Explícito Él está sediento.

Tema en 'Vampire Knight' iniciado por Veniamin, 5 Abril 2018.

  1.  
    Veniamin

    Veniamin вампир. Comentarista empedernido

    Géminis
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    Escritor
    Título:
    Él está sediento.
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1071
    Título: Él está sediento.

    Fandom: Vampire Knight.

    Personajes: Zero Kiryüu. Kaname Kuran. Yuuki Cross.

    Número de palabras: 866 sin título.

    Género: Yaoi.

    Advertencias: No, pervertidas, no hay trío. La pareja principal acá es la de Zero&Kaname. Palabras en 'georgia' son cositas de Zero(?). Lo demás... bueno, aquí todos somos bien inteligentes para comprender sin necesidad de que yo se los diga, ¿no? sea como sea, a quien no le guste el género, abstengase de leer. Sexo explícito entre dos hombres (yaoi).

    Disclaimer: Los personajes son propiedad de Hino Matsuri. La historia, al contrario, sí es de mi autoría.

    Resumen: Cuando la sed le ataca, Zero es capaz de pensar lo impensable. Recrear a Kaname vestido en el disfraz de Halloween que usó para el año anterior en medio de su locura, no le ayudaba del todo.

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    Él está sediento
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    Él lo sostuvo con fuerza. La mano que yacía en el hombro causó una contusión en la piel pálida y sus uñas, afiladas, dibujaron una serie de cuatro líneas rojas a través del pecho cremoso y perfecto, antes cubierto por el látex del disfraz. El cuerpo antes tenso se estremeció debajo del suyo, y la sensación cálida de la humedad que proporcionaba la sangre brotando de las laceraciones le produjo éxtasis. Los ojos purpúreos devoraron la silueta desnuda y débil de quien siempre le había pisoteado, disfrutándolo muy dentro de sí.

    Ágilmente sus dedos cobraron vida propia y volvieron a rasguñar con sus uñas la carne, abriéndola con profundidad. La cabeza oscura se arqueó con un grito que logró taladrarle los oídos a Zero. Cogió un puñado de castaños cabellos, tirando de ellos para obligarle a mirarlo mientras empujaba los muslos desnudos aparte, abriéndolo de par en par, queriendo darle a entender a Kaname lo que tenía en mente para hacerle hasta que gritase o pidiese ayuda, hasta que se viese humillado. Ese terror que sudaba su piel acaloraba al más chico, prendiendo sus sentidos. Zero empujó hacia adentro muy duro y saboreó el grito desgarrador del puro, afirmando de una sola acción que su cuerpo le pertenecía, y que estaba condenado a lucir las cicatrices de aquél acto en su pecho como un recordatorio latente de lo que había ocurrido.

    Más… quería mucho más… Quería beber los gritos que acallaba con su boca en el beso brutal y despiadado, mientras él mismo se perdía dentro del otro. Un nuevo empuje arrancó otro gemido adolorido a su víctima, y la cabeza del Kiryüu cayó ávidamente sobre el cuello del purasangre. Los colmillos perforaron la carne como agujas y la sangre llenó su boca con velocidad, saciando la sed animal que le había quitado el sueño tantas otras noches como ésta. Kaname se tragó su propia respiración, anonadado, mientras las ataduras que envolvían sus muñecas raspaban la piel de porcelana y la tintaban de rojo, ocasionándome un molesto escozor que no mejoraba tras la sensación del miembro ardiente entre sus nalgas, alimentando el nudo que hacía desastres en su estómago. A empujones, un gemido ahogado brotó de su boca al sentir los colmillos desencajarse de su cuello.

    Nuevamente, Kuran se mordió los labios con fuerza para no gritar, puesto que no le serviría de nada. El peso de Zero sobre su cuerpo le arrebataba el aire y le hacía delirar; las cosquillas del líquido espeso y carmesí deslizándose cuesta abajo a través de su barbilla pareció llamar a Zero como la miel a una mosca, y no tardó nada en sentir los labios del peliplateado saboreando los suyos con su típica falta de tacto, chupando y arañándole con sus colmillos en busca de más.


    —¡Zero, Zero!

    Sentía que iba a explotar… sentía que se derramaría y que bebería cuanta sangre fuese capaz de retener su cuerpo, su bestia, ese vampiro que dormía dentro del ataúd en su interior. Kaname, lo necesitaba, por Dios, lo necesitaba con urgencia… Un nuevo gemido y otro desliz que le estremeció; las uñas que antes se aferraban a la cama, esta vez, tomaron el falo adolorido e hinchado de Kaname, arrancándole un alarido que caminaba entre el placer y el dolor de las penetraciones.

    —Oye, Zero, ¡¿estás escuchándome?!

    Deslizó su mano de arriba hacia abajo, sintiendo la textura rugosa y húmeda a cada desliz. Zero relamió sus propios labios, acercando de nuevo su boca al cuello manchado y seco de sangre de su víctima, dispuesto a beber y beber, embriagarse de sexo y…

    —¡Eh, Zero, contéstame!

    Se quedó en blanco, con el pulso de su propio corazón latiéndole en los oídos. ¿Qué…? ¿qué había pasado? Examinó con curiosidad su alrededor, algo atontado, y lo primero que logró ver fue a Yuuki vestida en su traje de bruja, observándole con preocupación. Se llevó una mano a la garganta, casi enterrándose las uñas a sí mismo. El sabor metálico de la sangre que en su sueño bebía aún le resultaba muy real, su entrepierna palpitaba desesperada. ¿Hasta esto había llegado? ¿a fantasear con Kaname Kuran? Y encima… imaginárselo vestido en su radiante disfraz de látex del año pasado.

    —Zero, ¿te sientes mal? Estás pálido. ¿No vas a acompañarme a la fiesta? El director está muy emocionado, la clase nocturna inclusive se disfrazó y… —Expresó la pequeña prefecta con preocupación, tocándole el brazo sobre la chaqueta del uniforme. Inmediatamente, Zero se apartó de ella, como si su tacto le quemara como lava ardiente. La sed estaba haciendo de la suyas, estaba matándolo lentamente. Estaba loco.

    —No es nada… Déjame. —Resumió con voz ronca, levantándose del sillón en el que había estado reposando, saliendo de la habitación con prisa, dirigiéndose a la suya. No estaba de ánimos para ir a ninguna fiesta absurda por Halloween, no quería interactuar con nadie.

    Se lanzó a su cama luego de haber cerrado su habitación con seguro, observando al techo, molesto consigo mismo. La sensación ardiente de la piel bajo sus dedos aún estaba presente, y los colmillos le dolían como nunca. Protestó, cubriéndose el rostro con las manos. A la mierda Halloween. A la mierda Kaname Kuran… estaba sediento.


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    Originalmente publicado en universo fanfics el 25 de noviembre del 2012.
     
    Última edición: 5 Abril 2018
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    Primero lo primero.
    TE ODIOOOOO. Entré bien engañada mujer (?) Escribe un trío, o por lo menos un yukixzero, por favor.

    Y con la lectura:

    [​IMG]

    Dios, que bien te ha quedado el reflejo del deseo carnal por la sed que sentía su cuerpo. Fue ardiente y punzante, sádico pero sensual. En definitiva, bastante intenso. Y la chiquilla bien inocente preocupada por el otro, jajaja.

    Amo como narras las escenas explícitas.
     
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  3.  
    Tarsis

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    Jajajajajaja, tú siempre, me lo imaginé desde el inicio. ¿Quien se imaginaría esos pensamientos en la cabeza del cazador? xD
     

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