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Long-fic Fanfic - El que no sufre no aprende

Tema en 'Pokemon' iniciado por Siletek, 24 Julio 2017.

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  1.  
    Siletek

    Siletek Iniciado

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    6 Julio 2017
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    Escritora
    Título:
    Fanfic - El que no sufre no aprende
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    2398
    Bueno, después de pensarlo durante meses, decidí escribir este fic. No hay muchos fics de Jessie x James en español, así que, ¿por qué no animarme yo a escribir uno? Se aceptan comentarios, sugerencias y lo que sea. Gracias por elegir esta historia, de corazón lo digo.

    Una cosa más: No es solo romance. Hay acción y aventura también. No es ningún fic donde se vomiten arco iris.

    Bueno, ahora que dije lo necesario, pueden empezar.
    Tan fácil es decirlo
    Que no va a ser tan fácil que se dé.

    Hola.
    Miranda.

    Capítulo uno

    La propuesta.


    Jessie, James y Meowth caminaban por el bosque, dejando a sus espaldas la vieja casa de piedra donde Cassandra hacía sus medicinas naturistas para los pokemón junto con su abuela, una anciana espeluznante con aspecto de bruja sacada de algún antiguo cuento infantil. Nada que ver con su joven, enérgica y adorable nieta. Gracias a los vendajes proporcionados por ella, estaban un poco mejor y en condiciones de viajar para hacer su trabajo: robar y estafar a cualquiera que se les cruzara.

    Estaba anocheciendo y el bosque se volvía más aterrador, dibujando sombras monstruosas a su alrededor bajo los últimos rayos de sol, pero al equipo Rocket eso no lo asustaba en lo más mínimo. Ya estaban acostumbrados a deambular y hasta dormir en lugares peores y estaban demasiado deprimidos y enojados como para preocuparse por unas tontas sombras engañosas.

    Apenas encontraron el globo, decidieron acampar alrededor de él. En realidad, con “acampar” se refería a solo juntar unos troncos raquíticos, encender una hoguera con los pocos fósforos que le quedaban y acurrucarse alrededor de ella. Las bolsas de dormir las habían perdido en la última explosión de su globo y podría pasar un largo tiempo antes de poder conseguir otras o conseguir los materiales para fabricarlas ellos mismos.

    James comenzó a revisar el globo y encontró lo que buscaba: tres tazas de ramen sin abrir, un termo con agua (ya fría), una olla y una pequeña parrilla. James vertió el agua en la olla, mientras Jessie ponía la parrilla sobre el fuego. Al final, él puso la olla sobre la parrilla, la tapó y se quedó sentado bajo un árbol junto a sus compañeros, esperando a que hirviera. Meowth ni siquiera se molestó en moverse para ayudarlos. Cada tanto se pasaba una pata sobre su cabeza vendada y suspiraba profundamente.

    No se habían dirigido la palabra desde que se habían ido de la cabaña de Cassandra y eso había sido hacia varias horas. Meowth fue el primero en hablar, quebrando así el pesado silencio que los envolvía.

    —Hubiese sido tan feliz…—murmuró, más para sí mismo que para sus compañeros. Aún pensaba en Cassandra y en sus sueños delirantes de vivir con ella

    Jessie, sentada a su lado, lo miró de reojo y se cruzó de brazos, como una niña berrinchuda.

    —¿Podrías parar con eso? Debí saber que tu estúpido plan jamás funcionaría —le dijo, fastidiada.

    —Eso lo dices porque eres una amargada que no cree en el amor —replicó Meowth

    Jessie levantó la vista hacia el cielo, ofendida ante las palabras del felino. Estando lejos de la ciudad, se podían apreciar las hermosas y brillantes estrellas que titilaban sobre ellos, como si fueran un guiño cómplice del Universo. Guiños que probablemente no estaban dirigidos a ellos, sino a los bobos que los tenía obsesionados.

    —¡Claro que creo en el amor! —exclamó —. Solo que pienso que estás loco de remate si crees que un humano se enamoraría de un pokemón.

    —Yo no diría eso, Jessie —comentó James, en voz baja.

    Jessie se giró hacia él con lentitud.

    —¿Qué quieres decir con eso?

    James solo la miró a los ojos, pero no respondió. Jessie frunció el ceño, confundida, pero luego abrió los ojos como platos, comprendiendo lo que había querido decir. Intentó mantenerse serena.

    —Ah, si. Pero eso no funciona de esa manera, James —le dijo la pelirroja, con una ligera turbación en la voz.

    James iba a seguir hablando, pero Meowth aún seguía con ellos y prefirió callarse y corroborar si el agua estaba hirviendo. Lo que daría por tener electricidad y una pava eléctrica. O lo que sea, ya carecían de tantas cosas que hacía años que había dejado de ser exigente.

    —Ya está —James destapó las tres tazas de ramen (Pidgey asado para Jessie, Goldeen para James y carne de Tauros para Meowth) y sacó la olla del fuego con ayuda de un par de repasadores que Jessie le alcanzó, pero le era muy difícil manipularlo para volcarlo en los contenedores de polietileno, así que la pasó hacia el termo y de allí al ramen. Los tapó y se los alcanzó a sus compañeros.

    —James, ¿cuándo había que darle a Meowth el remedio? —preguntó Jessie de forma distraída, mientras sacaba del bolsillo de su falda unas pastillas pequeñas, redondas y blancas desde dentro de una pequeña bolsa de tela de color marrón. Incluso tenía unas pequeñas flores bordadas, de color violeta.

    —Sé que hay que darle una, pero no sé si era antes o después de cada comida —James se pasó una mano por la cabeza, intentado recordar —. Creo que dijo después.

    —Si, también creo eso —se dirigió hacia Meowth —¿Meowth, te acuerdas de lo que Cassandra dijo?

    —Yo no estaba escuchando —respondió el felino.

    Jessie sacudió la cabeza, ya cansada.

    —Bueno, después entonces… ¿James, pasaron los tres minutos?

    El joven se encogió de hombros.

    —No sé.

    —¿No lo sabes?

    —¿Cómo quieres que lo sepa, si no tenemos reloj?

    Jessie se tapó los ojos con una mano. No tenía fuerzas ni para gritarle y mucho menos para reventarle la nariz de un puñetazo.

    —Contemos hasta sesenta tres veces y luego destapemos el ramen —decidió. Miró a Meowth —. Después de que lo destapes, espera un poco más antes de comer, ¿quieres?

    —Si, si, dejen a Meowth los fideos sosos y blandos —gruñó Meowth, molesto.

    —Tienes la lengua muy delicada —le explicó James, con el tono de una madre que regañaba con ternura a su hijo.

    —Prefiero quemarme antes de que se me arruine la comida. Suficiente que tengo con este ramen barato…

    —Luego no quiero escuchar tus lloriqueos.

    —¡Yo no lloriqueo!

    Jessie golpeó el suelo con la mano, impaciente. Si no podía golpearlos, se descargaría contra el piso.

    —¿Pueden callarse? No puedo concentrarme en la cuenta.

    —Me da igual —respondió James—. Seguro que ya pasaron más de tres minutos.

    Los tres destaparon el ramen y comenzaron a comer sin ninguna ceremonia, con ayuda de unos palillos que estaban pidiendo a gritos una jubilación. Los fideos ya estaban un poco insulsos, pero ya les daba igual con tal de llevarse algo al estómago y los llenara por un rato. Aparte de lo que estaban comiendo, tenían un paquete de galletas de jengibre y algunas latas de comida pokemón de marca genérica. Una vez que eso se terminara, tendrían que buscar bayas en los bosques, rapiñar algo en la ciudad o recurrir a métodos más extremos…

    Jessie fue la primera en terminarse su taza. La apretó en su mano con fuerza, resquebrajándola y aplastándola entre sus dedos y se la tendió a James.

    —Para Weezing —le dijo. James tomó la taza aplastada y la dejó a un costado. Meowth imitó a Jessie y le dio la suya. Por último, James aplastó la suya, buscó una bolsa y puso los restos dentro.

    Se sentaron en el duro y frío suelo, apoyando la espalda contra un grueso árbol, pegados unos a los otros para mantener el calor cerca de la fogata. Las ramas y el mismo firmamento oscuro era todo lo que le servía como techo. Era algo triste pensar en que eso era más normal que dormir en un futón o una cama. Jessie había vivido así tanto tiempo que le parecía raro estar entre cuatro paredes.

    —Oye, Meowth —murmuró James.

    —¿Qué?

    —Lo siento por lo de esta mañana —le dijo, con sinceridad—. Pudiste haber muerto por la fiebre y nosotros no hicimos nada. Perdóname. Prometo no volver a abandonarte

    Meowth se lo quedó mirando, al principio con cara de enojo, pero luego sus ojos azules se llenaron de lágrimas. Jessie se inclinó un poco para verlo mejor. Ella también se sentía mal, pero no había tenido el valor para decírselo. James tenía razón: podría haber muerto.

    —Yo también lo siento —agregó ella, visiblemente más incómoda que su compañero—. Yo fui la que empezó diciendo que no podíamos esperar a que te recuperaras.

    Meowth aspiró aire de manera entrecortada. Antes de que pudiera echarse a llorar, James lo abrazó y lo puso encima de su pecho. Sabía que era muy sensible a ciertas cosas, más que ellos.

    —Creo que es hora de dormir —le susurró James, mientras le acariciaba la cabeza con suavidad, como si le hablara a un niño.

    Jessie le extendió a Meowth la pastilla blanca. El pokemón se la tomó en seco, se acurrucó en el pecho de James y cayó en un sueño profundo de manera casi inmediata. El hombre siguió acariciándole la cabeza con ternura.

    —Pobre iluso… —murmuró.

    Jessie asintió con la cabeza.

    —Enamorarse de una humana, que ocurrencia…

    —Ya de por sí enamorarse es una estupidez.

    Jessie se lo quedó mirando, extrañada. Ella jamás había imaginado a James como una persona amargada en asuntos del corazón ni mucho menos. Aunque, ahora que lo pensaba, él nunca había demostrado interés en alguna chica.

    —¿En serio crees eso?

    —Sí. Siento que, para amar a alguien, tienes que perder la libertad, la personalidad y la dignidad. Prefiero quedarme solo y tranquilo sin que nadie me moleste.

    —¿Tan mal te trataron las chicas?

    James evitó mirarla.

    —Ni que hubiese tenido tantas. Ni siquiera… —dejó morir la frase. Jessie inclinó la cabeza hacia un lado.

    —¿Ni siquiera qué?

    A pesar de la poca luz que daba la fogata, Jessie pudo ver como las mejillas de James se teñían de un fuerte color rosa.

    —Olvídalo —dijo, queriendo dar el asunto por zanjado. Jessie no quería eso y siguió insistiendo.

    —Oh, vamos, dilo.

    —No.

    —No voy a parar de molestar hasta que me lo digas.

    —Es una idiotez, Jessie, no vale la pena, de verdad.

    Jessie infló las mejillas, como si fuera un Jigglypuff enojado, en señal de protesta. James le dedicó una sonrisa amarga.

    —Es de verdad una idiotez —repitió. Al ver que no lo dejaría en paz, respiró hondo—. De acuerdo, lo diré: ni siquiera di mi primer beso, ¿estás feliz?

    Jessie no pudo menos que parpadear rápidamente durante unos momentos. James tenía veinticinco años (la misma edad que ella), no era nada feo y bastante simpático, tanto con personas como con pokemón, fuera de las actividades delictivas. ¿Cómo pudo no besar a una chica? A cualquiera le habría gustado tener a alguien como James

    Aunque, si se lo ponía a analizar con detenimiento, él jamás se había mostrado interesado por una chica (la fantasma del Pico de la Doncella no contaba). Siempre mantenía una especie de distancia con las mujeres. Era algo minúsculo y casi tan invisible como una barrera hecha por un Mr Mime, pero estaba presente. Con Jessie no se mostraba así y se sentía agradecida por ello, pero no podía avanzar más. Hasta ahí podía llegar.

    Si, estaba enamorada de James desde hacía tiempo atrás, no podía especificar con exactitud desde cuándo. Antes de conocer a los bobos, de eso estaba segura. El caso era que James no le daba margen para avanzar. Era como si tuviera una especie de trauma hacia las mujeres o algo así. Tal vez pudiera sacarle algo…

    —¿Lo dices en serio? —le dijo Jessie, apenas pudiendo contener la risa.

    —Genial, ríete ahora de mi. Dile a Meowth mañana, así también se burla.

    —No, no es eso, es que… no puedo creer que seas virgen a tu edad.

    James enrojeció aún más. Hasta las orejas parecían estar sonrojadas.

    —Bueno… nunca tuve oportunidades.

    —¿Cómo que no? Varias chicas intentaron salir contigo, al menos en el tiempo que llevamos viajando juntos. ¡Y las alejaste!

    —No tengo tiempo, menos ahora, para tener novia.

    —Bueno, no tiene que ser una novia, alguna relación de una sola noche…

    —No me quiero imaginar lo que me harían ustedes dos si me gasto el poco dinero que tenemos para invitar una cerveza a una chica o contratar a una prostituta.

    Jessie hizo una mueca.

    —Meowth usaría sus mejores golpes furia en tu cara mientras yo te reviento el estómago a patadas.

    James rió quedamente.

    —Por eso, no tengo ninguna posibilidad con las mujeres, no por ahora.

    Ambos quedaron en silencio durante un largo rato. Por la mente de Jessie se dibujaba una idea que tomaba forma a pasos agigantados… Tal vez hubiera una forma de estar con él, al fin y al cabo. No era precisamente lo que quería, pero podría ayudar

    —¿Y si somos amigos con derechos? —soltó de golpe, como quien no quiere la cosa.

    James giró la cabeza muy despacio hacia ella, como si no hubiese procesado del todo lo que Jessie le había dicho.

    —¿Qué?

    No, no se iba a echar atrás, claro que no. Ya había hecho la pregunta.

    —Amigos con derecho —repitió—. ¿No sabes lo que es?

    —No —confesó James.

    —Quiere decir que nosotros dos podemos tener sexo y seguir siendo amigos.

    James arqueó una ceja.

    —¿Eso se puede?

    —Claro que se puede. Sin compromisos, sin ataduras, sin escenas de celos, sin cambios, sin nada.

    James parpadeó, como si tuviera tierra en los ojos.

    —¿Por qué quieres hacerlo conmigo?

    Jessie se frotó los ojos con una mano.

    —James, desde que estoy en el equipo Rocket, he tenido muy poca…acción. Tengo mis necesidades como mujer y casi nunca puedo encontrar a alguien con quien tener sexo. Y ahora me puse a pensar: ¿Por qué no contigo? No sos feo, te conozco desde hace años y, de paso, te hago un favor al hacer que dejes de ser virgen.

    James se quedó en silencio durante un rato. Sostenía la cabeza de Meowth con una mano, mientras que con la otra tamborileaba los dedos sobre la tierra. Finalmente, despegó los labios.

    —Lo pensaré —dijo.

    —Está bien, toma tu tiempo.

    —Buenas noches, Jessie.

    —Buenas noches, James.

    Jessie apoyó la cabeza en el tronco. Tal vez las cosas fueran muy distintas a partir de ahora.

    Y vaya que lo serían.
     
    Última edición: 24 Julio 2017
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  2.  
    Dr Kaos

    Dr Kaos War.... War never change... Radio FFL

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    oooohhhh!!! un fic ambientado en la época de OS (al menos el primer capitulo...) *-* más aun centrado en los carismáticos y adorables villanos....

    *al doctor le sale todo lo nostalfag*

    de partida me pareció interesante que ambientaras el capitulo posteriormente al evento de "parras"... como no lo recordaba al detalle... decidí re darle una remirada.... maldita sea episodio buenísimo... XD no se qué entrenamiento era peor... si el del bobo o el del trió... (*-* insisto que siento que ahora aprecio mas estos capítulos que antes...) ok ya me salí de tema...


    Sobre el capitulo me gusto en general como lo planteaste... partiendo con una ya clásica escena del trió teniéndoselas que apañar con lo que tienen... algo "peleados" por el estado del gato con penas de amorsh... pero que de igual forma terminan reconciliándose fácilmente (y lagrimas de cocodrilo) como la gran hermandad que son... fue simple pero creo fue agradable ver como recreaste bien la escancia general TR en una corta escena....

    destaco la forma en que hilaste los sucesos... como nos presentaste el tema a tratar ante la resolución del drama amoroso de Meowth visto en el capítulo de la serie ...

    a modo personal... me hubiese gustado ver un poco del resentimiento que tiene el chimuelo por los Persian dado como terminaron las cosas XD...


    el que te basaras en un cap de OS por otro lado tuvo todo el pluss para tratar el shipp entre james y jessie... más aun siendo el único shipp con posibilidades de llegar algún buen puerto por esa época... (T_T y que jamas sucedería... o bueno para eso esta dengeki *-*)

    más aun como tocaste el tema de la "virginidad" de james... me sorprendió, pero teniendo en cuenta la mala experiencia que tuvo con jessiebell , es algo que se me hace totalmente creíble que el pobre tipo le sea difícil sociabilizar con las mujeres... (creo que hay un dialogo en la película 2 en que james afirma que ni él ni jessie tienden hablar de temas románticos....)

    por otro lado que sea Jessie la que tenga los sentimientos más definidos me parece perfecto (mas por esa faceta soñadora de ella) y, teniendo en cuenta las mil desilusiones que ha tenido en la vida... pues... T_T si lo veo posible que ella busque algo de amorsh... aunque sea solo por un simple trato...

    lo principal es que si se siente verdadero, mas aun porque los personajes se muestran tal cuales son... por lo que los sucesos para nada se sienten forzados...

    ya quiero ver el siguiente capitulo... para saber un poco más la dirección que tendrá la historia (además del conflicto obvio que será esta relación de amigos con privilegios)


    p.d: Plushy Berry mira!!! un fic rocketshipping!
     
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  3.  
    Plushy Berry

    Plushy Berry Equipo administrativo Radio FFL Viva la felicidad La Ebria

    Acuario
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    ¿Saben qué es lo que más me gusta de poder comentar en un foro y no en una plataforma tan limitada como Fanfiction? Qué aquí si le puedo dar rienda suelta a la fangirlería... y es momento de sacar la artilleria pesada de Tumblr!
    ¿Alguien dijo Equipo Rocket?
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    Tengo dos problemas mayúsculos con este fic. El primero, es que es el único longfic que hay de ellos (en realidad existe otro, irónicamente está en DZ aunque no recuerdo el nombre del autor, pero terminó de forma abrupta con final abierto porque el autor ya no lo podía continuar) en español. El segundo, es que no lo escribí yo, y eso me deja muy mal parada como exponente del TRío en mi idioma.

    Por otro lado, esto me deja la vara bien en alto para cuando le de luz verde a mi proyecto que involucra a estos tres de protagonistas porque, sí eventualmente lo haré cuando termine mis proyectos actuales.

    Y ASÍ DOMINARÉ EL MUNDO MUAJAJAJA!!!
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    Independientemente de que ya comenté esto en FF, agradezco tener pésima memoria como para recordar por dónde iba mi línea de opinión. Además, ¿por qué no hacerlo de nuevo si tengo el poder de citar y la multimedia a mi favor? [​IMG]

    Vamos a ver qué observaciones fui haciendo que ni de eso me acuerdo, caray.

    Como observación, si bien "equipo" es una palabra de uso común, en este caso es parte del nombre de la organización; por tanto, Equipo Rocket se debe escribir siempre con mayúsculas.

    Este tipo de descripciones es lo que más me va agradando de la historia. No siempre se trata de meter personajes por fanservice y vénganos los santos likes (bueno, con ellos nunca se gana popularidad en este cochino fandom... ayy...) se trata de darles una nueva dimensión, de ver más allá de lo evidente y dejar en claro todas esas cosas que la serie sólo maneja de forma implícita. Porque el TR tiene un transfondo que lejos de dar risa, lastima. El de dos humanos y un pokémon que la han pasado muy mal y que su futuro lejos de verse claro, sólo se nubla más y más. Y, aun así, ellos no pierden la esperanza de que las cosas cambien.

    SHIROI ASHITA DA!!

    ¡Anda! No me venía el ímpetu roketto así desde que empezó la temporada de Alola. Ah, mis bebés!!
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    Creo que mejor hubiese citado una escena de más adelante pero es que... OMG los tres están super IC y me encanta cuando James es todo tan tiernito y amable y.... sasagfsafsasgfasgasa amo a mi husbando <3333333
    ¿No lo tienen envuelto en papel celofán para llevar?
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    Una vez más, el como quedan remarcadas sus carencias es genial, es lo que te hace recordar que de todo el casting son los personajes más humanos y por los que más fácilmente se puede sentir simpatía... y, a veces, hasta sentirse identificado con ellos.
    Yo no me limito a dar abrazos 7w7
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    My b8 <3333333333333 xoxo
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    Esto fue como....... un viaje a mis inicios en internet cuando comencé con la comunidad rocket, de quien quedo como único sobreviviente activo en el fandom. Me acuerdo cuando nos la pasábamos discutiendo y haciendo análisis por horas y precisamente los temas de la sexualidad era donde más divergencia había. Con James teníamos casi la certeza de que el pobre era más virgen que el aceite de oliva. Con Jessie era donde más intenso se ponía el debate. Pero, sinceramente no recuerdo si alguna vez se vió esa optica de que James poseyera un trauma a causa de lo que le pasó con Jessiebell, más aún cuando en aquel entonces todavía no se revelaba lo que pasó en DP donde se cuenta que a James le gustó a primera vista. Entonces leo esto y es como: ¡Mis headcanons, estúpida! AAAAHHHH PLS SEND HELP!!!!
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    Me robo el headcanon AND I DON'T CARE [​IMG]

    ODIO tener un mínimo de dignidad como autora como para no haberme escrito uno de esos self insert en donde le de rienda suelta a la imaginación ¬¬

    Igual es sólo porque a James me lo imagino medio reservado en esas situaciones e igual no habría nada digno de contar... salvo que se le salga lo trap... ah pero no fuera Harley con sus joterías y eh... mejor ahí le dejo...

    No sé si estés tomando el viejo canon del tec pokémon y la banda de ciclistas o directamente estés usando el del días de entrenamiento... o si quiera si esto importe en la historia, pero sería lindo que más adelante se toque ese aspecto de cómo la relación fue mutando de compañerismo a algo más.

    Y bueno, es hora de recuperar la seriedad e irme a otros trabajos a comentar....
    ....
    ....
    Nah, qué seriedad, ya quedé fangirl por el resto del día *explota*
    MY BODY IS READY
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    J.Nathan Spears

    J.Nathan Spears Temed, sobrevalorados y "populares"

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    Justo iba a etiquetar a la jefa Pl0ch0 pero se me adelantaron... y sí, tuvo la reacción que yo me esperaba, precisamente xD

    Es bonito ver que aún quedan fanfics RocketShipping... si bien me molesta un poquito que se retroceda tanto hasta la temporada 1 (A diferencia de mi compatriota Dr. Kaos... soy casi inmune a la nostalgia. Red y sus fans más "ultras" me valen tres hectáreas de PokéVerga, por dar un ejemplo), creo que es un elemento casi necesario si es tu primer escrito dedicado al Team Rocket xP. A menos claro que seas una enciclopedia viviente de las ocurrencias de los Rocket, como una tal Lillie xD.

    Pero por lo general, no puedo decir nada que no te hayan dicho los de arriba, salvo que está bien hecho y que espero JAMÁS lo abandones... ¡Complétalo, nena! :D

    Nos vemos en otra, y si quieres, puedes pasarte por algun fanfic de mi firmita xP

    Adiosito :3
     
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  5.  
    Siletek

    Siletek Iniciado

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    Soy inocente de tu lado más culpable
    Pero el culpable de tu lado más caliente

    La parte de adelante
    Los Fabulosos Cadillacs
    Capitulo dos

    La decisión

    James fue el primero en despertarse a causa los primeros rayos del sol, que caían de forma oblicua a través de las hojas de los árboles, y fue a despertar a sus compañeros. Medio dormidos, se lavaron la cara en un arroyo cercano y se repartieron las galletas de jengibre a modo de desayuno. Aún les quedaban las latas de comida pokemón, pero no querían llegar a esos extremos.

    —Hay que buscar a esos bobos —gruñó Jessie, mientras acomodaba las cosas en el globo de manera brusca.

    —Yo estoy más preocupado por la comida —Meowth sostenía una lata de comida pokemón en cada pata y las sopesaba con lentitud.

    Jessie se giró hacia él, un poco enojada. Siempre estaba enojada o deprimida cuando la comida escaseaba y, desgraciadamente, eso estaba pasando con mucha frecuencia

    —¿Cómo podemos ir a buscar comida y a los bobos a la vez? —espetó ella —. A menos que le robemos las mochilas con la comida, además de a Pikachu—su tono cambió a uno más pensativo—. Aunque no sería mala idea. El bobo adolescente siempre tiene comida.

    James, quien estaba viendo un mapa de la zona, negó con la cabeza.

    —No creo que sea necesario. Vayamos al pueblo más cercano y vemos que conseguimos ahí. Los bobos tienen que parar a comprar provisiones y curar a sus pokemons en algún momento de su viaje, ¿verdad?.

    —Ellos van caminando y nosotros en el globo, así que llegaremos mucho antes —razonó Meowth, dejando las latas en el suelo.

    —Les llevaremos medio día de ventaja, o tal vez más, dependiendo del viento y el clima —murmuró Jessie, ya dibujando una sonrisa de triunfo en su rostro—. Pues bien, ¡a toda marcha!

    Tenían suficiente combustible para viajar varias horas seguidas y el pueblo no estaba tan lejos para quien tuviera un medio de transporte así que, con los ánimos renovados, inflaron el globo con ayuda de un ventilador y un pequeño generador eléctrico (recargado gracias a los constantes Impactruenos de Pikachu), lo calentaron con el quemador y ascendieron hacia el despejado cielo matutino sin problemas.

    A pesar de la escasez de alimentos, el buen humor de Jessie contagió a los varones del equipo. Se turnaban para manejar el globo y mirar el suelo a través de los prismáticos en busca de algo interesante, pero solo veían a los árboles agitando sus hojas y algún que otro pokemón que carecía completamente de interés para ellos. James pensó por un momento que podría arriesgarse a atrapar un Pidgey o un Weedle, pero se sacudió la idea de encima con la misma rapidez con la que surgió. ¿Qué les daría de comer? A duras penas les alcanzaba para ellos y a los pokemón que tenían como para tener otra boca que alimentar. Con dos pokemón (tres contando a Meowth) y dos personas en el equipo era más que suficiente. Tal vez algún día podría aspirar a atrapar a algún pokemón más, pero no sería hoy ni mañana. Tal vez nunca.

    Después de tres horas de viaje, vislumbraron entre los arboles las tejas de algunas casas, señal de que estaban acercándose a un pueblo. Una ciudad les habría venido mejor, pero era mejor que pasar otra noche en el bosque pasando frío.

    —Bueno, ese lugar debe tener al menos un almacén —razonó Meowth, usando sus prismáticos—. Podemos saquearlo esta noche y usar lo que robemos para armar un puesto de comida. Así podremos construir algunas máquinas.

    —Es lo mejor que podemos hacer, sería un error adelantarnos demasiado a los bobos y perderles el rastro —le dio la razón Jessie, bajando los prismáticos.

    —Pero primero hay que echarle un vistazo al lugar, para saber si vale la pena —razonó James.

    Aterrizaron el globo a un kilometro del pueblo, lo escondieron con ayuda de ramas caídas y hojas y se abrieron camino por el bosque hasta llegar a la civilización.

    Pueblo Terracota no llegaba ni a los quinientos habitantes, al juzgar por un cartel viejo y de letras borrosas que encontraron. Ni siquiera tenían un centro Pokemón; el más cercano se encontraba a unos veinte kilómetros. Una poketienda, un hospital, una posada, un almacén, unas pocas decenas de casas hechas de madera y ladrillo y no mucho más. Al fin y al cabo, solo era un lugar de paso hacia Ciudad Neón, un lugar mucho más grande y llamativo, conocido por sus casinos y espectáculos. Para llegar allí desde Pueblo Terracota había que cruzar un pequeño lago y un desierto.

    —Esto es lo que mantiene vivo a este pueblo —decía James mientras caminaban por las calles y miraba a su alrededor —. Este es el poblado más cercano a Ciudad Neón y se tarda día y medio en llegar a pie desde aquí. Todos tienen que parar en el pueblo para comprar provisiones y descansar.

    El estómago de Meowth gruñó con fuerza.

    —Tenemos que conseguir comida y rápido —los apuró el felino —. Preferentemente algo que no sean esas galletas de jengibre con sabor a cartón viejo.

    —Claro que sabían a cartón, estaban vencidas —respondió James—. Si no morimos de hambre, vamos a morir intoxicados.

    Jessie paró en seco en medio de la acera. Los otros dos la imitaron

    —Miren hacia allí —señaló, al otro lado de la calle, entusiasmada. Los otros dos miraron hacia donde apuntaba.

    Era una posada de dos pisos de altura, vieja y destartalada, como si no le hubiesen dado mantenimiento desde la inauguración, cuando las calles todavía eran de tierra y piedra. Daba la impresión de que podría venirse abajo en el próximo temporal que castigara al pueblo. Al lado de la puerta, clavado en la pared, yacía un tosco cartel que rezaba: “Se necesitan empleados”

    —Bueno, no creo que tengamos que robar nada, al fin y al cabo —comentó James, intentando que no se notara el alivio en su voz.

    —Un par de días bastarán para poder conseguir provisiones para el viaje —sonrió Jessie, ya cruzando la calle para entrar a la posada. Los otros dos tuvieron que apresurarse para alcanzarla.

    El interior no estaba mucho mejor que el exterior. El lugar era oscuro, con más de la mitad de las lámparas de pared apagadas, como si los focos estuvieran quemados. Solo habían cinco mesas, pequeñas, viejas y desvencijadas, las cuales dos estaban ocupadas por un par de entrenadores jóvenes que estaban desayunando té y arroz cerca de una ventana cuya parte había sido reemplazada con un tablón de conglomerado. La recepción estaba en el lado opuesto donde se encontraban las mesas. Detrás de ella, había una puerta que probablemente daba a la cocina.

    Los tres se dirigieron al mostrador y Jessie tocó tres veces el timbre que estaba sobre la madera. Al ver que nadie aparecía, tocó otras tres veces, con impaciencia.

    De la puerta apareció una mujer de unos cuarenta y cinco años o tal vez cincuenta, de baja estatura. Su cabello negro, atado en un elegante rodete, ya se estaba tornando blanco, como un tronco azabache salpicado de nieve. Vestía una yukata negra decorada con dibujos de flores de cerezo y un cinturón rojo. La mujer los miró con sus pequeños ojos verdes y les sonrió de manera cálida.

    —Buenos días, ¿en que los puedo ayudar? —preguntó la mujer, con voz suave.

    —Buenos días —dijo James de manera atropellada, mientras inclinaba la cabeza de tal modo que casi chocó la frente contra el mostrador. De toda la vida había sentido mucho respeto por las personas mayores—. Yo soy James y ella es Jessie. Vimos el cartel en la entrada que decía que necesitaban empleados.

    —Yo soy Momoko, la dueña de la posada. Y sí, estoy buscando empleados con muchas ganas de trabajar —respondió ella.

    —Pero solo podremos trabajar un par de días. Tenemos que seguir camino hasta Ciudad Neón. ¿Le sirve igual?

    —Toda ayuda es bien recibida, joven.

    —Y todo dinero es bien recibido, señora Momoko —agregó Meowth, desde el suelo.

    —¿Quién dijo eso? —pregunto la mujer, sorprendida, ya que no podía ver al felino desde su posición por culpa del mostrador

    Meowth se trepó con rapidez a la espalda de James para hacerse ver.

    —Yo lo dije —le respondió, con la cabecita asomando desde el hombro de su compañero

    La mujer juntó las manos y lo miró con tal asombro que parecía que había visto a un pokemón legendario, como Moltres o Articuno.

    —¡Pero qué maravilla! ¡Un Meowth que habla como humano!

    —La verdadera maravilla es que se calle —comentó Jessie por lo bajo, ganándose una fugaz mirada de odio de parte del felino.

    —Y no es lo único que puedo hacer. Sé cocinar, trapear y lo que usted quiera —soltó Meowth con un tono arrogante, pero aún así amistoso.

    —No digan más. Los tres están contratados. Pasen a la cocina, por favor. Es por aquí —les dijo, mientras se daba media vuelta y entraba por la puerta por la cual había aparecido.
    ...

    El Equipo Rocket y Momoko discutieron los detalles del trabajo en la pequeña cocina. Apenas disponía de cuatro hornallas, una pileta, una arrocera, una tostadora, un refrigerador, una alacena, unos canastos con verduras, un aparador viejo donde se guardaban los platos y los cubiertos, una larga y desgastada mesa de madera y dos sillas. Era obvio que Momoko no tenía empleados que la ayudaran a mantener en pie la posada y hacía bastante tiempo que había contratado al último.

    Meowth se encargaría de la cocina, James de la limpieza y Jessie de atender a las personas del comedor. Momoko se encargaría del mostrador y de supervisar a los otros. Podían comer en la cocina y dormir en una de las habitaciones y cobrarían mil yenes cada uno por cada día de trabajo. No era mucho, pero bastaba para comprar provisiones y tal vez hasta sobrara un poco, si eran cuidadosos.

    El cuarto que les asignaron era pequeño, pero les pareció un lujo. Contaba con una mesa, dos sillas, un armario donde se guardaban los futones, una cajonera y dos mesas de luz. Incluso tenía una chimenea, aunque no tenían intenciones de usarla, dado a que no era época de frío. Dentro del ropero, estaban las yukatas blancas a rayas azules que Jessie y James usarían como uniformes. No había ninguno para Meowth, pero el felino se las arregló para conseguir un gorro de cocinero

    El trabajo de por si era sencillo, pero a James le tocó el trabajo más duro. No solo tuvo que limpiar los pisos y los muebles, sino que tuvo que arreglar las goteras en los techos, cambiar las lamparitas rotas por otras funcionales, destapar algún que otro inodoro, cortar leña y otros trabajos extra que él no tenía planeado hacer. James planeaba protestar, hasta que llegó la hora del almuerzo y se encontró con que Meowth había preparado arroz con curry para los tres. Eso hizo que se le bajara el enojo y comiera bien por primera vez en semanas, al igual que sus compañeros.

    Pero en esos momentos era donde James podía pensar con más tranquilidad sobre la propuesta de Jessie sin que lo molestaran. Si, él sentía cosas hacia ella desde hacía años, pero tenía miedo, mucho miedo. Jessie podría burlarse de él y rechazarlo si llegara a confesarle sus sentimientos. O podría transformarse en un monstruo horrible, como Jessebelle, la chica que lo había empujado a escaparse de casa con tan solo ocho años por lo insoportable que era con el tema de los modales, la alta sociedad y Dios sabe que más. Estar con ella era un equivalente a casarse con su madre y seguir siendo manipulado como si fuera un títere de trapo.

    Esa única experiencia con una chica lo habían transformado en una persona asexual, con un nulo interés al romanticismo, hasta que conoció a Jessie. Físicamente se parecía a Jessebelle (exceptuando que Jessie tenía la voz más gruesa y sus ojos eran azules, no verdes), pero con una personalidad tan distinta que ni siquiera pensaba en ese detalle cuando la miraba.

    Si aceptaba la propuesta de Jessie, tal vez podría romper esa barrera hecha a base de traumas infantiles y poder conquistarla. Tal vez…

    Cuando terminaron la jornada, hacía horas que la noche había caído sobre ellos. Los tres se habían dado un buen baño y ya estaban con el pijama puesto, listos para ir a dormir.

    James abrió el armario y sacó el futón blanco. Se quedó de piedra, observándolo.

    —¿Qué pasa, James? —preguntó Jessie, con indiferencia, mientras se miraba al espejo.

    —Nada, solo que… solo hay un futón de dos plazas, Jessie.

    —Oh —Jessie lo miró como si no comprendiera el dilema de James—. ¿Y qué con eso?

    Meowth soltó una risita burlona.

    —Momoko debió pensar que ustedes dos son una parejita de novios, como Nidorino y Nidorina.

    —¿Eh? ¿De qué hablas, Meowth?

    —Si vas a quedarte ahí parado como un idiota, dame el futón —Jessie le arrancó el futón de las manos y lo arrastró hasta el centro de la habitación.

    —¿Y dónde está mi futón? —preguntó Meowth, asomando su cabeza en el ropero y buscando en su interior.

    —Creo que es este —Jessie señaló una canasta de mimbre con una almohada a modo de colchón y una sábana en el rincón de la habitación.

    Meowth se cruzó de brazos, muy ofendido

    —¿Pero quién se habrá creído que soy? —exclamó

    —¿Un pokemón? —aventuró Jessie, con una media sonrisa burlona.

    Meowth soltó un gruñido y miró por la ventana. El cielo estaba cálido, despejado y con una hermosa luna. Era cuarto menguante, pero de todos modos quería verla.

    —Sigues siendo hermosa, a pesar de que vas a desaparecer —murmuró Meowth, mientras abría la ventana.

    —¿Qué vas a hacer? —preguntó James. Pensaba que a Meowth solo le gustaba la luna cuando era llena.

    —Voy a observar la luna, por supuesto —respondió, como si le preguntaran si su amuleto era real.

    —Ah, no —dijo Jessie, con las manos en las caderas —. Vas a pasarte toda la noche cantando a la luna, vas a quemar el desayuno y nos van a despedir por tu culpa.

    —No voy a quemar el desayuno. Voy a subirme al techo y voy a cantarle a la luna como un Meowth decente, ya que quieren que me comporte como un pokemón. Que tengan buenas noches —agregó de manera brusca y salió por la ventana de un salto.

    Jessie hizo además de seguirlo, pero James la tomó de los hombros.

    —Déjalo. Yo mismo lo voy a ir a buscar más tarde, no te preocupes.

    —O volverá cuando los vecinos lo agarren a pedradas. —Suspiró—. Bueno, me da igual.

    Jessie se acostó en el futón, pero James no lo hizo. Se acercó a la ventana abierta y se sentó en el marco. Desde donde estaban se podía ver el lago, totalmente inmóvil, a excepción del salto de algún Goldeen. No podía ver la otra orilla, pero sabía que el desierto cruel los esperaba del otro lado, con todos los peligros para quien osara atravesarlo.

    —¿No tienes sueño, James? Ya ven a dormir —le dijo Jessie.

    —No mucho —respondió —. Solo quiero ver el paisaje un rato antes de acostarme, es todo.

    —Bueno, pero date prisa o te voy a arrastrar para que te duermas.

    James le dedicó una sonrisita y volvió a mirar el lago. Podía escuchar la voz de Meowth, cantando hacia la luna que tanto amaba. Inclinó la cabeza para escuchar mejor.


    Tantas veces fuimos corriendo

    Por el bosque bajo las lluvias de enero

    He vivido varias vidas en un día

    Vidas que duran una brisa

    No te rías de mí

    No me mires así



    A Meowth le gustaba mucho cantar, sobre todo en luna llena. Este no era el caso, pero Meowth era amante de la música y para él cualquier ocasión era buena. Normalmente lo que cantaba reflejaba su estado de ánimo. Pero no sabría decir como estaba. ¿Melancólico? Tal vez. Por lo menos su tono lento lo reflejaba así.

    Giró la cabeza y vio a Jessie tendida en el futón blanco, haciendo resaltar su largo cabello rojo. ¿La propuesta seguía en pie? Tenía mucho miedo. Casi prefería estar en una piscina con un montón de Pikachus enojados antes que hablarle de eso, pero al mismo tiempo quería saberlo.

    —James, en serio, no te desveles —le dijo Jessie.

    —En un momento…—tomó aire—- . Jessie…

    —¿Si?

    —Sobre lo que me dijiste anoche… ¿Era cierto, verdad? Ya sabes… lo de amigos con derecho

    Jessie se sonrojó ligeramente y se removió en su futón.

    —Sí, ¿por qué?

    —Quería saber si… si… si sigue en pie.

    Jessie sonrió, mucho más segura de si misma.

    —Si. ¿Acaso quieres…?

    —Sí.

    No tengo vergüenza de admitir que fangirlee como nunca los comentarios que he recibido y por eso publiqué el capítulo antes de lo previsto. ¡Muchas gracias por los comentarios!

    Kaos: Tenía que haber aclarado que era de la primera temporada y desde que capítulo lo estaba agarrando. Mala mía, lo siento.

    Intento hacerlo lo más IC que puedo, y se me complica mucho en ocasiones, así que siéntase libre de corregir mis carencias si llega a ver alguna, ¿si?

    Plushy; Gracias por fangirlear a gusto aquí, de verdad. Resaltas y analizas cosas de mi historia de una manera que me encanta, así puedo fortalecer puntos débiles.

    En lo de los cánones de la serie... no planteaba contarlos porque para mi no me interesa. Tal vez lo ponga, pero no lo sé...

    Nathan: Lo he tomado de la primera temporada por el simple hecho de que quiero dar la sensación de los personajes están creciendo, no por nostalgia ni mucho menos. Además, es la temporada con la que más me siento cómoda.

    Respecto a la canción…. En realidad no me siento cómoda usando canciones reales y ando un poquito paranoica por el Copyright, así que yo agarro una letra que me gusta y la modifico un poco. La de este capítulo está basada en una llamada Bedshaped, de Keane.

    Pregunta: ¿es molesto que ponga frases de canciones al principio o que haya lírica? Es solo curiosidad.

    ¡Hasta la próxima!
     
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  6.  
    J.Nathan Spears

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    ¡Oooooh! ¡Ese final! Al fin James deja de ser virgen :V jeje... o al menos eso creo n__nU. Sé que está prohibido poner cosas explícitas en el foro, pero igual hay que dejar volar la imaginación :P. Y eres bastante sutil... mucho más que yo xD

    Por lo demás, el episodio me parece muy respetuoso del canon animé, en cuanto a ubicaciones geográficas y ritmo de viaje. Se nota que has investigado bien los episodios, eh -w-U. A veces eso es medio complicado OwOU. Suele pasar

    Pero igual, me gusta ese lado romántico y medio "slice of life" que le das al TRío... aún si hay muy pocas menciones a los Pokémon que no sean Meowth. Aunque Jessie tiene razón en que a Meowth le debería tocar dormir en una canastita de mimbre. Y no por eso lo están "tratando mal" xD. Ay, Meowth, no te nos pongas finoli (delicado xD)

    En cuanto a escritura... pues tu redacción y ortografía están buenas :P. Sigue así...

    Nos vemos en otra :V
     
  7.  
    Siletek

    Siletek Iniciado

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    Fanfic - El que no sufre no aprende
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    Romance/Amor
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    Voy a apagar,
    los teléfonos, la luz.
    Va a comenzar,
    este festival de los cuerpos, de los besos hambrientos

    Llueve
    Ella es tan Cargosa.
    Capítulo tres

    El acto.

    Durante casi un minuto, ellos se quedaron en la misma posición, incómodos. No podían seguir así más tiempo, así que Jessie tomó la iniciativa, sentándose en el futón.

    —¿Qué esperas? —le dijo—. Ven aquí si es que tienes tantas ganas como dices. No me tengas miedo.

    James se acercó a ella a pasos lentos, dubitativos, y se puso de rodillas sobre el futón. A Jessie le dio ternura verlo así, como si fuera un niño.

    —No sé qué hacer—confesó el hombre, avergonzado—. ¿Y si lo hago mal? ¿Y si me odias después de esto?

    Jessie le puso una mano en el hombro, intentando tranquilizarlo. Podía sentir su agitada respiración.

    —Todo va a salir bien y no vamos a hacer nada que tú no quieras, ¿está bien? No hay nada que temer

    —¿No se supone que el hombre debe decir eso? —dijo, casi con tono de reproche, más para sí mismo que para ella.

    —En este caso no, ya que no tienes experiencia alguna. Tú quédate tranquilo y deja todo en mis manos.

    Jessie se puso de rodillas para estar a la misma altura que él. Extendió la mano hacia James y le desabotonó el pijama, con delicadeza. Lo deslizó por sus hombros, mientras admiraba el cuerpo de su compañero. Era bastante delgado, sin vello en el cuerpo y carecía de los abdominales que solían enloquecer a las chicas, pero a Jessie no le importó. Para ella estaba bien.

    Acostó a James en el futón, empujándolo lentamente de los hombros. Se subió encima de él y movió sus caderas contra la entrepierna de James, mientras lo besaba en los labios. El hombre soltó un gemido que a duras penas pudo reprimir y cerró con fuerza los puños. No pasó mucho tiempo antes de que ella comenzara a sentir algo duro entre sus piernas.

    Ella siguió besándolo, cada vez más y más abajo, pasando por su pecho y por su estómago hasta llegar al elástico de su pantalón. Ella levantó la cabeza para mirarlo. Tenía los ojos cerrados, la boca entreabierta y con el rostro cubierto de sudor.

    —¿Quieres seguir? —le preguntó, rogando que la respuesta fuera un sí. Temía que su compañero se echara atrás

    James asintió con rapidez, casi sin poder hablar. Y para Jessie fue suficiente para poder continuar.

    Sintió no sólo como una parte de su cuerpo quedaba al descubierto, también lo hacía su “alma”. Pero, por contrario a lo que alguna vez se imaginó, no se sintió del todo desvalido e indefenso ante una situación a la no podría hacerle frente. Quizá porque la mirada que Jessie le clavaba le hacía sentir que todo iba a estar bien.

    Y vaya que comenzó a sentirse bien…

    Arqueó la espalda sin poder evitar lanzar ese gemido. Era una sensación nueva para él y era obvio que no esperaba que se sintiese de ese modo. Tenía toda la certeza de que Jessie sabía perfectamente lo que hacía; aquello no sólo aumentaba su seguridad, sino que hacía que la gustara más. Borró la sonrisa de su rostro en el momento que dejó de sentir aquello tan placentero.

    —¿Q-que? —James pareció volver en si, como si su mente hubiese estado a muchos kilómetros de la posada —¿Por qué paraste?

    —Vamos, no creerás que serás el único en sentir placer —lo retó Jessie, limpiándose la boca con el dorso de la mano.

    Entonces, ella se despojó del camisón rosa que llevaba, quedando su cuerpo completamente al descubierto, ya que ella no solía usar ropa interior antes de dormir. Los ojos de James se abrieron de forma desmesurada ya que el “singular” paisaje frente a él le era una maravilla desconocida más allá de lo poco que había vista en revistas y una que otra película

    —¿Quieres tocar, verdad? Adelante, James, que yo no muerdo —lo invitó Jessie, con una sonrisa sensual.

    Ante la pregunta, el pobre se quedó sin aliento. Una parte de él se sentía sucio… la otra, no deseaba decepcionarla. Estiró su mano lentamente y, como un ciego ante la incertidumbre de no saber qué es lo que iba a tocar, comenzó a recorrer sus formas; tanteando, lentamente. Paró en seco al escuchar un gemido bajo y entrecortado.

    —¿Estás bien? ¿Te lastimé? —James la miró, asustado por las reacciones de Jessie, reacciones que jamás había visto.

    —Muy bien. No pares —apenas pudo pronunciar. Cielos, ¡llevaba meses esperando a volver a sentir algo similar!

    Sus palabras le hicieron recuperar la confianza en sí mismo. Esta vez ya no acercó su mano temeroso a quemarse con el fuego de lo ‘prohibido’. Su caricia fue suave pero firme, de manera rítmica y constante. Se sintió tan valiente que, sin importarle nada, se acercó a ella y le dio un beso en los labios.

    Ella sabía que aquel beso era torpe, infantil; lo normal de quien lo hace por primera vez. Le hizo recordar lo nerviosa que estaba la primera vez que besó a ese chico en su temprana adolescencia, pero aquella imagen se difuminó rápido de su mente. Era un momento especial con James, con ese inocente chico al que tanto quería, aunque fuese a su muy particular modo. Le correspondió completamente excitada. Rara vez dejaba ver sus sentimientos. En aquel beso se lo mostró todo de golpe ya que nunca había imaginado que lo tendría de esa manera.

    Lo empujó hacia el futón y se subió encima de él, besándolo con más furia y metiendo su lengua dentro de la boca de James, quien no hacía otra cosa que intentar seguirle el ritmo. Luego, ella se enderezó y se acomodó en las caderas de James, para poder sentirlo en su interior.

    Lo hizo despacio, poco a poco, para poder acostumbrarse a la sensación. James la miraba, idiotizado, como un niño al que le estaba quebrando la inocencia.

    —Jessie… —gemía, casi de manera febril y con los puños cerrados. Y eso que todavía faltaba lo mejor.

    Jessie estaba lista, con aquella sensación en su interior que la hacía destellar de felicidad. Sus movimientos eran lentos al principio, pero escucharlo gemir le hacía perder el control. Comenzó a moverse tan rápido como el frenesí de su compañero, arañando su pecho.

    James simplemente no podía con aquello, ni quiera se sentía digno de tanta felicidad. Pero la realidad era que deseaba más, quería ser egoísta por una vez en la vida. Tomó a Jessie de las caderas para poder ir más rápido. Y ella, obviamente, no se negó. Si lo hacía por ella o por él, poco importaba en ese momento de tanta dicha y pasión. Comenzó a acariciar su propio cuerpo hasta que sintió ese fuego en su interior.

    Aunque, al hacerlo, no fue con una sonrisa de plena satisfacción. Sabía que era la primera vez de James y, por tanto, que no sabía cómo poder aguantar tanto. El problema eran los años de experiencia que ella cargaba consigo los que le pedían más.

    James podía ser ingenuo, pero hasta él sabía cuál era el problema.

    —¿Qué pasa, Jessie? ¿No te gustó? ¿Hice algo mal? —preguntó James, levantando un poco la cabeza

    —No, no es eso —se apresuró a decir, aún con el fuego en su vientre—. Solo que… necesito más, James.

    —Lo… Lo siento. Yo no quería… — comenzó a balbucear James, en un torpe intento de pedir disculpas.

    El poco coraje que sintió se le fue al verlo como un cachorro de pokémon pidiendo disculpas por algo que no era su culpa. Con todo y que el instinto maternal le molestara en ese instante.

    —Está bien —ella se bajó de encima de James y se quedó sentada sobre el futón, acomodándose el cabello.

    —No, no lo está, Jessie —la interrumpió. Parecía estar decidido en continuar hasta el final, con los dos satisfechos.

    James se arrastró hacia ella, algo inseguro. Extendió las manos hacia las rodillas de Jessie y le separó las piernas. Ella supo de inmediato lo que iba a hacer.

    —James… no tienes por qué hacerlo si no quieres —dijo Jessie, a pesar de que estaba a la expectativa

    —Quiero hacerlo, ¿acaso tú no? —preguntó James tímidamente, con el rostro confundido y a la vez asustado.

    La idea de la lengua de James, lamiendo su interior, hizo que le temblaran las rodillas. Claro que quería, se moría de ganas

    —Solo si estás seguro —dijo, apenas conteniendo su excitación, que hacía que se excitara cada vez más.

    James asintió con una sonrisita pícara que nunca se imaginó ver en su rostro. Creyó que posiblemente llevaba mucho tiempo subestimándolo, sin haberle dado la oportunidad de dejar mostrarle de qué era capaz. Aunque, en ese instante, quedó bastante sorprendida de que lo que estaba haciendo… ¡¿Quién lo iba a imaginar?! Pequeño pillo, si que se lo tenía bien guardado.

    La revelación de que su compañero tenía una habilidad más allá de abrir candados con pasadores o descifrar códigos con algún aparato que ella ni sabía encender fue lo que la hizo enloquecer. Terminó con la respiración entrecortada y un evidente sonrojo en sus mejillas, igual que el de su compañero al separarse de su cuerpo.

    —¿Te gustó, Jessie? —le preguntó James, mientras levantaba la cabeza y se relamía los labios cubiertos de sus jugos vaginales.

    —Si, James, me encantó… ¿Cómo se te ocurrió lo último? Creí que eras virgen —preguntó Jessie

    James enrojeció como un tomate y evitó su mirada, como si fuera un niño pillado en una travesura.

    —Si que lo era. Lo vi en n una revista que encontré hace mucho —admitió, rascándose la cabeza.

    Jessie soltó una risotada y se levantó con dificultad, yendo hacia el ropero y revisando los cajones.

    —Voy a darme un baño, James —anunció, mientras se ponía una bata—. ¿Vienes? —lo invitó ella.

    James negó con la cabeza. Si iban al baño juntos, tal vez hubiera una posibilidad de hacerlo de vuelta y los terminarían echando por indecentes.

    —No, voy a bajar a Meowth del techo antes de que se duerma. Más tarde voy —se excusó James.

    —Está bien —Jessie le dio una última mirada y salió de la habitación, canturreando en voz muy baja.

    James se puso el pijama y salió por la ventana. No le fue difícil treparse a las tejas y subirse al techo, donde Meowth todavía estaba allí, cantándole a la luna. Esta era diferente, no solo por la letra, sino porque tenía una guitarra:


    Cuéntame una historia

    Donde todo haya cambiado

    Donde hayamos permanecido juntos

    Y no comportándonos como extraños


    No perdí la razón

    Solo la he regalado

    No quería que me vieras llorar

    Y no tenías tiempo para esperar

    Así que despacio me fui caminando


    Ahora que James lo pensaba, la mayoría de las canciones que tocaba Meowth eran tristes. Se preguntó si había algo doloroso que guardaba en su interior o simplemente le gustaban ese tipo de canciones.

    —Meowth, ya es hora de que bajes —le dijo, preguntándose si había ido caminando hasta el globo para buscar su instrumento.

    —Un rato más —se quejó el felino, dejando de cantar, pero aún sacándole tristes acordes a la guitarra.

    —Ya escuchaste a Jessie: no te desveles o vas a provocar un incendio mañana —le advirtió James

    —Uff, si que eres aguafiestas —gruñó, parando de tocar. Al levantarse, frunció el ceño y olfateó el aire. Luego, miró a James y abrió los ojos como platos—. Ese olor…

    James lo miró, confundido. Olvidaba constantemente que Meowth era un pokemón y podía percibir esa clase de olores, a pesar de no tener una nariz visible.

    —Yo no huelo nada —dijo James, haciéndose el tonto.

    —Claro que sí. Viene de ti. Y huele a… a —Meowth paró bien las orejas y retrocedió un paso—. ¿Tuviste sexo con Jessie?

    —¿Qué? ¿Qué estás diciendo, Meowth?

    —Si, lo sabía, sabía que esto iba a pasar algún día, pero nunca imaginé que fuera ahora.

    —Espera, espera, espera. ¿Cómo que lo sabías?

    Meowth mostró una sonrisa casi maliciosa.

    —Era obvio que iba a pasar algo entre ustedes, pero vaya que se tardaron. Felicidades a los dos.

    James sacudió la cabeza. Ojalá tuviera razón

    —No somos pareja, Meowth, si eso es lo que piensas.

    Ahora le tocó al felino estar confundido. Torció la cabeza y sus orejas se movieron hacia debajo de manera casi millimetrica.

    —Pero ustedes… tuvieron relaciones y eso tiene un significado

    —Más tarde te explico, ¿ahora te vas a bajar o no?

    —Bueno, bueno, ya, no te pongas así

    Los dos bajaron por el techo y se metieron de vuelta por la ventana. Jessie aún no había llegado. James se acostó en el futón y Meowth, después de dudar un momento, se acostó en la canasta. Mañana sería un día largo.

    Tengo que dar gracias a Plushy Berry por ayudarme en la parte... cachonda. No me baneen, por favor (?)

    Nathan: es difícil escribir siguiendo el canon, pero hago un esfuerzo para que sea coherente. Y a Meowth es obvio que no le gusten que lo traten como pokemón corriente.

    La canción de este capítulo está basada en No Regrets, de Robbie Williams.

    Voy a intentar publicar todos los sábados, de ser posible. Un beso enorme a todos
     
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    J.Nathan Spears

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    ¿De veras le pediste a Plushy Berry que te ayudara con la parte semi-porno del episodio? 0-0... Uuuhhh, ya me imagino su reacción xD

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    Eso de que Jessie ya tenía experiencia... me imagino que ha sido por una seguidilla de "novios" que se acostaron con ella y luego... si te he visto, no me acuerdo n_nU. Aunque en lo personal me la creo totalmente capaz de vender su cuerpo desde temprana edad para sobrevivir, debido a que quedó huérfana desde pequeña. O quizás incluso sin la necesidad... xD

    Okey, le paro antes de que las dos me peguen con un bate con clavos :'V. En general el episodio está bien escrito y tiene la sutileza necesaria... pasando como todo un ninja por debajo del radar de la puta censura -u-. Me encantó ;)

    Meowth pillando a James y mostrando complicidad a full me pareció divertido también :) a ver qué otras cosas suceden entre esos tres.

    Y seh, sé que seguir el canon animé y escribir guiándose por este es más complicado que un crucigrama en sánscrito xD... pero lo de Meowth lo tiré como comentario y no como crítica xP jeje. Eso sí... recuerdo que leí por ahí que un empleado de producción del animé contó que, en su primera aparición, Jessie y James contaban con apenas 17 años de edad. Pero tú les diste una edad de 25... ¿Por qué? 030. Solo pregunto si sabías lo de los 17 (y por ende, lo alteraste adrede) o solo les pusiste una edad arbitraria xP. No voy a criticar tu decisión owo

    Ahora a esperar la conti xP. Nos vemos nwn
     
  9.  
    Siletek

    Siletek Iniciado

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    Fanfic - El que no sufre no aprende
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    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
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    Sed y sol,
    sal y sudor,
    olor a soledad.
    Paisajes quemantes
    debo atravesar.

    Desiertos Mares
    Edgar Ruciles




    Capítulo cuatro.

    Viaje por el desierto


    Los bobos no aparecieron en los dos días que Jessie, James y Meowth trabajaron en la posada. Había dos opciones: o se habían retrasado o habían pasado por el pueblo sin que ellos lo advirtieran. Temiendo lo peor, James fue a la Poketienda del pueblo a preguntar si habían visto un chico con un Pikachu, un adolescente de piel oscura y una chica pelirroja apenas pudo desocuparse por la tarde. Y la dependienta les despejó las dudas: habían pasado por la tienda muy temprano por la mañana y se habían marchado. James recorrió el pueblo para saber si aún estaban merodeando por ahí y no los encontró en ningún lugar donde los entrenadores solían parar, como el supermercado o la cafetería. El Centro Pokemón era una opción, pero estaba demasiado lejos para ir caminando a investigar. Volvió a la posada y les contó a Jessie y a Meowth lo que había averiguado.

    —Nos salió mal la jugada —Jessie terminó de lavar el último plato de la cocina y se lo pasó a Meowth para que los secara—. Debemos partir lo antes posible o los perderemos.

    —Podremos partir esta noche o mañana temprano, no después —dijo Meowth, mientras secaba el plato con un repasador rojo—. Necesitamos el dinero y no podemos irnos sin el.

    —Mañana será lo mejor —dijo James, sentado sobre la mesa—. Estaremos bien descansados y podremos comprar provisiones. El desierto es peligroso.

    —Pero, los bobos van a…

    —Sabemos que van a Ciudad Neón y los alcanzaremos con el globo, Jessie, no te preocupes.

    Jessie iba a protestar, pero se trago la rabieta que estaba preparando y se sentó junto a James, abatida.

    —Odio todo esto —gruñó, tapándose los ojos con una mano.

    James le pasó un brazo por los hombros para reconfortarla.

    —Vamos, Jessie, no es momento de caer ahora. Tendremos dinero y provisiones dentro de nada e iremos a Ciudad Neón, donde hay espectáculos, casinos y bares. Tal vez podamos divertirnos allí y atrapar a Pikachu, ¿si?

    Jessie lo miró de reojo.

    —Te llegas a meter en un casino y te arrastro de las pestañas —amenazó—. No estamos para perder dinero.

    —Ok, nada de casinos. Pero colarnos en algún espectáculo no te suena mal, ¿eh?

    Jessie sonrió ligeramente.

    —No, no me parece tan mala idea.

    —¿Entonces por qué te pones mal? Cualquiera de estos días va a ser nuestro día. Solo es cuestión de esperar.

    Jessie apoyó la cabeza en el hombro de James.

    —Ah, supongo que tienes razón. Nos vamos mañana a la mañana y estaremos en Ciudad Neón en menos de una semana —dijo, ya más animada.

    —Así se habla, Jessie —Meowth se paró encima de la mesa—. Ahora, basta de holgazanear. Tenemos trabajo que hacer.

    ...​

    A la mañana siguiente, muy temprano, Jessie, James y Meowth se reunieron con Momoko en la cocina para recibir su pago.

    —Tal como prometí, seis mil yenes, dos mil para cada uno —dijo Momoko, contando los billetes y las monedas sobre la mesa. Los ojos de los tres se iluminaros al ver el dinero y lo guardaron en un monedero que Jessie se encargo de custodiar

    —Ahora podemos ir a comprar provisiones —saltó Meowth alegremente sobre su silla.

    —Oh, hablando de provisiones…

    Momoko se dirigió a la mesada de la cocina y les extendió un paquete envuelto en papel. Desde adentro se podía sentir un delicioso olor.

    —Son domplings —les informó Momoko, con una sonrisa—. Algunas son de Goldeen y otras son de Tauros. Para su viaje al desierto. Y también esto —les alcanzó una mochila grande, vieja y desgastada de color negro. Parecía pesar mucho. Dentro, había varias botellas pequeñas llenas de agua.

    James se levantó e inclinó la cabeza de manera solemne.

    —No tenía por qué molestarse —dijo.

    —Oh, no es nada. Ustedes son buenos chicos. Que tengan un buen viaje.

    —Muchas gracias —saludaron los tres y salieron al exterior.

    Pueblo Terracota estaba despierto. Los negocios ya estaban abiertos y la gente iba y venía por las callecitas, ya sea para comprar las cosas para el desayuno, trabajar o para salir del pueblo.

    —Bueno —Jessie estaba mucho más animada que el día anterior—. Es hora de ir a comprar provisiones.

    En el mercado, compraron más agua, barritas energéticas y carne deshidratada. La comida era lo de menos, lo que más importaba era tener algo para hidratarse. En la Poketienda compraron unas pocas pociones y antídotos (si bien sus pokemón eran inmunes, Meowth no lo era). Una vez que sintieron que estaban bien provistos de alimentos, salieron del pueblo y se dirigieron al globo.

    Estaba tal cual como la habían dejado, tapado entre los arbustos. Les llevó diez minutos poder inflar el globo y elevarse hacia el cielo azul y despejado que los recibía con los brazos abiertos.

    No tardaron nada en dejar atrás el pequeño pueblo, cruzar el lago y adentrarse en el desierto. Hacía un calor de morirse y la llama que provenía de la garrafa no los ayudaba. Apenas habían pasado media hora, cuando ya estaban metiendo mano en la mochila para beber agua.

    —Tenemos que parar antes del mediodía o nos asaremos aquí arriba —sugirió Jessie, secándose la transpiración de la cara con un pañuelo—. Me estoy muriendo de calor.

    Meowth, quien estaba acurrucado en una esquina con su botella de agua, le dio la razón.

    —A la noche estará más fresco y será más seguro viajar—argumentó, limpiándose las gotitas de agua del rostro con la lengua.

    —Lo mejor será si encontramos un refugio para mantenernos a la sombra —agregó James, sacándose el buzo. Se estaba muriendo de calor. Si así estaba por la mañana, no quería imaginarse cuando el sol estuviera en su punto más alto.

    Para el mediodía, no solo no habían encontrado un refugio, sino que se les había acabado el combustible. Tuvieron que improvisar un techo con el globo desinflado para tener algo de sombra y no morir calcinados por el calor. Comieron algunos domplings entre los tres antes de que el calor los sofocara junto con el agua y decidieron quedarse allí hasta el anochecer.

    —Sal, Weezing — James tiró la pokebola con desgano. De adentro, salió su pokemón tipo veneno, el cual lo había acompañado desde hacía tantos años.

    —Weezing —dijo, mirando a su entrenador.

    James sacó de la canasta del globo una bolsa llena de basura, en su mayoría envolturas.

    —Hora de almorzar —le dijo, mientras la dejaba en el suelo. El pokemón se abalanzó sobre ella y comenzó a masticar la basura, agradecido. James esperaba a que se apurara. A Weezing no le hacía bien los lugares cálidos y lo había aprendido por las malas.

    —Me pregunto si los bobos no morirán con este calor —preguntó Meowth, intentado refrescarse con un simple abanico de papel.

    —Mientras no se muera Pikachu, me da igual lo que les pase — le respondió Jessie con dureza.

    —Si llegamos a ir a Ciudad Neón y no los encontramos, tal vez encontremos sus cadáveres semi enterrados en la arena.

    —Bueno, de ser así, les robaremos los pokemons que tengan dentro de sus pokebolas y listo. Peor es nada.

    James se giró hacia ellos.

    —¿Pueden dejar de hablar de eso? Me pone nervioso.

    —Oh, vamos, James, no hablábamos en serio —sonrió Jessie—. ¿Acaso te interesan los bobos?

    —Una cosa es no interesarse y otra cosa muy distinta es desearles la muerte.

    —Nadie les estaba deseando la muerte, solo estábamos suponiendo, nada más. Relájate un poco.

    Meowth se acostó en la arena, extendido en toda su longitud.

    —Despiértenme por la noche, ¿sí? —dijo y cerró los ojos.

    James se desentendió de los dos y fue a ver a su Weezing, que ya había terminado de comer la basura.

    —Acuérdate de avisar antes de tirar el gas, ¿de acuerdo? No te pongas al sol.

    —Weezing —asintió su pokemón y comenzó a pasear alrededor del refugio de manera distraida.

    —Sabes que te va a avisar tres segundos antes, ¿verdad? —le dijo Meowth, sin siquiera moverse.

    —Lo sé, por eso me estoy preparando.

    James sacó del canasto una garrafa casi vacía y una manguera ramificada en varios picos. Lo conectó y esperó pacientemente a Weezing, quien deambulaba de un lado a otro, sin rumbo fijo, pero sin alejarse demasiado del refugio. Apenas el pokemón se detuvo en seco, James se levantó, sabiendo lo que iba a pasar.

    —¡Weezing, weezing, weezing! —su pokemón se acercó hacia su entrenador, alarmado. James tan solo sonrió y agarró el adaptador con una mano.

    —Ya va, ya va —le dijo.

    El adaptador estaba diseñado especialmente para que todos los picos se engancharan en los agujeros de Weezing. Con tanta rapidez como le era posible, lo conectó con todas las mangueras.

    —Listo —le dijo, una vez que había asegurado todos los picos—. Ya puedes expulsar el gas.

    La garrafa se comenzó a llenar. Un medidor que estaba al costado le indicaba la cantidad de combustible que había dentro. Weezing comenzó a descender hacia el suelo y James lo sostuvo con ambas manos.

    —Despacio, despacio —le susurró. Cuando vio que el medidor le indicaba que estaba casi lleno, agregó—. Listo.

    Weezing se detuvo. James le desconectó y dejó que diera un par de vueltas más. Volaba más bajo de lo habitual. Normalmente flotaba a la altura de la cabeza de James, pero ahora estaba casi a la altura de su ombligo.

    —Buen trabajo, mi bolita de gas —tomó una botella de agua e hizo que tomara un par de tragos. Luego, sacó su pokebola—. Regresa.

    Un rayo rojo salió de su pokebola y lo hizo regresar a Weezing a su lugar. Ya tenían combustible otra vez. Guardó la garrafa en su lugar y siguió tomando de la botella de agua que había dejado a su pokemón. Tenía más calor que antes.

    —James, creo que la ropa negra absorbe el calor —dijo Jessie, relamiéndose los labios resecos—. Mejor sácate esa playera y déjate el buzo.

    —Sí, creo que tienes razón.

    James se sacó la playera negra y fue a buscar su buzo dentro del canasto. Iba a ponérselo, cuando se giró para ver a Jessie y se quedó paralizado.

    Jessie se había sacado la parte de arriba del uniforme, incluido su corpiño. Sus miradas se encontraron y no pudo evitar sonrojarse, recordando lo que habían hecho apenas un par de días atrás.

    —De-debimos haber conseguido ropa más adecuada —tartamudeó James.

    —En el globo debe haber algo. Busca bien —comentó ella, como si no se percatara de la reacción de James.

    —Me fijaré.

    James se inclinó sobre el canasto y comenzó a revisar entre las porquerías que venían arrastrando con ellos desde quién sabe cuánto. Algunos de los disfraces debían servir para poder apaliar el calor. Ahora que lo pensaba (tanto como se lo permitía el clima sofocante), desde que había ingresado al Equipo Rocket que no se ponía ropa de civil. Comenzó a revolver y a observar las prendas: yukatas de diferentes colores, ropa de porristas, uniformes escolares… Estaba levantando la parte superior de un bikini, cuando sintió algo suave y cálido en la espalda.

    —¿Qué estás mirando? —la voz burlona de Jessie le erizó la piel. Dejó caer la bikini.

    —Nada, buscaba ropa —se apresuró a decir James. No tardó en notar que eso cálido y suave eran los pechos de Jessie. Sentía sus pezones clavándose en la espalda y eso lo estaba excitando. Mierda.

    —Una bikini no es lo que se necesita para el desierto —le susurró al oído.

    —Lo sé, solo… —se interrumpió al sentir como Jessie le lamía la oreja—. Jessie…

    —¿Si? —lo abrazó por la espalda mientras sus manos recorrían su estómago

    —¿Q-qué haces?

    —Me divierto un poco, ¿acaso no quieres un poco de diversión?

    James tragó saliva.

    — P-p-pero Meowth está…

    —Durmiendo como un ladrillo —terminó Jessie, obligándolo a girar hacia ella para plantarle un furioso beso en los labios.

    James perdió la cordura. Le correspondió el beso con pasión, mientras le acariciaba los pechos redondos y firmes que tenía al descubierto con una mano, apretándolos de vez en cuando, mientras que con la otra agarraba el trasero de Jessie con firmeza… Tenía tantas ganas de poseerla…

    —¿Se puede saber que están haciendo?

    Jessie se cubrió los pechos, irritada. James miró por sobre el hombro de su compañera y vio a Meowth parado detrás de ella, furioso.

    —Creo que es obvio —masculló Jessie.

    —Hace tanto calor como para hacer huevo frito encima de la cabeza de un Geoudude y ustedes quieren deshidratarse haciendo cochinadas... ¡Y ni siquiera les importa que yo esté a pocos pasos de ustedes! —les gritó Meowth.

    —Bueno, bueno, tienes razón —James levantó las manos, en un gesto de rendición.

    Jessie, quien estaba buscando ropa en el canasto, le tiró a James una túnica de colores claros.

    —Creo que esto va a servir —dijo, metiéndose en el canasto y sacándose el resto de sus ropas. Meowth desvió la vista para darles un poco de intimidad.

    —Ahora no voy a poder dormir pensando que ustedes tienen sexo cerca de mí —gruñó.

    —Yo no tengo la culpa de que no tengas acción —se burló Jessie.

    —Si la tuviera, no lo haría cerca de ustedes, asquerosos.

    James se terminó de poner la túnica y se acercó a Meowth.

    —Está bien, no lo haremos más cerca de ti, pero no te enojes.

    Meowth se mantuvo callado. James se acostó en la arena, contando las horas que faltaban para el anochecer.


    Según la Wikidex, el gas de Weezing se usa para hacer combustible, por eso decidí que fuera una especie de suministro para el Equipo Rocket.

    Nathan: Supongo que Plushi se habrá puesto así XD.

    Yo creo que Jessie jamás haría algo tan bajo como prostituirse. Tampoco creo que haya tenido taaaaaanta experiencia con los hombres.

    Tampoco me creo que Jessie y James tengan 17, ya que Brock tiene 16 y como que no coincide el cuerpo de adultos que tienen esos dos. Si bien creo que la edad oficial es 20, yo les di unos añitos extra.

    ¡Hasta el sábado que viene!
     
  10.  
    J.Nathan Spears

    J.Nathan Spears Temed, sobrevalorados y "populares"

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    Oye, qué conveniente que Weezing sirva como un compactador de basura levitante xD jaja... eso me recuerda que desde que el TRío dejó ir a Weezing y Arbok... ¿Cómo consiguen el combustible? O_O. Quizás desde entonces es que se endeudan tanto (irónicamente, desde entonces, el número de "Mechas" solo ha ido en aumento xD) n_nU.

    Pero volviendo a la historia en sí, me sigue pareciendo muy creíble la personalidad de ellos, sobre todo la de Jessie, en la cual estás explotando muy bien su lado calentorro :V

    La tendría fácil actualmente :V solo debe imaginar que quien sea que se la folle, es James n_nU

    Pero hablando en serio... es raro, pero refrescante a la vez, que muestres a Jessie con su lado juguetón y desvergonzado sin necesidad de hacerla ver como una suelta (muchas otras de sus "rivales" la tachan de ilusa, incluso... al menos desde el headcanon de Plushy Berry ). Pobre Meowth, ahora tiene celos :V jeje... ya le tocará -w-U

    En cuanto a errores de dedo u ortográficos, no hallé ninguno. Lo estás haciendo de maravilla ;)

    Nos vemos en la próxima -w-. Uy, la semana pasa volando xP
     
  11.  
    LizzaRade

    LizzaRade We can DO IT! Pokémon Breeder

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    Bien, al fin pude comentar pero... ¿qué puedo decir que no se haya dicho ya? ¡Me encanta! Nada pasa de forma apresurada, los personajes están bien y la parte lime, dios, me doy cuenta que tengo mucho que aprender. Aparte de que no encontré errores ortográficos, dios, que guapo *-*.

    Saludos.
     

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