Confesiones: el diario vivir de una zombie

Tema en 'Historias Abandonadas Originales' iniciado por Mavia Loxar, 25 Enero 2015.

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  1. Threadmarks: Prólogo
     
    Mavia Loxar

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    Confesiones: el diario vivir de una zombie
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    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    15
     
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    CONFESIONES: EL DIARIO VIVIR DE UNA ZOMBIE

    Dioses, suerte o incluso destino; llámenlo como quieran porque en mi caso lo considero una mierda. Tan simple como eso ¿No creen?

    Durante toda mi “No vida” más que nada, siempre, pero siempre, este “destino” la ha tomado contra mí. En cada una de mis decisiones y elecciones... en cada camino por el cual he querido ir, éste ha terminado en un fracaso total. Y no me digan que cada uno forma su propia vida o su destino, porque realmente si fuera por mí, mi vida no estaría así, patas arriba. ¡Ah! Por cierto soy una Zombie.

    Antes de comenzar a relatarles mi perfecta-maravillosa-y súper feliz “vida” –nótese el sarcasmo– quisiera aclarar dos aspectos específicos acerca de nosotros: Los Zombies.

    I. Surgimiento

    No me gustaría arruinarles la vida diciendo que no hay un apocalipsis inminente en la actualidad, pero la verdad es que eso ya ocurrió. Sucedió. Fin. Ni siquiera fue una vacuna inventada por algunos de los gobiernos británico, soviético, estadounidense o nipón; no; la realidad es otra.

    Tan sólo fue un intercambio de ADN entre un humano y una Titanoboa cerrejonensis. Una forma más sencilla de decirlo seria, que fue la simple mordida de una extraña y ya extinta víbora. Sí ese simple suceso cambio la historia –mi historia–de manera radical.

    Esto ocurrió en el siglo XIX, donde David Josh; un “suertudo” campesino de la zona Oeste del rio Amazonas; el cual cuando iba en dirección al pueblo más cercano se encontró cara a cara con este animal. Por cruzar su territorio de manera violenta el animal lo atacó y Josh murió a causa del veneno.

    Pero por un extraño motivo, la saliva y veneno de la víbora se mezcló con la sangre y ADN de Josh modificando progresivamente su sistema. Como se encontraba en medio de la nada nadie lo encontró hasta 6 días después del incidente, periodo de tiempo que duró su “metamorfosis” creando de aquella manera la criatura sobrenatural.

    Desde aquel día sus hijos –sí, podemos tener hijos– y los hijos de sus hijos mueren al nacer, reviviendo 6 días más tarde, cumpliendo así el cambio y transformándose en lo que ahora lo que los humanos conocen como “Zombies”. Hay otra manera, la más conocida a decir verdad. También se puede llegar a ser uno de nosotros con un simple intercambio de sangre y saliva de un Humano y un Zombie –mi caso–. Una opción diferente y a la vez parecida a lo que comúnmente se atribuye a la mordida, desgarramiento o canibalismo, entre muchos otros inventos superficiales y tecnisistas de las personas; aunque de cierta manera, también funcionan.

    Por si se preguntan, no somos el típico cadáver ambulante extremadamente putrefacto hambriento de carne y cerebros, no. ¡Tenemos casi la misma apariencia que un ser normal! Las únicas diferencias radican en nuestro ADN, al encontrarse celularmente “mutado” nos da dotes que comúnmente los humanos no tienen. Somos más fuertes, más rápidos, más resistentes, inteligentes, audaces, y de una regeneración más rápida –de cierto modo– comparada a la de un ser humano común y corriente. Pero todo don trae con ello una contradicción, sí; no son solo maravillas, cuentos de hadas o finales felices; créanlo.

    Al no estar completamente “vivos” de alguna manera nuestros cuerpos requieren ciertas necesidades alimenticias (Especificadas en el punto II), además de ciertas restricciones. Somos resistentes en el ámbito físico, si, pero hay excepciones claras a esto: No podemos estar mucho tiempo en contacto directo con el sol ya que los músculos expuestos de contraen de manera que luego es difícil y doloroso su más simple movimiento y por algún motivo no es posible arreglarlo con nuestra regeneración. También por ese motivo nuestro aspecto o piel es grisáceo, con venas enmarcadas en cada sector de nuestro cuerpo. Por ello es indispensable el uso de maquillaje –fabuloso invento, hay que destacarlo– que nos permite mezclarnos con el resto.




    II. Alimentación

    Como anteriormente aclaré no somos aquellos seres sedientos y hambrientos de cerebros o cualquiera de aquellas semi-mentiras.

    Escribí semi-mentiras porque no están del todo mal. Un ser como nosotros puede alimentarse al igual que una persona con excepción de frutas y verduras... básicamente alimentos derivados de algún animal en definitiva carne. Pero cada cierto tiempo debemos beber sangre humana. Como leen, nuestros cuerpos también se abastecen de ese líquido escarlata imprescindible, para todos, pero de manera menos abundante en nuestro caso. Un ser humano normal dota de poco más de 4 litros, pero, al contrario de ellos solo tenemos un 30% de su total, lo que equivale a 1,2 litros de sangre por Zombie. A pesar de nuestra rápida regeneración, si sufrimos de una hemorragia severa, ésta podría ser mortal. Por ello la mayoría de las mujeres en este estado se abstienen de tener hijos ya que esa acción, sin el debido cuidado y la transfusión necesaria podría ser mortal. Un alivio para ellas –nosotras– es que en comparación a un mujer corriente no tenemos lo denominado “periodo” lo que es fantástico –en mi punto de vista–. Por este motivo es imprescindible el beberla. Algo en común que tenemos con aquellos odiosos y presumidos se los vampiros –Sí también existen–. Aunque también es algo que nos diferencia de estos odiosos seres porque a diferencia de ellos no estamos orgullosos de ello.

    Ya que a lo largo de los años en que nuestra especie se ha extendido por todo el mundo este inconveniente extra ha sido; de cierto modo; corregido. Existen bancos de sangre especializados para los de nuestra especie, donde los seres humanos que conocen de nuestra existencia pueden donar voluntariamente sin temor.

    En toda comunidad hay quienes se abstienen de ciertas cosas y en el caso de nosotros –me incluyo– es el hecho de que no bebemos la sangre de las personas; aunque esta sea donada; tratamos de mantener nuestros cuerpos con solo sangre animal. No todos lo logran, pero para alguien como yo que ha vivido casi toda su vida sin este líquido escarlata, es casi factible.


    Para concluir de una manera simple:

    ¡No somos todo lo que dice Hollywood! Entiéndanlo, no crean todo aquello que le digan esas tontas películas que solo malinterpretan nuestro diario vivir y lo que somos y hacemos. Y como ven tampoco salimos del fondo de la tierra cono en el video de Michael Jackson... ¡Supérenlo!.


    Besos a todos: Tabata Dumort Zaruman, La Zombie.
     
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  2. Threadmarks: Capítulo 1
     
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    Capítulo 1: Mi vida… si así se le puede llamar


    3: Es el número de años que duró mi vida, como humana.

    14: La cantidad de años siendo una Zombie.

    Verán, yo no nací así. Mis padres eran humanos comunes –de un muy buen vivir, pero comunes– y en cambio yo solo tenía recién 3 años como para hacer algo al respecto cuando todo ocurrió.


    Cáncer.


    El 12 de Enero de 1998 –el día de mi cumpleaños– me diagnosticaron un tumor cancerígeno en mi gemelo derecho. Las células cancerígenas ya se habían esparcido por mi organismo; era demasiado tarde como para hacer algo; sólo me quedaban unos cuantos meses. Pero mis padres en un intento desesperado por prolongar mi vida, contactaron a muchos médicos, extranjeros, brujos, alguien que pudiera ayudarles. Entre ellos estaba Margaret Andros Hamilton, una veterana de unos 74 años, quien les ofreció una alternativa que podía salvarme, pero a costa también de mi propia vida. Su opción era convertirme en lo que ahora soy; una Zombie.


    Mis padres consternados, creían que estaba loca, que la existencia de esos seres sólo era un mito, un invento, una historia de ciencia ficción. Pero ella les dijo: “No porque no sean capaces de ver lo que hay frente a sus ojos, significa que no existe. Todas las historias son ciertas.”

    Ella misma fue quien me convirtió. Me mordió a la altura del tumor e hiso el intercambio entre su especial saliva y mi propia sangre.

    Al cabo de una semana yo volvía a ser la niña alegre de antes... de cierta manera. Mi cabello que anteriormente era de un tono castaño oscuro de volvió de un tono rojizo centellante. Mis ojos que antiguamente eran de un profundo negro, se volvieron de un tono grisáceo.


    Bueno, en realidad aquellos no fueron tan malos, me quedan bien, si no fuera por la pálida piel de todo mi cuerpo, cubierta de finas y gruesas venas de tono oscuro.


    Me mantuve bien los primeros 3 meses –si se le puede llamar bien, a encerrarse en casa sin contacto con el sol o la simple tierra–. Mis padres estaban felices de poder estar más tiempo con su querida hija. Pero, como mi suerte es de las peores del mundo; una tarde jugando me desmaye. La señora Andros me vino a ver: necesitaba sangre. Fue ahí donde mis padres entendieron verdaderamente en lo que me había convertido, en lo que ellos me habían transformado. Y lloraron. Lloraron como nunca los vi llorar antes –o después–. Luego de eso, se convirtieron prácticamente en mi “banco de sangre” y cada 3 meses se turnaban dándome sangre; de su propia sangre.


    Puedo decir que de cierto modo, viví feliz por siguientes 4 años. Prácticamente encerrada... pero de una manera feliz, después de todo, mis padres tenían una acomodada posición social. Por eso mismo, solo venían a casa los mejores tutores destinados a educarme; con los cuales realmente nunca me lleve bien.


    Al estar siempre en casa ni tenía amigos, y es mas no conocía a nadie de mi edad. Una vida triste para algunos, solitaria para otros, pero suficiente para mí. Sí me conformo con poco, comparado a los humanos comunes que solamente desea posición, dinero y poder. Estúpidos. Si se enteraran que están muy abajo en la pirámide de la vida... no pensarían así.


    Bueno me desvié del tema. En fin, a los 7 años ocurrió un hito que me marcó. Aún más que el ser una Zombie, de hecho; porque aquello no se lo deseo a nadie. Ya que es uno de los dolores más grandes del mundo.


    Mis padres murieron.


    Papá conducía a casa, venía con mamá; ambos cansados de trabajar –papá era jefe de una famosa firma de abogados y mamá, era una diseñadora de interiores– y papá aún más cansado por el hecho que fue él quien me dio mi última dosis de sangre... ese mismo día. Se quedó dormido al volante, una pequeña pestañada y la mitad de mi vida se derrumbó. ¡Yo sólo tenía 7 años, por Dios! A que niño de aquella edad no le dolería la muerte de sus padres, que niño no se desmoronaría al tenerse mudar, conocer nuevos parientes, conocer una nueva forma de vida.


    Desde ese día no bebí más sangre humana. Desde ese entonces vivo con Cordelia Rizzo Dumort, mi tía... Ella era la única que conocía mi condición, la única pariente cercana. Y si creen que es una de esas madrastas malas de los cuentos de hadas, acertaron. Nah, mentira, tía Cordelia es una amble y humilde mujer viuda de unos cua...treinta años. Un pequeño rayo de luz dentro de vida de oscuridad.


    También desde ese entonces tuve que comenzar a ir a la escuela, además del hecho de tener que usar maquillaje. No fue una etapa fácil; más bien una de conocimiento nuevo. No era la única diferente en mi escuela. Cada uno ocultaba su presencia de una, u otra forma. Conocí a los Vampiros: seres ridículamente egocentristas; su aspecto es básico pero ocultan sus pálida presencia con maquillaje –mucho maquillaje– y sus pronunciados colmillos con prótesis dentales. Laycans, más conocidos como hombres lobo: algo inadaptados y solitarios; su aspecto es como el de un humano, exceptuando los ojos amarillos ocultos bajo lentes de contacto. Hadas: superficiales y chismosas; sus alas parecen verdaderos tatuajes –créanme muy reales–. Brujos: amables o rencorosos de aspecto común. Humanos: seres en los que se basa nuestro aspecto. Y los Zombies... bueno, ya conocen como son –bueno los de mi tipo otros... son lo contrario.


    En fin, he pasado los últimos 10 años ocultándome, sin beber sangre y procurando el mínimo contacto con cada uno de ellos en la escuela –sin contar a Leila, pero luego hablare de ella–, siempre observando en silencio; y estuvo bien, hasta ahora.
     
    Última edición: 18 Abril 2016
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    ¡Vaya! Debo admitir que me pareció de lo más original la forma de su "transformación", y muy triste también. Ciertamente, habiendo pasado por tales cosas desde tan pequeña marcaría a cualquiera. El gesto de sus pobres padres, buscando desesperadamente alguna cura para su hijita y luego el sacrificio diario que significaba el tener una niña zombi me conmovió. No merecían morir :(

    Pero bueno, creo que de lo contrario no habría historia, ¿o no? Además de que me has dejado en total intriga. Me gustaría que se revelaran un poco de las características, cualidades y qué relaciones Tabata haya podido entablar con los demás seres estando en la escuela. ¡Y el por qué Leila tiene su mención especial!

    Así que, estaré esperando el próximo capítulo con ansías. ¡Saludos!
     
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  4. Threadmarks: Capítulo 2
     
    Mavia Loxar

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    Capítulo 2: Darkness High

    Los rayos de tenue luz solar ni siquiera habían aparecido cuando Tía Delia —nunca le ha gustado su nombre completo, por eso solo la llamo por su terminación— ya se encontraba en mi habitación tratando de sacar mi trasero de la cama.

    —Vamos Taby, ya levántate.

    —Cinco... minutos más.

    —No, ahora. Te lo advierto, o traeré a Jack Frost—advirtió amenazándome. Rápidamente me obligue a mi misma a levantarme, y zambullirme en el baño. Me vi al espejo. Si te gustan los Zombies comunes esos retrasados, hambrientos y de aspecto macabro les digo, que ahora parezco una.

    Verán les explicare lo de Jack Frost: Es una enorme jarra que Tía Delia guarda sagradamente cada noche en el congelador y cada mañana si no me levanto a avienta a mí. Y si eso no les parece torturador imagínenlo a las 5 de la mañana, una fría madrugada de invierno, en una pequeña niña de 10 años.

    Aunque claro, después de varias visitas de Jack Frost, te acostumbras a levantarte temprano.
    Luego de asearme de una manera básica, me senté en frente del tocador y cerré mis ojos. Era turno de Tía Delia. Ella además de ser quien me cuidara todos estos años después de la muerte de mis padres, también era la encargada de hacerme parecer viva, ya que yo con el maquillaje soy un asco.

    Luego de casi una hora y media estaba lista. Si lista se le puede considerar a una chica naturalmente pálida con solo el mínimo de maquillaje extra. Si, no soy de aquellas que tratan de parecer muñecos con todo lo que cargan tan solo en la cara.
    Eran las 7 am y yo ya me encontraba camuflada, desayunada y lista para ir a eso que denominan escuela. Me despedí de Tía Delia rápidamente, Leila me esperaba afuera.
    Era más sencillo si ella me llevaba. Tenía una Ducati 1199 Panigale negra.

    —Hasta que al fin sales— exagero de una manera tan dramáticamente común en ella.

    —No es fácil ocultar lo extraordinariamente fantástica que soy —reímos juntas. Colocándome el casco partimos.

    Darkness Highschool —si, lo sé algo extravagante y acertado para lo que somos— era normal. Bueno sin contar que la mayoría de los sobrenaturales de la zona vienen aquí.

    —Otro día de asqueroso calvario ¿no crees?

    —No me digas... Hace un año no pensabas así ¿o me equivoco?

    —Si es verdad. Pero hace un año no sabía que era diferente...
    Leila es mi mejor amiga —y la única— desde hace ya casi año y medio. ¿Es posible que una disección de ranas, una desmayada, y una encargada de responsable pueda hacer una verdadera amistad? Ella en ese entonces era una humana común que le temía a la sangre y yo, una Zombie responsable que tenia sus mismos gustos literarios. Que mas puedo decir, desde ese día no se separo de mi lado.

    Con ella conocí lo que los humanos llaman verdadera amistad, sin contemplaciones físicas, donde solo cuenta lo que hay en tu interior. También lo que es una pillamada o una simple salida al centro con tu mejor amiga.

    Ella y Tía Delia son las únicas humanas que conocen mi secreto en este lugar.

    En pocas palabras, ella sabía que era una Zombie.

    Y yo sabía que ella era una bruja.

    Fue algo confuso para mí también. Ni siquiera ella lo sabía. Sus padres nunca le mencionaron que al cumplir 16 sus poderes aflorarían y su mundo rotaría a ponerse de cabeza.
    Se apego más a mí. Y desde entonces se convirtió en mi hermana.

    —Taby, si no te apresuras a entrar, te convertiré en una maldita rana azul.

    —Es acaso eso peor que ser una no viviente—reí—además las ranas son verdes.

    —No, no es peor pero es el único hechizo que me he aprendido a la perfección—me saco la lengua riéndose conmigo—Vamos que llegaremos tarde lenteja.

    La seguí por los pasillos pasando de manera desapercibida. Con tanta rareza oculta por aquí
    nadie se fija en ti.

    Mi vista viajo por donde pasaba concentrándome más en observar a los demás que en prestar atención a lo que Leila me decía.

    Vampiros amontonados a la entrada con gafas de sol, chaquetas de cuero, y ropa negra ajustada mirando descaramente a hombres y mujeres de la cabeza a los pies.
    Pasando el comedor estaban los Lycans, demasiado ocupados en ellos como para percatarse de alguien más.

    Saliendo de los baños venia Roxana Wilson —una típica barbie por donde la mires—y su ejército de taradas quienes caminaban de manera exuberante por medio del pasillo Soy su reina, apártense plebeyos. Esta frase la tenía pegada en la frente.

    Es exasperarte. Pero a pesar de toda belleza un cerebro no le haría mal. Hada naciste Hada te quedas.

    En cambio los Zombies...

    —Taby, Taby maldita sea te estoy hablando —Leila movía de arriba abajo su brazo por enfrente de mí, lo que me hizo pestañear varias veces antes de mirarla sin que se vea borrosa.

    —Uhm... ¿Qué decías? —respondí. Ya estábamos frente a mi taquilla y rebuscaba mis libros mientras ella retomaba la charla de nuevo, creo que me entretuve demasiado en mi observación de especies.

    —Bueno como te iba diciendo...

    No le volví a prestar atención, por mi campo de visión pasaba algo o alguien que me llamaba más la atención.

    Aiden McCarthy, el humano más sexy de todo el campus. Su atractivo estaba por encima de todos incluso de aquellos sobrenaturales, era imposible que pasara desapercibido. Tenía el cabello negro: del suficiente largo como para que se le formaran pequeños rizos, su cuerpo: estructuralmente perfecto y sus ojos... de un color zafiro que enloquece a cualquiera, hadas, vampiresas, humanas, zombies... sí, me gustaba. Yo era una Zombie no una roca fría sin sentimientos, mirar no era un pecado.

    —Deja de mirarlo así, te lo estas comiendo con los ojos—me codeo Leila, cada oportunidad que tenia me molestaba o con él, o con cualquiera. Pero más que nadie con él.

    —Todas lo miran así, no creo que se fije en cada persona que lo observa.

    —Yo creo que sí, porque viene hacia acá— mis ojos se abrieron a más no poder al ver que Leila no mentía.

    No puede ser, mi Dios sexy viene hacia aquí.

    Esto no es bueno, no puede ser bueno.

    ¿Que paso con el cero contacto con humanos?
     
    Última edición: 18 Abril 2016
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    Así que Leila es su mejor amiga humana, casi su hermana, ¡y ahora es bruja! ¿Sus padres también lo son? ¿Cómo es que no le advirtieron lo que le ocurriría a sus dieciséis?

    Me gustó el nombre de la escuela —le queda de maravillas—, como también la descripción de cada sobrenatural. Y me mató de risa lo de ser hada jajaja xD Y en cuanto al tal Aiden... ¿por qué tuviste que dejarlo justo ahí, con él yendo directamente hacia ella? Me pregunto qué pasará aquí.

    Por cierto ten han faltado varias tildes, sobre todo en los verbos. Ten cuidado con ello. Otra cosa es que esta vez no has dejado espacio entre párrafos como en los anteriores capítulos y de verdad que vuelve pesada la lectura así.

    Bueno, esperaré pronto la continuación :)
     
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  6. Threadmarks: Capítulo 3
     
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    Capitulo 3:

    Debo estar soñando, un maravilloso sueño donde Aiden Mccarty se estaba acercando a nosotras. Pero todo sueño debe acabar y el mio acabo antes del Felices Por Siempre.

    La campana sonó.

    Una muralla china se interpuso entre el y yo. Una muralla compuesta de los cientos de alumnos de Darknees High

    —Vamos Leila, ya sabes que a la Srta. Leonard no le gustan los atrasos.

    Katerin Leonard. Profesora de Química, una señora de casi 50 años prácticamente ciega, pero dotada de un oído aun más agudo que el de cualquier Licantropo.

    —De que hablas, quieres fingir que no ha sucedido nada —dijo poniéndose a mi lado mientras caminaba al aula.

    —Pero si no ha sucedido nada.

    —Aiden Maccarty venia hacia ti -dijo mientras nos sentábamos al final de la sala -Eso no es nada. Te gusta desde que llego hace ya un año.


    Leonard llego acallando mi respuesta. Yo y la mitad de la clase podíamos ver mas que ella. Podíamos ser más fuertes, más rápidos, más inteligentes he incluso podríamos convertirla en rana -Leila-. Pero eso no impedía que la Srta. Leonard nos provocara más miedo que el mismo diablo.


    La clase paso lenta y tediosa como siempre, tanto que para el final de ella Leila ni se acordaba del tema de Mccarty. Lo que agradecí profundamente.


    Mi siguiente clase consistía en Literatura, si me gusta mucho todo aquello de leer y escribir. Pase por entre los asientos y me acomode en la mitad de las filas, en el centro de las sala. Leila no estaba conmigo, tenía la hora libre al igual que todos. Literatura era optativa. En fin el profesor era el Señor Black un recién recibido, de unos 30 años; muy guapo a decir verdad; y por esta razón la mayoría de las personas presentes eran o Hadas, o simples humanas con algo en común: babeaban por el profesor.

    Los hombres estaban contados, pero con el que más interactuaba era el que estaba ahora sentado a mi lado izquierdo: Bryan Smith. Un amigo con el cual compartimos mucho en común, una de esas cosas es que el también es un Zombie.

    —Hola.

    —Hola—contesté—¿completaste el el final de tu historia?

    —Después de mucho, trabajo y de tratar de comprender como rayos nos ven si, lo hice.

    Bryan era un chico alto de cabello castaño y ojos negros que a diferencia de mi, nació siendo así. Por ello, esta de cierta manera esta obsesionado con la perspectiva que tienen los humanos de nosotros. Pero que mejor manera de hacerlo que escribiendo como ellos y subiéndolo a Internet, para saber que piensan.

    —Me alegro por ti, en cuanto llegue a casa la leeré.

    Me sonrió y sonreí de vuelta. Era un buen amigo.

    El profesor llego y no venia solos.

    —Buenos días clase, hoy tenemos a alguien nuevo que quiere unirse a nosotros —fijo su mirada en el chico —Aiden Maccarty, puedes sentarte ahí, al lado de la Señorita Dumort.

    Aiden estaba aquí, y se iba a sentar a mi lado. Creo que voy a hiperventilar.

    —Hola, soy Aiden- se presento hacia mi, ni siquiera me había dado cuenta en que momento ya estaba sentado – Aunque creo que ya lo sabes.

    —Hola soy Bryan y ella es Tabata – Bryan casi se había encaramado en mi asiento saludándolo. Le gustaba conocer gente — Te gustan los Zombies?

    —Oh, si son geniales – Le contesto siguiendo su entusiasmo con una media sonrisa.

    —Genial, me agradas —y Bryan se sentó.

    —También es un gusto Bryan —En ese momento fijo su mirada en mi —También es un placer Tabata.

    —Lo mismo digo —sonreí.

    —La clase comenzó, y poco me pude concentrar. ¡Maldito seas instinto Zombie! Podía oler su perfume mezclado con su shampoo.

    —¿Puedo hacerte una consulta?

    —Claro, dime – Rayos, por un instante más y me descubre observándolo.

    —Dumort no significa...

    —Oh si; se significa “De muerte”.

    —Genial. Aunque tengo la impresión que lo he oído o leído en otro lugar.

    —¿Sabes Francés?

    —No, pero se que lo leí en alguna parte – rió y yo también lo hice.

    Rayos, el es Humano, contrólate Tabata.

    Me volví hacia la clase. Comenzaban a hablar sobre los dramaturgos y sus obras.

    —Señor Mccaty ¿Podría nombrar alguno?

    —Sófocles.

    —Uhm, y,¿Alguna obra que le agrade de este autor?

    —Seria Edipo Rey —contesto, asombroso, ademas de guapo inteligente... ¡En Literatura!.

    —La trágica historia de Edipo... podría relatar un breve resumen a la clase y darnos su opinión.

    —Bueno... su destino cruel de asesinar a su padre y casarse con su madre provoca estremecimiento en sus padres quienes lo mandan a asesinar para evitarlo, pero aquello no sucede y Edipo vive, creyendo que otras personas son sus padres, pero cumpliendo a fin de cuentas, con su destino. Pienso que si tan solo Edipo hubiera muerto al nacer como querían que fuera...

    —No debía morir en ese instante —las palabras salieron sin permiso de mis labios. La clase me observo, Aiden me observo, y el profesor con un leve asentimiento me incitó a que siguiera y así lo hice.

    —El destino es irrevocable, no puede cambiarse una ves que ha sido escrito.

    —Cada uno es dueño de su destino —contraataco Aiden.

    —No cuando ya esta escrito, no hay nada que hacer. Por eso se llama tragedia. Siempre gana una fuerza mayor que no puede ser vencida.

    —Pero si aun no esta escrito aun puedes haber algo, escribe tu destino.

    —Sus padres trataron de escribirlo, y todos sabemos como termino. Su padre y padre muertos y Edipo sin ojos.

    —Al menos trataron de hacer algo..

    El timbre sonó. Ni me di cuenta en que momento aquello se había transformado en una guerra de opiniones donde todos nos prestaban atención, incluso las hadas.

    El profesor nos felicitó, tome mis cosas y salí del salón seguida por Bryan.

    —Eso... Fue asombroso!

    —Si, lo sé. Ahora cállate y busquemos a Leila.

    El resto del día paso de manera casi normal a excepción de que cada ves que me topaba con Aiden —más veces que de costumbre hay que decir— nuestras miradas se encontraban sus ojos se encendían y me sonreía.


    Llego la última hora, hay Dioses. ¡Como se me podía haber olvidado!

    De cierto modo a pesar de todo lo que soy y todo lo que puedo hacer, supongo que nunca me adaptare a esto: Gimnasia.

    Lo bueno era que al menos solo eramos mujeres, pero de igual manera me sentía incomoda. No me gustaba mostrar mi cuerpo —no por que no tuviera una buen figura, es más Leila me ha dicho varias veces que aprenderá un hechizo para quitarme mi trasero— me sentía irrevocablemente incomoda. Los cortísimos shorts negros, y la polera ajustadamente a mi silueta no me ayudaban.

    Pero al parecer era a la única que le importaba, otras incluso se sentían felices, una causa puede ser que este sea su estilo de todos los días —Hadas me refiero a ustedes— Se notaba que era la única Zombie en la clase.


    Al menos Leila estaba conmigo. Salimos al gimnasio. El Señor Collins ademas de ser el profesor de gimnasia también era el entrenador del equipo de Volleyball masculino. Los Panteras de Darkness High. Unos de los equipos mas fuertes en el campeonato, y actuales campeones quienes estaban ahora en medio de la cancha, Aiden entre ellos. Hay Dioses. Nuestros ojos se encontraron y me sonrío mostrando sus dientes. Hay no tengo un mal presentimiento de esto.

    —Bien chicas escuchen — habló Collins —La clase de hoy sera Volleyball. Por eso traje al equipo masculino. Ustedes se mezclaran con ellos y jugaremos. Ya conocen las reglas. Ellos ya están repartidos en 2 equipos cuyos capitanes las elegirán.

    Enserio, es destino me odia. Uno de los capitanes era August Robinson gran jugador y muy apuesto de cabello castaño y ojos jades, mejor amigo del otro capitán: Aiden.

    —Bien —continuo el entrenador —Comiencen, tu primero Aiden.

    Sus ojos me vieron. Rayos.

    —Elijo a Tabata Dumort.

    Dioses del Destino.... son una mierda.
     
    Última edición: 6 Febrero 2015
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  7. Threadmarks: Capítulo 4
     
    Mavia Loxar

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    Comedia Romántica
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    15
     
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    Capitulo 4:

    Suspiré resignada caminando hasta colocarme a su lado.

    —Hola, nos volvemos a encontrar— sonrió— Espero que esta vez no terminemos en un debate, estamos en el mismo equipo.

    —No, lo sé. Tu me escogiste, ahora asume las consecuencias —dramaticé, encogiéndome de hombros. Supongo que he estado mucho con Leila.

    — ¿Qué? ¿No te gustó mi elección? —su mirada volvió al frente con una sonrisa coqueta.

    —Roxana Wilson.

    August la había escogido... pero de todas las presentes... la había escogido a ¿ella?. Quizás este día no sea tan malo.

    —Leila Strauss —anunció Aiden y al instante después ya tenía a una Leila abrazada a mi cuello.

    —¡Vamos a patearles el trasero!—gritó en mi oído. Si, definitivamente no seria una clase tan mala. Sonreí.

    Las elecciones terminaron y el primer partido comenzó. Observé a nuestro equipo, y luego al de August, era un partido estrecho. Yo estaba con Leila y la otra mitad del equipo esperando nuestro turno de jugar.

    —¿Crees que es coincidencia?— Leila me sobresaltó

    —¿Qué?

    —El que viniera hacia nosotras esta mañana y te escogiera en primer lugar —Seguí su mirada. Iba directo hacia Aiden. Había olvidado contarle a Leila lo ocurrido en Literatura. Bueno, no lo había olvidado, solo esperaba para decírselo "en el momento adecuado" si no haría un escándalo diciendo...—Creo que le gustas.

    Reí. Una de esas risas nerviosas que siempre me ponían al descubierto. Pero luego me relajé y reí de una manera limpia y fuerte, melodiosa. Tanto que la mayoría se volvió a verme, Aiden se volvió a verme. Y creo que si el Señor Collins no hubiera tocado el silbato me habría sonrojado. Bueno, de hecho no lo hubiera hecho, poca sangre ¿Recuerdan?

    El primer juego había terminado. El equipo de August había ganado, lo que significa que a nuestra parte del equipo le tocaba la tarea de igualar el marcador para luego hacer el desempate y ganar.

    —¡Es hora! ¡Prepárense para morder el polvo! —si, era nuestro turno de jugar.

    El partido comenzó con Aiden sacando en favor de nuestro equipo.

    Ganamos el primer tiempo de manera fácil. Pero el segundo fue algo mas complicado.
    1-0, 8-3, 10- 11
    Sucesivamente el marcador subió hasta llegar a un 20-19 a nuestro favor. Era mi turno de sacar, la verdad es que no lo hacia mal, y las habilidades extras aportaban, y mucho. La pelota se elevó para terminar encontrándose con mi puño alzado... pasó la red y termino en el lugar que menos esperaba... La cara de Roxana quién cayó de espaldas con el ovoide. Punto.

    La ayudaron a reincorporarse y lo primero que hizo fue dedicarme una mirada de odio; de esas que si las miradas mataran yo ya estaría muerta y enterrada. Aunque técnicamente ya estoy muerta.

    En fin, ese punto produjo el empate, por lo tanto el verdadero juego comenzaba.

    —Esto hay que desempatarlo. Capitanes reagrupen sus jugadoras—rugió a todo pulmón el entrenador. Parece que esta emocionado.

    —Bien chicas, escuchen— nos agrupamos a su alrededor—Juego decisivo. Sacamos nosotros. Quiero a Tabata y Leila atrás de defensas conmigo —Dioses, ya había descargado mi ira de la semana. Ni modo ¡A darle!— De atacantes quiero a Kristina a la derecha, —Kristina Wolf y tal como su nombre lo dice es una licántropa. Es buen onda— De centro a Angela —Angela Jonshon, humana de aspecto delicado, pero que ni te engañe. Es mas fuerte que cualquier mujer que haya visto — Y por ultimo a Stacy a la izquierda —Stacy Blood, sí una vampiresa.

    Saben, comienzo a pensar como es que los humanos no se dan cuenta de nuestra existencia con apellidos tan extravagantes. Wolf, Blood, Dumort... para mi es obvio. ¿Para ustedes no?

    Retomando un equipo jodidamente fuerte. Y me llevaba bien con la mayoría. Eramos 2 Humanos, 1 Licántropo, 1 Bruja, 1 Vampiresa y 1 Zombie contra -en su mayoría- Humanas y Hadas. Lo teníamos en el bolsillo pero no había que descuidarse, las hadas eran de armas tomar.

    Luego de ubicarnos el partido decisivo iba a comenzar pero el entrenador Collins habló.

    —Saben, creo que para hacerlo más interesante el equipo perdedor deberá invitar al ganador a una cena. Con todo pagado— Oh si, esto se ponía cada vez mejor... la comida me puede. Hay que ganar esto.

    El silbato sonó. El juego estaba que arde, se podía respirar la tensión en el aire, después de todo era UNA CENA CON TODO PAGADO.
    Vi la pelota; estábamos en un 5-6 a favor del otro equipo; la respondí quizás con un pequeño exceso en fuerza. Bueno, no tan pequeño. Maldije. La seguí con la mirada, lo que menos esperaba sucedió.

    Roxana remató hacia mi cara. La hada tenía cerebro. Uso fuerza extra -aunque mas que nada mi fuerza- para que tomara una velocidad increíble, era su modo de venganza hacia mi persona.

    La pelota iba a una gran velocidad directo hacia querido rostro. Me preparé para responderla pero una sombra se atravesó. Angela se atravesó, juntando sus manos al frente, trato de frenarla pero fue inútil. Rompió su barrera y se estampo con su nariz.

    Dios. Al momento de levantarse y luego de asegurarnos que estaba bien el juego continuo, pero no habían pasado 5 minutos cuando un olor familiar llego a mis fosas nasales —y no solo a las mías, hay que decirlo—. Lo más seguro es que le este corriendo sangre de su nariz. Las alarmas se activaron.

    Los instintos se activaron.

    Después de eso, no fue muy difícil acabarlos, y cuando digo acabarlos me refiero a una desastrosa humillación de 21-6 en el primer tiempo y 21-0 en el segundo.

    Vampiresa + Zombie + Sangre = Gran Victoria + Humillación Pública.

    ¿Mencioné que el timbre había sonado y que la mayoría del alumnado había salido de clases a ver nuestro comienzo del Juego Decisivo ?
     
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  8.  
    Fushimi Natsu

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    No pude comentar el capítulo anterior pero lo digo desde ya: ¡Bryan es genial! ¡Y escribe historias también! :)

    Ahora bien, sabía que interrumpirías ese encuentro entre Tabata y Aiden con toda la vileza que el horario escolar puede significar. Pero lo recompensaste con creces al incluirlo en su clase de Literatura :D Y después de armar todo un espectáculo con sus debates, unas horas más tardes vienen y arman otra en gimnasia.

    Ya vamos "conociendo" más personajes y el equipo ha quedado genial. Todo un conjunto de sobrenaturales contra hadas y humanas, y en cuanto añadimos el factor sangre cualquier problema en el juego desaparece. Realmente esa ha sido una puntuación aplastante xD Los apellidos me causaron mucho y Tabby tiene razón, los humanos ni mosqueados.

    Ahora el premio grande viene con la cena pagada y la mera idea promete. ¡Estaré esperando la continuación! :)
     
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  9. Threadmarks: Capítulo 5
     
    Mavia Loxar

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    Capitulo 5:

    No pasaba más allá de las 5 am cuando Tía Delia ya se encontraba en mi habitación amenazándome con Jack Frost -como siempre-.
    Sí, otra mañana de glorioso... ¡¿Viernes?! ¡Ultimo día de la semana!.

    Me acomodé de tal manera que no pudiera enredarme en las sábanas y pudiera sentarme en la cama. Mala idea.

    Los recuerdos de ayer me llegaron de golpe -al igual que ciertos dolores-. El partido, la vitoria, Aiden, la sangre...

    Oh no. Tengo sed... mi sed ha... vuelto.

    —Tía Delia... tenemos un problema—comenté al momento que me sentaba en el tocador.

    —¿Qué sucede Taby? ¿Problemas de amor, quizás?—Vi como sus ojos brillaban a través del espejo. Le devolví una mirada confundida pero en ese instante la imagen de Aiden vino a mi mente. Bajé la vista.

    —¡Lo sabía!—sonrió con autosuficiencia—De esta no te salvas Zombie traviesa. Ahora tendrás que contarme de él. ¿Es guapo? ¿Atlético? ¿Popular? ¿Grupo sanguíneo?

    —Hay por los Dioses, Delia—la recriminé—Grupo sanguíneo ¿En serio? Como quieres que sepa eso, no soy una maldita chupa sangre... técnicamente.

    —Taby, sé que no eres una de esas vampiras de tu escuela. Pero ambas sabemos que es importante que lo sepas, y tu fácilmente puedes averiguarlo.

    ¡¿Para que rayos era eso importante?! No me voy a alimentar de Aiden eso es... El solo pensamiento me exaspera.

    —Da igual no es eso, y aunque lo fuera creo que ahora no te lo diría. Es algo más importante.

    —¿Qué puede ser mas importante que el amor de mi nena?

    —No sé... Las ganas que tengo de zambullir mis dientes en un cuello por ejemplo—su mirada se volvió seria. Podríamos bromear siempre entre nosotras pero esto ya es serio. Mas aun que el hecho que estoy muerta— Mi sed volvió Tía.

    —¿Vol-vió?

    Asentí. Le relaté lo sucedido en el partido. No se sorprendió el por que yo había amanecido con la garganta seca.

    —Bien, sé como solucionar esto. Estoy mas preparada que la última vez.

    Verán la última vez de la que habla mi tía fue ase como 3 años. Una chica de la escuela -para ser especifica de las porristas- cayó estrepitosamente terminando en el piso con u na fractura expuesta.
    Lamentablemente yo estaba ahí y con tanta sangre esparcida, mis instintos bestiales despertaron y se dispararon en el aire. En cuanto pude me fui corriendo a casa, pero no había nada en ella con lo cual satisfacerme. Tía Delia tubo que correr al super más cercano, yo necesitaba carne y de preferencia bien fresca. Pero tardó demasiado. Para cuando llegó yo ya hasta me había devorado hasta mi hamster... un mal recuerdo sin duda.

    —Iré a hacer rápido el desayuno, tu tranquila.

    —Tranquila Tía, descuida, que ahora se controlarme mejor.

    —Aún así, no quiero que mi Frankie II sufra las posibles consecuencias—Oh sí, teníamos otro hamster.

    ...

    Llegamos a la escuela algo más retrasadas ya que Tía Delia se aseguró de darme un "desayuno contundente" -el cual no describiré porque lo mas probable es que vomiten sobre su ordenador- además de advertirme una cierta distancia de posibles humanos heridos. ¡En mi estado podía captar el mas leve raspón que sangrase!

    —Estarás bien—me aseguró Leila al momento que entrabamos por la puerta—Aguanta la respiración si es necesario.

    Asentí.

    La mañana pasó lenta y tortuosa, sólo deseaba que llegara el almuerzo. Sí esas dichosas 2 horas el las que una zombie -yo- puede sentarse y embutirse todo lo que sea carne sin miramiento alguno. ¿El almuerzo es para almorzar no?

    Hice la fila, la cocinera Margaret ya me conocía así que apenas me vio lleno mi bandeja con jugosos y suculentos bistec y esas deliciosas semi-vienesas llamadas prietas*.

    Oh yeah. Un "bajón" no le hace mal a nadie... Fui a sentarme con Bryan quien al verme y ver m bandeja sonrió exuberantemente extendiendo sus brazos hacia mi.

    —Amiga especial. ¡Querida hermanita de especie!...

    —Oh Dios cállate. Si lo que deseas es de mi comida ten por seguro que la respuesta es NO—vi como hacia puchero y me veía con el entrecejo fruncido.

    —Como que andamos gruñona—Comentó.

    —Yo que tu mantengo la boca cerrada si no quieres perderle—dijo Leila sentándose junto a él—Anda en sus días.

    Mi amigo abrió los ojos sorprendido—¿Sed?—asentí, ¿Cuantas veces he asentido este día?—Eso lo explica—dijo señalando mi exuberante plato.

    Almorzamos en silencio un par de minutos hasta que Leila interrumpió.

    —Uhm... por cierto ¿A ti nunca te pasa? Eso de tener sed—preguntó dirigiéndose a Bryan.

    —Eventualmente sí pero como voy a los bancos es muy poco frecuente. A menos que alguien tenga una hemorragia en frente de mi no me sucederá nada.

    —Ooh... Curioso, creo que me gustaría ser zombie.. Nah mejor no—Reímos. En bueno tener amigos así. En momentos como este realmente parecemos familia. Una familia algo disfuncional pero familia.

    —¿Cuando es su cena pagada?—nos preguntó Bryan saliendose un poco del tema.

    —¿La que ganamos en el partido?—consultó Leila.

    —¿Qué partido?—rió—Si eso fue una masacre.

    —Tengo entendido que es el Martes pero...—me corté. Alguien entro al comedor y ese alguien tenia una herida... Quizás solo un simple corte, pero es diferente...

    —Un AB-...—Bryan borró mis pensamientos—Es un tipo de sangre muy extraña...

    —¿Qué quieres decir con "extraña"?—Leila nos miraba confundida, nuestras caras debían estar serias, supongo.

    —Me refiero a que es como encontrar un Unicorio—Sí los unicornios existen—Pero al igual que ellos sólo hay un 1% de que una persona tenga ese tipo de sangre...ya que es muy dulce es muy atrayente y deliciosa por ello casi inexistente.

    Bryan tenía razón. Este era un olor muy dulce, pero ¿Quién?
    Mi mirada viajó buscando al ser que emitía tan exquisito aroma pero lo único que vi fue a otros sobrenaturales haciendo lo mismo. No eramos los únicos que lo habían notado, Vampiros, otros Zombies, incluso los Lycans lo buscaban.

    El olor se intensificó a nuestro alrededor. Venia hacia nosotros.

    —Hola, ¿Listas para la cena el Martes?—sonrió.

    Era él, es él, es el unicorio es... ¿August?
     
    Última edición: 22 Febrero 2015
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  10. Threadmarks: Capítulo 6
     
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    Capitulo 6:

    August se sentó junto a mi y me rodeo con su brazo. Dios olía exquisito. Comí de mi filete, eso me ayudará, al menos eso espero.

    —¿Les avisaron dónde es?—nos preguntó—Es en el barrio Chino, en ese nuevo restaurante con nombre animal.

    —¡¿Panda?!—dijo un sobresaltado Bryan.

    —Sí ese, ¿Le conoces?—Bryan me dedicó una mirada preocupado.

    —Algo así—respondió.

    —Bueno, cumplí con avisar. Nos vemos—se despidió mientras se alejaba. Por primera vez, me preocupo más la mirada de Byan que la sangre que sentía; ya lejos; del unicorio.

    —No puedes ir—la voz de mi amigo era ruda, algo muy poco usual.

    —¿Por que rayos no? No eres su padre—le recriminó Leila.

    —¿No conocen Panda?—mi cabeza y también supongo que la de Leila era una total confusión con respecto a nuestro amigo. Bufó.—Bueno, en realidad no me extraña, su conocimiento del sub-mundo es casi nulo.
    Panda se estableció hace aproximadamente 6 meses en el sector del barrio Chino. Es un restaurante -como es de esperarse- de toda clase de comida China, que, a pesar de tener poco tiempo establecido ha ganado mucha fama, sobre todo en el sub-mundo; en nuestro mundo.

    —Entonces significa que es bueno ¿Qué te preocupa?—vociferó Leila.

    —Me puedes dejar terminar—dijo, ahora más alegre—No se hizo famoso por su comida -que es exquisita por cierto- si no por su dueño. Él es el tátara nieto del famoso cazador de monstruos; su nombre es Eduart, Eduart Van Helsing—concluyó.

    Ups, en ese instante fue como caímos realmente en la cuenta de lo que significaba todo esto. Todos conocen a Van Helsing, cazó a millones de nosotros. De todas las especies, sin miramiento alguno.

    Bueno. Eso hasta que perdió a su amada y su fortaleza se rompió. Cayó en las redes de una Vampira y esta le devoró la vida. Literalmente.

    —Parece extraño ¿No creen?—pregunté.

    —El qué...—hablaron juntos.

    —El que eligieran este lugar. También habían sobrenaturales en el equipo contrario. ¿Por qué no dijeron algo?

    —Hadas—habló con firmeza Leila—Lo mas seguro es que se irritaron con la humillación a su persona por eso nublaron la vista de los demás, era de esperarse que tomaran una cierta venganza. Es seguro que mas de la mitad de nuestro equipo no valla ahora.

    —Idiotas—comenté tragando lo de mi boca llena—También les afecta a ellas. No les sirve de mucho, ellas también tienen que ir, después de todo tienen que pagar ¿No?

    —En fin ¿Qué harás?—se dirigió a mi Bryan—O perdón, se me olvida que eres una bruja.—comentó riendo hacia Leila.

    —Sí, ja ja. Dile eso a mi barita—comentó sin gracia.

    —Pff...Pero si no usas barita.

    —Por eso.

    Así como si nada Bryan recobró su humor... ¿Gracias a Leila?

    Mirándolos más detenidamente me doy cuenta de algo que hasta entonces pasaba desapercibido. Se llevaban bien, muy bien. Casi... como una pareja.

    El solo hecho de pensarlo se me hace extraño. Mi mejor amigo con mi casi hermana... Dios, incluso me parece algo incesto.

    Nota mental. Tratar de olvidar aquello con un lavado cerebral.

    —... Ay ya cállate, por tu culpa ya me perdí en el tema—rió un Bryan—¿De qué hablábamos?

    —Uhm... creo que era de lo jodidamente hermosa que soy.

    —Si claro. Eso quisieras—Dioses, ahí iban otra vez.

    Carraspee. No me tomaron en cuenta. Suspiré. ¿Como llegamos a esto?

    —Hablábamos de la cena—mencione lo suficiente alto como para interrumpir su discusión.

    Silencio. Un silencio rondó alrededor nuestro.

    De un segundo a otro comenzaron a abaratarme con ideas, preguntas, objeciones. Todo esto al mismo tiempo.

    —Dios... El martes... Panda.. La sed... August...

    —¡Van Helsing!—gritaron al unisono; de nuevo—¿Qué van/vamos a hacer?

    —¿Están puestos de acuerdo o qué? Ya comienzo a pensar que estar juntos les hace mal. Tranquilos, estaremos bien—decidí—¡Es una cena pagada! ¿Que puede salir mal?

    Sip, mi yo arrebatado salió a la luz. Nos miramos durante un minuto para luego romper a carcajadas.

    —Creo que quizás no deberíamos ir—propuso una Leila ya seria—Digamosle a August y Aiden que...

    Este olor.

    —¿Decirnos qué?—Aiden y August aparecieron hablando... al unísono.

    ¡Encerio! ¿Hoy era el día de hablar al mismo tiempo? ¡Por que nadie me avisó!

    —Que...—Leila pedía ayuda con la mirada. Yo tenía la decisión. Ambos amigos se sentaron a mis costados a esperar. August, hueles... ¡Ya Taby!

    —No sabemos la hora de la cena—terminé.

    —Es a las 8, pero nos juntaremos a la salida para así irnos todos juntos—dijo Aiden y juro que es esos momentos deseaba morirme, de nuevo.

    Antes tenía con suerte 2 preocupaciones, ahora eran mas de 20; pero la más importante: se me acabó la comida. ¡Seguía con hambre! Y aun más que antes gracias al rubio a mi lado. Te maldigo August Robinson.

    El olor se intensificó.

    —Uhm... August tienes... sangre en tu mano—comentó Aiden.

    Mi mirada se movió rápidamente. En su mano derecha, más específicamente en la palma tenia un corte diagonal del cual ahora escurría un líquido carmesí.

    Un hilo caliente, rojizo y seguramente sabroso de... Taby, se te cae la baba ¡Cierra la boca!

    —Supongo que se abrió. Me corté esta mañana al tratar de hacer mi desayuno—dijo al momento que estiraba la mano ensangrentada hacia el centro de la mesa. Justo en mi cara.

    Debo salir de aquí.

    Contuve el aire viendo como una gota caía. Mis ojos se nublaron y mis sentidos se dispararon. Me moví rápidamente hacia la salida, pasando incluso por sobre las piernas de Aiden de un salto.

    Salí hacia el patio. Por suerte no había nadie, eran mediados de otoño por eso supuse que el aire frío me calmara. Traté inútilmente de controlar mi respiración. Lo más seguro era que si estaba un minuto mas arruinaría lo que tantos años he tratado de formar.

    —¡Tabata!—oí que alguien me llamaba, pero no era ninguno de mis dos amigos. Era... Aiden.

    No me volví, pero tampoco seguí caminando.

    —¿Sucede algo? ¿Estas bien? Saliste tan rápido que parecía como si fueras a vomitar... ¿Taby?—su mano tocó mi hombro.

    Sentí como mis emociones se volvían locas, al igual que mis dotes. Me volví al instante viendo sus cara... sus ojos... los cuales desprendían ¿Curiosidad?

    —Tus ojos están rojos...—Mi mente racional al parecer se fue a Narnia, porque en ese instante mis manos se aferraron a su pecho. Mi boca se abrió directo a la vena que desprendía de su garganta.

    ¡Linform!

    Parpadee, ya no estaba Aiden frente a mí, y mi mente al parecer había vuelto de ese lugar escondido. Mi mirada cayó donde un pequeño hurón me observaba con grandes ojos azules.

    —¡¿Aiden?!
     
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    Fushimi Natsu

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    Por un momento me asusté y pensé que sería Aiden el dueño de la sangre dulce y rara. Pero no, se trataba de August y, aunque la situación seguía siendo peligrosa para Taby, sí que me alivié...

    Lindo nombre el del restaurante, sin duda pasaría desapercibido sino fuera porque casi todos en el sub-mundo conocen su pasado. Aún así veo que sigue siendo peligroso. Esas hadas... De verdad que nunca me las hubiera imaginado así, tan orgullosas y vanidosas, capaces de algo como esto por recibir una humillación. Por cierto, qué gracioso ha sido la revelación para Tabata en cuanto a la cercanía de Bryan y Leila, mucho más con ellos luego ignorándolas. Una bruja y un zombi, ¿eh? Creo que podría funcionar :)

    No tengo la menor idea de qué le pasó a Aiden, si es que alguien lo hechizó para protegerlo o él mismo se transformó. Al menos está a salvo (que es lo más importante) y Taby recuperó la compostura antes de que algo horrible llegara a suceder.

    Estaré esperando el próximo capítulo con ansías. ¡Saludos!
     
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  12. Threadmarks: Capítulo 7
     
    Mavia Loxar

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    Capítulo 7:


    En ese instante volví en mi.


    —¡Leila que has hecho!


    —¡Te lo ibas a comer! ¡Entré en pánico!—vi como su mano, aun estirada en nuestra dirección temblaba,toda ella temblaba.


    —Ya tranquila, cálmate. Nadie nos vio, ahora tan sólo... devuélvelo—exigí.


    Me pude haber visto muy rígida y dura, pero la verdad es que el temor y la vergüenza me consumían por dentro. Mis pies no respondían y mi cabeza se negaba a mirar al suelo donde estaba la persona que me gustaba convertida en un hurón.


    —Es que... verás...—su mirada bajó, rayos eso no era una buena señal—No tengo idea de como hacerlo—farfarulló bajo y a una gran velocidad, y créanme si no la conociera de más de un año no le hubiera entendido, pero como la conozco...


    —¡¿Qué?!—exclamé al momento de ver como sus ojos se volvían acuosos—¡Qué se supone que haremos ahora! ¡Aiden es un hurón! ¡Un H-U-R-O-N!


    Esta vez el pánico me envolvió de una manera fría. Fue entonces cuando mi mirada cayó he hice un intento de recoger a Aiden pero... este ya no estaba ¡Aiden no estaba!


    —Dioses, Leila hay cosas peores ¡El hurón no está!


    —¡Como qué no está! Estaba recién ahí ¡Hay que encontrarlo!—comentó. Si antes estábamos preocupadas, se podría decir que ahora sería un estado de histeria.


    Mi mente se encontraba funcionando a su 110% -si acaso era eso posible- en un fallido intento de buscar a trabes del patio, pero en eso, una fugaz idea cruzo mi mente. Dioses.


    —¡Si Aiden entra en esa comedor se lo comerán!—dije, o al menos traté de decir al omento que pasaba velozmente a su lado.


    Abrí las puertas de par en par, más de alguno se me quedó viendo pero eso ya no importaba. Inhalé tratando de buscar un olor diferente -tenía que aprovechar mis dotes- pero nada. Al menos no estaba aquí.


    En momentos de más tensión o adrenalina se olvida lo esencial, lo necesario todo por la persona querida.


    Pasé por el lado de August y Bryan sin inmutarme, bebía encontrar a Aiden. Todo esto era mi culpa, si me hubiera controlado mejor... Dejé esos pensamientos de lado. Mi prioridad en ese momento era otra.


    Recorrí los pasillos, aulas, patios, incluso los baños -y cuando digo los me refiero a ambos y creo que después de esto necesitaré programar otro lavado de cerebro- pero nada, me encontré varias veces con Leila y un ya informado Bryan, ellos también con el mismo resultado.

    Pasaron minutos, horas pero nada. Las clases acabaron y el timbre retumbó en mi cabeza como un sonido lejano. Casi resignada me dedique ir hacia mi casillero. ¡No encontraba ni el más mínimo rastro! Era seguro que alguien lo encontró y lo cubrió con su esencia, pobre Aiden.

    —¡Taby! ¡Al fin te encuentro!—dijo una cansada Leila —Lo hemos encontrado... Está a en la salida sur, sobre la bodega de gimnasia.

    No esperé más. Corrimos hacia el lugar, allí donde una multitud de adolescentes se aglomeraba, tratando; inútilmente; de alcanzar al pequeño hurón.

    —Lo encontró una chica de primero, cerca de los casilleros. Ya estaba por irse cuando comenzó a jugar con él lanzandolo hacia arriaba—dijo Bryan al estar a mi lado—Suponemos que en una de las lanzadas hacia arriba el hurón se le encaramó sobre el techo y desde entonces no lo han podido sacar. Créeme varios ya lo han intentado pero al acercase demasiado se engrifa y los araña como si...

    —Los reconociera.

    Me alarmé si eso es posible quizás...

    —¿Eso es posible?—pregunté aun había algo que hacer.

    —Todo es posible si el hechizo es débil—eso era suficiente para mi.

    Me acerqué con cautela, hasta poder entrar en su campo de visión. Me reconoció, lo vi en sus ojos.

    Saltó hacia mi.

    ¿Se acuerdan cuando en un comienzo les dije que mi mala suerte me perseguía y siempre me alcanzaba empeorándolo todo? Esta vez no fue la excepción.

    Un chico lo atrapó en el aire, antes que yo.

    Robert creo que era su nombre... Sonrió victorioso mientras se alejaba. Oh no. Corrí hacia el con Leila y Bryan tras de mi.

    —Ese hurón es mio, devuélvelo—me interpuse en su camino tratando de pararme lo más recta posible, pero de nada sirvió ¡Medía casi 1.90! Yo era alta pero esto es demasiado.

    —No lo creo linda. Yo lo encontré, es mio—trató de irse nuevamente pero ahora fue Leila quien se interpuso—Ah, bueno. Quizás se los pueda dar pero con una condición.

    Su mirada viajó de mi hacia Leila escaneándola de arriba a abajo con una mirada lujuriosa. Era un cerdo.—Ya que tu amiga es muy mona quie-

    No pudo acabar de hablar. Bryan se encontraba entre nosotros.

    —Nada de condiciones... Entrega ese hurón—su voz era dura y firme al igual que su mirada.

    —¡Uy! ¡Pero si alguien quiere hacerse el héroe! Será mejor que te apartes, esto no te incumbe, cabrón—su vista volvió hacia nosotras más allá de Bryan, más específicamente a Leila.

    Dos segundos, en dos segundos Byan ya se encontraba con Aiden en su mano izquierda y Unos nudillos rojos en la derecha. Robert, estaba a sus pies.

    Al fin Aiden estaba entre mis manos acariciando su cabeza en mi palma. Lo sabía me reconocía.

    —Eso fue... ¡Asombroso! Bryan, ¡No sabía que tenías ese gran derechazo! ¡Eres todo un caballero!—Leila derramaba emoción al caminar.

    —Tan solo fue una demostración de poder zombie—bromee.

    —Poder Fraternal—me corrigió el aludido—Tu también lo hueras podido hacer, pero creo que un ser tan varonil como yo se ve mucho mejor.

    Hasta ahí quedó el caballero.

    ...

    —Vamos Leila... intenta... devolverlo.

    Caminábamos a casa juntos, se había hecho tarde.

    —Ya te dije... ¡No sé como hacerlo!—se encogió de hombros como si nada ¡Como si nada!

    Resignada suspiré, no sacaba nada. Al fin y al cabo ya estaba hecho.

    —¿Ya decidieron que harán con él? Bueno me refiero, ya es tarde y no puede irse a su casa.

    Gracias a Bryan la realidad me vino de golpe. TODA la realidad.

    —Yo me lo llevaría—continuó—pero... mi familia no aguantaría la tentación. Y menos Satcy.

    Verán Satcy es la hermana menor de Bryan pero halaremos de ella en otro momento.

    —Creo que tendrás que ser tú—Leila se encogía de hombros—Si mi familia sabe quién es él y que le hice, no me volverían a ver.

    —Son unos grandes amigos, enserio—dije con amargura, la vida era una maldita mierda—Pero si yo quiero...

    —¿Comértelo? ¿Devorarlo? ¿Succionarle la vida? Tranquila, estarás bien, además eso no era lo que siempre quisiste?

    Eso me confundió y resignada fui a casa.
    Todo pasó calmado, le expliqué la situación a Tía Delia , quien mágicamente entendió la situación y no hizo comentarios -cosa rara en ella-.

    Me tiré suavemente a mi cama, Aiden estaba dormido plácidamente en ella desde que llegamos.

    —Luego que todo esto pase... ¿Cómo me recordarás?

    Sutilmente deposite un beso en su cabeza peluda y me metí a bañar, sinceramente apestaba.

    El agua calmó mi cuerpo y también mi mente de una manera única. Con mis manos quité el odioso maquillaje del cuerpo, terminé. Enrollé mi cuerpo en la toalla observando por ultima ves mi rostro surcado de venas en el espejo.

    Estaba por salir del baño cuando mi teléfono sonó, era Leila.

    —¿Hola?

    Taby que bueno que contestes, llamaba para decirte que el hechizo es temporal, ten cuidado.

    Osea que...

    ¡Cambiará en cualquier momento! ¡Podrá...

    No escuché más, había abierto la puerta y ahora me encontraba frente a frente con un desnudo Aiden en mi cama.

    —Tu y yo tenemos que hablar.

     
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    Fushimi Natsu

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    ¿Ya había comentado que Bryan es genial? Porque lo es, ¡sumamente genial! Ah, me encantó cómo sacó a relucir su poder fraternal frente a ese idiota, todo en honor a Leila :3

    Pero lo más importante aquí es que pudieron rescatar al hurón-Aiden (xD) y sí, Taby, la vida está en contra tuya. Si aún nos quedaba algún resquicio de duda, ya ha sido evaporada con esta situación. ¿Quiere ésto decir que él recuerda todo lo que le sucedió?

    Ha sido un muy buen capítulo, pero como siempre me has dejado con ganas de más. Espero que pronto puedas actualizar. Y ten cuidado que se te pasaron algunos dedazos. ¡Saludos! :)
     
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  14. Threadmarks: Capítulo 8
     
    Mavia Loxar

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    Comedia Romántica
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    15
     
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    Capítulo 8:

    Cerré notoriamente la puerta dando un sonoro portazo. Mi mente bailaba totalmente en blanco.

    Suavemente repasé los últimos momentos vividos y tomé una decisión, que ya desde mucho antes estaba destinada; contaría la verdad. ¡Qué más le podría decir! ¿Que solo era un sueño? Es más incluso ya me vio así... sin maquillaje...

    ¡Mierda! ¡Por que soy tan estúpida! ¡Me mostré ante él sólo en toalla!

    Busqué como una leona enjaulada alguna prenda decente... Y la encontré: Un corto pijama compuesto de una camisa de tirantes y shorts... con diseño de arcoiris de varios colores. Sí, colores que claramente contrastarían de forma notoria con mi grisácea piel.

    Hice un amago de tomar la manilla para salir, pero me detuve a ver -nuevamente- mi rostro surcado de venas en el húmedo cristal del espejo. Ya no había vuelta atrás. Abrí.

    La postal era única. Aiden se encontraba sentado en mi cama semi-desnudo tapado únicamente con uno de mis cojines rosa. Su rostro, antes serio, reflejaba emociones indescriptibles en ese momento para mí.

    Con pasos lentos me senté rectamente en la silla de mi escritorio ignorando su mirada. No alcancé a pensar lo que iba a decir cuando él ya me había interrumpido.

    —Antes que todo quisiera saber si no tienes algo como para... ya sabes, vestirme.

    Asintiendo fui a abrir mi armario y mientras caminaba podía sentir su mirada en mi espalda. Dioses.

    Quizás pensarán le le pasaría un cómico vestidito rosa, pero si recuerdan, mi vida no es de la manera común.

    Inclinándome hacia el frente tomé una caja azul desde el fondo y se la entregué.

    —Puedes cambiarte aquí, estaré en el baño —Resé para que las palabras salieran de mi boca lo suficientemente fuerte para que él las escuchara.

    Al cerrar la puerta sentí como me apoyaba en ella y caía lentamente hasta el frío suelo. La incomodidad y vergüenza me inundaban. Agudizando mi oído noté como la tapa de la caja era retirada, y me imaginé a Aiden viendo su contenido.

    Eran ropas de mi padre.

    Lo más seguro era que ni Tía Delia supiera que las tenía, pues para mí eran un preciado recuero y secreto. Aquellas prendas aún tenían su aroma.

    Abracé mis rodillas y me olvidé de escuchar. Y traté de prepararme mentalmente para lo que vendría cuando la puerta se abrió y mis instintos afloraron al momento haciendo que me pusiera de pié. Vi entonces frente a mí al chico de mis sueños. Vestía una camisa celeste semi-abotonada y unos pantalones de tela grises.

    Luego de terminar de examinarlo y notar que los pantalones le quedaban algo cortos mi vista se dirigió por primera vez, desde que estaba en mi cama, a sus profundos ojos zafiro. Me dedicó una sonrisa.

    La incomodidad se fue, a donde no sé.

    —Ahora sí—su mano acogió mi muñeca y me jaló hasta sentarnos en la cama—Explícame.

    Pestañee varias veces hasta salirme de mi trance.

    —¿Qué... qué es lo que quieres saber?—me aventuré a preguntar agradeciendo que mi voz sonara. ¿Por que rayos estaba nerviosa? ¡Varias veces antes había imaginado esto!

    —Pues... Todo—fue en ese entonces; cuando ensanchó su sonrisa que pude denotar que el sentimiento anterior... no era más que simple e inocente curiosidad— Quiero saber; ¿Por qué te abalanzaste a mi con ojos rojos en vez de los grises que veo ahora?; ¿Por qué luego de eso fui un hurón?; ¿Por qué tu ser es gris?; ¿Por que tu piel es tan fría?; ¿Por qué a pesar de todo lo sucedido, de todo lo que veo, y de todo lo demás me siento tan atraído por ti?; ¿Porqué Tabata?

    La suplicante mirada y sonrisa nerviosa que mostró luego me descolocó más que el bombardeo de preguntas + declaración incluida.

    La puerta se abrió y la silueta delgada de Tía Delia apareció en ella. Se sorprendió por unos segundos pero luego retomó su mirada jovial y amable.

    —¿Eres el hurón?—Su dedo índice apuntó a Mccarty quién con un leve movimiento de cabeza asintió—Bueno Taby, querida cuando terminen bajan a cenar ¿Si?—Su cuerpo se volvió para marcharse y se perdió en las escaleras... dejando la puerta abierta.

    —Bueno...—sinceramente la intervención de Tía Delia me alivió la carga que significa hablar de lo que soy. Aclaré mi garganta y comencé—No vives, en el mundo que tú piensas. Los humanos no son la raza más avanzada como ustedes creen—Aunque mi voz sonaba segura aún sentía un nudo en la garganta.

    —Me estás queriendo decir que ¿Eres una extraterrestre? Algo así como ¿ET?—Su expresión de ingenuidad me hizo reír y el nudo en mi garganta terminó por deshacerse.

    —No, me refiero a que no son la única raza, la única especie. Todas las leyendas son ciertas... de cierto modo. Hombres lobo, Vampiros, Hadas, Brujas, Zombies... Todas y cada una de ellas son verdaderas. Eso sí, no como de la marea que todos los humanos creen, lo que saben es sólo lo que nosotros queremos que sepan. El hecho de que su raza lo haya divulgado y modificado de forma tenebrosa es otra cosa.

    Su gesto comprendía total concentración, se notaba que estaba esforzándose por comprender.

    —Eso significa que tu eres....—iba a completar su frase pero al momento de abrir mis labios puso su dedo en ellos haciéndome callar—Déjame adivinar... Vampiresa.

    —Dios... ¡No! Son unas completas arrimadas—mi comentario en un tono agudo le dio un giro a la atmósfera. Paso de ser una confidencial a una mas relajada aunque manteniendo seriedad.

    —¿Mujer Loba? Oh My Good ¡Quiero ver tu cola!—Su petición se me hizo muy tierna, haciendo que mi corazón palpitara a más de su capacidad.

    —¿Enserio Mccarty? ¿Cola?—mi risa ya no se podía controlar—Soy una..

    —Una Zombie. Es muy obvio ¿En verdad creíste que podía pensar que eras una Mujer lobo después de ve esto?—me señaló con su mano estirada, su gesto había cambiado su mirada fija me hizo sentir pequeña e indefensa.

    En ese instante todo avance en mi fue retraído. Me sentí avergonzada y decepcionada. Abrí mi ser a una persona que pensé que comprendería, una persona que hasta hace poco dijo que yo le atraía. Una ira apareció en mi... una ira y enojo que toda mi vida he guardado para aquellas personas que dañan mi ser... todas aquellas personas que desprecian lo que soy.

    En ese momento creí que Aiden era una de ellas.

    —Lamento decirte que Esto —me señalé —Es lo que soy. En verdad siento que todo esto sucediera, y terminaras metido en esto, no te preocupes que los recuerdos que has vivido, te aseguro que mañana no recordarás nada—me pare indignada y le di la espalda viendo que mis nudillos estaban blancos de tanta fuerza impuesta en ellos.

    Los sentimiento y pensamientos en mi interior se enredaban a cada paso que daba hacia estar afuera, en el balcón de mi ventana. Me sentía estúpida por creer que podía confiar en alguien como él... en la escuela se veía tan bueno... supongo que las apariencias engañan.

    No sentí sus pasos ni presencia hasta que noté que me abrazaba por la espalda. Mi mente me decía que lo dejara si herencia pero mi corazón se aferraba a creer en él.

    —Me has entendido mal. Muy mal. Nunca he querido despreciar en alguna puto lo que eres—bruscamente me tomó por los hombros y me volvió hacía él. La fría brisa ondeaba sus cabellos y los míos—Eres... ¡Asombrosa! Siempre he soñado con ser algo más de lo que soy, y ahora te veo a ti, aquí en mis brazos y recuerdo que siempre he creído que los opuestos se atraen y a mi eso me a ha atraído hasta ti.

    —Creo que el destino siempre te lleva sólo a donde debes estar—respondí de manera tajante.

    —¡Porqué eres siempre tan pesimista y testaruda maldita sea! ¡Yo escribo mi maldito destino! ¿Sabes lo que dice? ¡Que quiero estar junto a ti maldita sea! Yo... quiero estar junto a ti...—su voz se apagó al momento que juntaba su frente con la mía mientras recuperaba el aliento.

    Vi su mirada sincera... y no tuve más que decir o reprochar.

    —¡Taby! ¡Ya bajen a cenar! ¡Y ponte otra cosa que ese horroroso pijama!

    La voz de Tía Delia desde abajo nos hizo reír al momento que nos fundíamos en un cálido abrazo.

    —Eso es mentira—susurró a mi oído—Yo opino que se te ve sexy.
     
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    Fushimi Natsu

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    Por empezar, disculpa mi excesiva demora en pasar a leer y comentar.

    Ahora, respecto al capítulo, déjame decirte que ha sido toda una sorpresa para mí. ¡Aiden se lo tomó todo muy bien! Es más, nada de lo ocurrido ha cambiado sus sentimientos por Taby y eso ha sido lo más importante y maravilloso. Me gustó mucho la parte donde hablan y él trata de definir lo que es la chica, se notaba muy claro su curiosidad y aceptación respecto a todo el impacto que debe ser para cualquier humano saber que no son la única raza. Y morí de risa cuando le preguntó si era extraterrestre xD

    Me pregunto si tía Delia se habrá dado cuenta de las ropas que el "hurón" ahora lleva puestas. O si lo hará durante la cena. Sólo espero que no los avergüence demasiado... Y ahora que Aiden sabe de la existencia de los Zombis, quiero verlo en una escena similar con Bryan y Leila.

    Esta vez trataré de mantenerme más puntual con la actualización. ¡Saludos por ahora! :D

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  16. Threadmarks: Capítulo 9
     
    Mavia Loxar

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    1100
    Capítulo 9:


    Sonreí al escuchar su comentario, ya soltándome de su cuello. Ví como Aiden pasaba por mi lado , hacia la puerta dispuesto a bajar.

    —¿Enserio te quedarás a cenar? —comúnmente solíamos cenar sólo la Tía Delia y yo. Tengo un extraño presentimiento de que si se queda, esto será incomodo.

    —Sí, ¿Por qué no?

    —Te lo advierto —dije tomando la manilla de la puerta— Tía Delia puede ser... algo extravagante.

    Cerré de golpe la puerta viendo por última vez la cara de un pasmado Aiden Mcarty.

    De forma sutil cerré la caja azul de las ropas de mi padre, guardándola nuevamente al interior de mi armario.
    Me vestí con jeans gastados y una pollera holgada de mangas largas. Me senté en el tocador viendo mi cuerpo de la cintura hacia arriba. Ya no había razón para maquillarse, todas las personas de esta casa conocían la verdad de mi ser, así que me limité a tomar mi aún húmedo cabello en una coleta alta, poner mis pies en pantuflas de panda y bajé.

    No era lo que esperaba ver,sinceramente esto... era todo lo contrario.

    La mesa estaba adornada con un pulcro mantel azul —el cual sólo se veía para los cumpleaños— en el centro había un gran ramo de Calas blancas y amarillas, los cubiertos y vajillas estaban relucientes de tal manera que incluso se podría ver tu reflejo en ellos y la comida...

    Si les digo que había un pequeño cerdo floreado de lechugas y con una manzana brillante en la boca... ¿Me creerían?

    ¿Y si a todo esto le agregamos a un Aiden cómodamente sentado en la punta de esta mesa?

    Creí ingenuamente que ésto era un sueño, pero comprobé que no lo era cuando sentí la tibia mano de mi tía jalarme a la cocina.

    —¿Tía? ¿Qué es todo esto? —pregunte señalando desde la cocina hacia el comedor de la manera mas llamativa que pude.

    —¿Cómo que "Qué es esto"? Eso lo debería preguntar yo —dijo señalándome ahora ella a mí. Fue ahí cuando me fijé lo que ella traía puesto; el vestido verde que le regalé en su último cumpleaños —Sube y cámbiate, rapidito niña, que el invitado nos espera. Oh, y ponte el vestido morado, ese que te regalé para navidad.

    ¿Todo esto es por Aiden? ¿Su sola presencia hace que Delia se revolucione a tal grado? Dios, esto es... demasiado. Nota mental: No regalarnos vestidos mutuamente nunca más.

    —Ya, vamos Taby camina, no querrás que tu futuro esposo crea que eres la típica chica demorosa.

    Todo me calzó, y la vergüenza me inundó. Vi como mi tía pasaba contoneando su cuerpo en dirección al comedor mientras me guiñaba un ojo.

    Sin más remedio, fui a mi habitación. Ciertamente si se trata de amor y chicos, es más conveniente no contradecir a Cordelia Dumort.

    Con un suspiro cansado abrí mi closet y busqué lo solicitado encontrándolo en la esquina izquierda del segundo espacio de mi ropero, nunca pensé que algún día saldría de ese rincón.

    Ya vestida me observé en el espejo de cuerpo completo que está aun lado del armario. La fina tela bajaba por mi silueta de mi cuerpo como si de una cascada se tratase. El cuello en V hacia denotar las venas de mi pecho y parte de la espalda así que me solté el cabello dejándolo caer en ondas ya formadas alrededor de mi cuello hasta la cintura.

    Al bajar, ambos ya me esperaban. Suspiré y me senté frente a Mccarty. No pude hacer ninguna clase de contacto visual, pero sabía, que apenas me había oído pisar en esa escalera su vista no se había apartado de mi ¿Qué tan extraña me podía ver?

    Tía Delia carraspeó al momento en el que con un gesto nos invitaba a comenzar ¿Alguien sabe por donde se comienza a comer un cerdo entero? Sé que puedo comer harta carne —y lo hago enserio— pero ésta... era mi primera vez ante tan colosal fuente de nutrientes.

    Afortunadamente, mi tía se dio cuenta de mi incomodidad y se paró y nos sirvió a cada uno. Fue ahí cuando nuestros ojos se encontraron. Me sonrió.

    A decir verdad, si dijera que fue la cena caótica y todo terminó demasiado lento y con problemas a cada instante estaría mintiendo. Fue... linda.

    La comida sobró y la charla duró para rato. Sin darnos cuenta ya eran casi las 12 de la noche. Pensé que todo iba a culminar de la misma manera en la cual se mantuvo durante casi toda la noche... pero de ser así no habría razón relevante para contar en esta parte de la historia.

    —Y... ¿Desde cuando están juntos?

    Casi se me sale la bebida por la nariz.

    —Tía Delia, nosotros no estamos juntos—dije pasando mi mano bajo mi nariz.

    Aiden sonrió tiernamente, oh no.

    —Aún no, por lo menos—su vista se fijo en mis ojos. Y le sostuve la mirada ¡Qué rayos está pensando! Dioses... ¿Esto es incomodo solo para mi?

    —Oh, así que piensas tener algo con mi sobrina... ¿Qué tipo de sangre eres?

    —¡Tía!

    —Mmm... creo que soy tipo O.

    —¡Y tu le respondes! ¿Cual es la idea de todo esto?

    —Incomodarte —ambos respondieron al unísono, dejándome perpleja.

    Comencé a reír. Una de aquellas risas incomodas y locas que te salen del corazón. No faltó mucho para que ambos se unieran a ella.

    Luego de eso el tiempo pasó y Aiden se tenia que ir. Se despidió cordialmente de mi tía quien se extralimitó dándole un gran abrazo de oso, aunque también pude notar que le susurró algo a oído. Aunque eso no lo pude oír.

    Acompañé a Aiden hasta la puerta, y aunque era ya entrada la noche, no quiso quedarse. Sus padres le preocupaban.

    — ¿Por qué dijiste todo aquello después de la cena?

    —¿Qué acaso no puedo decir la verdad? —me guiño un ojo seductoramente, lo que me hizo desviar la mirada y sonreír.

    —No es necesario que le sigas el juego a mi tía, por cierto ¿Qué te dijo?

    —Es un secreto acércate—dijo al momento que ví como el taxi que habíamos pedido para él llegaba y me hacia señas con su mano derecha.

    Me acerqué curiosa y cuando sentí aquella cálida respiración en mi nariz, su mano tomó mi mejilla, me besó.

    A pesar que duró breves segundos, me parecieron horas. Y justo ya, en el momento que se alejaba, pude escuchar como decía susurrando contra mis labios un:

    "Nos vemos el Lunes"

    Al volver en mi, tan sólo pude agitar mi mano para despedirlo, mientras lo veía alejarse reflejado en la ventana del taxi.
     
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    Fushimi Natsu

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    Ha sido un capítulo corto, pero muy lindo. Me alegra mucho que Aiden se mantuviera tan fiel a sí mismo luego de una revelación que creo que a cualquier otro habría dejado en shock por un buen rato. Y esa complicidad con Delia sólo para incomodarla Ya vemos cuán bien se han caído :D

    Uf, ¿en serio me lo dejas justo aquí después de un beso? Eres malvada :( Pero me imagino que ya a la mañana siguiente Leila estará llamando por teléfono para ver cómo se resolvió todo y esa es una charla que espero impaciente, junto con el desarrollo del lunes en la escuela.

    No tengo nada más por decir. Saludos :)

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  18. Threadmarks: Capítulo 10
     
    Mavia Loxar

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    1352
    Capitulo 10

    Sangre.

    Sólo había sangre, mis manos, mi cara, mi cuerpo entero tomaba el calor que emanaba de aquel líquido carmesí.

    Fijé mi vista al frente y el grito surcando mi garganta no se hizo esperar. Mis ojos se desorbitaron viendo tal espectáculo del grupo de cuerpos extendidos frente a mi. Vecinos, mis propios amigos... las personas que consideraba como mi familia...

    —Aiden...

    Me desperté abrumada mientras veía como tía Delia entraba a la habitación con su estuche de maquillaje. Me reincorporé como pude en la cama observando temblorosa mis manos.

    —Tabata, querida, que bueno que ya estés despierta ¿Qué sucede? ¿Te encuentras bien?

    Quité la vista de mis manos y la dirigí hacia mi tía, quién me miraba con preocupación.

    —Si... supongo que tan solo fue una pesadilla.

    Me levante perezosa de la cama y me introduje a la ducha, el agua caliente aminoró mis pensamientos convirtiendo aquel sueño en tan solo un viejo recuerdo de mi mente. Pero al mismo tiempo trayendo uno nuevo a flote.

    Hoy es Lunes. Hoy tengo que ir a la escuela. Hoy... veré a ver a Aiden.

    La cabeza se me revolvió y me maree a ta punto de que casi me caigo con el jabón.

    —Taby ¿Está todo bien allí dentro?

    —Si, solo que...—dejé la frase en el aire mientras enrollaba una toalla al pecho y me asomaba para ver a Cordelia Dumort a través del espejo —¿Como se debe actuar después de un beso?

    ...

    Caminé si prisa hacia la escuela, la charla anterior ya me había atormentado lo suficiente como para poder preocuparme de otra cosa que no fuera mi inminente atraso, además Leila me había llamado diciéndome que ha enfermado de Quién Sabe Qué Cosa y no me podría traer hoy, por lo tanto me vi obligada a caminar.

    Genial ¿No?

    Suspiré al encontrarme de frente al gran edificio, entré sin más. La entrada comúnmente llena de hadas, vampiros, humanos, zombies o licántropos estaba curiosamente vacía. Enserio, siempre había alguien, pero esta vez no había ni un alma rondante ¿Acaso era día festivo y yo no me había enterado? ¿Tan atrasada estoy?

    Revisé la hora en mi celular confirmando que apenas eran las Ocho de la mañana. Extrañada caminé hasta mi casillero. ¿Dónde carajos estaba todo el mundo?

    Un breve destello de la pesadilla de esta noche me perturbó.

    Me cansé, tomando una profunda respiración busqué a través de mi olfato una señal de vida. Y la hallé.

    Caminé decidida hacia el patio trasero, los recuerdos de la última vez que estuve aquí no tardaron en venir pero los deseché rápidamente.

    Efectivamente toda la escuela estaba aquí. Se hallaban reunidos en circunferencia todos observando lo que sea que estuviere en el centro. Traté de observar pero la pared de adolescentes hormonizados no me dejaba ver más allá de dos filas.

    Gruñí mientras me cruzaba de brazos, resignada.

    Es ahí cuando siento a alguien que se acerca a mí. Unos fuertes pero cálidos brazos rodear mi cintura, y el perfume de su esencia me llenó la nariz, esbocé una sonrisa y solté un pequeño grito de sorpresa.

    Era Aiden.

    Mis pies ya no tocaron el suelo y me sentí elevada hasta el punto en que pude ver lo que ocurría en el centro del circulo.

    Era una tradición, la petición de Noviazgo, o como la llamamos aquí "LIEBE"*.

    Verán aquí si vas a hacer algo tienes que hacerlo en grande. Como la apuesta del juego ¿Recuerdan? En fin aquí en Darkness High, si quieres que una chica sea tu novia, tienes que contactar a toda la escuela primero, —extraño lo sé— y debes prepararle a tu futura novia la mejor bienvenida que se ocurra; con flores, notitas en casilleros, chocolates, un espectáculo abierto de títeres, no sé, lo que se te ocurra y claro, obviamente debe estar toda la escuela involucrada o al menos una gran parte de ella.

    Por Dios, ¡Somos un instituto donde a la vuelta de la esquina te puedes topar con el ser sobrenatural que desees! Era obvio que tuviéramos uno que otro mito, tabú o quien sabe que otra cosa...

    —¿Quienes son? —pregunté cuando ya sentí la tierra otra vez bajo mis converse.

    —Charlotte Adams y Joshe Smit, de Primero—respondió a mi pregunta mientras me rodeaba los hombros, no pude evitarlo, si fuera una adolescente común estaría como un tomatito maduro.

    Caminamos así un poco más hasta que sus ojos se fijaron en los míos, y una diminuta sonrisa se mostró en su rostro, sus ojos denotaron la misma curiosidad de hace unos días.

    —¿Son... sobrenaturales?—no pude evitar soltar una risilla, si bien, me sentía extraña en un principio pero Aiden tiene esa aura especial que te hace olvidarte de todo y sentirte como en casa.

    —Charlotte, ella es un Hada al igual que Roxana Wilson y su grupito —respondí encogiéndome de hombros.

    —¡Roxana Wilson es un Hada! ¡Oh, My God! Y yo que estuve a punto de salir con ella —Sus gestos mostraban claramente su sarcasmo— Dioses Gracias

    —¿Gracias? ¿Por qué?

    —Por aparecer y evitar esa locura.

    No supe qué mas decir, así que me limité a bajar la cabeza y caminar junto a el en silencio, pero no duró mucho, no con el curioso Aiden Mccarty a mi lado.

    —¿Quién más lo es? ¿Como lo sabes? ¿Hay otros como tú? ¿Los unicornios también existen?

    — ¡Hey baja la voz! No querrás que la patrulla sobrenatural te escuche —mencioné poniendo un dedo en sus rosados labios, vi como abría los ojos como platos.

    —¿La Patrulla Sobrenatural? ¿En verdad existe? —Dioses, parecía un niño en navidad.

    —No —reí, vi como abría sus ojos sorprendidos pero luego reía junto a mi, sí con aquella risa profunda que seguro enamoraría a cualquiera que la escuchara.

    ...

    Mi día pasó lento tormentoso sin mi Leila Straus, por lo menos tenía a Bryan, aunque tampoco servía de mucho al preguntarme a cada instante por Leila.

    El timbre sonó y salí afuera, había decidido pasar a ver a mi bruja amiga, deseaba saber como estaba, además de que Bryan por poco me suplicó que lo hiciera.

    Tomé mi envase de sustituto de sangre —recopilación de jugos animales, la especialidad y cortesía de mi querida tía Cordelia— y caminé hasta el estacionamiento donde encontré Mccarty apoyando espalda en su Chevrolet Camaro Negro.

    Se veía jodidamente sexy. ¡Hay Dios que estoy pensando!

    Levantó su cabeza mientras me acercaba y su sonrisa se enanchó. Me hizo un gesto y me acerqué a él. Cómodamente puso su mano en mi cuello y besó dulcemente mi frente ¿Cuando pasamos a ser como una pareja? Bueno sea lo que sea me hace feliz. El destello de la pesadilla de esta mañana me atormento por tercera vez este día... mi felicidad nunca dura tanto... por algo una Zombie ¿No?

    —¿Ya te vas? —su ronca voz cortó los negativos pensamientos de mi mente y me hizo volver a la realidad de este adonis frente a mí.

    Asentí levemente.

    —Ven, te llevo.

    —Pero no voy a casa —sujeté lo que para los demás era sólo un simple jugo y sorbí de la bombilla.

    —Vas con Leila, lo sé. Oí como discutías con Bryan en el pasillo.

    —¿Me estas siguiendo? —pregunté de manera irónica aunque sabía que no era así. Dió la vuelta conmigo y me abrió la puerta para subir luego lo hizo él.

    —Si, necesito saber tus gustos —respondió mientras encendía el auto y nos conducía hacia la casa de Leila.

    —¿Para qué o que?

    —Para saber como hacer la Liebe.

    Mi boca se abrió, justo en el momento en el que lo dijo mientras nos estacionábamos frente a la casa de mi mejor amiga.

    Me abrió nuevamente la puerta, sonriendo al verme aún en estado de shock. Se despidió de mi con un beso en la comisura de is labios mientras lo único que mi cuerpo atinaba a hacer era escabullirse dentro e la casa de Leila.

    Me apoyé en la madera blanca conteniendo mi acelerado corazón. ¿Escuché bien?

    —¿¡Me Puedes Explicar El Porqué Estaba Aiden Mccarty Trayéndote A Mi Casa!?




    Liebe: Significa Amor en Alemán.
     
    Última edición: 5 Julio 2015
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    Fushimi Natsu

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    Uf, qué capítulo te has traído :) La verdad es que nada surgió como yo esperaba, lo que es genial porque así no se vuelve algo predecible y me gustan los giros que das. Una tradición de este tipo nunca se me hubiera ocurrido, y lo cierto es que sí, ¿a quién se le ocurre? Pero bueno supongo que fomentar el romance y los chismes es algo que en esta secundaria sobrenatural no podía faltar xD

    Como ya había dicho, me encanta que Aiden se tomara las noticias tan bien y su curiosidad me resulta adorable. Taby se lo merece, más aún cuando él le soltó de golpe que se está poniendo en marcha para su Liebe. Y una lástima que Bryan, pese a su preocupación, no fuera a ver también a Leila, pero veo que era lo mejor para esta escena. Ahora sí tendremos la charla de mejores amigas que tanto esperaba :D

    Lamento no haberme podido pasar antes a leer. Estaré esperando por la continuación. ¡Saludos!

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    Última edición: 30 Julio 2015
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  20. Threadmarks: Capítulo 11
     
    Mavia Loxar

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    Confesiones: el diario vivir de una zombie
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    Para adolescentes. 13 años y mayores
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    Comedia Romántica
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    15
     
    Palabras:
    848
    Capitulo 11: Especial


    AIDEN’s POV


    La primera vez que vi a Tabata Dumort, supongo que no tendría más de 7 años.

    Caminaba de regreso del parque al cual fui a jugar con August mi mejor amigo y otros chicos de aquella época, venía realmente ofuscado: un señor cascarrabias nos había quitado nuestra pelota de fútbol cuando accidentalmente ésta le llegó en la cara. Mi ceño fruncido y mi caminar pesadoso hacían notar mi gran enojo. Eso, hasta que una cabellera rojiza centellante me deslumbró.

    Una chica corría a la distancia por un patio cercado. Tenía una enorme sonrisa que podía distinguir aun con la distancia. Ella estaba girando sobre sí misma descalza y agitando los brazos al cielo haciendo que el vestido que llevaba puesto formara ondas. Pero en ese instante una joven señora apareció en la puerta de la casa y con su gesto -quizás aun más fruncido que el mío- la hizo volver hacia dentro.

    —Sabes que no puedes salir nunca…

    Aquello fue lo único que alcancé a oír. Me dio lastima por ella, se notaba a leguas su alegría de estar fuera y que se lo negaran era…

    Mis pensamientos se disolvieron en ese instante al oí su risa, su sonrisa no había flaqueado, y sin más desapareció adentrándose en la casa.

    Y aunque fue tan solo un momento jamás pude olvidarlo. El optimismo de aquella niña hizo que mi pesadez y resentimiento se esfumaran. Si ella podía sonreír así aunque no le permitieran hacer algo tan simple y le alegaba tanto ¿Qué más daba una simple pelota?

    Sonríe sin más, la vida es corta para pasarla amargado.


    Los años pasaron y aquella frase se mantenía como régimen de mi vida. A decir verdad estos nuevos años desde aquel acontecimiento pasaron de muy grata manera para mí y me convertí en lo que algunas chicas llamaban Adonis. Jamás me gustó ese apodo creía que era demasiado, pero ¿Qué chico no quiere algo de atención del sexo opuesto?

    Al entrar a Darkness Highschool mi popularidad no hizo más que aumentar complicando el hecho de que pudiera vivir una adolescencia como cualquier otro. Muchos querían ser mis amigos, y otros simplemente codiciarse en mi fama escolar. No me importó, gracias a esa pequeñamente grande enseñanza de aquella niña me dejo. No era un chico egoísta y si podía ayudar a alguien a disfrutar sus días académicos ¿Por qué no?

    En fin, a pesar de las múltiples veces que las chicas se me insinuaban y pedían salir conmigo nadie llamó realmente mi atención, no digo que no fueran bellas pero, sinceramente creía que les faltaba esa cosa especial que me hiciera centrarles mi completa y total disposición. Y así, aunque parezca tonto, pase casi dos años de preparatoria, esperando a mi persona especial.

    Hasta que pasó otra vez.

    Era la segunda clase del día, de mi tercer año de escuela media: Historia. Me senté junto August, a un lado de la ventana. Hacía un calor de otro mundo y ese era el mejor lugar desde el cual te podía llegar brisa. Mi amigo tenía su total atención en las canchas, donde las chicas practicaban lo que parecía ser Beisbol. No me importó mucho, hasta que la vi de nuevo. Una larga cabellera ondulada que parecía arder bajo el gran sol.

    Casi me abalancé sobre la ventana para una mejor vista.

    —Es ella… —susurré. No me cabía la duda. No podía haber una equivocación.

    ¡Era imposible que semejante cabellera fuera teñida!

    La observé durante toda la clase. Era magnífica. Aun no logro entender como no la había visto antes.

    Prácticamente corrí hacia las canchas cuando el timbre sonó. Pero al llegar todas las chicas se dirigían a las duchas. No pude ubicarla.

    Ese mismo día me prometí a mi mismo encontrarla como sea. Pregunté a mis compañeros y amigos, pero al parecer era como una fantasma.

    Días sin resultado parecían volverme loco. No me rendí, y como el que busca consigue así lo hice.

    Tabata Dumort. Ese era su nombre. Realmente tan único como ella.

    Pase el resto de ese año observándola desde lejos, y sé que suena ridículo pero me parecía inalcanzable.

    Con su sonrisa me aceleraba el corazón. Sus ojos, tan grises me hacían sentir como si con cualquier cruce que nuestras miradas realizaran éstas generarían un choque de tormenta. Tenía unas largas piernas torneadas y hay que decirlo un muy lindo trasero, pero sin lugar a dudas lo que más me llamaba a ella era su hermoso y ondulado cabello. Ese era su toque, era lo que a todas les faltaba, esa mezcla exótica especial que estaba seguro, solo Tabata tenía.

    Y ahora, cuando voy conduciendo luego de dejarla en casa de su mejor, amiga me doy cuenta de que hay cosas en el mundo que seguirán sorprendiéndome y atrayéndome a este mundo nuevo que Tabata ha abierto para mis ojos desde el momento primer momento que la vi. Sin duda ella era la persona más especial que haya conocido y seguramente conoceré en mi vida.

    Ella era la Zombie destinada especialmente para mí.
     
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