The Hunger Games En los lagos, en el bosque

Tema en 'Book Awards' iniciado por Fenix Parker, 14 Octubre 2015.

  1.  
    Fenix Parker

    Fenix Parker Spider-man Comentarista destacado

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    Título:
    En los lagos, en el bosque
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1403
    Hoy les traigo un relato de uno de mis personajes favoritos de esta saga, hace tiempo quiero mostrar algo más de su vida antes de los juegos o fuera de estos, aproveche a sumar a una criatura mítica mexica, así que participa en la actividad Leyendas Fandom.



    Se encontraba en la cima de los árboles, Rue movía sus pies de un lado a otro colgando en la rama de uno de ellos juguetonamente mientras intentaba encontrar formas en las nubes del cielo, a esa altura y en ese instante era como sentirse en un mundo aparte donde todas las carencias de su distrito no existía, así como buscando aminorar también el dolor de estómago por no haber comido en todo el día más que algunas cuantas pepitas de calabaza, suspiró y colgó la bandera en la cima del árbol, lo que significaba el término de la jornada de trabajo para todos los agricultores.

    Escuchó el murmullo de las personas que caminaban de vuelta a su casa y ágilmente se puso a descender por ellos como lo haría un pez en las olas, de pronto algo ocurrió.

    Algo pasó a su lado como una mancha borrosa viajaba entre los arboles de la misma manera que lo hacían ella, extrañada se detuvo un poco preguntándose si se trataría de otro niño.

    —¿Hola? — preguntó sigilosamente con su pequeña voz volteando hacia todos lados.

    Algo se movió entre las ramas, haciendo ruido en el follaje.

    —¿Hola? —insistió de nuevo— ¿hay alguien allí?... —ladeando la cabeza y cerrando los ojos.

    Una criatura pequeña que no la niña no había visto jamás se asomó de pronto, movió

    Unas orejas puntiagudas que surgían de sus lados, unos ojos grandes color ámbar la observaban mientras devoraba ansiosamente un fruto, sus manos eran peludas y pequeñas como las que tiene un perro. Aunque hubiera creído en aquel sitio en ocasiones tan cruel Rue era una niña y como ocurría con la mayoría un ser que tenía esos ojos evocando esa ternura le fascinó.

    —Hola amiguito, ¿Qué eres? — preguntó curiosa.

    La criatura volteó moviéndolas a la niña le pareció curioso, pero de pronto hizo algo que la asustó, una gigantesca mano salió pegada cola surgió detrás de él apenas la niña se aproximaba.

    —Un muto…

    La niña se cubrió la boca para no gritar y sintió el impulso de salir huyendo, pero entonces se detuvo, algo le cayó entre las manos, le ofrecía una manzana, tenía demasiada hambre para no aceptarla, incluso ponerse a pensar si era segura, le dio una mordida y el animalito pareció alegrarse de eso. La niña terminó devorándola completa pero cuando levantó la mirada para agradecer la buena acción de su nuevo amiguito, este se había ido.

    —Y yo que pensé que eras uno de esos mutos del capitolio, gracias…

    Y luego de esto se apresuró para bajarse del árbol y correr a su casa.


    火火火火火火火火火火火火火火火火火火火火火火火火火火火火火火



    Pasaron los días, la niña de piel morena y pelo rizado comenzó a convencerse que lo había visto era parte de su imaginación, luego de unas semanas, tuvo que ocurrir algo desafortunado para percatarse que se equivocaba.

    Rue se preparaba de la escuela, había pasado el tiempo de la cosecha por lo que volvería a ella, miraba el fuego donde cocía arroz que serviría como comida para varios días así como suplemento de leche para su hermano más pequeño que su mamá llevaba en sus brazos, se disponía a mirar si estaba hirviendo mientras acomodaba el ultimo botón de su camisa, cuando escuchó el grito desgarrador de una mujer, se asomó un poco por la ventana, cosa que su madre reprendió al instante.

    — No lo hagas Rue…—le reprendió.

    — Es Mira… los agentes de la paz de la paz se llevan a su hijo Martin…—dijo ahogando su voz.

    Rue presionó sus labios y presionó sus dientes sintiendo pena por el pobre muchacho.

    — No salgan… es peligroso— le advirtió un anciano agricultor que estaba afuera. — ese chico robó uno de esos lentes para ver en la oscuridad, mi muchacho se lo mostró hace poco pensó que sería inofensivo…Martin…saben cómo está ese chico de la cabeza, las tomó frente a ellos y se la llevó, los agentes comenzaron a seguirlo y el sintió miedo…esta semiconsciente…lo van a…

    Se escuchó un rugido metálico a lo lejos y los tres presionaron sus ojos.

    Rue se sintió muy triste, conocía a Martin hace mucho, con las cosas que se ponía hacer, era tan ajeno a todo lo que ocurría que hacía que también lo olvidaras. Unos días después, cuando el tumulto de gente se despejó y las personas se encerraron en su casa para llorar en silencio, la pequeña Rue se aventuró hacia el bosque, pensó que como era natural Martin estuviera allí, su anciana madre que era todo lo que tenía no podría sepultarlo y ella se le ocurrió que podría hacerlo.

    La cuidad no estaba desierta como lo esperaba, nadie le prestaba atención, camino hasta que el tamaño del follaje comenzó a alcanzarla, se miraba apenas un poco de la melena oscura de su cabello, en ese momento reapareció.

    Un pequeño ser que había visto la otra vez la observaba entre la hierba, con la luz del día podía notar unos grabados tribales en su rostro que lo volvían aún más extraño. Mas sin embargo, en ese momento no llevaba frutas consigo entre sus patitas estrechaba una mano morena, era la mano de Martin.

    Rue se sobresaltó, lo que había hecho la criatura era envolver su cuerpo entre plantas como si fueran vendas, tomándolas poco a poco.

    — Murió ¿verdad?...

    El animalito afirmó.

    —¿Tú, le hiciste daño? —preguntó la niña.

    El pequeño negó con su cabeza un tanto asustado.

    — Creo que vienes hacer lo mismo que yo…

    La niña suspiró triste y la criaturita se acercó, se acercó acariciándola como diciendo.

    No todo está tan mal, al menos no estamos somos en ese momento.

    — ¿Qué eres tú? — cuestionó Rue.

    Rue había escuchado hacer tiempo algún relato en la escuela de antiguas creencias después de la muerte, que era lo que distintas culturas creían con esto, aunque la información era muy vaga y breve, morir en Panem era algo que ocurría demasiado.

    — ¿Tú nos llevas al otro lado?... eres un Ahuizotl…—afirmó la niña pensando en una criatura que había pertenecido a las tierras lejanas del sur que alguna vez se llamaron México.

    Él dijo que sí.

    La niña lo tocó por primera vez le inspiraba de alguna manera mucha confianza, su piel era tersa y humeda aunque no se encontraba cerca de ningún lago cercano, el pequeño animalito la acarició también, ella sonrió.

    — ¿Estás seguro que escuchaste una voz en este sitio? — preguntó una voz cerca.

    — Estoy seguro, tal vez sea otro maldito ladrón que debamos ejecutar— respondió la otra— será mejor que revisemos todo el sitio.

    Rue sintió que el corazón le daba un vuelco, eran unos agentes de la paz, la encontrarían y seguramente terminaría de la misma forma que el chico frente a ella, instintivamente se aferró a el animalito que sintió su temor, cada vez parecían más próximos.

    — ¡Tengo que irme!...si me atrapan…

    Apenas un instante después apareciendo frente a ella, se disponía a suplicar mientras pensaba una explicación, cuando la mano en la cola de su criatura cubrió su boca, había reaparecido fuera de su casa, justo encima de un pequeño arrollo que usaban para lavar la ropa, la niña sorprendida pero aliviada sonrió.

    — Me salvaste, tú me salvaste…— la niña tan poco acostumbrada a las buenas acciones, lo observó con cariño— gracias— la niña lo acarició—…cuida bien a Martin…

    El Ahuizotl afirmó.

    —Tal vez nos veamos de nuevo— agregó— la cosecha se acerca. — afirmó la niña mientras al observar al cielo que atardecía, sin decir nada más vio como él se desvanecía en forma de agua, volviéndose uno con él.


    El ahuizotl es una criatura psicopompos osea que ayuda a la transición de las almas al otro mundo en este caso al Mictlan, con el arribo de los españoles se cambio su naturaleza a maligna como ocurre muchas veces y se le tomó como una criatura maligna que ahogaba a los que se acercaban a los lagos como sacrificios para los dioses, la realidad es muy lejana, era travieso, pero era bondadoso, protegía a los que morían ahogados o cerca de uno transportandolos por medio de este al inramundo.
     
    Última edición: 12 Octubre 2018
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    Tarsis

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    Una completa mezcla, me gusta. Entre una mitología encajada en el mundo de THG. Vivir con el miedo a morir... eso es algo que sólo los adultos tenemos. Pero allí, niños como Rue están preocupados por sus vidas y las de los demás, por culpa de las situaciones que les toca vivir. Fue interesante de leer y bastante creativo, no había escuchado de esa criatura mitológica así que aprendí algo nuevo.
     

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