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Fanfic - El causante de tus lágrimas

Tema en 'Fanfics Abandonados de Naruto' iniciado por Eliah, 21 Julio 2010.

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    Eliah

    Eliah Iniciado

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    Fanfic - El causante de tus lágrimas
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    El causante de tus lágrimas

    Nadie podría evitarlo…Sasuke Uchiha había sido arrestado y le habían condenado a morir ejecutado al alba…

    En el silencio de la celda, Sasuke recordará los últimos meses de su vida, los vividos enamorados de aquella a la que tanto hizo sufrir, y aquella que, a pesar de todo, le amaba…


    Poco les importó todo lo que les separaba, pues ambos desafiaron al mundo para poder vivir su amor, aunque fuera en silencio, ajenos a todos, en secreto, porque su amor estaba prohibido, porque un ángel y un demonio no podían estar juntos…


    -Sasuke…-dijo ella, sintiendo como su corazón se desgarraba por dentro-no…


    -Es la hora, Sakura-le dijo él, firme-dame un beso y pórtate bien.


    -Sasuke…-sollozó ella, por favor, no me hagas esto…


    -No-dijo él, tajante, separándola un poco para mirarla a los ojos-tú no me hagas esto a mí, Sakura.


    -Cuídate mucho, y sé feliz-le pidió-tienes a mucha más gente a tu lado que te quiere…y, por favor, no olvides, nunca olvides, que te amo, Sakura, que eres lo más importante para mí, y que te quiero más que a mi vida. Perdóname por todo.


    -Gracias…


    Los minutos pasaron, y sólo alzó su mirada una vez por la ventana, viendo como el Uchiha, en aquel pequeño tablón, estaba de rodillas, con la cabeza gacha, y el verdugo alzando el hacha en el aire.


    Lo último que escuchó, fue el grito de alegría del público…


    Él sólo fue el causante de sus lágrimas…



    El Causante de tus Lágrimas​



    El tosco silencio del lugar era roto simplemente por los roces de su piel contra el suelo en cada momento en el que se movía aunque tan sólo fuera una pizca, de su sitio.


    Su mirada negra, vacía, sin mostrar temor o nerviosismo, se clavó en los barrotes de esa celda que sería su guarida en sus últimos y escasos momentos de vida, pues, al alba, sería ejecutado por traición a la Villa Oculta de la Hoja.


    Sí, lo sabía, sabía que al quedarse en la villa, simplemente le arrestarían y le condenarían a la pena mayor, y él sabía que la merecía, pero, sin embargo, no pudo irse. No pude volver a abandonarla tras mirarla a los ojos. Fue algo superior a sus fuerzas.


    ¿Quién se lo hubiera dicho?. Unos meses atrás no le habría importado ni si quiera matar a aquella molesta pelirrosa, pero, ahora, Haruno Sakura era lo más importante para el Uchiha, para Sasuke, el vengador, el traidor a Konoha. Ella era lo más importante para él, y quizá lo único.


    El recuerdo del momento en el que su vida cambió llegó a su mente como un torbellino…y, después de todo, de todo aquello tan sólo hacía un mes…



    FLASH BACK



    Sus miradas se encontraron. El negro y el verde de sus ojos. Unos fríos e inexpresivos, otros resentidos y aún enamorados. Pero, en ninguno de ellos, había miedo. Ni si quiera en los de Sakura. ¿Por qué tenerlo?. Después de todo, Sasuke Uchiha se encontraba en aquella cama, atado de pies y manos con hilos especiales de chakra, incapaz era de destruirlos, y ella le miraba seria desde la ventana.


    -¿Por qué?-exigió saber él, y ella no tuvo que oír el resto de la pregunta, pues la conocía a la perfección, pero, sin embargo, no hallaba la respuesta. ¿Por qué le había salvado?¿por qué no dejarle morir cuando le vio en el bosque, con profundas y sangrantes heridas que le obligarían a abandonar aquel mundo?


    No lo sabía, y se odiaba por eso. Él era un traidor. Había intentado matarlos a Naruto y a ella, y a muchos más. Él había jurado destruir Konoha, su villa, a la cual ella había prometido proteger, y, sin embargo, ahí estaba, tras una noche completa dedicada a curar al Uchiha, tirando por la borda todos los esfuerzos de sus compañeros por acabar con la amenaza que representaba aquel chico de diecisiete años que se encontraba en frente de ella.


    -¿No me vas a responder?-le preguntó, con aquella voz fría y carente de cualquier emoción que hizo que un escalofrío recorriera el cuerpo de la joven, que cerró los ojos, preparándose mentalmente para lo que venía. Porque sabía que aquello no sería fácil. Sería de todo, menos fácil.


    -No lo sé-le respondió, sinceramente, y abrió los ojos, cruzando de nuevo sus miradas, sin mostrar ni si quiera un atisbo de terror al mirarle.


    -Esto no cambia nada-le avisó él, y ella asintió.


    -Lo sé.


    -Cuando me recupere, seguiré con mis planes.


    -Lo sé.


    -Destruiré Konoha-le recordó, y ella asintió, pero sin mencionar palabra-mataré a muchos.


    -No te dejaremos-le dijo ella, totalmente seria, y él ahogó una risa seca.


    -No podréis contra mí, y lo sabes-le espetó, completamente serio-ahora, libérame de esta mierda y lárgate de aquí.


    Sakura se le quedó mirando, y, sin más, y ante la mirada sorprendida de Sasuke, deshizo el jutsu que le ataba y recogió su mochila, colocándosela al hombro.


    El chico no dijo nada cuando la vio caminar hacia la puerta, pero la voz de ella resonó en la habitación cuando abrió la puerta.


    -Antes de irme debes saber que tus heridas no era lo más peligroso para que murieras-le advirtió ella, dándole la espalda-te inyectaron un fuerte veneno que no tiene cura inmediata, sino un tratamiento de dos semanas. Sin él, tu cuerpo irá decayendo. Lo primero que perderás será el movimiento de los dedos, después la vista, más tarde, la fuera en las piernas y brazos, y, finalmente, el corazón se parará. Todo esto en cuarenta y ocho horas si no empiezas con el tratamiento de inmediato. Adiós Sasuke.


    La puerta se cerró tras la marcha de la pelirrosa, y Sasuke apretó los puños, sentado sobre la cama, apretando entre sus dedos las sábanas sobre las que había estado tumbado antes.


    -Maldita sea…-murmuró por lo bajo, furioso. Sabía que tenía razón…ya comenzaba teniendo un leve cosquilleo entre los dedos…-joder…


    Y, entonces, se levantó de la cama, dispuesto a seguir a la kunoichi…



    FIN FLASH BACK


    Una media sonrisa cruzó los labios del Uchiha ante su recuerdo. Si alguien le hubiera dicho que habría acabado enamorado de aquella chiquilla gritona y molesta, le hubiera partido la cara al instante.


    Recordó como se había rebajado a ir tras ella, aunque en un principio la ordenó directamente que se quedara mientras tanto para darle el tratamiento, ante la actitud de negativa de la chica, había acabado por pedírselo. Algo que fue un gran golpe para su orgullo, pero, llegados a ese punto, no se había arrepentido de hacerlo.


    Sí, seguramente podría estar en aquel momento libre de su venganza ya cumplida, con las ruinas de Konoha y los cadáveres de sus ninjas a sus pies, pero nada más, su vida estaría vacía, nada tendría sentido.


    -Y en cambio-murmuró, al vacío-estoy aquí encerrado en esta celda esperando a que me corten la cabeza. Muy alentador-susurró con ironía.


    Pero, al menos, su vida tenía sentido, ahora, aunque sonara raro decirlo, estaba feliz, completamente feliz, pleno.


    Habían sido dos semanas…dos semanas en las que, aunque le costara asimilarlo, ella le había enamorado completamente. Al principio, fue seco con ella, borde, frío, distante…pero ella nunca se fue, no le abandonó, no se apartó…no le dejó morir, le ayudó a vivir, y le ayudó a vivir de verdad, no simplemente a que su corazón no dejara de latir. Le enseñó lo que era amar y ser amado, le enseñó la felicidad, y, con el paso de los días, él no pudo hacer más que dejarla permanecer a su lado, abrazarla cuando se derrumbaba, dejarla dormir a su lado cuando las pesadillas se apoderaban de ella…y no supo cuando, fue capaz de besarla, y ella le correspondió con la misma intensidad que él, con el mismo sentimiento, y ambos descubrieron, juntos, la respuesta a la pregunta que una semana atrás ambos se habían hecho…



    ¿Por qué le había salvado?. Porque le amaba…era así de sencillo, simplemente eso. Le amaba más que a su propia vida, y desafiaría encantada al mundo entero para poder estar con él, y eso fue lo que hicieron. Vivieron otra perfecta semana juntos, apurando entre besos y caricias cada segundo que la vida les otorgaba para estar juntos, felices, para olvidarse del resto del mundo, para no escuchar que su amor era prohibido…se dedicaron a olvidarse de todos y de todo, y sólo se centraron en ellos mismos…


    Sasuke comenzó a recordar, comenzó a recordar todo…cada momento pasado a su lado, cada sonrisa que ella le sacó…nunca antes había sido tan feliz como aquellas dos semanas. Fue poco tiempo, sí, pero entre ellos hubo más amor en dos semanas que en mucha gente a lo largo de toda su vida.


    Y, sobretodo, con una sonrisa en el rostro, recordó la noche en que la hizo suya por primera vez…la primera noche de ambos, la más mágica, y, desgraciadamente, sería la única vez que le haría el amor a aquella joven de la que se había enamorado perdidamente…


    Lo recordaba perfectamente, porque fue un cobarde al día siguiente, porque se marchó, se marchó sin despedirse, dejándola dormida, viéndola con un sueño tan profundo que sintió ganas de quedarse con ella, de cogerla y de irse con ella lejos, donde nadie les encontrara, pero sabía que no podía ser…ambos tenían caminos demasiado distintos como para acabar juntos. Los dos lo sabían, y él se marchó, pero no lo hizo por miedo, lo hizo por amor. La amaba, y por eso no quería condenarla a estar con él, no quería atarla al sufrimiento del que él era portador. No soportaría dañarla de nuevo, aunque sabía que con su ida le causaría tanto sufrimiento como el de años atrás.


    Pero no le había salido bien. Porque, aunque intentó olvidarla con todas sus fuerzas, no fue capaz, al igual que ella.


    Llegó el día de la destrucción de Konoha. Era sencillo, demasiado sencillo. Simplemente debía matar a los consejeros y marcharse, nada más, y destruir a todo lo que se le cruzara en el camino. Podría haberlo hecho, podría haberlo conseguido, si no hubiese sido ella la que se interpuso en su camino.


    Sus miradas se cruzaron al igual que el día en el que él despertó atado en aquella cama, aunque Naruto, al lado de ella, le miró sin comprender.


    -Hazte a un lado, Sakura-le dijo. Pero ella no se movió, y, a pesar de todo, él no fue capaz de hacerla ni si quiera un rasguño. No podía dañarla.


    Por eso, en el mismo instante en que Madara osó atacarla, todo cambió. Ya no era el consejo al que deseaba matar, sino al que, hasta el momento, había sido su aliado.


    Se aseguró de que Sakura estuviera alejada, a salvo, y, junto a Naruto, se encargó de destruir a su enemigo, y Konoha estuvo de nuevo a salvo. Naruto no era tan estúpido como para no darse cuenta de lo que había pasado, y simplemente le sonrió, como si siguieran siendo los mismos niños que escalaban árboles juntos en forma de reto.


    Sakura le abrazó, y él le devolvió el gesto sin poder evitarlo. Le pidió que huyera, ambos se lo pidieron, pero él se negó a marcharse de Konoha, de su hogar, porque, gracias a Sakura, lo había comprendido. Konoha siempre fue su hogar.


    No opuso resistencia a que le arrestaran, y sólo les pidió a sus amigos que no intercedieran, que no se metieran en aquello, que era su merecido, y les pidió que le perdonasen, dándoles las gracias por todo, a lo que ellos respondieron con un asentimiento de cabeza entre lágrimas que sus ojos derramaban.


    Y ahí estaba él, esperando las escasas horas de vida que le separaban de la muerte. Sabía que ahí estaba, su final, el final que se merece, y de lo único que lamentaba ese final, era dejar sola a Sakura. Sabía que ella sufriría demasiado, y no lo merecía, no quería que ella sufriera por él más de lo que ya lo había hecho.


    Entonces, el chirrido de la puerta al abrirse llamó su atención, y fijó sus ojos en la puerta de barrotes, que dejaba paso a aquel pelinegro de raíz ambu que había sido su “suplente”.


    Su mirada se cruzó con la de él, pero, entonces, Sai se apartó, dejando paso a aquella pelirrosa que le robaba el sueño, y la miró fijamente a ella, olvidándose del chico.


    -Me quedaré hasta el amanecer-le dijo Sakura a su amigo, y él asintió, cerrando la puerta, dejándolos solos.


    Sasuke la miró firmemente, serio, y suspiró.


    -Este no es lugar para ti-dijo en un murmullo, y Sakura se arrodillo delante de él, cogiendo su rostro entre sus manos, y cruzando sus miradas. Seria la de él, y angustiada la de ella, envuelta en lágrimas.


    -No me alejarás de ti otra vez, Sasuke-le aseguró, con la voz entrecortada-ya lo has hecho demasiadas veces.


    En el fondo, él la necesitaba en aquel momento tanto como ella a él. Necesitaba sentirla con él, sentirse vivo, antes de morir. Así que no intentó convencerla de lo contrario, aunque fuera egoísta, y simplemente la abrazó contra su pecho, sentada entre sus piernas, y llevó sus labios hacia su oído.


    -Quédate-le pidió, inútilmente, pues ella ya había decidido no abandonarle aquella noche, aunque supiera que sufriría aún más cuando llegara el alba y tuvieran que separarse, aquella vez, para siempre.


    Ella le abrazó con más fuerza, hundiendo su rostro en el pecho de él, mientras Sasuke dejó reposar en el cuello de ella su propio rostro, oliendo el primaveral olor que su Sakura desprendía.


    -Soy un egoísta-murmuró, y ella apretó sus puños en torno a su camiseta-debería alejarte de mí-dijo él, seguro de sus palabras, y sintió como la pelirrosa se tensaba y apretaba entre sus manos su camiseta, levantando el rostro para mirarle, entristecida-pero no puedo hacerlo, necesitaba estar contigo aunque fuera una última vez…


    -No digas eso-le suplicó ella, con dos lágrimas comenzando a descender por sus mejillas, sintiendo aquel nudo en la garganta. Sasuke sonrió con tristeza.


    -Es la verdad-dijo él-a donde voy yo, tú nunca podrás ir. El infierno no es lugar para los ángeles, Sakura. Sólo para los demonios.


    -No hables así, por favor-le pidió ella, dejando que las lágrimas comenzaran a inundar su rostro, y los sollozos no dudaron en salir de su garganta.


    Sasuke la abrazó contra su pecho con fuerza, dejándola llorar, mientras él también sentía como su interior se desmoronaba poco a poco al verla en aquel estado.


    -Prométeme que vivirás-le pidió, y ella negó con la cabeza.


    -No puedo…


    -Serás feliz, serás feliz por mí, por nosotros-murmuró Sasuke, apretándola más fuerte contra él-por favor, Sakura…


    -Sasuke…te amo demasiado…-le dijo, levantando un poco su rostro, y Sasuke clavó su mirada en ella, sonriendo con ternura.


    -Lo sé-dijo él-me amas tanto…-dijo, acariciando su rostro, limpiándolo de lágrimas-como yo te amo a ti, Sakura…-las lágrimas de la chica comenzaron de nuevo a inundar su rostro al escuchar aquellas palabras, y comenzó a sollozar con fuerza, bajando la mirada, sin poder resistir la del chico-pero ambos sabíamos que esto no podía ser…pertenecemos a mundos diferentes, somos diferentes…tú eres luz, y yo sólo soy oscuridad…


    Ambos se quedaron en silencio, abrazándose con ternura, deseando que el mundo se detuviera, que el tiempo se congelase, y que aquel momento no acabara nunca.


    La chica intentó calmarse, y consiguió serenarse un poco, y subió el rostro, buscando los labios de su amado, consiguiéndolos al instante, para ella.


    Ambos se fundieron en aquel beso que comenzó con un suave roce de sus labios, y que, después, se fusionaron como uno solo, danzando al mismo ritmo, creados para unirse, encajándose a la perfección el uno con el otro. Pronto, el beso se tornó más pasional, más demandante, y las lenguas de ambos luchaban entre sí con frenesí.


    Ambos bebieron de ese beso, aferrándose a él como si sus vidas dependieran de ella, convirtiéndolo en un beso de desespero, de dolor y de sufrimiento, porque sabían que aquello nunca podrían repetirlo, porque podría ser el último. Se besaron con ansia y desespero, con miedo, con pesar. Se besaron como nunca antes lo habían hecho, porque ahora temían el perderse el uno al otro.



    %%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%



    Los suaves rayos del sol comenzaron a filtrarse por la diminuta ventana de la celda, y Sasuke suspiró, resignado, abrazando con más fuerza a la pelirrosa dormida entre sus brazos, y sonrió al observarla.


    Aquellas horas la había contemplado dormir con una paz llenándole el alma, acariciando su pelo y su rostro, abrazándole, besándole con ternura y delicadeza, agarrándose a los últimos momentos que podía pasar junto a ella.


    La miró sereno.


    Ella iba a sufrir, de eso estaba seguro, y él no estaría ahí para consolarla, y lo que más le dolía, es que nunca había estado para consolarla, siempre fueron otros con los que ella se desahogó, fueron otros hombros los que ella escogió para llorar, y él…


    -Yo sólo he sido el causante de tus lágrimas…-susurró al vació, con culpabilidad.


    Le gustaba pensar que aquella condena que le iba a arrebatar la vida, era un castigo por todo el dolor que le había causado a la joven, y no por aquella traición, pues, así, se sentía mejor, y también le gustaba pensar, que ella estaría mejor sin él, que aunque no lo pareciera, todo aquello le haría la vida más fácil y más feliz a la pelirrosa.


    Le gustaba pensar en cosas que tuvieran como objetivo la felicidad de Sakura.


    -Sakura…-la llamó, con suavidad, meciéndola entre sus brazos, y los ojos de la joven, poco a poco se abrieron, enfocando el rostro del chico, que tenía una sonrisa, intentando tranquilizarla, y ella observó la luminosidad del lugar, y de nuevo las lágrimas acudieron a sus ojos, deseando que el sol no hubiese aparecido aquel día.


    -Sasuke…-dijo ella, sintiendo como su corazón se desgarraba por dentro-no…


    -Es la hora, Sakura-le dijo él, firme-dame un beso y pórtate bien.


    Se aferró a su cuerpo como un moribundo se agarra a la vida, como si fuera la última cuerda a la que aferrarse en un naufragio.


    Le besó con ansia y desesperación, siendo correspondida por él, pero, al final, el beso acabó en uno delicado, lleno de ternura y amor, llenando a ambos de aquel sentimiento tan maravilloso que los unía, sintiendo las lágrimas mojar el rostro de la pelirrosa.


    Sakura le agarró con fuerza, sin querer soltarse.


    -Sakura, suéltame-le pidió él, cuando Sai, quien debía llevarle hacia la ejecución, entró en la celda, sintiendo su alma caerse al suelo cuando vio a su “hermana” en aquel estado-por favor, Sakura, suéltame…


    -No…no quiero…


    -Sakura, por favor-le pidió él, intentando apartarla, pero sin fuerza, pues, en el fondo, no quería alejarse de ella.


    -Sasuke…-sollozó ella, por favor, no me hagas esto…


    -No-dijo él, tajante, separándola un poco para mirarla a los ojos-tú no me hagas esto a mí, Sakura.


    El chico la separó de su cuerpo, y, esta vez, la chica no puso impedimento alguno más que el llorar desgarrada.


    El chico se colocó a su lado, cogiendo su rostro entre sus manos, y la obligó a mirarla, besando su frente con amor, y recargando la suya en la de ella.


    -Cuídate mucho, y sé feliz-le pidió-tienes a mucha más gente a tu lado que te quiere…y, por favor, no olvides, nunca olvides, que te amo, Sakura, que eres lo más importante para mí, y que te quiero más que a mi vida. Perdóname por todo.


    La chica asintió, sollozando.


    -Tú…tampoco lo olvides Sasuke…te quiero…te amo más que a cualquier otra cosa…y estás perdonado…


    Él asintió, y juntó sus labios con los de ella en un efímero roce de despedida, un suave y tierno toque demostrándole que sus palabras eran ciertas.


    -Gracias…-le susurró, para después levantarse y marcharse de allí, dejando a la joven llorando en la celda, sin la más mínima fuerza para marcharse de allí.


    Los minutos pasaron, y sólo alzó su mirada una vez por la ventana, viendo como el Uchiha, en aquel pequeño tablón, estaba de rodillas, con la cabeza gacha, y el verdugo alzando el hacha en el aire.


    Con rapidez, Sakura desvió la mirada, agachándose en el suelo, llorando con fuerza, desgarrada, sintiendo el vacío en su pecho, abrazándose a sí misma, y notando como todo a su alrededor le daba vueltas.


    Lo último que escuchó, fue el grito de alegría del público…



    %%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%



    La joven abrió los ojos con lentitud, y todo lo que vio fue blanco…todo blanco a su alrededor bajo su mirada difusa…entonces, sintió algo cálido apretarle la mano, y giró lentamente el rostro, y sonrió, encontrándose con el rostro de su amado Sasuke.


    -Estabas equivocado-le dijo ella, soñolienta-al final no fuiste al infierno…-le dijo la chica, y vio a Sasuke sonreír.


    -Eso aún está por verse, Sakura…-escuchó su voz, y, entonces, de nuevo, todo se volvió negro…



    %%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%



    La joven abrió de nuevo los ojos, y se levantó de golpe, sin darle importancia al hecho de que se encontraba en el hospital, seguramente por el desmayo.


    Enseguida, al comprender lo que había ocurrido, las lágrimas inundaron su rostro, y comenzó a sollozar.


    No se dio cuenta, pero los pasos de alguien se acercaron hacia ella, abrazándola con fuerza, sentándose con ella en la cama.


    -Sakura…no llores, porque si lloras me muero-le dijo una voz a su oído, y abrió los ojos de golpe, separándose al instante, aunque sólo fue un poco, para poder verlo, pues él no soltaba su cintura.


    Y le vio…era él…aquel rostro tan atractivo, aquella sonrisa tan dulce dedicada sólo a ella…aquellos ojos que mostraban el brillo que conoció en aquellas dos semanas…era el Sasuke del que estaba completamente enamorada…


    -Sasuke…esto…¿es un sueño?-preguntó, y él rió por lo bajo.


    -No, no lo es-dijo él-como tampoco lo fue lo de hace un rato, cuando te despertarse creyendo que estábamos en el cielo…te desmayaste demasiado rápido, Sakura…


    La chica, sin poder contener las lágrimas, le miró sollozante.


    -¿Esto es verdad?-le preguntó, sin poder creérselo.


    Él sonrió, besando su frente dulcemente.


    -Esto es real Sakura-le aseguró-estoy aquí, contigo.


    La chica no dijo nada, sólo le abrazó con fuerza, y Sasuke le devolvió el gesto, sonriendo, hundiendo su rostro en el cuello de ella, mientras la sentía llorar sobre su camiseta, pero aquella vez, eran lágrimas de alegría.


    -No puedo creerlo…Sasuke…estás aquí…conmigo…


    -Sí Sakura-le aseguró él, apretándola-y esta vez, será para siempre…nada nos separará…te lo prometo…


    -Pero…¿cómo…?-preguntó, separándose un poco de él para mirarle a los ojos-creí que...


    -Fue Naruto-le explicó, sonriendo-llegó justo a tiempo con uno de sus mensajes para demostrar lo importante que es la amistad y la confianza, y el perdón y todo eso…definitivamente creo que será un buen Hokage a pesar de todo-sonrió con más amplitud, y Sakura le imitó.


    -Sí, yo también lo pienso…-le dijo, y, sin poder contenerse, ambos se besaron de nuevo, con el mismo amor con el que se habían estado besando toda aquella noche llena de angustia y pena, pero, entonces, Sasuke tuvo que separarse-Sakura, debo decirte algo…


    -¿El qué?-preguntó ella, preocupada, y Sasuke le sonrió, tranquilizándola.


    -Tendrás que soportarme sobre-protector y tendrás que empezar a cuidarte-le avisó, y ella le miró sin entender, mientras él le daba un suave beso en la frente-Sakura, tu desmayo no fue casual…


    -¿Qué me pasa?-preguntó, preocupada, y él rió.


    -No es nada-le aseguró él, colocando una mano con delicadeza en el vientre, aún plano, de la joven, y ella abrió los ojos-es que no quiero que a nuestro hijo le pase nada…


    Entonces, la sonrisa del Uchiha, y las lágrimas de emoción de la Haruno, dejaron atrás a todo lo demás, para fundirse en un fuerte abrazo…



    Años después



    -Papá-le llamó el pequeño de cinco años, muy parecido a él, de ojos negros pero de un cabello completamente negro, sin reflejos azules. Se parecía tanto a él…


    -¿Qué ocurre, Itachi?-le preguntó, desordenando el cabello de su hijo con su mano, ganándose una risa del pequeño.


    -Hay que volver ya a casa-le dijo-o mamá se enfadará.


    -Lo sé-asintió él, y miró hacia los columpios, observando con una sonrisa como una pequeña de tres años, de cabello rosa y de unos hermosos ojos jade jugando, riéndose sin parar, con aquella hermosa sonrisa heredada de su madre-¡Chiyo!¡nos vamos!-la llamó, y la pequeña le miró, sonriendo con dulzura a su padre, para correr hacia él, tan obediente como siempre.


    Sasuke la cogió en brazos, abrazándola contra su pecho, depositando un beso en la coronilla de la joven, y agarrando de la mano a su otro hijo, caminó hacia su casa con tranquilidad.


    Dejó a sus hijos ir al patio para que siguieran jugando, y él se dirigió al piso de arriba, donde su mujer le esperaba.


    Llegó a aquella habitación, y la encontró ahí, de espaldas, mirando por la ventana.


    Caminó hacia ella, abrazándola por detrás, y dándola un suave beso en el cuello, mientras ella le sonrió.


    -Hola, Sasuke-dijo-¿qué tal se han portado?


    -Como dos angelitos-dijo él en tono gracioso, y ella sonrió, mientras el Uchiha se dedicaba a observar al pequeño bulto que descansaba, envuelto en mantas, entre los brazos de la mujer. Un hermoso bebé de tan sólo un mes de vida descansaba entre los brazos de ella, mirando a su madre ensimismado-es hermosa.


    -Lo sé-asintió ella, tocando delicadamente el mechó azabache de la pequeña, que rió, mirando a sus padres con unos hermosos ojos jade-Erin será tan buena ninja como su padre, al igual que sus hermanos.


    -Y al igual que su madre-dijo él, girándola delicadamente, para quedar cara a cara, y ella le sonrió.


    -Al final, todo ha acabado bien-dijo ella, y él asintió.


    -Lo sé-susurró, antes de besarla. Sintiendo como todo lo demás desaparecía, y ahora sólo existían ellos dos y sus hijos, su familia…


    Porque ya no era sólo el vengador y el traidor, ya no era aquel que se había quedado solo, sin familia ni nadie que le esperara en casa, ya no era aquel demonio castigado por amar a un ángel…ya no era la oscuridad en cuerpo y alma…hacía tiempo que ya no era solamente el causante de sus lágrimas…
     
  2.  
    Sakurash

    Sakurash Entusiasta

    Tauro
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    Re: El causante de tus lágrimas

    ohh!! q bonitoo
    me encantaaa *O*
    solo que la letra es muy pequeña....
    me duelen un poco los ojitos xP
    pero por lo demas
    me encanta como narras
    sigue asi
    un beso
     
  3.  
    Brendiux

    Brendiux Entusiasta

    Tauro
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    Escritora
    Re: El causante de tus lágrimas

    Kawai!! Q lindo one-shot
    Me encNto
    Te juro q casi lloro cuando iban a Matar a sasuke
    Pobre se Sakura y sasuke pero q bueno q al final todo sail bien :)
    Algo q me di Cuenta es q Sakura y Sasuke le pusieron a sus hijos Los numbers de personas importantes para Ellos, Sakura le puzo Chiyo por q la salvo y sasuke por su hermano
    Bueno, avisame cuando pongas Oreo escrito tuyo
    Xoxo
    Atte.:
    NejitenFE
     
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