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Fanfic - La Belleza No Lo es Todo (Shaman King)

Tema en 'Fanfics Abandonados de Temática Libre de Anime' iniciado por Lady Akari, 25 Enero 2012.

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  1.  
    Lady Akari

    Lady Akari Iniciado

    Libra
    Miembro desde:
    25 Noviembre 2011
    Mensajes:
    33
    Puntos en trofeos:
    78
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Fanfic - La Belleza No Lo es Todo (Shaman King)
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    4403
    Prólogo.





    La oscuridad cubría con su espesura la mayor parte de la habitación, dejando solamente al descubierto el brillo del cual emanaba de sus ojos al leer una y otra vez las letras escritas con una amargura casi tan grande como la suya, aprisionando entre sus manos la hoja en la cual se encontraban contenidas. Bebió un nuevo sorbo de la copa de vino que yacía aun lado de él, percatándose que esta ya se encontraba vacía.


    -Ahora ni siquiera el alcohol está dispuesta a aplacar mis penas…- Habló irónico mientras tomaba la copa en sus manos, la contemplaba sin el más mínimo interés y finalmente la arrojaba al otro extremo de la habitación, ocasionando segundos después de su lanzamiento un escandaloso sonido y el descender de los pedazos de cristal que anteriormente componían el recipiente.


    No acostumbraba el beber de esa manera tan desmedida como lo estaba haciendo, sin embargo, tenia motivos de peso para creer que entre más cantidad de alcohol consumiera menos sería el dolor por el que pasaba y es que… era tan grande e insoportable ya, que no sabía que otra cosa hacer. Abrió de nueva cuenta aquella delgada hoja de papel, notando lo maltratada y descuidada que se mostraba después de haberla tocado tantas veces por ese día, no queriendo creer aun lo triste de su contenido. Sus cansados y oscuros ojos se perdían una y otra vez en aquella caligrafía tan perfecta y ordenada, concluyendo nuevamente en las últimas palabras que sin proponérselo salieron de su boca con el mismo dolor que sabía habían sido escritas por su dueña.


    -Me voy…- Susurró con pesar y amargura mientras agachaba su rostro sobre sus rodillas en señal de derrota total.


    Una lágrima rodó por su mejilla, tocando con suavidad la superficie de la carta que aun sostenía con fuerza entre sus manos. Necesitaba desahogarse y liberarse de tanto sufrimiento al menos por un breve momento, no importándole ya que sus lagrimas recorriesen libres por su rostro, mostrándole al mundo entero lo débil y vulnerable que en realidad era. Se sentía tan mal, tan derrotado, tan lleno de remordimientos que lo único que sabía lo calmaría y le regresaría la paz sería ella… ella que era la única que sabía reconfortarlo abrazándolo tan tierna e inocentemente como la había hecho la primera vez que había comenzado a perturbarlo al ofrecerle su apoyo tan desinteresado. Pero ya era tarde, demasiado tarde, ella se había marchado tan lejos como había podido, dejándole con eso muy en claro que no deseaba verle por mucho tiempo o tal vez para siempre, dejando de lado las insistentes súplicas y ruegos por que no se alejara de su lado, perdonando así su falta.


    Recordaba la mirada de sus amigos al enterarse de lo que había sido capaz de hacerle, teniendo aun muy presente el terrible peso de sus miradas que lo castigaban con la misma piedad que él había tenido para con su inocente e ingenua victima… ninguna. Sin embargo, la que más dolor y pesar le causo fue sin duda la de ella… incluso ahora sentía como su cuerpo se estremecía al recordarla siquiera, teniendo muy marcado en su memoria la forma de sus ojos siendo bañados por las lagrimas que brotaban una seguida de otra mientras le miraba con resentimiento en espera de una explicación lo suficientemente valida como para haberle hecho tal infamia, humillando y pisoteando con eso no solo a su persona, si no también a su roto corazón… pero nada ocurrió, pues sabía al igual que ella que no la había.


    Había jugado con ella y con sus sentimientos, y todo por una estúpida apuesta, lo sabía… pero también estaba consiente de algo más, algo que definitivamente no estaba planeado y mucho menos se esperaba siquiera… se había enamorado. No supo cuando ni como había sucedido, pero lo había hecho, se había enamorado como nunca antes pensó el llegar a hacerlo. Giró a su lado contrario, dejando por unos segundos en el suelo la carta que por tantas horas había llevado consigo. Una melancólica sonrisa se plasmó en su rostro al contemplar detenidamente a la joven mujer que se encontraba plasmada en aquella fotografía que con tanto fervor parecía custodiar, sintiendo como nuevamente las lagrimas deseaban seguir jugando con él. Una pequeña y apagada risa escapo de sus labios al recordar lo mucho que se había esforzado en tomar aquella imagen, que bien al principio le había costado uno que otro golpe por parte de la joven que se negaba rotundamente a posar para él, sabía bien había valido la pena ahora que mantenía al menos eso como recuerdo suyo.


    -Lo siento tanto, Anna.- Habló de nuevo con amargura al tiempo en que sus ojos seguían contemplándola con un resplandor de devoción y dolor. Cerró sus ojos con pesar, sintiendo como una fuerte marea lo arrastraba fuertemente asía aquellos días, llevándoselo peligrosamente y permitiendo sin oponer resistencia el naufragar sin soporte al instante en que había cometido el error más grande e imperdonable de toda su vida.


    El sol brillaba en todo su esplendor ese día, poniendo de mejor humor a los cientos de estudiantes que llegaban hacía aquel enorme recinto cubriéndolo de gritos y risas divertidas. Las vacaciones de verano habían terminado y un nuevo año escolar comenzaba dentro de poco. Rápidamente los murmullos y comentarios no se hicieron esperar entre las jóvenes estudiantes, pues no había una sola que no estuviese hablando del apuesto y atractivo joven que caminaba en los pasillos saludando animadamente a todo aquel que parecía conocerle, todas llegando a la conclusión de que aquel joven era sin duda, Hao Asakura. Todas, absolutamente todas las estudiantes lo consideraban como el prospecto perfecto. Asakura era sin más el mejor estudiante de todo el instituto, otorgándole a la escuela, múltiples premios académicos, de los cuales la gran mayoría eran tentadoras cuentas de dinero en el banco, además de ser también el titular del mejor equipo de fútbol en todo el estado, llevándolos cada año a una victoria rotunda y garantizando con ese talento su lugar en diversas universidades que desde el primer partido peleaban su estadía en sus diferentes recintos, y por si fuera poco, era el primogénito y único heredero de la cuantiosa fortuna de la cual sus padres eran propietarios, pues su familia era la dueña de las empresas más prestigiosas a nivel internacional, de las cuales muy pronto él mismo manejaría a su entero antojo.


    Caminaba tranquilamente por los pasillos, observando muy entusiasmado a las bellezas que se habían cruzado por su camino, divirtiéndole aun más los suspiros y murmullos que algunas de ellas dejaban escapar al solo verle pasar de cerca, comprobando sus sospechas de que este año sin duda sería uno que nunca olvidaría… y la verdad, estaba en lo correcto.


    -Se puede saber porque estas tan sonriente.- Escuchó que le decían muy cerca de él.


    Giró su rostro asía un lado, topándose casi de inmediato con un alto sujeto al cual le extendió la mano en señal de saludo.


    -Lyserg, pero que haces aquí, pensé que habías dicho que no regresarías hasta dentro de una semana más… o que, acaso tú nueva conquista fue demasiado para ti y por esa razón regresaste.- Le dijo burlescamente mientras recibía como repuesta unas cuantas risas por parte del joven junto a él.


    -Eso quisieras amigo mío pero por desgracia no fue así… ya sabes como son los padres de insoportables y fastidiosos, hay tienes al mío, que piensa que solo porque me compro un auto nuevo piensa que le tengo que obedecer en todo.- Habló de mala gana mientras llevaba sus manos a su cabeza. Contempló aun a su sonriente y risueño amigo que por alguna razón no paraba de lanzarle una que otra mirada a las jóvenes con las que se había topado antes de llegar.


    -Pero ya habla, que te traes entre manos.- Preguntó ansioso. –Seguro nada bueno- Le dijo esperando aun la contestación de su propia cuenta.


    -Pues que va hacer, a nuestras lindas compañeras, claro esta…- Dijo casi de inmediato, mientras apartaba su vista de las jóvenes que muy a su pesar comenzaban a retirarse a clases.


    -Así que también tú… ten cuidado, el que juega con fuego se puede quemar.- Le respondió sonriente. Sus palabras sonaban como si en ellas estuviese ocultando algo que solo el joven junto a él comprendería, provocando de inmediato una amplia sonrisa, muy parecida a la de un niño que estaba a punto de jugar un arriesgado pero entretenido juego. Se acercó cauteloso asía él, previniendo que nadie cercano a ellos los escucharan conversar sobre eso que les rondaba en mente.



    -Estas pensando lo mismo que yo, no es así.- Le preguntó por lo bajo disminuyendo su tono de voz.


    -Por supuesto, pero dime… que serías capaz de hacer para ganar. - Esperaba ansioso escuchar de su boca las palabras que sabía harían más entretenido todo este asunto, pues así las emociones serían aun más. Lyserg contempló a su acompañante, quien parecía estar meditando la situación, dando al final la respuesta que sabía su amigo le daría.


    -Lo que sea, lo sabes…- Contestó sin siquiera pensar en las consecuencias que sabía por el momento eran lo que menos importaban.


    -Perfecto, sabía que no ibas a defraudarme, Hao.- Agregó feliz. –Ahora solo falta encontrar a la victima- Le dijo más emocionado aun al tiempo en que golpeaba su espalda en señal de aprobación y sus ojos observaban en todas direcciones y en cada rincón, para poder elegir a la perfecta candidata que daría marcha asía delante a aquel divertido juego.


    Su enfadada mirada parecía calificar al extraño cuadro que llevaba en brazos, no pudiendo creer aun que su día se había ido al demonio nuevamente. ¿Porqué las cosas tenían que complicársele tanto? Era verdad que le había dicho una que otra cosita de más a la profesora de arte pero ella se lo merecía al decir que su trabajo no era del nivel ni de la calidad que debería, tirando con eso a la basura las tantas semanas que se había esforzado en él.


    -¡¡Bueno, que sabe ella al fin y al cabo de lo que es o no el arte!!- Bufó furiosa, mientras intentaba relajarse. -Si estuvieses aquí, las cosas serían más sencillas, Len.- Terminó diciendo, recordando que en estas situaciones era él quien la calmaba y la apoyaba.


    Respiró profunda y melancólicamente, lo extrañaba tanto, Len era el único amigo que tenía, además de ser también el único en todo el instituto que podía verla y darla como existente, siendo una verdadera pena que su padre hubiese decidido por él al haber ordenado su cambio a otra escuela en el extranjero, muy lejos de ella.


    -Ya basta, este no es el momento, además estoy retrasada para mí siguiente clase.- Pronunció aun con enfado.


    Trató de no pensar en lo ocurrido, mientras notaba como su reloj de mano le indicaba que tenía que darse prisa o recibiría un nuevo sermón del siguiente profesor en su horario.


    -Genial… matemáticas, que acaso mí día podría empeorar.- Se quejó nuevamente al verificar en su programa la clase siguiente. Pensando que por toda una hora tendría que soportar la aburrida y fastidiosa voz del profesor designado a esa materia que por demás aborrecía.


    Tomó con mayor fuerza todo lo que cargaba sobre sus brazos y salio veloz hacía el aula en donde le esperaba una nueva tortura y dolor de cabeza. Caminaba tan aprisa como el peso de todo aquello que llevaba se lo permitían, pero iba retrasada y con bastante tiempo ya, por lo que decidió acelerar su paso, no pudiendo ver siquiera el escalón que se encontraba justamente frente a ella. Un estrepitoso sonido fue lo que llamo la atención de algunos estudiantes que aun permanecían afuera de sus clases, estallando todo aquello en sonoras carcajadas al ver el entretenido espectáculo que la joven acababa de propinarles.


    -Viste eso, pero que torpe.- Soltó al ver lo ocurrido, riendo al ver como esa joven intentaba ponerse de pie y comenzar a recoger sus pertenencias, las cuales se encontraban dispersas en diferentes direcciones.


    -¡Bingo!..- Soltó de improviso mientras sonreía.


    Dirigió su mirada al mismo lugar que su amigo, quien parecía haber perdido color al haber captado finalmente lo que el joven de claros cabellos estaba maquinando en mente. Retrocedió unos escasos pasos al ver el respectivo brillo que emanaba de sus ojos, confirmándole que esa perdedora era sin duda su próxima victima.


    -Estas bromeando, verdad… por favor solo vela, es tan… tan…- Ni siquiera era capaz de calificarla. Tragó duramente de solo imaginarse cerca de ella y es que era un total sobresalto para él, tenía que ser una broma, sí eso tenía que ser… una broma y de muy mal gusto por cierto.


    -Insignificante.- Terminó por decir, concluyendo así lo que su amigo había comenzado a hablar de la joven. –Exacto.- Afirmó de inmediato.


    -Vamos Hao, solo vela… esto será muy sencillo, ya veras que en menos de lo que piensas tendrás a esa torpe rendida y a tu total merced.- Le dijo convencido, asegurando antes de tiempo lo que ya sabía iba a suceder.


    -Pero es que…- Habló dudoso aun con todo eso. No sabía el porque esa sensación de alerta comenzaba a cubrirlo sin cesar, aquella que siempre aparecía en los momentos en que estaba apunto de cometer una reverenda estupidez seguida muy de cerca de consecuencias que siempre salían más caro que todo lo que ganaba pero que sin duda disfrutaba y le divertía hacer. No quería hacer esto, y mucho menos con ella, pero al escuchar la tentadora oferta de su amigo, mando al demonio aquella tonta sensación que prontamente paso a segundo plano. Si sus oídos no le habían fallado, tenía un completo semestre para que esa tonta fuese engañada y se “enamorara” de él, si lo conseguía sería suya la atrayente cantidad de cien mil dólares.


    -Ahora que me dices, no me negaras que es una cantidad muy buena, y eso sin considerar el gran plazo de tiempo… mira que todo esto solo me deja a mí en desventaja.- Se animó a decir, tratando de levantar el humor de su amigo.


    -Está bien… pero una cosa más.-


    -¿Qué?-


    -¿Quien es ella?.- Le preguntó sin tener la más remota idea de la identidad de esa joven.


    Lyserg lo miró al escuchar también aquello, era verdad, quien diablos era esa... su cara le parecía conocida, sabía que la había visto antes pero nada, simplemente no lo recordaba por lo que se vio en la necesidad de preguntar a la primer persona que pasó junto a ellos.


    -Ella… creó que es Kyouyama, es algo extraña… por eso esta siempre sola.- Les dijo el joven que pasó atinadamente a un lado de ellos y que después de decir aquello se volvió a retirar.


    Kyouyama… su nombre era, Anna Kyouyama… ahora recordaba el porque le sonaba conocido, esa joven había sido su tutora en la clase de arte después de haber reprobado el año pasado, y la cual tuvo que reponer para no tener que ser expulsado del equipo y claro… no tener que escuchar más los sermones de su “honorable” padre.


    -Ya la recuerdo, su nombre es Anna, y es verdad lo que acaban de decirnos, es muy retraída... así que no creo que te de problemas, solo concéntrate en tu trabajo y te aseguró que pronto contaras esos dólares en tu mano.- Le confirmó finalmente.


    -Está bien, veamos que pasa.- Le dijo mientras respiraba resignado.


    Se movía con lentitud, tratando de examinarla completamente antes de echar manos a la obra, pues como todo buen explorador, necesitaba conocer el territorio desconocido antes de animarse a indagar en él. Sus ojos la miraban de pies a cabeza, sonriendo con mayor esplendor al ver que esto sería sencillo… “muy sencillo”. Su victima aun se encontraba recogiendo lo que parecían ser pinceles de todo tipo de tamaños y uno que otro paquete de pintura, tal como Lyserg le había dicho.

    Su mirada se desvió de su objetivo por unos segundos para bajar a tierra firme y ver la fotografía que se mantenía un poco alejada de su dueña y la cual por unos segundos más y se hubiese encontraba bajo sus pies. Sus manos pronto la tomaron entre sí, notando a las dos personas que aparecían en ella. Por un lado se encontraba aquella joven, quien vestía ropa cómoda y algo holgada, la cual constaba de unos pantalones color negro y una blusa en varias tonalidades de azul. Su corto cabello dorado se hallaba recogido en una suelta coleta que dejaba libres varios mechones de pelo, los cuales caían alborotadamente a cada lado de los anteojos que se mantenían en su rostro.

    Muy cerca de ella se mostraba un alto joven de cabellos tan oscuros que daban la impresión de ser en tonos morados, ambos se encontraban al parecer en el amplió jardín de la inmensa mansión que se descubría detrás de ellos, disfrutando obviamente del soleado día. Un extraño gesto de disgusto se plasmo en su rostro al reconocer casi al instante al joven, y contemplar una vez más esa odiosa y arrogante cara, evocando así desagradables recuerdos.


    -Len Tao…- Susurró con tono seco, comenzando a comprimir su mandíbula con enojo. Era increíble como ese sujeto podía fastidiarlo incluso ahora que se encontraba tan lejos de su presencia, no pudiendo evitar agradecer a los cielos el que su padre lo hubiese trasferido seguramente en alguno de esos odiosos internados en donde esperaba no saliera nunca. Estaba por seguir analizando aquella fotografía, cuando sintió como se le fue arrebatada no muy gentilmente de sus manos por alguien que sin duda estaba molesto… muy molesto.


    -Se puede saber quién demonios te crees para tomar aquello que no te pertenece.- Aseveró agriamente, mientras contemplaba de igual manera la imagen que ese sujeto se había atrevido a tomar.


    -No le hice nada, así que no tienes de que preocuparte.- Le dijo de inmediato al verla como parecía revisar que todo en ella se encontrara en su respectivo lugar.


    -Mas te vale, porque si algo le hubiese ocurrido te juro que te habrías arrepentido.- Le amenazó sin más mientras le miraba molesta, hablándole sin titubear con un tono de voz tan frío e imponente que sin duda lo había desconcertado.


    -Oye tranquilízate, solo la tome por un segundo, no tienes porque ponerte así.- Se defendió ante el agresivo comportamiento de la joven quien aun continuaba mirándolo de manera peligrosa.


    -Mira, tú no eres nadie para decirme que es lo que tengo o no tengo que hacer, así que déjate de esas patrañas y apártate de mí camino.-


    -“Demonios”…- Se dijo internamente al ver como esa joven se atrevía a insultarlo sin más, recordando al verla las palabras de su amigo, quien le había dicho que tuviese mucho cuidado con el fuerte carácter de la joven con la cual estaba, y el cual sin duda había escatimado demasiado en describirle. Esa joven no tenía un carácter fuerte si no uno fiero y atrevido, dos palabras que el jamás había estado acostumbrado a recibir.


    Nunca antes le habían tratado de esa forma, ¿Que acaso esa joven no sabía con quien trataba o quien era él al menos?… Obvio no, pues otra en su lugar estaría dando saltos y gritos de emoción y felicidad de que alguien tan popular y cotizado como él le estuviese prestando su entera atención y tiempo. La vio el marcharse de aquel sitio, aprovechando el momento de distracción que toda esa escena le produjo para así desaparecer de su vista y partir finalmente asía la primera clase que solo esperaba le permitieran entrar. Se movió presuroso, maldiciendo a regañadientes el tener que hacer esas cosas y en dos escasos pasos ya se encontraba nuevamente cara a cara con la rubia. Respiró honda y pesadamente al verle aparecer de nuevo frente a ella. ¿Que acaso ese tipo no entendía que su sola presencia le fastidiaba?…


    -Ahora que es lo que quieres, tengo demasiada prisa como para perder mí tiempo contigo.- Le dijo mientras terminaba de acomodar sus anteojos, los cuales estuvieron a punto de caerse en el segundo en que él le tomo de sorpresa e intercepto sus pasos.


    -Es que acaso ni siquiera me permitirás el presentarme…- Le dijo esperando que al decir aquello la joven lo reconociera y cambiara su actitud asía él.


    -Eres Hao Asakura… lo se, se quien eres, pero y eso que… a mí no me impresionas y mucho menos me importa saber quien eres o que es lo que has hecho.- Aseveró duramente mientras le miraba a la cara con esos oscuros ojos que parecían atravesarlo.-Yo no soy como todas las idiotas que siguen tus pasos y admiran tus logros, esperando todo momento porque las mires siquiera.- Se detuvo mientras respiraba y se cruzaba de brazos.-No eres el centro del universo sabías… aquí eres como todos o como nadie… yo se cual es mí sitio, aprende a saber cual es el tuyo.- Le escupió ásperamente sacándolo del mundo de ensoñación en el cual sabía estaba acostumbrado el estar y ser tratado, por lo que si por algún momento pensó siquiera que ella actuaría como todas las descerebradas que tenía por seguidoras ella misma se encargaría de hacerle ver lo terriblemente equivocado que estaba.


    Trató el por todos los medios posibles el no enfadarse de más, pero como no hacerlo después de todo lo que esa torpe acababa de echarle en cara y mirar su rostro tan impávido y estático como si nada hubiese ocurrido y sin el menor toque de remordimiento en ello.


    -Tal vez tengas razón, pero tampoco puedes culparme por ello… - Le dijo molesta y resentidamente mientras notaba como la rubia arqueaba una de sus negras cejas y segundos después pronunciaba un… Suficiente, me largo. Dándose la vuelva y comenzando a marcharse en dirección opuesta a la que se hallaba.-Al menos…- Pronunció en un tono más profundo y fuerte para que la joven le prestara su atención.-Yo puedo sustentar lo que soy… dudo mucho que tú amigo pueda decir lo mismo, por esa razón su padre hizo lo que hizo y se lo llevó lejos… todo para no enlodar aun más el buen nombre de ese mal…


    -¡Cállate!, tú no sabes nada, él es una gran persona, mucho más a lo que tú algún puedes aspirar a ser.- Le escuchó decir en tono convincente mientras notaba como sus negros ojos se encontraban sobre él y sobre la roja zona que lentamente comenzaba a tocar después de todo aquello que aun no lograba comprender.


    ¡Como diablos lo había hecho!, aun seguía pensando en eso. Solo recordaba que la joven se hallaba algo lejos de él mientras le decía sin demoras aquello que todos al igual que él hablaban sobre el desaparecido amigo suyo y que tan solo basto con mencionarlo para topársela enzima suyo en cuestión de segundos, lista para “hacerlo callar”. Su respiración se mantenía inestable al igual que su control, provocando que la sangre se disparara enloquecida por todo su sistema, y ardiera aun más al escucharlo hablar las mismas sartas de estupideces y patrañas que todos en ese lugar no cansados aun, insistían en seguir vociferando sin cesar. Una sola… una sola bofetada proporcionada por su mano había sido al parecer suficiente para aplacar las palabras de aquel presuntuoso que sin parpadear aun, comenzaba a mostrar movilidad, pues poco a poco empezaba a tocar el notorio golpe.


    El escandaloso y estrepitoso sonido de la campanilla de cambio de hora la sacó de su ensueño momentáneo, notando como todas sus pertenencias se mantenían regadas en las cuatro direcciones, y de las cuales le había importado muy poco su estado al momento de arrojarlas lejos para poder aplacar a ese tipo. Las tomó veloz y ágilmente, aprovechando el estado del joven para por fin desaparecer de su vista y alejarse de él lo antes posible.


    Movía con cuidado una y otra vez la parte baja de su boca, permitiendo que la zona recuperara un poco de movilidad después de tal impacto. Levantó su vista hacía la joven, observando que obviamente ya había desaparecido de su vista… mejor, ya que si aun hubiese seguido enfrente suyo después de lo que le había hecho, él mismo se habría encargado de hacerle pagar… aunque pensándolo bien, tal vez sí podría cobrarle aquella agresión después de todo…


    -Vaya, que golpe amigo… un poco más y te deja inconsciente.- Bromeo un tanto preocupado al ver el fuerte impacto de la rubia.


    Giró al oír la voz de su amigo cerca de él, quien presuroso lo llevó lejos al notar las miradas de los estudiantes que comenzaban a transitar por los pasillos y que sin dudarlo desviaban sus miradas al llamativo e interesante golpe que el popular Hao Asakura mostraba en todo su esplendor.


    -¡Es una loca!, como pueden permitir que gente como ella entre a estos lugares… es un peligro, mira como me dejo la cara y todo por defender a ese imbécil de Tao… ¡oye cuidado!.- Le dijo totalmente furioso al joven de verde mirada que nuevamente intentaba colocar la bolsa de hielo que no lograba permanecer más de diez segundos sobre el rostro de su amigo antes de que él mismo la arrojara lejos de su vista.


    -¡Basta, deja de moverte!, si sigues así nunca bajara el hinchazón y todo mundo lograra notarlo.- Trató de razonar lo obvio, consiguiendo el que por fin se dejara descansar el tremendo golpe.-Bueno y ahora que aras.-


    -Como que, que are.- Le preguntó extrañado mientras se retiraba la fresca bolsa y lo miraba.-Tenemos una apuesta lo recuerdas…-Agregó como si nada hubiese sucedido.-Incluso, para que veas que ya estoy totalmente convencido, aceptó y duplicó tú oferta.-


    -Quieres decir que…-


    -Así es… te apuesto doscientos mil dólares a que en menos de seis meses esa perdedora estará a mí lado.-






    Continuará…
     
  2.  
    Lilina

    Lilina Usuario común

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    Es un long-fic no? Déjame decirte que me gustó. Hubo Ooc en Lyserg, vamos, el es un caballero... Que va.
    Yoh? Donde te has metido? Qué parejas habrá? Me pondrás LysergxPilika no? Será que lo leí a las apuradas, uno que otro error de dedo.
    Ya que hay muy pocas personas que publican de Shaman King, espero que me avises sobre la continuación en mi muro no?
    Un beso, Diethel.
     

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