Doble cara. [Naraku&Kagome]

Tema en 'Fanfics Abandonados de Inuyasha Ranma y Rinne' iniciado por sessxrin, 25 Diciembre 2010.

Estado del tema:
No se permiten más respuestas.
  1.  
    sessxrin

    sessxrin Fanático

    Virgo
    Miembro desde:
    17 Enero 2009
    Mensajes:
    1,047
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Doble cara. [Naraku&Kagome]
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    4532
    Yayy, por fin terminé este fic, uff, ya puedo respirar aliviada :'o
    Bueno, este coso es especial, no sólo porque rompió el record del one-shot más largo, de los mios, claro xD y que es de mi pareja oficialmente amada y orgasmeada, sino tambien porque es para el intercambio navideño.
    Espero a esa personita le guste, aunque sinceramente no creo, más bien aseguro que se va a quedar dormida leyendo el puro principio xD Bueno, sin más chachara y bobadas, aquí está.

    Doble cara.

    ¡Oh amor poderoso! Que a veces hace de
    Una bestia un hombre, y otras,
    De un hombre un bestia.

    Kagome siempre cierra la ventana de su habitación, ¿paranoia o precaución? Tal vez un poco de ambas. Se acuesta, no sin antes apagar la luz. Se revuelca un poco y deja que el sueño pesado la venza.

    Se levanta a la seis de la mañana. Se baña, come y se despide de su madre. Se va casi corriendo al colegio y luego trata de no dormirse en clases. Sale apurada mientras llega a la cafetería. Deja sus libros en algún rincón y se cambia, mientras amasa la harina de los panes. Atiende siempre con una mancha blanca de harina en su mejilla, no se da cuenta de que se manchó. Sonríe, Kagome sonríe todos los días, a pesar del esfuerzo y la carrera que le toca hacer toda la semana, de lo pesado que resulta ser su vida.

    Naraku sabe todo eso y más. Anota todo en su mente y la escrudiña con la mirada, analizándola y grabando en su memoria cada detalle de la azabache. Que le gusta, que no, que le agrada, que le molesta, cual es su comida preferida, todo. No dice nada y pasa desapercibido; ella no lo nota, pero lo siente, es el sentirse observada y vigilada. Eso.

    Todo comenzó con una curiosidad enorme hacía ella, como una rutina diaria. Quizás se comenzó a obsesionar o encapricharse con ella, tal vez pero a Naraku no le importa, eso está grabado en su mente extraña y oscura; no le importa sentirse un psicópata, es más, le gusta. Sentirla cerca de su piel y saber que ella es suya, aún cuando ella desconozca aquello.

    Kagome terminó su trabajo y salió con una pequeña y delgada capa de sudor en la frente. Respiró hondo y guardó bien el dinero que le habían pagado, lo necesitaba para pagar los servicios públicos de su casa. La calle estaba oscura, en realidad, estaban dañados los faroles. Ando un poco su paso, se sentía insegura por aquel lugar. De pronto observó como un joven con capucha negra iba a unos cuantos pasos atrás suyos. Le dio muy mala espina, así que le anduvo más rápido; el tipo también.

    De pronto la paranoia y la adrenalina le hicieron casi correr, sin darse cuenta por donde se metía. Al final, el joven dio la vuelta, Kagome suspiró, pero el alivio fue momentáneo, ya que lo vio que venía de frente suyo. Asustada, dio la vuelta y comenzó a correr, pero éste la alcanzó y la agarró del brazo, mientras la metía en un callejón. Ahora sí que estaba en problemas. Comenzó a golpearlo, intentando con todas sus fuerzas liberarse y rogando a Dios que no la robaran, pues necesitaba ese billete. El ladrón la empujó contra la pared y comenzó a rebuscarle el bolso, Kagome ya hasta sentía que iba a llorar. De pronto un desconocido cogió al tipo y lo empujó hacía atrás, Kagome sólo pudo observar como aquel extraño se lo llevaba. Era un ángel, por supuesto que lo era.

    Nunca lo sabrá, no debe saberlo.

    Al otro día en el trabajo la noticia de que un joven ladrón murió muerto a golpes a unas cuantas cuadras de su trabajo le hizo sentir un nudo en su garganta. Ella no hubiera querido que lo mataran, era muy extremo. Se sintió extraña y muy incomoda, como si la culpa la tuviera ella… ¿o no era así? Se pasó un mechón azabache tras la oreja y negó con la cabeza, no podía estar cuestionándose aquello, pero lo que sí la agobiaba era por aquel extraño ¿Cómo supo que estaba en peligro? ¿Por qué la ayudó? ¿Quién era? Kagome no era tonta, de alguna forma sabía que el desconocido que la ayudó era más peligroso que ni el que intentó robarla. Se removió incomoda, ya no creía que era tan “ángel”.

    ¾Buenas tardes señorita ¾saludó secamente un hombre, con voz profunda y casi elegante.
    La azabache salió de sus pensamientos y levantó la cabeza avergonzada.
    ¾ ¡Buenas tardes! ¿en qué puedo servirle? ¾preguntó mientras limpiaba un poco el bar.
    ¾Un vaso de agua ¾pidió con el mismo tono seco mientras la miraba fijamente.
    La chica no se percató de aquello, estaba muy concentrada en sus quehaceres.
    ¾Pobre hombre… ¾murmuró Kagome cuando escuchó de nuevo la noticia y dejaba el vaso se agua al frente del hombre.
    ¾Aquel tipo se lo merecía ¾dijo el azabache. Kagome se revolvió de nuevo incomoda, aquella voz le asustó y el tono en como le dijo…
    ¾Nadie merece que le quiten la vida de ese modo tan brutal ¾replicó la chica mientras lo miraba.
    ¾Que ingenua eres niña ¾masculló con una sonrisa ladina el hombre.
    Kagome frunció el ceño molesta, la trataba como si fuera una niña ignorante.
    ¾No soy ingenua, sólo digo que…
    ¾Sí, si, los morales y blah blah; échale esa carreta a otra persona que se lo crea niña, pero el mundo no va a cambiar ¾interrumpió el hombre mientras tomaba un sorbo de agua y la traspasaba con la mirada.

    La empleada quedó casi boquiabierta, aquel tipo de elegante traje y penetrante mirada la había dejado helada. No sabía que decir ni hacer, la dejo con la boca cerrada, y eso que ella siempre tenía algo con que responder. Kagome bajó la mirada y después retomó el control de su cuerpo, aprovechando para darle una miradita al cliente.
    Tenía muy buen aspecto, parecía de buena familia, aunque eso no le importaba, lo que le hacía mirarlo por más tiempo era su tranquilidad y suficiencia que parecía flotar alrededor suyo, esa arrogancia y a la vez paciencia, como si tuviera todo planeado.
    Kagome negó de nuevo, ¿qué estaba pensado?

    ¾Niña ¾musitó el hombre.
    ¾ ¿Señor? ¾preguntó ella prestándole atención.
    ¾Sí que eres torpe, límpiate ¾dijo mientras su mano pálida limpiaba la mejilla trigueña de ella.
    Kagome se sonrojó inmediatamente, sentía sus mejillas arder mientras la vergüenza la inundaba de nuevo. Cogió inmediatamente un trapo y se limpió, mientras escuchaba las carcajadas burlonas de aquel extraño.

    Naraku salió y se pasó una mano por su negro cabello, mientras sus cejas se juntaban un poco. Había hecho mal, sí, lo sabía, se suponía que sólo iba a estar afuera, sólo observándola, no involucrándose directamente con su obsesión… pero se sintió bien, se sintió agradable escucharla y no desde lejos, sintió placer verla nerviosa por su presencia, sus sonrojos, sus replicas, su humor, sentirla cerca suyo, se había sentido bien.
    El azabache sonrió, el sólo haberla rozado le había enviado miles de olas de placer por todo su cuerpo, dándole una felicidad tanto adorada como estimulante.

    Kagome había comenzado a pensar que aquel extraño sólo iba a la tienda a hacerla enojar, fastidiar, volverla pequeñita con sus acidas respuestas… y nada más. Bueno, de pronto cuando a veces, muy rápidamente pasaban los encantos de aquel hombre. Era muy inteligente, sin duda, más que ella podía asegurar, pero en la forma como pensaba y actuaba… no le gustaba para nada.

    Sin embargo le respondía y lo trataba, porque de alguna forma, le gustaba, esa aura extraña la atraía de forma inmediata. O tal vez era porque no le gustaba que la dejaran callada; Kagome sentía la necesidad de cambiar a aquel extraño. Mas no lo lograba, en cambio sentía que era ella la que estaba siendo silenciada.

    ¾Niña, apúrele… ¾apuró el azabache a la chica.
    ¾No soy una niña ¾replicó la joven mientras dejaba el trago en la mesa.
    ¾ ¿Ah no? ¾insinuó con burla¾ ¿Quién eres entonces?
    ¾Higurashi, Kagome Higurashi ¾dijo con orgullo.
    Eso lo sé.
    ¾Kagome, Kagome, Kagome ¾canturreó el hombre, acariciando con su voz el nombre.
    La chica sintió una descarga eléctrica por toda su columna vertebral, ¿miedo o emoción?
    ¾Sí, Kagome; ¿su nombre? ¾indagó la peli-negra.
    ¾Naraku ¾y tomó de su trago.

    Bien, lo aceptaba, le pasaba algo con ese tipo. Dejando de lado que la mayoría de las ocasiones no le agradaba, era inevitable intentar acercarse más a él, como intentando descifrar la mente de aquel oscuro pero elegante hombre.
    Y él sentía el éxtasis recorrer por sus venas cada vez que sentía a la azabache bien cerca suyo, como cuando se inclinaba para replicarle algo, su aliento empapaba su rostro, y como lo disfrutaba.

    ¾Eres tan tonta, tus sonrojos solo te hacen ver más ridícula ¾masculló con un ademan de mano.
    ¾Al menos no me siento complacida al ofender a alguien ¾replicó molesta.
    ¾ ¿Te achanto? ¾preguntó con fingida inocencia.
    ¾No, me molestas… pero creo que es normal, supongo que sería raro que tú seas un caballero ¾respondió mientras limpiaba un poco la mesa.

    Naraku frunció el ceño y luego cogió bruscamente la muñeca de Kagome, mientras la acercaba a su rostro. La chica gimió por lo bajo por la presión que le hacía, pero él la calló. La acercó más y Kagome casi podía reflejarse en sus negros ojos.

    ¾Sabía yo lo que es el amor, ojos jurad que no, porque nunca había visto una belleza así… ¾citó Naraku, repitiendo cada palabra con un misticismo y enigma, acariciando cada palabra como si fuera una danza cargada de locura.

    Su aliento chocó contra el rostro de la chica y ésta pudo jurar que dejó de respirar. Por un momento se vio besándolo con necesidad, pero luego desapareció tan pronto como oyó la campana de la puerta sonar. Se separó e inhaló hondo, mientras sentía como el rojo de sus mejillas iba disminuyendo poco a poco.

    ¾Que recites un verso no te quita lo malo que tienes; pero te doy puntos por intentarlo ¾dijo Kagome en un intento por no dejarse engañar.
    El susodicho sonrió ladinamente.
    ¾ ¿Puntos para qué? No estoy interesado en ti ¾mintió con mucha suficiencia.
    ¾Lo sé, pero los puntos son para creerte que puedes ser un caballero; Shakespeare no te queda nada mal.
    ¾Romeo quedó en el siglo dieciséis, nunca lo volverás a oír de mi boca ¾dijo con su típico tono ácido y un tanto cansino.
    ¾Qué lastima, pero así es mejor, dañarías sus versos ¾dijo sin ninguna mala intención.
    ¾Y hablando de modales, deberías de ser más señorita y comportarte como tal ¾replicó, Naraku estaba creyendo que a Kagome se le estaban pegando sus comentarios ácidos, pero la azabache no es que tuviera un muy buen humor.
    ¾No vivo para complacerte ¾concluyó mientras se retiraba, la habían llamado en una mesa.

    Naraku la observó ir mientras tomaba un sorbo de su bebida; cuanto le gustaría tenerla para él.

    Es nuboso y engañoso, no se da cuenta, pero se va a acercando más a aquel extraño, metiéndose en terrenos escabrosos y peligrosos.

    ¿Tienen una relación? Bueno, todos sus compañeros y hasta su jefe dicen eso. Trata de no ponerles cuidado, pero hasta ella sabe que anda mucho con él, habla más con él, está más con Naraku que con ninguna otra persona. Es extraño, da miedo, pero no puede evitarlo, no tiene nada de malo; y no puede asegurar que tiene una relación romántica con el desconocido –ya no tan extraño- porque eso implicaría preguntarle a Naraku y no, prefiere ahorrarse sus comentarios ácidos. Pero sí, siente algo por él, y eso es lo que más le molesta.

    Naraku se sentía extraño o sentía algo raro en su interior. Era algo más que la obsesión que sentía por Kagome, algo más que esa necesidad morbosa de estarla vigilando y observando cada detalle de su vida, era algo raro que nunca antes había sentido, como ¿mariposas en el estomago? No, no era eso, eran como gusanos comiéndose sus tripas, sí, era exactamente eso.
    Y Naraku estaba empezando a odiar y querer a aquellos gusanitos.

    Kagome se tomó el día libre, quería pasar un poco más de tiempo con su familia y visitar a aquellos amigos que por cosas de la vida, se habían separado. Como Miroku, que volvía y Sango no podía estar más dichosa. La susodicha y Kagome salieron a comprar unos ingredientes para la comida que estaba haciendo Sango para el oji-azul, y de paso la castaña le contaba a Kagome sus planes para después de la universidad.

    ¾Oye Kagome ¿ese auto es de un vecino tuyo? ¾preguntó la castaña mientras miraba el auto negro estacionado al frente de ellas.
    ¾ ¿Por qué lo dices? ¾preguntó a su vez Kagome.
    ¾Porque lo he visto muchas veces cerca de tu casa; antes de que te vas al trabajo está ahí estacionado, o a la media noche también lo he visto…
    ¾Ah, sí, debe de ser de un vecino ¾mintió Kagome, alarmar a Sango no era lo mejor.
    ¾Bueno, cambiando de tema, Miroku quiere que nos vayamos…

    Kagome escuchó atentamente cada palabra de su amiga, alentándola o riendo con ella, planeando… mas la duda del porque Naraku mantiene por su casa la agobia. Algo en su interior le dice que sí, ese tipo es peligroso y esconde algo más, pero ella no quiere aceptarlo así como así, necesita más pruebas.

    ¾ ¿Desde hace cuanto has visto ese carro cerca de mi casa? ¾preguntó Kagome.
    ¾Como hace unos tres meses.

    La azabache casi palideció, eso era mucho antes de haberlo conocido. Bien, era el carro de Naraku, él no vivía por sus lados, y que supiera, tampoco conocía a nadie por aquel barrio, entonces ¿por qué rayos lo había visto Sango? Kagome conocía la respuesta, pero se negaba a formularla.

    Bestia, bestia, eres una predecible bestia.

    Había que aprovechar cualquier oportunidad que tuviera, para poder descubrir que era lo que ocultaba Naraku. Kagome sabía que se estaba metiendo donde no debía, pero cuando algo se le metía en la cabeza, había muy poco que la detuviera. El azabache sabía que era muy peligroso dejarla entrar a su casa, su cueva personal; pero algo en su interior le daba esa confianza para dejarla entrar en su vida…. El haber violado la de ella y otras indescriptibles razones humanas. “Bienvenida” había musitado con indiferencia, pero con un tinte de emoción en su voz.

    La casa era grande, o no, más bien espaciosa. No había casi puertas, todo se veía y era de colores oscuros. No habían muchas cosas, todo parecía tan vacío. Algo a la de ojos de chocolate no le agradó, tal vez la iluminación o el aura a su alrededor, pero fuera lo que fuera, estar en ese lugar era como estarlo en una funeraria: muy apagada, tranquila, tétrica, oscura, llena de desolación y a la vez de una extraña paz.

    Kagome aprovechó un momento para investigar un poco, aunque la morena podía admitir que tenía miedo, el ambiente en aquel lugar era muy deprimente. No encontraba mucho, la mayoría de las pocas habitaciones estaban deshabitadas o no había nada interesante que le sirviera. Hasta que llegó a una deshabitada habitación, no tenía absolutamente nada, sólo un viejo perchero vacío. Kagome siguió buscando entre las paredes hasta que encontró una puerta café oscura que se camuflaba con las paredes que eran del mismo color. La abrió y se sintió mucho más rara, era como si el ambiente a su alrededor se hubiera vuelto más pesado y difícil de respirar. Era como un mini armario; adentro habían pequeños portarretratos, que no se veían nada, pues estaban aruñados, como si alguien con un vidrio hubiera borrado la imagen. Kagome inhaló hondo y sacó un pequeño libro del estante, era como una colección de recortes de periódico, pero no cualquier noticia, sino las desapariciones de ciertas jovencitas.

    Kagura, desaparecida. Kikyou, desaparecida, Sara, desaparecida. Kagura, muerta por múltiples cuchillazos, encontrada en un barranco. Kikyou, muerta por ahogamiento. Sara, muerta… muertas, todas muertas. Kagome quedó helada, lo entendía todo, no había que explicar nada más.

    ¾ ¿Qué rayos haces aquí? ¾preguntó una voz a su espalda; Kagome sintió como un corrientazo por toda su columna vertebral.
    ¾ ¿Cómo pudiste hacerlo? ¿Cómo… por qué? ¾preguntó sin voltearse, las manos le temblaban un poco.
    ¾Dame eso ¾musitó Naraku mientras se adelantaba y le quitaba el libro de sus manos.
    ¾ ¿Por qué? ¾volvió a preguntar Kagome.
    Naraku dejó el libro a un lado y su mirada se tornó más fría de lo normal, carente de todo.
    ¾Me iban a dejar, no podía permitirlo ¾respondió tranquilamente. Kagome jadeó un poco.
    ¾ ¿Por eso? ¡le arrebataste la vida a esas muchachas solo por eso! Naraku, nada es para siempre, no debías, no tenías porque hacer eso ¾replicó molesta, triste, choqueada.
    ¾ Las cosas no son así de simples.
    ¾ ¡¿Cómo son entonces?! No, nada justifica que hayas hecho eso…eres un monstruo ¾musitó en voz baja¾ Y-yo, yo no puedo… esto no puede quedar así ¾y salió corriendo con algunas lágrimas en sus ojos.

    Naraku sintió como todo se le venía abajo. Esto no tenía porque estar sucediendo, no, ¡no debía! Pero ya no había vuelto atrás, Kagome estaba huyendo de él, estaba dejándolo e iba a arruinar su vida… tenía que impedirlo. Se fue detrás de ella, mientras se metía por otra puerta y la cogía desprevenida. La agarró del brazo y la empujó contra una pared. No podía dejarla ir, no podía.

    ¾ ¡Suéltame!
    ¾No.
    ¾ ¿Vas a matarme como las demás muchachas? ¡¿lo vas a hacer?! ¾cuestionó Kagome, mientras sentía como la decepción la inundaba.
    ¾No ¾respondió él después de unos segundos. Simplemente no podía, su cuerpo estaba congelado, ella no.

    La soltó poco a poco, mientras sentía como Kagome se le iba de las manos, alejándose de él como debió de ser antes. Escuchó como ella corría y luego como quedaba solo, de nuevo. No sabía que hacer, todo se había confabulado contra él, nada de eso debió de suceder. Ella no debió de enterarse, pero ya lo sabe y por mucho que quiera, no puedo cambiar lo sucedido, mas tiene que hacer algo al respecto.

    ¿Matarla? No puede, por más que lo quiera hacer para salvar su pellejo, no puede, ¿huir? Sería lo más sensato, irse de aquel lugar y desaparecer como el buen cobarde que es, más su cuerpo no le responde, es como si ya estuviera cansado de escapar de su realidad.

    Ahora que lo piensa mejor, Kagome resultó ser más peligrosa para él, que ni él para ella.

    Naraku se sentó sobre el acolchonado sofá y se sirvió una copa de whiskey, bien fuerte. Tomó un poco y observó por la puerta, mirando como el día se iba acabando. Al rato, las sirenas de las patrullas se escucharon y él dejó el vaso vacío al lado de él. Se pasó una mano por su negro cabello mientras escuchaba como entraban a la fuerza en su casa. No paso mucho tiempo cuando lo arrestaron y lo sacaron de su cueva personal. Naraku sonrió ladinamente, esto era lo más digno que había hecho en su vida.

    .
    Las cosas tienen su doble cara, bestia.
    .

    ¾Sabandija, tienes visita.
    El patrullero abrió la celda y con su bolillo, hacía ruido para que le apurara. Naraku frunció el ceño ¿visita? Hump, que raro. Se levantó con elegancia de la diminuta cama y salió con la misma clase. Miró de reojo al policía y su mirada negra y vacía le hizo temblar un poco. Sonrió ladino, como le gustaba ese efecto en las personas.
    Salió a la sala de visitas y sus ojos se abrieron como platos al instante.

    ¾Kagome.

    :::::::::::::::::::::::

    Adfs, sé que está horriblemente largo, y que tiene muchos huecos o cosas sin responder en la historia, y que el final está muy apresurado y que es una shit en toda cuestión, pero gran parte de porque es así es por la simple razón de que no podía extenderme más xD Así como está es más que largo, o al menos para lo que estoy aconstumbrada a escribir.

    Dedicado a Aneiina porque para ella es este regalito, ojala lo hayas disfrutado así sea un poquito, y sí, pude haber escrito algo muy navideño e Inu&Kag, pero simplemente no me salió >_< Perdoname si no te gustó U_U

    Sin más, gracias por haber leído :D
     
    • Me gusta Me gusta x 12
  2.  
    Tomoee

    Tomoee Elfases de los bosqueses Espectroses Comentarista destacado

    Virgo
    Miembro desde:
    31 Octubre 2007
    Mensajes:
    2,180
    Pluma de
    Escritor
    NOOOOOO

    Hay, Dios mío pero qué preciosidad. ¿Largo? si cuando vi que ya estaba a punto de terminar comencé a llorar. Vas a hacer que me fangirlee de este Naraku. En verdad, su acción me dejó enamorada... y apuesto que a Kagome también.

    ¿No huyó? Eso me agradó en sobremanera, no quería que se lo llevaran, a pesar de lo que había hecho... pero dejarse así, y con toda el amor que sintió por ella para no hacerle nada. Su soledad... en verdad que se me salieron las lágrimas, y es que lo narraste tan precioso, tan único, tan misterioso... incluso hasta yo ya estaba sintiendo miedo... mira que el título quedó cómo anillo al dedo.

    Una preciosidad, si lo hicieras un FF largo no me molestaría (?) xD Ok no, pero si quieres sabes que aquí me tienes.

    Hay, en verdad que me fascinó, yo también sentí los gusanitos xD al ir leyendo. Fue tan deleitante que ni lo sentí pesado, fue fluído y para nada OoC. Todo tan bien conservado...

    Espero que cuando publiques algo, lo que sea, me digas x3 me avises. Casi me da un infarto cuando en la lista lo veo, y dice "Naraku&Kagome" y tu nick x3.

    Hermoso. Mis felicitaciones x3
     
    • Me gusta Me gusta x 3
  3.  
    VANEZITHA

    VANEZITHA Entusiasta

    Leo
    Miembro desde:
    22 Abril 2010
    Mensajes:
    56
    De k ablas me impreciono O.O esta genial espero lo sigas estare siguiendo tu historia

    Att:VANEZITHA besitho0!!
     
    • Me gusta Me gusta x 2
  4.  
    Dorian Gray

    Dorian Gray Usuario común

    Aries
    Miembro desde:
    29 Diciembre 2008
    Mensajes:
    220
    Pluma de
    Escritor
    Ohhhhh precioso :´) . Yo como ya sabes no soy mucho de está pareja , es mas , esta es la primera vez que leo algo de Naraku y Kagome , pero he de admitir, of course, que me ha encantado , precioso , perfecto.
    Saludos amiga.
    Feliz Navidad. Dorian Gray
     
    • Me gusta Me gusta x 2
  5.  
    Cazadora de Dragones

    Cazadora de Dragones Usuario común

    Libra
    Miembro desde:
    29 Septiembre 2009
    Mensajes:
    227
    Pluma de
    Escritora
    Creo que tus historias tienen adictivos, tus finales, aunque abiertos, triste y siniestros no dejan de ser atrayentes. Me encantó la historia, la trama, la obseción de Naraku para con Kagome resulta de lo más inquietante e intrigante, él es controlador, lo que es de él lo quiere sólo para él y si quieres seguir viviendo, mejor no traicionarle.

    En pocas palabras; me encanta.
    Hasta luego. Féliz Navidad.
     
    • Me gusta Me gusta x 2
  6.  
    Andreína

    Andreína Usuario VIP

    Virgo
    Miembro desde:
    6 Marzo 2010
    Mensajes:
    717
    Pluma de
    Escritora
    ¿Cariño estás loca? Me fascinó. Si estuviéramos en persona, estaría arrastrando las palabras. Te quedó magnífico; lo amé. Créeme que no pudiste poner un mejor final; me dejaste con las ganas. Sentía ansias de llorar, te lo juro. Vi algunos errores en la ortografía, o quizás fue mi paranóica vista. Da igual.

    En fin, estuve genial. Naraku fue tan posesivo que me hizo estremecer; no sé. Además, fue tan sexy cuando se paró con el vaso de wisky en la mano. Tan tranquilo, tan pacífico, tan aterrador... Fue chocante.

    Me fascinó. Enserio, lo amé.
     
    • Me gusta Me gusta x 2
  7.  
    ISYLU

    ISYLU Entusiasta

    Tauro
    Miembro desde:
    6 Octubre 2008
    Mensajes:
    151
    hey quedo genial! lo amé!!!!!
    largo? a mi me pareció muyy corto, hasta quedé con ganas de leer mas T.T... si definitivamnete tus historias se me han echo adictivas jeje
    vaya... no huyó, creí que se iba a ir... me pareció bien... me fascino como narraste su personaje, el tan enigmático, elegante, serio y frió... tan mmm pacífico y atemorizante, lo amé!!
    me enamoré jeje
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  8.  
    sessxrin

    sessxrin Fanático

    Virgo
    Miembro desde:
    17 Enero 2009
    Mensajes:
    1,047
    Pluma de
    Escritora
    Meelissa: Gracias *-* Tenía que ser arrestado, además de que Kagome no hubiera dejado que lo dejaran en libertad así como así :P Esa era la intención xD Que se sintiera un poco el miedo y el misterio, y además ver la doble cara de todo. Gracias de nuevo corazon, es una alegria tenerte por acá ;)

    VANEZITHA: Gracias por tu comentario, pero, eso es casi spam, ten cuidado te lo pueden borrar; de igual manera gracias por comentar y leer :') No lo voy a continuar, es un one-shot.

    Dorian Gray: Me alegra mucho que te haya gustado; gracias. Esta pareja es genial, te la recomiendo ;) Gracias de nuevo linda.

    October: Amo tus post *-* Eres un amor, gracias por comentar y leer :') Exactamente, es muy posesivo y loco O.O Lo describiste muy bien. Gracias de nuevo.

    Aneiina: En serio, me alegra muchisímo que te haya gustado, este coso era para ti <3 tu vista no es paranoica, yo tambien vi unos después de publicar xD es que escribo tan rápido que no me fijó en los errores que cometo xD Gracias Ane por pasarte y comentar :')

    ISYLU: Para mi es largo, considerando que la mayoria de las veces hago drabbles xD Quisé que no huyera, porque de alguna forma, Kagome era importante para él, algo digno tenía que hacer por todo, no todo tenía que ser porquería. Gracias de nuevo.
     
    • Me gusta Me gusta x 2
  9.  
    VANEZITHA

    VANEZITHA Entusiasta

    Leo
    Miembro desde:
    22 Abril 2010
    Mensajes:
    56
    Lo siento pero es k cuando no tengo tiempo de comenta bien lo k me parece la historia o algo solo pongo un comentario corto antes de salir corriendo al trabajo.... en verdad lo siento!!
     
  10.  
    sessxrin

    sessxrin Fanático

    Virgo
    Miembro desde:
    17 Enero 2009
    Mensajes:
    1,047
    Pluma de
    Escritora
    Tranquila ;) Lo decía porque acá no permiten el spam xD no te preocupes.
     
Estado del tema:
No se permiten más respuestas.

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso