a la oficina de su padre, no podía dejar de pensar en el incidente del cine. Cada vez que recordaba cuan cerca había estado de besar a la joven Gorgón su cuerpo se estremecía. ¡Ya no podía más con ello! Sus labios rojos, su cuello largo y elegante, su cuerpo suave y flexible, su rostro angelical y… simétrico, su perfume de rosas encantadas… Deseaba a Chrona... La deseaba con locura.

    Al llegar a la puerta de la oficina se dio cuenta que no tenía nada preparado. ¿Qué rayos le iba a decir a su padre? La vergüenza hizo que apretara los puños. No podía decirle que abandonaba la misión, ¿qué clase de shinigami era entonces? Además, si él no era capaz de proteger a Chrona, entonces, ¿quién lo haría? ¿Black Star? ¿Stein?
    No podía confiar en ellos y mucho menos en aquel último. Por alguna extraña razón, tenía un muy mal presentimiento con respecto a su ex profesor. Aquella vez que él había notado como este había mirado a Chrona en la oficina de su padre, le había provocado escalofríos. Él sabía qué significaba aquel brillo casi angustioso. Nada bueno se podía esperar de aquel que miraba a través de los lentes confusos de la locura y el deseo. Las puertas de la oficina de Shinigami-sama se abrieron, dándole permiso a Kid para entrar.

    Al terminar de recorrer el largo pasillo de guillotinas rojas, llegó ante su padre. La oficina lucía luminosa con su día claro y azulado. Alrededor estaban miles de cruces sobre el desertico suelo, dándole al lugar la apariencia de un cementerio abandonado. Se hubiera sentido como en casa de no ser porque el profesor Stein estaba allí también hablando con su padre. El doctor lo miró de forma neutral mientras sacaba por su boca una bocanada de humo. Si no fuese porque la oficina era una dimensión mágica, estaría apestando a tabaco. No por nada Black Star, Soul y él lo habían llegado a apodar “la chimenea”.

    -¡Kid-kud! ¿Qué onda? –festejó su padre por verlo. -¿Cómo te ha ido? ¿Cómo vas con tu misión?

    Kid no podía decirlo enfrente de Stein.
    –Bien. Hasta ahora ningún problema. -mintió. -¿Qué han averiguado?

    Stein fumó otra probada de su cigarro. –Las brujas se aglomeran. Están en guerra.

    -Las seguidoras de la difunta Mabawa contra Morgian, supongo.

    Stein volvió a soltar otra bocada. -Sí, pero no es todo. Aún no sabemos nada de Baba Yaga y... Maka y Soul han desaparecido.

    Kid no pudo evitar sentir una gran preocupación por sus amigos.
    -¿Hace cuánto?

    Shinigami-sama respondió. -Desde hace tres días, pero, ya no hay rastro de sus almas, se han desvanecido. -Aquello significaba que posiblemente fueron devorados por un huevo de kishin o por las mismas brujas.

    -¿Cómo ha sido posible? ¡Hay que hacer algo!

    -No es tan fácil Kid-kun. Sospechamos que Baba Yaga ha hecho contacto con ellos. Pero Soul y Maka no informaron nada al respecto. Es una bruja muy poderosa. Tal vez ya sea demasiado tarde.

    -No puedes decir eso. Enviaré un escuadrón ¡No! Yo mismo iré a buscarlos.

    -No es mala idea ¿Pero quién se hará cargo de Makenshi? -señaló Stein.

    Kid miró al científico y por instantes creyó haber percibido esa extraña mirada que siempre le había molestado. Era como si en secreto se hubiese salido con la suya en algún plan tétrico.

    -Stein tiene razón. –intervino Shinigami-sama. –Tu misión, aunque no lo parezca es muy muy importante. Pero, también es vital hallar a Maka y a Soul. Por ello, he decidido enviar a Black Star y a Ángela para buscarlos. Black Star y Tsubaki están por completar todo su desarrollo y Ángela es una bruja muy fuerte, joven, pero, fuerte, incluso más que Chrona, debido a que ella no vio interrumpida su habilidad natural. Mifune también estará con ellos, por lo que tengo confianza de que lograrán salir bien de su misión.

    Kid asintió. -Bien, supongo que nada de esto lo debe de saber Chrona.

    Shinigami afirmó. -Preocuparla sólo la alterará más y facilitará que exista cierta inestabilidad en su alma, facilitando que cualquiera le haga mal. Ella quiere mucho a Maka y, suponiendo que Baba Yaga sea la responsable de la desaparición de Albarn y Evans, tal vez hasta las brujas ya buscan la forma de hacerle saber que si ella no se entrega, le harán daño a su mejor amiga. Baba Yaga tiene el don de leer el corazón y la mente de los demás.

    Stein, dejando escapar una bocanada de humo, dijo. -Y de negociar.

    -A estas alturas ya debe de conocer por medio de Maka la relación tan estrecha que existe entre ellas. No dudo que quiera aprovecharse de ello.

    -De tal palo tal astilla. Igual que Medusa. Entonces, ¿será cuestión de esperar a que proponga la negociación? –esto lo dijo Kid de forma ácida.

    Su padre respondió. -Aquí esperaremos, pero, Black Star es muy impaciente, por lo que él ya estará en Rusia dentro de una cuantas horas.

    -Hmp… -Kid no estaba muy convencido.

    -Hijo, debes estar al tanto de Chrona-san. Las brujas ya desataron la guerra entre ellas y eso será caótico, no sólo para nosotros, sino para el mundo entero. Si es verdad que Morgian busca resucitar a Samael para ganar la batalla final, ella necesitará de Chrona-san, por ser ella la portadora de la sangre negra. Eso y sumados a que aún hay ondas de locura por todas partes… uf... Sólo fortalecerá más a ese demonio.

    Kid apretó el puño. Se sentía avergonzado y Stein lo descubrió cuando el muchacho bajó la mirada e hizo una reverencia de respeto. –No te fallaré padre.

    Shinigami asintió, se veía neutral detrás de aquella máscara, pero, el Dios jamás era lo que aparentaba. –Stein, podrías dejarnos a solas. Tengo que hablar con mi hijo.

    El profesor hizo una reverencia de respeto y se fue.

    Cuando padre e hijo se quedaron a solas. El ambiente dejó de ser para este último algo incomodo y asimétrico.

    -Bien, Kid-kun ¿Cómo te ha ido en realidad? –comenzó el Dios Muerte. –Pensé que sería un trabajo fácil hasta este momento, pero, noto en tu mirada que hay problemas… Dime, ¿Acaso Chrona-san tiene inconvenientes? ¿Son Liz y Patty? Pensé que les había alegrado tenerla de visita…

    -No… No es ella ni Liz ni Patty… Soy… Soy yo…

    -¿A Kid-kun no le cae bien Chrona-san?

    Kid se sonrojó sin poderlo evitar, mas, de inmediato lo disimuló. -No, claro que no…

    -¡Kid-kun! ¿Por qué tienes que ser tan difícil? Hace mucho tiempo me habías dicho que ella era “extremadamente asimétrica”, pues, cómo no iba a serlo, si su madre la maltrataba y además estaba afectada de forma muy grave por la locura del kishin y Ragnarok. Pobre muchacha, tardó tiempo en recuperarse, pero, eso ya pasó y pensé que ya no te afectaría. Es más, creo que ahora ha mejorado un poquito. Incluso, creo que muchos envidiarían tu posición...

    Kid se sonrojó más. -¡No es eso padre!… Yo… entendiste mal…

    Shinigami continuó. -Chrona antes era una delgaducha e infeliz pequeña que provocaba en la gente sólo escalofríos. Pero, gracias a una buena alimentación, al ejercicio sano y a mucho cariño por parte de Maka y sus amigos, ella es ahora una muy hermosa joven. Deberías ver lo que se recibía en el escritorio de ella: ramos de flores, chocolates, osos de peluche… Creo que algunos de ellos fueron de Spirit, pero, no le digas a Maka. Incluso, creo que desde que contraté a Chrona, veo más a Justin-kun por aquí.

    Kid estaba rojo por los nervios y, aunque trataba de ocultarlo, también por lo celos.
    -En realidad padre, no me interesa saber lo que sucede con esos bakas. -se controlaba. –Yo, sólo dudo de ser el adecuado para seguir protegiendo a Chrona, es todo.

    Shinigami-sama ladeó la cabeza... “Toing”.
    -¿Por qué razón piensas eso?

    Kid se encontraba sereno, sin embargo, por dentro bullía. Avergonzado se confesaba tener pena de revelarle a su padre sus sentimientos. Él sabía que un shinigami sólo era capaz de enamorarse una vez en la vida y él ya lo había hecho. Lo que sentía por Chrona era insulso, hasta vulgar para un Dios como él.

    -Kid-kun, yo no me opondría si de pronto te sintieras atraído por la joven Makenshi. Creo incluso que eso sería algo muy natural. Sólo te pediría que estés muy seguro y que tuvieras cuidado de no romper su corazón y tú el tuyo.

    -Padre… el mio ya está roto.

    Shinigami-sama volvió a ladear la cabeza, esta vez para el otro lado… “Toing”.
    -Ahora que recuerdo… En tus cartas me mencionabas mucho a una joven llamada Mirara. Esperaba ansioso poder llegar a conocerla. ¿Qué pasó con ella? En tu última noticia me avisabas que la traerías a Shibusen para presentármela. Creía que el asunto era en serio.

    A Kid le daba coraje recordar aquellas cartas. Todas ellas habían sido escritas con gran felicidad y lo más simétricamente posible. Había creído ilusamente que ese sueño jamás terminaría. En esos instantes, deseó tenerlas para romperlas.

    -¡Eso fue un error! -respondió cortante Kid.

    A la muerte pareció haberle tomado eso por sorpresa.
    -¿Quieres hablar de eso Kid? Creo que deben existir muchas dudas al respecto.

    Kid negó con la cabeza y le sonrió a su padre. –No, está bien así. Eso ya es pasado. Creía arrogantemente que era inmune a los encantos de Chrona… Me equivoqué… Pero, son sólo eso… Encantos… No negaré… -el joven shinigami hizo un tremendo esfuerzo para no sonrojarse mientras lo decía. –No negaré… que… que antes me parecía muy… muy muy asimétrica… aunque… ahora…

    Shinigami-sama miró atentamente a su hijo a través de los agujeros redondos y oscuros que tenía por ojos. -Kid-kun, nadie debe subestimar el poder de una bruja, ni siquiera un shinigami. Aunque estoy seguro que Chrona no ha de ser consciente de ello como lo están Ángela o Kim de sus poderes.

    -No sé de Ángela o Kim… pero, de Chrona… -Kid lo estuvo pensando con cuidado. –Nunca antes me había sentido así.

    Shinigami suspiró. -Hijo, debemos hablar de esto, creo que te sientes incomodo con tu misión por los efectos que produce Chrona-san, pero, eso es normal. Sobre todo, al estar todavía latentes en el mundo las ondas de locura, incluso aquí en Shibusen…

    -Sí, lo sé…

    -Recuerda que todos, absolutamente todos, tenemos algo de maníacos en nuestro interior, eso puede significar el último grano de arroz que desequilibre la balanza…

    De pronto el celular de Kid comenzó a sonar con la musiquita de "Kiss my eyes lay me to sleep", de Afi. El joven checó el número en la pantalla, era Liz.

    -Liz, ¿qué ocurre?

    Shinigami miraba muy curioso a su hijo, aún no entendía cómo funcionaban esos artilugios tan extraños. Era increíble que ya las personas, sin necesidad de magia, pudieran comunicarse a largas distancias. A él le gustaría tener uno, pero, siempre se le olvidaba comprárselo.

    Se escuchaba mucho ruido desde el celular.

    -¿Qué? ¿Qué? No… No te entiendo… ¿Dónde están? ¡Grrrr! ¡Patricia Leonora R. Thompson deja de gritar incoherencias y dime de una vez qué rayos está pasando! Sí, aja… Pásame a Liz… ¿Qué es todo ese ruido? ¿Qué están haciendo? ¿Cómo que están en la moto? ¿Lloviendo? ¿Afuera?

    Shinigami-sama sabía que cuando Kid llamaba a las hermanas por su nombre completo era porque lo habían sacado de quicio. Pocas veces sucedía con esa magnitud. Por ejemplo:

    Patty: muy normal
    Patricia: no tan normal
    Leonora: precaución
    Patricia Leonora: mucha precaución
    Patricia Leonora R. Thompson: ¡olvida la precaución! ¡Huye!
    ¡Thompson!: ¡Peligro! ¡Extra peligro!

    Hubo sólo unos segundos de silencio. Al parecer Patty-chan ya se había calmado, hasta que…

    -¡Qué! ¿Cómo pasó? ¿Cómo que se volvió loco? ¿Dónde están? ¡No está lejos! ¡Voy para allá! ¡No salgan de la ciudad! ¡No importa qué!

    -¿Qué ha pasado?

    -Algo muy grave. Ragnarok se volvió loco y ha secuestrado a Chrona. Al parecer se dirigen volando hacia las afueras de la ciudad.

    -Llamaré a Sid y a los escoltas. Resguardarán la metrópoli. Kid… ¡Kid! ¡Espera!

    Kid salió corriendo del Shibuen sin escuchar a su padre o premeditar lo peligroso que aquello podría ser.

    En instantes, él ya estaba afuera del edificio sobre Belcebú en busca de Chrona. Sólo cuando había alzado al vuelo, se había percatado que era de noche y que la tormenta que se había desatado se había intensificado.

    El shinigami sintió una gran angustia. -Ojalá no sea tarde.- expresó.


    Continuará…


    Eso sería todo por el momento, en unos días publicaré el capitulo completo. Gracias por visitar esta historia, mil mil mil gracias y muy prontito nos vemos.
    Por fa!... Djeen rewies!!!
     
    Última edición: 23 Enero 2024
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    catblack

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    LOVE SIMETRÍxASIMETRIS (KIDxCHRONA)
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    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    55
     
    Palabras:
    5496
    Hola!! Aquí estoy con la siguiente parte, espero que les agrade lo que viene a continuación. Me alegra que vayan siguiendo esta historia, por lo que me esforzaré más para avanzarle jejeje!!... también ya saben, sugerencias, observaciones u otra cosas siempre serán bienvenidas para mejorar este fic. Bueno sin más, los dejo con esta parte. Muchas gracias a todos!!!...
    Por fa! Dejen rewies...


    (Los personajes de Soul Eater no son mios sino de Atsuhito Okhubo (como se escriba, lo investigaré bien), pero uno que otro de aquí sí que los son)
    Mil besotes!!!



    CAPÍTULO VIII

    EL QUE NADA DEBE A NADA TEME…
    A MENOS QUE SE PADEZCA DE ALGUNA FOBIA


    Parte 2


    -Debo obtener al Kishin. Debo… Debo ir hacia el Kishin…
    Sólo así seré libre…

    Chrona Gorgon volaba por los cielos nocturnos hipnotizada por las pesadillas. Sus alas negras se expandían, cual si fuesen las de un murciélago. Los ojos soñadores de ella brillaban serenos, mientras Ragnarok la seguía elevando. La tormenta no intentaba construir una barrera para impedirle escape alguno, ni las heladas agujas de agua conseguían que la joven Maken despertara.

    -Debo obtener al Kishin… Debo… Yo debo… Yo debo ser libre…
    Se susurraba la muchacha.

    Chrona no era consciente de lo que sucedía. Ella dormía en tanto Ragnarok la llevaba a las afueras de la ciudad. No obstante, tanto técnico como arma, estaban conscientes dentro un espacio onírico distinto. Ragnarok actuaba de acuerdo al encantamiento que lo había apresado y Chrona seguía la voz femenina que aparecía constantemente en sus sueños. Baba Yaga la estaba llamando.

    -Debo… Debo ser libre…

    -Sí, querida mía. Debes serlo y para lograrlo debes volver con los tuyos. No sabes cuánto te he estado esperando.

    En los sueños, Chrona corría decidida a confrontar a quién la llamaba. Su mente se desplazaba hacia un corredor de piedra fría y nebulosa que no parecía tener fin. Poco a poco comenzaba a sentir la desesperación. Estaba desnuda y tenía frío.
    Por cada paso, la niebla se densificaba, por lo que, cuando no halló más que las rocas de los muros, optó por gritar y exigir la presencia de aquella que la nombraba.

    -¡Ya basta! ¿Qué quieres de mí? ¿Por qué haces esto?

    La voz de Baba Yaga sonó más lejana. –Sólo serás libre, querida, si rompes con las cadenas que te atan. Si no te liberas, él te hallará y ni yo ni nadie podrá protegerte. Debes llegar a mí.

    Chrona gritó más fuerte. -¡Baba Yagaaaa! ¿Dónde estás?

    -Él te encontrará. Tienes que romper con esas cadenas. Sólo así podrás liberarte de él.

    La niebla cubrió a Chrona. -¿Cadenas? ¿De qué hablas?

    La voz de Baba Yaga sonó por última vez. -Él vendrá por ti si no actúas antes. ¡Libérate! ¡Tu sangre es la clave!

    -¡No! ¡Espera!

    Chrona siguió corriendo. Entonces, sintió que alguien la seguía y las pesadillas la alcanzaron, cegando casi por completo su trayecto.

    -¡Abuela!


    EN LA REALIDAD…

    Kid al fin había encontrado a Chrona, sin embargo, la tormenta extrañamente se había vuelto a intensificar y eso le impedía seguir su velocidad.

    -¡Chrona! –gritó, mas, la muchacha no le respondió.

    A lo lejos, Kid, luchando contra la tormenta, observó que la muchacha parecía una muñeca de trapo siendo arrastrada por los vientos. Sin duda Ragnarok era el total responsable de aquello. Como en aquellos pasados ocho años cuando se habían enfrentado en el barco fantasma o cuando…

    Las alas negras de Ragnarok atravesaban la lluvia. Eran majestuosas y temibles. El demonio negro tenía en ese momento la forma de un dragón. Este rugía y el sonido hacía vibrar ondas, para despejar las corrientes de aire y darles mayor velocidad, la espada endemoniada estaba dispuesta a llevarse a la joven lejos de Shibusen.

    -¡No lo permitiré! –rugió Kid y aceleró la velocidad. -¡Ragnarok!

    La criatura pareció escucharlo, así que rugió más fuerte y los vientos de la tormenta se intensificaron atacando a Kid. No obstante, este se defendió y salió triunfante.

    -¡Qué rayos ocurría!

    -¿Desde cuándo Ragnarok era capaz de ese control? A menos que…

    Kid recordó que las brujas de mayor jerarquía eran capaces de afectar a la naturaleza, por lo que supuso que podría ser Chrona quien en realidad huía…

    -¡No! ¡Eso no podía ser!

    El joven recordó la dulce sonrisa de la muchacha, sus ojos tristes y el coraje de su bella voz cuando le afirmó no volver a ser usada por las brujas.

    Kid no dejaría ir a Makenshi, además, sabía que Chrona no era capaz de ejercer ningún poder de brujería. Estaba tan seguro de ello, la belleza de su sonrisa no podía ser falsa. Chrona le devolvió la confianza en los demás. Sabía que esta la había perdido lentamente a lo largo de sus ocho años de trabajo en cubierto, en tierras de inmortales e inmortales, mas, la joven Gorgón le hizo volver a creer que no todo estaba dicho. No sabía el por qué, sólo lo sentía y temía ser él quien no fuese digno de inspirar algo así, puesto que le había prometido a la muchacha que nadie nunca más la obligarían a hacer algo que ella no desease. Tenía que confiar en Chrona… Tenía que… Deseaba hacerlo…

    Ragnarok volvió a rugir y a atacar con los vientos ahora arrojados por sus alas. Por momentos estos habían desequilibrado a Kid en Belcebú, pero el shinigami siguió manteniéndose al vuelo.

    Hubiese sido de gran ayuda haber traído consigo a Liz y a Patty, pero, no hubo tiempo que le permitiera buscarlas a ellas primero. Sabía que había actuado con imprudencia, él mismo se lo reprobaba.

    -Chrona. -susurró.


    EN TANTO…
    EN LAS CALLES DE DEATH CITY…



    -¡Allá están! ¡Da la vuelta hacia la derecha! ¡Pronto saldrán de la ciudad! –gritó Patty señalando a las dos figuras que se elevaban por los cielos.

    Liz conducía la motocicleta mientras su hermana, con su asombrosa vista, a través de unos binoculares, les seguía el trayecto sentada atrás de ella.

    -Debemos arriesgarnos. –comenzó Liz. –Kid saldrá de la ciudad y nosotras debemos estar allí para él.
    No será fácil rescatar a Chrona ni a Ragnarok. Lo más posible es que ambos estén bajo un hechizo.

    -¡Vamos one-chan! ¡Más rápido! –instó Patty. – ¡Kid ya está saliendo de la ciudad!

    -¡Sujétate Patty!

    -¡Huaaa! –por poco Patty salía desprendida de la moto con los brazos extendidos y los ojos redondos y en blanco.

    La motocicleta pareció salir volando tras haber aumentado en turbo la velocidad.


    A LAS AFUERAS DE LA CIUDAD

    El dragón negro había aterrizado en el desierto para confrontar a Kid. Al llegar éste a tierra, el dragón rugió, se puso en alto y se adentró en Chrona para ser usado por su técnico, provocando un tornado de lluvia, arena y energía rosácea alrededor de ellos. La joven, con los pies descalzos en la arena, no tardó en formar sobre su mano a la espada demoníaca y en extender sus hermosas alas de murciélago. La espada ya no era un arma gruesa y de gran volumen, sino una espada arwen* con el acero negro, cuyos grabados eran extraños y plateados. Asimismo, en vez de poseer una boca roja para desatar sus gritos mortales, esta era una exquisita gema azul que brillaba con intensidad en el centro de la bigoreta.

    -¡Chrona! -la voz del shinigami sonó fuerte para hacerla despertar del hechizo. Sin embargo, parecía ser inútil. -¡Reacciona!

    La lluvia caía sobre ellos.

    La joven, con una mano sobre el brazo que sostenía la espada a lo alto, miró a Kid. Hizo atrás sus cabellos con un soberbio movimiento de cabeza y sonrió malignamente. Sus ojos azules se volvieron negros, eran como la tormenta turbia que los estaba azotando, no obstante, había un brillo escondido, igual al de los relámpagos que rompían el cielo a la lejanía.
    -Shinigami-kun. –comenzó la muchacha, quien parecía enajenada. -¿Sabes dónde está el infierno?

    Kid abrió los ojos con sorpresa. Aquella frase era la misma que ocho años atrás le había dicho cuando se habían enfrentado por primera vez.

    -¿Sabes dónde está el infierno? –preguntó de nuevo Chrona con voz apagada.

    -No… -se atrevió a responder el joven. –No lo sé Chrona.

    La joven levantó un dedo y lo dirigió a su frente. -Aquí… En mi cabeza. –respondió.

    Kid sabía que se enfrentaría a ella. No quería lastimarla. Tenía que hallar el modo de hacerla volver.


    EN LA MENTE DE CHRONA


    Los muros del pasillo se transformaron en niebla oscura. La joven se quedó paralizada al no hallar lugar a dónde más correr. Al principio sintió miedo. No reconocía de inmediato que aquel fenómeno eran sus pesadillas. Mas, al ir percibiendo la voz de Medusa como un eco, supo que tendría que enfrentar aquello sin dudar.

    -No podrás hacer nada por ella. Tu amiga Maka y su bebé deben estar muertos.
    Baba Yaga no toma prisioneros.

    Chrona sintió un gran dolor en su pecho. Por su culpa su amiga y Soul podrían…

    -¡No! ¡No te voy a creer! –gritó Chrona.

    -Haz lo que quieras. –seguía la voz de Medusa. –Pero, cuando descubras que tu esfuerzo ha sido inútil. Te habrás dado cuenta que sólo has empeorado la situación.
    ¿Qué no entiendes que yo sólo he estado buscando tu propio bienestar?
    Pese a todo… yo siempre seguiré siendo tu madre…

    -¡Déjame en paz! ¿Por qué sigues haciendo esto? ¿Por qué sigues en mi cabeza?

    Chrona, tratando de controlar su ira, invocó a Ragnarok. Este en su forma de espada vikinga no exclamó nada cuando se halló en su mano, algo que se le hizo extraño a la joven y la hizo preocupar más.

    -Mi pequeña y tonta Chrona… Tarde o temprano vas a descubrir todo lo que realmente he hecho yo por ti. Jamás podrás alejarte de mí. Yo fui quien te dio la vida.

    -¡Mi vida! –comenzó Chrona. -¡Mi vida jamás te la he pedido! ¡Hubiese preferido la muerte mil veces que ser tu hija!

    La niebla se acumuló frente a Chrona y apareció la forma casi deforme de Medusa, quien le sonreía maligna.

    -Formas parte de mí. Siempre estaré a tu lado. Mientras tú vivas, yo seguiré existiendo en este mundo.

    Medusa lanzó un golpe contra Chrona, mas esta resistió el ataque al mandar un grito de la espada endemoniada. Pronto se lanzó contra la bruja.

    -No permitiré que vayas con Baba Yaga. –dijo entre carcajadas Medusa.

    Chrona luchaba también por no perder los estribos. La sangre negra corría frenética por sus venas. Sabía que Medusa quería hacerla perder el control.


    EN LA REALIDAD…

    Chrona se lanzó contra Kid y antes de que el filo de la espada recayera sobre el rostro del shinigami, éste había podido predecir el movimiento y sujetarle con las dos palmas. De cerca, el muchacho había logrado ver la mirada perdida de la maken. Kid no sabía qué pensar exactamente, su iris azul era oscuro, demasiado oscuro, como si estuviera vacía… ¿Quién estaba bajo la posesión de quién?

    Chrona o Ragnarok, quien fuese, había sentido la resistencia de Kid, por lo que éste podría librar la batalla aún sin Patty y Liz a la mano. Ante ello, la espada endemoniada emitió una extraña onda para desestabilizar al shinigami. La gema azul había intensificado su brillo, sin embargo, Kid la resistió estoicamente. Se desvaneció y llegó a la muchacha para golpearla y mandarla lejos con sus asombrosos movimientos. El ataque no había sido de cuidado, por lo que ella se levantó lentamente.

    -Si tuvieras poder… ¿Qué harías con él?... Métete conmigo y sabrás lo que es el dolor. -Respondió la muchacha mientras volvía a sostener con fuerza la espada.

    Kid tuvo la sensación de que tal vez la joven estaba viviendo un recuerdo. Una sonámbula soñando y reviviendo el pasado.

    Chrona fue maniobrando la espada, acercándose con lentitud, hasta que atacó de nuevo de forma inesperada. En segundos se había desvanecido y luego aparecido atrás de Kid para golpearlo y tratar de cortarlo. No obstante, Kid lo había impedido. Los movimientos de Chrona eran asombrosos, exactos y escalofriantes. Sin duda, pensó Kid, no era sólo porque estuviese poseída por la sangre negra. Chrona era una espadachín nata. Su padre le había dicho que pese a su timidez y recuperación, era algo inherente en su capacidad para usar todo tipo de armas con filo. Su madre, Medusa, la había creado con ese propósito, por lo que era única, un genio del sable, no había nadie en el mundo que pudiera igualarla.

    La tensión subió de volumen y Chrona, o lo que la poseía, intensificó los gritos de la Maken y al mismo tiempo salieron de su espalda otras dos espadas que atacaron al joven. Kid esquivó los ataques que fueron tras él y se desvaneció varias veces para evitar ser golpeado. Tres sables buscaban cortarlo en pedazos. La joven de cabellos rosados era peligrosamente hábil. Una espada golpeaba, mientras la otra cortaba y la tercera distraía al oponente, luego a la inversa. Ninguna vacilaba su ritmo sincronizado. Death pensó que si no fuese por sus habilidades natas estaría gravemente herido, internamente se admiró de Maka una vez más por haber sobrevivido dos veces a Gorgón.

    -¡Chrona! –gritó el shinigami al esquivar otro ataque y alejarse saltando.
    Kid sabía que no podía seguir evitando la pelea.

    -¿Sabes cómo logre que Ragnarok fuese una Schyte Death? –preguntó Chrona entre ida y no.

    Kid no dejaba de observarla para hallar un punto débil.

    -Medusa-sama… Medusa-sama… jejeje… Jamás volvió… Ella… Ella perdió la cabeza. -Y luego, aquella hermosa sonrisa que el joven recordara volvió a ser maligna.

    -Chrona… -habló Kid sintiendo escalofríos por la columna vertebral. -¿A dónde planeas ir? -
    Necesitaba tiempo para pensar qué hacer.

    Por instantes, se asomó un brillo de lucidez por parte de la muchacha…
    -Yo… Yo… Yo quiero ir… Yo quiero ir… Quiero ir por Maka… Ella… Soul… su bebé… Les harán daño si no voy…

    Los temblores ya dominaban sus manos, su cuerpo y sus piernas. Chrona parecían entrar a una especie de ataque… -Oba-chan me pide ir con ella, sino… él irá por mí… y… y… yo… no podré hacer nada…

    Pero, la oscuridad volvió cuando ella gritó desgarradoramente, sujetando a la espada con ambas manos. Sus alas se extendieron, luego encogieron para volver a entrar en ella.

    -¡Soy Chrona Gorgón! ¡Soy la Maken oscura! ¡La espadachín demoníaca! ¡Y nadie me impedirá ir con él!

    El alma de ella se expandió y alzó las arenas.

    La makenshi arrojó más gritos y esta vez fueron las tres espadas las que emitieron enormes ondas. La gema azul brilló con más intensidad. Kid, al recibir el impacto, se tapó los oídos, creyó que le estallaría la cabeza. Su alma se había debilitado, provocandole dolor y confusión.

    -Tengo que llegar al alma de Chrona… ¿Pero cómo?

    ¿Y si aquella no era Chrona? ¿Y si aquello era la sangre negra?
    Usando su don para ver almas, pudo saber que el alma de su amiga estaba atrapado en una especie de trampa onírica, al igual que la de Ragnarok, sólo que él tenía ventaja porque era como un sonámbulo. Es más, era el arma quien manipulaba en esos momentos el cuerpo de la joven de forma inconsciente y esta era...
    Debido al encantamiento que les habían arrojado a ambos, los dos habían perdido la noción de su identidad, Ragnarok creía que era Chrona y Chrona tal vez era… no… no estaba seguro… ¿Acaso Chrona podría ser la espada?

    Chrona volvió a atacar y esta vez ella se hirió el antebrazo para dejar salir la sangre negra, esparcirla por el aire y a voluntad de la joven convertirlas en agujas, para perforar al shinigami. Kid sólo fue esquivando los ataques mientras observaba la forma de la espada, sin duda, esta era totalmente diferente a Ragnarok… pero, ¿los gritos? ¿de dónde salían si no tenían boca? ¡La gema azul! Además, eran del mismo color de ojos que los de ella.

    Todo este problema se debía a que el encantamiento estaba haciendo afectando la sangre negra y por ello ambos tenían esa actitud tan confusa como peligrosa. Kid sabía que la sangre negra era como una entidad sin mente ni alma, pero, era capaz de afectar a la mente y al alma de otros sólo con el más mínimo contacto. Chrona se hirió más y cuando la sangre negra se desvanecía para volver a su dueña, otra porción más de ella salía para volver a a convertirse en un arma o un escudo a favor de la portadora. El tenebroso líquido era usado por la muchacha a su antojo, masa en sus manos, producto e imagen de su mente enferma. Chrona era ella misma un arma mortal y nadie, ni Kid, podría vencer aquello.

    Kid pensó rápido, para llegar a detener la sangre negra, necesitaba llegar al alma de Chrona… Entonces, su brillante mente le dio una respuesta a su problema. Era peligroso, aunque, podía lograrlo. Además, era mejor que dejar a que Chrona llegara a las brujas y él muriera.

    Chrona, con los ojos perdidos, siguió atacando con las espadas, su sangre derramada que cobraba formas de agujas o estrellas y su hermoso cuerpo, que se desenvolvía con suavidad y fuerza, golpeaba, pateaba y saltaba.

    Kid logró su plan… Luego, comenzó a correr contra la joven mientras por su cuerpo acumulaba energía. Incluso, las agujas de shinigami salieron de sus brazos y espalda y estas canalizaron el poder que necesitaba para aumentar la velocidad, llegar a la maken y propinarle un golpe para dejarla inconsciente… Aunque esto no funcionó, porque la muchacha ya lo estaba. No obstante, ese no era el plan principal de Kid, así que se lanzó y, evitando los ataques de la espada, peleó cuerpo a cuerpo con la hija de Medusa.

    La agilidad de Chrona era soberbia, Kid no sabía si era porque estaba bajo el control de algún hechizo, de Ragnarok, o porque así era su estilo de pelea. Como fuese, evitaba pensar en ello al considerarlo, pese al caos, muy… ¡simétrico!

    -¡Ya está! –Kid enfrentó a Chrona e hizo que ella al fin lo hiriera en el pecho. La espada rasgo la chaqueta negra, las impecable camisa blanca y luego su pecho fuerte y masculino. La sangre roja oscura salió a borbotones, Kid escupió sangre y sus ojos se abrieron hasta hacer su iris más pequeño. Su sangre, al ser divina, podía despejar la manía de Chrona y de esta manera ella podría darse cuenta de lo que ourría. La sangre negra podría contaminar la de cualquier ser divino, no obstante, la de un shinigami, resistía más. Rápido tomó la espada y provocó que la herida de él se profundizara, la brillante y escarlata sangre del shinigami había bañado la espada en su filo… Los ojos de Chrona seguían sin brillar.

    ¡Chop!

    Chrona había logrado golpearlo con el puño y mandarlo lejos. No sólo era buena espadachina, sino también buena adversario en el combate cuerpo a cuerpo.

    Cuando Kid se incorporó del suelo halló el momento indicado para acometer su plan. La lluvia le pesaba al cuerpo, sin embargo, eso era nada comparándolo con lo que pronto se avecinaría. Kid acumuló la energía necesaria para llevar a cabo su ataque, su alma se expandió al instante y de su cabello negro y mojado se divisó una línea blanca completa alrededor de su cabeza y otra a la mitad. Se veían difusas, pues, todavía no era como su padre, mas, estaba seguro de que se encontraba sobrepasando a Chrona. El dorado iris de Kid también aumentó su brillo y sus ojos simularon ser dos siniestros soles enfocando a las tinieblas.

    Chrona, pese a la posesión, caminaba como una diosa sin soltar la espada. Sólo en ese momento Kid se había percatado que la joven no llevaba nada puesto, más que un camisón largo y blanco. La lluvia pegaba la tela a la delicada silueta de la bruja, revelando aquello que por mucho tiempo había estado oculto por vestidos largos y negros. El cabello rosado y cortado en capas se adhería a la hermosa forma de su cabeza, su cuerpo níveo lucía más esbelto, era una efigie de mármol vuelta a la vida por las gotas de lluvia, que en esos instantes brillaban como diminutas gemas, sólo para cautivar los ojos fríos del shinigami y bajar su guardia.

    Kid dejó de pensar en la espada, el agua cayendo por su rostro y la oscuridad que los rodeaba, incluso, en su oportunidad para llegar a Chrona.

    Junto al olor de la tormenta y la sangre se unió el aroma del alma de las rosas. Un jardín rojo pareció florecer allí mismo, en medio del desierto. El filo de la espada se había vuelto escarlata…

    Se suponía que aquel problema ya lo había superado, la simetría ya no intervenía más en sus batallas. No desde hace mucho tiempo… ¿Qué pasaba ahora?... Sólo una idea había logrado pasar por la mente del joven Dios…

    -Per… Perfecta… -soltó en un murmullo cuando descubrió que estaba acabado.

    Chrona no mostraba humanidad en sus brillantes ojos oscuros, sólo locura y excitación. Sus labios se arquearon en una amplia y macabra sonrisa.

    -Adiós shinigami-kun… -dijo Gorgón mientras alzaba al aire la espada y luego la apuntaba hacia Kid.

    Un grito se había escuchado partir la noche en dos, al igual que el filo de una espada atravesar a un cuerpo.


    Kid tenía los ojos desorbitados. Aquello había sido terrible. ¿Cómo había podido hacer eso?
    La muchacha gritó. La sangre negra llegó a la arena y se mezcló con la lluvia, antes de desvanecerse. Aquel líquido era imposible de encapsular, a menos que se usaran artilugios mágicos y alquimicos, o seres tan fuertes como un dios.

    La sangre del joven shinigami había funcionado, logró despertar a Chrona y ponerla al tanto de la situación. Ella, al descubrir lo que iba a ocurrir, no tardó ni un instante en poner al joven dios lejos de su ataque. Había protegido a Kid infiriéndose a sí misma el daño que estaba destinado a éste. Ragnarok, tras el ataque, perdió total conciencia de sí.


    Kid no podía entender tan rápido cómo las cosas habían ocurrido. Estaba en shock tras ver lo que la joven se había provocado. Una rajada oscura había salido de su interior para atravesarla y herirla.
    Chrona desapareció el arma de su interior al igual que lo había hecho con las otras dos que atacasen a Kid. La otra arma, la de la gema azul, se desvaneció al momento del despertar de la Maken.

    -Kid… ¿Es… estás… estás bien?...
    Preguntó la Maken. Sangre negra salía de su boca.

    Sólo en ese momento, Kid había podido reaccionar. –Chro… Chrona… Tú…

    La herida de la chica estaba entre su vientre y busto. La sangre negra emanaba todavía. Aquello significaba que Ragnarok no estaba consciente y que la espadachín se estaba desangrando. El elixir maldito era capaz de cerrar las heridas sin importar que tan graves fuesen, pero, si Chrona o Ragnarok eran lastimados al mismo tiempo en un punto vital, esta no reaccionaría con rapidez para curarlos a tiempo. La Maken conocía muy bien su cuerpo, por lo que había sido precisa en su ataque.

    Kid sintió que los huesos se le helaban, tuvo miedo, angustia, por momentos creyó enfrentarse al pánico por primera vez en toda su vida. Sin embargo, reaccionó rápido y disipó aquello para llegar a la joven.

    -¡Chrona!

    Ella no dejó que Kid se le acercara; rápido, cubriendo con su mano la herida, retrocedió, sacó sus alas negras y salió volando para alejarse de él.

    La lluvia no cesaba.

    Kid sacó de su mano derecha a Belcebú y salió en su persecución de nuevo. La herida de él tampoco había sanado totalmente, es más, le dolía a causa de la sangre negra que se estaba introduciendo en él como veneno. Mas, aquello no le importaba, lo único que tenía en mente el joven shinigami era alcanzar a Chrona, quien se tambaleaba a causa de la herida y la perdida de sangre. Kid pensó que en cualquier momento ella caería como un ave moribunda en medio de la tormenta.

    -¡Chrona!


    La joven no pudo más, sus alas estaban débiles.
    Al lograr ver entre la lluvia un oasis, se dispuso a aterrizar y esconderse, puesto que ya no podía continuar con la huida.

    Chrona cayó como un cisne herido, incapaz de haber podido controlar la velocidad de su trayecto. El impacto había sido desastroso, provocándose más heridas sobre su blanca piel y que más sangre negra se perdiera de ella. En el impacto se estrelló contra la arena, dio vueltas y luego quedó inmóvil sobre un gran charco oscuro, en medio de un jardín desértico y muerto.

    -¡No! –gritó Kid desgarradoramente.
    Ni siquiera había aterrizado a Belcebú cuando saltó desde una gran altura para llegar a la muchacha.

    Chrona, a pesar del doloroso impacto, seguía consciente, y fue arrastrándose lentamente.

    -¡Chrona! –Kid logró llegar a ella, pero…

    -¡No! –gritó la joven y antes de que el shinigami se acercara más, había extendido su brazo para impedírselo.

    -¡NO TE ACERQUES MÁS! ¡NO! ¡NO POR FAVOR!

    Kid se había detenido en seco, pero, había quedado a poca distancia, incluso ya estaba hincado y la mano de ella casi le rozaba el pecho herido.

    Chrona estaba con la mirada baja, ya sentada con las piernas dobladas y con el brazo aún extendido hacia Kid para impedirle la cercanía. Sus alas estaban caídas atrás de su espalda, heridas y perdiendo la fuerza que las hacía tan intimidantes.

    -¿Sabes dónde está el infierno? –preguntó la joven, cuya voz sonaba quebrada. -Aquí… -la joven extendió más la palma que casi rozaba a Kid y le mostró la sangre negra. -Si me tocas… si me tocas… te condenarás…

    La lluvia caía sobre ambos. Los cabellos rosados de Chrona parecían una flor marchita sufriendo el tormento de aquellas agujas hechas de frío. Su cuerpo mal herido despertaba dolor al corazón, Kid pensó… ¿Cómo algo tan magnífico podía llegar a sufrir aquel daño? El agua que caía, con pena, intentaba lavar las heridas abiertas, y el camisón blanco de dormir había abandonado todo pudor para exponer la real y delicada naturaleza de la Maken. Pese a ser un arma demoníaca, una bruja, una proscribe del orden natural de las cosas, Kid siguió pensando que Chrona era y seguiría siendo lo más hermoso que jamás hubiese visto… Orden… ¿Qué era el orden en realidad?... ¿Cómo algo nacido del caos había podido conquistar de forma tan completa su fascinación?... Ahora lo sabía, Kid jamás dejó de fascinarse por Chrona… Aquel ser tan extraño, tan ambiguo… tan… tan único… Su supuesta asimetría jamás lo había insultado, jamás… ¿Por qué? ¿Por qué?

    Las imágenes de aquella niñita temblorosa y tímida llegaron a su mente. Aquella vez, hace ocho años, que frente a la pizarra de Shibusen le explicaba cómo era que funcionaba la selección de las misiones para los alumnos y maestros, Chrona parecía no prestarle atención, ¡qué despistada!... ¡qué molesto!... pero, jamás perdió él el interés por ayudarle… La forma en cómo consumía sus platillos en Shibusen, demasiado rápido, ruidoso, con los antebrazos protegiendo su plato igual a un preso, ¡Qué malos modales!... Aunque, podía comprenderlo… siempre había querido hacerlo, aún sin saberlo.

    -¿Por qué?... Pese a todo nunca querré destruirte. –dijo Kid.

    Su manía le impulsaba a destruir todo aquello que no fuese simétrico, perfecto, pero… entonces… ¿Por qué Chrona nunca le había inspirado eso?... ¡Qué incomodo!... ¡Qué incomodo era lo incomprensible!

    Hasta que lo supo… Su fascinación… su odio… su fascinación… su odio… su atracción… su atracción…

    Su odio… Chrona era la prueba más tangible de que la tristeza, la locura y el caos pertenecían a la vida. Muchos la había evitado, algunos la odiaron, otros la ignoraron porque ella les recordaba que el mal existía, no sólo afuera de su mundo sino dentro de él… Asimismo… Su fascinación… También era la señal de que el mal era y sería siempre en el mundo parte del todo y que este podría originar cosas y esencias tan terribles como hermosas… Su atracción… Que Chrona aprendía tanto de la maldad como de la bondad y que ambos en su conjunto eran el poder oculto de sus ojos de mar y cielo, la calidez de su sonrisa, la belleza de su rostro y de su cuerpo, el llanto y la risa de su voz… El equilibrio… La armonía...

    Era un milagro que ella existiera en este mundo…

    El corazón de Kid palpó con fuerza su pecho. Jamás lo había hecho bajo aquel efecto tan frenético, jamás…

    Kid hizo a un lado la mano de Chrona para romper la distancia. La muchacha volvió a gritar que se alejara, pero, él se negó a escucharla. Se acercó, la atrapó con sus fuertes brazos y la atrajo a su pecho herido. Chrona se rehusaba a ser presa de su cuerpo, mas, él insistía con sujetarla. En tanto, aún sabiéndolo, las sangres de ambos de mezclaban. Chrona intentaba alejarlo por ser consciente de aquello. Kid la abrazaba más fuerte… ¿Acaso la locura de la sangre negra ya lo había marcado?... ¿Quién en su sano juicio persistiría en beber veneno?... Sólo un loco o alguien que desease la muerte más que a la vida…

    -¡Déjame Kid!

    -Basta Chrona… -dijo Kid con voz suave. –No importa cuánto digas. No te dejaré. No te dejaré jamás.

    La pelirrosa abrió los ojos asombrada y sintió deseos de llorar, sus alas fueron adentrándose lentamente en ella. –No… No tienes idea de lo que dices…

    -¡Escucha! –ordenó el shinigami. –Yo te voy a proteger, pero, necesito que confíes en mí…

    Chrona lloró. -Kid… No hagas promesas que no serás capaz de cumplir… Por tu bien… Te lo ruego…

    El muchacho pareció molesto. Tanto, que la obligó a mirarle a los ojos. -¡Jamás! ¡Jamás vuelvas a decir que soy incapaz de cumplir con mis promesas! ¡La palabra de un Shinigami es parte de su alma! ¿Entiendes?

    Chrona lo miraba asombrada, tampoco había podido evitar ser una vez más víctima de aquellos ojos dorados que brillaban con furia y algo más que le resultaba completamente desconocido y digno de temer. Las alas de ella se habían desvanecido y en su espalda desnuda se formaron dos bellas lunas en cuarto creciente color rojo, indicando que no estaban cicatrizando de inmediato.

    Kid, sin prepararla, cargó a Chrona, y ambos siguieron mirándose a los ojos sin que la lluvia fuera capaz de interrumpir aquel mensaje oculto. La joven se sujetó del cuello del shinigami, en tanto las manos de éste parecían disfrutar de su posesión. Lentamente, la joven fue perdiendo la conciencia, la sangre comenzaba a reaccionar, pero, la cicatrización de la herida mayor era demasiado lenta, por lo que el desangrado aún era de cuidado. Las heridas del shinigami ya habían cerrado, aunque sentía como la sangre negra aún quemaba.

    Kid, tras esto, hizo aparecer su capa de sombras y se envolvieron para mantenerla a ella caliente, cubrirla de la lluvia y detener el sangrado. Belcebú sólo esperaba en el suelo a ser montado una vez más por su dueño, y cuando éste lo halló entre la arena mojada, rápido, salió al vuelo hacia Death City.

    Oculta entre la maleza muerta del Oasis, Phobia miraba con atención cómo el hijo de Shinigami-sama se llevaba a Chrona de vuelta a Shibusen.

    -Hmp. –expresó con malestar. –El plan ha fallado. Debo comunicárselo a Baba Yaga. Ese tal Kid sí que será un problema.

    La lluvia y la arena disipaban la sangre negra de Chrona y la roja oscura del shinigami.


    Continuará…

    * Aclaraciones: la espada de arwen, como es Chrona, es igual a la que usa precisamente Arwen en el Señor de los Anillo: la comunidad del anillo, cuando la elfa salva a Frodo de los Asgur. Le puse así porque no pude encontrar el nombre real de ese tipo de espada. Bien, sin más, muchas gracias por sus lecturas!!!
     
    Última edición: 23 Enero 2024
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    ¡HOLA! AQUÍ LES TRAIGO LA CONTI. ES LA PARTE FINAL DE ESTE CHAPER. ESPERO QUE LES GUSTE, PARA CUALQUIER COSA, OBSERVACIÓN, SUGERENCIA, COMENTARIOS, YA SABEN QUE PUEDEN DEJARME UN MENSAJE. MUCHAS GRACIAS POR SUS LECTURAS, ESPERO SUBIR PRONTO LA SIGUIENTE PARTE. OJALÁ CUMPLA ESTA HISTORIA CON SUS ESPECTATIVAS, AHORA SÍ, ME DESPIDO ENVIANDOLES MUCHOS ABRAZOTES!!!

    (Los personajes de Soul Eater no son mios, sino del maravilloso creador Atsushi Ōkubo... ehhhh!!! Lo escribí bien. ¡Qué barbara soy! ¿Cómo pude escribirlo mal...! Ggggrrrr!!! Para que me den un MEGA CHOP ZAPE!!! KYAAAA!!!!.. Pero no volverá a pasar. No señor!!!)


    CAPÍTULO VIII

    EL QUE NADA DEBE A NADA TEME…
    A MENOS QUE SE PADEZCA DE ALGUNA FOBIA…


    Parte 3

    Medusa se había burlado de ella muchas veces. Chrona lo había permitido porque ella no había sabido cómo lidiar con las humillaciones. Jamás había tenido una noción de lo que era bien, mal, algo correcto o incorrecto. Sólo sabía que había locura, dolor, soledad, que siempre faltaba y faltaría algo y que su castigo, sin cuestionarse el por qué, era el pagar por ese algo que era un faltante. No sabía a qué temer, sólo sabía qué temía, no sabía por qué odiar, sólo odiaba, no sabía qué era lo que le faltaba… sólo sabía que ella no estaba completa.

    Sólo odio, soledad, locura… era lo único que sentía y podía sentir… Y todo aquello que la hiciera temer era destruido…
    Nunca había conocido el amor expresado por una madre… Por ello… había asesinado a Medusa… O eso había creído.

    -Jajajajaja… -rió la bruja. -Mientras tú vivas, yo seguiré en este mundo.

    Chrona quiso negarlo, pero no lo hizo…Entonces, recordó las palabras de Shinigami-sama.

    -"Chrona-san… Pese a mi posición, mi poder no es capaz de llegar a todos los confines que construyen a este muy amplio y complicado mundo. Sin embargo, sí puedo ser capaz de entender por lo que atraviesas, ya que todo está conectado para hacer que las cosas funcionen de tal manera, incluso tú… Este mundo te ha abierto un espacio entre sus misterios y tú misión es ahora buscar la razón por la cuál ha decidido que permanezcas en él. Yo también tuve que buscar mi camino Chrona-san, no fue fácil y tampoco lo será en tu caso, pero, sólo hallándolo podrás estar en paz y disipar aquellos temores que no te han liberado. Yo estaré a tu lado, aunque sea un camino que sola tendrás que recorrer, te apoyaré.
    El mundo decidió que formes parte de él Chrona-san desde que naciste… Tus acciones serán la forma en cómo le atribuyas a esa decisión. Yo sé Chrona-san que la vida de ningún ser es en vano, ninguna, tampoco la tuya… Pero para entenderlo debes descubrirlo tú misma…”

    Chrona recordó a Maka… cuando ella llegó a su alma, entendió que otros mundos podían existir, incluso, que ella misma podía acceder a ellos, elegirlos, poder ser libre… Pero aún no lo era… ¿Por qué?... ¿Por qué temía aún?

    -Jajajajaja… -rió la bruja. -Mientras tú vivas, yo seguiré en este mundo. Yo estoy en tu alma y estaré en tu sangre.

    Chrona recordó a Kid. Cuando la miró supo que jamás volvería a temer a nada mientras aquellos ojos dorados jamás se apartaran de los suyos. En ese preciso recuerdo, Chrona había sentido ser bañada por una energía cálida, el vacío se llenó del perfume de los crisatemos y…

    -¡KID!

    Esto la hizo despertar y descubrió lo que pasaba. Ella era un arma demoníaca… Aquello lo había llegado a esperar, Ragnarok se había vuelto muy poderoso, pero… No había estado peleando contra Medusa para ir por Maka, sino, Ragnarok contra Kid. Todo había vuelto a ser cegado por la locura.

    Medusa rió malévola… Chrona dejó de batallar… -Si… si mientras yo viva tú estarás aquí…

    La Maken tomó a Ragnarok y se atravesó con él…
    -¡CHRONAAAAA!



    La joven despertó y lo primero que vio fueron las luces blancas de una habitación. Tras ello, lentamente, comenzó a mirar de un lugar a otro… Estaba en el área médica de Shibusen.

    Le dolía el cuerpo, tenía vendas por todas partes, sobre todo, arriba del vientre. También vestía una bata de hospital, estaba desnuda y tenía frío. Chrona se sintió confundida, hasta que recordó a Kid, quien la dejó con Nygus mientras era solicitado por Stein y…

    -¡Ragnarok!

    Temió por su amigo. Lo había lastimado y al sentir que las heridas estaban abiertas, comprendió que él no había despertado.

    -Ragnarok… Por favor contesta… Siento tu alma… pero… estás en silencio…

    No podía saber qué pasaba con Racnarok si no comprendía lo qué le ocurría a ella. Necesitaba analizarse. Así fue cómo comenzó a moverse inquieta para tratar de incorporarse, pero cada vez que se movía, el dolor la acosaba...

    -Miau, Chrona-san. No te muevas así, se te abrirán las heridas y con el trabajo que le costó a Nygus curarte.

    En un instante saltó la gatita mágica a la cama.

    -¡Blair! –dijo la muchacha sorprendida. -¿Qué haces aquí?

    La gatita le sonrió. -Miau… Sólo me enteré de lo que te había pasado y me dio curiosidad jejeje…

    A Crona le alegró verla. –No lo dudo. Eres muy amable Blair en quedarte conmigo.

    -Miau… ¿Cómo te sientes Chrona-san?... Kid estaba muy pálido. No quería separarse de ti.

    La joven no pudo evitar sonrojarse. – ¿Está bien él?

    -Miau. Nygus le dio el antídoto que le pediste que le pusiera a él y a las hermanas, justo después de que te desmayaras. Ahora que lo veo mejor… Kid-kun siempre se me hizo muy guapo, pero muy chico para mí. Pero ahora que es mayor, los años no han menguado para nada su atractivo… ¡MIAU! Hasta se me hace más guapo que Soul. ¡Qué sexy se veía con la camiseta empapada y el cabello escurriéndole de agua! ¡Miau!... Sí que los shinigamis son kawai, me gustara jugar con él un poco jijiji… ¡Chrona! ¡Chrona! ¡No te levantes! ¡Tus heridas!

    La joven había abandonado la cama. Se acercó tambaleante al soporte de esta y comenzó a quitarse la bata de paciente para revisar su cuerpo. Estaba algo adormecida, por lo que le costaba mantener el equilibrio. Sus heridas se encontraban mejor vendadas de lo que hubiese querido.

    -¡Chrona-san! ¡Déjate allí! –insistió la gatita.

    Cuando Gorgón estuvo desnuda y se quito las vendas, se tanteó los cortes y llamó a Ragnarok cada vez más desesperada… Sus ojos azules se agradaron y brillaron como un río azul, las mejillas se le habían enrojecido y la boca distorsionado en lamento… -Por favor, ¿Por qué no me respondes?... ¡Ragnarok!... Por favor… Sé… sé que nunca he sido una buena compañera y mucho menos mejor técnico, siempre te he dejado a ti lo más difícil de las batallas, incluso, proteger mi propia vida… Cuánto no me rezongabas, pero… pero… siempre estuviste allí por mí, por favor… ¡No me dejes!… ¡Debí cuidarte, debí cuidarte mejor!

    Las marcas mostraban en su cicatrización indicios de que la sangre negra estaba actuando, pero no del maken.
    -¡Ragnarok!.
    Con mucha impotencia, la joven se rindió y comenzó a llorar… -¡Ragnarok!, perdóname, perdóname, sé que sólo querías protegerme…

    Sus delgadas manos cubrieron su cara tras caer rendida y se mojaron de lágrimas. Blair la observó con tristeza. -Chrona-san. No te pongas así. Stein-sensei y Shinigami-sama harán algo por él. No llores nena…

    La gatita se colocó muy cerca para consolarla.

    -Es que… es que… Por mi culpa… Ragnarok, no quería hacerme daño. Ni a mí ni a nadie.
    Los hipos y gemidos de Chrona parecían inundar de dolor su dulce voz.

    -Chrona-san. Todo saldrá bien.

    La gatita mágica movía su colita para llamar su atención. –Escucha, yo también tengo poderes. Tal vez te pueda ayudar, pero necesito que te tranquilices.

    -¿En… en serio?

    -¡Miau! Aunque no lo parezca soy muy poderosa.

    Chrona miró a Blair. –Pe… pero…

    -¡Eso es! –instó Blair. –Ya te calmaste un poco. Te ayudaré, pero antes necesito que me expliques cómo pasaron las cosas para saber qué podemos hacer. ¿De acuerdo?... Pero deja de llorar o ese lindo rostro se te descompondrá y a Kid-kun eso no le gustará.

    Chrona se sonrojó por completo, aquello no lo había podido controlar. Tras dejar de hipar, se limpió las lágrimas. Luego se levantó del suelo y comenzó a colocarse la ropa, cada movimiento se le dificultaba por el dolor y eso que la habían sedado…

    -¡CHRONA!

    La voz de Black Star sonó por todo el corredor, pero el eco no había sido tan rápido como éste mismo, por lo que no dio tiempo a la joven de terminar de vestirse a tiempo. Cuando el ninja estrella abrió de golpe la puerta para saber de ella, éste se topó con algo que sólo en sueños se había atrevido a imaginar.




    EN OFICINA DE SHINIGAMI-SAMA…


    Shinigami-sama, frente a Stein y Kid, exponía su punto de vista mientras la oficina no dejaba de ser iluminada por los quinques flotantes que animaban las sombras de aquella pequeña estancia.

    -Estando a salvo Chrona-san, será una ventaja para nosotros. No habíamos premeditado el poder de Baba Yaga hasta este momento. Sin duda, la bruja Yammo debe continuar por los alrededores. El hechizo que estuvo en Chrona sólo pudo ejecutarse estando cerca.

    Stein… -El hechizo fue hallado y eliminado. Chrona ya está limpia. Ella me reveló que Yammo le había dado a Ragnarok unos dulces, seguramente estos estaban embrujados.

    Kid… -¿Cómo está Ragnarok?

    Stein. –No podría dar un diagnostico exacto por el momento. Está en coma, por así decirlo, la limpieza lo dejó agotado, además, por el daño que sufrió por parte de Chrona, temo que tardará en responder a la Maken.

    Shinigami-sama… -Esto es increíble. Este tipo de unión no se había visto jamás entre un técnico y su arma.

    Kid… -¿Es más fuerte que la Resonancia de Almas?

    Shinigami-sama… -Más que eso Kid, Ragnarok y Chrona son realmente uno. Seres distintos que comparten el espíritu y el cuerpo. La sangre negra los ha obligado a mantenerse unidos. Chrona es Ragnarok y Ragnarok es Chrona, sin embargo, lo impresionante es que la sincronización de ambos está dada de tal forma que no ha permitido que ninguno de ellos pierda en nada su identidad, es como si ambos por mutuo acuerdo hubieran decidido mantener personalidades separadas, para respetar lo que hace único a cada quien, alma y mente son algo individual. Son dos seres atrapados en un mismo contenedor, la sangre negra.

    Stein… -La Resonancia de Almas no logra eso entre técnico y arma. Sólo permite que el técnico pueda vincularse más con su arma para llegar a ejecutar como si fueran una sola entidad, pero siguen siendo seres a parte, tanto física como espiritualmente, manteniendo la frontera que define a su identidad. Para alcanzar la Resonancia de Almas es difícil, ambos deben de manifestar empatía mutua, de lo contrario jamás se lograrían.

    Kid asintió… -Lo sé. Entonces, lo que sucede entre Ragnarok y Chrona va más allá de la Resonancia de Almas. ¿Pero qué fue exactamente lo que pasó allá?

    Stein, quien había encendido un cigarrillo, aspiró y soltó el humo por la boca y la nariz… -Medusa… Medusa me dijo, aquella vez que nos enfrentamos, que Chrona era su vástago, que no había secuestrado a ningún niño ajeno para hacer su experimento con la sangre negra… Ella quería hacer en Chrona al ser perfecto… Drenó la sangre de bruja de la pequeña y la sustituyó con la negra, cuando esta se adaptó, volvió a drenarla y esta vez añadió a Ragnarok, la espada demoníaca… Ragnarok fue capturado y fundido en aquel líquido para ser depositado en el cuerpo de la niña. De esa forma nacería el arma y técnicos perfectos, incluso más que Ashura. La resistencia de esa criatura fue fuerte, dudo que otros hijos de la bruja hubiesen sobrevivido a eso.


    La voz de Stein sonaba lúgubre y raspada. Kid pensó que ya comenzaba a apreciar los efectos del tabaco en su garganta. -¿Hubo más como Chrona?

    Stein sonrió de forma extraña… -Al principio solía acompañar a Chrona a sus terapias con el psiquiatra. En una sesión de hipnotismo, reveló que además de ella, en las celdas de la bruja Medusa, había más niños… Niños que jamás pudieron adaptarse a la sangre negra. Ella los llamaba hermanos, aunque en aquellos tiempos no tenía idea de lo que esa palabra significaba.

    Kid sintió escalofríos por el macabro relato y la voz tétrica de Stein. Es más, creyó haber percibido en la mirada del científico cierto brillo de gozo mientras contaba aquello.

    Stein… -A lo que voy… -fumó de nuevo y dejó escapar el humo después. –Es que, lo que me llegó a contar Medusa resulta ser algo distinto de lo que reveló Gorgón durante sus terapias. Yo creo que la bruja no me dijo toda la verdad o mintió.

    Kid… -¿Qué es lo que no encaja?

    Shinigami-sama suspiró lastimero. –La situación de Chrona y Ragnarok es más compleja de lo que imaginábamos. Su naturaleza puede ser más agresiva, incluso, incontrolable y Medusa lo sabía.

    Kid… -No está claro. ¿Cómo fue posible que técnico y arma hubiesen cambiado de posición? Yo sé lo que vi. Ragnarok poseía el cuerpo de Chrona y Chrona era un arma.

    Stein comenzó a reír y eso disgustó más a Kid… -¿Qué es tan gracioso profesor?

    El mencionado contestó. –No me rió de ti Kid-kun. Es sólo que he descubierto que hemos estados errados con respecto a la relación técnico-arma. Ese… ese fenómeno que viste… sospecho incluso que fue logrado tras la primera resonancia que hicieron Chrona y Ragnarok, y Medusa se congratulaba por ello. Esa bruja había tenido razón todo este tiempo.

    Kid, tras unos momentos, entendió a lo que se refería y miró a su padre preocupado. –La Resonancia de Almas es el tope de todo técnico y arma, incluso, hasta de un shinigami, acaso por ello…

    Shinigami-sama… -Todo técnico sabe cuán peligrosa es la Resonancia de Almas; cuando se trastorna algún límite de identidad, se corre el riesgo de que tanto técnico como arma desaparezcan, pero en este caso…

    Stein habló… -Podrían convertirse en un ser totalmente diferente.

    Shinigami-sama... –Esta última consecuencia no corresponde a ningún técnico ni a un shinigami, sino a seres que podrían estar fuera del parámetro de lo que, en Shibusen, consideramos como medida estable.

    Kid apretó el puño… -Entonces, Chrona está en peligro.

    Shinigami-sama… -Es mejor que ella y Ragnarok no vuelvan a hacer ese drástico cambio. Temo que eso vaya más allá de su control.

    Stein miró a Kid… -Chrona Gorgón y Ragnarok lograron lo que ningún técnico alcanzará a hacer jamás… Superar la Resonancia de Almas… -una macabra sonrisa se dibujo en los labios del científico mientras sus ojos brillaban con oscura pasión… -Es perfecta…
    Aquellas palabras fueron emitidas en susurro para Stein, de forma egoísta, muy en secreto para que nadie descubriera su excitación.

    Kid apretó los puños al ser el único en percatarse, estaba seguro de haber adivinado lo que aquel sujeto pensaba de la joven makenshi, porque él también lo había pensado.

    Shinigami-sama interrumpió con su voz… -Nadie debe saber de esto. Si las brujas, Morgian o Baba Yaga descubren lo que es capaz de hacer Chrona, la situación empeorará. Sobre todo, porque no sabemos aún cómo debemos actuar en caso de que Chrona-san…

    -¡Padre! –exclamó Kid. –Chrona no sería capaz de traicionarnos. Ella debe temer más que nosotros.

    -Nadie habló de traición, amo Kid. –dijo Stein, quien le miró atentamente. –Pero en tiempos difíciles uno debe ser objetivo y no dejarse llevar por la emociones por muy placenteras que estas nos resulten ser. Estas nublan nuestro juicio.

    -¿Emociones? ¿A que te refieres Stein?

    El hombre de las cicatrices, aún con el cigarrillo entre los dedos y a unos centímetros de los labios, respondió con voz fría. -Tú sabes a lo que me refiero, joven shinigami. Las brujas son seres que pueden ejercer sobre uno una muy fuerte atracción. Es… jejeje… parte de su encanto… por así decirlo. Te lo puede asegurar alguien que ya ha atravesado por ello… Créeme, soy capaz de comprenderte.

    El joven miró al hombre con advertencia.

    Shinigami-sama, quien era atento espectador de lo que su hijo y su mano derecha se decían, suspiró con cierto desaliento. Sin duda, sabía de lo qué se trataba, pero únicamente podía actuar cuando la situación requiriera específicamente de su presencia, es decir, cuando Stein y Kid se batieran a un duelo a muerte o sus problemas interfirieran con el buen sentido común para mantener a Death City a salvo.

    -Adelante. –anunció la Muerte.

    Los quinques se iluminaron más cuando entraron Mifune, Ángela y Spirit, éste último parecía haber despertado de una terrible resaca, pero no olía a alcohol.

    -¿Cómo estás Spirit-kun? –preguntó Shinigami-sama.

    -No tan bien como desearía. –respondió el pelirrojo con desánimo. Su cabellera larga y roja pareció haber perdido todo su intenso fuego, sus ojos estaban apagados y debajo de estos se hallaban unas prominentes ojeras. Shinigami-sama, tras darle a conocer la lamentable noticia de que su única hija se encontraba desaparecida, había tenido que propinarle un ¡shinigami-chop! para que se tranquilizara, porque estaba dispuesto a partir a “quién sabe dónde” para hallar a Maka.

    -Sé por lo que pasas Spirit-kun, créeme, lo sé perfectamente bien, la angustia que tienes es incapaz de definirse, pero ya estamos tomando cartas en el asunto. También estoy inquieto por Maka, la conozco desde muy pequeña.

    -¡Lo sé Shinigami-sama pero yo soy su padre!… Grrr… ¡Yo debería ir a buscarla en estos momentos!

    Mifune le tomó del hombro para que se tranquilizara. –Aunque pudieras partir, no sabrías dónde está. Tu presencia es vital para Shinigami-sama y Death City, recuerda tu juramento.

    Shinigami-sama realmente sentía mucho por lo que su guadaña pasaba. –Spirit-kun, te dejaría ir, pero antes debemos planear una estrategia. Ya sabemos que Baba Yaga tiene a Maka y a Soul, incluso, ha hecho comunicación con Chrona-san para realizar el intercambio. Ella a cambio de tu hija y tu yerno.

    -¡Qué ese p%&$”@ no es mi yerno! -rugió Spirit.

    Stein dejó escapar una bocanada de humo. –Si supiera que son a tres a los que debemos de rescatar.

    Spirit… -¿Tres? ¿De qué hablas?

    Ángela León, que tampoco era insensible a lo que padecía el hombre, se le acercó. –Spirit-sama, no se angustie más. Nosotros rescataremos a su hija. Mifune, Black Star, Tsubaki y yo estaremos en unas cuántas horas en Rusia para hallarlos… Me pesa mucho lo que tengo que decirle, pero es mejor que no nos acompañe, si Morgian sabe que Shinigami-sama está desarmado, podría llegar y atentar contra la ciudad. Recuerde que soy bruja, estoy al tanto de lo que sucede en mi Aquelarre y sé cómo piensan.

    Spirit deseó llorar.

    -A propósito… -interrumpió Stein. -¿No se supone que Black Star y Tsubaki ya deberían estar aquí?

    Ángela… -Es verdad. Incluso me pareció verlos llegar antes.

    Shinigami-sama suspiró otra vez. –La puntualidad no es el fuerte de Star-kun.

    Kid también se percato de la tardanza del peliestrella y de su arma… ¿Dónde podrá estar?... De pronto, un gesto molesto se dibujó en su rostro, mas, lo disimuló rápidamente para evitar sospechas. –Discúlpenme, voy a buscarlos. –Kid salió de la habitación dimensional. No es que fuera a buscarlos, es que ya sabía dónde estaban.




    ENFERMERÍA DEL SHIBUSEN…

    La nariz de Black Star era una fuenteceilla de sangre. Tsubaki, a un lado de la cama dónde éste yacía; se lamentaba.

    -¡Ay, Black Star! ¿Por qué siempre tienes que entrar sin permiso?

    Liz y Patty también estaban a un lado de Black Star. Patty estaba sentada sobre una silla giratoria y jugaba con ella. Liz miraba entre condescendiente y molesta a Black Star.

    -Mph, sé que estaba preocupado por Chrona, pero aun así debe de calmarse. –dijo la mayor Thompson.

    Patty dejó de girar la silla. –Jajaja… ¿Aunque, no te habrás pasado de fuerte Tsubaki?

    Black emitió unos cuantos soniditos…
    -¡¡Awww!!... Chrona… Chrona…

    Tsubaki enrojeció, contuvo por unos segundos su enojo inflando los cachetes y luego, cuando pudo controlarse, suspiró cansada. –No. –respondió. –él debe de entender.

    -¿Mpm? –expresaron las dos hermanas.

    Después de la deleitable escena que se festejó el técnico ninja, es decir, ver a Chrona desnuda casi por completo. Tsubaki, quien estaba atrás de éste, se percató rápido y tras ello, lo golpeó tan fuerte que lo arrojó contra la pared. Nygus y las hermanas Thompson los seguían para ver a Chrona, por lo que fueron testigos del no tan extraño suceso. Patty sufrió un ataque de risa y Liz miró con sorpresa la reacción de la joven shinobi. Ella siempre había sido sensata y de carácter tranquilo, jamás, en los años que se habían conocido, había visto esa cara de ella. Tsubaki podía llegar a ser muy violenta cuando algo en verdad le molestaba.

    En tanto, en la misma habitación, pero separadas por una cortina, Nygus vendaba nuevamente las heridas de Chrona. Blair las observaba y se lamía las patitas.

    -No vuelvas a quitarte las vendas. –advirtió Nygus a Chrona. –Quitándotelas no hará que sanes más rápido para ir a buscar a Maka.

    La pelirrosa bajó la mirada. –Lo sé… Nygus… ¿Les aplicaste lo que te dije a Kid, a Liz y a Patty?

    Nygus terminó su labor. –Sí. El profesor Stein piensa que aún debería estar aprueba la vacuna, pero…

    Chrona asintió… -Está equivocado esta vez. Estoy segura que la vacuna ya está lista. Sé que falta para la cura definitiva, pero esta servirá sólo para prevenirla. No sé cómo vaya a actuar la sangre negra que contrajo Kid, ruego a Kami-sama que no sea fuerte la infección. No obstante, las hermanas estarán a salvo, sólo en un año tendrán que revisarse… El contacto de este podría darse al manejar al Resonancia de Almas.

    -No te sientas culpable por ello. Kid sabía lo que hacía cuando se expuso a la sangre negra.

    Chrona apretó sus manos muy fuerte. –Quería que se alejará. Ragnarok no podía verlo y pensó que Kid quería hacerme mal. Por eso hizo lo que hizo…

    -Sentirte culpable no arreglará nada.

    -No… Pero juro que haré algo, lo haré… Esta… esta sangre… no sabes a veces cuánto la he llegado a odiar… pero esta misma es la que podría salvar a… a tantos…

    -Chrona… No te dejes cegar por… oh, oh…

    -¡CHRONA!

    -¡STAR-KUN! ¡TRANQUILÍZATE!

    -¡¡¡JAJAJAJA!!!

    -¡YA BASTA! ¿POR QUÉ SIEMPRE TIENES QUE SER TAN ESCANDALOSO?

    -¡STAR-KUUUN!

    -¡CHRONAAAA!

    De un jalón, las cortinas que separaban a Chrona y a Nygus del resto se deslizaron y mostraron la enorme cara de preocupación de Black Star, sus ojos azules brillaban con verdadera intensidad y sus labios habían estado tensos por el grito que contenían. Mas, cuando vio a la joven estable, al fin, si había preparado un grito de dolor o coraje, este se había desvanecido.

    -Chrona… -dijo Black Star.

    Por poco y pisaba a la pobre de Blair que descansaba en el suelo cuando se movió hacia la pelirrosa. De pronto, la joven se vio envuelta por los poderosos brazos de Black Star.

    -Chrona. -volvió a decir el shinobi, apretándola más fuerte.

    La joven Gorgón no sabía qué decir o pensar, la sorpresa la había dejado pasmada.

    -Jajajaja… -rió Patty. –Ahora ya sabemos por qué tanto show. ¡Ah Black Star le gus…

    Liz agarró a su hermana menor por el cuello y le tapó la boca… -Sssshhh ¡Patty!... Ay cosas que no se deben decir en alto.

    Liz le había susurrado esto a su hermana menor mientras señalaba la cara de gran sorpresa y tristeza que se dibujaba en el lindo rostro de Tsubaki.

    -¿One-chan? –esto había asombrado a la pequeña Thompson.

    Blair también estaba muy sorprendida, pero no tanto como para no ser la primera en percatarse que alguien se acercaba a la puerta.

    Kid pidió permiso para entrar, al no obtener respuesta, la abrió un poco, sin embargo, en vez de recibir algún sonido, se topó con una inesperada imagen.


    Continuará…

    *Por fa! fans de Soul, no me ahorquen, ´Blair lo dijo para saber la reacción de Chrona... (OoO) O////O bye!!!
     
    Última edición: 6 Octubre 2018
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    ¡Hola!... Aquí traigo otro capítulo de este fic. Sólo subo una parte de este chaper porque tengo aún problemas con el otro, pero en cuanto pueda terminarlo, que será esta semana espero, lo verán de inmediato. Muchas gracias por sus lecturas me pone muy feliz que este fic sea visitado. Bueno, sin más, me despido, cualquier sugerencia, observación, ya saben que pueden dejar un rewie con toda confianza. n_n
    Esta parte es algo más teórica, pero en la siguiente habrá más acción. Lo prometo. n/////n
    Nuevamente, arigato!!!


    CAPÍTULO IX

    TODO TIENE UNA RAZÓN Y UN POR QUÉ...
    ES BUENO SABERLO PARA SABER QUÉ ES LO QUE DEBEMOS DE SABER...


    (Parte 1)


    Nuevamente había abierto los ojos. Soul se sintió peor. Desde que despertará por primera vez en ese lugar no había recibido respuesta del mundo exterior. Sólo podía pensar en Maka y en…

    -¡Demonios! ¡Por qué no me lo dijiste!

    La voz de la bruja resonaba en su cabeza una y otra vez… Maka estaba…
    De haberlo sabido jamás hubiera permitido que ella hubiese aceptado la misión.

    ¿Dónde estaba ella?
    ¿Cómo se encontraba?

    -Con que al fin despiertas miserable holgazán. –dijo una voz femenina desde la oscuridad.

    Soul trató de ubicarla, pero no podía mover nada a excepción de sus globos oculares, los cuales resultaban tan inútiles como el resto de sus extremidades.

    -¿Dónde está Maka? ¡Qué han hecho con ella?

    Hubo unos minutos de silencio dentro de la oscuridad.

    -Antes había pensado que sólo odio podía llegar a sentir por los de tu calaña. Pero, ahora que estamos en las mismas condiciones, no sé si sentir regocijo o… lástima… mucha lástima… Porque sé lo que es eso…

    Soul rugió… -Si le han hecho algo a Maka yo…

    La voz de la mujer continuó sin interrupciones. -¿Sabes por qué odio a tu… “especie”?... Mi hermana era joven, talentosa y dulce… Muy dulce… Pese a ser una bruja con mucho poder, era incapaz de hacerle mal a nadie, le temía a las moscas. Pero, cuando se trataba de defender a sus hermanas, tomaba el coraje suficiente para enfrentar a cualquier enemigo. Ella nunca llegará a ser como Baba Yaga sama o yo… jamás…

    Soul presentía que nada bueno iba a suceder una vez que aquella voz se silenciara, por lo que la desesperación comenzaba a bullir le por todo su cuerpo.

    -Tres edades para la bruja… virgen, madre, bruja… Mi hermana fue bendecida con el milagro de la vida. Pese a lo que dicen tú y tus congéneres, nosotras, por estar hechas de oscuridad y caos, cuesta sangre y alma traer a este mundo a alguna de nosotras… Mi hermana había sido bendecida con el milagro de la vida, pero…

    Soul pensó en Maka… ¡Maldición! ¡Si se lo hubiera dicho antes!
    -¿Dónde demonios está Maka? –exigió la guadaña. Al sentir su sangre correr por sus venas aceleradamente supo que no contaba con su forma de arma, sino humana.

    La bruja siguió su relato… -Uno de los tuyos interrumpió ese milagro para ser una Death Schyte… ¡una maldita Death Schyte!... ¿Por qué? ¿Por qué por tener a la muerte de su lado creen que tienen el derecho de acabar con todo? ¿Por qué?

    -¡Al demonio! ¿Dónde está Maka? ¿Por qué me dices esto?

    Nuevamente el silencio se hizo presente, hasta que un sonido parecido al ahogo de un llanto fue levándose más y más hasta formar una sonora carcajada.

    -Siento mucho decirte que tú, como yo, jamás podrás ver milagro alguno… Ahora está saldada la cuenta. Maka, como mi hermana, contó con el mismo destino.

    Soul abrió los ojos completamente, estos habían amenazado con salir de sus órbitas, el pulso le creció y por ello su corazón estuvo a punto de estallar junto con toda aquella adrenalina que había sido retenida para que no se liberara la sangre negra desde sus heridas, mas…todo era inútil…

    -¡NOOOOO! ¡MALDITA!

    Soul intentó escapar de su prisión. Su energía comenzó a incrementarse y la sangre reaccionaba a ello, traspasando los vendajes que las contenían. Incluso, el pequeño diablillo, que también estaba siendo contenido por el hechizo de las brujas, había despertado y sentía que la oscuridad iba apoderándose rápidamente de él y del cuerpo de Soul.

    Una descarga eléctrica de color zafiro llegó desde un punto desconocido, recorrió el espacio oscuro y luego atrapó a Soul como una serpiente para electrócutarlo y sedarlo. No obstante, el dolor que sentía la Death Schyte era tan profundo que sobrepasaba al físico.

    Otro rayo llegó a Soul para terminar de paralizarlo por completo y hacerlo perder una vez más la conciencia. La guadaña dejó de luchar cuando no pudo hacer más esfuerzos, sin embargo, su mente y corazón palpitaban con una misma y dolorosa idea… -Maka… Maka…

    Nuevamente se hizo el silencio y la oscuridad.


    CUARTO DE OBSERVACIONES DEL CASTILLO

    Una bruja de estatura pequeña, cabello púrpura y ojos azul verdoso estaba frente a unos paneles de control mientras miraba a uno de los espejos que se encontraba flotando en la negra habitación. Todo el extraño salón tenía los mismos artefactos, parecían cientos, sólo que dos de ellos eran los únicos que brillaban.

    La bruja miraba el espejo donde se podía ver a Soul. Una de sus manos tocaba el cristal, ella había enviado la descarga azul.

    Entonces, llegó otra bruja con cara de pocos amigos. Ella tenía el cabello color cerúleo fuerte con unas líneas índigo. Sus ojos eran negros y sus cejas también, por lo que resaltaban mucho.

    -¿Se puede saber qué hacías con el prisionero?... Baba Yaga dio órdenes estrictas de no acercarnos a él ni a la mujer. -Dijo la de cabello púrpura quien no dejaba de mirar inquisidora a la otra.

    -Así que fuiste tú quien mandó el rayo paralizador. No era necesario Iris, lo tenía bajo control.

    -Sí, claro. Supongo que no sólo le mientes a los demás, sino también a ti misma para sentirte más… segura.

    -Jajaja… Con que también escuchabas. Vaya que resultaste ser toda una metiche.

    -Le diré a Baba Yaga.

    -Házlo, de todas formas ya me salí con la mía.

    -No tenías que mentirle sobre su técnico.

    Otro de los espejos comenzó a brillar y después apareció una imagen, la de una mujer cubierta totalmente con una capucha.

    -Phobia. –dijo la peliazul. -¿Ya has podido tener noticias del Shibusen?

    La susodicha respondió… -Han reforzado la seguridad, sin embargo, sospecho que la enviarán lejos.

    -¿Alguna idea? –preguntó la otra bruja.

    -No… no con claridad…

    -¿Qué dice Yammo al respecto?

    -Han limpiado su poder. Se ha acabado su influencia.

    La bruja de nombre Phobia fue explicando con detalle los hechos ocurridos tras el encantamiento de Chrona. Iris ponía mucha atención, en tanto Gillian se mostraba cada vez más enfadada.

    -¡Ese maldito shinigami! Alguien debe ir a acabar con ese miserable. –rugió la de ojos negros.

    Phobia continuó. -Se ha vuelto muy fuerte. No creo que sea tan fácil deshacernos de él.

    -Ya veo. Baba Yaga debe de saberlo. –la pelipúrpura se dirigió a la salida por unas puertas deslizadoras que estaban hechas de sombra.

    -Gillian. –dijo la del espejo. -¿Y esa cara?

    La de ojos negros bufó. -Lo de siempre, Iris se mete dónde no la llaman.

    -Deberías hacerle caso. Se lo debes a ella y a Baba Yaga-sama.

    -¡Tú qué sabes!

    -Sé que de no ser por Iris, Morgian ya te hubiera asesinado y tú no estarías aquí.

    -¡Eres igual de metiche que Iris!

    Gillian salió y Phobia deshizo su imagen cuando ya no hubo nadie.


    En otra habitación oscura y rodeada de espejos, rosarios de piedras preciosas y velas se abrieron otras compuertas, de ellas salió Iris. Frente a ella había una gran cama con un dosel de madera y cortinas transparentes con dibujos plateados de flores e insectos que brillaban como diamantes, parecía una delicada telaraña, pero los bichos ilustrados se movían de verdad persiguiendo las sombras. Alrededor de la cama se movían cuatro brazos alargados, blancos y casi esqueléticos como si fuesen fantasmas. Lo que hacían sus pares de manos era extender las cortinas para descubrir a quién yacía debajo de los suntuosos cobertores de seda.

    -Baba Yaga-sama. –dijo con una reverencia la bruja. –Traigo noticias de Gélida, Phobia y Yammo.

    Los brazos, tras terminar de sujetar las cortinas, fueron haciendo otras actividades. Un par servía un té y el otro par preparaba un brebaje para acompañarlo.

    -¿Cómo está mi nieta? –preguntó la voz ancestral de Baba Yaga. La cara de esta era imposible de ver a causa de la tupida oscuridad.

    -A salvo. Pero el conjuro de la bruja Yammo fue detectado. Continúa estando en manos de Shinigami-sama y ahora es el hijo de él quien la custodia, dificultando aún más nuestra misión.

    -¿El hijo de Shinigami-sama? –preguntó Baba Yaga. –Oh, ya recuerdo. Sí, recuerdo que él tuvo otro hijo. Entonces, tampoco saben si mi nieta recibió por completo el mensaje.

    -Sí fue recibido. Pero Shinigami-sama no dejará que ningún trato se haga. Ya envió a un equipo especial para salvar a Albarn y a su Death Schyte.

    -Jajajajaja... –la risa de Baba Yaga sonó divertida, las velas de la estancia intensificaron su brillo. –Ese viejo Shinigami-sama no ha cambiado jajajaja… Chrona es quien debe de venir a mí si quiere que su mejor amiga no perezca y él lo sabe, lo que no entiendo es qué pretende.

    -Baba Yaga-sama… en caso de que no venga ¿qué pasará con Maka Albarn y su arma? ¿Los eliminaremos?

    -¡Tonterías! Mi Chrona vendrá con su abuela. Ya es un hecho. Sólo ella puede hallar el castillo, aquellos que no pertenezcan a este Aquelarre les será imposible encontrarnos. Jajaja… Me da risa porque el trabajo del equipo especial de Shinigami-sama es hasta ridículo jajajaja…

    -¿Tomaremos medidas para detener su búsqueda?

    -Pese a lo ridículo de la idea, creo que será lo mejor. Shinigami-sama siempre fue un iluso, pero jamás un iluso estúpido. Siempre nos sorprendía con algo… Me gustaría saber ahora con qué… Enviarás a un escuadrón para que los fastidien por un buen tiempo, pero… discreción… estúdienlos y averigüen quiénes son, sus habilidades, su forma de pelea, tanto individual como en grupo… Por eso Shinigami-sama y yo nos llegamos a entender… Nos gustaba jugar a hacer la guerra… Veremos si hemos dejado de ser unos niños.

    -Sí mi Señora, en seguida armaré al escuadrón.

    -Muy bien… Integra a Gillian a él. Quiero ver qué tanto se ha acoplado a nosotras.

    -¿Gillian?... Pero…

    -¿Ocurre algo Iris?

    -Gillian. –la bruja pareció dudarlo un poco. –Hace unas horas entró a ver al prisionero Soul. Lo torturó con la mentira de que su compañera y su hijo habían muerto.

    -Ah… -dijo la Gran bruja. –Seguimos siendo unos niños… Sólo que viejos y apestamos más. Envíala cómo te dije, tal vez le sea hasta terapéutica la misión.

    Iris no pudo evitar mostrar consternación a lo que Baba Yaga insistió con su orden, esta vez fue más demandante.

    -¿Y Albarn? ¿Cómo se encuentra? –preguntó la Gran bruja.

    -Estable… Ella y el niño.

    -Ah… ya veo… Será a los tres o cuatro años cuando se sepa si será maister o arma.

    -Baba Yaga-sama ¿piensa que…? Perdone mi Señora, pero fue Albarn y su arma quienes asesinaron a Aracne, ¿piensa dejarlos con vida después de saber eso?

    -No creas que eso no lo tengo muy presente, al igual que considero que esa tal Maka Albarn fue quien salvó a mi nieta de ser el próximo dios demonio… Qué gran dilema… pero, no es imposible de resolver.

    Mientras decía estas palabras, las luces de las velas habían disminuido su brillo para dejar que los espejos resplandecieran con las imágenes que ocurrían en su interior.
    Iris pudo ver algunos eventos de la vida de Maka Albarn, su infancia, los juegos con su padre, cuando conoció a Soul, sus aventuras, la muerte de Aracne y… cuando conoció a Chrona. Aquellas proyecciones eran los recuerdos de la Maister.

    -Baba Yaga-sama, piensa que…

    -Jajajaja… Un técnico o un arma… Así como Shibusen se hace de brujas para reeducarlas para su conveniencia, ¿por qué mi Aquelarre no se haría de uno de los suyos? jajaja… Tendríamos algo a favor.

    Iris dudó… -Sería peligroso.

    -Jajajaja… ¿Dime algo que no lo sea?... Pero pensaremos luego en ello. Lo importante ahora es que hagan que Chrona venga a mí. Ella tiene que estar a mi lado lo antes posible, ¿entiendes?

    Iris hizo una inclinación de respeto. –No habrá más fallos Baba Yaga-sama.

    -Debemos apresurarnos, antes de que llegue la noche de la Luna Roja… Mi Chrona es clave para nuestra subsistencia.

    -Sí, mi Señora.

    Iris miró a uno de los espejos, ese, a diferencia del resto no brillaba, pero podía verse la imagen de una joven mujer acostada y respirando quedamente.

    Maka Albarn despertaba por quinta vez en la misma habitación ennegrecida y sobre la misma cama. El tiempo no parecía correr por ese lugar, todo seguía viéndose igual. La quietud era insoportable, más al comprobar que aún no podía moverse, ni siquiera el habla le era posible, sólo su cuello y ojos eran capaces de hacer algo.

    -¿Dónde estás Soul? –no dejaba de preguntarse.

    Sin embargo, pese a la situación, Maka sentía que la esperanza aún se escondía por alguna parte, hallando la manera propicia para salir al rescate de Soul y de la pequeña alma que todavía se fortalecía en su interior.


    EN DEATH CITY, frente a Shibusen, 6:30 a.m…

    Un equipo de técnicos con sus armas bajaba las escaleras del instituto para cumplir con una misión. En él estaban Mifune y Ángela, y a ellos se habían agregado Oxford, Harvard, Kim, Jacqueline, Kilik, Fire y Thunder, y por último, Black Star y Tsubaki.

    En una de las amplias ventanas del Shibusen se asomaban Stein, Spirit y Kid.

    -Pensé que sólo iban a ser el equipo de Black Star y Ángela. –dijo Kid.

    Stein respondió. -Nunca se sabe con Shinigami-sama. Antes de preverlo, ya habían llegado Oxford y los otros. Sólo Kilik Lunge, Fire y Thunder llegaron como voluntarios.

    -Hmp, ya veo. –Kid se lamentaba internamente no poder ir para apoyar al grupo.

    Spirit seguía pálido. –Maka… Ojalá me perdones por todo lo que he hecho.

    -Sempai. –se dirigió Stein a él. –Mandé un correo electrónico a Kami y me contestó casi de inmediato, dijo que tomaba el primer vuelo para llegar hasta acá.

    -¡¡¡KYAAAAAAA!!!!... ¿Cómo es posible eso?... ¿Para que c$%&·” le llamaste?

    -Sempai… yo pensé que tratándose de una situación así…

    -¡F$%%&&/!! ¡Ahora la cosa no podía empeorar más! buuuuhhhh...

    Como una paleta expuesta al sol, Spirit pareció derretirse sobre el suelo.

    Kid lo ignoró y siguió mirando hacia la ventana.

    Tal si Black Star contara con una buena vista y tuviera ojos por detrás, éste volteó y observó al hijo de Shinigami-sama. Ambos se habían lanzado una mirada pendenciera. Stein se dio cuenta de ello y sólo se le ocurrió decir algo cuando Black Star le dio la espalda a Kid de forma muy arrogante para marcharse con el grupo. Éste se mostró inmune, pero no podía ocultar del todo su enojo.

    -¿Problemas? –preguntó el médico.

    Kid lo observó más molesto. Stein sonrió y volvió a encender otro cigarrillo.

    -Mujeres hay muchas, pero buenos amigos… -éste miró a Spirit que seguía llorando en el suelo por Maka y la futura llegada de su ex…
    -Bueno, tú sabes él resto.

    Kid se retiró, dejando solo a Stein con un Spirit desánimado y hecho un mar de lágrimas…

    -Maka… Maka… ¡Maka!


    OFICINA DE SHINIGAMI-SAMA, minutos después…


    Kid había llegado con su padre.

    Shinigami-sama estaba frente al espejo mirando como el grupo se marchaba para ir a rescatar a Soul y a Maka.

    -Bien, supongo que sólo tendremos que esperar y rogar que todo vaya de acuerdo al plan. -Dijo la Muerte.

    El shinigami más joven se sentó en una elegante silla… -No hay que dudar. Todo saldrá bien. Black Star y el resto son los más capacitados para esta misión.

    -Kid-kun, te veo molesto. Dime, ¿tiene que ver con el pleito que acabas de tener con Black Star?

    -Él y yo siempre peleamos. Es normal.

    -Mpm… Si tú lo dices. Sólo me gustaría saber la razón. Black Star siempre ha sido de carácter alivianado y alegre, y tú sensato y perspicaz. Siempre han hallado la reconciliación… pero ahora…

    Kid respondió a su padre. –No es nada serio. Créeme… Ahora, me decía Stein que planeabas ocultar a Chrona unos días, quieres sacarla de Shibusen, ¿verdad?

    “Toing”, hizo la cabeza de Shinigami-sama… -No sólo ocultarla. Ragnarok me preocupa. No ha respondido al tratamiento y me temo que Chrona comenzará a sentirse cada vez más débil.

    -Ya veo.

    -Lo que quiero es que alguien experto en la materia la observe y creo yo que ya sabes a lo que me refiero Kid-kun.

    -¿Acaso crees que estén relacionados el caso de Chrona y…?

    -Bueno, tú sabes que sólo existen dos muestras del Caso Mercurio. Una está aquí, en Shibusen, y la otra…

    -Padre, considero que es arriesgado sacar a Chrona. No hay lugar en el mundo más seguro que Shibusen, incluso es más seguro que...

    -La prueba salió positiva Kid. El Caso Mercurio y el de Chrona es el mismo. Stein volvió a realizar los análisis.

    -¿Qué?

    Lo dicho por el Dios de la Muerte hizo que Kid se sorprendiera. Hacia mucho que no había vuelto a escuchar algo sobre aquel caso.

    -Hace años, un poco antes de que nacieras, el Dios serees Mercurio fue víctima de algo conocido como el “Veneno de Dios”… Mi tarea fue detenerlo para que no cumpliera su objetivo de convertirse en un Dios Demonio… Por un momento había pensado que su objetivo era devorarse a Ashura, pero, no fue así. Nunca fue aclarado el caso, cuando Mercurio fue salvado, no recordó nada de lo que pasó. Sabes que aún el Patriarca Jeuz y yo seguimos en la búsqueda de aquello que propicio ese extraño incidente… Lo único obtenido fue que alguien debió atacar al Dios para contagiarlo.

    Kid comentó… -¿Crees que ese alguien pudo ser Medusa?

    Shinigami-sama… -Chrona-san no había nacido aún. Medusa ya trabaja con sus experimentos desde hace mucho tiempo y en uno de sus laboratorios hallaron registros de él y de la aldea que había sido víctima de aquella sangre. Sí, tengo la certeza de que Medusa tuvo que ver con ello hace muchos años.

    Kid… -¿Cómo detuvieron a Mercurio? Eso es algo que nadie me ha aclarado...

    Shinigami-sama… -No fue fácil, es más, nunca acabamos con la sangre negra, esta fue contenida por el mismo Mercurio. La Dama Proserpina descubrió en las bitácoras de él que había detectado síntomas extraños en cada uno de los contagiados que Mercurio había descubierto y que trataba de ayudar. Estos infelices eran niños, habitantes de una aldea cerca del Mediterráneo, parte de la zona que custodiaban Mercurio y Proserpina en aquellos años. Jeuz y yo suponemos que allí empezó todo, a su vez que fue en ese lugar dónde él se contagió al tratar de controlar la situación para que la locura no se expandiera.
    Sin embargo, sabes como es el Patriarca, durante el padecimiento de uno de sus consejeros más sabios, destruyó la aldea y a los niños, borrando toda pista que nos pudiera ayudar para detener ese mal o conocer la fuente exacta. Pero gracias al esfuerzo de la Dama Porserpina y del doctor Peaton, que no sé dónde rayos se ha metido, Mercurio volvió a la normalidad. Al pasar el tiempo, Mercurio jamás descansó tras su liberación para hallar una forma de contrarrestar el “Veneno de Dios”, tú lo sabes, ya que eran muy cercanos, pero creo que Proserpina es quien mejor te puede aclarar las cosas. A partir de los estudios de él, Stein y Chrona, comenzaron a trabajar en una posible cura, pero creo que la información no ha sido suficiente, pese a que Chrona-san también es portadora de la sangre negra o lo que llaman los divinos el “Veneno de Dios”.

    Kid recordó la sustancia que Nygus le había inyectado. Shinigami-sama adivinó su pensamiento.

    -Quiero que vayas con Proserpina y que lleves a Chrona contigo. No lo digo sólo por ella, tú también me preocupas. Sé lo que hiciste.

    Kid miró a su padre. Por el tono grave y demandante de su voz supo que estaba preocupado por él y que temía… temía mucho… Shinigami-sama jamás mostraba sus sentimientos, ni siquiera a él, su hijo. No obstante, su conexión era muy fuerte y por ello Kid sabía cuando realmente oponerse a una orden que no le pareciera y cuando actuar como un hijo obediente. Amaba a su padre a pesar de todo, lastimarlo con la daga de la incertidumbre en momentos como aquellos no era algo que deseara hacer por nada, su padre debía tener todos sus sentidos puestos en Death City y el peligro que se avecinaba.

    -¿Cuándo quieres que partamos?

    Shinigami-sama respondió. –Lo más pronto posible, hoy.


    Continuará…
     
    Última edición: 6 Octubre 2018
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    catblack

    catblack Entusiasta

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    Título:
    LOVE SIMETRÍxASIMETRIS (KIDxCHRONA)
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    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    55
     
    Palabras:
    5800
    Hola!! Aquí esta la siguiente parte de este capítulo. Sólo agregó un astérisco para señalar estas observaciones: el primero es para señalar que la canción que canta Patty es el del anime Heidi, de Gimbli, y el segundo, es sobre la foto, la cual sale en la serie, cuando Chrona mira a Maka y esta sonríe, que fue tomada en la fiesta de Kid. Bueno, nada más sería eso, y que muchas, muchas, muchas gracias por seguir esta historia. Trataré de publicar los capítulos por entero para avanzar más rápido. Mientras, espero que sigan disfrutando de esta trama y los entretenga. Muchos abrazotes!!!

    (Los personajes no son mios sino del fabuloso Atsushi Okubo. Pero la idea de convertir a Chrona en la mujer más deseada de Death City sí que es mía, jejeje... O////O :D n_n )

    CAPÍTULO IX

    TODO TIENE UNA RAZÓN Y UN POR QUÉ...
    ES BUENO SABERLO PARA SABER QUÉ ES LO QUE DEBEMOS DE SABER...


    (Parte 2)



    Abuelito dime tú*…
    ¡¡¡Lalalalala!!!...

    Patty andaba por los pasillos del Shibusen cargando tres latas de sumo de fruta, tres bolsas enormes de frituras dietéticas y un paquete de galletas del “osito panda” de sabor fresa. Sonriente y sin dejar de cantar se dirigía al cuarto del hospital.

    -¡Patty-chan!

    La susodicha se dirigió a quién la llamaba y la saludó con mucho entusiasmo.
    -¡Mari-san! ¿Cómo estás?

    -Patty-chan, ¡qué bueno verte!... En serio… ¡qué bueno!... Iba directo a ver a Chrona pero me… es decir… no la encontré.

    Sensei Mari lucía algo distinta a como era hace ocho años. Seguía viéndose joven y bonita, pero sus rasgos ya no eran tan infantiles. Se había cortado su larga cabellera rubia por debajo de las orejas y se lo peinaba al estilo de Marilyn Monroy, había decidido conservar ese peinado porque Stein le había dicho que se le veía bien. Asimismo, se había cambiado de ropas y ahora lucía un lindo vestido blanco de una sola pieza junto a una chaqueta negra. No obstante, continuaba con un parche en el ojo.

    -Jejejeje... ¿De nuevo Mari-san se perdió?

    A la profesora se le escurrió una gotita de vergüenza y se sonrojó… -¡No! ¡No claro que no!... creo que ya se fue.

    Patty rió más. –Jajajaja es por aquí ¡vamos!

    Mari rió de forma nerviosa. –O.K… ¿Cómo han estado?

    Patty… -Muy bien, bueno… sólo a excepción de lo que les pasó a Kid y a Chrona. Eso ha sido muy raro.

    -Oh por Kami-sama. Ojalá no sea grave. En cuanto Stein me dijo lo que pasaba con mi pequeñita no supe cómo reaccionar. Shinigami-sama me dejó a cargo de las tareas de Chrona-san, por lo que no me ha dado tiempo de ir a buscarla.

    -Ah… ¿tareas?

    -Sí, estuve asistiendo a Shinigami-sama y di las clases que le tocaban a Chrona. Me gusta mucho tratar con niños pequeños jejeje… pero ese… baka de Stein no quiere entenderlo. ¿Qué acaso no ve que soy una hermosa y joven mujer que necesita de afecto y mimos? Si él no me los da cómo debe ser, entonces, que me deje llegar al siguiente paso por mí misma…

    -Ah… etto… te refieres a… -Patty lo estuvo pensando hasta que… ¡aja!... –Te refieres a cambiarte de casa o algo así ¿verdad?

    A Mari se le volvió a escurrir otra gota y se puso roja. -¡No! ¡Mudarme no! Es… es algo complicado… bueno… ¡¡¡Grrrr!!! ¡Qué digo! ¡Quiero tener un bebé!

    -Ah… con que era eso.

    Mari halló a la persona ideal para quejarse de su relación con Stein mientras Chrona se reponía. Así que frenéticamente comenzó a relatarle a Patty su situación mientras gesticulaba el rostro y los brazos…

    -Sí y es que esto… lo otro… bla bla bla… ¡No me entiende!.... ¡Kyaaaa!... No le pido el sol ni la luna ni siquiera una maldita estrella… ¡Uf!... Es sólo que, pese a que aún soy muy pero muy “joven”… tengo que cubrir con otras necesidades, ¿me explico?

    Patty la miraba con cara de boba… -¡Oh!

    -Veras, siempre ha sido mi sueño casarme de blanco con un hombre apuesto y sensible antes de los treinta y… ¡Mírame ahora! ¡Estoy cerca de los cuarenta y mi reloj biológico está que ya no aguanta! ¡Oh por Kami-sama!... Casi todas mis amigas del instituto ya se han casado y tenido hijos, tres de ellas hasta ya tienen nietos… Y digo el casi por Azusa, que esa ya se quedó para vestir santos... Bla bla bla… Oh, ¿qué voy a hacer?... No hay forma de hacerle entender a ese baka de Stein que si él no está por dar el siguiente paso, entonces yo buscaré a alguien que sí esté dispuesto a darlo conmigo. Por eso he pensado en la inseminación artificial ¿quién estaría dispuesto a hacerme un niño cómo Kami-sama manda a estas alturas después de todo?... También pensé en el mercado negro, pero me da miedo entrar por esas zonas. Pero es que cada vez que veo a un bebé bla bla bla bla…

    Patty se había perdido sonriente en su propio mundo. En su cabeza la Jirafa Killipo y sus amigos la tomaban de la mano mientras cantaban y reían en una pradera mágica, llena de dulces, flores y…

    -¡Y para colmo! –seguía Mari. –Ahora me entero que Maka-chan va a tener un bebé. Un bebé antes que yo, ¡que yo!.. ¡Yo soy mayor que ella! ¡Yo podría ser su madre!... ¡¡UF!!... ¿No sé que voy a hacer?... Quizás digo esto porque me parece increíble que Maka-chan y el resto de ustedes sean ya unos… unos adultos…

    -Etto… -reaccionó Patty. -¿Por qué no le escribes una carta a la cigüeña? Tal vez te traiga un bebé de Francia.

    Mari la miró con los ojos en blanco… -¿Eh?

    -¡Ya llegamos! –dijo Patty abriendo la puerta del consultorio. -¡One-chan! ¡Mira a quién me encontré en el camino!

    Liz dormía recargada sobre la cama dónde reposaba Chrona. Todavía no había podido recuperar energías desde el recorrido en moto. Blair también dormía, pero sobre la almohada de Chrona.

    -¡One-chan!...

    Liz abrió los ojos, se quejó, bostezó… -Ya llegaste… Cómo que te tardaste…

    -Jejeje…

    Mari saludó… -¡Hola Liz-chan!

    -Mari-sensei, ¡cuánto tiempo!

    -One-chan ¿Dónde está Chrona?

    -¿Eh? ¿No está en el baño?

    Patty se fue a buscar allí, al salir negó con la cabeza.

    -¿Qué? ¿No está? –se consternó Mari. –Jejejeje… ¿Ves? Te había dicho que no estaba.

    -¡No puede ser! –Liz fue a comprobar lo que había dicho su hermana.

    El baño estaba vacío.

    -¡Qué lastima! Y yo que le había traído a Chrona estas galletas de fresa.

    -¡Miau! ¡Dámelas a mí!

    -No, no puede ser ¡Kyaaa! ¡Kid va a matarme!

    -Tranquila, la buscaremos. No debe estar lejos. –trató de consolarla Mari.

    Liz recargó la frente contra la pared. –Es que me quedé dormida, ¡rayos!, ¿y ahora por dónde la buscamos?

    -¿Buscar a quién?

    Kid había aparecido atrás de ellas con las manos en los bolsillos. A Liz le dio una punzada verlo y Patty…

    -A Chrona-chan…

    Liz se enfadó… -¡Cállate Patty!

    Mari intervino. –Kid, no fue culpa de las chicas. Liz estaba muy cansada, como cuando se dormía en clase…

    Liz tuvo doble punzada… -¡No ayude Mari-sensei!

    Blair, la gatita, se acercó a Kid con una carta en el hociquito. –Kid, esto lo dejó Chrona antes de salir.

    Liz miró molesta a Blair… -¿Por qué no me la enseñaste?

    Blair… -Miau, lo iba a hacer, pero Patty mencionó galletas de panda, ¡con lo mucho que me gustan!

    Patty abrió el paquete de galletas y le dio una a la gatita.

    Kid leyó la hoja de papel y se la dio a Mari… -Voy a su casa. Liz, Patty… Vayan a Executor. Vamos a salir de la ciudad de nuevo.

    Liz se sorprendió… -¿Qué? ¿A dónde?

    Patty… -¡Yupi!

    Kid… -Sólo lleven lo indispensable. Regresamos a Hiperbórea.

    -¿Otra vez?

    -¡Yupi!

    -Háganlo pronto, partimos hoy, antes del atardecer. Perdón Mari-san, tengo que irme.

    -No hay problema Kid-kun. ¿Necesitas algo?

    -No, muchas gracias Mari-san. Permiso.

    Kid salió de la habitación.

    Patty y Liz miraron por dónde su técnico se fue.
    -¿Por qué nos vamos tan pronto? –Liz.
    -¿Será una misión? –Patty.
    -Pero es muy raro ir allá de misión. Jamás ha pasado.
    -¿Sabes también que otra cosa significa eso?
    -¿Eh? ¡Ah!

    Liz y Patty -¡Playa!

    Mari y Blair las miraban confundidas.

    -Yo llevó la crema bronceadora. –Liz.

    -Sí. –Patty.

    -Y también las sombrillas. –Liz.

    -Sí. –Patty.

    -Y unas toallas…

    -Sí.

    -Y también… ¡Un momento!... ¡Patty! ¡Ni creas que lo cargaré todo de nuevo!

    -¿Eh?... ¿Per… dó… na… me?

    A Liz se le escurrió una gotita al igual que a Mari y a Blair.
    -¿Y ahora estas de qué rayos estaban hablando?


    CASA DE CHRONA…


    El pequeño departamento de Chrona estaba a unos veinticinco minutos de Shibusen si se iba a pie, por ello Kid se fue saltando de edificio en edificio para llegar más rápido, a los ojos de los transeúntes era invisible o una mancha negra que podría ser producto de alguna distorsión visual.

    El edificio en el que se encontraba la casa de la joven Gorgón era muy antiguo, de los primeros que se construyeron cuando fue fundada la ciudad, incluso, toda aquella zona fue uno de los primeros pilares de Death City, era el famoso y antiguo barrio gótico.

    El lugar se caracterizaba por ser lúgubre, sin embargo, la belleza que poseía era hipnotizante y mítica. Kid no pudo evitar pensar que necesitaba algunos retoques para recuperar la magnificencia que hace muchos años había llegado a ostentar, sin embargo, al contemplar con mayor atención las antiquísimas edificaciones, sintió que la idea resultaba ingenua y ridícula, el barrio era un anciano más de Death City, ¿cuánto no habrá visto, vivido y seguiría guardando? Sus altas torres, sus viejos acueductos, sus ventanas alargadas, sus fuentes pequeñas y los puentes que conectaban a los edificios con otros, así como los coloridos vitrales que fueron añadidos recientemente; la casa de Chrona estaba a unos pasos de uno de los puentes más simétricos del barrio. Ese barrio era de sus favoritos, un aura espiritual y llena de paz se respiraba en cada metro cuadrado, incluso, a su gusto parecía que aquello era un delicioso sepulcro... Su padre, cuando decidió construir Death City para que habitaran felizmente las armas demoníacas y los técnicos, contrató a los mejores arquitectos e ingenieros del mundo, por lo que la ciudad estaba cuidadosamente organizada de acuerdo a las necesidades de cada gremio, por ejemplo, en el barrio gótico habitaban técnicos y armas jubilados, así como académicos del Shibusen. Death City era el mejor modelo de ciudad que pudiera existir, allí no existían los embotellamientos, los asaltos, la violencia ni la contaminación, pese a que estaba construido en el desierto y… la guarida del Kishin… Bueno, eso había sido hace mucho tiempo… La historia de Death City era larga y fascinante, ya que la población no sólo se formó por técnicos y armas, sino por guerreros que buscaban vivir en paz, sensatos que no hallaban su lugar en aquel mundo tan loco y gente de fe que se juró así misma no volver a dudar de la existencia del bien. Realmente la paz y la igualdad reinaban en la comunidad creada por su padre, una razón de peso para seguir admirando a su progenitor y enorgullecerse de él, cuánto aspiraba a seguir con su legado y temía no poder lograrlo o, peor, arruinarlo. Kid sabía que no eran muchos los dioses los que lograban algo así, ante esto, el Dios de la Muerte era respetado y muy admirando por otras deidades.

    Este antecedente hizo que se sintiera todavía más mal por no estar de acuerdo con la orden que tendría que acatar. No es que tuviese algo en contra de regresar a Hiperbórea, es más, amaba ese lugar, allí había crecido y su gente era cálida y amable. Sólo que no confiaba en todos los hiperbóreos, entre ellos, el mismo Patriarca, Jeuz, como lo llamaba su padre, o el Supremo, como él lo había conocido desde niño. Shinigami-sama y él le debían mucho al Patriarca, supuestamente, pero Kid no consideraba que por ello tenía que costarles la cuarta parte de su libertad, la de la ciudad ni la de Shibusen. Regresar a Hiperbórea significaba volver a verlo y restablecer la plática que habían dejado atrás, incluso, tener que explicarle lo de Mirara.

    Kid, con sus poderes, abrió por dentro la ventana del departamento de Chrona. Después entró. Nadie se percató de ello. La casa de la joven Gorgón no lucía lúgubre como el exterior. Las paredes estaban pintadas de blanco, otras estaban echas de piedra gris, pero el color resaltaba gracias a los cuadros, los cuales eran de flores pintadas o disecadas, grabados y postales, muchas eran de ciudades extranjeras, lugares que Chrona había visitado cuando realizaba alguna misión. Los muebles eran cómodos y de terciopelo color morado, unos coquetos cojines de colores vivos y con estampados hacían juego, el comedor y el resto de los muebles eran de madera de ébano, igual a las repisas, las cuales tapizaban una pared completamente, llenando esa parte de libros a más no poder.

    Kid tomó un libro que estaba sobre la mesa de la sala; Sonetos de Willian Shakespeare.
    Apenas descubría que a Chrona le gustaba la poesía. El libro mostraba señas de haber sido leído varías veces, además tenía lindos separadores y apuntes delicados a los bordes de cada texto.

    Dejó el libro, consideró que no tenía porque leer algo que no le incumbía…
    En cuanto a lo demás, había jarrones y flores, esculturas que también eran recuerdos de viaje, incluso la casa olía a violetas, a canela y a rosas, el alma de Chrona se sentía en aquel pequeñísimo rincón, toda ella estaba presente gracias a esos detalles que poco a poco construían un reflejo interno de lo que la joven comenzaba a ser gracias a su independencia.

    Kid sintió ternura y admiración, el departamento de Chrona, más que un lugar donde ella iba a descansar después de las jornadas, era en realidad su primer y único santuario. Como un ruiseñor construyendo su primer nido, la joven iba colocando poco a poco tesoros valiosos para recordarse cuan rico podía llegar a ser su espíritu a través de sus propias experiencias y descubrimientos: colores, texturas, olores y sabores, todo en base a imágenes y palabras. La decoración rústica y sencilla, pese a que no tenía ningún fin simétrico, le pareció muy agradable. La muchacha amaba su departamento, cada espacio de él era cuidado y ordenado con cariño, él lo percibía. Lo que veía le gustaba mucho, no cabía duda que eso era muy distinto de aquel austero cuarto en Shibusen donde ella de niña se hospedaba, Chrona realmente estaba evolucionando, su ser interior comenzaba a cobrar una muy hermosa forma, eso era gracias a su padre, a Maka y, aunque se sentía celoso, a Black Star.
    No obstante, hacía falta lo importante… ¿Dónde estaba Chrona?... Kid fue a buscarla a la cocina, no estaba allí, al baño y luego a la habitación, claro que antes tocaba para no pillarla como había pasado antes.

    En ninguna parte…
    La habitación de ella también era blanca, sólo las paredes, gracias a sus retratos de flora salvaje, y el cobertor, también con la misma temática, eran lo único a color, los muebles eran antiguos y estaban pintados de blanco, a excepción de una mesita de centro y los cajones debajo de la cama. El perfume de las rosas era más dulce e intenso en ese lugar. Kid sintió embriagarse levemente con él. Cuando miró el espejo de cuerpo entero que reflejaba la cama, no pudo evitar sonrojarse al imaginar las intimidades de la joven… Mejor era hacerlas a un lado… Cerca de la ventana, había una pequeña pizarra en donde se veían recados y fotografías pinchados.

    -¿Chrona? ¿Dónde estás? –se preguntó Kid confundido. ¿Acaso había leído mal el recado?

    Kid se acercó a la pizarra para ver si ella había dejado algo… Nada… Tomó una foto que le había llamado la atención. Eran Maka y Chrona* sonriendo a la cámara, Liz había tomado esa foto hace ocho años dentro de aquella fiesta que él había organizado en Death Mansion. Esa fiesta había sido buena idea, él la había hecho especialmente para que Chrona comenzara a integrarse a su comunidad. La joven no sabía qué vestir o hacer, jamás había estado en una, por lo que ni siquiera tenía muda para algo así. Discretamente, les había pedido a Liz y a Patty que le compraran algo que a ella le pudiera gustar, él iba a cargar con los gastos sin importar el cuánto. Chrona no tenía idea de cómo debía lucir una chica en una fiesta, por ello había elegido un traje formal blanco y varonil. Liz le había dicho que Chrona nunca permitió que se metieran al vestidor con ella y al creerlo niño la llevaron a elegir entre la ropa de caballero, porque al parecer allí se sentía más cómoda. Gorgón temía a su cuerpo, toda su vida había tenido vergüenza de sí misma.

    Kid se preguntó cómo hubiera sido de otra manera la presentación de la joven. Ella merecía salir a la luz y era conmovedor ver como sola lo había entendido, ahora decidida se abría camino en la vida.
    -¿Chrona, dónde estás? ¿Habrás ido a casa de Maka o regresado a Shibusen?

    Las campanas del templo del barrio comenzaron a sonar para anunciar la siguiente misa del día. Santa Catalina de Alexia, que así se llamaba el santuario, era una de las pocas Iglesias católicas que la ciudad poseía, y no por nada pertenecía al barrio gótico, la Santa, para conocimiento de los habitantes y secreto del mundo exterior, había sido una Death Schyte en vida.

    Kid miró por la ventana para localizar el llamado. La vista de Chrona era maravillosa, como la suya en Executor, podía contemplarse casi todo el barrio, el atardecer y la totalidad del Templo de Santa Catalina de Alexia, incluso a Shibusen. Kid sonrió, ya sabía dónde estaba Chrona.


    TEMPLO DE SANTA CATALINA…


    El templo gótico olía a flores blancas y a mirra, las luces se transformaban en pilares de colores tras atravesar los enormes vitrales. Chrona estaba sentada sobre una de las bancas mirando al altar, la patrona del Templo parecía darle a bienvenida con sus palmas extendidas y la mirada apuntando hacia los peregrinos. No entendía por qué, pero ese tipo de lugares siempre le habían reconfortado, una profunda paz se apoderaba de ella cuando se acercaba a abrazar la serenidad que estos templos resguardaban. Los conjuros de Medusa hacían sus efectos sobre ella para provocar a la sangre negra, durante esos instantes, ella se perdía por completo y se transformaba en algo que no era capaz de controlar. Odiaba cuando eso sucedía, pero le temía tanto a la muerte que por ello se aferraba a la oscuridad. No obstante, los pocos gramos de cordura que llegaban a tener dominio sobre sus acciones la conducían en automático a este tipo de lugares, como si una especie de magnetismo la orillara a buscar la subsistencia, la búsqueda era instintiva, trataba de defenderse contra su in voluntad. Siempre había sido y sería así al parecer. Sólo que esta vez, no sólo iba a Santa Catalina para hallar serenidad, necesitaba reforzar su alma y su fe, su fe por hallar a salvo a Maka y tener a Ragnarok de vuelta.

    Chrona se arrodilló frente a la imagen de la Santa y con las manos juntas y la frente sobre estas, rogó, por primera vez en toda su vida, tener el poder para salvar y proteger a sus amigos, aunque el precio fuese perderse para siempre.

    -No sé rezar. –comenzó la joven. -Pero… pero sé implorar, sé esto porque lo he visto, lo he visto en mis víctimas y en las personas que pese a ello me han perdonado…
    Te imploro que me des fuerzas, sólo por esta vez para salvar a los que me han salvado y vengar a los que he condenado… Aunque me asuste mirar de nuevo la oscuridad, no quiero que esta siga haciendo más daño, como yo lo llegué a hacer alguna vez…
    Por favor, tengo tanto miedo, tanto… pero estoy dispuesta a dar la cara… sólo quiero fuerza… fuerza para controlarlo… Siempre he sido tan débil… por favor, quién seas, no permitas que mi miedo los haga caer a todos… No sería justo… No sería justo…
    Tanta lucha no debe ser en vano… No…

    La gente iba retirándose de sus asientos para que aquellos que se acercaban a misa ocuparan sus lugares. Eran pocos y el silencio tan amplio que nadie se percataba de la llegada del vacío. Ni siquiera Chrona, hasta que alguien la tomó del hombro…

    -Chrona.

    La joven escuchó la voz de Kid, lentamente comprobó con sus ojos que era él y su corazón latió con fuerza. Por un momento había tenido el loco impulso de arrojarse a sus brazos y estrecharlo contra su cuerpo. No entendía el por qué nuevamente, sólo necesitaba sentirlo, su fuerza, su poder, su bondad. Sin quererlo, Kid se había convertido en su tranquilizante, una droga que cada vez le era más necesaria. Mas, debido al lugar en dónde estaban, saber quién era él y porque ella no sabía lidiar con algo así, optó por volver a mirar al altar y abrazarse así misma.

    -Lo siento… Nygus había dicho que estaba mejor y que podía volver a casa.
    Liz estaba dormida, no quería despertarla ni tampoco estar más tiempo allí. Necesitaba irme cuánto antes, no soporto las clínicas ni nada que se les parezca, estas… estas… estas me perturban…
    Pensaba volver por ropa y regresar para ver a Shinigami-sama. Pero, no me sentía tan bien como creí y…

    -Por eso veniste aquí… No te preocupes. Pero, sí necesito que no vuelvas a alejarte sin avisar antes, aunque Liz o Patty o yo durmamos, avísanos, no pasa nada si nos espantan el sueño.

    -Lo siento Shinigami-kun.

    -No… yo lo siento… A veces soy muy… brusco en mis formas…

    -No es verdad. Siempre eres muy amable…
    Chrona se sonrojó al darse cuenta que había alzado la voz y que su eco sonó por los pasillos. Se volteó para que Kid no viera su sonroje.

    El joven Death sonrió con ternura.

    Las personas aún no se acercaban al llamado a Misa. Eso era normal. Era en el segundo y tercer campanear cuando se comenzaba a aglomerar la gente.

    Chrona y Kid permanecieron unos minutos más sobre las bancas. La joven, efectivamente, como lo había dicho Shinigami-sama, se estaba debilitando y necesitaba reposar un poco. Kid temió que ella no aguantara el viaje hacia Hiperbórea. Aunque sabía que no había otra forma para contrarrestar aquello.

    -¿Sabías… -comenzó Kid sólo para iniciar la plática antes de abordar el tema del viaje.– ¿Sabías que el diseño de estos templos eran para servir como cuarteles generales?

    Chrona fue observando mejor el templo. No lo concibió cómo un lugar hecho para la guerra, más bien, le parecía un refugio contra ella. Era muy hermoso, tal vez imponente y oscuro, pero muy hermoso.

    Kid le sonrió para aclarar su duda.
    –Las fuerzas del mal siempre han existido y sus formas siempre han sido miles. Una tempestad, una invasión, una epidemia… El mal es tangible, mas para aquellos que se resisten a su dominio… Los templos como este fueron construidos para reafirmar las existencias de sus fuerzas opuestas. Su altura y las gárgolas han sido a propósito para imponer temor al mal, los grandes ventanales, para que la luz entrara y diera el efecto que, desde el cielo, estas fuerzas benignas se hacían presentes para quienes pedían el socorro del Templo. Supimos de la existencia de lo etéreo cuando identificamos a la luz de la oscuridad.

    Chrona miró de nuevo a su alrededor y fue corroborando lo que decía Kid.
    -Siempre había creído que era un tipo de asilo o algo así…

    -Así es también. –respondió Kid. –Estos templos ofrecían protección contra la maldad a cambio de la servitud. Su combate era a través de la imagen y la palabra, proyecciones claves para llegar a la mente y al alma. Cuando entrabas aquí, te purificabas y aceptabas ser un soldado más de la Iglesia, esa era la idea, porque todos, absolutamente todos, hasta los dioses, llegamos a ser víctimas de la oscuridad y para oponerse a ella primero hay que reconocerla y aceptar la lucha. Antes de combatir con la espada, teníamos que aprender a combatir con nuestra mente y con esta reforzar nuestra alma, fortalecerla para no caer en la oscuridad. Ahora es un poco distinto, todo trata de llevarse lo más acorde posible para no ser tan vulnerables. Cuerpo, mente, alma, espíritu, todos en sincronía.

    Chrona repitió la paráfrasis sagrada de todo técnico y Death Schyte. –Un alma reside en una mente sana, una mente sana en un cuerpo sano… Se parece mucho a lo que me dijiste en nuestra primera pelea… nuestra pelea en el barco fantasma…

    Kid la miró con más atención, no esperaba que ella recordara ese incidente.

    -¿Sabes? –continuó Chrona. –Cuando… cuando Medusa me hechizaba para hacer su voluntad con Ragnarok y la sangre negra, muchas veces llegaba a oponerme. El dolor era más intenso cuando eso pasaba. Por lo que, al presentarse la primera oportunidad, yo me dirigía aquí, bueno, precisamente, a este tipo de lugares… Creo entender mejor ahora el por qué los buscaba… Cuando salí de control y Maka no pudo hacer más por mí, dejé de buscarlos… Yo ya no era yo. Ni siquiera recuerdo bien quién era yo en ese entonces, sólo recuerdo cosas, cosas dolorosas que aún me asustan…

    Kid llevó su mano a la de Chrona. Resultando otra vez algo desconcertante para ambos…

    -Yo… -decía el shinigami. –No dejaré que nada más te asuste. Las pesadillas algún día se irán. Te lo prometo.

    -Shinigami-kun…

    Sin palabras y con sólo miradas trataban de entender qué pasaba con ellos. Pero las campanadas de Santa Catalina no les permitieron aclararlo frente a su altar.

    Gente comenzaba a entrar al Templo tras el segundo llamado.

    -Vamos, tenemos que irnos de aquí y tenemos poco tiempo.

    -¿Eh?

    -Tenemos que salir de la ciudad, te llevaré a Hiperbórea.

    -¿Eh!... ¿Pero no está muy lejos?

    -No si nos damos prisa.

    Al levantar Kid a Crona de su asiento, sin soltarle la mano, la joven se mareó y estuvo a punto de caer. Pero el shinigami rápidamente se había percatado para sujetarla.

    -¡No! ¡No Kid otra vez! Ya has hecho bastante.

    Kid con una seductora sonrisa, y sin importarle las miradas de los presentes en el Templo, agarró a Chrona por la cintura y la cargó. –Si no intervengo, de seguro que sí se nos hará más lejano Hiperbórea.

    A Chrona se le escurrió una gotita en la frente. -¿Sabes? Creo que sí eres algo brusco con tus formas.

    Kid expresó una enorme sonrisa que resultaba ser irresistible. Cada vez disfrutaba más de llevar a Chrona en brazos; aunque ella se enojara, él no perdería la oportunidad de tenerla de esa manera, tan cerca para poder tocar su bello cuerpo de ninfa.


    EN DEATH ROOM, SHIBUSEN…


    Shinigami-sama extendió los brazos y dio a conocer una vez más sus palabras. Mari, quien había llegado a lado del Stein y traía a la gatita Blair sobre su cabeza, asentía con una sonrisa a las órdenes que este Dios le indicaba. Blair también se veía contenta.

    -¡Qué bien! Me alegra mucho poder contar con ustedes. –decía la deidad.
    -Pese a lo que estamos viviendo, la normalidad debe de permanecer y las tareas continuar.

    Mari… -No se preocupe por ello Shinigami-sama, confíe en nosotras de que todo seguirá funcionando.

    Stein fumó de su cigarro y Spirit ladeó un poco la cabeza, éste estaba a un lado del Dios de la Muerte. -Etto Shinigami-sama… -se dirigió a él con respeto y confusión. –Perdone mi pregunta, pero ¿si será seguro encomendarle la tarea a…?

    Shinigami-sama miró a su arma. -¿Eh?... ¡Ah! No te preocupes Spirit-kun, no hay nadie mejor que Mari-san para atender las clases que Chrona va a dejar por un tiempo. Es más, me parece ser la indicada porque hace mucho tiempo ella también llegó a darlas. Incluso, antes de que se fuera a Australia. Sólo necesitará actualizarse y…

    Spirit-kun… -No me refería a Mari, sino a…

    El profesor Stein interrumpió. –Señor, una observación más sino parece inadecuada.

    Shinigami-sama miró a su asistente. –Dime Stein-kun.

    Stein. –Con todo este relajo, ¿quién se seguirá encargando de los preparativos para fiesta del Día de Muertos y Hall…

    -¡Ay caramba! –expresó la Muerte. –Tienes razón Stein-kun. Eso lo había olvidado.

    Blair… -También me puedo hacer cargo de ello Shinigami-sama miau... ¡Puede confiar en mí!

    Spirit… -¿Qué?... Bueno… No es mala idea pero… pero… pero…

    Stein… -Sería un desastre.

    Spirit… -¡Sí! ¡Eso mero!

    Mari… -Blair, será mucho trabajo. ¿Estás segura qué podrás con ello?
    Tampoco lucía muy convencida.

    -¡Miau! ¡Claro que sí! Es más, tengo muchas ideas que podrían funcionar, las tenía preparadas para la posible fiesta de soltera de Maka-chan, pero…

    Spirit reaccionó energúmeno… -¿Qué rayos acabas de decir?

    Stein dejando escapar una bocanada de humo. –Blair no entiende de directas ni indirectas. Cuando preguntó Mari si estaba lista para ello, se refería a que era preferible que no lo hiciera.

    Sin embargo la gatita seguía y seguía explicándole a Shinigami-sama sus planes para la fiesta, los cuales le parecieron divertidos y los festejaba aplaudiendo con sus enormes manoplas. Estas no parecían descabelladas, porque aún no había mencionado a los bailarines exóticos, ni a los pasteles eróticos, los juguetes perversos o a los juegos especiales para ese tipo de eventos, por lo que al principio a Shinigami-sama le pareció que el resto exageraba con sus reacciones, después de todo, la gatita sólo quería ayudar a Chrona.

    Spirit… -¡Es que él no conoce bien a Blair!

    A un lado de Shinigami-sama también había otros dos sujetos, uno que bailaba y cantaba balanceando un bastón (claro, si es que a eso se lo podía llamar sujeto) y el otro sólo observaba con atención a todos detrás de sus enormes y extraños lentes de botella mientras sostenía una libreta en dónde de vez en cuando anotaba algo sobre ella.

    En tanto las discusiones seguían, ahora con Stein para aconsejar a Mari sobre el cómo debía atender las tareas y clases de Chrona. Mari no se mostraba muy contenta con las observaciones de Stein del cómo debía tratar a niños de entre siete y nueve años, por lo que le volvía a restregar en la cara que si no sabía lidiar con niños más grandes era porque Stein aún no quería darle hijos, que a estos años ya tendrían esa edad.
    Spirit trataba de convencer por las buenas a Blair de que no organizara la fiesta, pero la gatita mágica no daba su brazo a torcer y menos sobre el tema de la posible fiesta de soltera de Maka Albarn.

    -¡Qué Maka jamás se va a casar! ¡Jamás! ¡Nadie es digno de mi pequeñita y mucho menos ese vago de Souuul! -Gritaba el pelirrojo.

    Shinigami-sama, junto con el sujeto de la libreta y los lentes, se habían convertido en observadores mientras una gran gota se les escurría por la sien.

    -Padre… -Kid había llegado justo a tiempo y a su lado estaba Chrona.

    -¿Qué onda Kid-kun? Chrona-san, ¿Cómo sigues?

    -¡Chrona! –mágicamente Mari había dejado al profesor Stein con la palabra en la boca para dirigirse a la pelirrosa. -Mi Chrona, cuánto siento por todo lo que has pasado, ¿cómo te sientes?

    -Mari-san. –La joven Gorgón sonrió. –Bien. Estoy mejor, pero… pero Ragnarok…

    -¡Bhuaaaa! ¡Mi pequeñita! ¡Cuánto no habrás sufrido!

    Entonces, Mari tomó a la muchacha por el cuello y comenzó a estrangularla con un muy fuerte y cariñoso abrazo materno. La muchacha comenzaba a asfixiarse y a sonrojarse en extremo. No sabía aún como lidiar con las expresiones tan efusivas de cariño. -Pero ya no volverás a preocuparte más. Ven, iremos a mi casa. Yo te cuidaré y…

    -Mari-san… -interrumpió Shinigami-sama la efusividad de la rubia. –Chrona no podrá ir. Saldrá de viaje.

    -¿Qué? ¿A… a… dónde?

    Kid contestó la pregunta. –Hiperbórea. No te preocupes Mari-san. Yo cuidaré de Chrona.

    La maestra soltó a la muchacha, la cual al fin había podido respirar para dedicarle una mirada tierna y llena de agradecimiento.

    -Mi Chrona, estaré muy sola sin ti.

    -No se preocupe Madame, Yo y el joven Kid cuidaremos muy bien a vuestra hermosa protegida.

    Kid tuvo un respingo… ¡No podía ser!... –Padre ¿Qué hace él aquí?...

    Todos miraron al “sujeto” que seguía bailando con su bastón y sombrero de copa. Este, tras dejar de tararear su canción especial, hizo un saltó espectacular y llegó frente a Chrona.

    -¡Yo, Sir Excalibur! ¡La espada sagrada que ha resguardado el poder de los Pendragón por más de mil años y que ha servido a todos los hombres hechos leyenda, protegeré a la hermosa Lady Chrona de todo mal, hasta el final de mis días! -Excalibur tomó la mano de la muchacha y la besó con su puntiaguda boca.

    Chrona abrió los ojos asombrada… -No sé lidiar con tanta ceremonia ni… ni… ni con los besos en la mano.

    Death the Kid sintió que los celos corrían como fuego líquido por sus venas. Spirit y Stein tampoco pudieron evitar mirar con odio al arma legendaria.

    Shinigami-sama echó un suspiro de cansancio y resignación. –Ya sabía yo que algo así iba a suceder. Kid-kun. –comenzó la explicación. –Sé que debí decírtelo antes, pero, debido a la situación por la que atravesamos, me ha sido necesario llamar a Sir Excalibur para que nos apoye un poco con esta misión.

    En tanto, el hombre de los lentes de botella había vuelto a escribir algo en su libreta mientras todo sucedía de forma no tan inesperada para él y el mismo Shinigami-sama.

    Continuará…

     
    Última edición: 6 Octubre 2018
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    JacquiWaki

    JacquiWaki Iniciado

    Escorpión
    Miembro desde:
    7 Noviembre 2012
    Mensajes:
    1
    ¡Me encantó tu historia...!
    Me encanta el KidXChrona....!!!

    Sigue asi!!!!!!
     
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  16.  
    catblack

    catblack Entusiasta

    Tauro
    Miembro desde:
    28 Marzo 2012
    Mensajes:
    56
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    LOVE SIMETRÍxASIMETRIS (KIDxCHRONA)
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    55
     
    Palabras:
    4279
    Bien, aquí dejo otro chaper de este fic. Muchas gracias por sus lecturas, me estusiasma mucho ver que tiene sus seguidores esta historia. Esta semana coloqué sólo esta parte porque se me ha juntado mucho el trabajo, pero, prometo colocar la conti cuánto antes. Muchas gracias y saludos a JacquiWaki por comentar, qué bueno que te haya gustado, espero seguir deleitandote con este fic, muchos muchos arigatos!!!

    Ahora, sin más, los dejo con la conti, espero que les agrade. Para calquier comentario o duda pueden contar conmigo, dejen rewies, haganme saber su opinión, ya que son ustedes los que le dan magia a esta historia.

    Sin más, me despido... Au revoir!!! Mil besos!!!



    CAPÍTULO X



    LA CRUELDAD PUEDE TENER DISTINTAS CARAS...

    ENTRE ELLAS, LA MÁS AMABLE DE TODAS.



    (Parte 1)


    SOBRE UN CAMINO DESPEJADO…

    EN Groenlandia…




    Here we go !!

    Excalibur

    Excalibuur

    From the united king

    I'm looking for her

    I'm going to California (x2)

    Excalibuuur

    Excalibuur

    Excalibur!!





    Here we go!! (Again)

    Excalibur

    Excalibuur

    From the united king

    I'm looking for her

    I'm going to California (x2)

    Excalibuuur

    Excalibuur

    Excalibur!!



    Delante del equipo daba vueltas y vueltas con su bastón y sombrero de copa Sir Excalibur. Liz, Patty, Kid y Chrona ya se habían resignado a llevarlo como compañero. ¿Quién hubiera podido prever aquella decisión? Sin duda, Shinigami-sama siempre traería sorpresas.


    Liz trataba de hacerse oídos sordos al famoso cantar del arma, por ello había traído consigo su Iphone, pero, la voz del Sir era tan fuerte que, aunque le había colocado todo el volumen al aparato, todavía lo escuchaba cantar. La pobre dejó a medias su fruncir de cejas porque presentía que podría quedarse así para siempre y Excalibur no lo merecía.


    -Este fenómeno a nuestro lado me hace extrañar cada vez más a Ragnarok.


    Le susurró la mayor Thompson a su hermana. En tanto Patty, mientras caminaban, leía un manga para ignorar a toda la comitiva y reía a más no poder de los chistes que se narraban o tonterías dibujadas. Liz nunca antes se había sentido tan sola.

    Ya para colmo, el noroeste de Groenlandia no era precisamente uno de sus lugares favoritos. Ya aspiraba llegar cuánto antes a Hiperbórea para disfrutar de su cálido clima, claro, si es que aún podía llegar a alcanzar uno.


    Kid también miraba ceñudo a Excalibur, pero justificaba su presencia. Poco sabía del Mundo Antiguo, pero sí estaba enterado de que Excalibur, hace muchos siglos, había servido como arma a su mismo padre, así como a otros héroes y dioses que sí eran dignos de nombrar, entre ellos asombrosamente a la Dama Proserpina. Kid suspiró algo frustrado, no era sólo por tener a Excalibur como compañero y reconocer que este podría resultar verdaderamente útil, sino porque por cada paso que daban sería más pronta su llegada a Hiperbórea. Le entristecía ver a su padre preocupado, Shinigami-sama debía temer mucho como para enviarlo de vuelta allá, puesto que tenía muchos años de que algo así no ocurría, no desde que fuera un niño y la razón había sido porque habían sospechado cierta extraña movilidad en el Kishin Ashura. Tuvieron que pasar décadas para que se enterara de la verdad, ya que de pequeño había pensado que su padre había cambiado de idea con tenerlo cerca.


    -Kid… ¿es… ¿estás bien?

    La voz de Chrona había interrumpido sus pensamientos.


    -Perdón… pero… pero siento que algo te perturba… ¿es algo sobre el viaje?... No sé si te hará bien hablarlo… ya sabes lo que dijo mi doctor sobre decir lo que uno siente para no… bueno…


    Chrona caminaba a su lado, estaba protegida con un enorme abrigo negro con peluche rojo en la capucha, vestía un traje ajustado oscuro y portaba su mochila de viaje detrás de la espalda. La pelirrosa le había dicho que se sentía extraña sin Ragnarok que la molestara por cargar con ello. Kid sonrió, ella tenía el don de darle otro giró a su vida.


    -No te preocupes, es sólo que no esperaba volver a Hiperbórea tan pronto.


    -Lo siento. No quería que te vieras forzado a hacer algo que te incomodara.


    -No Chrona, todo está bien. De todas formas tendría que regresar de nuevo. Mejor más temprano que tarde.


    -Mmm…

    La pelirrosa tuvo curiosidad por saber el por qué a Kid no le emocionaba regresar al que denominaban “el continente de los Dioses”, mas, por temor a incomodarlo, se guardó sus preguntas.

    Kid tampoco se mostraba entusiasmado por contar las razones y Liz y Patty, aunque fuese lo contrario, por lealtad a su técnico se lo guardarían. Chrona conocía lo que era la necesidad de privacidad, bien que era experta en la materia, una razón más de peso para no insistir.


    Excalibur no paraba de cantar, de dar vueltas, giros y agitar su sombrero de vez en cuando. A Chrona no le molestaba, estaba tan preocupada por sus asuntos que eso le daba igual.


    Le había inquietado saber que Shinigami-sama había premeditado su petición, la cual consistía en que la dejara alcanzar al grupo de Black Star para salvar a Maka. El Dios de la Muerte no había dicho no a nada, pero la hizo prometer que no cometería ninguna locura para hacer lo que posiblemente sería algo inevitable. Ella como él sabían que Black Star y el resto, pese a la compañía de Ángela y Kim, no serían capaces de penetrar la fortaleza de Baba Yaga. La reina bruja la quería a ella, sólo a ella. Esa idea la torturaba, sobre todo porque no entendía qué era lo que realmente planeaba Shinigami-sama. Tampoco quería pensar mal de su líder, él no enviaría a una muerte segura ni a una misión en vano a ninguno de sus hombres, ni siquiera a Excalibur… o al menos eso esperaba.


    -¿Qué pasa con ustedes bakas? ¿Por qué no cantan?


    Here we go again!!

    Excalibur

    Excalibuur

    From the united king

    I'm looking for her

    I'm going to California (x2)

    Excalibuuur

    Excalibuur

    Excalibur!!


    Algo que también la había asombrado fue que Shinigami-sama había mandado llamar a su psiquiatra para contar con su aprobación para el viaje. El doctor Junger Freuding fue tan elocuente y directo como siempre… mmm… no entendía el por qué Kid y el resto habían expresado esa cara de espanto cuando éste habló, ¿acaso sólo Shinigami-sama, Stein-sensei, Excalibur y ella eran capaces de entenderlo?



    RECUERDO DE CHRONA….


    -Chrona-san. –comenzó Shinigami-sama. –Traje al doctor Junger Freuding para que esté al tanto de lo que te sucede.


    El mencionado, el hombre con extraños lentes de botella y una libreta a la mano, miró a Chrona detenidamente. Éste vestía un anticuado traje beige con una llamativa corbata escarlata con adornos. Sus zapatos estaban lustrosos y su cabello castaño era largo y lo sujetaba con una cola de caballo. Fuera de eso, lo único que lo hacía ver demasiado extravagante era su mirada y su boca cerrada en una silenciosa sonrisa bajo su bigote café.

    Ella también lo miraba mientras escuchaba…


    -Debes de ser más precavida Chrona-san. –dijo el psiquiatra con una voz suave y grave. –Pese a que has mostrado un importante progreso durante tus terapias, me temo que eso no es suficiente aún.

    Todavía eres muy susceptible a ciertos niveles de onda de locura. Si te descuidas será difícil estabilizarte, aun cuando Ragnarok esté inconsciente.


    Chrona bajó la mirada con tristeza. –Sabemos que será imposible que esté quieta. Es lo que justamente quiere Baba Yaga.


    -Por eso… -continuó el doctor. –Debes tranquilizarte. Es inevitable Chrona-san que no reacciones a las ondas o a la manía provocada por Baba Yaga. Tu naturaleza lo hace imposible. Estás hecha de sangre negra.
    Sin embargo, si optas por controlar tus emociones puede que la recuperación vaya más rápido de lo que se espera.


    No quería ser más pesimista, pero Chrona sabía lo que pasaba. – ¿Qué… qué tan grave es la situación de Ragnarok?


    Allí se había cerciorado de que Kid, Mari, Spirit y Blair no escuchaban nada, incluso la habían mirado como si ella estuviera alucinando, pero dejaron de hacerlo al notar que Stein, Excalibur y Shinigami-sama sí captaban lo que éste decía.


    Shinigami-sama habló… -Se ha drenado el hechizo Chrona-san, sin embargo, aún desconocemos el por qué Ragnarok no ha despertado. Hasta el momento suponemos que ha sido por el ataque que sufrió. De todas formas, no podemos esperar más porque te estás debilitando muy rápido y de igual modo peligra la salud de Ragnarok.


    Chrona sintió angustia. -¿Qué me han hecho?


    Stein, con su sosegada voz intervino. –Tu abuela fue muy astuta. Ha planeado todo muy bien para que vayas a buscarla a la fuerza, sino por las buenas o por Maka, entonces, por las malas. La sustancia que te infirió ha sido como un veneno para las armas, una especie de enzima que sirvió para despertar tu naturaleza real, si no acudes con ella de forma consciente, lo harás de forma inconsciente. Todas la brujas, de forma nata, están hechas para acudir al llamado de su líder, como hace poco estuviste de hacerlo, suponemos también que entrarás en una especie de coma cuando llegues al despertar y Ragnarok no podrá volver si tú llegas a eso.


    Shinigami-sama… -No te preocupes Chrona-san. Por eso te enviaré con un especialista en la materia. Ella podrá ayudarte, ya lo ha hecho antes con alguien muy cercano a Kid y a mí. Y créeme, fue todo un éxito.


    A Chrona se le hizo difícil pensar en otro especialista en sangre negra que no fuera el Doctor Franken Stein. Aunque, por extraño que le resultara la idea, sentía que podía confiar en ello. Tal vez era porque Shinigami-sama confiaba mucho y Kid conocía muy de cerca a la que llamaban la Dama Proserpina.



    EN GROELANDIA de nuevo…


    Al tomar un descanso para comer algo y dejar que Excalibur siguiera bailando, Chrona pensó su situación con más tranquilidad mientras observaba la foto que se había llevado consigo, la misma que hace ocho años les habían tomado a Maka y a ella en aquella fiesta en Executor. Esa foto, si no estaba en su portarretrato o en su cartera, entonces debía estar en su bolsa del saco. Por un momento casi se le había olvidado en la pizarra de su habitación cuando se sintió mal y necesitó ir al templo, ¡qué bueno que había regresado por ella!


    La pelirrosa se había alejado un poco del grupo. Así pudo ver cuánto habían subido a pie sobre las elevadas colinas, las cuales, conforme avanzaban más y más, iban intensificando su verde y el cielo su oscuridad, además de ello, casi todo su alrededor estaba cubierto de hielo. El viento era frío y soplaba con fuerza, cuando sus dedos no pudieron sostener más la foto, esta se desprendió de ellos y salió volando. Chrona la miró aterrada, pero el susto no duró mucho porque Kid la agarró a tiempo.


    -Ten cuidado, las ventiscas aquí actúan como manos de ampón.

    Y le dio la foto. La muchacha la abrazó con cariño y luego fue guardándola dentro de una de las bolsas de su abultado saco. Kid pudo ver que se había quitado los guantes para sujetar mejor la foto y que rápidamente se le estaban poniendo moradas, sobre todo la izquierda, lo que era la parte de la muñeca.


    -Chrona, ¿no sientes frío? –preguntó Kid.


    La muchacha lo miró… -No mucho, aunque no estoy acostumbrada a tanto abrigo. Pero, sí me siento más cansada. No sé si se deba a mi afección o…


    Kid negó con la cabeza y, de forma precipitada para la muchacha, se acercó para tomarle su mano descubierta y examinársela. Chrona se sonrojó por completo, ahora sí que sentía calor.

    Liz, Patty y ella eran las únicas que estaban envueltas con más de dos abrigos, capas sobre capas, guantes sobre guantes, botas sobre botas. Kid sólo llevaba un muy grueso abrigo negro, parecía estar hecho de piel de oso (pero Chrona sabía que los shinigamis no obtenían lujos como ese por muy ricos que fueran) y unas botas para la nieve, en tanto Excalibur portaba una chamarra blanca, unas manoplas y un cubre orejas, éste tal vez no tenía tanto frío por tanto bailar y cantar.


    El shinigami observaba con mucha atención la mano de la muchacha como un médico. -¿Sientes esto?... –preguntó al momento que tocaba la parte que se veía más afectada.


    Chrona lo negó, hasta que sintió dolor. Ella y Kid llegaron a la misma conclusión.

    -¿Por qué no me dijiste que te habías fracturado? –preguntó el joven shinigami.


    -¿Qué? –Chrona aún no podía creer aquello. Era verdad que ella no era inmune a nada, pero que las heridas le duraran tanto tiempo sin recobrarse la consternaba. Una fractura nunca le había tardado en sanar, sin duda la afección en la sangre negra empeoraba y eso significaba que Ragnarok estaba cada vez más enfermo. El dolor físico no le era desconocido, pero el no sentirlo estando mal, la asustaba. Kid se quitó un guante de la mano y tocó la frente de la muchacha, apenas había podido prever ese acto cuando ya tenía a Kid más cerca de ella para dar el diagnostico.

    -Tienes fiebre. Estás pálida y tu muñeca no tiene mucho tiempo con la lesión. Debemos buscar un refugio de inmediato para que reposes un poco.


    Chrona no podía identificar si se sentía mal por la enfermedad o porque Kid estaba demasiado cerca, le encantaba sentirlo de esa manera, su vientre vibraba un calor muy especial y agradable, su corazón latía desbocado, casi podía jurar que se desmayaría de placer.


    -Tal vez fue cuando escalábamos y nos caímos. –dijo Patty que se había acercado para escuchar lo que ellos decían.


    Liz tampoco había querido perderse del chisme. –Tal vez sí, aquella empinada se nos dificultó muchísimo.

    Un recuerdo fugaz llegó a Liz cuando Patty, por estar bobeando sobre la altura, se había resbalado y agarrado del pie a Liz y esta a su vez a Chrona, la cual por instinto había doblado una mano para sostenerse con más fuerza mientras ayudaba a Liz a recuperarse. Kid después las regañó con severidad por andar jugando, ya que, al no poder irse volando a Hiperbórea por razones de seguridad, algunos caminos tenían que recorrerse con mucho cuidado por estar hechos para la vieja usanza, es decir, a pie.


    -Lo siento mucho Chrona… ¡Tú, Patty, también deberías disculparte!


    Patty le sonrió a Chrona con ternura. -También lo siento mucho. Te lo voy a recompensar Chrona, ya verás.


    Excalibur hizo su aparición especial. -¿Por qué tanto barullo? ¿Qué no me han consultado bakas?


    Kid observaba con mucha atención la lesión de Chrona ignorando al resto. La muchacha le pareció que la examinaba un doctor, él sabía lo que observaba y sucedía.

    La curiosidad de ella se convirtió en expectación y luego en asombro cuando el shinigami la condujo a donde se habían detenido y comenzó a inmovilizarle la muñeca con mucha precariedad y exactitud. Kid nunca olvidaba el botiquín desde que se hiciera técnico de Liz y Patty.


    -Jejeje… -Patty pareció leer la interrogante de Chrona. –Kid también sabe de medicina jejeje. Él te va a curar jejeje…


    -¿Eh?... –eso no se lo esperaba la joven.


    Liz sonrió. –Sí que sí. Si Kid no fuera el hijo de Shinigami-sama apuesto que sería un fabuloso doctor. Una vez Patty enfermó de forma muy grave y…


    Patty exclamó… -¡Kid me curó!


    Liz… -Sí, se había puesto muy grave. Por vivir en la calle algunas cosas llegan a afectarte, como el alimento malo.


    Patty… -Sí, pero Kid me operó y en unas semanas estuve como nueva.


    Liz… -¡Kyaaaa! ¡Sólo de recordarlo me vuelvo a retorcer de la angustia! ¡¡¡Buaaaa!!! De no se por Kid no sé que sería de nosotras a estas alturas! ¡¡¡Buaaa!!!


    La mayor Thompson abrazó a su hermana menor con mucha fuerza. Ésta tan sólo fue consolándola con unos golpecitos en la cabeza… -Ya, ya, ya pasó.


    -¿Kid te operó? –preguntó Chrona fascinada. Ella nunca se había enterado de que el hijo de shinigami pudiera tener esas habilidades.


    Patty… -Sí, me abrió un poco en esta parte de la panza, luego metió su mano en la herida y me sacó lo que me estaba haciendo mal. Fue como de película. Vio a través de mí como si tuviere rayos gama y no me dejó ninguna marca.


    Liz… -Rayos X, Patty.

    Patty… -Bueno, si tampoco sabes cómo se llaman, entonces, llamémosles gama.


    Liz se dio un golpe en la frente.


    Entonces era verdad, pensó Chrona, los shinigamis sí tenían cierto control sobre la vida de otros seres. Eso le impresionó y a su vez le asustó. Kid curó su fractura emanando una suave energía, luego procedió con otra técnica, ya que el don de la restauración no pertenecía del todo a su compendio de habilidades. Cuando el shinigami terminó de vendarle la muñeca a Chrona, esta sintió que el alivio se combinaba con una extraña sensación de nostalgia. ¡Qué delicioso había sido sentir la piel de Kid sobre la suya!... ¡No! ¡Qué ideas tan locas!... Mejor era ignorarlas, pensó Gorgón tratando de controlar el enorme sonrojo de su rostro.


    -Sabe joven Shinigami. Creo que lo mejor será buscar un lugar más cómodo para Lady Chrona. Su herida puede empeorar.


    -Tienes razón Excalibur. –respondió Kid. –Este camino es secreto para evitar que las brujas nos detecten, pero está cerca de un pueblo. Podríamos pasar el tiempo suficiente para que Chrona recupere un poco de energía y luego partir al amanecer.


    -¡Sí! ¡Al fin un lugar civilizado para una chica con clase como yo!


    -¡Epa! –exclamó Patty. -¿Ves? ¿Allí Kid te va curar mejor!


    -¡Qué! ¡No! ¡No tengo apendicitis! Yo… No sé lidiar con las operaciones…


    Jajajajajajaja….

    Todos rieron, hasta Excalibur.


    -¿Qué? ¿De qué se ríen?... Tampoco sé lidiar con las risas.



    CINCO HORAS DESPUÉS…


    El grupo llegó al pueblo más cercano y allí a la posada.


    Kid se encargó de llegar a la recepción y pedir dos habitaciones. Una para Chrona y sus armas y otra para Excalibur y él. Por minutos había estado haciendo berrinche al considerar aquello tan asimétrico, todo era impar:

    Liz +Patty+Chrona = 3 = impar = asimétrico…

    ¡Eso no tenía que ser!... O_o


    Hasta que la joven Gorgón lo calmó comentándole que Ragnarok podía contar como huésped a pesar de que estaba dentro de ella. Tardó en dar resultados, pero los dio.


    -Ya decía que se había tardado en reaccionar. –comentó Liz al ver el tan habitual acto de Kid por la asimetría.

    Patty, como siempre solía suceder, estaba riendo a carcajadas.

    Excalibur, en tanto, estaba exigiéndole al recepcionista que para él le reservarán la suite.


    -Pero… pero…pero no tenemos Suite imperial, ¿señor?


    -¡Baka! ¿Qué clase de hotel de cinco estrellas es este entonces?


    -¿Cinco estrellas? Pero… pero señor… Este es…


    -¡Cállate baka! Si digo que es un hotel de cinco estrellas lo es, baka.

    Y golpeó al trabajador con su bastón.


    Liz+Patty+Chrona+Ragnarok = 4= par = simétrico

    ¡Sí! :D

    -¡Gracias Chrona! ¡Gracias! –Kid había abrazado a la muchacha muy efusivamente, tanto que hizo que la fiebre se le subiera y por instantes se desmayara. Chrona se sintió apenada, no fue por su mal, sino porque el perfume del shinigami le era en extremo placentero, casi mortal. Ante ello, pensó que lo mejor sería que Kid-kun no la tocara de nuevo, de lo contrario sufriría un infarto… aquello era tan extraño.


    Liz y Patty festejaban el haber llegado al fin a un lugar caliente y no tener que acampar afuera otra vez. Una tormenta de nieve se había desatado, Kid había encontrado aquello muy sospechoso, pero al considerar que estaban cerca de Hiperbórea, tal vez aquello no resultaba ser tan anormal. Los habitantes del continente mítico se estaban preparando para hacer unos cambios con el clima. Excalibur seguía cantando su canción y obligaba a las hermanas Thompson a seguirle el ritmo, Patty se prestaba, pero Liz… era otra cosa… Chrona todavía podía andar a pie, sin embargo, el debilitamiento iba en progreso. Su piel estaba más pálida y sus ojos más apagados, la fiebre era la que hacía sonrojar sus mejillas. Pronto ya no fue necesario que siguiera callando su malestar, Kid y el resto se percataron de su condición.

    Cuando el grupo subía a las escaleras para llegar a sus respectivas habitaciones…


    -Chrona –dijo Liz. –No… no te ves nada bien. Creo que lo mejor es que te ayudemos.


    La muchacha le sonrió. –Puedo aguantar un poco más, sólo es el cansancio, yo…

    En ese momento, la muchacha creyó haber escuchado una voz que se había colado por sus oídos como una fría ventisca. Las paredes parecieron retorcerse y pintarse de rojo, y si no hubiese sido porque Kid la había sujetado antes de caer, ella también lo hubiese hecho, pero desde el suelo.


    -¡Chrona! ¿Me escuchas?

    Kid se veía en extremo preocupado, Chrona se sintió peor. Jamás había interpretado el papel de damisela en peligro y no estaba dispuesta a empezar, pese a que sabía que realmente estaba en apuros. Kid tenía el mágico don de hacer sentir a las chicas de esa forma. Sintió celos ante esa idea y, ya sea por la fiebre o por ser mujer, no pudo evitar sentirse mal al imaginar que el shinigami había conocido a más chicas y que a todas ellas las había tratado con la misma cortesía… ¡Ella no era cualquier mujer! ¡Era una bruja! Y una muy poderosa… No necesitaba de nadie, ni mucho menos de su enemigo… La voz helada sonó más fuerte, la sangre negra aumentó su correr por todo su cuerpo y sentimientos negativos volvieron a ensombrecer su mirada y sus pensamientos.

    -¡No necesito de nadie! Y ¡Nadie me necesita!… ¡Sólo yo me tengo a mí!... ¡Escoria!... ¡Si vuelven a tocarme los haré pedazos!

    ¡Por Kami-sama! ¿Qué estoy pensando?... Chrona miró a todos, quienes la observaban confundidos.


    Patty se veía por primera vez en todo el viaje muy seria.
    -Chrona… Chrona, nosotros sólo queremos ayudarte…


    ¿Qué había dicho o hecho?


    Kid también tenía una expresión metódica y severa.


    -Yo… Yo… -titubeaba la pelirrosa. –Yo no quería… ¡Lo siento!


    El viento gélido detrás de sus oídos volvió a ser percibido y fue que la joven descubrió que su naturaleza de bruja ya despertaba. Tuvo miedo, se abrazó así misma, Baba Yaga se había salido con la suya, no quería dañar a nadie.
    El desprecio y la destrucción eran inherentes en una bruja.

    -Lo siento… Lo siento…

    Las lágrimas no pudieron evitar escapar de sus ojos.


    -Chrona. No es tu culpa. Sólo respira, calma, calma. No pasó nada. –decía Liz mientras se le acercaba.

    Pero Kid se adelantó a cargar a Gorgón y a cubrirla con sus fuertes brazos, a su vez que la alejaba de la mirada de todos envolviéndola con su abrigo, protegiéndola como a una pequeña niña. La muchacha no tenía fuerzas para seguir negándose y se rindió al calor de la parca y a su perfume de paz, aquello había sido como si domaran a una pantera tras mostrarse agresiva. La makenshi no tenía idea de cómo habían ocurrido las cosas, pero las imaginó al observar las miradas de asombro de las hermanas Thompson y la seriedad abruptamente adoptada por Sir Excalibur.

    Un grito, un empujón, las había amenazado y sus ojos se tornaron más que oscuros, iba a atacarlas si la tocaban…

    El perfume y la cálida alma de Kid parecían sosegarla, hasta sumirla en un sueño profundo.


    -Cambio de planes. –decía Kid mientras miraba a Chrona. –Liz, Patty, ustedes dormirán en la misma habitación. Chrona se quedará conmigo. Tengo que cuidarla.


    -Kid… ¿estará bien? –preguntó Liz.


    -No te preocupes. Ya sabía que algo así iba a pasar. Chrona está despertando su naturaleza real. Eso lo provocó el estimulante que Baba Yaga le inyectó. Si no es atendida a tiempo, entrará en coma y tal vez… si despierta, no volverá a ser la misma.


    - ¡Qué! –exclamaron las Thompson. – ¡Entonces no perdamos tiempo!


    Patty… -Sí, vayámonos de una buena vez.

    Liz… -Sí, ¿qué hacemos aquí entonces?


    Kid… -Tranquilas, hemos gastado muchas fuerzas y el viaje sólo la ha debilitado más. Pero… sólo la Dama Proserpina es capaz de ayudarla en estos momentos. Ahora entiendo por qué.


    -Kid-kun ¿qué hay con Excalibur-san? –añadió Patty.


    - ¡No os preocupéis Mademoiselle! Yo ya encargué la suite imperial. Alguien de mi alcurnia no dormiría en un lugar para plebeyos ¡qué abominable!


    La mayor de las hermanas se disgustó, tanto, que se le salió una venita de la frente. - ¡Bien! ¡Más vale que sea verdad, porque no pensamos compartir nuestro “humilde” cuarto contigo!


    Kid siguió su camino a la habitación mientras pensaba que tenía que salir airoso de aquella tarea. Su corazón se encogió tan sólo de recordar que por cada minuto que avanzaba Chrona estaba cada vez más lejos de ser la joven dulce que le devolviera la fe y el gusto por descubrir al mundo una vez más.





    Continuará…
     
    Última edición: 6 Octubre 2018
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    LOVE SIMETRÍxASIMETRIS (KIDxCHRONA)
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    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    55
     
    Palabras:
    2481
    CAPÍTULO X

    LA CRUELDAD PUEDE TENER DISTINTAS CARAS...
    ENTRE ELLAS, LA MÁS AMABLE DE TODAS.


    (Parte 2)

    La tormenta de nieve se intensificaba.

    -Esto es muy raro. –comenzó Patty tras mirar por las ventanas. –No recuerdo bien, ninguna tormenta nos había atrapado así cuando nos dirigíamos a Hiperbórea. ¿O qué crees One-chan?

    Eran ya el tiempo de la noche, Liz y Patty estaban en sus respectivas habitaciones preparándose para descansar, ya que al comenzar el nuevo día todos partirían, sólo les quedaban unas cuántas horas para llegar a la entrada del continente mítico.

    Pero, antes de ello, la mayor Thompson se colocaba unas botas para salir.
    -Yo sólo sé que necesito algo caliente antes de dormir. Iré a la máquina de bebidas. ¿Quieres algo?

    -¡Sí! ¡Chocolate caliente! ¡También unas galletas de Killipo-chan!

    -OK. –luego, miró asesina al otro compañero que ya ocupaba la cama que iba a ser de Chrona.
    -¿Y tú? ¿Quieres algo?

    Excalibur bailaba, bailaba, hasta que… -Al fin te dignas a hacer algo de provecho holgazana-baka.

    Liz… -Y aquí va de nuevo.

    -Por atención que no te lo voy a repetir. Quiero una sopa de pollo y unos panes. ¡Qué no estén duros o te pesará baka! Y también té de hierba buena o manzana con canela, trae limón y crema, y de postre…

    -¡Ashhh! ¡Ya!... A ti te traigo un vaso de agua.


    EN LOS PASILLOS DE LA POSADA…


    Kid se dirigía a su habitación. Llevaba ropa de invierno color negro y ajustado. Estaba cabizbajo con las manos en los bolsillos, pensando sobre lo que acababa de hablar con su padre.

    Tras dejar a Crona dormida en la habitación, se dirigió a un lugar más privado para comunicarse con él y reportarle cómo habían resultado las cosas. Una vez a solas, discretamente dentro de un cuarto vacío, contó lo sucedido con la Maken. Las observaciones de su padre y del profesor Stein no lo habían alentado mucho.

    Kid llegó a la puerta de su habitación, pero no entró de inmediato, estuvo detrás de ella sin decidirse a girar la perilla. Su mente se vio envuelta por lo que le habían dicho. –Se supone que todo había acabado. –se dijo angustiado.

    La voz de su padre resonaba… -Kid-kun. Pese a que Stein logró limpiarla de la sustancia que era la responsable de que hiciera que las brujas la manipularan, Chrona-san sigue debilitándose. Y no es por un veneno exactamente, aquello había sido una mentirilla blanca para no alterar más Chrona.

    -¿Qué es entonces?

    Stein dijo… -Era un estimulante… Un estimulante que acelera el desarrollo y potencial de una bruja… Las brujas por su naturaleza son incapaces de sentir empatía por alguien o algo. Su aura es destructiva. Sólo es en la fase reproductiva cuando esta disminuye para seducir a su prospecto.

    Si él sintió esas sensaciones extrañas por Chrona, fue porque el estimulante lo había provocado. Aquella vez en la Fuente del Pecador, en el Cine, incluso, cuando se enfrentaron y él no pudo atacar como lo había planeado. Kid al principio no sabía si sentir alegría o tristeza tras saber que la naturaleza de Chrona lo había estado embaucando, porque reconoció que aquello había sido asombroso. No obstante, era anormal, hasta enfermo y lo mejor sería que no volviera a repetirse, por bien suyo y, sobre todo, por bien de Chrona. Eran seres distintos, enemigos por naturaleza, si algo surgiera entre ellos, sería considerado hasta retorcido… Una bruja y un shinigami… Ni siquiera él lo concebía.

    Continuaba sin poder entrar, pese al deseo de hacerlo. Necesitaba verla. ¿Por qué?... Su padre se lo había dicho en privado...

    -Sin embargo, le colocamos a Chrona una vitamina que delimitará el proceso.
    No tendrás que preocuparte por lo que Chrona-san te pueda provocar, el hechizo que resaltaba sus atributos de bruja está siendo controlado. Podrás estar en paz por un tiempo, hasta que los poderes de ella despierten por completo. Sólo te advierto que cuando eso ocurra, ya no podremos hacer nada.

    Kid quiso golpear la puerta, pero se limitó a apretar los puños. Quizás lo mejor era darle tiempo, los efectos tal vez no serían inmediatos.

    Abrió la puerta y halló a Gorgón dormida, pero… temblando…

    -¿Chrona?... ¿Chrona, estás bien?

    La pelirrosa se despertó exaltada al sentir como Kid la había girado hacia él. No obstante, al ver su rostro sereno, la calma fue llegando a ella.
    -Kid… ¿Qué ha pasado?

    -¿Tenías una pesadilla?

    La joven asintió avergonzada. –Dejé de tenerlas cuando sucedió lo de Yammo. Pero ahora que estoy limpia estas han vuelto… No sé por qué…

    Kid se sentó a su lado de la cama. -¿Quieres hablar de ello?

    La joven se sentó y fijó su mirada triste en sus manos, las cuales se habían sujetado entre sí para contrarrestar el frío. Nunca antes se había animado a revelarle a alguien acerca de sus sueños, ni siquiera a su psiquiatra o a Maka. Mas, el shinigami le había inspirado algo especial.

    -No recuerdo nada de aquella batalla en la luna… Sólo… sólo sombras y la muerte de Medusa… Si el sentido común está relacionado con el olvido, me alegra… Creo que recordar la locura sería como… como recordar tu reflejo en un espejo roto mientras vas perdiendo la vista y sólo puedes sentir como el cristal del espejo te va cortando en pedazos las manos por tratar de recuperar un pedazo de ti. Tu imagen distorsionada se asemeja a lo que sientes que te pasa por dentro… No tienes forma… Eres nada… Nada importa… Eres una sombra más detrás de los parpados de algún desconocido…

    La muchacha se abrazó así misma, sus manos alargadas trataban de controlar sus pequeños temblores, pero su cuerpo se revelaba, aquello no era suficiente para ahuyentar los recuerdos, que pese a su distorsión, seguían siendo malos. Kid no sabía cómo llegar a ella, a Maka no le hubiera costado hacer sincronía con el alma de Chrona como siempre lo había hecho para calmarla, pero él… él no sabía cómo acceder a ella… Entonces los recuerdos malos también llegaron a él.

    -“Sí eres un dios como nosotros, entonces, ¡cúralo!”
    Jajajaja…
    -No lo es…
    jajajaja
    -Es un paria…
    jajajaja
    -Es un shinigami, pero al parecer uno muy inútil…
    jajajajaja
    -¿Qué no se supone que también puedes controlar la vida de los demás?
    -¡Cúralo, antes de que se muera!
    -¡Mátalo mejor!...


    Un Kid pequeño miraba asombrado como un perro se desangraba frente a él y él sabía que no podía hacer nada para ayudarlo…O eso había creído…

    -Kid… -Chrona lo tomó de la mano y lo hizo volver. El shinigami observó que los ojos azules de la muchacha brillaban con inmensa ternura. -No quise… No quise incomodarte con mis cosas. Perdóname. Cuando reveló mis… mis… mis ideas… mis ideas hacen que los demás se sientan tristes o incómodos… Yo…

    La mano de ella fue tomada. -No te disculpes. No creo que invoques la tristeza en ellos, más bien, los haces enfrentarse consigo mismos. Los encaras con la verdad. Aunque esta no sea del agrado de todos.

    Chrona lo miró con sorpresa. -¿Te hice ver algo que no quisiste ver? Lo… lo siento… yo…

    -No… Los recuerdos son inevitables y muy necesarios… Si el pasado regresa es por alguna razón buena, siempre es buena. Es con lo poco que podemos contar en medio de toda esta locura.

    -Nunca había escuchado hablar así a nadie, excepto a tu padre.

    Jajajajaja…

    -¿Qué? ¿Dije algo malo?

    -Perdóname Chrona, pero esas palabras me hicieron muy feliz.

    -¿Eh?

    De pronto, la preocupación que antes se reflejaba en Kid fue sustituida por una luminosa sonrisa. Sus ojos dorados fueron como el verano en pleno invierno y Chrona dejó de temblar. –Tus palabras me gustan, tienes ideas muy poéticas, me gusta como logras confrontarme conmigo mismo. Tan franca y tan directa, pero a la vez… No me extraña que incomodes a muchos.

    -Yo… No quería ser así… -el sonroje de su mejillas fue encantador para Kid.

    -No vuelvas a decir eso. Yo lo apreció mucho.

    De forma inesperada ambos se habían acercado. Chrona cerró los ojos y sintió a flor de piel el intenso rubor de sus mejillas. Las ideas dejaron de tener un orden lineal dentro de su cabeza, eran como luciérnagas, brillantes y lánguidas, pero no podía atraparlas, sólo una entre ellas persistía: no sabía cómo lidiar con algo así.

    Kid abrió los ojos tras deleitarse con su aroma de rosas y miró lo largas que eran sus pestañas oscuras. Sintió deseos de besar sus parpados, sus mejillas coloradas, sus labios gruesos y secos por el frío, pese a ello le parecieron irresistibles. Hipnotizado, quería hacerlo, pero... Chrona lo percibió y escondió su rostro avergonzado en el pecho de él.

    -Tengo miedo Kid. –dijo Chrona. –No sabría lidiar con lo que pasaría después. Sobre todo, porque sé que no es real. Perdóname.

    Kid se sorprendió por las palabras de Chrona. Ella sabía al igual que él lo que estaba ocurriendo. También se sintió avergonzado. Parecía que era a él al que tenían que cuidar y no al revés. Agradeció que ella fuera más sensata y a su vez se sintió muy orgulloso de Chrona. Hacía mal en subestimarla.

    El shinigami abrazó a la joven bruja y ella, al principio asombrada, correspondió a su gesto.
    -Tienes todo el derecho a temer. En realidad, nadie está capacitado para tratar con algo así. Yo creo que si se nos dotó de inteligencia, también fue para sobrellevar cosas como esta, pero… no muchos podemos pensar o sentir tan rápido.

    Chrona lo miró. –Lo que te he hecho sentir no es apropósito. Te lo juro. Jamás querría manipularte a ti ni a nadie. Cuando el profesor Stein me dijo lo que te estaba haciendo, me sentí terrible… Te lo juro… Ni siquiera sabía que yo…

    Kid se sorprendió de ello… -¿Qué te dijo Stein?

    Chrona se acurrucó más a su pecho, como si le apenara revelarlo. –Yo se lo pedí. Pero… siempre lo he sabido… Incluso… incluso antes de que todo esto ocurriera. Antes de tu regreso…

    -¿De qué hablas Chrona?...

    -Yo… yo… sé en qué me estoy convirtiendo. Medusa… ella… ella me encantaba para que no siguiera… no siguiera cambiando… Si llegaba a hacerlo, mi cuerpo rechazaría a Ragnarok y yo moriría. Comencé a sentir los cambios cuando años después de la batalla en la Luna, yo… ¡fue muy vergonzoso!... Yo… dijo Mari que ya era señorita…

    Kid entendió a qué se refería.

    -No me acostumbraba, era muy extraño todo eso. Mari-san me obligó a usar vestidos y… y… y cosas de chica. Tsubaki y Maka decían que era lo correcto. Yo no sabía lidiar con ser una… una chica… Luego, todos los chicos comenzaron a comportarse muy raros conmigo y eso me asustaba, sobre todo, porque sentía poco a poco que los odiaba… ¡Yo no quería sentir nada así! Pero lo que realmente fue… fue malo… fue que con mi cambio, Ragnarok se debilitaba. Fue nuestro secreto por mucho tiempo. Yo… yo no conozco la formula que usaba Medusa para evitar que sea yo… Por eso estuve con el profesor Stein tanto tiempo. Investigando la sangre negra, para… para no perder a Ragnarok…
    Al principio, El profesor Stein ideó algo para que Ragnarok se fortaleciera, comenzó a funcionar, pero yo enfermaba, no era mucho, pero cuando lo hacía, me escondía en el trabajo, tenía que estar alejada de todos para que nadie sospechara en lo que me estaba convirtiendo y nadie se enteraba, ni siquiera Black Star… él siempre me cuidó mucho antes de saberse que era mujer… Por eso es mi amigo.

    Kid torció la boca, Chrona no lo había visto y se alegraba por eso. Entonces, recordó lo que Soul le había dicho… “Black Star había sido muy listo al notar primero el moñito rosa”… Sólo por ello, el ninja ya creía tener derechos sobre la joven Gorgón. Los celos se notaron en los ojos del shinigami, pero siendo algo orgulloso, jamás lo revelaría o eso era lo que pretendía.

    -Kid… -continuó la joven. –Si… si la Dama Proserpina no puede ayudarme, ¿me harías un favor?

    -¿Hm?

    -Le dirías que salve a Ragnarok… Yo… Nadie puede combatir lo que uno es… Yo soy, pese a todo, una bruja… La sangre negra en una bruja es un instrumento peligroso, más que un arma demoníaca.

    -¡Chrona! Perdón… no concibo lo que dices…

    -Medusa lo que siempre ha querido es que yo sucediera a Ashura. Lo haré, sino se termina con esto de una vez. Nada se terminó en aquella batalla en la Luna, sólo se aplazó lo que sabemos que será inevitable. Ragnarok tiene oportunidad, yo…

    -Chrona. –Kid tomó la barbilla de la muchacha y le sonrió con ternura. –No todo está dicho aún. Si yo siendo un shinigami lo sé. Escucha, esto va a acabar. Pero está en nuestras manos que acabe bien, ¿de acuerdo?... Puedes contar conmigo Chrona, pero necesito yo contar contigo. Hazme la promesa de que pase lo que pase no te darás por vencida. Mi misión es sacarte de este embrollo con vida, a ti y a Ragnarok… ¿Puedo contar contigo?...

    Chrona lo miró, sintió pena, pero al percibir esa calidez que tanto le encantaba, asintió con cierto dejo de culpabilidad. -Hmp… No quiero quedar mal con shinigami-kun.

    -Me gusta escucharte hablar así. –Kid le dio su mano. -¿aliados pase lo que pase?

    Chrona se la tomó de forma tímida… -Sss…sí…

    -Buen. Te sigo reiterando mi palabra. No dejaré que nada malo te pase. Confía en mí.

    La joven se arrojó a los brazos de él, tomándolo por sorpresa. Chrona sollozaba en silencio. El miedo y la tristeza se mezclaban en su corazón, sentirlo se había convertido en su único alivio. Kid, sin necesidad de hacer lo que hacía Maka para acercársela, leyó su alma y por ello no dudó en abrazarla esta vez.

    -Estaré contigo Chrona. –comenzó a decir. –Tienes mi palabra.

    En aquel gesto no hubo deseo ni desconcierto… sólo Kid había decidido confiar en ella y viceversa. Sus almas y sus cuerpos se atraían, pero algo comenzaba a suceder y no lo notaban, sus naturalezas iban a repelerse cuando…

    ¡AGGHHHH!

    ¡PUMMMM!

    La habitación tembló como si hubiesen azotado sus paredes.

    -¡Kid! ¿Qué… qué fue eso?

    El shinigami miró a su alrededor. Sus ojos dorados brillaron, hasta que terminaron de inspeccionar. Rápido se levantó y apretó los puños.

    -Nos han encontrado.

    Continuará…
     
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    HOLA!! HACE YA MUCHO TIEMPO QUE NO NOS LEÍAMOS, PERO AQUÍ YA ESTOY DE NUEVO. SORRY POR LA TARDANZA, HA SIDO MUCHO EL TRABAJO ESTOS MESES, PERO PROCURARÉ IR MÁS RÁPIDO ESTOS DÍAS CON LA HISTORIA PARA PUBLICAR LOS SÁBADOS. SIN MÁS, MUCHAS GRACIAS POR SU PACIENCIA Y POR NO OLVIDAR ESTA HISTORIA. ESTAMOS EN CONTACTO Y CUALQUIER DUDA AQUÍ ESTAMOS. MUCHOS ABRAZOS!!! n_n

    CAPÍTULO XI

    NO TODO ESTÁ PERDIDO,
    A MENOS QUE TE DES POR VENCIDO


    (No todo está dicho, a menos que no quieras seguir hablando…)

    (Parte 1)

    Dolor… mucho dolor… jamás había sentido algo así en toda su vida. Ingenuamente había creído que siendo ya una Death Schyte todo podía estar dado por hecho, pero no aquella noticia… Maka y su hijo estaban… ¿De qué servía tanto poder si no era capaz de proteger a los que más amaba? Ya nada tenía sentido tras estas ideas, pensó Soul, lo mejor sería morir y dejar que las cosas prosiguieran tal y cómo se supone que deben estar predestinadas...

    -¡Soul! ¡Soul! ¿Dónde estás? Nuestras almas sólo podrán hacer este contacto por muy poco tiempo.

    De pronto la voz de Maka se había hecho presente.

    -¿Maka? ¿Eres tú?

    La esperanza llegó.

    -Soul… -siguió la voz de la master. –Soul, estamos en problemas.

    El chico guadaña lloró y rió a la vez que regañaba a su compañera… -¡Vaya! ¡No me digas! ¡Qué ni enterado estaba!

    ¡Le habían mentido! Nunca antes se había sentido tan aliviado tras ser engañado. Pero antes de que cualquier otra expresión saliera de su boca, Maka lo interrumpió…

    -¡Soul! ¡Es en serio! Escucha, pase lo que pase, confía en mí. Por favor.

    -Maka… ¿Qué rayos sucede?.. ¿Dónde estás?.. Además, tenemos una muy muy muy seria conversación pendiente. ¡Cómo es posible que tú y yo…! ¿Por qué no rayos me lo dijiste?

    -¡Soul! ¡No hay tiempo!.. Luego hablamos sobre ello. Por favor, necesito que estés conmigo. ¿Estás o no?

    La guadaña se exasperó, mas, la alegría por escuchar a Maka desvaneció todo disgusto. -Sabes que esas palabras sobran. Siempre estaré contigo.

    -Esto no durará mucho. Vamos a tener que actuar. Baba Yaga nos tiene atrapados, pero…

    -Maka… Lo entiendo… -Soul había comprendido lo que le trataban de comunicar. –Pase lo que pase.

    -Soul, lo siento mucho. Será difícil.

    -Maka, confío en ti. Pase lo que pase.


    EN LA POSADA…


    Chrona se abrazó a sí misma. Habían descubierto muy tarde que se encontraban atrapados bajo un hechizo. Kid se levantó y de las sombras invocó su capa oscura de shinigami. No se la puso, en vez de ello se la colocó a Chrona, quien lo miró más confundida y temerosa que antes.

    -Chrona. –comenzó a explicarle Kid. –Tendrás que salir de aquí…

    -Pero Kid…

    -Escucha… Yo distraeré a la bruja, En tanto Excalibur te guiará a Hiperbórea. No queda lejos, sólo a una hora de aquí. No puedes quedarte, debes llegar con la Dama Proserpina, ella te va a proteger. Las brujas de Baba Yaga no podrán rozar siquiera la frontera del continente divino. La Dama Blanca sabe que vas a llegar con ella.

    -No quiero… No quiero dejarte… Yo…

    -Chrona. –Kid le acarició una mejilla, esto provocó que la joven perdiera todo sonido de su garganta. –Te prometí que te protegería. No me pasará nada. Tienes mi palabra. Yo iré a buscarte a dónde sea para estar contigo de nuevo.

    Gorgón se arrojó a los brazos de Kid, causando ahora que él se sonrojara.
    Su perfume de rosas seguía más vivo que antes, Kid se sintió con más valor del que poseía.

    TOC TOC TOC…

    Ambos miraron en dirección a la puerta. Kid se dirigió a la entrada preparado para atacar. Cuando abrió la puerta…

    -¡AAAhhhh!

    -¡Por qué demonios gritas baka? –reclamó Excalibur a Patty quien reía a sus espaldas.

    -Perdón, es que no pude evitarlo jejeje… Me sentí como en esa película del Kishin de la noche oscura jejeje…

    Tras descubrir el hechizo, Excalibur y Patty se dirigieron rápidamente a la habitación de Kid para ponerse a salvo. Una niebla plateada comenzaba a esparcirse por todos los rincones de la posada. Los huéspedes, a excepción del shinigami y su grupo, estaban inconscientes, como si los hubiesen drogado.

    -Patty, ¿dónde está Liz?

    La joven rubia negó con la cabeza. -La niebla se intensificó y por ello no pudimos hallarla. ¡Tenemos que encontrarla!

    Excalibur… -¡De seguro esa holgazana baka cayó en el hechizo de las brujas!

    -Este poder es muy fuerte. Si no salimos de aquí caeremos en su pesadilla. ¿Qué demonios pretenden ahora?

    A causa del olor, el color y las criaturas escondidas que se hallaban en la niebla, las cuales eran similares a serpientes blancas, Kid pudo sospechar que se trataba de un conjuro que invocaba pesadillas, pero esto le resultó desconcertante, puesto que para invocarlas, antes se tenían que estar dormidos. ¿Acaso estaban inconscientes y todo aquello era un sueño?

    -Patty… -ordenó Kid. –Golpéame, esto puede ser… ¡Aucccchhhh!

    PATTY-CHOP!
    CHOP!!
    CHOOOOP!!!

    -Hi!

    -¡Idiota! ¿Qué has hecho?

    -Me dijiste que te golpeara. –contestó la rubia con una gran sonrisa.

    -Sí, pero me hubieras dejado explicarte antes…

    Kid lucía dos fuertes golpes en cada mejilla. Al menos, pensó, estos habían sido simétricos.

    -Lord Kid… Debemos apresurarnos, cuando la niebla se cierre sobre nosotros las pesadillas entrarán a esta dimensión. Los pocos humanos que se hospedan en esta posada han sucumbido, pero regresarán si alejamos a la bruja de este lugar.

    -No sólo eso Excalibur. Alguien está dormido y ese alguien es la entrada de las pesadillas. Hay que despertarlo para disiparlas de inmediato. La bruja debe estar oculta en la niebla. Se hará presente si la deshacemos.

    -Kid… -Chrona apuntó hacia la ventana. –La tormenta también se ha puesto en nuestra contra.

    -Deben ser dos brujas amo Kid. –contestó Excalibur.

    -¿Una que controla los sueños y otra el clima? –Kid necesitaba pensar en algo para sacar a Chrona y encontrar a Liz.

    -¿No serán los miedos? –preguntó Patty. –En serio, esto se parece a la película del Kishin de la noche macabra.

    Chrona asintió… -Tienes razón… esto se parece a una escena… si es así… en… entonces…

    Kid completó… -El kishin debe estar rondando por los corredores.

    Excalibur… -¿Acaso esa película fue un éxito de taquilla? ¡Por Kami! Si yo me dormí cuando fui a verla.

    Patty… -Es que seguro te dormiste al principio, que fue la parte más aburrida.

    Chrona… -¿También vas… vas al cine?

    -¡Silencio!.. –exigió el shinigami.

    Si era verdad, y según lo que podía recordar de aquella asimétrica película de horror, entonces, el kishin estaría en esos instantes arrastrándose por las paredes como una araña gigante para buscarlos, succionar sus almas y luego hacerlos pedazos y derretirlos con su baba ácida. Eso no le pareció nada original, incluso, su estómago lo resintió más al recordar algunas escenas, pero para un humano tal vez sería más impresionante. Después de todo, él tampoco podía negar la existencia de dichas criaturas.

    Kid agudizó el oído para poder escuchar al monstruo, unos segundos pasaron… en instantes… escuchó rasguños como si un perro intentará a atravesar la pared con sus garras. Si hallaba a la persona que lo estaba soñando, sólo quedarían ellos y la bruja, además de una docena de humanos mortales semi inconscientes.

    -Kid. –lo interrumpió Chrona. -¿Qué vamos a hacer? -La pelirrosa opinó que lo mejor sería que se separaran para buscar a Liz y al sujeto que se encontraba dormido.

    Kid vio el alma de Chrona con discreción. Esta se debilitaba y de seguir así se volvería aún más arriesgada la misión. Gorgón lo percibió tras dedicarle otra mirada de incógnita a Death.

    -Patty, vendrás conmigo. Excalibur… creo que estará demás repetirte lo que mi padre ya te habrá ordenado.

    Excalibur hizo una reverencia. –Protegeré a Lady Chrona con mi propia vida. De ser necesario haré lo imposible.

    “¿Desde cuándo soy Lady Chrona?” Se preguntó con disgusto la joven Gorgón, sobre todo, porque no quería separarse de Kid ni de Patty. -Kid… ¿no… no estarás cometiendo un error? No podrás solo.

    Antes de más escenas, Kid la acercó a él y la tapó más con su abrigo, mientras les explicaba lo que pensaba hacer… -Yo no puedo luchar sin Liz. Las necesito a ambas…

    Patty sonrió… -Sí, porque es un loco por la simetría.

    El joven Death le dedicó una mirada asesina. -Sí… pero no es sólo por eso. Si nos separamos para buscar a Liz te debilitarás más y las brujas te apresarán. Yo las distraeré a ambas, mientras tú y Excalibur escapan, eso también me facilitará en mucho. No puedo luchar sabiendo que estás en peligro… Excalibur va a protegerte, créeme, confío en él.

    Nuevamente Excalibur hizo otra inclinación más unos pasitos de baile.
    Se sentía orgulloso por la confianza depositada. Si Shinigami-sama confiaba en él, también lo haría su hijo.

    -Yo puedo ayudarte a localizar a Liz… Yo…

    -Escucha Chrona, este es mi plan. Y le asió más la capa a la muchacha hasta dejarla cubierta casi por completo. Esta capa tiene mis poderes, la uso en este momento para que las brujas no te detecten, de esa manera también te protegeré.


    ****::::::

    Excalibur guiaba a Chrona por las anchas tuberías de la cocina.

    -¡Vamos Lady Chrona! ¡La salida está muy cerca!

    Tanto el arma como la joven se arrastraban velozmente. La capa del shinigami hacía que los movimientos de Gorgón fuesen rápidos, pese a que su condición se encontraba cada vez más débil. No obstante, ese no era el motivo de su frustración. Chrona temía por Kid, nunca antes se había preocupado así por alguien. Ella hubiera preferido mil veces estar a su lado para cuidarle la espalda que estar al pendiente de la suya. Aunque era muy consciente de que no podía caer en las garras de ninguna bruja.

    -¡Al fin mi Lady! ¡Hemos llegado! –exclamó Excalibur tras empujar la reja que los separaba del exterior para salir.

    La tormenta estaba en su apogeo. Chrona no sintió el frío gracias a la gabardina del shinigami, fue de esta manera que descubrió muy asombrada que Kid estaba literalmente con ella, no totalmente, pero si una parte. Si se concentraba podía sentir el calor que el shinigami despedía mientras combatía con aquella bruja de nombre Phobia, así como los latidos de su corazón cada vez más agitados. Las palabras de Kid se hicieron más fuertes dentro de sus recuerdos:

    “Chrona, te prometí que te protegería. No me pasará nada. Tienes mi palabra. Yo iré a buscarte a dónde sea para estar contigo de nuevo”.

    -¡Lady Chrona! ¡Debemos apresurarnos! ¡Ya!

    Chrona y Excalibur se arrastraron por la nieve, hasta que un ataque los interceptó. Ambos salieron volando, sin embargo, la fortuna pareció favorecerles al caer uno muy cerca del otro.

    Jajajajajaja…

    La bruja Yammo se presentó frente a ellos, era ya muy distinta de la viejita arrugada que fuese vecina de Chrona. Esta era toda una bruja, esbelta, pálida y con un rostro medianamente joven. Incluso, llevaba su cabello blanco cenizo suelto, enroscado y largo hasta las pantorrillas.

    -¿Cómo están tú y Ragnarok? Primor jajajajajaja…

    Chrona sintió furia. ¿Cómo se atrevía a llamar a su arma por su nombre, después de lo que le hizo?.. La miró con odio y pensó en levantarse para inferirle daño, pero no podía. Estaba muy debilitada.

    -¡Lady Chrona! –la llamó Excalibur. –Estamos atrapados, pero podemos escapar. El joven shinigami la protege con su propia alma y yo lo haré con mi fuerza, pero antes, debe de usarme Lady Chrona.

    -¿Qué!.. ¿U… U… Usarte?.. Pero… pero…

    -Por eso me ha enviado Shinigami-sama con ustedes. Él sabía que usted en algún momento tendría que defenderse.

    Jajajajaja…
    Yammo, quien escuchó al arma, se burló de sus presas.
    -Están acabados.

    Continuará…
     
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    Quiero escribir este mensaje antes de terminar la lectura de tu historia, para hacerte saber que la estoy leyendo. Tal vez lo haga un poco lento, pero lo hago y es que el título d por sí resulta atractivo y no había leído un fic de esta pareja tan peculiar.


    Me gusta la forma tan casual y amena que llevas desde el primer capítulo, es como si Chrona pudiera contagiar esa inocente serenidad que lleva para si misma y que su alter ego fuera un punto negro que podía pasar desapercibido durante los primeros episodios.

    Admiro esa capacidad que tienes para manejar tantos personajes a la vez sin perder el hilo de la historia, así como la estructura tan bien organizada de cada detalle como fuera el mencionar la sangre de dios de kid en comparación a la sangre negra de Crona y luego retomarlo para una escena tan dramática como lo fue durante su batalla, que ya comenzaba a pensar por otros encuentros en la misma historia, que nunca ganaría nada el pobre chico muerte.

    Eres buena introduciendo momentos de comedia, como la intervención de Mifune en los cinemas que la encontré de lo más entretenida, inclusive lo olvidaron en el cine x’D, tampoco me esperaba lo del gerente discriminador de brujas.

    Aunque he leído hasta el último capítulo al cual di "me gusta" debo decir que hay algunos detalles que puedes mejorar:

    • Faltan algunos signos de puntuación en ciertos fragmentos de la lectura, especialmente donde haces redundancias para exaltar algún aspecto.
    • La forma en que manejas los diálogos algunas veces resulta de lo más confusa, particularmente por la falta de guiones largos al comienzo de los diálogos, al principio cuando no indicabas quien hablaba me costaba mucho más trabajo identificarlos.
    • La letra de los primeros capítulos era muy pequeña, en realidad tuve que ampliar el zoom de mi laptop a 150% para no sentir que leía tan pequeño, pero esto último es mera estetica a gusto personal.
    En fin, tampoco es que haya mucho que observar, sigo traumada con el pobre Soul creyendo a Maka muerta ;__; leeré los siguientes capítulos y supongo que nos veremos en el siguiente capítulo ;).
     
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    CAPÍTULO XI
    NO TODO ESTÁ PERDIDO,
    A MENOS QUE TE DES POR VENCIDO

    (No todo está dicho, a menos que no quieras seguir hablando…)

    (Parte 2)

    La bruja Yammo se presentó frente a ellos, era ya muy distinta de la viejita arrugada que fuese vecina de Chrona. Esta era una bruja esbelta, pálida y con un rostro medianamente joven. Incluso, llevaba su cabello blanco cenizo suelto, enroscado y largo hasta las pantorrillas.

    - ¿Cómo están tú y Ragnarok? Primor jajajajajaja…

    Chrona sintió furia. ¿Cómo se atrevía a llamar a su arma por su nombre, después de lo que le hizo? La miró con odio y pensó en levantarse para inferirle daño, pero no podía. Estaba muy debilitada.

    - ¡Lady Chrona! –la llamó Excalibur. –Estamos atrapados, pero podemos escapar. El joven shinigami la protege con su propia alma y yo lo haré con mi fuerza, pero antes, debe de usarme Lady Chrona.

    - ¿Qué? ¿U… U… Usarte? Pero… pero…

    -Por eso me ha enviado Shinigami-sama con ustedes. Él sabía que usted en algún momento tendría que defenderse.

    Jajajajaja…

    Yammo, quien escuchó al arma, se burló de sus presas.
    -Están acabados.

    Cada vez que escuchaba la risa grotesca de esa bruja Chrona hervía de ira, jamás le perdonaría lo que le hizo a Ragnarok. Decidida juntó fuerza y se levantó, con algo de lentitud, pero lo hizo. Yammo, sin dejar de mirarla de forma burlona, se limitaba sólo a sonreír y a decir cosas despectivas con respecto a ella y a su arma. Chrona supo que la subestimaba demasiado, aquello era un grave error.

    - ¡Excalibur! ¡Ven! -gritó la joven, ya estaba decidida a acabar con ella.

    Sin que Yammo lo previese, por estar ocupada en insultar a sus víctimas, Chrona se acercó a ella con agilidad y le golpeó la cara con el filo de Excalibur. Yammo lloró escandalosamente tras sentir quemarse la mejilla.

    Excalibur, transformado en una hermosa espada blanca, le festejó su iniciativa. - ¡Eso es Lady Chrona! ¡Ahora no le dé tiempo de recuperarse!

    La Maken ya le había tomado la palabra al arma, sin darle oportunidad de tomar aire a la bruja, se lanzó contra ella y la fue atravesando con la espada, estaba furiosa. Yammo había perdido el control y no podía atacar al espadachín.

    - ¡Esto es por engañarme! -golpeó.
    - ¡Esto por no morirte antes! -cortó.
    - ¡Esto es por burlarte! – pateó.
    - ¡Y esto es por Ragnarok! ¡Por darle esos estúpidos dulces! -Chrona amputó el brazo de la bruja y lo arrojó lejos.

    Excalibur festejó una vez más la pelea que emprendía la joven, mas se percató que el vigor no estaba por durar mucho. - ¡Lady Chrona! ¡No tenga piedad, pues ya no hay tiempo! -el arma detonaba preocupación y no pasó desapercibido para Yammo.

    Chrona, efectivamente, se estaba sintiendo muy mal. La furia ya no era suficientemente para mantenerla en pie, tenía que eliminar a Yammo o ella terminaría en manos de Baba Yaga. Quiso dar el último golpe, pero la bruja fortaleció su poder y sustituyó el brazo perdido por otro con un hechizo; le golpeó el vientre y logró que la maken se alejará. Chrona cayó contra el suelo, expandiendo la nieve como si fuese una pequeña ola de mar.

    - ¡Lady Chrona! ¿Está bien? -preguntó Excalibur muy preocupado.

    Chrona escupió sangre, esta era negra con destellos rojos, sabía que estaba empeorando. -Excalibur, no estoy nada bien. Creo que la pelea está acelerando esta trampa… -concluyó la joven. - ¡No hay que rendirse Lady Chrona! El amo Kid debe ya estar enterado. -Chrona sintió que el corazón se le aceleraba sólo con escuchar el nombre del shinigami.

    - ¡No! -gritó la muchacha y se aferró a la capa de Kid. -No dejaré que Yammo se salga con la suya. Nadie me hará bailar a su son, ¡ya no!

    La muchacha cerró los ojos y comenzó a meditar en voz baja unas palabras que al principio a Excalibur le parecieron desconocidas, hasta que recordó dónde las había escuchado… - ¡No! ¡Lady Chrona! ¡NOOO! ¡ES UN HECHIZO MUY FUERTE!

    Yammo se dirigía al ataque, pero Chrona, sin dejar de proferir el conjuro llegó primero a ella y blandió a Excalibur.

    ****

    Kid sintió un hueco profundo en el pecho, sabía que se trataba de Chrona, algo había salido mal.

    -Bien, shinigami. -comenzó a decir la bruja. -tengo a tu arma como rehén, ¿Qué vas a hacer?... Te aconsejo que te alejes y no interfieras más entre la joven Gorgón y nosotras.

    Kid estaba todavía en la posada. La niebla se intensificaba. Liz estaba inconsciente gracias a un hechizo. Los sueños de la joven eran los responsables de que él y Patty, además de enfrentar a la bruja de nombre Phobia, tuvieran que pelear contra el khisin de la película que tanto les había espantado, o al menos a Liz, porque Patty se lo tomaba con simpleza y Kid no se había impactado tanto con aquella criatura de ficción.

    - ¿Qué quiere Baba Yaga con Chrona? -preguntó el shinigami para ganar tiempo. Patty en tanto se había escabullido entre la niebla para encontrar a Liz. Kid tendría que pelear cuerpo a cuerpo con la criatura que se desplazaba por las paredes de la posada.

    -Eso es algo que no te importa shinigami estúpido. -respondió Phobia. -La criatura devorará a los humanos que están en este lugar, luego seguirá contigo y por último, quizás, con esa retrasada mental que tienes por arma. -El último insulto no se lo había tomado bien Kid. -Déjame adivinar, bruja… -comenzó el técnical. -Baba Yaga quiere a Chrona para ofrecerla al Dios demonio Samael y de esa manera vencer a Morgian… ¿No es así? -Kid tenía que fingir que no estaba al tanto de nada, pero odiaba estar bajo esta situación, su alma sentía que Chrona se estaba debilitando. Deseaba ir tras ella, pero no podía abandonar a Liz ni a Patty, ellas eran parte de él. - ¡Responde bruja!… ¿Qué otro motivo tendría Baba Yaga para robarse a un ser como Chrona?

    La voz de la bruja era lo único que estaba presente, la muy cobarde no se dejaba encontrar. Kid se dirigió al pasillo principal de la posada a gran velocidad para encontrarse entonces cara a cara con lo que era el “kishin de la noche macabra”. La criatura era una araña gigante hecha de huesos y músculos humanos, brillaba en rojo intenso, era grotesca, su cráneo se asemejaba al de un reptil y sus ojos a dos oscuras y enormes esferas de cristal. Asimismo, esparcía una baba viscosa de color verde que deshacía todo aquello que tocaba. El kishin detectó a Kid y rugió con ferocidad. El shinigami se tapó la nariz, la criatura al abrir el hocico dejó escapar un olor descompuesto, a cadáveres.

    -Los de tu clase, shinigami, jamás entenderían lo motivos que tendría una gran bruja para actuar, y menos una tan poderosa como Baba Yaga… Ustedes creen que lo único que nos obsesiona en la vida es aniquilarnos entre nosotras y a ustedes hacerlos puré de oruga… Pues no, no es del todo así… Somos una raza en extinción por su culpa…

    Kid ya se preparaba para combatir con el kishin, el cual lo rodeaba cual tigre al acecho, sin quitarle los negros y saltones ojos de encima. El shinigami no estaba asustado, era el aroma que despedía lo que podría distraerlo, pero ya tenía un plan para noquearlo. Esa criatura era una ilusión y sólo Patty despertando a Liz podría acabarlo. -Si están por extinguirse. -comenzó a decir Kid. -es porque ustedes así lo han conducido. Chrona no tiene que pagar por su error… -sentenció sin dejar de mirar al monstruo. El kishin hacía soniditos molestos con su lengua.

    -¡No, shinigami! Nadie quiere que la nieta de Baba yaga -sama pague nuestros errores, ella es la salvación del Aquelarre… Son ustedes los que quieren despertar al Dios de la destrucción, nosotras no permitiremos que entreguen a la última descendiente de Baba Yaga -sama para ese fin… Les costará ríos de su propia sangre borrarnos de la faz del cosmos…

    - ¿De qué rayos hablas? – Kid no esperaba que la bruja dijera algo así, mas no sería la primera vez que sospechara de su propia gente, no precisamente su bando era el de todos los santos.

    -Si no estás enterado shinigami es porque eres un iluso estúpido. -Phobia sonaba enfurecida y tras decir estas palabras el kinshin se lanzó contra Kid.

    ***************
    Patty andaba como gatito por el suelo buscando a su hermana, se valía de la intuición, así como del rastreador del celular de Liz que estaba conectado al suyo… ¡Bendita la tecnología! pensaba la joven. Entonces, en una habitación escuchó unos ronquidos especiales y muy fuertes. Patty los había reconocido de inmediato, eran de Liz, además el radar había coincidido.

    -¡Kid! ¡Vete! ¡Esa cosa te va a comer! -La mayor de las Thompson estaba encerrada dentro de una habitación de la posada, roncaba y luego gritaba que tal cosa se alejara de ella.

    Patty estaba más que feliz por haber hallado a su hermana, sin embargo, la felicidad parecía no durar mucho. Había tomado todas las llaves de la recepción que había tomado y probaba con cada una de ellas para abrir la habitación, pero ninguna era la correcta. Trató de usar su viejo truco del pasador, ese nunca fallaba, lo había aprendido para entrar a las casas y robar cuando ella y Liz vivían en la calle, pero tampoco funcionó. Observando mejor la puerta dedujo que se estaba encantada ¡Gran problema! Ella no sabía de hechicería para contrarrestar algo así.

    - ¡Kid! ¡Nooo! ¡Cuidado! -gritaba Liz en sueños.

    Patty no tenía más opción que gritar hasta despertarla. - ¡Liz! ¡Despierta! ¡Despierta! ¡Kid nos necesita! ¡Despierta!

    Liz se movía de un lado a otro inquieta. Miraba a través de los ojos del kishin como éste intentaba atacar a Kid. Aunque su máster era un excelente peleador y tenía la situación bajo control sin necesidad de un arma, Liz no podía evitar sentir que algo peor estaba a punto de ocurrir. Kid era un extraordinario combatiente cuerpo a cuerpo, pero eso no sería suficiente para vencer a una bruja. Cuando el shinigami arremetió al fin contra el kishin, Liz entendió que era a lo que temía además de perder a su técnico…

    -¡Kid! ¡Nooo! ¡Duele!... -lloró Liz.

    Patty escuchaba los gritos y lloriqueos de su hermana mayor. - ¡Liz! ¡Despierta! ¡Despierta! ¿Qué pasa?... -Golpeaba la puerta, pero nada ocurría.

    -¡Patty! ¡Kid! ¡Duele! -gritaba más fuerte. La menor de los Thompson entendió todo en un santiamén. Podría ser boba e infantil para mucha gente, pero Kid, Liz y Shinigami-sama sabían que nadie deducía tan rápido como esa joven pelirrubia.

    -¡Aguanta, Liz! ¡Te despertaremos! -Patty jamás se había sentido tan desesperada como en aquel momento, a excepción de cuando pelearon contra Ashura, pero… esta situación era diferente, estaba escuchando a su hermana siendo golpeada por su máster y Kid no lo sabía.

    -Tengo que avisarle, Liz… -Patty salió corriendo a buscar a su técnico.

    Kid llegó hacer sangrar al kishin, pero el monstruo se levantaba sin daño alguno haciendo ese molesto sonidito, ahora combinado con una especie de castañeo con los dientes. El shinigami ya presentía que algo no estaba bien, esa criatura lo estaba engañando, pero no entendía cómo…

    - ¡Kid! -llegó Patty cerca de él.
    - ¡Patty! ¡Te dije que fueras a despertar a Liz!
    - ¡Es que Liz es el kishin!
    - ¿Qué? ¡Explícate!
    - ¡A quién golpeas es a Liz! ¡En sus pesadillas Liz es el kishin!

    Kid había quedado estupefacto, pero su cerebro trabajó rápido y recordó qué tipo de brujería era a la que se enfrentaba.

    Phobia dio una fuerte carcajada. -Jajajajaja… Resultaste ser más idiota que tu arma, shinigami… jajajaja…

    - ¡No tanto, maldita bruja!… ¡Patty llévame con Liz!

    -¡Hi!

    ***************

    Chrona lucía débil. Estaba además cubierta de sangre roja, mas ese líquido no era suyo, era de la extinta bruja Yammo. La mirada pérdida de la joven Makenshi observaba con dolor el cuerpo despedazado de la mujer. Excalibur, pese a que había sido el arma empuñada para lograr ese fin, lucía impecable mente blanco.

    -Sólo los que son puros de corazón pueden empuñarme Lady Chrona. -decía la espada, ya en su forma antropomórfica, mientras se acercaba a la confundida muchacha. -O al menos aquellos que tienen una noble causa. -Chrona sintió que Excalibur le decía esa mentira para hacerla sentir mejor.

    -Dime Excalibur… ¡Qué clase de causa tendría un ser como yo… yo que no tengo el corazón puro… Soy la mezcla enfermiza entre una bruja y un demonio… Lo que dices no tiene sentido… No lo tiene. -La joven estaba conmocionaba y no pudo evitar llevarse las ensangrentadas manos al rostro y cubrirse con ellas para contener las lágrimas… -Ese ser… ese ser impuro era yo… y yo la hice pedazos… No soy diferente de un demonio ni de una bruja… ¿Qué soy Excalibur? ¿Qué soy?... Yo quería matarla por lo que le hizo a Ragnarok, estaba decidida a hacerlo, pero… pero… pero ahora entiendo que estuve equivocada… Muy equivocada…

    -Lady Chrona. -Excalibur entonó una voz paternal. -Usted quería luchar por una cosa muy vital, tal fue así como usted fue capaz de empuñarme… Dígame Lady Crona, ¿Qué fue lo que le prometió al amo Kid?

    La pelirrosa miró asombrada a Excalibur… - ¿Cómo lo sabe? -miró una vez más el cuerpo despedazado e Yammo. – Nadie lo sabe. Pensé que Kid y yo estábamos…

    -Verá Lady Chrona… -Excalibur carraspeó. -Las cosas del corazón jamás pasarán inadvertidas para mí. -Excalibur sacó de su bolsillo el alma de la bruja Yammo. Era una esfera de fuego púrpura, brillante y con extensiones afiladas que se movían como las patas de un arácnido. Excalibur la sostuvo y luego se la tragó por completo como si de un bocadillo se tratase, cuando hizo esto, el cuerpo de la bruja se hizo cenizas. Excalibur sacó una elegante servilleta del bolsillo de su saco y se limpió la casi invisible línea que tenía por boca.

    Chrona lo observaba ahora con mucha atención, sus ojos azules empañados por las lágrimas parecían descubrir con claridad quién era ese ser. - ¿Inadvertidas? -preguntó para volver a la conversación.

    -Sí. -respondió Excalibur. -Pero no se preocupe, no diré nada con respecto a lo que sucede con usted y el amo Kid…

    -Con Kid y conmigo no pasa nada. -Chrona se sintió tonta por mentir de forma tan descarada, además el extremo sonrojo de su cara la delataba y este no se debía sólo a la sangre que la cubría.

    -Me disculpo por mi torpeza, no quería ofenderle…

    -No… no… es sólo que… en verdad, no hay nada entre Kid y yo.

    -Si me permite decirle algo y el tema no volverá a ser mencionado jamás. -Excalibur suspiró. -Usted pudo empuñarme porque esa promesa que hizo viene del corazón y la mantendrá con vida hasta que se haya cumplido… La bruja que ahora no es más que, tristemente, un montículo de cenizas cubierto por la nieve, sí fue muy distinta de usted… No tuvo promesa alguna que la retuviera a esta vida, ni siquiera la palabra dada a su ama la bruja Baba Yaga. Es afortunada, Lady Chrona, alguien quiere que usted viva.

    La joven espadachín miró hacia dónde había quedado el cuerpo de Yammo, las cenizas casi se habían desvanecido, ahora la tormenta de nieve que se intensificaba las cubría. -Pero yo en el fondo soy como ella... Mi ira... soy una bruja. -dijo Chrona.

    -Es así. -corrigió Excalibur. -Ambas son brujas y usted, sin duda por la sangre negra, es más poderosa, pero por ahora no es gracias a ella que usted sigue con vida, por el contrario, está más débil que un gatito... Es su promesa lo que la mantiene con vida. Nada la detendrá. Nada mientras desee vivir por algo o por alguien.

    La tormenta de nieve fue cobrando intensidad. Chrona y Excalibur se cubrían, la primera aferrándose a la capa de Kid y el segundo a su sombrero, gabardina y bastón. La Maken sentía el calor de Kid por todo su cuerpo, su corazón latir junto al suyo. Chrona se levantó para andar…

    -¡Lady Chrona!… ¡La bruja que controla el clima no está lejos!… ¡Debemos irnos!-gritó Excalibur.

    Luchando contra su propia torpeza a causa del frío y el cansancio, emprendieron marcha. La joven no pudo evitar recordar lo que se dijeron ella y el shinigami en la habitación de la posada.

    -Chrona. –Kid tomó la barbilla de la muchacha y le sonrió con ternura. –No todo está dicho aún. Si yo siendo un shinigami lo sé.

    -Escucha, esto va a acabar. Pero está en nuestras manos que lo haga bien. Puedes contar conmigo Chrona, pero necesito yo contar contigo. Hazme la promesa de que pase lo que pase no te darás por vencida. Mi misión es sacarte de este embrollo con vida, a ti y a Ragnarok… ¿Puedo contar contigo?...

    Crona lo miró, sintió pena, pero al percibir esa calidez que tanto le encantaba, asintió con cierto dejo de tristeza.

    -Hmp… No quiero quedar mal con shinigami-kun.

    -Me gusta escucharte hablar así. –Kid le dio su mano. - ¿aliados pase lo que pase?
    Chrona se la tomó de forma tímida… -Sss…sí…

    -Bien. Te doy mi palabra. No dejaré que nada malo te pase. Confía en mí.

    Chrona comenzó a susurrar unos conjuros, pero en silencio recordaba a su amigo. -Kid… yo sé que te veré de nuevo. Trataré de cumplir con mi promesa porque sé que tú lo harás. -Sabía que la capa del joven Death la había mantenido a salvo, su amigo pudo incluso haberse debilitado durante su lucha por culpa suya. Chrona oraba internamente, oraba porque el shinigami saliera airoso de su combate y volviera sano y salvo.

    Excalibur escuchaba los palabras mágicas proferidas por la joven, él entendía de lo qué se trataba, eran conjuros. Chrona estaba completando su transformación de bruja, eso tal vez significaba que ya no habría nada que pudiese hacerse por ella en Hiperbórea.

    ****

    -¡Aquí es! -gritó Patty, señalando la puerta de la habitación dónde estaba encerrada Liz. Kid podía escucharla gritar y advertir sobre el Kishin. -¡Está cerca! ¡Kid, cuidado! -y en efecto la criatura se hallaba a unos metros del pasillo en dónde estaban. Death intentó teletransportarse allí, pero descubrió que el cuarto estaba sellado con un conjuro. Las brujas siempre buscaban superarse y habían logrado crear estrategias contra Shinigami-sama, ya que lo consideraban su peor enemigo. Al joven no se le hizo extraño hallar algo así.

    -No puedo usar mi poder. -dijo Kid. -El cuarto está suspendido y por ello no puedo acceder. Es un conjuro para protegerse contra mi padre.

    -¿Qué? ¿Qué vamos hacer ahora? -esto había consternado a Patty.

    La criatura rugió avisando que se aproximaba. Kid extendió la mano para que Patty se transformara en arma y llegara a él. Una vez completada la transformación, el shinigami, olvidando también por completo su complejo con la simetría, comenzó a disparar hacia la puerta. Las detonaciones fueron infinitas, pero nada ocurría, la puerta seguía sellada.

    -¿Qué vamos hacer Kid? -preguntó la menor de las Thompson.

    Kid comenzó a concentrar energía a todo su cuerpo para derribar la puerta con diversos golpes. Su fuerza era descomunal, pero debido al encantamiento de la bruja, la entrada no se lograba, además, para usar el potencial de sus armas necesitaba de las dos hermanas. Patty, para no agotarse, tuvo que transformarse de nuevo en humana. Kid concentró ahora una especie de descarga eléctrica para quemar el hechizo de la puerta, pero tampoco funcionó. El kishin llegó al pasillo en dónde estaban, los vio pese a la niebla y les rugió como un león hambriento. Kid, sin embargo, no dejaba de intentar despertar a Liz a gritos mientras buscaba destruir la puerta a golpes con su mega-fuerza o con sus poderes. Patty miró al kishin entre enfurecida y asustada, la presencia de aquella criatura al menos disipaba la niebla y fue por ello que después observó, al fondo del pasillo, que había una rejilla de ventilación, lo bastante amplia para poder pasar por ella.

    -¡Kid! ¡Mira! -señaló la muchacha. -Eso conduce también a las habitaciones.

    -¡Bien pensado Patty! -festejó Kid. -¡Recuérdame comprarte otra jirafa de felpa cuando salgamos de esta!

    -¡Sí! ¡Que sea una Killipo-chan edición especial!- Patty volvió a transformarse en un arma y Kid la blandió para disparar. No obstante, no disparó hacia el kishin para evitar lastimar a Liz, los tiros fueron directamente hacia la rendija para abrirla, una vez logrado, el shinigami corrió hacia la criatura y lanzó a Patty hasta el fondo del corredor.

    -¡Patty! ¡Despierta a Liz! ¡O que intente controlar al kishin! -La joven Thompson se transformó en humano, corrió y se deslizó hacia la rendija para entrar... -¡Lo haré Kid!-.

    La criatura intuyó el engaño y se dirigió hacia dónde había escapado Patty, pero el shinigami lo distrajo dándole un golpe en la sien para provocarlo. Pensó Kid en voz alta una disculpa hacia Liz... -¡Aquí estoy criatura inmunda! -el kishin era más visceral de lo que se había imaginado, pues logró que la bestia fuera tras él y le lanzara ácido a la puerta que buscaban abrir, no obstante, como había sospechado, el ácido no afectaba en nada la puerta, derretía todo menos lo que querían. -¡Maldito hechizo! -rugió el joven.

    -Jajajajaja -se carcajeó la bruja que no se aparecía ante Kid. -¿Ahora que vas hacer shinigami-baka? El tiempo corre... tic-tac-tic-tac.

    Kid sonrió... -El tiempo corre, pero será en tu contra... ¡Liz! ¡Concéntrate! ¡Intenta manipular a la criatura! ¡Puedes hacerlo! -La mayor de las Thompson llegó a escuchar algo de lo que le decía Kid, pero el hechizo era muy poderoso, no estaba segura de lograr que el demonio estuviera bajo su control. En tanto Patty ya llegaba a la habitación continua. La tubería de ventilación sí era algo estrecha y hacia que se alentara pese a arrastrarse con agilidad. -¡Liz! -gritaba Patty mientras se movía. -¡Tienes que tratar de controlar al kishin! ¡Hazlo hermana!- también golpeaba en morse las paredes del túnel.

    -¡No puedo! -gritó Liz. -¡Algo me tiene sujeta! ¡Es muy fuerte! -La joven estaba entre el sueño y el despertar. Ella escuchaba a Patty muy de lejos, pero también sentía alrededor de su mente una especie de red que reducía su voluntad, así como el uso de la representación mental de su cuerpo para poder simular dominio sobre sí y el kishin. -¡Estoy atrapada! -Liz no podía quedarse sin intentarlo una vez más, siguió luchando aunque no entendía qué era lo que la sujetaba, sólo sabía que era algo ajeno a su mente y a su cuerpo, y que no era humano.

    Patty llegó a la rendija de ventilación del cuarto dónde estaba su hermana. Estaba pateándola para abrirla. Temía que también estuviese encantada, pero comprobó con alegría que no era así, la rendija fue cediendo y cuando iba a dar otro golpe, un sonido gutural con castañeo de dientes la interrumpió. Patty miró por dónde ella había venido y escuchó con horror que algo se acercaba arrastrándose con pesadez. La chica fue haciendo memoria de la película hasta llegar a recordar que no sólo era el kishin el antagónico, también había más criaturas, terribles y viscosas... -Oooh... -dijo ahora más que preocupada... Había olvidado a los actores secundarios de aquel drama de horror. Patty se preparó y transformó su mano en un cañón sin dejar de patear la rendija, la cual de pronto volvió a ser difícil de abrir gracias a que un tornillo se había atascado. De la oscuridad distinguió a la siguiente especie antagónica, era una oruga con cara de anfibio que se arrastraba con rapidez gracias a sus dos enormes brazos humanos, cuyos dedos, cual agujas, ya estaban manchados de sangre, incluso, del hocico de la criatura colgaban trozos de carne ensangrentados. Patty sintió miedo... -¡Liz, deja de recordar! ¡Deja ya de recordar! ¡Liz! -Disparó con su cañón, la criatura chilló desgarradoramente, pero aún así continuó deslizándose hacia ella sin dejar de mirarla con aquellos enormes ojos muertos de pescado. Entonces pateó y pateó más fuerte la rendija hasta que ésta cedió y se lanzó al exterior, justo antes de que la criatura la sujetara...

    Kid, en tanto, intentaba alejar a la bestia de los humanos y de sus armas. Liz no despertaba todavía, por lo que dedujo que tendría que acercarse a las Thompson. Preparó un ataque para cegar al demonio, lo engañó saltando sobre él y estrellándole una técnica de luz para cegarlo, la cual consistía en invocar sobre su mano una concentración de energía luminosa pero no dañina. La criatura se quejó, tenía retinas delicadas. Kid pudo golpearla y noquearla para escapar y volver en dirección contraria para ayudar a Patty, pero entonces otra sensación de peligro lo alertó y sin dudarlo concentró sus energías. Otra criatura de la película había aparecido, era una especie de rata gigante con patas de puerco y cuernos de chivo que andaba como jabalí endiablado arrasando con todo aquello se interpusiera en su camino. -¿A qué mente retorcida se la habrá ocurrido crear esto? -pensó Kid al momento de esquivar a ese ser y alejarlo de él con una sola patada. El shinigami realizó rápidamente un estudio mental de lo que acontecía: el kishin tenía esencia de Liz, por ello sabía que la bruja decía la verdad con respecto a que era su arma la responsable de mantener presente al demonio; ahora, esa otra criatura ¿de dónde venía?... leyó la esencia del extraño jabalí-rata y dedujo que no era de Liz, alguien más estaba dormido y había visto esa horrorosa película de mierda... Un aullido se escuchó por detrás de él. Kid esquivó el golpe que iba a su dirección, un perro enorme con rostro ahora de jabalí y cola de escorpión lo quería hacer puré... -No es sólo Liz. Son todos aquellos que vieron esa maldita película. -se dijo Kid. El interior de la posada estaba repleta de monstruos... monstruos que eran producto de las pesadillas de aquellos que ahora se encontraban dormidos por culpa del hechizo de la bruja.

    -Sí que le haces mérito a tu nombre. -expresó con desdén Kid a la bruja que al fin ya había aparecido frente al shinigami.

    Phobia era una bruja joven. Pese a que aún estaba cubierta con una extensa y gruesa capa oscura, Kid detectó en ella lo que todas las brujas tienen sin excepción: una sonrisa macabra de autosuficiencia y un muy especial atractivo; no había bruja joven que no tuviese algo bonito y simétrico, y sí mucho de oscuro; esto, no obstante, era inmune en el shinigami, sus prioridades eran poderosamente otras. Phobia poseía unos ojos azul eléctrico muy llamativos, pero el ojo izquierdo estaba atravesado por tres garras pequeñas del mismo tono.

    -No tienes alternativa estúpido Death... -expresó la bruja con lo brazos cruzados. -Ríndete, dame a Chrona y liberaré a los patéticos humanos junto a tus armas. Créeme, estas cosas no tardarán en actuar como seres reales y en devorar uno a uno a todos los residentes del pueblo. Tú decides.

    Kid la miró fijamente con sus dorados y profundos ojos. Phobia no dejaba de sonreír, aunque ya comenzaba a ponerse nerviosa al notar que el joven dios no daría su brazo a torcer. Antes de dar una repuesta, el muchacho rió...

    -¿Qué te parece tan gracioso estúpido shinigami? -Phobia se molestaba por lo que le provocaba el enemigo ¿Por qué no al menos se veía asustado?

    Kid rió más, su carcajada era varonil, sensual y alegre, un contraste bastante extraño con la lúgubre atmósfera o con lo que era él en sí. -Creo... creo... creo que las brujas de Baba Yaga se están haciendo muy blandas, están perdiendo su toque... Esto parece más bien un juego de niños, incluso has cometido muchos errores...

    -¿Cómo te atreves maldito Death? ¡Te voy a dar una lección para que aprecies lo que si es un juego de ni... -Kid había aparecido en un santiamén frente a la bruja. Ahora sus ojos dorados la enfocaban fríamente, lo risueño se había desvanecido por completo; era sin duda imagen misma de la parca. Phobia se sonrojó y sintió furia, cuando le iba a atacar con sus uñas envenenadas, el shinigami le tomó de la muñeca, se la torció y la obligó a dejar el ataque. El dolor incapacitó a la bruja, no lo había esperado. Tampoco se había dado cuenta que al torcer su muñeca la había atrapado y teletransportado afuera de la posada.

    Los monstruos, que eran producto de las pesadillas de aquellos inocentes durmientes, clientes de la posada, se paseaban por los alrededores del hogar buscando a quién o a qué descuartizar sin éxito. Todos comenzaban a aburrirse, por lo que husmeaban en la cocina, los baños y demás habitaciones, incluso, ya estaban haciendo del lugar todo un desastre: las almohadas estaban desgarradas y las plumas de ganso se esparcían por doquier, los frascos de conservas se encontraban abiertos y más de un par de monstruos peleaban por ellas, los aparatos electrónicos se encontraban mordisqueados o destruidos, el mismo Kishin de la noche macabra, cuando encendió la mega pantalla del recibidor y había visto las imágenes de unos humanos, creyendo que eran víctimas para devorar, se lanzó hacia ellas y terminó electrocutándose.

    Los humanos que había visto eran reporteros de un noticiero. El presentador, con cara de preocupación, había estado dando las noticias: Noticias urgentes sobre el cambio climático, atentados en zona públicas y escuelas, apariciones constantes de fantasmas y demás espectros, así como la falta de recursos en zonas habitables y pobreza extrema... Entre aquellas noticias estuvo la de un fenómeno extraño en el cielo.

    - El cielo, nos notifica nuestro reportero, muestra una extraña fisura que se ha ido acrecentando poco a poco, a veces se detiene y otras sigue... La comunidad científica, en Ginebra, está aclarando en estos momentos a qué fenómeno atmosférico se debe este suceso...

    -Sí Jacobo, lo que aseguran los científicos es que la densidad de ciertos químicos, que han llegado a la atmósfera... se debe ha... (interrupción).

    -Entonces... ¿No es una invasión de las brujas?

    -Parece que esta (estática)... es... (más estática) errónea...

    Y se apagó la televisión por el estallido que había provocado la cabeza del kishin.

    Otros demonios no fueron tan idiotas, encendieron pantallas planas y dieron con vídeos musicales y caricaturas: un grupo enloqueció tras escuchar heave metal y todos los integrantes comenzaron a agitar la cabeza. El primer y segundo piso de la posada temblaban por sus saltos:

    I did my time and I want out
    So effusive - fade - it doesn't cut
    The soul is not so vibrant
    The reckoning, the sickening
    Packaging subversion
    Pseudo sacrosanct perversion
    Go drill your deserts, go dig your graves
    Then fill your mouth with all the money you will save
    Sinking in, getting smaller again
    I'm done! It has begun! I'm not the only one!
    And the rain will kill us all...
    Throw ourselves against the wall
    But no one else can see
    The preservation of the martyr in me
    Psychosocial!
    There are cracks in the road we laid
    But where the temple fell
    The secrets have gone mad
    This is nothing new, but when we killed it all
    The hate was all we had
    Who needs another mess?
    We could start over
    Just look me in the eyes and say I'm wrong
    Now there's only emptiness
    Venomous, insipid
    I think we're done. I'm not the only one!
    Psychosocial!
    THE LIMITS OF THE DEAD!
    Fake anti-fascist lie - (psychosocial!)
    I tried to tell you but - (psychosocial!)
    Your purple hearts are giving out - (psychosocial!)
    Can't stop a killing idea - (psychosocial!)
    If it's hunting season - (psychosocial!)
    Is this what you want? - (psychosocial!)
    I'm not the only one!
    THE LIMITS OF THE DEAD!
    ()

    Otro conjunto de aquellos seres sólo quedó hipnotizado viendo a Killipo-chan, la jirafa feliz, hasta musitaban la canción infantil de aquel show moviéndose de un lado a otro como niños de kinder, sentados y muy atentos:

    El cuello de la jirafa
    Va del suelo hasta el cielo (x 2)
    Y a la jirafa
    Cuando le pica la oreja
    Es problema, es problema, es problema (x 2)
    El cuello de la jirafa
    Tiene un montón de pintitas (x 2)
    Y es por eso
    que la jirafa es amiga
    De la Gallina,
    La Gallina Pintadita (x 2)
    ¡Ay! Doña jirafa
    Ven y hazme un cariño
    Dime si el sabor de esta nube
    Es salado o dulcecito
    El cuello de la jirafa
    Va del suelo hasta el cielo (x 2)
    Y la jirafa
    Cuando quiere ser chismosa
    Es poderosa,
    Poderosa,
    Poderosa (x 2)
    ¡Ay! Doña jirafa
    Ven y hazme un cariño
    ¡No, no, no, te vayas!
    Quédate otro ratito...
    ()

    La posada era un punto semiluminoso en medio de la tormenta de nieve, salían demasiadas luces y estallidos, además de la niebla que se escapaba por algunas ventanas y le daba aspecto de humo de discoteca. La gente que llegaba a percatarse del alboroto pensó con desdén que hacían fiesta y que al menos el dueño había sido muy descortés por no invitar al resto del pueblo.

    -Extranjeros... turistas... siempre se hacen notar... -expresó un habitante mientras observaba desde la ventana de su casa el antro en que se había convertido la posada.

    El resto de los demonios no le hacían mucho caso a la gente dormida, la olían y babeaban, pero no les era nada divertida, así que mejor se iban con sus pertenencias y jugaban con ellas.

    Patty era la única persona despierta y había logrado esconderse junto a su hermana en un lugar seguro para intentar despertarla y romper el hechizo. Su lugar oculto era el baño de la habitación. La oruga, que siguiera a Patty, se había atorado en la rendija y lloraba porque la ayudarán, Patty sintió pena por ese monstruo, parecía un perrito gimiendo.

    -Gomensai. -dijo la rubia. -Quizás no seas tan malo, pero, por si las dudas no puedo ayudarte. Kid me dijo que no hablara con extraños y menos si tienen apariencia de kishin. -La oruga gimió más como un cachorrito regañado.

    En tanto, Liz estaba molesta y refunfuñaba sin despertar. -¡Estúpido kishin! ¡¡¡Grrr!! ¡Nos electrócutaste! ¿Cómo puedes ser tan estúpido? -La menor de las Thompson jaló a Liz hasta la bañera y abrió las llaves del agua...

    -Lo siento One-chan, pero lo necesitas más que yo...

    -¡Ahhhh!

    *************

    En el exterior, la tormenta blanca se intensificaba y la oscuridad de la noche se había convertido en su mejor aliada para desvanecer cualquier tipo de ruta hacia Hiperbórea. La nieve, a través de ráfagas violentas, era quien reinaba sobre los caminos e impedía que hubiese seguridad sobre ellos. Excalibur podía ver a través de la oscuridad, por lo que servía de guía a la joven dejando que ella se sujetara de su gabardina. No encendían ninguna luz para evitar llamar la atención.

    Chrona sentía como el alma de Kid se agitaba. Quería regresar para ayudarle, sabía que había sido muy mala idea el separarse. No obstante, la prioridad era que la sangre negra no llegara a Baba Yaga.

    -¡Lady Chrona! -gritó Excalibur. -¡No estamos lejos, pero tampoco es fácil el trayecto ¡Debemos hallar dónde protegernos!-. La espada sagrada era quien mejor conocía el camino a Hiperbórea, incluso sabía de un refugio contra las tempestades a mitad del camino. La pelirrosa lo creyó pertinente, mas no algo que la dejara tranquila. Se aferraba al alma de Kid a través de aquel abrigo negro. Tenía el presentimiento de que necesitaba su ayuda.

    -¡Excalibur! ¡Debemos regresar! -gritó Crona.

    -¡No! ¡Lady Chrona! ¡No está en condiciones de pelear! ¡Se está debilitando! ¡Un esfuerzo más y entrará más rápido en coma para acelerar su transformación! ¡Si entra en coma, puede ser que ya no despierte y si lo hace no será usted!

    La Maken sintió furia y con ella un doloroso sentimiento de impotencia. Gritó maldiciendo a sus congéneres.

    -¡Entiendo su preocupación Lady Chrona, pero es esencial que no retrocedamos! ¡Cada minuto perdido por nosotros es uno a favor de las brujas! ¡Debemos!... ¡Demonios! ¿Qué fue eso?

    Excalibur sintió que algo enorme lo había empujado. Chrona también sintió que algo había rozado su espalda, somo si se tratará de un animal gigante. Esto último pareció confirmarlo cuando ambos escucharon rugidos y contemplaron entre las rasgaduras de cielo negro diversos y puntiagudos ojos brillando para enfocarlos.

    -No puede ser... es la bruja del clima... Nos alcanzó... -la maken estaba enfurecida.

    -Lady Chrona, debe volver a usarme. -Excalibur se transformó en arma y fue directo a la mano de la muchacha, quien no dudó en sujetarla como si fuese su compañero de años. -Recuerde. -comenzó Excalibur. -La prioridad es huir. No debe pelear, eso la debilitará más.
    Chrona bufó. -¿Cómo se supone que haga eso Excalibur? Si están encima nuestro.

    -Hágalo por el amo Kid. Intente hacer lo imposible por lo que él siente por usted. Estoy seguro que a su vez, mi Lady, usted también siente lo mismo.

    -¡Quéeeeeee! ¡De qué hablas Excalibur? -el rostro de Chrona se había puesto rojo como un jitomate. -Kid y yo no... Kid y yo... es complicado... ¡No es lo que crees!

    -Mi lady, haga lo imposible por permanecer con viva... No permita que el corazón del amo Kid sea roto de nuevo... Un shinigami sólo puede enamorarse una vez en toda su existencia... Si a usted le pasa algo... -Excalibur suspiró con pesar. -Su dolor nos arrastrará a todos a la oscuridad y el equilibrio peligrará...

    -¿Kid enamorado de mí? -Chrona no lo podía creer, pero una parte de ella deseaba que aquello fuera verdad, aunque fuese demente, pero que fuese real. Lo deseaba con todo el corazón, este ya latía desbocado y su inteligencia no descartaba esa posibilidad: aquellas miradas, los roces de su piel, la calidez... esos besos exquisitos... que por cierto, jamás se dieron, pero aún así ¡qué vergüenza!... sin contar las palabras que hacían que ambos, poco a poco, se fueran descubriendo sin más temor que del silencio eterno...Sin embargo...

    Chrona ladeó con la cabeza ofuscada. -¡No, Excalibur! ¡Kid no siente... Kid no siente eso por mí! ¡Yo... yo además no se lidiar con eso!

    -¡Mi Lady! ¡Usted y el amo Kid... ¡Cuidado!... -gritó la espada y Chrona esquivó el ataque del lobo. La oscuridad eran tan densa que le era imposible a la Makenshi ubicar dónde estaban las criaturas.

    -Lady Chrona, son lobos hechos del hielo que está cayendo del cielo. Lo ideal sería encontrar a la bruja y acabar con ella, pero...

    -Lo sé Excalibur. Tenemos que huir...

    -¡Exacto! Le indicaré cuando se acerquen para que las esquive... La oscuridad está en contra nuestra.

    Continuará...
     
    Última edición: 11 Abril 2019
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