Explícito El clan de los muertos

Tema en 'Fanfics de Naruto' iniciado por Fersaw, 10 Octubre 2018.

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    Fersaw

    Fersaw Hideo-sama

    Aries
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    Escritor
    Título:
    El clan de los muertos
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Horror
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    172
    Prologo

    Cuentan la leyenda, que, en el Bosque del Sueño hubo grandes tragedias hace muchos años, tragedias que terminaron con la ejecución de un grupo de hermanos quienes cometieron crímenes atroces.

    Sin embargo, se dice que su maldad de esas personas era tal que el 2do hokage debió sellar sus cenizas y espíritus en un jarrón a la mitad del bosque, sentenciados a existir eternamente entre la vida y la muerte sin poder dejar jamás ese bosque. Aun así esos seres de almas negras, pugnan todo el tiempo para liberarse, que el destino nunca permita que esos monstruos logren salir de allí, pues su venganza caerá sobre Konoha, detenerlos sería casi imposible.

    ¿Te imaginas luchar contra algo que no obedece las leyes de la naturaleza o de la realidad?

    Antes de comenzar, un aviso importante. Este fic contiene: Violencia, Gore, Sexo explicito, lenguaje soez, tortura entre otras características referidas en las etiquetas.
    Asegurate de leer esto antes de leer el fic.
    Se recomienda discrecion
     
    Última edición: 17 Octubre 2018 a las 7:44 AM
  2. Threadmarks: Capítulo 1: Un sangriento aviso
     
    Fersaw

    Fersaw Hideo-sama

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    El clan de los muertos
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Horror
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    1598
    Día 1

    Parecía una noche normal en Konoha, la gente salía a las calles a realizar sus actividades de ocio. Entre todo el gentío deambulaba, de forma extraña y lenta, un ninja, uno de eso que llaman cazadores ANBU. El hombre susurraba algo mientras avanzaba dando tumbos, incomodando y llamando la atención de la gente.

    – Ella no deja de reír con su voz chillona, él no deja de sonreír en silencio, el otro solo mira desde los árboles y escucho los cuchillos de uno más. Ocultos en la oscuridad hay cuatro demonios, ocultos en el bosque viven cuatro demonios – Susurraba para si una y otra vez mientras seguía su camino.

    Sus brazos presentaban largos y violentos arañazos que segregaban sangre en cantidad considerable. En su mano derecha, que muestra quemaduras de segundo grado, lleva un sello, un sello medio roto que posiblemente arrancó de algún lugar. Mientras más avanzaba por la calle principal más la gente se asustaba por su estado.

    – Él quería que lo hiciera, me obligó, me torturó hasta que no pude soportarlo más – Alzó la voz denotando temor y dolor – Los muertos me pidieron que quitara el sello, que más podía hacer ante algo que no puedo matar.

    – Oye, ven con nosotros, vamos a ayudarte – Llamó un ninja que se acercó al ANBU junto a otros más. Preocupado por su estado.

    El grupo de ninjas se acercaron para verlo e intentar detenerlo, pero este los alejó con fuerza – No puedo parar, no puedo parar ahora, debo llevar un mensaje a la hokage – Gruñó sin detener su paso – Si no lo hago Shinda-sama jamás me liberará.

    – ¿De qué habla este sujeto? – Murmuraban confundidos los ninjas que lo seguían.

    – No lo sé, pero debemos estar alerta, puede tratarse de una trampa – Alegó otro de ellos más serio y desconfiado.

    – Miren esas heridas ¿Qué pudo causarlas? – Señaló otro, viendo lo violentos que son los arañazos en los brazos de ese sujeto.

    El raro y herido ANBU siguió su camino hasta llegar al edificio de la hokage, frente a ese lugar se detuvo mientras los demás ninjas que lo acompañaban, y otros más, lo rodearon esperado que no hiciera algo intento de ataque o algo por el estilo. La gente del lugar comenzó a acercarse a por mera curiosidad.

    Ante el gentío que se reunió frente a dicho edificio, la hokage Tsunade, junto a su asistente Shizune, salieron de la oficina a un balcón para ver que ocurría – ¿Qué está ocurriendo aquí? – Cuestionó la rubia cruzada de brazos y algo seria.

    – Hokage-sama – Llamó el ANBU, alzando la voz para que lo escuchara la mujer en el balcón, al tiempo que se arrodillaba – Mi nombre es Mino Hyuga, miembro del ANBU y vengo ante usted con un mensaje de Shinda-sama.

    – ¿Shinda? – Arqueo la ceja Tsunade – ¿Quién es Shinda? – Miró a su asistente quien negó con la cabeza denotando que tampoco sabía de quien hablaba – ¿Cuál es ese mensaje? – Preguntó al sujeto allí abajo.

    – Nosotros, el clan de los muertos, avisamos con antelación a aquella persona que lidera la aldea de Konoha que, gracias al portador de este mensaje, hemos sido liberados de nuestro encierro y estamos dispuesto cumplir la venganza que años atrás prometimos al 2do hokage, todo hombre o mujer que se haga llamar ninja será nuestro objetivo, y, aquel que el título de hokage porte también morirá ante nuestra venganza… Shinda-sama – Al acabar su “mensaje” todo quedó en silencio en el lugar.

    – ¿Qué clase de broma es esta? – Frunció el ceño Tsunade, pensando que era alguna clase de burla – Escúchame bien, idiota…

    Mientras hablaba ella, el ANBU miró detrás de sí y dio un gran grito, alertando a todos los presentes, se tiró al suelo mirando a la nada y retrocedía arrastrándose – ¡Shinda-sama, hice, hice lo que usted me pidió, entregué el mensaje! – Gritaba estremecido, mirando con ojos de miedo a la nada.

    Lo que sea que él veía nadie más podía, lo que solo aumentaba la extrañeza de lo que pasa, algunas personas mejor decidieron alejarse para evitar cualquier problema, lo ninjas miraban en todas las direcciones tratando de divisar lo que él veía.

    – ¡Usted, usted prometió que me liberaría si entregaba el mensaje, ya, ya lo hice! – Siguió hablando – ¡Si, ella, ella es la hokage actual! – Rió de forma nerviosa señalando a Tsunade.

    La rubia solo miraba desconcertada lo que pasaba, al igual que Shizune, salvo que la pelinegra comenzaba a asustarse un poco.

    – ¿Qué? ¡Pero cumplí lo que usted me pidió! – El ANBU comenzó a temblar y gritar más asustado, sacó uno de sus propios kunais con su mano izquierda, la cual temblaba aún más – ¡Shinda-sama, no lo haga, no lo haga, perdóneme!

    El brazo izquierdo empuñó el kunai e intento apuñarles así mismo en el pecho, logró detenerse así mismo con su otro brazo – ¡Shinda-sama! – Gritaba desesperado conteniéndose así mismo. Su brazo izquierdo, que parecía ser controlado por alguien más, insistió los apuñalamientos, los cuales mutilaban la mano derecha una y otra vez.

    La escena era visceral, nadie daba crédito a lo que sus ojos veían, aun con los gritos de terror y dolor de un hombre que luchaba contra si mismo mientras se hería, paralizaron a la mayoría de los presentes, incluso la rubia hokage con su años de experiencia miraba atónita y paralizada lo que pasaba – ¡Que están esperando, deténgalo! – Logró salir del trance para ordenar a los ninjas y hacerlos reaccionar también.

    Los ninjas se acercaron para tratar detener al sujeto, pero fue demasiado tarde, su mano derecha no tenía más fuerzas y la izquierda se precipitó apuñalando con salvajismo el cuello una y otra vez, regando el líquido vital por el suelo, terminando así con la vida de ese hombre entre estertores y el sonido perturbador de una garganta abierta tratando de respirar.

    Todo quedó en silencio varios minutos. Paralizados solo miraban el cuerpo inerte, llenos de preguntas, incredulidad y el atisbo del temor. Desde la distancia un hombre con un kimono negro y un sobrero de paja, que cubre su rostro, solo esboza una sonrisa y desaparece entre los oscuros callejones de Konoha, no sin antes levantar ligeramente la mirada, mostrando sus fríos ojos blancos que apuntan hacia una mujer rubia y de semblante estupefacto que mira un cadáver desde un balcón – Esta aldea ha cambiado mucho durante estas décadas, creo que yo y mis hermanos nos divertiremos mucho, como en los viejos tiempos – Enuncia con una grave y alegre voz.

    Día 2

    Completamente carentes del conocimiento acerca de los acontecimientos suscitados la noche anterior, el equipo Kakashi regresa de una de sus tantas misiones, aunque ese día debieron atravesar un bosque en el que pocas veces habían estado, esto por la dirección en la que venían.

    – Kakashi-sensei ¿Por qué nunca habíamos pasado por este bosque? – Cuestionó la pelirosa Sakura.

    – A decir verdad, por algún motivo, la mayoría de los mapas que tenemos evitan pasar por aquí, hay muchas leyendas y supersticiones acerca de este lugar – Respondió, con su típica actitud relajada. Al tiempo que leía uno de sus libros pervertidos.

    – ¿Qué clase de leyendas, sensei? – Agregó el rubio hiperactivo, Naruto. Se acercó rápidamente para participar en la conversación.

    – Ya saben, las que les cuentan a los niños, fantasmas, tumbas, monstruos y esas cosas – No le daba importancia alguna, estaba muy interesado en su libro.

    – Me sorprende que los grupos de inteligencia basen sus mapas y rutas en leyendas urbanas para niños – Esto lo dijo el pelinegro siempre serio, Sasuke.

    – A veces es mejor no averiguar las cosas, solo imaginen que esas leyendas son verdaderas, nadie querría pasar por aquí – Rió Kakashi a manera de burla.

    – Y aun así pasamos por aquí ¿No? – Alegó la pelirosa arqueando la ceja

    – Bueno, dejemos esas tonterías de lado. Aún falta una hora para llegar a Konoha y no hemos comido nada desde el mediodía de ayer, tengo mucha hambre, podemos darnos prisa para llegar ya – Dijo Naruto sintiendo su estómago rugir.

    Dejando de lado la conversación siguieron el camino. Kakashi se distraía fácilmente con su libro, mientras que Naruto y Sasuke conversaban acerca de sus habilidades y entrenamientos. Sakura se rezagó un poco viendo con atención las bellas flores que abundaban allí, hasta que sus lindos ojos divisaron unas flores muy atípicas y poco comunes, que toda buena ninja médico debe conocer.

    – Cielos, son Rosas de Sueño, solo las había visto una vez en el invernadero de la aldea, tardan años en florecer – Sonrió sorprendida y con cierta emoción – Tomaré unas cuantas para hacer un ungüento – No se percató que sus compañero se alejaron un poco mientras las cortaba.

    Estaba muy tranquila tomando unas cuantas, de repente, una presencia llamó su atención detrás de ella, se dio vuelta y vio que era. Allí había un perro, con un pelaje más oscuro que lo normal, unos brillantes ojos rojos, y en su hocico tenía un libro.

    – Hola perrito – La mirada del can era algo incomoda, pues sus ojos se clavaban en los de ella. El perro se acercó y dejó el libro a los pies de Sakura – ¿Qué es eso? – Lo tomó y lo miró con curiosidad, es algo grueso y está forrado con cuero negro, no lleva ninguna inscripción ni nada, aunque se nota algo viejo.

    – ¡Sakura, te quedas atrás! – Llamó Naruto.

    La pelirosa reaccionó y miró a su amigo que la llamaba desde lejos, luego miró al frente y el perro ya no estaba, al igual que no había rastro de él. Sorprendida y desconcertada, y ante los incesantes y molestos llamados de su amigo, decidió guardar el libro en su bolsa para leerlo y analizarlo después.

    Continuara…
     
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    Fersaw Hideo-sama

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    Hola gente ¿Como estáis? que bien. Bueno, aquí estamos otra vez con un nuevo proyecto, aunque este de menor nivel... Eso creo.

    Como podéis ver este es un HorrorFic de Naruto, en vida he escrito un Fic de horror, salvo un one-shot hace unos dias, que no fue tan a terrador, así que vamos a comenzar con ello.
     
    Última edición: 10 Octubre 2018
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    Fersaw

    Fersaw Hideo-sama

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    El clan de los muertos
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    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Horror
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    3381
    Capítulo 2: La primera pesadilla
    Día 2

    Era una fresca mañana en Konoha, aquellos que no tuvieron el infortunio de ser testigos de lo acontecido la noche anterior podían estar tranquilos, no obstante, los rumores de la terrible muerte de aquel ninja se esparcieron rápidamente y llegaron a oídos de todos los habitantes de la aldea.

    A esas horas la bella rubia hokage estaba en una reunión en su oficina, esta con varios miembros del ANBU,

    – ¿Cómo que no saben nada? – Cuestionó la mujer arqueando la ceja de forma seria ante las respuestas de esos ninjas.

    – Lo lamentamos, mi lady. Pero no tenemos rastro alguno de los demás miembros del equipo desaparecido, equipo al que pertenecía el ninja que se suicidó ayer – Explicó uno de los ANBU.

    – Esto es ridículo. Como es posible que los “Cazadores especiales ANBU” sean incapaces de encontrar a tres miembros de su organización. No me importa que tengan que hacer o hasta donde tengan que ir, regresen allá afuera y encuentren a esos tres ninjas desaparecidos – Ordenó de forma seria y frustrada mientras se ponía de pie.

    Los ninjas asintieron, e hicieron una reverencia para segundos después desaparecer en una nube de humo, como solo ellos acostumbran hacerlo. La rubia hokage desvió su mirada a un par de mujeres que estaban plácidamente dormidas sobre una mesa llena de pergaminos.

    – ¡Shizune, Rin ¿Quién les dio permiso de dormir?! – Espetó alzando la voz.

    Los dos ninjas saltaron sorprendidas por el grito de su hokage, terminando por caer de sus asientos. La rubia se acercó para ver el avance de la tarea que les encargó.

    – Lady Tsunade, lo sentimos. Pasamos toda la noche leyendo y leyendo pergaminos de registro – Se excusó la hermosa kunoichi de cabello marrón y marcas purpuras en sus mejillas, mientras se levantaba del suelo.

    – Es verdad, hemos revisado 100 años de registros, pero no hay un solo registro de alguien llamado “Shinda” sea quién sea no debe ser de esta aldea – Explicó Shizune levantándose.

    – Shinda, ese estúpido nombre no deja de darme vueltas en la cabeza – Bufó la rubia dejando de lado todos los pergaminos – Sea quien sea ese Shinda, debemos averiguar qué pasó con los ninjas desaparecidos y que le ocurrió a ese ninjas para que se suicidara y actuara de esa forma tan perturbadora anoche – Regresó a su escritorio – Supongo que ya trabajaron suficiente, pueden retirarse y tomarse el resto del día – Las dos mujeres sonrieron a aliviadas y se retiraron del lugar, no sin antes hacer una reverencia.

    En ese mismo momento el equipo 7 se encontraba en el famoso restaurante de Ichiraku, donde el rubio hiperactivo devoraba su tercer tazón de ramen cual si ni hubiera un mañana.

    – Oye, Naruto ¿No crees que comes demasiado? – Cuestionó Kakashi, mirando de reojo al rubio.

    – No, para nada, sensei – Respondió sin detener su forma de devorar la comida.

    – Al menos podrías tener un poco de modales, comes como una bestia – Alegó Sakura arqueando la ceja.

    – No solo come como una bestia, Naruto es una bestia – Rió el pelinegro Sasuke.

    – ¿Qué dijiste, idiota? – Alegó Naruto.

    Mientras el par de amigos alegaban y se molestaban entre ellos, alguien entró en el restaurante, era un hombre, considerablemente alto, cerca del 1.85, viste un kimono negro y en sombrero de paja levemente inclinado que cubre su rostro, aunque se puede ver una larga cabellera gris. Los ninjas apenas y notaron su presencia, de hecho, solo Kakashi quien le miró de reojo.

    – Buen día caballero ¿Qué desea? – Dijo el dueño y cocinero del restaurante.

    – Solo un vaso de agua, por favor – Respondió con una voz suave, aunque por si sola su voz era muy grave.

    Los ninjas del equipo 7 seguían en su asunto, principalmente Naruto y Sasuke discutiendo por cosas irrelevantes, Sakura tratando de que se callaran y Kakashi leyendo su novela. Estaban muy tranquilos hasta que.

    – Disculpe, joven señorita de cabellos rosas – Llamó aquel hombre mientras tomaba un poco de agua.

    – Perdón ¿Me habla a mí? – Respondió Sakura, al escucharlo.

    – Sí. Me preguntaba ¿Se topó con un perro negro en su regreso a la aldea? – Cuestionó con una suave, pero sería voz.

    Ante eso los ninjas guardaron silencio, el ambiente se tornó extraño, mas por el rostro de Sakura quien se sorprendió ante la pregunta.

    – ¿Cómo lo sabe? – Respondió con intriga.

    – No lo sé. Por eso pregunto – Da un sorbo al agua – Verá mi hermana menor perdió a su perro esta mañana, y creo que se dirigió al Bosque del Sueño. Ese lugar está lleno de historias aterradoras así que no me anime a seguirlo, pero luego vi que ustedes veían de esa dirección, así que pensé que podrían toparse con el perro.

    – Bueno, sí, de hecho si vi a un perro negro y con ojos rojos, parecía… – Sakura parecía convencida de lo que decía el sujeto, pues tenía lógica.

    – ¿El perro llevaba algo consigo? – Antes que ella dijera algo más él hizo otra pregunta. Miró a Sakura, pero aun así, el sombrero cubría el rostro del hombre.

    – Si, tenía un libro en el hocico, el perro me lo dio, puedo devolvérselo, debe ser algo importante – Sakura buscó en su mochila el libro, pero una vez más fue interrumpida.

    – No, no es necesario, señorita – El sujeto respondió rápidamente. Se puso de pie y se acercó a ella para susurrarle algo – Le sugiero se deshaga del libro, es una reliquia y puede ser muy perturbadora – Dicho esto, dejó una moneda junto al vaso y se retiró del lugar.

    – Pero que sujeto más extraño – Comentó Sasuke al verlo irse.

    – Debe estar un poco loco, quizás sea uno de esos vagabundos que viajan de aldea en aldea – Surgió Naruto, sin interés en lo sucedido y volviendo a su comida.

    – ¿Por qué preguntó por el libro si no le importaba recuperarlo? – Cuestionó dudoso Kakashi.

    Los chicos del equipo 7 no le dieron importancia, creyeron que era un loco solo molestando a la gente, por otro lado, la kunoichi de cabellos rosas estaba algo desconcertada. Los minutos pasaron y se retiraron del lugar, no sin antes pagar la cuenta.

    – Gracias Teuchi, estuvo delicioso como siempre, nos vemos luego, adiós Ayame – Se despidió el rubio y se fue con su equipo.

    – Adiós, Naruto – Respondieron los dos trabajadores del restaurante. En ese momento Teuchi recogió el vaso del que había tomado ese extraño sujeto – ¿Qué diablos, que ese olor? – Espetó al sentir un aroma poco agradable, más bien pútrido. Entonces miró el vaso, el agua, otrora clara y potable, se había vuelto negra y verdosa, así como despedía un horrible olor que solo recordaba la carne en descomposición. El hombre simplemente no sabía cómo había pasado eso.

    Minutos después, los miembros de equipo 7 se dividieron, pues recién habían terminado una larga y extenuante misión así que tendrían un par de días de descanso. Kakashi caminaba tranquilamente, sin despegar la mirada de su libro, hasta que.

    – ¡Kakashi! – Se escuchó la dulce y emocionada voz de una chica.

    Tan rápido como pudo guardó el libro dentro de su chaleco, al instante la hermosa Rin saltó detrás de él abrazándolo por la espalda – Volviste, Kakashi – Sonreí enormemente – Otra vez estabas leyendo tus novelas eróticas ¿verdad? – Su sonrisa desapareció y le miró de lado arqueando la ceja.

    – No, para nada, Rin. No sé ni de que novelas me hablas – Rió un poco nervioso.

    – Así entonces ¿porque estas nervioso? – Se aferró más a él, y lo tomó suavemente por el cuello, aunque se notaba algo amenazante.

    – Sabes, recordé que tenía que hablar con lady Tsunade cuanto antes. Hmmm… Nos vemos en la noche, Rin – Acto seguido desapareció dejando solo un tronco en su lugar.

    – ¡Kakashi, me las vas a pagar cuando llegues a casa esta noche! – Espetó molesta al verlo escapar.

    Por otro lado, un par de horas más tarde, el joven rubio, Naruto regresaba a casa, por algún motivo el chico trataba de ser lo más silencioso posible, caminando en puntas con dirección a su habitación, hasta que.

    – Naruto – Se escuchó detrás de él la voz de una mujer, una voz seria y claramente molesta.

    El chico tragó saliva y lentamente volvió la mirada – Ho, hola, mamá – Saludó con una nerviosa sonrisa.

    La hermosa e intimidante pelirroja de nombre Kushina estaba de pie detrás del chico, su semblante era molesto y se cruzaba de brazos – ¿Por qué no llegaste a comer a casa, jovencito? – Cuestionó de forma molesta.

    – Bueno, la verdad es que la misión fue un poco más tardada, recién llegó a Konoha, mama – Respondió el chico tratando de mentir a su madre.

    – ¿Así? – Sonrió de lado, lo que la hizo ver más molesta – ¿Entonces por qué Sakura pasó por aquí hace tres horas?

    –… Lo siento – Suspiró vencido y a penado – Cuando llegamos fuimos a comer a Ichiraku, luego Sasuke, yo, Shikamaru y Choji fuimos a un salón a tomar un poco de té y pasar el rato.

    – ¿Ya te crees que edad de irte de juerga con tus amigos o es que ya no te gusta la comida que tu dulce madre te prepara? – En esa última parte fingió tristeza.

    – No, claro que no es eso, mamá, nadie cocina como tú – Respondió Naruto rápidamente, creyendo que su madre estaba triste.

    – Lo sé – Rió y lo abrazó con cariño – Solo estaba jugando, Naruto. Solo que esperaba comer contigo cuando regresaras, pero entiendo que ya no eres un niño. De hecho, Hinata vino a verte el día después que te fuiste, debiste decirle que saldrías, la pobre estaba un poco triste.

    – Si, lo sé. Olvidé decirle que me iría unos días, creo que debo ir a verla y pedirle disculpas – Suspiró el rubio correspondiendo al abrazo de su madre.

    – Bueno, eso será después que limpies tu habitación, cuando te fuiste la dejaste hecha un desastre, así que, ve – Soltó el abrazó y señaló la habitación del chico. Naruto solo asintió con cierta pereza.

    Por otro lado, en la casa de los Uchiha. Sasuke recién llegaba a su hogar y se topó con su bella madre, Mikoto, quien estaba tranquilamente leyendo en la sala de estar mientras bebía una taza de té.

    – Sasuke, que bueno que regresas, hijo – Sonrió de forma muy cariñosa al ver a su hijo.

    – Hola, mamá – Respondió el chico de forma amable y con una leve sonrisa.

    – Un momento – Se levantó y se acercó a él, mirándolo con cierta curiosidad – ¿Comiste algo antes de regresar? – Se cruzó de brazos y arqueo la ceja.

    – Si, bueno, la verdad pasé con mis amigos a comer y tomar algo, lo, lo siento – Se notó algo avergonzado mientras se sobaba el cuello por el mismo sentimiento.

    – Que malo eres, Sasuke – Bufó fingiendo indignación – Y yo que pasé todo el día cocinándole algo delicioso a mi pequeño porque pensé que llegaría muy hambriento, ahora me entero que prefieres comer cosas en la calle en vez de la deliciosa y nutritiva comida de tu madre.

    –…Mamá, ya no soy un niño, ya no puedes chantajearme así – Respondió arqueando la ceja y cruzado de brazos.

    – Vale, es verdad – Suspiró – Pero no cociné en vano, te lo va comer en la cena aunque esté frio – Regresó al sofá.

    Sasuke suspiró y rodó los ojos, y se encaminó a su habitación, no sin antes mirarla de reojo – Te quiero, mamá – Dijo con un tono suave.

    – Yo también, hijo – Respondió ella con una sonrisa, mientras regresaba al sofá.

    Todo había sido gran alegría y felicidad para los jóvenes ninjas que regresaban a sus hogares, incluso para la pelirosa, quien logró llegar a tiempo antes que sus padres salieran a un viaje de un par de días, pudo despedirse de ellos y verlos partir. No era la primera vez que ellos salían, era muy común para ellos tener que viajas a otras aldeas por varios días, por lo que Sakura estaba acostumbrada a quedarse sola en casa ocasionalmente

    Se dirigió a su habitación donde dejó todas sus cosas, accesorios y herramientas ninja, en una mesa, para luego disponerse a darse una ducha. Por su ventana entraban ya los últimos rayos del sol, el ocaso llegaba a s fin para dar inicio la bella y misteriosa noche. Encendió las luces de su habitación y se despojó de sus ropas, momento en el que podemos apreciar su grácil y bella figura, antes que se envuelva en una toalla y entró a su baño.

    Mientras la chica se relajaba en la tina la noche llegó y con ella las criaturas que hacen uso de la oscuridad a parecieron. Las ventanas de la habitación se abrió lentamente y una figura oscura entró, las luces de la habitación se pagaron. Llegó hasta la mesa donde Sakura había dejado sus cosas.

    Parece que esta chica tonta no se deshizo del libro como se lo sugerí. Amo tanto la curiosidad de los jóvenes, siempre se puede sacar provecho de ella.

    La hermosa Sakura estaba tranquilamente relajada en su tina, disfrutando del aroma de los jabones y sales que usaba, pasó allí un largo rato hasta que su tranquilidad se vió interrumpida cuando escuchó arañazos en su puerta.

    – ¿Qué? – Se dijo así misma extrañada por eso. Se dispuso a finalizar su ducha y salir, envuelta en una toalla. Encontró las luces apagadas y la ventana abierta de par en par, al mismo tiempo una fría ventisca entraba, erizando a la joven chica – Cielos, que frio hace, apenas estamos en otoño.

    Se acercó a la ventana para cerrarla, a penas lo hizo la puerta de la habitación se abrió de golpe, tomándola por sorpresa y haciéndola dar un leve grito – ¿Qué demonios? – Exclamó mirando en esa dirección. Se acercó para cerrarla, momento en el que una sombra cruzó el pasillo corriendo, asustándola una vez más y haciéndola retroceder – Esto no es divertido, sea quien sea vete ahora y no te haré pedazos – Amenazó esbozando molestia, pero con cierto nerviosismo.

    No hubo respuesta, solo el sonido de algo que caía detrás de ella, rápidamente volvió la mirada para ver que era. El libro misterioso estaba en el suelo, lo miró con temor y se acercó a levantarlo, este, se abrió de la nada, haciéndola retroceder otra vez – ¿Qué diablos pasa aquí? – Gruñó tratando de controlar sus nervios.

    – Sakura, Sakura – Se escuchó desde la entrada, era como un tenue susurro.

    Un escalofrío recorrió su espalda, haciéndola temblar y erizó su piel, regresó su mirada a la puerta de la habitación. Sus ojos se abrieron al ver una silueta humana asomada por la puerta, mirándola fijamente, que por la oscuridad no se podía reconocer, solo podía ver un par de brillantes ojos blancos. La kunoichi tembló y retrocedió asustada, pero logró reaccionar, tomó uno de sus kunais – ¡Te lo advertí! – Gritó y se lo arrojó con fuerza, pero la silueta había desaparecido.

    – No vas a escapar, seas quien seas, este jueguito tuyo de miedo ya me casó – Tomó otro kunai y salió al pasillo buscado a quien fuera.

    El corredor estaba terriblemente oscuro, apenas y podía ver por dónde caminaba. La pelirosa avanzó lentamente, una parte de ella estaba molesta, la otra temblaba a cada paso, sintiendo una presencia cerca – Sakura, Sakura, por aquí – Se escuchó la voz de un niño.

    Ella tragó nerviosa por lo perturbadora que se ponía la situación. Avanzó y dio vuelta en el pasillo. Allí, de pie y frente a una ventana, la cual apenas permitía una entrada tenue de luz, había un pequeño niño, poco se podía ver de él salvo su cabello oscuro y sus brillantes ojos blancos – Sakura, él, él está aquí, viene por ti – Decía el niño con una voz susurrante.

    – ¿Quién eres, como sabes mi nombre? – Cuestionó temblando, aun siendo la voz y cuerpo de un niño, el brillo en esos ojos es antinatural.

    – Sakura, Shinda-sama te quiere a ti, no tengo mucho tiempo, tienes que escucharme, él… – Insistió el niño, hasta que una silueta bajó del techo.

    Sakura se paralizó abrió los ojos con miedo ante lo que veía, era una araña de enorme, no la podía ver claramente, solo la silueta de esta por la luz de la ventana detrás. El cuerpo de la pelirosa tembló y un sudor frio la recorrió. La araña se quedó detrás del niño, abriendo sus patas y con fuerza lo atrapó. No se vió nada, solo una estallido, la araña esparció por todo el lugar un caliente liquido negro con un hedor nauseabundo.

    La tolla, las piernas y el rostro de Sakura se impregnaron con ese repugnante líquido. Todo su cuerpo temblaba, el sudor frio recorría su piel – Tiene, tiene que ser un, un genjutsu, alguien, alguien me atrapó en un genjutsu – Tartamudeó y rió de forma nerviosa. Solo veía el charco negro en el corredor y la fría oscuridad.

    – Solo, solo debo interrumpir el flujo de chackra para liberarme. Cuando buscó juntar sus manos, sus brazos no obedecieron, algo los jaló en sentidos opuestos, haciendo que los extendiera

    – ¡¿Qué pasa, porque no puedo?! – Trató de zafarse de lo que la agarraba, pero cada movimiento solo le causaba daño, pues, sus muñecas estaban atadas con unos hilos terriblemente finos, el más mínimo movimiento hacia que la cortara. Se quejó por el dolor, entendiendo que sus movimientos no ayudaban en nada – ¿Qué clase de genjutsu es este? – Jadeo desesperada y nerviosa.

    – ¿Por qué los ninjas creen que son capaces de entender y explicarlo todo? – Se escuchó la grave y masculina voz detrás de ella – Es arrogante pensar que son el centro del universo y que todo lo entienden, existimos seres que estamos más allá de su comprensión.

    – ¿Esa voz? – Se dijo así misma al reconocerla – Ere el hombre del restaurante – Trató de mirar detrás de sí.

    – Ese tonto niño, siempre logra escapar del inframundo para tratar de joderme, que más da, acabaré con él las veces que sean necesarias – Colocó sus manos en el cuello de Sakura, como si la acariciara.

    – No sé de qué hablas, ni se quién eres que planeas ¡Suéltame! – Trataba de que no la tocara – Pero no te saldrás con la tuya, elegiste la peor aldea para atacar.

    – Que curioso, yo diría que es la mejor aldea para atacar, hay muchas personas con quien divertirme, pronto mis hermanos llegaran también y la fiesta comenzará una vez más – Rió de forma burlona, en eso se escuchó el sonido de una hoja desenvainándose – Tu eres la primera con la que me voy a divertir.

    – ¿Qué eso? – Espetó nerviosa al escuchar el filo del arma.

    Agitó el arma y cortó la tolla que cubría el cuerpo de Sakura, al tiempo que hacia un corte en la espalda de ella. La chica solo chillo por el daño, daño que la hizo agitarse y a su vez cortar sus muñecas por los hilos que la retenían.

    – Oye, ya basta, sea lo que sea que quieras podemos hablarlo, no, no tienes que hacer esto – La rudeza de la pelirosa desapareció, el dolor y el miedo, así como la vergüenza al estar carente de vestimenta, la invadían.

    – Tienes una sangre hermosa, brilla ante la luz de la luna – Susurró el hombre detrás de ella. Llevo su espada a la espalda de la chica una vez más, presionó hasta hacer una pequeña incisión y comenzó a cortar más, lento.

    – ¡Basta, basta, detente, detente! – Su cuerpo se tensaba por el dolor, mientras temblaba, debía contenerse y sin moverse, pues sus muñecas serian cortadas aún más.

    – Di mi nombre – Ordenó el hombre, presionando más con la espada.

    – ¡No lo sé, detente ya! – Gritó más, la espada comenzaba a clavarse en su carne, causando un agudo dolor.

    – Dilo, tú lo sabes – Rió clavando un centímetro más en su lastimada carne.

    – ¡Shinda, te, te llamas, Shinda, ya lo dije, ya lo dije maldita sea! – Gritaba con desespero, no podía evitar agitarse, desgarrando sus muñecas causando que la sangre recorriera sus brazos.

    – ¡Dilo como se debe, dilo con respeto, carajo! – Gruñó molesto si detener su tortura.

    – ¡Shinda-sama! – Gritó con fuerza.

    En eso, todo terminó. El dolor desapareció en un instante, sus muñecas fueron liberadas, y el hombre se posó frente a ella, cubriendo su rostro con el sombrero de paja – No olvides ese nombre – Dijo con una voz alegre y antes que Sakura pudiera hacer algo, todo se volvió negro y silencioso.

    La noche era fría y oscura, así como el interior de esa casa, donde solo se escuchó el sonido de un cuerpo cayendo inerte.

    Continuara…
     
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