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Long-fic Fanfic - El Silencio De Tus Labios. [SesshXrin][InuXkag]

Tema en 'Fanfics Abandonados de Inuyasha Ranma y Rinne' iniciado por ESMERALDA, 15 Julio 2010.

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    BrokenSoul

    BrokenSoul Iniciado

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    Fanfic - El Silencio De Tus Labios. [SesshXrin][InuXkag]
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    El Silencio De Tus Labios. [SesshXrin][InuXkag]

    Capitulo 1

    "Debemos ser como el sándalo que perfuma el hacha que lo hiere"



    El calido sol de la mañana se filtraba por las cortinas del cuarto de Kagome, un nuevo día comenzaba, un ciclo diferente en otra nueva escuela a causa de su padre y su demandante trabajo que requería estar casi la mayor parte del tiempo fuera de casa y con poco tiempo para pasar una agradable día en familia como las de sus otros amigos además de las constantes mudanzas, estaba harta de todos y cada uno de los miembros de su familia y ahora lo que quería era dormir para siempre como en aquel cuento que le había leído la sirvienta la noche anterior, quería ser como la bella durmiente y ser rescatada por el príncipe azul con un suave y dulce beso que la despertara de su letargo.

    - Señorita Kagome es hora de levantarse – las ventanas fueron abiertas completamente dejando pasar la brisa matutina.

    - No quiero, no quiero ir a la escuela – finalizo Kagome cubriéndose con el edredón hasta la cabeza.

    - Pero si hoy es su cumpleaños, su madre la esta esperando con un delicioso pastel de chocolate – dijo la sirvienta dejando el uniforme aun lado y tratando de quitar las mantas de la niña.

    - ¿Y mi papa también? – se descubrió la cara de inmediato viendo fijamente a la sirvienta a los ojos, con una sonrisa que comenzaba a dibujarse.

    - Si señorita su padre también esta en el comedor al igual que su prima Rin – y finalizado esto se levanto de la cama y se dejo vestir y peinar.

    Esta era una ocasión demasiada especial para ella, por fin seria la familia que ella había anhelado, pero lo que no le agradaba era su prima Rin, desde que ellas habían estado en el mismo instituto, había adquirido una cierta vergüenza a que la vieran con ella o que le hablara en horas de recreo, era desagradable su compañía para ella y rechazada por cada uno de sus compañeros de su anterior escuela.

    Bajo las escaleras con el uniforme impecable, los zapatos bien lustrados y su cabello ondeante, largo y oscuro.

    - Feliz cumpleaños princesa – dijo el padre hundiéndola en un abrazo caluroso y besando la despejada frente.

    - Gracias papi – mientras era ayudada por el a sentarse en la cabecera de la enorme mesa.

    Y de un momento a otro llego su madre con un pastel en forma de corazón y con siete delgadas velitas de colores, lo colocaron frente a ella, ese momento no podía ser más especial para ella, podía sentir como un extraño pero agradable fervor se apoderaba de su cuerpo. Y entonces comenzaron a cantar la canción de feliz cumpleaños, era ese tal vez y seria uno de los mejores días de su vida.

    - Vamos Kagome pide un deseo – y entonce sus ojos se fijaron en su prima que estaba en el otro extremo de la mesa, con esa expresión sombría y con esos horribles fierros que llevaba en el cuerpo.

    - “Quiero que Rin muera” – y con ese deseo oscuro apago las velas.

    - Bueno ahora tocan los regalos, este es departe mío y de tu papa – dijo la madre sacando una pequeña cajita plateada decorada con un moño rosa pálido.

    La abrió con brusquedad y saco un hermoso colgante de oro rosado, eran unas hermosas alas de mariposa, uno de sus animales favoritos, asiendo juego con un prendedor en forma de rosa.

    - Es muy bonito – dijo y sin perder tiempo se coloco el prendedor en el cabello resaltando su ya notable belleza infantil.

    - Te queda hermosa mi gran niña de siete años – mientras su madre le daba un beso en la mejilla.

    - Bueno creo que se hace tarde para todos, yo tengo que ir al trabajo y ustedes a la escuela, que te la sigas pasando bien princesa, pórtate bien Rin, nos vemos cariño – y con un beso fugas en los labios se despidió de su esposa y unas suaves palmadas para Rin y Kagome.

    - Bueno es hora de ir a la escuela, ahora les empaco un poco de pastel para que se lo lleven a la escuela – la madre saco dos loncheras y coloco una gruesa rebanada para cada una.

    Y así con una gran sonrisa de oreja a oreja se subieron al coche para que el chofer las llevara al nuevo colegio.

    - No quiero que me hables en la escuela entendiste – la mirada de Kagome se centro fuertemente sobre Rin que estaba contra la ventana observando el camino.

    - ¿Estas escuchando o estas sorda? – y jalo su blusa para que volteara a ver.

    - Si – dijo Rin girando a ver a su prima y asintiendo con la cabeza.

    El camino fue callado, Rin solo se quedo viendo al vacío, extrañaba de sobremanera a su padre; en todo ese tiempo que había vivido con la familia Higurashi le había echo tanta falta su amor fraternal y su beso nocturno de buenas noches pero aun así el padre de Kagome había sido bueno con ella desde el primer día que llego, incluso sus cariños escasos la hacían sentirse realmente feliz, pero ahora su mayor preocupación se centraba en su nueva experiencia escolar.

    - “Espero que esta vez sea diferente”- y terminando con este pensamiento deseo con fervor que esta vez sus compañeros no fueran crueles con ella.

    Llegaron a su destino, se abrió la puerta descendiendo Kagome y al final Rin con un poco de ayuda del chofer; llevar ese aparato ortopédico era a veces un poco tedioso pero con el tiempo se había acostumbrado.

    Y como lo suponía las miradas se centraron en Rin, y asombrados miraban el metal que llevaba desde la cadera hasta los pies.

    - “Que esta vez sea diferente por favor” – y con su andar extraño semejante a un pato débil entro.
     
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    Senses Fail

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    Re: El Silencio De Tus Labios. [SesshXrin][InuXkag]

    woahu
    estuve bueno
    kuando subes el segundo
    aunke te falto detallar algunas kosas
    sobre porke la prima rin
    tenia esos fieros oo ke paso kon sus padres
    pero en fin el argumento principal me llamo la atencion
    esperoo el segundo
     
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    Aomecita

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    Re: El Silencio De Tus Labios. [SesshXrin][InuXkag]

    Hola amiga lei tu fic y me parecio muy interesante en verdad solo que no me agrado mucho el caracter tan desprctivo de Kagome para con Rin solo por que tiene una discapacidad eso no es nada bueno espero que cambie de actitud con el tiempo tambien me intriga saber como murieron los padres de Rin y como fue que a ella le sucedio algo asi y sobre todo la actitud de Kagome con ella espero la conti ansiosa cuidate bye
     
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    BrokenSoul

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    Re: El Silencio De Tus Labios. [SesshXrin][InuXkag]


    Capitulo 2

    El incierto mañana nunca nos pertenece.


    La clases habían comenzado y como en ocasiones anteriores se presentaron ante sus compañeros pero siempre con aquellos ojos afilados observando meticulosamente cada movimiento que hacía Rin, algunas caras de desagrado otras de sorpresa, pero siempre seria un precio que pagar por tener ese par de piernas débiles; pero todos habían sido maravillados por el carisma de Kagome, con aquellos ojos castaños y de oscuras pestañas, el ondulado cabello negro que llegaba a mitad de espalda y su cara remarcada con la tez clara.

    La clase estaba en silencio, todos estaban concentrados escribiendo sobre que habían echo en sus vacaciones, mientras la profesora Kim pasaba entre las filas observando las pequeñas manos sobre el papel, y entonces se detuvo observando fijamente el trabajo de Rin, la señorita Kim frunció el ceño y sin previo aviso le arrebato la hoja.

    - Como su compañera la señorita Gurami ya termino, se acabo el tiempo para todos, dejen de escribir, ahora cada uno leerá lo que escribió – y con esas palabras le deposito la hoja de nuevo en la butaca.

    - Señorita Gurami por favor lea lo que escribió – Rin se levanto y tomo la hoja con cuidado, estaba un poco nerviosa y mas con la señorita Kim viéndola fijamente y con esa amargura que le brotaba de los poros.

    Trato de leer con fluidez, pero su mandíbula se trababa y a veces le resultaba difícil articular palabras que eran demasiado sencillas, sus manos comenzaban a sudar un poco.

    - Muy bien, puede sentarse – la profesora bajo la vista a la lista que tenia en la manos y menciono el siguiente que debía continuar.

    Después de terminar de escuchar cada anécdota, llego el momento del recreo y para se entonces Rin no había conseguido formar ninguna amistada para pasar esos 30 minutos en compañía de alguien, al contrario de su prima que había logrado estar con un grupo de niñas compartiendo la rebanada de pastel de chocolate que le habían empacado.

    - Y…. ¿si me acerco con mi prima?, se ve que se esta divirtiendo mucho, tal vez si les doy mi pastel no se enoje y pueda estar un rato con ellas – se quedo pensando mientras miraba a lo lejos el grupo de niñas que estaban con Kagome.

    - Pero dijo que no debía hablarle, creo que mejor me quedo aquí – permanecio en el mismo lugar, seria como todas las veces anteriores pero al menos esperaba que esa tranquilidad perdurara.

    La salida llego y el chofer ya estaba en la entrada esperando con su semblante duro y su ya característico traje negro, el viaje fue apacible, Kagome permanecía seria mientras veía continuamente su broche en el reflejo de la ventana. Eran casi las dos de la tarde así que había tráfico.

    - Creo que lloverá – dijo Kagome cuando las oscuras nubes comenzaban a nublar el cielo.

    Llegaron alrededor de las 3:30 de la tarde a la casa, y como siempre estarían solas; el señor y la señora Higurashi tuvieron que salir de emergencia por un compromiso laboral eso no era de extrañarse, las niñas subieron a sus habitaciones, como era costumbre cada una comería en su habitación, tomarían una mínima siesta y harían los deberes.

    La lluvia comenzó a caer, las gotas golpeaban fuertemente sobre el techo asiendo un ruido ensordecedor, y recargada en la puerta que daba al patio se encontraba la mano de Kagome sintiendo el suave roce que le producía el agua, al otro lado estaba Rin observando la expresión vacía que reflejaba la cara de su prima, aunque no se llevaran lo suficiente bien con el paso del tiempo había llegado a comprender sus sentimientos y sabia que en algún momento podrían ser buenas amigas.

    - ¿Que haces ahí? – pregunto Kagome con los ojos enrojecidos y el rostro humedecido por sus lagrimas.

    Rin no respondió simplemente camino hasta ella lentamente, y paso su delgada mano en su rostro limpiando el rastro de llanto. En ese momento sintió que lo único bueno que necesitaba ella en ese instante era un calido abrazo, como lo había echo su padre tantas veces cuando se sentía así.

    - No estés triste Kagome, no estarás sola, yo estoy contigo – y la hundió en el calor de sus brazos, aprisionándola tan fuerte como su fuerza lo permitiera.

    Y con suma delicadeza tomo el mentón besando los dos pares de ojos que parecían desconcertados por aquellas acciones; pero aunque le fuera indiferente, Rin prosiguió con aquellas muestras de afecto que con tanto anhelo hubiera deseado que su padre se las diera.

    - ¿Que estas asiendo? – y con brusquedad empujo a Rin unos centímetros de su cuerpo. Estaba aturdida, todo este tiempo desde que había llegado a su familia la había tratado despectivamente y aun así parecía que nada de lo que había dicho o hecho en el pasado le hubiera afectado, y para colmo le parecieron agradables aquellos acercamientos.

    - Seamos amigas Kagome, no necesito que hablemos en el colegio, podemos guardar el secreto, te prometo que nadie lo sabrá – y con una sonrisa dibujada en su rostro acerco la mano para finalizar el trato.

    Kagome dudo, si era vista con ella o alguien se enteraba de que eran amigas, podría perder a sus nuevas amistades, era una decisión difícil, aunque confiaba en sus palabras y de verdad quería tener alguien con quien jugar después de escuela, contarle secretos y tomar el te juntas en el jardín con todo tipo de postres. Y estrecharon las manos quedando confirmado su trato.

    - Te parece si jugamos a la escondidas – menciono Kagome comenzando a correr en dirección las escaleras. - Pero tendrás que contar hasta 50 – grito casi llegando hasta el segundo piso, para después desaparecer entre el pasillo.

    Rin se recargo sobre la pared y comenzó a contar a todo pulmón para que la pudiera oír desde cualquier lugar en que estuviera; estaba ansiosa era la primera vez que jugaban a las escondidillas así que trataba de contar lo más rápido posible.

    - A ya voy, mas vale que te hayas escondido ya – subió las escaleras a paso lento, abrió la puerta de la primera habitación, era el cuarto de Kagome, el aroma era dulce y relajante, todo parecía estar en perfecto orden, el color era rosado claro y tenía una mesita con un juego de tasitas, en el peinador estaba su perfume olor vainilla, el collar de oro rosado, y ese bonito prendedor en forma de rosa que le había gustado desde la primera vez que lo vio en el cabello de ella.
    Tomo el prendedor en sus manos, se veía tan brillante y lindo, se miro al espejo y lo coloco en su cabello, quería sentirse tan bella como ella por una vez.

    - ¿Qué haces? – pudo ver su expresión por el reflejo, se veía algo molesta y eran algo obvio sus razones.

    - Yo…solo…. – trataba de excusarse, pero no encontraba algo razonable que decir, así que comenzó a retroceder hasta la puerta.

    - ¿No te han enseñado que no debes de tomar la cosas que no son tuyas? – sus voz sonaba encrespada y tenia el ceño fruncido.

    Rin seguía retrocediendo tratando de quitarse el prendedor pero se había atorado en su cabello formando un nudo asiendo algo dificultosa la tarea, al mismo tiempo que trataba de calmar un poco a su prima.

    - Lo siento Kagome, te prometo que no lo volveré a tomar – trataba de sonar calmada y sonreír un poco aligerando la situación.

    - ¡Dámelo! – grito Kagome alzando la mano para quitarle el prendedor.

    Tratando de esquivarla, Rin perdió el equilibrio rodando por las escaleras, y con el miedo presente Kagome se quedo paralizada viendo el cuerpo inerte; de momento apareció la sirvienta lanzando un grito de asombro al ver la sangre roja escarlata que comenzaba a deslumbrarse por el fuerte impacto que había tenido en la cabeza.

    - ¡¿Qué hice?! – corrió hasta su habitación completamente confusa con lo que acaba de ocurrir, en el fondo deseaba que su prima estuviera con vida.
     
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    KyokiKrow

    KyokiKrow Iniciado

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    Re: El Silencio De Tus Labios. [SesshXrin][InuXkag]

    Flaca tu sabes que adoro tus fics desde hace 4 años, me encanta que muestras un lado que casi no muestran de Kagome, pero que realmente la refleja ya quiero que aparezca Sesshoumaru e Inuyasha, seguro se pondrá aún más interesante, esto se pone bueno :F ¡sigue así!
     
  6.  
    BrokenSoul

    BrokenSoul Iniciado

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    Re: El Silencio De Tus Labios. [SesshXrin][InuXkag]

    Primero que nada quiero agradecer por los lectores que leen esta historia y para comentar que las personalidades originales de los personajes son un tanto distintas pero conforme vaya avanzado el fanfic seguro les cautivara un poco mas, espero con ansias mas post sobre sus pensamientos acerca de la historia. Sin más que decir me despido esperando que sea de su agrado.

    Que tengan un excelente día.
     
  7.  
    Aomecita

    Aomecita Usuario popular

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    Re: El Silencio De Tus Labios. [SesshXrin][InuXkag]

    Hola otra vez amiga el segundo cap estuvo muy bueno tambièn vaya que mal que Rin no hizo ninguna amiga en el primer dìa de clases espero que eso cambie pronto aunque al menos nadie se burlo de ella nooooooo espero que Rin este bien que no sea grave lo que le provoco la caida y tambièn que Kagome reflexione un poco sobre su actitud y sobre aquel deseo que tuvo tambièn estoy ansiosa porque aparezcan Inuyasha y Sesshomaru cuidate Bye
     
  8.  
    Jigoku Hime

    Jigoku Hime Iniciado

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    Re: El Silencio De Tus Labios. [SesshXrin][InuXkag]

    Hasta donde va el fanfic, me ha gustado. Pero creo que deberías prestar más atención a la ortografía y gramática; por ejemplo, el primer párrafo del primer capítulo, no tiene un sólo punto más que el final.
    Creo que es un buen inicio para el fic, pero si pudieras explicar un poco cómo los personajes llegaron a la situación en la que están sería mejor. También, trata de hacerlos un poco más descriptivos y de mencionar más los pensamientos de los personajes.
     
  9.  
    BrokenSoul

    BrokenSoul Iniciado

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    Fanfic - El Silencio De Tus Labios. [SesshXrin][InuXkag]
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    Re: El Silencio De Tus Labios. [SesshXrin][InuXkag]

    Disculpen la tardanza pero tuve algunos percances que me impidieron poner la continuación, agradezco su paciencia y espero que sea de su agrado.

    Capitulo 3

    “La vida es un tablero de ajedrez”


    Habían pasado diez años desde el accidente de Rin, en todo ese tiempo transcurrido se dedico a su total recuperación, le retiraron sus aparatos ortopédicos porque ya no era necesario orientar correctamente sus piernas y de ahora en adelante se apoyaría en un bastón para tener un mayor soporte en su cuerpo pues aun no estaba del todo recobrada de su lesión en la pierna derecha. Desde entonces la relación entre ambas primas había mejorado notablemente y habían crecido no solo físicamente si no también emocional; Kagome había decidido seguir los pasos de su madre, se convirtió en toda una dama de sociedad, refinada y de una belleza innata cautivadora con aquellos ojos castaños vibrantes de vida, su suave piel nívea, el cabello negro oscuro ondulante, los delgados labios rosados incitantes y su estilizada figura, pero sus emociones interiores no habían cambiado demasiado, aun conservaba ese sentimiento hostil que llevaba adherido pero que era compensado con su gran deseo de ser feliz y en Rin parecía que le tiempo se hubiera detenido, seguía teniendo rasgos algo infantiles, el cabello ébano alborotado que le llagaba a los hombros, con una tez lucida por la falta de sol y su resaltante mirada dulce como a la vez tranquila, internamente continuaba como antes pero había tomado un poco de rencor con el paso del tiempo hacia Kagome que no podía explicar porque.


    - Por fin el último escalón – soltó un pequeño suspiro, a veces bajar las escaleras podía ser un poco cansado y algo tardado sin la ayuda de nadie, pero nunca le había gustado formar ataduras a ninguno por su condición.

    Camino hasta la sala donde se encontraba su portátil, tenia ya tiempo familiarizándose con la información de la empresa fundada por los Higurashi y los Gurami, porque pronto ocuparía el lugar que le correspondería y para eso tenia que estar lo mas actualizada en cuanto a los estados financiero y movimientos que realizaba su tío.

    - No debes forzarte demasiado Rin – dijo el señor Higurashi que acababa de entra la sala con un trago de whisky en las manos.

    - Buenas noches tío – quito su vista de la pantalla y hizo una pequeña reverencia como saludo. Era algo extraño que su tío estuviera en casa pero tal vez esa era su oportunidad para poder hablar sobre la firma Eikon y su grandes deseos de empezar a trabajar en lo que durante mucho tiempo su fallecida madre y padre habían construido junto con el.

    - No me había dado cuenta de cuanto te pareces a tu madre – dijo levantando el mentón delicadamente observando los rasgos delicados y brindándole una sonrisa algo fugaz, asiendo sonrojar las mejillas de Rin.

    - Tío me gustaría hablar de algo con usted – se levanto de su asiento y se acerco a el para mirarlo mas de cerca mientras el le daba un trago pequeño a su bebida.

    - Muy bien que necesitas decir – se recargo contra la chimenea para sentir mas el calor de las brasas, era algo raro hablar con ella, desde que llego a vivir con ellos jamás habían tenido una charla, simplemente se saludaban cordialmente las veces en que se topaban que eran muy escasas desde su accidente en las escaleras.

    - Me eh estado preguntando en estos dos últimos meses si seria posible trabajar en la empresa, porque tengo el deseo de desempeñar el antiguo puesto de mi padre, claro que ganándolo como es debido – sonaba algo intimidada, esta era la primera que cruzaba mas de dos palabras con su tío, y la verdad le daba un poco de miedo su reacción, pero de igual forma aunque no quisiera le recordaría que también sus padres eran parte de Eikon así que tenia todo el derecho de que le diera un lugar ahí.

    - Creí que jamás lo dirías pero antes de que trabajes directamente en el zona de vicepresidencia me gustaría ponerte a prueba por algunos meses sobre que tan capas eres para desempeñar el puesto – le dio un sorbo a su whisky mientra la luz del fuego iluminaba su rostro.

    - ¿Te parecería empezar mañana mismo? – observo la expresión de asombro de parte de Rin, no esperaba que se lo pidiera tan pronto, pero debía recordar que desde un tiempo atrás había estado interesada en todo lo relacionado con el comercio y que era alguien muy inteligente y a la vez fuerte por todo lo que había pasado desde la muerte tan repentina de su hermana que había sido algo difícil de superar para el, pero no para Rin que había afrentado su dolor con toda la madures a pesar de sus escasos 5 años de edad en la que la figura tanto paterna como materna eran lo mas importante,

    - Si, me encantaría – y una sonrisa de oreja a oreja su amplio en su rostro, era algo que había estado deseando desde hace algún tiempo y que por fin se haría realidad.

    -Te quiero lista a las 7:00 AM en la puerta principal, ahora ve descansar que te espera un día agotador - y con esa palabras termino de hablar y salio del lugar, mientras Rin se reverenciaba dando las gracias por la oportunidad.

    Eran las 11:00 PM y aun no podía dormir, tenia un vivo dolor en sus articulaciones que era comúnmente por el intenso frío que hacia, se puso un abrigo oscuro mientras bajaba a paso lento las escaleras para tomarse el calmante que había olvidad en la cocina, trato de no hacer ruido pero en su recorrido vio la luz de la biblioteca encendida, le dio escalofríos causando que se le erizara la piel, si mal no recordaba esa habitación estaba bajo llave por una infesta de termitas y roedores, pero le dio algo de curiosidad decidiendo investigar quien se encontraba en dicho lugar.

    - ¿Hola? – el rechinido de la puerta hizo que el corazón se le acelerara a mil por hora, el ambiente se sentía lúgubre y tenso a pesar de que la luz estuviera encendida.

    Camino por entre los estantes de libros recubiertos de polvo, podía sentir lo helado del lugar a pesar de llevar un abrigo, de pronto la iluminación se corto quedando todo en penumbras, su aliento tibio se torno agitado asiéndose visible el vapor de su exhalación, avanzo varios pasos titubeante y se quedo congelada al oír una voz diciendo su nombre claramente pero de muy baja intensidad.


    Sintió algo tocar su hombro asiendo que soltara un grito algo ahogado, el miedo se había apoderado de ella, y como sus piernas se lo permitieron retrocedió chocando con unas cajas llenas de libros que estaban en las orillas, hasta que la luz de nuevo se encendió y salio Kagome muerta de risa.

    - Rin no grites o se va a despertar medio mundo – le cubrió la boca con las manos hasta que por fin se quedo en silencio reconociendo la voz y Kagome la soltó de su agarre en un arranque de carcajadas.

    - Que demonios te pasa casi me matas del susto, ¿acaso estas loca? – sonaba algo molesta pero de momento se contagio de la sonrisas de Kagome riendo las dos al unísono.

    - Lo siento es solo que me dio tentación, perdón – se apoyo contra la pared aun burlándose de los sucedido ya con falta de aire.

    - ¿Y que es lo que haces aquí?, ¿como entraste? – pregunto mientras la otra continuaba tocándose el estomago que comenzaba a dolerle un poco, recordando la cara de Rin cuando encendió el foco.

    - Solo venia por un libro que necesito para la escuela, te parece si hablamos mejor en la cocina, te invito un te para que entremos en calor porque ya me estoy congelando – se froto los brazo desnudos y salieron juntas de la biblioteca, de camino a la cocina todo fue silencioso, calentaron el agua y se sentaron un rato en la mesa de la servidumbre en el que se sentía realmente tibio el entorno.

    - Y bien ¿como entraste a la biblioteca si nadie tiene la llave? – pregunto Rin dándole un sorbo al te y girando su cabeza para ver la respuesta de ella.

    - Eso es un secreto, la pregunta es ¿Qué hacías tu tan noche? – dejo la taza a un lado y la expresión le cambio repentinamente a Rin, se habían ampliados sus labios dejando ver la blanca dentadura

    - No podía dormir porque estoy algo nerviosa, mañana por fin podré trabajar en Eikon – finalizo, mientras Kagome la felicitaba entusiastamente con un abrazo.

    - Felicidades Rin – pero muy en el fondo eso le había molestado un poco, hubiera querido ser ella la que estuviera en su lugar pero con sus actividades escolares le seria difícil organizarse al contrario de ella que se quedaba en casa con un maestro particular desde su percance en las escaleras.

    - Creo que ahí que ir a descansar mañana tengo escuela y tú trabajas, te acompaño a tu habitación – dejaron las tazas sobre la mesa y se dirigieron cada quien a su lugar respectivo mañana seria un día algo largo.


    El día había comenzado sin signo de que el sol apareciera, mientras nubes oscuras cubrían el cielo amenazando con llover, desde temprana hora Rin estaba lista en la entrada como lo había acordado. Pasaron algunos minutos cuando el chofer tenia preparado el automóvil en la entrada de la puerta, y en seguida le avisaron que su tío no podría acompañarla por unos asuntos que tenia que atender.


    - ¿Se encuentra bien Señorita Gurami? – la recepcionista estaba frente a Rin observando la inmutable inexpresión de su rostro desde que se había sentando a esperar al jefe.

    - Ah… si claro – despertó Rin de su inconciencia mientras bajaba la cabeza algo avergonzada.

    - El jefe la esta esperando en su oficina – observo minuciosamente su aspecto y sonrío amablemente.

    - Gracias – se levanto del asiento que le había dejado la espalda adormecida y camino hasta la puerta caoba, toco con suavidad hasta recibir una señal de aprobación para entrar al despacho.
    El lugar era amplio y elegante, las paredes estaban pintadas de un color claro dando mucha luminosidad, el escritorio de roble algo vasto estaba recubierto de papeles y carpetas de un blanco puro con el logotipo grabado de Eikon, la fragancia de hombre se podía distinguir notoriamente y detrás de todo eso estaba el sentado de espadas en una silla de piel verde ocre.

    - Quiero eso listo para mañana entendiste, has lo que sea necesario para conseguirlo – su voz sonaba áspera y dura, aventó el teléfono duramente contra el piso cerca de una archivero negro que se encontraba aproximadamente a un metro de el.

    - Buenos días – hablo Rin fuerte y claro a pesar de haber sentido algo de temor por las acciones presenciadas anteriormente.

    La silla se giro, sintiendo la vista clavada de el hacia ella, era un hombre de piel clara, con una extraña cabellera larga albina, de nariz recta, cejas algo pronunciadas y unos ojos pardosos fuertes tan varoniles que la dejaban jadeando, no podía creer que algo tan hermoso pero varonil existiera y sintiendo un pinchazo fuerte en el centro de su cuerpo la sacudió, alejando esos pensamientos.

    - Por favor tome asiento señorita Gurami – y tal como lo ordeno se colocó en la silla inmediatamente.

    - Primero que nada mi nombre es Inuyasha Taisho, su tío el señor Higurashi me ha hablado de usted esta mañana y de la situación en la que se encuentra, solo diré que tenga toda la confianza para pregunta cualquier duda o dificultad que se le atraviese y atenderé sus dudas, ahora como usted puede ver señorita Gurami ahí mucho trabajo por hacer, así que mi secretaria le dirá toda la información necesaria para llevar un control en esta oficina, ahora si me disculpa tengo cosas que atender, puede retirarse – y con esto dio por terminado la conversación y volvió su vista al monitor.

    Rin se quedo algo atónita mientras atravesaba la puerta, su jefe era un hombre demasiado atractivo algo que no había dejado pasar, su voz era tan firme y masculina que la piel se le había erizado de nuevo de solo recordarlo; llego hasta la secretaria, tenia un auricular en la oreja de derecha, le calculaba algunos 26 años, complexión delgada, piel apiñonada, de cabello café claro contrastando con sus ojos de igual color, con aspecto simpático.


    - Me llamo Sango Miyura, bienvenida señorita Gurami – le dedico un gesto sincero ampliando los labios rosados y le dio un gustoso apretón de manos.
     
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    Aomecita

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    Re: El Silencio De Tus Labios. [SesshXrin][InuXkag]

    waaaaaaaaa amiga gracias por avisarme
    que habias puesto conti sabes que me gusta
    mucho tu fic vaya no esperaba que ya hubieran
    pasado 10 años tan pronto desde el accidente
    pero aun asi me alegra que a raìz de eso la relaciòn
    entre Rin y Kagome mejoro un poco wow me sorprendiò
    un poco que Inuyasha fuera el jefe de Rin y no Sesshomaru
    espero el siguiente cap
    cuidate sayo...
     
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    BrokenSoul

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    Re: El Silencio De Tus Labios. [SesshXrin][InuXkag]

    Capitulo 4


    "Escribiendo en paredes blancas"



    Durante gran parte de la mañana la secretaria de su jefe le estuvo explicando sobre todo los tipos de documento que se manejaban, clasificación, y la importancia de cada uno. Estuvo practicando un poco con el teléfono respondiendo llamadas y anotando citas, la concordancia de ambas había sido buena, Sango parecía ser una chica agradable, con fácil desenvolvimiento, tanto que ya se habían tomado una gran confianza.

    - Ahora ya sabes toda la papelería que manejamos en este sector, solo falta decirte como es que le gustan las cosas al Señor Inuyasha – se sentó en su silla y le pidió que también lo hiciera, se froto la manos y comenzó a hablar.

    - Es muy estricto en cuanto a los documentos importantes, que tienen que estar específicamente en estas carpetas rojas, trata de no preguntarle nada relacionado con su familia y lo mas importante nunca contradecirlo, lo demás es sencillo, solo obedecer sus ordenes algo que no es del otro mundo – le guiño el ojo y saco algunas documentos del cajón de su escritorio.

    - Estas son los documentos de hoy, como ves tienen estas etiquetas azules significa que aun están en proceso y no están terminados, los de etiqueta verde ya están terminados y estos de etiqueta roja son de el y tienes que tenerlos a la mano cuando el te los pida que puede ser en cualquier momento- guardo las cosas de nuevo en su lugar y siguió pasando algunas papeles a la base de datos mientras Rin clasificaba una hojas.

    Llego el final de la jornada, Rin jamás se hubiera imaginado lo agotante que era el trabajo de una oficinista, pero había sido interesante en compañía de Sango, en todo ese tiempo se conocieron mucho mejor, hablaron sobre algunas cosas personales, otras de trabajo pero fue un día afable.


    Regreso a casa a las 7:00 PM, la luz del sol era tenue y tenía mucha hambre, solo había tocado unas galletas y un café oscuro con Sango por que no tuvieron la oportunidad de salir a comer por su entrenamiento; llego a la cocina directamente y ahí estaba Kagome esperándola con la cena aun caliente, era algo sorpresivo pero le había encantado el echo de que su prima la esperara para cenar juntas.

    - ¿Como te fue Rin? – pronuncio Kagome sentándola en la silla y poniéndole los cubiertos frente a ella.

    - Bien, hoy tuve que aprender muchas cosas pero ya sabes que la memorización es mi fuerte – al terminar esto se llevo un montón de comida a la boca provocando que se atragantara un poco, algo que le hizo gracias a su prima.

    - Come despacio – soltando una risita - ¿Y tu jefe que tal? ¿Cómo es? cuéntame todo – dejo los cubiertos a un lado prestando toda la atención en las palabras de Rin, hacia una hora que había comido y no tenia el menor apetito de probar bocado, solo le interesaba saber como estuvo su día en el trabajo.

    - Bueno mi jefe se llama Inuyasha Taisho, es un hombre de carácter duro, educado, y algo serio, por lo que pude notar, y algunas cosas que me contó su secretaria Miyura – mientras se metía otro gran pedazo de comida a la boca.

    Kagome se quedo pensativa, ese apellido lo había escuchado antes, pero no podía recordarlo claramente, pero estaba segura que no había salido por la boca de su padre, tal vez algo sin importancia y por eso mismo no recordaba nada que familiarizara el nombre Taisho.

    - ¿Y es guapo? – soltó Kagome, mientras escondía su sonrisa en el vaso de agua, algo que hizo sonrojar a Rin.

    - No lo se, no me fije en nada de eso – bajo la mirada y continuo comiendo, pero realmente no podía sacar esa cabellera albina y el agudo rostro atractivo de su mente, su imagen continuaba viva haciéndole hervir de un calor sofocante en cada parte de su cuerpo.
    - ¡Rin! ¡¿Me estas escuchando!? – el rostro de su prima estaba a la altura de ella, podía sentir el aliento tibio, y las orbes castañas fijas en las suyas.

    - Si, lo siento es que estoy un poco cansada, hablamos mañana, buenas noches - se levanto de la silla apresurada, tomo el bastón y se dirigió a su dormitorio dejando a Kagome confusa.



    El frío parecía cada vez mas crudo conforme la mañana avanzaba Rin se sentía mas arropada de lo normal; realmente estaba feliz, parecía como si hubiera sido ayer cuando por primera vez había empezado a trabajar en Eikon y para ser exactos ese mismo día cumpliría ya un mes, entro al coche, mientras veía el cielo gris, seguro esa tarde la ciudad se cubriría de un manto blanco de nieve.

    - Gracias por traerme Kagome yo te llamo para que vengas por mi – cerro la puerta del coche azul y desapareció entre las personas.


    Tomo el ascensor como de costumbre, había llegado 35 minutos mas temprano necesitaba arreglar unos documentos para la junta semanal que se hacia en todos los departamentos, solo quería revisarlos por ultima vez para que todo estuviera en perfecto orden.

    - ¿Que hace tan temprano Señorita Gurami? – voltio de inmediato causando que se le resbalaran los papeles de las manos, ahí estaba el, imponente frente a la puerta con un traje negro resaltando su hombría y esa mirada que desde la primera vez que lo vio le había paralizado parte de su corazón.

    - Buenos días superior Taisho, disculpe la intromisión solo estaba revisando esto – mientras recogía las cosas del suelo con ayuda de el, y como acto del destino tuvieron un suave roce con sus dedos causando que Rin se sonrojara mas de lo usual.

    - Con su permiso – dijo saliendo del lugar con la cara agachas, se palmeo las mejillas tratando de sacar esa electricidad que le había recorrido hasta la medula espinal, esperando que el no se hubiera dado cuenta cuando se ruborizo.

    El día estuvo algo agitado, y mas por el humor tan ofensivo de Inuyasha al parecer las cosas en la junta no habían salido tan bien y venia con mucha furia descargándola sobre todo objeto que se le atravesara, todo estaba en completo desorden, y las miradas se centraban en el lugar donde provenían aquellos sonidos.

    - Aquí esta lo que me pidió – Rin dejo una taza de té sobre el escritorio, era la primera vez que le veía de esa manera tan agriada, siempre había creído que eran del tipo que sabían estar en calma en cualquier situación.

    Ni siquiera le presto atención, se quedo en su silla con la mirada fija en la ventana, con la mandíbula torcida a pesar de estar casi 20 minutos destrozando todo, tenia unas intensas ganas de desquitarse con ese imbecil que desde la primera vez que había pisado la compañía se había armado un batalla campal entre los dos, compitiendo por destacarse cada quien en su área.

    - maldito Sesshoumaru – apretó su puño cortando la circulación de su sangre provocando un hormigueo.

    - Señorita Gurami – grito desde el fondo de la oficina con esa grave voz que helo cada parte de su cuerpo y sin esperar mas se dirigió a su llamado.

    - En que le puedo servir superior – su voz sonaba queda mientras cerraba la puerta caoba tras de si.

    - Limpie este desastres y solo usted no quiero a nadie mas en esta oficina – dijo a tono áspero mientras azotaba la taza de té contra la alfombra rojiza y salio del lugar sin siquiera llevarse el saco.

    Esa actitud la había molestado de sobremanera, ordenarle su desastre pidiéndoselo exclusivamente a ella cuando para eso tenia su intendente personal era el colmo, pero no tenia el coraje suficiente para encarárselo así que simplemente le quedaba obedecer su orden.

    Por la ventana se vislumbraba la nieve que comenzaba a decender del cielo, se quedo observando el paisaje, como todo iniciaba a pintarse de un blanco puro, observo el reloj eran las 10:20, era tarde y estaba realmente cansada, echo cerrojo a la puerta y salio del lugar.

    - Buenas noches señorita – saludo el guardia gentilmente mientras le abría la puerta principal.

    - Buenas noches – asintió con su cabeza mientras sacaba el celular del bolsillo de su gabardina.

    - Kagome soy Rin estoy esperándote frente al edificio, si oyes este mensaje por favor llámame – se acerco a la orilla de la cera, mientras esperaba alguna señal del auto se su prima, se froto la pierna derecha, con el ambiente helado le había comenzado a punzar su herida.

    Reviso la pantalla del teléfono, habían pasado escasos 10 minutos, pero esa molestia comenzaba a hacerse cada vez mas fuerte, lo único que quería en ese momento era llegar a casa y dormir, miro a todos lados esperando un taxi desocupado, parecía que no era un día afortunado, lo mejor seria ir hasta las esquina a conseguir uno donde comúnmente pasaban mas.

    - señorita Rin – se giro y frente a ella estaba Inuyasha, viéndola con esa mirada intensa que le dejaba estática.

    - Buenas Noches superior Taisho – lo saludo haciendo una pequeña reverencia, le saco la vuelta y comenzó a caminar a paso lento mientras la nieve parecía intensificarse. Aun estaba molesta por lo de la oficina y no le deseaba ver la cara hasta mañana. Podía sentir los pasos suyos tras de ella, no dijo nada simplemente la siguió hasta que se detuvo.

    - quiero disculparme por mi actitud en la oficina, se que no fue lo mas correcto, por favor perdóneme – se acerco mas hacia ella volteándola suavemente para verla.

    - No hay problema –dijo evadiendo su agarre y dándole la espalda de nuevo.

    - Como disculpa permítame llevarla a su casa – poso su mano en el hombro de ella que estaba cubierto de nevisca, haciendo que volteara a verlo, a la luz del farol pudo ver las facciones tiernas e infantiles de Rin, la palidez de su piel nívea contrastando con la pureza del su alrededor y esa contemplación clara que le dejaba incitado.

    - superior Taisho – y con esas palabras Rin se aferro a su brazo con un gesto sorpresivo quedando a una distancia corta de sus rostros, se inundo en el fuego de sus ojos y le deposito un suave beso en los labios dejándose ahogar entre el aroma de su respiración y la calidez que le brindaba el cuerpo de Inuyasha.


    - Demonios Rin donde te metes – cerro la puerta del auto y camino malhumorada hasta la acera donde se suponía estaría esperándole su prima. Miro hacia todos lados esperando encontrarla pero parecía que ya no estaba ahí.

    Avanzo mas, si tenia suerte la encontraría tomando un taxi, pero entonces su ojos se desorbitaron al ver una escena poco usual, estaba su prima en los brazos de un hombre en beso apasionado, pero lo que mas era desconcertante era ese hombre que le conocía a la perfección si no se equivocaba era el mal nacido que había estado jugueteando con los sentimientos de varias de sus compañeras de escuela, esa cara de mujeriego era tan reconocible.

    Sentía como la sangre le hervía de odio le daban grandes ganas de romperle la cara pero no podía montarle una escena así a su prima lo único que podía hacer era aguantarse y buscar la forma de separarlos, eso seria lo correcto.
    - Rin – grito Kagome desde lo lejos mientras le hacia señas con su mano.

    La situación se incomodo de sobremanera dejando a un Inuyasha confundido y algo arrepentido, se había dejado llevar por esa hembra, por esa sensualidad tan infantil que le dejo deseoso de probar aun mas de su inexperiencia y la dejo ir soltándola de su agarre, y solo la observo marcharse de el, hasta verla desaparecer en la oscuridad.

    De camino a casa todo fue en completo silencio, nadie dijo una sola palabra; Rin estaba inmersa en lo ocurrido y no sabia como había sacado esas fuerzas para besarlo y Kagome internamente se maldecía que ese idiota se hubiera atravesado en el camino de su prima y lo alejaría a como diera lugar.


    Las copas de los pinos estaban blanquecinas, ese día Rin no estaba muy bien de salud había agarrado una pulmonía aquella noche que estuvo ese tiempo afuera sin abrigarse demasiado no era de extrañarse siempre había sido de condición débil, además de haberse lastimado su pierna por forzarla demasiado, estaba decidido no iría a trabajar.

    Desde temprano Kagome se alisto para ir a ver a ese ruin de Inuyasha debía hablarle claramente de las intenciones que tenia para con Rin y no estaba dispuesta dejarla nuevamente en las garras de ese mal nacido. Tomo el ascensor estaba algo nerviosa pero decidida.

    - Buenos días, necesito hablar con Inuyasha Taisho por favor, dígale que es la señorita Kagome Higurashi – finalizo observando a su alrededor, esta era la primera vez que subía a ese piso.

    - Por favor pase – indico la castaña abriéndole la puerta.

    La oficina lucia de un gusto impecable y elegante, había un ambiente relajante y un aroma exquisito a jazmín, y frente a ella estaba el con ese porte refinado, vestido a traje oscuro, la cabellera albina y unos ojos que la miraban de una manera calculadora, trago saliva por un momento, sentía como el corazón le latía por la garganta, pero trato de autocontrolarse n quería lucir asustada ante el.

    - Por favor tome asiento señorita Higurashi –dijo mientras se ensanchaban en la silla de piel oscura, viéndose así mas autoritario.

    - Gracias – se sentó y le regreso una mirada tajante.

    - Y en que le puedo ayudar señorita Higurashi – coloco su mano sobre su barbilla sin quitarle la vista al escote de la blusa, que dejaba ver sus atributos.

    - Solo he venido para decirle que no se le ocurra acercarse mas de la cuenta a Rin, conozco muy bien su reputación de Don Juan y no quiero que la lastime mas de lo que ya esta, usted no sabe las cosas por las que ha pasado así que le prohíbo estrictamente que no se le acerque nunca mas – finalizo levantándose de su asiento dirigiendo una mirada asesina.

    - debo decir que la señorita Gurami es demasiado incitante, me a provocado de una manera diría yo demasiado sutil y me a dejado con unas ganas reprimidas la noche anterior, pero debo decir que no tantas como las de su escote – se levanto de su asiento pasando justamente detrás de ella logrando que le recorriera un escalofrío, podía sentir el aliento caliente de el y un dedo rozando por su mejilla izquierda.

    - Te prometo no acercarme a ella si me dejas besarte – sonaba convencido mientras le acariciaba un rulo azabache.

    Kagome se dejo llevar por su impulso tomándolo rudamente del cuello y acercándose peligrosamente a sus labios y dejo fundir su boca con la suya, saboreando el aroma de su néctar, sintiendo una combustión interna en su cuerpo junto a la sincronía de sus lenguas explorando cada rincón en busca de la sensación placentera mutua.

    - Ya tiene lo que quería ahora deje en paz a mi prima – de un movimiento brusco se separo de el, saliendo de la oficina lo mas pronto posible, no podía dar crédito a lo que acababa de hacer, pero todo era por una causa justa que le tenia la mente tranquila, solo esperaba que el cumpliera su palabra.
     
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    maFFer susin

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    Re: El Silencio De Tus Labios. [SesshXrin][InuXkag]

    woooooooooooooooooooooooooooooooooooow hermoso en verdad¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ que gran fic muchas felicidades tiene una gran tematica, te recomiendo que cheques las tildes y ortografia, ademas de que la letra esta muy grande y no se permite negritas (: usa verdana 3 y sin negritas, antes de que akgun lider de foro te diga algo ok? en fin, osh ese inuyasha atrevido, supongo que no cumplira su palabra o quien sabe, pobre rin pero ya vendra su desquite con sessho muajajaja
     
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    Aomecita

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    Re: El Silencio De Tus Labios. [SesshXrin][InuXkag]

    waaaaaa amiga al fin pusiste conti y como siempre me encanto la esperaba ansiosa
    ahhhhh pero casi me da un infarto cuando leì que Kagome vio a Rin besandose con Inuyasha
    y màs aun cuando resulto que era un mujeriego de la preparatoria uuuuuuuu Kagome no fue tonta
    mira que "sacrificada* Al acceder a la peticiòn de Inuyasha a cambio de dejar en paz a Rin
    waaaaaaa muero porque aparezca Sesshomaru cuidate sayo...
     
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    BrokenSoul

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    Re: El Silencio De Tus Labios. [SesshXrin][InuXkag]

    Capitulo 5

    “Labios sabor morfina”



    El beso fugaz entre Inuyasha y Rin había desaparecido y con el habían renacido un ligero resentimiento hacia el y su prima Kagome, le mataba internamente que se hubiera quedado con ella, y el olvidar ese paso tan importante le había costado; estaba triste eso no podía negarlo y era algo que le desesperaba, por esas razones decidió que la mejor manera de curar sus heridas era alejándose de el por un tiempo y fue cuando conoció a la verdadera morfina que calmo su dolor, Sesshoumaru.


    - ¿Rin, aun me vas a ignorar? – se levanto de la silla, hasta acerca a ella, mientras le giraba el rostro para que la viera fijamente a los ojos.

    - ¿Y que se supone que quieres que haga? – rechazo el agarre con algo de desagrado y desvió su vista de nuevo.

    - Han pasado tres meses, ya es hora de que hablemos del asunto, estoy harta de esta actitud tuya – la voz se le comenzó a quebrar, en cambio Rin parecía apacible y no parecía impórtale nada las lagrimas de su prima.

    - Tengo que trabajar – y se alejo del lugar, con un nudo en la garganta, controlarse de esa manera le había resultado difícil.


    Desde aquel asunto, el ambiente lo sentía pesado y difícil de respirar, se trato de relajar ante el volante, entre el silencio y la naturaleza de su alrededor, a veces su conciencia no era de mucha ayuda, porque sentía como algo similar a la culpabilidad le cargaba un gran peso en su espalda.

    Llego al lugar después de quince minutos de camino, como de costumbre había llegado mucho mas temprano, el estar en su casa no le brindaba tanta paz como las platicas de la sirvienta Kaede, en la que con poco tiempo le había adquirido mucho cariño, entro por la puerta de la servidumbre, y ahí estaba ella sumida en la cocina, horneando galletas.

    - Buenas tardes – saludo Rin tocándole el hombro, para agarrarla por sorpresa como en todas las ocasiones.

    - Señorita Rin, ¿Cómo esta? – se inclino respetuosamente ante ella, siempre con aquel gesto amable. – Por favor tome asiento, ahora mismo preparo el té – y puso el recipiente en el fuego.

    Desde la primera vez que había pisado esa casa, Kaede siempre había sido amable y servicial con ella, tal vez era la única que le brindaba la calidez a esa enorme mansión, que tenia frente a ella, Sesshoumaru no era de ese tipo de hombre, era mas bien calculador, serio ante el trabajo y esa frialdad que le había brindado la calma para poder olvidar la traición de Inuyasha y Kagome.

    - ¿Y el señor Taisho a un no regresa? – pregunto mientras veía el vapor que ascendía de la taza.

    - No señorita, al parecer esta vez llega tarde, pero me aviso que le dijera que organizara el papeleo para la firma del jueves – dijo sentándose a su lado, viendo la expresión vacía de Rin.

    - Le pasa algo, la veo sin color – le dio un sorbo al liquido, y la deposito suavemente para ver su respuesta.

    - No es solo que a sido algo pesada esta semana y creo que no eh descansado muy bien últimamente – fingió un sonrisa y aspiro hondamente el aroma dulce que provenía del horno.

    La esencia suave le recordó la primera vez que conoció a su jefe Sesshoumaru, eran días tensos en la empresa, y su asistente había sufrido un accidente que la había dejado incapacitada y fue cuando Inuyasha ofreció los servicios de Rin, por aquellos momentos ella no quería trabajar más con él y las cosas estaban rígidas así que de inmediato accedió al cambio y desde ese momento el desafecto de ambos y el desagrado hacia Inuyasha los convirtió en un buen equipo, fue entonces que la oportunidad surgió, seguiría estudiando mas para tener una mejor preparación y prestaría servicios personales tomándolos como practicas, algo que funcionaba a la perfección entrambos.

    -Bueno señora Kaede, tengo que trabajar si me disculpa – se levanto del asiento y camino entre los amplios pasillos, el lugar era de elegancia clásica y conservadora como su dueño.

    Dejo paso el sol a la noche, desde que había comenzado a trabajar realmente en lo que le gustaba las horas eran rápidas, agradables además que aprendía cosas de mucho provecho para cuando algún día ocupara la vicepresidencia de Eikon.

    - Ya está listo lo que me pidió – dejo los papeles en el escritorio, mientras se sobaba la pierna, desde hacia algunas horas le había surgido una punzada que le hacia cojear un poco pero esas eran cuestiones de clima.

    No salió ninguna palabra departe de él, siempre habían sido pocas frases cruzadas entre ambos, y ese silencio de nada le era reconfortante, salió del despacho dejándolo sumido en su mundo. Antes de irse era rutina ir a despedirse de Kaede por algunos minutos que después se convertían en una hora completa, pero eso no lo importaba en lo mas mínimo lo que menos quería era llegar a casa temprano.

    - Bueno muchas gracias por el café, ahora si me voy porque ya es demasiado tarde –dejo la tasa sobre la repisa, entre la amena platica había olvidado su dolor articular, al parecer la cura la tenían la ama de llaves y Sesshoumaru, desde que habían llegado a su mundo las cosas habían cambiado para mejor, al menos así lo sentía.

    Después de algunos minutos tratando de despedirse, abrió la puerta y una fuerte ventisca de nieve helada la congelo por completo, al momento llego el chofer de su jefe diciendo que había una fuerte tormenta de nieve y que por seguridad lo mejor sería que esperara, la nieve estaba muy cerrada y sería difícil manejar así.

    - Pero…. No creo que sea lo correcto, puedo manejar con precaución – finalizo Rin mientras miraba la el clima enfurecido por el enorme ventanal.

    - De ninguna manera, hasta que la tormenta no cese usted no sale de esta casa – la voz firme de Sesshoumaru se escucho tras de Rin, a lo que ella se limito a inclinar su cabeza, dando por entendido el respeto a su autoridad después de todo, el era un hombre mayor que debía obedecer y más por la estrecha relación entre su tío y el.

    Pasaron las 4:00 AM, había dejado de nevar, todo estaba cubierto de un blanco pulcro y fino, era una imagen bella desde la perspectiva de la ventana, desde el inicio hasta el final, vio como todo se pintaba claro y se recubría de una espesa capa de hielo.

    - Disculpe las molestias señor, supongo que eh hablado demasiado esta noche – esbozo una sonrisa, mientras él le daba otro trago a su coñac. Había sido una noche entretenida, las pláticas de Sesshoumaru eran interesantes y agradables.

    - Creo que estamos en la misma señorita Rin – se poso detrás de ella para ver el paisaje, extrañamente la compañía de ella era placentera, esa fragancia apacible que emanaba lentamente comenzaba a seducirlo.

    - ¿No le parece hermosa la acción de la naturaleza? –pregunto con algo de nerviosismo pues sentía la respiración de él a corta distancia y sus manos acariciando su cabellera.

    - Si – esto último lo dijo con un tono ronco que le perturbo los sentidos.

    Sesshoumaru la giro sutilmente hacia el acorralándola contra la ventana, observando detalladamente los rasgos tiernos, fusionando la mirada ambarina con la castaña, sentía como el cuerpo de ella temblaba entre sus brazos, y lentamente se fue acercando, degustando el sabor del interior de su boca, embriagándose en el verdadero licor de su saliva.

    - señor Sesshoumaru – pronuncio Rin mientras se separaba de el y recuperaba el aliento, aquellas acciones la habían dejado tan confundida que simplemente no sabia que decir ante esa situación.

    - Discúlpeme – Sesshoumaru la soltó suavemente mientras intentaba recuperar la cordura, se giro quedando de espaldas ante ella, esa situación lo había incomodado demasiado, el alcohol había echo de las suyas y no fue lo suficiente precavido para autocontrolarse.

    El lugar se quedo en silencio por algunos minutos, los cuales para ambos fueron incómodos y eternos, la velada termino y Sesshoumaru de inmediato la mando a descansar en una de las tantas habitaciones que había en el lugar; en toda la noche Rin no pudo dormir, desde aquel encuentro sentía su cuerpo aun sedado bajo los efectos de el, pero al final lo había sentido agradable.
     
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    BrokenSoul

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    Re: El Silencio De Tus Labios. [SesshXrin][InuXkag]

    Se que esta vez tarde demasiado en publicar el capitulo, pero la escuela me absorbe demasiado tiempo y la verdad fue que no me di el tiempo suficiente para continuar escribiendo, se que es muy corto el escrito, pero prometo darme el tiempo para publicar mas a menudo.

    Saludos.

    Atte. ESMERALDA
     
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    Kai Stavros

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    Re: El Silencio De Tus Labios. [SesshXrin][InuXkag]

    Hola amiga...soy nueva en tu fic y es la primera vez que leo uno tuyo. Me dejaste encantada con la trama... Lo que si note es que teapresuraste mucho en que Sessho y Rin se conocieran y no describiste muy bien el como.. Una pregunta ¿Inuyasha y Kagome empezaron una relacion?, eso es lo que me tiene confundida...Espero pansientemente la conti... Cuentas con una lectora mas... Att: Kag love Inu... Matta nee...
     
  17.  
    BrokenSoul

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    Re: El Silencio De Tus Labios. [SesshXrin][InuXkag]

    Capitulo 6

    “El verdadero color de la esencia”


    Las tardes calidas en el corazón de Kagome se habían esfumado, vivía en un infierno frío que comenzaba a enfermarla y el causante de ello era el, Inuyasha, con tan solo pensar su nombre sentía una punzada fuerte que la sacaba de quicio, que la perturbaba desde que el destino había decidido adherirlos a un cargo en que los sentimientos no tenían cabida, desde aquel momento en que su vida comenzaba a adentrarse en un hoyo negro del que no le veía salida.

    - Te espero en lugar de siempre – la llamada se corto, para ella ya no era sorpresa, aveces hubiera preferido jamás haber aceptado ser la amante de el, aveces hubiera optado algo distinto a todas esas noches carnales, en que se entregaba en cuerpo pero no en alma.

    Bajo las escaleras con pesadez e inesperadamente se topo con Rin, ambas cruzaron sus miradas, pero Rin sabia perfectamente como utilizar la indiferencia con Kagome, así que únicamente se estaba cobrando todas aquellas veces en que la trato de la misma manera.

    Kagome no dijo nada siguió su camino, también tenia orgullo y decidió que ya no iba a insistir mas con el tema. Ese día decidió manejar, necesitaba despejarse por un rato y conducir a alta velocidad la tranquilizaba.

    - Llegas tarde – musito el, abriéndole la puerta, y acercándola hasta tenerla pegada a el.

    Le acaricio los cabellos azabaches y hundió su boca en la de ella con una desenfrenada fogosidad que le torturaba, desde que esa mujer había llegado a el, tenia algo especial que no le dejaba en paz, y en ese momento necesitaba deshacerse de ese calor que le estaba quemando internamente. La aventó contra la cama, despojándola de todo aquello que cubría su delicada figura, y la hundió en la naturaleza del placer.

    - Kikyo – pronuncio mientras se le iba el aliento, siempre inconcientemente pronunciaba ese nombre y Kagome se preguntaba quien abría sido esa mujer que la llevaba tan grabada en su pensamiento, que hasta en sus momentos ardientes la recordaba.

    Eran las 10:00 PM e Inuyasha aun dormía profundamente, Kagome se levanto con suma delicadez, estaba agotada y sedienta, camino entre los pasillos de la enorme casa, era un lugar hermoso decorado a la forma tradicional, su lugar favorito era un enorme árbol de cerezos cerca de un pozo donde seguro antes había tenido agua, pero que ahora se encontraba tan seco como ella.

    - ¿Quién eres Kikyo? – se pregunto internamente, mientras se sentaba bajo las ramas secas del árbol y se cubría del viento helado.

    Se quedo pensando algunos minutos, podía sentir como una serenidad la inundaba y cerró sus ojos para disfrutar mucho más de ese sentimiento que había estado tan escaso por ese tiempo.

    - ¿Que haces aquí? - se encontró con una profunda mirada de parte de el, esta era la primera vez que la veía de esa forma y le causo algo de desconcierto.

    - Solo salí a tomar algo de aire – pronuncio mientras, se recargaba contra el tronco e Inuyasha se sentaba igualmente a su lado.

    - ¿Quién es Kikyo? – pregunto sin titubeos, tal vez había sido demasiado directa pero no le culpaba si no respondía, después de todo esos asuntos no le debían importar en lo mas mínimo, pero era un espinita que quería desenterrar para salir de dudas, quien seria esa misteriosa mujer que tenia tan atrapado a Inuyasha, el don Juan que se burlaba y jugaba con los sentimientos.

    - Es una zorra – respondió levantándose con enfado notorio en su rostro, pero por mas que quisiera odiar a esa zorra como la llamaba el, no podía, la tenia tallada en lo mas recóndito de su corazón, desde el momento en que ella lo alejo de su vida aun no podía superarlo, aun tenia la esperanza de verla de nuevo, estaba furioso, pero su apasionamiento era mucho mas grande y lo ataba completo a la posibilidad de tenerla de nuevo a su lado.

    - No te creo – Kagome se levanto para quedar a su altura, en el fondo sabía que Kikyo era importante en su vida, pero la pregunta era que había pasado para que le guardara tanto rencor, para que desesperadamente la quisiera arrancar de el.

    - ¿Que es lo que quieres de mi Kagome Higurashi?– pregunto Inuyasha mientras la tomaba del brazo para acercarla mas, algo que le pareció completamente extraño a ella, por lo regular con su voluble carácter ya estuviera totalmente enfurecido, bufando sobre el trato que tenían de no meterse en su vida privada.

    - Creo que yo soy la que debería preguntarte eso, ¿no crees? – se soltó de su agarre y le dio la espalda, a lo que Inuyasha, la giro bruscamente para encontrarse con los ojos claros de ella.

    - Solo déjame estar contigo un tiempo mas – pronuncio el mientras la hundía entre sus brazos, esa vez no pensó en nada simplemente actúo por su impulso, por la necesidad que sentía en esos momentos de tenerla cerca.
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    - Creo que por hoy es suficiente, puede retirarse señorita Gurami – anuncio Sesshoumaru sin quitarle la vista de encima, algo que a Rin la ponía con los suficientes nervios para salir con la cabeza a gachas, porque simple y sencillamente sus reacciones no eran los suficientes favorables, siempre se había comportado demasiado temerosa ante todo.

    Salio del lugar y por primera vez no se despidió de la señora Kaede, desde el incidente que tuvo en la sala con el, no le había dejado de rondar por la mente el momento en que la aprisiono entre los suaves roces de sus labios, era una tortura dulce que ella misma se provocaba, porque el seguía siendo tan indiferente y frío con ella y con cualquier mujer que se le atravesara, y la verdad es que no era de mas después de ese horrible pasado que le había contando Kaede en una de esas indiscreciones que se le escapaban de vez en cuando.

    - Debes tener autocontrol – se menciono así misma, tomo su bastón y camino por el vasto pasillo, que últimamente se le hacia mucho mas difícil atravesar, parecía que iba en retroceso, cada vez se sentía mucho mas cansada y le daban mucho mas seguido sus dolores articulares por el intenso invierno, esperaba con ansias el regreso de los rayos de sol filtrados por las transparentes cortinas de su ventana, la apacible fragancia de los capullos en pleno florecimiento y que regresara la tonalidad sonrosada de sus mejillas, porque últimamente se sentía como un cadáver andante.

    De regreso a casa se limito a observar por la ventana, y en la entrada se encontró de nuevo con Kagome, se veía intranquila, aunque tratara de demostrar lo contrario, echaba de menos las largas platicas nocturnas, en compañía de un te caliente, las risas prolongadas por cualquier trivialidad, echaba de menos muchas cosas mas de las que ella esperaba, y decidió que era el momento de dejar esos celos reprimidos y comenzar de nuevo, no iba a perder el amor de la familia por un hombre del que tal vez no valía la pena, aunque internamente se derrumbaba en mil pedazos.

    - Kagome – grito Rin tratando de alcanzarla entre los escalones. Esta voltio desconcertada, era extraño oír la voz de su prima gritando su nombre a la entrada de la casa.

    - Perdóname por tener esta actitud contigo, perdóname por todo lo que dije de ti, por ser tan sorda a tu voz, por no entender tus razones, porque no puedo estar ni un minuto mas sn ti – finalizo mientras trataba de recuperar el aliento, en ese momento sentía como el liquido cristalino se desbordaba de sus ojos y Kagome la estrecho contra su pecho de forma protectora, amabas se necesitaban tanto en esos momentos, que solo necesitaban estar así, de una manera tan natural y sencilla.

    - No tienes que pedirme perdón de nada Rin, de nada – dijo mientras se le iba la voz, había sido un momento muy emotivo para ella.

    Se adentraron a la casa y casi completamente la totalidad de la noche se quedaron hablando como jamás lo habían echo antes, pero Kagome se debatía entre hablarle de las verdaderas razones por las que estaba junto a Inuyasha o seguirlo ocultando hasta que acabara su trato, pero la realidad era que desde esa noche que estuvo con el, por primera vez había visto signos de que el realmente tenia alma, que sufría por esa mujer, que se había forzado esa personalidad para resguardarse de su deprimente y triste vida.

    - Creo que ya es demasiado tarde y tenemos que descansar – se levanto del asiento y ayudo a Rin a levantarse también, estaba feliz porque las cosas estuvieran bien, pero no podía estar del todo satisfecha, había algo que no la llenaba por completo.

    - Buenas noches Kagome – comenzó a subir las escaleras con fatiga, se sentía bien tener menos peso encima pero aun quedaban otros, sobre Sesshoumaru, que era lo que realmente estaba pasando con el, de su actitud tan rara cuando ella se encontraba cerca, de la ultima noche en que la beso y de cómo sacarse a Inuyasha del corazón.


    La primavera llego con la alegre dulzura de la vida, con los tibios rayos de sol, las claras nubes azules, la naturaleza en pleno florecimiento, el clima calido que llena el cuerpo de energía, Rin transitaba por la calle principal, su doctor le había recomendado que caminara por lo menos media hora para fortalecer sus huesos, así que decidió recatar esa recomendación y ejercitarse un rato por la mañana.

    - Tu puedes Rin – se dijo así misma mientras subía la colina con gran esfuerzo, estaba sudando a gota gorda, pero era una meta que quería cumplir y que la lograría.


    El lugar en que descansaban los restos de sus padres estaba en plena tranquilidad, el melódico sonido del viento mecía los árboles llenos de brotes verdes, el aire que se respiraba se sentía diferente, nunca había sido devota a los cementerios porque eran lugares tristes y prefería evitarlos.

    - ¿Que hará aquí el señor Sesshoumaru? – se pregunto en sus adentros, parecía que su firmeza había desaparecido y en ella había resurgido los sentimientos del desconsuelo, del dolor que parecía carcomerlo, era la primera vez que lo veía así tan indefenso de si, sin ese escudo de frialdad con el que cubría el gran sufrimiento que escondía en lo mas hondo de su ser.

    Y se quedo así, quieta, en silencio absoluto, observando tras el sepulcro de Yumiko Asido la verdadera esencia de Sesshoumaru Taisho.
     
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    Re: El Silencio De Tus Labios. [SesshXrin][InuXkag]

    no puedo creer que sesshomaru actue de esa
    manera con rin despues de haberla besado,me
    agrado el que rin y kagome se perdonaran,ya quiero
    saber la historia de kikyo y inuyasha bueno
    espero que pronto puedas poner la continuacion
    te cuidas sayonara ñ_ñ
     
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    BrokenSoul

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    Capitulo 7

    “Dia gris”

    A veces te preguntas cuando es que las cosas comenzaron de esta manera, te pones a pensar si el destino te tiene algo realmente bueno preparado, o si es mejor escapar de todo, pero cuando los sentimientos intervienen todo se vuelve tan difícil y esa voz en tu interior lo complica cuando hay una solución fácil, de esa manera se sentía Rin, un completo enredo con extrañas sensaciones. Tomo un trago a su bebida, mientras sumergía sus pies en la piscina, el agua fría la reconfortaba y le calmaba todos esos pensamientos tan raros que le resurgían en su cabeza.
    - Señorita la comida está servida – hablo la sirvienta, retirándose con una reverencia, Rin se levanto con un poco de dificultad hasta el comedor que tenían en el jardín, y pidió que le sirvieran allí, todo el fin de semana estaría sola en casa, sus tíos habían echo un viaje por su aniversario y Kagome había salido de fin de semana con sus amigas a un playa a 10 km de la ciudad mientras que su jefe Sesshoumaru había decidido darle el día libre porque no había mucho trabajo que hacer.

    - Sera una tarde realmente larga- después de termina su comida, decidió ir a leer un rato a la biblioteca a matar el tiempo, pero la verdad era que no tenía ganas de hacerlo, fue a la sala a ver un rato televisión pero todo le parecía tan aburrido, y fue ahí cuando echo de menos tener algún amigo.

    - ¿Por qué nunca eh tenido algún amigo? – se pregunto, era cierto nunca se había dado el tiempo de tener uno, y en esos momentos en los que se sentía así, extraña y solitaria, le hubiera venido bien la compañía, no siempre estaría atada a Kagome, tenía que empezar a buscar donde ocupar su tiempo y lo más importante con quien pasarlo.

    - ¿Pero dónde encontrarlo?- el no haber asistido a la escuela como toda chica normal le había quitado la posibilidad de tener amistades, y cuando estuvo en Eikon se había concentrado en aprender al máximo olvidando relacionarse con sus demás compañeros de trabajo, pero sería tan difícil encontrarlo, y fue cuando a su mente llego Sango, aquella recepcionista agradable, de semblante cálido y entretenida.

    - ¿Sera? – camino hasta su habitación, buscando aquel papel en que había anotado su número para cualquier urgencia, pero no lo encontró, por lo que olvido por completo esa posibilidad y harta de todo decidió salir un rato a caminar.
    La ciudad estaba concentrada de ruido y decidió darse una vuelta por el centro principal, había gente por todos lados, el olor de comida se esparcía por cada rincón, esa era la primera vez que se aventuraba a salir sola por ahí, y era algo nuevo que seguramente haría más a menudo, definitivamente el ruido y estar rodeada de personas la hacía sentir viva.
    - Quisiera una de esas- menciono al dueño apuntando hacia un brocheta, quería experimentar con se tipo de comidas, que por lo regular jamás consumiría.
    - Señor, ¿buenas tardes?- saludo con una de sus mejores sonrisas, había sido sorpresivo encéntraselo en un lugar como ese, siempre había creído que era del tipo que solo iba a lugares exclusivos y lujosos pero al parecer todo era una sorpresa nueva que descubrir en el.
    - Señorita Gurami – asintió saludándola respetuosamente y de igual modo algo sorprendido de encontrársela en ese lugar y observando el bocadillo que llevaba en las manos.

    - Que sorpresa encontrarlo por aquí – y por alguna extraña razón se puso tan nerviosa que sus mejillas se tornaron rojizas, algo que el noto enseguida, poniéndose igualmente algo nervioso por ese comportamiento tan raro.

    - Lo mismo digo, bueno gusto en saludarla, que pase buena tarde - respiro hondamente y camino tranquilamente, dando la espalda a Rin, hasta que su voz interrumpió su paso.

    - Señor, por favor espere – trato de caminar lo más rápido que sus piernas le permitieran y lo hizo girar tomando un poco su brazo para que sus vista se fijara en ella. – Podría acompañarlo – Sesshoumaru temió que lo dijera, pero bueno lo había dicho ya, y si no fuera porque era la sobrina de su jefe posiblemente la hubiera dejado con la palabra en la boca y se hubiera alejado rápidamente.

    Y así ambos caminaron entre el tumulto, Rin se sentía mucho mejor de lo que creía, la compañía de él era realmente agradable y más cuando le hizo probar un extraño platillo que aunque le había causado nauseas al principio de solo verlo, finalmente lo comió casi por obligación. Sesshoumaru era un tipo extraño, si era frio, de vez en cuando amargaba de solo verlo y no podía faltar esa formalidad que causaba una muralla para no conocerle y que lograra crear un ambiente de seriedad fácilmente, pero ante todo eso, había logrado aventurarse un poco en su mundo.

    - Gracias por todo Señor, buenas noches – hizo una reverencia respetuosa y se alejo tomando un taxi mientras veía la figura de el a lo lejos y un sonrisa se posaba en sus labios.
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    - ¿Qué demonios haces aquí? – Kagome totalmente encolerizada lo arrastro hasta la recepción a lo que Inuyasha no opuso ninguna resistencia.

    - ¿Qué más da si estoy aquí o no? – se soltó de su agarre suavemente, mientras mostraba una amplia sonrisa, poniendo a esta mucho mas fastidiada de lo normal. – Además no vine por ti – diciendo esto último con un tono que logro quebrarle el orgullo a Kagome.

    - No sé que estés tramando, pero solo te diré que no te saldrás con la tuya – lo vio con una mirada fulminante, y se fue de ahí totalmente furiosa echando humo por la nariz.

    - Kagome que fue lo que paso, donde estas, tenemos rato esperándote, ¿vas a ir? – esta asintió, y cambio su semblante en uno más alegre disimulando su verdadero estado de humor, estaba un poco sugestionada de que Inuyasha hiciera algo que la dejara en vergüenza, pero no le quedaba más que esperar que no hiciera ninguna de sus tonterías.

    La noche en el restaurant a la orilla del mar paso sin ningún percance, y se olvido completamente de él con todas esas piñas coladas que había tomado de mas y la música suave al compas del sonido de las olas, todo era perfecto hasta que sus ojos lo localizaron con una bella estadina del lugar, era tan odioso, que la sangre le hirvió, al ver como sus lascivas manos le acariciaban tiernamente el rostro, y como reían al unisón, pensó que era el hombre más desagradable y mujeriego del mundo, le dio otro sorbo profundo a su bebida tomándola de un solo trago.

    - Una cerveza por favor – pidió al mesero, mientras todas sus amigas desaprobaron totalmente que tomara más alcohol, desde hacía rato que no estaba en sus cincos sentidos.

    - Kagome no tomes mas- su compañera le arrebato la botella de las manos a lo que esta se la quito nuevamente bebiéndola por completo, mientras los veía de nuevo, y entonces no lo contuvo mas y con paso apresurado y torpe se acerco hasta la mesa en que se encontraba.

    - Buenas noches – se sentó junto a la acompañante acariciando toscamente los cabellos rubios, y viéndola fijamente con esos ojos que se veían casi desorbitados, estaba muy ebria.

    - Te diré una cosa, este hombre que vez aquí, no te conviene, ¿sabes por qué? - se giro para ver a Inuyasha fijamente unos segundos y regresar su mirada a la estadina.

    - Es un……- y no pudo terminar la frase cuando una de sus amigas intervino tapándole la boca y disculpándose por su actitud, la trato de levantar con mucha dificultad, a lo que Inuyasha rápidamente se ofreció a ayudarla.

    - No te preocupes yo la conozco, si quieres te ayudo a llevarla a su habitación – la tomo por la cintura, mientras esta se carcajeaba, y trataba de zafarse de el.

    - Suéltame maldito – y sin previo aviso le dio una fuerte bofetada dejando a todos sorprendidos por aquella acción. Inuyasha se froto la mejilla, y la levanto para cargarla sobre sus hombros, no estaba cooperando. A lo que su amiga aun mas apenada, accedió a que el la llevara a su habitación.

    - A que esta la llave – la puso en su saco mientras Kagome pataleaba para que la bajase, gritando un sarta de tonterías.

    Caminaron un largo tramo, hasta que ella de una patada fuerte en el estomago logro que la bajara, el se tiro en el piso tratando de contener el dolor, se levanto y la tomo fuertemente del brazo para tratarla de detener.

    - Maldito malnacido suéltame- a lo que este la aprisiono contra su pecho, abrazándola fuertemente para que no se alejara de el de nuevo.

    - Kagome, ¿por qué haces esto he? – levanto su rostro para verla, pero a diferencia de esta vez le hablo dulcemente algo que hizo confundirla y repentinamente de los ojos de esta se surcaban lagrimas que el comenzaba a limpiar con besos suaves que sentía muy reconfortantes.

    Continuo así hasta que ella lo beso desesperadamente en los labios, Kagome no sabía cómo explicarlo, pero necesitaba hacerlo con urgencia, pero a diferencia de las demás veces en que lo hicieron, sabían y los sentía diferentes, sus besos ardían pero de una manera agradable que nunca había logrado llegar a sentir, lo abrazo sintiendo así su temperatura tibia.

    - Inuyasha – pronuncio tratando de tomar un poco de aire, a lo que el de nuevo se hundió en su boca con desesperación.

    Y así a la luz de las estrellas por primera vez Kagome se entrego en cuerpo y alma a él, a su Inuyasha.
     
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    BrokenSoul

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    Fanfic - El Silencio De Tus Labios. [SesshXrin][InuXkag]
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    Romance/Amor
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    12
     
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    1811
    Capitulo 8

    “Los sentimientos de un hombre”

    Como darte cuenta que sigues bajo la sombra de un fantasma, bajo los rastros de un ser que te visita en la intimidad de tus sueños y que te provoca a tener pensamientos que sugieren a la locura, después de haber fallecido su esposa, se dio cuenta de lo importante que era en su vida, siempre pensó que ella estaría siempre para él, soportando su horrible carácter, esperándolo pacientemente en la habitación con la esperanza de que realmente la tratara como su mujer y que la hiciera sentir la pasión que tanto anhelaba y de ella el fruto de un hijo, pero jamás sucedió, siempre lo gobernó su soberbia, además que odiaba mostrar debilidad por emociones como el amor.

    Y entonces en ese arranque de recordar el pasado, su arrepentimiento sobre las actitudes injustas y a la vez crueles con ella, habían sido injustificadas y fue ahí que a tres años de su muerte decidió que el poco afecto que había logrado sentir hacia su esposa, sería solo y exclusivamente para ella, hasta que la muerte diera fin.

    FLASH BACK
    Se encontraba en completa calma disfrutando de un sábado por la mañana, salió a ejercitarse como era costumbre a una alameda solitaria, no le gustaba que nadie lo interrumpiera cuando meditaba en la soledad, todo parecía centrarse en un día normal, llego a casa alrededor de las 10:00 am, tomo una ducha y bajo a la sala principal a beber un poco té y después iría un rato a pasear en coche por la ciudad, ese tipo de cosas le gustaba hacer, no era muy dado a tener amistades, le gustaba su modo de vida, libre de hacer, decir y pensar lo que quisiera.

    Llego después de una tarde tranquila y se dirigió al jardín, su padre lo esperaba.
    - Sesshoumaru, siéntate- se acerco hasta él y inmediato ocupo un lugar frente a su padre.
    - ¿Cómo has estado últimamente? – pregunto el padre mientras le daba otro toque a su puro.
    - No te entiendo, ¿ahora te preocupas como es que estoy?- Sesshoumaru lo miro directamente a sus ojos y de nuevo dirigió su vista hacia el cielo.
    - Bueno entonces, vayamos al punto hijo, ¿Hay alguna mujer con la que tengas intenciones de casarte? – exhalo el humo del puro a su izquierda y posiciono su vista a la de Sesshoumaru para ver su respuesta.
    - No, no la hay – respondió secamente y en su mente surgió la única posibilidad que era más factible, claramente era un matrimonio arreglado, después de todo en su círculo social, las cosas eran siempre así, todo para conservar el prestigio de la familia y que mejor que con una joven bien posicionada en sociedad.

    - Se que esto no es sorpresa para ti, sabes cómo son las cosas y la familia Fukojami y yo como tu padre estaríamos muy felices de unir lazos, pero no quiero obligarte a alejarte de alguien que tu ames y con quien desees pasar el resto de tu vida – su voz sonaba queda al finalizar con esta frase y decirlo no había sido fácil, para él. Sabía que Sesshoumaru lo detestaba por haber rehecho su vida con Izayoi su actual esposa, pero tal vez la gota que derramo el vaso, fue cuando lo obligo a que reconociera a Inuyasha como su hermano de sangre.

    Se quedaron en silencio por un rato, cada uno hundido sacando sus propias conclusiones, Sesshoumaru no estaba para nada sorprendido, pero en realidad ¿le importaba con quien pasar el resto de su vida?, sabía que era una persona de gustos peculiares, pero jamás se había interesado en alguna mujer, no quería decir que no le gustaran, pero jamás había intentado buscar tener alguna relación con alguna. La interacción con otros lo desesperaba.

    - Esta bien y ¿Cuándo la conoceré? – pregunto; su padre se quedo un poco impresionado de que lo hubiera tomado tan a la ligera, pero abría algún truco sucio para que aceptara tan pronto, muy en el fondo esperaba que se arrepintiera si no estaba seguro de hacerlo.

    A la mañana siguiente Sesshoumaru se preparaba para conocer a su futura esposa, la verdad era que no le importaba demasiado el aspecto de la chica y mucho menos pensaba en como seria ni tenía algún tipo de chica en especifico, la noche en que su padre le propuso casarse con una completa desconocida le pareció una idea descabellada, tal vez no para lo sociedad en la que ese tipo de cosas eran demasiado comunes, pero para alguien como él era realmente estúpido, pero después de meditarlo, era una buena idea, no tendría que esforzarse por escoger a alguna mujer que no buscara más que su apariencia y todo el dinero con que disponía su familia, porque de todos modos pensaba casarse, había echo un promesa con su madre y la cumpliría además su padre le había facilitado las cosas.

    - Hijo te presento a los Fukojami – saludaron con una reverencia, y pasaron al comedor la cena estaba servida.

    Ambos familias se sentaron y permitieron que Sesshoumaru y la hija se sentaran juntos para que se conocieran un poco más, durante el transcurso de la comida ambas familias hablaban cordialmente sobre temas poco atrayentes, así que en pocas palabras fueron momentos aburridos, al finalizar mandaron a los futuros esposos al jardín.

    - y bueno ya que se tu nombre Sesshoumaru – sama, podría decirme ¿qué tipo de actividades le gusta hacer? – no pensó nada y le cambio la jugada.

    - Tiene toda la vida para conocerlos señorita Kagura – ella sonrió ampliamente y asintió dando por terminado la charla, al parecer era un hombre de pocas palabras y eso le gustaba, además de ser guapo y de muy buenos modales, definitivamente era su hombre ideal.

    El día de la boda entre Sesshoumaru y Kagura se hizo, un 23 de abril, en plena primavera, con las flores aun tiernas y desprendiendo un aroma fresco. Para entonces Kagura estaba completamente enamorada de él, pero el solo lo vio como un gusto que deseaba su padre y una promesa que cumplir a su madre, además de que le ahorraba el tener que buscar una mujer desinteresada en dinero y fácil de manejar, Kagura era tal y como él esperaba totalmente sumisa a él.

    Al finalizar la ceremonia con solo invitados de los más allegados a la familia de ambos novios, dio inicio a una bonita fiesta en el jardín de la novia que fue todo un éxito, pero la verdadera prueba de como sobrellevar su matrimonio comenzaba esa misma noche, en su luna de miel.

    - Kagura basta estoy cansado – repitió por enésima vez quitando sus brazos y desabrochándose la corbata.

    - De acuerdo, lo siento – y de nuevo con sus siempre repetidos desplantes, regreso a la cama y se abrocho la bata; llevaba ya más de 3 meses y ni siquiera se veía que él quisiera intimar con su propia esposa, lo que la desanimaba, porque deseaba con todas su fuerzas tener un hijo y tal vez así la cosas cambiaran, pero parecía ir en retroceso, cada vez que ella intentaba acercarse la rechazaba sin consideración, pero era un mujer con una paciencia inquebrantable y estaba dispuesta a luchar por el hasta que la aceptara, poco a poco se ganaría su amor.

    - ¿Cómo esta doctor Masaya?- pregunto en un tono inquieto.
    - Nada de qué preocuparse Señora Taisho, su esposo solo está cansado, supongo que ha estado en mucho estrés y estas son las consecuencias , solo necesita descanso y por la mañana estará como nuevo – la chica se calmo un poco y mando a una de las sirvientas que acompañara al doctor hasta la puerta mientras ella se quedaría cuidándolo.

    Por primera vez podía sentirlo tan cerca, tocar sus manos, verlo minuciosamente hasta saciarse, lo amaba aunque no el no sintiera lo mismo, acaricio suavemente su rostro y se acerco para besarlo, tenía tantas ganas de hacerlo.

    - ¿Qué haces? – despertó aun un poco aturdido y Kagura lo callo de nuevo con uno de sus besos.

    - No me desprecies mas, solo hazme tuya – Sesshoumaru trataba de controlarse pero sus instintos de hombre se lo impedían, pedía a gritos hacer suya a su esposa, debía admitirlo la deseaba desde la primera vez que la vio y había sido difícil reprimirse para no tocarla pero ahora sus manos no paraban de acariciar la tersa piel pálida, los oscuros cabellos que le llegaban a la mejilla, sus ojos que brillaban con la tenue oscuridad de la habitación, su perfecta figura que tanto había deseado poseer, esa noche Kagura había ganado una gran batalla.

    Pero, ¿es que la razón no entiende al corazón?, si, así era él un tipo que sentía con la cabeza, pero eso no evitaba que la procurara sin que ella se diera cuenta, la observaba desde lejos con recelo sin despertar la curiosidad de nadie, solo disfrutando de esa extraña emoción por tenerla tan cerca de él, solo para él.

    - ¿Cómo esta? – sentía como su interior frio se desquebrajaba pedazo por pedazo, aunque lo evadiera le importaba y lo debía admitir, el doctor no dijo nada se quedo en silencio, aumentando en Sesshoumaru aun más el enojo.

    - Lo siento mucho, su corazón no lo resistió – ¿alguna vez había experimentado ese tipo de sentimiento como si tuvieras un hoyo tan profundo y tuvieras que gritar desesperadamente?, era nuevo para el así que se contuvo tan bien y de nuevo su razón le exigió que recordara quien era, cual había sido el propósito, así que una vez más se encerró en el mismo.
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    - Kagura, te prometo que solo tu serás la única que pueda permanecer aquí – se toco el corazón y le dio otro trago al whisky, esa noche estaba dedicada a ella.
     
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