1. This site uses cookies. By continuing to use this site, you are agreeing to our use of cookies. Learn More.
Descartar aviso
¡Hey, Invitado ya te vimos! Regístrate y comenta a tu autor favorito, muéstranos tus historias, participa en juegos, concursos y mucho más :)

My Little Pony Fanfic - La Maldición [MLP]

Tema en 'Fanfics sobre TV, Cine y Comics' iniciado por JearKidness, 19 Octubre 2014.

Cargando...
  1.  
    JearKidness

    JearKidness

    Tauro
    Miembro desde:
    15 Febrero 2014
    Mensajes:
    0
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Fanfic - La Maldición [MLP]
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Tragedia
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    595
    Un día comenzaba pero el frió era tal que los ciudadanos de Krafthon aun no comenzaban las actividades diarias del reino el cual al estar en las más remotas fronteras de Equestria no reconocía al rey el cual gobernaba el vasto territorio con las tres razas como uno aun. Vivían bajo una monarquía no era mala, el rey era un hombre sabio y su hijo, su primogénito daba muchas expectativas de ser incluso mejor gobernante de lo que fue su padre, pero la historia no nos lleva ahí.

    En una mansión enorme y pintoresca la servidumbre andaba de un lado a otro frenéticos, algunos llorando, desesperados. El olor a la muerte recorría los enormes pasillos de dicha mansión, en el cuarto principal dos corceles jóvenes miraban con lágrimas en los ojos y mucho dolor a dos ancianos postrados en cama ya en sus últimos minutos.

    El mas joven un corcel de pelaje azul oscuro y melena de diversos colores claros se acerco al lecho de muerte de sus padres. —Papá.... mamá.... no— el corcel sumamente triste viendo a sus padres agonizar se inclina y comienza a sollozar, maldiciendo a los dioses rogando que a sus padres no se le acabe el tiempo.
    —Tranquilo... Azul— su hermano lo abraza y lo consuela viendo a sus padres con varias lagrimas saliendo de sus ojos —Papá.... yo— se queda callado y solo espera junto a su hermano. Los minutos se hacen eternos esperando el momento final. Después de varios minutos largos y dolorosos el padre débilmente abraza a su esposa, ella hace lo mismo, los dos corceles miran con lagrimas en los ojos cuando los cuerpos de sus padres hacen un esfuerzo leve y dan su ultimo aliento.
    —Ya... ya no están, ¡papá!— grita el menor en medio de llantos desgarradores y corre a abrazar ambos cuerpos llorando y gimiendo —por que, por que— el otro un corcel terrestre de pelaje azul y crin azul oscuro con franjas rojas sale en silencio, ordena a una sirvienta que haga los preparativos para el funeral y se retira a su cuarto.
    —No.... ¡no!— golpea su armario y se derrumba en el suelo llorando —Por que.... maldición— se limpia las lagrimas y continua sollozando.
    Aquella noche no hubo banquete, el desayuno en la mañana siguiente fue silencioso, incomodo a tal punto que ambos hermanos se miraron, ambos con ojeras por no haber dormido, se dieron un abrazo y cada uno se retiro a sus respectivas habitaciones, a comer a solas y llorar a solas por que no querían que el otro los viera ni que la servidumbre los viera.
    Pasaron los días, el funeral fue deprimente, la familia no llego y solo estaban ambos hermanos acompañados de algunos miembros de la servidumbre, llegaron a casa y de nuevo se encerraron en sus habitaciones a llorar, sus habitaciones estaban desordenadas, no salían de ahí y no permitían que nadie entre.
    Paso un mes y poco a poco las cosas fueron volviendo a la normalidad, un día el hermano mayor salio de la mansión con una alforja seguido del menor el cual furioso repetía —¡No! Loyal, no puedes irte, no debes...—
    —Azul basta, dije que me iría— se detiene y lo mira a los ojos —Azul yo no quiero vivir esta vida— señala a la mansión —No estoy echo para esto, tengo que irme—
    —Adonde iras, no conocemos a nadie fuera de la ciudad—
    Camina sin detenerse y sin voltear —pues conoceré a alguien— dice de forma cortante mientras su hermano menor entra en la mansión furioso. —no fue una despedida de cuentos—.
     
Cargando...

Comparte esta página