Long-fic Destino Final [Naruto/Umineko/Higurashi]

Tema en 'Crossover' iniciado por Nami Roronoa, 23 Julio 2012.

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¿Qué pareja prefieren ver?

Poll closed 23 Septiembre 2012.
  1. Itachi/Sakura

    70.0%
  2. Sasori/Sakura

    30.0%
  1.  
    Nami Roronoa

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    Bueno, pues he decidido comenzar este nuevo fanfic, al que nombré "Destino Final".

    ¿De qué se trata esta historia? Pues, básicamente trata acerca de los principales personajes de Naruto en un UA, en el año 2016, cuando son arrojados a un juego de crueldad y sangre por dos aburridas brujas. Es más entretenido de lo que suena, ¡lo prometo!

    Ahora, para entender apropiadamente este fanfic, es necesario haber visto/leído Naruto. En cuanto a Umineko y Higurashi (ésta última es casi mínima, ya que no aparecen personajes ni se menciona la historia de Higurashi) no es absolutamente necesario haberlos visto pues me encargaré de redactarlo de tal modo de que no sea 100% necesario, pero para entender a los protagonistas de esta historia se debe saber quienes son en su serie original. De todas formas, espero que lo disfruten...

    ¡Pero ya basta de cháchara! ¡Comencemos con el prólogo!


    Prólogo



    Lambdadelta suspiró al ingresar al salón de té. Como era de esperarse, la otra mujer ya se encontraba allí. Su compañera, la Bruja de los Milagros, la poderosa Bernkastel. Sus inexpresivos ojos púrpuras, su largo cabello azul oscuro, su elegante vestido negro y blanco, su cola de gato púrpura... todo sobre Bernkastel le hacía odiarla y amarla a la vez. La odiaba porque la había vencido. Pero eran numerosas las razones por las que la amaba, y una de ellas era lo interesante que era conversar con su compañera bruja.

    La Bruja de la Certeza, Lambdadelta, se dejó caer en una silla frente a ella. Su cabello era rubio, corto a la altura de sus hombros, y sus ojos ámbares daban a entender lo que Bernkastel ya suponía. Dejó su taza de té a un lado y miró a la bruja rubia.

    —¿Qué sucede? —preguntó, su tono de voz sereno como de costumbre.

    —¡Me aburro, Bern! ¡Eso sucede! —exclamó Lambdadelta.

    —No eres la única —suspiró Bernkastel, tomando un nuevo sorbo de su té—. Desde el juego de la Bruja Dorada hace treinta años, ya todo se ha vuelto muy aburrido.

    —No es justo, ¡yo no quise la inmortalidad para aburrirme! ¡Quiero algo de diversión!

    —Por suerte para ambas, tal vez tenga la solución a ese problema.

    Lambda la observó tomar té tranquilamente con ojos desorbitados, preguntándose internamente cuanto se había estado guardando esa información.

    —¡¿Y ahora me lo dices?! ¡Cuenta, cuenta!

    —¿Cómo te sentirías si te concediera una revancha? —las facciones de Barnkastel se movieron, como si amagaran a sonreir, pero no lo consiguió—. Te recuerdo que te he derrotado en nuestro último juego.

    Lambdadelta le lanzó una mirada de enfado. Después de su último juego, donde apostó por la Bruja Dorada y dicha bruja perdió, Bern aún seguía siendo la ganadora.

    —Bien, me gusta como suena —Lambda sonrió maliciosamente—. Y bien, ¿cuál será el tablero de juego?

    La Bruja de los Milagros tronó sus dedos y una imágen se formó frente a los ojos de la otra bruja. Era una pequeña ciudad, principalmente rural pero bastante poblada como para ser una aldea. Sin embargo, parecía del tamaño ideal.

    Ideal para aislarla del mundo.

    —Konoha, ese es el nombre del lugar —informó Bernkastel—. Se encuentra a cien kilómetros de Tokyo, cerca del área donde solía estar Hinamizawa.

    —Oh Hinamizawa, recuerdo ese juego —Lambdadelta frunció el ceño ante ese recuerdo; allí había sufrido su primera derrota a manos de la Bruja de los Milagros—. ¿Será posible mover...

    —No te lo comentaría si no lo fuese —tronó los dedos nuevamente y la imágen desapareció—. Todo esta preparado. Solamente debes escoger tu pieza, y todas las demás serán arrojadas al tablero.

    Lambdadelta se puso de pie de un salto y lanzó una carcajada.

    —¡Oh, realmente te amo Bern! —exclamó Lambda, extasiada con la propuesta—. Simplemente espera. Jugaremos por años, por siglos; ¡no volveremos a conocer el aburrimiento!

    Y con esas palabras, la Bruja de la Certeza desapareció, dejando tras sí varias mariposas doradas. La bruja restante tomó otro sorbo de su té y tronó sus dedos.

    Una nueva imágen se formó. Esta vez, una joven de corto cabello rosado se encontraba rodeada de un grupo de amigos. Todos comían y reían de algo que un chico rubio contaba. Concentró su atención en la joven de cabello rosado y ojos verdes.

    —Pongo mi fe en ti —musitó Bernkastel—. Buena suerte. La necesitarás.

    Y tras finalizar su té, la bruja desapareció también.
     
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    Anh Peárys

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    Muy bello, Nami. :D Me gustó como no lo excediste sino que narraste con las justas palabras lo que de verdad querías decir, algo que casi no se ve. Ya que, tu forma de narrar es muy directa y sencilla, dices lo que quieres y no te excedes con diálogos que no son necesarios, usas los básicos. Además, sabes dar el gusto de cuando parar y cuando seguir. Describir a los personajes y muchas cosas más. Siempre amé tu talento; además de que usas magnifica ortografía. Es limpia y minuciosa. Aunque vi unos que otros errores pequeños.

    >Como era de esperarse, su compañera ya se encontraba allí. Su compañera, la Bruja de los Milagros.

    Bueno, la palabra ''compañera'' como puedes ver no es un error en sí, pero veo que repetiste la misma palabra en la oración tan corta. Hubieras usado mejor un sinónimo u omitido la palabra de alguna otra forma. La ''m'' de rojo, es por que no creo que vaya en mayúscula. Igual que ''certeza''
     
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    Tarsis

    Tarsis Usuario VIP Comentarista supremo Escritora Modelo

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    OMG! Nami, es tan genial tenerte de vuelta, y haces una entrada triunfal con este crossover, simplemente perfecto. Un prólogo estupendo y tan acertado en la relación entre ambas brujas. Sakura, de verdad debes ser fuerte, estar en las manos de ella, no es algo que alguien desearía, xD

    Espero con ansias la continuación, amo tu forma fluida de narrar y tu buena ortografía. *-* ¡Avísame!
     
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    Niné.

    Niné. .

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    Bastante bueno puedo decir, y es uno de esos prólogos los cuáles si te dan la información suficiente, pero no demás.

    Sobre aspectos técnicos, hubo algunas que otras comas que a mí parecer no deberían estar, o incluso en una parte si mal no recuerdo hubiera estado mejor que las hubieras puesto, pero en todo caso creo que en ese contexto no se podría considerar como error, pues queda más al gusto del escritor, a veces es bueno jugar con ellas.

    Sólo marcaré esto:
    Ti con acento no existe, y en vez del punto queda una coma, si no corta muy mal la frase.

    De ahí en fuera, estuvo todo limpio.

    Da gracia cómo por aburrimiento de dos brujas pondrá en un lío a tantas personas, y no sé, al leer se me vino una imagen de alguien jugando con la Tierra, con nosotros, jaja.

    Me deja un buen sabor en la boca, y muchas, MUCHAS ganas de el primer capítulo. Como dije arriba, es de esos prólogos que te dan la información necesaria, ¡la necesaria para volver loco a uno! Estuvo estupendo.

    ¿No habrá Sasusaku? :'( Meh, me conformo con un Itasaku.

    Gracias por la lectura, un verdadero placer~ Y, de nuevo, bienvenida de vuelta, Nami.
     
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    ira mangaka

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    Te odio porque me encantas, así de sencillo. xD Escribes de maravilla, no te quedas corta pero tampoco te pasas, no tienes faltas de ortografía y enganchas a la gente, ¿qué magia es esta? Magia que yo no tengo... buah... ='( A mí ya me tienes en el bote, aunque al parecer no habrá Sasusaku... una lástima, aunque lo leeré igual ;) Bienvenida de nuevo. ^^
     
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  6.  
    Nami Roronoa

    Nami Roronoa The Gif Queen Game Master

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    Bien, aquí les traigo el primer capitulo de esta historia. De verdad, les agradezco mucho sus comentarios, y espero que este capitulo les guste tanto como el prólogo.

    Peárys Gummi: Gracias amiga, y muchas gracias por tus palabras. Me alegro que te haya gustado. Edité lo de compañera, estabas completamente en lo cierto, mis disculpas XD. Oh, y respecto a lo de Milagros y Certeza, entiendo porque lo dices, pero "Bruja de los Milagros" y "Bruja de la Certeza" son títulos en el mundo de las brujas. Como sería decir, Conde Phantomhive o Duque York, ¿se entiende? Por eso van en mayúscula, porque se usan así en el manga canon. Debería haber aclarado eso, ¡perdón!
    Schweiz: Mil gracias querida y concuerdo, no me gustaría estar en la posición de Sakura. XD Aquí esta la continuación, espero la disfrutes.
    Puck: Oh muchas gracias por haber leído el fic, y gracias por comentar también. No sabía que ti iba sin acento, pero supongo que se aprende algo nuevo cada día, gracias por decírmelo. :) ¡Espero este capitulo te guste tanto como el prólogo!
    Ira Mangaka: Oh Ira, muchas gracias por tus palabras, me alegro que te haya gustado :D Esa magia la tomé prestada de las brujas de este fic XD Nah es broma, pero de todas formas espero te guste este primer capitulo tanto como el prólogo.

    Oh, y gracias a Beryl, Laxus Dreyar y Paulijem que pusieron Me Gusta :)

    Ahora, debo hacer una aclaración; este fanfic se dividirá en varias sagas (que por ahora son nueve) y esta primera saga tendrá como protagonista a Sasuke. Todo se aclarará con el paso del tiempo y de los capitulos, pero por ahora espero disfruten de este que tiene un título taaaan original (sarcasmo)... y que por cierto me quedó más "alegre" de lo que había planeado originalmente, así que, ¡disfruten!



    Capitulo 1: Konoha


    Mientras los rayos de sol comenzaban a gradualmente calentar la tierra, la aldea de Konoha despertaba lentamente. Sus habitantes poco a poco se retiraban de la comodidad de sus camas para ponerse en movimiento, abrir sus negocios, asistir a sus compromisos, comenzar su día.

    Eso mismo se encontraba haciendo un muchacho de diecisiete años, Uchiha Sasuke. El más joven del clan Uchiha de Konoha era atractivo y guapo (o por lo menos eso murmuraban las chicas de la aldea) pero sin duda mostraba una imágen muy diferente por la mañana, con su pelo totalmente desarreglado y un aura asesina a su alrededor que demostraba que, definitivamente, no le agradaba estar despierto a tales horas de la mañana.

    Luego de una ducha que duró más de lo debido gracias a que casi se quedó dormido bajo ella, Sasuke se vistió. Una sencilla camisa blanca y unos pantalones negros constituían el atuendo que normalmente usaba para ir a la escuela, y eso usaría este día también. Tras ponerse sus zapatos, colgarse su cadena de cuello –que poseía una miniatura del símbolo del clan- y tomar su mochila, abandonó su habitación y fue hacia la cocina.

    Se encontraba allí ya un hombre extremadamente atractivo y algunos años mayor que él. Tenía veintidós años, y poseía una gran semejanza con el recién llegado. Pero era de esperarse de dos hermanos, después de todo, aunque si había algo en lo que eran muy diferentes era en su cabello. No el color, pero ninguno jamás entendería la forma en que el otro lo llevaba.

    —Buen día, Sasuke —saludó Itachi casualmente, sin desviar la vista del periódico que estaba leyendo.

    —Buen día —contestó Sasuke sin mucha energía. Se sentó a su lado y se sirvió café—. ¿Algo interesante en el periódico de hoy?

    —Un hombre esta desaparecido —informó el mayor—. Umino Iruka. Creo que lo conoces.

    Sasuke asintió mientras tomaba su café. Claro que lo conocía, había sido su maestro de primaria. Él era el único maestro de primaria en la aldea, y Sasuke se preguntó que harían ahora que estaba desaparecido. Su pequeña ciudad no se caracterizaba por su tamaño, y los profesores allí no abundaban.

    Peor aún, se preguntó si Naruto había oído la noticia…

    —Será mejor que salgas ahora si quieres llegar a tiempo… —comentó Itachi, señalando el reloj sobre la mesa.

    —Rayos, Sakura ya debe estar esperando —recordó él, tomándose de un sorbo todo lo que le quedaba de café—. Hasta luego.

    Sasuke se marchó antes de oír la respuesta de su hermano. Cerrando la puerta firmemente tras él, el joven caminó tranquilamente a través del barrio Uchiha. No era un barrio cerrado, pero contando su casa, eran alrededor de veinte casas que estaban todas juntas y en todas vivía un Uchiha. Es más, la próxima casa que no pertenecía a un Uchiha se encontraba a cien metros de la última del barrio, por lo que todo el mundo llamaba a esa parte de Konoha “el barrio Uchiha”.

    No tardó ni cinco minutos a través del desolado camino para llegar a su destino. Un enorme y grueso árbol de cerezo, que en este momento, a principios de septiembre, aún no florecía, pero mostraría enormes flores a principios de octubre, como lo hacía todos los años.

    Bajo el árbol de cerezo, se encontraba sentada una chica muy bonita, aproximadamente de su misma edad, con corto cabello rosado como las flores de cerezo y brillantes ojos verdes. Traía puesto una remera puramente roja que hacia juego con una falda corta color negro, y complementaba con zapatos también negros. Se encontraba completamente absorbida por el libro en su regazo, por lo que no notó su presencia hasta que se paró frente a ella.

    —¡Sasuke-kun! —exclamó Sakura Haruno, guardando su libro en su mochila—. Buenos días.

    —Buenos días —replicó él—. ¿Vamos?

    Sakura se puso de pie de un salto y ambos caminaron en dirección a la escuela. Harían una pequeña parada primero; el ruidoso rubio que se había declarado a sí mismo como mejor amigo de Sasuke sin su consentimiento los estaría esperando cerca del camino, y entonces irían los tres juntos a la escuela. Igual que como lo hacían todas las mañanas.

    —¿Te enteraste? —preguntó Sakura, como siempre era ella quien iniciaba la conversación—. Lo de Iruka-sensei…

    —Me enteré hoy a la mañana —respondió sin darle mucha importancia—. ¿Crees que Naruto sepa?

    —No lo sé, pero es lo más probable… Naruto lo adora, después de todo fue su maestro favorito.

    —¿Deberíamos decírselo ahora?

    —No —se negó ella—. Creo que es mejor evitar el tema cuando hablemos con él. O mejor, el tema en general.

    —No veo porque, el dobe ya es lo suficientemente grande como para…

    —Sasuke-kun —soltó Sakura severamente, deteniéndose de golpe y mirándolo directamente a sus ojos negros—. Olvidemos el tema.

    En ese momento, sintió algo raro en los ojos de la joven Haruno. Algo sobre su mirada, simplemente había algo en ella que le dio escalofríos en ese momento. Aunque asumió que era un producto de su imaginación y no le dio importancia.
    Debería haberlo hecho.


    —Está bien, como quieras —bufó Sasuke, aburrido del tema en cuestión—. Mira, ahí esta el dobe.

    Y así era. Naruto Uzumaki estaba haciéndoles señas desde lejos. Sakura se acercó a él con una sonrisa, dejando atrás todo rastro de su rara reacción de hace un momento. Mientras la veía charlar con Naruto para luego golpearlo, se dio cuenta de que no había nada de raro en ella, e inmediatamente se apuró a alcanzarlos.

    Simplemente era temprano y estaba cansado, imaginando cosas. Eso era todo.

    oo00oo00oo00oo00oo00oo00
    Las clases estaban a punto de comenzar cuando ellos llegaron. Afortunadamente, el profesor aún no había llegado. Sakura se apuró a ocupar su lugar junto a Yamanaka Ino, una atractiva rubia de ojos celestes y su mejor amiga. Frente a Ino se ubicaba Shikamaru, un vago de pelo castaño amarrado de tal forma que hacía que su cabello pareciera una piña, quien no parecía prestarle atención a nada ni a nadie, ni siquiera a su compañero de banco Sai, que tampoco le prestaba mucha antención a él mientras dibujaba en su cuaderno.

    Naruto fue a ocupar su lugar entre Hyuuga Hinata y Hyuuga Neji. Ella era una joven de cabello largo y azul oscuro, con ojos blancos y una expresión dulce e inocente todo el tiempo en su rostro. Su timidez le hacia difícil interactuar con las personas, especialmente con alguien ruidoso e hiperactivo como el dobe que estaba a su lado, pero según él eran buenos amigos. Su primo Neji, que tenía sus mismos ojos, estaba enfrascado en una aburrida conversación sobre los exámenes con una bonita castaña de ojos chocolate llamada Tenten. La conversación pronto se terminó, y Tenten regresó a su lugar junto a una intimidante rubia cuyo cabello estaba arreglado en cuatro coletas, Sabaku Temari.

    El profesor, Hatake Kakashi, había llegado. Suspirando, Sasuke caminó hasta su lugar entre Rock Lee, un morocho casi tan energético como Naruto, y Sabaku Gaara, un pálido pelirrojo de pocas palabras. No eran los mejores compañeros de banco, pero no estaban del todo mal. Podría ser peor. Le podría haber tocado con Naruto.

    —Buenos días a todos —saludó Kakashi al ingresar al aula—. Espero que todos hayan traído su tarea de matemática completa, porque hoy veremos más ejercicios.

    Un fuerte insulto del joven situado entre los dos Hyuuga le indicó a Sasuke que alguien había olvidado de hacer ese encargo.

    oo00oo00oo00oo00oo00oo00

    Finalmente, llegó la hora del almuerzo. Los doce alumnos juntaron sus pupitres para formar una gran mesa donde se reunieron para comer y charlar a la vez. Las cinco mujeres se encontraban inmersas en una intensa charla acerca del desfile de París que había salido ayer por televisión, a excepción de Hinata, que no hablaba a menos que su opinión fuese solicitada, mientras que los chicos se dedicaban a comer. Por lo menos la mayoría.

    Lee relataba con emoción acerca de una pelea de artes marciales hace unas semanas en las que casi venció a Neji, y Naruto lo oía con atención. Sai se encontraba en silencio, comiendo lentamente un pedazo de carne, mientras a su lado Neji ignoraba la charla sobre su pelea y comentaba sobre los exámenes futuros con Shikamaru, al cual sólo pensar en ello parecía darle flojera. Gaara también estaba en silencio, calmadamente observando la comida frente a él pero sin comerla. Y por último estaba Sasuke, que como de costumbre no hablaba con nadie ni miraba a nadie, y comía sin molestar ni que le molestaran.

    —¡Y entonces me di vuelta y lo ataqué! —exclamó Lee, elevando sus brazos en el aire para enfatizar sus palabras—. ¡Y allí fue donde encontré una apertura!

    —Sin embargo, yo gané —interrumpió Neji—. Fin de la historia.

    —¡Neji! ¡No puedes arruinar la historia así! —saltó Naruto, al tiempo que Lee se sentaba, visiblemente deprimido al recordar el resultado de la batalla.

    —No la arruiné, conté lo que en verdad sucedió —sentenció el Hyuuga, cruzándose de brazos—. Tú estabas allí, Tenten, lo viste. Defiéndeme.

    —¿Eh? —Tenten interrumpió su charla sobre su diseñador francés favorito y miró al joven de ojos blanco perla— ¿De qué hablan?

    —Neji arruinó la historia de Lee —explicó Sai—. Además, Naruto se siente frustrado por el tamaño de su pe-

    —¡Sai! —tronó el rubio, completamente abochornado— ¡¿Qué tiene que ver eso con esto?!

    —Ah, entonces es cierto… —observó Sasuke.

    —¡Tú no te metas, teme! —bramó Naruto, lanzándole una mirada asesina a ambos muchachos.

    —Que problemáticos son —suspiró Shikamaru, para luego largar un bostezo—. ¿De dónde sacan tanta energía?

    —No somos nosotros, eres tú el vago aquí —intervino Temari, dirigiéndole una sonrisa maliciosa.

    —Hablando de problemáticas…

    —¿Insinúas algo, vago de pacotilla?

    —Basta, ustedes dos —los atajó Gaara—. No queremos que haya otra pelea y Temari patee el trasero de Shikamaru nuevamente.

    Todos lo que lo oyeron (Naruto, Sai y Sasuke aún discutían por quien sabe que cosa) rieron inmediatamente. Gaara los miró con curiosidad, al parecer no se había dado cuenta aún de que había dicho algo gracioso.

    —¡Ya me cansé de ti, Sasuke! —exclamó Naruto, alzando una buena porción de fideos con salsa en su mano y apuntando hacia el susodicho.

    —¡No te atrevas, dobe!

    Sasuke se agachó justo a tiempo, y los fideos fueron directo a la cara de Neji. El muchacho se retiró calmadamente la salsa de los ojos para poder fulminar con la mirada al rubio.

    —Perdón Neji, no era para t-

    —Eso es lo último que voy a tolerar, Naruto —para sorpresa de todos, el Hyuuga se rebajó a su nivel y le lanzó comida de su propio plato.

    Pero esta vez, Naruto siguió el ejemplo de Sasuke y esquivó el proyectil justo a tiempo. Y el desafortunado destinatario esta vez fue…

    —¡Mi blusa! —chilló Ino, mirando su manchada blusa púrpura— ¡La compré hace dos días! ¡Prepárate para morir, Hyuuga Neji!

    Si algo aprendió Neji ese día fue a no meterse con la ropa de Ino. La rubia de ojos claros tomó no sólo su comida, sino la de Hinata también, y antes que ésta última pudiese protestar comenzó a lanzar los platillos como si fueran granadas.

    Dos minutos después, prácticamente todos habían sido atacados y se habían unido a la batalla. Incluso el usualmente tranquilo Gaara luchaba luego de que Lee le arrojara salsa de curry que inicialmente era para Neji. Y así se libró una guerra de comida en la escuela de Konoha.

    Hinata y Sakura, las únicas no involucradas, miraban la situación con calma mientras terminaban sus bebidas.

    —No puedo creer lo salvajes que son, ¿verdad, Hinata?

    —S… sí —la secundó la tímida joven.

    —Es decir, míralos. Parecen animales. Por suerte, tú y yo jamás descenderemos a ese nivel…

    —¡Cuidado, Sakura-chan! —exclamó Naruto al tiempo que fallaba en darle a Temari.

    Un minuto después de esa inútil advertencia, Naruto se encontraba en el suelo con un enorme chichón en la cara y Sakura ahora se había unido a la batalla campal.

    La batalla siguió por bastante tiempo, hasta que la directora Tsunade ingresó al salón y detuvo la batalla con su sola presencia. Cinco minutos después, todos se encontraban castigados. Hinata no había hecho nada, pero se desmayó antes de confesarlo porque Naruto la había agarrado accidentalmente de la mano, y fue castigada también.

    oo00oo00oo00oo00oo00oo00
    Había sido un largo día de trabajo, y a Sasuke no le hacía nada de gracia que lo hubiesen castigado, pero por lo menos ya terminaron las clases por el día. Kakashi había sido reemplazado por la preceptora Shizune luego del almuerzo, ya que con Iruka desaparecido, debían turnarse para enseñar tanto en secundaria como en primaria.

    Afortunadamente no eran muchos los alumnos en Konoha, era una escuela pequeña y no había tantos habitantes en la aldea como para que se necesitaran aún más profesores, así que podían manejarse así por ahora, pero la ausencia de Iruka era evidente. Sólo restaba rezar que estuviese bien y volviera pronto.

    Mientras tanto, los jóvenes estudiantes se apresuraban para marcharse a pesar del recordatorio de Shizune de que no se permitía correr en los pasillos. Naruto y Sasuke abandonaron la clase últimos, discutiendo en todo momento y echándose la culpa al otro por la guerra de comida. En la salida, Sakura e Ino los estaban esperando.

    —La cerda viene a mi casa, así que tendremos que soportarla un rato más —informó la joven de cabellos rosados, como si aquello fuese un enorme fastidio.

    —Repíteme eso en la cara, frente de marquesina —demandó la rubia, que llevaba puesto una chaqueta negra a pesar de que era un día de mucho calor. Al parecer, seguía molesta por el resultado de la guerra de comida.

    —Me escuchaste claramente, Ino-cerda.

    —Y la gente dice que nosotros peleamos todo el tiempo—observó Naruto mientras ambos caminaban tras ellas.

    —Hmp —fue la simple respuesta del morocho.

    Caminaron con tranquilidad por un momento, de regreso a sus hogares. Las chicas habían dejado de discutir y ahora hablaban sobre como arreglarían la blusa manchada de Ino, y Naruto iba en silencio hasta que detectó un particular puesto de comida en el camino…

    —¡Ichiraku esta abierto! —exclamó Naruto, corriendo hacia el lugar.

    —¡Espera, Naruto! —intentó detenerlo Sakura, pero él era más rápido.

    Ino soltó una leve risita mientras veía a su amiga correr tras Naruto y detenerlo antes de que se pidiera un ramen gigante. Sasuke no dijo nada, simplemente miró la escena con enojo; ¿es qué el dobe nunca aprendía la lección?

    —Al menos algo sabemos —dijo Ino—. Naruto nunca cambiará.

    —Lamentablemente —completó Sasuke—. Aunque debo reconocerlo. Es mejor verlo así que deprimido, ya sabes… con todo lo que pasó con Iruka-sensei…

    Algo extraño sucedió entonces. Una leve brisa se levantó, una brisa fría y gélida, demasiado helada como para una tarde calurosa como aquella. Sintió una extraña sensación, similar a la de esa mañana antes de encontrar a Naruto. Como si algo raro estuviese pasando.

    —Sasuke-kun —la voz de Ino sonaba lejana por alguna razón, como si no estuviera a tan sólo unos pocos metros de él— No hay nada que puedas hacer por Iruka.

    Sasuke frunció el ceño. ¿Ella también? ¿Cuál era su problema? ¿Por qué nadie quería hablar de su antiguo profesor, el cuál había desaparecido sin ninguna explicación?

    No podía comprender lo que le sucedía a la rubia, así que decidió enfrentarla directamente. Hubo una época en la que ella estuvo enamorada de él y le hubiese dicho cualquier cosa, así que debía averiguar si ese seguía siendo el caso… aunque lo dudaba, ya que no eran más unos niños, valía la pena intentarlo. Dejó de mirar al puesto de Ichiraku para enfrentarla cara a cara.

    —¿De qué estas hablando, Ino?

    Sus ojos azules se mostraron por primera vez más fríos que dulces cuando obtuvo su respuesta.

    —No hables de ese tema, Sasuke-kun.

    Sasuke observó su rostro detenidamente… ¿por qué estaba sonriendo?
     
    Última edición: 16 Febrero 2014
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    ira mangaka

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    ¡Primera en comentar! ^^
    Qué decir, me ha gustado muchísimo la guerra de comida, dió la sensación de que aún eran unos críos... xD Lo que sí me ha llamado mucho la atención (a mí y a todos, supongo) es la reacción de las chicas, ¡me tienes intrigada! >.<
    No he visto ninguna falta grave de ortografía, pero sí me he fijado en el apellido de Temari y Gaara, se escribe "Sabaku No". A parte de eso, todo genial, ¡avísame cuando subas conti! =D
     
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    ¡Oh, Rochi, me has dejado de piedra! Tendràs que perdonarme por ser tan degeneradamente lenta en contestar, casi no he entrado, pero recordè a cada momento mi tarea de leerte :3 Y claro que nunca me decepcionas.
    El pròlogo me conmocionò, creo que ya estoy sospechando la clase de juego que van teniendo esas brujas. Sakura es la ficha de una, ¿quièn ha sido escogida por la segunda?
    Lol! Me dio mucha risa la hora del almuerzo xD`D Neji arruinando la historia de Lee y las palabras de Sai: Neji arruinò la historia de Lee. Ademàs, Naruto se siente frustrado por el tamaño de su... ¡Jajaja! Y, y, y,y... Pobre Hinata xD`D Tan inocente la pobre.
    Me gustò demasiado y te quedò estupendamente còmica.
    No tengo que repetirte cuànto me encanta la forma sobria y precisa con la que narras :3 Pero no me canso de hacerlo. Sos bella, mi amor, tu escritura me enloquece .
    ¿Què habrà pasado con Iruka?

    Uhm, errores no notè, te lo digo sinceramente, aunque confieso que tampoco prestè mucha atenciòn.

    Por favor, avìsame cuando subas la conti. :3 Te amooo.

    Pd: ¿Te diste cuenta? A ver...la palabra "cómica" en este post antes había sido "cómoda" , ¿por qué? Error! xD´D
    Editadooo!
     
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  9.  
    Niné.

    Niné. .

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    Primeramente, gracias por el capítulo *^*

    No me fijé en fallas técnicas, por lo que no marcaré nada.

    Ay, pero qué lío me hice, mujer. La verdad es que el capítulo no me explicó absolutamente nada, de hecho me dejó con más dudas -en especial el final-, y al menos para mí esta inquietud no es agradable, pues no sentí que el capítulo avanzara, sin embargo sé que has de tener tus motivos, lo respeto, y pensar en ello me ayuda a no hacer berrinche (?)

    Lo qué sí disfruté mucho fueron esos momentos típicos de Naruto, me hizo reír bastante. Si bien cosas parecidas se han leído mucho, creo que le diste una forma agradable, una forma grata de pasar el tiempo leyendo, simplemente disfrutando de momentos divertidos.

    En fin, ansío el capítulo que sigue. Y mucha suerte, Nami ;3
     
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  10.  
    Nami Roronoa

    Nami Roronoa The Gif Queen Game Master

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    Destino Final [Naruto/Umineko/Higurashi]
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    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Misterio/Suspenso
    Total de capítulos:
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    Bueno, se que me he tardado, ¡pero por fin esta lista la continuación!
    Ira mangaka: Gracias por comentar querida, ¡me alegro que te haya gustado! La guerra de comida fue mi escena favorita, como para resaltar la divertida relación entre todos xD Oh y acerca de eso. Al contrario de lo que creen muchos, Sabaku No no es el apellido de los hermanos de la arena. Sabaku no Gaara (Que se traduce como "Gaara del desierto") es el apodo de Gaara, pero al personaje nunca le dieron apellido, ni a sus hermanos. Por lo tanto, les inventé uno yo xD
    Nahi Shite: Ay Bren, muchas gracias por leer y comentar amiga mía. No sabes lo bien que me hacen tus palabras, me alegra saber que te gustó. :) Quedan muchas cosas por develar aún, espero que te guste la parte que viene ahora, aunque la comedia quedará poco a poco atrás...
    Puck: Jaja, me alegro te haya gustado, ¡pero por favor no me mates por no dar las respuestas ahora! Todo tiene su razón de ser en este fic, y es una historia que se cuenta progresivamente, con el tiempo verás que todo se explica, pero por ahora es necesario mantener algunas cosas en secreto... por ahora. Ya verás como se resuelve todo ;) Me alegro que te haya gustado, y espero este capitulo te guste también...

    Sin más, ¡hora del fic!




    Capitulo 2: Cooperación


    Las noticias usualmente volaban rápidamente en un pueblo como Konoha, pero la de aquella mañana rompió todos los récords. La noticia del descubrimiento del cuerpo de Umino Iruka se extendió a tal velocidad que al cabo de unas pocas horas del hallazgo ya todos se habían enterado.

    La versión oficial era bastante cruda. Al parecer, de alguna forma, todos los detalles de la autopsia habían sido descubiertos por un periodista y la pura verdad salió a la luz. No fue un asesinato, como asumió inmediatamente gran parte del pueblo, sino un suicidio. El profesor de primaria se había quitado la vida, arañándose la garganta hasta que sus uñas cortaron la piel y tomaron su vida. El método era tan doloroso que no tenía sentido para alguien que quería acabar con su vida, por lo que la policía no había cerrado el caso e intentaba averiguar que había sucedido durante los días que estuvo desaparecido.

    Y mientras todo eso pasaba… él estaba atrapado dentro de ese edificio.

    Uchiha Sasuke resopló. Era la última clase del día, historia, y la profesora Shizune les había encargado realizar una guía de preguntas acerca de la Segunda Guerra Mundial. Nada del otro mundo, pero lo suficientemente largas como para tenerlos ocupados durante lo que quedaba del día. Y mientras los jóvenes trabajaban, Shizune los observaba con la mirada perdida, pensando en otra cosa, seguramente en su colega fallecido.

    Sin embargo, el que fuese su última clase del día no significaba que era menos tediosa. Y agregado a eso, el tenso clima que la muerte de Iruka había causado. Absolutamente nadie hablaba. Ni siquiera Ino y Sakura susurraban acerca de quien sabe que chisme mientras pretendían trabajar, sino que se encontraban mirando a sus preguntas en perfecto silencio. Hasta Naruto estaba callado, y eso sí que era algo que no se veía todos los días.

    Hinata, que se sentaba junto a Naruto, se había ausentado el día de hoy, y Sasuke había ocupado su lugar para intentar hablar con Naruto, pero sorprendentemente el rubio no decía mucho. Sólo hablaba cuando era estrictamente necesario, lo cual indicaba que se encontraba bastante mal. El hecho de que estuviera hoy en la escuela en lugar de en su casa ya era impresionante de por sí.

    —Naruto… —susurró Sasuke.

    —Hm, ¿pasa algo, teme? —respondió él en el mismo tono de voz.

    —¿Por qué estás aquí? —era una pregunta que había tenido en su cabeza durante todo el día. El dobe jamás dejaba pasar la oportunidad de faltar, y estaba seguro que la escuela entendería si lo hacía, dado su apego al profesor, entonces, ¿qué hacía ahí?

    —Eh, porque estoy estudiando y tengo que terminar el secundario, ¿no? —replicó Naruto, soltando una risa que para nada era suya.

    —No quiero decir eso, dobe —suspiró. Después de todo, seguía siendo el mismo idiota—. Podrías haber faltado, Kakashi-sensei y Shizune-sensei no habrían dicho nada…

    —Pero, no había razón para hacerlo —musitó el rubio—. Mis amigos están aquí, ¿sabes? Y en casa me aburriría yo solo.

    —Pero no te sientes… ya sabes… con lo de Iruka-sensei…

    —Sasuke, ¿puedes no… —su tono de voz se volvió más frío de lo que había sido en todo el día, y parecía como si otra persona estuviese hablando, no el chico hiperactivo que conocía desde pequeño— No hables de ello, ¿sí?

    Antes de que pudiese replicar, se vio interrumpido por la abrupta apertura de la puerta. Había sido abierta por la directora de la escuela, Senju Tsunade, una voluptuosa mujer de ojos miel y grandes pechos que aparentaba muchos menos de su verdadera edad. Su repentina llegada hizo que Shizune se pusiera de pie de un salto.

    —¡Tsunade-sama! —exclamó la educadora.

    —Uchiha Sasuke —bramó la directora—. Te buscan.

    ¿Lo buscaban? ¿Quién podía ser? La primera opción, la más lógica, sería su madre o su padre, que le debían decir algo tan importante que no podía esperar hasta que regresara a su casa. O podía ser Itachi, que se encontraba de paso y le traía algo que había olvidado.

    Sasuke se puso de pie y resolvió no hacer estúpidas conjeturas. ¿Desde cuando alguno de ellos pasaba por la escuela solamente por él? Quien quiera que fuese lo estaba esperando, y le habían enseñado que no era bueno dejar a la gente esperando. Sintió como varios pares de ojos seguían sus pasos, pero los ignoró mientras esquivaba tranquilamente a la mujer rubia, que cerró la puerta con la misma fuerza con que la había abierto en cuanto salió.

    Sin una palabra, Tsunade le señaló la entrada de la escuela y se retiró a su oficina, donde la esperaban montañas de papeles por controlar. Aunque, por supuesto, en realidad iba a aprovechar que Shizune estaba ocupada para poder beber su botella secreta de sake en paz, sin que ella le molestara. Siguió a la directora con la mirada hasta que se perdió de vista, y luego se encaminó hacia la entrada.

    Allí lo esperaban dos sujetos particulares. Un hombre fornido y moreno, con una horrenda cicatriz que le rasgaba la cara, y una mujer de cabellera violeta amarrada en una coleta y con una mirada fría que la hacía tan atemorizante como él. Ambos lucían uniformes de policía.

    —Buenas tardes —dijo el hombre apenas lo vio llegar—. Mi nombre es Morino Ibiki.

    —Uchiha Sasuke —se presentó él, estrechándole la mano—. Aunque supongo que eso es obvio.

    —Vaya, el chico es inteligente —dijo la mujer con voz burlona—. Soy Mitarashi Anko, por cierto.

    —Un gusto —contestó Sasuke educadamente, aunque realmente no lo era. ¿Qué rayos podía querer la policía con él?

    —Espero no te moleste que te saquemos de clase, sólo será un momento —explicó Ibiki.

    —Hm, ¿qué te parece si damos un paseo? —preguntó Anko, aunque fue más una orden que una respuesta.

    Sin pedir explicaciones, el adolescente los siguió a través del pasillo hasta que salieron al patio de la escuela. No era gran cosa, tan sólo una gran extensión de pasto, pero lo suficiente para que los más jóvenes de la escuela pudiesen jugar allí y los más grandes pudiesen descansar de las clases. Los tres caminaron a través del patio en silencio, aunque Anko miraba alrededor con asombro.

    —Es más grande de lo dijiste, Ibiki —comentó ella, luego se dirigió a Sasuke—. Aunque nací aquí, me crié en Tokio, y fui al colegio allá. Nunca había visto esta parte de la escuela de Konoha.

    Sasuke asintió, no muy seguro de como debía responder. Sus padres siempre le habían enseñado que debía respetar a la policía, ya que gran parte del clan Uchiha estaba involucrado en ella, pero esta mujer y sus comentarios sin sentido lo estaban sacando de quicio. ¿Para qué lo habían sacado de clase a él? Y justo cuando estaba hablando de algo tan importante con el dobe…

    —Anko, no te desvíes del tema —solicitó Ibiki, dirigiéndole una mirada severa.

    —Me desvío todo lo que quiero porque soy tu superior —replicó ella con tono juguetón, aunque ahora su mirada era gélida—. Pero ya que estamos en ello, Sasuke-kun, vamos a ponernos serios. Supongo que ya sabes de la desaparición y luego asesinato de Umino Iruka, ¿verdad?

    Aunque sospechaba ya que ese era el tema por el que venían a hablarle, de todas formas se sintió sorprendido cuando se lo confirmaron. Asintió con la cabeza, luego recapacitó las palabras de la mujer policía.

    —Un momento, ¿asesinato? Creí que había sido un suicido…

    —Eso es lo que creemos —confirmó el hombre—. Pero no estamos descartando ninguna teoría.

    —¿Crees que vendan dangos en algún lugar cerca de aquí? —preguntó Anko repentinamente— Ichiraku estaba cerrado.

    —No lo se —dijo Sasuke, impaciente por proseguir la conversación. ¿Iruka podría haber sido asesinado? ¿Quién podría haber hecho eso?

    —Oh, que pena —suspiró Anko—. De verdad tengo hambre…

    —¡Anko!

    —Oh, cierto —dijo ella, regresando al tema en cuestión—. Sasuke-kun, ¿cuándo te enteraste de la desaparición de tu profesor?

    —Hace una semana, más o menos —estimó él— Lo vi en las noticias. Pero no entiendo, ¿cómo podría ser un asesinato?

    —Dije que eras un chico inteligente porque realmente lo creo, piénsalo —contestó Anko.

    Sasuke lo pensó. Si la versión oficial era cierta, Iruka se había quitado la vida arañándose el cuello. Pero ese era un método de suicidio poco convencional, ya que cuando una persona se suicidaba, era para terminar el dolor que le causaba la vida, por lo general lo hacía mediante píldoras o dejándose caer de un edificio. Un golpe directo, sin sufrimiento, sin más dolor.

    El método escogido por Iruka sonaba exageradamente doloroso, todo lo contrario a lo que se buscaba al dejar atrás el sufrimiento de los vivos. ¿Por qué alguien se quitaría la vida sufriendo en el proceso? Pensándolo bien, no era normal, para nada normal. ¿Acaso la policía sospechaba que podría ser un asesinato disimulado como un suicidio?

    Miró a la mujer directo a los ojos en ese momento. Ella sonreía, como si pudiese saber que él ya lo había descifrado.

    —Lo que no entiendo, es porque vienen a mí —dijo Sasuke—. Yo realmente no se nada sobre Iruka-sensei o su desaparición.

    —Oh, lo sabemos, pero estas conectado con quienes pueden saberlo —respondió Anko—. Uzumaki Naruto, Haruno Sakura… tal vez las personas más cercanas a Umino, y sin embargo ni siquiera fueron a su funeral.

    Así que no era sólo él. La policía también había notado el extraño comportamiento en aquellos dos. Bueno, Ino también podría ser incluida, pero como no era cercana a Iruka podía comprender como la policía la había pasado por alto. Eso no significaba que tenían algo que ver, pero cada vez eran mayores sus sospechas de que sus amigos le ocultaban algo.

    —Sasuke-kun, hemos venido a ti buscando tu cooperación —explicó Ibiki—. Sólo nosotros dos sostenemos esta teoría, y tú eres nuestro comienzo. Nos gustaría contar con tu apoyo para saber más sobre Iruka, y los días antes de que desapareciera. Y donde estuvo cuando desapareció.

    —Pueden contar conmigo —contestó rápidamente. Sabía que habló muy rápido, más de lo que debía, pero no se pudo controlar. Debía llegar a la verdad—. Ayudaré a resolver esto.

    —¡Bien! —celebró Anko—. Me alegra tu entusiasmo, y que accedieras. De lo contrario, habría tenido que ser un poco más… persuasiva…

    Algo de su mirada le indicó que persuasiva significaba agresiva en su diccionario.

    —Estaremos en contacto —dijo Ibiki, y ambos policías se encaminaron hacia la salida.

    Sasuke los acompañó hasta la entrada de la escuela, pero ellos se marcharon sin muchas despedidas. Parecía que venían de incógnito. Aunque Anko seguía protestando sobre su necesidad de comer dangos.

    Resolvió regresar a clase, pero se encontró un obstáculo en el pasillo. Un obstáculo de cabello rubio.

    —Hola, teme —soltó Naruto apenas hicieron contacto visual.

    —Dobe, ¿qué haces fuera de clase? —miró su reloj—. Aún falta para que terminen.

    —Voy al baño, ¡Shizune-sensei me tuvo esperando quince minutos hasta que Temari volvió! —exclamó él, obviamente frustrado con la profesora—. Fue muy cruel…

    —Sí, seguro que lo fue —suspiró Sasuke, harto de hablar por el momento—. En fin, sera mejor que regrese antes que Tsunade-sama me encuentre por aquí…

    —Sí, la vieja Tsunade siempre esta gritando —rió Naruto, y luego agregó, ligeramente más serio, mientras Sasuke pasaba a su lado en dirección al aula—. Por cierto, Sasuke, ¿qué querían esos dos tipos?

    Sasuke lo miró, confundido. ¿Para qué rayos quería saber el dobe con quién y con quién no hablaba él? ¿Desde cuándo le importaba? Decidió no darle ninguna importancia y contestar con su tono calmado y frío de siempre.

    —No te importa, dobe.

    —Debes tener cuidado, Sasuke —le advirtió Naruto, hablando nuevamente con esa voz nada típica de él—. Te pueden pasar cosas malas por hablar con la gente equivocada.

    Esas simples palabras fueron suficientes para hacerlo darse vuelta y averiguar que rayos escondía. Pero el dobe ya había desaparecido, aparentemente apurado en llegar al baño ahora.

    oo00oo00oo00oo00oo00oo00

    Eventualmente, el día escolar llegó a su fin, y tanto los estudiantes de primaria como los de secundaria se apuraban para regresar a sus hogares y a comenzar el fin de semana.

    Uchiha Sasuke había sido el primero en abandonar la clase, apurado en llegar a su casa y procesar adecuadamente todo lo que había oído el día de hoy, pero se encontraba esperando afuera todavía ya que sus dos acompañantes parecían no tener apuro alguno. Eventualmente, Sakura lo alcanzó en la entrada, aunque venía sola.

    —Perdona, Sasuke-kun, pero Naruto dijo que iría a visitar a Hinata que no se sentía bien hoy, así que no viene —explicó ella, apenada de que él tuviese que esperarlo tanto tiempo.

    —Ese dobe, ¿desde cuándo son tan amigos?

    —Creo que Tenten más bien lo obligó —rió Sakura mientras comenzaban a caminar—. Le dijo que si la iba a visitar seguramente se sentiría mejor, así que se fue con Neji.

    —Hmp.

    Caminaron un poco más en silencio, pero no un silencio incómodo, sino un silencio placentero, acompañado por los suaves rayos del sol y las voces de los niños que abandonaban la escuela de fondo.

    Con el tiempo, esas voces quedaron detrás, y mientras más se acercaban a su destino, más preguntas surgían en la cabeza de él. ¿Debía decir algo? Quería preguntarle acerca de todo, ¿pero si eso arruinaba la investigación? Dudaba que Sakura le escondiera algo, ¿pero y si lo hacía? ¿Estaban Ino y Naruto implicados? ¿O era simple paranoia suya? Mirándola, era una simple adolescente, totalmente normal, tal vez sólo imaginaba cosas…

    Fue recién entonces que notó que Sakura ya no caminaba a su lado. Se había detenido.

    —¿Sakura?

    —Sasuke-kun, aún no me contaste… —dijo ella— Sobre aquellos dos que te visitaron en el último período.

    Sasuke tragó saliva ante esa declaración. ¿Primero Naruto, ahora ella? Estaba comenzando a pensar que sus sospechas no eran tan infundadas después de todo…

    —Eran policías, ¿verdad? —continuó ella. Él simplemente asintió, ¿para qué mentirle sobre eso?—. ¿Qué querían?

    —Nada —esta vez sí mintió. No había razón para que supiera ella de lo que habían hablado—. Sólo unas cosas sin importancia.

    —¿Qué cosas? —insistió Sakura, su tono más helado con cada sílaba que pronunciaba.

    —Nada importante, Sakura.

    —Me parece que es importante, Sasuke-kun.

    —No es algo que te incumba, Sak-

    —Mentira —interrumpió ella con una falsa sonrisa dulce—. Eso no es cierto, Sasuke-kun.

    Sus ojos se abrieron como platos. ¿Qué sabía ella? ¿Había sido descubierto? ¿Qué tipo de bizarro interrogatorio era éste?

    —No estoy mintiendo —negó Sasuke—. Vinieron a hablarme sobre cosas de mi padre, y su colaboración a la policía. Así que deja de hacer preguntas así, es una molestia.

    Fue la primer mentira que se le ocurrió, pero no era del todo mala. Su padre era un ex-policía después de todo. Sin embargo, esas palabras tuvieron un efecto inesperado. Sakura lo miró diferente ahora… ¿acaso estaba avergonzada?

    —Lo siento, Sasuke-kun, no quería sonar tan… —pensó por un momento la palabra indicada, pero al parecer no la encontró— Perdóname, no fue mi intención.

    Sasuke resopló ante sus palabras, pero no pudo evitar perdonarla. Al menos por el momento. Retomaron el camino a sus hogares, pero no hablaron más hasta que se despidieron y Sakura se encaminó a su casa.

    oo00oo00oo00oo00oo00oo00

    Al ingresar a su casa, Sasuke apenas saludó a su madre y su hermano, que estaban en la cocina, y se dirigió a toda prisa a su habitación. No tenía tiempo que perder, debía resolver todo lo que estaba pasando.

    Todo había comenzado con Iruka. El estúpido de Iruka y su desaparición. ¿Dónde rayos se había metido ese tiempo que estuvo desaparecido? Esa tenía que ser una respuesta importante, pero difícil de obtener, ya que ni la policía lo sabía.

    Pero tal vez no era a la policía quienes tenían la respuesta. Tal vez quien tenía la respuesta era la chica de pelo rosa chicle que lo acompañó de regreso de la escuela…

    El teléfono comenzó a sonar repentinamente, sacándolo inmediatamente de sus pensamientos, en los que se había perdido. Aunque tardó unos segundos en reaccionar, alcanzó a responder el teléfono.

    —Ah Sasuke-kun, imaginé que ya estarías en tu hogar a esta hora —saludó la voz juguetona de Anko al otro lado de la línea.

    —Mitarashi-san —dijo él, como para confirmar su identidad.

    —Correcto —contestó ella, y prácticamente pudo ver su provocativa sonrisa como si ella estuviese frente a él.

    —¿Hay algo en lo qué la pueda ayudar? Estoy en medio de un trabajo —mintió Sasuke, esperando apurar la conversación.

    —De hecho sí, así que escucha atentamente —su tono de voz se volvió bruscamente serio—. Hemos hecho cierta investigación luego de separarnos hoy en la escuela.

    —¿Investigación?

    —Sobre los días antes de que Umino desapareciera —clarificó la mujer policía—. ¿Sabías tú que Haruno Sakura tuvo una gran discusión con él dos días antes de su desaparición?

    Tragó saliva ante la noticia. Ese era un dato que no conocía. ¿Por qué Sakura, que era dulce y amable con todo el mundo, y amada por los profesores a los cuales ella respetaba enormemente, discutiría con Iruka-sensei?

    —Los testigos de esa discusión afirman que Haruno-san hervía de rabia —continuó Anko—. Y abandonó el lugar con un portazo que casi echa la puerta abajo.

    —No entiendo porque Sakura haría algo así…

    —No se termina con ella —interrumpió Mitarashi—. También hay testigos de que Uzumaki Naruto e Umino Iruka almorzaron juntos el día que él desapareció.

    —¡¿Qué?!

    —Así es, y al parecer Uzumaki-san jamás lo reportó. Ni termina allí, tampoco. Yamanaka Ino se les unió más tarde, y luego Umino abandonó el lugar con ella. Ese almuerzo fue el último lugar donde los testigos lo ubican. Lo más probable es que Yamanaka Ino fuese la última persona en verlo con vida…

    Le pareció que Anko seguía hablando, pero apenas si la escuchaba. Aún repetía las noticias en su cabeza. Sakura e Iruka habían discutido, un comportamiento raro en dos personas tan gentiles y amables. Naruto había almorzado con él el día que desapareció, y no lo reportó a la policía. Ino había sido la última persona en verlo con vida.

    ¿Por qué? ¿Por qué nada de eso parecía tener sentido?

    —Sasuke-kun, ¿sigues ahí? —la voz de Anko lo arrojó de regreso a la realidad.

    —Sí, ¿qué sucede?

    —Necesitamos que indagues sobre eso. Que averigües que saben estos tres individuos. ¿Podrás hacerlo?

    —No hay problema —replicó Sasuke—. Pero tengo una demanda. A cambio, quiero que se me mantenga informado del caso.

    —Eres un chico raro, Uchiha Sasuke-kun —rió la mujer—. Inteligente, pero raro. Buena suerte.

    Y la conversación terminó. Sasuke dejó el teléfono y suspiró, esto iba a ser más difícil de lo que esperaba. Su atención se volvió repentinamente a la puerta.

    ¿Había estado siempre entreabierta?

    Justo cuando se paraba a cerrarla se abrió completamente. Era su madre, Uchiha Mikoto, una hermosa mujer de largo y sedoso cabello negro, quien ingresaba, cargando una bandeja con dos bebidas y algunos emparedados.

    —¿Madre? ¿Para quién es eso?

    —Pues para ti y Sakura-chan, por supuesto —respondió ella mirando alrededor con curiosidad—. ¿Dónde está ella?

    Sus ojos se abrieron grandes como platos. ¿Qué quería decir eso? Sakura se había marchado a su casa. Se habían despedido en el mismo lugar que siempre, y él había vuelto al barrio Uchiha sólo, como siempre.

    —Sakura no vino conmigo, madre —la corrigió Sasuke.

    —Ya lo se —replicó Mikoto—. Sakura-chan llegó hace un momento diciendo que tenía que entregarte una tarea, así que pensé que seguía aquí y les traje algo…

    No. No podía ser. ¿Cuándo había llegado Sakura? ¿Dónde estaba ahora? Si lo que decía su madre era cierto, ¿dónde se había metido? ¿Estaba escondida? ¿Qué rayos había venido a darle que no le había dado antes, en el camino? Y la pregunta más importante de todas…

    ¿Había estado oyendo su conversación con la policía?
     
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    ira mangaka

    ira mangaka Entusiasta

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    Antes que nada gracias por la aclaración del apodo de Gaara, no se me olvidará. ^^
    Y centrándome en el fic... como bien has comentado, la comedia queda algo atrás en este capítulo, pero deja que te diga que me gusta muchísimo el toque de misterio que lo envuelve (o al menos al principio, no se cómo seguirá...). De alguna manera me gusta ponerme a prueba a la hora de descubrir yo misma qué se traen entre manos los personajes (¡y suelo acertar en poquito tiempo! =P), así que aquí me quedo atando cabos sueltos en mi retorcida mente... xD
     
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    Nahi Shite

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    Se me aceleró el corazón :x Dios, me sentí como en una película de suspenso, en esas de ¡¿Quién fue el asesino?! Puedes ser tú, tú o tú.... o todos xD
    Pobre Sasuke-kun, es tan extraño verlo en el papel del investigador que busca la verdad; ya sabes, Orochimaru, venganza, cultura emo... es lo que lo caracteriza normalmente.
    Mi parte favorita fue cuando Naruto interceptó a Sasuke en el pasillo :

    ¡Por favor! Fue como una amaneza bastante directa, ¿no? :x Uff, pero debo admitir que ese papel le queda muy bien al rubio *-* Me asusta, pero soy masoquista.

    Estoy emocionada, intrigada, nerviosa... ¡Quiero saber la verdad! ¿Qué les está pasando? ¿qué hacen esas brujas? :--: ¡Y aparte Sakura oyó la conversación! Uchiha Sasuke, estás muerto, niñato :3

    Como siempre, tú espectacular. Me encanta la forma en que narras, sin palabras de más, claro, preciso y eso, combinado con una maravillosa ortografia, pues... da como resultado una maravilla.
    Quisiera poder alcanzarte algún día, Rochi-chwannn! <3

    Avísame cuando actualices, no te olvides de mí.
    Besos..
     
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  13.  
    Nami Roronoa

    Nami Roronoa The Gif Queen Game Master

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    Destino Final [Naruto/Umineko/Higurashi]
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    AN: Wow, a mí misma me sorprendió el largo de este capitulo. No sabía donde cortarlo, así que lo seguí hasta el final de la primera saga :3 Ya el capitulo 4 será el comienzo de la segunda saga, que será protagonizada por Hinata, y posiblemente sea más larga que sólo tres capítulos.

    Bien., ahora, unas aclaraciones iniciales. Primero que nada, antes de que lean, deben saber de que de ahora en adelante podrán ver cierto OoC. Sí, caeré en el OoC por momentos, pero es por una razón, aunque no puedo revelarles esa razón aún... todo se explicará a su tiempo y armoniosamente, así que por ahora confíen en mí y tenganme paciencia, es un fic largo xD Y segundo, más adelante (específicamente, en la quinta saga) habrá SasuIno. Sí, como oyeron, SasuIno. ¿Qué? Me gusta la pareja :)

    Y por último, antes de comenzar, responderé a sus comentarios.
    Ira mangaka: Gracias por comentar Ira (ya te debes cansar de oírme decir eso xD) y no hay de que, es una confusión común en la que he caído yo también. Y si crees que la comedia quedó atrás en el anterior, no sabes lo que te espera. Este es un fic de Suspenso/Misterio/Horror después de todo, aunque luego sale la parte de Romance y Fantasía :D Mi mente es más retorcida, no te preocupes, ¡disfruta del capitulo!
    Nahi Shite: Bren, muchas gracias por comentar amiga :) ¡Cualquiera puede ser el asesino! Pero es lo divertido, ¿no? Digo, es aburrido si ya del principio sabes, la intriga tiene su parto interesante también porque... bueno, es intrigante xD Espero te guste esta continuación amiga :)

    Y ahora, sin más preámbulos, ¡a la historia!



    Capitulo 3: Asesino



    Sasuke recibió el sábado con muy mal humor. No había conseguido dormir mucho la noche anterior. De hecho, no creía haber dormido siquiera una hora. ¿Cómo se esperaba que él durmiera después de lo ocurrido el día anterior?

    Sakura sabía algo, eso era más que evidente. Pero que sabía, ese era el verdadero misterio. ¿Qué ocultaban esos ojos verde esmeralda? ¿De verdad había espiado su conversación con la policía? Pensó en llamarla por teléfono, pero no creía que nada bueno podía resultar de una confrontación por teléfono, tenía que ser en persona. Si Sakura iba a confesarle que habían asesinado a su profesor de primaria, prefería que se lo dijera en la cara.

    No” se dijo a sí mismo, decidiendo que no le gustaba a donde se dirigía ese pensamiento. “No asesinaron a nadie. Por estúpidos que sean son mis amigos, no pueden haber asesinado a nadie…

    Sin embargo, mientras más lo repetía, más sonaba como él convenciéndose a sí mismo de que era así. No quería sospechar de esas personas, pero sabía que ocultaban algo, eso estaba claro. ¿Qué debía hacer entonces?

    Repentinamente, tuvo una idea. Tomó lápiz y papel de su mochila y se sentó sobre su cama. Había que empezar por algún lado, ¿no? Suspirando, comenzó a escribir…

    -Haruno Sakura y Umino Iruka discuten.
    -Uzumaki Naruto y Umino Iruka almuerzan. Yamanaka Ino se les une.
    -Uzumaki Naruto abandona a los otros dos.
    -Iruka e Ino abandonan el lugar juntos.
    -Iruka desaparece.
    -Sakura e Ino me advierten que no pregunte sobre Iruka.
    -Iruka aparece muerto.

    Releyó los eventos de los últimos días nuevamente. Estaba claro que la clave de todo se encontraba entre el cuarto y quinto ítem. Lo que fuese que hubiese pasado entre que Iruka e Ino abandonaron el puesto de almuerzo y el momento en que fue reportado desaparecido era vital para proseguir con esto. Entonces, si Iruka estaba muerto, la respuesta sólo podía encontrarse en…

    Tras romper el papel en varios pedazos pequeños y arrojarlo a la basura, Sasuke abandonó su habitación. Siempre era buena idea ser precavido, en especial en estos momentos. Ya había decidido por donde empezaría. Yamanaka Ino. La rubia que escondía más respuestas de lo que imaginó. Tendría que visitarla hoy.

    —Sasuke, buenos días —saludó Mikoto al verlo entrar—. ¿Ya te marchas?

    —Sí, tengo algunas cosas que hacer —contestó su hijo menor. Al observarla detenidamente, se dio cuenta de que estaba usando su mejor vestido—. ¿Van a alguna parte?

    —Oh, Itachi nos consiguió entradas para una exhibición de arte —explicó ella—. Parece que un amigo suyo expone allí también. ¿Quieres venir?

    —No puedo, como dije tengo cosas que hacer —repitió Sasuke—. ¿Volverán para cenar?

    —No, cenaremos allá. Es en Tokio… te dejé la cena en el horno, sólo tienes que calentarlo.

    —Bien, entonces me voy.

    —Sasuke… —lo detuvo ella, mirándolo con curiosidad— ¿Te encuentras bien?

    —Sí, madre —mintió él—. Y perdona, pero tengo que irme.

    Tras una corta despedida, Sasuke abandonó su hogar. No le tomó mucho atravesar el barrio Uchiha, ni le costó recordar el camino a la casa de Ino. No había ido más de una o dos veces, pero no era muy lejos de la casa de Sakura y era un camino sencillo de memorizar. Sólo esperaba que Sakura no estuviese allí para que pudiesen hablar los dos en paz…

    No tardó mucho tiempo en estar frente a la residencia de los Yamanaka. No era una casa particularmente grande, de hecho no era más grande que la suya. Tenía entendido que ella era hija única, así que eso debía justificar el tamaño reducido de la vivienda, porque dado el éxito de la florería Yamanaka en la aldea era evidente que la familia tenía un buen pasar económico.

    Tocó la campana y no tardó mucho en abrirle la puerta un hombre que, a juzgar por su cabellera rubia atada en una coleta idéntica a la de su compañera de clase, era sin duda su padre. Luego de informarle a quien venía a visitar, se marchó para buscar a su hija. Unos pocos minutos después Ino se encontraba frente a él, bostezando y despeinada. Parecía que, aunque fuese mediodía, ella acababa de despertar.

    —Sasuke-kun, los sábados se inventaron para descansar —se quejó Ino, cerrando la puerta tras ella para hablar sin ser escuchados.

    —Ino, tengo algo que quiero preguntarte.

    —¿Es acerca de lo que hablaste con la policía? —preguntó ella sorpresivamente.

    Sasuke asintió. No tenía sentido mentir sobre eso, pues Sakura y Naruto seguramente ya se lo habían comunicado. “Si es que están todos juntos en algo”, se recordó a sí mismo. No debía saltar a conclusiones sin pruebas claras.

    —Ino ellos me dijeron algo… algo extraño.

    —¿Extraño? —preguntó la rubia, su tono adquiriendo una frialdad que no parecía ser natural—. ¿En qué sentido?

    —Me dijeron… que tú viste a Iruka-sensei antes de que desapareciera —declaró finalmente Sasuke—. ¿Es cierto?

    Tomó unos segundos para que ella procesara la pregunta. Y finalmente, cuando pensó que nunca le respondería, asintió lentamente con la cabeza. Él esperó que dijera algo más, pero guardo silencio. Un silencio que se volvía más incómodo a cada instante.

    —¿Qué sucedió? —insistió Sasuke, a quien toda la situación estaba comenzando a fastidiarle. ¿Qué le costaba darle una respuesta directa? Ella sí que era una molestia.

    —Nada.

    El joven Uchiha no se consideraba exactamente un experto para detectar las mentiras, pero supo instantáneamente cuando ella soltó esas cuatro letras que era una asquerosa mentira. Y una muy mala, se había negado rotundamente pero era evidente que no era cierto.

    Estuvo a punto de replicar, esta vez ya más molesto, pero se detuvo cuando un sonido interrumpió abruptamente el incómodo silencio. Su celular. Sin excusarse, sacó el aparato y se sorprendió ante quien lo llamaba.

    —¿Tenten?

    —Sasuke-kun, disculpa que te moleste —se disculpó ella—. Pero hay algo que debo preguntarte.

    —Estoy ocupado. Que sea rápido —replicó él, cortante.

    —De casualidad, ¿está Hinata contigo? —preguntó Tenten. Su voz detonaba cierta preocupación, y estaba claro que no preguntaba sólo por molestar.

    —No, ¿qué te da esa idea?

    —Eso me imaginé —suspiró la castaña de chonguitos—. Ella y yo teníamos que encontrarnos hoy para almorzar, pero jamás llegó. Llamé a su casa y me atendió Neji, y él me dijo que se fue temprano con un chico, estuve llamando a todos pero nadie me atendió, por eso…

    —¿Sucede algo, Sasuke-kun? —preguntó Ino, que había estado callada hasta entonces.

    Analizó su rostro con detenimiento por primera vez. ¿Había estado escuchando? La voz de Tenten era muy audible para quien se encontrara cerca de él, era probable que sí. Entonces, si ese era el caso…

    ¿Por qué estaba sonriendo la rubia?

    —¿Sasuke-kun? ¿Sigues ahí?

    —¿Qué pasa, Sasuke-kun? ¿Sucedió algo? —insistió Ino, pero su oscura sonrisa no hacía más que intensificarse.

    —Nada —respondió él fríamente. No iba a dejar intimidarse por alguien como ella—. Tengo que irme Tenten, hablamos luego.

    —Esta bien, avísame si sabes algo de Hina-

    Cortó la conversación telefónica sin esperar su respuesta. Luego enfocó su mirada en la joven ante él, que lo seguía mirando de manera extraña, analizando sus movimientos. Esa forma en que lo observaba… era insoportable, lo hacía sentir inferior. Y él no era para nada inferior a alguien como ella.

    —¿Ya te vas, Sasuke-kun? —preguntó ella, algo decepcionada—. Puedo invitarte algo de comer…

    —No, tengo que irme —repitió Sasuke, cortante.

    —Ya veo.. adiós entonces —dijo ella, volviéndose a la puerta de su hogar.

    Si realmente ni siquiera Neji sabía donde se encontraba su prima, tal vez era algo grave. No quería preocuparse ni hacer conjeturas, pero la reacción de Ino a la conversación por teléfono no fue exactamente disimulada… algo raro había en esto también. Tan metido en sus pensamientos estaba que apenas oyó las últimas palabras de ella.

    —Oh, y por cierto, Sasuke-kun… —dijo Ino, que ya estaba de espaldas a él, dentro de su casa, su rostro fuera de vista— Si encuentras a Hinata, salúdala de mi parte.

    Una pequeña risita escapó sus labios, pero antes de poder averiguar si lo había imaginado o no ella ya le había cerrado la puerta en la cara.

    oo00oo00oo00oo00oo00oo00

    Visitar la escuela un sábado no era precisamente la actividad favorita de los alumnos, por lo que Sasuke no se sorprendió al no encontrar a nadie en los alrededores. El edificio estaba cerrado, por supuesto, pero aún así podía acceder al cobertizo junto a la escuela, el lugar exacto al que quería acceder.

    Había todo tipo de cosas allí y no sabía en particular que tomar, pero debía haber algo que sirviera. Buscó y buscó, hasta que finalmente dio con un objeto contundente, el primero que encontró. Un bate de béisbol viejo que no le pertenecía, sino que era de Uzumaki Naruto.

    Aún recordaba como lo había obtenido ese dobe, se lo había regalado Iruka-sensei cuando eran pequeños y Naruto era el único niño que no tenía un bate, pues a todos les compraban sus padres y Naruto, al ser huérfano, no contaba con ese lujo. Claro, Iruka lo compró “para la escuela”, pero todos sabían que sólo Naruto usaba ese bate. De hecho, había escrito su nombre en la parte inferior para recordárselo a todos. Sólo esperaba no tener que usar ese bate contra su verdadero dueño…

    —Teme, ¿qué haces aquí?

    La voz de Naruto sonó tan distante, que costaba creer que él se encontraba a tan sólo unos pocos metros de distancia. Se volteó rápidamente, con tal apuro que ni siquiera se molestó en esconder el bate de béisbol en sus manos. De hecho, lo agarró con más fuerza.

    —¿Qué haces tú aquí, dobe? —preguntó Sasuke—. Creía que no te acercabas a la escuela por voluntad propia ni aunque te pagaran los fines de semana.

    —Vine a buscar algo —fijó su atención en el bate en sus manos—. ¿Me das mi bate?

    —No —se negó él de inmediato. Era su única arma, ¿y él creía que la iba a entregar, así como así?

    Un momento. ¿Desde cuándo necesitaba él un arma? ¿Cuándo se había convertido esto en un campo de batalla? ¿Con quién iba a pelear?

    —Teme, Iruka-sensei lo dejó para mí, ¡devuélvelo! —demandó el Uzumaki, pero él no oyó esas palabras.

    Antes de que pudiese reaccionar, Sasuke empujó a su amigo a un lado y escapó por la puerta del cobertizo. Cerrándola firmemente tras de sí, comenzó a correr sin entender por qué lo hacía. Naruto, Sakura, Ino… todos ellos… ¿qué rayos estaba sucediendo?

    Se detuvo finalmente, en el medio del camino que llevaba de la escuela al barrio Uchiha. No podía dejar de pensar en ello, en lo que aquellos tres escondían, sus supuestos amigos, ¿qué le estaban ocultando? ¿Realmente eran asesinos? ¿Había desaparecido Hinata también? ¿Qué fue ese comentario de Ino?¿Justo había escogido ese momento Naruto para buscar su bate? ¿El bate que él había agarrado para defenderse?

    —Debes tener cuidado, Sasuke. Te pueden pasar cosas malas por hablar con la gente equivocada.

    Se llevó ambas manos a la cabeza, intentando en vano bloquear esos recuerdos. Rogaba por que se callaran, no podía soportar aquellas voces nada propias de sus amigos, advirtiéndolo, amenazándolo…

    —Cállate…

    —No hables de ese tema, Sasuke-kun.

    —Mentira. Eso no es cierto, Sasuke-kun.

    —Oh, y por cierto, Sasuke-kun… si encuentras a Hinata, salúdala de mi parte.

    —¡Cállate! —finalmente gritó, incapaz de dejar de pensar en todo lo que había oído los últimos días.

    Un sonido tras él captó su atención. Dio media vuelta bruscamente y se topó con nada menos que Haruno Sakura, la cual lo observaba con curiosidad. Tenía una mano extendida hacia él, como si quisiera alcanzarlo. Al parecer, estaba a punto de tocarle la espalda para llamar su atención. Se preguntó cuanto tiempo había estado ella allí, mirando, observándolo, pasando totalmente inadvertida.

    —Sasuke-kun…

    —¿Qué haces aquí? —preguntó Sasuke, su usualmente fría voz levemente más cortante de lo normal.

    —Regresaba a casa, tuve un día agotador —sonrió ella, pero él no le devolvió la sonrisa. Aunque no podía esperar que lo hiciera, era Sasuke después de todo—. ¿Te encuentras bien?

    —Sí —mintió inmediatamente el Uchiha—. ¿Me estabas siguiendo?

    —No, para nada —le aseguró Sakura, negando con la cabeza—. Éste es el único camino que va desde la tienda a mi casa.

    Señaló las dos bolsas blancas llenas de compras que cargaba con sus manos. Supuso que era cierto, pero eso no quería decir que no lo había estado observando. Y esta vez, quizás había llegado el momento para saber que le sucedía, ahora que la tenía a ella sola, sin Ino ni Naruto a su alrededor.

    Era el momento de la verdad.

    —Sakura, hay algo que quiero preguntarte.

    —Dime, Sasuke-kun.

    —¿Es cierto que discutiste con Iruka-sensei antes de que desapareciera? —preguntó él secamente.

    Hubo unos segundos donde no se oyó nada más que el agitado respirar de Sasuke, ansioso por la respuesta. Si lo negaba, entonces era lo mismo que confirmar sus sospechas, algo ocultaba. Si lo aceptaba, entonces debía saber sobre que habían discutido…

    —Sí —confirmó finalmente—. Y la verdad, me arrepiento que la última vez que lo vi fue en esa ocasión.

    —¿Sobre qué hablaron? —prosiguió él, ignorando su comentario. Estaba cerca de averiguar algo, necesitaba saber más…

    —Algo sin importancia —suspiró ella—. No tiene importancia ahora… pero Sasuke-kun, ¿a qué viene todo esto?

    —¿De qué hablaron? —repitió el joven, impaciente.

    —Sólo algo sobre unas notas, de verdad no fue nada grave pero en el momento me enojé tanto…

    —¡Mentira!

    Dejó caer el bate de Naruto y la tomó por los hombros. La empujó contra un árbol cercano y la miró directo a los ojos. No la dejaría escapar, no hasta que le dijera que rayos estaba sucediendo. Necesitaba respuestas, y esta era su última oportunidad de obtenerlas.

    —¡Dime la verdad! ¿De qué hablaron?

    —Sasuke-kun, me estas lastimando…

    —Se que escondes algo. Tú, Naruto… ¡dilo!

    En cuanto pronunció esas palabras, su expresión cambió. El rostro de Sakura pasó de asustada a sonriente en un segundo. De hecho, su sonrisa no era amable, todo lo contrario; daba miedo. Había algo en ella que no era normal, él la estaba sosteniendo contra un árbol, obligándola a darle respuestas… ¿y ella reía?

    —No sabes en lo que te estás metiendo, Sasuke-kun —musitó ella suavemente a su oído—. Déjalo ahora mientras puedes…

    Ahí estaba de nuevo. Ese tono frío, misterioso, esas palabras amenazadoras… una advertencia que bajo ningún punto de vista lo iba a intimidar.

    —¡Dime lo que sabes, Sakura!

    —¡Sasuke!

    Uzumaki Naruto apareció justo a tiempo y rápidamente los separó. Sasuke se sentó por un momento, observando su mano con incredulidad mientras el rubio ayudaba a la muchacha de cabello rosado a ponerse de pie. Con esa misma mano, ¿había estado a punto de golpear a Sakura?

    ¿Habría sido capaz de usar el bate contra ella?

    —Teme, ¿qué rayos te crees que haces? —exclamó Naruto, fulminandolo con la mirada.

    El joven Uchiha ya no lo oía. Se puso de pie de un salto, tomó el bate y se echó a correr. No era ningún cobarde, pero era lo suficientemente inteligente como para saber que dos contra uno era una batalla perdida. Y contra ellos, no quería estar en desventaja.

    oo00oo00oo00oo00oo00oo00

    Le tomó cierto tiempo llegar a la seguridad de su hogar. Allí, recordó que sus padres y su hermano mayor habían abandonado la aldea por el día, por lo que subió inmediatamente a su habitación. Arrojó a un lado el bate y se echó sobre la cama.

    Realmente se había complicado todo. Él no deseaba que las cosas terminaran así, no quería enfrentarse a sus amigos, pero esos amigos le ocultaban un oscuro secreto, esta tarde ya lo había confirmado. Ya no cabían dudas, algo estaba sucediendo en Konoha, y sus amigos eran quienes lo sabían. No se había equivocado la policía, era por ellos por donde se debía empezar…

    Y hablando de la policía, tal vez debía reportarle todo eso a Anko. O por lo menos comprobar si alguien había reportado desaparecida a Hinata. Probó llamarla a su teléfono celular, que por alguna razón tenía agendado, pero no tuvo éxito, directamente al contestador. Eso significaba que no quería atender.

    O no la dejan atender” pensó con rabia para sus adentros. Intentó con su primo, y esta vez tuvo suerte. El Hyuuga atendió con su voz serena usual.

    —¿Sucede algo, Sasuke? —preguntó Neji.

    —Neji, necesito saber algo —dijo él directamente—. ¿Dónde está Hinata?

    —No he visto a Hinata-sama en todo el día —confesó Neji—. Esta mañana, su hermana menor dijo que se marchó con un chico, pero no sabía con quien.

    —Lo se, Tenten me lo dijo. Sólo quería saber, a lo mejor sabían algo de ella después de no presentarse al almuerzo…

    —No, no he sabido de ella —admitió Neji—. Y debo decir que ya comienza a preocuparme. No es típico de Hinata-sama esta conducta, algo raro sucede.

    —No me digas —replicó Sasuke sarcásticamente. Hace rato que se había dado cuenta de eso.

    —¿Disculpa? —dijo Neji pero ni siquiera alcanzó a oirlo, ya había finalizado la conversación telefónica.

    Miró la pantalla de su celular por unos momentos, intentando alejar esos pensamientos de su cabeza. Iruka había desaparecido tras un almuerzo con Naruto e Ino, ¿había corrido Hinata la misma suerte? Recordó que ella había faltado el viernes a la escuela y Naruto había ido a visitarla, algo que desde el principio le pareció raro, ¿desde cuándo eran tan cercanos? ¿Qué había sucedido el viernes? Ya no quería pensar más en ello, necesitaba descansar…

    Y descansó. Sin darse cuenta, cerró los ojos y se quedó dormido. Finalmente logró algo de paz, al entregarse a los brazos del sueño, olvidando todo, las sospechas, las amenazas… y sobre todo, ignorando el par de ojos azules que vigilaban su hogar allí afuera.

    oo00oo00oo00oo00oo00oo00

    Apenas podía creer que se había quedado dormido así nada más. No podía ver nada por la ventana, ¿acaso ya era de noche? Parecía ser que sí. ¿Cuánto tiempo había estado inconsciente? Había sido ciertamente irresponsable de su parte, quedándose dormido estando sólo en casa.

    —Por fin despertaste, Sasuke-kun…

    Corrección; no estaba solo. Yamanaka Ino estaba sentada en el borde de la cama, observándolo cruzada de brazos.

    —Comenzaba a aburrirme ya.

    —¡¿Ino?! —exclamó Sasuke, más fuerte de lo que habría querido, saliendo de la cama de un salto—. ¿Qué haces… cómo entraste a mi casa?

    —Dejaste la puerta abierta, Sasuke-kun —explicó Sakura, quien acababa de ingresar al cuarto, cerrando la puerta detrás de ella—. Veo que ya despertaste. Espero la cerda no te esté tratando de abusar ni nada por el estilo.

    —¿Cómo va la comida, frente de marquesina? —interrumpió Ino, levemente ruborizada ante lo que su amiga implicaba.

    —Bien, sólo debemos darle un minuto para que se caliente —explicó la joven Haruno—. Tu madre es una gran cocinera, Sasuke-kun, yo no se preparar nada más que ramen y unos pocos platillos más…

    —¿Qué hacen aquí? —interrumpió él, que poco le importaban las habilidades culinarias de Sakura—. ¿Por qué se colaron en mi casa?

    —Queríamos venir a animarte, Sasuke-kun —explicó la rubia—. Sakura me contó… me dijo que parecías algo raro hoy, cuando te la encontraste por la tarde, y vinimos a hacerte compañía.

    Mentira” pensó inmediatamente. En primer lugar, ¿cómo sabían que estaba solo? Lo habían estado investigando, debería haberlo sabido, sino, ¿cómo más habrían sabido que necesitaba compañía, que no había nadie en su casa? Y en segundo lugar, él había cerrado con llave, estaba seguro… ¿acaso habían tirado la puerta abajo o algo así?

    —Sasuke-kun, ¿a dónde vas? —preguntó Sakura al verlo dirigirse a la puerta.

    —Me voy, tengo cosas que hacer —replicó él, cortante.

    —No puedes irte, ¡trajimos juegos y todo! —protestó ella, pero él bufó; estaba seguro que esos “juegos” no eran los típicos juegos de mesa, y no tenía ninguna intención de jugar…

    —¡Espera!

    Antes de que se diera cuenta, Ino lo había aprisionado. Le había saltado de atrás y lo sostenía con una fuerza increíble, una fuerza que jamás habría imaginado que ella poseía. Como lo había atrapado y lo mantenía en su sitio, él no lo comprendía, pero si entendía una cosa.

    El ataque había comenzado.

    —Sasuke-kun, no podemos dejar que te marches —comentó la inusualmente fría voz de Sakura, a la vez que Ino soltaba una risita—. Nosotras ya planeamos un juego y todo…

    Sakura se le acercó aún más. Un momento…¿por qué…

    ¿Por qué traía ella un afilado cuchillo de cocina en sus manos?

    —¡Así que es cierto! —bramó el muchacho—. ¡Fueron ustedes! ¡Ustedes asesinaron a Iruka!

    Su única respuesta fue la risita de Ino, que finalmente se intensificó y la rubia soltó una risotada cruel, propia de una sádica asesina. Sakura rápidamente se le unió, y la fría risa llenó la habitación como gas tóxico, que de a poco lo envenenaba. No podía tolerarlo, no, no lo toleraría. No tenía ninguna intención de morir allí, y menos a manos de sus dos ex-amigas.

    Todo ocurrió demasiado rápido para ellas, apenas si se enteraron de lo que sucedía. La repentina fuerza de Ino no resultó tan fuerte cuando Sasuke giró sobre sus talones y ella cayó al suelo. Al librarse de ella, esquivó a Sakura y antes de que ella se diera cuenta, ya se había armado con el bate de Naruto. Sabía lo que debía hacer, y no iba a arrepentirse de ello.

    ¡Él no iba a morir ahí!

    oo00oo00oo00oo00oo00oo00

    Sasuke intentó calmar su respiración, pero le resultaba imposible. ¿Quién podría calmarse ahora? La adrenalina fluía por su cuerpo, y no parecía querer parar. Se limpió la cara con la mano, ya que algunas manchas rojas habían hallado el camino a su rostro, y se dedicó a observar la escena ante él.

    ¿Cómo había llegado a esto? Hace unos días él estaba caminando junto a ellas, estudiando junto a ellas, riendo junto a ellas (bueno, ellas reían, él… no tanto), divirtiéndose junto a ellas. Las conocía a ambas hace años, desde la niñez, y sin embargo allí estaban. Muertas, a sus pies, en un gran lago de sangre. Sangre que había derramado por sus propias manos.

    —Sas…

    Ese débil susurro captó su atención de inmediato. Dirigió su mirada al origen del sonido. A diferencia de la joven de cabello rosado, la Yamanaka aún se encontraba con vida. Lo miraba con ojos suplicantes y una sonrisa pura, como si entendiera el porqué de su rabia, pero demandando ayuda a la vez. Ella extendió con gran dificultad un brazo hacia él, como si esperara que él tomase su mano.

    —Sas… uke… kun…

    Sus ojos se abrieron como platos ante ella, y sin dudar levantó el bate una vez más, agarrándolo firmemente con ambas manos.

    —¡Muere!

    La golpeó nuevamente, y otra vez, y otra vez. Ella no hizo ningún ruido, probablemente ya había muerto, pero la golpeó igual. Esto no estaba bien, estaba completamente mal. Ahora, su cabeza se inundaba de los momentos felices, de aquellos momentos en que Ino le sonreía y ambos reían mientras veían a Sakura golpear a Naruto, o cuando Sakura, Naruto y Sasuke regresaban juntos a sus hogares, riendo y comentando acerca de quien sabe que estupidez. Ese recuerdo no era tan lejano, y sin embargo se sentía que era de hace tantos años…

    Algo se sentía extraño. Una picazón en el cuello. Se rascó con su mano izquierda, pero la picazón no pasaba. Dolía, le ardía como si su garganta se estuviese prendiendo fuego, pero necesitaba seguir rascando, necesitaba calmar la picazón.

    El bate cayó al suelo, haciendo eco en la silenciosa residencia de los Uchiha.

    oo00oo00oo00oo00oo00oo00

    La policía tardó alrededor de cuatro horas en encontrar los cadáveres de la residencia de Mikoto y Fugaku Uchiha. La pareja y su hijo mayor, Itachi, regresaban de una exposición de arte en Tokio, y al llegar descubrieron la puerta abierta. El horno estaba prendido, alguien había calentado la comida dejada por Mikoto allí, pero no la había consumido. Sin embargo, la escena verdaderamente macabra se encontraba en el dormitorio de su hijo menor, Uchiha Sasuke.

    Los cuerpos sin vida de tres adolescentes fueron hallados en ese dormitorio, los cuales serían identificados como Uchiha Sasuke, Yamanaka Ino y Haruno Sakura. Tras cierta investigación y luego de la autopsia, la oficial a cargo del caso, Mitarashi Anko, concluyó que se trataba de un asesinato. Uchiha Sasuke había asesinado a Yamanaka y Haruno, pero luego la culpa lo llevó a suicidarse.

    Aún así, la gente del pueblo no podía evitar el chisme, ni se podían prohibir los murmullos. Más detalles vieron la luz, y se descubrió que Uchiha se había suicidado del mismo modo que Umino Iruka; arañándose la garganta. Este crudo detalle llevó a las conjeturas más disparatadas, incluso había quienes decían que se trataba todo de una conspiración del gobierno y cosas por el estilo.

    Ante todo esto, la aldea entera estaba conmocionada, y había quienes planeaban dejar el lugar, ya no pudiendo considerarlo particularmente seguro. Sin embargo, entre la muchedumbre, había una sola persona, una mujer de cabellera azul oscura, que sonreía de lado ante los sucesos.

    —Buena jugada, Lambda…


    Continuara…
     
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  14.  
    Tarsis

    Tarsis Usuario VIP Comentarista supremo Escritora Modelo

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    OMG! Nami, captas muy bien esa esencia tan escalofriante de Higirashi, que te deja con ese nervio al leer, que no logras superar. Cada hecho, cada suceso entrelazado de forma horrible. Y casi escucho la música, cada vez que danzan las mariposas doradas. Tal vez escribas de Naruto en su mayoría, pero para mí tiene más de Higurashi.

    La parte cuando Ino extiende su mano y él la batea, fue realmente traumante. :C

    Espero la continuación.
     
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  15.  
    Nahi Shite

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    Dios, Dios, Dios... ¡Nami! ¿Qué hiciste? xDD´D En serio no lo vi venir.
    Me encantó, se me heló la sangre en las venas... ¡No! Es que fue increíble, sólo me alegro que Naruto-kun esté vivo por ahora. Y tengo ansias locas por leer la siguiente saga protagonizada por Hinata ¡Kawai! Ah, y pues... Creo que la Hinata esta no será la tierna que conocemos, ¿eh?
    ¿Qué paso con la visita de Naruto a la mansión Hyuuga el viernes?
    ¿Con qué chico se marchó Hinata? ¿Dónde está?
    ¿Por qué Neji es tan sexy? Jum... Creo que esto nadie lo puede contestar xD

    Una tílde! Una tilde en un "que" fue lo que te faltó, preciosa e.e

    Yo... ya no sé qué decir, esa extraña picazón de Sasuke... Wow, no tengo idea de lo que vendrá.
    ¿Y cómo que habrá SasuIno? e.e No me desagrada, no me agrada el SasuSaku, así que me da igual... ;) Pero ahora... Etto, pido NH, al menos, al menos ... no sé xD.

    Me mató el asesinato con el bate... ¡Och! Es que Ino pidiendo casi clemencia y él encarnizado Jaja, terrible... Se manchó el bate de Naruto.
     
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  16.  
    Yuriko Fate Granger

    Yuriko Fate Granger Usuario popular

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    En serio que no puedo creer lo que acabo de leer ¡¿Cómo pudiste?! Osea de entrada me di cuenta que Sakura e Ino, más en la rubia, que asesinaron a Iruka pero no creí que Sasuke las asesinaría y se suicidara, te juro que no entiendo y encima no termina ahí ¿Dónde rayos está Hinata? ¿Y cómo es que habrá SasuIno si ambos están muertos? :confused: Me dejaste con ganas de más, por favor me avisas la continuación.
     
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  17.  
    ira mangaka

    ira mangaka Entusiasta

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    Si te soy sincera este cap no me ha gustado, la escena final me ha parecido un tanto despiadada. Pero no soy de las que dejan de leer un fic por un solo capítulo y menos estando al principio de la historia, así que seguiré leyendo para ver qué pasa. Estoy segura de que me entenderás en caso de que deje de leer el fic.
    En cuanto al SasuIno... es una pareja que no me gusta. No diré más sobre el tema ni creo volver a mencionarlo (no seré yo quien te atosigue recordando mis preferencias sobre las parejas, como he visto en otros fics... lo cual aborrezco).
    ¡Espero la conti pronto! =D
     
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  18.  
    Nami Roronoa

    Nami Roronoa The Gif Queen Game Master

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    Escritora
    Título:
    Destino Final [Naruto/Umineko/Higurashi]
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Misterio/Suspenso
    Total de capítulos:
    10
     
    Palabras:
    2813
    AN: Bien, ¡ya esta completo el siguiente capitulo!
    ¿Qué decir sobre esto? Bueno, es el primero de la segunda saga, que como dije antes será protagonizada por Hinata. Y antes de que me pregunten, sí, habrá NaruHina un poco más adelante. Habrá unos pequeños momentos implicados por aquí y por allá, pero como dije con anterioridad, el romance inicia una vez que ya nos adentramos propiamente a la historia.

    Otra cosa que deberán saber es la longitud de los capitulos. Debido a que ya no me encuentro de vacaciones, los capitulos probablemente sean más cortos. Esto es porque así no tengo que juntar como cinco mil palabras para subir el capitulo, es probable que esto no llegue ni a dos mil, pero tendrá que alcanzar. De lo contrario, no terminaré actualizando nunca xD

    Ahora, creo que es momento de responder sus comentarios...
    Schweiz: Me alegro que así pienses Ge, y gracias por comentar :) Bueno el fic esta centrado en Naruto y los demás, son los protas después de todo, pero los otros dos fandoms siempre están ahí. Y conforme entremos en la historia, veremos más y más de ello, aunque espero no quitarles el protagonismo a los de Naruto que es lo que quiero yo xD
    Nahi Shite: Como siempre, muchas gracias por comentar Bren :D Se que tienes muchas preguntas (y este capitulo seguramente no aclare muchas) pero sólo puedo responder una de ellas: Neji es sexy porque sí. Sencillamente lo es, y nada ni nadie podrá cambiar eso (ni siquiera él) ;) Y tus reclamos fueron oídos, tendrás NaruHina, pero como siempre, todo a su tiempo y armoniosamente...
    Yuriko HarunoGranger: Oh Yuriko, muchas gracias por comentar, de verdad :) Y en cuanto a como pude... de verdad, creeme que no fue fácil escribir el capitulo anterior. No es lindo cuando mueren personajes que quieres, y menos aún cuando los haces morir tu misma. :'( Espero esta continuación satisfaga tus ansias por el momento :D
    Ira Mangaka: Amiga, ante todo gracias por comentar. Creo que tu comentario fue el que más me hizo pensar, pero creo que se debería saber ya que este es un fic de Horror y Misterio/Suspenso. Sí, hay romance más adelante, y la amistad también es un género importante en el fic, pero no es como mis demás historias. Comprendo que no te haya gustado, pues el horror todos lo digieren diferente, pero te voy avisando que habrá escenas tan o más violentas como las del capitulo anterior. Era un fic gore originalmente, pero tuve que eliminar el gore para ajustarlo al reglamento de FFL, así que te estoy avisando... si no es de tu agrado el horror, no te recomiendo seguir leyendo esta historia.

    Y ahora... ¡hora del siguiente capitulo!



    Capitulo 4: Despertar


    La joven Hyuuga amaneció más temprano aún de lo usual aquel día. No fue por voluntad, por supuesto, ¿quién se despertaría temprano un sábado? Ni tampoco fue su despertador lo que causó que abriera los ojos, sino otro sonido. Más leve, pero igualmente perturbador para su sueño.

    Unos pausados golpeteos habían causado que despertara de su dulce sueño. Provenían de la ventana, y al correr las cortinas descubrió que era la causa. O mejor dicho, quien era el causante.

    Era un joven de su misma edad, de cabello castaño alborotado, con dos marcas rojas pintadas en su rostro. Su mirada atrevida y su personalidad extrovertida lo convertía en un completo opuesto a la tímida e introvertida Hinata, pero sin embargo Inuzuka Kiba se había convertido de alguna forma en uno de sus amigos más cercanos. Y era este mismo joven el que estaba arrojando pequeñas piedras a su ventana, y la saludó con la mano al verla asomarse.

    —Kiba-kun, ¿qué sucede?

    —Buenos días, Hinata —saludó él, ignorando la hora—. ¿Tienes tiempo para ir a dar un paseo?

    —Yo… —la joven pensó por un momento, ¿no había otra posibilidad? ¡Recién se despertaba!

    —Es algo… un poco importante, Hinata.

    —Oh… espérame un momento entonces, Kiba-kun.

    Si era importante, no podía dejar a su amigo plantado. Él quería que la escuchara, y fue por eso que cerró las cortinas y comenzó a desvestirse. Habiéndose quitado su vestimenta, procedió a entrar en la ducha.

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    —Buenos días, hermana —saludó con serenidad Hyuuga Hanabi al ver a su hermana mayor ingresar a la cocina.

    —Buenos días —respondió al saludo ella—. Debo salir un momento. Discúlpame.

    Hanabi simplemente asintió con la cabeza y la joven de cabellera azulina se marchó por la puerta trasera. Frente a su casa, se reunió con su amigo, quien ahora notaba venía acompañado. Un pequeño perro blanco estaba a sus pies, meneando la cola al verla llegar. Akamaru nunca había demostrado nada menos que cariño por Hinata.

    —Perdón por la espera, Kiba-kun —se disculpó ella—. ¿Vamos?

    —Sí, sígueme —afirmó él.

    Caminaron juntos en silencio por un momento. El único sonido que los acompañaba era el pequeño Akamaru, que daba vueltas alrededor y perseguía a los pájaros u otras criaturas a su alcance. Y a pesar de que su curiosidad era grande, realmente no deseaba romper este pacífico silencio, pues realmente lo estaba disfrutando. Hacia mucho ya que no podía simplemente caminar y relajarse; las exigencias del clan Hyuuga no eran pocas, después de todo.

    Inuzuka Kiba había sido su fiel amigo desde que se conocieron de pequeños. Él provenía de una familia de cuidadores de perros, su madre tenía un criadero y su hermana mayor era veterinaria. Entre ambas, mantenían un exitoso negocio en Konoha, pero eventualmente comenzaron a necesitar ayuda. Y fue entonces, el año pasado, cuando Kiba cumplió dieciseis años, que él la abandonó, que los abandonó a todos…

    —Gracias a todos, de verdad… pero debo irme. Y no volveré.

    Hinata se había detenido de repente. No, no debía pensar en aquello. Kiba no había tenido elección, su familia lo necesitaba y él abandonó su educación para ello. No era justo, pero no era su decisión, y aunque todos habían protestado… aún así, Kiba se había marchado. Y jamás regresó.

    —¿Hinata? —preguntó él, deteniéndose también.

    —Di… dijiste que tenías algo importante que decirme, Kiba-kun —dijo ella como toda respuesta.

    Él sencillamente suspiró, y luego procedió a hablar con calma, aunque no dejó de notar que miraba hacia los lados, como si temiera que alguien más que ella lo escuchara.

    —Va a suceder algo malo, Hinata —replicó Kiba.

    —¿A qué te refieres con… algo malo, Kiba-kun?

    —¿No te has enterado, Hinata? Creí que lo sabrías a esta altura, han pasado ya tres días…

    —¿Saber qué, Kiba-kun? —preguntó ella. Algo le daba mala espina, su amigo estaba demasiado serio—. ¿Pasa algo grave?

    —Iruka-sensei —contestó Kiba—. ¿No te has enterado de su desaparición?

    Hinata asintió con la cabeza. Sí, ¿cómo podría no haberse enterado? Era todo de lo que se hablaba últimamente en la aldea, rumores y susurros por doquier, incluso habían quienes sugerían que podrían haberlo secuestrado. O peor aún, asesinado.

    —Tengo un presentimiento… y por lo general, mis presentimientos son bastante acertados —esto último lo dijo con una sonrisa para nada convincente; de hecho, parecía que quería convencerse más a sí mismo que a ella—. Algo malo esta por suceder en Konoha, simplemente lo se…

    —Kiba-kun…

    Realmente, ella no sabía que responderle. En parte era cierto, generalmente, el instinto de Kiba era infalible, pero esto era llevarlo a un nivel completamente nuevo…

    ¿Qué podría estar pasando en Konoha?

    —¡Oye, es Kiba! ¡Kiba! —gritó una voz masculina no muy lejana.

    El joven se dio vuelta en cuanto oyó que lo llamaban. Y Hinata no pudo evitar un ligero temblor que recorrió todo su cuerpo al reconocer al dueño de esa voz. Sí, aquel rubio de ojos azules y andar despreocupado era quien corría hacia ellos, Uzumaki Naruto. El hombre que se había ganado su corazón sin siquiera proponérselo.

    Y sin siquiera darse cuenta.

    —Oh, hola Hinata —saludó el rubio al notar su presencia—. No te había visto.

    —¿Cómo estás, Naruto? Tiempo sin verte —saludó Kiba, estrechándole la mano al rubio—. Deberías pasar por nuestra tienda de vez en cuando.

    —Pero yo no tengo perros —contestó Naruto, sin comprender lo que quería decir.

    —Me refiero a para charlar. Dios, sigues siendo el mismo idio-

    —¡Naruto!

    El potente rugido femenino alertó al susodicho, pero no fue lo suficientemente veloz para reaccionar. La joven de cabellera rosada ya lo había alcanzado y le había dado un buen golpe desde atrás, que lo propulsó hacia delante… directamente hacia donde estaba ella…

    Hyuuga Hinata se había encontrado en situaciones embarazosas con anterioridad, pero dudaba que alguna de ellas se comparara con estar recostada en el suelo boca arriba, con el chico de sus sueños sobre ella, y sus tentadores labios, a tan sólo unos pocos metros. Sin lugar a dudas, esta escena se llevaba el premio.

    Al parecer, Naruto no se había dado cuenta de lo incómodo de la situación, porque se puso de pie de un salto como si nada hubiese pasado. Aunque sí, le tendió una mano a la joven.

    —¿Te lastimé, Hinata?

    Su rostro se encendió, tomando un tono colorado que no podía ser normal. Y sencillamente se dejó caer de nuevo, sin ser capaz de llegar a tomar su mano.

    —¡Oye, Hinata!

    Pero no tenía sentido. Ya se había desmayado nuevamente.

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    Aunque al principio le costó distinguirla, logró identificar una voz que le hablaba como la del Inuzuka. Se había inclinado junto a ella y trataba de ayudarla al tiempo que él y otra voz más le gritaban insultos a alguien, probablemente al Uzumaki.

    Poco a poco Hinata recobró el conocimiento, y pudo distinguir claramente a su derecha a Kiba y a su izquierda a Sakura, ambos preocupados por su bienestar, aunque en verdad el primero parecía más decidido a aprovechar la oportunidad para tener algo que recriminarle a Naruto.

    —Sakura… san...

    —Oh te encuentras bien, Hinata —suspiró ella al verla despertarse—. Que alivio. Tus desmayos siempre son tan sorpresivos…

    —¿Sasuke-kun? ¿Cuándo llegaste? —preguntó ella al ver que la otra voz que había insultado al rubio pertenecía en verdad al joven Uchiha.

    —Hmp, estos dos idiotas me dejaron atrás —repuso Sasuke sin más, dirigiéndole una mirada de enfado a Naruto.

    —¡Ya dije que lo siento, teme! —exclamó Naruto—. Hinata, ¿te encuentras bien?

    —Yo… —balbuceó Hinata, al tiempo que se sentaba correctamente en el suelo.

    —Mira lo que has hecho, Naruto, ¿estás contento? —exclamó Kiba repentinamente.

    —¡Fue un accidente, maldito perro! —replicó él, enfadado de inmediato.

    —De verdad que eres estúpido para no darte cuenta, dobe —suspiró Sasuke.

    —¿De qué hablas, teme? ¿Eso fue un insulto?

    —¿Tú que crees?

    Los tres continuaron su pelea sin sentido, insultándose hasta olvidar siquiera porque discutían. Tan ensimismados e su discusión estaban que ninguno de ellos logró notar lo que Hinata observaba. El triste rostro de la otra joven.

    Podía no estar llorando, pero el rostro de Haruno Sakura se veía tan triste y melancólico que bien podría estarlo haciendo. Y no sólo parecía estar triste sino… ¿confundida? ¿Qué podía haberla confundido a ella, una de las alumnas más inteligentes, la tercera mejor de la clase?

    Fuese lo que fuese, la tenía deprimida, y podía ver como observaba a los otros tres… en especial al Uchiha, ¿por qué no podía apartar los ojos de él? Sabía que en su niñez, tanto Sakura como Ino habían estado enamoradas del guapo Uchiha, pero eso había quedado en la infancia, de modo que dudaba seriamente que se tratase de amor. Además, esa no era un mirada de amor; era un mirada herida, que no se animaba a hablar pero que escondía algo que a todas luces le hacía daño por dentro.

    —¿Sakura-san? —alzó la voz Hinata—. ¿Pasa algo?

    Al ser llamada, Sakura reaccionó bruscamente. Volteó la cabeza tan rápidamente, que por un momento creyó que iba a seguir girando y dar una vuelta completa. Le presentó una sonrisa para nada convincente, aunque era bondadosa no tenía ningún efecto ante la tristeza que le enseñaban sus ojos verdes.

    —Todo esta bien, Hinata —dijo ella—. Iré a buscar un poco de agua para ti, espérame, ¿sí?

    La joven Hyuuga asintió con la cabeza y su amiga se puso de pie. Con tranquilidad, la joven de corta cabellera rosada se alejó de la escena (los chicos aún seguían gritándose unos a otros, Hinata había pasado a una simple espectadora) hasta que la muchacha de ojos perlados ya no podía oír sus pasos.

    Fue allí donde Sakura se largó a correr.

    Corrió y corrió y corrió… nunca creía haber corrido tan rápido. Ni siquiera tenía idea a donde estaba yendo, ni donde se encontraba en aquel momento, ya nada importaba… sólo importaba huir. Dejar atrás todo aquello que invadía su cabeza, todas aquellas imágenes que desfilaban por su cabeza y estaban comenzando a volverla loca.

    ¿Qué era todo aquello? ¿Por qué su mente estaba repleta de imágenes tan violentas, tan horribles? Podía ver a Naruto peleando por un bate con Sasuke, a Sasuke empujándola contra un árbol, a Ino reteniendo a Sasuke, y Sasuke finalmente tomando un bate y…

    No sabía en que punto había cerrado los ojos, pero lo abrió de repente cuando se chocó con algo. Se había dado de frente con una reja metálica, la cual evidentemente indicaba que allí terminaba el camino. Más allá de la reja podía ver la aldea entera: de alguna forma había acabado en el punto más alto de Konoha, donde podía observarlo todo.

    Colocó una mano sobre la reja, mirando el bello paisaje frente a sus ojos. ¿De verdad podía ser la escena de tal atroces crímenes? Ella estaba segura de que, la noche anterior a hoy, había sido asesinada por Uchiha Sasuke al igual que Ino, y no había palabras para describir su sorpresa cuando abrió los ojos esta mañana, sin poder creer que seguía respirando.

    Pero eso no era lo peor. No, había algo mucho más ilógico, algo que desafiaba su cordura. ¿Cómo podía ser que ayer fuese el último día del mes, y hoy era el quinto? ¿Acaso había retrocedido el tiempo? ¿Era posible eso siquiera? ¿Por qué sólo ella parecía recordar esos días pasados, donde Sasuke actuaba raro e Iruka fue hallado muerto?¡¿Qué rayos estaba pasando?!

    —Por favor, alguien… —musitó Sakura, una delgada lágrima recorriendo su mejilla— Ayúdeme…

    —Haruno Sakura… —susurró una voz femenina, una voz que ella no conocía.

    Abrió los ojos al oír esa voz tan cercana, y levantó la mirada, observando directamente hacia el otro lado de la reja de metal. Pudo ver unos ojos color púrpura, fríos e inexpresivos, pero eso fue lo último que vio.







    Continuara…



    AN: Bueno, ¡ahí lo tienen! Ahora, pasemos a las aclaraciones finales...

    Un pequeño perro blanco estaba a sus pies...
    En caso de que alguno/a se pregunte la razón por la que elegí al pequeño Akamaru en lugar de su versión adulta de la Parte II... ni yo lo entiendo. Simplemente me agrada más de pequeño ^.^

    —Gracias a todos, de verdad… pero debo irme. Y no volveré.
    Sí, esa línea fue un flashback, un recuerdo de Hinata de algo que Kiba dijo en el pasado, por eso estaba en cursiva/itálica. Pero por ahora lo mantendremos en secreto, veremos más sobre eso en el futuro...

    ...una de las alumnas más inteligentes, la tercera mejor de la clase?
    Si se están preguntando quienes son el primero y el segundo mejor, les contestaré que esos lugares están ocupados por Neji y Sasuke, respectivamente.

    Pudo ver unos ojos color púrpura, fríos e inexpresivos...
    ¿No recuerdan de quién son ese par de ojos? ¿Seguras/os? Regresen a capítulos anteriores, seguro descubrirán una pista de esta misteriosa identidad ;)

    Eso es todo por ahora gente, ¡nos veremos en la continuación! ¡Adiós!
     
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    Nahi Shite

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    Al fin te puedo comentar, y me alegro de ser la primera. Gomen, hasta ahora llego del colegio, estos días he tenido que trabajar duro mañana y tarde y no casi que llego a la casa sólo a dormir.
    Lo leí el día que actualizaste y me quedé en shock. ¡Está tan bueno! Y me alegra enterarme de que complacerás mi deseo egoista de Naruhina, no importa cuánto tengga que esperar, todo vale la pena xD´D

    Al comienzo del episodio pensé que simplemente íbamos a ver la versión de Hinata, o sea, que el resto de los personajes permanecerían inmutables pues los hechos futuros no se alterarían... Y entonces llegaste y me mataste con Sakura. ¿Qué esta pasando? :O No entiendo, no entiendo, no entiendo e.e ¡Aún me sigo comiendo las uñas!

    Aw, y el momento Naruhinesco Jajaja, no sé... Siempre me agarra una risa endemoniada cuando Hina-chan se desmaya. No me comprendo. Y Kiba, Kiba... es extraño.

    Tú sabes, siempre impecable como escritora, lo demuestras cada vez mejor.

    Te adoro :3 Nos estamos posteando, Rochi Bella. ¡Conti!
     
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    Nami Roronoa

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    Total de capítulos:
    10
     
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    2362
    Hey, ¡miren quien ha regresado! *esquiva tomatazos*

    ¡Mil perdones por desaparecer tanto tiempo! Yo y mis contis nos fuimos del foro por un tiempo demasiado largo, pero esta vez volví para quedarme, y acá les traigo la continuación del que ahora pasa a ser mi proyecto prinpical! *arroja confetti*

    @Nahi Shite : ¡Me alegro mucho que te gustara! Así que bueno, casi dos años más tarde traje la conti, cosas que pasan XD El NaruHina se acerca más y más, quedate pendiente... Ah, y en principio ni Kiba ni Kankuro ibna a aparecer en absoluto, pero al final no me pude resistir y agregué a Kiba-kun (y más adelante seguramente agregue a Kankuro también) y le di un rol secundario, en el que me expandiré más adelante.
    @Yuriko Clay Granger : Jaja, ¿verdad qué es confuso? Es la idea, hacerlo interesante, generar intriga... igual creo que este nuevo capitulo da varias respuestas ;)

    Pero basta de mí, ¡vamos a la historia!




    Capitulo 5: Preguntas




    Sakura no recordaba cuando, pero en algún punto había perdido el conocimiento mientras se encontraba en el punto más alto de Konoha, admirando el paisaje. Sin embargo, ese paisaje ya no se encontraba frente a sus ojos, su lugar había sido reemplazado por un escenario muy diferente.

    Parecía ser una especie de sala de estar inmensa, una de esas salas de té que se veían en las películas británicas. Era una habitación circular, con unos cinco ventanales altos hasta un techo muy por encima de su cabeza y acompañados de cortinas de un fuerte rojo sangre. Había unas ocho sillas de tapizado también rojo, una de las cuales ocupaba ella, con una pequeña mesa ratona al lado de cada una, y una elegante alfombra verde plata decoraba el suelo.

    Lo que más le llamó la atención, sin embargo, fue el hecho de que no había ninguna puerta a la vista.

    —Llevas una hora dormida —comentó una voz femenina, gélida como una brisa de invierno—. Comenzaba a pensar que nunca despertarías.

    Levantó la mirada para descubrir que la silla directamente frente a ella estaba ocupada por la mujer dueña de esa voz, aunque no recordaba haberla notado en su inspección inicial del lugar.

    No era muy alta, no creía que fuese más alta que ella. Su cabello era de un azul oscuro, y sus ojos púrpuras eran tan fríos como su voz. Llevaba un vestido muy elegante, como si viniese de un baile de la Inglaterra victoriana, y… ¿acaso eso era una cola?

    —Bienvenida, Haruno Sakura. Mi nombre es Bernkastel, la Bruja de los Milagros —se presentó ella con un tono monótono y distraído—. Me pareció adecuado que nos encontráramos.

    —¿Quié… quién eres tú? —su voz le salió en un susurro; había querido sonar amenazante, pero estaba segura de que el miedo se filtró en su pregunta.

    —Acabo de decirlo —suspiró la bruja—. Parece que no has sido la pieza más brillante si no puedes entender una simple oración.

    —Bernkastel… he oído de ti… —sus ojos se abrieron, grandes y sorprendidos—. No, imposible. Es una historia. Un mito de la época feudal, sólo un mito sin sentido.

    —Es bueno saber que las leyendas se mantienen vivas —miró a una silla vacía a su lado, quizás pensando en la persona que usualmente la ocupaba—. En más de un sentido.

    Cuando tenía alrededor de catorce años, en la escuela les habían mandado a hacer un trabajo de investigación sobre la era feudal de Japón. Sakura se concentró en mitos y leyendas de la época, y descubrió que la gente creía en todo tipo de cosas… monstruos gigantes de un sólo ojo, perlas con poderes inimaginables, sacerdotisas capaces de curar enfermedades graves solamente con sus manos… pero sin embargo, la leyenda de las brujas se llevaba el premio.

    Las brujas componían una pequeña aldea en el Japón feudal, la cual los japoneses quisieron eliminar debido al miedo a sus poderes extraños y a las palabras de monjes y sacerdotisas que no confiaban en poderes que no provenían de los dioses en los que creían.

    Claro que, teniendo tantos poderes las brujas, fue imposible para hombres comunes capturarlas, y ellas apenas se enteraron de sus intenciones por medio de dichos poderes se desvanecieron en el aire. Se rumoreaba que cada tanto regresaban, que eran ellas las culpables de toda muerte o desaparición misteriosa que ocurría, e incluso se les atribuía la culpa de las malas cosechas.

    Pero eso era una leyenda, nada más. Sin embargo, recordaba claramente a la bruja Bernkastel porque ocupaba una página entera del tomo que había pedido prestado en la biblioteca, y la pintura de ella era una de las más bonitas. Y la mujer frente a ella era idéntica (en casi todo, pues no recordaba una cola de gato) a la imagen de ese libro.

    —Así que, Haruno Sakura, bienvenida a mi salón de té —Bernkastel extendió la mano, como mostrándole el lugar, como si ella ni siquiera se hubiese fijado en el—. Lamentablemente no tenemos té. Mi mayordomo se encuentra ocupado en este momento.

    —¿Realmente eres una bruja? —preguntó Sakura.

    En su cabeza, la pregunta sonaba ridícula, y más aún cuando la pronunció en voz alta, pero Bernkastel sencillamente suspiró .

    Tronó los dedos y una de las mesas ratonas desapareció. Sakura ahogó un gritito de sorpresa, y unos segundos más tarde la mujer volvió a chasquear sus dedos. La mesa ratona reapareció, intacta, en el mismo lugar donde se encontraba antes.

    —Si ya terminamos con las preguntas inútiles, creo que es momento de pasar a lo realmente importante…

    Sakura estaba por preguntar algo más, sin importarle si a esa mujer le parecía una pregunta inútil o no, cuando hubo un destello de luz en la habitación.

    Un gran grupo de mariposas doradas aparecieron de la nada, al parecer originadas de ese destello de luz anterior, y de ellas surgió otra mujer del mismo tamaño que la que se encontraba sentada, joven, y con un vestido rosado de un estilo elegante muy similar al de la otra. No podía significar nada bueno.

    —Ah, Bern, aquí estas, justo cuando la cosa se está por poner buena tú detienes el juego… —sus ojos se posaron de repente en Sakura—. Huh, ¿tenemos visita?

    —Evidentemente.

    —¿Quién es ella? —la joven de cabellos rosado fue incapaz de contenerse, a pesar de que internamente sentía la necesidad de salir corriendo en alguna dirección.

    —Mi mayordomo —Bernkastel contestó como quien no quiere la cosa.

    Esa respuesta causó que la rubia se girara instantáneamente hacia la bruja, fulminandola furiosa con la mirada.

    —¿Me estás llamando sirvienta? ¿A ? —ojos ámbares que echaban chispas se fijaron en los verdes de Sakura—. ¡Yo soy Lambdadelta, Bruja de la Certeza, que no se te olvide!

    Sakura no sabía si decirlo o no, pero al final la curiosidad pudo más.

    —¿Bruja de la Certeza? Pero, no eres nada parecida a la ilustración del libro…

    —Yo soy mayor que tú, Lambda —Bernkastel comentó, una sonrisa de lado mostrando su satisfacción con este hecho—. En esa época, el título de Bruja de la Certeza lo tenía esa otra-

    —¡Ah! La recuerdo —Lambdadelta rió—. De mis mejores victorias. Disfruté tanto destruyéndola…

    —Se lo merecía. Era tan buena y santurrona, siempre queriendo hacer lo bueno… en eso sí eres muy superior a ella, Lambda.

    —¿Sólo en eso, Bern? —una mueca fue la respuesta de Lambdadelta luego de ese comentario.

    De nuevo, Sakura titubeó, pero no se contuvo. Sus expresiones, la forma en que actuaban junto a la otra, su proximidad, como se apodaban la una a la otra…

    —¿Acaso… ustedes dos son…

    Bernkastel arqueó una ceja. Sakura jamás creyó que le costaría tanto decir la palabra “pareja”, y por primera vez se tuvo que contener. No quería provocar la rabia de dos brujas que al parecer no sólo existían en los mitos y leyendas.

    —Creo que vamos a tener que hacer esto más interesante —propuso Lambda—. Te daremos la posibilidad de hacernos tres preguntas, ni una más, ni una menos. Cuando terminemos, regresaras a donde perteneces.

    Resolviendo no preocuparse porque su vida estaba a merced de estas dos posibles dementes, Sakura no pudo evitar la primer pregunta que le salió apenas terminó la rubia de decir aquello.

    —¿Como se yo que lo que me respondas es siquiera verdad?

    —Tonta niña, ya lo dije, ¡soy la Bruja de la Certeza! Todo lo que te responda será cierto, te lo aseguro —Lambda sonrió maliciosamente—. Y esa ya fue tu primera pregunta.

    Sakura se tragó una maldición que ya estaba en la punta de su lengua. Ahora sólo le quedaban dos preguntas.

    Se tomó su tiempo para meditar la siguiente. Quería encontrar una pregunta cuya respuesta dijese exactamente qué eran esos recuerdos que tenía y porqué sólo ella parecía tenerlos, entre las otras cosas raras que sucedían actualmente, necesitaba algo que abarcara todo en una sola pregunta. Y finalmente lo encontró.

    —¿Qué rayos está sucediendo en Konoha?

    —Konoha se encuentra desconectada del plano normal de la Tierra —Bernkastel fue quien le respondió esta vez—. Hemos alterado el pueblo de modo tal que se encuentra en un plano aislado, y el mes de septiembre se repetirá en un ciclo que no tiene fin., cada semptiembre un nuevo tablero de juego.

    —Y allí va tu segunda pregunta —añadió Lambda.

    ¿Ciclo sin fin? ¿Tablero de juego? Eran respuestas vagas y a las cuales les costaba encontrar un sentido, pero eran las únicas que tenía por el momento. Iba a meditar su pregunta una vez más, pero una en particular no le fue posible evitar.

    —¿Por qué sólo yo se esto? ¿Por qué Naruto y Sasuke-kun… por qué no recuerdan ellos también?

    —Esa fue más de una pregunta —Bernkastel le advirtió—. Pero por ser la última, te responderemos de todas formas.

    —Tú eres la pieza que Bern a elegido en el tablero de juego, la que ha reclamado como “su” pieza —explicó su compañera—. Retienes todos tus recuerdos anteriores, lo que te hace quizás la jugadora más interesante de observar, ¿no crees?

    Sakura supo que era su última pregunta, pero ella no iba a rendir. Incapaz de resistir, se puso de pie de un salto y enfrentó a ambas brujas aún cuando temblaba internamente del miedo.

    —¡¿Acaso creen realmente que esto es entretenido?! ¡¿Que es un estúpido juego?!

    —Sí —respondieron ambas, al unísono y sin dudarlo.

    Bernkastel chasqueó los dedos, y todo se volvió negro.

    oo00oo00oo00oo00oo00oo00
    —¡Sakura-chan!

    Hinata la sacudió violentamente, con una fuerza de la que jamás la habría creído posible de poseer, y que honestamente la sorprendió bastante. Tal vez fue esa sorpresa la que la despertó por completo, y le hizo caer de regreso a su realidad.

    —Sakura-chan, me asusté mucho… —suspiró Hinata, aliviada—. Vine a buscarte y estabas ahí tirada…

    Con la ayuda de Hinata, la joven de corta cabellera rosada se puso de pie. Estaba en el mismo lugar donde recordaba haber estado por última vez, junto a aquella valla metálica en el punto más alto de la aldea.

    —¿Qué hora es? —preguntó la Haruno, preocupada. ¿En qué momento se había puesto el sol?

    —No se exactamente, Sakura-chan, pero es tarde —la joven de cabellera azulada señaló el cielo estrellado sobre sus cabezas—. ¿Qué pasó? ¿A… acaso alguien te ha… atacado, Sakura-chan?

    En un principio, no supo que responderle, pero al final supuso que lo más sensato era negar con la cabeza. Y eso fue lo que hizo.

    —Estoy tan cansada, Hinata… voy a regresar a mi casa.

    La Hyuuga se ofreció a acompañarla, y aunque Sakura habría apreciado mucho de un tiempo completamente a solas para ordenar y procesar sus propios pensamientos, pudo ver la preocupación en los ojos de su amiga, y no pudo negarse a su petición.

    Las dos jóvenes caminaron de regreso en un silencio ni incómodo ni cómodo, sino más bien tranquilo, disfrutando de la noche fresca y del sonido de las cigarras entre las hojas, que llenaban el ambiente de música y hacían a la noche un tanto más placentera. Sakuar incluso logró, por un minuto, olvidarse de todo y disfrutar en silencio.

    Pero el minuto acabó, y la realidad la golpeó nuevamente. Y era una dura realidad la que vendría en los días siguientes.

    —Me preocupé mucho cuando no regresaste —comentó Hinata para romper la calma que de a poco se había vuelto algo incómoda—. Y Naruto-kun también. Estaba como loco ayudándome a buscar. Kiba-kun y Sasuke-kun también. Después de que desapareció Iruka-sensei, es de esperar…

    Era cierto. Nuevamente, Iruka había desaparecido. Bah, ¿qué importancia tenía? Iruka iba a morir otra vez, y luego… ¿acaso ella iba a morir? ¿Junto con Ino, y luego Sasuke seguiría su mismo destino? ¿Sería exactamente igual?

    Lo dudaba; en parte porque Iruka había desaparecido mucho más tarde en el “juego” anterior, y en parte porque, después de conocer a esas dos malvadas brujas, estaba segura de que encontrarían seguir un mismo formato por mucho tiempo aburrido y tedioso. No parecían ser el tipo de persona a las que eso les agradaría.

    —¿Te has enterado de lo de Iruka-sensei, Sakura-chan?

    —Sí, por supuesto —replicó ella, quizás más cortante de lo que debería—. Pero no tiene sentido.

    Hinata frunció el entrecejo.

    —¿Qué quieres decir?

    —Que no importa lo que hagamos… —Sakura se detuvo en ese preciso instante. No. No podía decir nada, sonaría como una loca. De hecho, apenas estaba segura de estar cuerda ella misma, no podía esperar que otra persona creyera lo que acababa de presenciar—. Deja, no es nada. Aún sigo medio tonta de haberme desmayado.

    Soltó una risotada falsa que no fue para nada convincente, y lo supo, pero no le importó. Ya estaba en la puerta de su casa, a salvo, y tras decirle una rápida despedida a Hinata entró sin más.

    Apenas si registró a su madre, que ya estaba preparando la cena. Subió a su habitación y se sentó sobre su cama en posición fetal, abrazando las rodillas, incapaz de hacer nada excepto llorar en silencio mientras, afuera, Hinata aún meditaba sobre las palabras que se le habían escapado a la Haruno.
     
    Última edición: 15 Febrero 2014
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