Long-fic Cambios Inesperados.

Tema en 'Crossover' iniciado por Ciel, 15 Abril 2022.

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    Ciel

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    10 Abril 2022
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    Escritor
    Título:
    Cambios Inesperados.
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    6
     
    Palabras:
    7800
    DISCLAIMER: El universo de The Legend of Zelda y Metroid, no son de mi autoridad, salvo la historia que voy a publicar, lo hago sin fines de lucro, solo entretenimiento, para quedar más claros con este asunto, procedo a mencionar los autores.

    THE LEGEND OF ZELDA: Le pertenece a Shigeru Miyamoto, la IP está en manos de Nintendo
    METROID: Sus creadores, Yoshio Sakamoto y Yunpei Yokoi (qué en paz descanse), la IP está a manos de Nintendo.

    NOTA DEL AUTOR, (leer esto antes de que empieces con el fic)

    Muy buenas a todos y todas, antes que nada, me presento, mi nombre es Jazz, el nombre de usuario que uso para esta página es Ciel, vengo de Fanfiction, por lo tanto esta historia está subida en dicho sitio sin embargo, quiero darle un enfoque distinto, debido a ciertos factores para las cuales quiero editar, esto pasó porque recientemente me jugué Metroid Dread y quería agregar cosas nuevas, el fic es bastante largo y con capítulos extensos.

    Este fic, está enfocado en dos protagonistas quienes son Samus Aran y Zelda, para esta última me baso en el diseño de Twiligth Princess, cabe recalcar que agregaré referencias de distintos juegos de Zelda y Metroid, quizá uno que otro guiño de cosas diferentes que podrían identificar. Es importante mencionar que, la historia tiene tintes yuri (amor entre mujeres, ya sé que saben pero no está demás mencionarlo) por lo que, si no te gusta, puedes parar aquí y buscar otra historia que sea más de tu agrado.

    Como dato extra, las ubicaciones que leerán en esta historia, usaré varios no solo de Twiligth Princess, ya lo verán conforme vaya subiendo los capítulos, el fic es un crossover.

    La historia se centra en Samus Aran, en concreto es después de los eventos de Metroid Dread (juego en la que actualmente va la franquicia, a falta de uno más, Metroid Prime 4 todavía ni tiene fecha de salida), Samus se enfoca en encontrar una nueva motivación de vida en la cual le permita obtener paz, por lo que se aleja por un tiempo de la federación para la cual trabaja, a partir de aquí, empieza su historia y de cómo llega a las tierras de Hyrule. No me enrollo más y les dejo con el primer capítulo, por cierto, el capítulo está narrado desde la perspectiva de Samus, uso la narrativa de primera persona, espero que disfruten el capítulo.

    Capítulo 1: Prólogo, llegada a un planeta extraño.

    Durante mucho tiempo he ido de planeta en planeta, cumpliendo las misiones que me encomendaba la federación galáctica, algunos eran demasiado crueles para llevarlos a cabo aun así con todo mi arsenal, conocimiento que me dieron los Chozos durante mi infancia, mi armadura que me ha protegido todo este tiempo, no creo recordar que un enemigo me haya costado más que otros.

    .- Quizá la reina Metroid, “Dark Samus” e incluso ese maldito chozo de nombre Pico de Cuervo en ZDR, era un loco que deseaba conquistar la galaxia entera.

    En ocasiones recuerdo a mi clon en esa nave que me infiltré para erradicar a los parásitos X y estrellarlos contra el planeta SR388 o peor aún, a la Samus Oscura, de solo recordar a esa loca que me estuvo persiguiendo por todo Aether tanto en el mundo de la luz como en la oscuridad, queriendo absorber más el Phazon, un mineral raro que provocaba muchos problemas incluso casi me cuesta la vida, es una alegría saber que ya no existe más, el planeta Phaaze, borrado de la existencia de todos los universos conocidos, todavía recuerdo el enojo de algunos piratas espaciales que siguen buscando el preciado mineral, más no encontrarán mucha, fui a Tallon IV, uno de los planetas que visité durante la persecución a Ridley, luego de que destruí su estación espacial, la fragata “ORPHEON”, los piratas intentaron sacar toda clase de información que pudiera albergar sobre el Phazon pero ya todo estaba destruido, volví a visitar las minas de Phazon, tal fue mi sorpresa al ver que todo estaba abandonado, no había señales de esos bichos asquerosos, tal vez porque ya no había más que sacar, pero recuerdo que habían dejado en hibernación a unos piratas en estado “omega” pero al parecer ya estaba muertos, pues la energía que se le daba a los tanques de hibernación era de Phazon puro y como se acabó, lentamente fueron muriendo sin poder evitarlo.

    .- Lo que me da gusto, dejarlos con vida, solo habría significado más problemas que beneficios, la federación me echó una bronca por ello pero, es algo que no me importa.

    Fue una alegría, un triunfo más aunque no hiciese nada más, abandoné las minas y las cerré para que nadie más pudiese entrar y conocer lo que se hacía ahí, destruí las computadoras y todos sus datos, ya no existe un registro conocido, visité una vez más las ruinas de Chozo, un pedazo de mi hogar, lo que quedaba al menos, me dolía dejarlo pero al menos me daba la sensación de tener un hogar al cual regresar, recuerdo el día en que un Chozo al que llamaba cariñosamente abuelo pájaro, me acogió de aquel desastre en el que resultaron muertos mis padres a causa de los piratas espaciales y su jefe, Ridley quien ya está más que muerto o al menos eso creo, ya no he sabido más de ese bicho feo desde que maté a su copia en los laboratorios espaciales BIOMETROX.

    .- Qué espantoso lugar – Dije al presionar un botón de la computadora de mi nave y en la pantalla mostraba la imagen de dicha estación, Adam hizo lo correcto en estrellar dicho laboratorio contra el planeta de los Metroides y del hogar del parasito X, al menos en ese entonces pensaba que los había erradicado, resultó que no fue así.

    Sin embargo aun pasando por todo ese calvario, por todo ese infierno de la materia del Phazon que me dejó no solo un regalito como suele decirse, mis ojos brillan de una intensidad azul, a veces oscura y otras veces tan clara como el agua, me he dado cuenta cuando me veo al espejo, pero aun pasando por todo eso, hay un hecho que todavía me duele el alma de solo recordarlo, la cría Metroide, cuando ese huevo eclosionó después de matar a la reina de los Metroides en el planeta SR388, lo vi nacer, era apenas una larva en plena etapa evolutiva pero me miró como si fuera su madre, un bebé confundido, no le maté por verme a mí misma en su situación, erradiqué a los de su especie, hasta el último que creía que era la reina pero, no, todavía estaba una cría más, lo llevé a un laboratorio espacial, craso error de mi parte el haber confiado en esos idiotas de la federación que no protegieron bien a la cría, me llevó de nuevo al planeta Zebes, mi hogar en el que alguna vez crecí, recorriendo todo de nuevo hasta dar con cerebro madre, una bestia biomecánica que casi acaba con mi vida si no fuera por la cría que alguna vez salvé, me lo dio todo en ese momento, vi cómo lo fulminaban, llena de impotencia y enojo pero, me había dado un regalo, el hiperrayo, lo cual no dudé en usarla contra esa maldita que me arrebató lo que alguna vez pude sentir amor de madre e hijo aunque fuese con una criatura, después de eso, entré en una depresión.

    .- Que tiempos – Dije al mirar la pantalla y mostrar una foto de la cría – Eran menos turbios en ese entonces, todo se complicó después.

    Tiempo ha pasado, algo que atesoro de vez en cuando, recuerdo que después de ese incidente pasé a formar parte de los soldados de la federación galáctica, demasiado aburrido incluso para mí, siguiendo las órdenes del comandante Malkovich quien probablemente me haya entendido mejor que nadie, lamento su muerte en la estación “Botella”, se sacrificó para destruir la cámara de los Metroides para que ya no existieran más, una decisión inteligente, a la federación no le hizo gracia pero, consideraron que fue justo y necesario.

    .- Nunca olvidaré lo que hizo por mí y esa federación – Dije con enojo al recordar a esos pelafustanes – Bah, patrañas, para qué me enojo, no debe de sorprenderme, toda una vida de cazarrecompensas que llevo, he visto de todo.

    Una de mis últimas misiones, fue entrar en una estación abandonada, lugar tan frío, que me hizo recordar demasiado en las aventuras que he vivido como cazadora de recompensas y formar parte de la federación galáctica, recorriendo nuevamente el planeta SR388, un maldito parasito casi acaba con mi vida, infectándome y haciéndome estrellar mi nave, los doctores quienes me salvaron usando una vacuna metroide y no de cualquier Metroid, era de la cría que alguna vez salvé, ahora forma parte de mi cuerpo, esto supone que me daría alegría, pero en ese sitio tan desolado, enfrentándome una vez más una copia descarada de mi armadura, brillante en todos los aspectos pero con una mente increíblemente estúpida, era muy fácil engañar a ese “SA-X”, bastaba con ocultarme detrás de una pared y este ni siquiera se molestaba en escalarla o atravesarla, muchas veces me salvé y no gracias a mi astucia, sino por la estupidez que tenía el SA-X, esa criatura tenía todo mi arsenal pero la inteligencia que poseía, dejaba mucho que desear, eso sí, era una hija de puta muy dura de matar.

    .- Y aun debo de estar agradecida por ello – Dije al presionar otro botón y mostrar la imagen de “SA- X” – Me causó muchos problemas.

    Después de ese incidente en el que la computadora central de ese laboratorio hiciese estrellar la nave en el planeta SR388 para borrarlo del mapa, no diré que si fue una tristeza, no negaré que me dolió, fue el lugar de nacimiento de la cría Metroid que vi ante mis ojos, pero era tan necesario, Malkovich así lo tenía que hacer, dos veces salvándome el pellejo, pero yo he salvado más de una ocasión a los idiotas de la federación galáctica de sus terribles errores, ya no me trago sus cuentos chinos, ahora los piratas espaciales ya no tienen planetas que conquistar, ya no tienen material con que trabajar, ya no tienen nada, no tienen a donde ir, el mineral Phazon les fundió el poco cerebro si es que tenían, aunque no niego que fueron criaturas inteligentes usándolos para el mal para desgracia mía, les doy siquiera el mérito por intentar copiar mi traje en Tallon IV incluso leí que intentaron copiar la tecnología de la bola mórfica, una habilidad especial de mi traje, nadie ha podido descifrar eso y los resultados de los intentos de los piratas acababan en desgracias, lo único que pudieron copiar fueron mis armas, un intento patético de hecho, los soldados quienes lo usaron, se puede decir que, era poco más que decente pero, no llegaba a los talones de mi tecnología.

    .- Gracias por las risas bola de descerebrados, me hubiese gustado ver los intentos por crear la bola mórfica – Dije riéndome un poco.

    Rio tan feliz al saber que ya no hay peligro alguno en los universos que he protegido, los planetas en el que he acabado vidas, sigo sin entender por qué en cada misión, una especie tiene que acabarse, no lo entiendo.

    .- Algún día lo entenderé – Suelto un suspiro cansino al pensar en todo eso, procedo a apagar la computadora y dirigir mi nave.

    Recorro en mi nave en el frio espacio, tratando de encontrar un rumbo que le dé sentido a mi nueva vida, estoy cansada de tener que lidiar con problemas que incluyen guerra de por medio, problemas de política, no es más que una cortina de humo para ocultar las verdaderas intenciones, estaba harta de todo eso, una vez que llegó la “paz mundial” debido que ya no había mucho que defender luego del último desastre de la federación, debido a ellos, los piratas estaban al tanto para robarse las investigaciones hechas por la misma federación, claro también está la cuestión de que Ridley regrese de nuevo pero, como dije, los piratas no tienen ni para conseguir materiales, están todos pudriéndose literalmente en su planeta, quizá armando guerra del uno del otro, a estas alturas le harían un favor al universo entero sin duda alguna, de repente noto como la nave empieza a temblar.

    .- Turbulencia - Pensé al notarlo pero, el nivel es menor.

    Una turbulencia, normal cuando viajo por el espacio, a veces sucede, una intensidad menor, nada de lo que preocuparse, es solo el inicio para dar rienda suelta a la velocidad de la luz e ir a cualquier sitio, es lo normal.

    .- Pero la turbulencia no se detiene – Dije esta vez con cierto temor - ¿Por qué? ¿Qué está pasando?

    Veo el control del mando de mi nave y para mi sorpresa están algo raro, los indicadores fuera de control, no hay lectura de mapas, no hay destino, la computadora está más que muerta, mi nave está volviéndose loca.

    .- Pero, ¿A qué se debe esta brujería?, ¿Me habrán pirateado la nave?

    Un hecho imposible, nadie me seguía, revisé mi nave muchas veces antes de partir, incluso le hice una revisión a fondo por si había algo raro, esto no era obra de nadie, sino de la turbulencia, decidí mirar al frente, abrir la coraza de protección cuando no estoy pilotando la nave y está en automático, tal fue mi sorpresa que estaba metida en un agujero de gusano, me estaba llevando a otra dimensión, a un universo totalmente distinto y no había nada que pudiera hacer.

    .- Maldita sea mi suerte, maldito universo no te bastaba con todo el calvario que he tenido que pasar, encima me lo pagas así, con un agujero de gusano, ¿puede ser mi fin? – Dije al ver la situación y solo podía sentarme en el asiento del piloto, ante la probabilidad de morirme.

    Irónico, años han tratado de eliminarme y ahora un agujero que podría acabar con mi vida, pero, aun en esta situación he sabido llevar calma y tratar de buscar una solución pero nada se me ocurría para evitar este desastre.

    .- No puedo hacer nada.

    Me quedo sentada, cierro la coraza de nuevo y espero la tragedia, las luces dentro de la nave están parpadeando, como si fuera irse la luz, la turbulencia es cada vez más fuerte, cierro los ojos esperando el inminente fin, quizá es demasiado tarde para reflexionar que debí de llevar una vida tranquila, una vida “social”, rio ante estas ideas, nunca se me dio bien relacionarme con otro ser humano que no fueran algunos de los hombres con quienes me llevé en la federación galáctica o algunas mujeres que llegué a conocer más no supe mucho de sus vidas salvo algunas excepciones, tan enfrascada estaba en la mía que no me di el tiempo suficiente para tener una vida propia sin peligros, siento que la nave está siendo tragado, la turbulencia es cada vez más fuerte.

    No sé cuánto minutos pasaron pero, fue una eternidad, seguía viva, ¿Cómo? No lo sé, lo primero que hice abrir la coraza protectora y me di cuenta que iba en picada en un planeta nuevo, inmediatamente tomé el mando de la nave para impedir el impacto y tener un aterrizaje sin desastre, las últimas veces fueron así, aterrizar de forma forzosa, la nave siempre quedaba en un estado donde se repara a sí mismo, siempre terminaba con daños colaterales pero, la nave terminaba auto reparándose sin embargo, el control lo sentía muy pesado, es más, apenas me doy cuenta de que la nave no tenía energía, iba directamente en picada a quien sabe dónde, era obvio que había llegado a un planeta y estaba entrando.

    .- Como que ahora si conviene entrar en pánico, la nave no prende, esto no me había pasado nunca.

    Siempre hay una primera vez, maldigo el día en que tuve que partir, todo por querer irme a la carrera, no podía hacer nada, no iba a ser nada agradable la caída.

    .- Rayos.

    Ya iba viendo el suelo, un campo verde por lo que pude apreciar, como cosa del destino, la nave se prendió de nuevo y todo se conectó, traté de activar el escudo para evitar daños mayores pero poco o nada iba a servir, tenía que hacer un aterrizaje forzoso, como siempre, seguramente mi tío pájaro me echaría la bronca por tener que hacer esto y no cuidar bien mis cosas.

    Aquí vamos de nuevo, aterrizo y seguramente va a aparecer algún loco sabio que me va a encomendar una misión que, sin dudar aceptaré solo porque la nave se repara sola y de algo tengo que hacer para matar el tiempo aunque, hay una excepción, en Aether no cuenta porque había mucho peligro y en lo demás era guerra eterna contra los piratas espaciales y los Metroides, ojalá este planeta no tenga un destino muy feo como los anteriores, a ver que especie va a desaparecer.

    Puede sonar muy pesimista de mi parte sin embargo, sé que estas cosas pueden pasar, por muy poderosa que sea, pasan cosas feas y tengo que estar lista para ello, la nave responde apenas y ya casi se veía el suelo, alcé la nave y literalmente pasó lo inevitable, estrellarme en un aterrizaje forzoso, me golpee demasiado y me dolía, lo peor había pasado, revisé en los datos por si había algún daño grave pero, la computadora ya me estaba mostrando los daños, veía unas líneas rojas.

    .- Por favor que no sea el núcleo – Dije al ver la lista de daños y se confirmó mis peores temores.

    Mala suerte, era el maldito núcleo de energía el que se había dañado y la nave tarda siglos en repararla, consulté en los mapas de los universos para saber dónde estaba, que sector y cómo salir de ahí, sin embargo, la computadora de datos también estaba muerta y llevaría tiempo repararla.

    .- No puedo tener peor suerte, noticias tan desgraciadas, atrapada en medio de la nada y sin poder comunicarme porque también se estropeó el sistema de comunicaciones, ni siquiera sirve el satélite remoto, se ha roto durante la caída – Dije enojada al ver todo lo que tenía de frente.

    Iba atrás para ponerme mi armadura y salir a explorar, a ver con que bicho raro me iré a encontrar, espero encontrar tecnología avanzada para reparar más rápido está condenada porquería de computadora de datos aunque lo dudo, de reojo pude notar que estaba en un campo muy abierto y no vi civilizaciones cercanas sin embargo, al acercarme al cuarto de mi traje, miro con horror.

    .- NO.

    Grito estupefacta a lo que veo, la capsula donde guardo mi armadura estaba apagada, vidrio irrompible, solo se abre mediante voz o huella, para mi desgracia es conectada con el núcleo de la nave, mi nave tiene la tecnología de reconocer a su dueña, equipada solo con mi traje Zero, me recordaron los días en que tuve que pasar por la nave nodriza de los piratas para atravesar Chozodia y recuperar mi traje.

    .- Al menos las lecturas de clima indican que se puede respirar libremente, hay oxígeno puro afuera, lo cual es un alivio – Dije al agarrar mi pistola paralizadora.

    Equipada con mi pistola paralizadora, salgo de la nave para enfrentarme a los peligros, explorar un poco y encontrar rastros de alguna vida, para mi sorpresa era un páramo, un lugar tan verde, lejos de toda civilización parece, volteo a ver mi nave y se ha quedado quieta, levitando, ha entrado en modo de auto reparación, no se va a mover de ahí por un largo tiempo.

    .- Bueno, en donde estoy – Dije al ver el sitio de aterrizaje.

    Buena pregunta, perdida, sin ideas, no tengo nada más que mi triste pistola que tiene varias funciones especiales, tratando de buscar respuestas alrededor más no encontré ninguna.

    .- Rayos Samus, esta vez te has metido en aprietos y en una buena, no tienes como comunicarte – Me dije a mí misma al ver el campo tan abierto.

    Me arrodillo mirando al cielo, me sorprendo porque el cielo era tan azul, tan clara, jamás había visto un cielo azul tan intenso, se puede comparar con Aether luego de que destruí el mundo oscuro, pero, aun así, volví a pararme y fijarme nuevamente en el lugar donde estaba, era evidente que había llegado a un planeta lleno de vida donde probablemente podría haber vidas humanas, el estallido de mi nave debería de haber llamado la atención con facilidad e incluso causado temor, algo me decía que había llegado a un planeta todavía con tecnología escasa pero no descartaba peligros nuevos, algo que podría ocultar, supuse entonces que debía de esperar unos minutos, en algún lugar cerca del sitio de aterrizaje, debió de notar algo en el cielo, supongo que es cosa de esperar.

    Ya seguro, vendrá alguien a ver qué pasó, que cosa vino del cielo, no me extrañaría nada que dijesen que existe una profecía del llegado del cielo, ya me ha pasado y ojalá que no sea el caso, lo que daría por estar de nuevo con los chozos pero, ya nada puedo hacer, salvo esperar sin embargo, están pasando los minutos que parecen una eternidad y no llega nadie.

    .- Aburrido, supongo que tendré que explorar por mi cuenta – Dije.

    Me iba a dar la vuelta para acceder a mi nave y sacar una capa con capucha, mi aspecto no debe de sorprender a nadie y debo pasar inadvertidamente, sin embargo cuando me estaba dando la vuelta, escucho pasos a lo lejos, no solo uno, sino varios, me volteo sudando en frio y esperando quizá un peligro, a lo lejos distingo unas figuras que van montando en criaturas extrañas, galopando a toda velocidad, me quedé quieta hasta llegaran al sitio, pasaron unos minutos hasta que llegaron, cuando los vi más de cerca, eran hombres, seres humanos montados en caballos, recuerdo que leí en algunas historias durante mi infancia que los hombres de antaño cabalgaban en estas criaturas como transporte, para mi sorpresa sacaron lanzas, las vestimenta que traían esos hombres eran como armaduras, en su pecho se podía ver una insignia, un triángulo dorado partido 3 partes y uno de ellos habló.

    .- Que extrañas eres, ese traje que llevas es muy raro, cuando vimos que algo del cielo estaba cayendo, enseguida temimos que fuera algo peor – Habló el soldado en un idioma desconocido para mí.

    No entendí un carajo, hablaban en un dialecto desconocido, si tuviera mi traje lo traduciría sin problema alguno e incluso podría aprenderme el extraño dialecto en el que hablaban.

    .- Yo no entiendo lo que dices – Le respondí al soldado, pues al parecer viste como uno por lo poco que puedo recordar lo que leí en mi infancia.

    Al parecer ellos tampoco me entendieron y retrocedieron un paso apuntándome todavía con sus lanzas y mirándome con malos aires, sabía que nada bueno iba a salir de aquello.

    .- No entendemos nada de lo que dices, ¿Eres una amenaza?, ¿Vienes de esa cosa extraña? – Dijo un hombre que seguía apuntándome con su lanza.

    Vaya sorpresa, sigo sin entender, pero noté que su lanza apuntaba a mi nave, por lo que supuse que había preguntado sobre ella, traté de relajarme pero notaba en los ojos de esos soldados que en cualquier rato me iban a atacar.

    .- Vengo en son de paz – Dije con las manos en alto y para mi desgracia llevaba mi pistola paralizadora en mi mano derecha, los hombres se asustaron al ver el extraño objeto en mi posesión y procedieron a atacarme, uno de ellos se bajó de su caballo con intención de atacarme o empalarme con su lanza, lo esquive y no dejándome de otra que defenderme, de una patada lo dejé inconsciente, craso error, eso solo alteró a los demás, uno echó a correr despavorido y el resto de la tropa que eran seis, ahora eran cuatro, uno estaba tirado en el piso y otro huyó, el resto intentó darme un golpe, uno a uno iban cayendo, yo lo lamentaba, en serio que sí, pero, no tenía de otra.

    .- Rayos, seguramente el otro que huyó fue por refuerzos, maldita sea, estoy salada, a donde quiera que vaya, algo siempre tiene que pasar – Dije al mirar a los hombres inconscientes.

    Los hombres inconsciente, uno a uno los fui acomodando para que no pareciera una masacre, uno de ellos tenía una carta o eso parecía, lo agarré y tenía algo así como un sello de alguien importante, no pude apreciar nada más, más que un nombre; Zelda.

    Debe de ser alguien muy importante, estos soldados deben de pertenecer a algún reino cercano y por sus vestimentas, me da la sensación de que llegué a un planeta que no es muy avanzado en tecnología, me recuerda a los periodos medievales, lo cual ya era una mala señal, eso significa que estaré atrapada por un tiempo en este planeta hasta que mi nave esté completamente reparada.

    Presentía cosas malas, como si fuese cosa del destino, escuché otros pasos y me volteé a ver, otros soldados sujetando lo que parecía ser una arma, algo que se usaba en tiempos de la tierra antigua antes de la extinción de dicho planeta, lo llamaban arco y flecha, me estaban disparando pero, su puntería dejaba mucho que desear.

    .- Y francamente, que malos tiradores, hasta un pirata con mente tan idiota tiene mejor puntería que estos soldados – Dije al esquivar los ataques.

    Esquivaba una y otra vez las flechas, no quedándome de otra que defenderme, haciendo uso de mis habilidades acrobáticas, uno a uno los fui derribando de sus caballos y estas criaturas salían huyendo, la situación ya pintaba demasiado mal, hasta que una flecha casi pasó rozándome, casi, ha llegado alguien que sabe manejar bien su arma, por lo que me dispongo a estar más alerta a sus movimientos.

    .- Alto – Me decía una voz femenina tan autoritario, que me dejó por un momento paralizada, volteo a verla y estaba encapuchada, no dejaba ver su rostro pero llevaba un gran arco decorado de plata y un gran carcaj equipado a su caballo que era de color blanco, tan bella era esa criatura pero, la misteriosa mujer todavía oculta, se bajaba de su caballo.

    .- ¿Quién eres y de dónde vienes? – Le escuchaba decir, mas no entendía su dialecto.

    .- Vengo en son de paz – Le respondo, esta vez guardé el arma en mi muslo, esto no pasó desapercibido para la misteriosa mujer – No entiendo tu dialecto, es más no entiendo nada de lo que me dices, estoy perdida, vine del espacio, un agujero de gusano me trajo hasta aquí, no soy tu enemiga.

    Sabía que era inútil explicar cosas que iban más allá de la comprensión de los que habitaban en el planeta en el que estaba, pero, no perdía nada con intentarlo, por dentro suplicaba que aquella mujer encapuchada me entendiera al menos que no era su enemiga.

    .- ¿Vienes del espacio? – Me preguntó que a la vez me sorprendía, debió de notar mi asombro porque me quedé callada y me siguió respondiendo – Antes de que digas algo, sí, entiendo tu idioma, hace algún tiempo existió un sabio que formo parte de los Sheikah, una raza poderosa en mi tierra, ignoraba de donde venía este sabio pero, era extremadamente inteligente y sabía dominar varios idiomas incluyendo dialectos raros, la mayoría lo tildaban de loco, decían que jamás habría alguien que hablase los dialectos raros sin embargo, me encuentro a una que domina el extraño idioma.

    .- ¿Por eso me puedes entender? – Dije saliendo de mi asombro – Al principio sabía que podía meterme en problemas porque era probable que encontraría un idioma diferente en este planeta, bien, entonces entenderás que no soy tu enemiga.

    .- El idioma que se habla en estas tierras, es el Hyliano o Hylian como prefieras, pero en todo caso, ¿puedo saber tu nombre?, es un traje raro el que llevas, muy ajustada a tu cuerpo a mi parecer, desde lejos noté que llevas una insignia que resplandece en tu espalda y en tu pecho – Me responde observando el traje que llevo.

    .- Una descortesía de mi parte, mi nombre es Samus Aran, el traje que llevo es especial, ajustable a mi cuerpo, es conocido como el traje Zero, me permite moverme más rápido, no me estorba, la insignia que viste en mi espalda, es el signo de los Chozos, seres de otro planeta en la cual fui criada, francamente es una larga historia que contar pero, creo que es suficiente por ahora, me gustaría saber tu nombre.

    Tuve que revelar unas cuantas cosas para ganar su confianza, ya había provocado problemas al derrotar a los pobres soldados, además tenía que saber para tomar un rumbo pero, escuchaba su voz, tan melódica y a la vez melancólica, como si tratara de ocultar su tristeza sin embargo, era una voz fuerte, decidida y era bastante obvio que tenía destreza con el arco por lo que supuse que también debe de tener habilidades en el combate cuerpo a cuerpo, llevaba una capa con capucha, de color negro pero tenía unas extrañas insignias que no supe apreciar.

    .- Mi nombre es Zelda – Dijo y lleva su mano a su capucha.

    Se quita su capucha revelando su rostro, me sorprende porque tiene el cabello color café y lacio, aunque parece tener recogido su cabello en un especie de listón, sus ojos son de color celestes pardos oscuros, me queda mirando fijamente, estaba muda ante su belleza pero, no veía una sonrisa en ella, no veía un rostro amigable, de hecho se veía fría y recuerdo que la carta que le saqué al soldado estaba el nombre de esta, salgo de mi asombro y le respondo.

    .- Es un lindo nombre – Le digo para romper el silencio incomodo que se estaba desarrollando – Supongo entonces que eres alguien importante en este reino.

    .- Fui princesa de Hyrule que es como se llama este reino – Me responde secamente – Por ahora soy la reina, todavía no me das la suficiente confianza como para revelarte más cosas, siendo sinceras, nunca esperé a hablar en este dialecto desconocido, el sabio predijo que un día un visitante iba a llegar pero, no lo esperé de esta manera.

    Lo dicho y hecho, siempre iba aparecer un sabio que iba a predecir mi llegada a este planeta, seguramente porque debe de haber un peligro en el que probablemente mi ayuda será requerida, más que un cliché, es rayar en lo repetitivo, siempre igual, los luminarios de Aether obviamente me agradecieron por todo lo que hice por su planeta pero, estaba en una nueva.

    .- De acuerdo - Dije suspirando – No es la primera vez que un sabio predice mi llegada a un planeta, ya me ha tocado en otras ocasiones, ¿Está tu reino en peligro?

    De acuerdo, hablarle con toda la confianza aun después de que me dijo que no le daba buena pinta, pudo ser un tanto imprudente, pero ella abrió los ojos como platos, sorprendiéndose pero la vez soltaba una pequeña risilla, suave que por alguna razón me deja muda nuevamente.

    .- No – Me dice con una sonrisa – Mi reino no está en absoluto peligro, al menos no que yo sepa, el sabio solo dijo que algún día podría llegar un visitante de otro “mundo”, parece ser que acertó, no dijo nada más, era un sabio de los Sheikah, siempre usaba una máscara, nunca revelaba su rostro, yo aprendí de esos dialectos gracias a mi cuidadora Impa, una guardiana Sheikah, ella me enseño estos secretos y me contaba las historias, soy Hyliana, la raza Hylian es poderosa pero quedamos muy pocos, hace poco tiempo tuvimos un desafortunado problema, un loco intentó dominar el reino sumiéndolo en oscuridad eterna, afortunadamente pudimos detener la amenaza, así que, no hay peligro alguno que debas detener Samus, debo decir que es un nombre poco común para una mujer alta, pero lo que más me sorprende son tus ojos, resplandecen, muestran un color azul intenso, brilla tan fuerte.

    .- Oh – Dije balbuceando torpemente pero recobro la compostura – Mis ojos son azules, pero lo que brilla son solo efectos de un mineral tóxico, uno que casi acaba con mi vida, solo restos de Phazon, un mineral peligroso, por suerte ya no existe más.

    .- Seguramente debes de tener muchas anécdotas que compartir Samus – Dijo volviendo a su rostro serio – Esa cosa enorme que está estacionada atrás de ti, es tu transporte supongo, es la primera vez que veo algo tan extraño y a la vez tan imponente que da miedo, ¿Qué es?

    .- Bueno – volteo a ver mi nave que sigue levitando y auto reparándose – Es una nave espacial como suele conocerse en otros planetas, con ella viajo por el espacio, así es como llegué aquí, bueno, por accidente, de momento está inactiva, ha entrado en estado de reparación, es decir se está reparando por si sola.

    .- Suena increíble mas no me sorprende – Me dice – En este reino existe la magia, existen también criaturas imponentes, criaturas que dan miedo, seres que vienen de la oscuridad, por muchos años los hemos venido soportando incluso a nuestro némesis, un ser repugnante que deseaba sobre todo reinar este mundo, convirtiéndolo en caos, por fortuna, ahora está encerrado en un mundo alterno, una prisión en la cual jamás escapará, se pudrirá hasta su muerte.

    Pude notar que esas últimas palabras que dijo, fueron de enojo, casi llenas de ira, puedo entender eso, tener tanta rabia por un enemigo de poca monta que al final resulta ser alguien poderoso pero, todo llega a su fin, todavía sentía que sus palabras tenían un peso o una carga emocional que ocultaba muy bien sin embargo, yo conozco demasiado bien ese sentimiento, el mismo sentimiento de culpa, rencor consigo misma, algo le debió de pasar para que tuviera que ocultarse bajo una capucha o hiciera acto de presencia en este lugar, no creo que fuera coincidencia que apareciese de repente solo porque escuchó un estallido, de hecho, estaba segura que habría pasado de largo este escándalo, me apostaría que estaba escapando de sus deberes como reina de Hyrule pero, decidí no decir nada de eso, ya llamaba demasiado la atención.

    .- Bueno Zelda, de momento no me puedo ir – Dije secamente – Mi nave está más que muerta y le llevará un tiempo repararse, no se va a mover de aquí, ninguna fuerza o arma podrá hacerle daño, se ha activado un escudo que devuelve todo tipo de ataque cuando está en modo de reparación automática.

    .- ¿Y qué piensas hacer de mientras? – Me pregunta, una buena pregunta de hecho, no sabía qué demonios iba a hacer o cómo iba a matar el tiempo, al ver mi silencio responde nuevamente – Podrías darte una vuelta en mi castillo, así conoces más este planeta en el que estás.

    Estaba un tanto sorprendida por esa invitación, un soldado que estaba escuchando toda la conversación, no entendía nada por supuesto pero, era bastante obvio que le tenía un miedo atroz a la reina, se estaba acercando a ella temeroso y arrodillándose ante ella y le dice en el dialecto que no entiendo.

    .- Querida reina, perdónanos – Decía y podía oírlo como lamentos desgraciado, si se le notaba el miedo, ni se atrevía a mirarla - ¿Qué ordena mi reina?, ¿Qué dice esa extraña visitante?

    .- Nada – Le dijo secamente sin siquiera mirarlo, cosa que me sorprendió, tratar fríamente a sus súbditos que hicieron un intento de detener una futura amenaza y casi sentía lástima por el pobre diablo, ni Malkovich era tan frío cuando algunos de sus pupilos fallaban en alguna misión, a lo mucho que hacía era reprender y castigar con ejercicios duros – Es una visitante de otro mundo, probablemente vino aquí por accidente, pero no es una amenaza clara por lo que puedo ver, te puedes ir con tus hombres, no te preocupes por mí.

    .- Pero, Reina – Dijo asombrado – No la podemos dejar aquí, puede ser muy peligrosa, que tal si…

    .- NO – Dijo con una fuerte voz sorprendiendo al soldado – No es una amenaza, de lo contrario ya los habría matado, esto pasa porque no entrenan duro, no puedo permitirme otro desastre, puedes irte, como dije, no te preocupes por mí, iré en cuanto pueda al castillo y no sola.

    .- Como desees querida Reina – Dijo el soldado retirándose temeroso y levantando a sus hombres, quienes no dudaron en marcharse de ahí tan rápido como se les permitía sus piernas, yo fulminaba con la mirada a Zelda pero, en el fondo sabía que tenía un sentimiento parecido, la decepción, lo he vivido sobre todo con los idiotas de la federación galáctica, pese a no entender nada sobre el dialecto Hyliano, podía notar el enojo y la rabia de la reina.

    .- Para ser una reina, eres muy fría con tus súbditos Zelda – Le dije fríamente cosa que no le sorprendió, de hecho me voltea a ver con la misma mirada que yo tenía, fría, calculadora, como una persona que no tiene sentimiento alguno pero, que en el fondo ambas sabíamos que no era así.

    .- Hace tiempo que detuvimos una amenaza, pero no lo hicimos solos, contamos con ayuda de un guerrero, que tenía mucho valor, es parte de una profecía, yo también formo parte de ella e incluso el némesis a quien nos enfrentamos también forma parte, ya viste la insignia de los soldados, es la trifuerza, poder, coraje y sabiduría, yo tengo la trifuerza de la sabiduría – Dijo alzando su mano derecha.

    Justamente vi que su mano brillaba un triángulo dorado y brillaba con intensidad, no bromeaba con que había un poder o magia como bien dijo, en otros tiempos no me habría tragado estos cuentos pero, ya había visto muchas clases de magia o poder de diferentes razas que no me sorprendió lo que Zelda traía en su mano, esta mostraba una sonrisa y me responde nuevamente.

    .- Por lo que veo no te sorprende – Dijo – Seguramente has visto toda clase de cosas en tus viajes, ¿Qué eres exactamente Samus?

    .- Soy humana pero, de niña fui dotada de una sangre de una raza superior llamado Chozos, vengo de un planeta llamado Zebes, ahora ya extinto por razones que no diré porque me pesa sin embargo, mi profesión es ser una caza recompensas, trabajaba para la federación galáctica, una clase de policía dirías pero, superior en distintos aspectos, desafortunadamente he vivido traiciones, cosas horribles que, de momento no diré.

    .- Mucho que contarme tienes Samus – Dijo fulminándome con la mirada fría – Poco puedo entender sin embargo sabes ocultar muy bien tus sentimientos, denoto ira y rencor pero no contra las personas, sino contigo misma, algo te pasó y no lo has superado.

    .- Podría decir lo mismo de ti Zelda – Le respondí mordaz que a la vez no le sorprendió lo que le dije – El que trates fríamente a tus soldados que por lo menos hicieron el intento de detenerme lo mejor que pudieron, fue con la intención de proteger tu reino.

    .- Ya los has visto – Dijo con un atisbo de rabia y tristeza – No hacen nada bien, los soldados de mi reino son fuertes sí, sin embargo, son temerosos, huyen si la situación es tan peligroso que podrían perder sus vidas, aunque con todo mi corazón los protejo y no deseo que nadie pierda la vida, pero estoy cansada de ver tantos cobardes que no hacen un mínimo esfuerzo por romper ese miedo, siempre dependiendo de aquellos que tienen un poder extraordinario o más allá de su comprensión, no me malentiendas Samus, amo a mi reino, amo a mi gente y hago lo que creo que es mejor pero, mis decisiones, al igual que tú, tengo secretos bien guardados.

    Su voz fuerte y tan segura comenzaba a quebrarse pero supo disimularlo demasiado bien, conocía ese sentimiento, demasiado bien de hecho, ¡¿Cuántas veces habré salvado el pellejo a varios soldados de la federación galáctica?! O peor aún, los pobres agradecimientos o condolencias por haber perdido a mis camaradas en la caza de Dark Samus o la extinción del planeta Phaaze, no me consoló del todo, sentía rabia, enojo e impotencia, la poca importancia que tenían mis camaradas y quizá únicos amigos que podían entender mi vida, todo el crédito me lo llevaba yo y para ellos nada, podía entender los sentimientos de la reina me calle mis comentarios y procedí a decirle otra cosa para no tener que indagar en un tema delicado.

    .- Dijiste que podía recorrer tu castillo y parte de tu reino – Le dije para romper nuevamente el silencio – Déjame ir por mi capa que cubrirá mi traje Zero y así no llamo la atención, no voy muy presentable, por desgracia no tengo otra ropa.

    Iba a entrar a mi nave pero, para mi sorpresa ella iba detrás de mí, como si quisiera conocer el interior de mi nave, no le dije nada y dejé que me siguiera, aparte de fría era impulsiva, quizá tenía una curiosidad grande, pero una vez que entramos a mi nave, ella se sorprendió por lo espacioso que era, el acceso de la nave daba al sector donde guardaba mi armadura, ella lo notó.

    .- Supongo entonces que esta es tu armadura Samus – Dijo con su voz suave – Es algo extraña pero da un aspecto de temor, es de color morado.

    .- Es el traje gravitatorio, es una armadura resistente a todo tipo de golpes, soporta climas cálidos y fríos, lo he llevado siempre conmigo, siempre está sujeto a cambios, es de una tecnología Chozo, avanzada, con ella soy poderosa, letal, mas no hace magia como es en tu caso, la armadura es un arma, al ponérmela, resulto ser muy peligrosa.

    .- Eso suena interesante – Dijo – Pero, porqué está como apagado.

    .- El núcleo central de mi nave está dañada y es la zona que está reparándose – Le respondo al buscar mi capa – Cuando estaba entrando en tu planeta, durante la caída se estropeó algunos sistemas, algo normal cuando trato de aterrizar de manera forzosa.

    .- Pienso yo que el destino nos tiene algo deparado – Dijo – No sé qué será pero, no viniste aquí por accidente, puedo notar que eres una guerrera, admito que tenía curiosidad desde la manera en como esquivaste a los soldados, nadie que conozca puede realizar saltos tan arriesgados y precisos, esas botas que tienes equipada a tu traje, tu extraña arma que llevas en tu muslo derecho, desde el cielo te vi caer, en un principio pensé que sería un mal augurio de las estrellas pero, al ver que estaba cayendo literalmente en alguna parte del reino, me sorprendió, mas no quería interesarme hasta que vi a los soldados dirigirse al lugar del estallido, temía por sus vidas, quizá iban a encontrarse con algo terrible por fortuna no fue así.

    .- Bueno – Dije confusa a sus palabras – no sé si sea cosa del destino, pero, lo que sí es seguro, es que llegué aquí por accidente, yo iba viajando por el espacio, metida en mis pensamientos y no me di cuenta cuando fui que me metí a un hoyo negro y que de repente caiga en un planeta, algo que no me explico, cosas suceden arriba, en el espacio, cosas que no logro entender del todo bien.

    Ella parecía estudiar mis palabras, todo lo que le explicaba más sus facciones no cambiaban en absoluto, debo de admitir que mantiene la calma quizá un tanto excesiva pero suficiente para ponerme nerviosa, durante mi vida he conocido a soldados con carácter frío e incluso a guerreras, pero hasta el más frío suele perder la calma pero, Zelda era otro caso, jamás mostró miedo porque haya llegado de la nada, seguramente porque nunca vio malas intenciones de mi parte.

    .- No podré entender tu mundo Samus – Dijo mirando de nuevo a mi armadura – Pero créeme que nada llega por accidente, razones no las conoceremos, solo el tiempo lo dirá.

    .- Quizá – Le respondí mientras me pongo mi capa – Puede ser cosa del destino, hace algún tiempo, los Chozos predijeron mi llegada a un planeta llamado Tallon IV, en el que se decía que me iba a enfrentar a la gran enfermedad tóxica bajo el cráter del impacto, no resultó ser otra cosa que una criatura llamada “Metroid Prime”, una criatura imponente alimentada por Phazon, me llevó mucho rato eliminarla en ese planeta, pero, no fue así, después esa criatura se hizo una copia de mi misma.

    .- Has de saber que estabas destinada a una maldición cuando tu gente predijo tu llegada a dicho planeta – Dijo sorprendiéndome el hecho de que los Chozos no eran precisamente mi raza pero ella lo supuso, ella notó mi asombro pero siguió con su plática – Digo tu gente porque antes estabas con los seres humanos sin embargo, pasaste a formar parte de otra raza, ellos te aceptaron y vieron en ti muchas cosas, no subestimes las enseñanzas de quienes te educaron, nada pasa por accidente Samus, aquí en este planeta pasan cosas, profecías se cumplieron, mis ancestros han visto y vivido de todo, la trifuerza que cargo, es una maldición que llevará de generación en generación, es una eterna guerra que no se acabará.

    .- Parece que tu planeta oculta demasiadas cosas que podrían sorprenderme – Dije con una sonrisa pero manteniéndome seria, muy a pesar de lo que dijo, yo siempre estaré agradecida con los chozos pero a veces había cosas que no lograba entender y que aún sigo sin entenderlas del todo…

    .- Podrás ver más – Dijo volteándome seria – Tienes un largo tiempo, ¿Cuánto tardará tu nave en repararse?...

    .- Mi nave tardará incluso días para que termine de repararse por completo Zelda – Le respondo.

    .- Entonces no se hable más del asunto y te mostraré lo que hay en mi reino – Dijo dirigiéndose a la salida – Ven, seguro que te encantará lo que verás.

    No podía hacer otra cosa, me servirá para matar tiempo, termino de ponerme la capa y salgo de la nave con ella, tan solo procedemos ir rumbo a su castillo, me pregunto, ¿cómo acabará todo esto?, ¿es el inicio de una nueva aventura?

    NOTA DEL AUTOR:

    Hasta aquí el primer capítulo de este fic, tuve que hacer algunas correcciones, ya que estoy haciendo de tal forma que quede bien hecho y con congruencia, espero que les haya gustado el capítulo y dejen comentarios positivos, no seré un autorazo pero, hago mi mejor esfuerzo, nos vemos en la siguiente actualización.

    P.D


    Moderadores, espero estar cumpliendo bien las normas de la comunidad de fanficslandia, esto lo hago sin fines de lucro, espero que hayan disfrutado de la lectura.
     
  2. Threadmarks: Capítulo 2: Conociendo Hyrule
     
    Ciel

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    Aventura
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    DISCLAIMER: El universo de Metroid y The Legend of Zelda, no son de mi autoría, esta historia lo escribo sin fine de lucro, solo para entretener.

    NOTA DEL AUTOR:


    Muy buenas a todos, espero que estén pasando un bonito día o noche, sea a la hora que estén leyendo este fic. Como verán, me tardo un poco en actualizar porque ando corrigiendo todo el fic, ya que es un fic que está escrito desde el 2015, la publicación original se encuentra en Fanfiction pero, actualizaré aquí porque esto me permite poder eliminar ciertas cosas que no me gustaron cuando lo escribí en su momento, esperando que disfruten la lectura y nos vemos en la siguiente actualización.

    Capítulo 2: Conociendo Hyrule.

    Ya tenía mi capa lista, me la pongo, pero sus palabras me hacen pensar que ella misma había pasado por algo que le dejó marcada, no tendría idea de qué sin embargo, no perdía nada con buscar aquella verdad, salimos de la nave, Zelda se dirigió a su caballo pero, no subió y noté como le dice algunas palabras que no llegué a entender, supongo que en lenguaje Hyliano como me había dicho anteriormente, algo que me sorprendió, es que el caballo le entendía y se dio la vuelta para irse lo más rápido hacia alguna dirección, Zelda me indicó con una mano el camino a seguir, derecho hacia su castillo según, ambas llevábamos capas negras con insignias raras, uno pensaría que somos unas completas desconocidas, debo de haber aterrizado cerca de una ciudad cercana.

    .- Antes de continuar – Dijo deteniéndose y mirándome a los ojos – Mi gente de este reino, a estas alturas ya deben de estar enterados de que algo cayó, este enorme páramo que ves, es el campo abierto de Hyrule, hay muchos caminos y escondrijos, aún hay enemigos que intentan buscar venganza por alguna tontería, es seguro que también se habrán enterado del estallido, no tengas ninguna duda de que investigarán este incidente, ¿tu nave estará segura?

    .- La zona de aterrizaje – Le respondía – Es un lugar seguro, mi nave en parte estará estropeada pero su sistema de defensa sigue activa y sin dañarse, créeme, si algunos de tus enemigos persigue a tu gente con motivos oscuros, la nave activará sus defensas y entonces, desearán no haber nacido, el “Gunship” no es una nave cualquiera, si tu gente se encuentra en peligro, podrán resguardarse aquí y la nave los protegerá de cualquier peligro

    .- Eres de verdad alguien con muchas sorpresas – Dijo con una sonrisa pero manteniendo la seriedad – Sin embargo, si vas a pasar muchos días en este planeta, es preciso que te aprendas el idioma Hyliano, no puedes estar hablando el idioma chozo, el idioma Hyliano es un dialecto antiguo pero, todavía se habla mucho en estas tierras, existen otros lugares, por cierto, estás en una parte de la región de Lanayru, trataré de informarte sobre las regiones como me sea posible.

    Comenzamos a reanudar el camino en silencio, parecía que iba a ser una larga caminata y así era, durante todo el trayecto Zelda no dijo nada más, yo observaba a lo lejos que nos acercábamos a un lugar que parecía una gran fortaleza, comparable con algunos sitios que he llegado a visitar durante mis misiones, Zelda rompe el silencio para hablarme.

    .- Ese lugar que ves es un rancho, llamado Lon – Lon pero, no solo es un rancho, es una academia, una de las más prestigiosas del reino, la “academia de guardianas” es exclusiva para mujeres, es una universidad especializada dirías, te hablaré de ella también cuando llegue el momento de hacerlo – Dijo señalándome el lugar – Todos los días, los mercaderes que salen del rancho, van al mercado a vender sus productos e incluso nos mandan un poco de ellos al castillo, estás en el centro de Hyrule, la gente se guía a partir de aquí para llegar a cualquier sitio para no perderse, cerca de este lugar se encuentra mi castillo y la ciudadela de Hyrule, no queda lejos.

    .- Supongo que no entraremos al rancho – Le pregunto al mirar la academia, noto que hay guardias vigilando la entrada, debe de ser una universidad muy custodiada.

    .- No – Respondió secamente – Al menos no por ahora pero, como te dije, te hablaré de diferentes regiones para que te familiarices, por ahora iremos a mi morada, el castillo está cerca y se puede ver desde aquí.

    Señalaba con su mano a un lugar y podía observarlo, se podía observar como decía, no estaba nada lejos, poco a poco nos íbamos acercando, durante el camino podía observar que había muchos por dónde ir, tal como ella dijo, había muchos escondrijos e incluso entradas a lugares que desconozco, vi un pequeño puente y cerca de ahí había unas escaleras.

    .- Hay entradas que están cerca de la ciudadela que mora en el castillo – Dijo mirándome al ver que estaba distraída observando alrededor – Está una villa que se llama Kakariko o la entrada a un bosque donde la gente se pierde, ese bosque se llama Kokiri, ahí habita una raza en la que la gente no cree que exista y sin embargo existe.

    .- No pongo en duda en ello – Le digo devolviendo la mirada sin mostrar alguna sorpresa – Durante mis viajes he conocidos lugares, diferentes tipos de raza cada uno con su propia magia o tecnología, conocí a una raza que se les conoce como los “Luminarios” o Luminoth, en el planeta Aether o Éter como lo llaman otros en la traducción, eran una raza poderosa dotado de poderes sobrenaturales combinado con la tecnología, eran poderosos pero, muchos murieron en una guerra en un mundo oscuro, llegué a ese planeta recibiendo una señal de auxilio, unos soldados de la federación galáctica perseguían a unos piratas espaciales que trataban de robar el Phazon en dicho planeta, por desgracia llegué tarde, los soldados murieron pero no a causa de los piratas sino de unas criaturas corruptas del mundo oscuro de Aether, llevó demasiado tiempo limpiar ese planeta, es largo de contar aunque dada la situación, podría contártelo si gustas.

    .- Suena interesante, me encantaría escucharlas – Dijo con una sonrisa – No sé qué te podría ofrecer este planeta que no hayas visto ya en otros lugares que has visitado, mi gente no posee nada extraordinario sin embargo hay razas que podrían parecerte interesantes como los Hylianos, podemos vivir mucho tiempo pero aun somos mortales, eso sí, todo depende del linaje, algunos pueden llegar a vivir mucho tiempo y otros no tienen esa suerte.

    Tiene razón en una cosa, tantas vueltas he dado, de planeta en planeta había visto diferentes tipos de razas cada una con su propia características, no me sorprendería nada que también hubiesen criaturas que hablasen en su planeta, mientras íbamos hablando nos estábamos acercando a la entrada de su castillo, habían dos guardias vigilando la gran puerta, cuando nos acercamos se pusieron tan erguidos al ver a Zelda pero podía observar en sus ojos el miedo que le tienen a su reina ¿Qué habrá pasado con los soldados para que le tuvieran ese miedo a su reina?, debe de haber pasado algo muy turbio.

    .- Reina Zelda – Dijo uno de los soldados en dialecto Hylian, sin embargo en su voz podía notar que titubeaba temeroso pero, sonaba seguro – Bienvenida, hasta ahora no ha habido nada raro salvo que algo cayó del cielo, ¿quién la acompaña?, sino es molestia la pregunta.

    .- No te preocupes, he ido a investigar, no es nada grave, no es una amenaza para nuestro reino – Dijo fríamente sin mirarlo – Es una visitante de otro mundo, está de visita en este reino por unos asuntos, he de entrar al castillo, pues seguramente requerirán mi presencia para hablar del estallido que todo mundo escuchó, ya deben de haber llegado los representantes, sobre todo de la región de Latoan.

    .- Como desee Reina Zelda – Dijo el soldado agachando la cabeza y con una voz fuerte dijo – Abran la gran puerta, ha llegado su majestad.

    La puerta se abrió y los soldados se apartaron para dejarnos entrar, bien podía observar que los soldados no se atrevían a mirar a Zelda pero, en cambio sí me miraron a mí, para desgracia de ellos, no me podían intimidar al contrario, llevaba la misma mirada que Zelda, eso los puso nerviosos y tuvieron que agachar la cabeza, mientras íbamos accediendo al lugar, quedé maravillada al ver lo que estaba viendo, un especie de mercado, gente comprando sus cosas y criaturas pequeñas corriendo de un lugar a otro, niños divirtiéndose, casas y puestos de ventas por lo que podía observar, era un lugar sumamente alegre, en cuanto pasábamos la gente hacía reverencia a la reina y me observaban detenidamente sin embargo, mi presencia les provocaba un temor, el mismo que Zelda, algunos cuchicheaban y otros solo se quedaban en silencio, noto un poco más el lugar, es una ciudadela muy grande, es la primera vez que llego a un lugar que no está destrozado, que lo veo en todo su esplendor, jamás esperé a ver tantas personas, todo muy vivo.

    .- Este es el mercado de Hyrule, no es demasiado grande pero si suficientemente famoso, llegan gente de todas partes del reino solo a vender sus productos, es una ciudadela grande y la más importante del reino – Dijo mientras caminábamos hacia el castillo, la gente que volteaba a ver a Zelda, solo hacían reverencia pero, no se atrevían a mirarla a la cara.

    .- Puedo notar que la gente te teme Zelda – Dije secamente – Son tu gente, no deberían de sentir temor sino, darles la sensación de ser protegidos, claramente hay paz pero, se siente una inquietud, misma que he sentido yo en muchas ocasiones.

    .- No me malentiendas Samus – Dijo fríamente, cosa que no me sorprendió al responder de esa forma, estaba acostumbrada – Amo a mi gente, a mi reino y hago mi mejor esfuerzo pero, incluso así, yo misma había dejado a mi reino a su suerte en una ocasión solo porque pensaba que así no iban atacarlos, seres de la oscuridad invadieron el reino hace ya tiempo atrás sin embargo, la cuestión se resolvió, por desgracia nos costó muchos sacrificios entre ellos el de un joven guerrero y una poderosa aliada, nada se sabe de ellos dos desde aquel día en que todo acabó, hace ya tiempo que soy la reina de Hyrule, me gané el odio de las personas de una villa llamada Ordon, residen en la región de Latoan, de ahí venía el guerrero, este portaba la trifuerza del coraje y nuestro némesis tenía la trifuerza del poder pero, se lo habremos quitado todo ese día, ocurrió una explosión y desde entonces ni siquiera yo sé bien que pasó.

    Su voz comenzaba a quebrarse nuevamente pero, supo disimularlo muy bien, sabe ocultar sus sentimientos y en parte sonaba como si ella tuviera la culpa, podía entender a la gente de esa villa que mencionó, quien no estaría cabreado porque no le dan las respuestas a algo que no se sabe bien que pasó exactamente, muchas veces he tenido que lidiar con el sentimiento de la culpa, mientras íbamos conversando de eso, podía sentir las miradas de las personas quienes nos observaban, gracias a mi capa no llamaba demasiado la atención o quizá sí, tampoco es como si tuviera grandes opciones, mi traje zero es muy llamativa.

    .- Lo que haya pasado – Le respondo al cabo de unos minutos en silencio – Creo que la gente de esa villa que me mencionas debería de superar la caída del héroe, a veces suceden cosas que no logramos entender en su momento, ni siquiera yo que he sido cazarrecompensas y trabajado para una federación, he visto planetas explotar y razas desaparecer por razones que desconozco todavía, yo misma he erradicado especies.

    .- Sin embargo eso no es lo que oculta tu sentimiento de culpa Samus – Dijo mordaz que a la vez recuperaba su voz fría y segura – Puedo sentirlo, mucho más allá de lo que has vivido, un suceso no has podido superar, así como no he podido superar la caída de dos grandes amigos a quienes estimaba muchísimo, no habrá pasado mucho tiempo pero, tú por otro lado, ya llevas demasiado tiempo cargando esas culpas.

    .- Eres perspicaz- Dije sorprendida – Quizá demasiado, pero me pesa la conciencia hablar de ello, no estoy tan preparada para hablar de ello.

    .- Mucho se pesa al hablar de una situación difícil en la que se vivió una pérdida irreparable – Dijo con calma – Pero algún día tendrás que hablar de ello y solo así encontrarás la paz contigo misma.

    .- Supongo que no has dado respuesta alguna sobre el incidente que resolviste tiempo atrás ¿no? – Le pregunté con calma y ella no se puso nerviosa al contrario, me respondió con una mirada melancólica pero, segura de sí misma.

    .- Mi gente aún exige respuesta por el héroe caído y su extraña visitante, nadie sabe qué ha pasado con ellos, muchas veces he intentado decirles al consejo lo que pasó pero, creen que existe algo más, más no les puedo decir mucho porque en esos momentos estábamos concentrados en mandar a nuestro enemigo a lo más profundo de la oscuridad, cuando lo hicimos, algo explotó, el enemigo ya no estaba más, ya no podía sentir la trifuerza del poder, se apagó al igual que el portador de la trifuerza del coraje.

    .- Sin embargo – Le respondo seria – Sigo sin entender el porqué de tu frialdad con tus súbditos, claramente se ve que son fuertes y capaces de defender toda una ciudadela, de dar la vida por tu gente.

    .- Los soldados de Hyrule de antaño quizá tendrían esa mentalidad que menciona – Me respondía con tristeza – Serán fuertes sin embargo, cambiaron desde ese día, no fue una explosión cualquiera, yo salí ilesa por alguna extraña razón, yo me sentía poderosa pero, estaba fuera de mi control, exigí con toda la autoridad buscar a los caídos, en cada rincón del reino, uno tras otro no me supo dar la respuesta que buscaba, ellos exclamaban que ya no había peligro, que no había nada de qué preocuparse, cosa que me cabreó, que termine una amenaza no significa que no dejarán de existir peligros que amenacen al reino, exigí que no dieran por sentado ninguna cuestión y aumenté los entrenamientos de ellos para proteger mejor al reino pero, los resultados eran desastrosos, no sabían siquiera calmar el enojo de mi gente, se estalló una guerra civil, solo acabó cuando disparé una flecha de luz al cielo, una noche, la gente se maravilló ante ese hecho y yo hice acto de presencia con mi arco y flechas, diciendo lo que se me ocurrió en esos momentos, explicando lo que pasó en el estallido, por supuesto que la gente de Ordon no se tragó mis palabras pero el resto de mi gente sí, les pareció suficiente, los soldados se volvieron temerosos ante mi poderosa magia, desde entonces mantengo una actitud fría con todos, incluso he mandado a pedir que sean más estrictos en las academias más reconocidas, que sea duros con sus alumnos y alumnas.

    .- Me dijiste que tu gente aún exige la respuesta – Le dije un tanto desconcertada al escuchar sus palabras.

    .- La mayoría de ellos les bastó – Dijo con tristeza – Pero, otros no se tragan el cuento, se llevaban bien con el héroe y su extraña visitante, que por cierto se llamaba Midna, era la reina del crepúsculo, de un reino oscuro con el que se puede acceder a través de un portal o espejo que ahora en estos momentos está hecho en mil pedazos, irreparable, no existe material posible para mandar de regreso a nuestra poderosa aliada.

    .- La forma de ir a ese mundo me recuerda mucho a Éter – Le respondía con calma, ella me miró un tanto confusa, le sigo hablando – Aether como se le conoce en otros planetas, tenían portales para ir a un mundo igual, con la diferencia de que era un mundo oscuro, peor de lo que puedo recordar, aire tóxico que afectaba mi armadura, sitios desolados e invadidos por criaturas de la oscuridad, consumían a todo ser vivo que se les cruzaba en su camino, los luminarios tuvieron una guerra, por increíble que parezca yo llegue en medio de ese conflicto buscando a las tropas de la federación galáctica que iba en caza a unos piratas espaciales, había aceptado la misión pero, en ese planeta había un portal hacia dicho mundo de la oscuridad de Éter.

    .- ¿Y qué pasó después? – Me pregunta curiosa, deseosa de saber mis historias, no me molesta por supuesto, me sorprende, otro no le habría tomado tanta importancia y posiblemente pasaría de largo.

    .- Éter oscuro desapareció – Le respondo – El emperador “ING” había caído en su propio mundo de oscuridad, las hordas que se habían creado ya se estaban extinguiendo y el planeta volvió a la vida, los últimos guerreros oscuros trataron de atravesar el portal sin embargo, murieron, aún si hubieran sobrevivido, no serían muchas tropas y estoy segura de que los luminarios se los cargarían sin problema.

    .- Seguramente te ha de haber costado demasiado eliminar tal amenaza – Dijo Zelda con una sonrisa – No puedo imaginar tus aventuras pero, puedo darme una idea de ello.

    Había muchas historias con los que podría sorprender a la reina o quizá no, todavía seguíamos caminando en el mercado, por el camino vi a criaturas con apariencia humana o ciertos rasgos, uno llevaba su piel acorazado de picos a la espalda o lo que parecía ser piedras mientras hablaba con otra criatura que parecía ser un pez antropomorfo, los miré un tanto confusa, Zelda había notado mi curiosidad y soltando una suave risilla que llamó mi atención, ella procede a explicarme.

    .- Lo que ves ante tus ojos – Dijo sonriéndome y señalando a la criatura corpulenta – El que tiene un cuerpo grande y con espalda de piedras es un Goron, seres de la montaña de la muerte, se dedican sobre todo a forjar armas, ya que son especialistas en eso y tienen un negocio de aguas termales, son seres que aguantan el calor son muy fuertes y el que está a su izquierda es un Zora, criaturas que habitan en el agua, su residencia está en los dominios del rey Zora pasando entre las afueras de la ciudadela de Hyrule y la entrada a Kakariko, llegar ahí no resulta sencillo, son hábiles y se especializan en crear artefactos para poder respirar bajo el agua, ambas razas son fuertes y tienen magia de por medio, bueno, de los Goron’s, puedo decir que pocos tienen ese privilegio de tener magia, son muy pocos, igual pasa con los zoras.

    .- Es impresionante ver lo bien que se pueden llevar y la gente no dice nada de ellos – Digo sorprendida ante ese hecho, en otros planetas, distintas razas siempre llegan a estallar una guerra civil por razones que ya todo mundo conoce, terrenos, dinero, política, balance de poderes entre otras cosas.

    .- No, aquí en mi reino no hay razas que lleguen a enfrentarse en una guerra – Dijo volviendo a su rostro serio – En el pasado pasó una vez pero, se llegó a un acuerdo para ya no perder vidas, quedan pocos de su raza y no es conveniente que se siga perdiendo el linaje, mi gente depende de ello así como ellos dependen de nosotros, así que, para perpetuar el ciclo, se ha firmado un tratado de paz que se ha respetado hasta el día de hoy.

    .- Lo imagino – Dije con cierta tristeza – Las razas desaparecen con el paso del tiempo, los que me educaron, ya quedan muy pocos de ellos, es más desconozco en que planeta están ahora, lo último que supe de ellos es que su última morada fue en Tallon IV, después ya no supe nada más excepto lo que me dejaron en el planeta SR388, ahí habían dejado estatuas chozos que contenían información vital y tecnología para mi armadura, aunque muy pocas por lo que puedo recordar, mi hogar, el planeta Zebes ya no existe más, esta borrado del mapa, aunque yo vivía en una estación espacial con mis padres biológicos.

    .- ¿Qué les pasó? – Dijo mirándome seria – Digo si se puede saber.

    .- Murieron asesinados por los piratas espaciales bajo las ordenes de Ridley – dije con un atisbo de ira – Ridley era como un dragón, único en su especie, habré eliminado al último de su raza en un laboratorio espacial llamado “BIOMETROX”, una réplica exacta de la estación espacial de laboratorios “Botella”, solo que este, tenía una zona restringida.

    .- Lamento lo de tus padres biológicos – Dijo con tristeza – Yo fui educada bajo la tutela de los Sheikah, la verdad es que no llegué a conocer bien a mis padres, ellos se preocupaban más por el reino que por su hija, querían una heredera digna del trono y pedían que me casara, eso siempre pasaba cada generación, mi linaje es una maldición, tuve que pasar por muchas cosas y me gustaría poder contártelo.

    .- Parece ser que tú y yo no somos tan diferentes – Le dije mirándola seria.

    .- ¿Diferentes? – Dijo manteniendo su seriedad – No Samus, tu llevas una vida de cazadora de recompensas y trabajas para una federación, según lo que me has contado hasta ahora, puedo imaginar que has llevado mucho entrenamiento desde muy joven, al igual que yo, mantuve un entrenamiento muy fuerte, aprendiendo de diferentes personas entre ellas mi nana Impa, una poderosa guerrera Sheikah, no es que no seamos tan diferentes, yo te puedo entender, mis padres, aunque nunca entendí bien sus motivos de porqué yo tenía que asumir el trono de Hyrule, puedo ser la descendiente de la sabia del tiempo, de la trifuerza de la sabiduría, mi madre tenía el sueño de que me casara con alguien, mi padre por otro lado, nunca entendí sus pensamientos pero, eso no significa que me hayan descuidado, al contrario, siempre velaron por mi seguridad, al igual que tú, como te dije, tengo historias que contarte.

    .- Por cómo manejabas ese arco, puedo imaginarme que también eres buena en peleas cuerpo a cuerpo – Dije curiosa – Bajo esa capa llevas un vestido, quizá de color blanco, lo habré notado cuando te bajaste de tu caballo y llevas guantes, supongo que evitabas un rato de tus deberes como “Reina” de Hyrule.

    .- Tienes buena vista Samus – Dijo con una sonrisa – Amo a mi reino, pero este deber es demasiado para mí, velar por mi pueblo y protegerlo de cualquier peligro.

    .- No te has dado un tiempo para ti sola supongo – Le respondí con calma.

    .- No – Dijo con tristeza – Los que viven en la villa de Ordon sobre todo su alcalde, me exige respuestas, lo que ellos no saben o tal vez si lo sepan pero nunca dicen nada de él, es que el héroe es un Hylian, un muchacho de la profecía de las Diosas, quien es el portador de la trifuerza del coraje, único capaz de levantar la “Espada Maestra”, espada que se consideró perdida en lo más profundo de un bosque, en estos momentos, ese alcalde me está esperando en el castillo, siempre viene a esta hora a deliberar sobre el mismo asunto de todos los días, es cansado tener que lidiar y darle las mismas noticias de siempre.

    De modo es que a eso vamos, a escuchar a unos burócratas y hablar de política absurda, un alcalde que busca respuestas junto a sus súbditos, ¿cuántas veces habré oído a idiotas hablar sin parar de economía política? o peor aún, tratar de designar un consejo arbitrario espacial para conceder permisos o accesos a otros universos como si quisieran apoderarse de todo, que panda de idiotas, el universo es infinito, más allá de eso, nadie sabe que hay, aunque pensándolo bien, para viajar por el espacio sí había que conseguir un permiso especial pero, ¿apoderarse de todo el universo?, solo alguien muy estúpido diría eso y se ganaría enemigos de por medio.

    .- Así que iremos a escuchar palabras del consejo, a escuchar a unos burócratas – Le dije mirándola con una mueca a la que esta me mira divertida.

    .- Supongo que no te llevas bien con la política, lo entiendo – Dijo soltando una risilla – Lamento arrastrarte a eso, no lo llamaría consejo, sino una reunión entre un alcalde de una villa y la reina quien dirige Hyrule, el alcalde de Ordon, es una persona humilde, trabajadora y nunca ha hecho el mal, simplemente está desesperado por conseguir respuestas, según sé, su hija iba a casarse con el héroe, desde aquella desaparición repentina, su hija cayó en la más profunda depresión, todos los días le llora y la gente de esa villa me ha culpado de ese incidente, me consta que he tratado de convencerlos de que no sé qué pasó, por qué se originó una explosión así de la nada, no hay explicación posible, más que reunión es una discusión por el mismo tema, cosa de todos los días.

    .- Supongo que no irán a gritarse, es lo común en estos casos, siempre hay discusiones – Dije sin pensarlo pero ella se lo tomó bien y me respondió.

    .- Solo la primera vez nos fuimos a los gritos y con razón – Dijo con tristeza – Ese día estaba alterada, no tenía idea de lo que había pasado, había mandado a llamar al alcalde, después de que llegaron los días de paz, había que mandar a una prisión alterna al enemigo para que ya no pudiese provocar algún mal, lo enviamos y al cabo de unos minutos, la reina del crepúsculo ya iba a partir a su reino con el portal, y de repente de la nada aparece una explosión, una luz que nos dejó cegados, bueno a mi nada más, la luz se tragó al héroe y a la reina, yo quede sola en ese momento, soldados llegaron para sacarme de ahí, estaba en shock y no respondía ante nada, mi primera orden fue llamar al alcalde, craso error de mi parte, solo altero más las cosas.

    .- Bueno, es inevitable – Le dije mirándola seria – Lo que sea que haya pasado, no se puede revertir o viajar en el tiempo para evitarlo.

    En ese momento ella se echa a reír, era una risa de cierto modo melancólica y a la vez alegre, llamó la atención de los aldeanos quienes nos miraban estupefactos, como si no supieran que hacer en ese momento, los soldados que pasaban cerca solo callaban pero tenían una sonrisa en sus labios, supongo que era la primera vez en mucho tiempo que veían reír a su reina, después de esa escandalera risa, ella me respondió.

    .- Tal vez te parecerá interesante lo que te voy a decir Samus – Me decía con una amplia sonrisa – En mi linaje existen cosas que pueden sonar estúpido sin embargo, para ti no lo será tanto porque vienes del espacio y la tecnología es más avanzada, pero aquí existe magia fuerte, antes que nada, el nombre del héroe caído, se llamaba Link, en tiempos antiguos, en uno de los relatos, existió otro héroe, dicho relato dice que en el pedestal donde esta clavada la espada maestra, el elegido podrá viajar en el tiempo, la espada donde estaba clavada, es en un templo, lleva por nombre “Templo del Tiempo”, hay una réplica cerca de mi castillo, el edificio original se perdió en lo más profundo del bosque, Link habrá encontrado la espada maestra pero la magia del tiempo se había perdido, prácticamente existen los viajes en el tiempo y es un hecho comprobado, está escrito en las paredes de otros templos, sobre todo, el Templo del Espíritu.

    En parte tenía razón, en otros momentos para mí, eso serían idioteces, habré conocidos artefactos para transportarse de un lugar a otro pero, viajar en el tiempo, podrían parecer chorradas, he visto demasiadas cosas en mis viajes que una máquina del tiempo no suena tan descabellado, ya que incluso los propios chozos desarrollaron esa tecnología sin embargo, lo tuvieron que sellar por razones más que obvias, así que no me sorprende el relato que me estaba contando Zelda, ella notaba mis reacciones y mostraba una sonrisa al ver que no me sorprendía en absoluto.

    .- No pongo en duda lo que me has contado – Le respondí con una sonrisa – En mis viajes, ha habido intentos de viajar en el tiempo, pero a pesar de eso, no se necesita, el espacio es un mundo infinito, a donde quiera que vayas, podrías no envejecer hasta llegar a tu planeta de origen, los años no te pesan, incluso llegar a un planeta primitivo, viajar en el espacio y a una velocidad que no conoces, es como viajar en diferentes líneas del tiempo o universos alternos si así lo prefieres, incluso te puedes encontrar con tu doble, un gemelo dirías pero, muy diferente.

    .- De verdad que tienes muchas cosas que contarme Samus – Dijo emocionada pero volviendo rápidamente a su rostro serio – Pero será cuento para otra ocasión, estamos llegando a la entrada del castillo.


    NOTA DEL AUTOR:

    Hasta aquí el capítulo de hoy, espero poder seguir actualizando el fic, próximamente publicaré otros fic's pero estos estarán en otra categoría, espero que haya disfrutado de la lectura y quizá puedan dejar alguno que otro comentario para saber si les está gustando o no, entiendo que, por flojera o porque no les gusta, no escriban nada, pero, para mejorar, uno tiene que recibir críticas o ideas (que sea con buena intención y no una crítica destructiva) nos vemos en la próxima actualización.
     
  3. Threadmarks: Capítulo 3: Adaptándose a una costumbre.
     
    Ciel

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    Cambios Inesperados.
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    Aventura
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    6
     
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    7641
    DISCLAIMER: El universo de The Legend of Zelda y Metroid, no son de mi autoridad salvo esta historia que estoy escribiendo, lo hago sin fines de lucro y solo por mero entretenimiento.

    NOTA DEL AUTOR:

    Muy buenas, sean a la hora que lean esto, les traigo el tercer capítulo de este fic, esperando que sea de su agrado, no tengo nada más que agregar, sigo corrigiendo los capítulos para que queden bien, como dije, este fic está subido en Fanfiction pero, decidí moverlo a esta página, espero que puedan dejar algún comentario para poder mejorar en mi narrativa, los dejo con el capítulo de hoy, que la lectura sea disfrutable para ustedes.

    Capítulo 3: Adaptándose a una costumbre.

    El acceso principal afuera del castillo custodiado por dos soldados que se veían altos, al ver a su reina simplemente hicieron una reverencia mas no dijeron nada ni siquiera a mí, seguramente porque iba acompañada con ella, abrieron las puertas, el gran jardín o más bien parecía un campo abierto donde se podría practicar algún deporte, tan verde, había arboles aunque no muy grandes, era como ver un bosque en crecimiento, la entrada del castillo era una gran puerta de madera, precisamente en la entrada estaba dos de sus ayudantes que forman parte de su servidumbre, jamás me gustó usar la palabra “sirvienta” se oye demasiado vulgar para mi gusto, hicieron reverencia a Zelda y a mí me miraron de una forma rara pero, parece que la reina les dijo que era de fiar y que no se preocuparan, una vez que entré al castillo, era tan grande, decorado de plata y reinaba el silencio, había estandartes con la insignia de la trifuerza colgadas en las paredes, ventanales decorativos que hacían referencia a una historia, probablemente de los héroes en tiempos antiguos, no pude evitar pensar en los lores que me dejaron los Chozos en Tallon IV, en uno de ellos predecía mi llegada a dicho planeta, pero a diferencia de lo que estaba viendo, los ventanales solo mostraban referencias o dibujos, el artista que los haya hecho le ha de haber llevado mucho tiempo hacerlas, es un trabajo muy bien hecho, seguíamos caminando en silencio hasta llegar a una puerta donde habían más ayudantes esperando a Zelda, una de ellas se acercó a la reina.

    .- Mi reina – decía la muchacha joven y haciendo reverencia – Adentro la esperan, están ansiosos con su presencia.

    .- El alcalde de Ordon supongo – Dijo con una mueca de desaprobación, bien se notaba que no le agradaba el tener que discutir un tema de siempre, un tema en el que no hay respuesta alguna, podré no haber entendido lo que decían pero me daba una idea al menos – Las cosas va para peor, no sé cuántas veces le tendré que decir que no tengo nada, ni una pista.

    .- Lo siento mi reina – Dijo con tristeza su ayudante – Pero debo pedirle que se quite la capa, si el alcalde lo ve con esa capa, sabrá que andaba fuera de sus deberes como Reina, aquí tengo su corona, por favor, no descuide sus deberes.

    Con un deje de fastidio, la reina se tuvo que quitar la capa que llevaba, mientras se lo quitaba podía observar su vestido, largo y decorado, cuando se volteó a verme podía observar algo así como un pequeño estandarte con la insignia de la trifuerza, de color rosa, parecido a los que vi en el vestíbulo principal, me asombró por supuesto, pero no mostré ese entusiasmo, la otra ayudante se acercó a mí para hablarme.

    .- También debo pedirle que se quite su capa, se trata de una reunión importante – Me decía en el dialecto Hylian que no entendía absolutamente nada y Zelda intervino diciéndome.

    .- Está pidiendo que te quites la capa que llevas – Dijo soltando una risilla que no me gustó nada – Es una descortesía presentarse ante una reunión con capas que cubren tu traje.

    .- Por si te habías olvidado – Dije un poco molesta por aquello de que debo de quitarme mi capa – Mi traje zero tampoco es muy presentable, es un traje ajustado y no me gusta decirlo pero, muestra bastante de mí.

    La reina bien sabía a qué se refería con lo que le dije y era obvio que se notaba que había olvidado que llevaba un traje ajustado, no cualquier traje, pero le dijo a uno de sus ayudantes que pasara al otro cuarto, ella decidió acompañarme, la otra se acercó a Zelda pero antes de que replicara cualquier cosa, le habla.

    .- No te preocupes – Dijo con calma a su ayudante – No pasa nada con que me esperen unos minutos más, debo de ocuparme de que la invitada vista con ropas adecuadas en la reunión de hoy.

    Ella como comprendiendo volvió a su posición, Zelda me indicó que la siguiera al cuarto y una vez ahí, el cuarto estaba lleno de ropas, todas de Zelda, francamente no podría vestir alguna de sus vestimentas elegantes, soy un tanto alta pero ella parecía no tomarle demasiado importancia al asunto, la ayudante me mira, como comprendiendo lo que quería decir con la mirada, a regañadientes accedí a quitarme mi capa, dejando al descubierto mi traje zero, ajustada a mi cuerpo, la cara de sorpresa de la ayudante no me ayudaba mucho, se quedó mirando mi físico.

    .- Oh – Dijo sorprendida la ayudante – Es, no tengo palabras querida dama, es un traje muy raro sin embargo, puedo ver que tiene un cuerpo esplendido.

    No entendí un carajo lo que me dijo pero me daba una idea porque agachó la cabeza sonrojándose, en el cuarto había un enorme espejo y me veía claramente en ella, sí era cierto, mostraba de más pese a que mi traje cubría mi cuerpo sin embargo, mostraba mis “atributos” y llamaba con facilidad la atención, Zelda suelta una suave risilla y me habla.

    .- Tu traje es muy llamativo – Dijo acercándose a la ayudante con algunos trajes que ya había escogido para mí – Si entras con eso a la reunión, vas a despertar mucha curiosidad, te harán demasiadas preguntas, ahora bien, creo que no necesito pedirte que te lo quites.

    Me sonroje, más de lo que debería, no es que me molestase en quitarme mi ropa para vestirme en ropas de la realeza, de hecho, tenía tiempo que no me pedían que me cambiara de ropa, no habría sido un problema pero, con Zelda enfrente de mí, me incomodaba un poco el poder hacerlo.

    .- Bueno yo – Dije balbuceando torpemente – Nunca me he quitado el traje frente a alguien de la realeza, en todo caso, ¿es realmente necesario mi presencia?, podría esperar.

    .- Relájate Samus y sí, tu presencia es realmente necesaria, ya se está corriendo el rumor de que hay una visitante – Me decía Zelda con calma – Eres mujer, no hay nada que no hayamos visto, es completamente natural estar sonrojada en una situación como esta.

    .- Esta bien – Digo resignada, llevé mi mano a pecho, presione en la insignia de los chozos, a diferencia de otros trajes, este no tiene un cierre o botones, solo es un traje que se desactiva y se guarda en uno de los brazaletes que llevo, obviamente no se tragará todo el traje en sí, no voy desnuda del todo pero si deja algo, para cubrir mis pechos llevo un especie de sujetador deportivo y para cubrir mi entrepierna, unos boxers deportivos, una vez que presioné ese botón, el traje relucía y desaparecía, solo quedándome con el sujetador y bóxer, de color azul, llevé mi mano derecha a mi hombro izquierdo, me sentía inquieta y literalmente observada por dos mujeres que parecían maravillarse con el traje zero que momentos antes estaba en mi cuerpo, me estaban mirando más de lo que podría permitir.

    .- Agradecería que no me miraran demasiado – Dije agachando la cabeza con un fuerte sonrojo en mis mejillas – Es incomodo Zelda.

    .- Perdón, no es nuestra intención hacerte sentir así – Dijo soltando una suave risilla – Te ves muy atlética, se nota que haces ejercicio, para variar porque no te sueltas el pelo, así te verías más hermosa e elegante para la ocasión.

    Hice caso a su petición y me deje soltar el pelo rubio, mi cabello era largo y lacia, la ayudante todavía estaba maravillada, se acercó a mí a peinarme, yo solo me dejé, ya me sentía demasiada incomoda y era la primera vez que me dejaba que otra persona se encargara de peinarme o buscarme un traje para una reunión, a Zelda parecía divertirle la situación, me voltea a ver, observando que todavía llevaba parte de mi traje, parece haber encontrado un vestido acorde a mi tamaño.

    .- He aquí tu traje – Dijo finalmente sujetando el vestido elegante que tiene para mí – Creo que te quedará y es más acorde a tu estilo, pero tendrás que quitarte el resto de tu traje, no te preocupes, aquí hay prendas con las que te puedes cubrir tu intimidad.

    Era demasiado, quitarme todo el traje, implicaba estar desnuda ante ella y mostrándome el traje que había escogido para mí, un vestido elegante que no mostraba un escote, pero si cubría todo mi cuerpo, pues el vestido es de manga larga, de color azul en la parte de arriba y debajo de color blanco, la ayudante terminó de peinarme y para mi mala suerte encontró el cierre de mi sujetador deportivo, ya que el resto de mi traje si lleva cierre sin embargo, no se nota demasiado, esa ayudante debía de tener vista de halcón para poder notarlo, ella bajó el cierre y yo me revolví inquieta pero igual no dije nada, ella me lo quitó y en seguida cubrí mis pechos con ambos brazos, sonrojada por la situación, Zelda parecía divertirse y a mí me cabreaba, ella se acercó y me habla con tranquilidad.

    .- Relájate Samus – Me dijo con calma – Estas entre mujeres, como te dije, no tenemos nada que no hayamos visto.

    Ella apartó mis brazos de mis pechos y se quedó mirándolos, más de lo debido, reaccionó cuando su ayudante gruño.

    .- Reina – Dijo asombrada ante la actitud de su emperatriz – Es de mala educación, ya ella se siente agobiada, no le mire sus pechos tan descaradamente, compórtese como debe de ser.

    .- Ya perdón – Dijo apenada y agachando la cabeza – De igual manera, Samus, eres preciosa sin duda, tienes unos hermosos pechos si me permites decirlo, ten, esta prenda femenina te cubrirá y te sentirás cómoda, Lin, ayúdala.

    Ella acató enseguida y me puso la prenda, un sujetador, muy femenino para mi gusto y de color rosa, preferiría morado o negro, pero parece que era una ocasión especial, Zelda me indicó que me parase y me quitara la última prenda, con mucha vergüenza, tuve que hacerlo, pero pedí que por favor se diese la vuelta, Zelda se reía pero podía notar una cierta decepción en su mirada, quizá solo sea mi imaginación, me lo quité y me sentía muy descubierta, la ayudante enseguida fue por la otra prenda y me dijo que la pusiera, era una prenda muy sugerente, sencilla sin embargo, sugerente y había un nombre para ello, una braga sencilla de color blanco, transparente en los lados y en el centro cubría mi intimidad, parece que en este reino, las ropas parecen estar a la orden del día, no eran de una calidad cualquiera, parecía confeccionado por alguien que sabe de modas, cuando me la puse, me sentí bastante cómoda, Zelda se voltea y me hace una observación ladeando un poco su cabeza.

    .- Sexy – Dijo asombrada – Sugerente, quizá un poco coqueta, por lo que veo, imagino que es la primera vez que usas ese tipo de ropa interior.

    .- Reina Zelda, compórtese – Dijo su ayudante alarmada – No está bien decirle eso a una mujer por muy buen cumplido que sea, ella ahora se siente observada, no la está haciendo sentir cómoda.

    .- Ya, porque eres tan aguafiestas Lin – Dijo Zelda resignada al mirar a su ayudante.

    .- Le tengo que recordar que es la Reina de Hyrule – Dijo un tanto irritada Lin que regañaba a su reina – No se comporte como un viejo verde.

    .- Por favor Lin – Dijo Zelda como si no le importase lo que le dijo – Hasta tú tienes que admitir que se ve muy sexy, venga, admítelo.

    .- Reina – Dijo sonrojada y me voltea a ver – Una disculpa, mi reina a veces se le escapa una que otra palabra pero, en su mayoría siempre han sido para la política, diciéndole sus verdades, algunas veces se ha pasado y otras bueno me entenderás.

    Para mi sorpresa, la ayudante hablaba en mi dialecto, Zelda ha de haberla hecho estudiar, está claro que, como ayudantes de la reina, tienen que saber lo mismo que ella para estar a la par, ella me estaba dando el vestido que me había escogido Zelda, abrió un cierre por detrás, ya había entendido el proceso de ponerse esa clase de vestidos, así que no se me complicó demasiado, ni siquiera había necesidad de usar un corsé, pues mi cuerpo atlético mostraba un estomago plana pero se veía mis abdominales marcados, una vez que me puse el vestido, ella subió el cierre, el vestido era similar al de Zelda pero en azul al menos en una parte, no mostraba escote, el resto del vestido era de color blanco, Lin me puso un estandarte con la insignia de la trifuerza para luego ponerme una joya igual al que llevaba Zelda, luego me puso en mi cabeza una corona, me veía exactamente como ella y me volteo a verla asombrada.

    .- Ese es uno de mis primeros vestidos cuando me dieron el título de princesa – Dijo con calma y viéndome con evidente orgullo – Falta que lleves los guantes pero creo que no hay necesidad de eso, tus brazaletes hacen juego con ella y tus botas que parecen tacones también hacen juego, pues veo que cambiaron de color, bastante útil diría.

    .- No te parece que me harán preguntas acerca de quién soy – digo resaltando lo más obvio - Digo, es un honor llevar tu vestido de princesa sin embargo, se van a sorprender conmigo.

    .- No te preocupes por esas pequeñeces Samus – Dijo mostrándome una sonrisa – Déjame a mi tratar con esos burócratas, te aseguro que no harán ninguna pregunta sobre ti y en dado caso de que lo hagan, me aseguraré de que no se pasen de la raya, para mi te ves muy hermosa, con el cabello suelto y con esa corona, vamos, el tiempo apremia, Lin, dale una de mis esencias.

    Con esencia se refería a perfume, francamente no me gusta demasiado pero tampoco soy tan ruda, me gusta vestirme a mi manera y escoger mis propias fragancias pero, en esta ocasión tenía que seguir sus tradiciones, Lin me puso una fragancia, me la puso en el cuello, olía delicioso como a frambuesa y esta me habla.

    .- Debo decir que eres una visitante extraña – Dijo un tanto sonrojada – No me sorprendió verla a lado de la reina Zelda, pues seguramente usted es la extraña visitante que alguna vez un sabio de los Sheikah predijo, al menos es lo que tengo entendido, si me permite decirle, es usted muy hermosa, con ese vestido que lleva puesto, parece de la realeza, toda una princesa.

    .- Gracias Lin – Le respondí, siendo sincera, jamás me gustaron los títulos que le ponen a los de la realeza, apenas podía tolerar el que me dieron hace mucho tiempo, Samus la cazarrecompensas, todos a los que he cazado terminaban muertos, si me daban una misión sobre capturar a un prisionero, lo daban por muerto, era la misma muerte en persona para ellos, algunas veces terminaban suplicando por su vida sin embargo, cuando había que matar, lo hacía sin miramientos y eso siempre me trajo problemas con la federación, me las arreglaba para salir del atolladero y presentar un buen informe.

    Una vez que terminaron de vestirme, me miré al espejo y me sorprendí un poco, sí parecía alguien de la realeza, la corona de princesa que llevaba era de oro, parecía un ramo hojas, dije que el vestido cubría todo mi cuerpo dado que era de mangas largas excepto que deja descubierto mis hombros, la ayudante enseguida puso algo como hombreras, de esas cuando le pones protección a una armadura pero este combinaba con el traje también era de oro, lo único que faltaba eran los guantes pero Zelda tenía razón, no los necesitaba ya que mis brazaletes hacían juego con el vestido, obviamente le puedo cambiar el color al igual que mis botas que más bien parecían tacones.

    .- Bueno – Dijo Zelda – Hay que ir a una reunión, no hay tiempo que perder Samus, lamento arrastrarte a esto.

    Salimos de la habitación, me sentía rara portando el vestido, me sentía como otra persona, no era típico de mí vestir estas ropas, la otra ayudante se sorprendió al verme, abriendo sus ojos, como que no daba crédito a lo que veía y la verdad es que me sentía un tanto incomoda por esa mirada de asombro que decidí voltear a otro lado que no fuese su mirada, la ayudante le dijo a Zelda.

    .- Ese vestido que lleva su extraña visitante, Reina Zelda – Dijo sorprendida – le queda muy bien, ha hecho una buena elección.

    .- Si, no costó nada encontrar ropa adecuada para nuestra visitante de otro mundo – Dijo mirándome con una sonrisa, yo nada más le fulminaba con la mirada, podría irme de ahí si quisiera pero con mi nave estropeada, mi armadura inactiva en una capsula que no abre debido a la falta de poder del núcleo de la nave, no me quedaba de otra que aguantar y asentir, al menos podría observar la reunión, mínimo era matar el tiempo pero, me temo que tardará demasiados días para que mi nave termine de auto repararse, puede que incluso tome meses.

    .- Entremos Reina – Dijo Lin – Nos esperan, no debemos demorarnos más tiempo.

    Ella de mala gana tuvo que acceder, se veía obvio que no le gustaban esa clase de reuniones, las ayudantes abrieron la gran puerta de la sala de reuniones, entramos y lo primero que noté fue ver a una persona grande, sus ropas no eran nada en comparación con la elegancia de Zelda o el traje que yo llevaba, supongo que ese es la vestimenta que se lleva en su pueblo, pues llevaba ropas simples decorados con insignias que no supe reconocer, me di la idea de que era la insignia de su villa, no llevaba corona pero, sí un especie de cadena, un dije de una botella, llevaba algo parecido a una capa o traje que cubre todo el cuerpo y era de color café, llevaba bigotes y no tenía pinta de tener buen humor, me observó por unos momentos, parecía haberle sorprendido mi presencia al igual que sus súbditos especialmente una muchacha que llevaba las mismas ropas que él, acorde a su tamaño, me observó con demasiada curiosidad, Zelda parecía divertirle la situación porque sonrió al ver que no la miraban a ella sino a mí, volvió a su rostro serio y se dirigió a ellos para dar inicio a la reunión.

    .- Bono – Dijo con una voz fuerte que hizo sobresaltar a todos incluyéndome a mí, debe ser su voz autoritario – Supongo que continuaremos donde lo dejamos, como siempre, hablemos.

    La frialdad de sus palabras sorprendió a todos, menos a mí, sabía que en el fondo, no le gustaba tener que lidiar con un tema que cansa, las cosas podrían haber ido peor pero parece que ese alcalde tomó con calma las palabras frías de Zelda y le responde con tono amable.

    .- Reina Zelda – Dijo con serenidad – No hay necesidad de hablar fríamente, antes de ir a nuestros asuntos, no nos contarás quien es la hermosa dama que está a tu lado y que viste el vestido de la realeza de Hyrule, algo inesperado debo decir, a menos que me esté perdiendo de noticias, no había escuchado que había alguien más que ha entrado en la realeza de Hyrule ¿es una recién graduada de la academia de guardianas?

    Todas las miradas se dirigieron a mí, no me dejé intimidar, más bien los fulminé con la mirada, la misma mirada fría que tenía con Zelda, obviamente eso los aterró un poco, el parecido que tengo con ella los ha dejado sin habla, el alcalde nuevamente habla.

    .- Por las diosas – Dijo asombrado el alcalde de Ordon – Si tienes la misma mirada fría de la reina Zelda, se nota que has aprendido de ella.

    .- Bono – Dijo seria Zelda – Mas respeto, ella es Samus Aran, es una visitante de otro mundo, está aquí por razones que solo yo conozco de momento y respondiendo a tu pregunta, no, no es una graduada de la academia de guardianas de Hyrule, no les diré nada más.

    .- Es un nombre extraño para una mujer y más con esas ropas que lleva – Dijo asombrado Bono – Bueno, si sus asuntos son entre ustedes dos, no me meteré sin embargo, vamos a lo que venimos reina Zelda, hace tiempo que mandaste a tu guardiana Impa, a buscar a nuestro héroe que sigue perdido, que todavía no lo damos por muerto, queremos noticias.

    .- Creo recordar que te dije que podría no haber resultados de un día para otro – Dijo con un deje de fastidio la reina Zelda – Todos los días vienes al castillo por respuestas que no puedo darte alcalde Bono, si las tuviera, no estaríamos aquí.

    Lin se acercó a mí mientras que esos dos se miraban con ganas de matarse del uno del otro, hablando de ese caso.

    .- Disculpe por esta situación Samus – Dijo apenada Lin, no había mencionado como es ella, de ojos verdes por lo que pude ver, cabello largo hasta la cintura y tiene un hermoso rostro como si fuera de porcelana, llevaba su traje de ayudante de la reina que era de color rojo, un vestido elegante y sencillo además de ser un tanto alta, no tanto a mi altura – Es discusión de todos los días, pero, la joven que ve usted a lado del alcalde es la prometida del héroe, le ha llorado todos los días dicen, yo hago los recados de mi reina y siempre que llego a su villa no me ven de buena manera, antes eran gente amable, cariñosa, se ha disminuido esa cortesía, al menos con los de la realeza de Hyrule.

    .- De modo que ella es la prometida – Le dije, viéndola, llevaba un cabello corto y de color castaño, sus ojos eran de color azul claros - ¿Cuál es su nombre?

    .- Ilia – Me respondió – Es una joven con un don, puede calmar a animales tan grandes y hablar con ellos a través de canciones, dicen que es también una experta dibujante, según entiendo es una graduada de la academia de guardianas, no se más al respecto, es hermosa sí, pero ahora se nota su tristeza, ya no es la misma muchacha que solía ser tiempo atrás.

    Cuando la observé, podía notar lo que me había dicho Lin, la tristeza de la chica se notaba, esas ojeras me indicaban que llevaba días sin dormir, lo disimulaba muy bien e ocultaba esas ojeras con un intento de maquillaje pero no quitaba la belleza de esta, me partía el alma verla de ese modo, una joven sin su prometido, ella notó mi mirada y puso un rostro muy serio, cosa que no me intimida, mientras que Zelda discutía incansablemente con el alcalde, la joven muchacha se acercaba a mí, cosa que me sorprendió sin embargo, Lin se interpuso entre mí y ella, esto a la muchacha parecía molestarle y dijo.

    .- Extraña visitante Lin – Dijo molesta Ilia – ¿Pero porque te pones entre ella y yo? ¿Acaso sabes algo que yo no?

    Lo dijo en el dialecto Hylian, Lin parecía molesta pero con calma y sin perder compostura, le respondió.

    .- Aran no tiene nada que ver con este asunto – Le dijo con calma – Ella está para acompañar a Zelda, como ves, no se mete en la discusión en la que está tu padre y mi reina Zelda, tenemos otras cosas que realizar en el reino Ilia.

    .- Sin embargo la proteges – Dijo Ilia con un atisbo de ira, se relaja un poco y sigue dirigiendo su palabra a mí - ¿Qué eres de la reina Zelda?, esa ropa, podría reconocerla en cualquier lado, es el vestido de las princesas del reino de Hyrule, solo lo puede portar las que son candidatas al trono, ¿eres una sucesora?

    Esas dos últimas preguntas las dijo fuerte y al aire que todo mundo volteó a verla a ella y a mí, Bono no veía con buena pinta a Zelda y la reina se dio cuenta del atolladero en el que estaba, yo seguía igual porque no entendía ni jodida idea del idioma, Lin se encargó de traducirme todo lo que acababa de decir.

    .- Ella pregunta si eres una sucesora de Zelda – Dijo en mi idioma, cosa que sorprendió a Ilia que parecía no reconocer el dialecto – Pregunta que eres de Zelda, la vestimenta que traes, solo la pueden portar las princesas que son sucesoras de la reina, Zelda al darte ese vestido, da a entender que encontró una sucesora y parece haberte nombrado princesa más no lo dijo en ningún momento, solo es vestirse para la ocasión sin embargo, con este problema que Ilia provocó, tendremos que explicar muchas cosas Samus, lo lamento por ello, esto se está saliendo de control.

    .- No hay nada que lamentar Lin – Le dije con calma, esto todavía sorprendió más a la muchacha al escuchar por primera vez mi voz – Ciertamente parezco alguien de la realeza y no sabía el significado de llevar un vestido como este, pero Lin, has de saber que mi profesión es ser una cazarrecompensas y trabajo para una federación que son guardianes o soldados dedicados a proteger el universo, mi historia está plagado de guerras, no son anécdotas que dirías alegres, todo lo contrario, sin embargo, no es momento de contar historias Lin.

    .- De verdad que eres alguien interesante Samus – Dijo sorprendida Lin.

    Ilia parecía estar molesta porque habíamos ignorado un poco sobre las preguntas que me hizo, me dirijo a ella sabiendo que no me iba a entender en mi dialecto, me daba igual y le respondí, Lin se puso a mi lado para hacer de traductora, algo que agradezco.

    .- Tan solo soy una visitante de otro mundo – Empecé a decir – No tengo ningún parentesco con Zelda, si insinúas que soy la sucesora de Zelda, en eso te equivocas, es decisión de ella elegir a quien será su sucesora al trono, yo solo soy una visitante con otros asuntos, no tengo nada que ver con su situación actual.

    Lin traducía mis palabras e Ilia las iba escuchando, más bien todos lo estaban escuchando, a Zelda parecía divertirle pues mostraba una amplia sonrisa y me miraba con evidente orgullo, me hizo sonrojar un poco pero recobré mi compostura seria, no debo mostrar debilidad.

    .- Tu dialecto – Dijo Ilia aun sorprendida de escucharme – No puedo reconocer de donde es, no es el idioma de los Goron’s ni de los Zoras, sin embargo, eres alguien extraña y a la vez me sorprendes, tengo que decirte que cuando te vi entrar por esa puerta, pensaba que eras una posible heredera o que tu podrías saber algo sobre mi prometido, que la reina había pedido ayuda de alguien externo.

    Lin me iba traduciendo lo que ella me decía, la sola idea de suceder a alguien no me emocionaba, soy una guerrera, no estoy hecha para la política ni mucho menos ser una princesa, es más me daba asco pertenecer a un estrato social alto, podía entender a la joven muchacha que atraviesa un periodo de depresión por la desaparición de su prometido.

    .- Mi dialecto es – Comencé a explicar pero Zelda me interrumpió posando su mirada en mí, y me quedo callada, no entiendo porque no puedo contradecirla.

    .- Suficiente – Dijo con una viva voz que de nuevo sorprendió a todos, se dirigió a Ilia con calma y con una voz suave le dijo – Ella ya ha dicho lo que tenía que decir, espero que con eso calme tu ansiedad de saber sobre ella Ilia, sin embargo responderé a tu última pregunta, es un dialecto que no es muy conocido ni siquiera es de aquí ni en ningún otro lugar que se conozca en el reino, es un dialecto conocido como chozo, un sabio de los Sheikah sabía el idioma, ¿cómo lo conocía? Es todavía un misterio pero sus enseñanzas pasaron de generación en generación para los sucesores de Hyrule, espero y eso haya calmado tu curiosidad Ilia.

    .- Si, es suficiente con eso – Dijo Ilia fríamente cosa que no sorprendió a Zelda – Sin embargo, no sé por qué la proteges, sabes que no somos gente de mal reina Zelda.

    .- Sé que no son gente de mal, que son amables – Dijo con calma y sonriéndole – Pero, a veces hay que mantener ciertas cosas ocultas a los ojos de nuestra gente, cosas que no se debieran de saber, al menos no en este momento Ilia, lamento decirlo una vez más, no tengo noticias de Link, nada, Impa todavía no ha regresado de su misión y aunque regresara, dudo que me traiga buenas noticias, quiero mostrarme optimista pero, también me debo de preparar para el peor de los casos, sé que esto no calma tu ansiedad y angustia, aún con mis poderes, es poco lo que puedo hacer y lo he dicho cientos de veces, no sé qué pasó ese día en el portal hacia el mundo del crespúsculo, todo es muy enredado y aun busco la respuesta a eso.

    Notaba que la voz de Zelda comenzaba a quebrarse y se daba cuenta de eso, rápidamente recobraba su voz fuerte y sólida al dirigirse al alcalde de Ordon y comenzó una larga platica sobre lo que acontecía en el reino, Lin me lo dijo, no solo venían por noticias del héroe, preocupaba un poco el comercio entre el mercado de Hyrule y la villa Ordon, muchas veces, los mercaderes se negaban a ir al mercado a dejar las provisiones para la venta y era un pleito, mientras discutían eso, Ilia nuevamente se acerca a mí, pero Lin se interpuso, su sentido de protección estaba en sus prioridades e incluso notaba que llevaba una vaina, una espada mediana atada a su cinto de color plata y con la insignia de la trifuerza, esta vez Ilia no le molestó y le dijo con calma.

    .- Respeto que quieras protegerla Lin – Dijo – Pero bien sabes que no soy gente de hacer el mal, ni siquiera voy armada, tan solo quiero hablar con tu visitante, si pudieras hacer de traductora te lo agradecería, tan solo quiero hablar con ella.

    .- Entiendo Ilia – Dijo Lin con tranquilidad – No es con intención de ofender, sabrás que así me entrenaron, proteger a los de la realeza y sus visitantes, está en mi vida sin embargo, entiendo lo que quieres preguntarle a Samus, supongo que tendrás muchas preguntas acerca de ella, pero, ya oíste a mi reina, no responderá más preguntas, sin embargo por esta ocasión te concederé el derecho de hacerle las preguntas que desees, solo ten cuidado de hacerlas, podrías no entender algunas cosas y a veces es mejor no saber de ellas, aun así, te concedo el honor de hacer las preguntas, pero cuando diga suficiente, no habrá más preguntas, comienza.

    Ella se hizo a un lado como permitiéndole el paso, Zelda había escuchado a su guardiana, debía de imaginarme que sus ayudantes no son cualquiera, ella misma las ha de haber entrenado duro y estaba segura que si me hubiese enfrentado con ella en el sitio de aterrizaje, me iban a dar pelea, se nota que son fuertes, Ilia se acercaba y ponía a una distancia prudente, ni muy lejos ni muy cerca pero el suficiente para que pudiera oírla, Lin se puso a mi lado para hacer de traductora.

    .- Como dije, eres una visitante muy extraña – Comenzó a decir – La reina Zelda ha dicho que tu dialecto no es de aquí, no es de ninguna parte de este reino, si no te molesta la pregunta ¿De dónde vienes exactamente?, sí se puede saber claro está.

    Lin me había traducido la pregunta, una pregunta seria y a la vez era imposible evitarlo, pero igual y no me molestaba decir mi lugar de origen, no estoy obligada a responder del todo a esa pregunta, por lo que procedo a hablarle.

    .- Yo vengo de otro lugar que no conoces Ilia – Le dije con calma – Yo vengo del espacio, como todos, viste que algo cayó del cielo, esa era yo aunque es largo de contar como fui que llegué a este planeta, fui educada en un planeta llamado Zebes, ahí me educaron una raza que se llama Chozo, soy una humana dotada de una sangre que me dieron los Chozos para que yo me adaptara a sus costumbres, mi historia es largo de contar y me llevaría incluso semanas contarlo todo.

    Lin le iba traduciendo lo que le había dicho, no me sorprende ver que ella estaba asombrada, incluso los que estaban en la reunión se sorprendían mas no decían nada debido a que Zelda los miraba como pidiendo silencio y que no debían de interrumpir una conversación, al menos agradezco que no se metan.

    .- Así que eres de un lugar lejos – Dijo la muchacha – Estoy sorprendida, pero seré curiosa y si se me permite hacerte esta pregunta, ¿por qué llevas el traje de la princesa?, ¿no llevabas contigo tu propio traje?, esos brazaletes que llevas contigo es algo muy curioso, no reconozco el material y puedo notar que llevas unos tacones muy peculiares, nunca había visto un diseño bastante raro.

    Lin parecía un tanto molesta por tanta pregunta curiosa de la muchacha, sabía que en el fondo deseaba terminar esa sesión de preguntas sin embargo, miré a Lin como diciendo que no me molestaba las preguntas que me hacía y que los iba a responder con gusto y de buena manera sin perder compostura, ella entendió.

    .- Mi traje no era apropiado para una reunión como ésta – Empecé a decir – Por eso se me prestó un vestido para la ocasión, en cuanto a lo demás, el material de mis brazaletes y mis botas, me reservo mi respuesta, pero para apaciguar tu curiosidad, simplemente te puedo decir que están hechos de un material que no conoces, viene del mundo de dónde vengo.

    Esa respuesta que le dije le pareció suficiente, en el fondo sabía que no estaba convencida, me seguía observando detenidamente, a mí no me molestaba eso, de hecho clavó la mirada en mis ojos y sabía cuál iba a ser su siguiente pregunta, le delataba su curiosidad.

    .- Si algo me llama la atención fuertemente – Dijo sin apartar su vista a mis ojos – Son tus ojos, parecen brillar y mucho, de una intensidad azul, se pone oscura y a la vez vuelve a su color o se pone muy claro, ¿A qué se debe eso?

    Lin me traducía lo que me había dicho y de hecho ella también estaba curiosa acerca de mis ojos, Zelda ya lo sabía puesto que se lo dije durante la caminata que tuvimos horas atrás antes de llegar al castillo, al menos no siguió preguntando de otra cosa, era una pregunta que podía responder sin tener que incomodarme, bueno, no me molestaban las anteriores preguntas, entendía la curiosidad de la muchacha, en el fondo creo que ella espera que yo pueda encontrar a su prometido, el héroe caído de Hyrule, suposiciones mías pero, no por nada cuando llego a un planeta desconocido, siempre hay un conflicto o una guerra de por medio, en este caso, la desaparición de un héroe y la forma en que desapareció no hay explicación alguna y yo veía en sus ojos el brillo de la esperanza más no le diré nada acerca de mis suposiciones.

    .- Mis ojos –Empecé a responderle la pregunta que me acababa de hacer que a la vez Lin le traducía cada palabra – Antes no tenían esa tonalidad, el brillo que ves, son el resultado de estar siempre afectada de un mineral tóxico que casi acaba con mi vida, afortunadamente dicho mineral ya no existe en mi cuerpo ni en ningún otro lugar que se conozca, el mineral se llama Phazon aunque es largo de contar que es en sí y de donde proviene, está erradicado sin embargo, restos de ese mineral quedaron en mi cuerpo, no me afecta nada salvo que es el efecto que ves en mis ojos por eso ves que a veces brillan de una intensidad azul oscuro y luego se ponen claros, ignoro si esto puede otorgarme alguna habilidad, no lo he podido descubrir.

    .- Ya veo – Dijo asombrada – De verdad eres alguien interesante, así que eres la extraña visitante del estallido, antes de venir aquí habíamos visto que algo caía del cielo, para nosotros, se piensa que es buen augurio, pensábamos que era una estrella cayendo del cielo, como se dice las profecías de las diosas sin embargo, tengo una pregunta muy importante y quizá me esté precipitando al hacerlo pero, supongo que alguien como usted tiene padres, seguro que estarán orgullosos de ver a su hija, la han de extrañar.

    Mi sonrisa se borró y la pregunta que nunca llegó, sabía que no era con mala intención, Zelda se puso inquieta mirándola incrédula, Lin se iba a poner en medio mas no se lo permití, Ilia sabía que había tocado un tema delicado y se notaba que comenzaba arrepentirse de haber dicho lo que había dicho pues miró mi cara de seriedad, Lin no se contuvo y le iba a decir algo sin embargo, se le adelantó el padre de la muchacha, el alcalde que también notó la tensión y tuvo que intervenir.

    .- Ilia – Dijo incrédulo ante las palabras de su hija – Se te permite hacer preguntas a la visitante, esa clase de cosas no se dicen, eso es personal de la bella dama que ves ante tus ojos, por tu expresión puedo notar que algo le pasó a tus padres más no preguntaremos que les pasó, eso es personal, Ilia, mide tus preguntas, hazlas pero, sabes que hay límites querida hija, eso que dijiste, es uno, creo que no tiene la suficiente confianza para decirte algo tan personal sobre sus padres, no nos corresponde saber eso, pregúntale otra cosa.

    Por la mirada que llevaba Zelda, se tranquilizó al igual que Lin quien me había traducido lo que le dijo el padre a la muchacha quien a su vez asintió y me pidió disculpa por tal atrevimiento pero, igual y le respondí.

    .- Tu padre tiene razón – Dije con calma y esta vez con una sonrisa – No te diré mucho sin embargo, en una cosa tienes razón, ellos estarían orgullosos de ver quien soy ahora, de eso no tengo ninguna duda.

    .- Ya veo – Dijo suspirando aliviada – Una última pregunta si se me permite hacerla - Dijo mirando a Lin en busca de su aprobación, esta asintió, Ilia procede a preguntarme – Es una pregunta sencilla que se hace a todo mundo cuando se conocen, ¿cuál es tu profesión?, la verdadera, no digo que seas alguien de la realeza, incluso se nota que ese traje no es tu estilo aunque se ve muy bien en ti.

    Lin con una sonrisa me había traducido lo que dijo Ilia, lo cierto es que esa pregunta es algo bastante común, me lo habrán preguntado en varias ocasiones, más en los bares, muchos tipos entre ellos los de la federación galáctica intentaban un ligue conmigo mas no tenía tiempo para esas cosas, andaba demasiado ocupada como para tener vida amorosa, obvio los tipos eran un tanto temerosos, les daba en cierto modo miedo, los tipos más temerarios acababan alicaídos y decepcionados porque siempre respondía con un rotundo no o que no tenía tiempo, en fin desvarío, le respondí la última pregunta a Ilia.

    .- Mi verdadera profesión es ser una cazarrecompensas, es decir, soy una mercenaria – Le dije con una sonrisa – También trabajo para una organización del tipo militar, la Federación Galáctica, un tipo de policías que protegen el universo, están en todas partes de cualquier sistema, pertenecí por un tiempo a ese cuerpo militar sin embargo, recientemente lo dejé, estaba replanteando mi vida, dejar esa vida llena de tristeza, pues no tengo buenas historias, en su mayoría son de guerras y cosas que no querrías saber, vengo de un mundo distinto, he sufrido mucho pero también he aprendido durante mis viajes, espero que con eso calme tu ansiedad y curiosidad.

    Mientras le iban diciendo lo que le había dicho, Zelda me observó de una manera curiosa, haciendo que suelte un ligero rubor en mis mejillas y volteando a otro lado, Ilia parecía muy asombrada por las cosas que le dije hizo una reverencia antes de decir sus palabras finales.

    .- No puedo imaginar qué tipo de vida viviste – Dijo – Más no preguntaré, Zelda tiene razón, hay cosas que no se debieran de saber, al menos no en su momento, te pido disculpas por ser tan curiosa, más te pido un pequeño favor, con tu experiencia, podrías ayudar en la búsqueda de mi prometido, sé que es mucho pedir y no tengo nada en contra de Impa pero, una ayuda no estaría de más, espero y lo piense princesa Samus, el dinero no es un problema, puedo pagarle de mi propio bolsillo, espero que pueda considerar mi petición.

    Se dio la vuelta para estar junto a su padre, la petición me hizo quedar perpleja más cuando dijo “princesa”, Lin parecía divertirle mas no dijo nada, me asombra la petición de la muchacha, yo soy alguien que gusta de retos, soy una guerrera y me propongo cualquier cosa, si buscar al héroe caído me viene como anillo al dedo, odiaba estas reuniones, pero así mataba tiempo en lo que se reparaba mi nave, no le dije nada más a la muchacha pero asentí con una sonrisa, Zelda podía intuir que en el fondo aceptaba una misión, era obvio, los cazarrecompensas no nos echamos atrás a ninguna petición salvo en caso de extrema necesidad y que nos parezca mal, hay todo tipo de cazarrecompensas, los hay quienes usan el mal y quienes usan el bien, nada es perfecto, el resto de la reunión solo hablaron de cosas que pasaban en su reino, una vez hubo terminado la reunión, Bono y su gente se habían marchado, yo observaba la ventana de la sala viendo el jardín, Zelda se había acercado y puso una mano en mi hombro, aún llevaba el vestido, la miré a los ojos, está igual me miraba, Lin comprendiendo que aquello era una situación entre dos personas, salió junto a la otra ayudante del cuarto y cerraron las puertas dejándonos a solas.

    .- Te pido una disculpa Samus – Dijo Zelda observando la ventana que daba al jardín – Ilia no es mala persona, es alguien que perdió a su prometido, mas no lo da por muerto, cree que hay esperanza de encontrarlo y yo también, poco nos conocemos pero, puedo notar que quieres ir en la búsqueda del caído, está en tu sangre ¿no?, ayudar a los demás.

    .- Es una costumbre – le respondí volviendo a mirar la ventana – No puedo rechazar la petición, no conoceré del todo tu reino, pero puedo embarcarme a esa búsqueda, si no te molesta Zelda, además el dinero no es ningún problema, un trabajo es un trabajo.

    Ella me miraba curiosa que a la vez observaba mis ojos, no dijo nada, aun su mano estaba posado mi hombro y se acercó a mi oído, acción que me tomó por sorpresa y que me sorprendió.

    .- No me molesta – Dijo a mi oído derecha, me dejaba en shock, su voz sonaba muy diferente – Eso sí, no irás sola, déjame acompañarte, eres de verdad alguien muy interesante, por ahora no haremos nada más, pasarás la noche aquí, mañana partiremos temprano, es tarde y la noche no tarda en caer.

    .- Sí – Dije balbuceando torpemente que a la vez Zelda decía a sus súbditas que preparasen un cuarto para mí, obviamente ella hacía que yo me quedase muda de la impresión recobré la compostura y le pregunté - ¿Y tus deberes como Reina?, ¿quién queda a cargo?

    .- Mi guardiana Lin – Me respondió – Ella queda a cargo mientras no estoy, sabe manejar muchas cosas, le habré enseñado muchas cosas, no te preocupes, el reino estará bien, de momento hay paz sin embargo, no hay que confiarse, descansa esta noche Samus, mandaré a pedir que te den un traje para dormir, no puedes dormir ni con ese traje tan ajustado, tengo que admitir que llevaste muy bien tu situación pero, me habría encantado verles las caras con tu traje zero, habría sido divertido, por desgracia es una situación seria.

    .- Sí, es cierto – Le dije, Lin vino unos minutos después diciéndome que mi cuarto estaba listo y con diversión me dijo que vigilaría a Zelda que no se acercase a mi cuarto es más ella se pondría en la puerta para evitar cualquier incomodidad, cosa que me parecía divertido pero una reina es una reina, no puede descuidar sus deberes, ella me guiaba al cuarto y una vez más les di las gracias, accedí al cuarto para terminar el día, mañana iba a ser un nuevo día, ¿qué es lo que me deparará?, no lo sé, ansiosa estoy de saber lo que me espera al día siguiente.

    NOTA DEL AUTOR:

    Hasta aquí el capítulo, espero que les haya gustado, nos veremos en la próxima actualización.
     
  4. Threadmarks: Capítulo 4: Empezando el día.
     
    Ciel

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    Aventura
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    DISCLAIMER: El universo de The Legend of Zelda y Metroid no son de mi autoría, salvo la historia que escribo en este fic, sin fines de lucro, solo para entretenimiento.

    NOTA DEL AUTOR:

    Muy buenas, sea a la hora que estén leyendo esto, espero que tengan un buen inicio de semana, les dejo con el capítulo 4, esperando que les guste la historia, como siempre, les invito a dejar sus comentarios para saber si puedo mejorar en algún aspecto, como verán estoy corrigiendo los capítulos y es que, varios de mis errores cuando escribía este fic, es el uso excesivo de "peros", en la cual la mayoría no es necesario ponerlo, cuesta sin embargo, estoy tratando de mejorar mi narrativa lo mejor que esté a mi alcance, esperando que les guste el capítulo de hoy, nos vemos en la siguiente actualización.

    Capítulo 4: Empezando el día.


    Una vez en el cuarto, Lin nuevamente entra para darme lo que parecía ser, un traje para dormir, pero más me sorprendía que era un camisón del tipo transparente y yo di un paso atrás como que no creyendo lo que estaba viendo ante mis ojos, Lin parecía divertirle la situación sin embargo, no me sentía nada cómoda al ver la pijama que me ha traído la guardiana de Zelda.

    .- No creas que me voy a poner eso – Digo molesta porque primero me obligan a quitarme mi traje para ponerme un vestido elegante para luego traerme un traje para dormir - ¿No crees que Zelda se está pasando un poco conmigo Lin?

    .- No Samus sin embargo, no tienes ropa cómoda para dormir – Dijo soltando unas risillas suaves – Ella no vendrá a verte, al menos no esta noche, tiene deberes importantes que hacer, firmar pergaminos y ver que todo esté en orden para cuando partan juntas a buscar a Link, descuida que nadie te verá en ese camisón para dormir, la princesa Zelda solo quiere que estés lo más cómoda posible incluso si es para dormir, este camisón es parte de su guardarropa, no te preocupes, tu intimidad no se verá interrumpida, yo estaré vigilando que nadie entre a molestarte, ya se corrió el rumor de que Zelda tiene a una “sucesora”, todo nuestra gente no para de parlotear sobre eso.

    .- ¿En serio? – Le respondo, me quedo un poco sorprendida sobre ese último que dijo – No ha pasado mucho tiempo, la gente se va a creer que de verdad soy la sucesora, imagino que Zelda no ha negado lo contrario.

    .- Lo sé – Dijo Lin con calma dejando el camisón en la cama – Por desgracia, eso hizo enojar a los consejeros de la reina, se supone que hay un especie de examen o prueba para la futura sucesora, en estos momentos esos consejeros están reprochando a la reina porque no les avisó de tu llegada, el senado se toma muy en serio estas cosas.

    .- Seguramente no hará mucho caso – Dije acercándome a ver el camisón de dormir – Se nota que Zelda no gusta de esta vida como reina aunque siempre defenderá a su reino por encima de todo.

    .- No te equivocas al pensar eso, mi reina ha tenido que pasar por muchas cosas y apenas ahora ha podido estabilizar ciertas cosas – Dijo Lin.

    La noche caía y no había mucho más por hacer, había llegado al planeta en plena tarde, aunque no fuese un conflicto de guerra, había tensión en el ambiente, con el héroe desaparecido, nadie sabía exactamente que pasó en ese incidente en el que estaba involucrada Zelda, ni siquiera podría saber que podía aportar yo a esa situación, solo tenía mi traje zero y una pistola paralizante que tampoco podría usarlo debido a que podría causar temor, es un artefacto avanzado para este planeta, no solo tiene la función de ser una pistola, tiene otras utilidades pero, creo que tampoco sorprendería mucho dado que he visto la magia de Zelda, bueno no exactamente, solo me mostró que es parte de la trifuerza, supongo que me contará esa historia después, mientras pensaba, me iba quitando el vestido, Lin me ayudó con el cierre, quitándome las partes del traje como las hombreras doradas que parecían conformar parte de una armadura, una vez que me quité el vestido quedándome en ropa interior, voltee a ver a Lin, esta me miró divertida, de igual manera me sentía incomoda.

    .- Me daré la vuelta si lo desea Samus – Dijo mirándome con una sonrisa.

    .- Por favor – Le digo agradeciendo el gesto.

    Me quité el sujetador sin embargo, me sentía incomoda aun con Lin en el cuarto volteada de espaldas, así que me voltee y me puse el camisón, justamente en el cuarto había un espejo, parecía un vestido, es transparente y de color azul, parece que Zelda ha asumido que mi color preferido es ese mismo y no se equivocaba, aun así, el traje de dormir revelaba mis pechos que no son tan grandes pero, si es como para dejar embobado a más de uno, acomodé mi cabello, con dos colas de caballo cubriendo la transparencia que mostraba mis pechos, Lin se dio la vuelta, no pudo menos que sonrojarse y darme elogios de su parte.

    .- Se ve hermosa Samus – Dijo mirándome con una sonrisa – Así va a dormir cómoda, si necesita algo más, no dude en pedírmelo, con su permiso me retiro para que este en paz, vendré a despertarla temprano.

    Ella se retiró del cuarto y cerró la puerta, yo me acerco para ver si no tenía un pestillo de seguridad que por suerte la encontré, debo de suponer que Lin tiene llaves de todo el castillo, es la súbdita de Zelda y supongo que debía de despertar a su reina, así que no me sorprendería nada que de la nada ella me despierte para avisarme que ya es de día, me acerco a la ventana para observar la noche, viendo al cielo, aún desconocía en que sistema me encontraba y como se llamaba el planeta en donde estaba ahora, probablemente la gente de este lugar no sepa que haya otros planetas o lo que es un universo, mas no descarto que haya astrólogos o gente que estudia los cielos, Zelda me había dicho que un sabio de los Sheikah sabía el idioma chozo, me resulta imposible, durante mi época en Zebes, el abuelo pájaro me contaba que algunas veces mandaban a profetas a diferentes planetas o soldados exploradores chozos con el fin de colonizar otro planeta, pues la vida en Zebes estaba disminuyendo y los chozos aunque seres pacíficos, eran grandiosos guerreros con poderes, más que nada, creaban excelente tecnología, un ejemplo es mi armadura, una armadura de color morado con blanco, antes era el traje omega, antes de la misión que tuve que lidiar en el planeta ZDR donde tuve que pelear contra ese loco chozo que quería crear clones gracias a mi ADN, tengo que estar agradecida de que la sangre metroide me haya salvado de la muerte en ese momento sin embargo, si tuve temor por mi vida en los minutos finales antes de la destrucción de dicho planeta, la federación galáctica quería explicaciones y no tuve de otra que llenar un informe detallando los sucesos, omití la parte en que me convertí en algo más en esos momentos de tensión, no podía dejar que supieran que llevo conmigo, una habilidad secreta, tuve suficiente cuando expliqué en su momento porqué tuve que destruir el plante SR388 con ayuda de los laboratorios espaciales BIOMETROX, me dieron mucha lata pero, al final me dejaron libre, sin embargo, surge una interrogante que no me deja en paz.

    ¿Habrá alguna posibilidad de que los chozos escogieran este planeta como su nuevo hogar?, lo dudo, los Chozos preferían zonas cálidas y no he visto algún desierto parecido, igual no lo descarto, si lo hay, debe de haber un templo oculto aunque la raza chozo también soporta climas fríos, no por nada he hallado ese templo en alguna parte de Phendrana Drifts que encerraba un arma para mi traje climático en ese entonces, cuando tenía que lidiar con seres espeluznantes en Tallon IV.

    .- Todo es posible ahora – Pienso al mirar la ventana y ver como cae más la noche, el clima parece relajarse, es la primera vez que visito un planeta en su apogeo, por lo regular siempre llego a uno que está en estado deteriorado.

    Divago demasiado o mejor dicho, especulo demasiado, ha sido un día de raros, tener que soportar una reunión y mañana tendría que aguantar miradas curiosas de los aldeanos, ya se habrá esparcido la noticia de que hay una posible sucesora en todo el reino, me alejo y cierro las cortinas de mi cuarto, en este planeta todavía se utilizan las clásicas velas, raro porque si llegó un chozo a este planeta ya debió de haberles inculcado el enorme valor que tiene la tecnología pero, supongo que para esta época aún no se tiene los materiales para hacer posible la luz eléctrica sin embargo, no es impedimento, se puede lograr de una u otra forma, aunque no lo necesitan por el momento, existe magia en este planeta aun así no descarto un posible templo chozo cargado de luz y tecnología desconocida para este reino, ese sabio, tengo que leer sus escritos, me acerco a la cama para acostarme, el camisón es de veras suave y no es nada molesto, obviamente no duermo con estas ropas tan sugerentes, por lo general siempre duermo con el sujetador deportivo y unos boxers femeninos de color azul, me acomodo en la cama mirando al techo, ya había apagado las velas y cierro mis ojos para dar paso al sueño, no tenía nada más que hacer, hasta que mi nave terminara de repararse, tengo que cumplir una misión con lo que tengo a la mano, espero no tener que necesitar el traje y con ese pensamiento, me quedo dormida.

    Me encuentro con el “pequeño” nuevamente, está ahí levitando como si nada, me observa y emite un sonido de alegría, es ahora un metroide gigante, perfectamente evolucionado, podrá no tener sonrisa o no fuese una criatura más ordinaria, pero puedo sentir su alegría, se acerca a mí y no con intención de hacerme daño, puedo tocarlo y me quedo asombrada, de repente el “pequeño” siente un peligro, porque ha empezado a enojarse y se eleva para enfrentarse a una amenaza, me volteo y veo nuevamente a madre cerebro, esa desgraciada que había arruinado vidas en Zebes y que se había vuelto loca, el “pequeño” va tras ella para atacarlo y yo quedo nuevamente sin poder hacer algo al respecto viendo como él le chupa literalmente la energía a madre cerebro y lo deja débil, me pasa toda la energía que había drenado y se está preparando para atacar sin embargo, esa desgraciada estaba atacando con todo, los ataques que hacía madre cerebro hizo que acabara con la vida del pequeño pero, él me había dejado el arma de madre cerebro, el hiperrayo.

    .- NO – Grito al ver como la cría metroide caía desapareciendo en el aire.

    Disparo con furia a esa chatarra maldita, maldiciéndola por haberme quitado algo tan preciado, digo muchas cosas más en ese momento no sabía que decía, pero lo extraño es que oigo una voz que me llama, una voz femenina que me llamaba por mi nombre, estaba confusa, dolida, enojada, solo quería matar a mi enemiga.

    .- Samus – Decía la voz que sonaba con fuerza, ya había matado a madre cerebro y sonaban las alarmas del sistema de autodestrucción del planeta, yo aún estaba tirada en el piso llorando por la muerte del pequeño y seguía escuchando la voz femenina.

    .- Samus – Repite la voz, en ese momento despierto sobresaltada, llena de sudor frio, dándome cuenta de que no estaba en Zebes sino en otro planeta, recordando que había caído en un agujero negro, volteo a todos lados y me doy cuenta de que no estaba sola en la habitación, ya había amanecido, debía de ser temprano, a mi lado estaba Zelda y Lin, Zelda estaba en su camisón de dormir pero tenía algo así como una bata que cubría su camisón, la súbdita de Zelda me miraba preocupada y asustada mientras que la reina solo me miraba seria, Lin habló primero y en su voz la notaba un tanto alterada.

    .- Estabas gritando – Dijo Lin preocupada – Estabas soñando y tuve que llamar a mi reina, no podía hacer nada para despertarte, estabas como en trance con el sueño, me alegra el corazón ver que estas bien pero, estas muy sudada y pálida, no debió de ser un sueño normal.

    Lo cual era muy cierto, tenía frio por el sudor y me temblaban las manos, Zelda le dijo a su súbdita que la dejara a solas conmigo y parecía muy seria, Lin dejó el cuarto mostrándome una sonrisa en señal de apoyo, yo le devolví la sonrisa haciéndola ver que estaba bien y que no había nada de qué preocuparse, pero una vez que ella salió del cuarto, Zelda empezó a hablar seriamente.

    .- Samus – Dijo tomando una de mis manos, la miro fijamente – Estabas gritando, los soldados vinieron para ver que sucedía y Lin también te escuchó, poco le importó patear la puerta, estabas en un especie de trance, ella no lograba sacarte de ese sueño, no tiene la experiencia ni las habilidades, Alice, mi otra súbdita entró estrepitosamente en mi cuarto aun cuando no se debe de hacer eso sin embargo, tenía motivos, llegó gritando que tenías problemas y que no lograban sacarte de una pesadilla, no me lo podía creer y tuve que venir a verte, lo que vi no fue nada agradable, eché a los soldados diciéndoles que no era asunto suyo y que no dijesen nada al respecto, puse a Alice cuidando la puerta pero, estabas gritando, enojada, con rabia, estabas como apuntando a alguien y gritabas en tu idioma por lo que pude entender lo que decías, algo sobre el “pequeño” y madre cerebro.

    Quedé estupefacta, en shock al oír a Zelda, no podía creer la vergüenza que estaba pasando, alertando a todos por mis gritos en un sueño, nunca me había pasado de esta manera, siempre me levanto con sudor frío pero, llegar a esos niveles y más considerando que me escucharon gritar, la vergüenza se apoderó de mí.

    .- Yo, perdón Zelda – Dije agachando la cabeza – Estos sueños por lo general me despierto sola y bañada en sudor pero, no gritando, no puedo entender porque no me pude despertar como siempre hago, en silencio y reflexionando sobre ese sueño.

    .- ¿Por qué me pides perdón?, es normal gritar en pesadillas o en sueños típicos – Dijo con una sonrisa pero volviendo a su rostro serio – Es la primera vez que te pasa, por desgracia lo tuyo fue un sueño que te mantiene atrapada, no es una pesadilla cualquiera Samus, significa entonces que no has superado esa tragedia, tuve que poner mi mano en tu frente e usar mi poder para despertarte con mi voz, en verdad parecías sufrir demasiado.

    .- Eras tu entonces el de la voz – Digo recordando que alguien me había hablado en sueños – No entiendo que pasó.

    .- Estabas muy profundo en tu sueño Samus – Me responde Zelda con preocupación y seriedad – El mundo de los sueños es también un mundo peligroso, si te aferras a un pasado y sigues soñando con eso, probablemente no puedas despertar nunca más, pude sacarte de ese trance pero, deberás de superar ese suceso Samus, te sigue afectando en gran medida.

    .- Yo – Empiezo a taparme mi cara con ambas manos – No es un suceso cualquiera, es algo complicado, hace mucho tiempo que habré rescatado a esa cría metroide que cariñosamente le llamaba “pequeño”, es una criatura que si bien no tendrá buen aspecto e incluso es aterrador, yo fui encomendada a una misión de la federación galáctica, ir y erradicar a la especie metroide en el planeta SR388, eliminé a la última de su especie en su nido, pasé por un cuarto y estaba un huevo, se estaba partiendo, salió y era una larva metroide, ya podía volar desde nacimiento, fui a la primera que vio y me vio como un niño confundido, no lo maté porque me vi reflejada en esa cría, mi especie, los humanos en otros universos aunque no todos, ya no existen y dominan distintas razas.

    .- Esa cría metroide – Me respondía Zelda con calma – Pude verlo en tu sueño, una explosión, parecía una cabeza flotante con colmillos, debo decir que estaba asombrada, además que pude notar el lazo que te une a esa criatura incluso cuando te toqué tu frente, pude sentir que llevas a ese pequeño en la sangre, es una razón más por lo cual deberías de superar esa fase sino estarás atrapada en un mundo peligroso donde tu alma quedará marcada de por vida y no habrá tecnología ni magia que pueda sacarte del sueño, tuve suerte esta vez porque la cosa no era grave siendo la primera vez que estabas atrapada en el mundo de los sueños, puede que el “pequeño” haya sido tu relación más cercana a “madre e hijo”, por lo que es entendible que sufras una perdida muy grande y te pesa demasiado.

    .- ¿Cómo podría superarlo? – Le pregunto.

    .- Yo, no puedo decirte cómo, va más allá de lo que puedo hacer – Dijo con tristeza – Eso lo deberás de hacer por tu cuenta, de una u otra forma tienes que cerrar ese lazo, cerrar ese capítulo de tu vida, es algo entre tú y tu pasado.

    Zelda tenía razón, debía de dejar atrás ese suceso que llevaba demasiado tiempo persiguiéndome, llenándome de culpas y teniendo un rencor conmigo misma, no me puedo permitir soñar de nuevo, podría ser peligroso, vuelvo a mirar a Zelda que ahora ya no tenía el rostro serio sino una mirada divertida y con picardía incluso, eso me sorprendió y le pregunté.

    .- ¿Qué es tan divertido Zelda? – Le pregunto confusa debido a la descarada sonrisa que tiene en su cara.

    .- Oh – Dijo con una sonrisa y soltando unas risillas – Por si no lo has notado Samus, estas muy sudada y se te notan tus pechos al descubierto, ese camisón te sienta muy bien, debo decirlo, tus pechos aunque no muy grandes pero tampoco pequeños, tienen aureolas rosadas muy fuerte, eres una mujer muy hermosa Samus.

    Hasta ahorita caigo en la cuenta de que llevaba un camisón transparente y con el sudor se podía notar más, llevo mis brazos a proteger mis pechos y Zelda soltaba risillas suaves, yo la fulmino con la mirada, nada me causa más vergüenza que haya visto mis pechos por más tiempo de lo debido, ella nuevamente responde.

    .- Tranquila que no haré nada – Dijo soltando unas risillas – Pero, estas empapada de sudor, para tu suerte, tu cuarto cuenta con baño propio, pediré que te llenen tu tina y te sentirás mejor, tu capa estará en tu cama, imagino que te pondrás tu traje zero, hoy partimos a buscar al héroe caído, ya que no puedes negar la petición de Ilia, además tampoco puedo quedarme sin hacer nada, tengo que buscarlo porque sin él, las cosas podrían haber sido peores, de momento tienes que tomarte un baño.

    Ella salió de la habitación no antes sin mostrarme una sonrisa pícara haciendo mención de mi camisón azul transparente, eso hizo que tuviera un rubor fuerte en mis mejillas y la miro molesta, me levanto de la cama pensando en lo que pasó, primera vez que grito en sueños, no me había pasado desde que era una niña, en ese entonces solo soñaba con mis padres antes de su muerte y tenía pesadillas, el abuelo pájaro solía decirme que las pesadillas eran bastante comunes en todas las razas conocidas del universo pero que también podrían contener secretos enterrados que solo la misma persona sabría el significado de esos secretos, entro al baño y ya veo que mi tina está preparada desde hace rato, el agua todavía está caliente, me quito el traje de dormir y los brazaletes, me sumerjo en el agua, desde hace mucho que no tomaba un baño con tanta tranquilidad, es más no recuerdo haber tenido tanta paz luego de haberme involucrado en muchos conflictos, tantas guerras quizá después de esta misión me retire temporalmente de todo, necesito vivir mi vida, no me he dado tiempo para mí.

    .- Ya es hora de que deje atrás el pasado y me plantee tener una vida alejado de tantos conflictos – Dije mirando al techo.

    No debería de ser tan difícil dejar atrás todo lo que he pasado, la verdad es que no es fácil, he pasado por mucho y pienso que ya debiera de llevar una vida tranquila, eso será cuando culmine con esta misión y me vaya de este planeta bueno, quizá no lo haga, tampoco me viene mal una vida tranquila en la que no se ve demasiada tecnología, el baño relajante en la que estaba me había hecho sentir mejor y tranquila luego del sueño que tuve, salgo del baño de espuma, agarro una toalla que estaba cerca, empiezo a secarme y salir del cuarto, era una costumbre mía cuando lo hacía, salir secándome aun sin cubrir mi cuerpo, para mí fortuna, no había nadie en el cuarto pero sí había notado que habían dejado mis boxers y sujetador deportivo azules que antes me los había quitado y veía que el vestido que usé y sus sugerentes ropa interior estaba colgado en una pared con un mensaje escrito en idioma chozo, la caligrafía era de Zelda, decía lo siguiente “este traje es tuyo Samus, yo ya no la necesito, te veías hermosa en ella, espero que podamos tener momentos de calma”, un dichoso honor el regalarme uno de sus trajes, me pongo mi sujetador y boxers para luego ponerme las botas, los brazaletes van al último y presiono un botón, de la nada aparece por completo mi traje zero ya equipado a mi cuerpo, feliz de volver a sentir mi traje correspondiente, mi capa estaba tendida en la cama también así que me apresuro a ponérmela, todavía era temprano, no debían de ser mas de las ocho, me arreglo mi cabello, mi característica cola de caballo como suelen llamarlo, me dirijo a la puerta de mi habitación y al salir me encuentro con Lin que custodiaba la puerta.

    .- Buenos días – Me dice Lin – Me alegra verla relajada y tranquila, no puedo imaginarme qué clase de sueño ha tenido para que gritara de esa manera.

    .- Yo, lo siento – Le digo apenada y recordando lo que me dijo Zelda momentos atrás - ¿No habrás escuchado algo o sí?

    .- Era muy confuso – Me dice mirando a la cama – He de admitir que, cuando empezaste a gritar, me quedé helada pero después recuperé la compostura y llamé a algunos guardias, patee la puerta y ahí estabas como apuntando alguien al techo, diciendo algo sobre “pagar por lo que has hecho e hiciste una mención a alguien, “pequeño o mi pequeño”, realmente no entendí el significado, mandé a Alice a buscar a la reina, yo no podía despertarte, no entendía que pasaba, te gritaba pero no respondías y me estaba angustiando, luego llegó la reina Zelda y mandó a sacarnos a todos del cuarto excepto yo para vigilar, debo decir que ella estaba muy seria, más que otros días, puso su mano en tu frente y empezó a brillar, te llamó, dos veces y en eso te despertaste sobresaltada, llena de sudor frio, con temblores en las manos, el resto ya lo conoces.

    .- Ya veo – Le digo mirando con tristeza al ver que mi situación pasó a ser un momento angustiante, no solo hice preocuparla sino mandar a llamar a alguien superior para despertarme de una pesadilla – Lamento molestar con ello.

    .- No es ninguna molestia querida dama – Me dice con una sonrisa, se pone seria – Pero si me permite sugerirle algo aunque creo que Zelda ya se lo habrá dicho, de todas formas, no debe dejar que ese sueño vuelva, tiene que superar ese suceso trágico, no le pregunto que soñó por respeto, eso es cosa de usted y su pasado, creo es momento de dejar atrás eso, la reina la espera en el vestíbulo.

    .- Ya veo, gracias Lin – Le digo con una sonrisa, no cabe duda que es una súbdita de Zelda, ella la habrá entrenado duro, no puedo imaginarme que vida habrá llevado para que tenga un código de honor fuerte, tiene una personalidad que destaca y su belleza ni se diga, me dirijo al vestíbulo principal acompañada de Lin, los soldados solo hacían una reverencia y no decían nada aunque imagino la cara de terror que habrán sentido algunos cuando estaba gritando sin parar y Zelda los habrá echado y silenciado, al llegar al vestíbulo, ahí estaba Zelda esperándome con su capa negra cubriendo su traje, no lleva tacones por lo que puedo alcanzar a ver, he de suponer que llevaba otro traje más acorde para el viaje que vamos a hacer, también la veo reunida con otra gente que parecían ser los cocineros reales o ayudantes, ya he dicho que sirvientes o sirvientas me parecen de mal gusto llamarlos así cuando ellos tratan de ganarse la vida como todos, Zelda me ve llegar y me habla.

    .- Ah, Samus – Me dice con una sonrisa – Veo que ya estas más tranquila luego de ese baño relajante, los cocineros y cocineras nos han preparado unos pequeños bocadillos, nada que sea gran cosa sin embargo, no quita que son deliciosos, querían prepararnos un suculento desayuno, por desgracia, el tiempo apremia, demasiado he pospuesto esto y me carcome el alma no saber de Link ni de Midna, así que he ordenado que solo preparen comida para el viaje.

    .- ¿Estás segura? – Le pregunto a pesar de que no me molesta la decisión de saltarse un suculento desayuno preparado por sus súbditos pero podía notar sus miradas puestas en mí, creo que estaban sorprendidos, mis ojos sobre todo que siempre brillaban, ellos estaban murmurando emocionados, ignoré eso, ya estaba acostumbrada a ese tipo de miradas.

    .- No te preocupes por eso – Me responde Zelda con una amplia sonrisa – Los consejeros querían preguntarte y hacerte exámenes, les llegó a sus oídos que portabas el vestido de princesa y se habrán cabreado porque no les dije nada, me estaban insistiendo en que te conocieran para saber si eres una digna sucesora pero, he logrado persuadirlos de que no era el momento, que tú ibas acompañarme a una misión peligrosa, pusieron el grito en cielo diciéndome que estaba loca y demás cosas típicas de consejeros.

    Esto era el comienzo de muchas cosas entre ellas el absurdo rumor de que yo sería la sucesora de Zelda, me alegraba el corazón el no tener que lidiar con los consejeros de Zelda que es seguro que me tienen muchas preguntas y no tenía ninguna gana de contestarlas, veía lo que llevaba Zelda en su mano derecha, sujetaba algo así como los bentos que se usaba en Japón en uno de los planetas tierras ya extinto, leí que así algunos llevaban sus comidas en sus horarios de trabajo, no sabía que aquí usarían algo similar a un bento, estoy en un planeta donde es probable que esté un poco más allá de la edad media.

    .- Bueno – Decía Zelda en su idioma Hyliano a los demás – Me tengo que ir, esto lo tengo que hacer, Lin quedas a cargo, ya sabes lo que tienes que hacer, me mandas cualquier informe.

    Lin asentía en señal de aprobación y nos dirigimos a la salida, los restantes que estaban en el vestíbulo nos hacían una reverencia, al salir los soldados de igual manera se hacían a un lado y decían buena suerte en Hyliano a la reina Zelda y a mí.

    .- Los soldados te temen Samus – Me decía Zelda – Desde el incidente ellos estaban estupefactos, dominados por el miedo, en verdad gritabas muy fuerte, les ordené no decir nada y así lo harán, de eso no te tienes que preocupar Samus.

    .- Gracias – Le respondo un tanto apenada al escuchar eso – La verdad es que siento que causé molestias por ello incluso hice preocupar a Lin.

    .- No lo fue para nada – Me responde con una sonrisa – Sin embargo, sí fue una preocupación mayor, en fin, eso ya pasó, pasaremos por las calles de la ciudadela, así que, que no te sorprenda si la gente te ve de una forma diferente, puedes caerle bien a algunos o mal según sea el caso, mi gente no te conoce así que no dirán más que cuchicheos, ignóralos.

    .- De acuerdo – Le dije respondí con una sonrisa.

    Cuando estábamos llegando al centro del mercado, como era de esperarse, la gente se voltearon a vernos, algunos no mediaron palabras pero se notaba el asombro en sus caras, por lo que pude ver había algunos Zoras y Goron’s mirándonos en silencio, la verdad es que tantas miradas causaban inquietud, no tengo la culpa de que las cosas hayan llegado a este punto, a Zelda parecía no importarle los cuchicheos, solo le respondía a la gente que le deseaba buenos días, esta les respondía igual por educación con una amplia sonrisa, había niños y niñas jugando pero se detenían en seco al ver pasar la reina a mí, hacían reverencia y deseaban buenos días, Zelda simplemente les sonrió y les devolvía el saludo, ellos me miraron, tímidamente les sonreí, les salude con la mano, obviamente mi guante azul brillaba a causa de la insignia Chozo, ellos quedaron con una cara de sorpresa para luego irse corriendo.

    .- ¿Los habré asustado? – Digo confusa al ver como salían corriendo hacia otra dirección.

    .- No – Me responde Zelda con una risilla – Creo que más bien fue la insignia que tienes grabado en tus guantes, la insignia chozo, anoche estaba curiosa y revisé algunos archivos que tenía guardado en mi cuarto, poseo una pequeña biblioteca pero, el sabio que una vez vivió aquí, según lo que me contó Impa, habló de una tierra en donde habitaban seres de luz, que poseían más adelantos o tecnología si prefieres llamarlo así, muchos de los otros sabios Sheikah lo tildaron de loco, según la leyenda dijo que mostró un poder tan grande que fue temido por largos años, se decía que tenía un corazón bondadoso y amor por los animales, amor por la gente de distintas razas, la insignia que tienes está grabado en uno de los archivos que tengo en mi biblioteca, desafortunadamente no se me está permitido llevarme eso a pesar de ser la reina, pues puede caer en malas manos por lo que está custodiado por mis súbditas.

    .- Eso suena exactamente como los chozos – Digo sorprendida – Son de raza bondadosa, son unos guerreros poderosos, me gustaría primero visitar el lugar de los Sheikah, quizá sea un antepasado Chozo que llegó aquí por accidente.

    .- Si así lo deseas – Dijo Zelda con una sonrisa – Por desgracia no tenemos con que empezar pero, algo me dice que esta pequeña búsqueda resultará beneficioso, la villa principal de los Sheikah está pasando por Kakariko, habrá que ir a la casa de Impa para ver si ya regresó de su misión, empezaremos ahí y luego iremos a ver a los sabios Sheikah, aunque te advierto que son tercos y no quieren compartir información tan fácil, no los culpo, muchas veces han sido traicionados como ya entenderás.

    Asiento con una sonrisa, comprendo lo que me había dicho, muchas veces el ser traicionado lleva a guardar cosas para uno mismo que tiene la necesidad de esconderla y no revelarlas en su momento, el viaje ha empezado y no puedo estar más que ansiosa por saber la verdad de ese sabio Sheikah, tengo la certeza de que en verdad fue un sabio chozo el que llegó a este planeta, las dudas me carcomen, ya llegará el momento.

    NOTA DEL AUTOR:

    Hasta aquí el capítulo de hoy, próximamente publicaré los demás capítulos, poco a poco, es un fic muy largo, tiene un total de 31 capítulos y lo sigo escribiendo hasta el día de hoy, corrijo estos capítulos porque no me gustó como quedó, espero que les haya gustado, nos vemos en la siguiente actualización.
     
  5. Threadmarks: Capítulo 5: Yendo hacia la villa Kakariko
     
    Ciel

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    Escritor
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    Cambios Inesperados.
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    6
     
    Palabras:
    6145
    DISCLAIMER: Los universos de The Legend of Zelda y Metroid no son de mi autoridad, salvo la historia que estoy escribiendo, solo lo hago con fines de entretenimiento.

    NOTA DEL AUTOR:

    Muy buenas, a la hora que estén leyendo este fic, espero que tengan una bonita semana, antes de que nada, ya he terminado de corregir casi todos los capítulos que tengo escrito, espero que puedan disfrutar de la lectura. En fin, les dejo con el capítulo de hoy.

    Capítulo 5: Yendo a la villa Kakariko.

    Todavía recorríamos el mercado de Hyrule, saludando a la gente que me observaban con cara de sorpresa, el rumor de una sucesora se había regado como pólvora, casi podía sentir la curiosidad de la gente que me miraba, los soldados que estaban haciendo guardias en ese momento solo se limitaron a saludar a la reina y hacerme una reverencia a mí, los dos días que llevo en este planeta, la gente se toma muy en serio la realeza, el temor que le tienen a Zelda, la frialdad de su persona se debía a aquel incidente, eso no lo entendía del todo pero para mí es una prioridad saberlo y estudiar el área donde ocurrió siempre hay pistas para descubrir la verdad, por desgracia no cuento con todo mi arsenal por lo que tengo que hacerlo a la antigua usanza.

    .- Dime algo Zelda – Le empiezo a decir a la vez que esta me voltea a ver - ¿Qué pasó exactamente ese día?, me servirá de mucho para tener un idea.

    Ella me miraba un tanto confusa, noto que su expresión facial no hay cambio alguno, se mantiene fría, seguíamos nuestro camino, parecía meditar su respuesta aun saludando a la gente que nos veía, yo tuve que hacer que hacer lo mismo pese no saber nada del idioma, quizá no era necesario, en situaciones como esta no habría tenido paciencia para esperar una respuesta y dado mi situación actual tenía todo el tiempo del mundo, ya que técnicamente mi carrera como cazarrecompensas se había acabado luego del incidente de la explosión del planeta ZDR en donde acabé con el chozo Pico de Cuervo que tramaba usar mi ADN para hacer clones y dominar el universo, al final la federación me pidió explicaciones de los sucesos, solo me limité a responderle lo necesario, el jefe en sustitución de Malkovich entendió todo y prefirió no saber los detalles del incidente sin embargo, cuando le comuniqué que quiero retirarme por un tiempo indefinido, no puso reparos, me dio una paga grande, quizá la más grande de mi carrera como mercenaria, mi retiro no tardó en regarse por toda la federación, los soldados con quienes me llevé decían que estaba cometiendo un error y que todavía me necesitaban, les dije en esa ocasión que mi ayuda ya no era tan necesaria, los piratas espaciales ya no daban tanto problema desde que Phazee fue erradicado en su totalidad, la raza de Ridley estaba más que enterrado y la extinción de los metroides ya era un hecho, solo quedaba dejar todo en manos de la federación y yo disfrutaría de mi retiro.

    Zelda seguía sin responderme, supongo que todavía no encuentra las palabras adecuadas para contestar a la pregunta que yo le hice, la entiendo, a veces hay preguntas que no tienen respuesta y necesitan ser contestadas de la mejor manera posible, otras veces no hay explicación para lo ocurrido, observo a lo lejos unos niños jugar con perros, la inocencia de la infancia, me habría gustado tener una infancia normal pero, yo fui educada de forma estricta aunque se me permitía ser un tanto libre, el abuelo pájaro siempre me cuidaba y me daba clases de la vida, entrenada bajo distintas artes, para los chozos era una erudita, siempre atenta, para mi desgracia, nunca pude establecer amistad con otras niñas de mi raza hasta que pude cumplir la mayoría de edad, Zelda parece notar mi mirada hacia los niños.

    .- Veo que miras de forma nostálgica a los niños – Me dice al fin Zelda que la miro confusa, no es la respuesta que esperaba que más bien parecía evadir la cuestión – Puedo sentir tu tristeza Samus, no puedo imaginar que tuviste una infancia dura pero, en cuanto a tu pregunta que me hiciste minutos atrás, no sé muy bien por dónde empezar, luego de mandar al mal hacia otro mundo alterno, apareció una intensa luz que nos cegó a los 3 que estábamos en el lugar, yo no sabía que estaba pasando, fue cuando el espejo empezó a quebrarse poco a poco, Midna gritó algo que no llegué a entender, Link de alguna manera me empujó y trató de sacar a Midna de la luz, minutos que me parecieron eternos pero pude escuchar sus voces, Midna maldecía y Link trataba de levantarse, luego simplemente se esfumaron de la nada, yo acabé en el suelo desmayada, no sé cuantos minutos o horas pasaron, cuando llegaron dos soldados a ver qué pasaba y cuál era la causa de mi demora, se asustaron al verme tirada en el suelo pero, yo estaba más enojada y confundida, grité el nombre de mis compañeros caídos y nada, no hubo respuesta, el espejo estaba roto, de ellos ni rastro alguno, quería salir en la búsqueda, por desgracia los consejeros no me permitieron hacerlo y dijeron que eso era trabajo de los soldados, de gente que supiera rastrear a personas desaparecidas en circunstancias sospechosas, en secreto mandé a mi nana y guardiana Impa a buscarlos por todo el reino pero, cada día me sentía impotente, harta de no saber y de no encontrar respuestas, desde ese día trato de escaparme de mis deberes como reina para dedicarme a buscarlos.

    Escuchaba lo que me decía y la verdad es que no había mucha información de donde comenzar, tan solo me puedo imaginar que una clase de magia hizo desaparecer a los dos o simplemente los tele transportó a otro sitio que es lo más obvio, la gente no desaparece así como así, siempre hay una explicación y los relacionaba con casos similares en los que he trabajado, las extrañas desapariciones puede deberse a una aparición de algo, alguien más estaba en el sitio, no puedo sino especular o formular hipótesis, no tengo una base sólida, necesito más información.

    .- ¿Has pensado si es posible que estén en un sitio donde esa misteriosa luz los llevó? – Le digo preguntando y alzando una ceja a la vez que Zelda me miraba con su característica frialdad – Del mundo donde yo vengo es posible hacer eso, tele transportarse por vía de la tecnología o magia, muchas veces he usado esa clase de poder para cumplir mis misiones, siempre llegaba a un lugar desolado o pacifico, así que pienso que esa luz pudo haberlos llevado a otro sitio, ¿cómo se originó esa luz?, es una respuesta que deberemos de buscar Zelda, pero de momento quisiera saber más de ese sabio en la villa de los Sheikah, puede que encontremos una pista.

    .- He pensado en toda clase de posibilidades, no descarto ninguna – Dijo Zelda suspirando mientras saludaba a la gente que nos veía pasar y quedaban como confusos por el idioma en que hablábamos – Esa posibilidad que mencionaste es la más probable porque el héroe del tiempo lo utilizó alguna vez en los tiempos antiguos, viajó en el tiempo a través del pedestal del tiempo, lugar donde estaba clavada la “espada maestra”, una poderosa espada mágica que solo el que lleve la trifuerza del coraje puede portarla sin embargo, no explica cómo es que desaparecieron sin dejar rastro, la espada estaba en la vaina, Link en ningún momento la sacó, Midna estaba como en shock y la luz era fuerte, demasiado fuerte, al final solo quedó puro silencio.

    Podía notar que la voz de Zelda se le estaba quebrando, después de que terminó su relato calló por un largo rato, ya estábamos saliendo del mercado de Hyrule, dirigiéndonos a la entrada del castillo, los dos soldados que custodiaban la entrada tan solo nos hacían reverencia y nos deseaban buena suerte, una vez que salimos del castillo, tomamos un camino diferente, recuerdo bien el camino hacia mi nave, no estaba muy lejos aunque no me preocupaba lo que le pasara, es tan imponente que no creo que nadie se atreva acercarse, Zelda notó mi mirada hacia donde estaba mi nave y me habla de nuevo.

    .- Esa nave tuya, ¿segura que no le pasará nada? – Me preguntó con una sonrisa en sus labios

    .- No, no hay nada de qué preocuparse – Le respondo igual con una sonrisa – No creo que nadie se atreva acercarse, la nave responde por si sola ante futuros ataques, tiene un escudo impenetrable, en todo caso es tecnología desconocida para este reino.

    .- Sin duda que lo es – Dijo Zelda volteándose y observando el enorme campo verde – Seguiremos al oeste, por ese camino está la villa Kakariko, ahí vive mi guardiana Impa, jefa de los Sheikah, veremos si ha regresado de su misión y nos trae buenas noticias aunque lo dudo bastante, no queda lejos, se puede llegar caminando, es una de las entradas a la villa, es grande.

    Le respondo asintiendo con una sonrisa, caminando por la pradera calladas, sin mediar palabra alguna, no es que me gustara los momentos de silencio, de hecho, para mí era mejor así, seguía pensando la posibilidad de que ese sabio era en realidad un chozo pero, me mataba la curiosidad de cómo había llegado a este planeta, si habrá tenido el mismo destino que yo, que un agujero negro lo haya llevado hasta aquí, en ese momento caigo en la cuenta de que los chozos preferían zonas cálidas y le pregunté a Zelda acerca de eso.

    .- Zelda – Ella voltea a verme con su característica frialdad pero se veía más relajada, a pesar de que llevaba su capa que cubría su vestimenta, su belleza me dejaba muda, recobré la compostura y le pregunté – En este reino, ¿hay alguna zona cálida?, ¿desiertos?

    .- Los hay sí – Me respondía confusa – Hay un desierto, llamado el desierto “Gerudo”, está pasando por el valle de Gerudo, en la región de Lanayru, ahí viven unas ladronas expertas, es una tribu llena de mujeres pero, está bastante lejos de aquí, nos llevaría medio día llegar a caballo, ¿Por qué la pregunta Samus?

    .- Bueno – Le digo también mirándola confusa – Los chozos quienes me educaron, preferían las zonas cálidas aunque también aguantaban climas fríos sin embargo, preferían el calor más que nada, ellos construían templos y estatuas en desiertos, yo crecí en Zebes pasé la mayor parte de mi infancia en una zona cálida donde un ser humano normal no habría aguantado semejante calor, fue gracias a la sangre de los chozos que me implantaron en mi cuerpo, gracias a eso podía aguantar diferentes climas sin mi traje que suelo llevar, pienso yo que ese sabio que me mencionaste fuera probablemente un chozo, uno solo es capaz de construir un templo pequeño e implantarle tecnología avanzada, los chozos como dije, prefieren construirlos en zonas de desiertos.

    .- Es interesante – Me responde mirándome con curiosidad – Esa raza quienes te educaron preferían las zonas cálidas, en los escritos que he leído en mi biblioteca solo menciona que el sabio iba al valle Gerudo, más nunca decía que era lo que hacía o cuales eran sus objetivos, la jefa de los Gerudos en ese entonces congeniaba con el sabio, Impa me contó que alguna vez llegaron a un trato, los Sheikah compartirían información con los Gerudos a cambio de montar un lugar especial, petición del sabio, la condición fue que jamás se revelaría su ubicación, solo se sabe que podría estar en alguna parte de ese desierto y algo me dice que podría estar cerca del templo del “espíritu” que ahora es un sitio sagrado, estoy segura de que ese sabio sabía muy bien sobre ese sitio, hay magia todavía en el templo, se siente y las Gerudos temen acercarse al lugar, no han vuelto a pisar el desierto desde entonces permanece cerrado a todo el público, ni ellas se acercan aunque puedo decir que hay varios sitios en el desierto, varios templos pero el más conocido es el templo del espíritu.

    .- Ya veo – Respondo un tanto asombrada por el hecho de que llegar a ese lugar tomaba medio día aunque no me sorprende, como había dicho la tecnología en este planeta era escasa pero, sabía que había algo más que podría sorprenderme – De momento, vamos a visitar a tu guardiana y a ver si nos trae buenas pistas.

    Ella tan solo asiente con la cabeza, la veía con preocupación, ella deseaba respuestas de sus compañeros caídos y no la culpo, yo también estaría así, cabreada, harta de todo y de no saber, seguíamos caminando hasta llegar a un pequeño puente, pasando por ahí podía divisar una entrada, había dos guardias custodiando las escaleras para entra a la villa Kakariko, cuando estábamos cruzando el puente Zelda voltea a verme y me dice.

    .- Esta es tan solo una de las varias entradas que tiene la villa – Me decía con seriedad - La otra está en otro lado, que es un camino para los comerciantes, la gente de la villa son amables y un tanto orgullosos, lo impresionante no es el tamaño de la villa sino varios de los lugares que hay, siempre hay algo que ver, por ejemplo, en la villa reside el templo de la oscuridad, un templo abandonado por los Sheikah, el héroe del tiempo lo habrá sellado hace ya muchos años, luego está el cementerio, lugar que encierra muchos secretos y que nadie ha podido descifrarlos en ella reside la tumba de mis ancestros, hay un lugar sagrado para los Zoras, de vez en cuando el príncipe de los Zoras viene a visitarla pero, lo más importante es la montaña de la muerte, puedes observarla desde aquí.

    Su mano señalaba la montaña, veía una nube que formaba un anillo alrededor del volcán y aunque haya visto otros tipos de volcanes en diferentes planetas esta era la primera que veía de una tierra donde vivían seres humanos, de mi propia especie pero las descripciones de Zelda todavía no acaban ahí.

    .- En la montaña de la muerte – Seguía hablando como si fuera una guía de turismo – Residen los Goron’s, en lo más alto, acceder a ese lugar antes se requería el permiso del rey y ahora, como soy la reina, tienen que pedírmela a mí, te digo esto porque ya se sabe el dichoso rumor de la sucesora y necesitas saber un poco del lugar para no quedar mal, lo que me recuerda, en la casa de Impa hay libros acerca del idioma Hylian, podrás aprender poco a poco el dialecto, sigamos nuestro camino.

    Tan solo asiento, lo que me había contado no es que me sorprendiera, la villa debía de ser muy importante para ella al mencionar que la tumba de sus ancestros descasaban en Kakariko, ya imaginaba que enterraban a la antigua, del lugar de donde vengo no hacemos eso, tan solo cremamos el cuerpo y las cenizas quedan a nombre del familiar o un tutor designado, algo que jamás me gustó, bueno a nadie le gustan los funerales, nos vamos acercando a la entrada, los dos soldados hacían reverencia a su reina y a mí, ella les dijo algo en su dialecto y los soldados solo asintieron en señal de aprobación, entramos y comenzamos a subir las escaleras, no era largo el camino como ella había dicho sin embargo, la subida sí es larga, subiendo en silencio, meditando, por momentos Zelda volteaba a verme y me mostraba una sonrisa, yo no entendía a que venía eso pero, un leve rubor aparecía en mis mejillas, no podría distraerme pensando en tonterías, solo agacho la cabeza porque su mirada era penetrante cuando me lanzaba esa sonrisa, ella tan solo soltaba unas risas suaves, seguíamos subiendo hasta llegar las últimas escaleras, podía escuchar los sonidos de los aldeanos, al llegar, me sorprendí de que era extenso, cómo vivían al pie de la montaña, algunas casas estaban perfectamente construidas en lugares altos, otras en plantas bajas, esto tan solo era una zona de la villa, de hecho la infraestructura del lugar es una ciudad, había bastante gente que iba de un lado a otro, campesinos criando gallinas y cerdos que era la primera vez que veía unos, toda mi vida había comido comida que salía de una pastilla y poniéndolo en un pequeño microondas y bastaba presionar un botón para que saliera un pollo rostizado, con los chozos eso no era así, comía comida bastante rara, bichos enormes cazados dentro de las zonas de Zebes e incluso se atrevían a ir a Norfair a cazar una criatura enorme cuyo nombre no puedo recordar pero era parecido a un gigantesco gusano, los chozos recogían los huevos de esos bichos y bueno, la primera vez que los probé me parecía asqueroso aunque después supe agarrarle el sabor y la verdad es que eran deliciosos, con el tiempo me fui acostumbrando, llegar a un planeta con gente común, que no tiene poderes o que no representa gran cosa, toda mi vida rodeada de gente que estaban en algún poder, militar, política, conflictos, gente que dominaba la tecnología y dependían demasiado de ello, pero aquí, es todo a la antigua, Zelda debió de notar mi asombro porque se puso delante de mí sonriéndome.

    .- Esto te ha sorprendido Samus – Afirmaba Zelda con una amplia sonrisa – Supongo entonces que es la primera vez que te ves rodeada de tanta gente que no tiene mucho que ver del mundo de dónde vienes, rodeada de tanta vida, no es común para ti ver todo esto.

    .- Ah – Digo finalmente saliendo de mi asombro – Sí, es que me cuesta creer un poco todo esto, había leído en libros y textos grabados que decían cómo vivían los seres humanos en planetas donde era posible la vida, gente viviendo una vida normal, haciendo su trabajo diario como ir a la granja, hacer comercios u otras cosas similares, la gente de tu reino no dependen de las máquinas o de tecnología mayor de la que yo conozco, lo hacen todo por su mano, los animales que veo rondando, es la primera vez que los veo así en persona, solo los he visto en libros o imágenes, yo he visto otros tipos de criaturas, algunas horribles y otras no tanto, he comido cosas que es mejor que no sepas.

    .- La vida es diferente aquí – Dijo Zelda con su sonrisa y a la vez con su seriedad habitual – La villa Kakariko es otro de los lugares que más frecuentan los mercaderes, es una villa de la realeza, aquí se consigue cosas que vienen del bosque Kokiri, nadie sabe por qué no se ven razas que vienen de ese bosque sin embargo, un comerciante viene aquí a dejarlas y los crean en la tienda de pociones, está hecho de ese material, más adelante pasando por un pozo está la casa de mi guardiana, como has de saber el rumor de la “sucesora” también llega a esta villa, siempre hay un cartero que reparte estas noticias por el reino, lo cual es inevitable, los heraldos hacen su trabajo y para eso les pagan, para propagar noticias.

    .- No te has molestado en desmentir esa noticia Zelda, todas las miradas están puestas en mí – Le digo fulminándola con la mirada, esta solo me miraba de forma picara y con una sonrisa amplia

    .- Perdón si no lo he hecho – Dijo soltando unas risillas – Eso me ha permitido tener un poco más de libertad, los consejeros están distraídos y la gente solo se enfocará en ese rumor, así nos permite hacer la búsqueda sin necesidad de que me pregunten qué sucedió ese día, la villa Kakariko está llena de gente de todo el reino, comerciantes y políticos pasan la noche aquí antes de pasar al castillo u a otro lugar.

    De modo que me usa como cortina de humo para que pueda librarse de la gente que insiste en saber lo que ocurrió ese día, aunque por alguna extraña razón no me puedo enojar con ella, algo tiene que me deja sin palabras, de hecho cuando me dijo esas razones solo me quedé muda, solo me quedaba mirándola de forma incrédula, tan solo asiento con cierta molestia y seguimos caminando, la villa tal como me contó Zelda, llena de gente que tenía muchas energías para hacer sus deberes habituales, podía observar que una muchacha de edad joven criaba algunas gallinas en su pequeño patio trasero de su casa alimentándolas, seguramente iban a ser comida un día de estos, las tareas de las granjas en mi mundo ya no existen, la ciudad del futuro como dirían algunos, ya no existía esa clase de trabajo, la tecnología ha llegado a niveles altos que ya no necesitábamos de trabajo duro, tan solo las maquinas hacían todo por nosotros, los chozos eran la excepción, de las pocas razas que se no dejó llevar demasiado por la tecnología y preferían la mano de obra, construían todo ellos mismos y cosechaban otros tipos de plantas y verduras cuando vivía en Zebes, aprendí de ellos el trabajo duro y el esfuerzo que se tiene que ganar por mano propia, era tanto mi pensamiento que no me di cuenta que me había detenido a mirar a la muchacha con sus gallinas que la propia muchacha me estaba observando y se estaba acercando a mí.

    .- ¿Se te ofrece algo bella dama? – Me preguntaba la muchacha en el idioma Hyliano, claro que no entendía nada todavía del idioma pero su voz me hizo salir de mis meditaciones y la observo, alta, ojos color verde y cabello café fuerte, llevaba una vestimenta típica que, supongo de la villa Kakariko, a su vez esta se sorprende al ver mis ojos – Por las diosas tus ojos brillan.

    Zelda que se había detenido también, se acercaba a mí, la muchacha al ver a Zelda se tapa su boca con su mano izquierda en señal de sorpresa y hace una reverencia.

    .- Reina Zelda – Dijo sorprendida y a la vez haciendo reverencia – No sabía que estaba de visita, me habría puesto algo más decente, la villa no tenía idea sino el alcalde habría preparado algo, tendría que haber salido con mi uniforme de trabajo de la academia de guardianas.

    .- Descuida Anju – Dijo Zelda con una sonrisa y restándole importancia – La gente de esta villa está ocupada y no deseo importunar en sus deberes, supongo que ya conociste a Samus Aran, ella no es de aquí pero me acompaña en un peligroso viaje, solo se ha detenido aquí observando tu trabajo como cuidadora de Cucco’s, ella no entiende todavía el idioma Hyliano, ¿Cómo has estado Anju?

    .- Oh – Dijo asombrada la aludida – He estado muy bien, no tiene que preocuparse por mi reina Zelda, me los he arreglado muy bien sola, tengo trabajo como directora de la academia de guardianas de esta sede, espero y tengan éxito en su misión reina Zelda ¿desea que les entregue algo para su viaje?

    .- No Anju – Dijo Zelda con su sonrisa que parecía melancólica – No deseo importunar tu trabajo pero, no te mates tratando de esforzarte de más, recuerda que no estás sola, siempre puedes pedir ayuda.

    Ella tan sola asiente con una sonrisa y me vuelve a mirar directo a mis ojos, queda asombra y me hace una reverencia deseándome un buen viaje e éxitos, yo podía percibir una mirada triste en sus ojos, podía sentir la tristeza y Zelda lo sabía.

    .- Ella es Anju, es la directora de la academia de guardianas de Kakariko, la sede principal está en el rancho Lon – Lon, manejada por Malon, la gran directora – Me decía con tristeza, observaba a Anju – Hace un año que falleció su esposo, Kafei y no de muerte natural me temo, fue emboscado en una caravana comercial al pie de las montañas nevadas cerca de una villa de los Goron’s, Kafei tenía que entregar unos barriles de pólvora y provisiones para los Goron’s, ese día se efectuaba una carrera especial conocido entre los Goron’s, unos seres espantosos montados en jabalíes gigantes emboscaron la caravana en donde iba Kafei, los Goron’s me avisaron, Link y yo fuimos a ver pero, era demasiado tarde, la caravana yacía al fondo de un barranco y los cuerpos, bueno no necesito entrar en detalles, costó mucho sacarlos de ahí.

    .- Por lo menos, ¿le dieron caza a los malditos? – Digo con rabia, ver a una muchacha triste sin su esposo, cargando con un pesado trabajo dirigiendo su propia granja y llevando en sus hombros una universidad sin la ayuda de su esposo.

    .- Link fue a por ellos junto a otros soldados – Me miraba con una amplia sonrisa al ver que notaba mi enojo – Pudo encontrarlos en su forma “lobo”, siguió el rastro hasta llegar a una pradera, en las afueras del lago Hylia, no necesitó de nada más, cumplió con su trabajo al eliminarlos, no quedó nadie vivo si a eso te refieres, Kafei era un importante comerciante, querido en varios puntos del reino, él era la conexión entre Kakariko y el bosque Kokiri, ahora en estos tiempos es difícil que alguien sea la confianza de los Kokiri, Link se hacía cargo de eso, se llevaba con ellos y ahora que está desaparecido, bueno, los Kokiri mantienen la esperanza de volver a verlo.

    .- Tus noticias son todas de desgracias Zelda – Digo asombrada – Pero, al menos le dieron caza a los malditos que mataron al esposo de Anju, aunque creo que ella se sorprendió por el color de mis ojos y sus cambios.

    .- Creo que llamaste mucho su atención – Dijo Zelda con una sonrisa – Ella se niega aceptar ayuda, quiere hacerlo sola, dejaremos este asunto para después, el tiempo apremia y debemos de ir a la casa de Impa que no queda lejos de aquí.

    Nos dimos la vuelta para ir a la casa de su guardiana, volteo una vez más a ver a Anju que nos despedía con una sonrisa en sus labios, tan solo regresamos el saludo, mientras recorríamos y como era de suponer la gente nos miraba estupefactos, haciendo reverencias y continuaban con su labor, pasamos por un pozo de agua, enfrente estaba una casa un tanto más grande que la de los demás, suponía que esa era la casa de su guardiana, yo me detengo a ver el pozo, había leído que los campesinos sacaban agua de ella y la tomaban, no es que estuviera interesada pero, me daba curiosidad y tal fue mi asombro que no tenía agua, Zelda había notado mi sorpresa una vez más, ella habla.

    .- Ese pozo lleva siglos sin tener agua – Dijo soltando una atronadora risa que sorprendió a los que estaban alrededor incluida a mí – Nadie sabe por qué no tiene agua pero yo sí se la razón, abajo hay un pequeño calabozo que es parte del templo de la oscuridad que descansa en el cementerio, leyendas dicen que el héroe del tiempo devolvió un artefacto especial que hacía ver las cosas invisibles, este artefacto lleva por nombre “lentes de la verdad”, un artefacto creado por los Sheikah y su poderosa magia, desde entonces ya no hay agua.

    .- Ya veo – Le respondo asombrada y a la vez que recupero la compostura – Sin embargo, creo que no es motivo de risa Zelda, esta gente quizá necesite agua para sus trabajos.

    .- Oh – Dijo Zelda mostrando su típica frialdad y a la vez me vuelve a sonreír – De eso no te preocupes Zelda, hay otro pozo que está al otro lado de la villa y otra cerca de aquí, de la entrada a la montaña de la muerte, este pozo nadie se le acerca por miedo, aquí descansaba una entidad maligna que fue erradicado ya hace muchos años gracias al héroe del tiempo, por ahora dejémonos de eso y entremos a la casa de mi guardiana.

    Dejamos el pozo y nos acercamos a la casa de su guardiana, Zelda tocó la puerta pero, al ver que nadie respondía, sacó de su bolsillo una llave y entramos, podía observar que la casa era de la realeza, del mismo estilo que vi en el castillo de Hyrule, claro era obvio que una guardiana de Zelda debía de mantener una imagen pulcra y aceptada por el consejo, la casa era de dos pisos y Zelda observaba a su alrededor, notó que había una capa colgada en la puerta de la entrada.

    .- Impa debe de estar en la biblioteca del segundo piso – Dijo Zelda – Seguramente ha regresado para recopilar información que le falta, vamos.

    Seguía los pasos de Zelda al subir por el segundo piso la casa de su guardiana y podía notar que todo el decorado era escarlata, había estandartes con la insignia de la trifuerza, caminamos por un largo pasillo hasta llegar a una puerta, Zelda entró sin dudar, es más, ni siquiera tocó la puerta, yo solo la seguí, al entrar observé que su guardiana estaba en un escritorio revisando un libro, su cabello era plateado y al juzgar por el tamaño del escritorio es alta, ella nota nuestra presencia y me clava la mirada, se levanta, lentamente viene hacia nosotras, cuando llegó, hacía la típica reverencia a la reina y dijo.

    .- Mi reina Zelda – Dijo Impa en idioma Hyliano, pude observar que sus ojos son celestes pardos y su cabello estaba recogido como una única coleta – Bienvenida a la villa Kakariko, como sabrás no he podido localizar a Link y a Midna, he tratado de seguir sus rastros pero, nada, sin embargo, sí he conseguido información, antes de decir nada, ¿quién es tu invitada?

    .- No es necesario que tengas esa formalidad conmigo Impa – Dijo Zelda con una sonrisa – Sabes que detesto eso, en cuanto a mi invitada, es Samus Aran, viene del espacio.

    Eso último lo dijo en el idioma chozo por lo que pude entender perfectamente y al parecer Impa también estaba impresionada y me miró con mucho asombro, parecía meditar su respuesta por largo rato, no teníamos tiempo para presentaciones, Zelda me pide una petición.

    .- Muéstrale tu insignia de la espalda Samus – Me dijo con una sonrisa.

    La miro molesta de nuevo, dos veces pidiéndome que me quite la capa y por desgracia, no tengo de otra que hacerlo, me volteo y me quito la capa para mostrar la insignia que llevaba en la espalda de mi traje, Impa da un paso atrás y queda todavía más asombrada e atónita por lo que está viendo ante sus ojos.

    .- La insignia del sabio Sheikah – Dijo asombrada Impa en el idioma chozo – Pensaba que no eran más que chorradas, tonterías e inventos de ese loco pero, existe en verdad, el sabio predijo tu llegada y todos los demás lo tildaban de chiflado, tu idioma es denominado Chozo aunque admito que no me pareciste de buena confianza cuando entraste con mi reina, pido disculpas por ello.

    .- Ya – Le digo un tanto apenada y a la vez sentía un poco de enojo al referirse a ese sabio como un loco aunque no la culpo, nadie en este planeta que este en sus cabales creerían las historias del sabio, por lo que es normal que ella pensase eso – No es para tanto, aunque me gustaría saber de ese sabio, sospecho que es un chozo y lo que tengas me servirá para este viaje, he aceptado un encargo.

    Mi voz le sorprende y hace una reverencia, estoy comenzando a detestar también esas formalidades, no soy ninguna deidad o alguien de la realeza pero, no tenía de otra que aguantar, Zelda de nueva cuenta suelta unas suaves risillas y vuelve a su seriedad habitual.

    .- Me alegra el corazón que se lleven bien – Dijo Zelda con seriedad - ¿Has averiguado algo Impa?, sé que no me espero nada, así que, lo que tengas, nos sirve.

    .- Sí – Dijo Impa que seguían hablando en mi idioma – No es mucha información, hay rumores que apuntan que probablemente haya despertado la guardiana del templo del bosque, ya sabes, en el corazón del bosque Kokiri, intenté acceder al lugar, por desgracia, la raza Kokiri no me dejaron entrar, dejan en claro que solo podían entrar los que tenían la insignia de la trifuerza, fui con las Gerudos para intentar acceder al desierto y nada, no me dejaron entrar tampoco pero, hable con la senescal de las Gerudos, ya que su reina está en una misión y me ha indicado que hay actividad sospechosa cerca del templo del espíritu, nadie quiere acercarse a investigar, las Gerudos son tercas y no me dijeron nada más, de ahí me fui al lago Hylia, fui a la casa del científico loco que vive en solitario, dice que vio a dos personas con las características de los caídos cerca del cañón de Ikana en Termina, según él se dirigían al templo abandonado, pero no encontré nada y eso es todo en cuanto sé.

    .- Esta bien Impa, has hecho un buen trabajo – Dijo Zelda con una sonrisa y abrazando a su guardiana – No esperaba buenas noticias después de todo sin embargo, es un comienzo, Impa te voy a pedir un pequeño favor.

    .- Lo que desee mi reina – Dijo Impa

    .- Necesito el acceso a la villa de los Sheikah – Le dijo, su guardiana se asombra ante su petición – Samus necesita investigar al sabio, cree que es un chozo, uno de la raza quienes la educaron, ella podría leer los manuscritos que dejó el sabio y que los Sheikah no pueden descifrar, es nuestra única esperanza Impa, no tenemos nada más, hemos intentado de todo y esto es lo que tenemos, es esto o nada.

    .- Me pides algo difícil mi reina – Dijo Impa asombrada – Pero, haré lo que pueda para que el consejo los deje entrar, yo a pesar de ser la jefa siempre tengo que informar al consejo, en cuanto a ti Samus, eres bienvenida en esta casa, no pensé que fueras del espacio, había escuchado rumores de una sucesora pero, supongo que eras tú y también que cayó algo del cielo, debe de ser tu transporte, en el lago Hylia no paran de hablar de un objeto que está levitando en el campo abierto de Hyrule.

    .- Se podría decir que llegué por accidente – Le respondí con calma – La verdad es que no sé muy bien por qué llegué a este planeta sin embargo, tengo una misión y es el tratar de encontrar a los caídos e investigar al sabio de los Sheikah, todo esto mientras se repara mi nave, además es un favor que le debo a alguien.

    Zelda me veía con evidente orgullo y su guardiana todavía estaba un tanto más atónita, hace una reverencia y vuelve a su sitio habitual, yo observo la biblioteca que es un poco grande, había dos escritorios en el centro del cuarto y Zelda se dirigió a uno de los estantes a buscar un libro, yo solo podía quedar maravillada ante la cantidad de libros escritos por seres humanos, en mi mundo solo podemos leer esto a través de tabletas tecnológicas, un libro de estos valdría una fortuna, dado que el papel antiguo ya no existía en mi mundo, Zelda se acercaba a mí y me mostraba un libro cuyo título hacía referencia a la lengua Hyliana.

    .- Tomaremos un par de horas de descanso – Me dijo Zelda al entregarme el libro – Impa necesita enviar una lechuza a los sabios de los Sheikah para conseguir el permiso del acceso, de mientras puedes estudiar el idioma Hyliano para que ya no te cueste entenderla y puedas responder las preguntas de la gente, cualquier duda me preguntas a mí, estaré dispuesta ayudarte, no tengo duda de tu inteligencia, vienes del espacio y probablemente ese sabio sea un chozo y era muy inteligente como lo dicen en los escritos.

    .- Gracias – Digo apenada por ese elogio y tomando el libro, dirigiéndome al segundo escritorio para empezar a estudiar el libro, Zelda también me pasó algo así como un pequeño diccionario que sorprendentemente era escrito por el mismo sabio, la caligrafía y el idioma eran de un chozo y explicaba el idioma Hyliano, observé a Zelda y me observaba con una sonrisa, tan solo agaché la cabeza, su sonrisa me altera y hace que aparezca un rubor en mis mejillas, empiezo a estudiar el idioma mientras esperamos por el permiso que no ha de ser fácil conseguirla, debe de haber un proceso para poder acceder a la villa de los Sheikah.

    NOTA DEL AUTOR:

    Hasta aquí el capítulo de hoy, espero que lo hayan disfrutado. Así como también, les invito a que dejen alguno que otro comentario, nos vemos en la próxima actualización.
     
  6. Threadmarks: Capítulo 6: Anécdotas de Samus
     
    Ciel

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    Aventura
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    DISCLAIMER: El universo de Zelda y Metroid no son de mi autoridad, ambas IP le pertenecen a Nintendo y a su creadores, historia hecha con fines de entretenimiento y sin lucros.

    NOTA DEL AUTOR: Hola muy buenas, espero que lo estén pasando bien, aquí les dejo el siguiente capítulo, he estado corrigiendo todos los capítulos para no tener que estar batallando con algunas cosas, cuando escribí el fic, comencé casi a finales de 2015, originalmente este fic está también publicado en fanfiction pero no se tiene tanta repercusión como me gustaría y aquí veo que lo leen, por lo cual invito a que dejen comentarios de que tal les va pareciendo el fic y que cambios pueden sugerirme para mejorar la narrativa. Esperando que les guste el capítulo y nos vemos en la siguiente actualización.

    Capítulo 6: Anécdotas de Samus.

    Mientras estábamos esperando la autorización para entrar a la villa de los Sheikah, yo leía uno de los libros que me dio Zelda para aprender el idioma Hyliano, no me costaba demasiado dado que el diccionario escrito por el sabio Sheikah dejaba claro que significaba cada palabra, la verdad no tenía ninguna complicación para entender el idioma pero sí que podía notar que era un lenguaje antiguo, eso se describía al principio del libro, una pena que no especifique quien creo el idioma porque es algo compleja sin embargo, no es imposible de aprender, desde que llegué a este planeta me he encontrado con muchas sorpresas y no es que me faltara salir más sino todo lo contrario simplemente las cosas como los libros, tareas de granjas, construcción a mano o mano de obra mejor dicho todavía se hacía, ya no me cabía ninguna duda de que aquel sabio era un chozo pero, tenía que confirmar eso, Zelda me había dicho que el sabio dejó unos “escritos” que parecían instrucciones, cosa normal, los chozos suelen dejarlo para el “visitante” que llega a un lugar habitado o que ya no viven ninguno de ellos, mis experiencias en Tallon IV recordaba que los “lores” que había escaneado dejaban escrito que había una amenaza durmiendo bajo el cráter del impacto, sin mencionar que, para acceder a esa información en su mayoría tuve que lidiar con enormes bestias, piratas espaciales hasta fantasmas chozos y al final mereció la pena porque así pude reconstruir mi armadura, había pasado tiempo desde entonces, podría aprenderme el idioma rápidamente si tuviera mi armadura, quizá es mejor así, porque así conozco más y no puedo esperar a echarle una ojeada a varios de los libros que hay en esta biblioteca, Zelda se acercó a mí con curiosidad y me habla.

    .- Pareces encantada – Me dijo mirándome con una sonrisa – No había visto a alguien que pudiera encantarse con los libros aparte de mí, esta biblioteca tiene años de estar en mi familia que está aliada con los Sheikah, numerosos libros que relatan acontecimientos similares a esta, a veces hay héroes que sacrifican todo y otras veces desaparecen con el pasar del tiempo, veo que no tienes complicaciones para aprender el idioma Hyliano, eres rápida para aprender.

    .- No – Le digo respondiendo con una sonrisa – Simplemente me sorprende la cantidad de libros que hay aquí, muchos pagarían una fortuna por tenerlos de “colección”, en mi mundo ya casi no hay papel para escribir, todo se hace por medio de tecnología, el ser humano pasó a ser dependiente de la tecnología pero, para mí fortuna no me quedo mucho tiempo en los distintos planetas que he visitado.

    .- ¿Y no tienes un hogar donde vivir? – Me pregunta Zelda con curiosidad y a la vez asombrada.

    .- No, por desgracia, no – Le respondo con tristeza – Mi último hogar fue Zebes, un planeta extinto donde había vida, otro tipo de naturaleza y bestias que te sorprenderían ver Zelda, ese planeta en donde me críe gracias a los chozos, ellos conocían el trabajo duro y hacían todo por su cuenta y a la vez poseían tecnología mayor a la que se conoce ahora, medicina que podría incluso salvar vidas aquí, desafortunadamente Zebes vivió una tragedia, unos años después de mi llegada, los chozos crearon una maquina con una inteligencia artificial avanzada, era uno de los núcleos principales y conocía todo el planeta, por razones que todavía desconozco, la “madre cerebro” se volvió loca y se puso en nuestra contra, pudimos controlarla y sellarla hasta mi llegada final al planeta años después de esos eventos, cuando secuestraron al “pequeño” de unos laboratorios espaciales y tuve que ir en su rescate e erradicar una vez a los de su especie que eran hostiles, la computadora “madre cerebro” nuevamente estaba activa y tuve que enfrentarme a varios “jefes” de zona que no fue nada fácil de liquidarlos, los piratas espaciales habían invadido Zebes, encontraron un camino a Chozodia, un lugar sagrado para los chozos, era obvio que todavía se mantenía cerrado el lugar, luego de derrotar a madre cerebro y escapar del planeta, los piratas destruyeron mi nave dejándome sin protección y tuve que entrar a la base de los piratas para encontrar el camino a Chozodia y recuperar mi armadura por medio de una prueba, desafortunadamente eso acabó en la destrucción del planeta, con mucho dolor vi cómo se destruía lo que una vez fue mi hogar, ya no existe más.

    Mientras Zelda escuchaba mi relato, había activado mi brazalete y mostrando un holograma, cosa que sorprendió a Zelda y a Impa, no dijeron nada, les había mostrado el planeta Zebes y unas imágenes de mi vida como cazadora de recompensas pero sobre todo, mi hogar donde me educaron los chozos, les había mostrado a los seres durante la presentación de imágenes que estaba en el holograma, eso les dio todavía más curiosidad a ambas.

    .- Son – Dijo Zelda asombrada pero su guardiana la interrumpió.

    .- Pájaros o más bien pájaros con características humanas – Dijo Impa asombrada que también estaba escuchando mi historia mientras redactaba una carta para el acceso a la villa Sheikah, había dejado la actividad en cuanto vio las imágenes que había activado del brazalete– Había escuchado de mi maestro las historias del sabio, los llamaba seres antropomorfos, mismo que los Goron’s y Zoras, no debiera de sorprenderme pero, igual me sorprende.

    .- Así es – Dije con una sonrisa – Los chozos eran seres antropomorfos poderosos y de gran inteligencia, seres bondadosos y amaban sobre todo a la naturaleza, buscaban por medio de la tecnología tratar de conservar la naturaleza e evitar la extinción de las especies sin embargo sus investigaciones fueron pausadas durante largos periodos, los que ustedes llaman años entre comillas, yo lo conozco como deca ciclos, tenemos un sistema diferente y hasta la fecha sigue parado dado que ya son muy pocos los que quedan, mandaban exploradores a investigar planetas para colonizar una parte y reanudar sus investigaciones pero, en ninguno tuvieron éxito, el último planeta donde supe que vivieron fue en Tallon IV, hubo otros planetas que intentaron colonizar, por desgracia la tasa de éxito fue muy baja.

    Ahora mostraba el planeta que había dicho, pasando las imágenes que había grabado desde mi armadura en ese entonces, mostrando las áreas de desierto y la tecnología chozo hasta las áreas de Phendrana Drifts y Phazon mines, por supuesto el cráter del impacto e incluso tenía una imagen fea de “Metroid Prime” cosa que a Zelda le sorprendió al ver la horrenda criatura.

    .- ¿Esa cosa horrible llegaste a enfrentar tu sola? – Dijo no dando crédito a lo que veía – Me cuesta creer lo que veo.

    .- Sí – Le digo mirando con una sonrisa – Esa criatura se llama Metroid Prime, uno de los mayores seres supremos en la raza de los Metroid, alimentada a base de Phazon, los piratas intentaron llegar a ella para poder “domesticarla” pero no pudieron llegar a ella porque necesitaban los doce artefactos chozos, cosa que casi me cuesta la vida encontrarlas, me habré enfrentado varios monstruos de distintos tamaños e incluso a mi némesis Ridley.

    Mostraba la imagen de Meta Ridley, Impa todavía estaba asombrada y Zelda creo que estaba más que entusiasmada por saber parte de mis aventuras, hacía tiempo que no contaba historias y no era porque tenía ganas de hacerlo sino porque no me daba tiempo de nada, apenas tenía unos días de descanso luego de una misión, aceptaba otra sin chistar de la federación galáctica, siempre guardaba recuerdos de mis viajes e enfrentamientos, a veces quisiera no tenerlos porque no son más que guerras que me dejaron marcada y no era nada alegre, quizá como había dicho, me tomaría un tiempo luego de culminar mi misión en este planeta e incluso me plantearía no regresar al espacio, allá arriba solo me traen recuerdos de amargura y de gente que depende demasiado de la tecnología pero, no estaba del todo segura, apago mi brazalete no antes sin mostrar un sistema solar, mismo donde estaba Zebes y presentando el actual, dos planetas no estaban, Zebes y SR388, luego de apagar mi brazalete, Impa reanudaba su tarea, veo que ella seguía sorprendida y quien no lo estaría luego de mostrar parte de mi vida y que nadie sabía.

    .- Es increíble el lugar de dónde vienes Samus – Dijo Zelda recobrando la compostura - La última imagen que me mostraste faltaban dos planetas, supongo que una de ellas era SR388, lugar donde viste nacer a la cría metroide.

    .- Sí – Le digo con tristeza – SR388 era un planeta hostil habitada por Metroides de distintas clases, no había ningún ser aparte de los que estaban viviendo en ese planeta, ni siquiera era estable, los piratas una vez intentaron invadirlas, eso fue una desgracia para ellos, ya que los Metroides al final se los chuparon vivos y su sufrimiento fue tal que desistieron la idea de intentar domesticarlos en ese planeta, había recorrido gran parte de ese lugar pero, al matar a la reina Metroid, había quedado uno vivo y ese era la cría al que cariñosamente apodé “Pequeño”, aun así el destino parece que le tenía deparado su destrucción junto a los laboratorios “BIOMETROX” y fue erradicado, la federación galáctica por supuesto que se cabrearon porque se perdió todo rastro de investigación acerca de los Metroides, a mí no me importó, luego de eso, acepté varias misiones más, hasta la última que acepté, les dejé en claro que me retiraría indefinidamente, tienen la esperanza de que vuelva, yo ya no quiero saber más de guerras o cosas así.

    .- Has vivido muchas cosas a lo largo de tu vida – Me decía Zelda mientras ella sacaba un libro de alguna estantería cercana y comenzaba a hojearlo – Los tiempos son difíciles incluso para mi reino, generación tras generación los que portamos la trifuerza estamos sujetos a una vida de guerra y problemas, Poder, Coraje y Sabiduría son los estandartes de la trifuerza, es un equilibrio de poderes, las diosas que las crearon fue con el fin de estabilizar este mundo, existen templos de diferentes lugares donde pisó los héroes que portaban la trifuerza del Coraje y las princesas como yo, bueno se puede decir que éramos la “damisela en apuros” sin embargo, sabias a la hora de combatir, el portador de la trifuerza del Poder, era un ser maligno de nombre Ganondorf, en otros tiempos se le conoce como Ganon, siempre buscando gobernar todas las tierras existentes que hay y en cada una de las veces fue erradicado por el héroe de la trifuerza del Coraje, siempre de nombre Link, se pasa de generación en generación al igual que yo, soy una sucesora directa de Zelda la sabia del tiempo como se le conoce.

    En su libro que tenía sujetado me mostraba una imagen pintada de alguien que era parecida a ella, con el poco conocimiento que adquirí mientras estudiaba el idioma Hyliano pude leer que esa Zelda fue clave en la derrota de Ganon al usar las flechas de luz y regresar a la paz del reino de Hyrule, lo extraño es que esa Zelda era rubia y la que está junto a mi lado, es castaña, no es ninguna sorpresa puesto que la genética juega mucho en contra y del mundo de dónde vengo existen locos que experimentan con eso, por supuesto que eso termina en desgracias, tanto que prohibieron el uso de los experimentos relacionados con la genética, Zelda había notado mi curiosidad.

    .- Sí, es cierto – Dijo soltando unas risillas – Aquí ves una Zelda rubia, existieron otras con distintos color de pelo, antes según la leyenda Hyrule no era todavía una tierra conocida, de hecho era inexplorada, mi gente vivía en los cielos, existía o bueno.

    Zelda volteó a ver a Impa, ella miró incrédula mientras terminaba de escribir su carta e enrollarla a un búho, claro que era la primera vez que veía uno así en directo mientras Impa hacía eso, le habla.

    .- Zelda siempre fuiste buena contando historias y eras la primera de tu grupo – Dijo Impa que estaba acariciando al Búho – Así que no entiendo por qué me dejas a mí esa historia que te sabes de memoria.

    .- Bueno Impa – Dijo Zelda con una sonrisa – Tú conoces mejor que yo, a mí los Sheikah no me dicen ni pio de la verdadera historia, más que nada porque son reservados y tercos sin embargo, ya me sé todo, prefiero que lo cuentes tú.

    A Impa parecía molestarle lo último que había dicho Zelda, luego mostró una sonrisa, su búho partió desde una ventana e Impa se dio la vuelta como meditando sus palabras, pasaron unos minutos hasta que finalmente empezó a hablar.

    .- Skyloft o Altárea mejor conocido como Neburia, tiene varios nombres – Dijo Impa que me dejó un poco confusa y solo podía escuchar atentamente – Era un lugar en los cielos, se dice que era el principal lugar de los Hylianos, montaban en unos seres llamados neburi’s unos pájaros de gran tamaño, esto ocurre antes de los acontecimientos del “héroe del tiempo” que una vez usó la ocarina del tiempo, se dice que Zelda en ese entonces era una muchacha adolescente todavía con un destino incierto y que era la portadora de la trifuerza de la sabiduría, un día se dice que Zelda cayó en el mundo de “abajo” durante una competencia de neburi’s, nadie se atrevía a ir abajo salvo el héroe Link, con su neburi fue a buscarla y según la leyenda se descubrió Hyrule, como es de esperarse siempre la maldad va a existir y el héroe tuvo que combatir y resolver acertijos de diferentes calabozos, recolectar cosas y rescatar a la primera princesa, la diosa Hylia con un poderoso instrumento mágico había creado una porción de tierra en los cielos para evitar que los huestes del mal se apoderaran de la reliquia sagrada la “trifuerza”, no sé bien cómo ocurrieron los acontecimientos pero, mi predecesora de ese entonces llevaba la vida protegiendo a Zelda, como bien verás yo también tengo ese deber, la cosa por supuesto que no acabó nada bien, se erradicó al mal sin embargo, costó el sacrificio del héroe, él había gastado sus fuerzas eliminando a una gran maldad al que todos conocen como Ganon, desde entonces el lugar se le conoce como Hyrule, numerosas leyendas dicen que Skyloft o Altárea o Neburia con cualquiera de estos tres nombres se le conocía a la ciudad flotante en todo caso se dice que había caído entre las fronteras de Hyrule y Termina luego de erradicar al mal, en ese lugar existía un templo donde estaba guardado la primera espada maestra, se dice que la princesa Zelda la volvió a guardar y mandó a forjar otra espada, en ella depositó su magia de la trifuerza de la sabiduría y del héroe caído, ¿cómo lo hizo?, es un misterio que todavía no se ha resuelto.

    .- El campo de Termina – Dijo Zelda que estaba callada mientras escuchaba el relato de Impa – Va más allá cruzando la frontera de Hyrule, todos pasan de largo pero, las veces que paso por ahí siempre hay algo que me llama y me insta a seguirlo, Impa me lo impide.

    Dijo eso último en señal de reproche a su guardiana que esta se mostró incrédula.

    .- Nadie sabe los peligros que hay ahí princesa Zelda – Dijo Impa escudándose – Es peligroso y lo sabe.

    .- De acuerdo – Dijo Zelda un tanto molesta – Eso es nada más una parte de la historia, según lo que se cuenta es el primer acontecimiento que ocurre acerca de la reliquia sagrada, la trifuerza, los Sheikah creen firmemente que la primera espada reside en el caído Neburia, se trató de juntar exploradores tanto de Sheikah como expertos cazadores a explorar esa área pero, todos tuvieron un mismo destino.

    .- Nunca más regresaron – Dije levantándome de la mesa un tanto sorprendida y por supuesto sorprendiendo a las dos – No es la primera vez que oigo esa clase de historias ya dije que los chozos hacían lo mismo y mandaban un reporte de su ubicación, varios de ellos no regresaban a Zebes y a la larga era evidente que dejarían de reportarse, con dolor los dábamos por muerto o simplemente iba un equipo de búsqueda a recoger el cuerpo y darle un funeral digno, la federación galáctica hacía lo mismo, era diferente y había decisiones duras que tomar, entrar a un planeta desconocido es lo que implica eso, explorar y reportar pero, por causas que uno desconoce el explorador simplemente desaparece.

    .- Eso es cierto – Dijo Zelda regresando el libro que antes tomo y buscaba otro – Los exploradores que mandamos a ese lugar, desaparecieron sin más, eran varios entre ellos habían zoras que se ofrecieron de voluntarios, por desgracia, solo uno regresó con vida pero, se niega a hablar, no come, habla de cosas que no existen, esta traumado y anda de un lugar para otro, hablando solo y por si fuera poco es hostil, tuvimos que encerrarlo en la casa de las “Skultullas” y hasta la fecha sigue balbuceando cosas, me da tristeza el pobre hombre y no me deja curarle, casi me pega una vez e Impa estuvo a punto de darle una buena paliza, detuve sus acciones, era demasiado.

    .- No sé por qué le sigues teniendo lástima a ese pobre diablo Zelda – Dijo con cierto enojo cosa que me sorprendió, ella debió notar mi asombro por hablar de una persona cuyo estado estaba delicado, Impa me explicó sus razones – No me malinterpretes Samus, ese hombre era bueno, bondadoso, ayudaba en muchas tareas, era un soldado digno de la guardia de Hyrule y Termina, perteneció a ambos cuerpos pero, desde que volvió de ese viaje endemoniado era otra persona, ya no era el mismo y lastimaba a los demás balbuceando tonterías, movimientos erráticos, le habré detenido muchas veces e interrogado, no me quiere decir nada, solo se lo pasa diciendo “la ciudad de los cielos oculta algo siniestro” a cada rato desde entonces prohibí cualquier viaje a ese lugar sin el permiso de la reina, ha habido casos muy extraños relacionados a ese lugar.

    .- ¿Y no tiene cura? – Preguntaba con curiosidad dado que el estado de un hombre como el que me acaba de describir Impa haya acabado en tal destino, había ocasiones en que un soldado se volvía rematadamente loco, hablando solo, balbuceando cosas, eran síntomas de depresión causada por un trauma reciente o de algo que le pasó, por lo general se curaba con el pasar del tiempo, con ayuda de terapias psicológicas, con una posible recaída en el futuro – Por cierto, ¿tiene nombre ese hombre?

    .- Lo llamábamos Lance – Dijo Zelda con tristeza – Era uno de los súbdito de Lin, ella misma trató de hacerlo recapacitar pero, fue inútil, ahora no es más que un loco o como la gente lo llama “chiflado”, una lástima, la muchacha que lo cuida ha tratado de hacerlo recapacitar a base de pociones, sin éxito, así que tuvo que usar los efectos de somníferos de las Skultullas para dormirlo y no hiciera escándalo, cada vez que se despierta empieza a balbucear cosas, la muchacha le tira un dardo y se vuelve a dormir, por extraño que parezca hay días en que esta calmado y come, debe de ser por los efectos de los dardos, tantas veces disparado y parece ser condenado a estar encerrado de por vida, Impa solo está molesta porque ese hombre intentó hacerme daño aunque me podía defender sola, no necesito que me rescaten.

    .- Lo sé de sobra y te pido disculpas – Dijo Impa de forma nostálgica – De todas formas es mi deber protegerte princesa Zelda.

    .- Zelda – Dijo molesta –Solo llámame Zelda, odio esas formalidades Impa, no tienes que seguir las reglas de la realeza, es una banalidad creado por los nobles de alta cuna, no son más que una bola de idiotas.

    .- Tal vez – Empecé a decir que a la vez me miraban curiosa – Tal vez pueda ayudar a ese pobre hombre, mostrando una serie de imágenes usando mi brazalete, existen terapias para calmar a un paciente traumado y una de ellas es mostrar una serie de imágenes que despierta el recuerdo y empiece a decir las cosas como pasó, de ahí pasa a “curarse” con el pasar del tiempo sin embargo, existe la posibilidad de que tenga una recaída no de forma literal como lastimar a las personas pero, sí puede llegar a caer en una fuerte depresión, en mi mundo existe pastillas para controlar la depresión por desgracia no traigo conmigo esas medicinas por lo que deberán de crear una.

    Impa estaba impresionada al igual que Zelda que esbozaba una sonrisa radiante que hizo que tuviera de nuevo el rubor en mis mejillas tuve que voltear a otro lado porque esa mirada que tenía Zelda ejercía un poder sobre mí, esos ojos que me dejan confundida, aparto mis ideas que además eran suposiciones, cierto que estaría desviándome del objetivo pero, el obtener el permiso de los Sheikah y las escasas pistas del héroe caído, no había mucho por donde comenzar sin embargo empiezo a sospechar que ese lugar llamado Neburia tal vez haya tenido algo que ver con la desaparición del héroe y su aliada, tal vez algo despertó y no lo sabemos, seguía leyendo el idioma Hyliano y ya no me era tan complicado entenderlo, tal vez hablar el dialecto me iba a costar, con un poco de tiempo lo dominaría sin problema, Zelda observaba mi comportamiento e Impa también lo hacía, luego de unos minutos de silencio Zelda habla.

    .- No es mala idea – Empezó a decir – No tenemos demasiadas pistas, la orden para acceder a la villa tardará un poco ¿no Impa?

    .- Sí – Dijo su guardiana observando por la ventana – Los Sheikah son meticulosos y no quieren dejar entrar a nadie sin primero pedir autorización, de tenerla deberemos de hacer un pequeño examen, son las reglas, incluso yo estoy sujeta a esas reglas y me molesta demasiado sin embargo, entiendo su situación, la orden tardará varias horas, he dejado escrito que conmigo viene alguien relacionado al “sabio Sheikah”, confío que con eso nos dejen pasar y nos evitamos las pruebas aunque, seguramente pegarán unas risas dado que ellos mismos no creen en las historias del sabio, aun así, los escritos dicen que no se debe de subestimar, me encantaría verles las caras cuando les muestres la insignia chozo Samus, no sabes cuánto gusto me daría callar a esos inútiles que se creen dueño de toda sabiduría mas no lo son, son una bola de vagos ignorantes, cerrados de mente desde hace tiempo y dirigidos por un viejo idiota.

    Eso último lo dijo con rabia, ese vivo deseo de ahorcar a una persona que ha cometido un error por su idiotez o estupidez dependiendo de la acción que haya hecho, Impa estaba enojada con los Sheikah y desconocía porqué, el simple hecho de llamar “inútiles” a los de su propia gente dado que ella misma pertenecía a ellos, Zelda notó mi cara de confusión.

    .- Impa solía llevarse bien con los Sheikah mucho antes de que llegaras Samus – Dijo soltando unas risillas pero a la vez volviendo a su seriedad – Los Sheikah me querían en su grupo, me habían pedido que me les uniera y que dejara de lado mis responsabilidades con Hyrule, que era una de las mejores estudiantes y que podría ocupar un lugar entre ellos como la más sabia, como es de esperarse supieron que yo era la sucesora directa de Zelda “sabia del tiempo” que portaba la trifuerza de la sabiduría, por lo tanto, soy una maga poderosa, veían ganancia y respeto, viven ocultos Samus pero, Impa les recordó que tenían una responsabilidad con el reino y que no debían de interferir con mi educación como princesa y futura soberana de Hyrule, por supuesto que a ellos no les agradó lo que les dijo Impa y pues la cosa acabó bastante mal, solo terminó cuando les dije que podría haber la posibilidad de desterrarlos y que no pisaran otro reino, los iba a mandar entre la frontera de Hyrule y Termina, eso los calló y como es de esperarse, se enojaron conmigo, me tildaron de malagradecida pero no pueden conmigo y lo saben.

    .- Esos idiotas – Dijo Impa con calma – No son malas personas, por desgracia, sí son rencorosos, eran muy tomados en cuenta por todos, la alta, media y baja sociedad, no importa, temidos, queridos e incluso acudían a ellos cuando había problemas, ¿qué paso que fueron relegados a un segundo plano?, es fácil, la codicia, la reputación de ser los primeros en acudir un llamado de problema y ser reconocidos en resolverlos y eso no era su función Samus, son guardianes de la paz, su deber es velar por la seguridad de Hyrule y de su gente, sobre todo de la reina Zelda o de sus sucesoras, son gente amable que piden a gritos salir ayudar a la gente pero, el consejo no lo permite porque como dije, son unos rencorosos que quieren sobre todo el reconocimiento que según ellos “merecen”, no, los sabios que yo conocí tiempos atrás eran más sensatos y bondadosos, poderosos, estos no más son una bola de inútiles, no hay que negarles el mérito de que saben cosas que otros no, por desgracia, se niegan a decirlo por… bah, para que digo más, son solo una bola de tontos y ya está.

    .- Tranquila Impa – Dijo Zelda echándose a reír suavemente – Yo te entiendo, fui educada por un miembro del consejo antiguo que me puso bajo tu cuidado, la verdad es que el consejo actual no permite ciertas cosas porque ya la gente no considera a los Sheikah como ayuda extra o cosas similares, desde que comenzó la paz en el reino, la gente ya no tenía mucho de qué preocuparse y comenzaron a hacer sus propias cosas, muy poca gente iba a ver los Sheikah para pedir consejo y es normal que ellos se sintieran olvidados y traicionados, por eso ahora para acceder a su villa, piden autorización y prueba de aptitud para ser merecedor de entrar a la villa cual sea que fuera el asunto.

    Un pueblo olvidado por su gente, un pueblo que les dio ayuda en el pasado, puedo entender porque se sentían olvidados y traicionados pero, eso era inevitable, una sala de consejo es usado para decidir una decisión complicada y tomar riendas en el asunto, agarré un libro que me trajo Zelda y empecé a hojearla buscando una información sobre los Sheikah y efectivamente, los Sheikah son guardianes de la paz y su deber es proteger el reino, no buscar la fama, fortuna o reconocimiento, se les pedía su consejo fuera prudente o imprudente según fuera el caso, así que no entendía el consejo actual del que me hablaba Impa, es probable que varios de ellos querían alcanzar el mismo grado de reconocimiento que sus predecesores, reconocidos como héroes pero, lo que leo dice lo contrario, no buscaban reconocimiento, solo la paz y la sabiduría era una clave para conseguirla, me recuerda a los luminarios de Éter, sabios y poderosos, fueron apagándose con la guerra contras las hordas “ING”, solo recordarlo me da un escalofríos, viajar al mundo oscuro y que me chupaba literalmente el alma, Impa me sacó de mis pensamientos y me preguntó.

    .- Has estado en varias situaciones de peligro Samus – Dijo con curiosidad y a la vez mostrando señal de respeto – Puedo verlo en tus ojos, eres una guerrera, si no te molesta que te lo pregunte, ¿qué harás de encontrar la información que buscas en la biblioteca de los Sheikah?, ellos harán lo posible porque les transmitas ese conocimiento, no te dejarán ir tan fácil, me temo que te vayan a pedir que te quedes.

    .- Bueno – Dije segura y seria – En este momento no me cabe duda que aquí en este planeta vivió un chozo, seguramente la información que dejó en tu villa debe de ser una de las ubicaciones de sus templos y conocimientos para la vida, la tecnología que posee un solo chozo es demasiado para quienes no la conocen, estoy segura de que este chozo habría explorado cada rincón de este planeta, son hábiles exploradores, poderosos guerreros, aunque no prometo nada, es probable que este chozo conozca el lugar caído “Neburia”, así que confío en que la información que buscamos nos dé esa pista y por ende podríamos encontrar la respuesta a lo que pasó ese día en que desaparecieron los héroes caídos, no quiero dar falsas esperanzas, solo busco algo con qué comenzar a buscar a los desaparecidos.

    .- Ya veo – Dijo Impa impresionada – Si me disculpan tengo que estar atenta a la ventana, en cualquier momento llega el pajarraco del consejo Sheikah con las instrucciones, les dejo con su tarea.

    Notaba la rabia de Impa al citar a su consejo, uno puede entender su enojo, Zelda se había ido por unos libros mientras yo seguía estudiando el idioma Hyliano, es un dialecto antiguo como había dicho y no es imposible de aprender, para mí era un tanto fácil gracias al diccionario chozo que había dejado ese sabio, es una pena que no haya más información salvo para lo que se necesita, mi curiosidad se incrementa cuando me pregunto si ese chozo habrá estrellado su nave a causa de un agujero de gusano y llegó por accidente a este planeta, es algo que deberé de descubrir, en ese momento llega Zelda y me habla en el idioma Hyliano.

    .- ¿Cómo vas? – Me dice con una sonrisa al ver que yo también le sonrío puesto que le entendí a esas palabras – Puedo ver que estas teniendo un progreso rápido, muchos se tardan en entenderlo pero, veamos si puedes hablar el idioma.

    .- No es…ningún…problema – Le respondo en el idioma Hyliano y balbuceando torpemente cosa que me sorprende parece que hablar el dialecto es más difícil que entenderlo por vía de la escritura, Zelda suelta unas risillas suaves.

    .- Es fácil entender el idioma cuando se tiene a la mano lo que se necesita – Me dijo en mi idioma chozo – Pero, hablarlo es un poco complicado, te llevará un tiempo dominar el acento y bien se nota que eres muy inteligente, es sorprendente, no muchos poseen ese talento para aprender con rapidez.

    .- Aun escuchando el idioma – Le respondo volteando a otro lado con un rubor en mis mejillas – Sí, es cierto, cuesta dominar, lo aprenderé, cueste lo que me cueste.

    .- Es más fácil si congenias con la gente – Me dice Zelda – Aún queda mucho día y el permiso para acceder a la villa tardará un buen rato, así que, ¿qué dices si vamos a ayudar a Lance?, me interesa saber cómo lograrás que hable y diga lo que pasó en ese lugar.

    .- Esta bien – Le respondo con una sonrisa sabiendo que no teníamos muchas opciones pero algo es algo y es un comienzo – Vamos allá entonces Zelda.

    .- Me gusta ese entusiasmo, vamos entonces Samus – Dijo Zelda y ambas nos dirigimos a la salida, Impa nos deseó buena suerte y que tuviéramos cuidado de Lance.

    Salíamos de la casa de Impa y era mediodía por lo que pude observar, aun había gente recorriendo de un lado para otro, con sus asuntos que resolver y otros parecían construir casas, solo seguía a Zelda a la misteriosa casa donde tenían encerrado a ese pobre hombre, por el camino podía entender o al menos una buena parte el idioma Hyliano, los cuchicheos de una sucesora no paraban y quedaban con cara de asombro cuando me veían con Zelda, ella simplemente saludaba y pasábamos de largo, pasamos por la casa de Anju que todavía trabajaba en sus gallinas, una viuda caída en desgracia y me partía el alma verla de esa manera aunque se veía fuerte por dentro se moría, sentía su mismo deseo.

    Anju nos ve y nos saluda para luego reanudar con sus actividades, Zelda se detuvo por unos minutos observándola con tristeza, no dije nada en ese momento porque comprendía ese vivo deseo de querer ayudar a una persona que perdió a alguien importante en su vida, lo habré sentido con Malkovich y no una sino dos veces, Zelda reanuda sus pasos y la sigo, observando todo a mi alrededor, niños y niñas jugando, viviendo una infancia feliz, pasamos por unas escaleras a una casa algo grande, Zelda se detuvo a la mitad para hablarme.

    .- Esta es la famosa casa de las “Skultullas” – Me dice indicando la casa – Aquí antes se reunía almas de arañas doradas como suele conocerse, la familia de esta casa eran arañas, estaban metidos en una maldición y habrían seguido hasta la actualidad sino fuera porque el héroe del tiempo rompió la maldición al recolectar almas de las arañas “Skultullas”, ahora es una casa para personas digamos “especiales” con problemas de la cabeza, en tu mundo seguramente hay también de ese estilo, problemas psicológicos lo llaman.

    .- En mi mundo se le conoce como casa de orates o manicomio, en realidad, son conocidos como hospitales psiquiátricos – Le digo que a la vez se sorprende – Son personas que tienen una enfermedad mental o sufren de un trauma psicológico.

    Zelda sonríe y me mira con esos ojos que volteo a otro lado como siempre, no puedo entender ese poder que ejerce sobre mí, nos vamos acercando a la entrada y vemos a una muchacha que la custodia y al parecer habíamos llegado a la hora de su almuerzo, a ver que sorpresa me espera dentro de esa casa, hasta ahora todo me ha sorprendido y no puedo esperar a conocer más sobre este planeta que oculta más cosas de lo que aparenta.



     
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