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    • Nanorrelato para historias de 20 palabras o menos.
    • Microrrelato para historias de entre 21 a 100 palabras.
    • Drabble para historias de entre 101 a 500 palabras.
    • One-shot para historias de un solo capítulo, mayores a 500 palabras
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    • Long-fic para historias de más de dos capítulos

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Fanfic - Guerra por la Libertad (Pokémon & Shingekin no Kyojin)

Tema en 'Crossover' iniciado por Emilion, 1 Febrero 2018.

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    Emilion

    Emilion ¡¡Nunca te Rindas Hasta el Final!!

    Miembro desde:
    23 Octubre 2016
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    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Fanfic - Guerra por la Libertad (Pokémon & Shingekin no Kyojin)
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    2
     
    Palabras:
    1514
    ¡Alola a todos! Aquí Emilion trayendo un fanfic bien fumada sobre Pokémon y Shingeki no Kyojin. Si bien, este vendría siendo mi primer crossover entre estos dos animes, solo espero que ha ustedes les agrade la temática que he preparado, puesto que tengo varias ideas al respecto sobre la historia y sus personajes. En fin, disfruten del inicio de esta locura.

    [​IMG]

    Aclaración: Pokémon y Shingeki no Kyojin no me pertenece, son de "Satoshi Tajiri y Hajime Isayama". Solo me encargo de crear la historia de mi fanfic sin lucros comerciales.

    "Prólogo"

    La vida dentro de las murallas en donde la humanidad convivió por varias décadas encerradas desde su nacimiento, viviendo ocultos del miedo que representaba salir al exterior. Pero dentro de esas miles de personas, hubo un joven de apenas diez años de edad con cabellera oscura que no opinaba lo mismo.

    —¡Odio estos malditos muros! —Grito enfurecido, mientras pateaba dicha pared gigante.

    —¡Oye mocoso! ¡¿Acaso no sabes que es un delito dañar la muralla que nos protege?! —Habló un hombre de treinta años que vestía un uniforme oficial.

    —¿Protegernos, de qué? —Dijo con indiferencia—. Esas malditas murallas solo han logrado quitarnos la libertad que nos merecemos.

    —Está bien, mocoso. No me dejas de otra, tendré que arrestarte por violación a la ley y el orden. —Enseguida aquel hombre pasó a sujetar al joven de tez morena.

    —¡Suéltame cobarde! —Se quejó el muchacho intentando poner resistencia.

    —Liberado cabo. —Habló alguien que se encontraba por detrás del oficial.

    —T-Teniente. —Aquel hombre reconoció la voz del sujeto, prosiguiendo a liberar al muchacho que cayó al suelo bruscamente.

    —Puedes retirarte, yo me encargo de este chico.

    —Claro, señor. —Entonces aquel hombre desapareció en el camino siguiendo con su labor.

    —Veo que de nuevo te metes en problemas, Ash. —Sonrió aquel sujeto de cabellera castaña, observando la cara de disgusto del joven.

    —No tuviste que ayudarme, señor Meyer. Yo solo me hubiera encargado de darle una paliza a ese cobarde. —Refunfuño.

    El hombre solo suspiro ante la terquedad del joven, y entonces recordó para que había venido.

    —¡Es cierto! Oye Ash, tu madre me encargo a buscarte para que le hicieras un encargo.

    —¿Mi madre? —Entonces su cara enojada cambio a una pálida—. ¡Oh rayos! ¡Me olvide!

    Sin esperarse, el chico partió enseguida cruzando por las largas calles de la ciudad. Meyer solo observo la gran cantidad de polvo que genero por su apuro.

    —Ese Ash, nunca cambiará. Tiene suerte que sea amigo de mi hijo, de lo contrario, hubiera pasado esta noche bajo la fría celda. —El hombre comenzó a andar por su propio camino.

    -O-O-O-O-O-

    —¡Rayos! ¡Rayos! ¡Rayos! —Ash había corrido hasta llegar a una humilde casa, agitado se acercó hacia la puerta—. Ya llegué.

    —Con que al fin vienes a casa, Ashton Ketchum. —Sentada en una silla, una bella mujer de cabello castaño había estado esperando la llegada del joven—. ¿Acaso sabes qué hora son?

    —Sí, lo sé.

    —Entonces sabrás que tienes que ayudarme con el trabajo de esta tarde.

    —Pero...

    —Nada de peros, jovencito. —Dijo con sumo enojo—. Me prometiste que hoy día me ayudarías con las ventas del carbón.

    —Sí, pero... —El joven dudo en contradecir a su madre—. Está bien, lo haré.

    —Perfecto. —La mujer le sonrió mostrándole enseguida el saco que se hallaba encima de la mesa—. Ya sabes cómo llegar al mercado central, ¿verdad?

    —¡Mamá! Ya no soy un niño para que me pierda. —Comento algo avergonzado, mientras sostenía el pesado saco entre su espalda con la ayuda de una soga—. ¡Ya me voy!

    —Buena suerte, hijo. —Despidió al muchacho que salía por la puerta principal, mientras ella regresaba a sus deberes domésticos.

    Ash se quejaba por el saco que llevaba con suma dificultad mientras andaba por las grandes calles. En el transcurso del camino se oyó el sonido de la gran campana de la capilla, entonces el joven Ketchum había notado a una multitud reunida esperando la llegada de algo.

    —¿Qué sucede? —Se acercó a pasos lentos, intentando observar lo que sucedía ahí dentro pero lo que vio lo dejo atónito.

    En aquel camino, varios hombres que vestían un uniforme militar iban acompañados de sus respectivos caballos teniendo graves lesiones, otros discapacitados y hasta muertos. Pero lo que realmente lo perturbó fueron sus caras vacías y sin sentimiento alguno.

    —Han vuelto muy pocos... —Habló un hombre que estaba a unos metros del muchacho.

    —Esta vez también ha sido horrible... —Comento otro.

    Así varias personas daban sus respectivos comentarios hacia los hombres uniformados, mientras una mujer lloraba fuertemente al lado de un soldado sosteniendo una tela pequeña entre sus manos.

    —¡Maldición! No tengo que perder mi tiempo, será mejor que me vaya. —Dijo asqueado de la situación, pero cuando iba a retirarse, escuchó el golpe de alguien quejándose.

    —¡Maldito mocoso! ¡¿Qué crees que estás haciendo?! —Grito aquel hombre, mientras señalaba un sitio especifico.

    Ash solo pudo observar que el causante de aquel golpe fue hecho por un joven de su misma edad y mismo cabello que miraba al hombre con desprecio, pero antes que comenzada una pelea fue intervenido por una joven de la misma edad y mismo cabello pero largo que hizo que terminada por llevarse al muchacho de aquel lugar.

    —¿Qué chico tan raro? En fin, será mejor que me marche. —Volvió a emprender el camino, olvidándose de aquel incidente.

    -O-O-O-O-O-

    Pasado una hora, Ash había llegado a su destino yendo enseguida a entregar los pedidos delos clientes correspondientes. Cansado y sumamente agotado, el joven decidió descansar en un banco que se ubicaba cerca a la plaza para echándose en ella.

    —¡Ash!

    —¡Oye Ash!

    El nombrado reconoció aquellas voces, levantándose enseguida de su sitio. Observo como venían acercándose un joven de cabellera rubia que portaba unos anteojos gruesos junto a una joven de cabellera castaña quien llevaba su cabello largo en una coleta.

    —Oh, son ustedes. Clemont, Serena. —Dijo el joven, quien observaba el cansancio de sus dos amigos—. Han venido a buscarme, ¿cierto?

    —¡Pues claro que sí! —Habló primero el rubio de los anteojos—. ¿Cómo pudiste meterte de nuevo en problemas con los oficiales?

    —Así que el señor Meyer te contó todo. —Dijo, sin mostrar sorpresa alguna—. Ya deberías saber cómo soy, Clemont. Esos ingenuos creen que tendrán seguridad viviendo encerrados en esas malditas murallas.

    —Ash... —La joven peli-miel se acercó al nombrado—. Por favor, deja de meterte en más problemas. —Suplico, intentando ocultar sus sollozos.

    Ash solo suspiro resignado para luego voltear su mirada de la joven de ojos azules.

    —Lo entiendo. Prometo no volver a causar más problemas. —Ante aquella respuesta, ambos chicos se sintieron aliviados por el oji-café.

    —Menos mal que eres muy voluble con Serena. —Dijo Clemont en un tono bromista.

    —¡No soy voluble! —Se quejó alterado, mientras la joven a su lado sonreía por su actitud.

    De repente, hubo un fuerte temblor que sacudió por completo la cuidad. El grupo de amigos se extrañaron ante tal suceso.

    —¡¿Qué diablos fue eso?! —Pregunto Ash, mientras sujetaba a Serena de no caerse.

    —¿Un terremoto? —Fue lo que analizo Clemont, ante de ver la mirada aterrorizada de la gente que señalaba hacia la dirección en donde se hallaba el exterior de la muralla—. ¿Qué está sucediendo? —Sin esperarse, corrió hacia ese lugar.

    —¡Oye Clemont, espérame! ¡Vamos Serena! —Tomó su mano enseguida ante la mirada sorprendida de la oji-azul, yendo a perseguir a su amigo que corría de manera lenta.

    Al llegar, pudo ver a su amigo que se encontraba en un estado de shock mientras observaba hacia arriba.

    —¿Qué te sucede, Clemont? ¿Por qué...? —Detuvo su hablar al notar una especie de humo salir de afuera, para entonces mostrar una mano gigante que sujetaba la muralla—. N-No puede ser... Tienes que ser una maldita broma...

    Serena solo veía atónita la escena, sin poder moverse de su sitio.

    —Es imposible... Esa muralla mide cincuenta metros... —Comento anonadado el rubio.

    Ash que pudo ver la escena, jamás olvidaría aquel momento en que su vida cambiaría por completo por aquellos seres que le quitaron su libertad hace cien años. Observando su cabeza, el joven Ketchum solo apretó sus manos mientras tenía su mirada perpleja.

    —¡Un titán!

    Notas del Autor:

    Desde aquí comienza el fanfic en donde Ash y compañía tendrá la difícil misión de recuperar la libertad que les fue arrebatada. Ahora segura se preguntarán, ¿y dónde están los pokémon? Calma lectores que aún es el comienzo. Además de que les explico que los personajes de ambos animes harán aparición propia a su debido tiempo, y claro tendrán una gran importancia en el transcurso. Un aviso especial, no coloque a Bonnie en la historia sabiendo lo sangriento que podría resultar y solo los fans que han visto este anime lo sabrán.

    ¡Comenten que les pareció el prólogo!

    Emilion se despide de ustedes lectores, hasta la próxima.
     
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    Emilion ¡¡Nunca te Rindas Hasta el Final!!

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    Aclaración: Pokémon y Shingeki no Kyojin no me pertenece, son de "Satoshi Tajiri y Hajime Isayama". Solo me encargo de crear la historia de mi fanfic sin lucros comerciales.

    Capítulo 01: "Perdida"

    Los tres jóvenes estaban paralizados ante el miedo que producía la criatura que superaba la altura de la gran muralla. De pronto, el humanoide gigante alzó una de sus piernas para enseguida azotar fuertemente la muralla causando que se abriera una enorme grieta.

    El potente impacto provocó una gran ráfaga de aire que hizo que algunas personas salieran volando. Ash sujeto con fuerza a Serena para evitar que fuera arrastrada en el acto, pero Clemont no tuvo la misma suerte luego de chocar contra la pared de una pequeña casa.

    —¡Maldición! ¡¿Clemont, estás bien?! —Ash junto a Serena fueron con prisa hacia su amigo.

    Clemont solo se levantó del suelo con suma dificultad, soltando un quejido de dolor.

    —Sí, estoy bien. Pero... —Miro horrorizado el gran agujero—. No falta mucho para que esos monstruos entre a la ciudad. ¡Tenemos que evacuar de inmediato! —Aviso él con desesperación, pero enseguida noto las miradas impactadas de sus amigos.

    —Ten... Tengo que ir a mi casa. —Dijo el chico de las zetas corriendo apresuradamente.

    —¡Ash, espera! —Serena estaba a punto de seguirlo cuando fue sujetada por su otro amigo—. ¡Clemont...! ¿Qué haces? Tenemos que acompañar a Ash, sino podría ser atacado por esos monstruos.

    —¡Eso ya lo sé! Pero... Pero... Nosotros que podríamos hacer contra esas cosas. Solo somos unos simples niños. —Comenzó a derramar lágrimas de resignación, pero luego sintió como Serena deshacía el agarre.

    —No importa. Iré de todos modos. —Su voz sonó apagada mientras ocultaba su rostro con su flequillo—. Clemont, vete con los demás refugiados. Yo iré a buscar a Ash, y volveremos junto con la señora Delia.

    —¡No digas tonterías, Serena! ¡Es imposible que salgan vivos con esos monstruos rondando por la ciudad! —Clemont intento que su amiga recapacitada las cosas. Pero lo único que consiguió fue que ella se retirada enseguida—. ¡SERENA...!

    Clemont solo miro a su amiga de ojos azules adentrase por las peligrosas calles, sin poder detenerla, él solo sintió miedo e impotencia al no poder hacer nada. Pensó en ir con ella para ayudarla, pero, sus piernas temblaban y su respiración se le hacía más difícil.

    —¡Maldición...! —Grito enojado consigo mismo, mordiendo su labio inferior con fuerza—. Lo siento, amigos... Soy un cobarde... —Entonces partió hacia otra dirección.

    -O-O-O-O-O-

    Ash corría con desesperación mientras observaba algunos cuerpos sin vida durante su trayecto, no le importaba el cansancio que lo consumía o el dolor en sus piernas, tan solo quería llegar a su hogar y llevarse a su madre a salvo.

    Se detuvo bruscamente en el camino, había llegado a su límite que su pequeño cuerpo podría resistir. Ash abrió los ojos al reconocer aquellas casas junto a aquel árbol.

    —Estoy cerca... —Intento caminar unos cuantos pasos, resistiendo el dolor en su cuerpo—. Ya casi llegó... Solo un poco más... Yo... Yo... ¡Salvaré a mi madre!

    Pero el joven se detuvo luego de observar con horror a varios de sus vecinos muertos y notando la sangre que pintaba las calles de su barrio junto con armas tiradas en el suelo como pistolas y espadas, se tapó enseguida la boca intentando resistir sus ganas de vomitar con tal perturbadora escena y prefirió emprender de nuevo hasta su hogar. Cuando al fin había llegado, Ash se quedó anonadado con lo que vio; su casa tenia las ventanas rotas junto con la puerta que se hallaba rota distinguiendo que alguien lo abrió a la fuerza.

    —¡Mamá!

    Ash entró a su hogar gritando con el fin de encontrarla, mirando por todos lados decidió encontrarla en todo el interior; habitación, cocina, sala y el techo. En ningún lugar pudo encontrar a su progenitora. Comenzó a llorar por la desesperación mientras su cuerpo caía al suelo debido al agotamiento, Ash no podía creer que su madre haya sido...

    —¡No! —Se negó al creerse que su madre estuviera igual que el resto de sus vecinos, cerró los ojos e intento calmarse aún creía que ella se había ocultado para salvarse del ataque de esos monstruos.

    —Ash...

    El chico abrió los ojos de golpe —¡¿Mamá?! —Pudo distinguir que el llamado provenía de aquel librero y decidió empujarlo, notando una puerta secreta pero lo extraño fue que no estaba hecho de madera como el resto de su casa—. ¡Mamá! ¡¿Estás aquí?! —Intento abrir la puerta pero esta se hallaba cerrada, y comenzó a golpear con fuerza—. ¡Mamá! ¡Por favor, abre la puerta!

    —¡Ash! —Llamó una voz aguda que se encontraba en la puerta principal.

    Enseguida la reconoció —¡Serena! —Le respondió para indicarle su ubicación.

    Cuando la joven de ojos azules llegó miro sorprendida el librero que estaba movido de su lugar y a su amigo que golpeaba aquella puerta misteriosa con una herramienta de fierro que se usaba para la reparación de la casa.

    —¡Ash! —Volvió a llamarlo—. ¿En dónde está la señora Delia?

    —Está encerrada en esta puerta. —Golpeo de nuevo siendo inútil—. ¡Maldición! ¡¿De qué rayos esta hecho esta puerta?!

    Serena se acercó a investigar dicha puerta, notando algo peculiar.

    —Esta puerta... —Lo toco sintiendo su dureza y su frialdad—. Este metal es parecido a los cañones que utilizan en las murallas, no, incluso creo que es más dura que los cañones.

    —¡Rayos! —Mordió su labio para reprimir su angustia—. Si tan solo Clemont estuviera aquí, él podría ayudarnos a descubrir la manera de como abrirlo.

    —Espera, creo que tengo una idea. —Enseguida saco de su bolsillo una clase de gancho para el cabello, y comenzó a introducirlo en la ranura de la puerta.

    —¿Qué haces Serena? —Le pregunto intrigado.

    —Intento abrirlo usando mi gancho. —Respondió ella sin voltearse. Tardo unos minutos hasta que escucho un sonido en la puerta—. Creo que al fin lo he abierto.

    Ash inmediatamente se apresuró a abrirla, y cuando eso sucedió, entro a aquella habitación junto con Serena para observar algo impactante, Delia se encontró apoyada en la pared de al fondo rodeada en un charco de su propia sangre.

    —¡Mamá! —Corrió apresurado hasta ella.

    —Ash... ¿Eres tú...? —La mujer abrió débilmente los ojos notando las lágrimas del muchacho—. Vaya... es la primera vez te veo llorar... —No pudo continuar luego de que tosiera algo de sangre—. Serena... tú también viniste...

    —¡Mamá no hables! ¡Yo voy a sacarte de aquí! —Reclamo con la voz quebrada mientras intento sujetar uno de sus brazos, pero le fue imposible cagarla—. ¡Serena! —Llamó furioso—. ¡No te quedes ahí parada! ¡Ayúdame a levantarla!

    Reacciono nerviosa —¡V-Voy! —Se acercó a su otro brazo para intentar levantarla.

    —Déjenlo niños... es inútil... salvarme...

    —¡¿Qué estás diciendo, mamá?! ¡Claro que podemos hacerlo! —Ash continuo en su labor, pero en un descuido resbalo con la sangre quedando manchado de ella—. ¡Maldición! ¡Maldición! ¡Maldición! —Golpeo fuertemente el suelo resignado.

    —Ash... —Serena intento acercársele pero entonces sintió el agarre de la mujer.

    —Serena... ustedes... debes... irse... de... inmediato...

    —¡No lo hare! —Ash volteo a verla—. No te abandonaré aquí... Yo...

    —Es demasiado tarde... y Serena lo sabes bien...

    —¡¿...Serena?!

    La joven intento retener el miedo en su cuerpo y verlo a los ojos con un semblante de pena.

    —Ash... La señora Delia tiene razón. Ella no pue-...

    —¡Cállate! —La interrumpió soltando más lágrimas—. No me interesa saberlo. Yo... ¡la salvaré!

    —¡Ash, no seas imprudente...! —La mujer alzo la voz causando que volviera a toser—. Yo... he pedido mucha sangre... y si intentas moverme... solo disminuidas mi tiempo de vida...

    —No... —Movió la cabeza incrédulo—. ¡Me niego a perderte!

    La mujer utilizando la fuerza que le quedan intento extender una de sus manos hasta llegar al rostro de su hijo.

    —Ash... —Soltó pequeñas lagrimas—. Tienes que seguir vivo... no importa lo que ocurra desde adelante... se firme en tus decisiones... porque yo... siempre estaré orgullosa de ti... —Enseguida dejo caer su mano intentando mantener los ojos abiertos—. Procura... tener... mucho... cuidado... con... Aether...

    Aquellas palabras fueron las últimas de Delia Ketchum quien murió delante de su hijo, Ash solo se aferró con fuerza al cuerpo sin vida de su fallecida madre llorando desgarradamente mientras Serena también rompió en llanto.

    Paso alrededor de diez minutos hasta que Ash dejo de llorar y mirando por última vez a su madre le extendió su mano hasta su rostro y ayudo a cerrar sus ojos.

    Respiro hondo —Mamá, yo... —Apretó sus manos viéndola con firmeza—. Te prometo que jamás me rendiré hasta el final de mi vida. —Enseguida paso a limpiarse los ojos, y luego observo a su amiga—. Serena, tenemos que irnos enseguida.

    —¡Sí! —Respondió al instante limpiándose también los ojos.

    Entonces ambos niños emprendieron en salir de aquella habitación mientras se dirigían hasta la puerta principal, cuando estuvieron a punto de llegar se escuchó un sonido desde afuera, alarmándolos de inmediato.

    Ash se posiciono detrás de la ventana y Serena hacia lo mismo desde el otro lado, entonces asomo un poco su mirada, observando a dos criaturas comiendo los cadáveres de sus vecinos, su aspecto era mediano a su altura además de poseer un color morado.

    —Lo que me faltaba... —Se maldijo al encontrarse con esos monstruos—. De seguro la sangre los atrajo hasta acá.

    —Ash.

    El mencionado pasó su vista hacia la joven de cabello miel.

    —¿Ahora qué hacemos? —Pregunto nerviosa.

    —¿Qué hago? ¿Qué hago? —Intento pensar en un plan, pero no se le ocurría nada al respecto y para empeorarlo debía apresurarse antes que los demás sobrevivientes escaparan hacia la segunda muralla. Entonces pudo observar a su lado una espada que solo poseían los soldados—. "Solo hay una forma para escapar de esos monstruos". —Tomó el arma mientras apretaba los dientes—. Serena. Tú y yo, escaparemos de este infierno que nos condenó esas malditas murallas.

    Serena abrió sus ojos en grande —Ash... ¿Qué intentas hacer?

    —Yo... —Sonrió de forma desquiciada apretando con fuerza el arma—. Luchare por nuestra libertad.

    Continuará...

    Notas del Autor:

    ¿Copiando el cruel destino de Eren en Ash? Pues digamos que necesitaba mostrar la primera muerte de un personaje para cambiar la vida de Ash mostrándolo más decidido en cumplir su objetivo. Además que hubo uno de los primeros misterios en la historia, y claro, la aparición de los primeros pokémon. Antes de que me olvide, espero que hayan disfrutado en grande la historia ya que es la primera vez que escribo escenas de muerte y sangre.

    ¡Comenten que les pareció el capítulo!

    Emilion se despide de ustedes lectores, hasta la próxima.
     
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