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Colección Fanfic - From me to you (Mclennon)

Tema en 'Personas Reales' iniciado por Nowhere Girl, 19 Marzo 2018.

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    Nowhere Girl

    Nowhere Girl La chica que ama a The Beatles

    Cáncer
    Miembro desde:
    13 Abril 2011
    Mensajes:
    428
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Fanfic - From me to you (Mclennon)
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    2
     
    Palabras:
    595
    Cinco ocaciones en las que John le obsequió rosas a Paul, y una vez que Paul le regaló una rosa a John.

    Fanfic basado en un gif de @whydontwedoitontheinternet. (Thanks <3 )

    Disclaimer: Salvo algunos hechos, que estan documentados y son comprobables, esto son sólo ideas de mi loca cabeza. John Lennon y Paul McCartney se pertenecen así mismos y entre ellos.


    Advertencia: Menciones de sexo no descriptivas (Ni explícitas) , alcohol, drogas y muerte.

    /////////////////////

    Para Areli… que hubiera podido ser mi prima favorita fácilmente.
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    Un día de verano, 1957. Liverpool

    — ¿Hoy también vas a salir con John?—Le preguntó su hermano menor, Mike.

    —Si, quiere enseñarme su cuaderno de canciones.

    Decir esas palabras en voz alta lo hacía sentirse emocionado. Unas cuantas semanas atrás, durante la fiesta de la iglesia de ST. Peter, Paul había conocido a John Lennon. E inmediatamente habían conectado. El chico también componía y tocaba la guitarra. ¡Incluso tenía una banda! De inmediato había maravillado a Paul. Casi podía describirlo como amor primera vista. Aunque a él no le gustaba llamarlo así.

    Tomo el estuche con su guitarra y se lo colgó en la espalda. Aquello era lo único que iba a necesitar durante las próximas horas. Salió de la habitación sin prestarle demasiada atención a su hermano.

    En la sala se encontraba su padre. Estaba leyendo un libro mientras fumaba. Paul sabía que su padre era bastante permisivo con las salidas cuando él y Mike estaban de vacaciones.

    —Volveré a casa a las nueve…—le dijo al hombre.

    Su padre interrumpió su lectura y lo miró por unos segundos. Le sonrió levemente y después asintió. Mientras Paul se dirigía a la puerta, el hombre le dijo.

    —Deberías conseguirte un trabajo. ¿Crees que salir a jugar con tu guitarra y ese muchacho te llevará a alguna parte?

    Paul, aunque se sintió un poco dolido, decidió no contestarle . No le gustaba pelearse con él. Además estaba seguro que la mitad del regaño era sólo una broma. Lo cierto era que últimamente pasaba demasiado tiempo con John. ¿Y eso qué tenía de malo? Salió de su casa sin mirar atrás.

    Le tomo solo diez minutos llegar al lugar dónde vería a su amigo. El viejo orfanato Strawberry field. Aquel lugar abandonado se había convertido en algo así como su guarida secreta. A John, por alguna razón incomprensible, le gustaba mucho el lugar. Quizá tenía que ver con el misterio y encanto que emanaba. Paul escaló la reja cruzó hacia el otro lado.

    Encontró a John recargado contra un árbol y haciendo garabatos en su libreta. . La guitarra yacía cerca de él, lista para ser usada. Estaban en uno de los viejos jardines del orfanato. Paul sonrió ante esa vista. Se acercó al muchacho y le dio un golpecito en la frente.

    —Johnny Boy... Ya estoy aquí.

    El mencionado levantó la vista y le sacó la lengua al menor.

    —Hola babyface, llegas tarde.

    —Lo lamento. ¿Te hice esperar demasiado?

    —No… Y para que veas que no estoy enojado, toma esto Bunny*.

    — ¿Bunny…?—Dijo Paul extrañado y haciendo una mueca.

    John le sonrió y, dejando a un lado su cuaderno, se levantó. Paul miro como el chico se acercaba a un rosal y, sin preocuparse de las heridas que aquello podía causar, cortó una flor. Un botoncito rosado. Una flor que aún no se abría por completo. El mayor regresó y se la entregó ceremoniosamente a su amigo. El calor subió hasta las mejillas de Paul, quien se acomodó la rosa en la solapa del saco.

    —Ahora a trabajar, Macca.
     
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    InunoTaisho

    InunoTaisho とうが 犬の大将 Las diferencias nos hacen especiales pero no superiores a los demás Comentarista destacado

    Leo
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    Escritora
    Bueno, la insinuación de una amistad más allá entre Lennon y McCartney me había detenido un poco de pasar a leer, pero creo que se merecía la oportunidad ya que le has dado a estos dos grandes un poquito de "baño de pueblo", al presentarlos como lo que fueron al inicio: jóvenes llenos de esperanzas y sueños en un porvenir, cultivando una gran amistad en la que podían permitirse muchas cosas.

    Gracias por escribir.
     
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    Nowhere Girl

    Nowhere Girl La chica que ama a The Beatles

    Cáncer
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    Escritora
    Título:
    Fanfic - From me to you (Mclennon)
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    2
     
    Palabras:
    594
    2

    9 de Octubre, 1961. Paris.

    Aquella mañana despertó gracias a la agradable sensación de su cuello siendo besado. Paul, aun medio dormido, se rió. Suspiró levemente y abrió los ojos encontrándose con John mirándolo con infinita ternura.

    —Bonjour, princesseDijo el mayor. Y le besó la nariz.

    Buenos días, John.

    Paul lo empujó suavemente para quitárselo de encima y se sentó. Estiró los brazos. Con estas acciones sintió un leve dolor en las caderas y la región posterior. Tampoco era un dolor inaguantable. Con lo intenso que había sido todo anoche, y aunque John se había preocupado por preparado bastante, le hubiera resultado extraño salir ileso. No se arrepentía de lo ocurrido. Volvió a pensar en ello…


    Salieron a cenar. Había varios restaurantes y cafés cerca de dónde se estaban quedando. En un principio, la cena fue bastante normal. Él pidió un batido de plátano y John lo pagó. En algún punto habían empezado a conversar sobre matrimonios y lo romántico que era París. Y como, a diferencia de su país natal, les daba esa sensación de libertad para demostrarse amor. De cualquier manera, allí nadie los conocía. Estaban a salvo de rumores o escándalos.

    Fue entonces cuando las cosas tomaron un giro.

    Hablando de bodas y demás, John le comenzó a insinuar sus deseos de casarse... aunque estaba consciente de que aquello era imposible. Paul, ignoró eso y comenzó a seguirle el juego. Le propuso al mayor que se casaran inmediatamente. Terminaron la cena, pagaron y buscaron un lugar dónde hacer la ceremonia. Pensaron que una capilla o cualquier otro lugar importante les podrían servir.

    Dijeron sus votos bajo la Torre Eiffel. Y los sellaron con un beso. Su "Matrimonio" no estaba amparado por las leyes de Dios o de los hombres, pero si por las del amor. Y eso era lo que importaba. Para seguir celebrando, fueron a tomar algo a un bar. Y después, regresaron al hotel. Como recién casados que "eran" también se merecían su noche de bodas.

    Paul había dejado de ser virgen mucho tiempo atrás. Y John también. Aunque eso había sido con mujeres. Esto era un asunto diferente, un punto sin retorno. Claro que ya habían llegado mucho más allá que unos cuantos besos, pero no eran lo mismo que dar el paso definitivo. Querían estar completamente seguros de lo que harían. Por eso les había tomado tanto tiempo llegar a aquella situación.

    El acto en si fue un tanto brusco, no de una mala manera. Toda la preparación fue extraña. Si tuviera que definir como se sintió cuando John se introdujo en él, usaría simplemente la palabra nuevo. Le hizo preguntarse cómo sería para las chicas. Fue nuevo para él, pero no se sintió tan asustado como creyó que lo haría. Paul lo disfrutó bastante y adivinaba que el otro también lo había hecho.

    —Paulie... ¿te sientes bien? ¿Te lastimé?

    La voz de John lo sacó de sus pensamientos. Sólo entonces se dio cuenda de que el otro ya estaba vestido. También había llevado el desayuno para ambos. Incluso había tenido el detalle de colocar en la habitación un bonito ramo compuesto por nueve rosas rojas.

    — I'm sorry, my luv... Estaba soñando despierto. Me siento bien— Se acercó y tomo al mayor por el mentón para después plantarle un beso— Hoy es tú cumpleaños, yo debería haberte traído el desayuno a la cama.

    —Estabas cansado. Además, me gusta consentirte.

    Paul le sonrió. Ese hombre, a pesar de aparentar lo contrario, era puro amor.

    —Más tarde te compraré una hamburguesa, Johnny. — dijo.
     

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