Ciudad de Babilonia - (0)
Publicado por Octubre De Babilonia en el blog El blog de Octubre De Babilonia. Vistas: 328
— Nada mas hermoso era presenciar a los niños que me visitaban para enseñarles la magnitud de la naturaleza, el ecosistema en su esplendor. Aquello por lo que hemos nacido. Aquello por lo que vivir, aquello por lo que morir y respetar la vida sin necesidad de querer fenecer ante un problema que surja.
Bastaba con un poco de imaginación para saber que la armonía era tan cierta cómo casi perfecta. Nadie mas podía desmentir el verdadero propósito de las personas en ese basto planeta llamado Tierra. Civilizaciones avanzadas llenas de calma y tecnología, yacían en esos suelos predeterminados por los ancestros que se establecieron en éstos. ¿Guerras? Las hubieron, quizás. Cuando los maestros o conocedores del universo y guías elementales se hacían presentes, los templarios se reunían para tratar aquellos conceptos de ciertos objetos/seres/poderes/dones/situaciones que tenían cierta restricción para las personas que no eran determinadas a conocerlas ni estudiarlas a fondo.
— Nombrar lo debilidad, o simplemente destino. Así debía ser. Cada uno se ocupaba de sus tareas sin tener deseos egoístas o mediocres, sin desear el mal. Podías intentar hacer otra cosa, en tu etapa de existencia, y si fracasabas lo volvías hacer. Ya cuando comprendías que no eras apto para eso, lo dejabas e intentabas a lo que estabas destinado. Muy simple, ¿verdad?
Eso era en aquella época, por lo menos lo que se conocía de los países vecinos. Ese modo de prevalecer, y sobrevivir sin necesidad de arruinar al de al lado, ese sentimiento mutuo de respeto y camaradería, por daros un nombre.
Los conocedores del universo, eran los llamados para colaborar con la población y otros extranjeros en los proyectos de nuevas cosas que surgieran cuando dos elementos congeniaban entre si o se repelaban, experimentando sin dañar el medio ambiente y sin romper las reglas pre-determinadas por la sociedad en la que se estaba. (Ahora son los llamados científicos, pero en teoría ninguno cumple las normas de la antigüedad, son Alquimistas.)
[Saber de los creadores del universo pondría en duda la actual creencia en esta era]
Los que enseñaban solían hacerlo en plazas abiertas en contacto con la naturaleza, bajo la lluvia, tornados y demás cataclismos naturales, a menos que fuera algo totalmente necesario, las bibliotecas estaban diseñadas para albergar a cuanta persona entrase.
Eran edificios de almacenamiento, con estantes y todo tipo de producto llamativo. Por lo menos para ellos todo era de gran sorpresa y admiración, por mas que no lo fuera.
A veces enseñar o dictar una clase para explicar o hacer comprender a los demás, les costaba. Por mas don de la oratoria, los seres que venían a sus sedes, no todos tenían el potencial para adecuarse a tales conceptos avanzadas o discontinuados.
— Cómo sucede actualmente con las personas. Gracias a las modificaciones por perversos.
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