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Fanfic - AMOR (NejiTen)

Tema en 'Abandonados' iniciado por himeko hyuga, 7 Febrero 2012.

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Estado del tema:
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  1.  
    himeko hyuga

    himeko hyuga Usuario común

    Piscis
    Miembro desde:
    2 Marzo 2010
    Mensajes:
    261
    Puntos en trofeos:
    246
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Fanfic - AMOR (NejiTen)
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    7951
    Hola! vengo a traerles un ff, solo tiene un cap pero quiero compartirlo con ustedes.

    Autor:Himeko Hyuga
    Pareja: Neji y Tenten
    Fandom:Naruto
    Capitulo: 1
    Aclaraciones: Este ff lo he publicado en otro foro, porsi es que lo ven no piensen que es plagio.
    AMOR

    Contemplo su imagen en el espejo, sonrió al ver que todo estaba en orden. Los gritos de su mamá la hicieron bajar.

    —hay, no se porque tardas tanto, si siempre sales igual—pronuncio su madre al servirle el desayuno.

    — ¡Claro que no! —se defendió al castaña—mira, hoy cambie mis listones—argumento señalando sus dos chonguitos.

    —Pero, ¿de que sirve que te arregles tanto? Si regresas peor que un perro callejero, toda sucia, despeinada e incluso con la ropa rasgada.

    La castaña decidió ignorar lo que su madre le decía. Sin embargo no pida evitar pasar horas frente al espejo desde hace bastante tiempo, en un inicio nunca se arreglaba o esmeraba por lucir bien, mas todo habia cambiado al ir conociendo a su compañero de equipo; Neji Hyuga, Un joven misterioso, de aspecto frio y sereno, calculador, inteligente, apuesto. Todo lo que ella habia soñado.

    Acabo su almuerzo y partió al encuentro con su equipo y su amado.

    Termino el exhausto entrenamiento, sin preámbulo cayó al piso, su respiración era agitada, una sonrisa de satisfacción surco su rostro. Habia logrado resistir más, tanto como el gran genio Neji Hyuga, de quien estaba enamorada.

    Amaba su vida, no tenía grandes preocupaciones en sí, tenia una casa, una familia, amigos, y estaba enamorada. No tenía intención de declararse o algo similar, con sólo verlo le bastaba.

    —Neji, Tenten! Hoy hay un festival ¿quieren ir?

    —No, gracias—musito el castaño.

    —Yo si quiero ir, anda vamos Neji—insistió la Amma.

    Lee se le único a Tenten, convenciendo al Hyuga en poco tiempo. El pelinegro con peinado de tazón se fue corriendo, diciendo tenia que prepararse. Los dos castaños en cambio, caminaron tranquilamente, sus casas estaban un poco cerca, así que se iban justos todas las tardes.

    Llego a su casa, subió corriendo las escaleras, en su habitación se despojo de su ropa metiéndose en la ducha. Tallo su cuerpo rápidamente, en pocos minutos ya estaba fuera de la ducha.

    Cristalinas gotas de agua caían de su cuerpo y cabello, se seco y saco su ropa del closet. Se vistió sin problema alguno y partió al encuentro con su equipo.

    Suspiro al ver a Lee y su mentor entrenando como siempre, aunque parecía mas competencia que nada. En cambio el Hyuga permanecía en silencio, no reía ni jugaba, parecía una especie de estatua humana.

    — ¡Tenten, me alegra ver que ya llegaste! —exclamo efusivamente su sensei.

    — ¡Bien, es hora de divertirnos y que la llama de nuestra juventud arda! —exclamo el pelinegro.

    Recorrieron el festival con gran entusiasmo, compraron mascaras, probaron los juegos de puntería, fuerza, destreza, también se encontraron con varios equipos que al igual que ellos iban a disfrutar.

    Después de un buen rato de caminar, decidieron sentarse a descansar mientras degustaban un poco de takonoyaki.

    —Se nos olvido comprara bebidas—pronuncio con dificultad la femenina al intentar pasar su reciente bocado.

    — ¡Es cierto! no te preocupes nuestra bella flor ¡Qué yo iré por ellas! —exclamo al colocarse de pie el pelinegro.

    — ¡No tan rápido Lee! —Le detuvo su sensei—Yo también estoy aquí.

    El chico se giro a ver a su mentor con lagrimas en los ojos ¡¿Cómo se habia olvidado de su sensei?! Era un mal ejemplo de alumno.

    —Perdóneme sensei—se disculpo con gran arrepentimiento.

    Ambos hicieron su ya acostumbrado drama y sin dar aviso salieron corriendo al puesto de bebidas.

    La castaña los veía desde su lugar con una gotita en la cabeza, nunca cambiarían. Una nívea mano se poso frente a ella sosteniendo una bebida, giro ligeramente su rostro para ver al dueño de dicha mano, llevándose una grata sorpresa.

    —Neji…—susurro seguido de una sonrisa—Gracias—sujeto la bebida y sorbió de ella. Al instante la invadió un alivio, la comida resbalaba sin dificultad por su garganta.

    El chico mantenía su típico semblante frio, sin mostrar expresión alguna.

    —Sabes, aunque no lo parezca, siempre estas al pendiente mi, Lee y Gai-sensei. Tienes un corazón muy noble, te admiro por eso.

    El genio emitió su típico monosílabo como respuesta. La forma en que lo expreso denotaba incredulidad antes esas palabras.

    — ¡Es verdad, No es broma! —protesto al girar ligeramente su torso y colocar ambas manos frente a ella.

    —Yo no dije nada—se justifico.

    —Tu monosílabo lo dijo todo —de manera inconsciente acerco bastante su rostro al genio quien simplemente la veía. La castaña intentaba intimidarlo con su mirada, así como en ocasiones él lo hacia con ella. En cambio el Hyuga intentaba contener la risa de ver a su amiga intentando atemorizarlo con la mirada, en vez de miedo, le daba gracia.

    —Que mirada tan feroz—pronuncio como si nada—si te sigues acercando, no responderé por lo que pueda pasar.

    Eso era una clara amenaza para la Amma quien se rehusaba a retroceder o perder ante él.

    — ¿Así? ¿Cómo que? —interrogo desafiante.

    Un breve silencio lleno el espacio, una fresca corriente de aire paso junto a ellos, traviesa sacudió las hojas de los arboles y algunas otras plantas silvestres.

    —Besarte—respondió cortante.

    La chica quedo pasmada ¿era una especie de broma? Se sintió estúpida al pensar que uno de sus sueños se podría hacer realidad. Sus mejillas se iluminaron de un leve tono rojo carmín.

    La castaña emitió una carcajada que denotaba incredulidad y nerviosismo.

    —Si como no—hizo una pausa, dudaba de sus siguientes palabras—inténtalo—reto con málica.

    La castaña cerro lentamente su achocolatadas orbes, sus carnosos labios de curvaron ligeramente y acerco su rostro con peligrosidad al Hyuga quien la veía sorprendido.

    En su cara formo una mueca de duda ¿su compañera se habia vuelto loca? Dudo unos segundos más en los que por su mente pasaron mil posibilidades, fijo nuevamente la vista en su compañera e inexplicablemente se sintió atraído a esos carnosos y rosados labios.

    Cerró sus ojos y con temor acerco su rostro a la femenina que esperaba impaciente el contacto de sus labios, empuño su mano izquierda, esperando que en cualquier momento el encuentro de sus labios.

    Una feroz ráfaga de viento pasó junto a ellos deteniéndose unos metros delante de ellos.

    — ¡aun te falta mucho por aprender Lee! —pronuncio una voz que salía de entre una nube de polvo.

    Segundos después una segunda ráfaga de viento muy similar a la primera paso junto a ellos.

    — ¡He sido derrotado nuevamente por Gai-sensei! —exclamo una juvenil voz de esa nube de polvo.

    Conforme las espesas nubes de polvo se fueron dispersando dejaron ver a quien se encontraban inmersos en ellas, dos hombres, que de no ser por su evidente edad serian gemelos: Gai-sensei y su inseparable alumno, Rock Lee.

    —por cierto ¿qué es lo que estaban haciendo? —interrogo Lee inocentemente a sus dos compañeros de equipo.

    Ambos se separaron inmediatamente, ambos tenían sus rostros rojo, en especial la Amma. Al ver sus reacciones Gai formo una cara picara.

    —No me digan que estaban…—pronuncio con morbo su mentor.

    —En una competencia de quien resistía más sin parpadear—intervino el Hyuga levantándose de su lugar.

    La castaña asintió e imito la acción de su compañero, sin darles tiempo a los demás de reaccionar.

    Al día siguiente ninguno de los dos podía verse a la cara debido a sus acciones tan imprudentes del día anterior.

    —Tenten—llamo el Hyuga a la femenina en su descanso—necesito hablar contigo sobre lo de ayer.

    Ella asintió y se recorrió dejándole un espacio para que se sentara junto a ella.

    —No sé que me paso ayer, pero quiero que sepas que solo fue un impulso, no quería hacer eso.

    —Claro, solo un impulso…—susurro. Le dolían las palabras que el castaño pronunciaba, si no quería echar a perder su amistad con él debía ocultar sus sentimientos y dolor—. Descuida, yo también actué impulsivamente—se disculpo la femenina con una sonrisa.

    —Me alegra que hayas entendido—pronuncio y se marcho dejándola sola bajo el árbol.

    -

    -

    Habían transcurrido dos años en los que su amistad se habia mantenido casi intacta, eran amigos muy cercanos, incluso en bastantes ocasiones los llegaron a confundir como a una pareja. En especial sus amigos, hacían gran énfasis en su gran cercanía, aunque agradecían no ser los únicos, ya que Sasuke y Naruto se encontraban en una situación similar.

    La castaña llego a su casa intentando no hacer tanto alboroto. Su madre estaría descansando. Con cautela se dirigió a la habitación de su mamá, se sorprendió al no verla en su cama, la busco rápidamente con la vista y sonrió al divisarla frente al tocador cepillando su larga cabellera.

    —Mamá, te he dicho que descanses—pronuncio al chica de chonguitos.

    —Lo sé hija, pero no soporto estar todo el día en cama—respondió al cerrar sus obscuras orbes.

    Tenten tomo el cepillo de la mano de su madre para seguir cepillándolo con cuidado, lo trenzo y adorno con un listón.

    —Gracias, hija—pronuncio con una dulce sonrisa la mujer.

    —de nada. Ahora a la cama—ordeno sin dar lugar a protestas.

    Conversaron cerca de dos horas sin una interrupción molesta en al hacer memoria de valiosos recuerdos lloraron y rieron sin control. Akina, la madre de Tenten habia enfermado y se encontraba sumamente débil y se agotaba con facilidad.

    Más tarde llego su abuela, quien desde hacia cuatro meses vivía con ellas, ya que le ayudaba a cuidar a su mamá. Su padre falleció al ser ella muy pequeña, su madre se encargo de cuidarla y protegerla, ahora ella quiera hacer lo mismo.

    Su abuela era de carácter rígido y severo, por lo que no se llevaba muy bien con ella, pues u madre la habia criado de manera distinta.

    Desde que llegaba de su entrenamiento lo que restaba del día se la pasaba cuidando de su madre. Esa mujer que parecía se quebraría con el suave viento lo era todo, su mundo, su universo, por ella haría cualquier cosa.

    Los días transcurrían normalmente.

    Esa mañana la castaña entrenaba con Rock Lee, necesitaba mejorar su taijustu. Los golpes que recibía de su compañero seguro le dejarían moretones y varios rasguños, mas no le importaba ya que al llegar a su casa su mamá la curaría.

    Una patada la mando a volar varios metros lejos de donde entrenaba, no logro esquivarla, sólo intentar protegerse.

    — ¡Tenten! —irrumpió un grito.

    La castaña se incorporo con poca dificultad, se sacudió y volteo a ver a quien la llamaba, al igual que todos lo integrantes de su equipo.

    — ¿Sucede algo? —interrogo al llegar junto al pequeño konohamaru.

    —tu mamá…—pronuncio agitado.

    — ¿mi mamá que? No me digas que…—pronuncio con terror la Amma.

    No espero a que el Sarutobi le respondiera, ya que salió corriendo a todo lo que sus piernas le daban. En el camino sus ojos se crisparon, su corazón latía desesperadamente y sus fuerzas querían desaparecer.

    Llego a su casa dirigiéndose directamente a la habitación de su madre, sintió un alivio al verla recostada y a su lado al doctor que la atendía. Cuando Akina la vio sonrió dulcemente, el doctor salió de la habitación dejando a las dos femeninas solas.

    —Me asustaron, konohamaru fue a buscarme a medio entrenamiento y…—fue interrumpida por un sorpresivo abrazo de su madre.

    —guarda silencio y sólo abrázame—susurro Akina.

    Tenten se acomodo al lado de su madre en la cama, como cuando era una niña. el silencio poco a poco las comenzó a arrullar hasta dejarlas medio adormiladas.

    —Sabes, cuando supe que te esperaba fui muy feliz, el saber que dentro de mi vientre llevaba una vida era algo… indescriptible—contaba con nostalgia al acariciar la cabellera de su hija—.Tu papá dijo que serias niña en cuanto supo y no se equivoco. Eras su adoración y eres la mía, me alegra saber que creciste como yo y él habíamos planeado, alegre, cariñosa y libre. Por cierto la pomada esta en mi tocador para cuando la necesites.

    La castaña se limitaba a escuchar las cálidas palabras de su madre, aspiro fuertemente su dulce aroma y la abrazo con intención de nunca soltarla. Permanecieron varias horas en silencio, abrazadas una a la otra, disfrutando del momento.

    —pero, ¿Por qué dices eso mami? —interrogo con sus achocolatadas orbes cerradas.

    Una silencio ya acostumbrado invadió el lugar, mas esta vez habia algo distinto, cosa que alarmo a la castaña.

    —porque ya… no voy a poder curar tus heridas, ni moretones, tampoco te regañare y podrás andar con zapatos dentro de la casa—respondió tranquilamente Akina. Unas cálidas gotas de agua salada cayeron sobre el rostro de Tenten quien abrió de golpe los ojos.

    —Mamá, no estas diciendo esto porque…—pronuncio al separarse de la mujer de orbes negras.

    —Lo siento hija—se disculpo al estallar en llanto—ya no podre estar más tiempo contigo, pero recuerda que te amo sobre todas las cosas y siempre te amar—estiro sus brazos hacia su pequeña atrayéndola hacia ella.

    La castaña comenzó a patalear y pedirle que la soltara entre lágrimas ¡Necesitaba ir por un doctor! Lo que ella decía no podía ser cierto, no podía dejarla tan pronto ¡Era sólo una chiquilla inexperta! Aun necesitaba que su madre curara sus heridas, que la mimara, que la regalara e incluso castigara como solía hacerlo.

    A pesar de todo Akina se rehusaba a soltarla, abrazo con más fuerza a su hija hasta que logro calmarla. Las lágrimas resbalaban por sus mejillas sin color ni brillo de las dos mujeres.

    El sol se fue cambiando su posición y la intensidad de su luz y calor disminuyo.

    —Tenten, se feliz. Nunca cierres tu corazón, se feliz por sobre todas las cosas—pronuncio dulcemente Akina para por ultima vez abrazar a su hija, tan fuerte que perdió el aliento en ello.

    La presión que ejercía su madre sobre ella desapareció, sujeto la mano de su madre y comenzó apretándola esperando oír un quejido de su madre, sin embargo no hubo tal respuesta. Se incorporo junto a ella y la zarandeo suavemente, al no haber respuesta la zarandeo con más fuerza, tampoco hubo respuesta.

    Desesperada la agitaba al momento en que la llamaba, esperando que sólo fuera una broma, que abriera los ojos y le dijera “caíste, eres muy ingenua” o algo por el estilo. Si ella se iba ¿Quién iba a cuidarla? ¿A sanarla? ¿Alimentarla, regañarla castigarla o premiarla? ¿Quién le prepararía un pastel en su cumpleaños? ¿Quién le bordaría una bufanda para el crudo invierno? ¿Quién? ¡¿Quién?! Si ella… ya no iba a estar.

    La puerta de la habitación se abrió de golpe dejando ver a los integrantes de su equipo, su abuela y al doctor.

    Entre Lee y Gai la sujetaron apartándola del inerte cuerpo de su madre, la fuerza con se rehusaba a separarse de su mamá era extraordinaria. El doctor reviso a Akina, confirmando que ya habia concluido su vida en este mundo.

    La Amma pareció enloquecer, el llanto se desbordaba a mares de sus orbes marrones sin cesar. El Hyuga tuvo que verse en la necesidad de darle una cachetada para que entrara en razón, al recibir el golpe su fuerza desapareció, lee y Gai la soltaron atrapándola el genio entre sus brazos.

    Se aferro a la camisa del castaño, empapándola de llanto, incluso lo golpeaba en el pecho con sus puños y le pedía una explicación de porque su madre se habia muerto. Nunca obtuvo una respuesta, mas le sirvió para desahogarse.

    Días después.

    Su semblante ya no era el mismo, su rostro carecía de su acostumbrada sonrisa y su ánimo para regañarlos.

    Llego a su casa, ahora vacía. No volteo a ver siquiera la habitación de su madre, subió las escaleras a gran velocidad, cerrando la puerta de su cuarto al entrar en el.

    Minutos después su abuela llamo a su puerta. Le dijo pasara y así lo hizo la anciana.

    —Tenten, quiero hablar contigo de algo muy importante—señalo al sentarse al borde de la cama junto a ella.

    La Amma se sentó para escucharla bien.

    —Te casaras dentro de tres días—sentencio severamente.

    — ¡¿Qué?! ¿Estas loca?

    Debido a su reacción tan violenta recibió una bofetada en su mejilla.

    — ¡A mi no me llames así. De ahora en adelante me trataras con respeto!—hizo una pausa en la que regreso a su tranquilo semblante—y como he dicho, he arreglado tu matrimonio con el hijo de un señor feudal. La boda se realizara en cinco días.

    La castaña sobaba su roja mejilla y veía a la anciana con rabia.

    —No sé quien te has creído para tratarme así, no soy una escuincla a la que puedes manipular fácilmente. Te respetaba por mi madre, pero ahora que ya no esta ¡no tengo porque! —Se levanto de su cama y dirigió a la puerta—te puedes ir cuando quieras de MI casa, entre más pronto mejor.

    La mujer de cabellos blanquecinos quedo perpleja. El coraje la invadió, mas no le dio mucha importancia, pronto se le bajaría el coraje. Comenzó a preparar su equipaje, deberían partir de ahí lo más pronto posible.

    -

    -

    La castaña corría desesperadamente por toda la aldea en u intento por sacar el dolor y rabia que la invadía, su madre se había muerto una semana atrás y su abuela ya la habia comprometido. En su camino tropezó con alguien cayendo sin remedio al suelo, la chica de orbes marrones se quedo tirada, no hizo ni el mínimo intento de levantarse.

    — ¿Estas bien? —interrogo una voz muy familiar para ella.

    Levanto su rostro con temor. No quería que nadie la viera en ese estado, el cielo se nublo anunciando el aproximar de la lluvia.

    Él era su mejor amigo así que no dudo en contarle todo lo sucedido. Le conto varios de sus planes en mente para escaparse de su abuela, ella quería seguir siendo libre y casarse por amor no por… arreglo.

    —Debes casarte—musito secamente el Hyuga.

    Las orbes marrones de la femenina de abrieron como plato, ¿eran ciertas las palabras que acababa de escuchar?

    — ¿Qué dices? —pregunto incrédula.

    —Es tu destino casarte con él.

    — ¿qué? Pero Neji yo…—sus ojos nuevamente derramaron lagrimas—yo… ¿Es que acaso no te das cuenta? ¡Yo te amo! Siempre te he amado, desde que era un chiquilla ¡no puedo casarme con un hombre al que no amo!

    —Lo sé, y yo también siento lo mismo que tú, pero… yo también estoy comprometido. Mi tío Hiashi arreglos todo… casare dentro de un mes.

    —Huyamos—propuso la castaña con esperanza en sus ojos.

    Pequeñas gotas de agua comenzaron a caer mojando a ambos. Poco a poco las gotas fueron aumentando en tamaño y cantidad, llenando el vacío formado.

    El chico se rehusó rotundamente, anteponiendo su deber y “su destino” sobre su corazón. Esas palabras tan frías y vacías que salían de la boca del Hyuga no las pudo soportar más, no quería seguir escuchando estupideces sobre “el destino” ¡Estaba harta! ¿Por qué creyó que tal vez el la ayudaría en algo?

    —pensé que Naruto te habia enseñado que el destino lo creas tu mismo, que puedes cambiar las cosas si te aferras a ellas, pero… veo que sigues siendo el mismo—pronuncio casi escupiendo las ultimas palabras—.Supongo que este es el adiós—se dio la media vuelta y salió de ahí a toda prisa.

    Llego a su casa esperando no ver a nadie. Se habia comportado de manera muy grosera con su abuela, a pesar de que ella se lo habia ganado, empezaba a tener remordimiento.

    Entro en la sala llevándose una sorpresa desconcertante, su abuela permanecía sentada en el sofá con la cabeza baja. Se acerco a ella esperando ser recibida de manera agresiva.

    — ¡Dios mío! ¿Qué te paso? —interrogo asustada la anciana al ver el fatal estado en que se encontraba su nieta.

    —yo… yo—no dijo más y se dejo caer sobre el regazo de su abuela—perdón por ser tan grosera, y-yo aceptare el matrimonio—pronuncio entre sollozos.

    La anciana acaricio dulcemente la cabeza de la castaña que lloraba sobre sus piernas como un bebe.

    —perdóname a mi por ser tan imprudente, creí que era lo mejor para ti—se disculpo sinceramente—. Eres mi única nieta y sólo quiero que tengas lo mejor.

    Al día siguiente ambas fueron a solicitar una escolta especial, en la que sólo irían mujeres, formada por: Hinata, Ino, Sakura, Temari y Matsuri, las últimas dos las alcanzarían en el camino.

    Tenten les hizo creer que a la que escoltaban era a la anciana, y ella era parte del equipo. Dos días después de camino Temari y Matsuri hicieron su aparición, causando un gran alboroto.

    El trayecto fue divertido, se dedicaron a reír; compartir consejos de belleza, amor y cocina; jugaron cartas, apostaron y también hicieron travesuras. En vez de jóvenes de quince y dieciséis años parecían niñas de cinco años.

    -.-.-.-.-.-.-.

    —No alcanzo a ver—pronuncio un rubio de orbes celestes con unos binoculares.

    —Tsk, préstame eso—pronuncio el Nara al arrebatarle los binoculares. —Parece que están…—el chico hizo una mueca de desagrado.

    — ¿Qué están haciendo? —interrogo impaciente el Inuzuka.

    —Están haciéndose un pedicure—respondió después de bostezar—. Yo me voy a casa, esto no tiene sentido.

    — ¡No se vayan! Yo sé que están tramando algo—suplico el Uzumaki con lagrimas en los ojos—Además ya las hemos seguido hasta aquí.

    Los dos morenos suspiraron, ¿cuanto tiempo más seguirían así? Cansado de estar siguiendo a las chicas desde que salieron de la aldea, ataron al rubio de pies y manos de esa manera seria más practico llevarlo de regreso a Konoha.

    .-.-.-.-.-.-

    Después de cuatro días llegaron a su destino, las miradas de los pueblerinos se posaron sobre ellas. La Amma era la más cohibida, sabia que guardarles el secreto de su boda a sus amigas no les haría nada de gracia.

    Llegaron hasta la enorme casa del señor feudal, la castaña de chonguitos trago grueso, tomo valor y toco la enorme puerta de madera con el aro de metal que habia en ella. Una pequeña rendija se abrió, desde ahí una voy femenina interrogo quien era.

    —Soy… Tenten Amma—respondió con temor.

    La pequeña rendija se cerró bruscamente y a los pocos minutos se abrieron las enormes puertas para ellas. Los sirvientes las atendieron de inmediato, como si de princesas se tratase. Las kunoichis fueron vestidas con hermosos y coloridos vestidos de seda, sus cabellos adornados con piezas de oro y plata con algunas incrustaciones de bellas gemas.

    Las sirvientas les pidieron esperaran en un lugar lleno de sillas adornadas con fundas blancas y flores. Se percataron de que frente a ellas habia un altar de boda. Divertidas realizaron conjeturas sobre si la anciana era la novia o no.

    Los asientos fueron llenándose por gente con elegante ropa

    Cuando el novio apareció maldijeron la suerte de la anciana, ya que era muy apuesto. De tez blanca, cabellera corta negras y orbes azul zafiro.

    — ¿En verdad se va a casar la Sra. Ayame con él? Aun es muy joven y ella…—comento la pelinegra de orbes platinas.

    —yo creo que sí, además no esta aquí con nosotros—añadió la Yamanaka.

    —La cerda tiene razón—apoyo la Haruno.

    —Ven, la frentona me apoya.

    El sonido de unas campanas atrajo la atención de los presentes. Anunciaba la aparición de la novia.

    —Esperen, también falta…Tenten—pronuncio la castaña de melena corta.

    Las kunoichis voltearon inmediatamente a ver a la novia, no podían concebir esa descabellada idea. Además ella estaba enamorada de Neji, ella misma se los habia contado desde hace mucho tiempo.

    No se atrevieron a interrumpir la boda ya que la novia no se habia descubierto el rostro, no querían cometer un error, y la anciana ni Tenten aparecían, así que había posibilidad que no fuera ella.

    Los novios levantaron las dos hermosas copas de oro con el vino en ellas, el sacerdote las entrelazo con listón de seda pronuncio las siguientes palabras “al unir estas copas también unimos las vidas de dos individuos”. Ambos bebieron de ellas con cuidado.

    La ceremonia estaba a punto de concluir, el novia se acerco a ella con una dulce sonrisa, coloco sus manos sobre el manto que cubría a la femenina y lo retiro, posteriormente unió sus labios con los de ella por unos segundos y todo concluyo.

    La Amma se dejo caer sobre el suelo, no tenia fuerzas para hacer algo, a lo lejos observaba los angustiados rostros de sus mejores amigas, algunas incluso lloraban y otras irradiaban coraje, intentaban llegar hasta ella, mas los guardias se interpusieron.

    Un pergamino llego a las kunoichis que se encontraban histéricas. Lo abrieron y estallaron en llanto. En el, su amiga les confesaba toda la verdad y les pedía disculpas por no haberles dicho la verdad, ya que si lo hubiese hecho seguro no hubiesen querido estar en su boda. Ellas eran sus mejores amigas, por eso quería compartir ese momento crucial en su vida con ellas.

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    -

    -

    Los años transcurrieron. Perdió todo contacto con la aldea oculta de la hoja. Su esposo era un buen hombre, que antes que nada le ofreció su amistad, habia aprendido a quererlo y ahora se sentía una mujer totalmente feliz. En ocasiones extrañaba a su madre y él siempre la reconfortaba.

    La cuarta guerra ninja estallo. Al saber sobre ella decidió enlistarse en el ejército de la armada shinobi. Los padres de su esposo se opusieron rotundamente, ya que ella era la esposa del actual señor feudal, prácticamente la madre soberana de ahí. Sin embargo su esposo la dejo ir, asumiendo todas las responsabilidades.

    Se despojo de los hermosos vestidos de seda que usaba y los preciosos adornos de roro y gemas que llevaba en su larga cabellera para volver a vestir sus ropas ninjas, recogió su cabello como solía hacerlo en el pasado y sobre su frente coloco su banda.

    —Tenten lleva esto contigo—le pidió Soun, su esposo al mostrar un hermoso collar de oro con la figura de un dragón—.Es para que te cuide y me recuerdes, quiero que vuelvas sana y salva.

    Días después llego a Konoha donde se presento como un ninja más que quería ayudar en la guerra. Su uniforme le fue entregado tiempo después. Durante el campo de batalla se reencontró con viejos amigos que se alegraron de volver a verla.

    Ella inclino su cabeza y él coloco el collar con sumo cuidado en el cuello de la femenina. Se despidieron con un tierno beso en la boca.

    La nostalgia la invadió completamente, recordar esos viejos días en que entrenaba con su equipo, en los que su madre aun vivía, en los que era feliz de manera natural, no necesitaba buscarla en otro lugar o aprender a ser feliz como lo era ahora.

    Las bajas que habían tenido eran innumerables y tuvieron que volver a reorganizar la armada, por la baja cantidad que ninjas que tenían.

    La castaña caminaba examinado los alrededores, quería conocer a sus nuevos compañeros. A lo lejos escucho un grito que le sonó por demás familiar, se giro impaciente en busca del dueño de dicha voz.

    Unos brazos fuertes abrazaron su esbelto cuerpo, el llanto broto de sus ojos y correspondió el abrazo.

    —Eres tú—pronuncio entre sollozos—.Lee…

    —Tenten ¿Por qué te fuiste sin decir nada? Te extrañe mucho—pronuncio igualmente entre lágrimas el pelinegro con peinado de Tazón.

    Conversaron durante todo su tiempo libre sobre sus vidas, que era de cada uno. El pelinegro se sorprendió de saber que era la esposa de un señor feudal y ella de saber que él se habia enamorado de alguien que no era Sakura. También les conto un poco sobre la vida de los demás como Sakura, Ino, Kiba, Temari, etc. A excepción de Neji.

    La noche llego y nuevos ninjas de refuerzo con ella. Las fogatas alumbraban con todo su esplendor el campamento, varios ninjas se disponían a descansar un poco y otros a hacer guardia.

    La Amma se levanto dispuesta a marcharse a su tienda a dormir. Decidió rodear las demás tiendas por atrás hasta llegar a la suya, iba tan sumida en sus recuerdos que termino chocando con alguien. Fue un ligero rose, levanto su cabeza para disculparse, ya que con quien habia chocado era alguien más alto que ella.

    —Neji—susurro por l bajo.

    —Tenten—susurro de igual manera el susodicho.

    La Amma creía que eso era una broma del destino, ¿qué querían? ¿Volverla loca? En años no se lo habia encontrado y venia a encontrarlo en el campo de batalla, sólo faltaba que fueran enemigos para completar todo.

    Ambos se quedaron estáticos, sus cuerpos estaban tensos, sus corazones parecían caballos desbocados, latían sin control y sus cerebros no funcionaban del todo bien.

    —Qué sorpresa verte—pronuncio la castaña con una sonrisa.

    El Hyuga asintió con la cabeza.

    — ¿Te diriges a dormir? —interrogo con su típico semblante.

    Ella asintió, una pequeña sonrisa surco su rostro, él no habia cambiado nada en todo ese tiempo, seguro seria muy feliz con su esposa.

    — ¿Cómo esta tu esposa? —interrogo dulcemente. No entendía las cosas del todo, ¿Por qué le dolía recordar eso?, el mencionar que él tenía esposa.

    El genio la observo fijamente, intentando guardar su imagen intacta en su memoria.

    —No tengo—respondió al seguir con su camino, dejando a una Tenten muy confundida.

    Durante los siguientes días sus encuentros aumentaron. Misteriosamente siempre se encontraban solos, en los pequeños encuentros hablaban un poco de su vida y planes a futuro. La amistad que un día se perdió se recuperaba de manera exitosa.

    Durante las peleas en el día Lee, Tenten y Neji eran de los más audaces. Su combinación era letal, admirada y temida por muchos.

    El equipo gai estaba de regreso, sólo faltaba su sensei. Después de un mes sucedió lo inevitable.

    Tenten Amma y Neji Hyuga cayeron presos de sus anhelos. Se unieron en un intenso beso que habían esperado por tanto tiempo, en el reflejaban su amor, su desesperación, su locura, su pasión sus sueños, pero sobre todo su deseo.

    No les importaba si alguien los veía o si eran atacados. El castaño habia roto su compromiso después de que la chica de orbes marrones, le gritara en la cara que seguía siendo el mismo. Se maldijo muchas veces por su cobardía y más cuando se entero de que la castaña se habia casado.

    A pesar de eso, él la seguiría amando, sin importar, que, como o cuando. Esta vez quería mantenerse fiel a su corazón. Simplemente ser… feliz.

    Se dirigieron a la tienda del castaño, donde consumaron su amor. Se entregaron por completo y dejaron de pensar, en vez de ello actuaron conforme lo dictara su corazón.

    En el acto, el Hyuga le susurraba constantemente lo mucho que la amaba, que no quería perderla y la falta que le hacia. Ella igualmente, nunca antes se habia sentido tan bien al estar en brazos de alguien.

    Al concluir se besaron desesperadamente bajando la intensidad del beso. Se vistieron y salieron de ahí, aun estaban en guerra.

    Un mes y medio después llego un aviso de la armada: habían ganado la guerra.

    Recogieron las tiendas y todo lo que habia en su campamentos. Al mover su mochila la castaña encontró el collar que su esposo le habia dado antes de partir, lo presiono contra su pecho y lloro ¿qué habia hecho? Se habia acostado con otro hombre mientras su esposa la esperaba con ilusión en su casa.

    Sintió asco y repulsión por si misma. Tomo sus cosas y salió de ahí, ya no tenia nada más que hacer.

    Cuando el Hyuga fue a buscarla a su tienda ya no la encontró, intento localizarla con su byakugan. El resultado fue inútil.

    No habia rastro de ella por ningún lado. Nadie sabía nada de ella.

    -

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    Regreso con su esposo quien la recibió cariñosamente e incluso lloro al verla llegar en buenas condiciones.

    Casi de inmediato se despojo nuevamente de su vestimenta y armas ninjas cambiándolas por los lujosos vestidos que su esposo le compraba.

    El siempre la abrazaba, besaba y veía con amor ocasionando que se sintiera llena de culpa. El remordimiento no la dejaba en paz y más en la noche, cuando dormía al lado de su esposo añoraba los fuertes brazos de su amado Hyuga.

    Los días transcurrieron volviéndose un tormento para ella.

    —Señora no ha notado que su vientre esta algo abultado—señalo una de sus sirvientas.

    — ¡¿he?! No me habia fijado, tal vez estaré estreñida—supuso la Amma.

    —Yo creo que no, más bien esta…—intervino otra—embarazada.

    La femenina negó rotundamente eso. Entre todas comenzaron a hacer las cuentas de sus periodos y demás, terminando con la conclusión de que estaba embarazada.

    La noticia corrió como agua, cuando menos lo pensó su esposo ya estaba su lado cargándola por lo aires y festejando que tendrían un hijo.

    La culpabilidad creció más en ella, pues sabia perfectamente que ese hijo no era de él, era de Neji. Sintió la necesidad de escapar o decirle toda la verdad, pero romperle la ilusión a su esposo le daba miedo, ya que el habia sido muy comprensivo con ella, fiel, cariñoso, paciente ¡No podía simplemente llegar y decirle eso! Seguro lo mataría.

    La felicidad de llevar en su vientre el producto del amor entre ella y el Hyuga era enorme, y conjugada con la culpabilidad, fatal.

    El tiempo trascurrió notándose principalmente en su abultado vientre. Le resultaba cansado caminar mucho o hacer ciertas poses.

    Observo a su esposo decorando la habitación del bebé con esmero en colores pastel. Sabía que no podía seguir así, se dirigió a su habitación, abrió su armario y saco los pergaminos en donde guardaba sus pertenencias ¡debía escapar y así lo haría! ¡Ya no soportaba más! Cuando los iba a tomar sintió un fuerte dolor en su vientre, lo toco por instinto y se apoyo contra la pared, el dolor se volvió más intenso.

    Un líquido comenzó recorrer sus piernas, lentamente se dejo caer al piso ¿Qué le sucedía? Una sirvienta entro en la habitación e inmediatamente salió a pedir ayuda, la castaña estaba a punto de aliviarse. Se le habia rompido la fuente.

    Su esposo esperaba impaciente afuera de la habitación, caminando en círculos. Una enfermera salió y le aviso que todo estaba bien, era un hermosa niña.

    Entro en la alcoba recibiendo a la bebe en brazos.

    La castaña se encontraba exhausta, al escuchar a su esposo entrar cerro fuertemente sus ojos, se daría cuanta de quela bebe no era suya, seguramente tenia los ojos de un Hyuga.

    La bebe abrió sus pequeños ojos dejando ver por primera vez sus opalinas orbes.

    —Sus ojos... —susurro Soun. La Amma imagino ver su vida frente a ella en pocos segundos—. ¡Es un milagro! ¡La profecía se ha cumplido!

    Tenten abrió sus ojos de golpe ¿de que hablaba? Su esposo amablemente le explico que habia una profecía en la que se mencionaba que los genes de un Hyuga permanecían dormidos en se descendencia, mas llegaría el día en que alguien nacería con esos genes despiertos. Y esa era su hija.

    Ante dicha leyenda no supo que decir, ¿Por qué el destino era así? Cuando estaba a punto de escapar se le rompe le fuente y existe una leyenda o profecía que encubre su traición.

    ¿Su destino era estar junto a Soun sin importar nada?

    El tiempo nuevamente siguió su transcurso.

    La pequeña que fue bautizada como Akina tenía tres años. Todos la adoraban, y Tenten disfrutaba verla crecer de amor. Se habia convertido en todo para Soun que constantemente la mimaba.

    Una tarde en la que Akina paseaba con su madre y padre por las calles del pueblo donde vivía dejo caer su pulsera accidentalmente, sin avisarle a sus padres se regreso por ella. Se agacho por ella al tiempo en que alguien más lo hacia.

    —Sus ojos son iguales a los míos—pronuncio la pequeña apuntando el rostro del hombre que la veía desconcertado.

    — ¿Cómo te llamas? —interrogo él.

    —Akina Nagata—pronuncio estirando su mano.

    —Neji Hyuga—estiro su mano estrechándola con la de la pequeña.

    A lo lejos escucho una voz femenina gritar el nombre de “Tenten”. Dirigió su vista en esa dirección rápidamente.

    —Señor, ¿usted conoce a mi mami? —interrogo la pequeña.

    — ¿tu mamá? —interrogo incrédulo.

    La pequeña asintió y se despidió, no quería ser regañada.

    El Hyuga se quedo perplejo. ¡Esa niña era su hija! de eso no habia duda. Con cautela siguió a la castaña, un extraño sentimiento lo invadió al verla del brazo con su esposo.

    Sonrió al ver que no habia sido descubierto. La observo entrar en una enorme mansión, no cabía duda de que se habia casado con un señor feudal, todos los reverenciaban y trataban con respeto.

    Como buen ninja se las arreglo para infiltrarse.

    La femenina salió al enorme jardín trasero lleno de arboles y flores. Una fresca brisa jugo con su larga cabellera, cerró sus ojos disfrutando de ese corto momento. Sin percatarse de que ra observada desde uno de los frondosos arboles.

    Al abrirlos cayó al piso asustada. Neji Hyuga se encontraba frente a ella.

    — ¿Qué haces aquí? —cuestiono al levantarse.

    —Akina, es mi hija ¿y preguntas que hago aquí?

    Le femenina retrocedió moviendo ligeramente su cabeza de un lado a otro.

    — ¿Co-como supiste de ella?

    —Vine a una misión y tropecé con ella, Sra. Nagata—pronuncio con indiferencia.

    —Vete de aquí—ordeno molesta por su intromisión.

    —Claro me iré contigo y mi hija—respondió secamente.

    La Amma le pidió una explicación coherente para perdonarle semejantes palabras.

    —Vine aquí por una misión, en mi camino me tropecé con ella y contigo—hizo una pausa—Tenten esta es nuestra ultima oportunidad para ser felices juntos, concluiré mi misión en tres días y me iré de aquí. En tres días espero verte junto al árbol de cerezos que hay afuera de la ciudad al medio dia. Si no vas… lo tomare como un rechazo a mi proposición y jamás volveré a buscarte, habrás muerto para mi, pues puedo ver que son muy felices.

    La voz de una de sus sirvientas atrajo su atención momentáneamente, cuando volvió su vista al frente el genio ya no estaba.

    Tenía tres días para decidir, tres días…

    —Cariño, te estuve buscando toda la tarde. Akina me platico que le gustaría tener un hermanito ¿Qué dices? —le susurro al oído Soun al abrazarla por la espalda.

    La castaña se giro a abrazarlo.

    —supongo que… aun es muy pronto.

    —Claro, creo que tienes razón—hizo una pausa—No sé que seria de mi si no te tuviera a mi lado, me has dado todo, amor, familia, dicha. Te amo Tenten Nagata.

    Durante los dos días siguientes no fue capaz de conciliar el sueño. La proposición del Hyuga la estaba atormentando, ¿Qué debía hacer? Su vida era una total farsa. No podía continuar así.

    Los rayos del sol anunciaron el tercer día del plazo que le dio el Hyuga a Tenten. Se levanto presurosa a ver a su pequeña hija que permanecía dormida, la contemplo con una dulce sonrisa en su rostro.

    En ese momento un recuerdo de su madre inundo su mente y regresaron a ella las ultimas palabras que le dedico “Tenten, se feliz. Nunca cierres tu corazón, se feliz por sobre todas las cosas” ¿realmente era feliz?

    La hora del encuentro estaba próxima. Cada vez que avanzaba la manecilla del reloj sentía que su corazón explotaría. Se levanto de la silla donde habia permanecido toda la mañana, se dirigió a su habitación y la contemplo por varios minutos.

    Salió de su habitación cerrando la puerta tras de sí y avanzo tranquilamente por el largo pasillo en el que se encontró con Soun, le sonio dulcemente al verlo, mas no detuvo su caminar.

    —Gracias por todo—pronuncio al pasar junto a él.

    El pelinegro se desconcertó por lo que su esposa le habia dicho, mas no le tomo importancia y se dirigió a la habitación que compartía con ella.

    La castaña se dirigió al jardín donde seguramente encontraría a su preciada hija y así fue.

    — ¡Akina! —la llamo con alegría al correr hacia ella.

    La pequeña que jugaba con la pelota que su padre la habia dado se giro y corrió sin dudar a los brazos de su madre. Tenten la recibió en sus brazos al momento en que una fugaz lagrima escapo de sus orbes achocolatadas.

    — ¡Tenten! —exclamo con desesperación al correr en la dirección que su esposa se habia dirigido.

    Llego al jardín donde la pequeña Akina solía jugar encontrando sólo la pelota que acababa de regalarle.

    Se dejo caer de rodillas sobre el césped soltando un pergamino que su esposa le habia dejado; pidiéndoles disculpas y contándole toda la verdad sobre Akina. Lo que Tenten no sabia era que esa leyenda sobre los genes del clan Hyuga nunca existió, la invento para protegerla, pues la amaba demasiado como para perderla por eso.

    Nuevamente clamo el nombre de la castaña en vano, cristalinas lagrimas brotaron de sus orbes celestes para correr una tras otra sin cesar.

    -

    -

    -

    Los cerezos caían grácilmente a su alrededor y sobre él.

    — ¿Es él? —interrogo tímidamente la pequeña.

    La femenina asintió dulcemente. La pequeña sonrió ampliamente y corrió en dirección de aquel hombre que yacía sentado sobre una roca debajo de los cerezos, mientras dulcemente lo llamaba “papá”.

    El hombre se giro y sonrió al ver a las dos mujeres más importantes de su vida frente a él. Ambas sonriéndole.

    —pensé que no vendrías—pronuncio dulcemente con Akina en brazos.

    —Pues pensaste mal—le respondió al besarlo.
    Fin
    -------------------------------------------
    Hojala les haya gustado, quejas, dudas, sugerencias, todo es aceptado y bien recibido.
    att:Himeko-chan♥
     
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  2.  
    AndyHyuuga

    AndyHyuuga Entusiasta

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    hola!!
    pase por aki y me llamo la atencion el titulo
    pero no pense que estuviera tan bonito me kede con
    la intriga, del soun es tierno hizo eso por tenten eso no lo hace cualquiera pero que
    hermosa historia en serio te felicito
     
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  3.  
    NejiTen Hyuuga Ama

    NejiTen Hyuuga Ama Usuario común

    Acuario
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    Ohayo Himako-chan
    Wuuuaaa me hisiste llorar fue muy bello!!!!!!
    Me encanto todo no sabes te quedo estupendo, muchas felicidades amigas, es el one-shot mas largo que he leido en verdad.
    Me dio mucha alegria de que Tenten y Neji quedaran juntos al final junto con su hija para hacer su familia, pero lo que si me dio tristeza fue Soun porque si la amaba pero aceptemolo, Neji y Tenten son la mejor pareja.
    Bueno me despido amiga, su haces otra creacion me avisas.
    Sayo...
    Atte: NejiTen Hyuuga Ama
     
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  4.  
    HaRu AkeMi

    HaRu AkeMi Iniciado

    Capricornio
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    Escritora
    Abuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu pobre Soun!!!!!
    todo lo hizo porque la amaba, eso es un verdadero amor pero lastima que Tenten no sentia lo mismo. Me ha encantado... buena historia, no buena, estupenda!!! ;) Al principio no me dio ganas d leerlo pues el titulo es algo simple, pero comenze y ya no pude parar.
    Es Genial, estupenda, maravillosa... hace tiempo que no leia un buen Nejiten. Te felicito :P
    Espero otra de tus historias, avisame plz bye
     
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