Suspenso El Ulular del Búho.

Tema en 'Novelas Terminadas' iniciado por Hitori, 21 Agosto 2017.

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    Hitori

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    El Ulular del Búho.
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    Género:
    Misterio/Suspenso
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    Me gusta eso de hacer remakes, tbh, así que vengo con una historia corta de dos capítulos que había publicado hace unos cinco años y que en su momento creí que era una de mis obras maestras, lol. Tenía el mismo título, no lo cambié porque me gusta.
    La primera versión (que ya borré), estaba narrada en primera persona y era un self-insert bien asqueroso. Lloro.
    Banner pues porque al primero le hice banner pero era una mierdilla. Y ya que estamos, que este primer capítulo me valga para el reto de agosto de la experiencia paranormal, ¿por qué, Yáahl? Pues porque les dejo a criterio propio si lo que leerán es algo que pasó en un plano "físico"... o no tanto :v
    Sin más, comienzo con esto.
    Si no saben qué carajos es el Cadejos (Cadejo, en realidad, pero aquí no somos mainstream y pues le decimos Cadejos), los invito a revisar las leyendas mesoamericanas, jóvenes. Para resumirles un poco la cosa:
    Se habla de que hay dos, uno negro y uno blanco, aunque en mi país solo he escuchado del Cadejos negro y es algo tan generalizado que bueno, es el Cadejos a secas.
    Es una entidad animal que se aparece a altas horas de la noche, por lo general a hombres en estado de ebriedad. Hay quienes dicen que es un gran perro negro que arrastra cadenas, otros le atribuyen características más grotescas como las que leyeron o leerán aquí.
    Aquí se dice que el Cadejos nunca ataca a quien se le presenta, simplemente lo asusta con su presencia con el fin de que, en el mejor de los casos, la persona deje de beber tanto, pues pa que le bajen a la tragadera de guaro. ¿Para cuándo te me apareces, Cadejos pelotudo?
    En fin, el caso es que esta entidad sigue a la persona hasta que llega a su hogar, luego desaparece.

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    El Ulular del Búho.png
    Original del 2012









    La noche de los (a)ladridos








    Se encontraba sentada en la pequeña banca del corredor de la casa de su tía, eran cerca de las dos de la madrugada. Suspiró con pesadez, llevaba dos días en los que no lograba dormirse hasta las seis de la mañana, lo odiaba pero el sueño no llegaba a ella hasta esa hora.

    Se abrazó a sí misma, aquel frío característico de las madrugadas empezaba a intensificarse. Hace más de una hora que los perros ladraban sin descanso; eran ladridos nerviosos pero los dejó pasar, así eran los animales a veces.

    Prestó más atención y notó que entre los breves silencios que había en medio de los ladridos se escuchaba el ulular de un búho. No, no era solo uno. El sonido la maravilló, era misterioso pero también relajante, permaneció escuchando los llamados de los búhos y al tiempo notó que tenían un ritmo: uno en un árbol cercano emitía su particular sonido y, a lo lejos, otro le respondía, los perros labraban y a mitad de los ladridos el sonidos de los búhos se repetía.
    Se acostó en el suelo con la vista puesta en el oscuro cielo, agradecía profundamente que esa casa no estuviese llena de rejas, se sentía libre y su imaginación volaba como un pájaro, no se sentía atada a ninguna responsabilidad.

    De repente los perros comenzaron a ladrar con más agresividad y los búhos dejaron de ulular, el silencio reinó. El ave del árbol cercano emitió un sonido muy fuerte, que empezó grave y terminó siendo agudo justo cuando un perro la hizo callar con un fuerte ladrido. Se incorporó de golpe y miró hacia el árbol, luego hacia el final de la calle del pequeño barrio y al ver el cafetal que se encontraba cercano a las últimas casas recordó una de las historias de su primo, historias que ni él mismo se creía pero que a ella, en ese entonces, la aterraban.


    —¿Ven el cafetal? —dijo mientras señalaba hacia el final de la calle —. Una vez vi al Cadejos saliendo de ahí. Tenía los ojos rojos, el pelaje negro y enmarañado, los dientes eran enormes, sus patas delanteras eran en realidad manos humanas y las traseras, patas de cabra —describió intentando hacerse el interesante frente a su hermana y ella, para empeorar la situación era de noche. No le dio tiempo de escuchar si tenía algo más que decir y entró a la casa buscando a su madre.



    Se le escapó una débil risa al recordar aquello, pues ahora los temas de ese tipo le llamaban mucho la atención a pesar de ser una miedosa que luego no lograba conciliar el sueño. Recordó aquellos tiempos, eran buenos, creyó que nunca terminarían… pero todo cambió cuando la hermana de él falleció. La familia entera llevaba una herida abierta que parecía infectada. Todo había cambiado de golpe y fue consciente de que no recordaba ni la mitad de su infancia, era como si tuviese una profunda laguna donde a veces el agua era cristalina y otras veces turbia. Desechó esos pensamientos antes de que se salieran de control y empezaran a causarle problemas mayores.

    Una parte de ella le decía que quería ver al búho, es más, quería incluso ver al perro que con ese potente ladrido había cortado el llamado del ave, pero, ¿por qué? Ni ella misma lo sabía realmente, quiso pensar que era simple curiosidad.
    ¿Qué perdía si solo se asomaba a mirar? La pregunta rebotó en su mente. Se levantó, caminó unos pasos fuera del corredor y calvó su vista en el árbol, unos metros más allá estaba en el jardín de uno de los vecinos. Caminó unos pasos más hasta que estuvo bajo las ramas, donde la luz pobre del poste de alumbrado público finalmente le permitía ver algo. Primero era solo una silueta abultada de colores oscuros, sin embargo, movió la cabeza de una manera que le sería imposible a cualquier otra especie de ave y la miró directamente, la poca luz fue suficiente para reflejarse en los ojos del animal y causar que resplandecieran en la oscuridad de la noche.
    El ave no apartó la vista y volvió a emitir aquel sonido profundo sin siquiera abrir el pico, la muchacha se sobresaltó y sintió su corazón latir desbocado, a pesar de eso no pudo quitarle la vista de encima tampoco. Era hermoso tener un búho frente a ella, aunque lo único que distinguiera claramente fueran sus ojos, era la primera vez que veía uno.

    Estaba tan absorta que ni siquiera notó que el ave se había movido de nuevo y de la rama en la que reposaba había comenzado a deslizarse, lentamente, una especie de sombra. Cuando estaba por alcanzar el suelo fue que la vio, haciendo que diera un par de pasos hacia atrás. En vez de una sombra parecía más bien una masa negra, con aspecto de gelatina traslúcida, pero en cuanto entró en contacto con el suelo pareció volverse sólida, tomando la forma de una pata algo huesuda; pronto una segunda masa se desplazó hacia el suelo formando la segunda extremidad.

    Abrió los ojos cual platos, era incapaz de moverse, quería echar a correr pero su cuerpo no reaccionaba. Otro par de extremidades colgaron del árbol: los brazos. Sus manos eran grandes, delgadas y los dedos terminaban en punta, como si de enormes garras se tratase. Fue entonces que aquella extraña criatura salió de la oscuridad en la que el árbol la envolvía, sus entrañas eran visibles a través de aquella extraña masa de la que parecía estar hecha… su mirada subió al lugar donde debía estar el rostro, pero era la cabeza del búho lo que la observaba, no había cambiado siquiera. El ser tenía la espalda encorvada y del lugar donde debía estar su columna salían varias plumas de tamaño considerable, casi a modo de cresta. Debía medir unos dos metros. Ululó de nuevo y la joven al fin logró reaccionar, corrió desesperada hacia el corredor en el que había estado minutos antes e intentó abrir la puerta que había cerrado por seguridad dado que solo su primo dormía en la casa hoy ni siquiera se había dejado la llave consigo.

    Se maldijo a sí misma por ser tan estúpida, como si sus articulaciones fueran un engranaje oxidado, volteó la cabeza hacia el árbol y allí seguía aquella cosa, con sus penetrantes ojos deslumbrantes clavados en ella. Volvió a ulular y esta vez obtuvo una respuesta, varias realmente. Más aves respondieron… el pensamiento terrible de que tampoco eran aves atravesó su mente.


    —¿Lo ves? Asomarse no era mala idea —Ese diálogo, como un pensamiento intrusivo, rayó su mente varias veces, casi pudo escucharse a sí misma riendo. En realidad no sabía si lo estaba haciendo en voz alta.


    El ser volvió a ulular con fuerza, esta vez la respuesta fue de los perros, que ladraron con agresividad. La chica pasó por el pequeño jardín de la casa de su tía, golpeó varias veces la ventana de la habitación de su primo pero este parecía inconsciente, dormía a pesar del ruido de afuera.

    Un suspiró entrecortado se le escapó de los labios, parecido al de un niño después de que ha llorado mucho y apenas puede hablar. Volteó hacia el árbol de nuevo, el espanto había desaparecido, sin embargo, cuando volteó hacia el final de la calle, estaba observándola a unos tres metros de distancia, otro sobresalto hizo que tropezara al dar un paso hacia atrás, ahogó un grito porque había apoyado la mano en uno de los cactus que había en el jardín.
    Volvió a ulular.

    Recordó el inmenso terror que le tenía a la oscuridad cuando era pequeña y ahora veía por qué. Todo ese tiempo que estuvo fuera las cosas habían sido demasiado extrañas, se maldijo nuevamente por haber sido terca y no quedarse dentro de la casa. Había recuperado el sentimiento de paranoia que sentía cuando oscurecía, esa sensación de que había seres desplazándose entre los árboles, en la profunda oscuridad, que se abalanzarían sobre ella en cualquier momento.

    Su mente se aclaró de golpe, se levantó torpemente sin utilizar la mano con la que se había apoyado en el cactus y sin apartar la vista de la criatura caminó hacia la puerta, se agachó y buscó a tientas entre el pasto más alto del jardín hasta que dio con el frío metálico de una llave, se incorporó y la introdujo en la cerradura, no sin errar un par de veces. Cuando abrió la puerta y dirigió una última mirada hacia la criatura esta se desplazó rápidamente sobre sus cuatro extremidades hacia ella, fue entonces cuando, por primera vez en toda la noche, un grito rasgó su garganta mientras retiraba la llave de la cerradura, entraba a la casa y cerraba la puerta de golpe. Sintió la fuerza de algo chocar contra ella y con manos temblorosas cerró con llave. A sus oídos llegó el sonido rasguños.

    Pasaron minutos antes de que fuese capaz de asomarse por la ventana. Allá, en el árbol cercano, pudo ver el brillo amarillento de los ojos de aquel ser, que fingía ser un búho de nuevo, cómodamente acurrucado en su rama.
    Estaba emocionalmente agotada, le dolían los músculos y su corazón no daba más. La oscuridad la absorbió, lejanos, como en otro mundo, oía los ladridos y los llamados de los búhos.
     
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    Te prometí que lo leería y aquí estoy. Al principio, no sabía mucho qué esperarme de este relato, pero supuse que iría cambiando y tal. Me ha gustado mucho el detalle con el que plasmas todo, te ayuda a meterte en la historia y a sentir esa tensión que siente la chica. Aunque no he experimentado miedo, sí un poco de tensión e intriga. Realmente, se me acumulan preguntas como qué querrá ese ser de ella. Por qué está ahí. Por qué todos parecían estar dormidos y ella era la única que lo veía. Por alguna razón se me hace que ella está en una especie de sueño, por la forma en la que lo estás plasmando.
    Espero la segunda parte. ^^
     
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    Hitori

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    Ichii, gracias por pasar a leerlo y por tu comentario ;u; <3
    Vengo con el segundo y último capítulo de este remake, lol.
    En la versión original, el capítulo final era menos... jodido; pero teniendo en cuenta la cantidad de cosas que cambiaron desde entonces, prácticamente tuve que escribirlo desde cero pero conservé la esencia del capítulo, o eso creo, solo lo jodí más pues porque soy experta en eso, beibis. Además, como quité el tremendo self-insert se puso interesante la cosa.
    Me siento bien por haberlo reescrito porque de verdad me gustaba mucho esta historia, aunque daba todo el asco del mundo xD

    Sin más, lo dejo y lo doy por terminado.


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    El aullido de (des)esperanza









    Despertó en la cama de la habitación de su tía, donde dormía cuando estaba de visita allí. Nada parecía fuera de lo normal ni había rastros de que algo extraño hubiese sucedido. Pasaba del mediodía, se levantó algo atontada y fue a la cocina, su abuela estaba lavando los trastes. Imaginó que había llegado hace poco, habían ido de visita a la casa de una de sus hermanas y se habían quedado allí.


    —¿Tía se quedó en el centro? —preguntó con la típica voz pastosa de quien acaba de despertar.


    —¡Ah, buenos días! —notó que dio un respingo, debió haberla asustado —. Sí, dijo que tenía que hacer algunas cosas. Yo tengo que volver a ir al centro, tengo una cita en el seguro.


    —¿Necesitas que te acompañe? —abrió el refrigerador para sacar algo para hacerse un sándwich rápido, cuando volteó a ver a su abuela esta negó con la cabeza —. ¿Segura? No tengo problema.


    —Tranquila, tu tía me estará esperando para acompañarme —le dirigió una mirada de extrañeza antes de continuar —. Guarda eso, te hice el almuerzo.


    Metió las cosas de nuevo en el refrigerador mientras la mujer de cabello canoso le servía un plato humeante de comida; arroz fresco con una chuleta bien cocida. El aroma hizo que su estómago rugiera como no lo había hecho antes. Se sentaron a comer juntas, le comentó brevemente sobre los ladridos de la noche anterior y su abuela respondió que en el barrio tenían seguido ese problema.
    Minutos más tarde la mujer se fue. El calor del ambiente no disminuía por lo que decidió tomar una ducha fría. Salió vestida y se dirigió al patio trasero para colgar la toalla, sin embargo, cuando estaba por volver adentro la detuvo una brisa fresca. Hasta ahora sentía que estaba despierta y se convencía cada vez más que lo que había sucedido era una mala jugada de su mente, de esas veces en las que no recordaba haberse quedado dormida.

    Se acercó más a las rejas que separaban la casa del cafetal, cuyo comienzo estaba unos diez metros más allá del límite de la casa. Inhaló el aire fresco que llegaba a ella, colgó la toalla y se quedó un rato apoyada en las rejas, observando el paisaje. Algunos buitres sobrevolaban en el despejado cielo y el canto de los pájaros era audible desde diferentes direcciones. Fue entonces que comenzó, justo como había sucedido en lo que según ella era un mal sueño: los ladridos nerviosos de los perros. Los recuerdos de lo que había pasado en la madrugada golpearon su mente haciendo que en su rostro se formara una expresión extraña, mezcla de asco y miedo. El perro de su tía salió a toda velocidad y empezó a ladrar también, directo hacia el cafetal.
    Se acercó al animal que por suerte era pequeño y lo cargó, este siguió ladrando incluso entre sus brazos; rápidamente entró a la casa y cerró la puerta que daba al patio con llave. Dejó al pequeño perro en el suelo, se cubrió los oídos con las manos y fue a la habitación de su primo para encender la computadora, dado que él estaba en el trabajo. Tomó los auriculares, los conectó a la máquina, colocó una canción al azar en YouTube y subió el volumen casi al máximo para silenciar el ruido externo de los perros.


    —Mierda —masculló para sí misma, era incapaz de ignorar del todo el ruido, simplemente no podía. Cerró todas las ventanas y volvió a apagar la computadora para luego sentarse en la cama, con la espalda apoyada en la pared.


    La luz anaranjada del atardecer comenzó a filtarse por la ventana, los ladridos no disminuían y ella mantuvo la mirada fija en un punto perdido hasta que la luz fue cortada rápidamente por una sombra al pasar; la muchacha ahogó un grito y, esperando lo peor, volteó lentamente hacia la ventana. No había nada.
    Llamó al perro pero este seguía ladrando furioso y no respondió al que casi era un llamado de auxilio. De repente un pequeño pájaro azul cielo se posó en la ventana: un azulejo de jardín. La pequeña ave volteó a ver hacia el final del barrio, hacia el famoso cafetal y alzó vuelo desesperadamente.

    Un aullido silenció los ladridos, fue entonces cuando lo vio, a paso lento, avanzaba por el medio de la calle un perro negro con apariencia de lobo y cuando estuvo frente a la ventana se detuvo; por un momento en su hocico pareció formarse una maliciosa sonrisa. Sus ojos eran amarillos, casi idénticos a los del búho, la similitud hizo que la recorriera un escalofrío. Un nuevo aullido rasgó la garganta del animal que luego salió corriendo calle arriba.
    Recordó otra historia que había sido contada por su tía en una fiesta familiar hace unos años, junto con otro breve relato que ya conocía.


    —Cuando yo estaba chiquilla, a la casa llegaban a dormir unas primas, pero como éramos tantas y queríamos dormir todas juntas, pues nos ponían a dormir en el suelo —una risa de escapó de sus labios pero casi de inmediato se detuvo —. La cosa es que ese día, qué sé yo, me desperté a mitad de la noche porque necesitaba ir al baño, que antes era afuera de la casa totalmente. Pero me había aguantado demasiado tiempo las ganas de ir y sabía que no me iba a dar tiempo de llegar, en eso volví a ver hacia una esquina de la sala… y había un perro blanco, tan blanco que casi brillaba y tenía los ojos rojos. Me asusté y hasta las ganas de ir al baño se me olvidaron, solo acaté a esconder la cabeza debajo de la sábana y creo que me dormí porque no recuerdo más.


    —Pa’ que vea. A mí una vez se me apareció una india y me decía que le diera a mi hija, por supuesto que grité y llegó mi esposo, pero ya entonces se había esfumado —añadió una de las tías de su madre, una mujer ya algo entrada en años. Se decía que en ese terreno una vez hubieron indígenas, que una parte era un cementerio.



    Era clásico que en las reuniones familiares surgieran ese tipo de historias, sobre todo en un área rural, pero aun así la hacían preguntarse qué podía haber más allá y si todo lo que había sucedido era real o no.

    Volteó de nuevo hacia la pared, el sol seguía reflejándose en ella y nuevamente una sombra bloqueó parte de la luz pero esta vez permaneció allí. No tuvo que voltear la mirada para saber lo que era, la silueta no tenía pérdida. Era aquel búho, la extraña criatura que habitaba en los cafetales aledaños.
    El terror se pintó en sus ojos, no lograba procesarlo, giró la cabeza poco a poco solo para ver cómo la luz del sol atravesaba el cuerpo de aquella criatura y cómo sus entrañas se movían como un extraño líquido. Fue entonces que emitió un sonido similar al graznido de un zanate. Alzó un poco la mirada y esta chocó con los ojos amarillos de la cabeza del búho, las lágrimas empezaron a resbalar por sus mejillas.
    La mirada de aquella criatura le transmitía una sensación terrible ahora, ya no la hipnotizaba, era como si penetrara hasta las capas más profundas de su alma, viendo lo más asqueroso de su interior. El ser comenzó a golpear su cabeza contra la ventana, emitiendo aquel graznido de vez en cuando, por un momento tuvo lástima por él, lástima y muchísimo asco porque sentía que lo que fuese que estuviese viendo en su interior, lo estaba matando, lo estaba lastimando. Con cada graznido el asco que la muchacha sentía por la criatura no hacía más que aumentar.


    —¡Vete, déjame tranquila! —chilló mientras se apartaba de la ventana hacia el otro extremo de la cama, donde permaneció abrazando sus rodillas. Graznó una vez más y comenzó a golpearse con más fuerza. Quería entrar —. No me tragarás…


    Fue entonces cuando dejó de golpearse y el graznido se convirtió en una serie de chillidos parecidos a los de una máquina averiada, era otro de los llamados de los zanates, parecía molesto, como si aquella oposición le desagradara.


    —¿Cuál es el problema, adefesio? ¿Acaso te molesta? —de su boca emergió una risa ronca que hizo eco, la criatura siguió chillando furiosa, con los ojos clavados en ella, reflejando la locura en la que estaba cayendo.


    Ese comentario no hizo más que enfurecerlo, dio un paso adelante y atravesó la pared cual fantasma, permaneció estático al lado de la cama donde ella se encontraba, mirándola desde lo alto. Un nuevo sonido salió de la criatura, similar al de un loro.


    —Que te vayas —logró decir pero antes de que pudiese añadir algo más, el búho acercó el rostro peligrosamente al suyo, lo que le permitió sentir el pesado aroma a cadáver en descomposición que desprendía.


    Tuvo arcadas y estuvo al borde de vomitar mientras volvía a llorar sin control alguno. La miraba fijamente con aquellos ojos amarillentos como bombillas de poco voltaje, comenzó a sentir que se ahogaba, que respirar le dolía, se apartó y con las lágrimas escurriendo por sus mejillas, el almuerzo regresó por su garganta y manchó el suelo.
    El búho emitió una carcajada forzada, como las que imitaban los loros caseros y permaneció con la vista clavada en la joven, quien temblaba sin control, ahogada en por su llanto y en aquel olor asqueroso, ahora mezcla de cadáver descompuesto y vómito.

    Con la vista empañada miró hacia el farsante de búho y esta vez el ser ululó con fuerza, como lo había hecho en la madrugada. Por primera vez desde que había hecho aparición, abrió el pico pero este pareció desmontarse de su cráneo… no, más que eso. Casi la mitad de su cuerpo se había abierto con la forma de dos grandes fauces, un líquido oscuro y de aroma nauseabundo empezó a chorrear de aquella enorme boca.

    La criatura se abalanzó sobre la joven y un gritó rompió el repentino silencio que se había instaurado en la zona; ahora nadaba en una profunda oscuridad y como horas antes, muy lejanos, oía los ladridos desesperados de los perros que se habían reiniciado, el ulular del búho y el aullido del enorme perro negro que empezaba a parecer la risa de una hiena.
    Su pesadilla sería eterna.
     
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    Cygnus

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    Hola, Mel. Primero tengo que decir que no conozco la leyenda del cadejos, ni lo había oído mencionar.
    Disfruté mucho del relato, en especial el segundo capítulo, que creo que en general estuvo mejor logrado.
    Me quedo con la sensación de que todo fue en realidad una enorme pesadilla, alimentada por la influencia de los relatos que tuvo a mal recordar en aquellos momentos. Muchas de las cosas suenan como a una película de horror y me queda claro que esas situaciones funcionan especialmente terroríficas en los sueños.
    Creo que las descripciones de la criatura y sus movimientos son buenas, a mí lo único que me ocurre es que de pronto eclipsan el dinamismo de la escena, cosa que sentí en el primer capítulo y sin embargo no en el segundo, hacia el final.
    Aún así, me gusta la evidente influencia que tiene tu relato de la novela gótica, mezclado con leyendas prehispánicas, que tienen la particularidad de prestarse mucho para el horror.
    Me encanta leer cosas que no tienen errores ortográficos, como tu relato. Aún así, hay un "calvó" por "clavó" en el primer cap, y un "hubieron indígenas" en vez de "hubo indígenas" (error gramatical, más bien). Igual algunas cacofonías que sugiero que atiendas (corrió por el corredor, engranaje sin engrasar).
    También tengo problemas con la estructura de los párrafos, la mayoría de ellos contienen más de una idea principal y sabes que eso no está bien.
    En fin, Mel, fue agradable leer el relato, entiendo su intención y la verdad es que la cumple muy bien. No dejes de seguir escribiendo y practicando.
    Lamento el corto comentario pero créeme que este teclado me está matando.
     
    Última edición: 5 Enero 2018
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    Mori

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    A mi me gusta hacer esto, más cuando los escritos no tienen casi ninguna cosa tecnica que comentar. Es que esto fue casi como ver una pelicula.

    Ufffff, eso de dormirse a las seis de la mañana, a quien me recuerda (?????)--- *c pega*

    Soy terrible, porque con esto me sentí identificada con ambos personajes: me he asustado de sobremanera de historias logicamente falsa, y también he sido la prima mayor que ha contado historias falsas. Terrible, asustando a mi prima de cinco años con que vive un duende en el segundo piso de mi casa XD Ay, y eso es que corro el riesgo de después yo misma asustarme con mis invenciones, pero bueno, me lo tendría merecido en tal caso.

    Yo, sinceramente, me asustaría de sobremanera con esa descripción, y ni tiene que por qué ser un cadejo, un perro normal y vivo con una apariencia (sin los toques mencionados) me asustaría mucho.

    JOER YÁAHL, YO VINE A LEER SUSPENSO, NO A LLORAR. Okey, no XD Esta bien. Osea, recién estaba "Que linda y nostalgica escena" y después eso se sintió casi, caaasi, como un puñal en el pecho. Pero no alcanzó a dolerme, fue como, cosquillas (?)

    Yo he podido ver un búho salvaje (cosas de vivir en el campo) estaba con una amiga y también era de noche. Se había posado en un poste y después salió volando. Fue muy magico, y con esto puedo argumentar que este párrafo genera perfectamente en mi una sensación de maravilles, pero al mismo tiempo incomodidad y algo de miedo. Esas dos últimas cosas no las sentí cuando yo vi el búho, en conclusión, bien lograda la atmosfera de suspenso. (pordentroestoyrefangirl)

    Asco y miedo a partes iguales me dio esto XD

    Ya ya me hubiese ido corriendo pa' la casa, pero vamos, que si se tratara de lo que yo haría de por sí ni hubiera salido XD

    Bien, eso si es una reacción realista. 10/10, aún siento empatia con las acciones del personaje.

    Es que la imagen mental que me has logrado transmistir me fascina, esto es asombroso y muy, muy atemorizante. Pobre chica, me da lata, estoy esperando a que no le pase nada.

    Gracias, ahora no podré salir al patio de noche sola XD Es que me ha tocado y me paso demasiado rollos, siempre con la sensación de que alguien me puede estar siguiendo desde atrás.

    Definitivamente, la cuspide de lo terrorifico en este capitiulo. JOOOO QUE MIEDO, AY NIÑA ;W; *apapacha a la prota*

    El broche de oro para todo el escrito, definitivamente.

    *Inserte gritos fangirl como: ¡YAAAAAHL, ESTE ESCRITO ES UNA MARAVILAAAA*

    Ejem ¿Por dónde empezar?

    Creo que el suspenso ha estado de maravilla, has sabido transmitir bien las sensaciones en mi opinión. Ahora, que un lector sienta más el suspenso que otros, pos, creo que dependerá de que tan "nervios de acero" o cuanta habilidad para sumergirse y mimetizarse en la historia tenga.

    ¿La narración? Esta increíble, siento que expresa mucho, pero sin mostrar todo. A narración en este caso me refiero a lo de "Inicio-desarrollo-final" Fue muuuuuuuy llevadero, no diría que fue "sorprendente" o que tuviera plost-twist, porque como que tiene las características más básicas (o típicas) de lo que para mi seria un relato de terror: plantear una situación normal, encontrar algo extraño, terminar muerto del susto, fin.

    Le agarré cariño al personaje, porque lo creaste tú más que nada, y aparte de que fue un intento de "self-insert" en su momento, así que obviamnete debe tener sentimientos profundos involucrados, y ese aspecto por lo menos a mi me influye en cuanto me conmueve el relato.

    ¿Qué más agregar? La imagen mental, es que chica, fue asombrosa.

    Si recuerdo haberlo leído, pero ¿Sabes? No había entendido absolutamente nada XD La Mori de, seguramente, 13 años tuvo un revoltijo mental y no entendía nada de lo que pasaba en el escrito y entendía cosas totalmente diferentes, porque, no sé, habré tenido las neuronas atrofiadas en ese momento y mi comprensión lectora se fue fatal. Por lo que dejé un "Me gusta" como quien deja vistos en Whatsapp.

    Me pensamiento, creo recordar, fue algo tipo: "Te leí, no te entendí, pero creo que acabo de leer un relato demasiado genial, pero al mismo tiempo no tengo idea de lo que acabo de leer" ¿Logro explicarme?

    Pos, bueno, esta vez no fue así (y eso que solo tengo 3 horas de sueño, lol) Puede imaginarmelo muy visualmente. Dios, creo que amo cuando ocurre eso en las historias, cuando la descripción física del lugar hace también el papel de transmitir el ambiente el ambiente psicologioco de esta, que logres aquello, en mi más humilde opinión de puberta de 16 años que lee "Novelas Basura" en wattpad y sus conocimientos litararios deben ser minimos, es asombroso, lo veo y digo "Dios, que buena escritora, que buena suerte tengo de poder hablarle"

    Y eso.... ¿Se nota que este es un comentario super subjetivo y para nada criticamente objetivo? Osea, es como: Mori intentando ser critica, pero termina fangirlenado subjetivamente por todos sus poros.

    Y pos, bueno. Solo decir que venía con altas expectativas en este escrito y me las has cumplido, osea, básicamente me diste lo que esperaba encontrar, es más, diría que lo recibí aún mejor de lo que esperaba, porque venía preparada para enfrentarme a un relato super complejo de entender (como me había pasado la primera vez) pero no, fue todo lo contrario y fue hermoso.

    Eso, me encantan los búhos y las lechuzas, así que este relato me ha encantado. Es que me imagino al monstruo ese, y no sé, una mezcla rara entre una lechuza y el personaje "El sin cara" del viaje de chihiro cuando esta entero gordo y gigante, pero con cara de búho, ay, fascinante.

    Listo, dejo de chachara, porque terrible fome leer a una persona que esté tirando puras flores.

    Ah, última cosa: Este relato me lo imagino funcionando perfectamente siendo de un solo capitulo, con final abierto y dar paso a muchas teorías, pero ¡Tiene continuación! Por lo que, no sé ¿Genial? Que sean dos y no tres XD Tres ya sería muy tedioso (para mi) y cliché, ya que muchas cosas se dividen en trilogías, pero no, este solo tiene dos, toma, ahí esta la dosis de "originalidad" que necesitaba (originalidadbajomipropiocriterio)

    Ya, mucho, me callo, perdón por hablar tanto, bye.
     
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  6.  
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    ¡Qué intensidad! Rara vez leo historias que tengan componentes de terror, pero me la recomendó Mori hace un tiempo y no podía perdérmela. He disfrutado mucho con la lectura, me he ido acelerando en el transcurso y lo he terminado leyendo casi a la carrera deseosa de saber qué pasaría al final.

    Me encanta la ambientación, desde el inicio sabes que algo va a pasar y engancha muchísimo desde el primer párrafo. Es fascinante cómo vas añadiendo elementos poco a poco y éstos se van transformando en algo cada vez más aterrador. Me he sentido en la piel de la protagonista, al principio curiosa por el búho y el entorno que lo rodeaba y con el miedo incrementando a pasos agigantados. La narración es excelente, como ya he dicho facilita la inmersión en toda la historia y es muy fácil vivirlo junto a la protagonista. ¡Al final no he echado a correr yo también porque no podía dejar de leer!

    El relato es fantástico, manejas muy bien la tensión en todo momento, la incorporación de los elementos es muy acertada y el final te acelera el pulso. Una gran historia sin duda, muchas gracias por compartirla.
     
    • Fangirl Fangirl x 1

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