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Fanfic - El tiempo: ser atemporal por excelencia.

Tema en 'Foro Misceláneo' iniciado por Kartesh, 27 Febrero 2012.

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  1.  
    Kartesh

    Kartesh Iniciado

    Virgo
    Miembro desde:
    23 Septiembre 2011
    Mensajes:
    27
    Puntos en trofeos:
    13
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Fanfic - El tiempo: ser atemporal por excelencia.
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1104
    Antes de nada decir que es tan sólo un ensayo de un montón de ideas que tenía acerca del tiempo. Tiene mucha carga moral para mí y creo que se merece un estudio mucho más serio al que le dedicaré tiempo. Esto son tan sólo unas líneas breves que quería compartir.

    * * * * * * * *​
    El tiempo: ser atemporal por excelencia.

    El tiempo, qué cosa tan bella. La prueba viva de la fantasía real más tangiblemente impalpable. La prueba irrefutable del poder del hombre y a la vez de su propia vulnerabilidad y estupidez.

    El tiempo, señor y esclavo de todo y de nada. Que de la nada hace lo que quiere y todo eso sin ser él mismo nada. Una muestra del poder absoluto de una imaginación, que, inventada por su siervo para que guíe un poco su vida -dentro de unos límites y control- consigue escaparse y ponerse por encima. Sitio rotatorio entre mando y mandado. La aparición del esclavo nacido para gobernar. Algo que se revela contra su propio creador en un ansia de –verdadera- libertad infinita y vuelve en forma de venganza templada. El tiempo, siempre atemporal. Sujeto libre de las normas de su propio juego. Ingeniado en un primer momento como herramienta útil para llevar un orden dentro de un Caos cambiante y que consigue, sólo con su propia naturaleza ser el centro de atención de lo que le rodea. Acto y potencia. Marca el ritmo de cada acción, interludio y acto. Involucrado y ajeno de todo, siendo todo un algo que le da igual.

    Juez omnipresente y omnisciente que ve todo y sabe todo de naturaleza incierta para él mismo y el resto. Prueba clara e irrefutable de lo que el poder absoluto puede hacerle a algo. Dominio del dominante que pasa a ser dominado –siempre claro, siendo ignorante. Cualidades aprovechadas por un vacío para marcar el camino de todas las cosas por su paso por la vida. Obsesión de gentes. Deseado, queriendo ser aprovechado, atesorado, e incluso muchas veces –y en contra de lo que pueda parecer- perdido. Bien empleado, o simplemente bien invertido. Sin duda el esclavo más poderoso de la historia.

    Jurado de todo lo venido y por venir. Impasible. Jugador empedernido que apuesta una y otra vez su propia esencia no definida. Deportista de élite y por encima de todo ser rastrero y vengativo. Algo que no tiene prisa porque sabe que a todo el mundo alcanza y que a todo en su sitio pone. Cuando crees algo olvidado él simplemente reaparece, y cuanto más queremos ver ese algo perdido de nuevo él tanto se ha alejado que parece que nunca existió. Capaz de hacer perder momentos que una vez fueron congelados y hacer recurrentes pesadillas ya atrasadas como si hubiesen ocurrido ese mismo día.

    Y verdugo, siempre verdugo. Verdugo amoral para el que fin siempre es el mismo. Tiempo y muerte son la misma cosa realmente. Él se encarga de terminar lo que él mismo empieza y siquiera sin intentarlo le da el mismo destino a todo. Sin suponer un esfuerzo, más bien como una rutina comienza y acaba en un bucle infinito. Muerte y tiempo. Desde el momento en que se llega a esta vida se te pone una clara etiqueta “mortal”, que no quiere decir ni más ni menos que tienes fecha de caducidad. Te marcan como a una res con un cartel bien claro que dice que algún día te marcharás y que probablemente tu paso no importe gran cosa. Tienes una cuenta atrás. Una cuenta atrás que realmente no existe pero que es tan palpable como el mismo cuerpo. Inexistente pero con presencia real. Es la medida creada para darle un valor real a la pausa eterna que vivimos en una sucesión de días. Como un truco barato de la mente para mantenerse a sí misma lúcida y no caer en la locura, pues todos necesitamos objetivos y necesitamos de la presión del tiempo que se agota. Necesitamos el tiempo para saber qué es perderlo y que se escape. Ganarlo aprovechándolo durante muchos días para poder tirarlo sin hacer nada cuando hemos guardado el suficiente. El sueño de muchos es vivirlo relajado y el de otros tantos no dejar escapar nada. Y es que los puntos de vista van desde que es demasiado el que tenemos y hay que relajarse y vivir hasta que toda una vida es poco para las cosas que hay que hacer. Como si fuese mucho el tiempo que nos sobra y poco el camino que ver.
    Pretendido por todos y caballero de moral férrea, jamás prostituido al mejor postor. No se puede comprar el tiempo, no se puede ganar más tiempo, y sin embargo es facilísimo el perderlo. Fortuna para algunos y tortura para otros. Despreciado y codiciado a partes iguales, pues los mismos que un día quisieron retenerlo en una pausa eterna otras veces desean que vuele lo más rápido posible. Y es que a parte de ser el ser atemporal por excelencia es probable que sea uno de los que más ambigüedad genera.

    Como una sombra que siempre está ahí y que es sincera hasta el extremo. Sabes que no se irá jamás, pues ella estaba aquí antes que apareciese cualquier cosa aunque realmente no exista. Y aunque no se vaya, te obligará a ti a irte, porque es algo que no fue tuyo y que probablemente jamás estuvo aquí. Se dice de odiar al juego, pero no al jugador y de igual manera debería odiarse al creador y no a la criatura.

    El tiempo, qué cosa tan bella. Atemporal por excelencia y sin duda el verdadero infinito claramente delimitado.​
    * * * * * * * *​
    He intentado usar varias técnicas en una especie de experimento. No quiero padecer pedante y de hecho no es mi estilo, pero hay palabras complicadas o enrevesamientos porque quiero dar la sensación de que el tiempo es algo muy serio y muy líoso. Algo que hay que pararse a mirar, es solo para conseguir centrar la atención del que lee. Luego repito palabras para dar sensación de "recurrencia" porque el tiempo es muy recurrente. Y el texto empieza igual que acaba porque el tiempo, aun no existiendo, es siempre igual. De principio a fin, estaba antes y estará después.​
    Si tenéis alguna duda del texto decídmela y lo charlamos.​
    P.D.: Siento haber cogido una categoría al azar, pero es que no había ninguna que encajase. Creo que no rompo las normas del foro y es el subforo adecuado. Si no es así haced lo que creáis pertinente.​
     
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