Long-fic de Pokémon - Dance of Gods

Tema en 'Pokémon' iniciado por jonan, 14 Septiembre 2018.

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    jonan

    jonan Jonan1996

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    Título:
    Dance of Gods
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    2
     
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    2324
    Bueno, después de un par de años he vuelto con una historia nueva, un pequeño proyecto de desahogo. Mi anterior Fanfic quedó inconcluso en gran parte por lo ambicioso del proyecto y al final se quedó en un tercio de lo que era.
    Con esta nueva idea me meto en un nuevo mundo, el de Mundo Misterioso, y tras aprender la lección con mi anterior Fanfic no tengo pensado alargar este trabajo más de veinte o veinticinco capítulos. Tengo pensado subir un capítulo todos los viernes. Espero que sea de vuestro gusto y que tenga un buen recibimiento.



    1º Capítulo: “La línea”

    El joven Kecleon desde muy joven soñó con salir de Villa Camuflaje para llegar a ser uno de los famosos Equipos de Rescate. Desde que nació escuchó hablar del Equipo A.C.T. y aquella nublada mañana un Wingull tiró el periódico en el que avisaba de que el equipo estaba a punto de captar el Rango Lucario.

    La aldea, compuesta por pequeñas casas viejas rodeadas de gigantes pilares de piedra grisácea, estaba totalmente dedicada a las secretas artes ninjas. La Villa Camuflaje era el lugar de origen de los mercenarios más poderosos de la región y muchos acababan en las filas del ejército del gran Reino del Viento, dirigido por el temible Trio de las Nubes.

    En la Villa había cuatro maestros y aquellos que lograban vencerlos pasaban automáticamente a ser parte del grupo mercenario de la localidad o eran enviados a la capital. Estos cuatro maestros eran Zoroark el invisible, Castform de la niebla, Ariados infalible y el huracán Shiftry. Aquel día Kecleon se dirigió a donde los cuatro para despedirse. Ver el periódico y tomó una decisión.

    – Grandes Maestros. – Comenzó el Pokémon arrodillado ante los cuatro, los cuales estaban sentados en cuatro tronos de madera. – No es nueva la idea, más de una vez lo he expresado a los cuatro vientos, pero hoy he tomado la decisión. Mañana al amanecer comenzará mi nueva aventura lejos de Villa Camuflaje.
    Los cuatro se miraron mutuamente y solo con la mirada se entendieron. No había pegas.
    – Joven Kecleon. – El Shiftry se levantó de su lugar. – Lamentaremos tu marcha. Tienes unas grandes habilidades para el camuflaje y en un futuro posiblemente podrías haber llegado a alcanzar el nivel de Zoroark. Pero a fin de cuentas tu voluntad no es ser un maestro ninja. Sea cual sea tu meta, te deseamos toda la suerte del mundo.

    – Muchas gracias maestros. Estaré eternamente agradecido a vosotros.

    – Despídete de tus compañeros. Mañana a la mañana Pidgeot te sacará de la Villa. Cualquier cosa que te sea necesaria pídela sin problemas.

    – Espera. – Dijo Zoroark antes de que le joven se retirara. – Tengo un regalo para ti.

    – ¿Un regalo?

    – Toma. – El Pokémon de un salto se colocó en frente y le dio un pañuelo. – Es un Pañuelo Seda. Ayudará a que los ataques tipo Normal se potencien.

    – Gracias.

    De esa forma Kecleon partió de la Villa Camuflaje tras despedirse de sus compañeros Nincada, Tangela y Bellsprout. Pidgeot comenzó a volar y rápidamente lo llevó fuera de la oculta grieta en el suelo donde estaba oculta la aldea. Este boquete en el suelo estaba rodeado por un frondoso y oscuro bosque.

    – Puedes dejarme en el bosque. – Dijo Kecleon.

    – Este bosque está lleno de peligros. Será mejor que por lo menos atravesemos el bosque. – Le respondió el Pokémon volador. – Este bosque ayuda a que la Villa Camuflaje siga en paradero desconocido. Además, tardarías tres días en salir del bosque, suponiendo que salgas vivo.

    El camaleónico Pokémon observó bien el bosque de enormes robles que se perdían en el horizonte. Miró abajo y pudo ver que en el bosque se hallaban enormes sombras, muchas de ellas peleando.

    – La mayoría de los Pokémon que ves son familias peleando. Una vez me atacó una pareja de Scolipede desde tierra, caí y casi no lo cuento. Menos mal que Shiftry me salvó. Aunque dicen que el verdadero enemigo es el Hydreigon de Lerna.

    – ¿Lerna?

    – Existe una región pantanosa al este que antiguamente debía ser un hermoso estanque. Pero desde que llegó aquel Hydreigon ese pantano debe haberse convertido en un auténtico infierno. Una vez Zoroark se debió enfrentar a él, pero salió muy malherido.

    – Debe ser toda una bestia…

    – Lo es.

    El rápido vuelo se alargó una hora más atravesando el bosque. La pareja habló sin parar a sabiendas de que no iban a volver a verse. Pidgeot fue uno de los primeros amigos que hizo en la villa y prácticamente él lo había criado y entrenado.

    – Oye Kecleon.

    – Dime.

    – Durante estos años… ¿has sabido algo de tus padres?

    – No. – Respondió en un tono más serio. – Zoroark me dijo que dos Kecleon me dejaron en la Villa al no poder cuidar de mí, pero que de querer conocerlos él me diría dónde encontrarlos.

    – ¿Y quieres saberlo?

    – No le he dicho nada al maestro porque no creo querer hacerlo.

    – Entiendo. Estamos llegando al destino.

    Pidgeot aterrizó en un pequeño campo de trigo, momento en el que el compañero se bajó y se puso frente a él. Sin decir una sola palabra se abrazaron fuertemente. Pidgeot, emocionado, no pudo evitar derramar una lágrima.

    – Te echaré de menos. – Dijo Pidgeot.

    – Muchas gracias por todo. Ojala el destino vuelva a juntarnos.

    – Ojalá. – Sonrió. – Tengo una última cosa para ti. – Sacó un sobre la bolsa que llevaba bajo el cuello. – Si algún día quieres saber quiénes son tus padres solamente tienes que abrir el sobre. Zoroark me dijo que en el futuro seguro que querrías saberlo.

    – ¿Por qué?

    – Me dijo que preguntarías eso. Me respondió que los Kecleon de este mundo no son de color morado.

    – ¿Cómo?

    – Nunca has visto a otro como tú, normal que no me entiendas. Tú solo guarda la carta en tu mochila. Kecleon, tu viaje comienza aquí. Buena suerte.

    – Gracias buen amigo. Espero que pronto venzas a los dos maestros que te faltan para poder ser un importante mercenario.

    – Hasta la próxima.

    Y con otro abrazo comenzó el viaje a través de un camino al lado de un campo de amarillo trigo. Su objetivo era la Plaza Pokémon, lugar de origen de los Equipos de Rescate. Caminó durante toda la tarde sin parar lleno de vitalidad.

    En el camino se encontró con una familia de Shroomish y Breloom granjeros que lo saludaron educadamente. Preguntó por la dirección y le dijeron que en cuestión de un mes llegaría al destino. Poco después se encontró con un extraño Xatu apoyado en un poste que tenía la mirada perdida y solamente repetía Xatu una y otra vez. No fue la última vez que vio al Pokémon en las siguientes horas, lo que hizo que se sintiera incómodo.

    Cuando el sol desapareció comenzó a preocuparse ya que en todo el día no había visto una aldea. Los carteles indicaban que estaría a punto de llegar, pero él no veía nada. Estuvo pensando en dormir bajo un árbol, pero el Xatu que lo seguía volvió a aparecer. Kecleon se le acercó al Xatu por detrás, ya harto de que le persiguiera. En el último segundo éste giró su cabeza de forma aterradora, haciendo que Kecleon saliera corriendo. Corrió tanto que al fin llegó a una pequeña aldea.

    Cuatro granjas de madera y adobe mirando al centro de una plaza componían la aldea. En el centro de la plaza había una hoguera rodeada por las gentes del lugar. Estos causaban un gran alboroto, pero el susto de Kecleon era tal que ni se dio cuenta. Cuando llego abajo y se chocó contra un Slaking dejó de correr.

    – ¿Estas bien pequeño? – Dijo el enorme Pokémon.

    – Si… sí. – Respondió nervioso mientras se levantaba de un salto. – ¿Qué celebráis?

    – Esos dos de ahí buscan a alguien que sea capaz de sacarlos del círculo. – Vio un Riolu cabalgando a un Cranidos. – Quien gane se llevará 500 Poké.

    Riolu reía sin parar sobre el Cranidos que correteaba de un lado para otro intentando atrapar a un ágil y elegante Roselia. Éste lanzó un Energibola que de un salto Cranidos esquivó. No se esperaba la Hierba Lazo que vino después y se tropezó, casi llegando a salir del círculo dibujado en el suelo.

    – ¡Vamos compañero! – Gritó Riolu.

    – Este es tu fin. – Dijo Roselia con actitud prepotente.

    – No, no. – Respondió Cranidos desde el suelo poco antes de lanzar un fino pero directo Rayo Hielo con el que el Pokémon retrocedió varios metros. Miró al suelo y vio como había cruzado la línea.

    – Y ya van tres victorias. – Dijo Riolu arrogante entre carcajadas. – Para el siguiente subiré la apuesta a mil Poké.

    Un Vigoroth insistía a su padre Slaking que quería participar, pero este se le negaba. Un Flaaffy miraba con ansias a Riolu, pero no se atrevía a dar el paso. Todos murmuraban pero nadie se atrevía.

    – ¡Yo me presento voluntario! – Dijo Kecleon, dando un paso al frente.

    – Que pequeñín más atrevido. – Vaciló Cranidos.

    – Adelante. Que comience la fiesta. – Dijo Riolu.

    Kecleon se colocó en el círculo y comenzó a preparar el puño, un poco atrasado. Cranidos se abalanzó con todas sus fuerzas mientras su cabeza cogía un color azulado.

    – ¡Vamos! – Gritó Riolu.

    El Cabezazo Zen de Cranidos chocó brutalmente contra el Puño Certero de Kecleon, el cual hizo que el primero saliera por los aires contra la hoguera en el centro del círculo. Tanto Riolu como Cranidos se retorcieron de dolor por las quemaduras, mientras que Kecleon los miraba a la espera de un nuevo ataque.

    – Ese cabrón es fuerte… – Dijo Riolu.

    – Gracias. – Respondió Kecleon con absoluta calma.

    – ¡Vamos! – Gritó Cranidos. Kecleon volvió a preparar su puño.

    – ¿Otra vez lo mismo?

    La pareja se iba acercando mientras que el cuerpo de Riolu iba cogiendo un tono rojizo. Kecleon se abalanzó contra el Cranidos para sacarlo con su puño, pero Riolu se interpuso recibiendo todo el golpe. Kecleon salió volando al chocar contra el Contraataque de Riolu. Casi se salió del círculo, pero con varios veloces saltos entrenados en Villa Camuflaje logró evitar la derrota.

    – Eres ágil… – Dijo Riolu.

    – Estáis bien coordinados. – Respondió Kecleon algo dolorido.

    – Acabemos esto. – Dijo Cranidos impaciente.

    El Pokémon prehistórico usó Poder Pasado, lanzando una esfera banca que Kecleon esquivó sin dificultad. Kecleon usó Lengüetazo, estirando su lengua hasta agarrar la pata de Cranidos y tirarlo al suelo. Después, saltó sobre la pareja y los echó afuera con un fuerte Cola Férrea.

    Los espectadores no tardaron en aplaudir al ganador.

    – Bien jugado. – Dijo Riolu algo dolorido mientras los dos se levantaban.

    – Gracias. – Respondió. Los otros dos se dirigían a donde su mochila se hallaba.

    – Toma. Los 1000 Poké. – Lanzó la bolsa.

    – Me vendrán bien para el viaje.

    – ¿Tú también eres un aventurero? – Preguntó Cranidos.

    – No. Me dirijo a la Plaza Pokémon. Quiero crear mi propio Grupo de Rescate.

    – ¿Otro loco admirador del equipo A.C.T.? – Vaciló Riolu.

    – Algo así.

    De una de las cabañas salió una imponente Slaking y llamó a su familia compuesta por su marido, cuatro Vigoroth y siete lentos Slakoth. Se había hecho tarde y la cena se enfriaba.

    – Riolu, Cranidos. ¿Queréis venir a cenar? – Preguntó el padre.

    – Claro.

    – Kecleon. Tú también puedes venir. Necesitarás un lugar dónde descansar esta noche.

    – Muchas gracias señor.


    *****​


    A dos días de distancia un grupo de diez Mightyena descansaba al lado de un riachuelo. Uno de ellos tenía un tamaño algo mayor y su cola era muchísimo más grande. Éste era el macho alfa del grupo.

    – Vosotros cuatro, ir a vigilar la zona. Que nadie se acerque. – Dijo el intimidante Pokémon. – Tú y tú, cerca hay nidos de Fearow. Ir a buscar la cena.

    – Alfa. – El segundo al mando del grupo se le acercó. – Estamos muy cerca del comprador de la Acuamónica. Deberías ir pensando la forma de atacar la Montaña Serpentea.

    – No te preocupes. Mañana nos acercaremos poco antes del amanecer y haremos un rastreo. Echando una partida de póquer en Villa Tortuga un borracho me dijo que la montaña estaba protegida por fuertes Pokémon tipo planta. La montaña debe ser todo un bastión lleno de túneles, pero acercarse no es difícil gracias al bosque que lo rodea.

    – Entonces lo ideal sería encontrar una forma oculta de entrar rápido, robarlo y salir.

    – Así es y creo tener un plan, pero necesito que no vayáis hasta arriba de cocaína.


    *****​


    La familia y los tres invitados cenaron, una extraña cena al combinarse la lentitud de los Slakoth con la vitalidad de los Vigoroth. Tras la cena tanto Riolu como Cranidos salieron afuera para preparar su próximo viaje a solas.

    – La Colina Salvaje está a un día de distancia. Desde ahí podremos llegar a la Montaña Serpentea enseguida. – Dijo Riolu sentado en un tocón de madera.

    – ¿Te fías del plano que te dio ese Metang?

    – No tenemos nada mejor para robar el tesoro.

    – Según tu plan será cosa de entrar y salir. Espero…

    – Iremos viendo sobre la marcha. Primero tenemos que llegar a la Colina Salvaje.

    De repente, Kecleon salió de la cabaña para hablar con la pareja. Los dos se quedaron en silencio mirando cómo se acercaba.

    – ¿Puedo hablar con vosotros? – Dijo el Pokémon.

    – Sí, claro. ¿Qué sucede?

    – ¿Mañana en qué dirección partiréis?

    – Hacia Colina Salvaje.

    – El viejo Slaking me ha dicho que es una ruta bastante complicada. ¿Queréis hacer juntos la travesía?

    – Claro. Eres un buen combatiente, nos serás de ayuda y encima el viaje nos será más ameno. Pero hay una última cosa que deberías saber.

    – Dime.

    – Nuestras aventuras no siempre son del gusto de todos y algunas personas ponen precio a nuestras cabezas. Pero tranquilo, los cazarrecompensas no te harán nada. Solo nos buscan a nosotros.

    – Solo será un día de travesía, no creo que vaya a suceder nada. En la Colina Salvaje nos separaremos.

    – Perfecto.

    Los tres hablaron durante un rato para preparar el viaje sin darse cuenta de que Xatu los vigilaba desde lo alto de la casa con una ligera mueca en su pico.

    – Parece que a este trio le espera un interesante futuro.
     
    Última edición: 15 Septiembre 2018
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    LizzaRade

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    Usualmente cuando me dicen Kecleon y Mundo misterioso automáticamente pienso en las tiendas del juego e.e Pero resulta que es una aventura con un Kecleon de protagonista, no lo negaré, está interesante lo que presentas. Also, el par de Riolu y Cranidos me cayó bien, se siente que son de esos aventureros que quieren sentir algo de emoción, aunque ahora sus cabezas tienen un precio xD

    También el hecho de que con esto hasta se explicaría porque los Kecleon de la tienda te parten la madre cuando les robas un objeto en los mapas, ¡porque están bien entrenados xD! Pensar en eso... me gusta :bulbi:

    Ahora vamos con unas cosillas técnicas:
    Es incorrecto dejar un espacio entre el primer guión y el enunciado del personaje. Asi como un espacio entre el guión y el enunciado del narrador, en este caso, imagina que estás usando un paréntesis, separas la idea del que narra del dialogo del personaje aclarando su acción mientras habla. Y los signos van después de cerrar el enunciado: —Dialogo —narrador—. Dialogo.

    En teoría, el texto que cité quedaría así:

    —Grandes Maestros. —Comenzó el Pokémon arrodillado ante los cuatro, los cuales estaban sentados en cuatro tronos de madera—. No es nueva la idea, más de una vez lo he expresado a los cuatro vientos, pero hoy he tomado la decisión. Mañana al amanecer comenzará mi nueva aventura lejos de Villa Camuflaje.
    Error de dedo, pero son cosillas que se corrigen con el tiempo :) ahí debería ser "Una vez Zoroark se debió enfrentar a él, pero salió muy malherido."

    Eso, está interesante lo que presentas, no me molestaría seguir leyendo esta historia, porque le veo potencial.

    Chau!!
     
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    jonan

    jonan Jonan1996

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    Antes de nada, quiero dar las gracias a LizzaRade por su comentario y lo tendré en cuenta de ahora en adelante. Espero que este segundo capítulo sea de vuestro agrado.

    2º Capítulo: “El cañón”


    Amaneció en Pueblo Cuatrocaminos y el trío no se hizo esperar para partir. Había un día entero hasta la Colina Salvaje y el camino era muy peligroso. Slaking los advirtió del peligro por ser un cañón rocoso en el que las emboscadas eran habituales a manos de los Durant y Trapinch. Les aconsejó atravesarlo por el riachuelo que cruzaba la ruta.

    –Al anochecer llegaréis a una enorme edificio con forma de Oddish. Decirle a la vieja curandera que vais de mi parte.

    –Gracias. – Respondió Kecleon.

    –Señora Slaking. La cena estaba riquísima. No puedo esperar a comer estos bollos hechos por ti.

    –No hay de qué. – Dijo encantada. – No solemos tener unos visitantes tan amables por aquí.

    Tras una cálida despedida por parte de la familia partieron hacia la Colina Salvaje. Riolu, imposible de estar callado, contó todas sus aventuras y desventuras en cuestión de tres horas y en ese momento incluso dio tema de conversación. Para cuando se quisieron dar cuenta, tras cruzar un breve túnel, ya se encontraban en el cañón del que se les había advertido.

    –Este silencio me pone tenso. – Comentó Cranidos.

    –Estad atentos. Los Trapinch pueden atacarnos por sorpresa bajo nuestros pies.

    –Deberíamos buscar una forma de bajar al riachuelo como nos dijo Slaking.

    Los tres se acercaron al acantilado para buscar una manera de descender, pero para su sorpresa el riachuelo estaba seco. Además bajar era imposible por aquella caída de treinta metros.

    –Parece que la cosa se complica. – Dijo Kecleon.

    –Subiros sobre mí. – Dijo Cranidos. – Tengo un mal presentimiento.

    –Esto me recuerda a cuando fuimos atacados por ese grupo de Cacturne asesinos. – Continuó Riolu imposible de callarse.

    –Cállate. – Ordenó su amigo. – Van a escucharnos y caeríamos rápido en una emboscada.

    –Oye... qué es eso. – Preguntó Kecleon al ver un extraño pico rocoso lleno de agujeros al otro lado del cañón.

    –Parece que es un hormiguero. Será mejor que avancemos sin que nos vean.

    Continuaron por el camino sobre Cranidos a paso ligero. De vez en cuando se encontraban algún boquete que conducía al laberinto creado por los Trapinch y Durant. El camino se fue estrechando y los agujeros aumentaban. De vez en cuando algún Vibrava los sobrevolaba pero sin más percances.

    –El sonido de esos Vibrava es bastante molesto. – Opinó el Riolu mirando a uno que comía los restos de un Trapinch.

    –Pues eso de ahí creo que te va a molestar más. – Respondió el camaleón que veía como una tormenta de arena se les acercaba por detrás.

    –¡Agarraos! – Gritó Cranidos y acto seguido salió a todo correr intentando escapar de la tormenta.

    –Necesitamos un refugio. – Dijo Riolu.

    –El único refugio es la casa de unos habitantes poco amistosos. – Respondió Kecleon nervioso. – Pero tengo otra idea.

    –¿El qué?

    –El maestro Castform me enseñó Danza Lluvia.

    Kecleon creó en su mano una esfera azulada que lanzó al cielo. La esfera empezó a crear oscuras nubes que fueron cerrando el cielo del cañón junto con una leve lluvia que comenzó a pelear con la tormenta de arena.


    *****​


    –¡Alpha! ¡Tenemos que retirarnos! – Decía el segundo al mando que observaba como los otros siete lanzaban sus potentes ataques a una pared metálica en medio de un largo pasillo circular de paredes de madera.

    –Nos falta poco para llegar a la Acuamónica. – Decía un líder sudoroso y nervioso. – ¡Aguantad!

    –Hemos perdido ya a uno. En cuanto nos encuentren estamos jodidos.

    –Dejadme.

    El Pokémon se abalanzó con su fuerte mandíbula y con un Triturar agarró la cerradura. Agitó fuertemente su cabeza y tras unos segundos escupió el metal arrancado. La puerta se abrió de par en par.

    –Oh... mierda... – Dijo el segundo al ver a Mudsdale, conocido como el Dios del Vino, protegiendo la Acuamónica junto con su séquito, un Arbok y un Pyroar hembra.

    –¿Pensabais que ibais a metérsela doblada a Serperior? Habéis caído en su trampa y ahora moriréis entre terribles sufrimientos.

    Mudsdale pegó un gran salto y se colocó sobre uno de los Mightyena. Intentó esquivarlo, pero el otro era demasiado rápido y su cabeza quedó incrustada en el suelo con el potente Pisotón. Otro Mightyena intentó atacarlo por la espalda pero usó Fuerza Equina y con una potente coz lo lanzó contra la pared, así debilitándolo.

    –¡Retiraros! – Dijo Alpha mientras daba un paso al frente.

    –Lo siento. Pero ninguno saldrá vivo de aquí. Terremoto. – Dio un pequeño golpe al suelo con el que todo el túnel tembló. El equipo del Alpha se vio realmente acabado.


    *****​


    –Nos hemos librado de la Tormenta de Arena, pero no del peligro. – Dijo Riolu al ver un Flygon y dos Vibrava frente a ellos.

    –Siento deciros que habéis entrado en nuestro territorio. En una situación normal os echaríamos y se acabó, pero tenemos que alimentar a nuestros pequeños.

    –Siento decirte que no van a ser vuestro alimento. – Dijo una voz tras el trio. Miraron y vieron un Durant de color más rojizo liderando a una veintena.

    –Marchaos si no queréis salir heridos. – Respondió Flygon iniciando en su mano un Puño Fuego.

    –¿Se os ocurre alguna forma de escapar? – Susurró Riolu.

    –¡Marchaos vosotros del cañón! Este es nuestro hogar. – Respondió el Durant. – Compañeros, atacad.

    Los Pokémon de acero atacaron con Eco Metálico atrapando en las insoportables ondas a los dos tríos. Riolu, Cranidos y Kecleon se retorcieron doloridos y apenas sin poder moverse. Kecleon comenzó a recordar sus viejas lecciones en la Villa Camuflaje.


    *****​


    –Veo que has aprendido Poder Pasado. – Dijo Zoroark a Kecleon frente a una cascada de agua cristalina a la que los Pokémon le lanzaban ataques. –¿Puedes repetírmelo?

    –Claro maestro Zoroark. –Rápidamente preparó una gran esfera de color blanco entre sus manos y la lanzó contra la cascada y deteniendo el curso del agua unas pocas milésimas de segundos.

    –Bien, bien... Ven conmigo. –Zoroark comenzó a caminar hacia su caseta, la cual estaba en lo alto de la cascada. El hogar del Pokémon era una humilde casa de madera y adobe a la cual se llegaba por una escalera de piedras que ascendía junto con la caída del agua.

    –Jamás había estado en su casa maestro.

    –Es porque los aprendices solamente podéis entrar para aprender una fácil pero muy útil lección.

    El Pokémon Siniestro se acercó a un gran arcón de madera y la abrió. Hizo un gesto a Kecleon para que se acercara. Éste se acercó y vio que estaba lleno de unos artefactos en forma de disco.

    –Estas son las MTs. Con estos instrumentos podrás aprender algunos nuevos movimientos. Es así como podrás ir perfeccionando las cuatro artes que enseñamos los maestros. –Cogió uno de los discos de color marrón. –Esta es la MT Avalancha. Al igual que Poder Pasado es un movimiento tipo roca, pero más potente.

    –¿Puedo aprender todos los movimientos que quiera?

    –Es más complicado, algunos movimientos no se ajustan a determinados Pokémon. En tu caso creo que existe un set de movimientos muy bueno para habilidades ninja.


    *****​


    –Voy a atacar a Flygon. Encargaros de los Vibrava y salimos a toda ostia.

    Kecleon acto seguido lanzó un Rayo Hielo al Flygon que, desprevenido por el Eco Metálico, no pudo esquivar el ataque. El doloroso golpe hizo que cayera al suelo, además de congelar una de sus alas. Seguido Riolu y Cranidos se separaron. El primero usó Palmeo, golpeándolo con su brillante mano y lo lanzó barranco abajo. El segundo usó Cabezazo Zen y lo estampó contra una pared. Los Durant, sorprendidos, dejaron de atacar. Riolu y Kecleon se volvieron a montar en Cranidos y partieron a toda velocidad hacia el final del cañón.

    –Dejadlos marchar. Tenemos a Flygon. –Dijo Durant mientras se acercaba al malherido Pokémon.

    –¿Qué van a hacer con él? –Preguntó Kecleon mientras miraba atrás.

    –Seguramente se lo coman. A él y a sus dos secuaces. –Respondió Riolu, por primera vez en un tono serio. Mientras, el camaleón miraba como los Durant se abalanzaban contra sus presas. –No es nuestra guerra. No podemos hacer nada.

    En cuestión de dos horas lograron salir sanos y salvos al final del cañón. En el lugar donde este se ensanchaba el cañón y los hierbajos comenzaban a predominar se encontraron con una gran presa, motivo por el que el agua no circulaba por el riachuelo.

    –Es una presa enorme. –Exclamó Kecleon al ver el gran muro de rocas y madera.

    –Estamos cerca. –Comentó Cranidos.

    –¿Cómo lo sabes? ¿No se suponía que jamás habíais atravesado estas tierras?

    –Nos dirigimos a la Montaña Serpentea, lugar donde vive Serperior, el Dios de la Agricultura. Su poder sobre la agricultura en gran medida es gracias a las presas que tiene construidas. Estas son controladas por su séquito de Bibarel y Bidoof.

    –Entiendo. –Kecleon tuvo gran interés por conocer los motivos que la pareja tenían para llegar a esa montaña, pero quedó callado no queriendo entrometerse.

    Finalmente llegaron a la cabaña mencionada por Slaking en la Colina Salvaje. La casa con forma de Oddish era enorme, tanto como un castillo, y la piedra azulada con la que estaba construida encajaba a la perfección con el Pokémon que imitaba. Esta casa estaba situada junto al lago creado por la presa, por lo que lo que un día fue Colina Salvaje ahora era un palacio junto al pantano. Al fondo se apreciaba una empinada montaña con forma de volcán tras un frondoso bosque.

    Llamaron a la puerta y tras unos largos segundos. Los pasos de un gran Pokémon se escucharon, tan grande como la puerta que imitaba la boca de un Oddish. Finalmente esta fue abierta por una Miltank de dos metros de altura y vestida con una blanca túnica que sorprendió al trío.

    –Hola. ¿En qué puedo ayudaros?

    –Buenas tardes. Slaking de Cuatrocaminos nos dijo que podríamos alojarnos en su casa durante esta noche. Hemos cruzado el cañón y ha sido un viaje algo turbulento.

    –¿El cañón? ¿Y seguís vivos? Por supuesto que podéis quedaros. Pasad.

    Entraron en la casa y vieron un gran salón con una gran mesa y una veintena de sillas. Tras ellos había una mesa y un asiento del tamaño de la Miltank. Las paredes, en cambio, estaban cubiertas por grandes armarios llenos de libros, pociones e ungüentos y apenas había huecos que se aprovechaban para las ventanas.

    –Siento el jaleo que hay, pero pronto cenaremos. Tampoco sois los únicos visitantes de hoy, aunque él no ha tenido tanta suerte. – La sala estaba llena de Paras, Parasect, Oddish, Gloom y Bellossom que estaban siendo guiados por un viejo Vileplume que preparaban la cena. –¡Chicos! Tenemos dos invitados más.

    Tras ello Vileplume los acompañó hasta sus aposentos, una pequeña habitación con varias camas de paja.

    –Estas son las camas de los invitados. No metáis mucho ruido que el invitado está descansando. Cualquier cosa que necesitéis no dudéis en pedírmelo.

    –Gracias. –Dijeron los tres al unísono.

    –Vileplume, creo que ya me encuentro mejor. Me gustaría andar un poco. –Dijo una voz desde el interior de la sala.

    –Mightyena, se te pueden abrir las heridas. Túmbate. –El Pokémon finalmente llegó a la puerta, lleno de cicatrices, vendajes algo ensangrentados y le faltaba un ojo.

    –Ah, invitados. Hola. Soy Mightyena, un placer.
     

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