Bloody Queen: The angel of the King (Crossover Vampire Knigth and Blood+)

Tema en 'Vampire Knight' iniciado por Saya Kuran, 11 Agosto 2011.

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  1. Si!! esta genial!! siguela!!

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  2. esta buena pero le faltan algunas cosas

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  4. apesta! no escribas nada mas.

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    Saya Kuran

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    Título:
    Bloody Queen: The angel of the King (Crossover Vampire Knigth and Blood+)
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    6
     
    Palabras:
    686
    Prologo

    El viento bramaba en plena noche transportando un aroma que cambiaría sus vidas para siempre.
    Saya alzó la cabeza y olisqueó el aire. La bella criatura, de estatura media y aspecto humano salvo por los ojos de color rubí, parpadeó sorprendida. El mensaje era correcto: estaban allí. ¿O era una trampa? Sopesó las posibilidades y dijo fríamente:
    - Ocúltate entre los árboles. Detiene a quienquiera que venga…
    Haji, su Caballero, que cargaba consigo su estuche de violonchelo y llevaba su garra descubierta, se puso en movimiento con rapidez, pasando a un lado de la Reina. Se dirigió deprisa hacia los arbustos y se escondió sin demostrar ninguna emoción en su rostro.
    Saya saltó hacia las ramas de un tupido árbol, y equilibrándose, busco la pista. Estaba demasiado oscuro para la vista de un humano, pero para ella la tenue luz de la luna era como si el sol brillara entre los árboles; cada detalle resultaba nítido y claro para su escrutadora mirada. La dama se quedó en absoluto silencio sosteniendo una larga espada en la mano. Un cristal carmesí adornaba el mango, y su filo era perfecto para matar cualquier criatura.
    El caballero no tenía tan buena vista como la Reina, pero aun así sus ojos detallaban en la oscuridad mejor que los de un humano.
    El ululato de un búho desgarró el silencio de la noche, y ninguno se tranquilizó hasta que el ave se alejó volando. Haji piso una ramita y Saya siseó enfadada.
    Ambos reprimieron la impaciencia a medida que los minutos se les hacían horas, puesto que el aroma debía de haber sido impulsado por el viento desde lejos precediendo a los que lo esparcían. Se quedó acechando como un felino sobre el árbol, hasta que otra ráfaga de viento llegó a través del bosque, y esta vez el aroma era más fuerte. Entusiasmada, Saya hizo una mueca, revelando la punta de unos filosos colmillos.
    -Prepárate- murmuró, temblándole todo el cuerpo.
    Unas manchas, apenas perceptibles en la oscuridad, avanzaban entre los árboles. Tres monstruos de tamaño grotesco se abrieron paso entre el bosque, siguiendo sus instintos, que los guiaban hacia aquella sangre que les podría dar vida. Los tres tenían una forma similar a la de un murciélago gigante.
    Saya sonrió con arrogancia y de un salto, se paró frente a los monstruos, que, sorprendidos, rugieron. Los 3 pares de ojos brillaron como el fuego, y se lanzaron sobre la chica, por cuyas venas corría la sangre contraría a la sangre que los había creado. La dama rio, encantada, mientras esquivaba todos los golpes que aquellos seres trataban de propinarle.
    Cortándose el pulgar, la sangre fluyo por toda la espada, mientras Saya se movía con gracia y cortaba en dos a uno de los monstruos, y éste se cristalizaba. Haji salto y una daga de plata se enterró en el ojo de otra de las criaturas. La Reina mató a los dos restantes con rapidez y precisión.
    Al voltearse, Saya quedó estática, al ver a 10 personas, mirándola con sorpresa. Eran hermosos, tanto los hombres como las mujeres, y la Reina se sonrojó al ver la mirada de fervor con que la observaban los 6 chicos. Dos de ellos eran rubios, uno de ojos verdes y el otro de ojos turquesa. Otro era castaño y de ojos del color del vino. Otro tenía el cabello y los ojos de un tono broncíneo. Otro tenía el cabello plateado y ojos lila. Y el último tenía el cabello de un extraño tono castaño y ojos grises. Las chicas eran 4. Una tenía los ojos y el cabello castaños. Otra tenía el cabello de un rubio ceniza y ojos grises. La otra tenía el cabello rubio y también tenía ojos grises. La última tenía el pelo y los ojos de un color plata.
    Los ojos de Saya se volvieron de un castaño rojizo, frente a los ojos estupefactos de las diez personas presentes. Haji se situó a su lado, con una actitud defensiva.
    La luna brillaba blanca sobre sus cabezas, y fue testigo del primer encuentro entre vampiros y quirópteros.
     
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    Saya Kuran

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    Bloody Queen: The angel of the King (Crossover Vampire Knigth and Blood+)
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    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    6
     
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    1268
    Capítulo I: Rosa roja entre sangre carmesí​

    Kaname contempló a la muchacha frente a ellos detallando toda su anatomía femenina: el vestido de seda que enmarcaba sus curvas, su rostro blanco como la nieve y sus labios rojos como la sangre. Unos ojos castaños, lo observaron con molestia al darse cuenta del escrutinio, y el vampiro le sostuvo la mirada.

    El cielo estaba despejado y oscuro, pero el soplar del viento movía los cabellos de Saya, llevando su olor hacia los vampiros, quienes se tensaron ante tan dulce sangre.

    Yuuki se adelantó, ignorando las miradas de Kaname y de Zero, y le dedicó una dulce sonrisa a la pelinegra. La Reina parpadeó sorprendida, pero le devolvió la sonrisa.

    -Soy Yuuki Kuran-. Se presento la joven vampiresa.- ¿Cómo te llamas?

    -Saya. Saya Otonashi. Un placer conocerte -. Dijo la dama, mirando con dulzura a la castaña.

    -El placer es mío, Otonashi-san-. Respondió Yuuki. Luego se volteo a ver a los seres cristalizados.- ¿Qué son esas cosas?

    -Quirópteros.- Respondió Haji.- Criaturas que se alimentan de sangre humana.

    Todos los vampiros jadearon ante esa nueva revelación. Kaname caminó hacia Yuuki y la atrajo en un abrazo protector. Luego miró a los extraños y dijo con voz grave:

    -Soy Kaname Kuran. Ya se su nombre, señorita Saya, pero el de usted no.- Dijo mirando directamente al Caballero.

    -Soy Haji, Caballero de la Reina Carmesí.- se presento el pelinegro.

    -¿Caballero de la Reina Carmesí?-Repitió Yuuki, confundida.

    -Así es,- dijo Saya- Los quirópteros son criaturas hematófagas parecidas a un murciélago que viven de la sangre humana. Estos seres generalmente poseen una velocidad extraordinaria, una gran fuerza, y capacidades de auto curación sobrenaturales. Ellos también son capaces de transformar algunas partes de su cuerpo por ejemplo: pueden convertir sus manos y sus pies en garras o crear apéndices como las alas para volar incluso algunos pueden disfrazarse como gente ordinaria.

    -Como quirópteros pueden curarse casi al instante de la mayor parte de sus heridas,-siguió Haji- las balas pueden llegar a detenerlos un poco pero no son mortales para ellos, incluso las explosiones no son capaces de matarlos, aunque, si son enterrados o sellados dentro de alguna estructura lo suficientemente fuerte para contenerlos; ellos entrarán en una especie de hibernación hasta no ser liberados…

    -Los quirópteros son creados de la sangre de una reina quiróptera e irónicamente, esto también es el método primario de su eliminación.-Lo interrumpió la dama- Los quirópteros poseen una sociedad vertical con dos reinas existentes cuya sangre es toxica la una para la otra, así que cuando la sangre de la otra reina es introducida en la corriente sanguínea de un quiróptero creado por la sangre de su hermana, esto comienza una reacción en cadena que hace que su cuerpo se cristalice y se destruya.

    -La forma más básica de quirópteros es creada mediante la inducción de la substancia conocida como Delta 67 en un anfitrión humano. El anfitrión rápidamente pierde su inteligencia humana y memorias, y se transforma en una criatura muy parecida a un gorila con cabeza de caballo y con colmillos. Este tipo de criaturas están desprovistas de voluntad y se guían puramente por instinto, cazando y matando gente, y a veces animales, para beber su sangre.-narró el Chevalier.

    -Luego están los Caballeros que son los quirópteros más poderosos en términos de fuerza, habilidad, velocidad, y resistencia a comparación de los artificiales; ellos nacen cuando un humano bebe la sangre de una reina. Una vez transformados se crea un fuerte vínculo entre los caballeros y la reina que los engendró, obligándolos a servirle y protegerle a toda costa.- continuó la Reina.

    -A pesar de que conservan la apariencia, la forma del cuerpo y la edad que tenían cuando fueron transformados, los caballeros poseen la capacidad de transformarse en quirópteros bestiales cada uno de ellos tiene una forma única, su figura varía; ya que pueden cambiar totalmente o limitarse a partes específicas del cuerpo, incluso pueden disfrazarse de los humanos que ellos matan o de los que se alimentan. Se curan de forma instantánea de cualquier herida letal, sin embargo las heridas más graves pueden causar temporalmente un aumento en su necesidad de sangre. Como ocurre con los quirópteros artificiales, los caballeros pueden morir con la sangre de la reina opuesta, pero la cristalización lleva más tiempo y es posible evitar la muerte mediante la eliminación de las partes del cuerpo cristalizadas.- Y Saya no lo dejó seguir, para contar ella misma su condición.

    -Por último, las Reinas, también llamados los originales, son los quirópteros en primer nivel. En una generación dada, siempre hay dos reinas, nacen siendo gemelas de una de las reinas anteriores, y son naturalmente antagónicas entre sí, es decir, que la sangre de una es toxica para la otra. Además se les diferencian por el color de ojos, una los tiene azules, y la otra, borgoña.

    Todos los otros quirópteros nacen de la sangre de las reinas, ya sea a través de los propios esfuerzos de la reina o la experimentación humana. A diferencia de todos los otros quirópteros, Las reinas parecen conservar una apariencia humana en todo momento, aunque pueden cambiar su apariencia humana de alguna manera. Su sangre también puede cristalizar y destruir cualquier quiróptero de cualquier nivel que fue creado por su hermana.

    Las reinas tienen que pasar por un periodo de hibernación dentro de un capullo después de unos pocos años de actividad, este periodo dura aproximadamente 30 años. Las reinas son criaturas que superan en velocidad, fuerza y resistencia a sus caballeros y otros quirópteros. También pueden tener algunas habilidades como cambiar de forma. Las habilidades de una reina dependen de su alimentación regular de sangre humana.

    Cuando una reina queda embarazada con la próxima generación de reinas, su sangre pierde sus cualidades toxicas. Una reina no puede ser fecundada ni por humanos ni caballeros que ella misma haya creado se necesita de un caballero que posea la sangre de la reina opuesta para así asegurar la pureza de la especie.

    Actualmente, solo hay una Reina. Yo…mate a mi hermana hace 31 años…. Ella era la Reina turquesa, debido a sus ojos azules…. Yo soy la única Reina viviente…. La Reina Carmesí…Obligada a vivir para siempre…. Y sufriendo una agonía por no haber podido morir con mi hermana…. Su nombre era Diva….

    Todos los vampiros quedaron en shock. Tenían frente a ellos a la Reina de los quirópteros. Ella… había matado a su hermana. No cabían en si del asombro, pero reaccionaron al escuchar un sollozo. Provenía de Saya, ella lloraba.

    Haji abrazó a su Reina, sabiendo que aquellas lágrimas eran derramadas porque Saya extrañaba a su gemela, a pesar de haber estado en guerra durante muchos años. Aun así, eran hermanas.

    Yuuki se sintió culpable, y desprendiéndose del abrazo de Kaname, avanzo hasta quedar frente a Saya.

    -Seamos amigas, ¿sí? Ven con nosotros a la Academia Cross. Te los presento: el es mi hermano, Kaname. El rubio de ojos turquesa es Hanabusa Aidou, el que está a su lado es Akatsuki Kain. El peliplateado es Zero Kiryuu. El otro rubio es Takuma Ichijou. El castaño es Senri Kuran, mi primo. La rubia es Rima Toya y la que está a su lado es Ruka Souen. Y la peliplateada es Seiren. Somos vampiros.- Saya la observo con sorpresa, luego asintió, sonriendo.

    -Seamos amigas, voy con ustedes. –Yuuki sonrió, y los vampiros suspiraron con nerviosismo, al considerar la posibilidad de tener a aquella bella chica entre ellos. Una rosa entre sangre.
     
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    Arkdash

    Arkdash Iniciado

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    Muy buena historia y justo de 2 de los animes que me gustaron mucho... Espero la continuación para ver que aventuras y obstaculizo pasaran en la academia Cross.

    Bueno no tengo mucho que criticar ya que la ortografía a mi parecer no hay ningún error y la narración fue muy buena. Como te vuelvo a repetir espero la continuación con muchas ganas
     
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    Saya Kuran

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    Bloody Queen: The angel of the King (Crossover Vampire Knigth and Blood+)
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    Capítulo II: Academia Cross: La historia de Saya
    Era de cerca de medianoche, Saya observaba a su alrededor con la emoción tatuada en el rostro. Haji, impertérrito como siempre, la contemplaba con sus sentimientos guardados en su interior. La amaba, y se habían besado hace 31 años, el día que ella mato a Diva, pero, su corazón se había enfriado durante su letargo, y ahora, para ella, el solo era su sirviente. Al igual que Riku y Solomon, quienes se encargaban de mantener el orden en Latinoamérica.
    Kaname observaba a la Reina, detallando todas sus características. Hanabusa, Takuma, Zero, Senri y Akatsuki sentían la sangre hervir, cada vez que Saya los miraba, con aquellos bellos ojos borgoña, que los hacían desear verlos arder en carmesí. Aquella muchacha ya los había hipnotizado.
    Rima y Ruka veían indiferentes a los chicos, pero por dentro, estaban ardiendo de rabia. Miraban a Saya con ganas de arrancarle la cabeza, pero sabían, y bien que ella se los había demostrado, que si lo intentaban, estarían muertas. En tanto, Seiren solo se preocupaba del bienestar de los hermanos Kuran.
    Yuuki y Saya entraron de sopetón en la oficina del director Cross. El hombre era rubio y tenía el cabello recogido en una coleta. Sus ojos, ocultos tras unas gafas, se veían cansados y demostraban experiencia. Se arrebujaba con una manta de un verde espantoso, pero al ver a Yuuki, sonrió como si fuera un niño.
    -¡Yuuki! ¡Mi amada hija!- grito el hombre, levantándose y abrazando a la vampiresa. Luego se puso a llorar a mares- ¡hace tanto que no venias a verme!
    -Cálmate, papá, ya vine a verte, y necesito pedirte un favor- dijo la castaña, mientras Saya reía al ver la escena.
    -¡OH! ¿Quién es ella?- dijo dejando de lloriquear. La dama le sonrió dulcemente.
    -Ella es Saya Otonashi, la Reina de los Quirópteros.- dijo Kaname, entrando en la habitación, seguido de Haji,- y el es Haji, su Caballero.
    -¿Qui-quiropteros?- tartamudeó Kaien Cross, mirando atemorizado a Saya- La Asociación está en contacto con Red Shield. Se de la guerra entre Reinas y algo de los quirópteros. Pero… ¿Otonashi-sama sería tan gentil de explicarnos su historia?
    Saya lo miró sorprendida, pero asintió.
    -Naci en Bordéu, Francia, el 4 de agosto de 1833, en una propiedad conocida como el “Zoológico”. Fui uno de los 2 capullos encontrados en el vientre de un quiróptero momificado que fue hallado por los hermanos Goldschmidt, Joel y Amshel, en Islandia al cual bautizaron como Saya. Sin saber que era un quiróptero lo diseccionaron y encontraron en su vientre los capullos: sin éxito intentaron abrirlos con una navaja y durante esta operación Amshel se cortó el dedo, derramando unas gotas de su sangre en uno de los capullos, el cual comenzó a palpitar. Es entonces cuando ambos se dan cuenta que los capullos se alimentaban de sangre humana para poder desarrollarse. Pasaron los meses y cuando los capullos se abrieron nacimos mi hermana y yo. Por tratarse de una investigación decidieron separarnos y criarnos en ambientes completamente distintos: mientras que yo era tratada como una hija por Joel y recibía todo tipo de lujos y comodidades, mi hermana era tratada como un animal ya que la mayor parte de su vida permaneció encerrada en una torre lejos de la mansión que compone el zoológico, siendo objeto de experimentos bajo los cuidados de Amshel. En el zoo, mi vida era como la de los cuentos de hadas. Tenía todo lo que podía desear pero como todo tiene un defecto; esta también era una prisión para mí; nunca se me permitía poner un pie fuera de los terrenos de dicha propiedad, fuera de aquello yo podía gozar de cierta libertad pero también de soledad, pues en la casa solamente estaban los sirvientes quienes hablaban a mis espaldas y me calificaban como a un demonio o monstruo ya que para 1863 yo debería haber cumplido 30 años pero mi cuerpo seguía siendo el de una niña de 16 (esto ocasionó que siempre estuviera de malas, tratando a cualquiera como si fuera basura; esto no era más que la respuesta que yo podía dar ante el rechazo de la gente) sin embargo a Joel nunca le importó el hecho de que yo fuera diferente a los seres humanos normales. Para él, siempre fui su bien amada hija. No sabía nada sobre la existencia de mi hermana hasta 1863 cuando un sirviente al que le tenía aprecio descubrió lo que en realidad era y me dijo: ¡¿que intentabas lograr fingiendo ser humana?! ¡No me toques maldito monstruo! al escuchar esto salí llorando de la mansión, y corriendo sin rumbo fijo termine frente a la torre donde escuche por primera vez la canción de mi hermana. Decidí nombrarla Diva, por su hermosa voz, y ella sin saber que en realidad lo éramos, empezó a llamarme Saya Onee-chan. En vista de que nosotras no envejecíamos más, Joel se dio cuenta de que no viviría lo suficiente para que todo se desarrollara por sí solo, así que decidió enfocar su investigación en las habilidades reproductivas de nosotras, de este modo se dedicaron a encontrarnos un prometido para llevar a cabo la concepción. Fue entonces cuando conocí a Haji, un niño de 12 años que Joel llevó para que fuera mi compañero (en realidad lo compró), en un primer momento nuestros caracteres chocan demasiado para poder ser amigos, yo era caprichosa y orgullosa; y él, aparte de orgulloso y obstinado se sentía avergonzado ante mí y en cierto modo intimidado. Aún así ambos hicimos esfuerzos por entendernos, y un día, gracias al consejo de Joel, yo conseguir conectar con Haji y comencé a tomarle cariño, logrando ser amigos y compañeros de juegos. Por primera vez ambos sentimos lo que es tener un amigo. Tiempo después, al crecer Haji, se hace evidente que el paso del tiempo no me afectaba y las preguntas comenzaron a surgir. Durante el cumpleaños número 72 de Joel, libere a Diva de modo que ella pueda cantar para Joel. Diva, sin embargo, mato a cada uno de los invitados en la casa Goldschmidt .Al darme cuenta de que Diva era un monstruo deseoso de caos y destrucción, dedique mi vida a darle caza junto con Haji quien se convirtió en mi caballero después que Diva tratara de matarlo por celos, y yo le diera mi sangre. La seguimos para tratar de matarla a ella y a sus caballeros, y cualquier quiróptero que ellos hayan creado. Llegamos a Rusia en calidad de músicos de la corte del Zar Nicolás II, para poder investigar los sucesos que estaban ocurriendo últimamente en la ciudad de Petrogrado. Tras nuestra llegada a la ciudad, empiezan a llegar cartas del Escudo Rojo, organización en contra de los Quirópteros y Diva, en las que se especifica a los que se debe asesinar, ciertas personas que están recibiendo tratamiento en el castillo. Aquí empieza a aparecer una relación entre los casos y el polémico Rasputín, el cual parece esconder algo más que simples consejos para el Zar y medicinas para los más enfermos, lo cual terminará poniendo en peligro la vida de Haji, al descubrir que ocurre detrás de este misterioso hombre. Aquí fue mi primer despertar mi primer reencuentro con Haji y la adquisición de mi arma, además de que madure desde una actitud de niña en un principio, hasta cuando ya Haji, me jura estar a mi lado, y me siento totalmente agradecida de ello, hasta hoy. Décadas después, sin que haya llegado aún el tiempo en que debía despertar, fui despertada a la fuerza para que luche contra los quirópteros en Vietnam, pero al no recibir directamente la sangre de mi caballero enloquecí y ataque tanto a quirópteros como a inocentes y soldados. Cegada por ese instinto de exterminio herí a Haji amputándole uno de sus brazos. Tras horas de lucha volví a caer agotada en mi sueño y fui dejada a cargo de un soldado llamado George Miyagusuku. Desperté sola, y George me llevo a vivir con su familia. Sin poder recordar nada sobre mi vida antes de eso. Acudí al instituto y viví normalmente como una adolescente cualquiera. Feliz, comelona y dormilona salvo por las trasfusiones de sangre que debía hacerme a menudo. Sin embargo, Okinawa, que es el lugar donde residía, parecía estar siendo atacada por unos extraños monstruos. A pesar de los esfuerzos del gobierno por ocultarlo, descubrí una cruda realidad al ser atacada por uno en la escuela. De este modo, re-descubrí también al Escudo Rojo, y me reencontré con Haji. Con este remolino de emociones fui descubriendo mi pasado ya que no tenia recuerdos de antes de mi largo sueño; la causa de esto podría deberse a los hechos ocurridos en Vietnam o porque nuevamente no recibí sangre de mi caballero, en cualquier caso debí regresar a mi ancestral lucha contra mi hermana de sangre. Fui evolucionando dándome cuenta de que si quería proteger lo que es importante para mí debía dejar atrás mi vida en Okinawa y mis sentimientos. En la batalla final con Diva, también tenía la intención de morir con mi hermana, cuando ella estaba a punto de matarme lloraba y yo la consolé, entonces Nathan, nos atravesó con mi espada y debido a mi sangre, Diva murió en mis brazos, pero antes de morir impidió que yo muriera con ella; desesperada mate a Nathan., pero en ese momento aparece Amshel. Tras una nueva pelea, Haji toma mi espada y acaba con Amshel, pero un balcón del teatro se derrumba y los sepulta a ambos. Debo dormir por 30 años después de un periodo corto de actividad. Volví a quedarme dormida. Tiempo después, en el lugar donde estaba descansando aparece una rosa rosada con un listón azul sujeto en ella; este listón era el que solía usar Haji en el cabello, lo que Kai reconoció. Mi hermano adoptivo, Riku, es mi caballero y Solomon, es el único Caballero de Diva que queda con vida. – Termino de narrar la Reina.
    Todos los presentes estaban sorprendidos: menuda vida que había tenido aquella muchacha, que aun así, les sonreía. Los chicos se prometieron darle una vida tranquila y que no tuviera que volver a sufrir de aquella manera, mientras Rima, Ruka y Seiren se prometían ser sus amigas, y darle aquella dulzura que no había podido tener con su hermana.
    Kaien carraspeo.
    -Ok. ¿Hagamos los trámites para su ingreso a la Clase Nocturna?- Yuuki y Saya asintieron.
    Luego de llenar los datos correspondientes, Yuuki llevo a Saya a recorrer la Academia, encontrándose con varios vampiros que le hacían una reverencia y la saludaban. La vampiresa reía nerviosa, pero la dama solo miraba fríamente a todo aquel que la mirara con curiosidad malsana.
    Cuando llegaron al Dormitorio Lunar eran las 06:15 y el sol estaba empezando a asomarse por las montañas y la mayoría de los vampiros estaban durmiendo. En la sala del dormitorio las esperaban Kaname, Aidou, Takuma, Akatsuki, Senri, Ruka, Rima y Haji.
    -Saya, tu habitación esta lista- la Reina asintió y le sonrió a Kaname.- Mañana te integraras a la clase. Haji nos dijo que él no duerme, así que se quedara contigo.
    -Hai, arigato- dijo la muchacha.- Ven Haji.
    -Por cierto, ten estas tabletas. Las viertes en un vaso con agua y se disuelven, contienen todos los nutrientes que necesitamos y saben a sangre. –dijo el purasangre entregándole una cajita.
    La pelinegra asintió.
    -Buenas noches.- dijo y subió las escaleras, seguida de su Caballero.
    Todos los chicos la quedaron mirando y suspiraron al unísono.
    -“Que linda es”- pensaron todos.
    En tanto, Saya admiraba su nueva habitación.

    El sol entraba por la ventana y ella decidió entrar al baño y cambiarse. Al salir, se acostó y se durmió escuchando la melodía que Haji tocaba con su violonchelo.
     
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    blackrose18

    blackrose18 Usuario VIP Comentarista Top

    Piscis
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    Saya Kuran

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    Capítulo III: Academia Cross: Primera noche

    El sol de la tarde entraba por el gran ventanal, mientras la Clase Nocturna de la Academia Cross terminaba de “desayunar”. La princesa purasangre, Yuuki Kuran, tironeaba de su nueva amiga hacia las habitaciones para ayudarla a cambiarse y quedar bonita para según ella “hacer babear a los chicos”.

    Ruka y Rima subieron detrás de ellas, sonriendo ante el entusiasmo de Yuuki. Al llegar a la habitación de la Reina, sacaron a un sorprendido Haji, y cerraron la puerta con pestillo. Metieron a Saya al baño, para que se vistiera y cuando salió, la sentaron frente al tocador y la peinaron, luego la maquillaron ligeramente, hasta que quedo aun más hermosa de lo que era.

    Las vampiresas se sintieron inferiores y mediocres frente a ella, pero ignoraron esas sensaciones, para tironear a su nueva amiga hacia la puerta.

    Cuando salieron, la soltaron y las 4 bajaron las escaleras. Al verlas, todos los chicos jadearon ante tanta belleza reunida. Saya, pelinegra, ojos borgoña, piel pálida y labios rojos, para todos los hombres presentes era como un verdadero ángel caído. Yuuki, castaña, ojos grandes y expresivos, labios delgados, piel pálida, vampiresa purasangre, la princesa Kuran, era el fruto prohibido para muchos en aquella sala. Ruka, rubia, pálida, aristócrata, el estereotipo de mujer que todos quisieran tener. Y por ultimo Rima, rubia, modelo, ojos grises, pálida, sin duda, una muñeca que muchos quisieran poseer.

    Saya se paró al lado de Kaname y Hanabusa, les sonrió provocando que ellos se sonrojaran. Ella se rió y los besó en la mejilla a ambos para luego irse al lado de las chicas, quienes reían divertidas.

    Salieron y se encaminaron al portón que conectaba el dormitorio con los terrenos del campus. Los gritos de las chicas de la clase diurna se escuchaban y al abrir las puertas, Saya casi quedó sorda.

    — ¡Idol-sempai! ¡Kaname-sempai!—Gritaban las chicas— ¿¡y quién es esa!?

    Saya sonrió con arrogancia y siguió caminando al lado de Yuuki y Ruka, ignorando las miradas asesinas de las chicas.

    Zero suspiro al ver a Saya. Yuuki al darse cuenta, sintió una punzada de dolor, al ver que hasta a Zero le gustaba Saya.

    Llegaron al aula, y se sentaron en sus respectivos puestos, mientras Saya y Haji esperaban al profesor, para que les asignara un lugar. Cuando llego, a Saya la sentó al medio de Hanabusa y Kaname, y a Haji lo sentó junto a Seiren.

    El ritmo de la clase era rápido, pero Saya ya sabía muchas de aquellas cosas debido a su edad y la educación que había recibido por parte de Joel. Literatura, filosofía y matemática, junto a biología y física no se le dificultaban, pero historia si, debido a que estudiaban la historia vampírica, no historia mundial. Kaname y Hanabusa le ayudaban un poco, y le repasaban los puntos importantes de la historia de su raza. Al terminar la jornada, Saya les sonrió a los chicos y se fue junto a Haji, al cual tironeo fuera del aula. La garganta le ardía, necesitaba sangre, y beber de su Caballero calmaría su sed.

    Al llegar al linde del bosque, Saya acorralo contra un árbol a un tenso Haji, y luego acercó sus labios a su cuello. Lamiéndose los labios, descubrió sus brillantes colmillos, y lo mordió con rapidez. Bebió a pequeños tragos, disfrutando de la calidez que desprendía su Caballero, y cuando se separó de él, lamió las pequeñas heridas que se cerraron instantáneamente.

    Haji la abrazó y puso su cabeza sobre su hombro.

    Separándose, ambos se encaminaron hacia el Dormitorio Lunar, y Saya molestaba a Haji como cuando vivían en el zoo. Él le contestaba con monosílabos y el ceño fruncido. La Reina, indignada por su actitud, le hace una zancadilla, provocando que el Caballero prácticamente vuele y caiga, y luego ella se aleja corriendo y riendo. El pelinegro se levanta con rapidez y persigue a su Reina, sonriendo divertido, ante su actitud infantil.

    Llegaron al dormitorio, Saya escapando y Haji persiguiéndola, cuando Zero iba a tocar la puerta.

    —Hola Zero-kun— lo saludó Saya, derrapando hasta detenerse a su lado, y sonriéndole con alegría.

    —Otonashi-san— la saludo el peliplateado, sobresaltándose un poco.— ¿Qué hace?

    —Molestando a Haji— respondió ella con sencillez encogiéndose de hombros. — ¿Qué haces aquí, Zero-kun?

    —Vine a ver si todo estaba en orden— respondió el, un poco nervioso, algo que Saya no paso por alto.

    —De acuerdo, si tu lo dices, pero te ves nervioso, Zero-kun…— dijo ella, maliciosa—buenas noches.

    Kaname y Senri observaban el breve intercambio entre el vampiro y la Reina, pero a pesar de todo, sintieron ganas de matar al nivel D.

    Saya entro al dormitorio, y les sonrió a los chicos, y luego corrió por las escaleras, siendo perseguida por Haji, quien se dio de cara contra la puerta, cuando Saya la cerró rápidamente. La Reina reía a carcajadas, al igual que los vampiros que habían acudido a ver que provocaba aquel escándalo.

    Riendo, Saya se adentro en su habitación y Haji la siguió. El Caballero, indignado, sacó su instrumento y empezó a tocar su típica melodía.

    En tanto, los primos Kuran se sentaban en el sofá de la sala. Sus pensamientos eran caóticos y sus corazones latían como si quisieran salírseles del pecho. Saya, escuchando los latidos, salió de su habitación y bajo las escaleras silenciosamente. Al llegar a la sala, los dos vampiros estaban con los ojos cerrados y respiraban profundamente tratando de calmarse. La Reina sonrió y se acercó a ellos con andares felinos.

    Los ojos de Kaname se abrieron para ver la hermosa figura de Saya a un metro escaso de distancia. Un vestido blanco con detalles en rojo enmarcaba su cuerpo, y el vampiro jadeó, sorprendido. La cercanía de la Reina incomodó un poco al purasangre, que se levantó rápidamente.

    Con una sonrisa maliciosa, Saya se acercó a un adormilado Senri, y toco su cuello con un dedo. Volteándose lentamente, miró a Kaname y sus ojos ardían en carmesí.

    Se acercó al vampiro con andares de depredadora, y el sangre pura retrocedió, estoico. Tocando su rostro con la punta de sus níveos dedos, la Reina se acercó con cautela a su cuello, mientras el hombre se quedaba estático y no hacía nada para detenerla, a pesar de saber las consecuencias que traería si su sangre era derramada. Pero entonces, sonó el timbre y ambos se sobresaltaron. Saya, sonrojada, se encamino por las escaleras hacia su habitación, pero al estar en el segundo escalón, susurró:

    -Lo siento mucho, Kaname.

    Saya entro en su habitación, respirando agitadamente. Sacudiendo su cabeza, la Reina se adentro en el baño, y después de cambiarse de ropa, se acostó y quedó profundamente dormida.

    Mientras abajo Yuuki miraba a su hermano, con una sonrisa, pensando que tal vez el vampiro había encontrado a su compañera eterna.

    Kaname observaba a sus nocturnos visitantes. Eran un hombre y dos chicos de aproximadamente 14 años. El vampiro los miraba con frialdad y un aura misteriosa que hizo que los sentidos de los invitados se agudizaran. Entonces, un rugido proveniente del corazón del bosque los hizo voltearse y salir como tres balas siguiendo el bestial sonido.

    Al llegar a un claro, los visitantes empezaron a luchar contra un quiróptero. El hombre era rubio y sus ojos eran de un verde grisáceo. Uno de los chicos era castaño, y sus ojos, grandes y expresivos, eran de un profundo café. El otro chico tenía el cabello negro y los ojos grises.

    Luego de matar al monstruo, con cierto esfuerzo, los tres se encaminaron de vuelta a la Academia, con el rostro de una pelinegra de cabello corto en sus mentes, comparándola con la misma pelinegra de largo cabello.
     
  7.  
    Saya Kuran

    Saya Kuran Iniciado

    Cáncer
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    Título:
    Bloody Queen: The angel of the King (Crossover Vampire Knigth and Blood+)
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    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    6
     
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    Capítulo IV: Encuentro a medianoche

    La luna se encontraba en lo alto del cielo y en lo profundo del bosque, una bella muchacha daba vueltas entre los árboles, tarareando una canción. Su largo cabello azabache se mecía con la brisa de la medianoche. El sonido de conversaciones llegaba hasta sus sensibles oídos, percatándose que aun se encontraba cerca de la academia.

    Una mujer la observaba desde las sombras. Sus ojos de un profundo azul, mostraban nostalgia y su largo cabello negro enmarcaba su rostro como el alabastro. Sus pensamientos se centraron en sus dramáticos recuerdos:

    Flash back

    Una hermosa mujer de largo cabello negro y hermosos ojos azules se encontraba llorando encerrada en su dormitorio de aquella enorme mansión. Un hombre de cabello negro y ojos castaños la observaba desde las sombras.

    Acariciando con dulzura la cabeza de su Reina, aquel desconocido Caballero, le murmuro al oído:

    Tranquila, Diva. Solucionare esto. Por ti. Porque yo soy leal a ti, no a Amshel. Tomare tu forma, y me hare pasar por ti, y tú te esconderás. Luchare con Saya-sama, y le mostrare parte de tu dolor, por esta estúpida guerra entre hermanas. Amshel y Nathan deben morir, para que tú y Saya-sama sean felices juntas. Si muero por esto, no llores por mí.

    Pero…se quejo la chica de ojos azules, entre sollozos. Él le sonrió, acallando sus protestas.

    Lo hago por ti y Saya-sama. Por su felicidad.

    La Reina turquesa asintió, adormilada por la suave caricia que su Caballero hacia en su cabello, para luego caer profundamente dormida.

    Cuando Diva despertó al otro día, el Caballero se encontraba mirando por la ventana con gesto ausente.

    Souta…llamo la pelinegra, suavemente.

    ¿Has despertado, Diva? Me alegro, hoy saldrás con Nathan. Tengo que irmeseguidamente Souta le dio un dulce beso en la frente a su amada Reina, para luego retirarse de la habitación. La pelinegra se quedó mirando fijamente el sitio por donde se había ido su Caballero más joven. Con un suspiro, la joven se levanto y vistió, para ir a su presentación de ese día, acompañada por Nathan.

    En el auto, la oji-azul iba pensando en la maravillosa idea de Solomon, al llevarse a su nuevo amigo, Riku, quien era Caballero de Saya. Después de todo, el niño la había consolado cuatro ella se puso a llorar.

    El rubio a su lado, la miraba con el ceño fruncido, pues la chica iba callada, algo raro en ella.

    Diva…llamo el Caballero. Ella lo miró, fríamente. ¿Pasa algo? ¿Hay algo que desees?

    No, nada respondió ella con voz gélida.

    Fin Flash back

    La mujer sonrió.

    Flash Back

    Al llegar a la mansión, Diva se encaminó a su cuarto, topándose con Amshel en el camino. Ella le sonrió con falsa dulzura, siendo correspondida por una sonrisa hipócrita.

    Diva, ¿Cómo te fue?

    Bien, Amshel. Oye, deseo un vestido nuevo para mí presentación final en la opera.

    Después de esas palabras, la Reina de ojos de cielo se encamino hacia su habitación, encontrando en ella a su Caballero favorito: Souta.

    El pelinegro le sonrió.

    Tengo todo listo para la presentación. Saya-sama y tu, Diva, podrán ser felices al fin. Además, tendrás la compañía de ella.

    Una muchacha entro a la habitación. Tenía el cabello castaño y ojos castaños, pero su aspecto daba a las claras que tendría unos quince años.

    -¿S-saya?- tartamudeo la chica, sorprendida.

    -No.- negó la pelinegra.- Me llamo Diva. ¿Conoces a Saya nee-sama?

    -¿Nee-sama? Si conozco a Saya. Somos amigas de la secundaria. Mi nombre es Kaori.

    Fin Flash back

    “Después de eso,pensó la mujerél se enfrento a Saya nee-sama. Logro que ella me perdonara. Pero, Nathan me traicionó, y al tratar de matarme, sin saberlo, lo mato a él. Nee-sama perdió el control y mato a Nathan. Y Haji mato a Amshel. Y luego, ambas nos quedamos dormidas. Desperté hace 3 días, y no perdí tiempo para venir a buscar a Saya nee-sama. Ahora que la he encontrado, veo tristeza en sus ojos. Creo que es hora de nuestro reencuentro. Y Kaori, sigue conmigo, inmortal, al recibir mi sangre se convirtió en algo así como sirvienta, similar a un Caballero, pero mujer”

    Saya daba vueltas entre los árboles, sabiéndose vigilada. Llevaba puesto un largo vestido que se mecía con la brisa nocturna. Una canción salía de sus labios, dando a notar que no solo Diva poseía talento para el canto.

    Lágrimas, derramadas desde mi interior
    Llenaras, de ternura cada corazón
    Expresar, cada sentimiento y emoción
    Borraras, la amargura y el dolor de un corazón
    Esa noche eterna
    Tuve miedo de la oscuridad
    Miré a las estrellas
    Y a ellas les rogué
    En el infinito
    Rodar de los tiempos
    Nos cansamos
    De buscar siempre la eterna felicidad
    Y al cielo miramos
    Por muy lejos que este
    Gritando el silencio
    Lo fuertes que queremos ser
    Soñare, con que nos volvamos a encontrar
    Sonreirás, con dulzura y serenidad
    Cada corazón, guarda en sus adentros la emoción
    Cada corazón, despliega sus alas antes de volar
    Sé que en el futuro
    Nuestras almas se podrán unir
    Hasta que esto ocurra
    Debemos sufrir
    En el infinito
    Rodar de los tiempos
    Conocemos una parte
    De lo que vivimos
    Atravesaremos la gran oscuridad
    Con una sonrisa
    Dispuestas a continuar
    Guardo en mí tantos recuerdos
    De lo que viví
    Mil momentos
    Que me hicieron sentir tan feliz
    Las estrellas que
    Brillan con intensidad
    Hablan hoy
    Del futuro de esta alma en pena
    Brillar
    En el infinito
    Rodar de los tiempos
    Nos cansamos
    De buscar siempre la eterna felicidad
    Y al cielo miramos
    Por muy lejos que está
    Gritando el silencio
    Lo fuertes que queremos ser
    En el infinito
    Rodar de los tiempos
    Conocemos una parte
    De lo que vivimos
    Atravesaremos la gran oscuridad
    Con una sonrisa
    Dispuestas a continuar

    Al terminar la canción, la pelinegra suspiró, y dando la vuelta, vio fijamente hacia el escondite de la mujer que la observaba, pero no fue capaz de reconocerla, ya que esta se encontraba oculta bajo una capa negra.

    —No te escondas. Sé que estás ahí. Sal inmediatamente— dijo con voz autoritaria.

    La figura encapuchada salió de entre las sombras, y se paro frente a Saya. Ambas mujeres se escaneaban con la mirada, aunque la Reina de ojos castaños no podía reconocer el rostro de la otra. La oji-azul sonrió dulcemente y dejo caer la capa, dejando a la vista su rostro, y mirando a la otra, quien parpadeó, shockeada, y con lágrimas en sus castaños iris.

    —N-no e-es po-posible. —Tartamudeó Saya—Tú.

    Y se lanzo sobre la otra, llorando desconsolada, siendo recibida por los brazos de su hermana, que la acuno dulcemente.

    —Me alegra volver a verte, Saya nee-sama.

    —Diva…
     
  8.  
    Arleet

    Arleet Fanático

    Aries
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    Me gustó, debo admitir que amo las dos series. La trama todavia no la entiendo del todo, pero seguramente se ira poniendo más interesante y claro a medida que lo sigas.

    Mira sobre la ortografia, no noté errores profundos y muy remarcados. Pero si noté uno en especial: siempre que haces preguntas comienzas con mayúscula, cuando anteriormente pones una coma u otra pregunta. Luego esta sobre los guiones, cada vez que comienze un dialogo debes poner éste guión: (—) que se forma con la letra Alt + 0151.

    Espero que me avises cuando subas la conti.

    Atte. Kyoko Cullen
     
  9.  
    Saya Kuran

    Saya Kuran Iniciado

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    Bloody Queen: The angel of the King (Crossover Vampire Knigth and Blood+)
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    Capítulo V: El regreso de Diva

    La luna brillaba en lo alto del cielo, y en un claro, dos hermanas se abrazaban como si la vida se les fuera en ello. La brisa movía los largos cabellos de ambas, y los vestidos contrastaban debido a su color. Lagrimas caían de los ojos de las dos, mientras la hermana mayor hablo quedamente.

    — ¿Cómo…Como es que estás viva?— susurró Saya, contra el hombro de su hermana pequeña.

    —Es una larga historia. Pero se resume en que el único Caballero que me era fiel tomo mi lugar y murió en esa batalla. No era yo. El plan era que tú lograras perdonarme. —dijo la menor.

    —Oh Diva— murmuró Saya. —Ven, vamos a la Academia. Hablemos con el director para que ingreses como estudiante.

    —Hai, nee-sama.

    Las gemelas se encaminaron hacia la Academia, saliendo del bosque y caminando hacia la oficina del director. Al llegar, escucharon voces masculinas. Saya los reconoció como Kaname y Kaien Cross, entonces toco la puerta.

    —Adelante— se escucho la voz del director.

    —Director, Kaname.— saludó Saya.

    —Buenas noches— murmuró Diva, tímidamente. El vampiro asintió en dirección de las hermanas, sorprendiéndose ligeramente por la presencia de la oji-azul.

    — ¿¡Pero qué…!?— gritó el rubio.

    —Ella es Diva, mi hermana menor— lo interrumpió Saya— yo pensaba que estaba muerta, pero no es así, vengo a pedirle si es posible que ella entre a la Clase Nocturna.

    —Eh, claro. ¿Diva Otonashi, ne?

    —Hai—asintió la oji-azul, para sorpresa de su gemela. Pero entonces una explosión desde el corazón del bosque las hizo salir a toda velocidad, siendo borrones para la vista humana del director y siendo seguidas por el castaño vampiro.

    Atravesaron el campus como dos centellas. Llegando rápidamente al linde del bosque donde fueron interceptadas por los vampiros.

    — ¿Qué sucede, Saya?—dijo Yuuki, asustada, sin percatarse de la presencia de Diva.

    —No lo sé, vamos a averiguar.

    —Espera, Saya. ¡Espéranos!— gritó Hanabusa, pero siendo ignorado por Saya, quien se perdió rápidamente entre los árboles, seguida de su hermana.

    Al llegar a un claro, las gemelas quedaron estáticas, al ver a sus Caballeros peleando como hace 30 años.

    Los golpes que propinaban ambos hombres resonaban en el bosque, causando dolor en los sensibles oídos de los vampiros.

    Saya y Diva se enfurecieron, y las venas en su cabeza empezaron a palpitar. Revelando sus colmillos, ambas gruñeron, y a pasos largos se acercaron a sus Caballeros.

    — ¡Haji! ¡Basta!

    — ¡Solomon! ¡Es suficiente!

    Congelándose, ambos Caballeros se voltearon con expresiones atemorizadas, y mirando a la Reina turquesa como si hubieran visto un fantasma.

    — ¡¿Diva?!— exclamaron ambos, al unísono.

    La furia de Diva se hizo notar, cuando su puño empezó a temblar y gruñidos salían de sus labios. Saya soltó una risita malévola.

    Los vampiros miraban a las gemelas, sorprendiéndose al percatarse de la chica de ojos azules. La confusión se hizo presente en los ojos de los jóvenes, quienes miraban a Diva mientras ella le gritaba a Solomon como una niña berrinchuda.

    Saya observo a dos chicos que se encontraban en el linde del claro. Abrió sus ojos, sorprendida.

    — ¡Riku!

    — ¡Saya nee-chan!

    Los hermanos se abrazaron frente a la mirada azulina de Diva, quien veía enternecida la escena.

    —Diva-chan— la saludo el niño, abrazando a la Reina, siendo correspondido por un abrazo de la oji-azul.

    —Riku-kun— lo saludo la muchacha.

    Un bostezo salió de los labios de Saya, quien se volteo y emprendió el camino de vuelta a la academia, ignorando olímpicamente a los demás. Su hermana hizo un puchero y corrió tras ella.

    — ¡Espérame, Saya nee-sama!

    Las nubes cubrieron la luna y en la oscuridad, las gemelas se perdieron entre los árboles. Riku las siguió, acompañado del pequeño Corpse Corps, el clon de Karl. Saya continúo corriendo por el bosque hasta llegar al campus. Corrían tan rápido que derraparon para detenerse junto al director.

    —Su habitación esta lista, Diva-sama. Buenas noche— y luego de esas palabras el hombre se volteo y camino hacia las oficinas.

    Las gemelas se miraron y se encaminaron hacia el Dormitorio Lunar. Llegaron y Saya busco la nueva habitación de Diva, encontrándola junto a la suya, separadas, además, por una puerta interna, que conectaba ambos dormitorios. Ambas se sonrieron y entraron a sus respectivos cuartos.

    Mientras tanto, en el bosque, los Caballeros se han calmado y miran fijamente a los vampiros.

    — ¿Quién era esa chica… la que se parecía a Saya?—pregunto tímidamente Yuuki.

    —Es Diva, la hermana gemela de Saya. Creíamos que estaba muerta pero…

    Todos los vampiros se sumieron en sus pensamientos. Los rostros de las gemelas, tan iguales y tan diferentes al mismo tiempo, pasaban por las mentes de todos los que se encontraban en aquel claro.

    —Tsk— bufo Kaname, con su habitual rostro sereno. Se dio vuelta y se perdió entre los árboles. En sus pensamientos se hallaba el rostro de una pelinegra de ojos castaños— “¿Qué me pasa? ¿Por qué no puedo dejar de pensar en ella?”

    Al llegar al Dormitorio Lunar, el purasangre se encamino a su cuarto, topándose en el camino con el chico llamado Riku.

    — ¡Buenas noches!— lo saludo alegremente el castaño. El vampiro asintió en su dirección. El chico hizo un mohín— Eres igual que Haji, hablan muy poco. —El mayor sonrió imperceptiblemente. —Pero al parecer a Saya nee-chan le gustan los hombres así…

    El vampiro volteo súbitamente, pero el Caballero ya se encontraba bajando las escaleras. Con un suspiro, el hombre entro en su habitación. Se cambio de ropa y se acostó.

    El sol estaba empezando a salir por las montañas, y daba levemente en el rostro del sangre pura, quien cayó rendido a los brazos de Morfeo, soñando con la Reina de ojos como el fuego.

    En otra habitación, Diva daba vueltas en la cama, llamando desesperada a su fiel Caballero.

    — ¡Souta! ¡No me dejes! No…

    En ese instante, un chico de cabellera castaña se deslizo por la puerta y se acerco a la cama donde la Reina daba vueltas.

    —Shhh, tranquila, Diva-chan. Estoy aquí, y cuidare de ti. —luego de eso, el chico susurró dos palabras que hicieron que la pelinegra dejara de removerse y susurrara un nombre:

    —Riku…El chico sonrió enternecido y beso la frente de la muchacha para luego dejar la habitación.
     
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