Shaman King De sukebanchou a shaman

Tema en 'Fanfics de Anime y Manga' iniciado por El fénix ascendiente, 6 Enero 2019.

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    El fénix ascendiente

    El fénix ascendiente Entusiasta

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    Título:
    De sukebanchou a shaman
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    6
     
    Palabras:
    1801
    La caída


    Los cementerios, siempre ha sido un tema que los humanos no gustan hablar, y solo se comenta sobre ellos en pocas ocasiones, son lugares tristes y tenebrosos.


    Las personas, solo van de día a los cementerios, sola o acompañadas, por el miedo que el ser humano tiene a la otra vida.


    Aunque el ser humano sienta el miedo a lo desconocido, hay unos cuantos que no tiene miedo o solo ignoran las presencias sobrenaturales de los cementerios, y se atreven ir de noche, van a la morada de los muertos para aislarse del mundo, ver las estrellas o esconderse de sus jueces.


    Aunque mucho teman a los cementerios de noches por los muertos, hay otros que temen por los vivos, en especial por grupos de pandilleros, que aprovechan el miedo de las personas por esos lugares, es el caso de un grupo de sukeban.


    Las sukeban del cementerio de Tokio, un grupo de jóvenes pandilleras que tienen como líder a una chica llamada Hikari Itami.


    Hikari, una joven sukebanchou, de tez blanca, ojos verde azulados medio cristalinos, su cabello era negro y largo, le llegaba hasta la mitad de su espalda y tenía extensiones que le tapaban las orejas y mejillas, era la más alta del grupo de sukeban, además de tener un cuerpo esbelto y curvilíneo, una cicatriz en la mejilla izquierda, algunos puntos en su frente. Una cicatriz de una cortada profunda que atravesaba su espalda, eran muestras de las peleas callejeras, en que ella había participado.


    La sukebanchou Hikari, llevaba puesto una falda larga color negro, botas negras, una chaqueta negra abierta del mismo color que su falda, unas bandas blancas que tapaban su pecho, también llevaba puesta una máscara protectora para cuello color negro que tapaba su boca.


    Hikari, junto con su grupo de sukeban había tomado el cementerio hace un año atrás, sacando a golpe a una pandilla de motociclista, la joven sukebancho, tenía la fama de peleadora, además todos le temían en especial cuando sacaba su arma, un bate de béisbol rojo con varios pinchos puestos para sacar sangre.


    El grupo de sukeban, permitían a otras pandillas quedarse en el cementerio a cambio de una pequeña comisión, si no le pagaban, sus líderes eran llevado ante Hikari, que le daba una paliza y eran expulsado del cementerio.


    Un hombre, alto con vestimenta demasiada llamativa y parecida a la de Elvis, su pelo era negro y tenía forma de un tupe, fue golpeado por Hikari.


    —Acepto esta parte—exclamó Hikari, con un tono molesto, se guardó el fajo de billete, que le había dado el tipo del tupe, y observo al sujeto, que estaba arrodillado con una sonrisa malvada, la chica, le puso su pies derecho sobre la cabeza y limpio su zapato con el tupe— Para la otra semana, deben pagar la otra mitad o se le desalojara del cementerio, entendido, Ryu.


    —Sí, fuerte y claro–contestó Ryu.


    Ryu, junto con su pandilla se marcharon de la vista de las sukeban, pero no iba a dejar que se le maltratara más, ya estaba todo planeado para esa noche, se habían juntado para un derrocamiento de una dictadura.


    Hikari, se sentó en el suelo junto con sus compañeras de grupo, saco una cajetilla de cigarrillos y empezó a fumarlo junto con una lata de cerveza.


    —Esto esta rico—comento la joven Hikari, que se sintió algo mareada—Que rayos…


    Hikari, miro como las demás chicas, se reían de ella y como apareció el grupo de Ryu, junto con otro grupo.


    —Ahora, veras—exclamo Ryu, que ataco a Hikari con su espada de madera.


    Hikari, aunque estaba mareada por causa del brebaje, aun podía moverse bien, tomo su arma, tomo su bate de béisbol y bloqueo el ataque de su oponente.


    Hikari, que luchaba contra Ryu, bloqueaba a duras penas los ataques de Ryu, pero aun tenia fuerza, para atacar a su enemigo, pero este podía detener el ataque de Hikari, ambos oponente, estuvieron bloqueando los ataque del otro.


    Una de las subordinada de Hikari, sin que esta se diese cuenta, tomo a Hikari por atrás, lo que provoco que la joven, no pudiese moverse, esto fue aprovechado por Ryu, que golpeo en el estómago a Hikari, acción que repitió durante 5 minutos, mientras sonreía


    Ryu, dejo golpear el estómago de Hikari, y la chica, cayó al suelo, trato de volver a pararse pero, aunque logro incorporarse, vómito su propia sangre y volvió a caer al suelo, cayendo encima del chato rojo, que había formado.


    —Mal...d...i...t...o—Hikari, dijo entre respiraciones, mientras rasguñaba la tierra del cementerio y con rabia miro a su oponente—Cuando me pare, haré que sufras mil veces.


    Pero la joven, ya no se pudo parar una segunda vez, puesto que el grupo de Ryu, junto con la que fuesen subordinadas de Hikari, empezaron a patear a la joven, dejándola casi muerta, pero aun consiente


    Las que fueron compañeras, y seguidora de Hikari, arrastraron a la casi muerta sukeban, y la tiraron a una vereda al lado del cementerio.


    — ¿Por qué?—pregunto la moribunda Hikari a sus subordinadas


    —No nos guardes rencor, solo estábamos cansada de ti y queríamos tomar diferentes rumbos—una de las sukeban le contestó a su ex- líder, mientras se marchaba con su grupo de compañeras.


    Hikari, miro con una gran ira, a la que una vez fueron sus compañeras y ahora eran una traidora.


    —Encontramos nuestro lugar favorito—Hikari, escuchó los gritos de felicidad de Ryu


    La joven moribunda, que estaba al borde de la muerte, pero aun consiente, maldecía a todos los presentes y a la vez temía morir en ese lugar.


    Los ojos de la delincuente juvenil, se cerraba, pero ella trataba de mantenerlo abierto, temía que al cerrar sus ojos no despertaría jamas y su cuerpo inerte, se quedaría en aquel lugar, pero ya no podía soportar el pesos de su pupilas y lentamente cerro sus ojos.


    Pero antes de dar un último suspiro, miro que adelante de ella, se encontraba una mujer de tez morena, cuerpo esbelto y curvilíneo, ojos verdes oscuros, cabello largo y lizo que le llegaba hasta la espalda, aquella mujer llevaba puestos unos vaqueros azules zapatos negros, una camisa blanca, gabardina café y un sombrero tipo vaquero café claro, parecía ser una extranjera.


    —He, girl, do not close your eyes—Hikari, escuchó como aquella extranjera, trataba de animarla a que no cerrase sus ojos.


    Acaso la única persona amable en aquella noche, y que sería el último ser humano en verla con vida, sería una extranjera, acaso las últimas palabras, que escucharía antes de su muerte, sería palabras que nunca entendería, aunque fuese eso, en su interior se alegraba que alguien se preocupara por ella.


    Hikari, cerró sus ojos, mientras escuchaba a la extranjera pedir ayuda


    Una luz, tomo por sorpresa a Hikari, que abrió sus ojos lentamente, al despertarse por completo, miro el lugar en se encontraba. Hikari, se dio cuenta que se encontraba en un cuarto blanco.


    La joven se preguntaba, ¿si es que había llegado al más allá?, ¿estaba en la linea de espera, apuntó de ver a Enma-sama?, pero la joven se dio cuenta de algo, cuando miro que a su lado izquierdo había una máquina, que estaba monitorizando sus signos vitales, y entonces hay entendió que no estaba en el otro mundo, y que estaba en un hospital.


    Entonces la delincuente juvenil, ¿se preguntó cómo había llegado a ese lugar?


    —Al fin ha despertado—Hikari, escucho la voz de una mujer, la cual ella conocía muy bien.


    —H...hermana—la chica, dijo con nerviosidad al ver a la mujer, que estaba al lado derecho de ella


    La hermana mayor de Hikari, una mujer joven de tez blanca, ojos cafés oscuro, cabello negro y rizado que le llegaba hasta el cuello y tapaba sus orejas, de un esbelto cuerpo, la mujer, llevaba puesto un pantalón azul, sandalias de madera y una camisa blanca de manga corta .


    —Nos tenía bien preocupados, hermana—La hermana mayor de Hikari, miro con el sello fruncido a su hermana menor.


    —Lo siento—Hikari, al ver la cara de enojo que tenia su hermana, quiso realmente estar muerta.


    —Fue una suerte que esa extranjera, te haya encontrara y traído al hospital—suspiro la mujer y agrego—Si no fuese por ella, tu estaría siendo juzgada por Enma-sama, que te lanzaría al último infierno.


    La puerta de la habitación se abrió, y entro al cuarto, un anciano de estatura baja, vestido con ropas de monje, sin cabello, ojos cafés oscuros, cejas grandes de color blanco, el veterano, caminaba con un bastón.


    —Abuelo—Hikari, estaba sorprendida al ver al monje anciano.


    — Ayame, no sea tan dura con tu hermana—el anciano, regaño a la mayor de las hermana y después de un suspiro de alivio agregó mirando a la menor de sus nietas—Pero Ayame, tiene razón en algo Hikari, tu no deberías preocuparnos esa manera, te falta mucho para ir al otro mundo.


    —Lo siento, abuelo—Hikari, se disculpó con su abuelo


    Entonces Ayame, se percató de una mujer, que estaba apoyada en la pared, y miraba la escena con seriedad, joven delincuente.


    —Abuelo, ¿ella es la persona que salvo a Hikari?—pregunto Ayame al anciano


    —Sí, ella es Piety, viene de los Estados Unidos, es discípula de un amigo mío—presento el anciano a la recién llegada y agregó, mirando a Hikari— Y yo la llame para que fuese tu maestra


    — ¿Maestra de qué?—pregunto Hikari.


    Piety, dejo de estar apoyada en la pared y se acercó a Hikari, la extranjera al estar al lado de la cama en la cual reposaba Hikari, señalo a la joven sukeban, que observarse la la ventana que estaba al lado izquierdo de la cama, por unos instante la joven, estuvo con dudas en su cabeza, pero al final hizo caso a la recién llegada y giro su cara.


    Entonces fue cuando Hikari, se dio cuenta de que había una mujer, que vestía de enfermera. Hikari, no se había percatado de aquella persona, y eso que la enfermera, estaba flotando y traspasando las paredes del cuarto.


    — ¿Qué rayos?—pregunto con susto Hikari


    —Lo que viste es un espíritu—le contestó el abuelo a su nieta y agregó—Veras, yo puedo verlos al igual que mi amigo en los Estados unidos, y eso se debe a que somos shamanes, y podemos hacer que nos posean a voluntad.


    Tú también tiene ese don, que te fue heredado por parte mía, obviamente.


    Aunque quería que te entrenase de apoco, este evento que casi te llevo a la muerte, ha hecho despertar en ti este don, el cual estaba dormido.


    La cabeza de Hikari de pronto empezó a doler, no entendía nada, shamanes, dones, espíritus, todo estaba siendo explicado de una manera muy rápida para ella.
     
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    El fénix ascendiente

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    El entrenamiento, ¿Que son los shamanes?

    Algunos meses antes de los sucesos actuales, nos ubicábamos en un pequeño pueblo, el cual se encontraba en el territorio fronterizo entre el país de México y los estados Unidos.

    El pueblo, había sido fundado hacía ya mucho tiempo, la mayoría de sus casas eran de solo un piso, solo una parte de sus calles estaban pavimentadas, un antiguo molino marcaba el inicio del pueblo y solo había unas cuantas tiendas de comestibles, su tienda con más producto, era una que se ubicaba en una gasolinera, también el pueblo contaba con una comisaria y una compañía de bombero, no había hospital, solo una pequeña clínica, así que la gente que tenía problema de salud, acudía a un curandero nativo, el cual vivía a algunos kilómetros a las afueras de la ciudad.

    El curandero nativo, era algo extraño, ya que se decía que al momento de realizar curaciones, se ponía en una especie de transe, y su actitud cambiaba, como si un espíritu entrara en su cuerpo.

    El curandero, vivía con otra persona, una joven mujer de ascendencia latinoamericana, la cual se encargaba de ir al pueblo para comprar víveres, no se sabe muy bien qué relación tienen. En el pueblo alguno dicen, que es su discípula, pero no parece tener las habilidades del curandero, otros dicen que es su hija adoptiva, otros que es solo alguien que cuida de él, y otro especula qué es su amante, pero hay personas, que han visto aquella chica, en estado de trance, cuando practicaba con sus pistolas.

    Era un día caluroso en aquel pueblo, como siempre el lugar estaba tranquilo, el molino daba vuelta aunque había poca brisa y la gente vivía su día a día.

    El silencio del pueblo, era interrumpido por el sonido de una moto, de color azul y estilo clásico, la cual era conducida por una joven mujer de piel canela, tersa y firme, cuerpo esbelto y curvilíneo, ojos verdes oscuros, cabello largo y lizo que le llegaba hasta la espalda, vestida con una cambia blanca y sin manga, unos pantalones jeans cortos, unas botas cafés al estilo vaquero que le llegaba hasta las rodillas, unos guantes negros y llevaba puesto un sombrero al estilo old west y una gabardina de color café oscuro.

    La mujer, condujo su moto hasta la estación de gasolina del pueblo, la conductora, bajo la palanca de la moto, y se desmonto de su vehículo, u se dirigió a la tienda de la estación de gasolina.

    Cuando la mujer, entro a la tienda, una chica que atendía de cajera, saludo a la motociclista.

    —Buen día, señorita Piety—Saludo la cajera a la recién aparecida.

    —Muy buenos días —Piety, le respondió a la cajera, para luego preguntar— ¿Ha llegado el último número de la revista Hell street?

    —Tiene suerte hace poco acaba de llegar—le respondió la cajera, que le mostró la revista a la mujer motociclista.

    Piety, tomo la revista, y observo la portada, la portada mostraba a una chica en bikini, sobre una moto, y arriba el nombre de la revista y el número.

    —Me gustaría, que en vez de una chica fuese un joven bien dotado que estuviese montado en la moto—suspiro Piety, y hablo con la cajera—Gracias, cuanto es.

    —Son unos 6 dólares—le contesto La cajera a Piety.

    —Bien, agrégales también dos cajetilla de cigarros—Piety, le dijo a la cajera y agregó

    La cajera, agregó en la máquina registradora el valor de la cajetilla, mientras hacía la operación, la joven Piety, observaba el local, estaba muy tranquilo.

    —Vaya, está más tranquilo que hace algunas semanas atrás—Comentó Piety a la joven cajera y agregó—Hace alguna semanas atrás, este sitió estaba lleno de pandillas de motociclistas.

    —Sí, gracias a usted—La cajera, contestó a Piety, mientras esbozaba una sonrisa y agregó—Cuando usted ahuyento a esa pandilla que estaba causando problema en el local, se extendió el rumor que este lugar, estaba siendo protegido por alguien fuerte, y las pandillas de motociclistas temen parar en este sitio, inclusos le pusieron un apodo, Bloody Calamity.

    — ¿Bloody Calamity?—Piety, suspiro con decepción, no era un bonito sobrenombre.

    La cajera, termino de registrar los productos y le dijo el preció a Piety, la joven pago, sus compras, y se marchó de la tienda con los productos comprados.

    La joven Piety, condujo su moto, hasta una casa que estaba arriba de la colina, la construcción era de un solo piso, de madera color verde, una puerta con dos ventana a cada lado, un techo color rojo y una chimenea, además en el patió delantero se había colocado un tótem, al lado de la casa, se había construido un invernadero.

    Piety, bajo de su moto y se encamino hacia la casa, abrió la puerta y entro. El interior de la casa era acogedor, el piso era de madera, la chimenea de piedra, estaba encendida.

    — ¿Trajiste, la cajetilla de cigarro?—preguntó un hombre, que estaba sentado sobre una mecedora, el sujeto parecía de unos 56 años, piel cobriza, sus ojos estaban cerrados, su cabello era de color oscuro y lacio, su nariz, era recta y alargada, y de constitución robusta, vestido con un pantalón blanco, zapatos negros, una camisa azul con manga corta.

    —Tome, maestro—Piety, le lanzó una de la cajetilla de cigarro.

    —Gracias, Piety—El maestro de Piety, tomo la cajetilla y agregó—Por cierto, hoy me llego una carta.

    Piety, que se sentó en un sillón rojo y abrió su cajetilla, miro a su maestro con curiosidad.

    — ¿Una carta?—Preguntó curiosa Piety a su maestro.

    —Un amigo de Japón, quiere que vaya y le enseñe a su nieta, usar sus habilidades de shaman—El maestro de Piety, mostro la carta y luego de un suspiro agregó—Pero estoy cansado, ciego y viejo.

    — ¿Qué quiere decir?—preguntó Piety a su maestro y agregó— ¿No vas a ir a enseñar sobre las habilidades de shaman a aquella muchacha?

    El maestro, saco un cigarro de la cajetilla, saco un fósforo y aprendió su cigarrillo, y empezó a fumar el cigarro, miro a su discípula y le ofreció un fósforo para aprender sus cigarro, la discípula, aceptó el fósforo y aprendió su cigarro.

    —La nieta de amigo, es algo parecida a ti cuando eras más joven, alguien que gustaba romper la ley—El maestro, le contestó a su discípula—Así que veo, más conveniente que tu sea la maestra de la nieta de mi amigo, además es una gran oportunidad, para conseguir experiencia ante del torneo de los shamanes, ¿no crees?

    Piety, escucho atenta la explicación de su maestro, aunque no sabía si fuese hacer una buena maestra, aceptó el hecho de convertirse en instructora de la joven muchacha. El maestro, se alegró con la respuesta de su discípula, y le dijo que enviaría una carta de respuesta a su amigo en Japón.

    Unos cuantos meses después, Piety, ya estaba en Japón, había traído su moto para el viaje, y estaba cruzando con ella las calles de Tokio, observo el cielo y se dio cuenta que iba a llover, así que apresuro un poco su marcha, para evitar la lluvia, pero se detuvo al ver a una chica inconsciente, la cual estaba tirada en la vereda al frente del cementerio.

    Piety, desmonto su moto y fue corriendo para ayudar aquella chica, y justo hay empezó a llover, cuando observo bien la cara de la pobre inconsciente, le pareció conocida y saco una foto de sus bolsillo, se dio cuenta que aquella muchacha, era su discípula, así que fue a un teléfono público y llamo a emergencia y volvió al lugar donde se encontraba Hikari, la joven muchacha, abrió sus ojos y observo a Piety.

    Piety, al ver que la chica volvía en sí, le grito que no cerrase los ojos, pero Hikari, volvió a cerrar sus ojos, en aquel momento había llegado la ambulancia.

    Ubicación, sala de hospital, Piety, volvió apoyar su espalda en la pared de la sala, mientras observaba como el abuelo, comenzaba a explicar a su nieta menor, sobre su nuevo entrenamiento.

    Ayame, la cual estaba al lado de su abuelo, empezó a escuchar la explicación de su ascendiente, no estaba sorprendida, ya que sabía todo sobre los shamanes, al estar más tiempo con su abuelo a diferencia de su hermana menor, la cual la mayoría del tiempo se encontraba alejada de su familia,

    Aunque Ayame, tenía conciencia sobre las habilidades shamanes de su hermana menor, no estaba muy de acuerdo con la decisión de su abuelo, ya que consideraba que su pariente más cercana, no estaba lista para comenzar el camino de un shaman, así que no dudo en expresar su disgusto.

    —Espera un poco abuelo—Ayame, le reclamo a su abuelo, con cierto enfado y le preguntó— ¿Cómo que Hikari, empezara el entrenamiento para ser una shaman?, no creo que ella esté lista para ese camino, y ¿por qué ella debe ser una shaman?, recién volvió con nosotros, yo creo que debería llevar una vida normal.

    — Ayame, sabes que la herencia del don del shaman en nuestra familia, la adquieren los hermanos y hermanas menores, tu hermana menor, nació con ese don, pero no lo pudo abrir hasta que casi murió, yo también quería que ella tuviese una vida normal, pero ahora debe saber manejar sus habilidades para poder controlarlos y no abrumarse—Él abuelo, dio un suspiro y observo a su nieta— Quiero decir, que tu hermana menor debe conocer y manejar sus habilidades, para poder vivir tranquila.

    —Entiendo, abuelo—suspiro Ayame, no le gustaba llevar la contraria al anciano y miro a Hikari—Descansa, que después te tocara duro.

    Ayame, dio un suspiro y miro a su abuelo, aunque aún no estaba de acuerdo con la explicación de su ascendiente, se dio cuenta que su hermana, ya se encontraba en aquel camino del shaman, así que encontró razón en la palabra de su abuelo, para que su hermana, pueda vivir con tranquilidad, debe aprender ser un shaman.

    «Aunque creo, que mi abuelo de alguna manera quería despertar las habilidades de Hikari » pensó Ayame, que observo a Piety, la cual estaba leyendo una revista de motos y pensó «Es por eso que le envió la carta, a ese amigo extranjero, mucho antes del incidente que casi le costó la vida a mi hermana»

    Ayame, le dijo a su abuelo, que aunque aún no estaba de acuerdo con su decisión, pensaba que Hikari, estaría tranquila con el entrenamiento de shaman.

    —Gracia por entender—El abuelo, agradeció a su nieta, el que entendiera la situación de su hermana menor.

    Hikari, estaba muy confundida con la situación y la discusión que tenía su abuelo y su hermana mayor, en su mente aun no podía asociar todo lo que había escuchado y en su mente se hacía muchas preguntas, ¿Era un shaman?, ¿pero qué es ser un shaman?, ¿entrenamiento?, la joven Hikari, tenía tanta pregunta en su mente, que su cabeza estaba a punto de estallar, entonces apareció en la sala, una joven de la misma edad de Hikari, vestida con uniforme escolar.

    —Hikari—La joven recién aparecida, exclamó al ver a la chica

    —Chieko—Hikari, estaba sorprendida al ver a aquella chica, tanto que se le olvido lo que estaba pensando.

    Chieko, la mejor amiga de Hikari, que no era de una pandilla, tenía la misma edad de Hikari, o sea tenía catorce años, la joven, era de tez blanca, firme y tersa, ojos azules oscuros, pelo negro lizo que le llegaba hasta la barbilla, cuerpo esbelto y curvilíneo, su cara era delicada y llevaba puesto unos lentes, su uniforme de instituto consistía de una falda verde y una camisa blanca y con mangas cortas, además de que llevaba unos zapatos negros.

    El anciano al ver a Chieko, decidió dejar sola a las chicas, así que observo a su nieta mayor y luego a Piety, ellas entendieron el mensaje que quería trasmitirle el anciano, así que salieron de la habitación.

    Cuando las chicas, estuvieron solas, hubo un momento de silencio. Chieko, se acercó a Hikari, y la abrazó con felicidad, esta acción sorprendió a la joven sukeban,

    — ¿Chieko?—Peguntó una sorprendida Hikari.

    Después del abrazó, Chieko, le dio un coscorrón a Hikari, para luego empezar apretar los cachete de la cara de Hikari.

    —Hace días que no te veía y ahora apareces en el hospital.—Chieko, le reclamó a Hikari, aun apretándole los cachete a la joven sukeban.

    —Lo-lo siento mucho Chieko, es que tenía que atender varios asuntos de mi pandilla—se disculpó Hikari, después de que Chieko, le dejase de apretar sus cachetes, su cara se volvió triste al recordar lo que había pasado en el cementerio—Pero no resultaron bien, esas malditas putas, rastreras, traicioneras y aquellos intento de pandilleros, liderado por esa copia pirata de Elvis.

    — Hikari, te dije que no te juntase con ese tipo de persona—comento Chieko, que suspiro y se sentó en la cama y agregó con seriedad—Sé que busca la aprobación de tu padre, que es un yakusha, pero realmente vale la pena, lo que quiero decir, él fue quien mato al padre de tu hermana mayor y violo a tu madre.

    Hikari, al escuchar el comentario que su amiga, le daba sobre su padre, observo a Chieko, con algo de molestia, aquella mirada dejo muda a la amiga de la sukeban

    —Disculpa, no quería...—Chieko, se quería disculpar con Hikari, al darse cuenta que estaba hablando de un tema sensible para su amiga.

    —Pasando a otro tema–la joven Hikari, corto la frase de disculpa de su amiga—Veo que llevas varios cuadernos.

    —Ha-a, si v-veras, todo esto son los apuntes de las clases pasadas—contestó algo nerviosa Chieko, para luego volver hablar con más confianza a su amiga—Así que te traje varios apuntes, para que no pierdas el hilo de las clases.

    Hikari, al ver todos esos cuadernos, se quedó atónita y su cara se puso blanca como un papel, no gustaba mucho de estudiar.

    —Amiga...c-reo que me estas torturando, recién acabo de despertar—Ahora la nerviosa era Hikari, que le dijo a Chieko, con una cara de susto—No ves que estoy en un hospital.

    —Hikari, sabes que la educación es lo primero, y como tu amiga, debo asegurarme que tu pueda estar al día con las clases—Chieko, le respondió a su amiga con una cara seria, como si se tratase de una maestra dedicada a sus alumnos y agregó con una sonrisa en su rostro—Además tendrás material para no aburrirte, mientras estés en cama y tranquila, yo te ayudare con las clases.

    —Bien...de acuerdo—Hikari, empezó a llorar cataratas al ver que no se podía librar de los deberes.

    Piety, se encontraba atrás de la pared de la habitación, estaba escuchando la conversación de las dos amigas, la extranjera, sonrío.

    — ¿No es malo espiar?—preguntó el espíritu acompañante de Piety, el cual apareció al lado de su shaman.

    —No es malo, si quiero saber a quién voy a entrenar, Blind—contesto Piety.

    Blind, el espíritu acompañante de Piety, es un tipo de tez blanca, ciego, con varias cicatrices en su cara, un mentón cuadrado, cara delgada, cuerpo casi esquelético, alto, pelo rubio y un bigote rubio, vestía con un pantalón de vaquero color negro, botas negras, una camisa blanca, una gabardina café clara, unos guantes blancos y un sombrero negro.

    Freddy Hardin, en tiempo pasado, era un conocido sheriff en su localidad, tenía reputación y aunque había nacido ciego era reconocido como el mejor pistolero de su ciudad, y era reconocido como un hombre de gran justicia que mantenía el orden en su comunidad y era temido por los delincuente, tanto fue su fama que su nombre fue olvidado y remplazado por su apodo "Blind bullets", pero murió por culpa de un ebrio y aunque su nombre era reconocido por todo el viejo oeste, su leyenda fue olvidada.

    «Esta chica, será algo complicada» pensó Piety, mientras se encaminaba hacía la salida del hospital.

    Ya había pasado algunas semanas. Piety, considero que ya era hora de entrenar a su discípula, así que cito a Hikari, para que se encontrase en el bosque que estaba atrás del templo de la familia de la chica.

    —Te dije, que no quiero convertirme en shaman, así que pierdes tu tiempo—exclamó Hikari, muy molesta por la insistencia que tenía la extranjera, para comenzar el entrenamiento de Hikari.

    —Siento decírtelo, Little girl, pero tu abuelo me da una habitación, comida y me paga para entrenarte y eso voy hacer—Piety, le contestó a Hikari, con palabras serias pero serena.

    —Lo siento, pero yo no participare en esto—Hikari, que ya estaba muy molesta, se dio media vuelta—Siento que mi abuelo, pierda su plata en querer entrenarme.

    La joven Hikari, se encamino hacía la salida del bosque.

    Piety, se quedó observando como Hikari, se marchaba. La joven extranjera, solo apoyó su espalda en el trono de un árbol, sacó de su bolsillo, una bolsa de tabaco y unos papelillos, se hizo un cigarro casero, se lo puso en su boca y lo aprendió con un fosforo.

    —Piety, ¿vas a permitir que se vaya?—Preguntó Blind, que estaba preocupado por la situación, que estaban viviendo maestra y discípula.

    —Espera unos segundos—contestó Piety a su espíritu, mientras botaba el humo de su cigarro, y empezó a contar—1, 2 y...

    Se escuchó un fuerte grito de Hikari, la extranjera al oír a su discípula, con calma volvío a poner el cigarro en su boca y se encamino hacía el lugar en donde se había escuchado el grito.

    Piety, al llegar a la salida del bosque, observo hacía arriba de un árbol y miro que Hikari, había caído en una trampa puesta por Piety.

    — ¿Qué demonio?—exclamo una molesta Hikari, que estaba colgando con sus dos pies amarados por una cuerda

    Piety, sonrío al ver que Hikari, había caído en una de sus trampas, la extranjera, apoyó su espalda en el troncó del árbol, que tenía la trampa que sujetaba a su discípula.

    — first lesson, date cuenta de tu entorno—Piety, le aconsejo a Hikari y continuó—Second lesson, necesitas meditar, la mejor forma de hacer esto, es ponerte en un estado de estrés, así que tranquilízate, cierra los ojos y respira hondo.

    —No lo hare— Hikari, le contradigo a su maestra y trato de zafarse de la cuerda.

    —girl, sabes que la sangre puede caer a tu cabeza, y mueras por eso, mientras estés en esa posición y con mucho estrés, tu tiene más posibilidades de morir, así que te aconsejo que será mejor que me obedezcas, antes que tu cabeza empiece a dolerte, y llegue el momento que esto haga estallar tu cerebro—Piety, asusto a su discípula y boto una bocana de humo.

    Hikari, trato en vano de salir de la trampa, cuando se dio cuenta de que no podía hacerlo, suspiro hondo y ha regañadientes obedeció a Piety, cerro sus ojos, respiro hondo y se tranquilizó.

    —Bien, mantente así por una media hora y después te soltare—Piety ordeno a su discípula.

    Pasado medía hora, la shaman extranjera, miro su reloj de pulsera y sacó una navaja de su bolsillo derecho y cortó la cuerda, haciendo que la joven Hikari, se diese de bruce hacia el suelo.

    —Eso dolió—comento Hikari, que se levantó, con algo de dificultad por el golpe que había recibido y preguntó a Piety—Disculpa, pero ¿Qué son los shamanes?

    —Good question, un shaman, es el vínculo que une este mundo con el mundo de los espíritu—contestó Piety a la pregunta de su discípula y agregó mirando a Hikari— Good, ahora vamos con la segunda parte de la sección de entrenamiento

    —Que, ¿una segunda parte?—preguntó Hikari, con susto en su rostro, y negó con su cabeza.

    Piety, cerró sus ojos y suspiro, mientras se rascaba su nuca, «Esta mocosa, es muy terca» pensó Piety.

    —Esta decisión, no está sujeta a cambio, Hijari—exclamo Piety, que tomo a Hikari de su oreja derecha y la arrastro hacía el interior de bosque—La segunda parte del entrenamiento, es que los espíritus se posesione de ti, esta parte durara tres horas.

    —Espera—exclamo Hikari, con enfado y agregó muy molesta por el trató que estaba recibiendo—Me llamo Hikari, no Hijari

    Piety, ignoro las quejas de Hikari y minutos después la joven Hikari, estaba amarrada en un árbol.

    —Bien,un shaman, puede ser poseído por varios espíritus, entre estos se puede encontrar espíritus malignos, por eso te tengo amarrada, para que si estos espíritus, te posen, no haga su voluntad— Piety, explico el entrenamiento a Hikari y agregó—Como eres nueva en el shamanismo, tu energía espíritu
     
    Última edición: 8 Enero 2019
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    El fénix ascendiente

    El fénix ascendiente Entusiasta

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    Título:
    De sukebanchou a shaman
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    6
     
    Palabras:
    4181
    De vuelta a los días de clases.

    Hace varios años atrás, una pequeña Hikari de 8 años, que en ese día había decidido vestirse con un kimono color azul, y unas sandalias, estaba jugando con su hermana, que vestía con un uniforme escolar, ya que había vuelto del su colegio, jugaban con una pelota, en las afuera del templo del cual su abuelo estaba a cargo.

    Hikari, lanzaba la pelota y Ayame, la atajaba, la niña, esbozaba una sonrisa.

    Un auto negro, paro enfrente de las chicas, esto alerto y asusto a Ayame y con miedo tomo la mano de su hermana, y se dirigió hasta el templo.

    El abuelo de Ayame y Hikari, barría el suelo del templo, con una escoba de madera.

    — ¿Que sucede?—preguntó el anciano a ver que su nieta mayor, se acercaba con apuro al templo.

    —Esos tipos de negros—Ayame, le contestó al anciano.

    El anciano, dejo la escoba apoyada en una de las columnas del templo y abrió la puerta del templo.

    Las hermanas, entraron a la casa, el abuelo, le ordenó a sus nietas, que no saliesen por nada del mundo, y cerró la puerta.

    El anciano, vio como un grupo de persona que vestía con traje formal negro, se acercaba al templo.

    El anciano, se fijó en un hombre de arrugada cara, el cual no tenía pelo en su cuero cabelludo, cuerpo delgado, de estatura mediana, estaba vestido formalmente, pantalones negros, zapatos negros, una camisa blanca, y una chaqueta americana negra, llevaba puesto unos lentes negros, unos guantes negros y caminaba con un bastón.

    «Él debe de ser el líder de ese grupo», pensó el anciano, al ver al sujeto arrugado, y pensó, «Sospecho, que debe ser el»

    El grupo, paro cuando llegaron frente a la escalera que conectaba la puerta del templo al suelo. El que parecía ser el líder del grupo, les dijo a sus guardaespaldas que no subiese con él.

    El líder del grupo, subió las pequeñas escaleras de maderas y se paró frente al monje anciano.

    —Buenas, ¿supongo que sabe, quien soy yo? y ¿mi razón para visitar este lugar?—preguntó el anciano líder al sacerdote.

    —Sospecho quien eres, y la razón de tu visita—El monje, se puso a la defensiva.

    —Entonces, no me hago más rodeo—El líder, le hablo al sacerdote y agregó— Quiero que me entregues a mi nieta.

    El anciano, tomo la escoba y saco desenfundó una espada de la escoba.

    —No te llevaras a mi nieta, no quiero que se junte con la familia de ese tipo—El anciano, se puso en posición de combate, como si fuera un samurái.

    —Veo, que es cierto lo que dice de tu familia—El líder del grupo, observo al anciano.

    Mientras ambos, estaba discutiendo, Ayame, se encontraba atrás de la puerta de entrada, ella, estaba arrodillada y abrazando fuertemente a una confundida Hikari.

    «Espero que esto pase pronto», pensó Ayame, que se encontraba preocupada por lo que sucedía.

    Mientras tanto los veteranos, se observaban, el monje, esperaba algún movimiento de aquel sujeto que se encontraba delante suyo, el anciano líder del grupo de hombre de negro, simplemente sonría y el grupo de guardaespaldas, esperaba alguna señal de su líder, para atacar.

    El líder, por un momento pensó en dar la orden para disparar, pero lo pensó bien, y era mejor dejar en paz aquel lugar.

    —Hablemos en otro momento—El abuelo paterno de Hikari, hizo una reverencia y se retiró, pero ante de irse, miro al monje y agregó —Volveré por mi nieta, en otro momento—El anciano, se juntó con sus guardaespaldas y se retiraron.

    El anciano, respiro con alivio y abrió la puerta de su casa, aviso a sus nietas que todo estaba bien, la hermana, respiro con alivio al escuchar esas palabras, pero la menor, sintió curiosidad por ese grupo, había escuchado la conversación, y supo que aquel sujeto, era su abuelo paterno.

    En tiempos actuales. Ayame, se encontraba en la cocina preparando unas bolas de arroz, que colocaba en un plato, la mujer de 24 años, llevaba puesto delantal color blanco y un pañuelo sobre su cabeza de color verde.

    —Vaya, sentía que había un delicioso olor—El anciano sacerdote, entro a la cocina, al sentir el olor que venía de la cocina—¿Qué estas preparando?

    —Estoy preparando unas bolas de arroz—Ayame, le contestó a su abuelo, mientras daba forma a un onigiri.

    Ayame, vio cómo su abuelo, quería alcanzar un onigir del plato, entonces la mujer, suspiro y llamo la atención a su ascendiente.

    —abuelo, estos onigiri, son para Hikari y Piety-san—Ayame, regaño a su abuelo y miro al hombre de avanzada edad, que tenía una cara de hambre y tristeza, dio un suspiro y agregó con una sonrisa—Tranquilo, te hice unos cuanto para ti, los deje en la mesa del comedor.

    —Gracias, mi querida nieta—El anciano, fue al comedor.

    Mientras Ayame, estaba preparando la última bola de arroz, el recuerdo de la mirada de Piety, se vino a su mente. En realidad, Ayame, no le gustaba la idea que un extranjero entrenase a su hermana menor, pero a mirar los ojos de Piety, su opinión sobre Piety, cambio en forma positiva.

    «Aquella mirada es muy parecida a la de mi hermana», pensó Ayame, «Piety, tuvo un pasado sufrido igual que mi hermana»

    Al terminar de preparar la última bola de arroz, Ayame, la puso en el plato se quitó su delantal y su pañuelo, y se dirigió hacia el bosque con los bocados, que había preparado.

    En el bosque, la shaman Piety, estaba observando sentada sobre una alfombra de picnic, como su primera discípula, era poseída por espíritu, los cuales entraban al cuerpo de Hikari y viendo que el cuerpo de la joven, estaba inmovilizado, lo dejaba.

    – ¿Qué clase de entrenamiento es este?— Hikari, exclamó molesta por ser una especie de entrada y salida, para los espíritus, las gotas de sudor que caían de la frente de la joven, daba cuenta de lo cansado y extenuado, que se encontraba su cuerpo—Maldición, ya no siento mi cuerpo

    –Los shamanes, debemos acostumbrar nuestros cuerpos a ser poseídos por los espíritus – Piety, en voz alta explicaba a Hikari, mientras sacaba un diccionario para aprender japonés, de su mochila–Un shaman novato, se cansa en su primera posición, así que es bueno para ti que seas poseída por espíritus.

    Piety, empezó a leer su diccionario, hasta que escucho que alguien se acercaba.

    —Buenas, les traigo algo para comer—Ayame, se acercó a Piety, con un plato de onigiris.

    —Gracias—Ayame, tomo una bola de arroz y lo observo—Interesante forma de preparar el arroz.

    — ¿Cómo ves a mi hermana?—Preguntó la mujer a la shaman.

    Piety, que había empezado comer la bola de arroz, se mantuvo en silencio hasta que termino de masticar el primer bocado.

    —Hikari, es fuerte—Piety, le contestó a Ayame, mientras sacaba otra bola de arroz que aparto para Blind y agregó mirando a Ayame—Aunque este cansada, aun puede usar su boca para reclamar y decir maldiciones, es una testaruda, le veo potencial.

    —Ella es así—dijo Ayame y agregó —Creo que esa personalidad le llevo a conocer la verdad de su nacimiento, cuando tenía 12 años, pero después…

    —Cambio, y se convirtió en la líder de una pandilla—Piety, completo la oración de Ayame y agregó —Leí la carta.

    Piety, observo su reloj de pulsera, y decidió que por ese momento había terminado el entrenamiento de Hikari.

    —Ha durado mucho—Sonrió Piety—Creo que esto es todo por ahora.

    Piety, se levantó y miro a su espíritu acompañante, el cual al ver el rostro de su shaman, afirmó con su cabeza.

    —Blind, concédeme tu alma–exclamo Piety, que levanto su brazos, al mismo tiempo que Blind, se trasformaba en su forma de alma.

    El espíritu, se posó en la mano abierta de Piety.

    –Fusión de alma, Blind– Piety, unió su cuerpo con el alma de Blind

    El alma de Blind, se funcionó con el cuerpo de Piety.

    Piety, cerro sus ojos, ya que Blind, en su vida mortal, era un tirador ciego, desenfundó una pistola y la apunto hacía arriba.

    —Law of the old west–exclamo Piety y disparo hacia arriba– Out of my town.

    Piety, volvió a disparar hacia arriba y luego disparo dos veces más. Los espíritus, asustado por el ruido, decidieron que era momento de dejar a Hikaru en paz y se largaron.

    Piety, jugo un poco con su pistola, antes de enfundarla y se deshizo de su función, se acercó a la joven Hikari, la cual estaba inconsciente y la desamarró.

    Piety, tomó a su discípula, y se la entregó a Ayame, la cual se llevó a su hermana menor, hasta la habitación de la chica y la acostó en un futon, por un momento observo a su hermana menor.

    «Al dormir, Hikari pone una cara angelical», pensó la joven mujer, que luego puso una cara algo enfadada, «Diferente a su cara, cuando se comporta como una rebelde».

    Ayame, se acordó de como era su hermana, cuando era una niña, y dio un suspiro, pensó que varias cosas han cambiado en Hikari.

    Ayame, salió de la habitación y camino por el pasillo de madera, que conectaba las habitaciones con el resto de la morada.

    Ayame, al llegar comedor y living, el cual estaba construido con piso de madera, paredes blancas, también tenía una mesa de madera y una televisión sobre un mueble, la joven mujer, observo que su abuelo conversaba con Piety.

    — ¿Vez algún potencial en mi nieta? —el anciano, el cual estaba sentado en un cojín, le preguntó a Piety.

    —Como le dije a Ayame, Hikari, tiene cierto potencial, pero es terca y algo orgullosa– contestó Piety, la cual estaba apoyada en una pared, suspiro al recordar ciertos momentos en que Piety, casi perdía la paciencia por culpa de la chiquilla— Debo arrastrarla, esta chica me va a sacar canas verdes.

    –Me recuerda a alguien—Se burló Blind, que apareció al lado de su shaman.

    Piety, con cierto enfadó miro al vaquero, con una cara de " Te matare por segunda vez, si hablas de aquellos tiempos", el espíritu al notar la energías hostiles, que emanaba el cuerpo de su shaman para no tener problemas, se mantuvo callado.

    —Hikari, está pasando por un mal momento, ella estuvo en peligro por su forma de actuar, quiere imitar el comportamiento de su padre, un maldito bastardo, que hizo un infierno la vida de mi hija, hasta la muerte, he hizo infelices a mis nietas, y más encima ese tipo quiere llevarla para una vida oscura— Piety, observo que el anciano estaba algo enfadado, pero luego el veterano, suspiro hondo, contó hasta diez y se tranquilizó—Esta chiquilla, es por eso que creo que tú eres la indicada para enseñar a mi nieta, observo tu mirada y puedo notar que tu puede empatizar de forma más profunda con mi nieta.

    Piety, miro al anciano, entendía lo que quería decir, había leído la historia de Hikari, en la carta que recibió de parte del anciano, y se dio cuenta que Hikari, tenía mucha similitud con ella.

    —Bien, enseñare a su nieta—Piety, accedió definitivamente a ser la maestra de Hikari y con una sonrisa agregó —Después de todo, para eso estoy en este lugar.

    —Gracias, chica—agradeció el anciano a la shaman.

    Ayame, que escuchaba escondida la conversación, sonrió, le estaba cayendo bien la extranjera.

    Hikari, abrió sus ojos y se dio cuenta que estaba en su pieza, miro el reloj que colgaba sobre la pared izquierda de su habitación era las 5:15 am.

    —No me acuerdo a verme dormido—Hikari, se sentó en el futon y observo su cuarto, entonces recordó lo que había pasado el día anterior—Es verdad, ese extraño entrenamiento.

    Aunque la joven Hikari, no tenía sueño, sentía que su cuerpo le pesaba por el entrenamiento, era como si hubiese corrido mucho el día anterior. Hikari, se volvió a acostar para ver si se podía dormir, pero al cabo de algunos minutos, en los cuales se dio varias vueltas en el futon, se dio cuenta que no podía cerrar los ojos, así que se levantó, y suspiro con frustración al ver el calendario que colgaba abajo del reloj, era Lunes.

    «Debo volver a clase», pensó Hikari, con cierta molestia y volvió a pensar «Rayos, maldita sean esas tipas, si no fuese por ella y por esos sujetos y su líder que vestía de una forma ridícula, aun estaría en el cementerio y no estaría pensando en el colegio»


    Hikari, se levantó de su cama, y volvió a suspirar, lo único bueno de volver al colegio, es que iba a utilizar el uniforme que había personalizado, la chica, se dirigió al baño, después de bañarse, se vistió con un uniforme de colegio que ella misma personalizo a su gusto falda verde y larga que le llegaba hasta los tobillos, una polera azul de manga corta y que solo le llegaba hasta el ombligo, zapatos negros y unos guantes sin dedos negros, se encamino hacia el living.

    La joven sukeban, se dio cuenta que sentada sobre un cojín, que estaba al frente de la mesa, se encontraba Piety, la cual la estaba esperando a la chica.

    —Te levantaste temprano—Piety, observo a su discípula y agregó —Me gustaría hablar contigo.

    —Pero yo no quiero hablar contigo—Hikari, se dio media vuelta, para volver a su habitación, cuando fue detenida por su maestra.

    —Es sobre tu pasatiempo, ese con el que casi mueres—Piety, llamo la atención de su discípula, que observo a Piety.

    La joven Hikari, que ya estaba molesta con la presencia de la extranjera, bufó para expresa su desprecio hacia Piety, y se sentó frente a la joven maestra, ya sabía porque su maestra, quería hablar con ella.

    —Ya sé que me va a decir, será tipo discurso que me han dicho—Hikari, aclaro su garganta he imito la voz de su hermana— Hikari, no debe juntarte con tales personas, Hikari, no vista de esta manera, etc— Hikari, se quiso adelantar a su maestra.

    Hikari, esperaba que su maestra se enfadase, la regañase y la dejase libre, pero se fue diferente, la joven Piety, empezó a reír, esto sorprendió a Hikari.

    —Vaya eres una buena imitadora, creo que tienes graciosas cualidades—Piety, paro de reír y le dio a la chica una bola de arroz de la que había preparado Ayame.

    Hikari, tomo esa bola de arroz, perpleja por la reacción de su maestra.

    —Disculpa, es que siempre me ha parecido gracioso las imitaciones de voz—Piety, se disculpó con Hikari y agregó con más seriedad—Yo también tuve mi pasado turbio.

    —No te creo, conozco ese truco—Hikari, golpeo la mesa molesta con Piety y exclamó—Esa es la forma más patética de acercarse a alguien.

    Piety, golpeo la mesa tan fuerte, que asusto a la sukeban. La mujer, se paró de la mesa, se dio vuelta, se quitó su gabardina y su camisa, mostrando una espalda con varias heridas superficiales y profundas, esto sorprendió a Hikari, que no lo podía creer, observo con atención las heridas de su maestra, se dio cuenta que aparte de cortes, la shaman extranjera, también tenía quemaduras en su espalda, muchas de estas eran de cigarrillo y en la parte inferior, tenía un parche blanco que cubría una herida demasiado vergonzosa para la shaman y pensó que tal vez era cierto lo que hablaba Piety,

    —Tú también tienes heridas, pero aun estas a tiempo de dejar la vida que tienes, como yo deje esa vida—le aconsejo Piety y agregó— Yo una vez fui como tú, sin padres, con una familia de acogida que no le importaba mucho mi presencia y que me tenía solo para ganar

    el dinero del gobierno, empecé delinquir y ajuntarme con pandillas a los 7 años, a los 10 supe que era…que alguien te fuerce hacer algo que no quiere, algo que te dejaría una marca muy profunda y para toda una vida.

    Hikari, se dio cuenta por esas últimas palabras que Piety, había sufrido lo mismo que su madre, se quedó en silenció y pensativa.

    —Tuve varias peleas, varias veces estuve en el hospital—Continuo la shaman extranjera que agregó— Vez mi quemadura de cigarros, tengo más en mis piernas, por no decir en otra parte, pero a los catorce, conocí al big boss, es el sobrenombre de mi maestro, me saco de ese mundo y viendo mis habilidades de shaman, me entreno, ¿ vale la pena ganarse la atención de un padre ausente, que tal vez te vea como error o que tal vez ya esté muerto?.

    Al escuchar la historia de Piety y ver sus heridas, la joven sukeban, no supo que decir, se dio cuenta que lo que había hecho para trata de ganar la atención de su padre, tal vez fuese en vano.

    —Fue hace varios años—Piety, volvió a ponerse su camisa, y después se puso su gabardina—Es una de las razones, por la que mi maestro me mando a entrenarte, aparte de que él está indispuesto.

    — ¿Porque, me cuentas esa historia?— Hikari, estaba curiosa por saber la razón de porque Piety, se había abierto con ella de esa forma

    — Para que te des una idea de lo que te esperara si sigue por el camino que estas tomando, y porque te pareces a mí—contestó Piety, que ofreció a Hikari otra bola de arroz—Sabes chiquilla, estoy empezando a sentir simpatía por ti, no quiero, que cometas errores que lamentaras por el resto de tu vida o que te lastimen.

    Piety, se paró y se acercó a la joven Hikari, le palmo su hombro y le sonrió.

    —Es por eso que te tratare lo más duro posible—Piety, paso de una sonrisa a una cara más seria pero amistosa y agrego—Quiero que nos llevemos bien, así que la historia me sirvió para presentarme ante ti.

    Hikari, se quedó pensativa al escuchar la historia de su maestra y observo a Piety, era la primera vez que escuchaba una historia así, hacía un tiempo atrás la sukeban, pensaba que su vida era mala y que no le importaba las heridas que recibiese, pero ahora se hacía miles de preguntas y sentía que no quería tener que pasar por lo que le había contado Piety.

    —Bueno, te dejo en paz, no llegues tarde al colegio y no te olvides del entrenamiento de este día, ha y si pierdes la paciencia, solo cuenta hasta diez—Piety, se marchó a su pieza, bostezo y pensó, «Este cambio de hora, alborota mis horas de sueños».

    Hikari, observo el reloj del living y suspiro, era hora que se vaya al colegio, dio gracias que Piety, le dio dos bolas de arroz que le había preparado Ayame.

    Hikari, se paró de la mesa y decidió salir de la casa para ir al colegio, tomó su mochila y se encamino hacía su destino, mientras comía de las bolas de arroz

    «Estas bolas de arroz, están deliciosas», pensó Hikari, mientras comía una bola de arroz, mientras caminaba.

    Ella estaba molesta por ir al colegio, pero la historia que le había contado su maestra, hacía que ese enfado pasase a segundo plano, remplazado por pensamientos, que jamás había tenido y le creo un dolor de cabeza.

    — ¡Ha, maldita sea que hago!—Grito Hikari, hacia el cielo, mientras que ponía sus manos en su cabeza


    El grito de Hikari, asusto a varias personas que pasaban por ese lugar, entonces sintió que alguien le daba un pequeño golpecito en su espalda.

    —He...Hola Hikari—La sukeban, se dio cuenta que la voz que le saludaba, era su mejor amiga.

    —Chieko—Hikari, exclamó mientras se daba vuelta y miro a su amiga.

    —Está muy rara hoy—Cheiko le comentó a Hikari

    La joven Hikari, observo a su amiga, sonrió y se rasco la nuca.

    —Digamos…que últimamente he tenido varias cosas que pensar—Hikari, con nervios le contesto a su amiga.

    —Ya veo, eso lo explica—sonrío Chieko, que le dio una palmada en el hombro de su amiga, y se adelantó unos centímetros—Por cierto, este año ingresaron dos compañeros nuevos, uno es un chico algo extraño, que siempre anda con unos audífonos y una actitud de despreocupado, pero es un tipo simpático y gracioso, la otra es una chica, que parece ser muy seria, además tiene un bonito pelo largo y rubio.

    —En serio, vaya se oye interésate—Hikari, alcanzo a su amiga y sonriendo le digo —Me gustaría conocer a esos estudiantes.

    Chieko, de repente paro de caminar, esto fue advertido por Hikari, que se detuvo al igual que su amiga, y observo a Chieko.

    —Chieko, ahora tu eres la rara—Hikari, le dijo a Chieko

    — ¿Crees que me vería más bonita si me tiño de rubio?—preguntó Chieko, mientras se tocaba su pelo.

    Hikari, respondió a Chieko con una sonrisa, de las amigas que había tenido es Chieko, que siempre le había sacado una risa verdadera a l joven sukeban.


    —Chieko, creo que eres más bonita como estas ahora que con el pelo rubio—Hikari, le contesto a su amiga.

    —Gracias—Chieko, sonrió a su amiga.

    Ambas chicas, continuaron hablando mientras caminaba hacía el colegio, Cheiko, le contaba las cosas que había pasado en el colegio , entre otras novedades, la joven Hikari, escuchaba con mucha atención a su amiga, ahora que se daba cuenta la vida fuera de las pandillas, era común pero entretenida, en especial cuando estaba cerca de su amiga Chieko.

    Cuando ambas chicas, ingresaron al patio del colegio, los alumnos del edificio institucional, observaron recelosos a Hikari y hablaron entre ellos sobre la pandillera, algunos estudiantes de la institución, se alejaron del camino de la sukeban

    —Como siempre, has causado un gran revuelo—sonrío Chieko, al fijarse como sus compañeros se alejaban de las chicas.

    —Es normal para mí, pero tú tendrá problemas—Hikari, le comentó a su amiga.

    —No te preocupes, soy tu amiga, no me importa que me vean contigo—sonrío Chieko.

    Cuando ambas chicas, llegaron a la entrada de la escuela, Hikari, le dijo a su amiga que iba al baño y que se adelantase. Chieko, entendió a su amiga y se adelantó, mientras que Hikari, fue al baño.

    Cuando Chieko, abrió la puerta de su sala, observo como dos de sus compañeros conversaban, uno era el más pequeño de los estudiantes, un joven con un cuerpo pequeño, cabello corto de un color marrón ojos grandes, además parecía que su cabeza era más grande que su cuerpo, ha Chieko, le daba gracia ver a ese estudiante, el otro joven, el cual ya estaba sentado en un asiento y tenía su cabeza acostada sobre la mesa, era un joven de largo cabello castaño oscuro, un par de auriculares de color naranja detrás de su oído oídos, también llevaba puesto unas sandalias y su camisa del uniforme como siempre estaba abierta.

    —Buenos días—Saludo Chieko, que entro a la sala con una sonrisa en su rostro.

    —Buen día, Chieko— le respondía el joven despreocupado a la chica.

    —Oye Chieko, ¿te enteraste?, volvió al colegio Hikari, la endemoniada de la luz podrida—El chico cabezón, le hablo a Chieko y agregó—Se dice que esa chica, ha matado a varias personas, que es una de las peores delincuentes de todo Tokio, que incluso rompía tumbas en el cementerio.

    Chieko, solo sonrió nerviosa al escuchar como el chico de aspecto gracioso, exageraba lo negativo de su amiga.

    Hikari, llego al aula y abrió la puerta y escucho como el estudiante de baja estatura, hablaba peste sobre ella, la presencia de Hikari, fue notado por todos los presentes.

    — ¡Es Hikari!—El chico de pelo marrón, grito al ver a la chica y agregó—La endemoniada luz podrida.

    — ¿Cómo me has llamado, maldito enano?—Hikari, estaba furiosa al escuchar cómo le llamaba el chico de pelo marrón.

    El pequeño joven, trato de huir, pero Hikari, ya lo había alcanzado, lo tomo del cuello y lo levanto.

    —Espera, Hikari, no crees que estás haciendo agresiva con el—Chieko, trato de detener a su amiga.

    —Suelta a Manta—el chico de personalidad despreocupada, se paró de su asiento y observó a Hikari.

    —Por favor, amiga, no creo que sea una buena idea lo que quieres hacer—Chieko, le hablo con preocupación a Hikari.

    Hikari, no le agradaba el apodo de la endemoniada luz, por eso quería golpear a aquel chico cabezón, pero la voz de su amiga, la detenía de realizar ese acto, y se acordó del consejo de su maestra.

    —Porque rayos, me acuerdo de esas palabras—comentó Hikari, que comenzó a contar mentalmente hasta diez, y cuando llego a aquel número, bajo al pelo marrón, y se encamino hacia su puesto, mientras repetía—maldita sea, maldita sea.

    Manta, sonrío con alivio, se alegraba de no recibir ningún daño, mientras que el joven de despreocupada personalidad y Cheiko, estaban aliviado.

    Hikari, al llegar a su puesto y antes de sentarse, golpeo con tan fuerza la pared que los nudillos de sus manos, quedaron algo dañados, cuando se pudo tranquilizar, se sentó en su puesto.
     
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    No es fácil pedir disculpa


    Hace cuatro años, ubicación en alguna parte de Tokio.


    Un grupo de niña, estaban golpeando a una pequeña niña, que vestía un uniforme de colegio elemental.


    —Oye, ¿cómo que no nos harás la tarea?—una niña golpeo a la niña de colegio elemental—Cheiko, eres una chica inteligente, y como tal debe hacernos las tareas.


    Chieko, cayó al suelo al igual que sus lentes, que volaron unos metros de los ojos de la niña.


    —Ustedes...deberías hacer sus propias tareas—Cheiko, trató de levantarse con dificultad.


    —Tonta, nosotros te mandamos y tu obedeces—la niña líder, empezó aplastar la espalda de la niña—Vamos, haz la tarea.


    Chieko, volvió a decir que no, y la niña líder, pateo a la pequeña


    —Vamos, di que sí, pequeña niña—la líder del grupo de niña, sonrió al ver como Chieko, estaba sufriendo.


    —Esperen, niñas estúpidas—se escuchó una voz femenina.


    Las niñas, observaron que la dueña de la voz, era Hikari, una de su compañera de curso.


    —Odio a las personas, que se aprovechan de los demás —Hikari, corrió hacia la líder y le dio un golpe en el estómago.


    La líder, se sujetó su parte afectada, y miro con furia a la pequeña Hikari, que se había puesto en posición de ataque. La líder, ya algo recuperada del impacto empezó a pelear con su oponente, primero trato de darle una patada, pero Hikari, se agachó, para evitar el golpe y dio una barrida a su oponente que volvió a caer al suelo.


    La niña, observó desde el suelo a Hikari y decidió, irse junto con su grupo.


    Cuando las enemigas se largaron corriendo, la pequeña salvadora, se acercó a Cheiko, y le ofreció su mano derecha como apoyo, la pequeña tomo la mano de Hikari, y se levantó.


    —Gracias, Hikari-chan—le sonrió Chieko a su salvadora.


    —No hay de que—Sonrió la pequeña Hikari, y agregó pasándole los lentes a Cheiko—No me agrada que dañen a indefensos.


    Cheiko, que estaba en el puesto de adelante de Hikari, estaba viendo los nudillos de su amiga.


    —Rayos, deberías ir a la enfermería—Chieko, sujetaba la mano de su amiga.


    —No tengo ganas—Hikari, comentó con molestia y desvío su mirada hacia la ventana.


    Chieko, suspiro con algo de frustración, ella sabía que su amiga solo actuaba así para fanfarronear.


    «Es una suerte, que hice el taller de primeros auxilios, y me compre un kit de emergencia » pensó Chieko, que busco entre todas sus cosas y encontró el kit.


    Saco del kit, un frasco de alcohol, algodón y unas vendas, y sin que Hikari, se diese cuenta, la amiga, le paso el algodón con alcohol, en los nudillos.


    — ¿Qué haces?—Hikari, que había sentido como le ardía su herida, observo a su amiga.


    —Como no quieres ir a la enfermería, yo me encargar e de tratar tus nudillos—Chieko, le contestó a su amiga y preguntó a la sukeban— ¿Te duele?


    —No, que va—Hikari, fingió una sonrisa


    Chieko, miro a su amiga con una cara de no te la creó, esta cara puso nerviosa a la problemática chica.


    —Mentirosa, te conozco bien—Chieko, le dijo a Hikari.


    —Este...bueno...yo—Hikari, desvío su mirada y observó el patio desde la ventana.


    «Cuando ella quiere evadir un tema, mira para otro lado» pensó la joven Chieko, que estaba empezando a poner venda a la mano de su amiga.


    Chieko, termino de tratar la herida de su amiga, le aviso a Hikari, que ya estaba listo el tratamiento, así que la joven sukeban, miro su mano vendada.


    —Vaya, ¿desde cuándo sabes tratar heridas?—preguntó Hikari con curiosidad a Chieko.


    —Desde que te vi lastimada, en el hospital—Chieko, contestó a su amiga y agregó —Lo hice, para cuando tengas una emergencia, pero me gustaría que no te involucrase con pandillas, así no tendrá que gastar en kit.


    —No te prometo nada—Hikari, desvío su mirada de nuevo hacia el patio.


    Chieko, molesta por la actitud de Hikari, empezó a pellizcar los cachetes de la chica con fuerza, esto hizo que Hikari, se disculpase con su amiga.


    Cuando el profesor, llego a la sala y dejo sus libros en la mesa, empezó a pasar lista y cuando llego al nombre Hikari, puso una cara de nerviosismo y miro a la chica, la cual levanto la mano para decir presente.


    —Este…—por un momentos el profesor, no podía articular palabra, pero después de tragar saliva varias veces y prosiguió.


    Cuando el profesor el termino de confirma la lista, empezó la clase, sudando a mares.


    El receso, las dos amigas, estaban sentadas en la azotea del colegio y se encontraban conversando.


    —Vaya, parece que le causaste una buena impresión, en el profesor—Chieko, le comentó a su amiga y agregó —Creo que aun se acuerda del golpe que le diste aquella vez, que te valió la suspensión durante algunos días.


    —jaja, me gusta la cara que puso —Sonrió Hikari, la cual estaba tomando un jugo en caja, que había comprado.


    —Como sea—Suspiro Cheiko, que miro a su amiga con una sonrisa—Veo que sufriste, un pequeño pero notorio cambio en tu actitud.


    Hikari, al escuchar la afirmación de su amiga, se atoro con el jugo y después de toser, le preguntó a su amiga por qué afirmaba tal cosa.


    — Bueno, no te he visto pelear, incluso cuando quisiste golpear a Manta, te detuviste durante un momento y lo bajaste—contesto Chieko y agregó con una sonrisa—Además no has hecho nada, para molestar a los profesores ni a los demás.


    — Solo estoy cansada, ayer dormí mal—dijo Hikari, que se rasco su nuca y observo a su amiga.


    Hikari, miro la cara de su amiga, la cual mostraba una cierta duda sobre la respuesta de la ex sukebanchou.


    —Está bien, está bien—exclamo algo molesta la joven Hikari y agregó—Es que he estado pensativa, desde que me dejaron media muerta.


    —Es fácil descubrir cuando estas mintiendo, querida Hikari— le dijo Chieko, que agregó con una sonrisa—No eres buena mentirosa, amiga.


    —Bueno, es difícil esconder algo de ti—comento Hikari, que dio un suspiro y se rasco la nuca—Tal vez tengas razón sobre mí, que siempre he buscado la aprobación de mi padre.


    La joven Cheiko, felicitó a Hikari, por reconocer que tenía problema con su padre. Hikari, agradeció por escucharla y entenderla.


    —Oye, deberías disculparte con el chico Oyamada, por lo ocurrido esta mañana—le aconsejo Cheiko a su amiga.


    —Sí, pero no se me da bien disculparme—Hikari, bajo su cabeza, tenía mucha vergüenza por el comportamiento que tuvo esa mañana.


    —En todo caso, ahora hablemos sobre tu padre—Cheiko, le dijo a su amiga.


    Hikari, miro a su amiga, acaso ahora Cheiko, se habían convertido en su psicóloga personal.


    Yho, conversaba junto con su amigo Manta, mientras caminaban por la escuela e iban directo al techo, cuando estaban subiendo por las escaleras, escucharon la voz Hikari.


    —Es la…—comento en voz baja Manta, para que Hikari, no lo escuchase.


    —Tranquilo Manta—comento Yho, que tenía cierta curiosidad por saber de qué hablaba la joven Hikari.


    Hikari, empezó a contar a su amiga sobre lo que le sucio, cuando encontró a su padre


    —Veras, sucedió hace solo 12 años, cuando decidí conocer a mi padre, ya había descubierto a donde vivía, así que fui a ver a mi padre, y lo encontré, pero cuando pude hablar con él, mi padre, me cerró la puerta en la cara y me rechazo como su hija, eso me hizo pensar que tal vez me aceptaría, si me volviese una delincuente como el—empezó hablar la joven Hikari y agrego—Por eso me hice una sukeban y me comporte como una en el colegio, bueno admito que aun me comporto como una, golpeando a los que me caían mal, saltándome las clases y quebrantando las reglas, como tú lo sabes a veces me ausentaba durante días, para vagar por ahí, después me hice con una banda de sukeban, que compartían cierto rasgo conmigo, eso creía yo, hasta que me traicionaron en el cementerio, bueno desde que me dejaron y casi morí, ha sucedido ciertos he eventos, que me ha dejado pensando sobre mi futuro .


    —Entiendo—comento Chieko y sonrió a su amiga—Varias cosas pueden cambiar.


    Los chicos, desde su escondite improvisado escuchaban la conversación de Hikari.


    —Esta chica, no se ve que sea mala persona—comento en voz baja Yho, que estaba escondido atrás de la puerta.


    —Tienes razón—dijo Manta, el cual estaba al lado de su amigo.


    Hikari, aún seguía hablando con su compañera sobre lo que estaba pensando.


    —Quiero decir, sé que debo cambiar, pero como cambiare una personalidad que ha estado conmigo durante dos años, aunque sea la mayor pandillera juvenil, mi padre no ve va hacer caso, pero y si me hace caso—Hikari, se revolvió el pelo con sus manos y agregó—Tengo mucha dudas, respecto a eso.


    —Hikari, tranquila, eso no lo va saber hasta que ocurra—comento Chieko y agrego—Amiga, creo que debes hacer ese cambio y volver a lo que eras antes, una chica energética, habladora y alegre, además de justiciera, si me permite decirlo no te queda mucho el papel de chica mala.


    —Puede ser—Hikari, volvió a observar el cielo—Una chica, energética, habladora y alegre, mmm...volver a eso, me tomara tiempo


    Chieko, no creía que su amiga se demoraría mucho, ya que lo estaba haciendo desde la mañana, pero para darle animo a Hikari, palmo la espalda de su amiga.


    Yho y Manta, escuchaba con curiosidad la conversación. Manta se dio cuenta que no debería a ver juzgado muy mal a la chica.


    — ¿Qué hacen ustedes, perdiendo el tiempo?—pregunto una voz femenina que para Yho y Manta, era conocida.


    —Anna...ve-veras, estamos—Yho, no sabía que decir, estaba muy nervioso


    Anna, la prometida de Yho Asakura y una joven de pelo largo y rubio, ella era una itako o sacerdotisa, de cuerpo delgado, piel blanca, sus ojos de color ámbar.


    —Espiar, las conversaciones ajenas es de mala educación, incluso en las calles—Hikari, se había dado cuenta de que la espiaban.


    Manta, le dio miedo el rostro de enojo que tenía la joven Hikari.


    —Dis...disculpa—se disculpó un nervioso Manta, que sudaba a mares


    —Hikari—comento Chieko, tratando que su amiga, se tranquilizase.


    Hikari, apretó sus puños y aguanto su ira, pero al ver a Manta, se acordó de lo que le había hecho al chico, así que su enojo se convirtió en un sentimiento de culpa, ella bajo hacia donde estaba Manta.


    —Enano cabezón—Hikari, miro a Manta.


    —S...si—Manta, estaba nervioso, y se pegó a la pared.


    —Bueno, yo..dis...—Hikari, trato de disculparse con el chico Oyamada, pero no podía, apretó sus dientes y sus puños y grito—Ha demonios, no puedo hacerlo, maldita sea.


    Manta, se asustó a un más al escuchar el grito de la chica, la sukeban, al ver el miedo de Manta, se sintió a un más culpable y miro hacia el suelo.


    —Enano cabezón, hablaremos después de clase—Hikari, respiro hondo y bajo por la escalera


    Chieko, observo como su amiga se alegaba del lugar, y después de saludar a Anna, siguió a Hikari.


    Chieko, pudo alcanzar a Hikari, cuando ella estaba en el baño.


    —Hikari—Chieko, se acercó a su amiga, la cual se estaba lavando varias veces la cara.

    —Maldita sea, maldita sea—Hikari, se continuaba lavando la cara y después miro a su amiga—Debes creer que soy patética.

    —Nada de eso, diste un gran paso—le comentó Chieko a su amiga.


    Hikari, le sonrió a su amiga.


    Ya había pasado la hora de clases, y Manta, se había reunido con Hikari, Yho, Chieko y Gamma, se encontraba observando lo que estaba ocurriendo.


    —¿Que sucede?—preguntó Manta a Hikari.

    —Bueno…veraz—Hikari, dio un suspiro y después una reverencia, le dijo a Manta—Disculpa, por lo que sucedió esta mañana.

    —He…bueno—Manta, estaba sorprendido por la actitud que había tomado Hikari y con una sonrisa, le dijo a Hikari—Tranquila, yo te perdonó, además también fue mi culpa por llamarte de una forma que no te agradaba.


    Hikari, sonrió aliviada por las palabras de Manta, el cual extendió su mano para estrecharla con la de Hikari, la joven ex-sukebanchou, sonrió al ver el gesto amistoso del joven, así que apretó su mano con la de Manta.


    —Seamos amigos, entonces—Le comentó Manta a Hikari.

    —Claro—Hikari, le sonrió a Manta.


    Después de la disculpa de Hikari, el grupo de Yho, Manta y Anna, se separaron de las chicas, y se fueron a sus casas, mientras que Hikari y Chieko, estuvieron hablando durante un tiempo, hasta llegar una plaza, y en ese lugar, se separaron.


    —Nos vemos mañana Hikari—Se despidió Chieko de su amiga.

    —Claro, nos vemos—Hikari, le sonrió a su amiga.


    Hikari, sintió que ese día había sido el mejor, que había tenido en meses, por alguna razón se sentía aliviada.


    Al llegar a su casa, se encontró con Piety, la cual estaba sentada en la escalera del templo, la joven mujer, estaba tallando un pequeño tótem de madera.


    —Buenas tarde—Saludo Piety a su discípula y agregó —Se te ve contenta, veo que has tenido un buen día.

    —Se nota tanto—le contestó una alegre Hikari a Piety.

    —Es bueno eso, entonces ya que estas aquí —Piety, guardo su navaja y observó a la chica—Ponte tu abusos, que es hora de hacer ejercicio.


    Hikari al escuchar las palabras ejercicio, cambio su sonrisa de alegría a una mueca de dolor al imaginarse el ejercido que iba a realizar.


    Unos momentos después, la joven Hikari, que vestía con un su buzo para correr, pantalones largos y de color azul, una camisa blanca de manga corta y una zapatillas negras, estaba corriendo atrás de la moto de Piety.


    — ¿Cuantos hay que correr?—preguntó una cansada Hikari.

    —10 kilómetros—Le contesto Hikari, concentrada en el camino.

    — ¿Qué?, ¿10 kilómetros?—Hikari, estaba sorprendida por la cantidad que debería recorrer y exclamó—Esto es igual a un ejercido militar.


    Piety, sonrió al escuchar como su discípula se quejaba.


    Después de recorrer 10 kilómetros, pararon frente al cementerio.


    —Qué bueno, que ha terminado—Hikari, se sentó en el suelo.

    —Bueno, esto aún no termina—Piety, se bajó de la moto y miro el cementerio —Es hora de buscarte un accompanying spirit.

    — ¿Un accompanying spirit ?—Hikari, miro curiosa a su maestra.
     
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    De sukebanchou a shaman
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    Fantasía
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    Duelo: La obtención de un espíritu acompañante

    Aunque Hikari en su interior no gustaba de la idea de entrar al cementerio, por lo que le sucedido hace varias semanas atrás, se tuvo que armar de valor para ingresar al lugar junto con su maestra.

    Hikari, esperaba que la banda de Ryu aun estuviese en aquel lugar, haciendo desmadre y ruido, pero se sorprendió al darse cuenta que no se escuchaba ruido alguno.

    «Esta silencioso », pensó la joven Hikari, que miro si había algún indicio de la banda de Ryu, pero sólo observo a espíritus conversar entre si.

    —Según lo que pude investigar—Piety, miro a su discípula —Ryu fue vencido, por un joven shaman, junto con el espíritu de un legendario samurái llamado Amidamaru, dos veces, y otro joven shaman, le destruyo su moto.

    —Ya veo, por eso no veo a esa banda…espera, ¿dijiste el samurái Amidamaru?—Hikari, se asombro aun más al escuchar aquel nombre.

    Piety, se dio cuenta de la cara de susto y asombro, que había puesto su discípula.


    —Vaya, ese tipo debió de ser tan grandioso en vida, para que en la muerte su nombre cause relaciones como la tuya—Piety, trataba de investigar un poco más sobre ese samurái.

    —Amidamaru, el dios de la muerte—Hikari, exclamó y agregó —Fue capaz de aniquilar a más de 100 hombre el solo y hace poco me enteré que su espada, la cual también tenia sus leyendas, apareció restaurada en el museo, espera, ahora que lo pienso, y dado a mi resientes experiencias sobrenaturales, ¿puede ser que la restauración de la espada, fue obra de un shaman, posesionado por algún espíritu?.

    —Probablemente—Piety, le contestó a Hikari.

    Las chicas, continuaron caminando por el cementerio.

    —Tengo una duda, ¿que significa sprit accompanish?

    —Creo que lo adecuado es llamarlo espíritu acompañante—Piety, se rasco su nuca, se acordó que estaba en otro país —Bueno, digamos que es el espíritu con el cual tu esta vinculada y con el cual lucha, el espíritu y el shaman, se deben complementar y ser un solo ser, el shaman, aprovecha las habilidades del espíritu.
    —¿Luchar?—preguntó la joven Hikaro a su maestra.

    Piety, explico a su discípula que los shamanes deben pelear en el torneo de shamanes que se celebra cada quinientos años, para elegir al rey de los shamanes, el que también es llamado salvador de la humanidad, y todos los shamanes participan para poder cumplir sus deseo que cambie la humanidad.

    «Vaya, creó que ya me esta empezando a interesar, el mundo de los shamanes», pensó la joven Hikari.
    —Llegamos—Las chicas se pararon, frente a una tumba en el cual se encontraba sentado un estudiante universitario.
    —Good afternoon, miss Piety—El universitario fantasma, saludo a la shaman extranjera.

    Hikari, al ver al espíritu, se preguntó si este es el espíritu con el que iba ser vinculada.

    —Hi—Piety, salido al espíritu con una sonrisa y un gesto de saludo con su su mano y preguntó—¿Oye, sabes de un espíritu fuerte, para que sea el espíritu acompañante de mi discípula?.
    —Veamos—el estudiante, estuvo pensativo durante un rato y luego hablo—Amidamaru, es un espíritu poderoso, pero ya se vinculo con un shaman, esta el artemacialista que peleaba con oso, y algunos guerreros, pero no creó que sea de ayuda…veamos…ha ya se hay una espíritu de un chica ninja, que puede ser de ayuda, ese espíritu se encuentra un poco más arriba, en una tumba casi destruida, su nombre es Mori Seijun.

    —Muchas gracias, my friend—Piety, dejo en la tumba el tótem que ella estaba tallando —Toma un regalo de mi parte.

    Piety y el universitario, se despidieron, y la chicas se encaminaron hacia aquella tumba.

    Era la era del feudalismo Japones, y unos de estos feudos estaban siendo atacado, dos chicas escapaban del ataque de su enemigos, una de ella era de piel blanca, pelo oscuro que le llegaba hasta la barbilla, ojos oscuros, su porte era normal para las jóvenes de su edad, su cuerpo era esbelto, vestía con un traje de monja azul, y llevaba unos shuriken y una nagitana, preparada para defender a su señora, una joven vestida de kimono florido y de sandalia de madera.

    —Ya veo, se ve que puede ser la espíritu acompañante perfecta para Hikari —Piety, le dijo a la ninja.
    —¿Quienes son ustedes? — preguntó Seijun a las chicas.
    —Yo soy una shaman y ella es mi discípula —Le contestó Piety, y agregó—Quiero que seas la espíritu acompañante de mi discípula.

    La chica fantasma, observo a las dos mujeres que había aparecido frente a ella, su mirada se poso en la chica con uniforme, y oír alguna razón le recordó a su señora.

    «Se parece a ella», pensó Seijun y volvió a pensar, «A caso ella…pudiese ser»
    —tú me parece conocida—La espíritu, apunto a Hikari.
    —Oye, sabía que es de mala educación apuntar a alguien—Hikari, estaba molesta por la falta de educación de la espíritu y le llamo—Chica salvaje

    El espíritu, se fijo que aquella chica no era parecida a aquella persona, que había conocido hacía tiempo, y también le molesto que aquella chica, le diese el sobrenombre de "chica salvaje"

    —Tú no eres precisamente una civilizada—le contesto la joven y agrego—Además ahora que me acuerdo, creo haberte visto antes, eres una de las tantas persona que profana el silencio de este lugar, eso me asquea, además eres mucho más maleducada que yo y eres muy violenta, y me llamas chicas salvaje.
    —¿Que has dicho, maldita?—la joven Hikari, exclamo muy molesta—¿Quieres pelea?.

    Piety, que analizaba la situación, sonrío al ver que ambas, parecía ser que eran muy compatibles.

    —Bien, acepto tu reto—La chica espíritu, apunto a la joven.
    —Bien, bien, tranquilas ustedes dos— Piety, interrumpió la discusión de ambas—Ya que ambas están de acuerdo en establecer una pelea, yo le voy a dictar las normas, frist, la pelea no será con armas, second, establecemos un premio, si Hikari, gana, the lady of black, será su espíritu acompañante, ¿good?

    —Por mi está bien—Hikari, se puso en posición de pelea, pero recordó que aquella chica ninja, era un espíritu—Pero, ella no tiene cuerpo físico.

    Piety, suspiro y negó con la cabeza, regaño a su discípula y luego le dio un suave coscorrón, porque Hikari le había preguntado algo a Piety, que ya la shaman le había enseñado y tuvo que volver explicarlo.

    — Los shamanes, hacen que los espíritus puedan poseerlos, gracia eso nosotros podemos utilizar las habilidades que aquellos espíritus, tenían en vida —Piety, le explicó a las chicas

    Tanto Hikari, como la ninja Seijun, escuchaban la explicación de la shaman extranjera.

    —Voy aceptar el duelo—la espíritu, accedió al duelo y observo de forma disimulada a Piety, y se permitió pensar «Esta persona, puede ser poseída como aquel chico, que ahuyentó a aquellos delincuentes.
    —Bien entonces, comencemos—la shaman Piety, miro al espíritu—Por cierto, no me acuerdo muy bien de tu nombre.
    —Mi nombre es Mori Seijun—la espíritu, hizo una reverencia y agrego—Soy una ninja, que puede usar cualquier tipo de armas, pero mi especialidad es la naginata.

    Piety, se puso en posición para conceder el permiso al alma de la ninja, para entrar a su cuerpo y poseerla.

    — Mori Seijun, concédeme tu alma—el cuerpo espiritual de la joven ninja, se deshizo y como el viento se trasportó a la palma de Piety, después la ninja se trasformo en una bola espíritu— fusión de alma.

    Piety, fusiono el alma de la chica ninja con su cuerpo, cuando se termino el proceso de fusión, Seijun/Piety, estuvo un rato sin moverse, luego observo sus manos y las movió, era la primera vez en muchos años que podía sentir algo físico.

    «Esta sensación, ¿esto se siente al entrar en un cuerpo vivo?», se permitió pensar la ninja y se acordó de las palabras que había dicho la verdadera dueña de ese cuerpo " Los shamanes, hacen que los espíritus puedan poseerlos, gracia eso nosotros podemos utilizar las habilidades que aquellos espíritus, tenían en vida "

    La joven Mori, observo a Hikari, que miraba fijamente a Seijun/ Piety.

    —¿Estas preparada, "chica salvaje"?—desafío Seijun/Piety a su oponente.
    —Veo que me la devolviste—dijo la joven Hikari y agrego—te concedo esta, pero una pelea jamás te la concederé.
    —Lo mismo digo—comento Seijun/Piety, que se puso en posición de pelea.

    Blind, fue el que dio la señal de ataque, para que ambas chicas, empezase a pelear.

    «En una pelea, el que da el primer golpe obtiene la ventaja», se permitió pensar Hikari, que apretó sus puños, miro a su oponente y fue directo al ataque, el mismo pensamiento tuvo la ninja, que hizo lo mismo que su oponente.

    El primer ataque de ambas, fue un golpe en la cara, que ambas se propinaron, y retrocedieron al sentir que su ataque, no fue efectivo, ambas chicas se dieron cuenta que el primer ataque fue un empate.


    —admito que eres fuerte—Hikari, se limpio la sangre que le estaba saliendo de su boca, ha causa del golpe que recibió y se permitió pensar, «Esta chica, es un buena oponente »
    —Gracias, tu también eres fuerte—le contesto la joven, que hizo lo mismo que su oponente y agregó sonriendo—Hace tiempo que no recibía un golpe como ese.

    Ambas, se sonrieron y volvieron a pensar en el siguiente movimiento.

    La pelea entre Seijun y Hikari, estaba en pleno proceso, ambas habían dado fuerte golpes a su oponente, la pelea llamo la atención a los espíritus, que se juntaron para ver la lucha que tenia Hikari y Seijun, ellos animaban a las luchadoras, algunos estaba a favor de la Seijun y otros apoyaban a Hikari.

    Seijun, iba a acertarle una patada a Hikari, pero esta cruzo sus brazos para detener el ataque de la ninja, y aprovecho el momento en que su oponente había retrocedió, para darle un buen combo a su contrincante, que no pudo defenderse del ataque y recibió de lleno el combo.

    Seijun, fue lanzada unos metros, la boca de la ninja de nuevo había comenzado a sangrar, esto se debía a los varios golpes que le había atinado la joven Hikari.

    —Buen golpe, muchacha—Seijun, se limpio su boca con su mano y se permitió pensar, «Esta sensación, hace tiempo que no la había tenido, esta chica es igual que yo, una sobreviviente».

    Hikari, no espero que su contrincante se recuperara, así que volvió a atacar y sin que su oponente opusiera resistencia, le golpeo el estomago a Seijun, he iba por un tercer ataque, pero la joven ninja, sujeto el puño de Hikari y le dio una patada que la lanzo hacia un árbol.

    Hikari, estaba agotada y exhausta, la joven shaman, no se podía parar, su oponente estaba frente a ella, ella se habia dado cuenta que la ninja, había practicado la lucha desde la niñez.

    Hikari, espero el golpe definitivo de su oponente, pero este ataque nunca llego, ya que Seijun, se acostó al lado de Hikari, la nija al igual que la joven shaman, estaba cansada.

    —Esta pelea me dejo exhausta—sonrió Seijun y agrego—Es un empate, ¿no crees?
    —Sí, disfrute esta pelea—comento Hikari, entre respiraciones y agrego—Ya ni siquiera, se porque discutíamos.
    —Es tiempo de devolver este cuerpo—Seijun, se separo de Piety y agregó ya en su forma de espíritu—Ha demostrado ser fuerte, así que seré tu espíritu acompañante.

    Hikari había olvidado esa condición, la cual había echo Piety, antes de la pelea.

    —Sera un gusto trabajar contigo—Seijun, hizo una reverencia— Hikari-dono.
    —Sabes, el titulo de dono es algo molesto para mí—Comentó Hikari, entre respiraciones.
    —Hikari-dono, desde pequeña me enseñaron a ser educada con mis superiores—le contesto Seijun—Así que por favor, me puede permitir usar el honorífico de dono.

    Hikari, se dio por vencida y acepto que Seijun, le pusiese ese título honorífico, ya que sabía que sería difícil convencer a una ninja de siglos otras, que cambie su forma de hablar.

    La conversación, estaba siendo escuchada por Piety, que en esos momentos estaba consientes, pero fingía estar inconsciente, para no romper el ambiente.

    La joven Hikari, se levanto con un poco de dificultad y se sacudió su uniforme.

    —Rayos, debo limpiarme, mi hermana me retara si me ve en esta condiciones—Hikari, se preocupó por su ropas—Aunque me siento algo extraña.

    Hikari, se volvió a sentar, y cerro sus ojos cansada por la pelea que tuvo, quedándose dormida.
     
    Última edición: 20 Marzo 2019 a las 10:02 AM
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    Primera fusión de alma/ Chieko, se entera de la verdad.

    Los espíritus, ya se habían retirados al ver que la lucha, había quedado en empate.

    La joven Hikari, se levantó con un poco de dificultad y se sacudió su uniforme.

    —Rayos, debo limpiarme, mi hermana me retara si me ve en esta condiciones—Hikari, se preocupó por su ropas—Aunque me siento algo extraña.

    Hikari, se volvió a sentar, y cerró sus ojos cansada por la pelea que tuvo, quedándose dormida, aunque gracia aquel combate había conseguido su espíritu acompañante.

    Piety, abrio sus ojos y observo que su dicipula, estaba dormida, se rasco la nuca, apoyo sus manos en el suelo, se levantó y observo a Hikari, que dormía cansada por el esfuerzo físico que había hecho.

    —Es una chica fuerte, Piety-dono—Seijun, apareció al lado de la shaman extranjera.

    —Eso lo sé, esta chica ha sobrevivido a muchas cosas—Piety, le dijo a Seijun y miro a la espíritu—Tienes cara de que Hikari, te recuerda a alguien.

    —Hikari-dono, se parece mucho a una persona querida, que no pude proteger—Seijun, le contestó a Piety y agregó —Tal vez, ella fuese su descendiente.

    Piety, le dijo al espíritu, que puede existir la posibilidad que Hikari, fuese una de las descendientes de la protegida de Seijun.

    —Bueno, en todo caso, debo informar a su familia que llegara algo tarde—Piety, le dijo a Seijun y agregó—Cuida a Hikari, mientras yo no este.

    —Claro, Piety-dono—Seiju, le contestó a la mujer.

    Con Hikari asegurada, Piety, fue a buscar un teléfono público.

    Piety, estaba caminando por la ciudad de Tokio, buscando un teléfono público, mientras fumaba su cigarro que había hecho de forma casera. La shaman, no pasaba desapercibida para el resto de los habitantes de la ciudad, por su manera de vestir y su altura, además de su color de pelo.

    —He, ¿quieres un guía turístico?—un japonés, se atravesó en el camino de Piety.

    —No—le respondió Piety de manera cortante al supuesto guía turístico y siguió caminando,-

    Cuando llego a una cabina telefónica, entro en ella, puso una moneda de yens en el telefono y llamo a la casa de Hikari.

    —Buenas, ¿con quién hablo?—preguntó Ayame, desde el otro lado de la línea.

    —Soy yo, Piety—La shaman Piety, le hablo a Ayame.

    — ¿Qué tal están?—Preguntó Ayame a la shaman.

    La shaman, le contesto que todo estaba bien, y que iban a volver algo tarde, ya que Hikari, estaba cansada por el entrenamiento, después de la una conversación de algunos minutos, ambas mujeres cortaron la comunicación y Piety, salio de la cabina.

    «Listo, ahora debo hacer unas compras», pensó la shaman u dio un suspiro, y volvió a pensar, «Pero, ¿a dónde hay un supermercado?»

    —Usted, es la mujer, que estaba junto con Hikari—Se escuchó la voz de una chica

    Piey, observo a la chica, que le había hablado, era Chieko, la amiga de Hikari, la cual llevaba unas bolsas de compras.

    —Eres la amiga de HIkari—le comentó Piety a Chieko y preguntó para confirma sus dudas— ¿cierto?

    —Si—Afirmo Chieko y observo que atrás de Piety, se encontraba Blind—Aquel señor vaquero, ¿es un espíritu?

    —Espera, ¿puedes ver espíritus?—preguntó Piety a Chieko.

    Chieko, afirmo con su cabeza, decidieron que mejor hablar en una plaza, cercana. Piety y Chieko, se encontraba en una banca conversando, así Piety, supo que Chieko, podía ver espíritus desde que había conocido a Hikari, pero no quería hablar de eso con ella, ni con nadie, hasta que recientemente Chieko, había escuchado hablar a unos de sus compañeros sobre un evento sobrenatural que uno de sus compañero, tuvo en el cementerio, así investigado supo de los shamanes, y luego cuando llego un nuevo estudiante a su aula, supo que ese chico era un shaman, además de que poseía un espíritu, tiempo después cuando se encontró con Piety, sospecho que su amiga, era un shaman.

    —Ya entiendo, tal vez tu cercanía con Hikari te despertó tu habilidad de ver espíritus—Piety, le explico a la joven Chieko y agregó—Oye, me puede acompañar a comprar algunas cosas para comer, y puede conversar con Hikari.

    —Claro y gracias—Chieko, agradeció a la shaman extranjera.

    Hikari, despertó cuando ya era de noche, por un momento estuvo confusa, no se acordaba dónde estaba, hasta que una voz le hizo acordarse en donde estaba.

    — ¿Esta bien Hikari-dono?—Seijun, le preguntó a su shaman.

    —Sí, solo con un poco de hambre—Hikari, le contestó a su espíritu acompañante, al mismo tiempo que se tocaba su estómago.

    —Vaya, que bueno que has despertado—Piety, volvió al cementerio junto con Chieko, ambas llevaba unas bolsas de compras

    Hikari, observo a Piety y con sorpresa, miro a su amiga, la cual se sentó al lado de la joven shaman.

    —Chieko, ¿Qué haces aquí?—preguntó la joven Hikari a su amiga.

    —Ella conoce sobre los shamanes, así que la traje aquí—Piety, dejo la bolsa y saco de la bolsa unas papas fritas, y la tiro hacia su discípula—Toma.

    —G...gracias—La joven aspirante a Shaman, tomo la bolsa de papas, en el aire y la abrió y le preguntó a su amiga—¿Desde cuándo sabes sobre que yo era un shaman?

    Chieko, le contestó a su amiga, que sabía sobre que ella era un shaman, puesto que había sospechado algo desde que había conocido al Yho, y por una conversación que había escuchado ha escondida Chieko, entre el joven shaman, Yho con Manta y Anna, también le contesto que Chieko, había empezado a ver fantasma desde niñas.

    —Ya entiendo, disculpa por esconder ese tema de ti—Hikari, se disculpó con Chieko, por no decirle nada sobre que ella era un shaman.

    —Tranquila, tuviste tu razones—Chieko, le contestó a Hikari y agregó con una sonrisa—Pero ahora, no mem oltes nada, soy tu amiga, y necesito saber la verdad.

    —Claro, gracias por entenderme—Hikari, le sonrío a Chieko y presento a Seijun—Disculpa, ella es mi espíritu acompañante, se llama Seijun, es o mejor dicho en vida fue una ninja.

    Seijun, saludo a Chieko, la cual también le contestó con una sonrisa en su rostro, esta escena era vista por Piety, que estaba fumando de su cigarro casero, entonces observo el reloj y se dio cuenta que era algo tarde.

    —Bueno jóvenes, debemos volver a casa ya se hace tarde y se deben estar preocupado en la casa—Piety, boto una bocanada de humo y miro a las chicas— ¿no creen, chicas?

    Las chicas, estuvieron de acuerdo con la idea de la shaman extranjera, así que se pararon, Hikari tuvo más dificultad para pararse, así que Chieko le ayudo a reincorporarse, tomando la mano de su amiga.

    El grupo, se encaminaron y salieron del cementerio, decidieron ir caminando hacia sus casas, para disfrutar las noches, así que Piety, tomo su moto y la llevo caminando, después de caminar algunos kilómetros se encontraron con una extraña escena, un chico que tenía problemas de desarrollo de crecimiento, que identificaron como Manta, estaba tratando de quitarle una espada de madera a un tipo con el vestuario e Elvis y cabello de tupe.

    —Por favor, préstame tu espada, Yho, la necesita—repetía Manta al delincuente de peinado de tupe.

    —Mocoso, suelta de una vez mi espada—exclamó el tipo del peinado tupe, mientras trataba de que el pequeño saliese soltase su espada

    —Espera ese no es...—Hikari, identifico al chico del pelo tupe, sabía quién era ese tipo, era Ryu, el banco que le había quitado su dignidad como sukebanchou.

    Al ver a aquel delincuente de vestimenta de disco y peinado tupe, volvió a la mente de Hikari, recuerdos de aquella fatídica pelea que sostuvo en el cementerio con el bancho, una furia se apodero de la ex- sukeban y entonces empuchando sus manos y sin que nadie pudiese evitarlo, corrió hacía el delincuente y le dio un fuerte golpe en la cara, el ataque, hizo que el motociclista, volase por los aires y se estrechase en el tronco de un árbol cercano.

    —Esto por lo de aquella vez, maldito con peinado ridículo—Exclamo la joven ex-sukeban, aun con su mano empuñada, y con sus ojos lleno de furia.

    Manta, miro sorprendido a la joven Hikari, los amigos del bancho, volvieron su rostro hacía la recién aparecida, la cual percibió hostilidad en aquellos delincuente.

    »Vaya, he llamado la atención», se permitió pensar la joven Hikari, que volvió a empuñar sus dos manos, se preparó para la pelea, «Vengan todos por su paliza nocturna».

    —Esta chica—suspiro Piety, y negó con su cabeza, luego miro a la espiritu acompañante de Hikari, y le dijo—Seijun, ve a ayudarla, ella ha visto cómo se hace la fusión de alma.

    —Sí, Piety-dono—Seijun, voló hasta llegar al lado de la joven Hikaru y le dijo—Necesita mi ayuda, fusione mi alma con su cuerpo, Hikari-dono.

    Hikari por un momento dudo, pero después de pensarlo algunos segundos, aceptó que la chica espíritu se fusionase con ella. Y acordándose de cómo había visto a Piety, realizar la fusión, realizo el procedimiento.

    —Seijun, concédeme tú alma—Exclamo Hikari, que levanto su mano y llamo al espíritu

    Seijun, se trasformó en una esfera de energía azul que se posó en la mano de la joven.

    —Esta va hacer la primera vez, que tu cuerpo se fusione con tu espíritu acompañante—se permitió pensar Piety—No es lo mismo que fusionarte con espíritus comunes, será una lección para ti.

    —Fusión de alma—Hikari, metió el alma de Seijun, en su cuerpo.

    Los delincuente al ver los movimiento que hacía la chica, se asustaron, habían visto con anterioridad a un chico que hacía lo mismo movimiento, y no le había ido muy bien con aquel muchacho de audífono y mirada despreocupada.

    —Anna tenía razón, ella es un shaman—Manta, se sorprendió al ver que Hikari, podía hacer una fusión de alma al igual que su amigo Yho.

    —Odio los tipos como ustedes—Dijeron Hikari/Seijun, al mismo tiempo—Vengan, esta será una pelea muy interesante.

    Uno de los delincuente, el cual era bien parecido, saco un cuchillo y fue el primero en atacar, pero Hikari/Seijun, esquivo el primer ataque del sujeto, desapareciendo de su vista y apareciendo atrás del delincuente y le dio golpe en el cuello, utilizando el borde de su mano y quitándole el cuchillo, el delincuente, cayó al suelo inconsciente. Hikari/Seijun, se puso en una posición de ninja, y espero el ataque del grupo enemigo, ellos atacaron a la chica, pero la joven aprendiz de shaman, volvía a desaparecer de la vista de sus enemigos, los cuales, quedaron sorprendido por la habilidad de la ninja/shaman.

    Los delincuente con miedo, esperaban el ataque de la joven, pero no se había dado cuenta que ya el primer movimiento estaba hecho, la shaman había cortado los cinturones de cada uno de sus oponente, los cuales al ver que sus pantalones se caían, trataron de subírselo para no sentir vergüenza, pero esto hizo que los sujeto estuviese distraído, y estp fue aprovechado por la joven shaman, para golpear a cada uno de los delincuente en el cuello, este ataque hizo que los enemigos, cayesen al suelo inconscientes.

    —Parece que ellos no pudieron resistir, a mi técnica más básica, "muishiki no kōgeki" —sonrío Seijun /Hikari.

    Entonces el espíritu de Seijun, salió del cuerpo de Hikari, la cual cayo de rodilla al suelo, se sintió un poco agotada por la fusión de alma.

    —Bien hecho—comento Piety, que paso al lado de la shaman y se agachó al frente del bancho con vestuario estrafalario y tomo la espada de madera que llevaba el tipo—Gracias por la espada.

    —Es cierto, fue genial Hikari, parecía una verdadera ninja—Chieko, miro con una cara sorprendida a la joven Hikari.

    Hikari, al escuchar los halagos de su amiga, sonrío mientras se rascaba la nuca.

    —Vaya, esto de ser shaman, no es tan malo después de todo—comento Hikari, ya recuperada y parándose.

    —Me alegro que haya cambiado tu punto de vista—Piety, quito la espada al inconsciente Ryu, y se la entregó a Manta—Aquí tienes, little boy.

    Manta aun sorprendido, por la pelea que había visto, se despabilo y tomo la espada, agradeció la ayuda de las chicas, y se iba a ir cuando fue detenido por Piety, que había visto en el chico, otra oportunidad de mostrar más el mundo de shaman a su discípula.

    —Little boy, te acompañaremos—La joven Piety, le dijo a Manta y agrego—Vamos en mi moto.

    Manta volvió agradecer la ayuda de las mujeres. Hikari, tomo la moto de Ryu, y dijo a Chieko, que se sentase atrás, mientras que Manta, se sentó atrás de Piety, la cual ya tenía listo su moto.

    Yho, había recibido varios ataques del cadáver del famoso y fallecido actor de artes marciales, Lee Bruce Long, la inspiración de su amigo Manta. La antigua estrella del cine de arte marciales, estaba siendo controlada por los pergaminos de una joven de tez blanca, pelo verde recogido y que vestía con un traje tradicional chino, que tenía en la parte superior un diseño de una cabeza de panda con la boca cocida y en la parte inferior un dragón chino de color verde.





    —Si hubieses entregado tu espíritu, no tuviese que recibir los ataques de Bruce Long—La joven de pelo verde, observo, como Yho era lanzado a un cartel por el ataque del cadáver.

    El joven, recibió una patada en su espalda por parte de su oponente y cayó al pavimento.

    —Lee Bruce Long, seguirá atacándote hasta dejarte muerto—le dijo la chica de pelo verde al joven Yho—No dejes que este sufrimiento se prolongue, sabes lo que debes hacer.

    —Ya te dije que Amidamaru, es mi amigo—dijo Yho, mientras se paraba con dificultad y se limpiaba su boca—Además esto no significa que Bruce Long, tenga la batalla asegurada.

    Yho, recibió otra patada de su oponente, que hizo que el joven fuese lanzado a una pared de ladrillos.

    —Si me rindo, decepcionare a Amidamaru— Dijo Yho, parándose con dificulta por el dolor que causaban los ataque del cadáver revivido, en su cara se veía el dolor que el joven estaba sintiendo.

    —Otra vez con lo mismo—La chica de pelo verde, miro con superioridad al Shaman de las aguas termales—Me gustaría que comprendieses que la vida es más valiosa que la amistad, ¿además para que te sirve tener amigos?

    Una luz brillante llamo la atención de la chica, que observo que Manta, el cual supuestamente había huido de la pelea, estaba adelante de esas luces.

    —Sirven para detener a villanos, como ustedes—Manta, contesto a la pregunta de la oponente de su amigo.

    — ¿Qué haces aquí?—pregunto sorprendida la chica y agrego—pensaba que habías huido.

    —Manta, ¿pero qué te paso?—pregunto preocupado Yho, al ver los moretones que tenía su amigo.

    Manta, le entrego la espada de madera a Yho y se disculpó por la demora, para conseguir la espada que necesitaba para ganar el combate.

    —Tu pelea por salvar el alma de unos de mis grandes héroes—le contesto Manta, y agrego—Permíteme ayudarte, si, después de todos somos amigos

    —He Yho-san, el enano cabezón, resistió los golpes que le habían propinado como todo un guerrero—Hikari, llamo la atención de Yho—No permitas que su valor sea en vano.

    —Ya lo sé—Yho, se paró y tomo la espada de madera—Gracias Manta, eres un gran amigo,

    Yho, ya con una espada en su mano, se preparó para la ronda final de aquella lucha que sostenía contra un controlado Lee Bruce Long.
     
    Última edición: 20 Marzo 2019 a las 10:02 AM
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