Historia Interactiva C de crap - ¡Sigue tu propia aventura! III

Tema en 'Literatura experimental' iniciado por milo g, 21 Enero 2019.

  1.  
    milo g

    milo g wh y Crítico

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    Escritor
    Título:
    C de crap - ¡Sigue tu propia aventura! III
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1701
    No. (Capítulo anterior)

    Pues, estamos en un problema, entonces. Voy a darte otro ejemplo.

    Polly Sinclair está trabajando en una cafetería. Tiene que servir café a todos los que tengan sus vasos vacíos. ¿Debería servir las mesas de izquierda a derecha, o viceversa?

    De izquierda a derecha.

    Empieza desde el punto más alejado del mostrador, ya que, cuando se quede sin café, estará más cerca de reponerlo y terminar su tarea. Sirve a cinco personas hasta que se le acaba la jarra.

    Se dirige a la máquina cafetera. Queda un solo paquete de café. Podría usarlo, terminar de servirle a los clientes y después reponer el paquete, o podría ir ahora a la bodega a traer más. ¿Qué debería hacer?

    Reponer ahora el café.

    Quedan demasiadas personas por servir, y no está segura si ese café alcanzará. Mejor ir ahora rápido, que después.

    La bodega no es tan grande, el problema es que tiene estanterías hasta el techo llenas de cosas. Si no sabes dónde está lo que necesitas, pues, prepárate para estar un largo rato ahí. Por suerte, Polly está bastante familiarizada con la bodega. Encuentra el café en menos de un segundo (…), y se lleva una caja al mostrador.

    Los acomoda sin mucho cuidado y toma de vuelta de jarra, llena de café recién hecho, y se regresa a terminar con su tarea.

    Luego de servir, Polly regresa al mostrador. Prepara una nueva tanda de café, la última de la mañana, y se pone a acomodar los paquetes que dejó antes.

    Un día promedio de trabajo. Fin.

    Terminar de servir a los clientes.

    Quiere terminar de una vez con eso, así que, usa el paquete que queda para preparar la jarra.

    —Polly, deja eso y ve a buscar estas cosas a la bodega —dice su supervisora mientras le entrega una lista.

    —Tengo que terminar de serv--

    —No te pregunté qué estabas haciendo —la interrumpe, descortés.

    Esta supervisora siempre la pone mal, ¡la hace enojar tanto...! ¿Qué debería hacer?

    Tirarle el café encima.

    ¿Qué te pasa? ¿Cómo vas elegir que le tire...? Ah, olvídalo. Polly le tiró el café a la supervisora.

    De seguro querías hervirla viva pero, para tu desgracia, Polly tomó la jarra de café de viejo, así que estaba tibio.

    —¿... Me estás jodiendo? —dice la supervisora, empapada, con su camisa blanca ahora -sí, exactamente- de color café.

    Bien hecho, despidieron a Polly. Fin.

    Ir a hacer lo que le pidió.

    Deja la jarra en su lugar con un poco más de fuerza de la necesaria, y se va renegando. Espera que los clientes que les falta el café se quejen y le hagan la vida imposible a la supervisora.

    Estando en la bodega, revisa la lista. Son varias cosas, casi todas necesarias para el almuerzo –platos, cubiertos-. Son varias cosas, pero como sabe dónde está cada cosa, no va a tardar mucho.

    Por otro lado, sigue furiosa con la supervisora, así que va a tardar todo lo que pueda. ¿Qué debería hacer?

    Dormir una siesta.

    La bodega no es tan grande, pero tiene estanterías móviles de hierro que llegan hasta el techo. Se va al último estante y se sube hasta la cima. Allí están las cajas de servilletas de papel, las cuales acomoda y apila para formar la Mejor Cama(TM).

    Se acuesta y no tarda mucho en quedarse dormida.

    De repente, el brusco golpe de los palos de escoba contra el suelo la despiertan. Se levanta veloz.

    —¡Polly! ¿Ya terminaste? —es la estúpida supervisora.

    —¡Sí! —exclama y agarra un montón de servilletas en sus brazos—, solo me faltaban las servilletas, ¡ten!

    Acto seguido, le tira todos los paquetes a la supervisora, los cuales les caen en la cabeza.

    Ella murmura cosas por lo bajo, pero se va, llevándose una caja con todas las cosas que le había pedido a Polly.

    No es una venganza, pero estás satisfecha. Fin.

    Jugar al golf.

    Tomas un palo con un trapeador (sin el trapo), un vaso de plástico y uno de los jabones mágicos -porque son redondos-, y te preparas para jugar.

    Tu juego de ayer lo dejaste a medias, así que, es ahora o nunca. La supervisora va a entrar en cualquier momento, solo te queda un tiro y el “hoyo” (el vaso) está bastante lejos. Solo te queda una opción.

    Golpeas el jabón con un poquito más de fuerza de la que deberías usar, y este sale despedido. Pasa de largo del vaso, de las estanterías y de la ventana.

    A ver, fue un buen golpe.

    Lo malo es que la ventana estaba cerrada.

    Te descuentan el día de trabajo por la ventana rota. Meh, podría ser peor. Fin.

    De derecha a izquierda.

    Comienza a servir el café desde la mesa más cercana al mostrador. Cuando solo le quedan dos personas por servir, se le acaba el café.

    —Ahora regreso con su café —le sonríe a una clienta, la cual asiente.

    Está preparando una nueva tanda de café, cuando llega su supervisora.

    —Polly, deja eso y ve a buscar estas cosas a la bodega —dice mientras de entrega una lista.

    Aún le quedan personas por servir, pero esta supervisora es bastante exigente. ¿Qué debería hacer?

    Terminar de servir.

    Polly recibe la lista y, en cuanto se va la supervisora, regresa a servir el café.

    Le sirve a la señora que le quedó debiendo y le regala una galleta.

    —Gracias, cariño —dice ella, recibiendo la galletita—, ¿qué tal el trabajo?

    Qué buena pregunta.

    Quejarse de la supervisora.

    —Pues, ya que pregunta, todo es genial exceptuando a la supervisora...

    Y Polly está un buen rato quejándose, más aún porque la clienta le pregunta algunas cosas.

    Termina su día de trabajo sin ningún otro percance.

    Al día siguiente, cuando llega, hay una nueva supervisora.

    —¿Qué pasó con la anterior?

    —La despidieron —contesta la supervisora—, no le quedaba mucho tiempo, igual, ya que era bastante incompetente.

    Ah, sí, la despidieron gracias a ti. ¿Felicidades? Fin.

    Quejarse de las condiciones del local.

    —Pues, ya que pregunta, siempre tenemos problemas con los clientes porque nos faltan cubiertos descartables, pero en la gerencia...

    Y Polly está un buen rato quejándose, más aún porque la clienta le pregunta algunas.

    Termina su día de trabajo sin ningún otro percance.

    Al día siguiente, cuando llega, encuentra varias cajas con cubiertos y otras cosas que eran necesarias y escasas en el local.

    —¿Qué es esto? —le pregunta a la supervisora.

    —Ayer me pidieron una lista de las cosas que necesitamos en la gerencia y esto llegó hace una hora.

    Sip, gracias a ti trajeron lo que necesitaban. Fin.

    Ir a la bodega.

    Dejas la jarra en su lugar con un poco más de fuerza de la necesaria, y se va renegando. Espera que los clientes que les falta el café se quejen y le hagan la vida imposible a la supervisora.

    Estando en la bodega, revisa la lista. Son varias cosas, casi todas necesarias para el almuerzo –platos, cubiertos-. Son varias cosas, pero como sabe dónde está cada cosa, no va a tardar mucho.

    Por otro lado, sigue furiosa con la supervisora, así que va a tardar todo lo que pueda. ¿Qué debería hacer?

    Dormir una siesta.

    La bodega no es tan grande, pero tiene estanterías móviles de hierro que llegan hasta el techo. Se va al último estante y se sube hasta la cima. Allí están las cajas de servilletas de papel, las cuales acomoda y apila para formar la Mejor Cama(TM).

    Se acuesta y no tarda mucho en quedarse dormida.

    De repente, el brusco golpe de los palos de escoba contra el suelo la despiertan. Se levanta veloz.

    —¡Polly! ¿Ya terminaste? —es la estúpida supervisora.

    —¡Sí! —exclama y agarra un montón de servilletas en sus brazos—, solo me faltaban las servilletas, ¡ten!

    Acto seguido, le tira todos los paquetes a la supervisora, los cuales les caen en la cabeza.

    Ella murmura cosas por lo bajo, pero se va, llevándose una caja con todas las cosas que le había pedido a Polly.

    No es una venganza, pero estás satisfecha. Fin.

    Jugar al golf.

    Tomas un palo con un trapeador (sin el trapo), un vaso de plástico y uno de los jabones mágicos -porque son redondos-, y te preparas para jugar.

    Tu juego de ayer lo dejaste a medias, así que, es ahora o nunca. La supervisora va a entrar en cualquier momento, solo te queda un tiro y el “hoyo” (el vaso) está bastante lejos. Solo te queda una opción.

    Golpeas el jabón con un poquito más de fuerza de la que deberías usar, y este sale despedido. Pasa de largo del vaso, de las estanterías y de la ventana.

    A ver, fue un buen golpe.

    Lo malo es que la ventana estaba cerrada.

    Te descuentan el día de trabajo por la ventana rota. Meh, podría ser peor. Fin.




    En fin, esta es la forma que tiene la historia. Algunas decisiones nos llevan a historias aburridas, mientras que otras son más interesantes. La diferencia entre este ejemplo y la historia es que subiré un capítulo por día, continuando todas las rutas. Es decir, la continuación a la opción que elijas hoy no llegará hasta dentro de cuatro días (aproximadamente), por eso digo que me avisen así los etiqueto.

    Sin más, los dejo con el link al primer capítulo de la historia.
     
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