Gracias

Publicado por Liza White en el blog Liza's blue heart. Vistas: 108

Welp, ahora mismo debería estar estudiando, haciendo resúmenes o lo que sea, pero no me encuentro aún con la fuerza suficiente como para hacer algo de provecho en lo que resta de día. Así que me apeteció desahogarme un poquito en mi blog, pero sobre todo darle las gracias a una personita que conocí anoche y que probablemente no vuelva a ver jamás, pero a la que le estaré siempre agradecida.

Anoche regresaba de ver la película de Aladdín en el cine con mis amigas, toda emocionada como estaba. Nos despedimos y regresé a casa con cierta prisa, dado que este fin de semana estaría completamente sola en mi piso de estudiantes. A mi me encanta estar sola, y ya he vivido ocasiones como esta antes, pero por alguna razón al llegar a casa y charlar con mis padres, empecé a encontrarme mal en mitad de la soledad de la estancia. Cómo decirlo, me sentía acelerada. Mi corazón latía muy rápido contra mi pecho y yo no entendía la razón, a veces incluso podía notar alguna palpitación irregular que aumentaba mi angustia por no comprender lo que sucedía. E inició así un círculo vicioso en el que no comprendía nada y eso solo incrementaba la sensación de malestar.

Decidí cortar la llamada e intentar distraerme con mi ordenador, tumbarme hasta relajarme del todo. De hecho tenía pendiente ver un anime, pero se me quitaron las ganas de todo. Ni de responder en roles, ni de ver mis videos favoritos, ni de hablar con nadie. Cada vez estaba más asustada. Me intenté dormir, pero estar a solas sintiendo el corazón más fuerte solo me ponía peor. Me di una ducha de agua fría, pero nada. A las dos de la mañana acabé llamando a mis padres, diciéndoles que me encontraba mal y que iba a llamar a la ambulancia. Esta no tardó en llegar, me tomaron las pulsaciones y me llevaron al hospital al decirme que efectivamente tenía la tensión bastante elevada.

Jamás he sufrido de ataques de ansiedad o de estrés más que en una sola ocasión, pero durante aquella infernal hora y media en la sala de espera pude vivirlo en carne propia, y es horrible. La gente pudo ver a una chiquilla apenas mayor de edad dando vueltas como una loca por los pasillos, sin detenerse, incapaz de sentarse en la silla y esperar como los otros. Si caminaba al menos me distraía, pero al sentarme me ponía más nerviosa aún, era incapaz de estarme quieta. Sentía que me iba a dar algo, empezaba a subirse el calor a mi rostro y temí que me diese algo allí mismo (cabe destacar que soy hipocondríaca, así que cualquier sensación desconocida es un mundo para mí). No sé cómo conseguí, en un intento desesperado por tranquilizarme, aguantar sentada en una silla durante el resto de la espera. Mis padres, los pobres, estuvieron pegados al móvil toda la noche, a dos horas y media de distancia en coche. Creo que llegué a sufrir más por ellos que por mí misma.

La sala de espera quedó vacía, y solo yo y una mujer que estaba de acompañante quedamos allí. Me preguntó por los servicios y la acompañé hasta indicarle el camino, y fue allí donde me preguntó si estaba sola. Le dije que sí, que era de otra ciudad y que estaba sola en un piso de estudiantes, y me aseguró que se quedaría el resto de la noche haciéndome compañía, porque ella debía quedarse de todas formas. Se veía una señora muy dicharachera, podría rondar apenas los cincuenta, y desde luego supo cómo tranquilizarme sacándome conversación. Me habló de sus hijos, uno con apenas un año más que yo, y otra que había empezado a trabajar de médica. Su marido había sufrido una amnesia en el trabajo del mismo estrés, y no recordaba absolutamente nada. Sufría intentando recordar y su mujer estaba destrozada, decía que se sentía viviendo una película, y con razón.

Esta mujer fue un regalo caído del cielo, de verdad. Cuando vio que pasaba mucho tiempo fue a hablar con los médicos, y a los dos minutos pasé a la consulta. Ella me acompañó dentro, incluso, para que estuviese más tranquila. Me atendió una chica jovencísima, y tras hacerme unos análisis, ya con la tensión relajada después de tanto rato, me explicó lo que me había sucedido. Al parecer padecía de un síndrome común llamado extrasístoles, un latido irregular del corazón que la persona podía sentir como una palpitación, pero que no era nada del otro mundo. Lo cierto es que había estado notando esto la última semana, pero lo fui dejando de lado. Supongo que el acumularlo, sumado al estrés por la época de exámenes y el hecho de estar completamente sola hicieron estragos en mí.

Los resultados de las analíticas me indicaron que estaba sana, cosa que ayudó bastante a tranquilizarme, y me aconsejaron que tomase té antes de dormir si volvía a notarlo en esos ratos a solas, porque debía aprender a vivir con ello y no era cuestión de estar medicándome toda la vida por una tontería. La señora, cuyo nombre no recuerdo porque cuando me lo dijo estaba muy alterada, me aseguró que me acompañaría a esperar el taxi, y que si no tenía dinero ella me lo daría. Incluso me dijo que tenía el coche allí, y que si quería me enseñaba su carnet, si no me fiaba. Increíble que existan personas así a día de hoy. Cuando vino el taxista me hizo sonreír al decir algo como "espérate un momento que vea cómo es, que no me fio". Casi parecía mi madre, y creo que veía reflejados en mí a sus hijos.

Nos despedimos finalmente con dos besos, y le agradecí todo lo que había hecho por mí, deseando que su marido se recuperase cuanto antes, y que su noche se le hiciese lo más leve posible. Me da mucha lástima estar ahora tumbada mirando por la ventana, sin saber qué será de ella ni de su marido, si habrá podido descansar. Solo sé que se necesitan muchas más personas como ella, y que deseo que gente en mi situación tenga a alguien así a su lado en esos momentos difíciles.

Ahora estoy bien, si te lo preguntas. Algo insegura de recaer de nuevo, un poco débil, pero bien. Por eso me di este día libre, para ver si recuperaba la confianza en que no me volverá a suceder en la noche. Tengo una pastilla para dormir en caso de necesitarla, al menos. Quería dar las gracias también a todos los que se preocuparon mientras les contaba sobre esto, me alegra mucho contar con amigos como vosotros <3 Saber que si me sucede algo, hay gente preocupada por mí al otro lado, tanto como yo me preocuparía al contrario.

Al final solo fue un susto, sí, pero al menos gracias a este pude conocer a una persona maravillosa. Así que, una vez más:

Gracias.
a Kredan, Lucaslakd, Cronopio y 16 más les gusta esto.
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