1. This site uses cookies. By continuing to use this site, you are agreeing to our use of cookies. Learn More.
Descartar aviso
¡Hey, Invitado ya te vimos! Regístrate y comenta a tu autor favorito, muéstranos tus historias, participa en juegos, concursos y mucho más :)

Macross Fanfic - (LongFic) Chatarra: Una Historia en el Universo Macross

Tema en 'Fanfics de Temática libre sobre Anime' iniciado por Gerli, 29 Marzo 2018.

Cargando...
  1.  
    Gerli

    Gerli Entusiasta

    Tauro
    Miembro desde:
    29 Marzo 2018
    Mensajes:
    57
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Fanfic - (LongFic) Chatarra: Una Historia en el Universo Macross
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    23
     
    Palabras:
    2210
    20



    El vehículo se detuvo justo frente al ascensor, como la mayoría de los transportes personales que se usaban en la colonia, era de propulsión eléctrica y no emitía polución ni hacia sonido alguno. El aire era un recurso bastante limitado en el espacio exterior y la purificación de este demandaba gran parte del consumo energético destinado a soporte vital.
    El conductor se apeó del vehículo y se acercó a la pareja que esperaba desde hacía unos momentos.
    -Buenos días. -Dijo el hombre, de aproximadamente unos 40 años de edad y tupida barba negra mientras se quitaba el casco de seguridad a la vez que les tendía la mano. -Me encomendaron que los lleve hasta el hangar para las operaciones del día, me llamo Dan.
    -Soy Cinthya, encantada de conocerlo.
    -Teniente Primero Jim Glenn, creo que nos vimos anteayer ¿Verdad?
    -Asi es, yo manejaba el segundo vehículo ese día. -El hombre volvió a colocarse el casco mientras con un gesto de la mano indicaba a la pareja que abordaran el transporte. -Estábamos un poco nerviosos, no sabíamos que tan grave había sido el accidente en el Campo.
    Jim cargó los dos pequeños bolsos en la parte trasera del vehículo y se acomodó en el asiento trasero. Cinthya ocupó el delantero junto a Dan e inmediatamente se dió vuelta para preguntar a Jim. -¿Cómo está el avión? ¿Resultó muy dañado?
    -Un par de abolladuras, nada grave. Revisé todos los sistemas y superficies con mucho cuidado, no te preocupes por ella, está en excelentes condiciones.
    La joven sonrió y volvió la vista hacia delante. No era la primera vez que escuchaba a Jim referirse al avion caza como “ella”, supuso que era algo normal en los pilotos de combate, después de todo pasaban más tiempo en esas pequeñas cabinas que interactuando con otros seres vivos.
    En ese momento Dan ponía en marcha el vehículo e ingresaron por uno de los dos túneles que convergen en la base del sector residencial de la Colonia. La calzada era lo bastante ancha para que pasaran dos vehículos a la vez y estaba bien iluminada. Al cabo de unos minutos comenzaron a descender por una rampa en espiral que rodeaba un pilar de tuberías y grandes columnas de acero.
    -¿No usamos el elevador? -Preguntó Cinthya
    -Esta en uso. -Dijo Dan mientras indicaba una pantalla en el tablero, donde un mapa mostraba varias vías de acceso y rutas marcadas en diferentes colores. El punto que indicaba el conductor con el dedo presentaba una barra roja que cruzaba el lugar donde se encontraba la entrada del elevador de vehículos. -Si vamos por la rampa espiral llegaremos antes que los que estan bajando por el ascensor.
    -¿Tienen toda la operación tan coordinada?. -Preguntó Jim cambiando de posición las piernas.
    -Amanda es una especie de Deidad de la Logística. Realmente hace un trabajo excelente organizando las operaciones de los diferentes equipos de trabajo.
    Las paredes que rodeaban a la rampa en espiral desaparecieron repentinamente y fueron reemplazadas por un armazón metálico que permitía ver la oscuridad del hangar principal de la nave.
    -Ponte el casco. -Dijo Jim palmeando el hombro a Cinthya.
    La joven asintió y procedió a colocarse el casco (Que previamente había acomodado en su regazo) Al terminar de ajustar el cierre hermético del traje, los sensores infrarrojos entraron en funcionamiento desvelando un paisaje imponente a una boquiabierta Cinthya.
    -Impresionante, ¿No?
    La joven miraba a su alrededor completamente sorprendida. nunca habia estado en una estructura cerrada de tan colosales dimensiones.
    -Es... increible
    Dan miró a Cinthya y pudo ver el asombro en los ojos de la joven a través del visor del casco. -Cuando hacemos simulacros de evacuación prendemos ocasionalmente todas las luces del hangar principal, uno queda sin habla cuando ve la boca de la Rainbow en todo su esplendor.
    -¿Boca? -Preguntó Cinthya mientras se quitaba el casco, ya que le parecía descortés hablar con el conductor a través de un altavoz.
    -Al Hangar Principal lo llamamos “La Boca”. -Empezó a explicar Dan. -Todo lo que entra es “masticado” por nuestro equipo.
    -¿Y aquellos son los dientes? -Preguntó Jim mientras señalaba unas enormes grúas que colgaban de los soportes del techo.
    -Eh, soy el unico aqui que no tiene visión nocturna Teniente. -Dijo Dan mientras señalaba la negrura que se extendía más allá de las barreras de protección de la rampa. -Pero si se refiere a las grúas si, son 6 en total y pueden levantar una fragata completamente cargada sin mosquearse.
    El vehículo llegó a la base de la rampa en espiral y comenzó a seguir una calzada señalizada con una línea blanca, como la que habían recorrido al llegar a la Colonia. Luego de recorrer unos 100 metros llegaron a una de las paredes desde donde se accedia al elevador de vehículos. Tal y como Dan había previsto, las luces rojas de la entrada a la plataforma se tornaron en balizas amarillas mientras el enorme elevador frenaba los últimos metros y se detenía a nivel del suelo. Las barreras se abrieron y dos transportes llenos de operarios salieron de la plataforma. Dan frenó el vehículo y espero a que pasaran mientras hacía gestos con la mano derecha.
    -¿Estos operarios van a salir al Campo? -Preguntó Cinthya mientras imitaba al conductor y saludaba a la comitiva. Los operarios repararon en la joven y contestaron los saludos mas algun que otro piropo subido de tono.
    -No. -Dijo Dan. Las operaciones en el Campo las hace un reducido grupo de personas, contando a Ralph, no más de 3 personas salen todos los días.
    Los transportes desaparecieron en la penumbra del hangar y se convirtieron en unas pequeñas luces rojas que zigzagueaban entre los equipos y containers. Pronto doblaron en algún recodo y se perdieron de vista.
    -Sigamos. -Dijo Dan arrancando el vehículo. Siguieron por la misma senda marcada pero se desviaron hacia la izquierda al llegar a la primera bifurcación.
    Pronto tuvieron a la vista el VF-17, estaba iluminado tal cual Jim lo recordaba del día anterior, aunque esta vez no había nadie husmeando debajo del fuselaje. Suspiró lentamente recordando el comportamiento atontado de Tass.
    -¿Decías Jim? -Preguntó Cinthya.
    -Nada, nada. -Se disculpó el piloto moviendo la cabeza.
    Se detuvieron junto a la aeronave y ambos jóvenes bajaron de un salto. Jim comenzó a bajar los bolsos mientras Cinthya se acercó al avión y comenzó a pasar su mano por el abollado fuselaje junto a la cabina.
    -Pobre. -Dijo. -Yo pensé que era la única golpeada pero la pobre nave la pasó bastante feo ahi afuera.
    Jim se quitó el casco y se acercó a la joven con una sonrisa en los labios. -Me parece que podrías ser una buena piloto Cinthya.
    -Paso Jim. -Dijo la joven mientras extraía la escalerilla retractable de una compuerta y la desplegaba hasta el suelo. -No sería capaz de dispararle a una mosca, menos volar una de estas máquinas de guerra.
    Mientras Jim y Cinthya trabajaban, Dan se recostó en el asiento delantero mientras se ponía un par de auriculares. Al parecer tenía órdenes de quedarse junto a los visitantes hasta que despegaran.
    Cinthya ocupó el asiento trasero y sacando su Pad de trabajo comenzó a cargar el programa que usaría para sus mediciones en el campo. Jim, mientras tanto, abrió manualmente una de las compuertas de armamento ubicadas a ambos lados de las turbinas, lo que en modo Battroid o Gerwalk serian las “piernas”. Lo que desmontó no era un misil, sino una vaina de aproximadamente 1 metro y medio de largo y 30 centímetros de ancho con un par de alerones estabilizadores, pero en vez de tener una cabeza de guerra tenía un domo de vidrio donde se asomaban varios instrumentos.
    La vaina de medición debia pesar sus buenos 40 kilogramos, por suerte Jim no era un debilucho y en medio de resoplidos pudo acoplar el instrumento a una de las bahías de armamento del ala derecha.
    -Uf! -Resopló aliviado. -El sensor está colocado Cinthya.
    -Gracias Jim. -Dijo Cinthya sin quitar la vista de su Pad que ahora estaba conectado por medio de un cable al panel de instrumentos de su puesto de copiloto. -Necesito que inicies los sistemas de la cabina, no tengo conexión con la Vaina.
    -A la orden Capitán. -Dijo Jim haciendo un saludo militar, pero Cinthya seguía viendo su Pad y no se percató de la burla. Jim suspiró y se dirigió a la escalerilla. -Voy a tener que arrancar el APU(1) primero, esta va a tardar un rato.
    Dan levantó el casco que se había bajado para proteger de la poderosa luz que alumbraba al caza y miró al piloto. -Teniente, si quiere puede usar las baterías del transporte. -Dijo señalando la parte trasera del vehículo. -Siempre los usamos para poner en marcha las naves en el hangar.
    -Genial, gracias Dan.
    -A sus órdenes Teniente. -Dijo el operario quitándose los audífonos de un tirón y poniendo en marcha el vehículo. Inmediatamente maniobró en un círculo y colocó la parte trasera del mismo casi debajo de la cabina.
    Jim abrió la compuerta donde estaba el motor del transporte y encontró dos grandes cables con enormes conectores en cada punta. Junto a Dan desenrollaron los cables y los conectaron a la entrada de energía externa a un lado de la cabina.
    -Es bueno que estas cosas sean universales. -Dijo Jim, no creo que a Amanda le guste si la llamo para pedirle un adaptador.
    -Ah, veo que ya te cae bien Amanda. -Dijo Dan con una carcajada. -Esa máscara de bruja le dura poco, al final le cae bien a todo el mundo.
    -No lo demostró cuando saqué a colación el tema Zentradi
    El rostro de Dan se puso serio a la vez que el ceño se le fruncia. -Teniente, le pido por favor que no hable de ese tema en la Colonia. -Dijo retrocediendo un paso.
    -Esta es la Flota Pura. -Dijo Jim mirando fijamente al hombre. -¿Verdad?
    -No se atreva a decir ese nombre en voz alta, se lo ruego. -Dan miró nerviosamente hacia la cabina del caza, donde Cinthya estaba absorta en su trabajo y la conversación de los dos hombres le había pasado inadvertida. -Mire Teniente, no se que clase de personas crea usted que somos, pero eso de la “Flota Pura” quedó atrás hace muchos años, somos una Colonia de Recicladores, nada más.
    Jim se acercó a la cabina y desde abajo golpeó el fuselaje para llamar la atención de la joven. -Cinthya, necesito que actives la alimentación externa, es la palanca que está en el panel superior derecho, en el cuadrante a la izquierda del panel de luces, la última palanquita de la fila.
    -Ok.
    Se escuchó un pequeño chasquido y las luces de la cabina se encendieron.
    -Esperá 5 minutos a que la computadora de abordo termine la revisión de pre-encendido y después podés empezar con el checkeo de la Vaina.
    -Ok -Repitió la Joven.
    El piloto se alejó de la cabina y se apoyó en la parte trasera del vehículo, de donde salían los cables que ahora alimentaban los sistemas del caza.
    -¿Que significa “quedó atrás”?
    Dan sacó un pañuelo de uno de los bolsillos de su traje de mecánico y se lo pasó por la frente, por alguna razón estaba transpirando. -Toda esa gente, me refiero a los que empezaron con este asunto de la segregación... ya no estan aqui, se fueron de la Colonia durante los primeros años de llegar al Campo. Solo quedamos nosotros, gente trabajadora que no tiene nada que ver con sectas ni segregación ni nada que se le parezca.
    -Pero no hay Zentradis aquí. Y eso pareció molestar a Amanda cuando se lo plantee.
    -¿Y porque habria de haber Zentradis aquí? Estamos en el mismo culo de la galaxia. Nadie salvo nosotros habita esta zona... -Dan se guardó el pañuelo y volvió a ponerse el casco de seguridad. -teniente, le aseguro que nadie en esta nave tiene nada en contra de ningún Zentradi, simplemente nunca vino uno antes, tal vez por la injustificada fama que tuvimos. -Dijo agachando la cabeza como sintiéndose culpable.
    Jim miró al hombre y sintió cierto remordimiento. -Lo siento Dan, no quería interrogarte ni nada por el estilo. -Dijo mientras ponía la mano sobre el hombro del Colono. -Soy hijo de mestizos y cuando supe un poco de la historia de este lugar me sentí bastante indignado. Siento mucho haberlos juzgado sin conocerlos.
    Dan levantó la vista y vio en los ojos violeta del piloto que las palabras que decía eran sinceras. Levantó el brazo y correspondió el gesto de amistad poniendo su propia mano en el hombro del piloto. -Gracias por comprendernos Teniente.
    -Puedes llamarme Jim.
    -Entonces déjame darte la bienvenida a la Rainbow Jim, ahora no solo como visitante, sino como amigo. Ambos hombres se estrecharon las manos mientras Cinthya miraba la escena con cara de no entender qué cuernos estaba pasando.
    -Hombres. -Dijo y encendió el enlace a la vaina de medición, cuyos instrumentos comenzaron a brillar a medida que los programas de diagnóstico iniciaban el escaneo en busca de desperfectos.



    (1) APU (Auxiliar Power Unit) Unidad Auxiliar de Potencia -Un sistema que suministra energía para arrancar los motores de un avion o proporcionar energía en caso de fallas del sistema principal.
     
  2.  
    Gerli

    Gerli Entusiasta

    Tauro
    Miembro desde:
    29 Marzo 2018
    Mensajes:
    57
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Fanfic - (LongFic) Chatarra: Una Historia en el Universo Macross
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    23
     
    Palabras:
    2889
    21



    Año 1869 (Calendario Terrestre)

    La nave de reconocimiento salió del salto FOLD acelerando, era una excelente forma de iniciar un asalto a máxima velocidad. Las compuertas laterales de la nave se abrieron y un escuadrón de Raus, liderados por uno de color rojo, emergió a toda potencia. Inmediatamente la nave cambió de rumbo y se alejó en la dirección contraria a las guerreras.
    A unos Doce Mil kilómetros de distancia se encontraba una patrulla de Nousjadeul-Ger, dos escuadrones completos, unos veinte combatientes aproximadamente.
    Las siete armaduras adoptaron una formación de estrella y aceleraron al máximo en dirección a los contactos que al parecer ya habían detectado el DEFOLD y se dirigian a toda prisa a interceptar a los recién llegados.
    Virya era la líder del escuadrón y quien llevaba su armadura pintada de rojo sangre. Una Meltran curtida por las batallas, una verdadera as entre ases. De hecho se la consideraba la mejor guerrera de la flota Dortrad-Jen, una de las más grandes flotas Zentradis en ese sector de la Galaxia.
    Con más de Setecientas salidas a combate y una cuenta de derribos que sobrepasaba un par de miles de víctimas, su supremacía en el campo de combate era total y brutal.
    Vivía para el combate. Combatía para vivir. Más de treinta ciclos de batallas habían creado toda una leyenda a su alrededor y su escuadrón tenía un estatus especial en la flota.
    Virya era su propia comandante. Ella elegía cuando salir y que sectores patrullar. Su habilidad en combate y su talento para rastrear y localizar enemigos eran tan brutalmente efectiva que tenia carta libre en la flota. Nadie las dirigía, el escuadrón de Virya era totalmente independiente de toda la cadena de mando y el propio Dortrad-Jen lo permitía.
    Nada de esto hubiese sucedido si otra flota Zentradi no hubiese aparecido en las inmediaciones del cúmulo estelar local.
    Y fué lo mejor que le pudo pasar a Virya.
    Que dos flotas Zentradi colisionaran era un evento extremadamente raro. El avasallador tamaño de la Galaxia prevenía estos violentos encuentros, pero la razón por la que dos flotas se acercasen tanto una a la otra no tenían nada que ver con el azar.
    El Ejército de Supervisión también estaba en la vecindad del mismo cúmulo estelar y estaba siendo acorralado por ambas flotas.
    Los Zentradis eran formas de vida creadas para la batalla. Fueron diseñados para proteger el primer imperio que se adueñó de la Galaxia; la PROTOCULTURA.
    Un millón de años atrás, la Protocultura surgió en algún rincón de la Galaxia y rápidamente se consolidó como la primera civilización que dominó el viaje interestelar y la creación y manipulación de la misma esencia de la vida.
    Los Zentradis fueron creados para proteger este enorme imperio y, por razones que Virya desconocía completamente al igual que la casi totalidad de los Zentradis, ahora eran sus enemigos mortales.
    Localizar y Destruir al Ejército de Supervisión era la prioridad única de todo Zentradi. Esa directiva estaba implantada profundamente en los genes de los guerreros tanto masculinos como femeninos. Encontrar y Destruir, sin tregua, sin descanso.
    Pero con dos flotas gigantes buscando en un sector tan pequeño como un grupo estelar de unos pocos centenares de miles de estrellas, los encuentros son inevitables. Y mientras el Ejército de Supervisión permanecía oculto, las escaramuzas entre las don enormes flotas se habían vuelto la norma en los últimos 25 ciclos.
    Cuatro Mil kilómetros.
    No había habido una batalla total entre ambas flotas en los 25 ciclos que llevaban buscando en el sector. Ambos grupos se mantenían alejados y solo los exploradores o grupos de avanzada solían intercambiar disparos cuando se detectaban mutuamente. Esto era así todo el tiempo; buscar, encontrar, luchar, aprovisionarse, buscar y volver a luchar.
    Para Virya esto era su vida y para sus enemigos, era la muerte.
    Quinientos Kilómetros.
    Las armaduras posicionaron los enormes cañones láser que llevaban plegados en su espalda y se prepararon para disparar. A estas velocidades el combate se regía por el ataque a distancia. Deberían cruzarse una y otra vez a medida que desaceleraban hasta poder entrar en combate cuerpo a cuerpo.
    A cincuenta kilómetros de distancia estaban a apenas dos segundos de encontrarse, los láser se dispararon y por un momento el espacio se llenó de un entramado de líneas brillantes azules y verdes. Virya sabía que habían abatido a tres enemigos, pero la velocidad que llevaban era tan alta que las ondas de choque de las explosiones ni siquiera se habían expandido fuera de las armaduras derribadas y las guerreras habían pasado rápidamente entre ellas.
    Ahora debían virar y prepararse para el segundo choque, esta vez a menor velocidad. El viraje les tomó un enorme arco de unos 200 kilómetros, volvieron a ponerse en rumbo de choque con el escuadrón enemigo y cargaron contra ellos.
    Ahora fueron media docena las explosiones las que iluminaron brevemente el campo de combate. Esta vez Virya sintió una pequeña ola de choque golpear su lado izquierdo pero sabia que no había sido ninguna explosión enemiga. Solo le dedico una fracción de segundo a mirar lo que había pasado a su lado.
    El Rau que estaba ubicado en el flanco izquierdo de la formación había sido alcanzado por un disparo en la cabina. El haz de luz atravesó limpiamente la armadura y salió por el otro lado como si el Queadluun fuera un espejismo. La chica estaba muerta antes de que supiera lo que había pasado, pero fue curioso ver como la armadura siguió recibiendo impulsos del cuerpo muerto incluso antes que la explosión desintegrara el mecha. Probablemente esos impulsos que provocaban que los propulsores se encendieran y apagaran no eran del cerebro, ya desintegrado por el láser, sino por la energía que bajaba por el sistema nervioso del cadáver, más rápida que la expansión del plasma que acabaría por destruir todo el Rau.
    Pero todo esto no distrajo más que unos segundos de la atención de Virya; tenía una pasada más por hacer. Esta vez el giro se hizo en unos pocos kilómetros y la formación en estrella cambió para adaptarse a la falta del combatiente caido; ahora era una formación escalonada de seis armaduras. Ambos contendientes volvieron a chocar entre una urdimbre de fuego láser y explosiones.
    Había llegado la hora del combate cuerpo a cuerpo.
    Quedaban una docena de naves enemigas, así que la formación se desarmó y cada chica escogió un par de blancos. Los cañones se plegaron y las armas de proyectiles entraron en acción, así como los enjambres de misiles que transformaron el campo de batalla en una maraña de estelas verdes y azules, aqui y alla interrumpidas violentamente por las explosiones de los misiles al ser detonados, ya sea por un disparo defensivo o al haber alcanzado su blanco.
    El combate duró solo 15 minutos
    Como siempre, el último en morir fue el as del escuadrón enemigo. El pobre piloto dió una buena pelea, pero poco podía hacer contra 6 guerreras Meltrandi. Así que las chicas jugaron con él, volando las extremidades a su armadura una a una hasta que solo quedó un montón de metal retorcido alrededor del piloto. Rika tuvo el honor de rematarlo, insertando el puño de su armadura por el torso y soltando una descarga de balas que convirtieron a la masa metálica en una masa sanguinolenta.
    -Alto el fuego chicas. -La voz de la líder de Escuadrón sonó en las armaduras de las 5 Meltrandis. -¿Estatus?
    -Operativa. -Dijo Melia
    -Operativa. -Dijo Fanra
    -Poca Munición. -Dijo Rika
    -Operativa. -Dijo Kiria
    -Operativa. -Dijo Tyna
    -Solo la Novata muerta. -Comentó sin darle importancia. -¿Cuantas salidas aguantó? ¿12?
    -11. -Dijo Fanra.
    El Queadluun-Rau rojo hizo un gesto circular con el brazo derecho y las demás armaduras se acercaron a su líder formando un círculo.
    -Volvamos a la flota, no tenemos nada más que hacer en este sector.
    Se escuchó un “Si!” al unísono en el canal de radio y las 6 armaduras se pusieron en camino. Dejaron atrás el campo de batalla, ahora lleno de restos de armaduras Zentradi y avanzaron a máxima velocidad hasta la pequeña nave de reconocimiento que esperaba silenciosa el regreso de las guerreras. La enorme compuerta lateral se abrió hacia afuera y los 6 Queadluun ingresaron al hangar.
    -Todas adentro.
    La compuerta se cerró e inmediatamente las luces del interior de la nave pasaron de un blanco pálido a un rojo furioso, indicando que la nave se preparaba para un salto FOLD.
    Virya fué la primera en salir de su armadura. La cabina se abrió hacia arriba y los hombros se retrajeron hacia atrás, liberando el cuerpo de la guerrera quien flotó hacia el techo y comenzó a hacer unos simples ejercicios de estiramiento.
    Las demas chicas tambien habian abierto sus armaduras pero permanecieron dentro en silencio.
    La vibración de la nave al entrar en FOLD se hizo notar de inmediato. La luz se distorsiona y se creaba un efecto óptico típico que hacía que los objetos se duplicasen en formas fantasmales, era un efecto muy familiar para todos los viajeros interestelares de la Galaxia.
    Virya flotó hasta la cabina de la nave, donde dos Zentradis se mantenían alerta a los controles, aunque durante un salto FOLD no hacía falta supervisión alguna. Virya no les habló, no los consideraba parte de su equipo, eran soldados regulares de logística de la flota. Simplemente cumplian sus ordenes de Despliegue y Repliegue, no eran más que herramientas y no merecian más atención.
    El espectáculo que se apreciaba por los cristales de la nave era impresionante. El espacio Dimensional curvaba la luz de millones de estrellas y creaba una cascada de colores por la que la nave transitaba envuelta en una burbuja de energía. Claro que a Virya no le interesaba esto, muchas cosas de las que veia no tenian ni siquiera un nombre para describirlas. Contempló en silencio la escena hasta que se aburrió. Dió media vuelta y flotó hasta el hangar donde sus subordinadas estaban recargando las armas de sus Raus.
    -Esta vez probemos con alguna de la nave de Higlet. -Dijo Melia al ver que su líder se acercaba.
    Virya se quitó el casco. No había transpirado ni un poco durante el combate, al contrario de Rika, cuyo cabello azul estaba empapado.
    -Yo voy a decidir de donde va a venir la nueva recluta Melia. -Dijo cortante.
    -Si Capitan! -Exclamó la joven.
    El séptimo integrante del escuadrón se había convertido en una carga para Virya. Ninguna de las chicas que habían ocupado ese puesto en los últimos 6 ciclos habían sobrevivido a más de una docena de batallas. Era inconcebible que no existiera una guerrera en una flota de más de dos millones de Zentradis que estuviese a la altura de su escuadrón.
    Virya escupió al suelo con desdén y se puso a revisar su propia armadura. Las demás chicas la dejaron tranquila, perder una armadura era un motivo de vergüenza para Virya y estaría de mal humor por un largo tiempo.
    Al cabo de un par de horas, la intensidad del fenómeno FOLD comenzó a menguar y las combatientes supieron que estaban por llegar a la flota. Ocuparon sus armaduras de inmediato y se prepararon para salir.
    El DEFOLD se produjo veinte minutos más tarde, las compuertas comenzaron a abrirse y Virya dió un paso hacia la salida cuando una llamada desde la cabina captó su atención. Uno de los pilotos le hacia señas con el brazo de que se acercara. Las demás chicas mantuvieron sus posiciones prontas a salir de la nave mientras Virya salía de su armadura y se dirigía flotando nuevamente hacia la cabina.
    La enorme pantalla holográfica estaba encendida ocupando gran parte del cristal de la cabina. El Zentradi que estaba en la pantalla de cuerpo entero no podia ser otro que Kreegan, el Comandante de la 5ta. Flota a la cual estaba asignado su escuadrón de Queadluuns. Hace varios ciclos que no recibía una comunicación suya, pero no olvidó el protocolo. Se puso firme y se llevó el puño al pecho en señal de saludo.
    -Saludos Comandante Kreegan
    -Virya. -La irritación del oficial Zentradi era evidente. -Presentate en mi nave inmediatamente.
    -Entendido. -Respondió ella.
    ¿Una orden? ¿Qué demonios estaba pasando? ¿Se avecinaba una gran batalla? Virya no esperó a que la imagen se apagara y de un enérgico empujón con los pies salió disparada hacia su armadura. Solo le tomó 10 segundos entrar al Rau y prepararse para salir. Hizo una señal con el brazo y las seis armaduras abandonaron la nave simultáneamente.
    El punto asignado para los DEFOLD de las naves de exploración se encontraba por encima de la Flota Dortrad-Jen, de modo que cuando el escuadrón salió al espacio se zambulleron en picada entre decenas de miles de naves, una acumulación tan grande de cruceros, transportes y naves de batalla tan enorme que asemejaba a una nube verde azulada a la distancia.
    A pesar de la avasallante cantidad de naves, cada escuadra de batalla tenía su posición perfectamente definida en la Flota. Los enormes cruceros de batalla que servían de naves insignias a cada ala de combate se encontraban en el mismo centro, todos protegiendo el verdadero corazón de la Flota.
    La Fortaleza de Dortrad-Jen era imponente. Una nave de dimensiones colosales, casi un planetoide en si misma. Era el centro neurálgico de la Flota y el arma más formidable del arsenal Zentradi.
    -¿Era Kreegan ese? -Preguntó Rika acercándose un poco al Rau rojo que abría la formación
    -Tenemos que ir a verlo, esas son las órdenes. -Contestó secamente Virya.
    Un murmullo de asombro se escuchó en el canal de comunicaciones del escuadrón, pero ninguna de las chicas dijo nada. Al cabo de unos momentos Tyna rompió el silencio;
    -¿Vamos a presentarnos con un elemento menos?
    Las demás guerreras aguardaban en silencio. Tyna era la miembro más antigua del escuadrón y era quien solía hacer las preguntas más incómodas a la irascible Virya.
    -No, tengo una idea. Siganme.
    Para el desconcierto de las demás guerreras, Virya se desvió del curso hacia el centro de la flota y se dirigió hacia uno de las fragatas que cerraban el flanco. Las fragatas de clase Quitra Queleual eran las principales naves de asalto de vanguardia. Llevaban armamento ofensivo y varios escuadrones de armaduras (Queadluuns o Nousjadeul-Ger, dependiendo si la nave era Zentran o Meltran) y conformaban los centros de entrenamiento de todos los guerreros Zentradis que pilotaban armaduras de combate. Hacia una de estas naves se dirigió Virya a toda velocidad seguida de sus cada vez más intrigadas compañeras.
    A unos 200 metros de la enorme nave se encontraba un escuadrón de Queadluuns-Nona ejercitando maniobras de formación. Un Rau encabezaba la formación mientras volaba alrededor de una serie de balizas luminosas que formaban un circuito de práctica. El resto de los Nonas, unas 8 máquinas, luchaba por seguir el ritmo de la instructora mientras mantenían su posición y velocidad relativas. Era uno de los ejercicios más básicos del vuelo espacial, ese grupo de soldados deberían ser novatos recién asignados, sin ninguna clase de experiencia en batalla.
    -¿Virya que te pasa? -Tyna se adelantó y cerró el paso de su líder, algo también inédito que dejó paralizadas a las demas chicas. -Esas son cadetes que están aprendiendo a volar!
    -Apártate o te arrancaré la cabeza Tyna.
    La armadura de Tyna se hizo a un lado, Virya era muy capaz de cumplir su amenaza cuando estaba de ese humor.
    El Rau rojo se acercó a una de las balizas que marcaban el circuito de practica y espero al grupo de cadetes, quienes estaban finalizando la vuelta. Fué el Rau de la instructora quien vio primero a Virya, el Rau rojo era inconfundible, no había otro igual en toda la flota. Se detuvo en seco usando los impulsores delanteros de emergencia, el temor que esa armadura despertaba en los demás rayaba lo supersticioso. Unas decenas de metros más atrás el grupo de cadetes también se detuvo, ignorando lo que pasaba.
    El cañón de Virya rotó sobre su hombro y se puso en posición de disparo.
    Tyna y las demás chicas ahogaron un grito pero ninguna reaccionó cuando el cañón de Virya abrió fuego al máximo poder, de forma que toda la energía del arma fue usada en un único disparo de área, que abarcó por completo al grupo de anonadados cadetes.
    Las armaduras se desintegraron por completo, las chicas que estaban adentro también lo hicieron unas milésimas de segundo más tarde. Fue todo tan repentino que ni un solo grito se escuchó en las comunicaciones compartidas. En cuanto la energía se disipó, el cañón parcialmente derretido de Virya se desprendió de su armadura y quedó flotando al rojo vivo.
    -Que... ¿Que hicistes? -Balbuceó Melia sin creer lo que sus ojos veían.
    El Rau rojo contempló los restos carbonizados de la instructora y los cadetes e inmediatamente se dió vuelta hacia su escuadrón, que contemplaba la misma escena con la boca abierta. -Ya encontré una candidata que me gusta. -Dijo Virya a la vez que su armadura señalaba hacia arriba. Todas las chicas miraron y vieron como veinte metros por encima de la nube de desperdicios un solitario Nona había escapado del ataque acelerando al máximo verticalmente. Los extremos de las piernas de la armadura habían sido consumidos por el rayo y todavía estaban incandescentes, pero el Queadluun y su piloto había esquivado el ataque a una distancia imposible.
    Virya sonrió satisfecha.
     
  3.  
    Gerli

    Gerli Entusiasta

    Tauro
    Miembro desde:
    29 Marzo 2018
    Mensajes:
    57
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Fanfic - (LongFic) Chatarra: Una Historia en el Universo Macross
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    23
     
    Palabras:
    4382
    22



    La cabina se cerró silenciosamente y el interior del caza fue presurizado de inmediato. Jim levantó la mano cerrada con el pulgar en alto y a través del cristal le indico a Dan que estaba listo para despegar. El hombre contestó imitando un saludo militar y se alejó de la aeronave mientras los motores comenzaban a calentarse.
    -Ambar Uno a Control Rainbow ¿Me reciben? -Preguntó Cinthya por la radio.
    -Control de tráfico de la Rainbow, los recibo perfectamente Ambar Uno. Plan de vuelo aprobado, apenas estén listos salgan por la compuerta del hangar 4 y mantengan un patrón de espera alrededor de la Colonia hasta que el equipo de Ralph se contacte con ustedes.
    -Entendido Rainbow, Salida por Compuerta 4 e iniciamos Espera hasta nuevo aviso.
    -Que tenga un buen dia en el Campo Ambar Uno. -Saludó Rebecca
    Jim movió un poco el control de la potencia y el caza comenzó a elevarse gracias a los propulsores auxiliares ubicados en la parte inferior del fuselaje. En cuanto alcanzó una altura de diez metros, cambió la forma del caza a modalidad Gerwalk, desplegando las piernas y pasando a vuelo estacionario usando solo los motores principales. La cabina aumentaba la poca luz disponible y la suplementaba con partes de visión infrarroja y térmica, de modo que al mirar hacia afuera vieron el hangar perfectamente, destacándose por la firma de calor que emitia el pequeño vehículo de Dan, que se alejaba por el fondo del mismo.
    Como se ha dicho anteriormente, las naves de la clase Three Star poseen dos entradas exclusivas para recibir y despachar naves de transportes que continuamente van y vienen por toda la flota. En los días de la Flota 37, la Rainbow podía recibir un tráfico incesante de naves pequeñas y grandes sin tener que preocuparse por atascos en los docks de atraques. En la actualidad esas entradas estaban clausuradas y toda nave que llegara a la Rainbow debía entrar por una compuerta ubicada cerca de la enorme superestructura que albergaba el puente de mando.
    El VF-17S2 comenzó a girar sobre si mismo hasta estar alineado con la gran esclusa. Al acercarse a menos de 10 metros una serie de balizas se accionaron, indicando que la enorme puerta de acero pintada con grandes rayas negras y amarillas (Aunque ya bastante descoloridas y resquebrajadas por el uso y la falta de mantenimiento) había comenzado a abrirse. Como la mayoría de las enormes compuertas de la nave, esta era doble, de casi medio metro de acero sólido, ofreciendo protección extra en caso de fuego o explosiones dentro del hangar.
    El caza pasó por la compuerta y se detuvo algunos metros más adelante al llegar a la última puerta de la esclusa. Como estaban a punto de pasar a gravedad cero, Jim aterrizó la aeronave de modo que descansara sobre sus piernas.
    -¿De que estaban hablando ustedes dos ahí abajo? -Preguntó Cinthya
    Jim miró a Cinthya por los espejos y movió la cabeza. -Parece que en la Colonia las cosas son muy diferentes a lo que nos imaginábamos al principio.
    -¿Por lo del Segregacionismo? -Preguntó la Joven. -Yo también lo noté, la gente de la Colonia no parece ser parte de ninguna secta o grupo de esos que se aíslan para permanecer alejados de lo que no toleran.
    -El contacto con el exterior tampoco está limitado. Se puede acceder libremente a toda la Red Galaxy y a la MBS.
    La compuerta de atrás se cerró con un fuerte estampido y las luces de la esclusa pasaron del blanco al rojo para indicar que el proceso de despresurización había comenzado. El aire comenzó a ser succionado y la gravedad comenzó a descender. Todo el proceso demoró unos cinco minutos. Las luces adquirieron un tono amarillento y la baliza de la puerta que tenian al frente comenzó a girar. Las primeras estrellas se asomaron por el espacio entre las compuertas a medida que estas empezaron a abrirse.
    -En marcha. -Dijo Jim
    El VF-17 se impulsó hacia delante y mientras salía de la enorme esclusa cambió a modalidad caza. Jim mantuvo una velocidad relativamente baja mientras se alejaba de la salida antes de comenzar un patrón de espera alrededor de la Colonia. Al cabo de unos momentos giró hacia la izquierda y Cinthya pudo por fin ver la enorme nave en todo su esplendor.
    Jim comenzó a volar a unos escasos 500 metros de la nave, para que la boquiabierta joven pudiera apreciar el tamaño colosal de la Colonia.
    -Es enorme. -Dijo atónita.
    -Te lo dije. Es una de las naves más grandes construidas por el Consorcio Macross.
    El gigantesco reactor dominaba toda la masa de la nave, pero a su alrededor se encontraban agrupados los enormes módulos que conformaban la verdadera maquinaria que daba vida a toda la flota. O al menos, que había dado.
    Solo unos cuantos sectores estaban iluminados, todas las estructuras, enormes tanques de materias primas, gases, combustible y minerales estaban sumidos en una total oscuridad Solo aquí y allá alguna baliza o una luz intermitente, un destello que delataba algun equipo de soldadura trabajando fuera de la nave, daban alguna señal de vida en la silenciosa mole. Cada sector de la enorme fábrica se especializaba en la fabricación o la manipulación de una clase específica de material, respetando el espíritu de diseño modular, las enormes estructuras brotaban como hongos alrededor del reactor, sin tener en cuenta el menor respeto a las leyes de simetría o estética.
    -¿Qué es esa enorme rueda? -Preguntó Cinthya señalando una estructura con forma de arco que se elevaba por sobre los demás módulos, varios centenares de metros a un lado del reactor.
    -Creo que es un acelerador de partículas. -Dijo Jim. -Algunos materiales se fabrican mediante la manipulación de energía cuántica a altas velocidades.
    -Control Rainbow para Ambar Uno ¿Me reciben?
    Cinthya desvió la mirada de la enorme nave y se centró en sus instrumentos y en responder la comunicación entrante. -Aqui Ambar Uno, los recibo perfectamente.
    -Les paso el reporte meteorológico del Campo chicos.
    -¿Meteorológico? -Pregunto confundida la joven. -¿Tiene un sistema meteorológico el Campo?
    -Algo similar, es un sistema dinámico que suele fluctuar en respuesta a actividad del espacio normal y del sub-espacio dimensional. Nosotros lo tratamos como si fuera un reporte climatológico. -Explicó pacientemente Rebecca
    -Entendido Rainbow. ¿Cual es el estado del Campo?
    -La Superficie de Falla se encuentra en expansión, debería llegar a su pico máximo entre las 1300 y 1400 horas. Tengan en cuenta que las comunicaciones irán empeorando a medida que avance la mañana.
    -¿No podemos usar la radio estándar? -Preguntó Jim.
    -Solo entre tu y tu equipo, la radiación electromagnética de la anomalía no permite que ninguna onda de radio se proyecte más allá de unos centenares de metros.
    -¿Y si pasamos todas las comunicaciones del Campo a través del enlace FOLD de mi nave? El transmisor del VF-17S2 puede amplificar la señal y atravesar la falla.
    Se escuchó un suspiro por la comunicación. -Eso son cosas que solo puede hacer Tass chico, yo con suerte se como se maneja esta radio y poco más.
    -Entendido Rainbow. -Dijo Cinthya. -Nos arreglaremos como podamos.
    -Perfecto... ah, esperen un segundo que la Capitan quiere decirles algo.
    Pasaron unos segundos de silencio y la voz de Amanda se escuchó por los sistemas de comunicación de la cabina. -Teniente, solo queria decirle que confíe plenamente en mi equipo. El Campo tiene sus reglas y no conocerlas puede ser fatal en muchas situaciones. Manténganse cerca de Ralph y obedezcan sus instrucciones. Eso es todo.
    -Gracias Capitana. -Dijo Jim. -Intentaremos molestar lo menos posible a su equipo.
    -Buena suerte. Rainbow fuera. -Dijo Amanda cerrando la comunicación.
    Cinthya se movió inquieta en su asiento. Hasta el momento del “incidente” con Will no había pensado en que su misión la pusiera en riesgo de muerte. El viaje espacial tenia sus muchos peligros, pero hacia casi 100 años que el hombre había aprendido a sobrevivir en el espacio y la tecnología actual lo facilitaba aún más.
    -Que amable. -Rió sarcásticamente Jim.
    -¿En Serio es tan peligroso el Campo? -Preguntó tímidamente la joven.
    -Bueno... para el vuelo espacial al menos, lo es. La cantidad de desperdicios hacen que volar a altas velocidades sea muy peligroso, además de que siempre suelen haber misiles o minas desperdigados por todos lados. El otro problema es usar un radar, es casi imposible discernir qué es cada cosa... generalmente uno tiene que confiar mas en sus ojos que en los instrumentos y finalmente. -Dijo suspirando. -La maldita anomalía esa.
    En esos momentos la nave terminó de pasar por el costado de la Rainbow y pudieron ver la enorme cola que se extendía desde la parte posterior de la misma.
    -Mire Cinthya ¿Se acuerda lo que le conté sobre la cola?
    -¿Qué es eso? -Preguntó asombrada la joven.
    Por encima de los dos enormes propulsores que la Rainbow tenia en su parte posterior se extendia una enorme estructura alargada que se iba afinando a medida que se extendia lejos de la gigantesca nave.
    -Esa es la cola de las Three Star aunque... esto es nuevo. -Dijo Jim intrigado.
    -¿Que cosa?
    -La cola no es más que un gigantesco disipador de calor, como la temperatura del espacio interestelar es de -270 grados aproximadamente, es mucho más eficiente para eliminar el calor residual y enfriar ciertos fluidos hacerlos circular por esta estructura... pero es la primera vez que veo una cola como esta.
    -¿Qué es lo diferente Jim? -Dijo Cinthya tratando de ver por la cabina hacia donde señalaba Jim.
    -Parece haber sido modificada con algún tipo de blindaje exterior... en varias Three Star que he visto el disipador de calor no tiene más que unos metros de anchura en la base que lo conecta a la nave y se va estrechando hasta ser de algunos centímetros en la punta.
    Lo que ambos veían era la enorme estructura completamente recubierta de placas metálicas con forma exagonal, de forma que lo que debería ser una especie de “ala” aparecia a la vista de los pilotos como una enorme lanza, de mas de un kilómetro y medio de largo y varias decenas de metros de anchura.
    -¿Porque habran hecho semejante modificación? -Preguntó Cinthya
    -Ni idea, pero a lo mejor es para ocultar las emisiones infrarrojas.. estas cosas brillan como un lanzallamas cuando se las mira con visión térmica.
    El caza pasó sobre la estructura y rodeó a la Colonia por el otro lado. Jim parecía pensativo y no volvió a abrir la boca hasta que una nueva comunicación llegó por la radio.
    -Recolector a Ámbar Uno ¿Me Reciben?
    -Aqui Ambar Uno, los escuchamos fuerte y claro ¿Es usted Señor Savann? -Respondió Cinthya
    -Llameme Ralph, por favor. -Dijo el gigante entre carcajadas. -Estamos saliendo desde la cubierta ocho, por debajo de ustedes.
    Cinthya miró hacia abajo y pudo ver unas pequeñas luces de navegación rojas y verdes que parpadeaban varios cientos de metros bajo ellos. Realmente era increíble poder ver en cualquier dirección como si la cabina fuera transparente, cuando en realidad estaban rodeados de un blindaje de varios centímetros de espesor.
    -Los vemos, Recolectores. -Dijo Jim accionando la palanca de mando, lo que hizo que el caza se sambulliese en picada. Cuando estuvieron a unos pocos metros el caza desplegó las piernas y se detuvo casi de inmediato junto a Ralph, enfundado en un enorme traje espacial con lo que parecían grandes herramientas adheridas a su espalda.
    A su lado se encontraba una enorme estructura con forma de cruz donde un transporte habia sido anclado en el centro de la misma.
    -Disculpen la demora. -Dijo Ralph inclinando un poco la cabeza. -Ya estamos listos para salir. Hagamos un checkeo final. Recolector uno Listo.
    -Recolector dos, listo.
    -Recolector tres, listo.
    Cinthya miró al transporte y vió como dos pilotos la saludaban a través del cristal de la cabina. Ella contestó amigablemente agitando la mano.
    -Ambar Uno listo. -Dijo la joven por la radio.
    -Ah! -Dijo Ralph de improviso. -Una cosa más Teniente. ¿Tienen cargados los códigos IFF para el Campo? No queremos que pase otro ehh... accidente.
    -Tass los cargó desde su terminal durante la revisión de ayer. -Dijo Jim por la radio. -¿Son códigos Zentradi?
    -De hecho son códigos de dos flotas diferentes. La batalla que se dió en este lugar debió haber durado días enteros.
    -¿Se enfrentaron dos flotas Zentradi en este lugar? -Preguntó intrigada Cinthya.
    -Tres.
    -¿Tres? -Ahora era Jim el interesado. -¿Cual era la tercera flota?
    -El Ejército de Supervisión. -Dijo Ralph mientras activaba los propulsores de su traje y se dirigía flotando lentamente hacia la plataforma, donde se ubicó en una especie de asiento hecho de caños y placas soldadas. Al parecer su traje tenía alguna clase de encastre magnético que lo atrajo rápidamente cuando flotó sobre el asiento.
    -Salgamos entonces, Ambar uno no se quede atras ¿Eh? -Dijo cruzando los brazos sobre su estómago.
    -Entendido!. -Dijo Jim mientras se ubicaba unos veinte metros por detrás de la enorme plataforma.
    La Rainbow estaba anclada a unos cuantos miles de kilómetros de distancia del Campo. Si bien “Anclada” no era la palabra exacta, la enorme nave se encontraba en órbita estacionaria alrededor del enorme cementerio de naves, de modo que siempre mantenía la misma posición con respecto a los ejes del centro de la anomalía. También había otra razón aún más importante; ocasionalmente el Campo solía expulsar lo que en la jerga de la Colonia se conocía como “escupitajos” de escombros. Esto se debía a que la anomalía barría el campo como si de una inmensa cuchara se tratara, revolviendo continuamente los enormes restos de naves, haciendo que estos colisionasen y se fragmentaran en trozos más pequeños. Ocasionalmente, cuando la anomalía se expandía paralelamente al disco de material, la enorme fuerza hacía que los escombros acelerarán y escaparan de la atracción gravitacional del cuerpo oscuro que se encontraba en el centro, creando “disparos” de material en cualquier dirección. La Red EWR de la Rainbow estaba especialmente preparada para detectar estos peligros y advertir a la tripulación sobre trayectorias y posibles colisiones.
    Todo esto iba leyendo Cinthya en su Pad mientras las dos “Naves” volaban en dirección al Campo. La nave utilitaria que propulsaba la estructura tubular aceleraba constantemente para poder mover toda la pesada estructura, pero aun así tardaron casi treinta minutos en alcanzar una velocidad “crucero”. Jim había activado el piloto automático para que mantuviera la posición y velocidad relativas a la nave de Ralph y mientras la computadora se encargaba de volar la nave, se relajó en el asiento delantero.
    Cinthya dejó de lado su Pad y se concentró en la enorme pantalla que dominaba la mayor parte de su panel de instrumentos. Cada armamento o equipo montado en el VF-17 tenía su propia interfaz, en este caso lo que aparecia desplegado frente a sus ojos era un resumen de la vaina de medición y recolección de datos que ahora colgaba de una de las alas del caza. Cinthya ya había ejecutado las revisiones previas al despegue y los sensores ya estaban calibrados y listos para recoger datos. La joven deslizó sus dedos sobre la pantalla y activó las instrucciones necesarias para iniciar el estudio. Una pequeña ventana de video se abrió en la esquina inferior derecha mostrando en vivo la vaina en el anclaje de armamento del ala derecha. Una serie de pitidos y varias luces verdes indicaron el inicio de actividad en los sistemas. A través del video Cinthya comprobó como unos pequeños paneles se desplegaron a lo largo de la vaina, listos para comenzar la captura de datos.
    -Vaina de medición activa. -Informó Cinthya.
    La interfase comenzó a arrojar información en forma de gráficos y tablas a medida que los datos eran recolectados. Cantidad y tipo de radiación, Rayos cósmicos, temperatura externa.
    La joven abrió un log personal y comenzó a describir un breve resumen de las operaciones y preparativos que se llevaron a cabo al salir de la Colonia.
    -Jim. -Preguntó levantando la cabeza. -¿Qué es el Ejército de Supervisión?
    El piloto se puso derecho en su asiento. -¿No lo sabes? La Macross era originalmente una nave del Ejército de Supervisión que cayó a La Tierra mientras escapaba de la flota de Boddole Zer.
    -Creía que la Macross era de la Protocultura.
    -Es un error común eso. -Dijo Jim. -Mucha de la información todavía sigue siendo clasificada y no es de público conocimiento. En realidad el Ejército de Supervisión y la Protocultura son algo así como la misma cosa.
    -¿La misma cosa?
    -El Ejército de Supervisión está formado por elementos que antiguamente formaron parte de la Protocultura. No se mas detalles que esos, solo soy un soldado. -Dijo el piloto encogiéndose de hombros.
    Cinthya se quedó pensativa unos segundos, luego se inclinó sobre la pantalla y minimizó la interfaz de datos, abrió una ventana nueva e ingreso a la base de datos de su propio Pad. Tenía guardados una serie de videos documentales bajados de la Red Galaxy sobre los acontecimientos de la Primera Guerra Espacial. La ASS-1 (1) se estrelló en La Tierra en el año 1999. El ingreso a la atmósfera de la nave alienígena (Y la enorme ola de destrucción que se produjo durante su trayectoria descendente) había sido captado por numerosas cámaras alrededor del mundo. Cinthya contempló las imágenes y videos con fascinación.
    -Hey Jim.
    -Hmmm?
    -¿Porqué los Zentradi están en guerra con el Ejército de Supervisión?
    -Porque están programados para ello. -Se escuchó la voz de Ralph de pronto. -Lo siento, no quería meterme en su conversación y el enlace había quedado abierto de todas formas, pero parece que el Gobierno Unificado no quiere que los civiles sepan la historia completa
    -¿Programados? -Preguntó Cinthya.
    Ambos pilotos miraron hacia adelante, en dirección al gigante que viajaba sentado sobre la estructura de metal y les pareció que inclinaba la cabeza.
    -Hmmm... tal vez “Condicionados” sea una palabra mas adecuada.
    Varios resplandores intermitentes indicaron que los propulsores delanteros habían comenzado a frenar las naves. El viaje estaba llegando a su fin pero de todas formas tardarian un largo rato en desacelerar hasta detenerse por completo.
    -Es extraño. -Dijo Jim. -Yo no me siento “Condicionado” a matar a nadie de ese Ejército.
    -Eso es porque ha nacido y crecido expuesto a la cultura, Teniente. -Respondió Ralph.
    -¿Tienen algo que ver con el instinto? -Preguntó la joven.
    -No lo creo, una de las cosas que recibí “de regalo” con este cuerpo gigante fué un gusto desquiciado por la violencia y no, ninguna canción de Minmay pudo quitarmelo.

    Continuaron el viaje en silencio mientras el radar del caza comenzaba a detectar los primeros escombros metálicos e informaba al piloto sobre el peligro de acercarse a la zona. Jim ignoró los avisos y dejó que el piloto automático aumentara en 50 metros más la distancia de separación con la plataforma de los Recolectores.
    -Estamos llegando. -Dijo uno de los pilotos del transporte.
    Cinthya cerró la interfaz de la vaina y abrió una ventana de video que mostraba la visión frontal del caza, de modo que pudo ver todo el frente sin que el asiento de Jim le obstruyera la vista. Había una enorme nube de material a unos 400 metros de donde estaban, pedazos de metal y grandes piezas de lo que parecían ser trozos de naves gigantes, todos girando lentamente en diferentes direcciones, aunque permaneciendo completamente inmóviles con respecto a la nave.
    Las luces de la plataforma se encendieron, indicando que el campamento estaba por ser descargado.
    -Aqui Recolectores a Rainbow. -La voz de Ralph se escuchó en la cabina. -Arribo a las coordenadas confirmado. Iniciamos despliegue del campamento.
    -Aqui Rainbow. -Las comunicaciones mostraban una marcada degradación de la calidad de audio, apenas audible por sobre la interferencia. -Recibido Recolectores. Buena caza ahi afuera.
    La computadora del VF-17 indicó que el objetivo se había detenido por completo y Jim tomó el control de la nave, comenzando a orbitar alrededor del campamento a poca velocidad.
    Mientras tanto, el transporte se separaba lentamente de la plataforma a la vez que Ralph se incorporaba y flotaba en dirección al mismo.
    -¿Estamos en la periferia del disco exterior? -Preguntó Cinthya.
    -Así es, aquí el material es mucho más “fino” y se puede trabajar con relativa seguridad. El disco mide un centenar de metros de altura asi que hay espacio de sobra para movernos cuando estemos dentro. -Explicó Ralph.
    -¿Nunca se aventuran más allá de la periferia?
    -Eso sería muy peligroso Teniente. Aquí hay material de sobra para recolectar. -Dijo uno de los pilotos de la nave de transporte.
    Finalmente el gigante llegó al transporte y se sujetó firmemente al casco mediante poderosos agarres magnéticos.
    -Vamos. -Dijo.
    Jim pasó a modo Gerwalk para poder maniobrar mejor entre los escombros, pero la ruta que el piloto del transporte seguía estaba completamente despejada y avanzaron con relativa facilidad durante varios centenares de metros dentro de la nube de material y escombros. Ralph observaba los escombros en busca de algo interesante que rescatar, de pronto golpeó repetidamente el casco de la nave con su puño y esta se detuvo inmediatamente.
    -Allá. -Dijo señalando una particular pila de restos. -Empecemos ahi.
    Resultó ser una armadura Meltrandi, uno de los cientos de miles de Queadluun que había desparramados por todo el campo. Mientras Ralph revisaba el robot, Jim permaneció a unos diez metros observando la operación.
    -¿Que rescatan de esos robots? -Preguntó Cinthya.
    -Principalmente las aleaciones del reactor y los sistemas de control de las articulaciones. Son materiales que cuestan mucho dinero producir de cero y aquí están flotando en cantidades inagotables... hmmm.. no, este no sirve. -Dijo Ralph separándose de los restos. -Tiene el reactor fundido, busquemos otro.
    Repentinamente un grito se escuchó en la transmisión y todos se sobresaltaron.
    -¡Cinthya! ¿Que paso estas bien? -Exclamó Jim tratando de darse vuelta para ver a su copiloto.
    -¿Que sucedió Teniente? -Gritó Ralph por la radio.
    -A- Ahí, a la derecha. -Se escuchó la voz temblorosa de Cinthya.
    Jim giró la nave rápidamente y se encontró de frente con el enorme cadáver momificado de un soldado Zentradi. El cuerpo estaba acribillado y despedazado, pero la ropa había mantenido los pedazos más o menos unidos y el casco estaba roto, exponiendo el horripilante rostro gigante congelado en una eterna mueca grotesca.
    -Un cadáver. -Dijo Jim. -Falsa alarma.
    Se escucharon varios suspiros de alivio por la comunicación de radio.
    -¿Estas bien Cinthya? -Preguntó Ralph acercándose a la nave. -Lo siento, debí haberte advertido sobre esto, el campo esta sembrado de cadáveres.
    Cinthya respiraba agitadamente y se había llevado la mano al pecho. Pasaron varios minutos antes que su respiración se normalizara y pudiese hablar nuevamente.
    -Estoy bien Ralph, disculpa. -Dijo algo más tranquila.
    -Debería alejarse un poco más Teniente. -Dijo el gigante mientras se impulsaba hacia el transporte.
    Jim no habló, se había quedado pensativo en cuanto vió al enorme soldado flotando frente a la nave.
    El trabajo continuó toda la mañana sin ninguna novedad. Encontrar armaduras intactas era bastante difícil, ya que los impactos solían ser en su mayoría en la zona del reactor o en la cabina del piloto. A pesar de todo consiguieron dos armaduras en bastante buen estado que trasladaron al transporte.
    Alrededor del mediodía perdieron por completo las comunicaciones con la Colonia y la vaina de medición de datos registró picos enormes de interferencia FOLD y radiación de neutrones. La enorme cantidad de escombros detenía la mayor parte de los neutrones como si de un escudo se tratase, por lo que las emisiones en el espacio normal quedaban contenidas casi por completo dentro del mismo Campo. El medio subdimensional era otro tema, aquí la falla se expandía con total libertad a través del espacio, sin ningún obstáculo que lo obstruyera.
    Hicieron una pausa para comer algunas raciones mientras charlaban sobre lo que habían visto en el Campo. Cinthya estaba mucho más calmada y si bien Jim había estado alerta para no acercarse a nada que asustara a su copiloto, no se habían cruzado con ninguna otra dificultad.
    “Acamparon” tras un enorme pedazo de casco de algun crucero Zentradi, la enorme pieza de metal media unos 150 metros de largo por 80 de alto, por lo que Ralph y el Caza de Jim entraron cómodamente. Si bien tanto el traje de Ralph como las naves del resto del grupo poseian protecciones para el tipo de radiación que emanaba el Campo, nunca estaba de mas algo de protección extra en caso de una emisión extrema de energía.
    -Estas muy callado estas últimas horas Jim. -Dijo Cinthya quitándose el casco para poder comer un bocadillo.
    -¿Eh? Ah no... no pasa nada Cinthya. -Respondió el piloto imitando a su compañera quitándose también el casco. -Simplemente estaba pensando en que traté de sacar el rifle cuando te asustó lo del cadáver y me di cuenta que no lo tengo cargado.
    -Jim miró su pantalla frontal y comprobó que las comunicaciones estaban configuradas localmente, ni Ralph ni el resto de los Recolectores (Que estaban conversando animadamente en el otro extremo de las ruinas de la nave Zentradi) podían escucharlos. -No me siento seguro volando por este cementerio si no tengo un arma encima.
    Cinthya comenzó a beber de un pequeño envase de jugo a través de un sorbete, mientras contemplaba los innumerables trozos de metal que giraban por todas partes, algunos mas rápidamente que otros, denotando que habían sido perturbados hace poco tiempo, ya sea por algún movimiento de la falla o por el impacto con alguna de las naves de los Recolectores.
    -Dime Jim. -Comenzó a hablar tímidamente la joven. -¿Porque te dieron esta misión de escolta a ti? No pareces ser alguien que haga esta clase de trabajos.
    -La verdad es que no, nuestro trabajo es dar soporte a escuadrones de ataque o intervención rápida.
    -¿Entonces por qué te tocó a ti y no a otro?
    Jim dejó de masticar la barra de cereal que estaba comiendo en ese momento y giró la cabeza lo suficiente para ver por encima de su hombro. -¿Queres que te cuente por qué? Es algo larga la historia.
    Cinthya se cruzó de brazos a la vez que se acurrucaba en el asiento. -Soy toda oídos Teniente.
    -Jim suspiró y empezó a contar su historia.
     
  4.  
    Gerli

    Gerli Entusiasta

    Tauro
    Miembro desde:
    29 Marzo 2018
    Mensajes:
    57
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Fanfic - (LongFic) Chatarra: Una Historia en el Universo Macross
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    23
     
    Palabras:
    3803
    23



    Nací en una flota de colonización de la UNS en el año 2029. No era una flota de exploración sinó una caravana de colonos de La Tierra que viajaban para asentarse en las nuevas colonias de las minas de Barnard. Mis padres se conocieron a bordo de uno de esos transportes y yo nací al llegar al cinturón de asteroides que rodeaba al planeta que sería mi hogar durante toda mi infancia.
    Fué una época muy difícil para ser un niño en una colonia minera. Las rebeliones comenzaron a propagarse por todo el planeta a medida que el descontento con las autoridades del gobierno unificado aumentaba año a año... fue por aquella época que la UNSpacy se reorganizó en la NUNS y concedió los estatutos democráticos a las colonias recién formadas... claro que para entonces los focos rebeldes se expandian casi tan rápido como las naves de colonización a lo largo de la galaxia.
    En fin, como te decia mi infancia no fué de las mejores... en el modulo habitacional que conformaba el campamento minero del sector que nos habia sido asignado, conviviamos doscientas personas en condiciones bastante deplorables. La mayoría de los colonos eran gente sin recursos que aceptaron trabajar por 5 años en las nuevas minas de Barnard para obtener los créditos necesarios para mudarse a los mundos desarrollados o a una flota de colonización con mejor calidad de vida.
    Los primeros años fueron de una monotonía completa. Cuando cumplí los 5 años y ya estaba en la escuela primaria estalló la primera gran rebelión en Barnard: una demora en la logística del reparto de las raciones alimenticias fueron el detonante, pero el conflicto se venía gestando hacía mucho tiempo ya.
    El primer complejo que se rebeló eran en su mayoría Zentradis micronizados de la Colonia XXII. Yo siempre creí que debió haber sido muy duro para esa primera generación de Zentradis que, encandilados con las maravillas de la Cultura, descubrieron el peor lado de la civilización humana, realmente no los culpo. Al principio solo fue una huelga que duró varios días, con pequeños actos de sabotaje en las líneas de transporte y los vehículos terrestres que llevaban maquinaria al interior de las minas. La cosa no debería haber pasado a mayores, pero el destacamento de militares que el Gobierno Unificado había emplazado en el planeta manejó desastrosamente el asunto.... cosa que no me extraña, Barnard fué, durante muchos años, un destino de castigo para “enfriar” las cabezas de los pilotos demasiado “salvajes”. No se podía esperar mucho de semejante grupo de soldados tan obsesionados con apretar el gatillo.
    En definitiva, al principio cortaron la comunicación con las redes espaciales y las noticias de la huelga apenas lograron salir del planeta. Para cuando algunos medios de comunicación llegaron a la órbita de Barnard se les negó el permiso para aterrizar y las noticias cesaron por completo. Los diferentes enclaves coloniales comenzaron uno tras otro a reconocer la gravedad de la situación y enviaron representantes a las autoridades. La situación se estancó durante varios meses, durante los cuales se intentó negociar una salida pacifica a la crisis que habia paralizado por completo la explotación minera del planeta.
    Al final, el peor escenario tuvo lugar en Barnard; las fuerzas militares irrumpieron en el complejo tomado a sangre y fuego para sofocar la rebelión de un solo golpe. Lo que no sabían es que su bloqueo no había sido del todo efectivo y las cámaras de seguridad transmitieron en vivo a todo el planeta la masacre llevada a cabo por las tropas de la UNSpacy. Lo que el comandante de la guarnición había previsto como una operación relámpago, de apenas unas horas de duración, se convirtió en una guerra de guerrillas que abarcó todo el planeta, casi medio millar de colonos furiosos y cansados de los abusos de las autoridades.
    Llegados a este punto del conflicto, era claro que la crisis no podía resolverse con las autoridades del planeta.
    El principal problema fue que toda comunicación con el exterior estaba bloqueada tras un cortafuegos a escala planetaria. Incluso ante semejante mordaza digital, fue remarcable la inventiva y resolución por parte de los ingenieros y programadores que habían quedado confinados en las colonias, quienes lentamente comenzaron a transmitir información a través de los canales controlados del Gobierno Unificado. Byte a byte los videos de la masacre de la Colonia XXII fueron filtrándose camuflados en correos electrónicos, archivos de texto y cualquier otra transmisión digital que era exhaustivamente revisada por la censura militar.
    Fue así como a más de un año del levantamiento de la primer colonia minera, el público se enteró de las atrocidades cometidas en el planeta y todo salió a la luz.
    No sirvió de nada.
    El tiempo pasaba y la situación seguía estancada. Era como si toda la humanidad le hubiese dado la espalda al planeta Barnard y lo que pasaba en el. La expectativa que siguió a las noticias de que las imágenes del ataque a la Colonia XXII habían sido divulgadas al público fué reemplazada por un sentimiento de desesperación y, en algunas colonias, de resignación.
    Nosotros no sabíamos lo que estaba pasando fuera del planeta, ya que el bloqueo funcionaba en ambos sentidos. Incluso los militares de Barnard estaban parcialmente ciegos cuando los eventos de la primavera del año 2036 nos estallaron en la cara, literalmente.

    Desde el año 2030 las nuevas flotas de colonización basadas en las New Macross Class comenzaron a salir ininterrumpidamente de La Tierra en busca de planetas habitables. Una de esas flotas fué la comisionada con el nombre de Macross 6, que partió del planeta Tierra en Agosto del año 2035.
    La Flota 6 comenzó su recorrido exploratorio como sus antecesoras, siguiendo el Brazo de Orión en dirección al centro de la Vía Láctea. Una vez abandonado el cúmulo estelar vecino al Sol, cada flota abarcaba una ruta de exploración con un arco de separación de 20 grados con respecto a la flota predecesora, en esta etapa la Macross 6 realizó un procedimiento FOLD de rango extenso y saltó hacia un lejano cúmulo de estrellas, cuyas firmas espectograficas prometían un buen porcentaje de planetas en la zona habitable.
    Emergieron, en cambio, muy cerca de una pequeña flota Zentradi, probablemente remanentes de alguna flota dispersa años atrás en alguna batalla por el control del territorio.
    La nueva Battle 6 era, en su momento, la nave más poderosa de la flota del Gobierno Unido, incluso siendo sobrepasada numéricamente por 10 a 1 podia dar batalla a los cruceros Zentradi gracias a su cañon de energia.
    Lamentablemente tan extraordinaria nave solo había estado en el espacio por medio año, mientras que la flota Zentradi estaba compuesta por guerreros curtidos en innumerables batallas.
    Tras 12 horas de combate, que solo pueden ser calificados como una carnicería, la Colonia Macross 6 abandonó a su suerte a su dañada contraparte Battle 6 y realizó un FOLD de emergencia para salvar a los Colonos de las tropas Zentradi que se habían abierto paso a través del domo blindado, colisionando un crucero contra el escudo y usandolo como cabeza de puente para invadir la ciudad.
    Ese FOLD terminó con la enorme nave civil emergiendo casi dentro de débil atmósfera de Barnard.
    El estupor en las caras de las autoridades militares del planeta debió haber sido legendario. De pronto una enorme nave emerge e inicia un ingreso atmosférico descontrolado en medio de una conflagración de gas y restos de naves que habían salido del FOLD junto a la recién llegada. Al principio nadie sabía lo que estaba viendo, solo cuando el plasma y los escombros se dispersaron pudieron ver con horror la reconocible forma de almeja de una colonia Clase Nuevo Macross, con el inquietante agregado de un crucero Thuverl Salan incrustado en medio del escudo cerrado.
    Antes que pudiesen reaccionar, las alarmas orbitales comenzaron a enloquecer y media docena de cruceros Zentradis, no registrados en el Armisticio Humano-Zentradi, emergieron alrededor del planeta.
    La estructura por así llamarla “jerárquica” de las tropas Zentradi es en extremo simple y verticalista: Cada escuadrón de ataque tiene asignado un oficial que selecciona objetivos y se encarga de transmitir la estrategia desarrollada por los almirantes de la flota. No existen los “ascensos” en la armada Zentradi. Si un Oficial muere en batalla, sus subordinados continuarán siguiendo las mismas órdenes hasta morir o ganar la batalla. Dio la casualidad que la Flota 6 se cruzó con una flota alienígena sin ninguna clase de cadena de mando o estructura organizativa; en cuanto detectaron naves hostiles, todo los Zentradi atacaron al unísono y persiguieron a la Colonia hasta el Barnard sin ningún tipo de consideración táctica o estratégica. Ese mismo impulso fué el que hizo que, al salir del FOLD cerca del planeta, atacaran las primeras naves que tuvieron a tiro, justamente las fragatas que formaban parte del bloqueo logístico y de comunicaciones.
    La nave insignia del destacamento permanente de Defensa de Barnard fue la primera en explotar al recibir los disparos de artillería de los cruceros Zentraedi. Esto fue desastroso para las fuerzas de la NUNS que perdieron en un abrir y cerrar de ojos de toda capacidad táctica. Los cruceros y fragatas restantes organizaron una defensa apresurada y contraatacaron a los recién llegados sin saber a que se enfrentaban exactamente. La batalla en la órbita de Barnard se convirtió en un enfrentamiento total nave a nave, sin lugar a estrategias ni táctica alguna.
    Diez horas más tarde, sólo quedaba en órbita una seriamente dañada Fragata Northampton rodeada de chatarra espacial. El Capitán de dicha nave asumió el rol de Comandante de las fuerzas de la NUNS sobrevivientes y evaluó la situación con los pocos oficiales que habian podido salir de las otras naves en pods de escape. La Colonia 6 habia tocado tierra hace algunas horas y pedía desesperadamente ayuda. Las tropas Zentradi habían reducido la poca resistencia de la Colonia civil y estaban masacrando sistemáticamente a los habitantes.
    El improvisado nuevo Comandante debió entonces tomar una difícil decisión; realizar un FOLD hasta la base más cercana y solicitar refuerzos o intentar el rescate de la Colonia.
    Casi el 75% del escuadrón de ataque de la Fragata estaba destruido o seriamente dañado y atacar desde la atmósfera no era una opción viable. La posición de la nave Zentradi sobresaliendo del escudo de la Ciudad 6 era un blanco peligroso, si explotaba, la reacción en cadena destruiría a la Colonia en su totalidad. La unica estrategia posible era un asalto de infiltración con tropas desde tierra, las armas de energía estaban completamente descartadas.
    Cada enclave minero de Barnard estaba siendo custodiado por un pequeño destacamento de soldados. Dos VF-11 y un peloton de infanteria en cada uno de los asentamientos sumaban una veintena de Cazas y un par de centenares de hombres. Sin conocer la cantidad de Zentradis que estaban dentro de la Colonia o si disponian de Armaduras de Combate hacían imposible calcular las probabilidades de éxito de la misión, pero al menos, ahora era evidente que no se podía postergar la operación. La vida de los civiles dependia de la rapidez del ataque.
    En un abrir y cerrar de ojos el bloqueo estaba levantado. Los trabajadores de los enclaves mineros vieron con asombro cómo se utilizaban los canales públicos para organizar el rescate a la nave caída.
    Veinte minutos más tarde, todos los escuadrones asignados a la custodia de las colonias mineras se habían reunido en lo profundo de un cañón escarpado, a diez kilómetros del sitio de impacto, listos para iniciar la ofensiva contra las últimas fuerzas Zentradi que quedaban en Barnard.
    Y no estaban solos.
    Casi trescientos civiles de las Colonias mineras, algunos pilotando los robots que utilizaban en las minas y otros portando taladros y armas improvisadas, se habían unido a la misión de rescate.
    No hubo arengas o mensajes de conciliación. De pronto todos supieron lo que era correcto hacer y lo hicieron.
    La solitaria fragata, ahora convertida en nave insignia de la NUNS, inició la entrada atmosférica y se dirigió en curso directo hacia el sitio donde la Colonia 6 yacía, levemente escorada, sobre el polvo de Barnard. Inmediatamente los cañones de artillería del sector del casco de la Thuverl Salan que sobresalia del escudo de la Colonia comenzaron a escupir fuego sobre la nave atacante. Al mismo tiempo, las fuerzas de tierra se pusieron en movimiento usando los accidentes en el terreno para ocultarse lo mejor posible del devastador fuego de los cañones Zentradi. Hombres y robots por igual se arrastraron por el terreno hasta quedar ocultos bajo la sombra del escudo de la enorme nave Colonial.
    En ese momento los VF-11, que se habían arrastrado en modo robot por los surcos del terreno, salieron disparados desde sus escondrijos y atacaron la artillería Zentradi con todo lo que tenían.
    Se perdieron un par de cazas, pero los cañones quedaron inutilizados y permitieron que los trabajadores y sus lentos robots mineros pudieran acercarse hasta la Colonia sin sufrir bajas.
    Con lágrimas en los ojos presenciaron la caída de la Fragata Northampton, completamente envuelta en llamas, sin nadie que la gobernase. El puente de mando había sido impactado y la tripulación había perecido instantáneamente. Aun así la nave continuó su descenso sin desviarse, tal cual como su Capitán lo había previsto, pasando por encima de la Colonia 6, mantuvo su trayectoria firme hasta estrellarse en una cadena montañosa cercana, dejando tras sí una oscura estela de humo, único recordatorio del sacrificio de un gran hombre y su tripulación.
    Los hombres permanecieron en silencio hasta que la nave desapareció tras las montañas, entonces al unísono, sin que nadie diera la orden, comenzó el ataque a la Colonia 6.
    El resto de mi infancia en Barnard lo pase oyendo hablar de esa batalla. Con apenas 7 años yo no entendía mucho de lo que estaba pasando, solo recuerdo las estrellas fugaces que cayeron durante una semana entera, debido a la chatarra que quedó en la órbita baja del planeta. No obstante recordar el relato de esos hombres me llenaba de orgullo.
    La batalla fue sangrienta, literalmente. Se peleó cuerpo a cuerpo ya que los Zentradis no tenían casi munición y usaban los rifles como garrotes. Varios VF-11 fueron aplastados por la enorme fuerza de los gigantes. Incluso superados ampliamente en número y de haber estado luchando por casi dos días enteros, pelearon como demonios salidos de un cuento de horror.
    Cuando los Valkyrias se quedaron también sin munición, las cosas se pusieron muy feas, pero recordemos que los pilotos que estaban en Barnard eran prácticamente salvajes sin disciplina. Creo que eso también jugó en nuestro favor ya que al final todo se resolvió con puñaladas y golpes. Incluso los pesados robots de la minas, armados con láseres de abrasión y enormes taladros, no podían competir con la fuerza de los Zentradis y muchos operarios murieron aplastados dentro de sus cabinas producto de un puñetazo o fueron literalmente arrancados de sus máquinas y aplastados como moscas.
    Fue una victoria, amarga por cierto, la cantidad de vidas perdidas fue enorme, pero se rescató con vida a casi un millar de personas.
    Fué el fin de la rebelión en Barnard y el comienzo de una cooperación civil y militar que trajo paz al planeta.
    ¿Y porqué cuento esto? bueno... ese fué el punto de inflexión en mi vida. Desde ese momento dejé de ver a los militares como asesinos y fué donde me propuse seriamente entrar en la milicia. Mis padres se opusieron por supuesto, pero no era el único: la mayoría de los niños de mi edad pedimos la entrada a la Academia Militar a los 12 años, como la humanidad estaba en alerta permanente luego del holocausto de la Primera Guerra Espacial, las academias aceptaban a cualquiera que tuviese esa edad, independientemente de lo que padres o tutores opinaran.
    Fue duro abandonar a mis padres, pero estaba completamente resuelto en evitar que el horror de un ataque Zentradi ocurriese nuevamente.

    Desde ese momento y hasta que cumplí los 15 años, estuve a bordo de una nave de instrucción militar, una más de las muchas que llegaron a Barnard luego del ataque para formar un destacamento permanente, mucho más fortificado que la antigua guarnición que fuera aniquilada por los Zentradi. Allí continué mi educación básica y cuando cumplí los 15 años fui trasladado directamente a un instituto de educación militar en Eden.
    Fueron los años en donde la exploración y colonización del espacio sufrieron un gran impulso, donde las enormes flotas se construían tan rápidamente que casi no había seres humanos que se embarcasen en ellas, por lo que muchas dejaban La Tierra con más efectivos militares que civiles a bordo.
    También fué la época donde cambió el paradigma de operaciones de la recién formada NUNS. Se modificaron las formaciones de ataque y la cadena de mando. Se comenzaron a eliminar los escuadrones “de Elite” a favor de un patrón de combate más similar al Zentradi, donde los escuadrones eran mucho más numerosos en elementos de ataque y funcionaban como “oleadas” más que como unidades trabajando conjuntamente.
    Yo me crié escuchando las historias sobre los míticos escuadrones de ases de la Primer Guerra Espacial, de como el Escuadrón Bermellón, de solo 3 valkyrias podía enfrentarse a cientos de Zentradis y salir victoriosos. Heroes del calibre de Maximilian Jenius, Roy Focker o Hikaru Ichijyo fueron las leyendas que formaron en mi el deseo de ser piloto de cazas variables, por eso cuando el Alto Mando comenzó a modificar la estructura de las fuerzas de cazas a lo largo de la galaxia fue un durísimo golpe para los jóvenes que, como yo, soñaban con llegar a ser líderes de un escuadrón legendario.
    Aún así no me desanimé, las fuerzas especiales seguían existiendo y eran el destino ideal para alguien que buscara sobresalir entre el resto. Estudié duro, practiqué todo el tiempo. Practicamente volaba hasta mientras dormía. Sabía que la única forma de evitar que me asignaran a un simple escuadrón, obligado a patrullar cualquier olvidado agujero de la galaxia, era sobresalir en todo, en tener el mejor promedio, en ser el mejor cadete de mi clase.
    Y lo hice. Me gradué del Liceo Militar con las notas más altas de entre mis compañeros. Era el mejor piloto que se habia graduado ese año y tenia un record inigualable en simulación de combate y horas de vuelo acumuladas que sobrepasaban por mucho el recomendado para un cadete de mi edad. Me sentía en el cielo y, literalmente, me estrellé contra una montaña o, más precisamente, con la burocracia de la “Nueva” U.N.Spacy.
    Verás, no había lugar para mi en ningun lado.
    Mis notas me calificaban como un piloto recomendado para un escuadrón de operaciones especiales, pero no había ninguno que necesitase un reemplazo. Además la NUNS aun mantenía su antigua política de “cuidar” a los ases, asi que simplemente me dejaron “en reserva” y me enviaron a la superficie de Edén de “franco” por tiempo indeterminado, hasta que hubiese un lugar a donde enviarme.
    De pronto mi vida se convirtió en un tedio. Estaba confinado en tierra, sin poder volar por ser “demasiado bueno” para los escuadrones regulares.
    Al principio lo tomé como un desafío. Segui entrenando en los simuladores, me mantenia física y mentalmente preparado para salir disparado a la órbita de Edén al recibir la llamada de mi nueva asignación, llamada que, finalmente, tardaría tres años en llegar.
    En el año 2051 y con 22 años de edad entre al Escuadrón de Enlace Situacional de la Base Orbital New Dallas, en Edén. Uno de los pilotos fue ascendido de rango y dejó su lugar en el escuadrón Ámbar para ocuparse de entrenar pilotos en una de la bases de la superficie del planeta.
    Para aquel entonces yo ya había perdido la inocencia de mis años de instituto y francamente sentia impotencia al ver en lo que se había convertido los cuerpos “de elite” de la NUNS; los niveles de operatividad eran bajísimos, había más pilotos que aviones disponibles y encima no disponiamos de aeronaves de última generación, solo VF-11 standard y ni siquiera teníamos acceso a Fast-Packs actualizados. Al cabo de un tiempo comenzaron a dar de baja a muchos de los escuadrones de elite a bordo de las diferentes flotas Macross y recibimos los aviones “que sobraron”, fundamentalmente los VF-17.
    Se podria decir que hasta ese momento había tenido suerte. El Escuadrón de Enlace Situacional es un caso especial en la flota. A medio camino entre los escuadrones de reconocimiento y los de Operaciones Especiales nuestra posición era “útil” debido a que todavía no se encontró ninguna solución a las interferencias que provocan las irregularidades en el tejido FOLD, se necesita de alguna unidad especial que cubra los puntos “ciegos” cuando un frente de batalla se despliega en una zona de actividad FOLD anómala.
    Esa utilidad irremplazable nos permitió sobrevivir a los cambios de toda la estructura militar a lo largo de la Galaxia, incluso nuestros VF-17 fueron actualizados a la versión S2 luego de su reparación de media vida.
    No obstante nos ganamos la hostilidad de una buena parte de la plana mayor de las fuerzas. Piezas de repuesto, munición y a veces hasta los víveres nos eran retaceados de nuestro presupuesto anual. A medida que pasaban los años el escuadrón iba perdiendo cada vez más elementos, tanto humanos como mecánicos. Muchos pilotos se cansaron de la situación y pidieron ser trasladados a escuadrones comunes, yo no los culpo la verdad, el maltrato al que nos sometian rozaba la humillación.
    Lo peor comenzó el año pasado, cuando nos quitaron la fragata que siempre nos cobijaba y nos permitia desplegarnos en forma autónoma a un pequeño hangar en la Base New Dallas, la estación espacial que conociste cuando llegastes a Edén.
    Últimamente la operatividad del escuadrón era tan baja que comenzaron a “usarnos” para suplir otros roles. Escoltas, testeo de equipos, hasta hacer de “Taxi” a idiotas del alto mando. Muchos de mis compañeros estuvieron al borde de la insubordinación al ser convocados para servir de “blancos” a los cadetes que practicaban con misiles de salva.
    Pero lo aguantamos todo, los que quedamos estamos orgullosos de lo que hacemos y no vamos a rendirnos ante la sucia presión del Alto Mando… pero bueno, algunas de las cosas que sucedieron últimamente en la base rayan la desidia, no es la primera vez que al salir a una misión descubrimos que los “muchachos” del hangar pusieron el equipo equivocado o no cargaron munición viva en las armas, ni siquiera tenemos nuestro propio equipo de técnicos o mecánicos, ahora dependemos de la burocracia y como ves, casi nos cuesta la cabeza.
    Cinthya permaneció callada luego de que Jim hubiese terminado de hablar. Estaba agradecida de que su compañero hubiese compartido algo tan personal con ella y no sabía que decir. Por suerte una llamada en la radio cortó el silencio. Ralph y su equipo habían terminado el descanso y era hora de volver al trabajo.
     

Comparte esta página