1. This site uses cookies. By continuing to use this site, you are agreeing to our use of cookies. Learn More.


  2. Descartar aviso


  3. Descartar aviso
Descartar aviso
¡Hey, Invitado ya te vimos! Regístrate y comenta a tu autor favorito, muéstranos tus historias, participa en juegos, concursos y mucho más :)

Fanfic - «El sabio no dice lo que sabe y el necio no sabe lo que dice»

Tema en 'Historias Terminadas Originales' iniciado por Nomoe, 29 Febrero 2012.

Cargando...
  1.  
    Nomoe

    Nomoe Usuario VIP Usuario VIP

    Virgo
    Miembro desde:
    11 Enero 2011
    Mensajes:
    1,594
    Puntos en trofeos:
    346
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Fanfic - «El sabio no dice lo que sabe y el necio no sabe lo que dice»
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    925
    Este es un fic que hice para la primera ronda del concurso “La frase perdida”, en él me tocó elegir entre algunas frases y elegí: "El sabio no dice lo que sabe y el necio no sabe lo que dice". Misteriosamente gané, no sé que habrá pasado con los jueces que lo eligieron como el mejor, de seguro les llegó el mensaje que les mandé en el que decía que tenía secuestrado a su familia, ok no x’ D

    La historia que les voy a contar sucedió en Japón, en el siglo XVII.

    En un día como cualquier otro, un desastroso acontecimiento sucedió. Mientras la aldea Uyusha se encontraba en total calma como de costumbre, un jabalí gigante (como de 3 metros de alto, 3 de ancho y 4 de largo) apareció.
    Esta criatura se escapó de su hábitat y se infiltró en la aldea. Entró corriendo desesperado y comenzó a derribar todo lo que había a su paso, sin excepción. Su objetivo parecía indescifrable, sus ojos denotaban una extraña sensación de odio, hambre y soledad; una rara combinación. Corría sin sentido alguno por la aldea, parecía que no estaba en sus planes irse de allí. Todas las personas comenzaron a correr y a gritar desesperadamente, muchos de ellos cargaban a sus hijos pequeños o los tomaban de la mano y corrían rumbo a su hogar, otros tan solo tenían en mente huir de esa trágica escena, principalmente el miedo movilizaba a la población, que nunca había afrontado una situación similar.
    Pero siempre que sucede una tragedia hay héroes, o al menos están quienes tienen en mente aportar en vez de quedarse de brazos cruzados mirando como su aldea, ese lugar que los albergó por tantos años, se derrumba lentamente.
    Estos tres hombres, se pusieron en frente de la bestia llamando su atención.

    —Se nos hará imposible detenerlo siendo solo nosotros tres —afirmó Ren.
    —Así es, uno de nosotros debe ir a pedir ayuda —replicó su hermano, Ken.
    —Yo soy el más pequeño y por lo tanto el más débil, me ofrezco —dijo Shu.
    —Perfecto, ve entonces —contestó decidido Ken.
    —¡Ve con cuidado! —dijo Ren.

    Luego de oír la aceptación de sus dos hermanos comenzó a correr sin rumbo definido, se adentró lo más que pudo en la aldea y comenzó a buscar voluntarios. Casi no había un alma en la aldea, todos se encontraban ocultos en sus hogares y quienes estaban afuera corrían para hacer lo mismo, por más que Shu intentaba todos se acobardaban, inventaban excusas o simplemente no le contestaban.
    Pero en una esquina se encontraban varios monjes meditando, aunque Shu los vio no les dio importancia, pensó que unos debiluchos como ellos jamás podrían aportar nada. Luego de contemplar la escena se le ocurrió una idea, ir al Gaenkyoshi, el lugar donde se juntaban los más fuertes de la aldea, allí practicaban artes marciales, bebían, conversaban, en conclusión, era un lugar de entretenimiento.
    Shu comenzó a correr decidido, luego de unos minutos llegó. Entró desesperado y solicitó la ayuda de todos los que pudieran, éstos aceptaron.

    —¡Je, je, como era de esperarse, vienen a solicitar la ayuda de los más rudos! —dijo uno de los que allí se encontraban.
    —Bien hecho, chico. Sin dudas debes acercarte a nosotros los más poderosos, nosotros sabemos todo, sin excepción —afirmó uno que estaba bebiendo.

    Al terminar la conversación, salieron rápidamente del lugar, armados con espadas y hachas. Cuando hicieron unos metros se encontraron con el Jabalí arrasando la aldea.

    —Tardé demasiado —se lamentó Shu.

    El chico se dirigió a donde estaban sus hermanos. Los encontró tirados en el suelo, se encontraban heridos, pero aun vivos. Sin pensarlo los recogió y los apoyó en sus hombros, juntos comenzaron a caminar rumbo a un sanatorio.

    —¡Les encargo el monstruo! —les gritó Shu a los fortachones.
    —¡Déjalo en nuestras manos! —contestó el más grande, Fujin.

    Luego de oír eso, el chico se quedó más tranquilo y comenzó a caminar.
    Una vez en el sanatorio dejó a sus hermanos al cuidado de muchos especialistas. Shu se dio cuenta de que su deber era ayudar, así que regresó al lugar de la pelea.
    Al llegar se encontró con un caos, había muchos hombres caídos. Al menos el jabalí parecía estar débil, tenía varias heridas profundas en su lomo.

    —Chico, ya casi lo tenemos, ¡así es como se hace esto, se lo ataca por aquí! —gritó Fujin mientras corría en dirección al jabalí.

    Los hombres del Gaenkyoshi creían saberlo todo, pero en realidad eran muy ignorantes. Fujin creyó saber como dominar a la bestia, pero ésta lo ataco de frente y lo mandó a volar.

    —¡No! —gritó Shu muy sorprendido.

    El jabalí acabó con todos los hombres que quedaban en pie. Al ver esto Shu comenzó a correr desesperado. La bestia comenzó a seguirlo, su objetivo ahora era destruir el centro de la aldea, y luego comer cuanto pueda. Estuvo a punto de lograrlo, si no fuera porque algo lo detuvo.
    Un grupo de monjes se puso en frente del jabalí, le hicieron una reverencia y comenzaron a hablar con el.
    Luego de esto el jabalí se dio vuelta y comenzó a caminar rumbo a su hogar.

    —Ustedes son los monjes que vi hace un rato —dijo Shu sin poder creerlo.

    Los monjes lo oyeron pero no contestaron, solo sonrieron.

    —No puedo creerlo —afirmó el chico—. Lamento haber dudado de sus habilidades, ¿por qué no me dijeron que eran tan poderosos?
    —Nosotros no fuimos los poderosos, el jabalí tuvo el poder de reconocer qué era lo bueno.
     
    • Me gusta Me gusta x 9
    • Adorable Adorable x 1
  2.  
    Kohome

    Kohome Orientador Editor Gráfico Radio FFL Equipo Creativo Comentarista destacado La Tsundere

    Libra
    Miembro desde:
    26 Agosto 2011
    Mensajes:
    824
    Puntos en trofeos:
    341
    Pluma de
    Escritora
    Wow!, Rodri me estremecí toda.

    Al principio dije ¿un jabalí capaz de acabar con una aldea? pero luego lo medité y tomé en cuenta el tamaño.

    Bueno, el tal Shu debió quedar muy soprendido y arrepentido. Ya que fácilmente pudo haber hablado con ellos, antes que acabara con tanta gente e hiciera tanto daño.

    En fin, me gustó mucho. Ya veo porque ganaste aquel concurso jeje.

    Avísame cuando publiques más historias.

    Nos vemos
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  3.  
    MidnightMoon

    MidnightMoon Entusiasta

    Leo
    Miembro desde:
    31 Enero 2012
    Mensajes:
    71
    Puntos en trofeos:
    78
    Pluma de
    Escritora
    Un antiguo proverbio chino: "El sabio no dice lo que sabe y el necio no sabe lo que dice".
    Solo entre por el proverbio, me gustan mucho los proverbios y muestras una historia corta de reflexión sobre lo que es el poder de la sabiduría, por así decirlo.
    Felicidades.
    Y en tu escritura no encontré ningún error.
    Nos estamos leyendo.
     
  4.  
    cuki

    cuki Entusiasta

    Cáncer
    Miembro desde:
    8 Junio 2008
    Mensajes:
    108
    Puntos en trofeos:
    88
    Pluma de
    Escritora
    La primera imagen que me ha venido a la cabeza cuando he comenzado a leer ha sido la película de Monoke hime, cuando el jabalí sale del bosque y comienza a correr en dirección al pueblo.
    Obviamente la historia no se parece en nada a dicha película, y he de decir que me ha resultado bastante graciosa. Más que nada porque demuestras lo sumamente estúpidos e ingenuos que podemos llegar a ser los humanos.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  5.  
    Kei

    Kei Usuario popular

    Virgo
    Miembro desde:
    7 Enero 2012
    Mensajes:
    826
    Puntos en trofeos:
    178
    Pluma de
    Escritora
    Amo ese proverbio C:
    Aunque desde que mencionaste a esos monjes, supe inmediatamente que ellos ayudarían. Después de leer mucho, uno se da cuenta de esas cosas fácilmente :3

    No usas mucho los punto y coma ( ; ), y podrías haberlo usado en varias partes donde usaste ( , )

    Pero al fin y al cabo, el final y el cuerpo de la historia tienen razón: No juzgues a un libro por su portada, y quien crees que es fuerte, no necesariamente es hábil :9

    Buen escrito, aunque las fallas le quitaron un poco su belleza.

    Saludos.
     

Comparte esta página