Ciencia ficción Esbozando lo prohibido [Libro #1]

Tema en 'Novelas Terminadas' iniciado por Kay Greenwish, 28 Septiembre 2013.

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    Kay Greenwish

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    Esbozando lo prohibido [Libro #1]
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    35
     
    Palabras:
    3202
    Que el titulo no los engañe, esta historia es de ciencia-ficción, aventura y acción. Consta de dos partes. Espero que les guste. Son libres de dar su opinión :XD:
    Ficha de Personajes

    En el año 2172 la ciudad Del Comienzo se encuentra llena de tecnología y la gente vive en seguridad y aparente paz. Una de las reglas más importante de ese año es: “La prohibición de crear robots-independientes (que piensen por si mismos)”. La empresa Fucus es la compañía más famosa y la que se encarga de suministras la tecnología a todo el mundo. Belirio, el dueño, se entera de que uno de sus súbditos se reveló y ahora debe detenerlo, ya que se llevó información importante que puede echar abajo los verdaderos planes de la fábrica.

    Parte 1

    Ciudad Del Comienzo

    Capítulo 1
    La iniciación



    Transcurría el año 2172. Los problemas económicos no eran tan comunes. Los vehículos electrónicos voladores ya existían para cualquier persona que tuviera licencia de manejo. Los «Electri-Combu» eran los lugares que sustituyeron las gasolineras para ahora llenar las baterías de los carros. Esta es la ciudad Del Comienzo, donde los edificios eran enormes rascacielos. Las vías al nivel del suelo eran exclusivas para los peatones; llamadas «Calles Peatonales». Entre los edificios se encontraban las calles nombradas «calles del cielo»; en ellas se podían visualizar detalladamente los trenes electrónicos que recorrían la ciudad de un extremo a otro mediante una delgada vía. Los automóviles iban y venían deteniéndose solo cuando los semáforos, que estaban suspendidos en el aire, tenían luz roja. Algunos de estos semáforos tenían la forma esférica que se iluminaban cada vez que cambiaban de color. Otros tenían la forma de triángulos.

    Los ciudadanos caminaban entre las calles de abajo, relajas y despreocupadas. Algunas otras paseaban en sus bicicletas flotantes con forma aerodinámica, siendo levantadas e impulsadas por un pequeño motor que no necesitaban llantas para poder moverse ya que solo tenían una rueda ovalada que se extendía de un extremo al otro, era tan delgada que a simple vista no se podían ver, pero tan resistente como para cargar a una persona de peso completo.

    En la ciudad Del Comienzo, como en muchas otras, cada persona poseía una IV (Identificación de vida) que es una tarjeta delgada de diez centímetros por cinco centímetros que contenía toda información del usuario. Cada vez que se coloca en una máquina especial y posteriormente se introduce el código que solo el dueño conoce se puede acceder a toda la información de esa persona; la edad, el sexo, los estudios, la licencia de conducir, el currículum de trabajo. La IV también podía usarse como cuenta de banco, al igual que funcionaba como llave del automóvil como de la casa, así pues, para todo se usaba esta tarjeta. Por consiguiente, toda persona debía obtenerla desde el momento de su nacimiento.

    Por las calles de la ciudad iba caminando una joven de diecinueve años de edad con destino a sus estudios. Ella tenía el cabello largo y en ese momento lo llevaba suelto, luciendo sedoso en su caída sobre la espalda, resaltando su color castaño. Sus ojos eran de un tono azul gris. Llevaba puesta una diadema roja que sostenía su flequillo. Su vestimenta consistía en una falda negra y unas mallas que combinaban con esta, una camisa de mangas largas color blanco y un gafete que portaba el nombre: Evarista Mohs. Se encontraba transitando por la segunda calle más famosa y recorrida Del Comienzo y la gente se podía ver usando sus teléfonos inalámbricos, hologramas o paseando a sus mascotas reales o virtuales.

    Evarista se detuvo al quedar frente a un edificio en donde la enorme entrada en la parte superior tenía unas enormes letras que rezaban el nombre de Universidad ESER, la universidad más prestigiosa y famosa Del Comienzo. Eva se quedó viendo por unos momentos la entrada porque comenzó a divagar en lo que haría de su vida una vez terminara con los estudios. Lo que encabezaba la lista de deseos era conseguir un trabajo decente. Desde hace cuatro meses que dejó la casa de sus padres para ahora vivir independiente.

    Una de las leyes establecidas por el gobierno Del Comienzo era que, una vez cumplidos los dieciséis años de edad, el hijo tenía todo el derecho de emanciparse al crearse una cuenta de banco median la IV y comenzar a recibir M 1,000 (3,000 dólares) cada quincena por el gobierno, y continuaría recibiendo esa cantidad hasta conseguir un trabajo, lo que era mejor ya que se puede ganar lo triple.

    Los pensamientos de Evarista fueron interrumpidos al escuchar el saludo de una voz familiar.

    —Buenos días, Eva, ¿lista para empezar?

    La joven se viró para observar a un joven de casi su edad que vestía un pantalón de mezclilla negro y usaba unas botas Harley del mismo color, una chaqueta color verde oscuro y toda aquella pinta contrataba el gorro de invierno color crema que le cubría hasta las orejas. En verdad, era muy extraño que alguien, a esas alturas del verano, llevara uno de esos. Sin contar que el joven llevaba unas enormes gafas oscuras. Su gafete de estudiante declaraba el nombre: Ruber Corindo.

    —Oh, solo eres tú —mencionó la joven en un tono de poco interés.

    —Qué cruel eres, Eva, ¿no te da gusto verme? —preguntó divertido, adivinando su respuesta.

    —Como todos los días te veo, la verdad no.

    —¡Auch! Tus palabras duelen, ¿lo sabias?

    —Vamos, Ruber, no hagas pucheros, ya eres mayorcito como para hacer eso.

    —Sabes, odio este edificio —dijo Ruber para cambiar de conversación y con un tono serio—, no necesitas estudiar para conseguir un trabajo cuando el gobierno te paga por hacer nada.

    —¿De qué hablas? —Eva no evitó fruncir el ceño, evidenciando su desacuerdo, al escucharlo expresarse de esa forma—. Aunque el gobierno te de algo de dinero, no es lo suficiente para hacer algo productico. Por ejemplo, no puedes viajar con la miseria que te dan.

    Así era, cada vez que hablaba de ese tema, los ojos de la joven brillaban de la emoción. Uno de sus sueños era poder viajar y conocer otros paisajes, lugares, diferentes personas y conocer culturas que estando ahí encerrada nunca disfrutaría. Era tanto su anhelo de desplazarse, que conocía la ciudad Del Comienzo mejor que la palma de su mano. No había rincón que no conociera de la enorme ciudad.

    —Pero ese es tu sueño y meta en la vida, no el mío —comunicó el joven despertándola de sus fantasías.

    —¿Y tú no tienes uno? —indagó ella, ahora que lo meditaba, a pesar de conocer a Corindo por un año, no sabía mucho de él; sus gustos, disgustos, sueños, miedos. Ruber siempre se caracterizaba por ser alguien muy reservado. Le costaba entablar conversaciones con las demás personas.

    Por el otro lado, el joven pareció meditar a la pregunta de su compañera, aunque al final respondió un corto y desinteresado «No». Ante la insatisfecha respuesta, el rostro de la castaña se tornó en uno perplejo e insaciable, quería escuchar algo más que solo un no. Al notar la descontenta mueca en el rostro de su compañera, Ruber no tardó en agregar, levantando los hombros.

    —No soy codicioso.

    —¿Me estas llamando codiciosa? —Ella lo empujó en son de juego—. Debes tener uno, por mínimo que sea. No puedes no solo tener ninguno, eso es imposible.

    —Mmm... Tal vez. Quizá. No lo sé. ¿Lo tendré?

    —¿Estás jugando conmigo? —Lo volvió a empujar, esta vez un poco más fuerte—. ¿Se puede saber cuál es? Sé que tienes uno —Para ese punto, a Eva ya le había entrado la curiosidad; era la primera vez que entablaban ese tópico.

    —Si te lo digo te reirás.

    —Por supuesto que no —respondió inmediatamente, un tanto ofendida al ver el descaro de decirle que se burlaría. ¿Aún no le tenía confianza? ¿Es que acaso mordía o golpeaba? Tal vez hubo ocasiones en la que se molestó y llegó a reprenderlo, pero eso era normal, por lo menos en ella—. Pensé que me considerabas tu amiga. ¿Es que no lo soy?

    —¿De qué hablas? ¡Claro que eres mi amiga! Bueno... te lo diré. Mi sueño es... —Dudó por un instante, mas Eva lo miró atenta esperando ansiosa su respuesta, así que no tuvo más remedio que continuar—. Mi sueño es tener una familia.

    Eva no pudo evitar sonreír, divertida.

    —¿Ves? Te lo dije, te burlarías —Ruber apuntó su rostro.

    Eva negó con las manos para explicarle porqué su reacción.

    —No es por lo que piensas. Es que no puedo creer que creyeras que me iba a burlar de ti por eso. Es más, en realidad, es un muy bonito y tierno sueño.

    —¿Tú también lo has pensado?

    —Por supuesto. Y ahora que lo mencionas, algo que me fascinaría más que ir a viajar, es ir a viajar con esa persona especial.

    —¿Y tienes a alguien en mente? ¿Te gusta alguien?

    —Sí, pero él solo… —guardó silencio rápidamente y volvió su vista, algo avergonzada, a Ruber quien se había acercado inquisitivo al intentar descifrar su repentino silencio. A su vez, Eva simplemente sonrió y terminó por decir—. Sí, tengo a alguien en mente.

    La frase completa era, «pero él solo me ve como una amiga», no la terminó porque hasta para ella, aquellas palabras le dolían porque todavía tenía una efímera esperanza de que algún día, su amor fuera correspondido y que las palabras, «solo» y «amigos» no fueran un impedimento.

    —¿Y tú? —continuó ella—, ¿has pensado en alguien? Me refiero, ¿te gusta alguien en específico?

    —Bueno en realidad…

    El tonó de llamada de la Pantalla de Eva sonó, interrumpiendo al joven, Eva observó a Corindo y con la mirada intentó disculparse por la interrupción. Descolgó su Pantalla para contestar; las Pantallas servían como teléfonos celulares y computadoras holográficas, sin embargo, éstas eran mucho más eficientes porque eran tan pequeñas como una microSD por lo que se podía portar en cualquier lugar, en el caso de la joven, la tenía incrustada en una pulsera. Desde el otro lado, tanto Ruber como Eva vieron a una joven de cabellera corta y negra como la misma noche por vía holográfica.

    —Hola Blanca —saludó ella a su amiga.

    —Holissss, Eva, ¿ya estás en el colegio?

    —Así es. Estoy aquí afuera. ¿Por qué?

    —¿Puedes venir? Quiero pedirte un favor. Estoy en el salón. ¿Te molesto? —preguntó lo último al ver a Ruber a un lado—. Si molesté, lo siento, en verdad, pero te necesito, Evita.

    —Esta bien —contestó ella—. De todas formas, estaba a punto de ir para allá.

    —Okay, entonces te espero. Bye, bye.

    Las dos colgaron y entonces Eva miró por última vez a Ruber quien se llevaba la mano al gorro y se lo quitaba pudiendo ver el cabello tan característico de Corindo. Su cabello era de dos colores diferente; un lado era castaño oscuro y el otro castaño claro casi en tonalidad rubio. Algo similar sucedió cuando se retiró las gafas de sol y dejo ver sus ojos; uno de ellos era color azul y el otro verde.

    La fisonomía de Ruber era así de nacimiento. Ruber constantemente decía lo mal que se veía porque ese era mayoritariamente uno de los motivos por el que recibía constantes burlas, sin embargo, a pesar de que existían métodos para cambiarse el color por uno solo y usar algunas lentillas, él decidió dejárselo tal cual porque a Mosh le gustaba ese aspecto tan llamativo. Eva le decía constantemente que lo hacía verse único y diferente. Ambos se retiraron y cada quien se fue a sus respectivas clases.



    ***​


    En las calles Del Comienzo se podían encontrar muchos tipos de robots; algunos de ellos tenían la función de policía, otros encargados de rondar por las calles del cielo para vigilar que los automóviles respetaran la velocidad adecuada, y si eran violadas —que rara vez sucedía eso —multaban a los conductores. Unos más estaban confiados para protección a los peatones y, a pesar de que la ciudad era muy pacifica, nunca faltaba algún loco que se saliera de las normas e hicieran de las suyas o, que molestara a los civiles, en estos casos, los robots les advertían sobre su conducta y si los transgresores no obedecían, era cuando las máquinas llamaban al cuartel de la policía para que fueran a arrestarlos. Había un sinfín de tipos de robots, sin embrago, todos ellos eran fabricados por la empresa Fucus.

    En la calle Apagador se encontraba ubicada la sede de las empresas Fucus, la que se encargaba de la distribución de la tecnología ya fueran robots, máquinas, carros o demás. A su cargo estaba Belirio Fucus, un adulto de treinta y cinco años. De cabello rubio y ojos azules tal como una gema. Siendo único hijo del señor Fucus, era sucesor y dueño de todas las fábricas y empresa que portara ese apellido. Dos semanas después de que murió el magnate señor Fucus, Belirio, decidió tomar el cargo y relevarlo en el negocio.

    La fábrica principal de la empresa se mantenía en las afueras Del Comienzo debido al enorme espacio que necesitaba, por ello, era imposible que estuviera en la ciudad, además de que se pensó en la seguridad de los ciudadanos porque se solía experimentar y crear cosas que tendían a salirse de control como el mal manejo de algún gas letal, o el mal funcionamiento de alguna máquina. Por esa razón, se decidió instalar la fábrica en un lugar apartado.

    Belirio observaba con detenimiento el panorama que el enorme ventanal, que se rodeaba casi toda la oficina, podía mostrar. Sonrió al momento que visualizaba los carros y demás robots que había distribuido y creado la empresa. El anterior señor Fucus sí que había hecho un gran trabajo al proporcionarle a las personas tecnología y no solo en la misma ciudad, sino en varias ciudades alrededor del mundo, adquiriendo considerablemente el mercado global pues habían desarrollado el mejor sistema para evitar contaminación innecesaria en el ambiente, así que no solo los seres humanos eran beneficiados por ese invento, también evitaban la contaminación atmosférica.

    El hombre dio media vuelta una vez escuchó el timbre del teléfono que estaba en la oficina, se acercó al escritorio para apretar un botón que le permitió comunicarse con su secretaria.

    —Señor Fucus, —se escuchó la voz de la joven oficinista por toda la habitación—, el señor Coleman lo está esperando junto con los demás administrativos en la sala de juntas. En veinte minutos la junta dará apertura.

    Juntas, juntas y más juntas. Desde que comenzó a trabajar ahí, se la vivía en puras juntas, no era exagerado al decir que todos los días se juntaban para hablar del destino de la compañía. Ser dueño de una corporación era un trabajo agotador en el que se requería muchas horas de discusiones, reuniones y sobre todo, horas de sueño.

    —Ahora me dirijo hacia ahí. —El dueño soltó casi un suspiro—. Solo dame un par de minutos más.

    —Se lo comunicaré al señor Coleman. —concluyó la señorita.

    A pesar de que aquello le desagradaba, Belirio se obligó a acostumbrarse a la vida de empresario. Para que todo pudiera funcionar debía hacer su trabajo correctamente a pesar de lo tedioso que le resultaba ser. Se alejó del escritorio y caminó hacia un estante que no se encontraba muy lejos del escritorio. Al estar frente al armario, colocó un código en una máquina que hizo que las puertas se abrieron, dejando ver colgados sacos y corbatas, y en la parte inferior de forma alineada, como diez pares de zapatos de diferente marca y colores listos para ser utilizados en cualquier ocasión.

    Observó los sacos uno por uno hasta que descolgó el que le llenó la pupila, hizo lo mismo con las corbatas y mientras la estaba anudando, oyó otra vez el teléfono, no obstante, esa vez no se trataba de una llamada de su secretaria, o de algún jefe de sección, la llamada era directa de la fábrica; lo supo al reconocer el tono especial que le había puesto a ese contacto para poder identificarlo rápido. A toda velocidad, se acercó al escritorio, desconectó las bocinas y toda vía posible, tomó asiento en la silla y, colocándose los audífonos para tener más privacidad, respondió con voz seria, sin esperar a que el sujeto del otro lado hablara:

    —Debe tratarse de algo muy importante porque sabes muy bien que está enteramente prohibido llamarme aquí, ¿qué situación hay?

    —Tenemos código Troya. —respondió inmediatamente el del otro lado de la línea.

    —Eso es imposible... —Las palabras de Bel quedaron suspendidas, la noticia le cayó como agua helada—. Las redes de la fábrica tienen ciento veinte por ciento de inmunidad. ¡Nadie puede ingresar a ellas! Dame un resumen de lo sucedido, Norez.

    —La sabandija escurridiza de Neón nos ha traicionado —contestó el lacayo por nombre Norez—, es evidente que husmeó los archivos secretos de la computadora principal y se enteró del proyecto. Está intentando robarlos...

    A pesar de que escuchar aquello que le resultaba un gran problema, Bel no perdió la paciencia, se mantuvo serio y sereno, sin embargo, no evitó llevarse los dedos de la mano a los ojos para masajearlos en un intento de no enojarse. La verdad es que no le importaba lo que ese muchacho hiciera con su vida, si deseaba largarse de la fábrica podía hacerlo. Pero lo que sí le importaba y le preocupaba era lo que podía llevarse; la evidencia de los planes que delataban sus verdaderas intenciones. Si aquello llegaba al poder de la policía, se vería en un aprieto muy grande.

    —¿Y qué planeas hacer? —cuestionó Fucus a su interlocutor.

    A la persona del otro lado de la línea le resultó desconcertante tal pregunta, por lo que trató de responder, pero sin idea de que decir pues sabía que si no escuchaba algo de su agrado Belirio se enojaría, así que respondió:

    —Por ahora he enviado... —La llamada se cortó secamente, dejando en su lugar un infernal ruido obligando a Bel apartarse el comunicador de sus oídos. Eso solo le indico que el desertor desconecto la señal de comunicación.

    Debía de admitir que el muchacho era muy astuto, Bel se recargó en el respaldo de la silla. No se preocuparía, esperaba que Norez estuviera preparado para lo que venía. Aunque estaba consciente que Neón no se iba a dejar vencer tan fácilmente pues conocía su determinación. Sonrió por ese hecho. No obstante, le resultó una verdadera lástima que Neón acortara su vida pues daba por sentado que éste no lograría pisar fuera de la fábrica. Por ahora no debía sentirse turbado, había solución y debía mantener la serenidad, una serenidad que desapareció al recordar que tenía una reunión con los del grupo de Consejo y eso sí que lo sacaba de quicio. Belirio se levantó, alistó su traje y caminó hacia la sala de junta.




    ¿Qué tal les pareció este primer capítulo? Si creen que puedo mejorar en algo, mi perfil y/o Mensaje Privado esta abierto para recibir criticas constructivas. No temo a las sugerencias, consejos y al re-escribir de nuevo la historia.
     
    Última edición: 22 Febrero 2017
  2.  
    Nianimetal

    Nianimetal Usuario común

    Virgo
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    Esta muy interesante, tu historia es super!!!!!

    Me gustó eso de los robots patrullando en las calles de la ciudad y asegurando el bienestar de los ciudadanos!!!!!

    Además de la IV, que si yo tuviese una seria muy feliz, 3000 dolares mensuales son muy buenos, aunque no vivo sola, jajaja!!!!!!!

    Aparte de eso, hay muchos avances en la tecnología, lo que es comprensible en el año 2172, me encanta!!!!!!

    Y quien es Neón???

    Parece ser muy importante en la compañía Fucus.

    Pero cual es el motivo de su importancia???

    Nos leemos luego!!!!
     
  3.  
    Marina

    Marina Usuario VIP Comentarista Top

    Tauro
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    Oww, un panorama futurista. Carros que vuelan, trenes que corren a nivel superior suspendidos sobre un riel, o así entendí eso de "una delgada vía". Me los imaginé con una pequeña rueda, o una especie de abrazadera en medio del tren que les permite deslizarse sobre el riel XD. Un viaje en uno de estos trenes sería fantástico, hahaha. Y ¡wow! las bicicletas también llamaron mi atención, yo quiero una *w*. Ni hablar de la tarjeta IV. Quizás en un futuro tengamos una de verdad, más fácil y se evita uno de tantos documentos.

    Aunque la historia es muy joven, ya me ha atrapado, porque no solo el panorama me llamó la atención, sino los personajes. Dos de ellos en particular. Belirio Fucus y Neón. Creo que una gran guerra entre estos dos comenzará en breve XD, pero es solo mi opinión, por eso deseo saber más. ¿Quién exactamente es Neón? ¿Un rebelde? Y Evarista (sinceramente ese nombre no me gusta, jajaja), ¿será importante en la historia? No preguntaré más, así que...

    Abrazos. Espero el siguiente capítulo.
     
  4.  
    Silent Love

    Silent Love ♥ ShikaTema Cannon ♥

    Virgo
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    ¡Qué buena trama!, me metió mucho en tu historia, es fascinante y ya deseo saber que más pasara... lo errores no los pude notar, por lo que no te diré nada de lo que no sepa, ya que escribir Ciencia-ficción no es lo mío, hace poco escribí un pequeño relato y dentro de los concejos que me dieron era que con este género se debería tener mucha precaución en la ortografía; aunque por mi parte no los note a primera vista, si creo que deberías leer varias veces antes de publicar, es mejor tomar precaución... Algo que si note y que en mi opinión sobrarían del texto serían las comas que usaste después del guion ( — ) en uno o dos diálogos...


    Como ya dije; me gustó mucho la trama de la historia y espero se ponga mejor, ame los rasgos físico de Rober, y la actitud de Evarista, y al igual que los demás lectores deseo saber pronto quien es el rebelde de Neón... Te deseo mucha suerte y espero leer pronto tu 2 capitulo...


    Abrazos
     
  5. Threadmarks: Capítulo 2.- Tiempo Revelado
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

    Leo
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    Gracias por sus comentarios.
    @Nianimetal A mí también me gustaría tener una IV. Tal vez no es mucho dinero pero tener en cuenta que ahora se vive en un lugar diferente.
    @Marina Me alegra saber que apenas que comienza te haya atrapado y espero que siga de esa manera, porque no es nada fácil hacer una historia larga y que sea llamativa. Jajajaja sobre el nombre de Evarista, ni creas a mí tampoco me gustaba, pero quería tener un personaje con ese nombre. Marina, lamentablemente no todo es perfecto :XD: Espero y te acostumbres, si no, ni modo, así se llama. Todos mis personajes son importantes :D
    @Silent Love Es muy cierto que esta clase de historias no debe tener errores para que los lectores puedan entenderla, por eso espero no cometer ninguno. Tomare precaución antes de publicar. A mí también me encantaron los rasgos físicos de Ruber y es que en una historia de acción que tenía pensado escribir (hace mucho) era igual, pero desgraciadamente nunca la hare, así que mejor lo puse aquí, ya que era uno de mis personajes favoritos.

    En este capítulo se descubrirá más sobre el “misterioso” Neón, espero lo disfruten tanto como yo la escribí, sin más que decir, los dejo.

    Capítulo 2
    Tiempo revelado



    En las afueras de la ciudad Del Comienzo, precisamente dentro de la fábrica Fucus, una revuelta había iniciado. Los pasillos de la edificación estarían en completa oscuridad, una vez que alguien había desactivado las luces principales, si no fuera porque las luces de emergencia se activaron y dejaban ver un poco el interior de la misma. En uno de esos pasillos, un joven corría desesperadamente; él fue el causante de desactivar las luces como la seguridad. A pesar de haber hecho aquello, lo habían descubierto y en ese momento un MR tipo 3 lo perseguía sin que pudiera escapar de los seis ojos que lo mantenían en la mira. La máquina tenía la estructura de un canino, el color de la coraza era metal, un gris opaco. Ese modelo poseía tres cabezas finas que se conectaban al cuerpo con unos cuellos largos. Eras utilizados para rastrear a delincuentes o prófugos. El MR llevaba la orden de capturar a Neón, quien de haber sido ayudante de su amo, ahora era un desertor.

    —¿Cómo te atreves a traicionar a Klaus? —El joven escuchó, desde el comunicador que tenía en su oído, la voz molesta de quien fue su compañero—. Te creía más inteligente, Neón, pero me doy cuenta que solo eres un mocoso. ¡No seas imprudente e insolente! Debes lealtad a tu amo...

    «No, no tengo porqué.» pensó el joven moviéndose entre las penumbras de la fábrica, buscando una ruta de escape eficaz.

    —Sé a dónde te dirige. —continuó escuchando a la persona del otro lado—. Tienes dos opciones; si vas a la sala principal, serás atrapado inmediatamente, pero si intentas escapar ahora, puede que escapes.

    Aunque aquellas palabras sonaban más que nada una amenaza, su interlocutor tenía mucha razón. Tendría más posibilidad de salir ileso de ese lugar si intentaba salir en ese instante. Sin embargo, jugaría con el destino y por ello, perdiéndose por un momento de la mirada del MR se adentró a la habitación donde se encontraban las computadoras principales, las que se encargaban de recibir y almacenar todos los documentos referentes de las máquinas fabricadas y ensambladas de ahí. Neón se acercó a la computadora madre al mismo tiempo que sacaba de la parte trasera de su oído izquierdo, un cable que vinculaba con un conector que podía conectarse a cualquier puerto de computadora, pudiendo almacenar lo que había en ella en su memoria.

    Introdujo el cable a la máquina y comenzó a leer toda la información, pero como el MR estaba pisándole los talones, leía todo tan rápido como pudo, volviéndose a mirar hacia la puerta incontables veces mientras su corazón palpitaba lleno de adrenalina. Asustado de escuchar los pasos de la máquina, entrar al cuarto, terminó de pasar todo lo que le quedaba a su memoria sin terminar de leerla completamente, borrando todo de la computadora madre al paso.

    —Rápido, rápido, rápido... —repetía nervioso.

    Y una vez que terminó, el MR estaba detrás de él, así que velozmente se dirigió al fondo de la habitación, huyendo de las garras del robot. En el fondo de la habitación había un pasadizo secreto. Al tratar de abrir la puerta se dio cuenta que se encontraba sellada pues se había bloqueado automáticamente ante la falta de energía. Cansado dio media vuelta al escuchar como el MR volvió a cercarse a él, mirándolo con sus ojos azules, y estaba tan cerca que Neón pudo verse reflejado en ellos. Estando consciente que estaba en su mira, un movimiento en falso podría significar ser capturado con facilidad y a como diera lugar, debía salir de allí con aquellos archivos.

    —Estás acorralado. No tendré compasión alguna por ti. —escuchó con claridad la fría voz de Norez mientras de su garganta salía una carcajada maliciosa—. El destino para los traidores es la muerte.

    Neón, lentamente y sin dejar de prestar atención a los posibles movimientos de la máquina, llevó su mano a la bolsa del pantalón que vestía con la intención de sacar la bomba que generaba corriente eléctrica; su plan era arrojársela al MR y huir cuando el robot sufriera una descarga eléctrica, la que privaría de movimientos por un corto tiempo. Y así lo haría. Sin embrago, el plan habría funcionado de no ser porque el canino mecánico anticipó su movimiento y lo atacó con la cabeza de en medio, mas el joven, como si hubiera esperando esa reacción, saltó en el preciso momento en que atacó y antes de que la boca lo pudiera agarrar, el joven se trepó sobre la cabeza impulsándose con los pies y así alcanzar la puerta por la que había entrado. No obstante, la cabeza izquierda del MR entró en acción y lo tomó del brazo arrojándolo con fuerza hasta el otro extremo de la habitación, lo más lejos de la salida, provocando que el joven golpeara contra la pared y emitiera un agudo grito de dolor.

    A pesar del suplicio que sintió, Neón, sin perder el tiempo, comenzó a ver lo que se encontraba a su alrededor ya que cada segundo contaba; cada segundo determinaba si salía victorioso o no de la batalla. Sus ojos se enfocaron a una gran mesa que estaba frente a él y a al ver a sus lados, regadas en el suelo, algunas piezas de metal que utilizaban como pruebas o como partes de otros artefactos. Con una gran agudeza, él se deslizó por debajo de la mesa mientras observaba como el MR se acercaba con la intención de tomarlo, y en el momento en que la máquina estiró su cuello para agarrarlo, Neón colocó los pies por debajo de la mesa y dando un fuerte impulso hacia arriba, la derribó, provocando que la cabeza del canino mecánico colisionara contra la mesa con tal fuerza que la mesa se abollara.

    Sin esperar un segundo más, Neón cogió los trozos de metal y levantándose, se mostró al robot al momento que las otras dos cabezas libres del MR embistieron al joven, pero hallándose preparado el último, usó las piezas como escudos. El momento de huir llegó cuando por unos segundos desubicó al casi robot perfecto.

    Salió de la sala a toda velocidad y mientras corría por los pasillos agarró el intercomunicador para arrojándolo con fuerza contra el piso y lo destruía para que no pudieran rastrear su localización. Si bien sabía que al hacer esa acción no evitaría que supieran su ubicación, si evitaría seguir escuchando la irritante voz de Norez. Siguió corriendo sin temor a perderse porque tenía cada ruta de escape en su memoria y sabía por dónde correr. Fácilmente podía deshacerse de los MR, pero si le enviaban a los modelos RV, que eran robots especializados en la lucha, le sería mucho más difícil lidiar con ellos.

    —Izquierda... derecha... derecha… —Se decía a sí mismo cada vez que daba vuelta hacia otro pasillo—. Ahora izquier... —Se detuvo drásticamente al percibir, a escasos metros de distancia, a otro MR del tipo uno; los que eran parecidos a los tres con la obvia diferencia de que solo poseía una cabeza.

    Decidió desviarse y utilizar otra ruta de escape, giró en otro pasillo para llevarse una desagradable sorpresa, obligándolo a detenerse al momento que se agachaba; todo aquello mientras la garra de un MR atravesó la pared. Exactamente a la altura de donde estaba Neón. Sin embargo, demostrando profesionalismo, aquella emboscada no lo detuvo e irguiéndose continuó por otro camino, evitando a toda costa tener contacto con ellos.

    La travesía comenzó a alargarse más de lo necesario porque los robots le obligaban a retroceder y evitar pasar por algunas zonas al notar que algunos buscadores lo esperaban para atacarlo, de esta manera, poco a poco las posibles rutas de escape fueron invadidas o bloqueadas por los MR. Con la respiración cansada, optó por su último recurso: ir a la azotea de la fábrica. Por lo tanto, subió las gradas sin detener o disminuir el paso, mucho menos ahora que los buscadores le pisaban los talones. La tensión combinada con el miedo empezaba a crecer en el interior del joven cada vez que escuchaba las pisadas robóticas chocar contra el metal del piso. Sabía muy bien que su escape iba a ser difícil, mas nunca se le cruzó por la mente que sería tan estresante. Si seguía a sí, poco a poco perdería la cordura, los nervios le producía un desgarre interno. Al llegar arriba, pensando que por fin saldría victorioso, no pudo evitar esbozar media sonrisa al ver la puerta de salida, tan solo faltaba poco.

    Estaba tan concentrado en su alegría que no percibió al robot que le había dado alcance hasta que sintió como una garra metálica del tamaño de su cabeza perforar la puerta, hiriéndole levemente la mejilla derecha. El joven con los ojos tan grandes como un plato y con la mirada llena de terror, se giró para mirar al dueño de aquella garra, el robot en forma de araña lo miró fijamente con sus múltiples focos que hacían la función de ojos, su cola salía detrás de su cuerpo y ésta era como una cola de alacrán. El robot, sin ninguna dificultad, desprendió parte de la puerta para la arrancarla totalmente. Tragando saliva con dificultad, Neón despertó de su asombro y viendo la oportunidad se escabulló por la abertura de la puerta hacia afuera.

    No se detuvo sino hasta llegar al borde del techo, donde miró hacia abajo y fue cuando cayó en cuenta de lo estúpido que había sido al huir hacia ahí. Desde un principio el plan era que llegara al techo, así no habría forma de que escapara, se dio cuenta de eso cuando su ojo derecho, su ojo humano, no pudo ver fin y su izquierdo calculó la altura en la que se encontraba. Una parte de él le dijo que debía retirarse para buscar otra ruta de escape mientras que la otra que siguiera, que saltara. No se atrevió a dar un paso más, dio media vuelta para regresar y usar o crear otro camino, no obstante, se llevó la sorpresa de que se encontraba acorralado por varios MR, más la araña robot; siendo la única entrada bloqueada.

    Exhausto y respirando con dificultad, se limitó a pasar su mirada a cada robot por unos segundos y por primera vez, desde hacía mucho tiempo, no tuvo respuesta; su computadora no tenía solución, y su cerebro tampoco tenía idea de que hacer. Se encontraba en una situación complicada, se sintió acorralado como una rata en un laboratorio. Analizó las posibilidades de poder evadir o engañar a las máquinas para volver a la fábrica; cada una de las posibilidades eran menores de un 1% de éxito.

    Una daba el 25% de éxito.

    Con lentitud, para no presionar a que los robots lo atacaran, pues sabía que estos solo lo atacarían si daba una razón para hacerlo, retrocedió un paso. Por el momento, el joven no les era una amenaza. Neón volvió a dar otro paso hacia atrás y así sucesivamente, deteniéndose cuando su pie derecho sintió el vacío, había llegado al borde. Giró su cabeza un poco para visualizar a lo lejos una ciudad que se imponía en aquel pedazo de tierra desértica. Su corazón latió el doble al pensar en lo que iba a hacer. Cerró los ojos con fuerza y tragando saliva con dificultad y con aparente calma, inhaló aire para llenar sus pulmones, y cuando exhaló el aire, se arrojó al vacío.

    Fue ese instante en que los robots se movieron con rapidez pues su prioridad era llevarle al joven a su dueño, mas cuando se asomaron por el borde, Neón se había perdido de sus radares. Ingresaron apresuradamente a la fábrica para seguirlo; su prioridad era cumplir con las órdenes dadas.





    Los tres superiores de la asamblea de Consejo ya se encontraban reunidos en la sala de juntas privada. Esperaban con impaciencia a que Belirio hiciera presencia, miraban la hora y con cada minuto que marcaba más se impacientaban. Cada uno se miraba, pero ninguno decía ninguna palabra, no era necesario que manifestaran su frustración cuando con la mirada expresaban todo.

    —Siento la tardanza, señores, se me presentó algo de improvisto. —Hizo saber el dueño, entrando a la sala de junta, y desabrochándose el botón del saco que portaba, tomó asiento en la cabecera de la mesa, quedando dos superiores a su derecha, y el tercero a su izquierda.

    Uno de ellos, el de la izquierda, intentando no demostrar su irritación, se adelantó para mostrándole en una Pantalla un contrato que debía firmar. El rubio simplemente escaneó lo que decía y dirigiéndose a la parte superior, vio la línea que debía firmar, se dispuso a hacerlo, pero antes de poder escribir su nombre, fue detenido por uno de los superiores consejeros al preguntarle:

    —¿Lo firmará, así como así?, ¿sin preguntar de que trata el documento que dispone a firmar?

    Bel dejó la pluma táctil sobre la mesa, dirigiendo sus ojos azules hacia aquel hombre para cuestionarle, con voz fastidiosa:

    —Dígame, ¿de qué trata el documento que dispongo a firmar?

    —Señor Belirio, sé que le puede molestar —hizo saber el señor Coleman—, pero sea considerado con usted mismo, no se ha planteado que puede que le demos a que firme su renuncia.

    Beliro se recargó en la silla mientras esbozaba una sonrisa burlona, que hizo que los presentes fruncieran el ceño, nada contentos ante la actitud del hombre.

    —Sé bien que no se atreverían a hacer semejante estupidez. Bien conocen que por la voluntad de mi padre, que descanse en paz, ningún documento se validará a que pueda pasar a otro dueño la empresa, a menos que yo, tras pasar por tres especialistas puedan darme un diagnostico que diga que soy incompetente para liderar corporación Fucus. O en su defecto, muera.

    —Es la renuncia de uno de nuestros patrocinadores. —El primer hombre terminó por concluir para no tener que escuchar semejante discurso, todavía no comprendía como el señor Fucus había dejado toda corporación en las manos de su hijo, cuando este no tenía ningún estudio empresarial.

    Por su lado, Beliro, tras escuchar de que iba el documento, sin pestañear, tomó la pluma y firmó la renuncia. Tomando por sorpresa a los tres consejeros.

    —Bueno, si quiere retirarse que lo haga, no veo un problema en ello.

    Era bien sabido que quienes generaban muchos ingresos a la corporación Fucus eran los patrocinadores. Gracias a ellos la empresa seguía en pie, ¿cómo que no existía ningún problema con que renunciaran? Les molestaba el descaro y desinterés que mostraba al negocio.

    —Señor Belirio —llamó la atención Coleman—, mis colegas y yo sabemos que usted nunca recibió la educación adecuada para poder manejar el pesado cargo que es administrar una empresa. Por eso mismo, he pedido hacer esta junta, para pedirle que siga nuestros consejos. La economía de la empresa está descendiendo abrumadoramente. Tememos que para dos años, las ventas disminuyan. Solo deseamos lo mejor para la empresa que con tanto esfuerzo su padre construyó, no llegue a números rojos.

    —Nos estamos preocupando —continuó otro—. La producción de la mercancía está bajando mientras la demanda está en incremento. Y todo esto se debe a que despidió a más del 54% de los trabajadores de la fábrica. La fabricación de nuestros productos a asustado tanto a nuestros patrocinadores como a nuestros compradores habituales —Mediante un holograma, le mostró la gráfica de ingresos, había una perdida millonaria en los últimos meses—. Si seguimos de esta forma perderemos clientela y llegaremos a la ruina.

    —No se preocupen, lo único que muestra esa gráfica son número. Con lo que estamos a punto de sacar al mercado hará que la empresa salga a flote, y hasta dupliquemos las ganancias perdidas de ahora o futuras.

    Coleman y los otros dos miraron al hombre. No sabían de donde sacaba esa confianza pues ante sus ojos y sus oídos, el hombre no tenía ni idea de lo que ese boceto en realidad significaba. Sin contar que no veían progreso. Hasta ahora era que lamentaban la pérdida del magnate señor Fucus; él si fue un grande entre los grandes negociantes. Y hubieran intentado convencer a su nuevo jefe si no fuera porque sonó el teléfono de la sala y este contentó inmediatamente, dando por terminada la junta.

    —Señor Belirio, le recuerdo que hoy iba a dar una entrevista a los medios de comunicación. —Volvió a recordarle su secretaria—. Los periodistas han llegado y se encuentran frente a la empresa.

    Y aunque más desganado que con ganas respondió que iría, prefería ir a dar esa entrevista que seguir con estos tres hombres que desde que comenzó a trabajar allí, lo han estado molestando en que ellos sean los que administren el negocio. Que falta de fe le tenían.

    —Estoy en camino —terminó por decir. Se levantó del asiento y mirando las frías miradas de los hombres, se abrochó el botón del saco mientras les informaba—: Si me disculpan, me retiraré por hoy. Un gusto hablar con ustedes, señores.




    En la universidad de ESER, el profesor de ciencia de las Tecnologías salió del salón al que asistía Evarista. Cuando una clase terminaba, había un margen de cinco minutos antes de que llegara el próximo profesor para que así, los estudiantes se prepararan para la siguiente asignatura. Eva se encontraba sentada en medio de sus dos amigas, Blanca y Naira, quienes lo primero que hicieron al ver que el catedrático dejó el aula fueron conversar entre ellas, en medio la castaña. Intentando ignorar a sus amigas, Eva decidió buscar en su computadora, las que todo alumno poseía, lo último que vieron de la próxima clase. Sin embargo, no evitaba reír cuando escuchaba de sus compañeras algo que le hacía gracia. Cuando las dos de juntaban no había tifón que pudiera detenerlas.

    —Vamos, Eva, cuéntanos, ¿hay alguien que te interese? —inquirió con tono pícaro Blanca, quien se encontraba a su lado derecho.

    —¿Interesarme, de qué manera? —respondió en modo de pregunta Eva, haciéndose la que no sabía a lo que se refería.

    —No te hagas —soltó Naira colocando su brazo alrededor del cuello de ella—. Amorosamente, claro está.

    —No, aún no.

    —Deberías salir con algún chico —mencionó Blanca preocupada por su amiga—. Deberías dejar de visitar a Calomela, siempre estas con él. Deberías salir con un chico de verdad...

    —Deberías, deberías, deberías —repitió la acosada rodando sus ojos—. Ya dejen de decirme tantas cosas, yo sabré con quien juntarme. También sabré cuándo salir con alguien, por ahora no quiero —quitó el brazo de Naira al momento que concluía—: Me alegra estar con él. ¿Qué tiene de malo eso?

    —No estamos diciendo que sea malo. Es solo que... —Naira fue interrumpida por una voz masculina.

    —Blablabla —El chico que se sentaba adelante de Naira se recargó sobre su silla, dejando las dos patas delanteras de la misma en el aire. Miró a las chicas para preguntar—: ¿Las mujeres no pueden hablar de otra cosa que no sea de novios y más novios? ¿No pueden hablar de otra cosa? ¡Válgame! Las mujeres y sus conversaciones de chicos. Que a mí me gusta él, ¡ah! A mí me enamora él —dijo con voz chillona en modo de imitarlas.

    Naira, molesta, empujó desde abajo las patas de la silla donde el joven reposaba, provocando que casi perdiera el equilibrio. Él se asustó ante el brusco movimiento y volvió a su estado normal, con el corazón a mil por hora. Se giró para encarar a Naira.

    —Si no te gustan nuestras pláticas, entonces no las escuches, Nec —le dejo saber en tono desinteresado.

    —¿Cómo quieres que las evite si me hablan en el oído? —se escuchó elevando la voz al momento que se tomaba su oreja y la estiraba levemente—. En el oído. Hasta sueño con sus horrendas voces por las noches. Esas sí que son pesadillas.

    —Es que estás molesto porque no hablamos de ti —comentó Blanca con burla.

    —¡Ah! Yo sé muy bien que ustedes hablan de mí, es solo que no lo hacen cuando estoy presente, ¡eso es mega obvio! —comentó el chico en tono altivo.

    Nec no era un joven feo, al contrario, era a la vista muy agradable, además de ser elegante en todo lo que hacía. No era muy alto, pero tampoco era tan bajo y su cuerpo atlético recompensaba eso pues bien se sabía que el joven levantaba pesas todas las tardes. Mantenía una figura muy varonil.

    —No hables Nec, —Naira empezó a empujar la silla de su compañero, algo fastidia—, eso ni en tus propios sueños. Nadie hablaría de un chico tan feo como tú.

    Y el pleito infantil entre Nec y Naira hubieran continuado si no fuera porque el profesor hizo aparición al aula, provocando que todos los alumnos que estaban hablando guardaran silencio y los que estaban parando tomaran asiento. Una vez toda el aula estuvo en silencio, el hombre prosiguió:

    —Bueno chicos, como ya se anunció en días pasados, hoy es día en que el señor Belirio Fucus dará una entrevista, así que, si son tan amables de dirigirse a las Pantallas y ponerse en el canal de las noticias de la ciudad, se los agradecería.

    Todos los alumnos asintieron y haciendo caso al mentor, se dirigieron a su monitor para entrar a las noticias; lo que se observaba era en vivo. Lo único que se veía era una multitud de personas como de periodistas a la espera de la salida de Fucus.

    Cuando se presentaba alguna noticia importante en la ciudad Del Comienzo, cada monitor que colgaba de algún edificio de la ciudad se auto-programaba para que ningún ciudadano pudiera perderse tal acontecimiento. El discurso era importante pues tenía que ver con el mismísimo dueño de empresas, por lo que todos miraban con expectación.

    La prensa se mantenía afuera de la cede esperando a que Belirio hiciera su aparición y presentara su discurso. Al abrirse las puertas de la instalación, se dejó ver al esperado, junto a un par de guardaespaldas. Toda la prensa se acercó hasta lo que les era permitido, las cámaras-robots y demás instrumentos se enfocaron en él. Sin esperar ni un segundo más, una periodista, levantando la mano y ser seleccionada, empezó con su pregunta:

    —Señor Belirio, ¿cuándo es que la empresa sacará un nuevo producto?

    —Muy pronto. —contestó—. La labor que estamos realizando ahora será sin duda el trabajo más innovador y revolucionario que haya sacado la empresa.

    —Muchas personas mencionan que desde que su padre murió, usted no ha realizado un buen desempeño —habló otro periodista, hablando por la mayoría de las personas y por eso, todos sus compañeros se enfocaron en él debido a las fuertes palabras dichas—. Desde el desafortunado fallecimiento del empresario Fucus, la empresa solo ha sacado en estos cinco años un solo modelo original, y se rumorea que ese trabajo ya lo había empezado su padre. ¿Qué responde a esa clase de comentarios?

    —Les aseguro que el que viene será el mayor trabajo —objetó Bel, sin afectarle tanto las palabras dichas—. Tan solo tengan paciencia.

    Una reportera estaba a punto de levantar la mano, sin embrago, se retuvo al notar que Fucus hizo un ademán que indicaba que nadie levantara las manos, después de eso, el hombre concluyó:

    —Eso es todo por hoy. Tan solo esperen y verán algo reformado.

    Enseguida, dio media vuelta y comenzó a caminar, detrás suyo sus guardaespaldas, dejando atrás a una multitud aturdida debido al pequeño «discurso» que presentó ante la prensa; murmullos no se hicieron esperar, se sintieron desilusionados ante tal actitud. Dentro de la empresa, ocho de los diez patrocinadores esperaban a Belirio, indignados por el desinterés que demostró Bel ante los periodistas. Uno de ellos se apresuró al dueño.

    —Belirio —se escuchó colérico, pero trató de que no se notara—, mi gente y yo pensamos en hacer esa entrevista para que usted convenciera a la gente que todo está bien. Los ciudadanos no han olvidado el hecho que despidió a más de la mitad de los científicos y obreros que trabajaban en la fábrica. El lugar ha perdido mucho dinero y puede quebrar la empresa. Estábamos mejor con su padre.

    El actual dueño se detuvo en seco para ver con seriedad al hombre. Desde que comenzó en la presidencia hacía cinco años, había escuchado una y otra vez que cuando el señor Fucus vivía, el lugar era mucho mejor, y tal vez era verdad, ya que los MR que habían sacado recientemente solo eran modelos renovados de ya viejos. No obstante, él estaba harto de escuchar a los representantes, consejeros, directores y otros empresarios decir lo mismo, parecían discos rayados.

    «¡Qué se arrojen por un rascacielos!» pensó. Ahora él estaba a cargo de la empresa y ellos debían obligarse a confiar en el nuevo dueño de la fábrica: Belirio Fucus, hijo del difunto empresario Fucus.
     
    Última edición: 26 Febrero 2017
  6.  
    Nianimetal

    Nianimetal Usuario común

    Virgo
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    Me encantó el capítulo!!!!!!

    Neón es un Cyborg, eso es genial, ya que tiene mayores y mejores habilidades que cualquier ser humano normal!!!!!!

    Ya veo porque es tan importante para la empresa!!!!!!

    Además, tengo curiosidad de saber porque tomo esa decisión de ser un desertor y traicionar a las empresas Fucus????

    Y encontré al alma gemela de Karen Jhonson, ese Belirio es terrible!!!!!!!

    Bueno, espero la continuación pronto!!!!

    Nos leemos!!!!!
     
  7.  
    Marina

    Marina Usuario VIP Comentarista Top

    Tauro
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    Oh, wao, otro capítulo genial. Estuve muy intrigada con todo eso de la persecución de Neón, el que ahora vengo a saber que es un cyborg, lo que me aclara por qué Bel lo conoce muy bien y su preocupación por su rebelión, además, la descripción de esos MRs meh izo imaginar muy bien a los robots, tanto así que scomprendo por qué Neón sintió miedo mientras escapaba. Esos robots se imponen, sí que sí.

    En cuanto a Evarista y sus compañeros, bueno, como ya dijiste, todos tus personajes son importantes, así que seguro desempeñará un interesante papel en la historia y ansío saber cuál es, aunque por ahora me interesa más saber qué sucede con Neón. ¿Los buscadores lo encontrarán y lo harán volver a la fábrica?. ¿Qué va a suceder? Y en cuanto a Bel, ¿qué está tramando?

    Contiiiiii.

    Abrazos.
     
  8.  
    Borealis Spiral

    Borealis Spiral Fanático Comentarista destacado

    Libra
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    Jejejeje, Natty, si te digo mis motivos detrás de este comentario te decepcionarás de mí, así que dejémoslo en que ya estoy aquí y punto :P

    ¿Cuántas veces te he dicho lo mucho que me gustan tus ideas? Muchas, ¿verdad? Pues agrega una más; Natty, esto está increíble. Tú y el manejo del suspenso, ¡wow!, compaginan de manera insólita. Apenas dos capítulos y un sinfín de interrogantes aparecen; simplemente reclacaré unas pocas. ¿Qué papel desempeñará Neón para esta historia? Ya que se ve importante y ¿por qué se reveló a Belirio? ¿Qué hay en esos archivos tan importantes que el chico-robot robó? Imagino que algo indispensable para la empresa Fucus, porque mira, buena revuelta se formó allá con esa persecución de MRs y él; uff, casi lo agarran ¡pero hey! ¿Lanzarse al vacío y a tanta altura? ¿Soy yo o esto es más grande de lo que pienso? Wow, genial. El enfrentamiento que Neón tuvo con el MR en el cuarto de computadoras me gustó mucho, jejeje

    Esto se pone interesante y oh, ¿qué papel tiene Eva y sus compañeros aquí? Hm, también deseo saberlo. Nada, espero ansiosa la próxima actualización, ¿sale? Sin presiones pa' que te quede chida :D Ah, un dato para que te me fastidies:

    El rojo, le faltó una tilde, vigila eso; es la única que noté. El negrito xD me intriga el nombre :P y ya. Sin más que añadir, me despido y te cuidas.

    Hasta otra.
     
  9. Threadmarks: Capítulo 3.- El Chico Mitad Robot
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

    Leo
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    Escritor
    Título:
    Esbozando lo prohibido [Libro #1]
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    35
     
    Palabras:
    2442
    @Nianimetal Me alegra saber que te gustó el capítulo y de verdad que espero que siga de esa manera. ¿Un Cyborg? :XD: Con que así se llaman, Neón es uno de ellos. Muy pronto se sabrá la razón por sus acciones. O-o esperemos que Karen Jhonson y Belirio Fucus nunca se encuentren, no me quiero imaginar lo que pasaría. ¿Ambos juntos? Bel si es una persona terrible, pero… bueno mejor te invito a que sigas leyendo…

    @Marina Qué bueno que te gusto la continuación y sobre la persecución de Neón, ufff, me resulto difícil hacerla, así que por ello me alegra que te haya gustado, también me resulto un tanto trabajoso describir a las máquinas, a decir verdad me está costando mucho trabajo esta historia y se pondrá más complicada, bueno, por ahora dejo la conti, espero te guste.

    @Borealis Spiral Wow, honestamente creí que no te pasaría a comentarme, ya que no lo hiciste en el primer capítulo, pensé que te estabas vengando por que no comento en las tuyas :P Aun así se me hizo misteriosa la razón por la que lo estás haciendo ¿Por qué? Mmm… Bueno espero seguir leyéndote por aquí. Me alegras que hayas notado el nombre de Calomela, ese personaje será importante en la trama de la historia, es más él es… ah, mejor sigue leyendo. En este capítulo se conocerá un poco más de Calomela.

    Sin más que decir, dejo la continuación.

    Capítulo 3

    El chico mitad robot


    Lo primero que hizo al caer al suelo fue levantarse tan rápido como pudo pues no podía perder el tiempo y debía seguir huyendo. Estaba consciente que esas infernales máquinas irían tras él a como diera lugar. Su cuerpo era mitad robot, pero solo se trataba de la mitad, por esa misma razón pudo sobrevivir a la caída, pero también sintió un profundo dolor.

    Se irguió como pudo, con el brazo derecho se tomó las costillas del costado izquierdo, apretándoselas con la intención de sofocar el dolor, mientras comenzaba a caminar, cojeando del lado derecho, sintiendo como parte de su rostro estaba herido. Miró el horizonte distraído, pensando si se había roto algún hueso, no obstante, a pesar de su malestar, comprendió que no podía darse el lujo de permanecer quieto, debía seguir huyendo. Se detuvo visualizando la ciudad.

    Entonces una pregunta lo ahogó, ¿adónde podía huir? Sabía que dentro de él llevaba un chip localizador que les permitía a los buscadores encontrarlo en cualquier lugar donde estuviera, así que no sería fácil escapar de ellos, pero no por eso debía dejar de luchar, por lo que dando de sí, emprendió de nuevo su camino. Minutos después, el joven miró sobre su hombro encontrándose con la desagradable sorpresa de que los MR lo seguían. Neón caminó con más prisa, cada segundo se volvía para ver qué tan lejos se encontraban; aunque lo deseaba no podía moverse más rápido, la caída que sufrió lo había limitado en su velocidad. Trató de correr dejando de lado sus dolencias, sintiendo como los buscadores le pisaban los talones.

    Cayó al suelo cuando sus pies se cruzaron entre si y se sentó en el suelo porque sus piernas ya no pudieron con su propio peso siendo testigo de como los buscadores aumentaban la velocidad. La angustia de sentirse atrapado lo hizo retroceder asustado, impulsándose con las piernas y los brazos y cuando las máquinas se encontraban a escasos metros, pensó que era todo, entonces de pronto, ellas se detuvieron.

    El joven miró con sorpresa a las cuatro máquinas inmovilizadas, luego observó a ambos lados, pero no vio nada, se volvió a los robots cerrando los ojos y un suspiro de alivio brotó. Afortunadamente había cruzado la zona límite, pues cada una de las máquinas de la fábrica tenían un radar que solo les permitía estar a cierto radio alejados de las instalaciones; no podían cruzar esos límites puesto que existía una barrera invisible que les impedía esa acción.

    Los buscadores dieron media vuelta y se alejaron de Neón. El joven no pudo evitar relajarse, se acostó completamente en el suelo y observó detenidamente el cielo azul, frunció el ceño y levantándose, volvió a su andar. No debía perder el tiempo, él no estaría conforme y posiblemente enviaría más buscadores, por ello, debía huir lo más lejos que pudiera.

    Un par de horas después, visualizó lo que le parecieron construcciones de casas. Volvió a suspirar. Había perdido mucha energía, así que se le dificultaba seguir en pie, por lo que tenía la necesidad de recostarse y dormir para recargarse y recuperar su poder, pero no podía darse el lujo de hacerlo aunque su cuerpo implorara descanso. Si lo hiciera daría tiempo a los MR a que lo capturaran. Su mitad humana comenzó a temblar, esta no soportaba tal maltrato. Un terrible escalofrío lo invadió, la vista comenzó a fallarle y vio borroso, las siluetas de las casas iban y venían. Se tomó el brazo izquierdo con la intención de calmar su temblor, pero fue en vano, este seguía moviéndose a contra voluntad. Su pierna comenzó a padecer lo mismo.

    Lo que temía sucedió.

    Ya no pudo más, los párpados le pesaron mientras una sensación de no poder cargar con su cuerpo se apoderó de él. Su visión empezó a desvanecerse, de repente sus piernas ya no pudieron soportar su peso y mientras una somnolencia cayó sobre él, se dejó caer de rodillas y antes de siquiera sentir que su cuerpo diera por completo en el suelo, vio una silueta de un animal acercársele y para cuando un canino se acercó él ya estaba inconsciente. El animal ladro.

    —Oye, muchacho, ¿estás bien? —el dueño del canino se acercó preocupado y golpeó suavemente la mejilla del joven esperando a que reaccionara.

    El hombre observó a su fiel amigo que lamia el cachete del inconsciente para después miraba desconcertado su alrededor. ¿De dónde había venido? Era tan solo un jovencito, aparentaba solo 14 años. No podía dejarlo allí a su suerte, lo cargó y lo llevo a su casa para hacerle los primeros auxilios.

    —¡Santo cielo! Cariño, ¿quien es el niño? —preguntó con gran sorpresa y preocupación la esposa del hombre.

    —No lo sé, Brandon lo encontró mientras jugaba. Al ver su estado no pude dejarlo allá.

    —Pobresito, esta herido, no debió pasársela bien. Vamos cariño, llévalo a la habitación, trataré sus heridas —dijo la mujer con voz maternal.

    El esposo obedeció y lo llevó a un cuarto en donde lo recostó en la cama.

    (***)


    Cuando los estudios de Eva terminaron fue al restaurante «Come Rápido»; un establecimiento que vendía comida rápida para pedir el especial del día. Un robot especializado en ello reparó su pedido. En esos locales eran tan pequeños que solo era para pedir comida y llevarse, no para comer allí. Los restaurantes eran los únicos locales de comida en donde se podía comer allí mismo.

    Una vez su pedido estuvo listo, se encaminó a la calle «El Tercer Anillo», la que vinculaba al lugar donde quería llegar. Se dirigía a la Colonia Nube, un lugar muy bonito de la ciudad Del Comienzo, mientras tarareaba una canción alegremente y movía la bolsa de la comida cuando cruzaba las avenidas.

    Se detuvo al llegar a la residencia, la que por ser privada, se encontraba protegida por una muralla de piedra y la entrada principal era una enorme reja de color negro que era adornada por un elegante dibujo. Se acercó y colocándose a un lado de una máquina que era la que determinaba si la persona podía entrar o no, pues así se protegía la seguridad de los residentes, los únicos que tenían acceso libre a la residencia. Pero si el residente deseaba que algún conocido lo visitara, podía hacer que la IV del visitante funcionara como llave, más aparte un código de voz.

    Eva apretó el timbre y mientras se mostraba una onda de sonido dibujada en el aparato, se escuchó la voz de una máquina.

    —Buenas tardes. Residente o visitante.

    —Visitante. Vengo a ver a Riz Calomela, numero de casa 37, mi nombre es Evarista Mohs número de cuenta 322 —lo dijo corrido, pues se sabía todo el procedimiento. Por esa razón la máquina analizó la información.

    —Confirmando voz —tras un sonido de aceptación, la reja se abrió—. Bienvenida Evarista Mohs —la joven entró —Que pase buena estancia.

    La famosa residencia Nube era uno de los pocos lugares de la ciudad que aún conservaba las estructuras antiguas, contando con casas separadas y amplios suelos pastosos, siendo decorados por árboles y hermosas y variadas flores, las que eran mantenidas por un robot que les proveía el agua y los cuidados necesarios. Los caminos eran adornados por piedras que daban una agradable vista a la residencia. Al llegar a la casa 37 tocó el timbre y esperó a que el dueño abriera y casi de inmediato alguien abrió la puerta. Una pequeña máquina de un metro de altura, redonda, que poseía brazos delgados con tan solo dos dedos y sus cuadrados ojos de color azul cielo, atendió a la castaña.

    —Muy buenas tardes señorita Mohs, por favor pase —se movió a un lado para dar paso al visitante.

    —Gracias —mencionó cortésmente mientras echaba un vistazo dentro de la pequeña, pero acogedora casa, sin moverse —¿Está el señor de la casa?

    —El señorito Calomela no se encuentra —mencionó la voz robótica —Está en el taller. ¿Desea pasar y tomar asiento, mientras lo espera?

    —No. Iré a verlo al taller.

    —Como deseé. Que pase buen día, señorita —el pequeño robot cerró la puerta e inmediatamente Eva salió a toda prisa de la residencia, ignorando esta vez cuando la máquina de la entrada dijo: «Gracias por su visita, que tenga excelente día».

    El taller de la familia Calomela estaba ubicado a dos cuadras detrás de la residencia Nube, así que por eso, ella no tardó mucho en arribar al lugar. El taller se encontraba abierto; sus dos puertas de hierro abrían paso a la clientela. Debido a que el taller se especializaba en la reparación de artefactos electrónicos, como a robots, el lugar era amplio. Tenía una altura de 8 metros y a pesar de lo espacioso que era, el lugar se mantenía lleno de muchas piezas de máquinas. Los estantes estaban al borde de pesados motores. Por todo el lugar se observaban robots de diferentes tipos, desde robots especializados en la construcción, hasta los robots de restaurantes de comida rápida. Pero también se veían robots más pequeños y simples, licuadoras, taladros, microondas, etc.

    —¡Riz! —gritó Eva para que fuera donde fuera que se encontrara la pudiera escuchar, pero lo único que percibió fue el propio eco que regresaba cuando sus palabras chocaban entre las paredes y el metal de los robots. Volvió a intentarlo mientras se adentraba más al taller. Sin resultado alguno.

    Más al fondo, notó un robot de rescate, de forma humanoide, los que se utilizaban para rescatar y poder mover los escombros cuando algún desastre natural hacía de las suyas. Este era de color escarlata, con franjas naranja que atravesaban el torso y el enorme logotipo del departamento de rescate dibujado en el pecho. La persona que buscaba se encontraba adentro de la máquina, y literalmente hablando, no en la cápsula donde la persona podía entrar y maniobrar el robot.

    —¡Riz! —A pesar de estar tan cerca, aquella persona aún no se daba cuenta de que era llamado —¡Calomela! —Volvió a gritar con más fuerza.

    Un hombre de 30 años de edad se asomó algo desubicado, por la escotilla y la miró.

    —Eva, ¿eres tú? —El hombre la reconoció cuando se desactivó sus anteojos de soldar—. Ahora bajo —informó.

    Riz Calomela, hijo del dueño del taller, se especializaba en mecánica robótica de casi toda clase de robots o máquinas eléctricas. Distinguido por siempre llevar una bata blanca. Él era de cabello castaño, sus ojos miel, dignos del apellido que portaba, no dejaron de mirar a Eva hasta que se acercó a una distancia prudente. Aunque no se dejaba la barba, en ese preciso momento llevaba una descuidada y Eva se lo hizo saber.

    —Deberías mirarte, pero qué guandajo estás, deberías rasurarte.

    Él se tocó la barbilla y sin dejar de mirarla, comentó divertido:

    —¿Tan mal está?

    —¿Cuándo fue la última vez que comiste? —quiso saber ella.

    —Dime en qué día estamos para responderte con precisión.

    —¿Día? —se sorprendió, aunque no debió, pues sabía que algo así ocurriría. Por esa razón le compró algo.

    —Te traje esto.

    —Pero que amable —se tomó la bolsa —¿Lo preparaste tú? —su respuesta fue inmediatamente respondida cuando observó el logotipo del restaurante impregnado en la bolsa—. Pensé que me traerías algo que prepararías, no creas que no tengo ganas de comida preparada por una máquina, pero es mucho mejor cuando es preparada por las manos humanas.

    —Pues dile eso a tu mujer, claro, cuando la tengas.

    Tan solo mirar ese robot de rescate estuvo consiente que Riz no se despegaría de este hasta que lo analizara a fondo. Lo conocía muy bien, sabía que cuando obtenía algún robot nuevo para que lo arreglara, él no lo soltaba ni aunque encontrara la falla y lo arreglara en segundos. Realmente lo devolvía hasta que investigaba cada uno de sus componentes o piezas y por esa razón para él, encontrándose en ese estado, no existían las noches y los días.

    Como exactamente en ese preciso momento, a pesar de haber tomado un descansito para poder comer, comía muy rápido sin saborear, ansioso por terminar y así volver al trabajo, además observaba la guía del robot de rescate en su Pantalla. Eva se acercó a la mesa, la que estaba totalmente llena de piezas, tanto grandes como pequeñas, de varios prototipos de robots. De entre tantas cosas observó un plano de los nuevos robots de búsqueda, tomó la hoja y comenzó a detallarla. Lo único que le gustaba de estos era el diseño y sus dos colores; plateado y rojo plateado.

    —Acabo de comprar el reformado modelo 1 —escuchó la voz de Calomela, haciéndole saber sobre su nueva adquisición al verla concentrada en los planos, además de que ya había terminado su aperitivo. Una vez que ella lo miró, él continuó: —Está en el despacho —señaló el lugar —Te lo enseñaría, pero ahora se encuentra algo destrozado. Lo estaba investigando cuando me trajeron el de rescate —sonrió, ella le devolvió la sonrisa—. Bueno, agradezco que hayas traído el almuerzo. Ahora voy a seguir trabajando, pero antes —se tocó la barbilla sintiendo la barba—, creo que iré a rasurarme.
     
    Última edición: 10 Agosto 2016
  10.  
    Nianimetal

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    Hola!!!!

    Este capítulo esta muy bueno!!!!!!!

    Por poquito los MR atrapan a Neón, menos mal que ya habían llegado a sus limites de desplazamiento fuera de las Empresas Fucus!!!!!!

    Yo tengo un presentimiento de lo que va a pasar, pero prefiero callármelo antes de adelantar algo y echarte a perder todo o quedar como una metiche!!!!!

    Bueno, nos leemos!!!!
     
  11.  
    Marina

    Marina Usuario VIP Comentarista Top

    Tauro
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    Oh, genial la continuación. Por un momento creí que los buscadores iban a atrapar a Neón, pero al llegar al límite permitido, él quedó libre de ellos. No me esperaba nada de eso, de que tuvieran un límite, pero es muy lógico. Deben estar programados para no abandonar su área XD

    Y en cuanto a Eva, ya he descubierto un poco más. Tiene ese amigo llamado Calomela, me gusta el nombre de Riz, y cómo lo has descrito, un hombre que ama a grado superlativo su trabajo, jajaja, espero que eso no lo meta en un futuro en algún grave problema. Por lo que leí de la respuesta que le diste a Borealis, parece que este personaje será muy importante en la historia, que bien, porque el tipo me ha agradado, y también me ha divertido por su manera de ser, algo distraída, diría yo XD Oh, wao, ¿compró un robot nuevecito y ya lo ha desmantelado para examinarlo? Sí que es apasionado de su trabajo.

    Con todo, espero que Neón esté bien. ¿Qué va a ser de él? ¿Podrá pasar desapercibido de los buscadores? Pues según leí, tiene con él un localizador. ¿Lo encontrarán? Espero la conti para saber qué más va a pasar.

    Abrazos.
     
  12.  
    Borealis Spiral

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    Sí a mí también casi se me sale el corazón al leer que los buscadores casi agarraban a Neón, pero no, se libró por poco, pero lo hizo. Ya pues, ya pasó, no te inquietes por eso Borealis, mejor inquiétate por lo siguiente que pueda pasarle a él. Por ejemplo, si ya está descargado (lol me da risa que sea parte máquina y necesite batería, estríctamente hablando), lo podrán acachar y más con ese localizador que lleva en su interior. ¿Podrá realmente escapar de Belirio y su séquito de máquinas? Hm, espero seguir leyendo para saberlo.

    Eh, con respecto al nuevo personaje, me gusta xD Me parece raro, como dice Master, bastante apasionado por su trabajo y me da la sensación de que al ser como es, cumplirá un papael importante en esta historia. Es decir, todo se centra en máquinas, robotos; el mismo Neón que tiene partes de uno. ¿Qué tal si arregla a uno de los MRs para que ahora luchen de su parte xD? ¿Sería soñar demasiado? Tal vez, pero no me cuesta nada, aunque sería genial, ¿no? Jajaja, ya pues. Nada, espero ansiosa el siguiente capítulo para ver qué otras sorpresas nos traes. Por cierto, amo tus títulos, no sé por qué a ti no te gustan. Son ingeniosa e inusualmente comunes. ¿Cómo así? No sé, pero sí :) Te cuidas, Natty.

    Hasta otra.
     
  13. Threadmarks: Capítulo 4.- Correr y Esconderse
     
    Kay Greenwish

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    Título:
    Esbozando lo prohibido [Libro #1]
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    35
     
    Palabras:
    3196
    @Nianimetal me alegra saber que te gusto y también me he quedado intrigada por saber lo presientes que va a ocurrir, te invito a que no te quedes callada, a mí me gusta mucho la opinión de mis lectores y si es que le atinas pues le atinaste :XD:. Yo hago lo mismo, me suelto a mis suposiciones :D a veces nada que ver, a veces me acerco.
    @Marina Master como dice Borealis, sip, Calomela será importante, pero por ahora no digo más, es mejor seguir leyendo. A mi también me gusta su personalidad.
    @Borealis Spiral Jajaja sobre que Riz arregle un MR o muchos de ellos, para qué les ayude a luche contra sus semejantes enemigos, no es tan mala ideas sabes. Sería chido una pelea titánica de robots :D No lo había pensado de esa manera, bueno, a ver qué sucede.​

    Por el momento en este capítulo se sabrá lo que sucedió con neón y para ser honesta, por el momento este es mi favorito :D​

    Capítulo 4
    Correr y esconderse


    Se hundió en un profundo lago de oscuridad tratando de luchar para salir de él, ante el aparente esfuerzo que hacía, entre esa oscuridad escuchaba leves sonidos de algo, a primera vista no supo descifrarlos, no fue hasta que estos incrementaron... eran gritos llenos de terror y agonía. Neón luchó para abrir los ojos y cuando oyó un estrepitoso golpe seco los ojos de golpe. No sabía dónde se encontraba y por esos primeros segundos no recordaba lo que había sucedido. Lo que notó primero fue un techo vacío. Comenzó a tocar a su alrededor descubriendo algo suave y sedoso, se trataba de sabanas; estaba en una cama. Se levantó un poco sintiendo un leve mareo y se sentó en borde de la misma, pensativo, tratando de recordar lo que sucedió y hallando respuesta a la pregunta de dónde estaba.

    Se puso de pie y comenzó a girar sobre su eje lentamente para mirar todo a su alrededor, reconociendo que se trata de una habitación, dirigió su asombrada vista a la puerta que se encontraba cerrada al volver a escuchar un sordo golpe. ¿Qué estaba sucediendo? A paso lento se acerca a la puerta y abriéndola se asoma, tenía un mal presentimiento, quería llamar la atención saludando, sin embargo, no quería hacerlo. Tragó saliva inquieto y optó salir. Comenzó a caminar por el pasillo sin despegarse de la pared acercándose poco a poco a una entrada que llevaba a alguna habitación, supuso el joven, sin embargo, lo peor que pudo haber hecho, cuando se asomó al lugar que era la sala sus ojos crecieron impresionado al ver a un RV quien al verlo se fue contra él.

    Tras maldecir, Neón se giró y entró a la primera puerta que vio la cerró con seguro. Desde dentro se escuchó como la máquina golpeaba con fuerza la puerta que para su suerte era de acero, los golpes provocaron que el material se abollaba pareciendo que la derribaría en un par de golpes más. Neón bajó con rapidez las escaleras y comenzó a buscar algo para poder defenderse si es que el RV ingresaba. El sonido de metal ser goleado con metal lo ponían intranquilo. Su corazón palpitaba a una velocidad anormal.

    Al encontrar un tubo de hierro que más que utilizarlo para detener a la máquina lo utilizaría para defenderse, desde el pie de las escaleras no despegó los ojos a la abollada puerta, siendo constantemente golpeada una y otra vez y siguió de esa manera por un par de minutos que al muchacho le parecieron eternos, los golpes cesaron. Ante el silencio, su miedo se hizo mayor. Concentró su sentido del oído lo mayor que pudo. Nada. Respiró lenta y pausadamente. Se giró para ver el lugar a donde había parado y fue entonces que reparo que se encontraba en el sótano de la casa. Volvió su vista a la puerta y tragando saliva meditó si subir o no.

    Tras pasar más minutos en silencio y aparentemente estar a salvo, tomó el pasamanos de las gradas y lentamente subió escalón por escalón, esperando volver a escuchar al RV estamparse en la puerta. Pero el silencio seguía reinando. Con preocupación tomó la manija y trató de abrir el acceso, pero no cedió estaba atascada, la movió bruscamente de arriba abajo deseoso de que la puerta abriera. Para cerciorarse que el RV no estaban cerca golpeó con fuerza la puerta.

    El ambiente se mantuvo en silencio.

    Una penetrante y aterradora tranquilidad ante la desesperación y el mal presentimiento que lo embargó, así que volvió a tirar de la manija, pero esta vez con la fuerza que su brazo robótico le proporcionó, logró abrirla. Con cautela se adentró al hogar sintiendo pánico, ¿dónde se encontraban los dueños de la casa? No cabía duda, los RV lo habían localizado y habían ido por él. Sus ojos cafés empapados de terror y sorpresa se abrieron tan grandes como un plato al descubrir tal escena en la cocina.

    Los dueños de la casa estaban recargados en la pared con un enorme agujero en lo que fue su estómago, sus rostros demostraban terror, a su lado había un perro; su fiel compañero se encontraba igualmente, con la mandíbula destrozada, sin diente alguno. Al parecer, el can había luchado para proteger hasta el final a su dueño. Neón comenzó a sentir náuseas, llevó su mano a la boca para retener lo que venía. Y una lágrima surcó de su ojo al recordar la silueta del animal acercarse a él, comprendiendo que ellos habían sido tan amables para ayudarlo.

    Él salió apresuradamente para alejarse de la casa, sin dejar de pensar en que los RV llegaron hasta ahí y unas preguntas lo inquietaron más: ¿Por cuánto tiempo estuvo inconsciente? ¿Cómo la habían localizado? Y ni siquiera obtuvo respuestas a esas cuestiones cuando su sorpresa fue más grande al salir. Se encontró con algo demasiado desagradable; todos los de esa localidad estaban muertos. Algunas personas habían sido arrojadas contra los carros o a las casas, pero no importaba en sí cómo los habían matado, sino el hecho de que todos los habitantes perdieron la vida por culpa de él.

    Era su culpa, el lugar había sido atacado por su culpa. Miró con detenimiento la catástrofe que ocasionaron los MR o hasta los mismos RV. Caminó tambaleantemente por el lugar, cerrando los ojos con fuerza ante tal agresividad. No podía. Se derrumbó al ver a una madre al lado de su hija, vilmente aniquiladas, se arrodillo para sollozar por esas personas, y un enorme vacío en su interior creció. ¿Estaba haciendo lo correcto? Se levantó. No podía estar perdiendo el tiempo, sabía que si no les mostraba a las autoridades de la ciudad lo que en verdad escondía la fábrica Fucus, era posible que más personas perderían la vida. Así que, cautelosamente entró a las casas en busca de alguna computadora, necesitaba des-adjuntar la base de datos donde estaban los planes.

    Él se encontraba en una pequeña localidad ubicada lejos de la ciudad Del Comienzo. Al encontrarse con una computadora ni tardo ni perezoso se conecto a ella y a una velocidad envidiable comenzó a descodificar, no obstante, unas letras rojas en la pantalla le obligaron a fruncir el ceño: «Error». Volvió a intentarlo con el mismo resultado. Intentó empezar de nuevo y utilizando otra herramienta y aunque tardo un poco más, esbozó una sonrisa al ver que si iba a funcionar, mas su pasmo fue desagradable al leer: «Error del sistema, no se encuentra el archivo» «Archivo incompatible»

    «¿Qué es esto?» pensó observando el escritorio de la computadora «No... no puede ser. ¿Qué significa?» Desconforme ante tal resultado, abrió el buscador de internet y buscó toda forma para abrir un archivo adjuntado. Hacerlo no era difícil, entonces ¿por qué no se podía? Algunas páginas daban información hasta de como hackear la contraseña, pero cuando lo intentó, se dio cuenta que no podía ni siquiera ingresar a la carpeta donde estaban los archivos.

    Golpeó el escritorio impotente.

    —¡Demonios! —soltó en un grito ahogado. Estaban más protegidos de lo que pensó. Apretó los puños con fuerza igualmente que su mandíbula. Sin prueba alguna no podía culpar a la empresa.

    Entonces entre una de las páginas web vio un anuncio que llamó su atención. Se trataba de una propaganda de un taller en mecánica robótica prometiendo que podrían arreglar cualquier robot o máquina que contara con un motor o cualquier otro poder. Neón tomó nota del lugar y el nombre del dueño; Caleb Calomela. Quería saber más sobre él. Si alguien es capaz de arreglar, tal vez esa persona lo ayudaría a desbloquear los archivos que se llevó de la fábrica, pues aunque lo intentara no podía tener acceso a ellos, así que por esa razón emprendió a la ciudad Del Comienzo en busca de la ayuda de Calomela.

    (***)


    Ruber se encontraba frente la puerta del edificio del hospital Psiquiátrico. De nuevo en ese lugar, sin falta todos los sábados y como ese día miércoles. Aquí lo visitaba a él y a pesar de que no deseaba pisar dichas instalaciones, no podía evitarlo, así que sus piernas lo guiaban a este lugar. El joven dirigió su mirada al enorme reloj que colgaba arriba de la recepción, el que podía ver por el vidrio de la entrada.

    El reloj marcaba las 4:54 con enormes números color verde limón.

    Siempre era igual, él era puntual a sus visitas. Esta comenzaba a las 5 de la tarde. Un sábado había decidido no acudir a estas visitas, pero todo el día se la pasó mirando intranquilo el reloj, una y otra vez, porque se acercaba el momento de la visita. Por ello decidió salir a dar un paseo y así despejar su mente, pero cuando menos acordó ya se encontraba frente al hospital.

    Al dar un suspiro cuando el reloj marco las 5, caminó para acercarse más a la puerta y así los sensores lo detectaran y automáticamente las puertas de abrieran y poder ingresar. Caminó a la recepción y se detuvo para hablar con una recepcionista, la que siempre, como todos los sábados y miércoles lo atendía. La saludó con una sonrisa, preguntando lo de siempre:

    —¿Puedo ver al paciente Efrin Corindo? Habitación 137 B.

    —Por supuesto que sí —escuchó a la joven decir la misma respuesta que le decía cada vez que iba. Siempre deseoso de que le dijera que no podía verlo, pero no, siempre era lo mismo—. Puede pasar.

    —Gracias —se despidió de ella y giró a su derecha comenzando a caminar por un pasillo para dirigirse al elevador, el que tomó para llegar al piso tres y así buscar el número de la habitación de Efrin.

    El camino ya se lo sabía de memoria por tantas veces que había ido a visitarlo; tan así que hasta con los ojos cerrados podía llegar.

    Al llegar al piso deseado, giró a su izquierda y al pasar por tres puertas más, encontró la que buscaba. Se colocó enfrente mirando detalladamente los números dibujados en ella.

    Le hacía daño verlo, pero a pesar de eso no podía dejar de visitarlo; sin importar como se encontrara alguno de esos días, soleado, lluvioso, con nieve, siempre abría esa puerta. Antes de abrirla e ingresar, esperó a que dos guardias de seguridad llegaran, puesto que no se podía entrar a una habitación de algún paciente a menos que dos guardias estuvieran afuera, por si se les necesitaba; casi nunca eran necesarios, pero era mejor estar preparados por si acaso. Era por esa razón que cada visitante debía presentarse en la recepción y dar constancia de su presencia.

    Los vigilantes no tardaron mucho y al tomar su posición, uno a cada lado de la puerta, él tomó el picaporte y lo giró dejando ver el interior de la alcoba, la que era grande. Había una cama Queen apoyada contra la pared derecha al acceso; había una puerta al fondo que llevaba al baño; en la pared izquierda había una larga y enorme ventana de vidrio reforzado que iluminaba gran parte de la habitación.

    No obstante esas cosas no le importaban a él, su vista se dirigió a una persona que estaba en medio de la habitación sentada en una silla de ruedas, se encontraban sus muñecas atadas en los apoyabrazos para evitar que se lastimara él mismo, la persona vestía una bata larga color crema, la que todo paciente llevaba. Efrin era delgado, casi flaco, se hallaba con la cabeza agachada y su barbilla tocaba su pecho. El cabello lo tenía largo y despeinado, ocultando su demacrado rostro.

    —Hola Efrin —saludó el joven acercándose con una silla a él y a una distancia prudente colocó la silla frente al paciente, se sentó en ella.

    Espero a que respondiera algo, aunque sabía que no lo haría, por eso continuó:

    —Me informaron que tuvieron que amarrarte las manos porque te provocabas daño. Mira lo que te traje —de una bolsa sacó una revista—. Siempre te han gustado los animales, ¿verdad? El otro día vi esta revista en un mostrador y pensé: "¿Por qué no se la llevo a Efrin cuando vaya a verlo?" Es extraño ver una revista de papel, ¿sabes?

    Abrió una página al azar y se la mostró a él, pero Efrin siguió con la cabeza agachada. Él estaba como si no lo escuchara, siempre era lo mismo, suspiró al momento de cerrar la revista. Se levantó de la silla mientras colocaba la revista sobre una mesita redonda que no se encontraba muy lejos de Efrin, allí había medicina: frascos de pastillas, agua, jeringas, todo cuanto necesitaba.

    Ruber se acercó a la ventana y comenzó a observas afuera, no era un panorama muy bonito, tan solo se mostraba los edificios y los carros viajar de aquí allá. En la ciudad transcurría la vida con total normalidad. Se giró un poco para observar al de la silla; al que ya no le importaba la vida. Los ojos del joven se entristecieron, no le agradaba verlo de esa manera, sufría por dentro al igual que él.

    (***)

    —Ah, por cierto Eva —habló Riz para llamar la atención de la joven quien se encontraba sentada vagando por su Pantalla mientras él terminaba su trabajo. Eva prestó su atención y él continuó: —Ayer vino el bicolor.

    Al escuchar la última palabra la joven puso una cara seria, cuando Riz hablaba del «bicolor» se refería a Ruber y no le agradaba para nada que lo nombrara de esa vulgar manera.

    —Por favor Riz, no lo llames así, su nombre es Ruber.

    —Lo siento, lo siento —se disculpó al ver el enfado de ella—. Pero no puedo evitar darle ese sobrenombre. Con su cabello así me recuerda a algún miembro de esas pandillas que desaparecieron hace años, los que se pintaban el cabello para separarse de otras pandillas. Ellos eran una mala influencia en la ciudad.

    —Pero él no es uno de ellos. Así es él. Además ellos dejaron de existir. ¿Por qué me buscaba?

    Riz pensó un poco, se acercó y de una mesa tomó su café y le dio un sorbo, provocando que una mueca de disgusto se dibujara en su rostro, el café se había enfriado.

    —No lo sé —admitió—. Estaba tan concentrado en terminar el robot de rescate que no le presté atención. Recuerdo que hablaba de algo, pero honestamente no presté interés. Eva, sabes cómo me pongo cuando estoy concentrado en mi trabajo. Después de rato me di cuenta que ya no estaba.

    Ella se quedó pensativa y preocupada, desde hacía tiempo que observaba a Ruber algo fuera de lugar, como distraído, como que algo le molestaba o inquietaba.

    —La verdad es que me preocupa. Por lo que se y he escuchado es que tiene un familiar esta muy enfermo. No sé que es lo que tenga, pero me pongo en su lugar y sin duda me preocupa. Además, siento que aun no me tiene tanta confianza para platicarlo conmigo y me hace sentir mala amiga.

    —Esos temas suelen ser delicados de contar. No te preocupes, Eva, y no me mal entiendas, pero si él no te a contado sobre eso es porque no es algo tan grave. Seguro que si se trataba de algo importante, volverá o te buscará y se desahogará contigo. Después de todo no conozco a alguien más solidaria que tú —las palabras de Riz la volvieron a la realidad y tenía razón—. Bueno —el hombre se estiró y bebió de un trago el café más frío que un helado y aun a pesar de que este sabia terrible, pero necesitaba de la cafeína—, regreso a trabajar.

    Al ver que Riz se alejó para volver a su trabajo, Eva volvió su vista a su Pantalla y aun pensativa, decidió terminar con la tarea que le habían dejado.

    (***)


    Ruber dejo de mirar la ventana y de nuevo se acercó a Efrin e hincándose para estar a la casi altura del rostro de Efrin, tomó con cuidado su rostro para poder verlo, así descubriendo sus ojos cafés que no poseían brillo alguno, una vista opaca, cansada y perdida. Su rostro pálido estaba lleno de heridas que él mismo se había provocado.

    —Mírate —dijo con voz casi apagada. Pegó su frente a la suya —¿Efrin? ¿Efrin aun estas corriendo? ¿Aún estas huyendo? Sé que en este preciso momento no me estás viendo, pero aun así estoy allí, al igual que aunque yo no venga a verte, aún estas aquí. Te veo y tú me ves. Tú deseas que desaparezca y yo deseo que desaparezcas, pero no podemos...

    Con brusquedad, Efrin apartó su rostro de las manos del joven sorprendiéndole y más cuando comenzó a mover sus brazos tratando de soltarse.

    —¡Aquí esta! —Comenzó a gritar con voz aguda, histérica —¡Aquí viene!

    Y empezó a moverse bruscamente de un lado a otro en su silla gritando una y otra vez las mismas palabras, provocando que Ruber se levantara y retrocediera sorprendido hasta chocar y caer contra la silla que él mismo había traído.

    —¿Efrin?

    —¡Corran! ¡Él está aquí! ¡Ayuda! ¡Sálvenme! ¡Aquí viene!

    Ruber observó sorprendido la reacción de él, ¿Qué debía hacer? Efrin estaba empezando a jalarse con fuerza para zafarse y se lastimaba las muñecas.

    —¡Ya déjalo, Efrin!

    Inmediatamente los dos hombres de seguridad entraron a la habitación cuando escucharon el escándalo y al ver a Efrin Corindo alterado, uno de ellos tomó una jeringa y llenándola con un líquido, lo inyectó en el cuello y de esta manera fue que se calmó, pues instantáneamente el suero hizo su efecto y el paciente perdió el conocimiento.

    —¿Te encuentras bien? —preguntó uno de los hombres extendiendo la mano hacia el joven y ayudarlo a ponerse de pie. Ruber aún se encontraba observando a Efrin inconsciente, dormido en su silla y después dirigió su vista al hombre cuando de nuevo él le volvió a preguntar si estaba bien. Ruber aceptó su ayuda y mientras se ponía de pie, respondió, aun impactado por la escena que acababa de ver.

    —Creo que sí.
     
    Última edición: 10 Agosto 2016
  14.  
    Nianimetal

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    Comienzo con la visita de Ruber al Psiquiátrico de la ciudad.

    Efrin es su hermano???

    No se, es algo que presentí al ver la escena, pero debo esperar, pues solo es una sospecha!!!!!

    Riz le dice "Bicolor"!!!!!!

    No me gusta ese apodo, razón tiene Eva en reprimirlo con respecto a eso, solamente es diferente al resto y eso lo hace especial!!!!!

    Y ahora, me pregunto:

    Que fue lo que paso en aquella parte de la ciudad en donde estaba Neón????

    Al igual que el, supongo que fueron los robots de las empresas Fucus, para llevarlo de regreso allá!!!

    Pero ahora se siente culpable de todos los que murieron tratando de protegerlo y lograndolo al final!!!!!!

    Yo me pregunto que tiene que ver el padre de Riz en todo esto????

    Nos leemos luego!!!!!
     
  15.  
    Marina

    Marina Usuario VIP Comentarista Top

    Tauro
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    Awwww, ¿cómo así que toda una localidad pereció por culpa de Neón? Lo que me intriga es por qué todos estuvieron dispuestos a dar su vida por el chico. Ahora Neón se siente culpable, pero la preocupación de conocer cómo ese aparato le ayudó a pasar desapercibido, lo inquieta. El señor Calomela hizo ese aparato, así que deberá encontrarlo, o en su caso, a Riz, hahaha, sospecho que en algún momento estos dos se encontraran, wow, se pone muy interesante.

    En cuanto a Ruber, oh, no sé que me dio leer sobre Efrin y el psiquiátrico y en medio de ese no sé qué me dio, me surgieron varias preguntas. ¿Quién es Efrin? ¿Por qué está en ese psiquiátrico? ¿De qué habla? ¿A quién se refiere cuando dice "él está aquí?" ¿De qué lo tienen qué salvar? Pero sobre todo, lo que mayormente despierta mi interés, es:

    ¿Desaparecer de dónde?

    De verdad Natty, esta historia me está gustando bastante y quiero saber más. Muchas preguntas que necesito que me respondas, así que espero el siguiente capítulo.

    Te quiero, preciosa XD
     
  16.  
    Borealis Spiral

    Borealis Spiral Fanático Comentarista destacado

    Libra
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    Efrin, un nombre que engloba misterio, intriga y... misterio. ¿Sabes? No me canso de repetirte que tú eres genial con el misterio y dado que a ti te encanta este género, ¡wow!, se nota que te esfuerzas por desarrollarlo bien. Me intriga, quiero saber qué pinta este nuevo personaje con el Bicolor xDD No, hay que ser respetuosos. Ruber, Ruber... jajaja, pero fue graciosos. Riz se pasa de ¿buena onda? xD

    Psss, pobre de Neón, la culpa lo carcome vivo. ¿Pudo haber evitado esas muertes con la suya propia? No, no quiero que él muera, me gusta. ¿Sabes? Por un instante me vino la misma pregunta que a Nianimetal de que todos las personas lo protegieron, pero pensándolo bien, sería muy raro eso. Creo que más bien los vecinos no sabía que aquella persona que ayudó a Neón lo había llevado a su casa, ¿o sí? Y pues como no sabía, no entendieron tampoco ni por qué los robots atacaban su localidad, lo que me hace pensar que, ouch, morir en ignorante inocencia es feo :/

    Esto se pone bueno. Espero saber qué más nos traerá tu mente que, insito, me es un enigma completo. Sin más que añadir que no estoy tan concentrada como debería, me despido deseando que estés bien.

    Hasta otra.
     
  17. Threadmarks: Capítulo 5.- Seguir Huyendo
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

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    Título:
    Esbozando lo prohibido [Libro #1]
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    35
     
    Palabras:
    2749
    @Nianimetal Sobre Efrin y Ruber, pues sí, es mejor esperar, te lo diría ahora, pero lo mejor es esperar. ¿No te gusta el apodo? Pues que mal, porque Riz lo llama y lo seguirá llamando de ese modo :XD: Aunque a mí tampoco me gusta del todo. Pobre de Neón llevara una carga por toda su vida. Muchas gracias por el comentario Nianimel, siempre haces preguntas sutiles e importantes, por esa razón no puedo explicar mucho :D

    @Marina Es verdad, ¿Por qué estuvieron dispuestos a dar su vida por él? Marina ya tienes una tarea, más a delante quiero que tú misma me respondas esta pregunta, ¿de acuerdo? Sobre las preguntas que mencionas, bueno, poco a poco van aclarándose. Me alegra ver tus comentarios.

    @Borealis Spiral No pudiste describir Efrin más perfecto, siempre me ha gustado poner en mis historias algo de suspenso o misterio, no importa que sea algo “insignificante” a pero esto es crucial para la trama de EP. Yo tampoco deseo que ninguno de mis personajes muera, pero si la trama lo apremia de esa manera, no habrá nada que hacer. La historia avanza sola. Así que si en algún momento te decepciono, pues, échale la culpa a la historia no a mí.

    Bueno, lo que todos esperaban, por fin los personajes de Neón y los de la ciudad, se entrelazan, espero lo disfruten.

    Capítulo 5
    Seguir huyendo

    Blanca, Naira, Eva y Nec se encontraban afuera de las instalaciones del ESER, ellos miraban por la Pantalla de Blanca las noticias más impactantes que se escuchaban por toda la ciudad Del Comienzo. A primera hora del día se publicó la desafortunada noticia de que todos los habitantes de un condado pequeño que colindaba con la ciudad, habían muerto y si no fuera porque un habitante que había ido a Del comienzo y volvió a su condado, que era el de los asesinatos, nadie se hubiera percatado de tal suceso, pues fue él quien denunció las desafortunadas muertes. La policía fue inmediatamente a la escena del crimen, al igual que las ambulancias las que se asegurarían de que no exista alguno con vida.

    —Esto sí que es horrible —el primero quien rompió el silencio fue Nec, alejándose del grupito—. ¿Quién y por qué razón haría semejante barbaridad?

    —Hay mucha gente que tiene problemas mentales y a veces hace esas locuras —comunicó Naira y un tanto incrédula continuó—. Aunque creo que las noticias estén exagerando, ¿no? ¿Cómo es posible que algo así ocurriera? ¡Es una locura!

    —Pues yo nunca había escuchado de algo similar. Espero que sí sea una sobre-exageración de parte de las noticias —concordó Blanca apagando su Pantalla y guardándola. Sin embargo, no evitó estremecerse de espanto al imaginar las fotografías que presentaron, pero estaba consciente que no habían mostraron al público las más fatales.

    —¿Creen que la persona de tal fechoría este aquí, en la ciudad? —cuestionó Naira con son de misterio.

    —¡Cállate! —Blanca empujó a su amiga demostrando que lo que preguntaba no era nada agradable—. Esperemos que no. ¿Se imaginan si fuera alguno de nuestros vecinos? —de tan solo imaginárselo ella volvió a estremecerse.

    —Pensé que esas cosas ya no sucedías, ¿por qué hicieron tal cosas? —se preguntó Evarista.

    —Lo bueno es que ahora existen máquinas como los buscadores que puede dar con el o los asesinos —informó el varón mirando a cada una de sus compañeras, sin darse cuesta que quienes hicieron tal acto de barbaridad fueron los MR y RV. Por otro lado, ellas asintieron estando de acuerdo con sus palabras.

    Eva desvió su mirada de ellos al sentir que alguien llamaba su atención. A unos metros, alejado, vio a Ruber escondido en un anuncio, como siempre llevaba su gorro y sus anteojos. Él le sonrió y acto seguido con la mano hizo una seña que indicaba que se acercara. Ella le devolvió la seña, indicándole que él se acercara. El joven negó y volvió a hacer la misma seña.

    —¿Pero qué le pasa a ese tipo? —Eva miró a Nec—. Si quiere decirte algo, que él venga. ¿No sabe que se ve ridículo haciendo eso? ¡Oye! —alzó la voz—, ¡si tienes algo que decir ven aquí!

    —Quiero... quiero hablar con Eva, en privado—la respuesta de Ruber fue algo torpe.

    —¿En privado? —Nec sonrió y miró a Eva para susurrarle—, ¿se te va a declarar o qué?

    La castaña le devolvió media sonrisa indicándole que su comentario no le pareció nada divertido.

    —Deja de decir esas cosas, Nec. Por supuesto que no.

    —¡Oye! —el joven se volvió a Ruber—. Lo siento amigo pero con ella siempre estarás en la friendzone... —guardó silenció al sentir un golpe de parte de Mohs en su estómago, rio divertido ante su comentario y también escuchó las risillas de sus otras compañeras.

    Eva simplemente suspira rodando los ojos mientras comienza a caminar para acercarse a donde el joven de ojos de diferente color. Siempre se burlaban de ella por eso, ya que por el momento no deseaba tener una relación de pareja formal y a todos lo que llegaron a declararsele los rechazaba. Uno de ellos fue el mismo Nec.

    —Tus amigos son algo extraños —mencionó el joven una vez la castaña estuvo cerca.

    —Ni que los digas. Así son, ignóralos, les gusta burlarse de todo aunque no lo hacen por malicia, solo por diversión. Por cierto, ayer Calomela me dijo que fuiste al taller a buscarme, ¿sucedió algo?

    Aunque esperó respuesta de parte de él no la obtuvo, lo que logro fue la Pantalla de él mostrándole una noticia que anunciaba el resultado del partido de béisbol entre los Guantes contra los Grandes; los dos equipos más famosos y populares de la ciudad. Cada que tenían un partido mucha gente dejaba hasta de trabajar para verlos jugar.

    —Tenías razón, los Guantes ganaron; diez contra quince —informó Ruber.

    —Oh, era eso —contestó ella con tono desganado y tocando la pantalla para maniobrarla, buscando otra noticia—. ¿Leíste la noticia de esta mañana? —cuestionó entregándole su pertenencia, el aparato mostraba la noticia de las muertes—. Fue espantosa.

    —Sí. La leí. Es más, muy en la madrugada las patrullas me despertaron —observó con detenimiento la noticia y en susurro, dijo: —Fue terrible.

    Lo que más le extrañaba era el hecho de que decía que «todos los habitantes se encontraban muertos». Estaba claro que quien lo hizo no fue una persona, o por lo menos no actuó sola.

    —Entonces —los pensamientos del joven se dispersaron al escuchar la voz de su compañera—, ¿qué era lo que habíamos apostado?

    Él apagó su Pantalla y guardándola, respondió:

    —Un postre de la Casa del Antaño.

    —Más malteada.

    —Más malteada —repitió.

    La Casa del Antaño era una tienda de repostería en la cual vendían toda clase de postres, el local se encontraba en el centro de la ciudad y era famosa, por lo que siempre estaba llena de gente, ya que los pasteles que ofrecían allí, eran deliciosos, muy buenos en sabor, no obstante, la fachada del establecimiento no era diferente a los locales o lugares del lugar; lo único que lo hacía diferente era el letrero arriba de la puerta que, con letras magnas de neón, rezaban el nombre de la tienda.

    La dueña del local era una mujer de edad madura y ella junto con sus empleadas elaboraba los propios pastelitos. Claro estaba, las máquinas y robot no faltaban. A diferencia de los locales que vendían comida, los aparatos en la Casa del Antaño solo se encargaban de atender a la clientela y a cobrar.

    Debido a la hora, no se encontraba muy lleno, así que los dos jóvenes alcanzaron una mesa de su agrado. Eva ordenó y al poco tiempo recibió su pedido. Sobre la mesa se encontraba una rebanada de pastel sabor vainilla cubierto con una ligera capa de chocolate y adornado con dulces sabor fresa, además de ser adornado con una fresa arriba y esto era acompañado por una malteada sabor melón. Tomando una cuchara de té que incluía el pedido, comenzó a comer.

    Ruber recargó su codo en la tabla y colocando su barbilla en la palma, observó a Eva saborear su postre con gran gusto. Ella notó que su compañero no había pedido nada y dándole vergüenza que ella estaba comiendo y él no, preguntó:

    —¿No vas a pedir uno? —Él tan solo negó con la cabeza—. ¿No se te antoja?

    —No realmente —contestó quitando su brazo de la mesa—. Yo estoy muy bien, así que provecho.

    —¿Estás seguro? —lo miró sospechosamente.

    —Sí, de verdad. Es que no me gusta el dulce.

    —¿No te gusta? —se sorprendió, ¿exista gente que no le gustaba el dulce?—. Eres raro, muy raro.

    —¿Raro? ¿Raro por qué no me gusta el dulce? Ah, pues lamento que no me guste.

    —¿Y que hubieras hecho si Los Grandes hubieran ganado? —arqueó la ceja interesada en su respuesta, después de todo la apuesta consistía en un pastelito, más malteada.

    —Yo solo te hubiera dicho una y otra vez que tenía razón y que Los Grandes ganaron.

    —Mmm, pues extraño porque Los Grandes tienen temporadas que no han ganado un partido.

    —Ni que lo digas, pero confiaba en que esta vez ellos triunfarían. Lo pensé. Confié en ellos y fui decepcionado.

    Ella rio divertida ante las muecas de él.

    —¿Puedo pedir otro? —preguntó ella una vez terminó con el suyo.

    —¿Otro? ¿te vas a comer otro? —preguntó Ruber mirándola con cara de: «glotona».

    —Tal vez. Pero si fuera así, sería para llevar, claro esta. Y obviamente yo lo voy a pagar porque la apuesta era solo uno.

    —Más malteada —agregó él.

    —Más malteada, claro.

    Los minutos trascurrieron en plática y cuando Eva terminó, se despidió de su amigo, quien difícilmente quería que se fuera, pero ella insistió en que debía irse. Lo que deseaba ella era ir al taller de Riz, y mientras caminaba miró la caja donde tenía un par de rebanadas de pastel, le llevaba ese aperitivo a él, pues sabía que le encantaban, aunque si seguía trabajando, seguro que se los comería muy rápido sin saborearlos. Riz trabajaba muy duro días y noches literalmente, ahora más porque su padre, meses atrás, se había ido a tomar unas vacaciones dejándolo solo en el trabajo del taller, pero a pesar de eso, él siempre se esforzaba dando lo mejor de sí.

    Al cruzar una avenida y tomando un pequeño atajo, llegó al taller y aumentando la velocidad para llegar más rápido, se dio cuenta que estaba cerrado por lo que disminuyó la velocidad, extrañada. Le pareció muy raro porque los Calomela no solían cerrar el lugar tan temprano. Sin embargo, le alegró en cierta forma al imaginarse la razón. Lo único que hacía Riz para cerrar el taller era solo una; había ido a su casa a descansar, tal vez a dormir un poco, puesto que el mejor lugar para que pudiera conciliar el sueño era en su casa, pues si se encontraba en el taller no podía siquiera tomar una siesta porque el lugar gritaba que debía trabajar. Era mejor así, a veces necesitaba un buen y merecido descanso.

    Estaba por irse cuando se detuvo completamente al divisar a alguien acercarse al taller. Decidió acercarse ella y se sorprendió al ver a un joven de solo catorce años, pálido, ojeroso, sin duda alguna se le veía muy fatigado, notándose por su forma irregular de respirar.

    —Hola —saludó para hacerse saber.

    —¿Sabes si aquí trabaja el señor Caleb Calomela? —cuestionó Neón.

    Asintió a la vez que informaba:

    —Sí. Aunque ahora el dueño se encuentra de vacaciones —no evitó notar que los ojos de él parecieron entristecerse—. No obstante, su hijo, Riz, está atendiendo a la clientela. Seguro que él podrá ayudarte.

    Neón desvió su vista al imponente lugar y posteriormente volver a verla.

    —¿Sabes dónde vive? ¿Podrías llevarme allí, por favor? Necesito hablar con él.

    —Lo siento, no puedo. No esta en mis manos dar información privada de los demás.

    Él comprendió la lógica de ella.

    —Tienes razón...

    —No te preocupes —deseó animarlo—, mañana estará de vuelta. No es alguien que deja su trabajo tan fácil. Y segura que mañana estará.

    —Gracias por la información.

    Ella se giró para retomar su camino, pero al dar un par de pasos se giró para sorprenderse de lo que estaba haciendo, demostrando su urgencia de encontrarse con Calomela. Neón por fin pudo encontrar el lugar donde Calomela trabajaba y no quería retirarse de allí, así que recargándose en la pared, decidió esperarlo pensando que tarde o temprano regresaría. Eva lo observó y aunque al principio creyó que el joven se había recargado allí para descansar un poco, al final se dio cuenta que estaba resuelto a quedarse allí, adivinando sus verdaderas intenciones de esperar a Calomela. Se desesperó por su actitud.

    —Como lo dije, no creo que regrese hoy. ¿Piensas quedarte aquí?

    —No tengo a dónde ir, así que me queda solo esperar.

    —¿Estás loco? —se sorprendió—. No te ves en condiciones de estar en la intemperie. Según el clima, esta noche la temperatura descenderá mucho.

    Vio su resolución de hacerlo. ¿De verdad no tenía dónde quedarse? Lo miró mejor, notó que quizás fuera verdad lo que decía por su vestimenta andrajosa y su apariencia que venía de lejos solo para ser atendido, ¿pero qué podía haber sucedido? Tampoco parecía traer alguna máquina para reparar Suspiró sin poder creer lo que iba a decirle:

    —En verdad no puedo irme sabiendo que estarás aquí. Vamos a mi casa.

    Neón la miró con sorpresa.

    —Estoy bien aquí, de verdad.

    —Vamos, no pienso dejarte aquí.

    Con tanta insistencia, el joven no tuvo más remedio que seguirla, la mujer era persistente por naturaleza. El departamento donde se alojaba Mohs era muy amplio para una persona que vivía sola. Tenía una gran y lujosa cocina, la que rara vez usaba. El comedor era amplio y solo tenía una mesa en medio para seis personas. El recibidor contaba con su propio sillón de espera. Ni hablar de la sala, la que en medio tenía una alfombra roja de bordes dorados dándole un toque elegante a la habitación, los sillones se encontraban colocados estratégicamente mostrando una agradable vista, los que combinaban a la perfección con la alfombra y en la pared del fondo estaba ubicada una televisión de tercera dimensión, tan grande que abarcaba toda la pared. Además de eso, contaba con dos cuartos, extensos; uno de ellos era la habitación de Eva y el otro lo utilizaba como una oficina.

    Neón la esperó en el recibidor cuando Eva ingresó totalmente al departamento, dirigiéndose a su alcoba y cuando volvió con él, traía consigo una toalla, la que le entregó.

    —Espero no te importe dormir en el sillón, a menos que desees dormir en el suelo. Te ves agitado, deberías descansar, pero antes te hace falta una ducha. Como no tengo ropa de hombre, tendrás que usar la que tienes puesta.

    El joven se quedó mirando la toalla mientras ella le decía eso.

    —¿No tienes desconfianza que me quede aquí?

    —¿Debería tenerla? No tienes facha de ser un violador, sabes.

    —No entiendo cómo dejas entrar en tu casa a un desconocido, a un completo extraño, y no solo eso, dejarlo dormir.

    —Escucha. Primero que nada vete a dar un baño —se tapó la nariz—. Esta noche necesito dormir y para ello debes ducharte. Por cierto, mi nombre es Evarista Mohs, pero puedes llamarme solo Eva.

    —Yo... yo soy Neón.

    —¿Neón? Sólo Neón, ¿no tienes apellido? —No dijo nada y ella no insistió, si no deseaba decirlo no lo obligaría. Cruzó a su lado para llegar a la puerta y antes de abrirla, dijo: —Has lo que te digo, me pensaré lo de si te quedas aquí o no.

    —¿A dónde vas? —preguntó dándose la vuelta para verla.

    —A conseguirte ropa de tu talla y que este limpia.



    Bueno eso es todo por hoy. Proximo capítulo: ¿Cuál es la identidad de esa persona?
    Me gusta mucho Ruber, pero quien encabeza mi favorito es Riz, pero no se queda atras Belirio.
    Por ahora, una pequeña encuesta, pues ya llevamos en el cap 5 y deseo saber su opinión:
    ¿Qué personaje es el que les ha gustado más? ¿ Y por qué?, ¿qué les parecio el capítulo?, ¿Su parte favorita fue? (si tienen) ¿Ha sido una buena idea esta historia o le falta algo?, ¿qué esperan de esta historia?
    Gracias a todos los que la siguen, abrazos y besos., de parte de Natty.
     
    Última edición: 10 Agosto 2016
  18.  
    Nianimetal

    Nianimetal Usuario común

    Virgo
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    Mi personaje favorito es Ruber, tiene un pasado oscuro y misterioso, me gustan ese tipo de personajes, son de los que dan sorpresas!!!!!

    Y Riz, bueno, toda historia debe tener un personaje que de un toque de comedia o algo divertido entre tanto drama y misterio!!!!

    Pero Belirio también me gusta, los villanos siempre deben gustar, porque son personajes importantes!!!!!

    Aunque al final, fue Evarista la que se encontró con Neón y lo llevo a su casa para que no tuviera que esperar a Riz toda la noche, eso es genial!!!!!

    Seguramente, ella fue a buscarle ropa con Ruber o con otro compañero de la universidad!!!!

    Todo se ve muy interesante, espero que la trama no se te haga pesada, aunque eso es improbable!!!!!!

    Nos leemos luego!!!!!
     
  19.  
    Marina

    Marina Usuario VIP Comentarista Top

    Tauro
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    En este capítulo me he dado cuenta que Ruber es tímido. O será que siente el rechazo del grupo de Eva, pues el hecho de que Nec lo llamara "ese tipo", me dice que no siente la gran simpatía por Ruber, aunque quizás es solo una impresión equivocada mía. Tendré que seguir leyendo para saberlo a ciencia cierta XD

    Ay, qué lindo por parte de Ruber el pagar sus deudas. Perdió y llevó a Eva a la Casa del Antaño, jajajaja, Natty, de verdad me encantan los nombres que escoges. ¿Los Guantes contra los Grandes? Lindos nombres.

    Así que Eva fue la que se encontró con Neón y además lo invitó a quedarse con ella en su departamento. Me pregunto si el joven podrá encontrarse con Riz antes de que lo descubran, porque ahora resulta que Bel tiene vigilada la ciudad con todas esas cámaras. Quiero decir, donde vivo, la autoridades superiores tienen cámaras en casi todos los semáforos y en algunos sectores exclusivos de la ciudad, pero NO en toda la ciudad, como Bel que es en casi todo rincón de ella. ¿Lo descubrirá de esta manera? ¿Lo verá por ahí en la calle cuando él y Eva acudan al taller de Riz de nuevo?

    Ah, me estoy adelantanda, pero me he quedado intrigada. Bel es un hombre de mucho cuidado y por lo que he leído hasta ahora, hará todo cuanto sea necesario para conseguir salirse con la suya, ya hasta despidió a un patrocinador.

    Quiero seguir leyendo, así que exijo la actualización, okey, no, solo pon por favor lo que sigue XD

    TKM

    Editando...

    ¿Qué personaje es el que les ha gustado más? Hasta el momento me han gustado dos, Riz, porque su personalidad tan distraída, siempre metido en su trabajo. Siento que será muy importante en esta historia y Ruber, porque por alguna razón, pienso que hará algo aquí, cuando menos más que los compañeros de Eva, además está ese misterio. Yeah, es un chico misterioso. ¿ Y por qué? Ya dije XD ¿qué les parecio el capítulo? Como todos, me pareció muy bueno. Ya había comentado que desde el inicio, la historia me ha parecido interesante. ¿Su parte favorita fue? La manera como Ruber se hace notar con Eva y esa plática en La Casa del Antaño, además, me gustó el nombre de este restaurante :) (si tienen) ¿Ha sido una buena idea esta historia o le falta algo? De hecho, esta es la mejor de tus historias, desde mi perspectiva. ¿qué esperan de esta historia? Acción, aventura y emoción, porque eso debe tener la ciencia ficción... creo.

    Ay, ahora sí, es todo.
    Hasta la próxima.
     
    Última edición: 30 Octubre 2013
  20. Threadmarks: Capítulo 6.- ¿Cuál es la identidad de esa persona?
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

    Leo
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    Gracias @Marina por cumplir mi capricho. Gracias por tus cometarios @Nianimetal. Este capìtulo es muy importante para la historia. ¿Cúal es la diferencia de un futuro a otro?

    Capítulo 6
    ¿Cuál es la identidad de esa persona?

    En la sucursal, el señor Belirio sentado en su cómoda y gratificante silla, observaba detenidamente en el monitor de su computadora de tercera dimensión, la noticia que había estado circulando por toda la ciudad. Su concentración en ella se perdió cuando escuchó que su secretaria lo llamaba. Contestó el aparato.

    —Lo buscan, señor.

    Apagó la pantalla y girando a su derecha encendió otra pequeña pantalla que estaba conectada a una cámara que estaba ubicada en la sala de espera, en esta observó a Raúl, uno de sus patrocinadores y el encabezado de envenenar la mente de los demás patrocinadores con eso de que Fucus no hacía bien su trabajo.

    —Déjalo pasar —ordenó y dirigió su vista a la entrada, la que se abrió poco a poco para dejar entrar a la persona del otro lado.

    Raúl entró directamente deteniéndose al colocarse frente al escritorio de Fucus.

    —Señor Raúl, tome asiento si es tan amable —él hombre hizo caso y al hacerlo estaba decidido a hablar, pero Fucus no lo dejó, pues continuó: —¿Escuchó de la terrible catástrofe que sufrió una pequeña localidad? ¿Sabe qué fue lo que más me extrañó de eso? La parte en donde se menciona que a todos sus habitantes se les dio muerte, sin dejar a nadie vivo. Ahora todos los oficiales están en busca del culpable, pero ¿sabe?, no se trata de una persona, eso fue obra de algo más o por lo menos el culpable no trabajó solo.

    —Escuché y leí la noticia —habló Raúl al tener la oportunidad dándose cuenta que todos en la ciudad ya sabían de ese hecho. Las noticias se expandían rápido, pero él no se encontraba en esa oficina para hablar de eso, no le importaba realmente, pero antes de que pudiera decir algo más, Belirio continuó.

    —¿No sería peligroso que el que ideó ese macabro plan aparezca por aquí?

    —Honestamente no lo sé, pero creo que si esa persona es tan «inteligente», no atacaría la ciudad, pues sería descubierto inmediatamente, hay demasiada seguridad. Atacaron esa localidad porque no hay tanta seguridad.

    Al escuchar la respuesta, Bel sonrió.

    —Eso es muy cierto.

    —Pero no he venido para hablar de ese tema.

    Belirio se recargó en su amplia silla y entrecruzando sus dedos entre sí, mencionó en tono desinteresado.

    —Eso ya lo sé, usted ha venido a amenazarme, ¿no es verdad?

    Miró seriamente al hombre, provocando que Raúl se asombrara, tanto así que comenzó a ponerse nervioso, incrementándose el sudor de su rostro, ¿cómo supo que ha eso venia? ¿Estaba consciente de ese hecho? Quiso defenderse y decir que eso no era verdad, inventar una excusa, pero no pudo, la mirada de Bel, tan segura, indicaba que tenía los hechos de demostrar hasta su amenaza. El jefe notó eso y al no escuchar respuesta rápida del hombre, prolongó con voz pausada:

    —Es cierto que ustedes los patrocinadores son prácticamente los que sostienen la empresa, ¡pero! Quiero que le quede algo muy claro señor Raúl —se incorporó en la silla y acercándose al escritorio, miró fijamente los ojos del patrocinador, quien no rehuyó a su mirada—. No importa si usted, dos, tres o hasta cinco patrocinadores renuncian, no me va a dejar en la ruina; yo puedo conseguir cuatro, cinco o hasta más y usted, ¿dónde encontrará otra empresa como esta? Ninguna que satisfaga sus deseos materialistas.

    Raúl salió hecho una furia de la oficina de Fucus, se encontró con cuatro de sus compañeros empresarios, los que se acercaron a él para preguntarle cómo le había ido. Él con dificultad de pasar saliva por el enojo que tenía, respondió:

    —Rompió todo lazo con mi empresa.

    Belirio se paró de la silla y prendiendo su Pantalla, hizo que las imágenes se mostraran por toda la habitación, así que movió las manos en el aire cambiando las escenas, hasta llegar al programa que mostraba muchos cuadros, los que a su vez mostraban algunos lugares de la ciudad por las cámaras de seguridad que se encontraban estratégicamente ubicadas para que cada rincón de la ciudad fuera vigilado. Se situó en una cámara específica, ampliando más la vista.

    —¿Dónde te has metido, Neón?

    (***)

    Neón salió de tomar la refrescante ducha encaminándose a la cocina y escuchó que Eva se encontraba allí, la vio detrás de la mesa comiendo algo de comida recalentada mientras revisaba algo en su Pantalla, mas puso su atención en él cuando lo miró.

    —¿Gustas un poco? —apuntó la comida sobre el plato.

    Neón negó con la cabeza, pero sí tomó asiento en la cabeza de la mesa.

    —¿Por qué estás tan interesado en buscar a Riz, digo, al señor Calomela? —cuestionó sin más, realmente deseosa de saber la respuesta.

    El joven no respondió a la preguntas, a ninguna de las demás que formuló cuando regresó y le entregó ropa de su talla. Se limitó a agachar la cabeza. Ella había sido tan amable con él que le dolía no poder contarle su situación, no sabía si debía hacerlo o no. Lo último que deseaba era que personas ajenas se involucraran en lo que Klaus Val estaba tramando.

    —Parece ser que el que tiene desconfianza eres tú —mencionó Eva levantándose de la silla para dejar el plato en el lava bajillas aun con comida, por alguna extraña razón había perdido el apetito.

    —Yo... —dudó un poco en decirlo, pero decidió mejor hacerlo, después de todo se veía que ella era una persona con la que se podía confiar—... te lo diré con la condición de que no se lo digas a nadie más —La castaña estaba a punto de irse a su cuarto cuando se detuvo ante las palabras del joven, y le prestó mucha atención. Él, tras unos segundos en silencio, respiró hondo y dijo: —Yo soy mitad robot. O lo que llamarían un cyborg.

    Mohs parpadeó varias veces intentando encontrarle explicación a lo que dijo, sorprendida e incrédula preguntó en tono de burla.

    —Es broma ¿cierto? Cuando te refieres a cyborg, te refieres a que tienes implantes quirúrgicas de brazos o piernas, ¿verdad?

    —En realidad es más complejo. Veras, no soy 100% humano, tal vez un 48%. No solo tengo partes metálicas, puedo conectarme a computadoras y a la red. Igualmente puedo defenderme. Pero lo verdaderamente importante es que me están siguiendo, estoy escapando de los buscadores de la fábrica porque me llevé unos documentos importantes.

    —¿De las fábricas? —preguntó ella tratando de comprender. Casi a los segundos se alteró al procesar lo escuchado—. ¿Te refieres a la fábrica Fucus? ¿Estás diciendo que robaste importantes documentos y ahora la policía está detrás de ti? ¡Eres un ladrón!

    —Espera, no te alteres, por favor —intentó calmarla al ver el rostro asustado de ella y dar un paso hacia atrás, demostrándolo su descontento.

    Él no era nada de lo que posiblemente comenzaba a imaginarse. Era verdad que un ladrón es aquella persona que se lleva algo sin consentimiento del dueño; pero lo que estaba haciendo no era por una mala intención, trataba de ayudar a la humanidad. Pero a pesar de eso, Eva aún se encontraba alzando la voz.

    —Me has engañado, confié en ti. ¿No sabes lo que le pasa a las personas que hacen semejante cosa como robar a Fucus? —se llevó la mano a la frente sintiendo un mareo, si la policía lo encontraba y la vieran con ella se metería en un problema muy grande. Podría ir a la cárcel y, por si fuera poco, su récord estaría manchado. Eso le pasaba por intentar ayudar a desconocidos y ser amable. Bien se lo había dicho Riz, que tuviera cuidado en quien auxiliaba porque muchas personas aparentaban ser alguien pero en realidad , eso le pasaba por tener corazón tan bondadoso.

    "Ah, Eva, Eva, a veces eres tan ingenua." recordó las palabras que Calomela frecuentaba, y ella se molestaba y rectificaba que no lo era. ¿A caso en verdad lo era?

    —Lo siento, de verdad, pero te pido que te vayas de mi casa. No puedo convivir con alguien que esta siendo perseguido por la policía.

    —¡No me sigue la policía! Quien me sigue es alguien más. De verdad —insistió él—, y estoy seguro que no la llamarán porque temen que descubran lo que ese documento

    —Lo siento —seguía diciendo ella, en shock—. Pero no puedo creerte. No creo que seas un robo o cyborg, o lo que sea.

    —Pero tengo partes robóticas.

    —Pruébalo. Si es verdad lo que dices, pruébalo —la voz de ella sonó autoritaria.

    Neón se levantó de la silla para acercarse a ella y así poder demostrar que era cierto lo que le decía y aunque no tenía necesidad, ya había hablado con ella de eso, así que era mejor si terminaba de contarle todo. Se detuvo a una distancia prudente de ella y con una seña le indicó que le tocara la cabeza, el lado izquierdo precisamente. Eva alzó desconfiada la mano y no muy de acuerdo aún, llevó la mano al lugar indicado, retirándola casi de inmediato, sumamente asombrada, pues al tocar, había sentido algo inusual, sin embargo, ante el acercamiento que tenía con el joven, pudo mirar detenidamente los ojos cafés de Neón, que el lado izquierdo era un poco más claro que el del otro lado.

    Ante el asombro que percibió de ella, pero más que nada, aún la incredulidad, se encaminó a donde un cajón de la cocina y abriéndolo, buscó algo que pudiera ayudarlo a que Eva pudiera creerle.

    —Todo mi lado izquierdo de la cabeza, mi brazo, mano y torso derecho y mi pierna izquierda, son metálicos —él le mostró un cuchillo que sacó de un cajón, el más grande que vio y tomándolo con fuerza, golpeó su brazo robótico y el arma blanca se rompió.

    —¡Oh, por Dios! —exclamó asustada ante el acontecimiento, llevó su mano a la boca para evitar que saliera un grito. No pudo creer cómo el cuchillo se rompió y el brazo del joven no sufrió daño alguno. Lo miró con mayor sorpresa.

    —¿Por qué? —su boca y palabras temblaron —¿Por qué? ¿Por qué estas huyendo de las fábricas? ¿Qué fue lo que robaste? ¿Por qué te hicieron así? —Eran tantas preguntas que tenía, que tan solo esas fueron las que pudieron salirle—. Dime solo una cosa. ¿Belirio Fucus mandó tu creación?

    —No —la respuesta le dio mala espina a Eva, pero lo que a continuación escucharía fue peor de lo que imaginaba—. Quien me hizo fue... Klaus Val. A mi y a Norez para ser sus ayudantes... o por lo menos eso creía; solo fuimos sus conejillos de india.

    Al escuchar ese nombre, tuvo la necesidad de apoyarse en algo porque sintió una ola en su interior que provocó que se desequilibrara, el joven iba a ayudarla, pero se dio cuenta que no era nada realmente grave, así que dejó que ella lo hiciera por su cuenta, mientras la joven negaba una y otra vez. No podía creer lo que escuchó, ese nombre, ese hombre, esa persona ya no debería de existir... se encontraba muerta, entonces, ¿por qué razón él lo estaba nombrando?

    —Es imposible —dijo casi para sí misma al sentirse un poco mejor, pero tan alto que Neón pudo escucharla y comprenderla un poco, por el momento ella se encontraba en un estado de negación—, él está muerto. ¡Ese tipo está muerto! —Se tomó la cabeza con las manos—. Él ya no... —miró seriamente al joven—. ¿Estás totalmente seguro de eso? ¿De Klaus Val esta en la fábrica Fucus, vivo? ¿Lo has visto?

    —Para serte sincero, no lo he visto personalmente, pero sé que es él, en mis datos esta ese nombre... Anteriormente me preguntaste cual era mi apellido, ¿cierto? No te contesté puesto que no tengo. Ni siquiera el nombre de Neón es mi nombre real —agachó la cabeza, melancólico—. No tengo memorias de mi pasado, quienes fueron mis padres, de dónde soy, ni siquiera lo que hacía en mi niñez. El recuerdo más viejo que tengo es el de ver a una persona con el rostro difuminado y vestido de doctor. Me supongo que era Klaus y cuando me estaba operando. Pocos después despertar en una habitación, alguien ingresó a la habitación, él también tenía un nombre clave, se llama Norez, me dijo que me llamaba Neón y lo que debía hacer. Esa es mi historia.

    —¿Qué datos robaste? —preguntó Eva tratando de componer su semblante—. ¿Algo que delate que él se encuentra en la fábrica?

    El muchacho desvió su mirada de ella, dudando en decírselo, teniendo en cuenta que a ella le costó trabajo escuchar ese nombre, ¿cómo reaccionaría a lo que estaba a punto de decirle? Pero ya había hablado, ahora no podía detenerse.

    —Es el archivo de la reconstrucción de un androide perfecto.

    La sorpresa en el rostro de Mohs no cabía en sí, era tan grande que no pudo creerlo al instante, pensando que era una total mentira debido a que esa persona, Klaus Val, hacía cinco años que le habían dado muerte. Las autoridades habían encontrado su cuerpo y dieron por hecho que él ya no se encontraba con vida. Cuando era joven, Klaus había sido contratado por el mismísimo señor Fucus al observar sus dones de la creación de robots y por su conocimiento amplio que tenía de la rama de la tecnología.

    Sin duda alguna era una persona muy inteligente, la clase de hombre que siempre le gustó crear. Desgraciadamente, años después de comenzar a trabajar en la fábrica, se le declaró un terrorista humano, pues se le encontró que estaba planificando la creación del ser más fuerte, un androide autónomo, lo que se le llamó como el «robot perfecto».

    En el año 2118, Isaac Ferrie decretó en nombre de toda la humanidad, la prohibición de tales robots/androides/autónomas, debido a que si en el futuro era posible la fabricación de estos, sería la perdición de la raza humana, pues tomando en cuenta que serían inmortales y muy poderosos, llegarían a ser amenaza si llegaran a oponerse a seguir ordenes humanas al darse cuenta que ellos eran superiores: mucho más inteligentes y eficientes que los seres humanos. Por esa razón se impidió la elaboración de los tales. Una rebelión podía ser inminente por la perfección de la máquina.

    Pero Klaus se había atrevido a romper esa ley tan importante para la sociedad, así que se dictó orden de arresto para el hombre, pero tras saber la situación, huyó y estuvo en fuga por dos años, no obstante la ley dio con él dándole muerte, de acuerdo al testimonio de los oficiales y todo había salido en las noticias, en las websides y demás redes. Después de eso, las autoridades destruyeron por completo todo documento que él alguna vez utilizó, tanto las computadoras, como su hogar, porque no deseaban que alguien más tratara de efectuar ese plan. Nada de lo que pertenecía a Klaus, según los informes, sobrevivió.

    Desde ese suceso habían pasado cinco años y ahora, en ese instante, Eva estaba escuchando de su propia boca que Klaus aún se encontraba con vida y no solo eso, él estaba escondido en las fábricas Fucus, pero lo que aún no entendía era si Belirio sabía que Val se encontraba allí o acaso, ¿él estaba involucrado en este asunto?

    Después de algunos minutos, Eva tomó asiento a un lado del joven y comenzó a hablar más detenidamente con él. Neón trató de responder a todas las preguntas que ella le formulaba, algunas no sabía cómo contestarlas. El único objetivo que él tenía, era evitar a toda costa que Klaus o quien fuera, creara al «robot perfecto», haciendo lo que había hecho.

    —Espera Neón —comunicó la joven tras haberlo escuchado atentamente—, creo que entiendo más o menos lo que ha sucedido, pero, ¿por qué estás buscando a Riz? Eso aún no me queda del todo claro.

    —Para ver si puede descifrar los documentos que no puedo leer. Lo que sucede es que no puedo hackear los archivos donde está el plano de construcción del «robot perfecto».

    —No entiendo muy bien esa parte —Eva se movió inquieta en el asiento—. Pero creo que Riz sí, es muy inteligente. ¿Qué sucedería si no puede hacer lo que quieres?

    El joven agachó la cabeza para mirar sus manos, las que tenía entrecruzadas, y algo desconcertado, contestó:

    —No me quedará otra que huir y seguir huyendo para evitar que los buscadores de Klaus me encuentren y él vuelva a poseer la programación, porque no solo me los robé, formateé la computadora principal, y no solo eso, me aseguré que con ningún archivo se pueda recuperar lo borrado, por lo que ahora soy el único que tiene los planos y sí Klaus o quien sea quiere seguir construyendo el robot, deberá encontrarme primero.

    —Muy bien, me gusta tu animo y aunque suena algo peligros —de levantó llena de la determinación de Neón—, te llevaré con Riz mañana a primera hora.

    La joven pensó que ahora tenía que evitar, a como diera lugar, que ese supuesto «robot perfecto» llegara a ser una realidad, además, sintió el deseo de investigar más a fondo si Belirio Fucus estaba enterado que Klaus Val se encontraba en la fábrica principal. Si tenían algún vínculo «especial» o simplemente ignoraba lo que Val tramaba.


    Próximo capítulo: Plan en Marcha.
     
    Última edición: 10 Agosto 2016
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