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Historia larga Fanfic - Lhyme la ciudad de los guardianes

Tema en 'Originales' iniciado por Monokuma J, 24 Abril 2018.

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    Monokuma J

    Monokuma J Entusiasta

    Sagitario
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    Título:
    Fanfic - Lhyme la ciudad de los guardianes
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    1968
    Hace ya algunos años atrás en un país al sur de América existió un gran conflicto nadie sabe con exactitud que ocurrió, ni porque, pero según los pocos registros que existen todo comenzó con una figura amarilla alejándose de la ciudad, y a miles de ciudadanos que lloraban con pesar al ver su partida. Nunca se supo la identidad de esa misteriosa figura a la que todos llaman “Radiance”, solo que esta aterrizó en un área poco poblada del centro de la ciudad y que, con el paso del tiempo aparecieron más y más personas con rasgos extraños según decían poblando aquel lugar, siendo tanta la cantidad de gente que pronto termino siendo una de las ciudades mayor pobladas del país y dado el apoyo económico que generaba se convirtió en su capital, sin embargo. Aun con su amplia población prohibía la entrada de cualquier persona no residente dentro de sus territorios. Dicha ley atrajo la atención de numerosos exploradores, turistas o simplemente curiosos, por lo que pronto la gente buscaba entrar a cualquier precio, nadie supo cómo lo hicieron, pero de un día a otro la ciudad fue cubierta en su totalidad por unos enormes muros, que impedían la entrada y salida de personas, aquella misteriosa ciudad a permanecido así hasta el día de hoy y fue nombrada… “Lhyme la ciudad de los guardianes”.

    - ¡Vaya nunca deja de ser impresionante! - Decía un joven mientras cerraba el libro que tenía en sus manos.

    -No haces más que venir todos los días a leer el mismo libro, ya deberías buscar otro Kozumi- Decía otro joven sentado junto a él.

    ** Los presentes son dos estudiantes de secundaria el primero Kozumi Shibata un joven de cabellos castaños y ojos del mismo color, el cual tenía un par de lentes que bien no solía usar todo el tiempo sino cuando algo llamaba su atención de sobre manera, siempre acostumbraba a ser algo reservado, pero al terminar hablando de un tema de su interés simplemente no podía detenerse. El segundo era Futa Nakama compañero de clase y amigo de Kozumi, un joven peli negro con tonos verdosos y ojos verde oscuro, usualmente serio, siempre acompañaba a su amigo a que leyera aquella historia**

    -No podría, desde que mamá me hablo de él hace años, no puedo sacarlo de mi mente- Decía con emoción Kozumi.

    -Si te ha llamado tanto la atención, ¿Porque simplemente no para allá?, en lugar de leerlo diariamente-

    Un resplandor se notó de forma inmediata en los ojos de Kozumi, a la vez que una enorme sonrisa se formó en su rostro, era obvio que Futa le había dado una idea que nunca consideró.

    -O..oye- Decía extrañado Futa al ver a Kozumi con tanta ilusión.

    - ¡Vayamos de inmediato! - Gritó el chico jalando del brazo a su amigo fuera de la biblioteca.

    - ¡Espera, Espera! - Dijo una y otra vez él chico de cabellos negros mientras se soltaba del fuerte agarre de su compañero.

    - ¿Qué sucede? - Pregunto de forma inmediata su compañero.

    - ¡Que crees que sucede! -Hablo con fuerza Futa-No podemos ir de inmediato, la ciudad capital queda lejos…además no nos dejaran entrar desde hace tiempo está bloqueada al público ¿recuerdas? -

    -Tienes razón…no podemos ir de inmediato- Meditaba el joven pensando en una solución -bueno nos prepararemos hoy y mañana temprano iremos- Añadió finalmente Kozumi ignorando la última parte.

    -No oíste lo que acabo de… - Dijo Futa siendo ignorado por su amigo dejándolo con un “nos vemos a las 8” al tiempo que se iba corriendo a gran velocidad.

    -Debí dejar que siguiera leyendo ese libro…- Dijo con un suspiro el azabache.

    Esa noche, el joven Kozumi con emoción prepara todo lo necesario para poder partir mañana, él y su amigo era originarios de una de las zonas costeras del país por lo que les tomaría algo de tiempo llegar a la capital, así que tendría que empacar un poco más de lo debido.

    -Cepillo de dientes, algo de comida, linternas, dinero- Creo que está todo listo para mañana.

    - ¿Listo para qué? - Pregunto una voz a sus espaldas.

    - ¡Mamá! - Dijo nervioso el chico, pues con toda la emoción había olvidado comentarle de su partida.

    -Iras después de todo ¿verdad? – Preguntó ella tan intuitiva.

    - ¿Cómo lo supiste? - Dijo Kozumi.

    -Intuición de madre- Dijo ella con burla – Esperaba el día que lo hicieras y…quería que tuvieras esto- Dijo ella buscando en uno de los bolsillos de su ropa, sacando lo que parecía ser una llave, pero hecha de cristal y con numerosos colores dentro de ella…

    - Wow - Dijo el joven sorprendido por la llave.

    -Quiero que se la entregues a su dueño en Lhyme - Dijo con seguridad su madre,

    - Y ¿Quién es? – Preguntó el chico de pelo castaño.

    - No lo sé…- Respondió apenada su madre de forma inmediata.

    El chico cayó de su silla decepcionado con la respuesta de su madre…como encontraría a alguien de quien no sabía nombre o apariencia.

    -Lo sabrás cuando veas a esa persona- Fue lo que respondió la mujer antes de levantarse y salir de la habitación de Kozumi, deseándole suerte para el día siguiente.

    -Te prometo que la entregaré mamá ten por seguro que se la daré a su verdadero dueño- Dijo con confianza Kozumi mientras preparaba su cama para ir a dormir, pues mañana sería un largo día.

    Al salir el sol, el chico sin esperar nada más, se viste y, despidiéndose finalmente de su mamá quien una vez más le desea suerte diciéndole que seguro el podrá entrar sin problemas, el joven con prisa corre a la biblioteca, donde acordó que se vería con Futa quien luego de unos cuantos minutos aparece.

    - ¿Por qué tardaste tanto? – Decía con entusiasmo Kozumi.

    -No tardé, solo llegaste demasiado temprano- Fue la respuesta del joven azabache.

    -Ah, tienes razón- Afirmó el joven mirando su reloj para luego indicarle a su amigo que era tiempo de partir pues los trenes a la ciudad capital eran muy limitados y esta solía ser muy visitada (al menos la entrada) por los turistas

    Corriendo a la estación y a penas con algo de suerte lograron entrar a un tren que partía directo a Lhyme y después de un largo y agotador viaje llegan a su destino.

    **La ciudad de Lhyme, un lugar sobre el que se tiene muy poca información puesto que desde sus inicios está ha permanecido amurallada bloqueando la vista al interior, debido a esto la mayor parte del tiempo puede parecer un lugar deshabitado pues ni siquiera el ruido llega al exterior, siendo los guardias que cuidan las entradas la única actividad que demuestra que la ciudad aún permanece habitada**

    Futa y Kozumi se encuentran en uno de los restaurantes cerca de la ciudad, si bien no se permitía la entrada, nada impedía establecer puestos o edificios en las afueras del lugar, aprovechando la popularidad del misterioso lugar.

    -Vaya…tardamos mucho más de lo que creí, ¿Qué quieres comer? - Preguntaba Futa a su amigo.

    - ¡Increíble! - Decía emocionado el joven de pelo castaño colocándose sus lentes y mirando con emoción Lhyme.

    Un largo suspiro vino de Futa seguido de un -Vamos- pues era obvio que su amigo no querría algo más.

    Rápidamente ambos se acercaron al pie de la ciudad donde se encontraba un joven con chaqueta de cuero... ¿limando sus uñas…?

    **Guardián de la puerta, su nombre Tsukito Nanatsu un joven de cabellos celeste y ojos del mismo color, en estándares atractivo, aunque con ciertas…tendencias afeminadas**

    Al verlos acercarse el guardián sin siquiera mirarlos habló.

    -Vaya, un par de lindos chicos ¿Qué se les ofrece? –

    Ambos con cierto…escalofrió se miraron a lo que Futa hizo un gesto indicando a Kozumi que respondiera.

    -Queremos entrar a ver la ciudad- Dijo decidido el joven.

    El hombre de cabellos celestes no hizo más que estallar en risas por un par de minutos, al momento que les dijo.

    -Bienvenidos al club chico, toda la gente que viene aquí espera que los dejemos pasar a ver la ciudad, desafortunadamente se les prohíbe a todos-

    -Pero, ¿Por qué está prohibido?, ¿Cómo vive la gente del interior si no pueden obtener algo del exterior? - Preguntó Futa.

    -No hice las normas querido, solo las sigo- Añadió de inmediato Tsukito -Espero que no seas de esas personas que las rompen, porque es mi trabajo lidiar con ellos, ¿verdad señor? – Preguntó Tsukito al tiempo que arrojaba algo a gran velocidad… aquel raro objeto, rápidamente paró en las manos de un hombre, quien soltó de forma inmediata lo que parecía ser dinamita.

    -¡Una bomba! – gritó uno de los presentes en la escena alertando al resto de la gente cerca de los muros causando revueltas por toda la zona.

    -Mal..dito- soltó un quejido aquel sujeto mientras se quejaba adolorido por el impacto de las… ¿agujas?

    El hombre pese a la herida arremetió con ira en contra de Tsukito, esperando embestirlo con todas sus fuerzas, corriendo con gran velocidad para enfrentarlo.

    -Vaya, sé que quieres ver este lindo rostro más de cerca, pero debiste contenerte un poco – Se jacto presuntuoso el de cabellos celestes que sin separarse de la silla en la que se encontraba sentado evadió al hombre una y otra vez como…posando a medida que el sujeto arrojaba golpes contra él.

    - ¡¿Porque no puedo darle?! -

    -Eres demasiado lento cariño- Fue la respuesta del guardián.

    Por otro lado, Futa al ver que la puerta se encontraba desprotegida y Tsukito estaba entretenido con aquel hombre, llamó a Kozumi para intentar entrar…Kozumi curioso por la pelea termino aceptando a regañadientes pues según su amigo, no tendrían oportunidad como esta…Los dos, sin dudarlo entraron encontrándose con un extenso pasillo oscuro que probablemente llevaba a la salida del muro.

    -Fue mucho más fácil de lo que creí- Habló seriamente Futa.

    -Debe ser un guardián nuevo- Contestó Kozumi.

    -También lo pensé, era demasiado…extravagante- Añadió el azabache.

    Ambos después de un rato de recorrido llegaron a una puerta de madera, muy similar a la que habían entrado, apenas si podían verla en la oscuridad, pero rápido el de cabellos castaños puso su mano en el mango de la puerta tan duro y frio como esperaba helando sus manos con su simple contacto o… acaso era él quien tenía escalofríos por la emoción, pese a aquella extraña sensación estaba por entrar a aquella ciudad que tanto esperaba ver.

    -Bien…llegó el momento Kozumi- Decía Futa.

    -Si, al fin podre conocer Lhyme- Decia orgulloso girando lentamente la puerta, ansioso a ver lo que encontraría.

    Una fuerte luz ilumino el pasillo, cegando levemente a los dos jóvenes, quienes restregaron sus ojos abriéndolos ahora con lentitud, su vista poco a poco se aclaraba, pudiendo ver un escenario algo usual.

    -Tardaron mucho más de lo que pensé en regresar- Dijo una voz frente a ellos, era Tsukito quien ahora se encontraba sentado en la caseta…Habían vuelto a la parte exterior de los muros.

    -Pero ¿Cómo? - Decían extrañados ambos.

    -Si la gente se colara tan fácilmente, no sería el único guardián de este lugar- Decía con confianza el hombre de cabellos celestes.

    -Único- Repitió con asombro Kozumi.

    -Ah y por cierto- Dijo Tsukito antes de darles una sonora bofetada a ambos, sacándolos de la caseta al momento.

    -Auch- Se quejaron ambos mientras se sobaban completamente adoloridos sus mejillas.

    -Eso es por decir que soy un mal guardián- Decía el de cabellos celestes -Y esto…- Poniéndose serio saco tres largos alfileres con mango plástico de su chaqueta.

    -Es lo que les pasa a los intrusos-

    Los jóvenes miraban nervioso al guardián, mientras este se preparaba para atacar, tal vez no fue una buena idea haber venido después de todo…

    Continuará…
     
    Última edición: 28 Abril 2018
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    4
     
    Palabras:
    2300
    Ambos permanecían temerosos, mirando atentamente al guardián, quien con cara de muy pocos amigos permanecía apuntándoles con sus agujas. La vista de ellos levemente se desviaba notando aquel hombre que segundos atrás había intentado destruir la puerta, que ahora yacía completamente inconsciente. Un escalofrió recorría el cuerpo de los chicos, pues con un simple movimiento aquel guardián podría dejarlos igual, no tenían demasiadas opciones pues Tsukito se encontraba a un metro de ellos.

    -Kozumi- Se oyó en susurro.

    El mencionado miro de reojo a su amigo quien le explicó que debía escapar ahora, el haría de carnada para detener el guardián. Kozumi se negaba una y otra vez pues él había causado esto, arrastrando a su amigo a este lugar.

    Futa ignoró por completo lo que su amigo decía, solo contestando “ve” empujándolo a un lado, llamando la atención de Tsukito quien pronto apunto al pelo negro verdoso, pero el joven fue más rápido de lo que pensó y para cuando lanzó las agujas que se clavaron en su hombro, alcanzó a caer sobre el guardián impidiendo el movimiento del mismo.

    - ¡Quítate de encima! - Alegaba con enojo Tsukito tratando de mover al joven.

    - ¡Vete ya! - Fue lo único que dijo Futa al ver a su amigo aun parado ahí.

    Kozumi no quería huir…no quería escapar, tenía que ayudar a su amigo antes que algo le pasara…pero su cuerpo no reacciono de la misma manera, sus piernas habían comenzado a correr, no se dio cuenta cuando fue, pero ahora ya no podía detenerse, por más que se insultara una y otra vez a sí mismo, no podía hacer más que correr… ¿Por qué? Si había sido quien había arrastrado a su amigo a esto, ¿Por qué ahora no era capaz de ayudarlo?, Futa se arriesgó se puso en peligro para que el escapara, ¿no debía hacer lo mismo él ?, por más que sus piernas temblaran, por más que él no supiera luchar, por más que fueran tan solo unos segundos de distracción, debía regresar.

    Al pensar en eso, se detuvo abruptamente, ya sabía que hacer…debía regresar, tenía que regresar. Con la misma velocidad con la que había escapado ahora intentaba volver…No había sido demasiado camino el que había recorrido, llegando en escasos minutos. Un momento basto para entender que había ocurrido, Futa se encontraba inconsciente en el suelo mientras que ahora Kozumi tenía clavadas en su pierna tres agujas.

    -Debiste irte cuando tuviste la oportunidad lindo- Dijo con seriedad Tsukito.

    Kozumi no podía parar de quejarse debido a la herida que el guardián le había propinado, ahora solo permanecía arrodillado en el suelo, las agujas habían penetrado el musculo de la pierna, tal vez no tan profundo, pero aun así el dolor no cesaba. El joven en vano intentaba ponerse de pie aun sin éxito mientras que lentamente su cuerpo se sentía cada vez más pesado.

    - ¿Que…sucede? – El joven se tambaleaba a ratos demostrando lo difícil que era mantenerse en pie.

    -Me ocupe de que no te escaparas de nuevo – El guardián sacó otro par de agujas mostrándolas al joven -Todas mis armas están envenenadas, tan solo un poco basta para cortar acabar con quien sea querido- El guardián se jactaba mientras permanecía atento a Kozumi

    - No puedo- Habló ahora el pelo castaño.

    - ¿Qué? - Tsukito no comprendía que quería decir el chico.

    - ¡No puedo rendirme! – El joven arrancó con fuerza las agujas que tenía en su pierna, y pese al agudo dolor y a la constante pesadez que se acumulaba en su cuerpo, él se puso de pie esperando ir con Futa al tiempo que dejaba caer un pequeño objeto de sus bolsillos.

    El guardián rápidamente se percató de ello mirando dicho objeto, comprobando que se trataba de una llave, pero, algo inusual.

    -Esto…esto es- Tsukito hablaba con sorpresa mientras se acercó pronto a examinar la llave.

    - ¿De dónde sacaste esto? - Preguntó de forma inmediata el pelo celeste a Kozumi que intentaba alejarse de él.

    Kozumi al escucharlo centra su atención en las manos del guardián, viendo la llave que su madre le había entregado.

    - ¡Devuélvemela! – El chico se acercaba al guardián tratando de tomarla.

    El joven ya casi sin poder estar en pie fue fácilmente esquivado por Tsukito cayendo agotado por el esfuerzo.

    -No me gusta que me hagan esperar niño, ¿de dónde lo sacaste? –

    - Es…algo que me dio mamá para entregarlo en Lhyme - Contestó con dificultad el joven.

    - ¡Como si fuera a creer tan tonta!, historia- Las quejas del guardián cesaron al ver a ambos chicos completamente inconscientes.

    - Tienen suerte de que usara sedantes en lugar de veneno esta vez- El pelo celeste se acercó y cargo a ambos chicos llevándolos a la caseta que cuidaba.

    La luz se filtraba levemente en la vista del pelo castaño, quien lentamente comenzaba a abrir poco a poco los ojos, encontrándose en lo que parecía ser una pequeña habitación de madera con dos camas y un sillón con... ¿¡El guardián!? Kozumi se puso alerta al notar a este mirándolo atentamente, ¿acaso él lo había traído hasta aquí?

    -Tardaste bastante en despertar – El pelo celeste se ponía de pie acercándose al joven.

    - ¿Dónde estoy?, ¿Qué paso con futa? ¿Qué fue lo que nos hiciste? – Preguntaba insistentemente Kozumi.

    -Tranquilo- El guardián se detuvo esperando que el joven se calmara -Primero, ambos están en mi casa- Señalando la otra cama donde se notaba a alguien más recostado en ella. -Segundo, no sé por quién me tomas, ustedes no son mi tipo- Soltaba entre burlas.

    - No me refiero a eso- Dijo algo incómodo el chico - ¿Qué es lo que tenían esas agujas? –

    -¡Vaya! Veo eres más astuto de lo que creí, mis armas generalmente les coloco un veneno mortal -

    - ¡Veneno…mortal! - Kozumi se aterró de solo pensar que él y su amigo les quedaba poco tiempo.

    -No te preocupes, como dije “generalmente” les coloco veneno, pero para fortuna de ustedes en esta ocasión use solo sedantes- Explicó el guardián.

    - Gracias a Dios – Decía aliviado el joven.

    -Aun así, tu amigo tardara mucho más en despertar- Explicaba Tsukito mientras se acercaba a la otra cama.

    - Recién comenzaban a afectarte los sedantes cuando te atendí, sin embargo, tu amigo ya había caído completamente dormido por sus efectos, por lo que tardará al menos dos horas más en despertar –

    -Entiendo, pero…aún no sé porque decidiste traernos aquí y ayudarnos-

    - ¿Tienes que entregar algo no? – El guardián señalaba la mesita al lado de la cama de Kozumi, el joven se volteó notando la llave que le había entregado su madre en ella.

    - ¿Quieres decir qué? –

    - Solo por esta vez, te dejaré pasar –

    - ¿Puedo…pasar? – Decía Kozumi impresionado y aun sin entender completamente por qué.

    - ¡Puedes entrar a Lhyme, no me hagas repetirlo! – Reclamaba ahora el guardián.

    El joven lo proceso por unos momentos, entrar…a Lhyme, al darse cuenta de ello celebró sonoramente, al fin podría ir al lugar que había soñado desde muy pequeño, y podría cumplir lo que su madre le había pedido, el joven no paraba de gritar de emoción.

    - ¡Sí!, ¡Al fin podré conocer Lhyme! -

    - ¡Cálmate un poco niño o no te dejare entrar! - Tsukito ya estaba fastidiado de los gritos del chico.

    -Lo siento- Hablaba apenado el chico-

    -Bueno solo tienes que esperar que tu amigo despierte y…-Se detuvo el guardián de golpe.

    -Lo siento, pero… ¿podría cuidar a Futa mientras despierta? - Preguntó el pelo castaño.

    - ¿No irás con él? - Preguntaba ahora Tsukito.

    - Le cause demasiados problemas solo viniendo para acá- Comenzaba a explicar Kozumi – Y sé que si espero a que despierte me acompañará sin dudarlo, pero no quiero causar más inconvenientes, iré y ambos regresaremos a casa-

    -Vaya, dices que no quieres causar más problemas, pero me dejas a este niño aquí, realmente eres una molestia pero… si así lo quieres- El pelo celeste se puso de pie, sacando un llavero repleto de viejas y oxidadas llaves, seleccionando una de ellas pronto abrió lo que parecía ser la entrada de su casa- La puerta rápidamente se abrió dejando ver un pasadizo largo y oscuro.

    -La entrada es aquí, puedes irte niño-

    - ¿Cómo es que? - Decía extrañado el chico al ver la puerta conducía a aquel lugar.

    -Dejemos las explicaciones para cuando regreses- Cortó el guardián indicando que entrara.

    -Ah, ¡Sí! – Kozumi sin mirar más atrás ingresó a aquel lugar sin saber lo que le esperaba.

    - Espero seas capaz de regresar niño…Si salir fuera fácil, ya todos sabrían lo que hay en Lhyme – dijo el pelo celeste al tiempo que cerraba la puerta.

    Kozumi atravesaba velozmente aquel pasillo color negro, su visión se había nublado totalmente y sus oídos no percibían ningún sonido a excepción del eco resonante de sus zapatos con cada paso que daba, de alguna manera aquel lugar se sentía como, alejado completamente del mundo tanto en los libros como incluso en su entrada, con cada paso que daba los nervios incrementaban en Kozumi, pues ahora no había nadie acompañándolo y esta vez llegaría al otro lado a ver la ciudad…su corazón estaba a mas no poder mientras veía una puerta indicando el final del camino.

    -Es hora- Fue lo único que dijo el joven mientras lentamente giraba la puerta mientras poco a poco la abría dejando entrar la fuerte luz del exterior…

    Por otra parte, mientras Kozumi se dirigía a Lhyme, Futa quien hasta ahora había perdido la conciencia poco a poco abría los ojos sin entender que había ocurrido.

    - ¿Qué sucedió? - Se preguntaba el joven mientras intentaba sentarse en la ¿cama?

    El joven se puso de pie examinando el cuarto donde estaba ahora, no entendía, si hasta hace unos minutos había ayudado a Kozumi a escapar mientras que ese guardia lo había lastimado en su… Rápidamente recordó, ¡su herida! De inmediato comenzó a examinar su hombro, claramente las agujas habían desaparecido y esta había sido vendada ¿Kozumi lo había rescatado? ¡Claro! Eso debía ser.

    - ¡Kozumi! - Llamaba constantemente Futa buscando a su amigo - ¡Kozumi ¿Dónde estás? –

    - ¡Vaya, despertaste mucho más rápido de lo que pensé! – Una voz conocida para Futa se oía desde la puerta.

    - ¿Tu? – Futa se refería con cierto enojo al guardián.

    - No tienes que ser tan grosero jovencito – Hablaba agudamente Tsukito - ¿A quién esperabas ver? –

    - ¿Qué le hiciste a Kozumi? – El pelo negro verdoso se oía cada vez más ofuscado.

    - Ah, si el chico- El pelo celeste se dio cuenta de que quería el chico – El entró a la ciudad- Dijo desinteresado.

    - No te creo, ¡Tu querías matarnos! - Reclamaba el joven.

    - Si quisiera ya lo habría hecho, ya te dije dónde estaba el niño, pero, si lo que quieres es luchar- El guardián se percataba que el chico se ponía en posición de combate -Te daré el gusto- El pelo celeste sacó sus alfileres y se preparaba para el combate.

    Las cosas andaban algo complicadas afuera. Mientras, de vuelta con Kozumi el joven abrió la puerta completamente sorprendido con lo que vio la ciudad, pese a no tener contacto con el exterior, en el cielo se encontraba el brillo de la luz solar al igual que el cielo azul, las plantas…crecían en comunidad con los edificios demostrando lo amigable que era el lugar con el ambiente, los autos no expulsaban humo y sus habitantes, en su mayoría se encontraban cubiertos por túnicas de numerosos colores entre los cuales estaban negro, azul, rojo, verde, amarillo, blanco y violeta, todos cubiertos por mascaras con adornos del color de sus túnicas dando al inicio un ambiente…tétrico pues aunque con la llegada del chico todos se veían amigables entre si…al percatarse de su existencia todos guardaron silencio.

    Kozumi abandono su asombro al ver las constantes miradas de sus habitantes centradas en él, por lo que comenzó a caminar…No parecían miradas de odio, ni tampoco se oían quejas, pero… la gente no paraba de mirarlo, causando incomodidad de parte del joven. Quien aceleró el paso corriendo esperando perderlos de vista. Un golpe seco tiró a Kozumi al suelo quien sobaba su cabeza dado el impacto.

    -Vaya, eso dolió- Se quejaba el chico para luego mirar el “objeto” con el que había chocado, encontrando a una linda chica blanquecina, de cabellos violetas y ojos del mismo color usando una especie de uniforme escolar, sentada en el suelo imitando el gesto de Kozumi de hace unos segundos.

    -Lo…lo siento- decía algo apenado el pelo castaño a la joven.

    La chica mira atentamente a Kozumi a lo que luego de unos segundos pregunta sin rodeos - ¿Eres uno nuevo? –

    Al parecer el pelo castaño destacaba mucho por acá.

    -S…si- Tartamudeó el chico con su respuesta. - ¿Por qué? –

    - No es nada, solo hace mucho tiempo que no se ve a alguien nuevo por aquí – Fue la respuesta de la joven - ¿Y cuál es tu territorio? - La joven esperaba al parecer ansiosa su respuesta.

    - ¿Territorio? – El joven no entendía a que se refería la chica

    - Si tu territorio, eres un…- La chica de detuvo secamente al escuchar a alguien gritar a su espalda.

    - ¡Ahí esta! –

    La chica tomó la mano de Kozumi, avergonzándolo de inmediato. Pero antes de que este pudiera hablar ella comenzó a correr solo diciendo un - Sígueme –

    Solo habían pasado unos minutos desde que el joven había llegado a Lhyme pero de un momento a otro había terminado en una persecución con una chica, no era exactamente lo que tenía en mente al llegar pero, su aventura en aquella ciudad había comenzado.

    Continuará...
     
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    4
     
    Palabras:
    1971
    Kozumi después de un largo y agotador viaje al fin había logrado llegar a Lhyme, quedando maravillado con la gran particularidad de sus edificios y medios de transporte además de la comunión que estos tenían con la naturaleza, sin embargo, el joven pronto se dio cuenta de que todo no era tan agradable como lo veía pues desde que había entrado numerosas personas lo miraban de forma...insistente, o al menos era lo único que podía decir pues estos se encontraban cubiertos por mascaras que le dificultaban el saber la razón de su constante mirada, incomodado el joven no pensó en otra cosa más que alejarse de allí, por lo que preparado para correr pronto se vio detenido al impactar con una chica cercana que luego de una corta conversación terminó arrastrándolo a una persecución con hombres de vestimentas negras que la seguían.

    -Es… ¡espera! - Repetía una y otra vez el joven mientras era prácticamente arrastrado por aquella chica, que hacía caso omiso a sus palabras.

    Ambos recorrieron numerosos callejones y avenidas donde la gente se exaltaba al ver una chica con ropas color violeta correr por toda la ciudad junto a un chico de cabello marrón con vestimentas completamente inusuales, Kozumi aun con su insistencia pidiéndole a la chica que se detuviera, fue ignorado hasta al menos unos 5 kilómetros después. Donde ella simplemente le soltó la mano y se sentó en la acera del callejón donde se habían detenido.

    - Bueno, creo que al fin los perdimos de vista – La chica tomaba aire presurosamente demostrando su cansancio.

    - ¿Por qué? - Fue lo que contestó el joven pelo castaño a su lado.

    - ¿Ah? – Extrañada, la chica solo se acercó a ver que quería decir el chico.

    - ¿Por qué? – Repetía ahora el chico para mayor desconcierto.

    La chica sin entender nada solo repitió - ¿Por qué? –

    - ¿Por qué… ¡Por qué me jalaste por toda la ciudad!? – Estalló finalmente el joven reclamándole a la chica.

    -Ah…jaja- Se reía la chica cuando una vez comprendió lo que quería decir – Lo siento creo que debería presentarme – Ignorando completamente la pregunta del chico solo extendió su mano y dijo -Mi nombre es Haruka Furukawa puedes llamarme Haru -

    Haruka, una chica de al menos 16 años en apariencia, cabello y ojos color violáceo con piel blanquecina casi como una muñeca, generalmente entusiasta y animada.

    - Soy Kozumi, Kozumi Shibata- Dijo el joven respondiendo al saludo de la chica.

    - Oye - Llamó ahora el joven la atención de la chica.

    - ¿Si? – Contestaba la chica.

    - Porque te perseguían esos hombres? – El chico se preguntaba eso desde hacía un buen rato.

    - Bueno yo…andaba caminando completamente despreocupada por la ciudad una indefensa chica que andaba sola por las calles cuando de pronto ese grupo de hombres comenzó a seguirme. Traté de correr, pero ellos me encontraban sin importar a donde fuera. Estaba tan asustada- Dramatizaba la chica mientras fingía tristeza.

    El joven miraba extrañado a la chica pues aunque su explicación tenia, cierto sentido la joven…actuaba de forma extraña (y pensar eso apenas conociéndola deja mucho que decir) con ciertas dudas por su “sincera explicación” decidió no darle más vueltas al asunto y aceptó sin rechistar. La chica agradeció recuperándose de forma inmediata de su…tristeza a la vez que ahora preguntaba ella al joven.

    - Y dime, ¿Cuál es tu territorio? –

    - ¿Territorio? – El joven extrañado no entendía a lo que ella se refería

    - Si, ¿cuál es el territorio te pertenece en Lhyme? – Reformuló ahora la pregunta.

    - Yo no tengo tierras en Lhyme – Fue la respuesta del joven mientras pensaba “Como era posible que alguien como él tuviera tierras allí”.

    Un gesto de sorpresa se formó en la cara de la chica, haciendo que el joven se preguntara si era algo extraño no tener uno, la chica luego de meditarlo unos segundos añadió.

    - Eso no está bien, vamos tenemos que resolver esto con Evee –

    Antes que el joven siquiera preguntara quien era Evee o porque debía tener un territorio, era nuevamente arrastrado por las calles a manos de la chica que ya recuperada seguía corriendo hábilmente por todos los callejones demostrando que hacia esto con regularidad.

    - ¡Espera! – Sin más que hacer el pelo castaño simplemente repitió nuevamente lo de hace unos momentos mientras que aun en contra de su voluntad era llevado por las calles una vez más. Afortunadamente al menos unos 20 minutos bastaron para que ambos se detuvieran, Kozumi ya se encontraba algo mareado por tanto esfuerzo, por lo que con cierta dificultad simplemente preguntó.

    - ¿Dónde estamos? – En cualquier momento parecía que el chico iba a vomitar.

    Haruka sin perder la vista al frente contestó – La zona central de Lhyme, el palacio de cristal –

    Kozumi al escuchar eso miro al frente…su mareo paso rápidamente a segundo plano sacando sus anteojos emocionado para observar con detenimiento tan sorprendente estructura. Un palacio gigante de al menos unos 30 metros de altura hecho completamente de cristal y en contraste con la luz del sol desprendía un hermoso brillo que atraía a su interior , el mismo se encontraba cubierto de numerosos rosales, la embriagante fragancia de las mismas podía sentirse a kilómetros maravillando a cualquiera de solo pasar por allí, solo el camino que llevaba a la entrada se encontraba libre de estas teniendo una gran entrada con una sólida puerta de madera completamente abierta como si le dieran la bienvenida a cualquier visitante.

    - ¿Qué estas esperando Kozumi?, vamos- La chica llamó la atención del joven pues esta se encontraba en la entrada ya, él al darse cuenta de ello salió de su trance y quitándose sus lentes solo contestó - ¡Voy! – Corriendo al alcance de la chica.

    - ¡Ahí está! – Se oyó desde afuera, eran los sujetos de negro que había seguido a Haruka hace un rato.

    - ¡Maldición! – Fue lo que alcanzó a decir la chica antes de correr al interior del castillo arrastrando a Kozumi nuevamente con ella.

    - No de nuevo… - Decía ya cansado el chico antes de ser llevado una vez más por la chica dentro del lugar.

    Los dos corrieron velozmente el castillo era tan amplio como parecía en el exterior repleto de cuadros que bien parecían ser retratos de numerosas chicas que tristemente el joven no pudo ver con claridad debido a la prisa que llevaban. Al cabo de unos minutos ambos se encontraron con una entrada que indicaba el nombre “sala real” al cual Haruka entró de inmediato jalando a Kozumi al interior a la vez que cerraba la puerta del lugar de golpe colocando seguro donde, tan solo unos segundos después se comenzó a escuchar golpeteos demostrando lo cerca que estuvieron de alcanzarlos.

    - Haruka Furukawa, tan…enérgica como siempre – Dijo una voz a espaldas de los chicos haciendo que ambos voltearan curiosos.

    - Hola Ciel tiempo sin verte – Fue la respuesta de la chica al ver el origen de aquella voz.

    Ciel Raizal un chico de cabellos rubios y ojos color azul, viste un traje similar a los que usaban los mosqueteros compuesto de una camisa blanca manga larga y sobre ella un chal color azul con una especie de emblema de una corona con destellos, pantalones color beige y botas de color negro, es generalmente frio y orgulloso pero siempre se mantiene firme a su labor como guardián de la reina protegiéndola aun a costa de su propia vida.

    - A qué se debe tú visita –

    - Vinimos para ver el territorio que le corresponde a Kozumi – Dijo la chica haciéndole un gesto al joven quien pronto dio nervioso un paso al frente.

    Ciel miró con detalle al joven unos segundos haciendo una mueca de cierto desagrado asustando a Kozumi. - ¿Por qué un simple humano habría de tener un territorio? – Respondió secamente.

    Kozumi se ofendió por aquel comentario tan despectivo, pero no le quedo más que guardar silencio y esperar la razón de este…

    - ¿Humano?, No Ciel, él es un devian – Contestó la chica

    - No sé qué mirabas, pero él es un humano- Afirmó con seguridad el rubio.

    - ¡Claro que no mira sus…! – Dijo la chica tocando los cabellos de Kozumi como buscando algo.

    - ¡No tienes orejas! – Dijo sorprendido Haruka.

    Kozumi asustado se examinó las orejas con miedo a que estas hubieses desaparecido.

    - Si las tengo – Dijo confiado el joven con las manos en sus oídos.

    - Lo ves – Dijo Ciel con normalidad al ver las orejas del joven.

    - ¡Porque nunca me dijiste que eras humano! – Decía enojada la chica.

    - ¡Como iba a saber que tenía que decirlo! – Respondía el joven – No es algo que digas en cualquier conversación-

    - ¡Por supuesto que sí Kozumi, sino como sabríamos que no eres un devian! -

    - ¡No tengo idea de que son los devians! –

    Ambos tanto Haruka como Ciel se quedaron mirando sorprendidos al chico, como si él hubiese dicho la cosa más rara del mundo, un frio silencio se formó incomodando al joven con cada segundo que pasaba.

    - Al… ¿alguien puede decirme que son? - El chico como podía intentaba romper el silencio.

    La chica de cabello violeta solo continuaba mirando con sorpresa mientras que el chico rubio demostraba cierto enojo…Kozumi no sabía que pasaba, pero algo le decía que no era bueno.

    - Yo puedo explicártelo- Una suave voz cortaba el silencio.

    Era una chica de cabellos café y un vestido color blanco que entraba por la puerta tras de Ciel.

    - ¡Señorita Evee! – Dijo sorprendido Ciel al tiempo que se arrodillaba en señal de respeto.

    - Hola Evee- Saludaba despreocupadamente la chica de cabello violeta a Evee.

    - ¡Ten más respeto con la reina! – Ciel hablaba con enojo desde el suelo haciendo que Haruka de mala gana se arrodillara luego de decir -Esta bien… -

    – Y tú también, humano- Añadió mirando al mencionado ahora con enojo.

    El joven al ver la ofuscada mirada de Ciel también se arrodilló de forma casi inmediata.

    - No es necesario tanta formalidad – Habló simplemente la reina haciendo que todos se pusieran de pie, mirando a Kozumi quien nervioso le costaba mantener la mirada en ella.

    - Haruka te llamó hace unos momentos Kozumi, ¿ese es tu nombre? – Preguntó ahora la reina.

    - ¡Si! – Respondió rápidamente el joven con nerviosismo.

    - Bueno, joven Kozumi, ¿quieres saber que son los devians? –

    - ¡Si, señorita Evee! – Fue la respuesta del joven.

    - No tienes que ser tan formal puedes llamarme Toshio- Dijo despreocupadamente la reina para sorpresa de Ciel que miraba a Kozumi con una cara que decía claramente “Si le dices así te mato”.

    - Los devians, son los habitantes de Lhyme a menudo llamados condes por los demás humanos pues están encargados de proteger un territorio asignado en la ciudad, físicamente y a primera vista no son fácilmente identificables de los humanos a excepción de esto, ¡Ciel! – El mencionado movió sus cabellos mostrando una especie de arcillo con una piedra en forma de lagrima color verde – Se llaman Lhyme- kei y es la forma artificial de identificar a los devian de los territorios, asi como también de establecer comunicación con ellos - Explicaba la reina – Sin embargo, la otra forma de identificarlos de los humanos son sus, “rasgos especiales”-

    - ¿Rasgos especiales? – Preguntaba ahora el chico mientras tomaba nota sorprendido.

    - ¡Haruka! - Evee ahora llamaba a la pelo violeta quien asintiendo comenzó a expulsar una especie de…humo que cubrió rápidamente su cuerpo nublando la visión de los presentes.

    Al disiparse Kozumi pudo notar a que “rasgos” se refería la reina, Haruka tenía un par de orejas felinas color blanco al igual que una cola blanca con franjas negras saliendo de su espalda.

    - ¡¿Pero?! ¡¿qué?!- Kozumi no entendía que había pasado con la chica.

    Las cosas comenzaban a ponerse extrañas en Lhyme…
     
  4.  
    Monokuma J

    Monokuma J Entusiasta

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    Fanfic - Lhyme la ciudad de los guardianes
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    Acción/Épica
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    4
     
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    1420
    Una extraña transformación se presentó en Haruka hace unos momentos, sorprendiendo a Kozumi de sobremanera, era difícil de entender pero la reina pronto aclararía el asunto.

    - A esto se refería ella con las “orejas” – Explicaba ella, los devians o al menos la mayoría están ligados a un animal que los representa y por lo tanto poseen las orejas y cola de dicho animal-

    - Los animales ligados a los devians pueden ser los originarios del exterior como en el caso de Haruka que es un tigre blanco, mientras que otros representan especies extintas o completamente originarias de la ciudad, como Ciel él cual es una especie solo existente en Lhyme llamada lobo de cristal-

    Kozumi no tenía palabras, no esperaba que la gente “inusual” que tanto mencionaban el libro que había leído tantas veces tuviera características tan llamativas además de los colores del cabello, realmente nunca se lo hubiera imaginado.

    - Kozumi, ¿estás bien? – Haruka se encontraba preocupada pues el joven luego de aquella explicación se había quedado completamente en silencio.

    - Es… ¡Realmente impresionante! - Dijo con mucho entusiasmo el joven mientras se colocaba sus típicos lentes y miraba a detalle a Haruka.

    - O…oye, ¡Deja de mirarme así! – Decía avergonzada la chica mientras el joven la examinaba a detalle.

    - Ves Ciel, Haruka se lleva bien con los humanos, no deberías discriminarlos tanto- Decía calmada la reina.

    - Con el debido respeto señorita Evee, usted sabe lo que los humanos causaron, no cambiare mi visión de ellos por un simple humano de poco cerebro - Dijo seriamente Ciel al tiempo que, con una reverencia se retiraba a la habitación donde segundos antes había entrado ella.

    - Ciel… - La reina solo pudo mirar con cierta tristeza como el mencionado se alejaba.

    Un sonoro golpeteó se escuchó nuevamente en la entrada de la sala real anunciando un invitado en el palacio.

    - ¡Yo abro! – Dijo rápidamente Haruka separándose de Kozumi.

    La chica abrió la puerta y antes de preguntar de quien se trataba se encontró con un traje negro muy familiar para ella.

    - Así que aquí estabas – Habló ahora aquel hombre poniendo nerviosa a la chica.

    - No, esperen yo…- Dijo la chica antes de ser jalada por ellos, había olvidado que hasta hace unos minutos atrás la habían estado persiguiendo.

    Kozumi preocupado alertó a la reina de aquellos chicos que querían aprovecharse de ella a lo que la reina simplemente respondió.

    - No son acosadores, Haruka es una de las Idols más populares de Lhyme, pero…a menudo se escapa para recorrer la ciudad, por lo que su representante debe enviar guardaespaldas a buscarla.

    - Señorita Haruka, debe volver, su representante ya agendo 10 presentaciones para esta semana-

    - ¡No quiero!, es demasiado trabajo, necesito descansar- Alegaba la joven mientras era literalmente arrastrada por sus guardaespaldas que finalmente se retiraron con un “Lamentamos las molestias”

    -Vaya…quien diría que Haruka era una idol famosa- Dijo entre…sorprendido y decepcionado el joven.

    - Si…todos dudan de ello - Dijo con cierta burla la reina.

    - Señorita Evee- Una voz se oyó una vez retirados los guardaespaldas de Haruka.

    - Señor Kaoru – La reina centró su vista en un hombre haciendo reverencia frente a ella.

    Fujiwara Kaoru, un hombre de estatura promedio cabellos color negro y lentes con montura del mismo color, portando una camisa blanca manga larga junto con unos pantalones y suéter color negro, trabaja como profesor en una de las universidades de Lhyme al igual que cumple con el papel de mensajero de la reina, inicialmente se lo ve como alguien serio que cumple su deber.

    La reina le indicó que podía ponerse de pie - ¿A qué se debe su visita?, esperaba que estuviera en el trabajo- Añadió la mujer

    - Si lo estaba, pero acabo de recibir un mensaje de Tsukito- El hombre buscaba dentro de su suéter lo que parece ser un pergamino.

    - Tsukito - Repitió Kozumi recordando a aquel curioso guardián que cuidaba el muro exterior de Lhyme y con el que había pasado números problemas para poder entrar.

    - Tal parece que un joven lo ha estado visitando todos los días, tratando de saber el paradero de uno de sus amigos pues alega que él logró entrar a la ciudad, Tsukito informa que a pesar de la orden de Lhyme de no herir de gravedad a los humanos, se verá obligado a tomar medidas serias si el joven sigue interfiriendo con su trabajo – Explicaba Fujiwara –

    Aquel comentario llamó la atención de Kozumi, ¿Un joven que había logrado entrar a la ciudad?, ¿acaso hablaban de él?, significa que ese amigo era…

    - Según los informes el nombre del joven es Futa Nakama- Finalizó el pelinegro cerrando el pergamino.

    - ¡Futa! - el pelo castaño se alteró de sobre manera al saber que era su amigo después de todo.

    - ¿Lo conoces Kozumi? – Preguntó la reina al ver la reacción del joven.

    - Si, el me acompañó a la entrada de la ciudad- Explicaba el joven.

    - Así que, es probable que el él vaya todos los días esperando saber su paradero- Explicaba la reina.

    - Si - Respondió Kozumi.

    - Bueno, será mejor que vayas a informarle sobre tú estado- Añadió Fujiwara.

    El joven se desanimó por un momento…le costó tanto entrar y ahora debía salir tan pronto. – Bueno, tienes razón- Dijo resignado el joven.

    - No creas que será tan fácil- Dijo una voz deteniendo al joven.

    - ¡Ciel! – Dijeron al unísono Fujiwara y la reina al rubio quien ahora había detenido el paso del joven a la salida.

    - Según las normas de Lhyme, ningún humano puede entrar o salir de los territorios de la ciudad si este primero no obtiene el permiso de los duques- Explicó con seriedad el joven lobo.

    - Tiene razón - respaldó Fujiwara con seriedad sacando un pequeño libro – Es una ley dictada desde los inicios de Lhyme que se ha mantenido vigente hasta nuestros días -

    - ¿Los duques? – Preguntaba con duda el joven.

    - Son las 7 personas más influyentes de Lhyme, después de Ciel y de mí son capaces de tomar decisiones y asignar territorios, además de ello cada uno se encuentra..."influenciado" por un pecado capital: Pereza, Soberbia, Envidia, Avaricia. Lujuria, Ira y Gula. No es por desanimarlo, pero hasta ahora nadie ha conseguido obtener todos los permisos - Contestó Toshio.

    - Así es, mi reina- Afirmaba Ciel – Si quieres salir de aquí, deberás obtener los 7 permisos- Añadió al tiempo que lanzaba una libreta al joven quien con algo de suerte logro atraparla.

    El joven permaneció unos momentos en silencio, tal vez las palabras de los presentes lo habían asustado.

    - Iré – Respondió finalmente el joven ante las aclaraciones.

    Todos fijaron su vista en él al verlo hablar con decisión.

    - Iré a obtener los permisos, pero a cambio- Habla el joven con seguridad – ¡Quiero que se me permita entrar y salir de Lhyme cuando quiera! –

    - ¡Insolente! – Habló con enojo Fujiwara – Estas cumpliendo una ley, no tenemos ningún motivo para darte algo a cambio…-

    -Bien- Cortó Ciel al pelo negro. – Me encargare personalmente de que te den un permiso especial, pero para ello, solo tendrás 7 días para obtener los permisos - Retó el rubio a Kozumi.

    - ¡De acuerdo! – Habló firme el pelo castaño, no se daría por vencido tan fácil si con esto podría regresar.

    El joven, decidido caminó con prisa a la salida del castillo al tiempo que era llamado por Evee. - ¡Espera! - El joven presuroso se acercó al trono de la reina quien le entregó un objeto que parecía ser un teléfono inteligente, pero sin ningún tipo de botón y la pantalla abarcando la totalidad de dicho dispositivo.

    - Asegúrate de tenerlo siempre contigo y le deseo suerte- Le dijo la reina antes de regresar a su puesto. El joven agradeciendo el objeto y partiendo pues no tenía mucho tiempo para poder llegar. Por otra parte, en el palacio los 3 individuos que quedaban atrás miraban aun la puerta donde salía el joven.

    - Mi reina, si me disculpa debo regresar a mis clases- Dijo Fujiwara al tiempo que luego de una reverencia se retiraba

    - Espero que sepas lo que estás haciendo Ciel – Decía la reina a su compañero.

    - Si ese humano logra llegar al final, significará que los humanos no son tan inútiles como creí - Habló el rubio, causando que la reina mostrara una pequeña sonrisa.

    * Veo que después de todo, él te hizo cambiar un poco*
     

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