Explícito A los pies de Miko - No game no life

Tema en 'Fanfics de Anime y Manga' iniciado por luigipadovano, 24 Noviembre 2021.

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    luigipadovano

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    Título:
    A los pies de Miko - No game no life
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1358
    Advertencia: este relato incluye fetichismo de pies y dominación

    Miko la sacerdotisa de los warbeast ha perdido frente a los invencibles hermanos Sora y Shiro. Sin embargo la hermosísima e inteligente kitsune es orgullosa y no permite que Sora le acaricie sus sedosas colas doradas, no, esto queda reservado para alguien que la ame solo a ella. Miko, quien fuera la gobernante de la Federación del Este desea tener un sirviente que la adore con devoción y con tales pensamientos se le ocurre buscar a un imanity que sea de su agrado, es decir, a un habitante humano del mundo de Disboard. Cabe recordar que los imanity son la raza más débil de dicho mundo alterno. La sacerdotisa caminando por la capital de los imanity posa sus hermosos ojos anaranjados en un hombre de cabellos castaños claros y ojos café oscuro. El hombre de la raza imanity no puede apartar sus ojos de la lindísima chica de piel blanca cuyos lacios cabellos son dorados, al igual que sus orejas y sus dos largas y sedosas colas zorrunas. Notando que la chica viste un kimono rojo decorado con bordados floreados y un cascabel dorado en el pecho y luce en sus perfectos pies unas sandalias de plataforma rojas. Miko percatándose de la del ilusionado hombre que le parece lo suficientemente atractivo y fácil de dominar para estar a su servicio, sonrie levemente y se acerca lentamente al sorprendido hombre. Para decirle en tono retador – ¿Quieres jugar?, es tu única oportunidad de conseguir algo conmigo –

    - No hermosa señorita, no podría derrotar a una bestia guerrera –

    - No sea cobarde, si gano seré tu sirvienta –

    El hombre queda muy sorprendido por la propuesta, sin embargo pensando que tiene que haber un truco le pregunta en tono amable.

    - ¿Y si pierdo el reto que me va a pedir señorita? –

    - No se preocupe tanto – Responde la astuta chica - Si pierde será mi sirviente y si obedece mis órdenes le permitiré tocar mis colas, es decir, aunque usted llegara a perder saldría ganando de todos modos – Mirándolo seductoramente muy segura que el hombre no podrá resistirse a su proposición.

    El imanity al escuchar la propuesta sonríe emocionado – Me parece bien. Como el retado según los mandamientos tengo derecho a elegir el juego –

    - Elige el juego que quieras, no podrás vencerme –

    - Escogeré el ajedrez. No es un juego donde podrías hacer trampa -

    La sacerdotisa siendo una estratega sobresaliente rie para sus adentros y sonriendo levemente, dice - ¿No vas a poner una condición? –

    - Que no vayas a infligirme daño físico ni venderme a otra persona –

    - Acepto, no soy una mala persona para hacer tal cosa. A cambio pido de tu parte cumplas la misma condición – Pensando...No debo confiarme, de ninguna manera seria la sirvienta de alguien…

    El retado le pregunta - ¿Lo jura por los mandamientos? –

    - Lo juro – Responde la astuta kitsune – Es tu turno de jurar por lo más sagrado en este mundo –

    - Lo juro por los mandamientos -

    Realizado el juramento de Aschente por ambos jugadores la kitsune saca a relucir un pequeño tablero de ajedrez. El imanity juega con las piezas blancas y como es de esperarse Miko gana la partida con pasmosa facilidad realizando en unos siete turnos un jaque mate espectacular. Aunque el hombre ciertamente pensó que podría perder quedo sorprendido por lo rápido que la kitsune gano la partida. Miko sonriendo ampliamente le dice al jugador derrotado – Perdiste muy rápido, ahora eres mío –

    El hombre la mira con una mezcla de fascinación y temor. Viendo que lo ha dejado sin palabras Miko le pregunta.

    - ¿Cuál es tu nombre mi esclavo? –

    - Me llamo Lucian – Responde el hombre en tono amable. Consciente que ahora es propiedad de la sacerdotisa pregunta visiblemente nervioso.

    - ¿Cuál es su nombre ama? –

    - Soy Miko. Sígueme y te guiare a mí palacio.


    Miko camina no muy rápido para no tropezar con sus sandalias de plataforma y Lucian la sigue por varias calles de la ciudad. Al cabo de media hora de caminata llegan a un hermoso jardín en el cual crecen preciosos cerezales rosados en plena floración. Recorriendo un sendero de piedra cruzan el jardín y se encuentran ante un magnifico palacio de tres pisos cuyas paredes y techos son de madera y su arquitectura es la propia de un palacio japonés de la era feudal. Al trasponer el umbral del palacio la sacerdotisa y su sirviente son recibidas por dos mayordomos de la raza warbeast que los conducen al fastuoso comedor. Tras un delicioso almuerzo Miko se dirige a sus aposentos siendo acompañada por su sirviente, quien al trasponer la entrada de la habitación mira el bonito mobiliario, los finísimos jarrones de blanca porcelana decorados con coloridas obras en esmalte.


    Miko se sienta en la cama y mirando a su sirviente le dice – Vamos acércate –

    Lucian camina lentamente hacia la sacerdotisa, quien le ordena.

    - Arrodíllate esclavo –

    El sirviente se arrodilla junto a la kitsune, quien sonriendo le dice – Me duelen mucho los pies de tanto caminar, hazme un masaje –

    Lucian le retira cuidadosamente las sandalias de plataforma y notando que los pies de la kitsune son pequeños y delicados comienza a masajearle firmemente la planta del pie derecho. La sacerdotisa se va relajando por las relajantes caricias de su sirviente, quien luego le acaricia delicadamente los dedos del pie. Miko le dice – Lo haces muy bien Lucian – Sin apartar la mirada de su esclavo.


    El sirviente al percibir el penetrante aroma a sudor de la kitsune aspira profundamente. La sacerdotisa al notar que su esclavo es un fetichista de los pies le dice en tono burlón - ¿Te gusta el olor de mis pies?, vamos dímelo –

    - Si, hueles tan bien mi reina –

    - Me alegra que sea así mi esclavo, continua con el masaje –

    A continuación Lucian le masajea firmemente la planta del pie izquierdo, para luego proseguir con los delicados dedos de la kitsune; quien se relaja por las deliciosas caricias de su sirviente.

    Complacida por el masaje Miko lo felicita – Eres muy bueno haciendo masajes – Y extendiendo la pierna derecha acerca el pie al rostro de su sirviente, acariciándole la mejilla izquierda y la nariz. Lucian se deleita con la caricia y percibiendo el penetrante olor de su ama que le parece muy agradable gime débilmente. La sacerdotisa sonriendo lujuriosamente le pinza la nariz con los dedos del pie diciendo.

    – Huele lo que quieras. Me duche fue en la mañana antes de salir a caminar – Lucian respira profundamente el potente aroma de la kitsune y estando excitado gime un poco más fuerte. La dominante chica le sigue pinzando la nariz durante unos treinta segundos. Cuando ella le libera la nariz, Lucian deseando que ella lo siga sometiendo la mira suplicante. La kitsune le dice en tono juguetón – Sí que eres sumiso, por fortuna para ti soy una buena ama – Y extendiendo la pierna izquierda le planta el pie en la cara. Lucian lo olfatea con deleite y la kitsune viéndolo tan extasiado comienza a frotarle el rostro con el pie. Su sirviente le dice – Te adoro ama – Al tiempo que exhala suaves gemidos. Miko le atrapa la nariz con los dedos del pie izquierdo diciendo pícaramente – No puedes resistirte a mí –

    Lucian aspirando el intoxicante olor de su ama exhala gemidos más fuertes tornándosele la mirada perdida.

    - Me gusta aquella expresión en tu rostro – dice Miko manteniéndole pinzada la nariz. El sirviente siente que el divino aroma de la kitsune le debilita la voluntad. Transcurrido medio minuto la kitsune aleja un poco el pie y le ordena a su sirviente – Lame mis pies –

    El chico comienza a lamerle suavemente los dedos del pie izquierdo y los espacios entre ellos saboreando el sudor de su ama. Tras limpiar los dedos de la kitsune va dando lametazos en la planta y en la bolita del pie. Miko al considerar que su sirviente le ha limpiado el pie izquierdo le acerca el pe derecho diciéndole – Ahora lame mi otro pie – Lucian obedece al punto dándole suaves lamidas en los dedos mientras la sacerdotisa le acaricia suavemente el cabello.
     

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