¿Quién dice que los dioses son necesariamente perfectos? Eso no es más que un engaño.

Tema en 'Historias Abandonadas Originales' iniciado por lupus, 29 Agosto 2011.

  1.  
    lupus

    lupus Usuario común

    Libra
    Miembro desde:
    21 Diciembre 2010
    Mensajes:
    218
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    ¿Quién dice que los dioses son necesariamente perfectos? Eso no es más que un engaño.
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Comedia
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    2631
    Encuentro con Feroz.

    Yami estaba que daba saltos de la emoción. Tras muchos años de espera, por fin se le presentaba la oportunidad de formar parte de los Diez Inmortales, un grupo formado por las diez deidades más poderosas de cada milenio. Gaia, una de las diosas de aquel milenio, había dejado su puesto como representante del planeta Tierra, quedando una vacante al alcance de las manos del dios menor, al que le concedieron la oportunidad de someterse a la Prueba.
    — Como sabes, Yami, la Prueba consiste en enviar al dios interesado al mundo de los mortales durante tres años para que ayude a todos los que le necesiten. — le explicó Lorenzo, el representante del Sol, al joven dios cuando éste hubo llegado a la sala de reuniones. — ¿Estás dispuesto?
    — ¡Sí, señor! — exclamó Yami colocando la mano abierta sobre su frente imitando el saludo militar.
    — ¡Cielo santo!

    Con el movimiento de su mano, el joven había provocado accidentalmente que las cortinas de la ventana estallaran en llamas, causando un gran alboroto entre los Inmortales.
    — ¡Lo siento, lo siento! — gritó con horror mientras los demás se esforzaban por apagar el fuego. — ¡¿Queréis que os ayude?!
    — ¡No! — respondieron los ocho Inmortales que se estaban encargando del asunto, pues Yami tenía fama de empeorar las situaciones cuando se ofrecía a participar.
    — Lo mejor será que desciendas directamente al mundo de los mortales. — afirmó Lorenzo accionando una palanca de su mesa.

    El suelo se hundió bajo los pies de Yami, que se encontró cayendo a gran velocidad desde una gran altura, empapándose con el agua condensada de las nubes. Pillado por sorpresa, el dios en periodo de prueba trató de concentrarse para tomar el control del vuelo, casi logrando ser atrapado y triturado por las hélices de un avión que pasaba por allí.
    “Ha faltado poco.” pensó con el rostro pálido mientras detenía las volteretas que había dado para esquivar el inmenso aparato y continuaba su descenso a la tierra.

    Sin embargo, aquel día hacía mucho viento, y el dios no pudo mantener el control de su cuerpo por mucho más tiempo.
    — ¡Que me la pego! — gritó al ver que la tierra se iba acercando peligrosamente.

    Para su alivio, comprobó que se dirigía directamente contra una montaña de paja apilada, por lo que caería en blandito y su caída sería amortiguada. Pero…
    — ¡No, no la apartes, imbécil! — chilló cuando la montaña de paja comenzó a alejarse del punto donde se encontraba inicialmente por culpa de un granjero y su tractor.

    Movió con rapidez los brazos como si de alas se tratasen pero no logró detenerse a tiempo de evitar estrellarse violentamente contra el campo. El impacto atrajo la atención de los campesinos que se encontraban trabajando cerca gracias a la gran nube de polvo y al estruendo provocado.
    — ¡La próxima vez podrías avisar, Lorenzo! — le gritó Yami al cielo mientras se arrastraba para salir del cráter. Al verse convertido en el centro de todas las miradas de las gentes del lugar, se apresuro a presentarse: — ¡Hola, amables personas! ¡Mi nombre es Yami y soy…!
    — ¡Un monstruo! — gritaron los campesinos, echando a correr y dejando solo al pobre dios en medio de aquellos campos.

    Yami giró sobre si mismo varias veces, asombrado por la rapidez con la que todos habían desaparecido.
    — Me han dejado más solo que la una. — se dijo con algo de tristeza. — Y yo que quería preguntarles si necesitaban ayuda. Que desagradables son los humanos.

    De modo que el joven decidió seguir el camino en la dirección en la que habían huido los aldeanos, pues seguramente debían de haber ido a su pueblo. A mitad de camino se topó con un pobre anciano que trataba de sacar la rueda trasera de su carro de un bache de la salvaje calzada.
    — ¿Necesita ayuda, señor? — le preguntó Yami, que veía la oportunidad de realizar su primera buena acción.
    — Si no es mucha molestia, joven. — respondió el anciano con una débil sonrisa.

    Yami se arremangó y concentró sus energías en el encallado carruaje de madera, que comenzó a estremecerse y a elevarse en el aire ante la mirada asombrada de su dueño.
    — ¡Es usted un brujo, joven! — exclamó el hombre.
    — ¡Frío, frío, señor! — se rió la deidad. — ¡Realmente soy un…!
    — ¡Un demonio! — le interrumpió el conductor del carro, que salió corriendo junto con sus caballos con la mayor rapidez que le permitían sus envejecidos huesos.

    El joven enviado de los Diez Inmortales se había dejado llevar por la alegría de poder ayudar a alguien de tal forma que sus poderes se habían descontrolado haciendo que el carro estallase en una gran bola de fuego.
    — ¡Ha sido un accidente! — se excusó el avergonzado dios. — ¿Qué ha sido de eso de “la intención es lo que cuenta”?

    Deprimido por su nuevo fracaso, Yami rodeó los ardientes restos del antiguo vehículo y se sentó a la sombra de los grandes árboles de la linde del bosque que bordeaba el camino para dejar pasar el tiempo. Segundos; minutos; horas;… El Sol se ocultaba en el horizonte y el día daba paso a la noche, pero el dios no se movió de su posición ni tenía la intención de hacerlo en toda la noche.

    En el mismo momento en que la Luna sustituía al astro rey en su recorrido por el firmamento, una oscura y monstruosa figura surgió de los arbustos y amenazó a Yami con un cuchillo. Lo único que se veía del atacante eran dos brillantes ojos amarillos y el brillante acero de su daga.
    — ¿Quién eres tú? — le preguntó el asustado dios.
    — Soy el bandido más temido de estás tierras. — respondió el ladrón, exponiéndose a la luz lunar y revelándose como el lobo que era. — Me llaman el lobo Feroz por mi ferocidad.
    — Pues a mí me llaman Yami porque a mis padres les dio la real gan…
    — ¡Que te calles y me des todo lo que tengas! — le ordenó el furioso lobo.
    “Tiene muy malas pulgas.” pensó Yami mientras rebuscaba en su bolsa de viaje, la cual siempre le sorprendía con diferentes objetos.

    Aquella vez no fue diferente, pues lo primero que vomitó la bolsa fue una bombona de butano.
    — ¿Cómo te cabe una bombona en esa bolsa tan pequeña? — le preguntó Feroz, asombrado.
    — No imaginas lo que da de sí. — replicó el joven lanzando la bombona al bosque, que explotó debido al escape de gas inflamable. — A ver que más… ¡¿Un ejemplar del Playboy del mes pasado?! ¡Así no me ayudas, bolsa!

    Pero el lobo ya le había arrebatado la revista de las manos y la hojeaba con avidez, silbando al ver las fotos del mes anterior.
    — Menudos aullidos les hacía pegar yo a éstas. — comenzó sacando la lengua como lo hacían los perros al jadear. Se volvió hacia Yami y le preguntó: — ¿Qué más tienes ahí dentro?

    El dios introdujo la mano más profundamente y la sacó junto con el cuerpo de un hombre trajeado y con bigote.
    — ¡Oh, no! — exclamó al descubrir la identidad del hombre. Miró desesperado al asombrado lobo y le suplicó: — ¡Ayúdame a meterlo dentro antes de que nos suelte su discurso completo sobre el estado de España!

    A pesar de que era un bandido, Feroz se apresuró a ayudar a la deidad a meter al político de nuevo en el bolso, pues no deseaba escuchar todo un discurso de José María Aznar.
    — ¡Déjate de tonterías y dame todo tu dinero! — gritó una vez la voz del político fue apagada en las profundidades de la bolsa de Yami.
    “Está claro que la bolsa no me va a ayudar en nada.” pensó el joven, harto de las estupideces de su posesión. “Usaré mi más infalible método para librarme de mis enemigos. Un método del que nadie escapa.”

    Señaló un punto detrás del lobo y exclamó:
    — ¡Es Shakira bailando y cantando el tema de “The Wolf”!
    — ¡¿Dónde?! — preguntó Feroz dándole la espalda y buscando a la cantante.

    Yami aprovechó la distracción y salió corriendo en la dirección contraria gritando:
    — ¡Piernas, ¿para qué os quiero?!
    — ¡Se supone que yo soy el mentiroso! — aulló Feroz antes de echar a correr tras el dios.

    Estuvieron corriendo de un lado a otro durante cerca de treinta minutos, terminando la persecución con el derrumbamiento del lobo, cuyo estómago se quejaba estruendosamente.
    — M-me rindo. — susurró arrastrándose por el suelo, sometido por la inanición que estaba consumiendo su cuerpo desde hacía días. — P-puedes…marcharte.

    Cerró los ojos y trató de dormirse para librarse de la dolorosa sensación de vacío de su estómago pero no logró descansar por culpa de los ligeros golpecitos que Yami le estaba dando con una delgada rama que había encontrado entre las raíces de los árboles.
    — ¡Déjame en paz! — gruñó, mareándose a causa del hambre.
    — No tienes muy buena cara. Estás en los huesos. — comentó el joven dios. — ¿Qué te ocurre?
    — Nada. — replicó la orgullosa bestia.

    Como si deseara llevarle la contraria, su estómago volvió a rugir con furia y con tanta fuerza que el lobo se estremeció de dolor. Sin embargo, los ojos de Yami brillaban de la emoción por alguna razón desconocida.
    — ¿Por qué pareces tan ilusionado?— le preguntó Feroz, que comenzaba a pensar que aquel extraño era mentalmente discapacitado.
    — ¡Has gruñido sin mover la boca! — exclamó el dios. — ¡Eres ventrílocuo!
    — ¡Eso ha sido mi estómago, imbécil! — gritó el animal. — ¡Me muero de hambre! ¡Lárgate y déjame morir en paz!

    Acto seguido le dio la espalda al dios y se quedó tumbado de lado en medio del camino, esperando que la muerte llegara a buscarlo en cualquier momento, pues se había hartado de intentar sobrevivir. No había nada en su vida que pudiese convencerlo de…
    — ¡¿Se puede saber qué estás haciendo?! — interrumpió sus reflexiones para preguntarle al joven al que había intentado atracar, que le había cogido de la cola y le estaba arrastrando en dirección a la aldea más cercana.
    — Has dicho que te estás muriendo de hambre, así que te voy a llevar al pueblo para invitarte a comer. — respondió Yami como si fuese lo más obvio.

    Feroz quedó asombrado por aquella respuesta. No tenía sentido que le estuviera ayudando después de que él hubiese intentado robarle todo lo que tenía. Hizo un esfuerzo por mantenerse consciente y preguntó:
    — ¿Por qué me ayudas?
    — No tengo ninguna razón especial para hacerlo. — afirmó el joven mientras arrastraba a la bestia por el pedregoso sendero. — Simplemente deseo hacerlo.
    — ¿Y quién eres tú para estar tan dispuesto a ayudar a los demás?

    Yami giró el rostro mostrando una amplia sonrisa y respondió:
    — Yo soy Yami, un dios caído del cielo.

    Al escuchar aquellas palabras, Feroz reunió las pocas fuerzas que le quedaban para tratar de escapar inútilmente de las garras de Yami. ¡Había sido apresado por un lunático que se creía un dios.

    — ¿Seguro que ha sido buena idea permitirle a Yami someterse a la Prueba? — le preguntó Venus, representante del planeta homónimo, a Lorenzo tras observar desde el mundo de los dioses todo lo que había pasado en el primer día del aspirante a Inmortal en el mundo terrenal. — Sé que el chico tiene buena voluntad, pero hay que reconocer que es…algo…
    — ¡Payaso, Venus! — intervino el anciano Crono, representante del planeta Saturno, todavía cabreado por el incendio provocado accidentalmente por el joven. — ¡El adjetivo que califica a Yami es payaso! ¡Os advierto que ese tonto no podrá ayudar a nadie en sus tres años!
    — Y en el improbable caso de que lo lograra y se convirtiera en un Inmortal, acabaría destruyendo la reputación que nuestros antecesores tardaron siglos en consolidar. — añadió Raiden, que representaba al planeta Júpiter.

    Muchos de los demás dioses murmuraron que estaban de acuerdo con los dos Inmortales de los planetas más grandes del Sistema solar. Solamente Lorenzo, Venus y Stark, representante del lejano e inhóspito Plutón, permanecieron en silencio.
    — Incluso una simple pluma puede derribar un muro si golpea en el punto exacto. — afirmó este sombrío personaje, oculto y separado de los demás dioses. — No deberíais subestimarlo simplemente porque su carácter sea…algo extraño.
    — Lo mismo digo yo. — corroboró Venus con fiereza.

    Lorenzo volvió a fijar la mirada en el mundo de los mortales para observar al joven Yami arrastrando al extraño lobo por el suelo hacia un pequeño pueblo. Lo que los demás no veían y él sí era un inmenso potencial dormido en el interior de aquel muchacho tan excéntrico. Un potencial capaz de superarles a todos si se le concedía la oportunidad de manifestar su fuerza y destreza.
     
    • Me gusta Me gusta x 6
  2.  
    Kai

    Kai Usuario VIP

    Géminis
    Miembro desde:
    10 Abril 2010
    Mensajes:
    2,466
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Dios. ,e ha encantado. Me imaginé todo como un animé, deberían hacerlo, y me sentiré halagada por haberte conocido.

    Usaste el guión largo, mi insistencia funcionó.
    Tienes una narración fresca y fácil de seguir. Deja ese sentido hilarante en tus palabras. No pense que también para esto serías bueno. ¡Eres multifuncional! Eres bueno en las tramas complejas y ahora también en las ligeras.
    Gracias, me sacaste una gran carcajada.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  3.  
    Sumi Chan

    Sumi Chan Usuario común

    Cáncer
    Miembro desde:
    11 Junio 2008
    Mensajes:
    379
    Pluma de
    Escritora
    ¡Awww !Es la primera vez que leo un original y me parece sensacional! Ame a Yami y su bolsa XD me mato de risa la parte del político muy buena. Megusta mucho tu narración, en verdad me llama mucho la atención tu historia, ojala lo continues ;D Es muy comica y no es tan exagerada, me encanto tambien la parte del ventrílocuo me gusta mucho.
     
    • Me gusta Me gusta x 3
  4.  
    Shezzi

    Shezzi Entusiasta

    Libra
    Miembro desde:
    2 Julio 2009
    Mensajes:
    152
    Pluma de
    Escritora
    Gracias por la invitación, Lupus.

    ¡Qué cambio! De Voluntad Carmesí a éste, son como polos opuestos. ¡Me gusta! La personalidad que le has dado a Yami, es simplemente genial. Parece inocente, tierno, torpe, gracioso, humilde, ¡tiene todas las características que me encantan! Sin duda este Yami hará de la historia, una muy pero muy buena trama. ¿Él siendo un inmortal? ¿El Dios que represente la Tierra? Yo estoy del lado de Lorenzo, siento que Yami logrará pasar la prueba, tiene esta chispa que los otros inmortales no pueden ver en él.

    Casi todo el capítulo me ha matado de risa, sin duda éste otro escrito tuyo lo disfrutaré. Comedia, intriga, acción, misterio... ¡genial! Y ahora, siento que ese tal Feroz y Yami formaran una pareja que... Dios xD Serán como una bomba, o peor. :oops:
    Sigue así, esperaré por la continuación.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  5.  
    Estrella Solitaria

    Estrella Solitaria Lady star

    Acuario
    Miembro desde:
    31 Enero 2011
    Mensajes:
    450
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Hola, gracias por la invitación, me sorprendes ya que has hecho historias de antiguedad, de ciencia como lo es voluntad carmesí y ahora algo chistoso. Ese Yami me ha encantado su personalidad, alguien muy torpe pero con buen corazón, espero y pueda sacar ese potencial que algunos dioses esperan, Me has sacado algunas risas, la narración estuvo muy bien, me lo imagine mucho.
    Saludos!!
     
    • Me gusta Me gusta x 2
  6.  
    Ladron de Musas

    Ladron de Musas Usuario común

    Cáncer
    Miembro desde:
    18 Abril 2011
    Mensajes:
    307
    Pluma de
    Escritor
    Demonios ya hacia un buen que no posteabas un escrito asi XD XD XD , gracias!! nesesitaba reirme despues de tanto estres,este Yami en verdad es genial,solo quiere llegar a ser como las personas que admira aunque eso signifique meter ''las 4 '' a cada rato, la parte de su grandiosa bolsita fue la mejor jejeje,ese ladron no tiene ni la mas remota idea de la que le espera con ese desastre andante,pero que va he visto que a mas de uno le fascino este aspirante a Inmortal,incluyendome
     
    • Me gusta Me gusta x 2
  7.  
    Naru-Chan

    Naru-Chan Usuario popular

    Aries
    Miembro desde:
    11 Junio 2011
    Mensajes:
    653
    Pluma de
    Escritora
    Hola Lupus n.n bueno primero que todo gracias por invitarme a tu nueva locura jaja
    Vaya, esta si que es muy diferente a "Voluntad Carmesí", pero esta muy buena, al igual que el otro fic n.n
    Tu forma de narrar es muy buena, compleja y se entiende muy bien, ademas que siempre atrapas al lector con tus ideas, va en mi caso es así n.n
    Con respecto al capitulo, bueno en verdad me hiciste reír, no te veía que escribirías comedia, pero bueno te salio super, mas con el tema de la bolsa de Yami, con la revista o el político jajaja eso estuvo muy bueno n.n o cuando el pobre del dios quiere ayudar siempre termina metiendo la pata jaja
    Bueno vamos a ver que aventuras le espera en la tierra a Yami n.n cuando subas la conti avísame, me gusto bastante tu nueva idea, un beso :3
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  8.  
    lupus

    lupus Usuario común

    Libra
    Miembro desde:
    21 Diciembre 2010
    Mensajes:
    218
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    ¿Quién dice que los dioses son necesariamente perfectos? Eso no es más que un engaño.
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Comedia
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    2506
    Escándalo en la aldea y relatos del pasado. Extraño suceso.

    En cuanto Yami, todavía arrastrando a Feroz de la cola, pisó el suelo de la calle principal del poblado, se vio rodeado por los murmullos de la gente, que se apartaba para mantenerse a una distancia segura. El miedo que habían mostrado aquellas personas al conocer al dios se veía acrecentado por el hecho de que fuese acompañado por aquel lobo bandido.
    — Tal vez…deberíamos marcharnos. — susurró Feroz, a quien no le agradaba la idea de encontrarse en medio de los humanos en su estado de debilidad. — Está claro que no somos bien recibidos.
    — ¿Cómo lo sabes? — le preguntó Yami, extrañado.

    La respuesta le llegó junto con el impacto de una piedra arrojada por un niño contra su cabeza.
    — ¡Monstruos! — gritó el pequeño arrojando una nueva piedra, que acertó en la sien izquierda dios., que perdió el control y le chilló a la madre:
    — ¡Señora, controle a su hijo!

    La aldeana ignoró su orden y le dio al niño más piedras para que se las lanzase, lo cual enfadó todavía más a Yami, que agitó el brazo en su dirección e hizo estallar la casa de aquella humilde familia sin proponérselo.
    — ¡¿Cómo has hecho eso?! — exclamó el lobo, repentinamente enérgico debido al susto que se había llevado por culpa de la explosión.
    — No lo sé. — respondió el entristecido dios mientras la gente salía corriendo despavorida. Señaló los guantes que llevaba puestos y dijo: — Se supone que llevo puesto el seguro. ¡Haré una reclamación!

    El inoportuno fallo del seguro de Yami atrajo la atención de los guardias de seguridad de aquella villa, que les rodearon y apuntaron con sus horcas.
    — ¿Otra vez tú, maldito lobo? — gruñó uno de los hombres, mirando con desprecio a Feroz. — ¡Ya estamos más que hartos de tus fecho…!

    El guardia dejó inconcluso su grito al ver como Yami tomaba la horca de uno de los aldeanos y la examinaba con interés y curiosidad.
    — ¿Qué es este artilugio? — le preguntó el dios al dueño de aquella herramienta.
    — Una horca. — replicó el pueblerino de mala gana.
    — ¿Me tomas por idiota? — le preguntó un algo mosqueadillo Yami. — Las “horcas” son ballenas asesinas, lo que significa que viven en el mar. Hay que ser pazguato para creerse que hay una ballena viviendo en un pueblo situado en medio de una planicie.
    — ¡Eso es “orca”, no “horca”! — gritó el líder del grupo, cuyo rostro estaba rojo de rabia. — ¡El único pazguato que hay aquí eres tú, criminal!

    Al escuchar aquellas palabras, Yami giró sobre sí mismo, aparentemente buscando al criminal sin saber que se referían a él. A su lado, tirado en el suelo por culpa del hambre, Feroz se dejó vencer por la desesperación.
    — Nos van a meter en la cárcel. — susurró débilmente.
    — ¡No pienso permitirlo, así que deja que yo me encargue de todo! — exclamó Yami.

    El joven aspirante a Inmortal se acercó al jefe de los guardias y le exhortó:
    — ¡Escuche, foca oronda! ¡Haga el favor de darle comida a mi compañero!

    Diez minutos después de haber dicho esas desafortunadas palabras, tanto Yami como Feroz se encontraban dentro de una de las celdas de la prisión de la aldea.
    — ¿Quién iba a pensar que llamar foca oronda a una persona equivale a insultarla? — comentó el primero mientras el segundo se tumbaba en la litera de arriba. — No me gusta nada la pinta de esos tipos.

    Hizo un gesto con la cabeza hacia los dos prisioneros que ocupaban la celda de al lado, quienes les observaban burlonamente y hablaban en voz baja, probablemente planeando alguna forma de convertir su encierro en un infierno.
    — No tienes de qué preocuparte. — dijo el lobo cuando Yami le explicó la razón por la que estaba tan nervioso. — No creo que nos tengan retenidos mucho tiempo.
    — ¿Cómo lo sabes?
    — Porque lo más probable es que el alcalde esté tratando de realizar lo más rápidamente posible los trámites para llevar a cabo nuestra ejecución. Henderson lleva mucho tiempo tratando de capturarme para matarme y acabará contigo para hacerte pagar por la humillación que le has hecho pasar y por haber tratado de ayudarme.

    Yami suspiró y comenzó a rebuscar en su bolsa para lograr distraerse. Feroz le observó con curiosidad, recordando lo mucho que el dios había discutido con los guardias para que le permitieran quedarse con la bolsa, y le preguntó:
    — ¿Por qué es esa bolsa tan importante para ti?
    — Porque…es lo único que me queda de mi madre. — respondió Yami tratando de mantener la voz firme.
    — ¿Tu madre? — preguntó Feroz, más interesado todavía en el pasado de su compañero. — ¿Qué le ocurrió?
    — No lo sé. — respondió el aspirante sin darle importancia. — Yo me crié en un orfanato, ¿sabes?, y el día en que cumplí los dieciocho años, me entregaron esta bolsa, que perteneció a mi madre. Parece que la usaba para obtener todo lo que necesitaba. Como has comprobado esta noche, a mí no me tiene tanto aprecio ni me otorga lo que necesito en el momento preciso.
    — ¿Y tu padre?
    — Pues tengo entendido que sedujo a mi madre y la abandonó al día siguiente dejándola conmigo creciendo en su interior. — gruñó el dios. — No he sabido nada de él en todos estos años.

    Una triste sonrisa lobuna se dibujo en el rostro de Feroz, cuyo pasado tampoco era muy agradable.
    — Pues parece que ninguno de los dos hemos tenido mucha suerte en lo que se refiere al progenitor masculino. — afirmó, dispuesto a continuar aquella conversación con tal de olvidar la angustiosa sensación de hambre. Percibiendo la interrogadora mirada de Yami, se apresuró a explicarse: — Mi padre es el alfa de una manada que vive en una guarida situada al norte de esta zona y es muy severo en lo que se refiere al orgullo y a la regla de no relacionarse con los humanos excepto para cazarlos y matarlos. Yo…digamos que hice algo que no fue de su agrado y fui condenado al exilio bajo pena de muerte.
    — ¡¿Por tu propio padre?! — exclamó Yami, asombrado. Miró con nerviosismo a los guardias y a los otros prisioneros y preguntó: — ¿Y tu madre no hizo nada por evitarlo?
    — Es imposible para los miembros de la manada desobedecer al alfa, Yami.

    El dios se echó a reír en silencio a pesar de que la conversación no estaba tratando temas demasiado hilarantes.
    — Es curioso, Feroz, pero es que a mí también me desterraron durante tres meses de mi hogar cuando tenía diez años. — se explicó al ver el ceño fruncido del lobo. — No sé muy bien la razón, pero parece que tuvo que ver con un incidente ocurrido en Iris, la capital del Cielo.
    — ¿Qué incidente? — le preguntó la bestia, que sentía curiosidad por saber cosas del Cielo.

    Yami se cruzó de brazos y cerró los ojos, tratando de recordar.
    — Recuerdo que…estaba enfadado con mis compañeros de clase porque se habían burlado del hecho de que no tuviese padres. De repente, me desmayé y todo quedó oscuro. — susurró mientras rescataba esos recuerdos de su memoria. — Cuando me desperté, todo lo que me rodeaba estaba destruido. De algún modo, mientras estaba inconsciente, la mitad de Iris había estallado, conmigo en el epicentro de la explosión. A veces me pregunto si no sería porque yo fui el causante de esa destrucción.

    El lobo tragó saliva y dijo:
    — Pero eso es imposible, ¿verdad? Quiero decir que tú eras un niño y no podías poseer semejante poder.
    — Supongo que tienes razón. — Yami se tumbó en la litera de abajo, todavía abrazando fuertemente la herencia de su madre. — ¿Qué hiciste tú para enfadar a tu padre que lograste que te enviara al exilio amenazándote con la muerte si regresabas a la manada?

    Para sorpresa del dios, Feroz se quedó turbado por la pregunta, tanto que parecía que se estaba sonrojando. Pero antes de que el lobo pudiese responder, fue interrumpido por una discusión que estaba teniendo fuera de la celda.
    — No creo que sea buena idea, señorita Henderson. — le dijo el guardia a una joven de la edad de Feroz y Yami (de veinticuatro y veintitrés años respectivamente) que vestía una larga capa roja. — Ya sabe lo peligroso que es ese ser.

    Los azules ojos de la chica brillaron bajo la luz de las velas.
    — Estoy segura de que usted sabe que mi padre desea ejecutar al lobo en público. — dijo con un dulce y amenazante tono de voz. — Hasta que logre completar los trámites, tendremos que mantener vivo a la fiera y para eso hay que alimentarla.
    — Pero no veo la razón por la que tenga que ser usted quien… — comenzó a decir el guardia pero se quedó callado ante la mirada intimidante de la hija del alcalde. — Haga lo que quiera.

    Haciendo resonar las llaves que colgaban de su cinturón, el hombre se marchó mientras la joven se acercaba a la celda en la que se encontraban Yami y Feroz. El segundo, nuevamente lleno de energía, saltó de la litera y se acercó a las rejas para agarrar con fuerza las pálidas manos de la chica, llenas de pequeños rasguños.
    “Me parece que ya sé porqué el padre de Feroz le echó de la manada.” pensó el dios, que se apresuró a volverse para darles la mayor intimidad que pudiese.
    — No deberías estar aquí, Elena. — le dijo el lobo a la chica, acariciando las manos con sus garras.
    — Todo lo contrario. — replicó la joven, que pasó una cesta llena de comida y de extrañas plantas a través de las rejas. — Comida y plantas medicinales para ti. Estás muy delgaducho.

    Feroz ronroneó al sentir las manos de su amada deslizándose por su rostro. Pero ese mágico momento fue hecho pedazos por los silbidos de los prisioneros vecinos de la otra celda, que no dejaban de soltar comentarios obscenos.
    — Discúlpame. — le dijo la bestia a Elena, dispuesto a meterse en una pelea incluso cuando llevaba días sin comer.
    — Permite que sea yo quien resuelva el asunto. — intervino Yami, que llevaba algo escondido tras él. Se acercó a los prisioneros y les dijo: — Tenéis las cremalleras bajadas.

    Los dos hombres bajaron la mirada, momento que Yami aprovechó para atizarles un martillazo a cada uno con el martillo que había extraído de la bolsa.
    — Os voy a dejar intimidad para que hagáis lo que queráis. — les dijo a los asombrados enamorados antes de darse un fuerte golpe en la cabeza con su propia herramienta y caer inconsciente al suelo.

    Feroz y Elena miraron durante unos minutos al desmayado dios y volvieron a concentrarse en compartir una tierna mirada.
    — ¿No me tienes miedo? — le preguntó el lobo a la chica, que abrazó a él todo lo que pudo a través de los barrotes. — Ya debes de haber oído los rumores que circulan sobre mí.
    — Sé que tú no fuiste el que mató a esa familia de las afueras. — afirmó Elena. — Te aseguro que lograré averiguar quién te ha tendido la trampa y probar tu inocencia.
    — No quiero que te arriesgues. — dijo Feroz, cuyo rostro estaba a sólo cinco centímetros del de su amada.
    — Tú eres el que más se ha arriesgado en esta relación. — le recordó Elena antes de juntar sus labios en un tierno beso.

    Mientras los dos amantes compartían el poco tiempo que tenían junto, Yami, que no había logrado perder el conocimiento por completo, meditó acerca de lo que acababa de escuchar. Alguien le había tendido una trampa al lobo para que le acusaran de unos asesinatos que no había cometido.
    “Está claro que necesitan la ayuda de un dios.” pensó mientras trataba de mantenerse al margen de lo que ocurría en las puertas de la celda.

    Desde una colina de los alrededores del pueblo, una sombra observaba al joven aspirante a pesar de que éste se hallaba encerrado en una habitación de gruesos muros, pues nada escapaba de su infinita visión.
    — Tal y como imaginaba, piensa ayudarles. — susurró al escuchar los pensamientos de Yami. — La trampa está lista y tú, un ratoncito cuya debilidad es tener un corazón demasiado bondadoso, pronto caerás en ella. Todo tu poder será mío.
     
    • Me gusta Me gusta x 5
  9.  
    Sumi Chan

    Sumi Chan Usuario común

    Cáncer
    Miembro desde:
    11 Junio 2008
    Mensajes:
    379
    Pluma de
    Escritora
    XD a mi vida, feroz tiene un amorshito :3 eso si que estuvo genial. Repito: amo tu historia y no me canso de leerla, la verdad estuvo algo gracioso como Yami dejo el momento de intimidad golpeándose la cabeza eso estuvo epico. Que bueno que aparece un malo XD yaahhh haber que pasa :3 y hay haber déjame hacerte una pregunta digamos que¿ Feroz es un hibrido? La verdad no se pero me hago a idea jojojo, hay un romance eso me agrada, cada vez mas me atrapa la historia y yami con sus ocurrencias XD ahhh avísame cuando el otro capitulo ente rondando :D
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  10.  
    Kai

    Kai Usuario VIP

    Géminis
    Miembro desde:
    10 Abril 2010
    Mensajes:
    2,466
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Este capítulo ha sido un tanto más serio, pero ha sido para darle trama. Me gusta.Llegaste a dejar un humor sutil. Atrayente.
    Romance, suspenso y comedia. ¡Que combinación!, amo a esa bolsa. Y adoro a Yami, es taan adorable.
    No vi errores, ni falta de puntuación. Buen trabajo, me eencanta.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  11.  
    Naru-Chan

    Naru-Chan Usuario popular

    Aries
    Miembro desde:
    11 Junio 2011
    Mensajes:
    653
    Pluma de
    Escritora
    Hola n.n como dije aca estoy.
    Haber, el capitulo de hoy estuvo mas serio, algunas cosas del pasado de ambos(Yami y Feroz) salieron a la luz, ya sea el problema con sus padres o el de Feroz, con Elena, que casualmente lleva una capa roja, se parece tanto a caperucita jeje oye, y esa persona que estaba escuchando lo que Yami decía, tiene que ver con lo que le paso a la mama de Yami, puesto que el mismo dijo que no sabe que le paso, así que se puede esperar cualquier cosa...

    ¿Que es eso? perdón por la ignorancia, pero nose como se ve, y me gustaría saber como es la apariencia de Feroz, ya que me pareció super que tenga una enamorada, tan Kawai n.n
    Bueno sin mas que decir me despido, avísame de la conti, un beso! :3
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  12.  
    lupus

    lupus Usuario común

    Libra
    Miembro desde:
    21 Diciembre 2010
    Mensajes:
    218
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    ¿Quién dice que los dioses son necesariamente perfectos? Eso no es más que un engaño.
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Comedia
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    4013
    Maligno complot. Accidente en las duchas.

    Sentado en su trono celestial, Lorenzo observaba al joven aspirante Inmortal encerrado en una celda junto con el extraño lobo sin hacer caso de los constantes y mordaces comentarios de Crono y Raiden.
    — ¿De verdad creéis que ese chico logrará superar la Prueba cuando ha sido encarcelado en su primer día? — les preguntó el representante de Saturno a los demás Inmortales con una sonrisa burlona. — Francamente, es imposible que pueda hacerse con el trono de la Tierra.

    El dios del Sol cerró los ojos, como si estuviese meditando profundamente, y respondió:
    — Tienes razón, Crono, al decir que Yami no se convertirá en el representante de la Tierra.
    — ¡¿Cómo puedes decir eso?! — le reclamó una furiosa Venus.
    — ¡¿Lo veis?! ¡Incluso Lorenzo se ha dado cuenta de que es imposible que Yami logre superar la Prueba! — dijo Raiden, alzando la voz para hacerse oír por encima de los murmullos que las palabras de Lorenzo habían desatado.

    El aludido se incorporó y abandonó la estancia moviendo los labios sin decir ni una palabra. La única que pudo comprender lo que estaba diciendo fue Venus, pues se le daba bien leer los labios.
    “Ese chico está destino a ocupar un trono mucho más elevado que el de la Tierra.” le pareció entender. “¿A qué se refiere?”

    Llevada por la curiosidad, la diosa representante del segundo planeta más cercano al Sol siguió la estela de energía de Lorenzo hasta que lo encontró abriendo una puerta que nunca antes había visto abierta. Una puerta con un grabado del Sol a la derecha y un grabado de la Luna a la izquierda.
    “¿Qué habrá ahí dentro?” se preguntó Venus, que se acercó todo lo que pudo para ver lo que había oculto tras aquellas inmensas puertas.

    Al aproximarse, vio que Lorenzo se había situado en el centro de una sala hexagonal cuyas paredes estaban cubiertas de espejos. Para su sorpresa, la imagen que aquellos espejos reflejaban no era la del dios, sino la de una mujer de largos caballos plateados vestida con un kimono del mismo color.
    — Parece que nuestro fin se acerca, querido Lorenzo. — comentó la mujer, de cuyo brazo izquierdo caían pequeños hilillos de agua.
    — Eso me temo, Catalina. — declaró el dios solar mientras se arremangaba y dejaba al descubierto su propio brazo izquierdo, que estaba comenzando a descomponerse en plasma. — Creo que, como máximo, nos quedan tres años de vida antes de que nuestros poderes se consuman. Tiempo requerido para que Yami realice la Prueba.
    — Pero nos podríamos haber ahorrado todo esto si le hubieses dicho a Yami toda la verdad desde el principio. — le recordó la mujer del espejo. — Al fin y al cabo, no era necesario que el chico se sometiese a la Prueba, ya que podía haberse convertido directamente en Inmortal al cumplir la mayoría de edad por derecho de nacimiento.

    La escondida Venus se sorprendió al escuchar las palabras de la llamada Catalina. Sabía que el hijo de un Inmortal tenía derecho a ocupar el puesto de su padre cuando éste decidiera abandonarlo pero no sabía que Yami, quien se había criado en un orfanato, fuese descendiente de Gaia. Ni siquiera sabía que Gaia hubiese tenido un hijo.
    “Será mejor que me concentre en la conversación.” pensó al darse cuenta de que la mujer seguía hablando.
    —…todo el mundo corre un grave riesgo por culpa de la egoísta decisión de esa estúpida mujer.
    — ¡No hables así de ella! — le ordenó Lorenzo lanzándole una mirada furiosa.
    — No me vas a hacer callar, Lorenzo, por mucho que ese amor enfermizo que sientes por el recuerdo de Sherry te siga cegando. — declaró Catalina con una sonrisa socarrona. — Sabes muy bien lo que ocurrirá si nuestros poderes, la energía del Sol y la Luna, no son asimilados por un heredero el día de nuestra muerte, todo desaparecerá.
    — Lo sé muy bien, Catalina. — gruñó el dios solar. — Todos mis ancestros se han enfrentado a esa amenaza desde hace eras.
    — Entonces espero que estés seguro de que estás haciendo lo correcto permitiendo que Yami se enfrente a la Prueba. Te recuerdo que él aspira a ocupar el trono de la Tierra.
    — Ya he tomado medidas para evitar que eso pase. — le informó Lorenzo, algo molesto por la evidente falta de confianza de la diosa lunar. — Ya he enviado a una agente a la Tierra para que impida que se haga con el puesto.

    Tapándose la boca con las manos para bloquear la exclamación que pugnaba por salir de su interior, Venus se deslizó hasta caer sentada en el suelo. No podía creer que Lorenzo, quien siempre había tratado de que Yami fuese aceptado por los demás y le había protegido desde las sombras, estuviese conspirando en su contra.

    A miles de kilómetros por debajo del Cielo, al otro lado del valle donde había caído Yami, una feroz manada de lobos antropomórficos acababa de masacrar a una caravana de campesinos que viajaban hacia el norte para vender las cosechas recolectadas durante el día. Aquellos desdichados no habían tenido ni la más mínima oportunidad contra las bestias, cuya fuerza bruta había resultado ser devastadora.
    — ¡Feroz es un idiota por haber renunciado a este estilo de vida por una vulgar humana! — exclamó Brutus, el corpulento hermano mayor de Feroz, extasiado tras disfrutar de una excelente cacería de humanos.

    Su alegría le duró lo que tardó su padre en llegar a su lado y sacudirle un fuerte rodillazo en el estómago que le dejó sin aire.
    — ¡¿Cuántas veces tengo que decirte que no menciones a esa vergüenza de lobo en mi presencia?! — gritó Inu, cuya voz de macho alfa erizaba el pelaje de los demás miembros de la manada. — ¡¿No has aprendido nada de la lección que tuve que darle a tu madre y a tu hermana?!

    Entristecidas por el castigo que el líder le había impuesto a Feroz, su pareja y su hija habían intentado convencerle de que perdonase su error, ganándose una brutal golpiza que les había obligado a permanecer descansando durante varios días para poder curarse.
    — L-lo lamento, padre. — se disculpó Brutus, asustado por la imponencia de su progenitor.

    El alfa resopló de irritación y comenzó a caminar hacia el carromato para ver si había algo de valor que robar. Fue entonces cuando sus agudos sentidos del oído y el olfato percibieron que había alguien más allí y que ese alguien no pertenecía a la manada.
    — ¡Muéstrate! — ordenó, sobresaltando a los demás lobos, que no habían percibido nada extraño de lo concentrados que estaban en alimentarse de los cadáveres.

    Deslizándose silenciosamente sobre la hojarasca, una mujer de cabello plateado tan largo que le llegaba hasta la base del pulcro kimono que cubría su cuerpo surgió de la oscuridad y se expuso a la pálida luz de la luna llena.
    — Impresionante. — susurró la recién llegada con una sonrisa casi burlona dibujada en su rostro. — Has sido capaz de percibir mi presencia a pesar de que estaba procurando ser lo más discreta posible.
    — Me parece que has subestimado mi olfato y mis oídos. — gruñó Inu, molesto por la actitud tan pasiva de la desconocida.

    No comprendía la razón pero sabía que aquella mujer era mucho más de lo que aparentaba, superior a todos los humanos a los que habían cazado. Aunque no pensaba expresarlo en voz alta, debía reconocer que le hacía sentir algo ansioso.
    — En ningún momento he pretendido hacer algo tan indigno como subestimar tus capacidades, Inu. — dijo la mujer, caminando sobre los despedazados cuerpos de los campesinos como si no estuviesen allí. — Únicamente deseaba comprobar el alcance de tus habilidades.

    Aquellas palabras enfurecieron a Brutus, que abandonó el cuerpo de la joven que estaba devorando y se arrojó sobre la mujer, cuyos largos cabellos cobraron vida y detuvieron al lobo inmovilizando sus extremidades.
    — ¡¿Qué es esto?! — aulló la bestia mientras trataba de cortar con las garras y colmillos los finos cabellos plateados, fuertes como hilos de acero.

    Con un ligero movimiento de cabeza, la mujer le alzó en el aire y lo lanzó contra un árbol que se encontraba a su espalda. Liberado de sus ataduras, Brutus volvió a atacarla, desgarrando la parte de atrás del kimono en el mismo momento en que una ligera brisa descubría la espalda de la mujer, mostrando una gran cicatriz con forma de estrella de cuatro puntas.
    — Te suplico un poco de tranquilidad, jovencito. — susurró la calmada desconocida, que parecía tomarse aquellos ataques como un simple juego. — Tan sólo he venido a proponerle una pequeña alianza a tu padre.
    — ¿Y puede saberse la razón por la que quieres aliarte conmigo? — le preguntó Inu sentándose sobre los restos de uno de los carros y fijando sus ojos rojos sobre la mujer.
    — Esta misma noche, un aspirante a formar parte de los Diez Inmortales ha llegado a este mundo con el propósito de enfrentarse a la Prueba y superarla, algo que no puedo permitir de ningún modo. — le explicó la desconocida.
    — Poco me preocupa los asuntos de los dioses. — refunfuñó el líder de los lobos. — Deberías marcharte antes de que me abalance sobre ti por hacerme perder el tiempo.

    La fría sonrisa de la mujer, que parecía que tenía calculado el rumbo de la conversación, se intensificó.
    — No es necesario exaltarse. — declaró mientras se paseaba con parsimonia a pesar de que los demás lobos la tenían rodeada. — Permíteme exponer mi propuesta antes de decidir acabar o no con mi vida.
    >> Como ya he dicho, ese dios ha venido a este mundo para ayudar a todas las personas posibles en su camino hacia el trono de la Tierra. Nada más pisar el suelo, se topó con un lobo llamado Feroz. <<

    Los miembros de la manada comenzaron a murmurar mientras Inu apretaba las garras delanteras a causa de la furia que sintió al escuchar el nombre de aquel desterrado.
    — Sé que ese joven lobo es la vergüenza de tu especie, Inu, y por eso creo que mi propuesta te agradará. — continuó explicando la mujer. — Parece ser que los humanos le han encerrado en la prisión de una aldea cercana junto con el dios del que te acabo de hablar. Sé que ya no puedes considerarle como tu hijo pero también estoy segura de que no permitirás que sea un humano quien ponga fin a su vida, pues eso sería una mayor humillación para la manada. Debe ser usted quien mate a ese eslabón débil de tu familia, Inu.
    — ¿Y qué tiene que ver eso con el dios? — le preguntó el macho alfa, visiblemente interesado en la propuesta.

    La sonrisa de la mujer se ensanchó todavía más al ver que su plan se desarrollaba a la perfección.
    — Los humanos de todas las aldeas de este valle se reunirán pasado mañana para presenciar la ejecución de Feroz, momento en el que tú deberías enviar a todos tus lobos al ataque para exterminarlos. — comenzó a hablar a las claras. — Matarás a esa vergüenza de hijo que tienes y a la muchacha de la que está enamorado mientras tu manada se sacia de carne humana en un único día.
    >> Yo, por mi parte, me ocuparé del dios, quien es un palurdo incapaz de enfrentarse al problema más sencillo. Aprovecharé el caos para eliminarle y evitar que supere la Prueba. <<

    Inu deslizó su mirada escarlata sobre sus hombres, que se relamían imaginando la gran cantidad de comida que podrían obtener si llevaban a cabo el plan de la mujer.
    — Me gustaría conocer el nombre de la persona con la que voy a colaborar. — dijo con una sonrisa llena de dientes afilados.
    — Mi nombre es Tsuki. — respondió la mujer, que comenzó a desvanecerse en el frío aire nocturno. — Me gustará ver a tus lobos en plena acción, Inu.

    En cuanto la llamada Tsuki desapareció por completo, Brutus se acercó a su padre a la espera de órdenes.
    — Regresemos a la guarida. — decretó el alfa. — Tenemos que estar preparados para intervenir en la ejecución del desterrado.

    El lobo beta asintió y emitió una serie de aullidos para ordenar a los individuos de la manada a agruparse y a comenzar a moverse de regreso a su hogar para notificar sobre los últimos acontecimientos a los lobos que se habían quedado vigilando la guarida.

    Tal y como sucedía siempre que dormía, Yami se encontraba soñando con un inmenso corredor iluminado por la dorada luz de las antorchas colgadas en los pasillos. Guiado por una voz desconocida, el joven llegó hasta una inmensa puerta que mostraba el símbolo del Sol y de la Luna.

    Justo en el momento en que se preparaba para abrir aquella puerta, despertó sobresaltado por culpa de los gritos de los guardias. Al ver el pálido color rosado del cielo a través de la ventana, comprobó que acababa de amanecer.
    — ¿Se puede saber a qué viene este escándalo? — le preguntó a Feroz, quien ya tenía mucho mejor aspecto gracias a la comida y a las hierbas medicinales que le había llevado Elena.
    — Parece que quieren que vayamos a las duchas. — respondió el lobo señalando a los dos guardias que habían ido a buscarles.
    — ¡Me niego! — se apresuró a replicar el dios con repentino miedo. Sujetó con fuerza su bolsa y dijo: — ¡He visto muchas películas y sé lo que ocurre en las duchas de las cárceles de hombres! ¡Y yo no soy muy bueno a la hora de sostener el jabón!
    “¿Qué clase de películas ve este tío?” pensó Feroz con sorna, arrojándole una mirada extrañada a su compañero.

    Sin embargo, los guardias no estaban dispuestos a aceptar ningún intento de rebeldía y apuntaron con sus lanzas a Yami, que tragó saliva y dijo:
    — Bueno, si insistís tanto, me ducharé con los demás. Una buena forma de entablar lazos entre compañeros…, supongo.

    De modo que Yami (llevando consigo la herencia de su madre) y Feroz fueron escoltados por los guardias hasta las duchas, donde ya se encontraban los otros dos prisioneros a los que el dios había dejado inconscientes hacía horas.
    — Lo que nos faltaba. — susurró la joven deidad, que ya podía imaginarse las burlas de las que sería objeto, mientras se quitaba la camisa.

    Feroz lanzó un silbido al ver la gran cicatriz con forma de estrella de cuatro puntas que cubría la espalda de su compañero.
    — ¿Cómo te hiciste semejante monstruosidad? — le preguntó muerto de curiosidad, pues no se imaginaba a aquel chico tan extravagante metiéndose en una pelea o en una situación tan peligrosa como para recibir tal herida.
    — La verdad es que no lo sé. — respondió Yami al sentir las garras del lobo tocando la zona afectada. — Ahora que lo pienso, creo que la tengo desde donde alcanza mi memoria.

    Se sobresaltaron al escuchar las risas de los otros dos presos aunque no sabían qué era lo que les resultaba tan gracioso.
    — ¿Algún problema, parejita? — les preguntó el más vigoroso de los dos.
    — ¡Mira lo fuerte que agarra ese la bolsa, un preciado recuerdo de su mamá! — rió el otro acercándose rápidamente a Yami y arrebatándole la herencia de su madre. Evidentemente había escuchado la conversación de los dos compañeros acerca de sus respectivos
    — ¡Devuélvemela! — gritó el dios tratando de recuperarla sin éxito.

    El prisionero apenas tuvo tiempo de reírse de los fallidos intentos del joven por recuperar la bolsa antes de que Feroz, cuyos ojos brillaban de ira, se abalanzara sobre él y le tirara al suelo.
    — ¡Devuélvesela si no quieres salir mal parado! — gritó mientras le daba un puñetazo tras otro.

    Sangrando por la boca debido a los golpes que estaba recibiendo, el prisionero le suplicó ayuda a su compañero, que se acercó y comenzó a darle patadas al lobo en la espalda para intentar tirarlo al suelo. Sin embargo, Yami no pensaba permitirle que le maltratara de ese modo. Al fin y al cabo, Feroz estaba defendiendo sus pertenencias sin que él se lo hubiese pedido.
    — ¡Déjale en paz! — exclamó saltando sobre la espalda del preso y aferrándose apretando con fuerza su cuello.

    Con todo el tumulto iniciado en un lugar tan estrecho como aquellas duchas (Yami tratando de resistir los golpes que su robusto contrincante le estaba dando contra la pared y Feroz forcejeando contra su contrincante en el suelo, la bolsa se abrió y una muñeca del tamaño de una niña de nueve años rodó por el suelo.

    Al reconocer el objeto, Yami soltó al preso contra el que estaba luchando y retrocedió espantado.
    — ¿Qué te ocurre? — le preguntó Feroz, incorporándose al percibir la seriedad de aquella, en apariencia inofensiva, muñeca.
    — Nada bueno.

    A pesar de lo magullados que se encontraban, los presos de la celda vecina se echaron a reír tras mirar más de cerca la muñeca de aspecto destartalado.
    — ¡¿Cómo has podido dormir esta noche sin esto entre tus brazos?! — se mofó el preso que había estado luchando contra Feroz.
    — Podéis burlaros todo lo que queráis pero no se os ocurra tirar del cordel para activar su mecanismo de funcionamiento. — les suplicó Yami.

    Los abusones ignoraron su advertencia y tiraron del cordel, provocando que los ojos de la muñeca brillaran de un intenso color rojo y que las articulaciones se movieran chirriando desagradablemente.
    — Yo…odio… ¡a los hombres! — gritó la muñeca lanzando dos puñetazos excepcionalmente fuerte contra los presos, que chocaron contra las paredes y cayeron al suelo escupiendo los trozos de dientes rotos.

    Los diabólicos ojos de la marioneta se posaron inmediatamente en Yami, quien se apresuró a ocultarse tras el asombrado Feroz.
    — ¡A ti te odio más que a nadie, patético diosecillo! — gritó caminando mecánicamente hacia ellos.
    — ¿M-más que a tu ex-novio, que te engaño con tu mejor amiga? — le preguntó el joven para tratar de calmarla, logrando lógicamente el efecto contrario.
    — ¡No menciones a esos traidores! ¡Me has tenido diez años encerrada en lo más profundo de esa maldita bolsa! ¡Diez años sin ver la p… luz del sol!
    — Jackie, es que tienes cada pronto que es imposible sacarte sin que te metas en una pelea.

    La muñeca, de nombre Jackie, fulminó al dios con la mirada y se cruzó de brazos con expresión de sentirse ofendida.
    — Lamento interrumpir…pero no me vendría mal que alguien me explicara lo que está ocurriendo. — dijo Feroz, que nunca se había encontrado en una situación semejante.
    — Pues…Jackie es una antigua asesina que fue condenada a permanecer encerrada en el interior de una muñeca. — le explicó Yami, todavía oculto tras el lobo como precaución ante un posible ataque.
    — No hables como si fuese una asesina en masa. — le reprochó la condenada. — Sólo mutilé a mi ex-novio y maté a mi mejor amiga por haberme engañado ambos.
    — ¿A qué se refiere con “mutilé”? — le preguntó Feroz a Yami.
    — Le cortó lo justo y necesario para evitar que tuviera hijos. — respondió su compañero con un estremecimiento. — Y a la chica la destripó. De hecho, se la conoce como Jackie “la Destripadora”.

    La muñeca comenzó a caminar nuevamente hacia ellos con una sonrisa macabra dibujada en su rostro de porcelana.
    — Y ahora os mataré a…a cos…voso…pingüinos…huahuauuuuuu…kiss fm…

    La diosa fortuna había sonreído a los dos compañeros, pues a Jackie se le acabó la cuerda antes de poder cumplir su amenaza y cayó al suelo como si se tratase de una muñeca normal.

    No obstante, los problemas no acabaron ahí para Yami y Feroz, ya que todo el bullicio de la pelea atrajo a un grupo de guardias, quienes les consideraron responsables de lo ocurrido y les encerraron en celdas separadas para que no causaran más problemas. Por supuesto que Yami no pudo quedarse con la bolsa ni nada de su contenido.

    Mientras tanto, Tsuki esperaba pacientemente en secretaría para reunirse con el alcalde Henderson y comenzar la realización de su malvado plan.
     
    • Me gusta Me gusta x 3
  13.  
    Ladron de Musas

    Ladron de Musas Usuario común

    Cáncer
    Miembro desde:
    18 Abril 2011
    Mensajes:
    307
    Pluma de
    Escritor
    Grandioso Lupus,una buena dosis de comedia y risas para hacerme mas llevadreo el fin de semana que me hecharon a perder,por la cuestion de "el jabon en el suelo" sera mejor portarse bien para no terminar "en el bote" ,un giro inesperado pues no imaginaba que Lorenzo fuera el que estaba buscando perjudicar a Yami,esa tipa que asignaron se ve que es de cuidado,ja ja ja y esa muñequilla que salio de la p...Bolsita es la ley,pero como es que este remedo de dios trai semejante cosa consigo
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  14.  
    Naru-Chan

    Naru-Chan Usuario popular

    Aries
    Miembro desde:
    11 Junio 2011
    Mensajes:
    653
    Pluma de
    Escritora
    Hola, hola n.n
    Bueno primero jamas pensé que Lorenzo traisionaria a Yami, después de todo el era el que mas o menos lo defendía, pero ahora esta haciendo todo para que el pobre repruebe la prueba...y mas los idiotas de esos lobos...encima el bobo alfa se llama casi igual a mi lindo peliplateado, Nyaaa!!porque?le arruino el nombre jeje
    Con respecto al pequeño(?)comentario que hizo Yami a las películas y "al jabón" bueno al principio me dio risa, pero después, bueno algo feo jeje y mas cuando salio la pequeña muñe quita jeje mutilo lo justo y necesario de su novio jaja...
    Vamos a ver que pasa, si el plan de esos bobos tiene algún resultado, avísame de la conti n.n un beso!
     
    • Me gusta Me gusta x 2
  15.  
    Kai

    Kai Usuario VIP

    Géminis
    Miembro desde:
    10 Abril 2010
    Mensajes:
    2,466
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    ...

    Me equivoqué con respecto a que esta sería una historia ligera.
    Lo sigue siendo, pero con la vuelta que le has dado no es solo una comedia. Le has metido por debajo de la mesa una trama, y quien era el venefactor de Yami resultó todo lo contario.
    La trama es interesante.
    La pareja dispareja de Yami y Feroz me parece la mar de cómica, entre problema y problema van creando una unión especial. Vas a hacerlos pasar peripecias únicas y nos divertiran harto.
    Muy buen escrito.

    /Eso de Inu, me hizo imaginar a Inuyasha y se me hizo cómico que fuese un lobo ya que este, los odia.
     
    • Me gusta Me gusta x 2
  16.  
    Sumi Chan

    Sumi Chan Usuario común

    Cáncer
    Miembro desde:
    11 Junio 2008
    Mensajes:
    379
    Pluma de
    Escritora
    O . O dios mío la verdad me pude sin palabras para ser sincera me puede en shock nunca pensé que lorenzo sufra malo y que el nombre del padre de feroz fuera Inu ja ja bueno ojalá me traigas con más sorpresas ji ji ji :) gracias por avisar y cada ver más atrapas con este día mil respetos por cierto depués sale elena ja verdad me gusta mucho era pareja :)
     
    • Me gusta Me gusta x 1

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso