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Historia larga Fanfic - Futuro sin futuro 1

Tema en 'Historias Abandonadas Originales' iniciado por Juan Abinadi, 24 Junio 2010.

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    Juan Abinadi

    Juan Abinadi Iniciado

    Aries
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    Título:
    Fanfic - Futuro sin futuro 1
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    2895
    Futuro sin futuro 1

    1
    Una gran mayoría de personas asegura tener experiencias paranormales, aseguran tener contacto con seres que escapan de la razón humana, muchas de estas han sufrido estas experiencias sin saber que han tenido un acercamiento a las infinitas ligaduras que han tenido las dimensiones desde el principio de los tiempos.
    Nuestras explicaciones científicas no nos sirven en absoluto, y pensar que alguna vez existió una entrada y salida constante de los humanos a estas, tanto así que las criaturas que residen en estas dimensiones tras sus celos e ira hacia el hombre, lo cegó, inmovilizándolo en una sola dimensión, ellos poseen las libertades de residir a nuestro lado sin saberlo y muchas veces los mismos humanos, ignorándolo convivimos con ellos, como amigos, primos, tíos, abuelos y muchas veces asta nuestros propios hijos.

    Cuando el resplandor de la luna iluminaba con intensidad sobre la ciudad, sin que el ojo humano lo percibiera por las luces de neón que ahogaban su luz.
    Una mujer caminaba por la acera, tomándole la mano a una niña y con un bulto de mantas en sus brazos.
    Eran las tres de la madrugada, ni un alma parecía estar en aquella calle
    -Aquí es.-susurro mirando en derredor.
    Un sonido hizo que se sobre saltara un grito sonó con fuerza.
    Veinte años habían pasado.
    El reloj daba las cinco de la madrugada, una joven se desperezo al sonido de la alarma, arrastrando los pies se dirigió al baño, se dio una ducha, al salir se miro en el espejo, vio su tez blanca y su cabello negro que le llegaba asta los hombros.
    Salió de su habitación y se dirigió a la cocina, se sirvió un poco de jugo y empezó a comer una tostada mientras miraba por la ventana los primeros rayos del sol.
    “Clara” susurro alguien a sus espaldas, ella miro tras de si pero no vio a nadie, volvió su atención hacia la ventana.
    -¡Clara!- dijo una voz tras de ella al voltear se encontró con un anciano y lanzo un grito.
    -Papa.-exclamo Clara en tono de reproche.-Te apareces de repente.
    -¿No me oíste entrar?-pregunto el anciano riendo
    -No.-dijo Clara.- ¿Por qué te levantaste tan temprano?
    El anciano carraspeo antes de hablar.
    -Necesito hablar contigo.
    Clara miro su reloj.
    -Lo siento padre. Ya se me esta haciendo tarde, no me e alistado y tengo que levantar a Elizabeth.
    -Pero necesito hablar contigo.
    -Cuando regrese de la escuela.-dijo Clara saliendo de la cocina.
    El anciano suspiro.
    -¿Qué voy hacer?
    -No lo se.-dijo una voz.-Pero necesitas hacerlo pronto, tu tiempo se esta acabando.
    -Lo se.-dijo el anciano
    -Pues hazlo lo más pronto posible, si no lo haces no podre ayudarlas, mandare a mis sirvientes a cuidarlas. Pero apresúrate a concluir con el trato que teníamos.
    -Lo hare mas tarde.-dijo el anciano.-dejare que disfruten un día mas.
    -No seas imprudente, tienes solo hasta el medio día.
    El anciano asintió
    -Lo que uno tiene que hacer…-murmuro el anciano mientras salía de la cocina.

    Todas las mañanas eran iguales, Clara se levantaba e iba a despertar a su perezosa hermana.
    Algunas veces el tedio de que su hermana no se pudiera levantar a tiempo le desesperaba a Clara pero ni modos. Clara tenia que hacerlo.
    Clara era una maestra en las artes de la universidad y Elizabeth “su hermana” era una de sus estudiantes, seria malvada si no la llevara a la escuela, cuando las dos se dirigían al mismo lugar.
    Elizabeth tenia los veinte años cumplidos, era bien parecida y muy escandalosa, cuando Clara entraba en la habitación en las mañanas era tal vez el momento donde Elizabeth estaba mas callada, a pesar de sus estridentes ronquidos.
    -¡Elizabeth ya levántate!
    “Por Dios… que fastidio que lo primero que oiga en las mañanas sea la molesta voz de mi hermana” pensó Elizabeth
    -Ya voy.-dijo Elizabeth todavía adormilada.-Horita…me levanto.-dio un gran bostezo antes de tallarse los ojos y sentarse en la cama.
    Clara la miro con una sonrisa y salió de la habitación.
    Elizabeth se vistió y se puso un poco de maquillaje, escucho un pequeño crujido que le llamo la atención, miro en derredor pero no vio nada, hecho un vistazo al reloj de la pared y salió de su habitación, si hubiera visto con atención, hubiera notado que uno de los cristales de su ventana estaba totalmente cubierto de un hielo blanco.

    Elizabeth salió hacia la cocina, comió lo primero que se encontró en el frigorífico.
    -Vamos.- dijo saliendo de la casa, Clara salió tras ella.
    Ambas se subieron en el automóvil.
    Clara inicio la marcha.
    -¿Qué paso con Valentín?-dijo Elizabeth después de un rato de silencio.
    -Eso ya es historia pasada.-dijo Clara fingiendo desinterés.
    -¿Terminaste con el?
    -Si
    -¿Por qué?
    -Son cosas privadas.-dijo Clara tajantemente.
    Clara había tenido un romance con el prefecto de la universidad, el cual era igualmente un viejo compañero de clases, un día lo había encontrado besándose con una de las alumnas, eso era algo horrible y echaba totalmente de lado la ética, después de una dolorosa pelea ella había decidido terminar con el, el le izo prometer que no dijera nada a la escuela y ella acepto, y así cada uno seguiría por su lado.
    El resto del camino ambas permanecieron en silencio, hasta llegar al estacionamiento de la escuela.
    El estacionamiento estaba casi lleno de los automóviles de maestros y alumnos.
    A veces a Elizabeth no le agradaba mucho llegar con su hermana pero ¿Qué podía hacer? Si ni siquiera sabía conducir.
    -¡Elizabeth!-le llamo una joven que venia caminando hacia ellas, con una gran sonrisa en la cara.
    Elizabeth la saludo con un beso en la majilla.
    -Nos vemos luego.-dijo Clara yendo por otro rumbo opuesto a ellas.
    -¿Qué paso Liliana?- dijo Elizabeth a la joven.
    -Hay un nuevo integrante en el salón de clases.-dijo Liliana sin dejar de sonreír.-Se llama Luis y esta…
    -¿Nada más por eso viniste hasta aquí?-dijo Elizabeth sonriendo.
    -No, quería preguntarte si hiciste la tarea de expresión.
    -Si.-dijo Elizabeth sacando una libreta de su bulto y entregándoselo a Liliana.
    Una mujer estaba contra la pared de un salón, besuqueándose con un muchacho el cual parecía ahogarse por los besos de esta, la mujer las miro con el rabillo del ojo a ambas.
    “Brythani Poncur, la prostituta de la escuela” Elizabeth la odiaba, parecía buena honda en las clases, delante de los maestros y compañeros, pero no sabia por que no le terminaba de agradar, además tenia muy mala fama por ser una chica fácil con los chicos y se rumoreaba que también con alguna que otra chica.
    Las clases transcurrieron con el mismo tedio de siempre, Elizabeth apuntaba todo lo que le pareciera importante, por un momento volteo a ver a Brythani y noto que ella le miraba, no supo por que pero la mirada de Brythani le parecía de odio, después de salir de esta clase, Elizabeth no vio a Brythani por ningún lado, lo mas seguro es que se estaba ofreciendo en bandeja de plata a un chico en algún lugar de la escuela.
    Las once de la mañana clases de arte, Clara ya había iniciado su clase cuando alguien toco a la puerta.
    -Disculpe maestra.-dijo
    Clara se aproximo al joven que estaba en la puerta.
    -¿Qué pasa Valentín?
    -Es José, Tu papá…Lo encontraron en tu casa. Le dio un infarto.-susurro Valentín
    -¿Qué?- dijo Clara, llena de sorpresa y miedo “No puede ser verdad lo que dice este hombre, no puede ser verdad” pensó.
    Elizabeth vio como su hermana pareció perder sus energías y para evitar caer se tomo del hombro de Valentín.
    -Tengo que irme.-dijo Clara mirando hacia donde estaba Elizabeth.- ¡Elizabeth, ven por favor! Agarra tus cosas…
    Clara tomo su maletín y Elizabeth se acerco a ella, era extraño que Clara se comportara de esa manera.
    -¿Qué pasa?-pregunto Elizabeth.
    -Te lo explico en el camino.
    -¿Camino a donde?-dijo Elizabeth a Clara mientras miraba hacia el asiento de Liliana, la cual gesticulaba en silencio “¿Qué pasa?”
    “No se” le contesto en silencio Elizabeth negando levemente con la cabeza.
    -Vamos.-dijo Clara caminando hacia la puerta, Elizabeth la siguió mientras movía la mano despidiéndose de Liliana.
    -¿En que hospital esta?- oyó Elizabeth que Clara le decía a Valentín, sintió una extraña sensación en su pecho.
    -¿Quién esta en el hospital?- pregunto Elizabeth mientras seguía a Clara y a Valentín, pero ambos la ignoraron.
    -El que esta a tres cuadras de su casa.-dijo Valentín.-Al parecer doña Leonora escucho gritos dentro de la casa, fue y llamo a la puerta y nadie respondió, cuando se asomo por la ventana vio a tu padre inconsciente en el suelo de la sala.
    -¡¿Qué?!-dijo Elizabeth la información le había llegado tan de golpe que tuvo que detenerse para poder asimilarla, Clara y Valentín la miraron.
    -Todavía esta vivo.-dijo Valentín a Elizabeth poniéndole la mano en el hombro, como diciendo que todo estaría bien.
    -Tenemos que ir al hospital para ver como se siente.-dijo Clara notando que los ojos de Elizabeth se llenaban de lagrimas.
    -Tranquila.-le dijo Clara, Elizabeth noto en la cara de su hermana que ella tampoco estaba bien.
    Elizabeth asintió débilmente.
    -Vamos.-dijo Clara y ambas caminaron hacia el estacionamiento seguidas de Valentín.
    -Yo las alcanzare ahí.-dijo Valentín.
    -No.-dijo rotundamente Clara tornando su rostro a una expresión endurecida.-Mi papá ya sabe lo que paso…lo que paso entre tu y yo…tal vez eso le cause mas enojo y con su situación ahora…seria demasiado.
    -Clara.-dijo Valentín.-Si tan solo me dejaras explicarte…
    -Nada de explicaciones, yo te vi.-dijo Clara.-Y además…me estas retrasando.
    Clara dio marcha al vehículo, dejando a Valentín en el estacionamiento viendo como se alejaba el automóvil de Elizabeth y Clara.
    Había mucho tráfico en la ciudad, los malditos semáforos les hacían detenerse casi en cada esquina, ambas iban en silencio.
    -¿Qué va a pasar si papá muere?-pregunto Elizabeth con grave preocupación, deseando que lo que había dicho nunca se cumpliera.
    -Nunca digas eso.-dijo Clara notablemente enfadada.-El… el todavía no nos dejara.
    Se quedaron en silencio nuevamente, tardaron una hora en llegar al hospital, había una gran cantidad de gente herida, y muchos enfermeros corrían de un lado a otro, parecía que en algún punto de la ciudad había ocurrido un accidente grave.
    Al entrar ambas sintieron que el aire era muy pesado, todo para ellas resulto irreal, el pensamiento de que su padre se hallaba grave en algún punto del hospital les hacia temblar.
    -Disculpe.-dijo Clara a la enfermera del mostrador.
    -Estoy buscando a una persona.
    -¿Nombre?-pregunto la enfermera mirando a Clara sobre sus lentes.
    -José Vázquez.-dijo Clara.
    La enfermera tecleo rápidamente en el ordenador frente a ella, la mirada que le hecho a continuación fue tan extraña y le produjo una muy mala sensación en la nuca a Clara.
    -Discúlpeme un momento.-dijo la enfermera que salió del mostrador y detuvo a un doctor que pasaba por el lugar.
    Las miradas que les echaban a ambas hermanas izo que el corazón de ambas se acelerara.
    El doctor se dirigió a ellas con una mirada apesadumbrada.
    -Lo sentimos.-Esa pequeña palabra fue un vuelco terrible en el corazón de ambas.-No pudimos hacer nada, hace una hora que intentamos localizar a sus familiares.
    -¡No!-grito Elizabeth que todavía no acababa de entender lo que el doctor decía, las lágrimas le salieron de los ojos, y empezó a respirar con dificultad.
    Clara sintió que caía en un oyó muy profundo y que la salida se le perdía, el mundo acaba de derrumbarse frente a ella.
    -¿A que...? ¿A que hora falleció?-fue lo primero que se le ocurrió preguntar.
    -Justo al medio día.-dijo el doctor marchándose sin más.
    Elizabeth se había apartado y sentado en un asiento de la hilera de asientos del frente.
    Clara se acerco a ella.
    -Tenemos…-tenemos que ir al registro civil, a sacar el acta de defunción, y ¿Dónde conseguiremos el dinero para el entierro?-expreso Clara con voz quebrada, después de un momento de silencio.
    -¿Por qué no le llamas a tía María?-dijo Elizabeth.
    -No lo se.-dijo Clara dudosa.
    -Tal vez ella nos apoye, es el entierro de su hermano.
    Clara medito por un momento, la relación de ellas con su tía no era tan buena, muy pocas veces la habían visto, la ultima vez que la vieron fue tres años atrás en navidad.
    -Bien.-dijo Clara no muy convencida.-Le llamare.


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