Épico El sacrificio de Temuera

Tema en 'Relatos' iniciado por Elliot, 26 Noviembre 2019.

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    Elliot

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    Título:
    El sacrificio de Temuera
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    Para todas las edades
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1934
    Hace miles de miles y miles de tormentas, antes de que domináramos la madera, antes de que domáramos a los perros del mar, antes de que fuéramos un pueblo unido si quiera, nuestros ancestros tuvieron que huir de un gran peligro. El Krakonoa, terror de los diez brazos, la sombra brillante, el devorador de las profundidades, torturador de los mil epítetos, quien se apropió tiránicamente de los lugares con más abundancia de peces y frutos del mar, atacando ferozmente a toda persona que se atreviera a enfrentarlo. Ningún pueblo pudo vencerlo, flotas enteras fueron hundidas y ejércitos enteros devorados. No había comida para todos, así que los hijos del mar hacían la guerra entre ellos divididos en tribus. Un hombre decidió cambiar esto.

    Era Temuera, jefe de la poderosa tribu Waititi, y el hombre más fuerte concebido por el mar y el rayo hasta entonces. Convocó una reunión entre los demás jefes en mar abierto. Sus invitados, temerosos de caer en una trampa, fueron acompañados de formidables flotas con grandes naves tripuladas por numerosos soldados armados con los más finos garrotes y lanzas de roca verde, dientes de tiburón y colas de rayas. Quedaron todos sorprendidos cuando vieron al más poderoso hombre del océano sin acompañante alguno, montado en una canoa mediana en la que llevaba cañas de pescar y arpones. Eran populares los rumores sobre el poder de Temuera, se decía que era inmortal, que podía romper las naves más resistentes a puño limpio, que las criaturas del mar obedecían su voluntad, o que en una ocasión derrotó a nueve bestias marinas. Estos rumores tenían aterrados a muchos guerreros que ahora temían que el poderoso individuo fuera a iniciar una matanza.

    Temuera sacó algo pequeño de su canoa y levantó su puño cerrado al aire mostrándoselo a su temible audiencia. Las guarniciones de los jefes apuntaron sus armas a Temuera preparándose para la mayor lucha que esperaban tener, pero Temuera solo abrió gentilmente la mano revelando un pequeño e inofensivo gusano. Los jefes y guerreros seguían expectantes de que podía ser lo que planeaba su extraño anfitrión. Temuera soltó unas palabras, "No saben lo mucho que me llena de alegría como han hecho caso a mi invitación. Con este humilde gusano, con esta insignificante carnada... llegará el fin del Krakonoa", tras las cuales lanzó la carnada en un anzuelo y esperó.

    Su respuesta trajo más preguntas a las cabezas de su audiencia, "¿lo dice en serio?" "¿qué planea hacer?" "¿atraerá al Krakonoa hasta aquí?" "¡mejor vámonos!", decían. Pasó poco hasta que algo picó, atrapando también la atención, curiosidad y hasta temor de los guerreros. Hubo decepción, "¿Un Malolo? ¿nos trajiste aquí para que te viéramos pescar un pequeño pez volador? ¡Eso o tus delirios son tan grandes como tu fuerza como para confundir eso con el Krakonoa!" gritó con insolencia uno de los jefes. Temuera no contesto, se limitó a darle las gracias al pez por ser capturado, las disculpas por tener que matarlo, y a usarlo de carnada como hizo con el gusano.

    Se abrió paso entre las embarcaciones para alejarse de ellas al ver como espantaban a los peces más grandes. Lo siguiente que atrapó fue una pequeña raya Hihimanu, tras lo cual repitió el proceso que hizo con el Malolo pero esta vez utilizando un sedal grueso resistente a cortes. Lanzó la carnada al fondo, capturando esta vez un gran y acorazado Ara'ha maima, criatura de ocho patas, dos aletas, y un terrible par de tenazas, a la cual enfrentó zambulléndose al agua para capturarla. La derrotó con facilidad, pero su canoa no podía sostener a la presa sin hundirse. Los guerreros más impresionados ofrecieron ayuda que Temuera rechazó, mas aclaró que la necesitaría más adelante.

    Cortó como pudo a la gran presa quitándole trozos de su coraza para que flotara. La ató y alejó el cadáver de su canoa, espantando como pudo a carroñeros pequeños que se acercaban. Tras casi una hora así, pocos jefes quedaron para verlo, mas la mayoría que abandonó el lugar para a atender sus asuntos encargaron a subordinados como espectadores para informarles en caso de que algo interesante ocurriera.

    Finalmente una presa digna apareció, un enorme Karaka nui, famosos por tragar hombres de un bocado, le dio un morisco al Ara'ha maima. Temuera respondió rápidamente lanzándole arpones. El pez trató de huir, pero tras una larga batalla cedió ante el poder, paciencia y terquedad del guerrero. Sin embargo, a Temuera le era casi imposible la tarea de cortarlo, atarlo y alejarlo de carroñeros debido a sus inmensas dimensiones. En poco tiempo llegó un aún más inmenso Payira, destructor de flotas, pero al guerrero que le quedaba un solo arpón roto y poca cuerda se le hizo imposible vencerlo.

    El Payira se llevó la carnada, pero Temuera no lucía derrotado, es más, daba la impresión de que contaba con que esto ocurriera. "Ahora es cuando quiero su ayuda, ¿no tendrá alguno de ustedes un gusano o una mosca de casualidad?", comentó a sus pacientes espectadores. La tripulación de la tribu más pobre estaba repleta de ellas. Los pequeños insectos fueron pasados de mano en mano de distintas tribus hasta alcanzar a Temuera, quien solo tomó una e inició de nuevo el proceso.

    Primero atrapó un humilde Maneone, pez colorido de cuerpo comprimido lateralmente y una gran aleta caudal, luego a una anguila Puhipaka, más tarde llamó la atención de un perro marino Uiara naia al cual espantó por considerarlo demasiado noble para morir de esta manera, atrapando en su lugar a otro Ara'ha maima, pero esta vez con la ayuda voluntaria de generosos pescadores que incluso prestaron sus botes para manipular más fácilmente a la presa. Con tantos hombres a su disposición, Temuera tuvo poca dificultad en atrapar con esa carnada a un Nāni honui, tiburón que rivalizaba en tamaño con el Karaka nui pero con bellos patrones en su piel. La enorme carnada de nuevo no tardó en llamar la atención de un Payira, un monstruo enorme tamaño hogar con hileras de auténticas lanzas como dientes con los que empalaba a sus presas. Normalmente era evitado hasta por grupos de pescadores, pero el pequeño ejército que Temuera tenía ahora a su disposición se sentía confiado y atacaron.

    Hubo una longeva lucha de tira y afloja, se unieron varios sedales para resistir los tirones e hizo falta el equivalente a la tripulación de tres grandes barcos y turnar estratégicamente a los hombres agotados con los descansados para sobreponerse a la presa. Una vez cansado el animal, los guerreros, encabezados por Temuera, saltaron hacia él con sus arpones y garrotes, dándole digna muerte en batalla.

    La noticia de esta gran hazaña no tardó en esparcirse entre las demás tribus, al día siguiente todos los jefes volvieron a acudir a la nueva reunión de Temuera, quien ahora vino acompañado de una gran flota. "Al inicio dije que con un humilde gusano daríamos fin a nuestro tiránico enemigo y muchos de ustedes, de forma entendible, no confiaron, pero ahora creo que todos han comprendido lo que planeo ¿no es cierto?". Reveló al Payira, ahora cortado en cientos de trozos tamaño bocado humano atados de modo que lucieran como un cardumen de peces pequeños a ojos de un gran depredador, y organizó la última parte de su plan.

    Paseó el falso cardumen atado a su abdomen por las zonas de pesca robadas por el Krakonoa para llamar su atención y atraerlo a una trampa. Nadó por horas, comenzaba a anochecer, pero finalmente vio la enorme nube de tinta negra expandirse bajo el agua cerca de él y aceleró a velocidades sobrehumanas para dejar atrás al Krakonoa. Iba a llevarlo a una enorme bahía rodeada de rocas elevadas desde donde lo atacarían con incontables arpones, flechas, rocas y todo lo que tuvieran tras encerrarlo derribando una colosal roca alta entre la bahía y el mar. Era la mejor oportunidad que Temuera había descubierto para liberar a su gente, ni siquiera con ayuda de toda su tribu podría lograrlo, así que unió a las demás para tener esperanza.

    Cuando estaba cerca de la trampa nadando a ritmo más calmado, unas burbujas extrañas comenzaron a emerger por debajo de donde se encontraba y parecían seguirle mientras aumentaban su intensidad. Sin previo aviso, su pueblo vio como Temuera desapareció bajo las aguas junto a la carnada sin poder escapar de esa trampa burbujeante.

    Algunos gritaron, otros permanecieron en silencio, la mayoría entró en pánico, pero antes de que el caos los dominara, las aguas de la bahía empezaron a agitarse y el enorme, colosal, monstruoso pez responsable del ataque de burbujas saltó a la superficie tratando de huir del agarre mortal del Krakonoa mientras soltaba unos únicos cantos de agonía. Los hombres y mujeres más avispados dejaron su sorpresa de lado y ordenaron a los demás seguir con el plan del difunto Temuera aprovechando esta segunda oportunidad dada por Akua lani, el gran espíritu del cielo.

    La alta roca fue derribada aplastando sin haberlo planeado dos brazos del monstruo, el combate de proporciones épicas fue la mayor lucha que tuvieron ya no solo los guerreros del mar sino todo nuestro pueblo. Hora tras hora tras hora pelearon todos con todas sus fuerzas. El monstruo soltó tinta, lanzó rocas, hasta usó de forma macabra su última captura como arma contra nosotros. Bien entrada la noche, el Krakonoa comenzó a cambiar violentamente de color usando patrones hipnóticos y brillantes para despistar sus enemigos. A la llegada de los primeros rayos de sol a casi ningún guerrero le quedaban fuerzas para mantenerse de pie, pero no importaba, el Krakonoa había colapsado, habíamos ganado.

    Los valientes salvadores estaban tan agotados que su festejo del momento se limitó a observar como el antiguo tirano del mar era ahora devorado por pequeños carroñeros. Cuando las últimas fuerzas del tirano abandonaron a su último brazo que aún estrangulaba al triste pez cantor, salió de la garganta de este último el gran Temuera, apenas con vida. Al verlo, el pueblo entero recuperó sus fuerzas por el ánimo y fue a ovacionar a su héroe. Temuera los detuvo y exclamó "Con algo de apariencia tan insignificante como un gusano casi atrapo a un Payira, terror de los pescadores, pero hasta yo, el hombre más fuerte, tengo mis límites. Así que esta victoria no es cosa mía, ni de mi tribu, ¡sino de la unión de todos nosotros como un solo pueblo que nos permitió vencer al mayor de los peligros en la peor de las situaciones! Si unidos no tenemos límites ¿qué nos impide deshacernos de las divisiones impuestas por este monstruo? ¡Todos somos Kai keikis, hijos de las aguas!", y el pueblo respondió unánimemente con vítores a favor.

    Desde entonces las tribus se unificaron bajo el liderazgo de Temuera, quien se ganó el epíteto de M'moa, "el unificador" en nuestra lengua, y adoptamos como símbolo al Krakonoa, que nos recuerda como podemos lograr las más grandes hazañas aún en las peores situaciones si nos organizamos como brazos del pueblo al que formamos parte.

    Cada año nuestros mejores hombres honran ese gran evento recreando la acción de pescar presas cada vez más grandes usando como carnada a la captura anterior. No atrapamos Krakonoas, claro, pero siempre es emocionante ver que tan lejos llegan las nuevas generaciones.

    La idea de este relato nació de mi intención de tener una versión propia de la analogía de los palos (esa tan popular en la que un palito es fácil de romper pero muchos juntos no) y mi gusto por los programas de pesca. PD: Vean Monstruos de Río, es muy buena serie.
     
    Última edición: 2 Diciembre 2019
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  2.  
    sugar guerrera

    sugar guerrera Entusiasta

    Acuario
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    estuvo muy buenaaa.

    me encanto temuera, que siendo fuerte, no era creído si no muy paciente y sabio y gracias a eso lo logro derrotar a ese enemigo me encanto ese personaje y su historia.
     
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  3.  
    Ichiinou

    Ichiinou La ardilla que quería banearlos a todos Líder de críticos Comentarista destacado Crítico

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    Hola, la verdad en un primer momento (ya había ojeado tu relato) me pareció que no me iba a gustar (por la temática, pero me sorprendió gratamente. Primero he de decir, que me pareció muy creativo y diferente a lo que estoy acostumbrada a leer, muy bien relatado y con muchas especificaciones que al menos a mí me hacen entrar más en el relato en cuestión. Me agrada la forma de relatarlo. Y también me gusta la historia en sí, una historia que se puede aplicar tanto a la analogía que has señalado como al convenido dicho de que "La Unión hace la fuerza". Me gustó como Temuera les enseñó a todos que hasta la cosa más insignificante (un gusano) puede significar el principio de algo muy grande.
    Tu relato me ha transmitido un mensaje muy bueno y creo que realmente es hasta donde querías llegar con él. Y me ha descubierto un gran narrador, osea tú. No sé qué criticarte, a mí no me ha molestado la densidad (y su contenido épico por ende) del relato, pero supongo que para cualquier otro lector podría ser un poco denso al contener muchas cosas nuevas. No sé, para los curiosos quizás podrías añadir una reseña hacia las especies y diversas cosas que haces referencia, en lo sucesivo, si vuelves a hacer un relato con muchas referencias a los que cualquier lector no está acostumbrado. Pero me reitero, para mí estuvo muy bien y ese sería el único consejo que yo pienso que "no estaría mal" aplicar.
    Encantada de leerte, un saludo.
     
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  4.  
    Elliot

    Elliot Iniciado

    Tauro
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    Gracias! ^^
    Me alegra que te gustara la historia y te cayera bien el personaje. Por si tienes curiosidad, lo llamé así por el actor Temuera Morrison, si eres fan de Star Wars quizás te suene jaja.
     
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  5.  
    Elliot

    Elliot Iniciado

    Tauro
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    Gracias! ^^
    Me alegra muchísimo que el mensaje de la historia se entendiera bien. Sobre la densidad, consideré la idea de añadir imágenes al relato justamente sobre la fauna. Quizás sería un poco demasiado esfuerzo poner las imágenes con créditos a sus respectivos autores más algunas notas, pero estoy de acuerdo en que no estaría mal amenizar el relato para que guste a más gente. Y me alegra que los detalles lograran su objetivo de facilitar la inmersión, estuve un buen rato buscando nombres indígenas (en su mayoría hawaianos) para inspirarme en los nombres de los animales, veo que valió la pena.

    Saludos!
     
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