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    Recuerda que categorizar bien tu historia es muy importante. Para esto, debes utilizar alguno de los prefijos disponibles junto al título de tu historia antes de ser publicada.

    Estos prefijos indican la extensión aproximada del relato y así obtendrá lectores más específicos.

    La indicación sobre cómo utilizarla es la siguiente:

    • Nanorrelato para historias de 20 palabras o menos.
    • Microrrelato para historias de entre 21 a 100 palabras.
    • Drabble para historias de entre 101 a 500 palabras.
    • One-shot para historias de un solo capítulo, mayores a 500 palabras
    • Two-shot para historias de dos capítulos.
    • Long-fic para historias de más de dos capítulos

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Fanfic - Life (Young Justice)

Tema en 'Caricaturas' iniciado por KaiLumi Uchiha, 8 Febrero 2012.

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    KaiLumi Uchiha

    KaiLumi Uchiha Entusiasta

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    Título:
    Fanfic - Life (Young Justice)
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    2
     
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    3080
    ¡Holaa! ¿Qué tal? Esta es la primera historia que escribo de Young Justice. En realidad se centrará en Robin y una superheroína de mi invención. Espero y sea de su total agrado y mi idea les parezca.
    Si hay dudas no duden (hahahha, eso suena tonto) en ponerlas.
    Se aceptan todo tipo de comentarios que me ayuden a mejorar mi historia y cómo no! Tomatazos también!
    Espero (una vez más lo digo) mi idea les agrade y mi forma de escribir… aun así ténganme algo de paciencia hace ya 1 año deje de escribir y estoy recordando cómo es esto… sin más el prólogo.
    _________________________________________________________________________________
    Prólogo.
    A veces no podía entender como terminó siendo parte de la Liga de la Justicia. Bueno, oficialmente no lo era, pero eso era un asunto que desde hacía 6 años ya habían hablado con Superman, Batman, Wonder Woman y el resto de héroes de la Liga: no sería admitida hasta que cumpliera la mayoría de edad.
    Life. Ese era su nombre de heroína. Aunque a veces no soportaba ser llamada heroína, tan solo hacía misiones de reconocimiento, vigilancia… cosas sencillas, ella solo entrenaba. No sentía que hacía la gran cosa, pese a lo poderosa que era.
    Era de tez morena, ojos grandes color chocolate; poseía un largo cabello ondulado del mismo color de ojos. No era de un rostro muy agraciado, pero tampoco era fea. Ella se consideraba linda. Un término medio, para ella, era lo más apropiado siempre. Tenía 15 años y era, a pesar de todo lo que vivía, muy feliz. De hecho adoraba conocer a los héroes de la Liga quienes siempre eran muy amables con ella y le enseñaban técnicas nuevas para dominar.
    Life en realidad era Samantha Domínguez, una chica de orígenes latinos dotada de enormes poderes. Podía volar y formar sólidos campos de fuerza a los que aprendió a darle forma de platillos o discos que usaba como armas. Además su cabello era muy peculiar, cambiaba de color dependiendo de sus emociones. Pero el poder más impresionante era que con soplar ligeramente hacia la nariz de alguien en agonía o incluso dentro del abismo de la muerte, ella podía revivirla. Quienes eran salvados por la chica, antes de abrir sus ojos mencionaban a que le parecía el olor que habían percibido. Pocas eran las personas que habían logrado recibir esa ayuda. Ella no podía intervenir a la muerte en su labor. Podía más no debía.
    Life salvo a dos personas especiales y desde ahí podríamos decir que inicia su vida como heroína.
    Quedo huérfana a los 6 años y había vivido los últimos años con una tía, hermana de su madre, que no poseía ningún superpoder, así que no encontró muchas maneras de ayudarle. Lo que Life sabía lo había aprendido sola.
    Cuando ella tenía 11 años comenzaba a dominar los campos de fuerza. Siendo altas horas de la noche decidió volar sobre un pequeño bosque que se encontraba a las afueras de Gotham City, ese lugar le gustaba para practicar y relajarse, era de los pocos lugares bellos [que consideraba] quedaban en la ciudad.
    Nunca imaginó lo que verían sus ojos. Un pequeño niño de cabellos azabaches yacía en el suelo inconsciente junto a un moribundo Batman. ¡No lo podía creer! era su amado héroe e ídolo él que estaba a punto de morir a manos de The Joker…
    Sus cabellos hasta los hombros se tiñeron de un fuerte color rojo el cual cambiaba drásticamente a un fuerte naranja. Enojo y miedo. Sabía lo que debía de hacer, iba guiada por la ira, pero el miedo le intentaba vencer. Sin embargo, no se quedaría así, no se dejaría vencer. Ella era Life. Las cosas no quedarían así.
    No dejaría que la historia de Batman terminara ahí. No ese día, la muerte aún no le tocaba.
    Al par de segundos de ver a The Joker tomar una filosa navaja y acercarse peligrosamente al encantador caballero de la noche se lanzó logrando hacer que el villano se sorprendiera y borrara un par de minutos la macabra sonrisa que hacía juego con su traje.
    Pero la joven castaña, en esos momento pelirroja por la ira y el miedo, no supo que más hacer. Mantuvo el campo de fuerza que había formado justo al caer para protegerse junto a su héroe y ayudante. Rápidamente se acercó al imponente hombre.
    Aún inconsciente su presencia era impactante. Con las mejillas totalmente rojas se acercó a su rostro mientras su cabello se tornaba púrpura. Cerró sus enormes ojos y sopló.
    Una vez y nada.
    Sopló.
    —Fre-fresas… — Para su sorpresa el bastante atractivo Caballero de la Noche había sentido fresas cuando le sopló ¿Fresas? Esa era la pregunta que se albergó en su cabeza por una fracción de segundo, dejo de pensar en eso para no desconcentrarse más o podía perder el campo de fuerza.
    The Joker observaba con una sonrisa maniaca a la chica. Sabía que ya no podía hacer nada en esos momentos, había perdido la oportunidad de la vida de matar a su mayor enemigo. Pero quizás las cartas se acomodaron de una manera diferente para él. Quizás tenían algo que ver con ella.
    Con una macabra carcajada desapareció entre la oscuridad de la noche y los árboles.
    Un perfecto escenario para la perfecta desaparición de un perfecto villano.
    Un escalofrío recorrió la espalda de la chica. Naranja, su cabello era una vez más naranja. Con lo que odiaba ese color, tal vez por lo que significaba para ella.
    —Joker — de golpe y grito se levantó el héroe, mil preguntas se albergaban en su cabeza y muchas tenían que ver con esa peculiar chica de cabello amarillo y el extraño campo de fuerza que le envolvía a ambos.
    Si, el cabello de Life una vez más cambio de color. Nervios. Un amarillo "patito" de nervios se pintó en cada hebra del ondulado cabello.
    —Robin — una vez más Batman había gritado haciendo que la pequeña saliera del trance en el que se había sumido y recordando que había otro individuo al que debía prestar ayuda.
    En un ligero movimiento se acercó al pequeño. Era un niño. Pero al verlo detenidamente sintió un mar de sensaciones en el estómago. Su cabello parecía luces de una fiesta hasta que se acercó a la nariz del chico, cerró lentamente sus ojos y sopló con dulzura y delicadeza. Parecía más un suspiro.
    —Life — El cabello de Life se tornó de color rosa, un bello color rosa. Batman estaba desconcertado de todo lo que sucedía. El cabello de esa chica era una locura y después de que su protegido dijo "Life" se tornó rosa. Batman no quería analizar nada en ese momento. La cabeza le dolía a horrores.
    —Recuéstate Batman, lo necesitas — Esas fueron las palabras que salieron de la boca de la chica quien seguía viendo al Chico Maravilla con su tranquila respiración. Aún permanecía dormido.
    El justiciero no entendía nada y pese a su dolor de cabeza tendría que saber que sucedía con esa chica y que fue de Joker. Aún estaba bajo ese campo de fuerza de color rosa. ¿Por qué rosa? Esa fue una de las tantas preguntas que se le vinieron a la mente como una lluvia de estrellas.
    — ¿Quién eres? — Era lo más lógico, preguntar eso.
    —Llámame Life — Si bien era una persona a la que confiaría su vida, tal vez no su identidad. Eso no lo debía saber nadie. No aún.
    — ¿Life? — Batman no aguantaba el horrible dolor de cabeza. "Qué habrá hecho Joker conmigo" esa pregunta daba vueltas en su cabeza y la pequeña de extraño cabello no resolvía muchas de sus dudas. — ¿Por favor, podrías decirme más sobre ti? — Bien, algo malo le debía haber hecho. Era el detective más grande del mundo y pedía "por favor" si le hablaba más sobre ella. Estaba totalmente desconcertado.
    — ¡Claro! — Si su más grande ídolo le pedía lo haría. Así que con un brillo en sus ojos y su cabello nuevamente castaño inicio su historia —Creo que debo contarte todo — Suspiró, debía decir su verdadera identidad. No tenía mucho que ocultar, apenas tenía 11 años.
    —Mi nombre es Samantha Domínguez. No soy de Gotham City. De hecho, soy mitad Mexicana y mitad Americana. Mis padres fueron asesinados cuando yo tenía 6 años y desde entonces vivo con mi tía Gabriela, hermana de mi mamá. Mi papá tenía superpoderes, podía volar y era muy fuerte. Pero nunca quiso ser un héroe, temía por el bien de su familia. Y aun así lo asesinaron junto a mamá — suspiró pesadamente mientras el hombre le observaba detenidamente y prestaba atención a cada una de sus palabras y expresiones.
    —La verdad Batman, yo no sé cómo los asesinaron, solo sé que lo hicieron. ¡Yo quiero ser una heroína! Protegerme pero no como papá lo hizo… Pero… no sé cómo serlo — Las lágrimas amenazaban por salir de sus ojos y su cabello se tornó azul cielo.
    — ¿Qué poderes tienes? — Aunque era evidente de uno de ellos, necesitaba saber si el cabello de colores también era un poder.
    —Puedo volar y adoro hacer eso — una sonrisa se dibujó en sus labios — Puedo hacer campos de fuerza aunque tengo que concentrarme mucho en ellos para que no se rompan. Lo de mi cabello no es como un poder o así lo veo porque no me ayuda en mucho; cambia de color conforme a mis emociones. Por ejemplo se pone rojo si estoy enojada o naranja si tengo miedo.
    — ¿El rosa que significa? ¿Por qué el cambio drástico de colores cuando te acercaste a Robin y que hiciste con él? — Las serias palabras aturdieron a la chica, un escalofrío recorrió su espalda y su cabello se puso verde pálido.
    —No sabía que mi cabello se ponía color rosa, nunca me había pasado. Creo que el cambio de colores, que tampoco me había pasado… se dio porque al ver a tu compañero sentí diversas sensaciones y emociones. Fue raro… Y cuando me acerque a él use mi último poder. Puedo devolver la fuerza e incluso la vida, puedo revivir personas; solo tengo que acercarme a la nariz de la persona y soplar, dar un aliento de vida. Cada persona huele algo diferente, pero él dijo "Life" y descansó, cuando él dijo eso… mi cabello…—
    —Se tornó rosa. Así que, tienes grandes habilidades. ¿Puedes curarme? Me duele a horrores la cabeza— Ya ven lo que este tipo de males causa, el cambio de actitud en las personas. No imagino a un fornido Bruce Wayne hablando de esa forma, no del todo.
    La petición del hombre murciélago hizo que intentaran aparecer algunas mechas amarillas en el cabello de la joven pero tratando de calmar sus emociones logro que se mantuviera castaña. Una vez más se acercó a la nariz del magnate. Sintió que la sangre se le iba a la cabeza y al terminar su labor y escuchar "fresas" en esa impresionante voz se desmayó.
    —Gracias… Life…— Recostó la cabeza con delicadeza en el frío suelo y salió en busca del batmobile.
    _________________________________________________________________________________
    Lo siguiente a eso fue despertar en una habitación en un lugar en el que nunca en su vida creyó estar:
    El Salón de la Justicia.
    —Bienvenida a la Liga de la Justicia, Life— no podía creer lo que sus ojos veían, si bien era Batman su favorito jamás imagino poder conocer a Superman. Menos que le diera la bienvenida a la Liga de la Justicia a las 11 años.
    Después de que algunas preguntas fueron contestadas empezó a no comprender el por qué sería parte de la Liga pero estaría oculta como una heroína para el mundo.
    —Entonces, seré parte de la Liga pero el mundo no debe saberlo— no quería ser grosera con ellos pero necesitaba aclarar bien todas sus dudas —entonces ¿por qué no me reclutan cuando este más grande? —.
    —De entre las muchas dudas que me entraron en el momento que te conocí y pese a toda la confusión, supe algo. Debías estar dentro de la Liga y ser entrenada por sus héroes. — Batman había dado el motivo real por el cual estaría con ellos.
    —Life, estarás bajo la protección de Wonder Woman y bajo el entrenamiento de los héroes que se te asignen. Vivirás aquí, estudiaras aquí, entrenarás aquí… perderás contacto con el mundo, ese es el precio que tienes que pagar pero por tus poderes, vale la pena — En esos momentos las palabras de Superman le provocaron un fuerte escalofrío y un color amarillo en su cabello. Eso implicaba seguir el camino que había pensado para ella al precio de dejar a lo único que le quedaba de bueno: su tía.
    —Lo haré. Pero tengo que hablar con mi tía yo… yo… le debo mucho a ella— esta vez un par de lágrimas rompieron la fuerte barrera que había creado.
    —Lo harás— Su protectora tomo la palabra y le abrazó. —Tranquila, este será tu hogar y yo seré como una madre para ti, ahora ven te enseñaré tu habitación— La hermosa princesa voló en dirección recta a los sillones donde se encontraban indicando a su nueva protegida que la siguiera.
    —Será grande, da la impresión— un último y aceptado comentario provino de los labios de Flash, en ese momento todos se retiraron a sus deberes.
    _________________________________________________________________________________
    Les agradezco si leyeron y si lo desean, pidan, publico conti!
    Matta ne!
    :D
     
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    KaiLumi Uchiha

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    Fanfic - Life (Young Justice)
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    2
     
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    La continuación...

    Disclaimer: Young Justice no es mío. ​
    Pertenece a Cartoon Network, Warner Bros y DC Comics. Si fuera mío de seguro Robin ya estaría ligado por siempre a Life xD​
    Capítulo 1
    Resistencia: El comienzo de un duro entrenamiento
    — ¡Oh, sí! Un buen descanso era lo que necesitaba, ¡eh, Batman! ¡Ese par de horas de sueño me cargaron las baterías! — El joven maravilla se acercó a un Bruce Wayne disfrutando de un desayuno digno de un magnate, a punto de partir al trabajo.
    El pequeño héroe acababa de despertarse, era un lunes por la mañana y sentía como la energía fluía en él, podía con todo villano que se le pusiera en ese momento.
    —No te olvides, aquí es Bruce no Batman, ¿ok Dick? — Esa orden se le había dado a Robin desde su llegada a la mansión Wayne hacia unos 6 meses, aunque entendía que era una orden se le complicaba cumplirla todo el tiempo, era una tarea difícil para un niño de 9 años. —Por cierto— el pelinegro alzó la cara para ver al adulto— Dormiste dos días, no dos horas Dick—
    Los ojos zafiro de Robin se abrieron hasta donde pudieron. Después de haber jurado proteger Gotham City junto a Batman, se quedó dormido durante dos días. ¿Qué clase de héroe hace eso? Ese pensamiento empezó a atormentar al chico, en un segundo un mar de remordimiento oleaba en su cabeza.
    Al darse cuenta de las expresiones que albergaban el pequeño rostro, decidió intervenir por el bien psicológico del niño.
    —Pero vamos ¡no te tortures! Diste demasiado, te merecías un descanso. Con el estudio en casa, entrenamiento, el salir a patrullar por las noches, volver en las madrugadas, despertar temprano… Te lo merecías, tranquilo, es el premio que todo héroe merece— Bruce era como un padre para él y cuando le hablaba de esa manera era reconfortante.
    Eso y un buen partido de básquet.
    —Joven, ¿va a desayunar? — Alfred, el fiel mayordomo hizo presencia para atender al pequeño. De inmediato recibió una cara de felicidad, por parte de Dick, la cual significaba un "sí" rotundo. Comida era comida y no podía negarse a ella. De inmediato Alfred se retiró volviendo a dejar a los héroes en el comedor.
    —Quizás… y estoy pensando en voz alta… y un buen partido le ayude a Dick— ese tipo de cosas siempre lograban sacar una sonrisa en ambos. Y es que eran tan diferentes pero a la vez tan iguales.
    ____________________________________________________________________________________________________________________________________________
    Life había comenzado una nueva vida. Dado a que El Salón de la Justicia era más un lugar turístico y ella tenía que estar escondida para el mundo se decidió que no podía quedarse ahí. Así que se le asignó una pequeña habitación en Atalaya, la verdadera sede de la Liga.
    Poco a poco fue encariñándose con cada uno de los superhéroes con los que convivían.
    Wonder Woman era un símbolo de fuerza para ella, pero pasaban poco tiempo lejos de los entrenamientos, aun así se agradaban mucho, por eso eran protectora y protegida.
    Gracias a la simpatía que causaba en los demás empezó a ser entrenada por otros héroes quienes poco a poco se fueron convirtiendo en una parte arraigada de su vida.
    Para la pequeña, el tiempo, al igual que el de Dick Grayson, se dividía en muchas actividades. Sin embargo, ambos las hacían de un ánimo que parecía jamás cansarse. Pero siempre existe un límite que pronto Life descubriría y Robin ya había vivido.
    Cada superhéroe le ayudaba en lo que podía en cuanto a lo secular hablamos, la inteligencia es una de las cualidades de un héroe y por ello todos estaban capacitados para enseñarle. Sin embargo, le costaba entender ciertas cosas, las ciencias y matemáticas eran un dolor de cabeza para ella; simplemente puso de su empeño, no se dejaría vencer por simples números y letras.
    La escuela en el espacio y con tantos diferentes maestros fue un reto aunque no fue el más grande. El verdadero reto fue el entrenamiento físico.
    Si bien había trabajado con Wonder Woman las primeras semanas, el entrenamiento completo no había comenzado.
    Fase 1: Wonder Woman: Súper Fuerza
    — ¡Bien chiquilla! Conmigo trabajaras fuerza. Tal vez no podrás levantar aviones o autos pero te haré que resistas mucho. La fuerza es vital en el campo de batalla— Wonder Woman se paró frente a la futura heroína. Coloco sus manos sobre la cadera y grito — ¡Abdominales! Dame los que tengas—.
    Con esa frase y las siguientes dos horas de todo tipo de ejercicios Life comprendió que quizás no adquiriría una súper fuerza, pero si un súper cuerpo. Eso provocó que su cabello se tornara amarillo nuevamente además de un ligero sonrojo en el rostro. Nervios, no podía ser bueno.
    Fase 2: Flash: Velocidad
    —Pequeña, cuando grite ahora saldrás corriendo ¿ok? — Podía volar no entendía para que entrenar la velocidad al correr —Así mediré tu resistencia. Haber bonita, cuando llegues al árbol de allá regresarás. Vamos ¡AHORA! — Era como si el héroe le hubiera leído los pensamientos. Salió como "bala" toco el árbol y regreso hasta donde el hombre de la bella quijada.
    —Y… y… ¿Qué tal? — Controlar su respiración fue difícil.
    —Excelente Sam, eres rápida. Corriste 720 metros. 10 metros por segundo corriendo un total de 72 segundos, un minuto doce segundos. Eres buena. ¿Una vez más? — Flash había actuado con ella de manera tan agradable que en menos de 5 minutos frente a él comenzó a tomarle un cariño, él ya era parte de su familia. Ya lo tenía decidido: Sería su tío Flash.
    Antes de retirarse, al terminar el entrenamiento, le hablo a su tutor —Flash, ¿puedo decirte tío Flash? — El solicitado se agacho para quedar a una altura apta a la de su alumna.
    —Claro, sobrina Sam— acto seguido le dio un beso en la frente y le dedico gran sonrisa. Adoraba a los niños.
    Con una tierna sonrisa en sus labios, Life se retiró a las duchas. Necesitaba sentir agua fría correr por su espalda antes del próximo entrenamiento.
    Fase 3: Indefinido: Vuelo
    Ya había pasado una hora desde su entrenamiento con "Tío Flash" y su instructor de vuelo aún no había llegado.
    Los cabellos jugaban con el color amarillo. Una vez más sentía nervios, ahora por saber quién sería su nuevo tutor.
    —Life. Yo sería quien te entrenaría en vuelo, pero el día de hoy tengo una importante misión. Yo veré quien te entrene hoy y también alguien que coma contigo. Espera un momento. — Wonder Woman sería su instructora. Enigma resuelto, pero quien sería ese día, quien la iba a suplir. Una preocupación tras otra. Y tenía 11 años, que sería cuando tuviera 20.
    Pasando un par de minutos entraron Superman, Batman y Flash junto a la heroína. Fue Batman quien comenzó la explicación del resto de entrenamientos del día para la niña.
    —Saman… te diré Sam. Hoy comerás con Flash. Superman te entrenará el día de hoy en vuelo. Él te dará instrucciones sobre tu instructor de Artes Marciales…— El Caballero de la Noche cedió la palabra a Superman.
    —4:30. Te necesito puntual. Después de Artes Marciale tendrás una tipo cita al psicólogo. Tendrás un par de clases más y el resto de la tarde es tuya— como no tenía el ritmo de vida de un héroe creía que poco a poco le meterían al mundo de la Justicia.
    Los héroes ya habían iniciado su caminata cuando la pequeña decidió preguntar sobre algo que la había atormentado el último par de semanas.
    —Batman— Solo el mencionado volteó y el resto siguió su camino. Pronto los cabellos de Sam se tiñeron rubios y un pequeño rubor subió a sus mejillas —Emm… quería preguntarte… como… amm… ¿cómo se encuentra Ro…Robin? —
    Su cabello se tornaba ligeramente rosa. Sentía que las orejas se calentaban y le estallarían. Además la pequeña sonrisa que se formó en el rostro del impactante hombre no le ayudó en nada para quitarse esos peculiares colores.
    —Bien, lleno de vida— con la misma fuerza que aplicó en "vida", se aplicó al cabello rosa de la pequeña. Sin decir mayor explicación, se retiró de la pequeña sala en la que se encontraban.
    —Oye Sam, ¿quieres ir a comer ahorita? — su nuevo acompañante se dirigía a la cocina al mismo tiempo que mencionaba su pregunta.
    — ¡Claro! Hambre siempre tengo— Con una sonrisa digna de una niña siguió al héroe.
    —Igual yo tengo hambre siempre— Sonrisas cómplices se intercambiaron. Esa sería una buena relación. Ambos disfrutaban de comer. Era como lo que vivía con Wally pero más delicado, aun así no era igual, los dos tenían su lugar.
    —Así que… ¿Robin, eh? — Ese tono no significaba nada bueno. Con un grito ahogado la chica tenía que recoger el poco de dignidad.
    — ¡Flash! — Al parecer el grito no hizo que su dignidad se recuperara, fue una causa para que las preguntas siguieran.
    —Sobrina… ¿quién es ese tal Robin? — Tratando de sonar como un tío protector inicio el interrogatorio.
    —Como si no supieras quien es el…—
    —Bueno, bueno… Si lo sé, pero ¿te gusta? —
    — ¡¿Qué? — Cuando le preguntó eso sintió que el estómago se le revolvía — ¡Claro que no! Lo he visto una vez y es un muchachito flaco y bajito. ¡Un niñato! 2 años menor que yo ¿Que me va a gustar? — El rojo queriéndose convertir en rosa en su cabello trataba de contradecir sus palabras.
    — ¿Y porque tu cabello se convierte en rosa cuando lo mencionas o lo mencionan? — La pregunta del millón y aún no descubría la respuesta.
    —No lo sé…—
    —Quizás, aún no lo sepas y tampoco yo pero ese niño flaco y bajito pueda ser importante para tu vida. Al menos, lo reconocerás donde estés, tu cabello se pondrá rosa…— Trató de sonar lo más convincente posible y es que el hombre más rápido del mundo confiaba plenamente en su predicción.
    —Si… quizás y sí…—
    —Y, ¿cuándo es tu cumpleaños? —
    —Abril 26…—
    El resto de la hora se fue en preguntas de ese tipo, Life no había pasado una comida que disfrutara tanto desde mucho tiempo atrás. Ya empezaba a adorar a su "tío" flash.
    Después de un duro pero divertido entrenamiento junto a Superman se le dijo que a las 6:30 p.m. tendría Artes Marciales con nada más y nada menos que una de sus heroínas favoritas: Black Canary.
    Fase 4: Black Canary: Artes Marciales
    —Tu eres… ¡Tú eres! ¡Hay, no lo creo! — el bello castaño natural que poseía el cabello de Life le asentaba muy bien cuando estaba feliz.
    —Black Canary, si soy yo. ¿Así te sorprendiste al ver a Superman? — Un enorme dojo se usaba para los entrenamientos de Black Canary. Grande y de madera, tan tradicional como los japoneses.
    —La verdad no. Para nada, creo que tú me inspiras más que el — La rubia contesto con una risilla por el comentario de la pequeña, ya comenzaba a agradarle.
    —Gracias, que alagada me siento. Ahora, yo quiero que tú me inspires en los entrenamientos ¿ok? — Con un "sí" declarado con la cabeza el entrenamiento comenzó.
    Al término del entrenamiento, la pequeña se dirigió a ducharse nuevamente, odiaba estar sudada, era de lo peor para ella.
    Una pequeña clase de historia y se dirigió a una de las salas de estar del satélite. Era uno de los más bellos lugares puesto que tenía una preciosa vista de las estrellas y constelaciones, todo visto a través de una enorme ventana. Ahí serían las terapias psicológicas a cargo de…
    — ¡Black Canary! — una gran sonrisa se posesiono en los labios de ambas chicas.
    —Life, me alegra verte de nuevo, ¿cómo te sientes? — con una serie de preguntas comenzó la terapia.
    En ese tiempo la heroína descubrió que la pequeña no se dejó vencer por la muerte de sus padres aunque, claro, le hacían completamente falta.
    También gustos, miedos, habilidades y sueños fueron descubiertos en esa bella tarde.
    — Así que, ¿por qué te gusta volar? —
    — Porque volar es libertad, además, el sentir el viento en tu cara, el sentir como si flotarás… ¡Ah! Es mágico, como si no tuviera explicación alguna… Tan solo me parece magia…—
    — ¿Y te gusta la magia? —
    — ¿Y a quién no? Digo, Zatara es un héroe y posee magia, además me gusta leer historias de magia, pero he leído pocas—
    — Me alegra saber tanto de ti, pero se nos ha terminado la hora. Mañana seguiremos hablando ¿sí? —
    —Claro. Iré a estudiar—.
    ____________________________________________________________________________________________________________________________________________
    Gracias por leer! Espero no haber aburrido, y si tengo errores ya saben díganme. En un par de capítulos más trataré de hablar de los demás personajes... diganme si tienen dudas y cuentenme que tal les parecio!
    By: KaiLumi-chan
     
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