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Hetalia Axis Powers Fanfic - (Long fic) Unión de Kalmar.

Tema en 'Fanfics de Temática libre sobre Anime' iniciado por InunoTaisho, 31 Agosto 2017.

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    InunoTaisho

    InunoTaisho 犬の大将 Comentarista destacado ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria; dónde está tu aguijón? Сhrystos rozhdayetsya, God jul!

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    Título:
    Fanfic - (Long fic) Unión de Kalmar.
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Comedia
    Total de capítulos:
    10
     
    Palabras:
    10585
    Unión de Kalmar (6).



    Entre los siglos XII y XIII, después de la época vikinga, se da la completa cristianización de Escandinavia…


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    La cristianización de Escandinavia tuvo lugar entre los siglos VIII y XIII, cuando los reinos escandinavos de Dinamarca, Noruega y Suecia establecieron sus propias arquidiócesis, dependientes directamente del papa, en 1103, 1154 y 1164 respectivamente. La conversión de los pueblos escandinavos al catolicismo requirió más tiempo que en el resto de Europa por sus arraigados ritos paganos. Hay evidencias de que fue un proceso lento y llevó al menos de 150 a 200 años. Un ejemplo de ello son las inscripciones rúnicas del siglo XIII encontradas en Bergen, Noruega, donde se muestran la poca influencia cristiana en la población de la región dado que en una de ellas se implora la protección de una valquiria antes que otra cosa. Durante la Alta Edad Media el papado no se manifestó como la autoridad central católica en Escandinavia, lo que permitió el desarrollo de variantes regionales del cristianismo adaptándolo a sus tradiciones.



    Y como vemos fue primeramente en Dinamarca donde fructificó el cristianismo hasta que llegó a convertirse en la religión oficialmente aceptada del reino, lo cual no significaba el abandono de las antiguas prácticas y creencias. Los vikingos daneses conocieron del cristianismo a través de los cautivos cristianos capturados durante los ataques que efectuaron entre los siglos IX al XI. Como su organización social era más bien tribal los caudillos locales determinaban la actitud a tomar hacia la religión del pueblo y parientes. Así que, a medida que los jefes y reyes daneses se implicaban en la política de los lugares conquistados, fueron adoptando una postura más amable hacia sus súbditos cristianos. En algunos casos parece ser que la conversión de reyes y nobles pudo haber sido una decisión exclusivamente política en el orden a asegurarse una alianza para continuar comerciando o prevenir un ataque de los reinos vecinos cristianos de mayor fortaleza, como fue el caso del Sacro Imperio Romano Germánico.



    ─ Entonces, ¿estás completamente de acuerdo en ayudarnos? ─le preguntó gravemente el muy joven Austria al buen Dinamarca mientras hablaban de negocios en su castillo de Salzburgo.



    Hacía poco más de medio siglo que el reino de Dinamarca había adoptado el credo católico dominante en Europa y varias de las costumbres más civilizadas a la usanza de época como el vestuario convencional, dejando atrás sus rústicas maneras vikingas. Así que nadie más confiable que el danés y su gente para la dominación de los pueblos bárbaros allá en el Báltico nororiental. Y, como cabeza y tutor del infante Sacro Imperio Romano Germánico, Austria debía velar por sus intereses. Por cierto que éste se encontraba jugando despreocupadamente con sus soldaditos de plomo en el balcón principal del salón.



    ─ Por mí no hay ningún problema ─fue la respuesta del alegre danés con total desparpajo y sonrisa despreocupada tras beberse el contenido del tarro de cerveza que amablemente le habían obsequiado cuando llegó… Bueno, algunas cosas no cambiaban del todo pues al momento soltó un disimulado eructo que le originó al austriaco una leve mueca de repulsión─… De verdad lo lamento… ─se excusó apenado.


    ─… que se le va a hacer… ─masculló el moreno acomodándose las gafas con elegancia─. En fin, voy a pedirle a Puroisen y su Orden que te acompañe ─agregó retomando la conversación.


    ─ No es necesario que se molesten, en serio… has de recordar que soy experto en el arte de la guerra… ─dijo Dinamarca dándose sus aires de ser genial volviendo a sonreír.


    ─… Ōsutoria, yo quiero ir a la guerra… ─en ese momento Sacro Imperio Romano se apersonó frente a ellos poniendo su mejor gesto enfurruñado─… ¿por qué no puedo ir a la guerra? ─añadió haciendo un cómico puchero infantil.


    ─ No tienes por qué enfadarte, Shinsei Rōma, ya que tengo otros planes para ti y tus hermanos con respecto al pesado de Furansu… mira que atreverse a desafiarnos para quedarse con nuestras tierras del occidente es ser muy descarado ─le explicó el aludido en un esfuerzo por mostrarse amable con él, aunque no pudo ocultar su molestia ante lo que venía sucediendo con relación a Francia y sus dominios fronterizos.


    ─ Bueno, entonces está bien ─dijo el chicuelo recobrando su gesto de niño bueno.



    Justo entonces hizo su aparición el nombrado Prusia acompañado de una pequeña criatura vestida de sirvienta. En cuanto la vio entrar el pequeño rubio se puso bastante colorado, cerró la boca de inmediato y fue a esconderse detrás del sillón cercano. Los demás le miraron intrigados por un momento pero nadie dijo nada al respecto.



    ─ Aquí traigo lo que me pidió, Ōsutoria – san ─dijo “ésta” con tierna vocecita colocando sobre la mesa una bandeja con unas copas de vino.


    ─ Gracias, Itaria, ahora puedes retirarte que ya te llamaré otra vez si llega a ser necesario ─le dijo Austria en tono de circunspecto después del lapsus haciéndole la indicación con la mano.


    ─ Como usted diga, Ōsutoria – san ─por lo que la “chiquilla” les dedicó una reverencia y salió de la estancia dando algunos saltitos como si estuviera jugando. Prontamente cerró la puerta de forma delicada para ya no interrumpirles en los negocios.


    ─ Qué niña tan simpática… ─comentó Dinamarca recobrando la sonrisa alegre y despreocupada─. Estoy seguro de haberla visto en otro lado, en algún lugar del Mediterráneo… ─meditó por un segundo intentando recordar ese hecho pasado en particular cuando todavía navegaba recorriendo el mundo.


    ─ Seguramente te topaste con su hermano gemelo Romāno cuando aún vivían allá en su casa de la península, pero ahora Supein lo tiene bajo su cuidado para mantenerlo alejado de ese Furansu impertinente ─le mencionó el austriaco minimizando el suceso.


    ─ Ah, ya veo… ─musitó el danés con los azules ojos redondos como platos.


    ─ Pero dejando ya ese tema de antaño… ¿es en serio, aristócrata amargado, sólo nos vas a dar vino? ─intervino el púber Prusia con su estridente voz tomando una de las copas con algo de desprecio─. ¿No se te hace poca cosa para brindar?


    ─ El vino es el néctar que nos dio el Señor para nuestro deleite, ignorante… ─observó Austria torciendo el gesto con desagrado─. Es más, ¿tú por qué estás aquí, eh?, ¿quién te invitó? ─le reclamó más que enfadado.


    ─ Vamos, vamos, con esa cara te ves peor que una villana frustrada… ─el prusiano se regodeó un segundo del malestar de su primo y enseguida volvió la vista hacia el danés en tanto dejaba la copa en su lugar─… Si el gran amigo Denmāku está aquí es porque ya tienen un plan de ataque contra los bárbaros paganos del Báltico, ¿o me equivoco? ─agregó con un tono de voz más propio de hombre de guerra.


    ─ Exactamente, amigo Puroisen… me encargaré de poner en su lugar a esos desalmados bárbaros llevándoles la fuerza de la palabra de Dios… ─presumió el aludido antes de tomar su respectiva copa sin que le hubieran invitado a hacerlo─. Por cierto, Ōsutoria, ciertamente el vino es demasiado sencillo para brindar que no me hace ni cosquillas… ¿no tienes otra cerveza? ─preguntó con total desvergüenza observando con ojo clínico el contenido de la copa.


    ─… bueno, no podía esperar otra cosa de ustedes, par de incultos… ─musitó el pobre moreno dándose un suave golpe en la frente a manera de expresar su incomodidad.



    En ese momento escucharon que la puerta de la estancia se abría y cerraba sin mucho cuidado y alcanzaron a observar al pequeño Sacro Imperio Romano salir con apuración.



    ─… ese niño… ─dijo Austria en voz baja poniendo los ojos en blanco por un segundo.


    ─ ¿Y qué le pasa? ─preguntó Dinamarca educadamente parpadeando un poco con confusión.


    ─ Siempre se pone así cuando ve a Itaria ─respondió el austriaco soltando un suspiro bajo de resignación.


    ─… ¿quién lo diría?... Shinsei Rōma sí que es precoz… ─se carcajeó Prusia por lo bajo mostrándose encantado.


    ─ ¡No digas esas vulgaridades o el Papa se enterará de esto! ─por ello su primo le metió un zape en la cabeza para hacerlo callar.


    ─ Oh, pues… por lo menos el mocoso sí sabe lo que quiere… ─le replicó el prusiano lanzándole una mirada de molestia en tanto se sobaba el sitio adolorido.



    15 de junio de 1219, Lyndanisse, un territorio de Estonia (el nombre antiguo de su actual capital, Tallin)



    ─… esos condenados bárbaros… ─mascullaba Dinamarca un tanto apurado y cansado al tiempo que se ocultaba detrás de unos matorrales del bosque cercano a la ciudad de Lyndanisse. La batalla por dominar los territorios estonios estaba resultando más complicada de lo que llegó a pensar pues a éstos se les habían unido varios pueblos lituanos para apoyarles incondicionalmente.


    ─ ¡Señor, tenemos que hacer algo o esas bestias sanguinarias van a matarnos a todos! ─le dijo uno de los hombres acercándose a su lado en tanto respiraba entrecortadamente por el esfuerzo de mantenerse a salvo.


    ─… ya lo sé… sólo que no se me ocurre nada útil… ─replicó el joven danés soltando una exhalación de frustración.


    ─… que el cielo nos ampare… ─rezó el hombre volviendo sus llorosos ojos a las alturas.


    ─… y nos mande una señal… ─complementó el rubio muchacho haciendo lo propio.



    Mientras tanto, en el campo enemigo…



    ─ Es sólo cuestión de tiempo para alejar a esa peste de nuestras tierras, señor Esutonia… ─le reportó un combatiente al preadolescente Estonia estando éste acompañado por su amigo Lituania. Ambos observaban a la lejanía por sobre los muros de la ciudad intentando ubicar la posición de los enemigos ocultos.


    ─… Eso suena bien… ─mencionó el chico acomodándose las gafas para enfocar mejor─… De hecho ya me estoy cansando de esto… ─y dijo sus pensamientos en voz alta con algo de desaliento en la voz.


    ─ No deberías desanimarte así, Esutonia… piensa en los hombres que te necesitan ─le dijo su compañero para levantarle la moral─. Además no olvides que cuentas conmigo ─agregó dedicándole una sonrisita tímida.


    ─ Y eso te lo agradezco, Ritoania… sólo que, aunque derrotemos a los malditos daneses, lo más seguro es que la Orden Teutónica venga a reforzar su posición y esos tíos locos son más fastidiosos que un grano en el trasero ─adicionó sin ocultar su preocupación.


    ─ Ya estamos listos, señor… ─otro de sus guerreros se apersonó allí para comunicarle las nuevas disposiciones de ataque.


    ─ Entonces sigamos adelante y vamos por sus cabezas… ─el gesto de Estonia cambió poniéndose serio como un general responsable a pesar de su corta edad, aprestándose para la batalla con su espada en mano─. Les haremos correr rogando a su Dios por sus vidas y así sabrán quienes somos nosotros… ─puntualizó con gravedad.


    ─ Así es como se habla… ─le elogió Lituania haciendo lo propio. Y salieron junto con sus hombres tomando rumbo al campo de batalla.



    Ambos ejércitos se enfrascaron en una implacable contienda dando lo mejor de sí, lo que supuso para los daneses un mayor agotamiento por el hecho de haber lidiado y resistido los intermitentes ataques lituanos durante su camino hacia esas tierras, de eso hacía unos días atrás. En poco menos de hora y media la moral de los nórdicos parecía decaer ante el empuje de los bárbaros bálticos, sin embargo el rubio y joven Dinamarca no dejaba de animar a sus compatriotas blandiendo su espada con gran agilidad a pesar de la situación en contra. Y así es como Estonia y Lituania lo divisaron, rodeado de enemigos a los que daba batalla.



    ─ De vil ikke let besejre mig, forbandede bastarder! ─les decía fieramente dando certeros mandobles con su gran hoja de acero.


    ─… ¿Y ahora qué hacemos, Ritoania? ─le preguntó el estonio a su amigo mostrándose indeciso, ya que en su memoria aún se mantenía fresca la imagen del combate que Dinamarca había mantenido contra Suecia un buen tiempo atrás, algo que le había resultado brutalmente aterrador.


    ─… bueno, Esutonia… nuestros hombres esperan lo mejor de nosotros, así que… creo que… ─respondió el lituano dubitativo porque también tenía ese momento grabado en su memoria.


    ─… entonces, Ritoania… hay que hacerlo juntos, ¿no? ─observó Estonia después de pensarlo un momento, recomponiendo el gesto de preocupación por uno de seriedad absoluta.


    ─ Bien pensado, Esutonia… ─reconoció Lituania recobrando la sonrisa tímida por un segundo antes de poner gesto de adulto. Ambos levantaron sus espadas para lanzarse en pos del danés.


    ─ ¡Yaaaahhhh! ─exclamaron al unísono intentando sonar fieros y decididos, atrayendo la atención de varios a su alrededor.


    ─ ¿Y eso? ─se preguntó Dinamarca deteniéndose a su vez después de haber alcanzado a alguien más con un golpe de espada.


    ─ ¡¡Vas a morir aquí, vikingo miserable!! ─le dijeron a una voz antes de alcanzar su posición, manteniendo sus armas en alto.


    ─ ¿En serio? ─sonrió el danés con aire de diversión adoptando una mejor pose de pelea. Ciertamente no era fácil amedrentarlo─. He enfrentado cosas peores, chicos… ─agregó un tanto petulante.



    Súbitamente un halo de luz venido del cielo iluminó el área donde Dinamarca y los preadolescentes Bálticos se encontraban, dejando a todos los del campo completamente confundidos y asombrados. En ese momento vieron descender suavemente de lo alto un paño de un blanco brillante.



    ─ ¡La señal del cielo! ─pronunciaron los daneses ensimismados hincándose de súbito, levantando sus manos en una plegaria de agradecimiento.


    ─ ¡Gracias, Señor, gracias… ya sabía que no nos abandonarías! ─exclamó Dinamarca llorando de felicidad en tanto los bárbaros bálticos no sabían que hacer.



    Prontamente la tela cayó empapándose con la sangre de los que sucumbieron en batalla, y en su centro se dibujó una cruz en posición horizontal haciendo contraste del blanco original con lo rojo de la sangre. Eso no fue bien visto por las tropas bálticas, quienes prefirieron huir rápidamente antes de permitirse comprobar que de verdad fuera un milagro de la divinidad.



    ─ ¡Tenemos que irnos, señor! ─le dijo uno de los soldados a Estonia tomándolo de la armadura para llevárselo con él. Otro más hizo lo mismo con Lituania y ambos mozos se dejaron conducir con el temor dibujado en sus rostros.


    ─ Lad os gå efter dem!! ─después de unos segundos los daneses recordaron lo que estaban haciendo, y alentados nuevamente por Dinamarca, el cual tomó el paño entre sus manos, salieron en persecución de sus enemigos. Con eso tuvieron asegurada la victoria.



    Unos días después, en algún lugar perdido de Escandinavia que sólo él y sus amigos cercanos conocían…



    ─ ¡Qué hay, chicos!, ¡adivinen lo que me envió el Señor del cielo de regalo! ─Dinamarca se presentó en la sala de estar donde frecuentemente se reunía con los demás nórdicos llevando el paño rojiblanco cuidadosamente doblado y limpio, mostrándoselos en el acto─. ¿A poco no está súper? ─haciéndoles la pregunta obligada.


    ─… ¿y qué se supone es eso, Anko? ─le dijo Noruega con su aburrida voz mirándole con algo de indiferencia desde el sillón donde se encontraba recostado.


    ─ Vamos, Nor… ¡es mi nueva bandera, y es tan linda! ─respondió éste con sus azules ojos brillantes de felicidad intentando contagiarles de su entusiasmo.


    ─… mph… es sólo un pedazo de trapo pintado… ─observó Suecia con total apatía y sin nada de tacto manteniéndose en su lugar.


    ─… eso duele, Suu… esto no es sólo un pedazo de trapo, representa la gloria de mis hombres caídos en la batalla contra los bárbaros bálticos de la costa oriental… ─se explicó el danés con aire un poco ofendido ante la minimización de su gran hazaña.


    ─ A mí sí me parece linda, Ta – san… ─Finlandia, el cual aparentaba alrededor de diez años, se acercó sonriente dándole su parecer al mayor con lo que le hizo recuperar el gesto alegre.


    ─ Gracias, Fin, ya sabía que podía contar contigo ─y en agradecimiento le dio unas cuantas palmadas cariñosas en lo alto de la cabeza. Inmediatamente volvió la vista hacia el pequeño Islandia, quien ahora se veía como un niño de cinco años─. Y dime, Ais, ¿tú qué opinas? ─haciéndole la pregunta de forma por demás amable.


    ─… pues no me gusta mucho el tono de ese color rojo… ─comentó el chiquillo con la misma voz indiferente de su hermano mayor en tanto que “Mr. Puffin”, su frailecillo mascota, soltaba un leve improperio en su idioma para ofender al danés.


    ─… mmm… bueno, tal vez se pueda mejorar un poco… ─meditó Dinamarca tras parpadear algo azorado por la sincera declaración infantil.



    Pensándolo un par de minutos se le ocurrió una gran idea.



    ─… ¡Ya lo tengo!... ─y sin pérdida de tiempo se dirigió a su estudio privado volviendo inmediatamente─… Fin, Ais, me encantaría que ustedes dos escogieran los colores para las banderas de cada uno de nosotros, ¿a qué sí? ─les preguntó sonriendo con su acostumbrada amabilidad, entregándoles a continuación una caja con colores y varias hojas de papel.



    Ambos infantes le miraron levemente intrigados, más Finlandia que Islandia, sin embargo no vacilaron en recibir los obsequios. Mientras tanto Noruega se dedicó a limpiarse las uñas de forma escrupulosa y Suecia le sacaba brillo a su espada vigilando discretamente a su pequeño protegido.



    ─… Ta – san… ¿entonces quiere qué dibujemos unas banderas como la suya? ─preguntó por fin el finlandés para no quedarse con la duda.


    ─ ¡Tú si sabes, Fin! ─respondió el danés con una sonrisa aún más grande─. Así podemos escoger la que más nos guste para adornar con ellas nuestros castillos cuando celebremos nuestro cumpleaños, ¿no te parece maravilloso? ─añadió con aire complacido acariciando a los dos niños en lo alto de la cabeza despeinándolos un poco.



    Los chiquillos se miraron entre ellos en un intento de ponerse de acuerdo de forma silenciosa antes de empezar a trabajar, aunque el gesto del pequeño islandés no dejaba ver gran emoción por la tarea asignada. Ya sin esperar respuesta el danés emprendió la retirada por donde había venido despidiéndose educadamente de los demás, dejando su bandera sobrepuesta en uno de los sillones desocupados.



    ─… pues entonces se los encargo, Fin, Ais… y tengo que irme ahora dado que debo entregar un informe sobre mi victoria al Papa, así que nos vemos en otra ocasión, Nor, Suu… ─silbando alegre y despreocupado al momento de cerrar la puerta.


    ─… ojalá sea en mil años… ─masculló Noruega indolentemente sin dejar de limpiar sus uñas.


    ─… por mí ni regreses… ─complementó Suecia igual de imperturbable sin siquiera voltear a verle, absorto también en su labor.


    ─… Suu – san… ¿de qué color cree usted que se vería bien una bandera? ─bueno, a los pocos minutos el pequeño finlandés se dirigió con timidez a su protector mirándole con ojitos de súplica en tanto le mostraba el dibujo que había hecho de lo que sería su insignia en un futuro, una copia casi perfecta del lábaro danés aunque aún sin coloración. Era lógico que de alguna u otra manera tenía que hacerle participar en el asunto.


    ─… ─y obviamente que el sueco le brindó su total atención si bien no dejó de limpiar la espada, mirándole de forma inexpresiva y escrutadora antes de contestarle con lo que provocó un leve sonrojo en las mejillas─… El que a ti te guste estará bien para mí, Fin ─dijo al final restándole importancia al tema.


    ─… es que… me gustaría que nuestras banderas tuvieran colores que combinaran entre sí… ─señaló el infante mostrándose avergonzado por su impertinencia.


    ─… me parece que podemos pintarla de esta forma… ─ante eso Suecia le quitó delicadamente la hoja para empezar a colorear la cruz en un tono azul levemente oscuro.


    ─… caramba, Suu – san, a mí no se me había ocurrido… ─externó Finlandia con los ojitos abiertos como platos.



    Islandia también se había acercado a Noruega pero no se había animado a pedirle su opinión, así que permanecieron unos minutos en silencio contemplando a sus dos compañeros. Entonces el noruego le hizo la pregunta al niño con su acostumbrada voz susurrante:



    ─ ¿Tienes alguna idea para eso, Aisu?


    ─… me gustaría que la cruz fuera un poco diferente, Nore… ─dijo el pequeño con desinterés enseñándole su diseño. Al ser todavía un infante de preescolar era natural que no dibujara muy bien las líneas rectas sin la ayuda de una regla.


    ─… tienes razón… creo que podemos hacerla resaltar rodeándola con un borde… ─fue la sugerencia del mayor asiendo a su vez el dibujo para hacer las correcciones necesarias.



    Al final todos, con “Mr. Puffin” incluido, terminaron sentados a la mesa tomándose el trabajo en serio, intercambiando puntos de vista sobre los colores adecuados para cada bandera. Y al término del día Dinamarca lloriqueaba de la felicidad al contemplar las obras de arte de los infantes basadas en su propia y linda bandera.



    ─ ¡Chicos… todas son tan… bonitas!, ¡y armonizan con la mía!... ─mencionó muy emocionado mientras las lágrimas brotaban de sus azules pupilas.


    ─ Suu – san y Noruu - kun nos ayudaron a hacerlas ─Finlandia no podía quedarse callado y con su habitual inocencia declaró la verdad que los mayores hubieran preferido callar para evitarse la molestia de soportar al danés sobre ellos.


    ─… ¡Esos son mis amigos!... ¡Por eso los quiero tanto!... ─y claro, éste no pudo contenerse así que se abalanzó sobre los aludidos abrazándoles por el cuello, ocasionándoles a ambos una imperceptible mueca de desagrado─. ¡Vamos por una cerveza, yo invito! ─adicionó rebosante de la felicidad arrastrándolos con él.



    A veces Dinamarca era tan testarudo que no era fácil para Suecia y Noruega el librarse de su acoso, por lo que resignadamente lo dejaron hacer sin decir ni pío. Ya aprovecharían cuando estuviera borracho para lanzarlo por una ventana.



    ─ Creo que no fue buena idea el decirle a Den toda la verdad, Fin ─expresó el buen Islandia con gesto impasible viendo a los mayores alejarse en tanto “Mr. Puffin” daba unos cuantos silbidos, encogiéndose levemente de hombros.


    ─ ¿Tú crees eso, Aisu - kun? ─preguntó el finlandés un poco desconcertado por el señalamiento de su compañerito, ya que aún no entendía bien a bien por qué el sueco y el noruego no podían llevarse mejor con el danés siendo que éste es muy amable con todos.


    ─ Lo mejor es irnos a dormir pues ya se está haciendo tarde… ─bostezó el aludido encaminándose a su habitación sin preocuparse por nada más.


    ─ Ojalá no lleguen muy noche… ─suspiró Finlandia antes de seguirle.


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    Notas para antes de dormir, para mi estimada Fushimi Natsu y demás lectores (me agarró la tarde aquí en mi país... ☺):

    El colorear a las banderas nórdicas se me hizo lo adecuado para darle fin a esta parte del relato, especialmente porque todas tienen la cruz escandinava siguiendo el patrón de la bandera de Dinamarca, la primera y más antigua enseña nacional que aún sigue vigente en la actualidad; aunque cada una de ellas tiene su propia historia como lo pueden leer en las notas complementarias.


    Como siempre Suecia y Noruega no pueden dejar de “menospreciar” a Dinamarca… ☺, aunque en el fondo y quiérase o no le tienen algo de aprecio y reconocen su tenacidad y talento; Finlandia es todo un amor… ♥, e Islandia… bueno, es simplemente así, algo inexpresivo como su hermano pero por lo menos es más tolerante con el danés.

    Una posdata: el capítulo no contiene más de 10000 palabras (son de hecho menos de 5000), ignoro porque el contador lo marca así... ☺


    Extras: ¿Qué tal la breve aparición de Chibi Itaria y Shinsei Rōma?... tiernos como ellos solos. Si no fuera porque Italia es un chico y Shinsei Rōma desapareció en la guerra tal vez… tal vez… ☺.

    La participación del reino de Dinamarca en las cruzadas del norte está lo suficientemente documentada, incluso los negocios que sostuvieron con la Orden Teutónica y el Sacro Imperio Romano Germánico. Los otros reinos nórdicos ─Noruega y Suecia─, también hicieron lo suyo aunque en menor escala. Todo este siglo, el XIII, los reinos Escandinavos se mantuvieron relativamente separados con algunos lazos por medio de uniones matrimoniales, algo acostumbrado también por terceros reinados como Inglaterra, Gales, Escocia, Francia, España, Países Bajos, el aún naciente imperio ruso, etc. Uno de estos enlaces dio inicio a la Unión de Kalmar como tal que veremos en la siguiente entrega.

    Así que sigamos disfrutando de las peripecias e interacciones de nuestros nórdicos consentidos con sus peculiares personalidades, y su relación con el mundo en aras de ser los dominantes y no los dominados. Saludos.
     
    Última edición: 1 Diciembre 2017
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    InunoTaisho

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    Y no pueden faltar nuestras notas históricas:

    La batalla de Lyndanisse tuvo lugar el 15 de junio de 1219. Bajo el pretexto de ayudar a la Cruzada en Palestina, el rey Valdemar II de Dinamarca derrotó a los estonios en Lyndanisse (en estonio, Lindanise), siguiendo órdenes del Papa. La leyenda sostiene que en medio de la batalla, en una hora de necesidad para los daneses, el “Dannebrog” cayó del cielo y les dio una renovada esperanza con la que derrotaron a sus enemigos.

    El “Dannebrog” o bandera de Dinamarca es un paño de color rojo con una cruz nórdica blanca. Las banderas de Suecia, Noruega, Finlandia, Islandia y las Islas Feroe están basadas en ella. Se considera la bandera nacional más antigua del mundo. Según una leyenda relatada en la crónica danesa de Christiern Pedersen hacia 1520, y según el franciscano Peder Olsen, en el año 1527, “Dannebrog” bajó del cielo durante una batalla que tuvo lugar en el área de Lyndanisse, en Estonia, en el año de 1219. Probablemente esta leyenda surgió alrededor del año 1500 a partir del episodio en que el rey Juan I de Dinamarca perdió la bandera en Ditmarsken, en el norte de Alemania. Seguramente la pérdida de esta bandera dio lugar a este relato mítico en que “Dannebrog” se recuperaría al caer del cielo. Lo que sí está constatado fue que el rey Federico II de Dinamarca ordenó emplear esta bandera en 1559 y la hizo colgar en la catedral de Schleswig, actualmente Alemania.

    Más sobre las banderas: La cruz escandinava, cruz nórdica, cruz de San Olaf o bandera de cruz nórdica es un patrón de diseño a partir de la cruz cristiana aplicado en diferentes banderas, usualmente asociado a las banderas nacionales de los países escandinavos de donde se origina el modelo.

    Todos los países nórdicos así como la mayoría de sus regiones han adoptado el modelo de la cruz escandinava en sus banderas. El diseño de la cruz simboliza la cristiandad y es representado extendiendo hasta los bordes de la bandera con la parte vertical de la cruz cambiada hacia el lado de izado. La primera bandera que presentó el diseño de cruz escandinava fue la bandera de Dinamarca en 1478, siendo seguida por las banderas de Suecia (1563), Noruega (1821), Finlandia (1918) e Islandia (1944), además de otras provincias o regiones de cada país anteriormente nombrado. Por su parte, la bandera noruega fue la primera bandera de cruz nórdica en presentar tres colores. Aunque todas las banderas nórdicas presentan el mismo patrón, poseen un simbolismo y una historia propia que las hace diferentes las unas de las otras.

    La bandera de Noruega consta de un fondo rectangular de color rojo con una cruz azul con un borde blanco. Su proporción es de: 11/8.

    La bandera data de 1821, fecha en la cual se aprobó una ley que fijaba sus colores y composición. Los colores rojo, blanco y azul simbolizan la libertad, del mismo modo que en la bandera de Estados Unidos o en la del Reino Unido, o la bandera tricolor, símbolo de la Revolución francesa. Está inspirada en la bandera danesa a la que une, según otra teoría que explica su origen, el color azul de Suecia.

    La bandera de Suecia consiste en un paño azul con una cruz de oro (amarillo). La norma actualmente vigente que regula los colores y la composición de la bandera sueca es la Ley de Banderas de 1982.

    La antigüedad de la bandera sueca no ha podido ser determinada con exactitud. Está documentado el uso de una tela azul con una cruz amarilla como símbolo desde el siglo XVI. Según una orden real de 1569, la cruz amarilla debía figurar siempre en las enseñas suecas, dado que el escudo del monarca tenía una cruz dorada entre campos azules. El modelo de la bandera fue, en realidad, la bandera danesa, procediendo también los colores probablemente del escudo del soberano.1 Las primeras pruebas del uso de la enseña crucífera azul y amarilla en naves suecas son, no obstante, de la tercera década del siglo XVII, es decir, del reinado de Gustavo II Adolfo.

    La bandera de Finlandia está compuesta por una cruz azul sobre un fondo blanco. Fue declarada oficial por una ley promulgada el 29 de mayo de 1918, casi seis meses después de la independencia de Finlandia. Una nueva ley que la regula entró en vigor en 1978. Hay dos modelos, la bandera nacional y la bandera oficial del Estado.

    La bandera de Islandia está compuesta por un fondo de color azul oscuro con una cruz escandinava roja con bordes blancos. Posee unas dimensiones de 18:25. Es emblema del país desde su independencia el 17 de junio de 1944.

    La bandera de Islandia sigue el diseño de las banderas danesa, sueca y noruega, en las que también aparece la cruz con montante desplazado hacia el borde más cercano al mástil (cruz escandinava). La bandera islandesa es en especial idéntica a la Bandera de Noruega que contiene los mismos colores pero invertidos.

    4. Más sobre el catolicismo en Escandinavia:

    En el área existieron varios reinos pequeños durante muchos años. Se cree que alrededor del año 980, el rey Harald I, conocido con el sobrenombre de Diente azul, estableció un reino unificado en Dinamarca. Un misionero alemán visitó al rey y, según cuenta la leyenda, el sobrevivió a una dura prueba que convenció al rey Harald, que se convirtió al cristianismo. La nueva religión, que sustituyó a la vieja mitología nórdica, traía ventajas para el rey, como la ayuda por parte del Sacro Imperio Romano, y permitió que Harald se deshiciera de algunos de sus opositores, fieles a la vieja mitología.

    La iglesia trajo una administración estable a las tierras; estabilidad que el rey utilizó para ejercer un cierto control sobre ellas. El cristianismo se expandió por Dinamarca de forma intermitente. Tenemos ejemplos de cómo la conversión de un poderoso jarl era seguida por la conversión masiva de sus seguidores. En pocos casos la conversión fue debida a actos milagrosos realizados por santos cristianos en presencia del rey o de otros personajes importantes.

    Los misioneros cristianos se dieron cuenta con rapidez de que los Daneses no adoraban a ídolos de piedra o madera como hacían los Germanos septentrionales o algunos suecos. No les bastaba con destruir una imagen para probar la superioridad de Cristo. Los grandes enclaves religiosos de Viborg, Lejre, Lund, y Odense eran también el lugar de las grandes reuniones. Los emplazamientos se situaban con frecuencia junto a manantiales sagrados o colinas aisladas. Los misioneros se limitaron a solicitar permiso para edificar capillas en estos lugares. Con el tiempo, esto permitió que el carácter sagrado del lugar se transfiriera a sus iglesias. Incluso antes de convertirse, los Daneses comenzaron a fusionar ambos sistemas de creencias. Las familias que vivían cerca de la tierra no querían ofender a los espíritus locales, así que se les dejaban ofrendas en los sitios tradicionales. Los manantiales sagrados eran consagrados a alguno de los santos locales asociados y la vida seguía su curso. Otra influencia cristianizadora fue la emigración masiva de daneses a Inglaterra y Normandía durante la Era Vikinga. Miles de estos daneses se asentaron al Este de Inglaterra central y en el norte de Francia, desplazando o emparentando con los habitantes cristianos de esos territorios. Una vez que parte de un clan Danés se hacía cristiano, normalmente la visión del resto del grupo hacia el Cristianismo se moderaba.

    Los primeros intentos de Cristianización de Noruega se remontan al reinado de Haakon el Bueno (934-961), que había sido educado en lo que hoy es Inglaterra. Sus esfuerzos fueron impopulares y tuvo poco éxito en su empresa. Su sucesor, Harald Greyhide (961-976), igualmente cristiano, es conocido por haber destruido numerosos templos paganos, pero no por sus esfuerzos por popularizar el cristianismo. En 995, Olaf Tryggvason, quien había tomado parte en numerosas batallas vikingas saqueando varias de las ciudades europeas de época, se convirtió en el rey Olaf I de Noruega. Olaf I hizo de la conversión del país su prioridad usando todos los medios a su alcance. Destruyó templos y torturó y asesinó paganos, consiguiendo convertir Noruega en cristiana, al menos nominalmente. Según las Sagas reales, Olaf llevó el cristianismo hasta las Feroe, las Orcadas, las Shetland, Islandia y Groenlandia.

    Tras ser derrotado en batalla de Svolder en el año 1000, Noruega vivió una recaída parcial en el paganismo durante el gobierno de los Jarls de Lade. Con el reinado de Olaf II de Noruega ─1015-1028─ los restos paganos fueron eliminados y el Cristianismo asegurado.

    Los primeros intentos por cristianizar Suecia fueron realizados por el obispo y misionero Ansgar (San Óscar) en 830, que había sido invitado por el rey sueco Björn at Haugi. Un siglo después Unni, arzobispo de Hamburgo, realizó otra tentativa sin éxito. En el siglo X, misioneros ingleses realizaron incursiones en Västergötland. Fue entonces, en la década del 990, que ascendió al trono Olaf Skötkonung, reconocido como el primer rey cristiano de Suecia. Presumiblemente, Olaf "no estaba en una situación suficientemente poderosa como para obligar violentamente a la observancia del Cristianismo en Uppland (provincia histórica donde antes se encontraba la capital del reino sueco). En cambio estableció una sede episcopal en Västergötland, cerca de su fortaleza de Husaby, en torno al año 1000. Las fuentes históricas para este periodo son escasas. El que pudo haber sido uno de los más violentos enfrentamientos entre cristianos y paganos tuvo lugar entre Blot-Sven e Inge el Viejo en la década de 1080. El relato nos ha llegado a través de la saga Orkneyinga y del último capítulo de la saga Hervarar, donde se pasa sucesivamente de la historia legendaria a los sucesos históricos del siglo anterior a su compilación. En el siglo XI el apoyo general fue en favor de una transición hacia la nueva religión, sin embargo los antiguos ritos siguieron conservando su importancia de cara a los procesos legales y, si alguien cuestionaba las viejas costumbres, muchos de los recién cristianizados suecos podían reaccionar en favor del paganismo. Aunque Suecia fue cristianizada oficialmente en el siglo XII, el rey noruego Sigurd I de Noruega lanzó una cruzada contra Småland, en el sureste de Suecia, para, al menos oficialmente, convertir a la población local.

    En Finlandia: A juzgar por los hallazgos arqueológicos, el Cristianismo puso un pie en Finlandia durante el siglo XI. Se vio favorecido durante el siglo XII por la creciente influencia sueca y por la cruzada finlandesa de Birger Jarl en el siglo XIII.

    Y en Islandia: Se dice que los Papar, un grupo de monjes irlandeses, fueron los primeros en visitar la isla de Islandia antes de su colonización por los nórdicos noruegos en el siglo IX. Después de que el rey Olaf I de Noruega tomara rehenes locales se produjeron tensiones entre las facciones cristianas y paganas en la Islandia del siglo X. Los enfrentamientos violentos se evitaron gracias a la decisión tomada por el Alþingi ─parlamento nacional conformado por hombres libres─ en el año 1000 de poner el arbitraje de las disputas en manos de Thorgeir Thorkelsson (denominado en su idioma como Þorgeir Ljósvetningagoði), líder de la facción pagana. Tras un día y una noche de meditación se decidió que el país debería convertirse al Cristianismo en su conjunto, permitiendo la adoración pagana en privado.
     
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    InunoTaisho

    InunoTaisho 犬の大将 Comentarista destacado ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria; dónde está tu aguijón? Сhrystos rozhdayetsya, God jul!

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    Y como fueron más datos extras, algunos fuera de época, agregué este comentario para no saturar el primero porque YOLO... ☺☺☺!

    a) En el Antiguo Egipto se escribía sobre papiro desde antes del año 3000 a.C. Se fabricaba con un vegetal muy abundante en las riberas del río Nilo, el “Cyperus papyrus”, y fue el primer material que presentó propiedades asociadas al papel. Posteriormente, en la antigüedad grecorromana, el papiro compartió popularidad con el pergamino, que prevalecería en Europa durante la Edad Media. El pergamino consistía en pieles de becerro, oveja, cabra o carnero curtidas con cal y preparadas para recibir la tinta. No obstante este proceso resultaba costoso, por lo que a partir del siglo VIII se acostumbraba a borrar los textos de los pergaminos para reescribir sobre ellos (dando lugar a los palimpsestos) perdiéndose de esta manera una cantidad inestimable de creaciones.

    Durante unos 500 años el arte de la fabricación de papel casi como lo conocemos estuvo limitado a China; en el año 610 se introdujo en Japón, donde se fabricaba a partir de diversas fibras vegetales como el morus, el gampi y el mitsumata, y alrededor del 750 fue llevado al Asia Central. Dicho conocimiento se transmitió entonces a los árabes quienes lo introducirían luego en España en el siglo XI, estableciéndose en Játiva la primera fábrica de papel europea ─año 1056─. A partir de este momento se difundió la técnica por todo el continente creándose molinos papeleros en Italia, Francia y Holanda, lo que implicó la introducción de marcas de agua o filigranas para identificar la procedencia del papel. En Europa, la única materia prima utilizada eran trapos de lino y algodón, por lo que la aparición de la imprenta generó un aumento del uso del papel a partir del siglo XV, provocando una escasez de estos materiales. Aunque se intentó utilizar diferentes materiales como sustituto, ninguno fue un éxito comercial hasta 1840 con la introducción del proceso mecánico de trituración de madera para fabricar pulpa, y en 1850 se introduce el primer proceso químico.

    Desde entonces el papel se ha convertido en uno de los productos emblemáticos de nuestra cultura, elaborándose no solo de trapos viejos o algodón sino también de gran variedad de fibras vegetales; además la creciente invención de colorantes permitió una generosa oferta de colores y texturas.

    b) Un lápiz de color es un material de arte formado por una mina pigmentada, encerrada dentro de una funda cilíndrica de madera. Al contrario de los lápices de grafito y carbón vegetal, la mina de los lápices de color está hecha a base de cera o aceite, conteniendo proporciones variables de pigmentos, aditivos y aglutinantes. También se fabrican lápices con minas solubles en agua (acuarela) y lápices pastel, así como minas de color para portaminas. La historia del lápiz de color no está del todo clara. Está bien documentado el uso de materiales de arte hechos de cera como los crayones, sin embargo se remonta a la Grecia Clásica y más tarde fue documentado por el erudito romano Plinio el Viejo.

    Los materiales de arte hechos de cera fueron apreciados por los artistas durante siglos debido a su resistencia a la degradación, la vivacidad y brillantez de sus colores y sus singulares calidades de registro. Aunque los lápices de color fueron previamente empleados para "revisar y marcar" durante décadas, no fue sino hasta inicios del siglo XX que se produjeron lápices de color de calidad artística. Entre los fabricantes que empezaron a producir lápices de color de calidad artística figuran Faber-Castell en 1908 y Caran d’Ache en 1924, seguidos por Berol Prismacolor en 1938. Otros fabricantes notables son Blick Studio, Cretacolor, Derwent, Koh-i-Noor Hardtmuth, Lyra, Schwan Stabilo y Staedtler.

    Y sólo para recordar quien era la potencia dominante en la Edad Media, algo que puede dar para escribir si es que quiero saturarme y saturarles de más historia… ☺:

    Sacro Imperio Romano Germánico: Su nombre deriva de la pretensión de los gobernantes medievales de continuar la tradición del Imperio carolingio (desaparecido en el siglo X), el cual había revivido el título de Emperador romano en Occidente como una forma de conservar el prestigio del antiguo Imperio romano. El adjetivo «sacro» no fue empleado sino hasta el reinado de Federico Barbarroja (confirmado en 1157) para legitimar su existencia como la santa voluntad divina en el sentido cristiano. Así, la designación “Sacrum Imperium” fue documentada por primera vez en 1157, mientras que el título “Sacrum Romanum Imperium” apareció hacia 1184 y fue usado de manera definitiva desde 1254. El complemento “Deutscher Nation” (en latín: Nationis Germanicæ) fue añadido en el siglo XV.

    El Imperio se formó en 962 bajo la dinastía sajona a partir de la antigua Francia Oriental (una de las tres partes en que se dividió el Imperio carolingio). Desde su creación, el Sacro Imperio se convirtió en la entidad predominante en la Europa central durante casi un milenio hasta su disolución en 1806. En el curso de los siglos, sus fronteras fueron considerablemente modificadas. En el momento de su mayor expansión, el Imperio comprendía casi todo el territorio de la actual Europa central, así como partes de Europa del sur. Así, a inicios del siglo XVI, en tiempos del emperador Carlos V, además del territorio de Holstein, el Sacro Imperio comprendía Bohemia, Moravia y Silesia. Por el sur se extendía hasta Carniola en las costas del Adriático; por el oeste, abarcaba el condado libre de Borgoña (Franco-Condado) y Saboya, fuera de Génova, Lombardía y Toscana en tierras italianas. También estaba integrada en el Imperio la mayor parte de los Países Bajos, con la excepción del Artois y Flandes, al oeste del Escalda.

    Debido a su carácter supranacional, el Sacro Imperio nunca se convirtió en un Estado nación o en un Estado moderno; más bien, mantuvo un gobierno monárquico y una tradición imperial estamental. En 1648, los Estados vecinos fueron constitucionalmente integrados como Estados imperiales. El Imperio debía asegurar la estabilidad política y la resolución pacífica de los conflictos mediante la restricción de la dinámica del poder: ofrecía protección a los súbditos contra la arbitrariedad de los señores, así como a los estamentos más bajos contra toda infracción a los derechos cometida por los estamentos más altos o por el propio Imperio. Las guerras napoleónicas y el consiguiente establecimiento de la Confederación del Rin demostraron la debilidad del Sacro Imperio, el cual se convirtió en un conjunto incapaz de actuar. El Sacro Imperio Romano Germánico desapareció el 6 de agosto de 1806 cuando Francisco II renunció a la corona imperial para mantenerse únicamente como emperador austríaco, debido a las derrotas sufridas a manos de Napoleón I.

    Como un complemento para otra interesante historia: La Orden Teutónica, también conocida como Orden de los Caballeros Teutónicos u Orden de los Teutónicos del Hospital Militar de Santa María de Jerusalén, fue una orden medieval de carácter religioso-militar, católica y mariana fundada en Palestina en 1190 durante la Tercera Cruzada en la fortaleza de San Juan de Acre; que 1198 se define como Orden Militar y obtiene el reconocimiento del Vaticano. Ya el Estado de la Orden Teutónica (en alemán: Deutschordensland) que originó Prusia más adelante ─también Estado monástico de los Caballeros Teutónicos u «Ordensstaat»─, se formó en 1224 durante las Cruzadas bálticas, cuando los caballeros de la Orden Teutónica conquistaron a los paganos prusios (del latín “Prutenii” o viejos prusianos, un pueblo de origen báltico que habitaba la región de la costa sudoriental que actualmente está dividida entre Polonia, Lituania y Rusia. Como ven no tienen ninguna relación con las raíces germánicas de los prusianos teutónicos), y de donde tomaron el nombre con el que actualmente se les conoce en la historia.
     
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    Fushimi Natsu

    Fushimi Natsu Alquimista Duende bloguero

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    Ay, Inuno, qué capítulo tan mono <3

    Más allá del susto que Estonia, Lituania y sus gentes se llevaron, la creación de la bandera de Dinamarca me pareció de lo más poética. Y claro que para ellos era un milagro, pero para los demás... Con lo decididos que esos dos iban para pelear xD (Y sigue alegrándome no ver a Letonia metido en todo esto :D)

    Sin duda, lo que más me encantó fue la escena de Finlandia e Islandia pidiendo ayuda a Noruega y Suecia para dibujar las banderas <3 ¡Fue totalmente hermoso! ¡Y TAN tierno! :'3 Es un poco triste saber que, de haberse quedado Dinamarca con ellos durante la tarea, todo el momento habría perdido muchos de estos sentimientos. Denmaku será genial y de verdad aprecia a sus amigos, pero su personalidad no puede acoplarse con la indiferencia habitual de Suecia y Noruega.

    Me gustó ver también a Prusia y Austria, junto a la mención de Romanito <3 El Sacro Imperio y ChibiItalia... Pues, sus episodios siempre me parecieron aburridos, mas no niego que su historia fue injustamente truncada :c

    Bien, estaré esperando por el próximo capítulo. ¡Saludos!
     
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    InunoTaisho

    InunoTaisho 犬の大将 Comentarista destacado ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria; dónde está tu aguijón? Сhrystos rozhdayetsya, God jul!

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    Qué te digo, mi estimada y queridísima Fushimi Natsu ?... primeramente muy agradecida porque sigues la historia, y aunque sea algo tarde me das a conocer tus impresiones en un comentario.

    Sobre la bandera de Dinamarca estoy de acuerdo contigo, fue tan poético que por eso no podía pasar por alto este acontecimiento. Y me pareció más que adecuado el hacer a un lado al buen Dinamarca para que tanto Suecia como Noruega pudiera abrirse un poco con los jóvenes Finlandia e Islandia... era lógico que nunca le dirían a Dinamarca que su bandera les pareció bella para copiar (porque quiérase o no todas las banderas nórdicas se basan en el modelo danés... ☺). Y todavía no encuentro como meter a Letonia en el relato, pero ya llegará su turno cuando Suecia vaya a disputarle los Bálticos a Polonia, no digo más... ☺☺.

    Prusia y Austria aparecerán más seguido como parte de la liga Hanséatica y otras cosas dado que nunca vieron la Unión de Kalmar desde un punto de vista favorable por la competencia en el comercio del Báltico, y algunos más que también fueron de "metiches"... y tampoco doy detalles para no spoilearme a mí misma... ☺☺☺.

    Chibi Italia y Shinsei Roma... a mí sí me parecieron hilarantes sus cortos y bastante triste su historia, por ello me reí un montón con el especial de San Valentín en donde el pobre Alemania ya no sabe ni que pensar, estando tan confundido sobre Italia y sus sentimientos cuando éste le confiesa que su primer amor fue un chico sin saber que se trata del antecesor del alemán... ☺☺☺.

    Pronto estaré subiendo el capítulo, sólo termino de pulir los detalles finales.
     
    Última edición: 21 Octubre 2017
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    InunoTaisho

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    Título:
    Fanfic - (Long fic) Unión de Kalmar.
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Comedia
    Total de capítulos:
    10
     
    Palabras:
    3845
    Unión de Kalmar (7).



    Previamente…

    ─… ¡Esos son mis amigos!, ¡por eso los quiero tanto!... ─Dinamarca no pudo contener su entusiasmo así que se abalanzó sobre Noruega y Suecia abrazándoles por el cuello, ocasionándoles a ambos una imperceptible mueca de desagrado─. ¡Vamos por una cerveza, yo invito! ─adicionó rebosante de la felicidad arrastrándolos con él.



    [​IMG]





    Escandinavia, siglo XIV, entre los años 1359 y 1360…




    Al rey de lo que era Dinamarca en esos años, Valdemar IV “Atterdag”, le interesaba asegurar el futuro de sus dos hijas y del reino con un heredero antes de que llegaran a fallecer él o su hijo mayor Kristofer, quien no se había casado todavía. Así que hizo los arreglos matrimoniales pertinentes desposando a la mayor con un duque aspirante a príncipe en el Sacro Imperio Romano Germánico, que también tenía lazos sanguíneos con la corona sueca; y a la menor, Margrete, prometiéndola a la edad de seis años con Håkon VI Magnusson, trece años mayor que ella, quien era rey de Noruega y correinaba en Suecia junto a su padre Magnus “Smek” Eriksson ─rey de Noruega y Suecia desde 1319─ después de la traición de su hermano mayor Erik al autoproclamarse como rey de Suecia, lo que originó un conflicto interno por lo menos un par de años hasta la muerte del propio Erik. Con ello Valdemar garantizaría al menos la paz temporal dado que desde un buen tiempo atrás los tres reinos mantenían varias pequeñas disputas por el control de territorios en su afán de dominar el mar Báltico y su fructífero comercio.



    Tomada la decisión fue enviada una delegación para hacer una visita de cortesía a la casa de Noruega, la cual estaba encabezada nada menos que por el joven Dinamarca.



    ─ Norge, min ven, længe ikke se! ─el efusivo saludo del danés fue para su amigo de serio semblante abalanzándose sobre él para darle un amistoso abrazo. Sin embargo el noruego pudo detenerlo a tiempo al ponerle la palma de su mano en la cara sin ningún cuidado, dándole de lleno en la punta de la nariz.


    ─… Puede escucharte claramente desde ahí, Anko, así que no es necesario que te acerques más… ─le dijo con su acostumbrada voz susurrante en tanto en su gesto se dibujaba una tenue mueca de molestia.


    ─… Vamos, Nor… hace meses que no nos encontrábamos así, en santa paz… ─recalcó el danés un poco lloroso sobándose el sitio adolorido. Prontamente se recuperó para preguntarle alegremente─… ¿Y cómo se encuentra Ais?


    ─… ha crecido un poco desde la última vez… ─respondió el menudo joven soltando un bostezo de aburrimiento─. Por cierto “Mr. Puffin” me dio sus saludos para ti esperando que te pudras en el infierno uno de estos días… ─agregó con indolencia recobrando el semblante indiferente.


    ─… qué simpático es… ─Dinamarca sonrió ampliamente pasando por alto el comentario grosero─… ¿y dónde está?, me gustaría tanto verlo… ─añadió.


    ─… ─Noruega se quedó unos segundos en silencio antes de responder─… si te refieres a Aisu se fue a sus clases de catecismo, si te refieres a “Mr. Puffin”… se fue con Aisu… ─dijo en tanto ponía los ojos momentáneamente en blanco ante la falta de sentido común del danés.


    ─ ¡Qué monada! ─las azules pupilas del alto rubio adquirieron una expresión soñadora imaginándose la tierna escena, con el pequeño Islandia y sus amiguitos de la escuelita dominical repitiendo, al sonido de sus armoniosas e infantiles voces, las enseñanzas de la palabra divina.



    El noruego le dejó perderse en sus ensoñaciones antes de retomar el tema por el cual la delegación danesa se encontraba ahí en su casa hablando con los reyes Magnus y Håkon.



    ─… entonces, Anko… Hva bringer deg her? ─le cuestionó al fin sin mostrar en realidad demasiado interés.


    ─ Bueno, no sé si estás enterado que su majestad, el rey Valdemar, ha ofrecido a la linda, encantadora y pequeña princesa Margrete en matrimonio a vuestro joven rey Håkon, y el magnánimo rey Magnus está de acuerdo… ─explicó el danés ensanchando más la sonrisa─… ¿No te parece maravilloso, Nor?, ¡ahora estaremos más cerca de ser una unión! ─agregó feliz y esta vez sí pudo abrazarle por los hombros dándole un apretón al acercarlo a su lado, provocándole un nuevo y minúsculo gesto de desagrado.


    ─ ¿Y no crees que la princesa Margrete aún es muy pequeña para casarse? ─observó el mozo al momento mientras intentaba zafarse del apretón─. Además, ¿ya has hablado con Suve y su gente sobre esto? ─agregó recordándole que, en el asunto de una relativa unión de sus reinos, no estaban solos ellos dos.



    El hermético y alto Suecia también era parte importante de muchísimos asuntos relacionados con el comercio en el Báltico y con la liga Hanseática, fiera competidora en la región. Y, para rematar, el rey Magnus era primordialmente rey de Suecia, lo cual involucraba de alguna u otra manera su opinión. Por lo tanto Dinamarca tendría que ir a ver al sueco más temprano que tarde.



    ─… sobre eso me gustaría pedirte que me acompañaras a verle, Nor… ─señaló al dejarlo libre por fin, soltando en ese momento una risita atemorizada ─… y no es porque Suu me asuste o algo por el estilo, claro que no, es sólo que… bueno, sería más formal para todos si vamos juntos los dos… ─agregó, dando lo que él consideraba una buena explicación.


    ─… mmm… ─Noruega lo miró por un momento sin mudar la expresión de indiferencia que suele caracterizarlo aunque parecía estar acusándolo con la mirada de ser un timorato, lo que le hizo enrojecer levemente de las orejas a modo de representar su bochorno.


    ─ Es en serio, Nor, yo no le tengo miedo a Suu… ─dijo el danés a la defensiva con una sonrisita boba dibujada en su rostro.


    ─… está bien, Anko, te acompañaré ya que de todos modos también necesito hablar con Suve sobre algunos asuntos de nuestros reinos unidos ─comentó el noruego al final con su habitual indiferencia y tono bajo, apartándose del danés para dirigirse al fondo del castillo─. Espérame aquí, no tardo ─le dijo antes de alejarse por un pasillo.


    ─ Acá te espero… ─respondió el rubio recobrando la sonrisa, despidiéndose de él con un movimiento de la mano.



    Algunas horas más tarde nos encontramos a Dinamarca y Noruega llamando a la puerta de otro castillo.



    ─ ¿Será que Suu no está en casa? ─se preguntó el danés después de un minuto de insistencia.


    ─… pues tendremos que aguardar su regreso… ─comentó el noruego con total apatía encogiéndose un poco de hombros.


    ─… mejor venimos otro día, no hay prisa… ─el alto rubio sonrió tontamente una vez más haciendo el amago de retirarse.


    ─… yo no voy a venir dos veces… ─reafirmó el otro tomándole inmediatamente del borde de la capa para detenerlo, consiguiendo que perdiera el equilibrio y cayera al suelo tras darle un fuerte tirón.


    ─… ¡Nor… eso duele!... ─se quejó Dinamarca desde el suelo sobándose el trasero.



    Justo entonces la puerta se abrió dando paso a una aterradora visión para el danés desde su indefensa postura.



    ─… mph… Así que eran ustedes, debí suponerlo… ─masculló el imperturbable cara de póquer Suecia haciendo acto de presencia por el umbral, dándoles la impresión de ser más alto que la última vez que se vieron en la guerra de un par de meses atrás.


    ─ Disculpa la molestia, Suve, pero Anko tiene algo importante que decirte y por eso estamos aquí… ─fue el saludo de Noruega manteniendo el gesto neutro que le caracteriza, señalando prontamente al culpable de perturbar la paz del lugar por lo que el sueco miró hacia abajo sin mover apenas la cabeza.


    ─… eto… me da gusto verte otra vez, Suu… ─respondió el pobre acusado sin atreverse a cambiar de posición, dedicándole una sonrisita tímida.


    ─… ─las pupilas aguamarina del sueco parecían taladrar al danés aunque su inconmovible expresión era de total apatía─… Es mejor que entren para que podamos hablar ─dijo sin más para darles la espalda, adentrándose al interior.


    ─… ¡Uf, a veces Suu es tan intenso que en serio espanta a cualquiera! ─murmuró Dinamarca con alivio levantándose al fin.


    ─… si tú lo dices… ─susurró Noruega con aburrimiento y ambos fueron tras su anfitrión después de cerrar la puerta.



    Prontamente estuvieron sentados frente a frente en una amplia sala, y el gesto glacial de Suecia hacía que toda la atmósfera del lugar se sintiera algo pesada. Considerando el resultado del último conflicto que los tenía enfrentados por la supremacía en el Báltico era lógico que estuviera un poco molesto por la situación.



    ─… Tja, du idiot Danmark, ska du säga något eller inte? ─dijo después de medio minuto de silencio observándoles fijamente en tanto limpiaba sus gafas con parsimonia, en vista de que el danés aún no abría la boca.


    ─… ¡auch!... ─masculló éste muy bajo tras recibir un pellizco del noruego, el cual se veía bastante sereno como si nada le afectara en absoluto─… Bien, Suu, verás… imagino ya estás enterado del compromiso matrimonial de mi pequeña y linda princesa Margrete, hija menor de su majestad Valdemar, con el joven rey Håkon de Noruega, el hijo del… ─dijo a modo de explicación después de pasarse un poco de fluido bucal para darse valor.


    ─… sobre ese asunto no hay nada que discutir… Si el rey Magnus está de acuerdo nada puedo hacer para impedirlo... ─le interrumpió el sueco impertérrito acomodándose los anteojos, dando por zanjado el tema.


    ─… ¿entonces, Suu, no te molesta? ─le preguntó el danés con voz esperanzada.


    ─… ─Suecia le miró nuevamente con imperceptible dureza─… la verdad no me agrada para nada, pero eso no importa por ahora ─comentó con apatía poniéndose de pie a modo de finalizar la tertulia.


    ─ ¡Esto hay que celebrarlo! ─Dinamarca le imitó y sin pérdida de tiempo se le abalanzó para darle un abrazo amistoso besándolo en ambas mejillas de acuerdo a la costumbre del resto del continente─. ¡En poco tiempo nosotros tres seremos una unión muy fuerte para ganarle terreno en el Báltico a los pesados de la liga Hanseática, ya lo verás! ─agregó más que convencido sonriendo grandemente de oreja a oreja sin soltarle de su apretón, ignorando la tenue neblina oscurecida de enfado que emergía de su interlocutor.


    ─… ahora sí que hace frío… ─dijo Noruega en voz muy baja esperando por la reacción del de gafas.



    Afortunadamente para la vida de Dinamarca hizo su aparición en la sala un jovencito bien parecido llevando un servicio de bebidas (cerveza, obviamente).



    ─… Suu – san, traigo lo que me pidieron… muy buenas tardes, Ta – san, Noruu - kun... ─Finlandia se presentó y saludó reverentemente a todos en tanto sonreía.


    ─ ¡Fin, qué gusto!, ¡has crecido mucho! ─el danés le saludó efusivamente, desentendiéndose del sueco para acercarse a él y acariciarle la cabeza con cariño.


    ─ Gracias, Ta – san, a mí también me da gusto verles… y usted siempre se ve alto ─observó el muchachito sin dejar de sonreír abiertamente.


    ─ Es bueno ver que te encuentras bien, Finrando… ─opinó Noruega sin levantarse de su lugar, manteniendo el tono bajo de voz y el semblante impasible.


    ─ Aquí en casa de Suu – san se vive muy bien, Noruu - kun, pues es cómoda y me gusta ─explicó el mocito y prontamente se volvió a su protector─. ¿Necesita algo más, Suu – san? ─haciéndole la pregunta con educada voz de admiración.


    ─… ─la profunda mirada que le lanzó éste le hizo enrojecer levemente de las mejillas─… Por ahora puedes retirarte, Fin, que aún tengo que decirles unas cuantas cosas más… ─agregó al final con su parquedad habitual desviando un poco la vista.


    ─… entonces me retiro, Suu – san… con su permiso, Ta – san, Noruu - kun… ─el muchachito se mostró ligeramente abochornado ante eso y, dedicándoles una leve reverencia, salió con paso algo apurado.


    ─ Qué buen chico es Fin… ─dijo Dinamarca con complacencia no prestándole demasiada atención a lo sucedido, e inmediatamente tomó uno de los tarros de cerveza sin esperar que lo invitaran a hacerlo dándole un sorbo con prontitud─. ¡Vaya, Suu, la cerveza está bastante buena! ─opinó rebosante de felicidad para después levantar el tarro en alto a manera de brindar por el prometedor futuro a sus ojos─. ¡Pues a la salud de los reyes y su unión!… ─declaró sonriendo de oreja a oreja.



    Suecia y Noruega le miraron un momento en silencio conservando sus habituales semblantes de imperturbabilidad, aunque internamente tuvieran ganas de apretarle el cuello por ser tan acelerado. Sin más el sueco le dio un tarro al noruego tomando el correspondiente para él.



    ─… salud… ─dijeron ambos con desgana y chocaron sus tarros con el danés.



    Ya estaba por anochecer cuando Noruega tuvo que llevarse a rastras al briago de Dinamarca después de que éste se enfrascara en una discusión con Suecia, quien por cierto había tomado más cervezas de la cuenta, y todo por no ponerse de acuerdo en cuál sería el nombre adecuado para el aún no nacido heredero al trono.



    Alrededor del año 1397…



    Margrete había sido nombrada regente de Dinamarca en 1375 después de la muerte de su padre el rey Valdemar, y de Noruega en 1380 tras el fallecimiento de su marido el rey Håkon, y todo debido a que su hijo Oluf, su único hijo, aún era menor de edad. Las cosas se complicaron cuando Oluf murió repentinamente en 1387 sin llegar a ocupar el trono en los dos reinos, lo que originó una breve crisis entre ambos. Fue hasta 1388 que la nobleza noruega escogió a Margrete como reina soberana en reconocimiento a su regencia, así que ya sólo quedaba el trono de Suecia para completar la Unión. Éste había sido usurpado desde 1363 por Alberto III duque de Mecklemburgo, un ducado perteneciente al Sacro Imperio Romano Germánico, quién al tener lazos consanguíneos con la monarquía sueca sintió que le correspondía la corona. Apoyado por una breve rebelión de la nobleza contra los reyes Magnus y Håkon se hizo con el trono, y tuvo que sobrellevar una cruenta guerra civil ─organizada principalmente por el campesinado─ durante todo su “reinado” hasta que fue depuesto por Margrete y su gente cuando perdió la última batalla en las cercanías de Falköping (en Suecia, indudablemente), siendo hecho prisionero en 1389. Y hasta 1397 le fue concedido a Margrete el reinado de Suecia, firmando el tratado de la Unión en el Castillo de Kalmar…



    La coronación de la reina Margrete como reina de Suecia y la firma del documento de la Unión de los tres reinos eran el marco perfecto entre la nobleza para celebrar con una discreta fiesta; y por supuesto que Dinamarca, Noruega y Suecia se encontraban entre los distinguidos invitados acompañados de Finlandia e Islandia, sus jóvenes protegidos.



    ─ Tengo que felicitarte por la decoración, Suu, es tan bonita… ─le dijo Dinamarca a Suecia después de recorrer el salón de fiestas pasada la ceremonia de investidura real, admirando los adornos con los azules ojos brillando de la felicidad. Siempre había soñado con que llegaría ese momento en el que todos en Escandinavia vivirían más que unidos como buenos aliados.


    ─… mph… No creas que a mí me importaba esto pero Fin insistió en hacerlos… ─respondió el aludido con total sequedad sin dejar ver emoción alguna. Él pensaba que tarde o temprano volverían a enfrentarse en una guerra sin importarles los términos de mutua ayuda plasmados en la carta de la Unión, así que lo mejor era estar listo y no confiarse demasiado de los daneses.


    ─ Siempre he dicho que eres un buen chico, Fin… ─el danés se volvió al jovencito dándole unas palmaditas amistosas en lo alto de la cabeza.


    ─ Me da gusto que sea de su agrado, Ta – san ─comentó el mozo sonriendo grandemente ya que desde su personal punto de vista no podía haber nada malo en la Unión.


    ─… ¿y ustedes que opinan, Nor, Ais? ─fue la pregunta del despeinado rubio volviéndose a sus otros dos compañeros.



    Ambos hermanos habían preferido no opinar mirando a su alrededor sin mostrar emoción perceptible en su expresión, mientras Dinamarca continuaba sonriendo alegremente sin visible preocupación y Suecia mantenía el gesto inalterable.



    ─ Es bueno que Fin trabaje para Suve sin cobrar por ello… ─declaró el noruego al final disimulando un bostezo de desgana, ocasionándole al señalado una pequeña gota anime de desconcierto en lo alto de su cabeza.


    ─… ah, eso no es necesario, Noruu - kun, a mí me gusta trabajar con Suu – san… ─admitió en voz baja y su sonrisa se volvió entre tímida y apenada.


    ─… Pues yo creo que los colores están bien combinados… ─dijo por su parte el infante islandés encogiéndose un poco de hombros. Era raro verlo sin “Mr. Puffin” en su hombro pero, tratándose de un ave con un lenguaje tan prosaico, habían decidido no llevarlo para evitar un escándalo con la nobleza.


    ─ Muchas gracias, Aisu - kun, eso fue muy amable… ─lo que hizo que Finlandia se sintiera complacido por la apreciación a su arte.


    ─… aunque siempre se puede mejorar… ─puntualizó Islandia con algo de indolencia antes de mirarlo de forma serena como si no hubiera dicho nada malo.


    ─… eto… supongo que tienes razón, Aisu - kun… ─y el pobre finlandés sólo atinó a soltar una risita baja y avergonzada enrojeciendo un poco de las orejas.


    ─ Bien, amigos, creo que al menos estamos de acuerdo en una cosa… ─intervino el danés tras una leve pausa atrayendo la atención de los demás─. ¡Hay que brindar por esto! ─exclamó jubilosamente soltando una risotada y, haciendo una seña con la mano, llamó a alguien de la servidumbre para hacerle una petición─. Kom nu, vi har brug for nogle øl her!


    ─ Enseguida, Denmāku - san, estamos para servirle… ─el cual le dedicó una respetuosa reverencia y prontamente fue a cumplir el encargo.


    ─… ─Noruega y Suecia miraron a Dinamarca con imperceptible antipatía pensando en lo que se avecinaba cuando el alcohol se le hubiera subido a la cabeza.


    ─… Ta – san… Aisu - kun y yo no bebemos cerveza… ─y como aún no había alcanzado la mayoría de edad Finlandia externó su aflicción con consternación incluyendo también al más pequeño del grupo.


    ─ No tienes que preocuparte por eso, Fin, que yo me tomaré las cervezas de ustedes ─le dijo el danés sin nada de vergüenza guiñándole un ojo cómplice.


    ─… ah… que… bien… ─dijo el finlandés con la boca levemente abierta de aturdimiento.


    ─… lo cual es conveniente para ti, ¿verdad, Anko? ─musitó Noruega con algo de desinterés encogiendo los hombros con resignación. Al final del día quien cargaría con un danés briago tendría que ser él.


    ─… a mí no me molesta… ─comentó el chiquillo islandés en voz baja encogiéndose también de hombros.


    ─… las cervezas que no se tome Fin las beberé yo… ─interrumpió Suecia con total frialdad atrayendo al muchachito a su lado con abrazo por los hombros, en tanto miraba al danés con aire retador. Eso le originó al pobre jovencito un rubor más pronunciado mientras el despeinado rubio soltó otra risotada sin prestar demasiada atención a la escena.


    ─ Vaya, Suu, ¿así que quieres competir para ver quién bebe más cerveza? ─dijo regodeándose, correspondiendo la mirada.


    ─ Si es necesario hacerlo tendré que hacerlo… ─respondió el sueco sin mostrarse acobardado, liberando al finlandés de su apretón.


    ─… y aquí vamos de nuevo… ─musitó Noruega con su voz más baja poniendo los ojos momentáneamente en blanco. Cuando a esos dos les daba por medir sus fuerzas no había poder humano que los detuviera.


    ─… este… Ta – san… Suu – san… ─Finlandia parecía muy consternado al ver a sus mayores lanzarse chispas por los ojos, en tanto a Islandia no se veía demasiado preocupado por la situación que incluso soltó un minúsculo bostezo.


    ─… chicos, es mejor que vayan a jugar un poco por el castillo pues esto va para largo… ─les indicó el noruego hablándoles en voz baja y tranquilizadora recobrando la expresión de ecuanimidad.


    ─… creo que tiene razón, Noruu - kun… vamos, Aisu - kun… ─admitió el finlandés y prontamente se fue llevándose con él al más pequeño, el cual se despidió de su hermano con un movimiento de la mano sin mudar el gesto de aburrimiento. Afortunadamente Dinamarca y Suecia estaban tan ocupados desafiándose con la mirada que no se dieron por enterados.



    Al final del día la competencia se prolongó cuando ambos, estando ya bastante beodos y hablando hasta por los codos (a Suecia se le suelta la lengua cuando bebe en exceso), dieron una exhibición de baile junto con la reina Magrete, felicitándola y alabándola por ser la más excelente reina en el mundo, con lo que recibieron los aplausos de toda la noble concurrencia y las miradas de admiración de varias damas. Y Noruega… sólo suspiró con abatimiento cuando Dinamarca declaró su triunfo antes de caer al suelo soltándose a roncar, ya que le ganó a Suecia por muy poco porque éste se desplomó primeramente sobre el trono cuan largo es.







    Nota: Bueno, el principio de la Unión no fue fácil pero al menos lograron ponerse de acuerdo por sobre sus diferencias al nombrar a la reina Margrete como soberana de los tres reinos y aceptar firmar el acuerdo. Diferencias que se harían más pronunciadas y que nunca llegaron a resolverse por varios factores: el dominio que quería mantener la nobleza y realeza de Dinamarca y que mantuvo de facto por sobre los otros dos reinos, incluso sin tomarles en cuenta en varias decisiones; de ahí la desconfianza de los suecos y la presión que siempre ejercieron en separarse incluso antes de la muerte de Margrete, con mucha más razón después de acaecida; la nobleza noruega que tampoco confiaba en los daneses, pero que sin embargo consintieron en mantenerse unidos aunque eso les haya costado algunos de sus dominios territoriales, dígase Islandia, Groenlandia ─sí, buscando la historia me enteré que primero fue dominio noruego antes que Dinamarca lo nombrara como suyo─, y las islas Feroe ─un conjunto de pequeñas islas entre Islandia y la Gran Bretaña. Consulten las notas históricas siguientes y la Wikipedia para mayor información.


    Listo, mi estimada Fushimi Natsu y lectores que siguen está loca historia con algunos detalles exagerados… y claro, ¡la cerveza no puede faltar!


    Suecia y Noruega no pueden ser más abiertos como el locuaz de Dinamarca, pero sus personalidades se complementan muy bien… ☺; al menos el noruego se mantiene y mantuvo con el danés porque de alguna u otra manera alguien tenía que soportarlo, ayudarlo y ponerlo en su lugar de vez en cuando… ☺. El pobre Finlandia acosado desde tiempos inmemoriales ─por ahí vi un meme que lo identifica como el primer caso afectado por el síndrome de Estocolmo… ☺, muy bueno─, y, para su fortuna, no me gusta el yaoi que si no quien sabe que podría hacerle Suecia abusando un poco de su juventud… ☺☺☺. Islandia en su papel, tan pequeño pero avispado, con ese porte que lo caracteriza diciendo también lo que piensa, aunque creo que es más sutil que su hermano. Para el próximo capítulo tendremos la intervención de otros involucrados con la Unión de Kalmar, más enemigos que amigos, y no se centrará en los Nórdicos por el momento. Saludos y no se desesperen.
     
    Última edición: 1 Diciembre 2017
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    InunoTaisho

    InunoTaisho 犬の大将 Comentarista destacado ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria; dónde está tu aguijón? Сhrystos rozhdayetsya, God jul!

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    Y como de costumbre las acostumbradas notas históricas, ustedes perdonen la redundancia... ☺

    Algunos de los nombres de los individuos históricos lo he escrito en su idioma original, ya sea danés, noruego o sueco.

    1. Por Unión de Kalmar (en danés, noruego y sueco: “Kalmarunionen”; en latín “Unio Calmariensis”) es el nombre con el que se conoce al Estado nórdico surgido a raíz de la fusión de las tres monarquías nórdicas (Noruega, Suecia y Dinamarca) en una misma persona, la reina Margarita (Margrete en danés) I de Dinamarca, reina de Noruega y Dinamarca en 1387, y designada como reina de Suecia en 1397. La Unión de Kalmar, de 1397 a 1523, llegó a abarcar en superficie un total de aproximadamente 3 000 000 km².

    Los reinos escandinavos intentaron en diversas ocasiones, a lo largo del siglo XIV, llegar a la unidad política mediante enlaces matrimoniales. La primera Unión se logró en 1319 entre noruegos y suecos. Más tarde los tres reinos formarían parte de la Unión con el casamiento de Margarita I de Dinamarca y Haakon (Håkon en noruego) VI Magnusson de Noruega y Suecia. De esta forma, se originó un gran reino nórdico que englobaba no sólo los actuales reinos que lo formaban, sino además sus territorios dependientes, como Groenlandia, Islandia, las Islas Feroe y otras pequeñas islas del Mar Norte ─entonces dependientes de Noruega─, y buena parte del territorio actual de Finlandia ─perteneciente a Suecia.

    La Unión no fue bastante continua pues hubo varias breves interrupciones. Legalmente, los países seguían siendo estados soberanos separados, pero con su política nacional y extranjera dirigida por un monarca común. Sin embargo, el reino nórdico no llegó a consolidarse debido al recelo de la aristocracia sueca hacia Dinamarca, que ejercía de potencia dominante dentro de la Unión. Tras varias revueltas de los suecos ─en 1444-1446, en 1464 y la definitiva revuelta de 1521─, la Unión como tal se disolvió en 1523 con la elección de Gustav Eriksson, apodado Gustav Vasa a partir del siglo XVII, como Gustav I, rey de Suecia. Dinamarca y Noruega, por su parte, permanecieron unidas hasta 1814.

    2. Un ímpetu principal para la formación del reino nórdico de Kalmar fue bloquear la expansión alemana (las ciudades estado y ducados pertenecientes al Sacro Imperio Romano Germánico que hoy forman parte de Alemania como tal) hacia el norte en la región del Báltico. La razón principal de su fracaso para sobrevivir fue la lucha perpetua entre el monarca en turno, que quería un fuerte estado unificado, y la nobleza sueca y danesa que no hizo lo suficiente para mantenerse unidos. Los intereses divergentes ─especialmente la insatisfacción de la nobleza sueca con el papel dominante jugado por Dinamarca y Holstein (uno de los tantos ducados alemanes que colindan con Dinamarca, y que influyeron mucho en ella y su política durante la Edad Media) ─, dieron lugar a un conflicto que obstaculizaría la unión en varios intervalos desde la década de 1430 hasta su ruptura definitiva en 1523.

    Noruega continuó formando parte del reino de Dinamarca - Noruega bajo la dinastía de Oldenborg (familia real quienes actualmente aún mantienen la corona danesa y también la noruega), durante casi tres siglos más hasta su disolución en 1814, a continuación del fin de las Guerras Napoleónicas y de una breve guerra contra Suecia por su alcanzar su verdadera independencia (tema que trataré en su momento pues es interesante, no desesperen).

    3. Desmembramiento de la Unión

    Posteriormente a varias batallas sostenidas entre partidarios suecos del separatismo y el ejército danés, fue el 6 de junio de 1523 cuando Gustavo Vasa es por fin elegido rey de Suecia por el Riksdag (parlamento) en Estocolmo, mientras al rey Christian II de Dinamarca, quien se nombraba a sí mismo como el monarca reconocido de la Unión, le sucedía su tío Fredrik I en el trono de Dinamarca, el 26 de marzo de ese mismo año.

    En este tiempo, Gustavo I de Suecia iniciaría los trámites para la separación definitiva del reino de Suecia de la Unión de Kalmar, mientras Dinamarca sufriría una guerra interna por la pretensión de Christian II de recuperar su trono.

    Es por tanto en este año en el cual se dinamita definitivamente el proyecto de la Unión de Kalmar y comienza una época sangrienta en Escandinavia, preludio de las guerras del Conde y la de los Siete Años (algo que podemos tocar también más adelante… con tantas guerras entre ellos, principalmente de Suecia y Dinamarca, ya no sé qué escribir pues no soy buena en ese tema de las batallas)

    4. Margarita Valdemarsdotter ─Margrete Valdemarsdatter en danés─ (Søborg, Dinamarca 1353 - Flensburgo, Holstein 28 de octubre de 1412), fue reina de Dinamarca y Noruega entre 1387 y 1412, y de Suecia de 1389 a 1412. Fue asimismo la fundadora del pacto de unión conocido como la Unión de Kalmar y la primera monarca que gobernó los tres reinos nórdicos, incluyendo Groenlandia, Islandia, las Islas Feroe y las Orcadas, entonces pertenecientes a Noruega, y Finlandia, que formaba parte de Suecia. Es una de las figuras más destacadas de toda la historia de los países nórdicos. Era hija del rey Valdemar IV de Dinamarca. Se casó en 1363 con el rey Haakon VI Magnusson de Noruega y Suecia. Madre de Olaf, rey de Dinamarca de 1376 a 1387, y de Noruega de 1380 a 1387.

    Margrete nació en 1353, como el sexto y menor hijo de Valdemar IV Atterdag. A los seis años de edad, en 1359, fue comprometido con el rey Haakon de Noruega, quien entonces tenía 18 años, el hijo más joven del rey sueco - noruego Magnus Smek. Como parte del acuerdo sobre el matrimonio se presume que firmó un tratado que el rey Valdemar para ayudar a Magnus en el asunto de su hijo mayor, Erik Magnusson, el cual había sido aclamado como rey de Suecia en 1356 adueñándose del sur del país. El matrimonio de Margrete era así parte de la lucha de poder nórdica. El propósito del matrimonio para el rey Valdemar era también conseguir a Skåne, provincia en territorio actual sueco disputada por ambos reinos, la cual había sido tenido que ser devuelta por a Suecia por Dinamarca en 1332. Según las crónicas contemporáneas, el contrato matrimonial contenía algunos arreglos el castillo de Helsingborg, pero eso no fue suficiente para que el rey Valdemar atacara nuevamente en junio y en poco tiempo había ocupado nuevamente Scania.

    Aun así el matrimonio se llevó a cabo cuando Margarita contaba con 10 años, por los que permaneció en Dinamarca hasta que llegó a una edad en la que podía considerarse como una mujer como tal para consumar el matrimonio. De esta unión nació un único hijo, Olaf, quien murió muy joven sin poder subir al trono ni en Dinamarca, ni en Noruega. Por lo tanto Margarita se vio posibilitada para ser coronada. (Los demás datos ya han sido narrados dentro del capítulo).

    Margarita, reina de Kalmar.

    Tras la firma del acta que constituyó la Unión de Kalmar, Margarita comenzó a gobernar sobre Escandinavia al estilo de otros gobernantes europeos, intentando imitar las políticas centralistas que se comenzaban a dar en otros estados. Esta situación produjo una paz entre los reinados de Escandinavia, muy acostumbrados a mantener luchas entre sí; lo cual permitió bajar el gasto militar de los monarcas al tiempo que seguían pudiendo desplegar una fuerza de tamaño considerable contra sus enemigos.

    Sin embargo también Margarita tuvo sus desaciertos, como el mantener negocios con la Orden Teutónica y la Orden de los Livonios permitiéndoles que ocuparan algunos territorios del reino, vendiéndoles unos cuantos más o haciendo intercambios de territorios, como fue el caso de la isla de Gotland ─actualmente y en ese tiempo considerada como parte del reino de Suecia. Ella consiguió hacer un trato de compra a la Orden de los teutones y la isla pasó a engrosar los territorios daneses ya en el reinado de Erico de Pomerania, su sucesor, dato que a los suecos no les sentó muy bien.

    Y los extras que no pueden faltar cuando la ocasión lo amerita...

    5. Las danzas medievales son relativamente mal conocidas, habiendo dejado pocas trazas escritas. Si algunas crónicas de la época hablan de ellas, ninguna las describe, de modo que hoy en día es casi imposible saber cómo eran danzadas. A esta dificultad se añade el problema del desciframiento musical: la notación musical se hacía en esa época en un pentagrama de cuatro líneas (y no de 5 como hoy), lo que hace que la interpretación de las frases melódicas sean bastantes aleatorias.


    Las primeras descripciones detalladas de baile en Europa datan de 1450 en Italia, después del comienzo del Renacimiento. Sin embargo, se sabe que el baile fue popular en Europa durante la Edad Media, ya que es representado en pinturas y miniaturas, y se describe en los textos. Las formas de danza en la Edad Media incluían el carol (hoy coral, donde se cantaba y bailaba al compás de la música) y la estampie. El carol consiste en un círculo de bailarines cogidos de la mano, con los bailarines bailando mientras cantaban. Tanto el carol como la estampie son también formas musicales. La navideña carol (como forma musical) sobrevive hasta la época moderna en los llamados villancicos.

    Entre las danzas de las que se conserva el nombre hasta hoy, son de destacar:


    * Carol o coral.

    * Danza macabra (siglo XIII).

    * Estampie (siglo XIII).

    * Branle (siglo XIV).

    * Saltarello (siglo XIV).

    * Tresque (siglo XIV).

    * Baja danza (fin siglo XIV).

    * Tarantela (siglo XV)

    6. El síndrome de Estocolmo es una reacción psicológica en la que la víctima de un secuestro o retención en contra de su voluntad, desarrolla una relación de complicidad y un fuerte vínculo afectivo con su captor. Principalmente se debe a que malinterpretan la ausencia de violencia contra su persona como un acto de humanidad por parte del agresor. Las víctimas que experimentan el síndrome muestran regularmente dos tipos de reacción ante la situación: por una parte, tienen sentimientos positivos hacia sus secuestradores; mientras que, por otra parte, muestran miedo e ira contra las autoridades policiales o quienes se encuentren en contra de sus captores. A la vez, los propios secuestradores muestran sentimientos positivos hacia los rehenes.

    El 23 de agosto de 1973, Jan Erik Olsson intentó asaltar el Banco de Crédito de Estocolmo, en Suecia. Tras verse acorralado tomó de rehenes a cuatro empleados del banco, tres mujeres y un hombre. A pesar de las amenazas contra su vida, incluso cuando fueron obligados a ponerse de pie con sogas alrededor de sus cuellos, los rehenes terminaron protegiendo al raptor para evitar que fueran atacados por la policía de Estocolmo.


    Tardaré en actualizar para acomodar la información histórica en algún momento chusco con nuestros hilarantes personajes de este anime, así que gracias por su paciencia mis amores... ☺♥
     
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    Fushimi Natsu

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    Hola, mi muy querida Inuno C':

    Muy lindo e informativo capítulo. Pese a la poca acción que hubo, me gustó cómo ambientaste el inicio de la unión con la buena princesa Margrete y cómo resumiste la razón de su coronación. La verdad que fue un poco triste su historia, siendo prometida a tan corta edad por el bien de su nación ='C Pero creo que lo peor fue la perdida de todos sus familiares mientras tuvo que ser ella quien se hiciera cargo de todos. Pobrecita...

    Ver a los Nórdicos juntos en una fiesta es genial y cuando crees que nada podría sorprenderte... ¡Tienes a Suecia y Dinamarca haciendo el idiota borracho! :XD::XD: ¿Y eso de que el alcohol hace hablar al sueco? En realidad no puedo terminar de imaginármelo, se me hace demasiado surrealista, pero igual me causa una gracia :$:

    Estoy impaciente por ver la reacción de los demás países y, mucho más, por quienes más harán su aparición :') Tampoco sé si sentirme contenta porque Letonia tendrá su pequeño papel o no, aunque sí espero que vuelva a salir Polonia. Este chico es tan divertido y extravagante, me encanta el contraste que forma con Lituania C':

    Bien, creo que ya no tenía más para decir. Estaré esperando por la continuación. Bye~ n3n
     
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    InunoTaisho

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    Voy andando con Polonia y los Bálticos, mi querida Fushimi Natsu , aunque todavía no hallo como meter a Letonia en la trama... ☺☺☺. Como sea, veremos intriga, traición y suspenso en la siguiente entrega ─o al menos eso intento hacer... ☺─, como una manera en que la Liga Hanseática, liderada por Prusia y Austria, busca contrarrestar la influencia de la Unión de Kalmar en el Mar Báltico, con la participación de otros que ni te imaginas... ☺☺☺.

    Ténganme paciencia, mis amores!
     
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    InunoTaisho

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    Título:
    Fanfic - (Long fic) Unión de Kalmar.
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Comedia
    Total de capítulos:
    10
     
    Palabras:
    4277
    Unión de Kalmar (8).




    Previamente… ─ Bien, amigos, creo que al menos estamos de acuerdo en una cosa… ─intervino el danés tras una leve pausa atrayendo la atención de los demás nórdicos─. ¡Hay que brindar por esto! ─exclamó jubilosamente soltando una risotada y, haciendo una seña con la mano, llamó a alguien de la servidumbre para hacerle una petición─. Kom nu, vi har brug for nogle øl her!


    [​IMG]



    Norte de Europa en el siglo XV…



    A las ciudades - estado y ducados pertenecientes a la Liga Hanseática, la mayoría de ellas costeras en el Mar Báltico y con estrechos lazos con el Sacro Imperio Romano Germánico, no les había caído muy bien el que los tres reinos escandinavos se aliaran bajo el término de “Unión de Kalmar” porque ello significaba que podrían dificultar y/o restringir el libre comercio en la rica región. Anteriormente la Liga le había declarado la guerra al rey Valdemar IV de Dinamarca (y de hecho también batallaron contra Noruega a la cual habían impuesto sus condiciones) obligándole a pagar cierta cantidad de dinero y a cederles varios terrenos de su reino para que la Orden Teutónica, su principal brazo armado, pudiera establecerse en dicho lugar como en ente independiente. Por ello los daneses no veían con buenos ojos a la Hanse ─su nombre abreviado en alemán─; no así los suecos, quienes incluso les habían apoyado en la escaramuza contra el rey Valdemar y aún estaban resentidos por el hecho de que la reina Magrete, su sucesora y primera reina de la Unión, había negociado el intercambio de la isla Gotland por otras comarcas para agrandar el territorio de Dinamarca.



    Algo tenía que hacer la Liga Hanseática al respecto, y lo conveniente era definir una estrategia para debilitar el peso de la Unión de Kalmar.



    En el centro de reunión de alguna ciudad “neutral” de la Hanse…



    ─… ¿Dónde demonios están todos? ─se quejó Austria con un tic en la ceja al comprobar que nadie más se había presentado puntualmente en la reunión.



    Aunque directamente Austria no tiene costa, como parte representante de Sacro Imperio Romano tenía gran influencia en varias ciudades de la Hanse. Prontamente detrás de él escuchó una voz que no tenía mucho de conocerse en el mundo europeo civilizado.



    ─ No tienes porqué enojarte así, Ōsutoria, pues yo llegué aquí primero que tú ─era el joven Inglaterra quien estaba presente en la sala y miraba al austriaco con un deje de reproche. Sus intereses en la Liga Hanseática eran poder entrar en competencia marítima por la diversidad de productos que se comercializaban en tan próspera región, puesto que no tenía ninguna relación costera con el Mar Báltico.


    ─ Bien, Igirisu, no olvides que sólo eres un invitado a esta reunión pero ello no te garantiza nada de lo que has pedido ─le recordó el moreno de manera cortante dándose sus aires al acomodarse el saco.



    El gesto del británico se torció un poco más e incluso murmuró algo en voz inaudible, pero consideró más adecuado guardarse su sentir pues indirectamente tenía que estar agradecido con él y Sacro Imperio Romano por mantener al impertinente de Francia ocupado en otras cosas, así lo dejaba en paz por el momento esperando por la oportunidad de dar un golpe maestro. Al siguiente segundo se presentó Prusia bebiendo un tarro de cerveza.



    ─ ¡Miren nada más que tenemos aquí… dos señoritos petulantes! ─dijo con su estridencia habitual para después soltar un disimulado eructo que escandalizó a Austria. Sin embargo no se tomó la molestia de disculparse y únicamente limpió la comisura de sus labios con un pañuelo.


    ─… oye… ─Inglaterra no estaba dispuesto a consentir un nuevo agravio así que le lanzó al prusiano una mirada de enfado.


    ─ Basta ya, Puroisen, déjate de idioteces sin sentido y dime dónde diablos están tus hermanos… ─intervino el austriaco levantando un poco más la voz para hacerse escuchar por su primo, exhalando humo por las orejas a modo de expresar su incomodidad. Eso convenció al señalado de que lo mejor era cooperar y tomarse las cosas con seriedad.


    ─ Estoy aquí en representación de Zakusen, Baierun-shū y Hessen* porque ellos llevaron a Shinsei Rōma a un pic nic por la región ─explicó en tono más formal mientras evitaba reírse del conmocionado gesto de su familiar por la noticia.


    ─… ¿qué se fueron de… pic nic?... ─y es que, indudablemente que el pobre al pobre austriaco casi le da un síncope ante tamaño descaro de los demás… ¿cómo se les ocurrió semejante cosa sin consultárselo?─… Und warum zum Teufel haben sie ein Picknick gemacht, ohne es mir zu sagen?! ─vociferó muy alto hasta quedarse momentáneamente sin voz por el esfuerzo, despeinando levemente al prusiano con su alarido.


    ─… y yo qué voy a saber si no me invitaron… ahí luego se los preguntas… ─dijo éste cerrando un poco los ojos para no recibir de lleno el grito, regodeándose internamente.


    ─ Creo que eso no importa por ahora… ─el enfurruñado Inglaterra se hizo oír también ahora que Austria se había callado─. ¿A qué hora vamos a empezar la reunión? ─cuestionó irritado.


    ─ Yo llegué cuando me dijeron que tenía que llegar, así que no tengo idea… ─Prusia se excusó con ese argumento encogiéndose un poco de hombros.


    ─… Veamos, sólo faltan Pōrando, Ritoania, Esutonia, Oranda… y Roshia ─Austria se recuperó y le dio un vistazo al orden del día para comprobar la asistencia.


    ─… ¿Roshia?... ¿ese también viene?... ─preguntó el inglés con desconfianza. Aunque todavía no lo conocía del todo ya había escuchado las historias que se contaban de él.


    ─… Bueno, quiérase o no la Novugorodo no kyōwakoku* lo ha nombrado como su representante y no podemos negarnos ya que el comercio allá es vital para las rutas hacia el Este ─externó el austriaco soltando un suspiro de pesadez en tanto acomodaba los documentos.


    ─ Cómo me cae mal ese tío tan pesado… ─rumió Prusia poniendo gesto enfurruñado. Indudablemente mantenía fresca en su memoria algunos malos recuerdos cuando fue a atacar la lejana estepa de oriente para darle una lección al pagano de Rusia para terminar cayendo en un lago congelado donde estuvo a punto de morir de hipotermia o, peor aún, ahorcado por el ruso.



    Un poco más tarde se presentó Holanda acompañado por un guardaespaldas a la orden de España, quien por tenerlo a su cuidado lo consideraba todavía muy joven para que anduviera solo por el mundo, algo que al holandés no le hacía mucha gracia pero que toleraba por el momento. Y diez minutos después hicieron su aparición Polonia junto con los Bálticos.



    ─… ¿En serio empezaron la reunión sin mí? ─dijo el polaco con voz algo chillona al ver a todos los ahí reunidos.


    ─ Es que se nos hizo tarde porque nos entretuvimos demasiado comprando baratijas en el mercado de la ciudad, Pōrando… ─observó Lituania en voz baja y gesto cohibido puesto que los demás les lanzaban miradas de reprobación, especialmente Inglaterra y Austria.


    ─ No son baratijas las que compramos, Liet, pues necesito estos botones para que hagan juego con mi banda de guerra… ─señaló el rubio de verdes ojos mirando a su compañero con presunción al tiempo que casi le restregaba los dichosos botones en la cara sin preocuparse por nada más.


    ─… Oigan… creo que lo mejor es presentarnos… ─dijo Estonia más que avergonzado porque el inglés y el austriaco ya arrojaban humo por las orejas.


    ─ ¡Menos mal que no soy el último! ─justo detrás de ellos hizo su aparición el joven Rusia sonriéndoles abiertamente con su mejor gesto infantil. A pesar que todavía no alcanzaba su pleno desarrollo ya era bastante alto comparado con los demás.


    ─ ¡Es Roshia! ─Lituania y Estonia huyeron nada más escucharlo, escondiéndose con prontitud bajo la mesa. Y Polonia lo quedó viendo fieramente sin mostrase acobardado.


    ─ ¡Qué hay, Pōrando! ─pero el ruso le saludó desfachatadamente dándole una amistosa palmada en el hombro como si fueran grandes amigos─. Espero que todas las cosas por tu casa se encuentren bien ─añadió un poco más burlón deseándole internamente lo peor de lo peor.



    El polaco pensaba decirle unas cuantas frescas en su idioma más la autoritaria voz de Austria les llamó la atención.



    ─ ¡¡Basta ya de presentaciones que quitan el tiempo y comencemos la reunión de una maldita vez!!



    Ya con los ánimos más tranquilos decidieron poner manos a la obra en el motivo principal de la reunión.



    ─ Bien ─dijo Austria parsimoniosamente tras aclararse la garganta con disimulo acomodándose el pañuelo con elegancia, dándose su aires de importancia por ser el representante mayoritario de la Hanse─, entonces escucharemos las propuestas sobre lo que tenemos que hacer con respecto a la Unión de Kalmar y el sedicioso de Denmāku ─puntualizó ajustándose las gafas.


    ─ Pues yo opino que le cortemos la cabeza, damos su cuerpo a las aves de rapiña y asunto arreglado… ─argumentó Prusia con una sonrisita burlona de suficiencia y los demás voltearon a verle con leve extrañeza─. ¿Qué, acaso no es una buena idea? ─dijo sin ningún pudor.


    ─ Por favor, Puroisen, eso es algo que harían los bárbaros paganos… ─expresó su primo a modo de reproche─. Mira que ni Ritoania ni Esutonia pensaron en semejante cosa y eso ya es decir mucho ─añadió señalando con prontitud a los aludidos, y éstos enrojecieron de las orejas bastante abochornados. Ciertamente no tenía mucho tiempo que el cristianismo había sido adoptado en varias de sus regiones debido a los constantes ataques de la Orden Teutónica y otras similares, así que prefirieron optar por un poco de paz para esos días.


    ─ Óigame no, está bien que estos dos son algo brutos pero nadie aquí es más bruto que Roshia el maldito… ─Polonia defendería la integridad de sus amigos – subordinados a capa y espada, haciendo la puntual observación en tono agudo y levemente ofendido. Eso les ocasionó un rubor más intenso a ambos Bálticos.


    ─… eto… Pōrando, mejor déjalo así, ¿quieres?... ─le dijo Lituania tomándole por el hombro, sonriendo tontamente con una gota anime en la frente.


    ─ No tienes nada que agradecerme, Liet, ya sabes que te estimo de todo corazón… ─resaltó el polaco dedicándole una amistosa sonrisa levemente tierna.


    ─ Yo siempre he dicho que eres muy simpático, Pōrando, por eso te quiero como mi amigo… ─y el ruso, por su parte, le dio otra palmadita en el hombro contrario ya que estaba sentado cerca de él, sonriéndole de igual manera con su mejor gesto de niño bueno.


    ─ ¿Acaso quieres pelear? ─respondió el de verdes pupilas un tanto retador.


    ─ En serio… cálmense que no estamos aquí para discutir entre nosotros… ─Austria se había dado un suave manotazo en la frente cuando Polonia le interrumpió, así que volvió a elevar la voz por sobre el escándalo expulsando un aura oscurecida de enfado para darles a entender que su paciencia se estaba agotando.


    ─ Ōsutoria tiene razón… ─dijo Inglaterra mostrando también su molestia al hablar en tono seco─. Lo que es necesario hacer es un plan bien diseñado para contrarrestar a la Unión de Kalmar ─detalló.



    Nuevamente reinó la calma para que pudieran pensar en el asunto…



    ─ Díganme una cosa, ¿realmente los tres reinos escandinavos están fuertemente unidos más allá del compromiso de la Unión? ─sacando a relucir su olfato para los negocios Holanda hizo la pregunta con algo de interés.


    ─… Bueno, ahora que lo mencionas… ─respondió Austria un poco asombrado puesto que el holandés no parecía particularmente brillante, y eso por vivir bajo la tutela del despistado España.


    ─… ¡Jah!, si no mal recuerdo ese Denmāku y el tal Suu~ēden han tenido sus desavenencias en muchas ocasiones… ─intervino Prusia en tono pensativo al hacer memoria de algunos sucesos pasados─. De hecho puedo suponer, sin temor a equivocarme, que Suu~ēden no ha de estar nada contento con Denmāku por el incidente de la isla Gotland ─agregó soltando una risita baja al sospechar hacia donde se dirigía la observación del neerlandés.


    ─… Eso es cierto, no sé cómo pude pasarlo por alto… ─murmuró el austriaco revisando algunos de los documentos en poder de la Hanse.



    Ciertamente la ciudad de Visby, ubicada estratégicamente en la isla de Gotland cercana al reino de Suecia, se había distinguido por ser un importante centro comercial de la Liga, lo cual provocó que fuera atacada por el rey danés Valdemar IV haciendo entrar a casi toda la Hanse en la disputa con el fin de salvaguardar sus intereses comerciales, utilizando para ello los servicios de la Orden Teutónica y de una fracción considerable de los ejércitos del Sacro Imperio Romano. Ahora, con la reina Magrete como monarca de la Unión, las cosas parecían tomar otro cauce al cederle a la Liga unos terrenos ganados a los lituanos a cambio de la isla de Gotland para Dinamarca, si bien eso no significaba que podían bajar la guardia. Pero lo más importante era que, en esa negociación en especial, la reina no había considerado el parecer de la nobleza sueca.



    ─ ¿Qué es lo que propones hacer, Oranda? ─fue el cuestionamiento de Inglaterra en voz alta y entonación seria dudando un poco del buen juicio de su interlocutor.


    ─ Creo que podemos tomar ventaja de sus desavenencias si conseguimos enemistarlos otra vez… ─respondió el aludido empleando el tono circunspecto de hombre de negocios que busca arruinar a la competencia de la mejor manera─. Así se centrarán más en resolver sus diferencias dejándonos libre la ruta del Báltico ─señaló.


    ─ Pero si se desata una guerra entre ellos es posible que nos cierren el acceso al Báltico ─mencionó Austria de modo puntual señalando en el mapa donde se ubicaba la entrada al disputado mar… demasiado cerca del territorio de Dinamarca y Suecia.


    ─ Emplearemos rutas terrestres donde sea necesario hacerlo; y si todas las ciudades de la Liga cooperan desinteresadamente no habrá pérdidas considerables de mercancía ─subrayó el holandés sin cambiar el gesto serio y el tono decidido de voz. Ya llegaría su hora de imponerse en las rutas comerciales por sobre los demás rivales, así que por ahora no tenía de otra más que apoyarles en resolver sus problemas para obtener beneficios a largo plazo.


    ─ Eso suena razonable… ─manifestó el inglés a su vez mostrándose de acuerdo con el plan. De todos modos no tenía la libertad de navegar dentro del Báltico debido a los excesivos impuestos cobrados a su flota por indicaciones del gobierno de la Unión, así que por él no había ningún problema con la resolución.



    Los de la costa Este les escucharon con atención hasta que Rusia cuestionó con su voz más dulce e infantil:



    ─ ¿Y quién va a ir a buscar a Suu~ēden para ponerlo de nuestro lado?



    Los demás le miraron y después se miraron entre ellos de forma interrogante. Esa era la pregunta del millón.



    ─… Ejem… ejem… ejem… ¿algún voluntario?... ─interrogó Austria con gravedad tras unos segundos, aclarándose la garganta una vez más con discreción.


    ─… Que sea alguien muy cercano a ellos y que los conozca bien… ─sugirió Prusia para librarse del compromiso de forma inmediata, volviendo la vista al ruso─… como por ejemplo tú, Roshia ─indicó.


    ─ Estás en un error, Puroisen, pues yo sólo quiero que Finrando sea mi amigo para que vivamos juntos en mi casa como uno solo y así pueda hacerme más grande en un futuro; por eso no creo que Suu~ēden quiera recibirme de cualquier forma en su casa… ─dijo éste muy sonriente con su vocecita infantil en tanto movía la cabeza suavemente de un lado a otro a manera de negarse─… Pero tal vez Ritoania sí pueda hacerlo, ¿a qué sí? ─añadió sin vergüenza mirando con prontitud hacia el apenado lituano.


    ─… Aahh… de verdad no… ─tartamudeó el señalado sintiéndose cohibido de que todos le miraran.


    ─ Claro que Liet no hará algo tan peligroso, para eso mejor que vaya Esutonia… ─intervino Polonia un tanto indignado por semejante propuesta del ruso, ¿pues quién se creía que era para decidir por ellos?


    ─ ¿Eehh? ─y el pobre estonio casi se cae de la silla por verse involucrado en la situación.


    ─… eto… oye, Pōrando, yo creo que… ─Lituania trató de evitarle la pena a su compañero volviendo a tomar al polaco por un hombro para hacerle entrar en razón.


    ─… no hay de qué preocuparte, Liet, pues Esutonia es un hombre muy valiente que arriesgará su vida por nuestra noble causa ─y éste se volvió a verle con un leve aire de diversión dibujado en sus verdes pupilas, externando su total confianza─. Además él conoce muy bien a Finrando así que no tendrá problemas en acercarse a ese Suu~ēden, ¿verdad? ─agregó dirigiéndose ahora a su otro acompañante.


    ─… Aahh… claro, claro… no hay ningún problema… ─bueno, ante esa muestra de fe hacia su persona Estonia no podía negarse en absoluto.



    Tomada la decisión sólo haría falta encontrar el momento oportuno para “atacar”, así que Estonia se haría cargo de visitar discretamente a Finlandia para tantear el terreno.



    Un día del lejano 1433…



    ─… Espero tener suerte hoy… ─masculló Estonia asomándose entre unos arbustos situados cerca de la casa de Finlandia.



    Desde que el finlandés se mudó a vivir con el sueco pasaba muy pocas veces por su propia casa, aunque no la había dejado realmente abandonada pues de vez en cuando disponía de un espacio en su agenda para ir a hacer limpieza. Sólo que, al no tener un día específico para presentarse por allí, le significó al estonio tener que esperar por mucho tiempo soportando un poco el frío invierno y las lluvias de primavera. Pero su paciencia dio frutos al ver llegar al finlandés montado en un caballo, y para su buena suerte venía solo.



    ─… menos mal… ─suspiró aliviado antes de enderezarse y prontamente salió de su escondite para presentarse de manera “casual” delante de su amigo─. ¡Hola, Finrando!, pasaba por aquí y decidí venir a saludarte pues hace mucho que no nos vemos… ¿cómo anda todo por la Unión? ─le dijo alegremente con una sonrisa sincera porque en realidad le tenía aprecio.


    ─… Ah, Esutonia, es bueno saber que aún sigues por aquí… en la Unión estamos bastante bien, gracias por preguntar ─respondió el finlandés también con una sonrisa de felicidad al comprobar que su amigo se encontraba de una pieza a pesar de las inclemencias mundiales─. ¿Y cómo están Ritoania, Ratobia y Porando? ─preguntó a su vez de forma educada.


    ─ Por el momento estamos bastante tranquilos gracias a que el comercio en el Báltico va prosperando… con decirte que hasta Roshia nos ha dejado en paz ─fue el comentario del señalado empleando un tono complaciente.


    ─ Eso me da mucho gusto ─observó Finlandia más que feliz. Él siempre ha pensado que el ruso solamente quiere hacerlos sus amigos para quedarse con todo lo que les pertenece, por eso es que prefiere mantener la distancia.


    ─… Este… por cierto, Finrando, me enteré por ahí que los de la Liga Hanseática intentarán convencer al rey Erik* para firmar un nuevo tratado de paz, por lo que tal vez hagan nuevos negocios con algunas propiedades del señor Suu… ─bien, era la hora de lanzar el “anzuelo” estudiado en el libreto preparado en la reunión de la Hanse para la ocasión.



    La verdad sea dicha Estonia no se sentía muy contento por mentirle un poco a su amigo, aunque el hecho de que el rey Erik no estaba siendo tan buen monarca de la Unión como lo había sido la reina Magrete era más que notorio; inclusive la nobleza danesa no tenía una buena opinión de su gobierno lo cual favorecía indirectamente a la causa de la Liga Hanseática.



    ─… ¿es cierto eso que dices, Esutonia? ─y claro, al joven finlandés no le gustaba mucho recibir ese tipo de noticias cuando se trataba de asuntos que ponían en peligro la Unión. Puesto que conocía lo suficientemente bien el humor de Suecia cuando se metían con lo que él consideraba como suyo, especialmente en lo referente a Dinamarca, eso podría derivar en un conflicto.


    ─… eso escuché de Porando… tú sabes cómo son los negocios en el Báltico y con el Sacro Imperio Romano, así que él anda metido en estas cosas y… pues eso le contó a Ritoania y… y Ritoania se lo contó a Ratobia y… y bueno, yo sólo lo escuché de lejos… ─dijo el estonio forzando una sonrisa tonta.


    ─… Espero que sólo sea un rumor… ─suspiró Finlandia con algo de pesar.



    Durante unos días Finlandia trató de enmascarar sus preocupaciones pero Suecia se dio cuenta de que algo raro le estaba ocurriendo a su protegido, así que una tarde, cuando se encontraban en su estudio privado lejos de la algarabía indiscreta de Dinamarca, se dispuso a abordar el tema de forma sutil.



    ─… No te vayas, Fin… ya va siendo hora que me digas lo que ocultas porque de todos modos me enteraré de algún modo… ─le dijo secamente antes de permitirle abandonar la estancia donde revisaba algunos informes cuando el chico se presentó llevándole la acostumbrada cerveza. La intensidad de su mirada aguamarina a través de las gafas podía congelar a cualquiera.


    ─… aahh… eto… de verdad no es nada, Suu – san… en serio no me pasa nada… ─respondió el pobre visiblemente abochornado con ganas de salir corriendo, ya que no esperaba que el sueco se levantara de su asiento para acercársele muy decidido.


    ─ Se trata del idiota de Denmāku, ¿o me equivoco? ─mencionó éste sin mostrar emoción y sin dejar de verlo fijamente.


    ─… ¿eh?... ¿por qué supone que tiene algo que ver con Ta – san, Suu – san? ─contestó el finlandés algo sorprendido de que su protector llegara a suponer la verdad de forma tan rápida, tratando de disimular con una sonrisita tonta y asustadiza.


    ─… He recibido informes de mi gente sobre la forma en que los administradores nombrados por el rey Erik han estado portándose con ellos… ─se explicó Suecia pausadamente sin variar el gesto neutro, desviando un poco la vista para contemplar el paisaje por el ventanal─. King Erik har gynnat danarna ... ─comentó al final en su idioma.


    ─… y… Suu – san, ¿qué piensa hacer?... ─le interrogó Finlandia ya sin ocultar su preocupación por lo que se avecinaba.


    ─… Ya he mandado una delegación a Köpenhamn para hablar con el rey Erik y hacerle entrar en razón, así que no deberías preocuparte más por eso… ─dijo el alto rubio minimizando ya el asunto al regresar a su asiento para continuar con su labor.


    ─ Menos mal… muchas gracias, Suu – san ─el jovencito soltó un suspiro de alivio ante eso dedicándole una reverencia. La verdad sea dicha no le gustaría que sus mayores se pelearan por algo tan insignificante.


    ─… aunque si no obtenemos una contestación favorable tendremos que tomar otras medidas… ─mas Suecia terminó su dicho con estas “confortadoras” palabras sin siquiera cambiar el tono monocorde de voz ni volver a verlo otra vez.


    ─… Aahh… eso me… parece razonable… ─dijo el pobre Finlandia con una sonrisita tonta y una gota anime en la sien. No exactamente lo que esperaba pero al menos había una posibilidad para no entrar en guerra.



    Pero… ¿qué sucedería en caso de no obtener la respuesta que querían? Esperen por el siguiente capítulo.






    Notas: Menos mal qué no tardé mucho!... ☺, gracias Fushimi Natsu y lectores de esta trama tan discontinúa por su paciencia.

    Copenhague ─Köpenhamn en sueco─ es la capital y la ciudad más poblada de Dinamarca. Copenhague se convirtió en la capital de Dinamarca a principios del siglo XV, y el rey Erico de Pomerania (Erik en danés, sueco y noruego), segundo monarca de la Unión, siempre tuvo en mayor estima al reino de Dinamarca por sobre los reinos de Suecia y Noruega (consulten las notas anexas para mayor información).


    Zakusen, Baierun-shū y Hessen son los nombres en la pronunciación japonesa de los otros hermanos de Alemania y Prusia: Sajonia, Baviera y Hesse respectivamente. En el manga y en el web cómic han salido esporádicamente pero en el anime no los he visto directamente, aunque si fueron sutilmente retratados en los cortos de Chibi Italia cuando Austria discutía con ellos sobre la suerte de Shinsei Rōma en la guerra.

    Con esa actitud entre fría, dura e indiferente Suecia espanta a cualquiera, en serio que sí… ☺. Pobre Finlandia, teniendo que vivir así. Lo bueno es que aprendió a soportarlo porque ambos se estiman, e imagino que el finlandés ha actuado de mediador entre el danés y el sueco en más de una ocasión.

    ¿Y qué tal la reunión de la Liga Hanseática?, bueno, los países siempre sacan a relucir sus diferencias en las reuniones más importantes, una costumbre que se mantiene hoy en día… ☺. Claro que la Liga Hanseática no era un país ni un reino como tal, sino un conglomerado de ciudades que se unieron bajo el estigma de sus intereses comerciales, muchas de ellas ubicadas en las costas bálticas de lo que hoy es Alemania como parte del Sacro Imperio Romano Germánico, en Polonia, Lituania, Rusia, inclusive Noruega y Suecia (para disgusto de Dinamarca); y también algunas ciudades de aquellos que en algunos años dominarían el comercio marítimo mundial con el descubrimiento de América y la ampliación de las rutas comerciales hasta África y Asia, como Holanda e Inglaterra.

    Desgraciadamente así se presentó la historia porque si hubiera sido de otra manera lo más probable es que la Unión de Kalmar seguiría hasta nuestros días ─al menos eso creo yo… ☺. Pero la naturaleza humana siempre quiere sobresalir por encima de los demás y eso conllevó a pronunciar más las desavenencias entre daneses y suecos, obviamente aprovechado por la competencia de la Liga Hanseática. En la siguiente entrega trataré de reflejar otra batalla (una más) entre suecos y daneses por la supremacía en la Unión. Hasta entonces espero sigan sonriendo.
     
    Última edición: 1 Diciembre 2017
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  11.  
    InunoTaisho

    InunoTaisho 犬の大将 Comentarista destacado ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria; dónde está tu aguijón? Сhrystos rozhdayetsya, God jul!

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    Empezamos con nuestra dosis de notas históricas para hoy... ☺


    1. Para recordar, algunos datos más de la Liga Hanseática (en alemán, Hanse; en sueco, hansa; en neerlandés, hanze):

    Fue una federación comercial y defensiva de ciudades del norte de lo que hoy es Alemania, y de comunidades de comerciantes alemanes en los Países Bajos, Suecia, Polonia y Rusia, así como regiones que ahora se encuentran en las repúblicas bálticas y Polonia. La “lingua” franca usada a lo largo de toda la Liga Hanseática fue el bajo alemán medio. Tenía su sede en Lübeck. Su objetivo, como mencionamos arriba, fue la seguridad del cruce y la representación de intereses económicos comunes, especialmente en las regiones del exterior a ellas. La Liga Hanseática fue un factor importante no solo en el campo económico europeo, sino también en el político y cultural. Esta asociación acuerda bastantes tratados comerciales, crea nuevos centros de comercio y civilización, contribuye al desarrollo agrícola y de las artes menores, favorece la construcción de canales y carreteras, erige murallas en las ciudades, financia la construcción de catedrales, de ayuntamientos y lugares de reunión de gremios como expresiones de orgullo ciudadano. Incluso puede declarar la guerra.

    Como vemos la liga fue creada para proteger los intereses económicos y los privilegios diplomáticos de los gremios en sus ciudades y países afiliados, así como a lo largo de las rutas comerciales visitadas por los comerciantes pertenecientes a ella. Las ciudades hanseáticas tenían su propio sistema legal y proporcionaban sus propios ejércitos ─aunque también contrataban ejércitos ajenos como los de la Orden Teutónica, por ejemplo─ para protección mutua y ayuda. A pesar de esto la organización no era un estado, ni podría llamarse una confederación de ciudades-estados; sólo un número muy pequeño de las ciudades dentro de la liga gozaban de autonomía y libertades comparables a las de una ciudad imperial libre.

    Entre las ciudades hanseáticas había ciudades portuarias de las regiones costeras así como ciudades situadas a lo largo de importantes ríos del interior. A través del libre comercio y de una burguesía empresarial, muchas de estas ciudades lograron un alto nivel de prosperidad, algunas de las cuales siguen mostrando valiosas características culturales y arquitectónicas.

    Pero la desintegración de la Hansa empezará a finales del siglo XV y se acabara en 1669 definitivamente.

    Para mayores informes sobre la Liga Hanseática les recomiendo consultar...

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    2. Unos datos extras sobre Rusia y los hermanos de Alemania:

    La República de Nóvgorod ─en ruso, Новгоро́дская республика; transliteración, Novgoródskaya respúblika─ fue un extenso estado medieval que ocupaba territorios de la actual Rusia, desde el mar Báltico hasta los montes Urales, entre los siglos XII y XV. Su capital era la ciudad epónima de Nóvgorod (de ahí a que Rusia tuviera que estar presente en la reunión de la Liga aunque todavía no se consolidaba como un imperio bien hecho en su totalidad… ☺).

    El ducado de Sajonia ─en bajo alemán, Hartogdom Sassen, en alemán actual, Herzogtum Sachsen─ fue originariamente la región que poblaron los sajones a finales de la Alta Edad Media, cuando fueron sometidos por Carlomagno durante las guerras sajonas desde 772 e incorporado al Imperio carolingio, conocido ahora como la actual Francia, para el año 804. Por el tratado de Verdún de 843, Sajonia fue uno de los cinco ducados raíz alemanes de Francia Oriental (ahí como la ven gran parte del territorio alemán fue francés en el principio de su vida… ☺), que fue el antecedente del Reino germánico. Comprendía el territorio de los actuales estados federados de Baja Sajonia, Sajonia-Anhalt, Renania del Norte-Westfalia y parte de Schleswig-Holstein. Originalmente, el ducado de Sajonia comprendía las tierras del pueblo sajón en el noroeste de la actual Alemania.

    Sajonia ─en alemán: Freistaat Sachsen; en sorbio: Swobodny stat Sakska─ es uno de los 16 estados federados de Alemania. Sajonia lleva adicionalmente el término Estado Libre en su nombre, cuyas raíces históricas están en la República de Weimar. Está ubicado en el centro-este del país y limita por el norte con Brandeburgo, por el noroeste con Sajonia-Anhalt, con Turingia por el oeste y toca Baviera en el sur. Además, tiene una frontera, también en el sur, con la República Checa y por el este con Polonia. Ambas se encuentran abiertas desde diciembre de 2007 gracias al Acuerdo de Schengen. Su capital es Dresde.

    Por cierto que los sorbios o sorabos (en alto sorbio Serbja, en bajo sorbio Serby, en alemán Sorben, en latín Surbi, Surabi o Sorabi) son un pueblo eslavo occidental reconocido en Alemania como minoría nacional. La tierra de los sorbios son Alta y Baja Lusacia (Oberlausitz y Niederlausitz) en los estados federados de Sajonia y Brandeburgo.

    Baviera ─en alemán: Bayern─, oficialmente Estado Libre de Baviera (en alemán: Freistaat Bayern), es el mayor de los dieciséis estados federados que conforman la República de Alemania. Se encuentra situado en el sureste del país, y su capital y principal ciudad es Múnich.

    Hesse o Hessia ─en alemán: Hessen─ es otro de los dieciséis estados federados de Alemania. La capital del estado es Wiesbaden; la ciudad más poblada y una de las mayores de Alemania es Fráncfort del Meno.


    3. Algunos detalles sobre las desavenencias de Dinamarca con la liga Hanseática:

    Cuando la Liga Hanseática consolidó su poderío en 1358 crearon una fuerte preocupación para el rey Valdemar IV de Dinamarca, quien poco puede hacer para frenar su crecimiento. Fue entonces que en 1361 decide atacar la isla sueca de Gotland, concretamente la ciudad de Visby, a la cual odia porque ha oído decir que cantan canciones burlándose de él (pretexto tonto en mi opinión muy personal, pero mi opinión ya no cuenta mucho). El ejército danés invade Gotland derrotando a los habitantes de Visby causándoles la pérdida de 1.800 vidas, por lo que la ciudad se rinde. En un acto de exhibicionismo el rey Valdemar añade “Rey de Gotland” a su lista de títulos. Pero su acción contra Visby, un miembro de la Liga Hanseática, tendrá importantes consecuencias posteriores.

    En 1362 La Liga declara la guerra a Dinamarca en respuesta a la ocupación y saqueo de Visby, y los otros estados escandinavos con intereses en la Hansa, Suecia y Noruega, se unen a ella en contra de Valdemar. La Hansa envía una flota y un ejército para atacar las costas de Dinamarca capturando y saqueando Copenhague, su capital y ciudad más importante. Junto a los nobles rebeldes de Jutlandia (porque nunca faltan detractores), fuerzan al rey a exiliarse durante la Pascua de 1368. La firma de la paz de Stralsund ─una ciudad actualmente alemana─ el 24 de mayo de 1370, entre el rey Valdemar y la Hansa, señala el máximo apogeo de ésta ya que se le concede el monopolio del comercio báltico, otorgándoles también los castillos de Helsingborg, Malmö (Malmø en danés), Skanør (en sueco Skanör) y Falsterbo ─todos ellos en la provincia de Skåne, antes perteneciente al reino de Dinamarca y desde 1658 le corresponde definitivamente a Suecia─ en posesión por dieciséis años, y el derecho a la objeción ante cualquier cambio que pueda darse en la fe (recordemos que los pueblos escandinavos no eran en la práctica completamente católicos). Con ello se consagró la influencia de la Liga Hanseática en la política escandinava.

    4. Ahora hablemos del rey Erico de Pomerania, segundo rey de Kalmar.

    Erico de Pomerania (1382-1459) ─en danés, Erik af Pommern; en sueco y noruego, Erik av Pommern─, fue un noble descendiente de una dinastía alemana que fungió como rey de Dinamarca, Noruega y Suecia por medio de la Unión de Kalmar. Conocido como Erico III, fue rey de Noruega ─1412-1442─; como Erico VII, rey de Dinamarca ─1412-1439─, y bajo el nombre de Erico XIII, rey de Suecia en tres períodos intermitentes: 1412-1434, 1435-1436 y 1436-1439. Duque de Stolpe (Pomerania, su región natal) de 1449 a 1459.

    Él era hijo del duque Ladislao VII de Pomerania y de María de Mecklemburgo. Sobrino nieto de la reina Margarita de Dinamarca, Noruega y Suecia ya que su madre era hija de Ingeborg Valdemarsdotter, quien a su vez era hermana de la reina Margarita, de modo que Erico descendía de la familia real de Dinamarca. Por el lado paterno se emparentaba con las dinastías que habían gobernado en Noruega y Suecia antes de que lo hiciera Margarita. Su parentesco lo convirtió en el personaje idóneo para ser el sucesor al trono de Dinamarca, Noruega y Suecia. Se casó en 1406 con la princesa Felipa de Inglaterra y no tuvo hijos.

    En 1388 fue nombrado correy de Noruega, junto a su tía abuela la reina Margarita, y sucesor del trono de ese país. Fue elevado a monarca de Dinamarca y Suecia en 1396 y fue coronado rey de los tres reinos el 17 de junio de 1397 en la ciudad sueca de Kalmar. En el año de 1400 alcanzó la mayoría de edad y por lo tanto el derecho a gobernar, pero mientras Margarita vivió Erico sólo pudo ejercer algunos poderes en los asuntos del Estado. Erico heredó un gran poder al gobernar todos los países escandinavos. Como monarca de los tres reinos, Erico mostró una marcada preferencia hacia Dinamarca. En 1408, la isla de Gotland, tradicionalmente sueca, pasó a poder de Dinamarca.

    Emprendió guerras muy costosas que lo convirtieron en un rey impopular. De 1410 a 1435 intentó incorporar definitivamente el ducado de Schleswig-Holstein ─uno de los dieciséis estados alemanes actuales que de hecho se encuentra en la península de Jutlandia, la mayor parte perteneciente a territorio danés─ a la corona danesa mediante una guerra. La guerra dañó a la economía del país, y Erico no consiguió ningún territorio, sino que incluso sufrió pérdidas de algunas zonas que habían sido ganadas por Margarita. Aunque un veredicto imperial en 1424 lo reconoció como soberano de toda la península de Jutlandia, pero el condado de Holstein nunca lo aceptó.

    Se inmiscuyó en los asuntos de la Iglesia, designando a obispos frecuentemente incompetentes pero cercanos políticamente a él. También buscó hacer valer su derecho de elegir a su sucesor. Como él no tuvo hijos, pretendió imponer a su primo, el duque Bogislao de Pomerania, como su sucesor en el trono de la unión.

    Entre sus aciertos se cuenta el establecimiento en 1429 de las cuotas de peaje en el estrecho de Oresund, que le proporcionaron a Dinamarca un ingreso estable y que perdurarían hasta 1857. También logró que Copenhague pasara en forma definitiva a ser una posesión danesa en 1417, lo que derivaría posteriormente en la elección de esa ciudad como capital de Dinamarca.

    Buscó la supremacía naval de Dinamarca en el mar Báltico, lo que lo enfrentó a otras potencias navales, principalmente a la Liga Hanseática, con resultados adversos. Varios de sus desaciertos terminaron provocando su derrocamiento de las tres coronas reales.

    Los gobernadores de las provincias colocados por Erico en Noruega y Suecia ejercieron un gobierno opresor, que fue la punta de lanza que desencadenó la sublevación de Engelbrekt Engelbrektsson en Suecia (1434), apoyado por campesinos y mineros. La rebelión fue aprovechada por los nobles suecos para debilitar el poder del rey. Erico fue depuesto del trono de Suecia el 30 de agosto de 1434, pero el 14 de octubre de 1435 fue reconocido nuevamente como rey de ese país, tras llegar a un acuerdo con los nobles, que exigían ciertos derechos en el gobierno. Erico no cumpliría con sus promesas, y tras un gobierno nefasto fue depuesto nuevamente en 1436, nombrándose en su lugar a Carlos Knutsson en calidad de regente del reino. El 1 de septiembre del mismo año Erico se reconcilió nuevamente con la nobleza y recuperó la corona sueca, pero el incumplimiento de sus promesas le condujo a la definitiva deposición el 24 de septiembre de 1439. En Dinamarca, el gobierno de Erico también se volvió muy impopular. El rey había cedido a ciertas demandas de Holstein y de la Liga Hanseática, lo que aumentó el descontento. Erico simplemente abandonó Dinamarca en 1439 y se estableció en la isla de Gotland. Finalmente fue depuesto del trono de Dinamarca. Después de ser retirado del trono en Suecia y en Dinamarca, los noruegos solicitaron a Erico que continuara como rey de Noruega, pero Erico rechazó la propuesta y prefirió permanecer en Gotland. En su ausencia, Erico fue depuesto del trono de Noruega en 1442. Como rey de la Unión de Kalmar se eligió a Cristóbal de Baviera, que fallecería en 1448.

    5. Sobre la revuelta en Suecia, el inicio de su separación de la Unión (¡tan sólo fueron cuarenta años de “paz” entre ellos!):

    El levantamiento de Engelbrecht, de 1434 a 1436, fue una rebelión en contra de Erik de Pomerania, entonces rey de la Unión de Kalmar, dirigido por el salvador Engelbrekt Engelbrektsson.

    El levantamiento, con centro en Dalarna ─Dalecardia─ y Bergslagen, se extendió por Svealand y Götaland. El levantamiento llevó a Engelbrekt a ser elegido como el Gobernador comenzando la disolución de la Unión de Kalmar. La verdadera razón del levantamiento es un tema controvertido en la investigación de historia sueca.

    Engelbrekt Engelbrektsson: Fue un líder insurgente sueco que organizó una rebelión popular en 1434 contra Erico de Pomerania, rey de la Unión de Kalmar, y ocupó brevemente la regencia de Suecia separada de la Unión.

    Engelbrektsson procedía de una familia de origen alemán afincada en Suecia desde la década de 1360. El nombre de Engelbrekt Engelbrektsson se empieza a conocer hasta 1426, y casi una década después sería el líder de la rebelión conocida como la Sublevación de Engelbrekt.

    Contrario con los abusos de los administradores daneses en la región de Dalecarlia que incluían una pesada carga fiscal para campesinos y mineros, Engelbrekt y una comitiva viajaron a Copenhague para solicitarle su intervención al rey Erik. Ante la nula respuesta y convencidos de que nada se podría resolver sino por la lucha pertrechada, en 1433 los dalecarlianos le otorgaron a Engelbrekt el título de Hövitsman (comandante de las apremias rebeldes). Ese mismo año, Engelbrekt, a la cabeza de un nutrido grupo de dalecarlianos, marchó hacia la ciudad de Västerås; pero tuvo que abandonar la empresa debido a que algunos miembros del consejo sueco dieron marcha atrás en su oferta de apoyo a la rebelión.

    La verdadera insurrección comenzó a principios del verano de 1434 cuando los miembros del Consejo sueco declararon ser incapaces de solventar las peticiones de los dalecarlianos por la vía institucional. Engelbrekt logró un mayor apoyo en el país tomando como residencia el castillo de Örebro. Así, el Consejo se vio obligado a secundar la sublevación derrocando al rey Erik en agosto de 1434 y eligiendo a Engelbrekt como regente del mando el 1 de enero de 1435 en un congreso celebrado en la ciudad de Arboga. Pero el Consejo llegó a un convenio con el rey quien se comprometió a introducir reformas a cambio de recobrar el trono sueco, y fue reconocido nuevamente como monarca de Suecia el 14 de octubre de 1435.

    Engelbrekt se levantó nuevamente en armas a principios de 1436, también junto a Carlos Knutsson, encabezando un ejército que marchó hacia Estocolmo. Ante el resurgimiento de la guerra, se convocó a una nueva asamblea para elegir a un nuevo regente. En esta ocasión Engelbrekt sólo obtuvo una tercera parte de los votos del consejo, y el ganador fue Carlos Knutsson, quien recibió el apoyo del clero y la nobleza. Pero Engelbrekt mantuvo su influencia en el bando rebelde por el apoyo que tenía entre los burgueses y los campesinos. El nuevo gobierno rebelde le otorgó la misión de liberar al país de los gobernantes daneses que permanecían fortificados en los castillos suecos, encargo que había cumplido casi en su totalidad en tan sólo cuatro meses.

    Sitió Axvall, pero por motivos de salud tuvo que regresar a su castillo en Örebro. Tras guardar reposo, fue llamado a una asamblea del consejo en Estocolmo. Al no poderse sostener en un caballo, decidió realizar el viaje a través de los lagos. Durante una pausa en una isla del lago Hjälmaren, fue asesinado el 4 de mayo de 1436.
     
    Última edición por un moderador: 8 Noviembre 2017
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    InunoTaisho

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    Fanfic - (Long fic) Unión de Kalmar.
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    Para todas las edades
    Género:
    Comedia
    Total de capítulos:
    10
     
    Palabras:
    3631
    Unión de Kalmar (9).




    Previamente: ─… aunque si no obtenemos una contestación favorable de Denmāku y su gente tendremos que tomar otras medidas… ─le dijo Suecia a Finlandia con estas “confortadoras” palabras sin siquiera cambiar el tono monocorde de voz ni volver a verlo otra vez.



    [​IMG]



    Norte de Europa, entre 1451 y 1453…



    Las desavenencias entre suecos y daneses en la ya de por sí endeble Unión de Kalmar, por la supremacía de unos sobre los otros, llevó a una serie de revueltas por el trono y la posesión de todos los territorios, dígase Noruega ─con todo y que también era uno de los reinos integrantes de la Unión─, la isla Gotland, Finlandia, y demás dominios de ultramar como Islandia, Groenlandia, las islas Feroe y otras pequeñas islas anexas del mar del Norte que también eran ambicionadas por los reinos de la Gran Bretaña. Tras la inesperada muerte del rey Christoffer en 1448, con sólo cinco años de reinado efectivo como monarca de la Unión después del derrocamiento y abandono del rey Erik, se produjeron una serie de sucesos ya que en Suecia fue coronado como rey Karl Knutsson (uno de los dirigentes de la sublevación sueca de 1434 contra el rey Erik, vista en la nota explicativa del capítulo anterior) bajo el nombre de Karl VIII (aunque realmente era el II en el trono sueco con ese nombre), mientras que en Dinamarca fue elegido Christian I. Ambos pretendían el trono de Noruega para consolidar su poder en la Unión y así sobresalir por encima del otro; una relativa paz se consiguió en 1450 por acuerdos conseguidos mediante un congreso en donde los dos hicieron la promesa de restablecer la Unión. Pero la decadencia continuaría en 1451…



    ─… En gang for alle er vi nødt til at løse dette rod, Sve… ─le dijo Dinamarca a Suecia con total seriedad cuando se encontraron una vez más en el campo de batalla en compañía de sus respectivos ejércitos, buscando ganar el castillo Akershus de Noruega para así llevarlo cada quien a su lado.


    ─… samma som jag, Danmark… lo mejor es que te rindas y me dejes encargarme de Noruu y lo demás correspondiente a la Unión… ─respondió secamente el aludido observándole con frialdad, pues estaba consciente de que, quiérase o no, su compañero en la península de Escandinavia tenía marcada preferencia por el danés aunque no quisiera admitirlo abiertamente.



    De hecho el noruego había preferido alejarse del centro para ocultarse en los que aún consideraba sus posesiones pensando en el bienestar de su pequeño hermano Islandia, pero la situación con relación a esos dos se estaba volviendo insoportable. Y pensar en recuperar su reinado independiente no era la mejor idea en esos momentos ya que no estaban en las mejores condiciones de enfrentarse a otras potencias mundiales de época por sí mismos, como la Liga Hanseática protegida por el emperador del Sacro Imperio Romano, los reinos de Inglaterra, Escocia, Gales, Francia o la República de Nóvgorod.



    ─… Sannheten er at dette er veldig ubehagelig for meg… ─musitó el pobre joven observando la escena desde una de las torres de su fortaleza, conservando el gesto sereno que usualmente suele traer aunque con leve irritación en la voz pues no le gustaba la posición de botín de guerra.


    ─ ¡Qué hay, Nor, espero estés listo para volver a casa conmigo! ─le llamó Dinamarca a voces saludándole alegremente al divisarlo. Suecia sólo se limitó a mirarle conservando el semblante rígido.


    ─ ¿Y si te digo que no quiero ir contigo, Anko, qué harías? ─contestó el noruego sin variar la entonación susurrante, bostezando un poco con descaro.


    ─… vamos, vamos, Nor, no me digas que tú y Ais estarían mejor yendo a vivir con Suu… ─observó el danés soltando una risita nerviosa pretendiendo sonar despreocupado. Dado que casi la mitad del reino de Noruega apoyaba al rey de Suecia para regir la Unión, eso no era una señal alentadora.


    ─… mmm… esa es una posibilidad interesante… ─dijo lentamente el menudo joven divirtiéndose un segundo por el efecto que sus palabras ocasionaron en el despeinado rubio, haciéndole poner un cómico gesto de pánico─… pero tampoco termina de convencerme… ─añadió a continuación volviendo la vista hacia su otro compañero, a sabiendas que no le haría cambiar la cara de “póker” que acostumbra─. ¿Tú tienes algo que decir, Suve? ─le preguntó a continuación con educación sin mostrarse inquieto por la esperada y predecible respuesta.


    ─ Arreglaremos las cosas como tiene que ser y yo gobernaré la Unión junto con el rey Karl… ─porque, efectivamente, Suecia no iba a ceder terreno tan fácilmente ya que su intención era dejar a Dinamarca recogiendo sus propios pedazos sin posibilidad de levantarse en muchos años, así impondría su superioridad en toda la región de Escandinavia y aún más allá.


    ─… Eso supuse… ─musitó Noruega soltando un suspiro bajo de resignación; el hecho de estar bajo la autoridad del reino de Suecia tampoco le era lo más agradable pues, a su parecer, tratar con el impertérrito sueco sería mucho más complicado que soportar los arranques de euforia del danés─. Pues les deseo suerte, sólo procuren no hacer mucho ruido por favor para no despertar a Aisu… ─agregó a continuación despidiéndose de ellos, abandonando la atalaya de su castillo para encerrarse en el interior.



    Los otros dos sólo se miraron retadoramente lanzándose chispas por los ojos antes de retirarse cada quien por su lado para definir su estrategia de batalla. Ciertamente una prolongada guerra en el escarpado suelo noruego no iba a ser una tarea fácil sobre todo para Dinamarca, ya que no estaba acostumbrado a esas latitudes. Tal vez algún combate naval le pudiera ser beneficioso, pero no era algo seguro de conseguir ante la tenacidad de Suecia.



    Ya en el cuartel general danés…



    ─ Bien, veamos las propuestas de ataque… ─le dijo Dinamarca a sus generales mientras revisaban el mapa del territorio noruego buscando su ubicación actual con respecto a las fuerzas suecas.


    ─ La sugerencia del rey Christian es tomar esta zona, Denmāku – san… ─le dijo uno de ellos señalando la región que rodea la capital del reino de Noruega… demasiado cercana al área de Suecia.


    ─… mmm… creo que ya tenemos suficiente gente en ese lugar que apoya el reinado del rey Christian… ─observó el danés pensativamente.


    ─ Aun así debemos asegurarnos que los suecos no lleguen realmente a este punto… ─recalcó otro de los oficiales en tono de circunspecto.


    ─… ¡Aahh, qué demonios!... ¿por qué será que a Suu le gusta hacerse el difícil?... ─masculló Dinamarca soltando un suspiro entre fastidiado y dolido por la situación; ¿es qué acaso al sueco no le agradaba vivir en santa paz, juntos como buenos amigos?



    Por el otro lado…



    ─… Antes de empezar con esto me gustaría saber a dónde se ha ido Fin… ─fue el duro cuestionamiento del sueco a sus generales al comprobar que su protegido había desaparecido del campamento.


    ─… Aahh… ─ellos se miraron unos a otros por unos segundos, desconcertados y asombrados por el suceso.


    ─… eto… me parece que el joven Finrando fue al castillo de Noruu~ē – san para hablar con él y pedirle su completo apoyo, Suu~ēden – san… ─reconoció uno de los hombres después de ese tiempo.


    ─… mph, ya veo… ─dijo el alto rubio conservando el gesto inmutable e inmediatamente fijó la vista en el mapa, concentrándose prontamente en su labor como si nada imprevisto hubiera pasado─. Creo que lo más conveniente sería atacar aquí primero… ─añadió con total serenidad. Sus acompañantes volvieron a mirarse con leve aturdimiento antes de prestarle su total atención.



    Y, efectivamente, el finlandés había aprovechado el momento de distracción de Suecia con su ejército para intentar evitar la guerra. Como no ganaría nada yendo a hablar con Dinamarca (y lo más probable es que el sueco se enfadaría en mayor medida) decidió negociar con Noruega una especie de tratado. Para su buena suerte Islandia lo divisó a lo lejos cuando se acercaba a la fortaleza, así que fue recibido sin problemas.



    ─… Muchas gracias, Noruu – kun, Aisu – kun… ─les dijo entrecortadamente mientras recuperaba el aliento bebiéndose una cerveza (para este tiempo ya es mayor de edad, no se preocupen… ☺). Para no llamar tanto la atención había recorrido todo el camino a pie desde la posición sueca.


    ─… No deberías esforzarte tanto por esto, Fin… ─opinó el noruego observándole un momento con leve pena, empleando su usual tono de voz apática y monocorde.


    ─… ¿Entonces, Fin, Dan y Svi si van a pelear en serio?... ─le preguntó a su vez el pequeño islandés con la misma voz baja sin mostrar realmente emoción alguna, en tanto “Mr. Puffin”, su frailecillo mascota, graznó fuertemente soltando un improperio en su idioma.


    ─ Ég vona að þeir deyi fyrir að vera svikari! ─proclamó.


    ─ Es mejor para todos que te ahorres tus comentarios, Mr. Puffin… ─por lo que el chiquillo le regañó cerrándole el pico con un poco de brusquedad, lo que ocasionó que el ave se quejara un poco.


    ─ Eso fue muy rudo, Mr. Puffin… ─comentó Finlandia con voz angustiada.


    ─ No tomes tan a pecho la opinión de Mr. Puffin, Fin… ─mencionó Noruega intentando sonar más amable y tranquilizador, sin embargo conservó el semblante de indiferencia como si no le importara en absoluto el sentir del joven finlandés─. Mejor dime cuál es tu plan hacer porque he de suponer que no quieres una guerra entre Anko y Suve, ¿verdad? ─añadió a continuación en tanto le daba un sorbo a su correspondiente tarro de cerveza.


    ─… bueno, la verdad es que… es que no tengo nada pensado, Noruu – kun… ─contestó el aludido enrojeciendo levemente de las orejas─… así que por eso vine a pedir su ayuda… ─agregó a continuación mirándoles esperanzado.



    Ambos hermanos se miraron entre sí por una fracción de segundo conservando sus gestos de indiferencia, y después Noruega agregó:



    ─ Ese Anko y Suve son tan tozudos como caballos salvajes que en realidad yo ya me esperaba algo así desde que se formó la Unión… ─soltando a continuación un breve bostezo de aburrimiento e indolencia─… Y mira que tuvimos varios años de paz a pesar de sus idioteces ─puntualizó tranquilamente.


    ─ Pero entonces, Noruu – kun… ¿a ti no te preocupa la guerra entre Suu – san y Ta – san? ─preguntó el finlandés con carita de desilusión.


    ─… Lo que verdaderamente me fastidia es que quieran mi reino como su trofeo… ─replicó el aludido torciendo el gesto de forma casi imperceptible para mostrar su descontento─… o sea, si quieren ganar algo pues que sean sus propios dominios y no me metan en sus asuntos… ─agregó resoplando levemente.


    ─ Yo creo que Dan es más simpático que Svi porque él está loco de remate… pero Svi me cae bien porque no me molesta haciendo ruido… ─dijo Islandia dando su infantil opinión con total serenidad, encogiéndose de hombros al no comprender del todo las implicaciones de la guerra. “Mr. Puffin” soltó en esta ocasión un silbidito aunque sonó como si fuera un insulto.


    ─… Noruu – kun… Aisu – kun… ─Finlandia se veía muy abatido por el poco apoyo para su causa. Realmente lamentaba el que Dinamarca y Suecia no pudieran arreglar sus diferencias de otra manera para no lastimar a nadie.


    ─… Mira, Fin, veré que puedo hacer por ti pero no te garantizo mucho… ─comentó Noruega un poco más abierto intentando consolarle. Aunque no lo pareciera también tiene un lado sensible y comprendía de cierta manera el malestar del joven finlandés.


    ─… ¿de verdad, Noruu – kun?... ─dijo el muchacho sonriendo un poco. De eso a nada era mejor tener algo.


    ─… aunque no creo que consigamos detener esta guerra tal vez podamos acortarla… eso es una apuesta… ─añadió el noruego recomponiendo su gesto indiferente bebiendo otro poco de cerveza─… pero tú tendrás un gran papel para convencer a Suve y al rey Karl de que olviden sus intentos de gobernar la Unión ─puntualizó.


    ─ Cuenta conmigo, Noruu – kun ─afirmó el chico con un movimiento de cabeza.


    ─… Y por eso no sé quién de los dos me cae mejor… ─el infante islandés, por su parte, concluyó su disertación sin prestarle demasiada importancia a lo que comentaron sus mayores.


    ─… ─ambos le miraron con ternura por un segundo para que después el noruego retomara el hilo de su conversación─… Hay una cosa que debes comprender, Fin, y es que la paz entre Anko y Suve no podrá ser duradera pues son un par de brutos barbajanes que no se detendrán ante nada para dominar el mundo… ─añadió, dándole a entender que no se hiciera ilusiones sobre una eterna continuidad de la Unión.


    ─ Trataré de superar eso, Noruu – kun ─Finlandia movió la cabeza una vez más para afirmar que lo había comprendido.


    ─ Entonces pongamos manos a la obra ya que no han de tardar en empezar con su fiesta… ─y Noruega se levantó de su asiento para conducirle al salón privado y reunirse allí con la nobleza de su pueblo; con ello en mente definirían su actuar para obtener una buena ventaja de esto.



    Poco tiempo después todo parecía demostrar que la contienda sería ganada por Suecia, sin embargo se encontraban en un punto muerto dado que, en ambos bandos, había un ambiente de disconformidad por lo que representaba el coste de la guerra para la población de los tres reinos en general. La paz se pactó en 1453 y el rey Karl aprovechó el momento para arreglar las cosas en el reino de Suecia mientras Christian conservó el reino de Noruega junto con el de Dinamarca para sí. Pero hubo otros factores que jugaron a favor del rey Christian: La Liga Hanseática y el creciente descontento de la población sueca ante la insistencia del rey Karl de ser monarca de la Unión, al reiniciar las hostilidades contra los daneses en 1455.



    En años anteriores el reino de Dinamarca había mantenido una conflictiva relación con las ciudades de la Hansa, pero al nuevo rey danés le pareció más conveniente negociar algunas concesiones con ellos para obtener su favor, considerando el conflicto inminente con Suecia; así que, de alguna u otra manera, los de la Liga le brindaron su apoyo como rey de la Unión desconociendo al monarca sueco, el cual fue depuesto teniendo que huir al exilio en 1457; aunque volvería a reinar en dos ocasiones más hasta su muerte ocurrida en 1470: de 1464 a 1465 después de una revuelta contra el rey Christian, sin embargo no fue totalmente respaldado por la nobleza; y de 1467 a 1470, en medio de una seria crisis poblacional dividida entre su apoyo al rey Christian y la independencia de Suecia de la Unión de Kalmar.



    Así que demos fin a este capítulo, aunque aún no es el fin de la Unión de Kalmar como tal…



    Ciudad de Lübeck, al norte de la actual Alemania, conocida como “La Reina de la Hansa”…



    ─… entonces, ¿sí puedo contar con su respaldo?... ─le preguntó Dinamarca a Austria y Prusia en actitud levemente suplicante. El desarrollo de las continuas disputas con Suecia obligaron al rey Christian a tomar la más drástica de las decisiones para doblegar al rey Karl y así lograr la ansiada paz en la Unión de Kalmar.


    ─ Por supuesto que sí, Denmāku, siempre y cuando tú y el rey Christian cumplan con lo convenido pueden contar con el ejército al mando de Puroisen para auxiliarles en la siguiente campaña bélica contra Suu~ēden ─dijo el austriaco pomposamente extendiéndole el documento del acuerdo para que fuera firmado en la brevedad posible.


    ─ Ese Suu~ēden salió más fiero que un león en circo romano… ─rió el prusiano por lo bajo en tanto el danés estampaba su firma, saboreando ya su participación en una nueva escaramuza.



    El rubio danés no dijo nada más ya que en el fondo le dolía y molestaba mucho el hecho de que el intransigente sueco no aceptara las mejores condiciones que le ofrecía el permanecer unidos bajo la bandera de Kalmar. Si no fuera así de arisco era más que seguro que se llevarían mucho mejor.



    Un tiempo después, en el campo de batalla de alguna región sueca…



    ─… ¡Vamos, Suu, el rey Karl y tú tienen que recapacitarlo, y no es necesario hacer todo esto!... ¡Después de todo somos amigos! ─exclamó Dinamarca mirando a Suecia de frente, cada quien montado sobre su caballo antes de dar inicio a la enésima pelea por el control de la Unión. A pesar de tener la situación en contra el rey Karl insistía por tercera vez en dominar la Unión.


    ─… mph… nosotros no somos amigos… ─le recalcó el aludido con dureza y algo de altivez.


    ─… entonces no me dejas alternativa, Suu… ─suspiró el danés con leve pesadez antes de poner el gesto serio de acuerdo a su grado en el ejército, dando la orden de avanzar─. Flyt på!



    Suecia hizo lo propio yendo al frente de sus soldados más, antes siquiera de cruzar las espadas escucharon el sonido de unas trompetas de guerra y una voz estridente llegó también a sus oídos.



    ─ Hör auf, Schurken! ─dijo el dueño de la voz presentándose en medio de ambos ejércitos, blandiendo su espada en alto─. No van a iniciar esta batalla sin mí ─agregó alegremente con sorna.


    ─… ¡pero si es Puroisen, qué sorpresa!... ─le saludó Dinamarca disimulando su alegría para no ser tan obvio, ya que eso significaba un punto a su favor en esa guerra.


    ─ ¿Y qué me dices tú, Suu~ēden?, ¿acaso no vas a saludarme también? ─el prusiano se volvió al sueco sin mudar el gesto burlón, señalándole amenazadoramente con el arma.


    ─… ─evidentemente el de gafas no es nada tonto y comprendió al momento lo que estaba sucediendo, por lo que miró a sus contrincantes con molestia bien disimulada y no se dignó a responder el cuestionamiento.


    ─ Anda, anda, no seas tan descortés y por lo menos dame algún motivo para no declararte la guerra ─observó Prusia acercándose un poco más a él sin dejar de fanfarronear.


    ─… este… oye, Puroisen, esta guerra no… ─Dinamarca sonrió tontamente con una gota anime en lo alto de la cabeza a modo de representar su bochorno, intentando razonar con él sobre lo que no era necesario hacer.



    Sin embargo, si algo caracteriza al prusiano es que se da unos aires de extrema superioridad por lo que le falta el buen juicio en ciertos momentos (compite a la par con el danés en ese tema), así que, sin hacerle el menor caso bajó de su caballo y muy decidido fue a encarar personalmente al sueco.



    ─ ¿Qué, sólo te vas a quedar ahí mirando cómo idiota? Yo pensé que eras un fiero león pero me doy cuenta que te pareces más a un gatito asustado ─burlándose ya abiertamente al soltar una carcajada socarrona.



    Suecia se sintió tentado a bajar de su caballo expulsando esa leve aura oscurecida cuando algo le hace enfadar de verdad, pero en ese momento uno de sus hombres se acercó a su posición jadeando de cansancio.



    ─ Dåliga nyheter, herre… kungen har blivit avskedad! ─le explicó en su propio lenguaje entregándole una misiva oficial.


    ─… mph… det här ändrar saker… ─susurró leyéndola con atención.


    ─ ¿Qué pasa? ─le preguntó Prusia a Dinamarca con visible extrañeza cuando éste se paró a su lado.


    ─… Ni idea… ─respondió rascándose suavemente la sien ya que no entendía del todo el idioma nativo de Suecia.



    Prontamente el sueco volvió la vista hacia ellos recobrando su habitual estoicismo, hablándoles con total calma como si nada anormal hubiera ocurrido.



    ─… Tendremos que dejar esto por ahora ya que hemos aceptado al rey Christian una vez más, así que iré por Fin para asistir muy pronto a la ceremonia de coronación allá en la región de Uppland… ─y, dándoles la espalda, le dio la indicación a su ejército para retirarse.


    ─ ¿Aahh?... ─ambos parpadearon con confusión y se miraron entre sí un momento, preguntándose si habían escuchado bien. Sus tropas, por su parte, también se quedaron de una pieza y esperaron indicaciones sobre lo que harían a continuación.


    ─… eso quiere decir que… ¡Hey, Suu!, ¿entonces vas a volver a casa con Fin? ─le preguntó Dinamarca en voz alta y esperanzada dando unos pasos al frente.



    Pero Suecia y sus hombres continuaron su camino y prontamente se perdieron de vista.



    ─ ¡Uf!, por lo menos esta guerra ha terminado ─suspiró el danés con alivio.


    ─ Und wenn Sie mehr wollen, lassen Sie es mich wissen! ─dijo por su parte Prusia dedicándole una seña obscena al sueco.


    ─ Gracias por tu ayuda, Puroisen, algún día te compensaré por esto… ─agregó Dinamarca ya más alegre volviendo la vista hacia su acompañante.


    ─ Claro que vas a compensarme por esto y más, Denmāku… ─le afirmó el prusiano en tono sarcástico y regresó sobre su caballo─… pero no te preocupes pues tarde o temprano volveremos a vernos las caras y yo seré el que gane otra vez ─añadió antes de dirigirse a su ejército para retroceder por el sendero que habían llegado─. Zeit zu gehen, Soldaten!


    ─… Vi får se det… ─masculló el alto y despeinado nórdico por su parte sin borrar la sonrisita alegre, regresando también con los suyos.






    Notas: ¡Casi un mes en actualizar por tanta historia para contar! (Bueno, más bien por no encontrar tanta... ☺).

    Revisando la Wiki Hetalia y algunas curiosas imágenes de los Nórdicos me enteré de cómo se dicen cariñosamente entre ellos, así que ahora emplearé esos motes porque suenan realmente kawaii (editaré los capítulos para hacer la corrección). El único que es duro con Dinamarca es Suecia pues le dice por su nombre completo sin ningún honorífico, porque Noruega le dice “Anko” como una forma algo grotesca de decirle “hermano”… ☺ (también puede/suele llamarle “Den” de forma abreviada).



    Información adicional en el post extra, ya saben. Pásenla súper bien y espero lean el fic navideño que tengo planeado con estos personajes mientras termino de acomodar la historia para la siguiente parte. Nos vemos.
     
    Última edición: 1 Diciembre 2017
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  13.  
    Fushimi Natsu

    Fushimi Natsu Alquimista Duende bloguero

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    ¡Y, una vez más, vuelvo a estar al día con la historia! :\*u*/: De nuevo me disculpo por la enorme demora, pero sigue alegrándome tu determinación por continuar tus fics hasta el final :muffin:

    Me han gustado estos dos últimos capítulos. En el octavo porque vimos más sobre los demás países y los problemas que la Unión significa para sus intereses (que adoré la participación del joven Holanda y las intervenciones de Polonia. Para mí esta ha sido de las mejores reuniones mundiales gracias a ellos :XD:) y en el noveno por la poca participación de la presunta guerra mientras seguíamos la perspectiva de cada nórdico (Finlandia es un AMOR, tan preocupado por sus amigos e Islandia es tan mono e infantil :omg<3:).

    La despedida de Prusia a Dinamarca no me da buena espina. Es decir, sé que las cosas siguen tirantes en Europa, pero... No sé, me pareció un tanto exagerado. Y luego no quiere que lo relacionen con Austria :XD:

    Estaré esperando ansiosa por el nuevo capítulo. ¡Saludos, Inu!
     
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    InunoTaisho

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    La guerra, la guerra, la guerra... guerra por todos lados, mi estimada Fushimi Natsu ,y la verdad no hallo ni me gustaría describir una batalla sangrienta que por ello salgo por la tangente buscando una trama paralela... :kuku:. Ciertamente la Liga Hanseática con Prusia y Austria a la cabeza seguirán dándole dolores de cabeza a Dinamarca, a Suecia y a todos los demás que se atraviesen en su camino, así que eso ya no es novedad ... :shani:.

    Paciencia para el siguiente capítulo que voy a concentrar energía en el fic navideño, donde espero que también te diviertas.
     
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  15.  
    InunoTaisho

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    Y ahora las notas informativas que apenas voy a subir porque no había terminado de editarlas (a veces he tenido que consultar las páginas en inglés, ahora en danés y hasta en sueco, así que cuesta algo de trabajo darles sentido en español... lo malo es que todavía no aprendo a hablarlo...☺)

    1. Hablemos de Cristóbal de Baviera (Christoffer af Bayern en danés, Kristofer av Bayern en sueco, Kristoffer av Bayern, o también Christoffer, en noruego) ─Helsingborg, Dinamarca, 1418 - Jönköping, Suecia, 1448─ fue rey de la Unión de Kalmar, reconocido primero en Dinamarca (1440-1448), y después en Suecia (1441-1448) y Noruega (1442-1448). Hijo del duque Juan de Palatinado-Neumarkt y de Catalina de Pomerania, hermana del segundo rey de la Unión de Kalmar, Erico de Pomerania. Se casó en 1445 con Dorotea de Brandeburgo pero no tuvieron hijos que lo sucedieran en el trono tras su repentina muerte en 1448.


    En el corto período de su gobierno se alcanzaron acuerdos con los nobles de los tres reinos que gobernó, lo que permitió la integridad de la Unión de Kalmar. No obstante, la miseria fue una característica de su reinado. Después del autoexilio del rey Erik de Pomerania hacia Gotland en 1439, el consejo danés le ofreció a Cristóbal la corona, la cual fue inmediatamente aceptada. Llegó a Dinamarca ese año para recibir primeramente el título de virrey ─dado que Erico aún vivía─ y, posteriormente, el 9 de abril de 1440 fue nombrado rey de Dinamarca siendo coronado hasta 1443. Después de la convocatoria danesa, Cristóbal envió representantes a Suecia para entablar negociaciones con el consejo de ese país, donde gobernaba como regente Karl Knutsson, quien aceptó negociar. Cristóbal fue elegido rey de Suecia el 13 de septiembre de 1441 siendo coronado al día siguiente en Upsala. Ya en 1442 también fue electo como rey de Noruega.


    En lo que se refiere a política exterior, el rey firmó en 1441 un tratado de paz con la Liga Hanseática, tradicionalmente enemiga de los Estados de la Unión. También fomentó el comercio entre las ciudades neerlandesas ─de los Países Bajos─ y los reinos nórdicos. Al fin de su mandato aumentaron nuevamente las discrepancias con la Liga Hanseática, y se ha mencionado que Cristóbal tenía planes de aliarse a varios príncipes alemanes no pertenecientes a la liga con el fin de atacar a la ciudad de Lübeck. Rumores no confirmados aseguran que también estaba planeando una guerra en contra de la gran República de Nóvgorod, antiguo enclave ruso.


    Un dato extra sobre Dorotea de Brandeburgo, la cual también fue desposada con el rey Cristián a la muerte del rey Cristóbal: ella era hija del marqués Juan de Brandeburgo-Kulmach y de la duquesa Bárbara de Anhalt, nombrada como Duquesa de Oldemburgo y de Schleswig-Holstein por su matrimonio con Cristián. El matrimonio tuvo cinco hijos, y sólo tres llegaron a la madurez: Juan, el siguiente rey de la Unión; Margarita, reina consorte de Escocia por su matrimonio con Jacobo III de Escocia; y Federico, ya sólo como rey del reino de Dinamarca – Noruega.

    Punto 2. Sobre Cristián I de Dinamarca (en danés Christian I, en noruego y sueco Kristian I; febrero de 1426 - 21 de mayo de 1481): fue rey de Dinamarca (1448-1481), de Noruega (1450-1481) y de Suecia (1457-1464); también duque de Schleswig y conde de Holstein de 1460 a 1481. Fue el primero de una larga lista de reyes provenientes de la Casa de Oldenburgo.

    A la muerte de Cristóbal de Baviera en enero de 1448, el trono de Dinamarca quedó vacante puesto que Cristóbal no había procreado herederos. El consejo real buscó dejar el poder en manos del señor feudal más poderoso del reino, en este caso Adolfo VIII de Holstein. Pero Adolfo rechazó la oferta y recomendó a su sobrino Cristián para ocupar tan alto cargo. Cristián era descendiente lejano de Erico V, rey de Dinamarca de 1259 a 1286 (también son largas y enredadas las dinastías en los reinos nórdicos… ☺). Cristián fue electo por el consejo el 1 de septiembre de 1448 y el 28 de octubre de 1449 se coronó en Copenhague. El mismo día de su coronación se comprometió en matrimonio con Dorotea de Brandemburgo, la joven viuda de Cristóbal. Las nupcias se celebraron el 26 de octubre de 1450.

    La rivalidad con Suecia.

    Después del fallecimiento de Cristóbal de Baviera, la Unión de Kalmar se había desintegrado de facto en lo práctico, principalmente por los pensamientos nacionalistas de los suecos que habían elegido como nuevo rey de Suecia a Karl Knutsson (conocido como Carlos VIII de Suecia fuera de Suecia… LOL!). Carlos buscaba restablecer la Unión pero esta vez bajo el predominio sueco. En Noruega el trono quedó también vacante y el país se dividió en dos facciones políticas. La facción predominante en el sur eligió a Cristián como nuevo rey en junio de 1449, debido en parte a que era un descendiente lejano de Haakon V. Pero el 20 de octubre de 1449, Carlos de Suecia fue coronado por el arzobispo de Trondheim con el apoyo mayoritario de la facción del norte. Para solucionar el problema, se convocó a un congreso en Halmstad, donde se reunieron el 13 de mayo de 1450 12 consejeros daneses y 12 suecos. Por medio del congreso Cristián reconoció los derechos de Carlos como rey de Suecia, a condición de que éste renunciara a Noruega. También se acordó que el rey que viviera más tiempo gobernaría los tres reinos nórdicos bajo los preceptos de la Unión de Kalmar. El congreso de Halmstad supuso un triunfo para Cristián, pues Carlos fue depuesto del trono noruego en 1450, y Cristián pudo entonces coronarse en Trondheim el 2 de agosto de 1450.

    Rey de la Unión de Kalmar.

    Pero Cristián no se conformó con lo que había ganado. En 1451 estalló una sangrienta guerra entre Dinamarca y Suecia por motivo de la posesión de Gotland, aunque después se firmó la paz en 1453, durando únicamente dos años. Para 1457 Carlos fue derrocado de Suecia por segunda vez debido al descontento de la población, y los regentes, Jöns Bengtsson y Erik Axelsson, partidarios de la Unión de Kalmar, buscaron a Cristián para que ocupase el trono sueco. El monarca danés llegó a Suecia ese mismo año, y el 29 de junio fue coronado en Upsala como rey de Suecia, mientras que su hijo Juan fue nombrado heredero.

    La guerra contra Suecia hizo improbable una unión duradera y Cristián se volvió más dependiente de la Liga Hanseática, a la que tuvo que conceder mayores privilegios comerciales en Dinamarca y Noruega, y por otro lado, también se vio obligado a aceptar ayuda económica de ciudades de Schleswig y Holstein, ciudades a las que no había conseguido integrar a su reino, con intereses muy altos para la corona. Una prueba de su grave situación económica fue el hecho de que en 1469 casó a su hija menor, Margarita, con el rey Jacobo III de Escocia y, al no poder otorgar la dote prometida, tuvo que cederle al rey escocés las islas Órcadas y las Shetland ─conjunto de pequeñas islas ubicadas entre la Gran Bretaña, las islas Feroe y Noruega en el Mar del Norte─ que hasta entonces habían pertenecido al reino de Noruega.

    En 1459 falleció el conde Adolfo VIII de Holstein, sin haber dejado hijos. Cristián fue electo entonces en la ciudad de Ribe como nuevo duque de Schleswig y conde de Holstein, el 2 de marzo de 1460. El 5 de marzo expidió el rey los privilegios de Schleswig y Holstein, donde se comprometía a comportarse únicamente como heredero de ambas regiones y no como rey de Dinamarca; es decir, Schleswig y Holstein permanecerían independientes de Dinamarca. Al mismo tiempo se concedió a los habitantes de Schleswig y Holstein el derecho de tener una especie de gobierno provincial independiente de Dinamarca y el derecho de elegir, a la muerte de él, al próximo gobernante de la región. También se asentó en los privilegios que ambas regiones permanecerían unidas por siempre. Lo anterior ha sido interpretado como un error político por parte de Cristián y del Consejo danés: el ducado de Schleswig había sido motivo de pugna entre Holstein y Dinamarca por varios años, y los reyes daneses no habían podido adueñarse nunca por completo del ducado. Al quedar el gobierno de Holstein en manos de un rey danés, se pudo haber aprovechado la situación para incorporar definitivamente Schleswig-Holstein a Dinamarca, pero Cristián se conformó únicamente con una alianza política.

    Probablemente Cristián temía perder su dominio en Suecia si se ocupaba de entrar en conflictos en Holstein (como había ocurrido con Erico de Pomerania). Los problemas financieros obligaron a Cristián a cobrar nuevos y elevados impuestos, lo que originó irritación general, en particular en el campesinado de Suecia, donde el rey fue llamado "el devastador del reino". En ese país se produjo una revuelta en 1463, y el arzobispo Jöns Bengtsson, en nombre del rey, condonó el pago de impuestos, motivo necesario para que fuera encarcelado por órdenes de Cristián. La rebelión se generalizó y en 1464 regresó el depuesto rey Carlos VIII a ocupar el trono. Cristián liberó a Jöns Bengtsson en Dinamarca, éste regresó a Suecia y consiguió deponer por segunda vez a Carlos, pero en esta ocasión mantuvo el poder en su persona. Después de la muerte del rey Carlos en 1470, Cristián intentó adueñarse por la fuerza de Suecia, pero fue derrotado el 10 de octubre de 1471 por Sten Sture el Viejo. La última acción de Cristián fue dejar los ducados de Schleswig y Holstein en manos de Dorotea, que era mejor administradora que él (en 1474, Holstein había sido elevado a ducado por el emperador). Cristián murió en Copenhague el 21 de mayo de 1481 y fue sepultado en una capilla que él mismo había ordenado construir junto a la Catedral de Roskilde. Hasta su muerte, continuó reclamando su autoridad en Suecia.

    3. Karl Knutsson (Carlos VIII de Suecia; 1 de octubre de 1408 o 1409-15 de mayo de 1470). Rey de Suecia en tres ocasiones: 1448-1457, 1464-1465 y 1467-1470; y de Noruega con el nombre de Carlos I (1449-1450).


    Fue rey de Suecia en uno de los períodos más turbulentos de la historia de ese país. La inestabilidad política reinante hizo que fuera exiliado del país en dos ocasiones y que ocupara el poder cuatro veces ─tres como rey. Fue un monarca que demostró gran dureza contra sus adversarios, trató de hacerse del poder de la Unión de Kalmar por lo cual se enfrentó, en un largo conflicto, al rey Cristián I de Dinamarca, quien tenía la misma aspiración. La guerra que sostuvo contra Dinamarca reflejaría la inviabilidad de una Unión y sería el comienzo de una abierta y larga rivalidad entre ambos reinos. Carlos Knuttson comenzó su vida política a partir de la sublevación encabezada por Engelbrekt Engelbrektsson contra el rey Erico de Pomerania en 1434, cuando se unió a la rebelión. Ese mismo año, fue nombrado miembro del consejo. En las negociaciones de los rebeldes con el rey, Carlos Knutsson alcanzó gran renombre, y fue propuesto para ocupar el cargo de supremo jefe de justicia (Risksdrots), pero finalmente el rey lo eligió como supremo condestable (Riksmarsk) en 1436. Posteriormente, los acuerdos con Erik de Pomerania se rompieron tras no cumplir sus promesas, y se eligió a Carlos como gobernador militar (Rikshövitsman) en 1436.

    En un principio, Carlos tuvo que compartir el poder con Engelbrekt Engelbrektsson; sin embargo, tras el asesinato de Engelbrektsson en abril de 1436, Carlos se convirtió en el único gobernante de Suecia y anuló las pretensiones políticas de los seguidores de Engelbrektsson. En marzo de 1438, tras llegar el consejo a un acuerdo con Erico de Pomerania y nombrarlo nuevamente rey de Suecia, Carlos abandonó su puesto de gobernador militar pero, el otoño del mismo año, el rey Erico partió en exilio rumbo a Gotland y Carlos fue elevado a regente del reino. Las primeras acciones de Carlos Knutsson como gobernante fueron debilitar a sus adversarios políticos. Krister Nilsson, que defendía la Unión de Kalmar y el regreso del rey Erico, fue encarcelado. Cuando el duque Cristóbal de Baviera fue electo rey de Dinamarca, el consejo entró en negociaciones con él para regresar a Suecia al seno de la Unión. Carlos aceptó declinar en favor de Cristóbal de Baviera a condición de obtener toda Finlandia y Öland. Finalmente reconoció la elección de Cristóbal como rey de Suecia en 1440.


    Después de la coronación de Cristóbal en septiembre de 1441, Carlos adquirió un gran favor por parte del nuevo rey y se hizo de un gran feudo en Finlandia. Ese mismo año fue nombrado supremo jefe de justicia del reino (Riksdrots) y posteriormente adquirió de nuevo el cargo de supremo condestable (Riksmarsk). Después de 1441, las buenas relaciones entre ambos se deterioraron y Carlos permaneció durante casi todo el resto del reinado de Cristóbal en Finlandia. En Viborg estableció una corte independiente y se enfrentó constantemente al gobierno sueco. Tan pronto como Cristóbal de Baviera falleció en 1448, Carlos regresó a Suecia y, tras unas elecciones poco transparentes, el 20 de junio de 1448 fue electo rey de Suecia contra los deseos de los regentes Bengt y Nils Jönsson. El 28 de junio fue formalmente electo en las Piedras de Mora y enseguida coronado rey.


    Enseguida Carlos buscó retornar a Suecia la isla de Gotland, en poder de Erico de Pomerania, pero no lo consiguió. Al mismo tiempo buscó restablecer la Unión de Kalmar, para lo cual buscó hacerse de la corona de Noruega —este último reino siempre había sido una monarquía hereditaria, pero se encontraba entonces tan debilitada que decidió elegir a su nuevo rey—. Sin embargo en Dinamarca, en septiembre de 1448, como rey Cristián I, quien también ambicionaba el trono de la Unión, lo que llevó a una serie de fricciones entre los dos reyes que comenzaron en Noruega. El 20 de noviembre de 1449 Carlos fue elegido rey del Partido Nacional y coronado en Trondheim. Otro partido, dominado en el sur de Noruega, había honrado hasta ahora al rey danés Christian I. Es cierto que Carlos buscó imponerse en toda Noruega con su ejército pero, después de unas cuantas semanas, las partes acordaron una tregua en el Congreso en Halmstad, celebrado en mayo de 1450, para establecer la resolución del conflicto. Los delegados suecos prometieron convencer a Carlos de renunciar a sus pretensiones sobre Noruega, y se acordó que, en caso de muerte de alguno de los dos reyes el sobreviviente se haría cargo de las posesiones del otro, y se restablecería la Unión de Kalmar. El reinado de Carlos en Noruega duró un año; en 1450 renunció al trono. En septiembre de 1451 estalló la guerra entre Dinamarca y Suecia al no ponerse de acuerdo los dos gobiernos en un tratado de unión. La paz se alcanzó en 1453 y duró hasta 1455.

    Durante el período de paz de 1453-1455, a Karl Knutsson se le dio tiempo para concentrarse en los asuntos internos de Suecia. Arregló la casa de la moneda y habrá aprobado reglamentos para promover la agricultura. Trabajó en la legislación y también a sí mismo como juez. Hizo que su director y el canciller viajen por todo el país y celebraran un tribunal. Cuando la guerra estalló nuevamente en 1455, Karl Knutsson había progresado al principio en la lucha contra los daneses. Pero cuando su marcha Tord Karlsson (Bonde) fue asesinada en mayo de 1456, el rey danés Christian I recibió la mano superior. Mientras tanto creció el descontento en Suecia como resultado del esfuerzo de guerra, ya principios de 1457 encontraron arzobispo Jöns Bengtsson (Oxenstierna) y noble Erik Axelsson (Tottenham), el tiempo de rebelarse. on Karl Knutsson en el exilio, los dos líderes rebeldes tomaron el mando en Suecia y organizaron la elección del Rey Cristiano I de Dinamarca a King, primero en Turku , luego en Estocolmo. Sin embargo, en 1463, el obispo Kettil Karlsson (Vasa) organizó una nueva rebelión y expulsó a Christian de Suecia. La demanda de que Karl Knutsson fuera restituido como rey se hizo cada vez más fuerte, y los líderes rebeldes tuvieron que inclinarse. Karl Knutsson regresó a Suecia en el otoño de 1464. Pero solo algunos de la nobleza se unieron a él, y el 30 de enero de 1465, Karl Knutsson tuvo que renunciar a la corona del rey. A cambio recibió el condado de Raseborg y Korsholm, y Satakunta. Poco después de la muerte del Obispo Kettil, hubo una batalla de dragones entre el Arzobispo Jöns Bengtsson (Oxenstierna) y la Parte Alta, especialmente la poderosa familia Axelsson (ver Tott). Incluso el consejero Erik Axelsson (Tott) rompió con el rey Christian I y el partido sindical. En septiembre de 1467 Karl Knutsson fue llamado nuevamente y el 12 de noviembre celebró su entrada en Estocolmo. El partido sindical con Erik Karlsson (Vasa) como líder no se dio por vencido, pero en medio de las nuevas controversias, Karl Knutsson murió el 15 de mayo de 1470 después de una enfermedad a corto plazo. Karl Knutsson fue enterrado en la iglesia de Riddarholm y Johan III estableció una lápida sepulcral. Dejó solo un hijo en edad infantil, nacido de un amante con el que se casó en el campo de exterminio. El gobierno sueco no aceptó que el niño lo sucediera como rey, sino que nombró a uno de los suyos como regente, el sobrino de Karl Knutsson, Sten Sture, el mayor.

    4. La fortaleza de Akershus (en noruego: Akershus festning) es un complejo de edificaciones militares ubicado en Oslo, Noruega, y situado estratégicamente junto al fiordo de Oslo. Fue erigida en la Edad Media como un castillo real, que servía también de sede para los representantes del rey. En el siglo XVII fue modificado en estilo renacentista y rodeado de una fortaleza con bastiones. El complejo, de más de 700 años, ha sobrevivido a varios asedios, pero nunca ha sido conquistado por la fuerza por un ejército extranjero. Actualmente sirve como cuartel general, escuela de oficiales y espacio de alojamiento. Una parte de la fortaleza se utilizó durante un tiempo como cárcel y zona de trabajos forzados para reclusos durante el siglo XIX.

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    La fortaleza toma su nombre de la granja Aker, que poseía los terrenos donde se asentó el castillo medieval. El nombre es una palabra compuesta de Akr (campo cultivado) y hus (casa, castillo). La fortaleza le ha dado nombre a la provincia de Akershus, aunque no se encuentra dentro de los límites de ésta.

    Aún tiene funciones militares, y su protección corre a cargo de la Guardia de Su Majestad el Rey (Hans Majestet Kongens Garde). También alberga la fortaleza el Museo Noruego de la Defensa, el Museo de la Resistencia y los ministerios de Defensa y de Medio Ambiente. Desde 1938, Akershus funciona como mausoleo de los reyes de Noruega.

    5. La Piedra de Mora era el monumento donde los reyes suecos eran elegidos. Se ubicaba en el llamado prado de Mora, en Lagga Socken en la comuna de Knivsta, a 10 km al sudeste de Uppsala en la región de Uppland.

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    El principio de la tradición está perdido en las arenas del tiempo junto con su ubicación original. Se dice que en el lugar se encontraba un palacio real y una colección de piedras conmemorativas que señalaban a un rey anterior sobre una losa de piedra suelta, donde en la época medieval que había sido elegida la persona que fungiría como rey en el reino de Suecia. En este lugar se realizaba la Audiencia de Mora (llamado Múlating por Snorri Sturluson). Luego de que su elección estaba decidida, el rey era elevado arriba de una piedra plana y sus súbditos lo aclamaban, y posteriormente iba a dar un recorrido a caballo por las ciudades más cercanas ─A Eriksgata en su idioma nativo─ para ser confirmado por todos los legisladores de país (en 1362 Finlandia también recibió el derecho de enviar a sus representantes al Real Decreto).

    Cuando se había elegido a un rey, se colocaba una piedra más pequeña, una piedra conmemorativa, sobre la roca más grande de Mora durante todo el tiempo que durara su reinado. Con cada nuevo rey se agregaba una nueva piedra. Uno de los fragmentos más conocidos es la piedra “Tre Kronor” porque es uno de los primeros ejemplos conocidos del uso de tres coronas como símbolo nacional sueco.

    Reyes elegidos en el prado de Mora (existen documentos que lo acreditan).

    Magnus Ladulås fue elegido en el lugar el 22 de julio de 1275.

    Magnus Eriksson, elegido el 8 de julio de 1319.

    Håkan Magnusson, elegido en febrero de 1362.

    Albrekt de Mecklenburg, elegido el 15 de febrero de 1364.

    Erik de Pomerania, elegido el 23 de julio de 1396.

    Kristofer de Baviera, elegido en septiembre de 1441.

    Karl Knutsson (Bonde), elegido el 20 de junio y celebrado el 28 de junio de 1448.

    Kristian I, elegido el 23 de junio, y celebrado el 2 de julio de 1457.
     
    Última edición: 2 Diciembre 2017
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