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Long-fic Fanfic - ~La flor del cielo~

Tema en 'Fanfics de Vocaloid abandonados' iniciado por Poemy, 31 Octubre 2014.

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  1.  
    Poemy

    Poemy Farmer

    Aries
    Miembro desde:
    26 Marzo 2013
    Mensajes:
    570
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Fanfic - ~La flor del cielo~
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1219
    Abrió sus ojos y observó dicho acto a lo lejos: un casamiento.

    El resonar de las campanas le trajo nostalgia; hace ya varios años sus padres habían pasado por dicha iglesia.
    Pestañeó y cerró sus párpados, sonriendo.

    Aquellas flores que tenía en la mano eran para su amada, aquella niña que siempre vestía de rojo...

    Pero esa niña le había destrozado el corazón.

    "¿Len? ¡Él es un plebeyo sucio y mal arreglado! ¡Eww!"

    ¿Podía ser cierto?
    ¿La señorita de su corazón tenía el poder de aplastarlo y hacerlo añicos?

    Len sacó una conclusión, de que, tal vez, el amor sólo era un mito...

    "El amor a primera vista sólo es atracción, eso está claro"

    El pequeño niño, con las flores aún en mano, las tiró al suelo, dejándolas ahí mientras seguía su camino.


    ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~


    Durante años él había sido el hazmerreír de su clase, el chico con el que nadie quería estar, o al que molestaban, esto lo volvió una persona temerosa, solitaria y fría.

    ¿En qué podía creer? En nada.

    Ni en nadie.

    Cierto día, los niños de su clase lo buscaron para molestarlo, él por el contrario, con una navaja en mano, lastimó a uno de ellos.

    Desde dicho día, todos comenzaron a temerle, y nadie se le volvió a acercar jamás.

    Él ya no se consideraba una persona, porque... al mirarse al espejo sólo veía a un monstruo.

    Al acabar sus estudios, optó por encargarse él solo de sí mismo, consiguió un empleo, y se estableció en una habitación con un alquiler no muy costoso. Ya poco a poco iría consiguiendo mejores cosas...

    El chico de diecisiete años se preguntaba... ¿Por qué el paradigma que tenía de si mismo era tan pésimo?

    ¿Acaso poría hacer algo para cambiar su baja autoestima?

    Aquél día soleado era una nueva experiencia para él: la Universidad.

    Le alegraba haber pasado el examen de admisión, ahora sólo debía acostumbrarse a su atareado horario de clases.

    Se sentó en una de las mesas del campus y sacó el paquete de galletas que había comprado en el puesto de comida que no quedaba muy lejos de allí.

    En ese entonces, una chica se sentó a su lado, él la miró con discreción. ¿Quién sería? No era muy alta... Ni muy baja, su cabello era rubio y sus ojos de color azul. Lo que más la caracterizaba es que vestía un lindo vestido blanco, muy ligero, y un sombrero con una cinta rosada. Lucía distraída, debido a que se encontraba leyendo un libro, en ese preciso momento él apostaba que podría hacerle muecas y ella ni lo notaría.

    Él decidió no tomarle importancia, sacó un libro y comenzó a leer, en ese entonces un sonido iritante lo sacó de su entretenida lectura: una evoltura romperse.

    Volteó la mirada y la observó. Se estaba comiendo una de sus galletas.
    Len decidió no decir ni hacer nada, no sabía cómo reaccionar.

    Tomó una galleta y empezó a comerla, mientras que arqueaba una ceja y miraba a la chica... ¿Qué le pasaba? ¿No le habían enseñado que las cosas ajenas no se tocaban?

    La chica tomó otra galleta y comenzó a comerla sin ninguna manifestación, cambió la página del libro y mordió un trocito.

    El chico volteó los ojos con enojo. ¡¿Realmente seguiría abusando de esa forma?! ¡Era su dinero, sus galletas!

    Tomó otra galleta y la comió de un solo bocado.

    La chica partió la galleta a la mitad, le entregó una a él y comió la otra. Luego de esto tomó sus cosas y se marchó.

    Len, con la exasperación en la garganta, abrió su bolso y se abochornó con lo que vio.
    Su paquete de galletas estaba entero.

    Él había estado agarrando de las de ella todo el tiempo.

    Se levantó y corrió detrás de la mujer.

    —¡Espera un segundo! —le gritó a lo lejos.

    La chica se detuvo y se dio la vuelta, lo miró de pies a cabeza y sonrió.

    —¿Por qué... me dejaste comer de tus galletas?

    —¿Qué tiene? —cuestionó—. ¿No puedo compartir mis galletitas con alguien que me agrade?

    —Ese no es el caso, las agarré sin permiso alguno. ¡Debiste habérmelo reclamado!

    —¿Por qué haría eso? ¡Me agradas! —exclamó ella.

    —¿Te... agrado? —preguntó él—. Esto tiene que ser una broma...

    —¡Sí, me agradas, mucho! —dijo ella sin borrar su sonrisa.

    La miró con confusión y le dio una pequeña sonrisa.

    —Gracias... eres la primera persona que me dice eso, y me halaga. Pero me temo que no me conoces, y no sabes qué tipo de persona soy.

    Dio algunos pasos hacia atrás y se encontró dispuesto a marcharse.

    —¡Espera! —tartamudeó la chica—. ¡Sí sé que tipo de persona eres!

    —¿Ah, sí?

    —Sí... Eres tímido, y... no sabes expresar tus sentimientos. Te da miedo expresarlos, y que te lastimen. Porque... en la junta en la que los de nuestra fraternidad se reunían para conocerse, tú te apartaste. Y además, eres muy callado.

    —¿Me has estado observando?

    —¡Sí, eres una persona interesante!

    —Aterrador —susurró.

    —¡Claro que no! ¡Me llamas mucho la atención!

    —Aléjate...

    —¿Eh?

    —De seguro yo... te haré daño —soltó con la mirada baja—. Soy una persona nula, sin ningún talento, sin nada por lo que luchar, no tengo a nadie que me importe, ni nada. ¿Entiendes eso? —le dio la espalda.

    —Estás muy equivocado —dijo ella—. Cada quien tiene algo que le hace especial y diferente a los demás, y tus pensamientos... ¡Son erróneos!

    —¿Qué piensas que tengo de especial?

    Ella soltó una risita y lo miró.

    —Tu forma de ser. ¿Es que no me recuerdas?

    —Creo que te has confundido. No conozco a alguien rubia que me deje comer sus galletas.

    —¡Hey, eres cruel! —gritó ella.

    De pronto hubo un silencio, Len retrocedió y la miró.

    —Gracias —dijo solamente.

    Caminó y caminó, dejando a la chica desconocida atrás.
    ¿Por qué aquella chica le había dicho esas cosas sasí de pronto? No la conocía de ningún lado, y eso despertó su curiosidad.


    ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

    Al pasar de los días, Len se encontraba leyendo en soledad en la biblioteca.

    Tomó una bocanada de aire y cerró su libreta.

    Qué cansado era tener que trabajar y estudiar. Lo mejor era apurarse o llegaría tarde a su trabajo.

    Salió de la biblioteca a toda prisa, y tras ese pequeño trancurso tropezó a una chica, pero no le dio importancia.

    Bajó las escaleras y esperó en la parada del autobús.
    Con algo de suerte, llegaría a tiempo.
    Esperó con exasperación hasta que el susodicho llegó.

    Revisó sus bolsillos en busca de su billetera arrugada y vieja, pero para su suerte no la encontró. Maldijo por lo bajo y subió las escaleras del edificio.

    "Maldición, ¿por qué soy tan despistado?"

    Antes de entrar a la librería, observó a través del ventanal. Una mujer de blanco tenía en sus manos la billetera de él.

    ¿Qué estaba haciendo con ella? Al parecer tomó una aguja e hilo y empezó a coserla, haciéndole unos bonitos detalles y poniéndole unos encajes.

    Una vez terminó, la colocó dentro del libro que estaba al lado, con la esperanza de que su dueño la encontrara.

    Se dio la vuelta y salió de la biblioteca.

    Len, después de ver esto, entró a dicho lugar y tomó su cartera.

    La miró fijamente y sintió algo extraño en su estómago, ¿o era acaso... su corazón?

    *Continuará* (?)
     
    Última edición: 5 Noviembre 2014
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    Syel

    Syel Extraña

    Cáncer
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    Pluma de
    Escritora
    Hola.
    Debo decir que tu historia me atrapo desde ese pequeño inicio, además de que no es tan complicada de leer. Ni siquiera me di cuenta cuando ya había acabado :3
    Parece que se le puede sacar mucho a esta historia así que te felicito porque es algo nuevo que leer. Por ejemplo, el rol que le diste a Len de un ser antisocial que no le interesa lo que pasa a su alrededor y a Rin tan abierta que quizá le pueda ayudar a salir de esa situación (al menos para mí) es bueno ya que todos colocan más a Rin como personaje caprichoso y Len que siempre esta tras ella.
    Mi parte favorito fue cuando Len creyó que ella se estaba comiendo sus galletas, me dio mucha risa ya que casi quería matarla hasta que se dio cuenta que sus galletas estaban intactas. También lo de la biblioteca, que hermosa es Rin al hacer esos detalles pero...¿en una cartera de hombre? xD
    Y sin duda la parte final: algo extraño en su estómago o su corazón :3 Increíble.
    No recuerdo haber visto faltas de ortografía así que todo bien por el momento.
    Nos leemos ^^.
     
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  3.  
    Auseth

    Auseth K-poper, bye.

    Capricornio
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    4 Marzo 2014
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    Pluma de
    Escritora
    ¡Me dejaste en suspenso Chelsea!

    Por favor continuala, es muy bonita la historia, además me encanta la paraja de Rin x Len, como dice Syel la historia en sí es bantante llamativa y menos complicada de leer que otras. Leí todo tan rápido que ni siquiera pude darme cuenta que había terminado el primer capítulo de un vistazo, me encantó porque a mí me pasó algo similar a lo de Rin y me sentí super identificada con él, es triste y a la vez decepcionante que te guste una persona a la que no le agradas o gustas ni en lo más mínimo, tienes buena ortografía y eso es más fácil al leer un Fanfic. En lo personal te sugiero que escribas el segundo capítulo porque me gustaría ver algún avance sobre esta pareja.


    Creo que tienes una manera muy sencilla y bastante bellísima al escribir.
    Por favor siguela, bonita historia.

    ¡Te mando un enorme saludo!
     
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