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  1. Escribir sin fumar es como andar en bicicleta sin agarrar el manubrio, no puedes vadear el camino, solo manejar recto esperando vanamente llegar hacia un destino que no sea hostil.

    Espero conseguirlo pronto.
  2. SONETO
    Para el Mightyena errante.

    Tuyas fueron las más altas fechorías
    hombres requieren doctos y sesudos,
    y yo soy el menguado entre los rudos,
    que quizo escribir tus más porfías.
    Puesto que había un sin fin de días
    que la Fama escondía en libros mudos
    los hechos más gallardos y cabezudos
    que se han visto desde Dagáa hasta el fin del mundo,
    hago entrega, nobles lectores,
    de las sandeces sin medida
    del errabundo cachorro Mightyena
    que escarmentéis en sus osadías;
    que el vivir aceleradamente, a lo loco.
    ¡no puede haber mejor solaz de vida!

    SONNET
    To the Roving Mightyena.​

    In slashing, pouncing, hewing, bark and deed,
    I was the foremost wanderer pokémon,
    Stout, bold, expert, as e’er the world did see;
    Thousands from the oppressor’s wrong I freed;
    Great were my feats, eternal fame their meed;
    In dancing I proved my charm and sympathy;
    The hugest Gyarados was a Magikarp for me;
    Ever to errant’s laws gave I good heed.
    Nor can I be thy peer; for peerlessness
    Is to thy prowess due and great renown,
    Although I lost, as well as thou, my wit;
    Yet- though above yon horned moon enthroned
    My fortune seems to sit- great Mightyena, still
    Envy of thy achievements fills my soul​


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  3. Mismagius es una de las tantas ánimas provenientes de las mujeres asesinadas durante los juicios de brujas, no fue sino despues de algunos siglos cuando logró liberarse de las traínas espiritistas y tomó la forma de una traviesa y enérgica Misdreavus.
    Se aventuró de región en región, y de bosquejo en bosquejo, en busca de solitarios entrenadores pokémon con el propósito de espantarlos, y en muchos casos, sumirlos en pavorosas pesadillas cuales rebocaban durante el resto de sus vidas. Esto divertía mucho a la joven espectro, tanto así, que se pasaba las noches de turbio en turbio es su espantable ejercicio.
    Como todo pokémon del tipo fantasma, no hubo trascurrido mucho tiempo cuando se inició en las artes oscuras. Habían adquirido una amueblada abandonada cerca de insignes y lúgubres bosques junto a otros pokémon de su tipo, donde celebraban los aquelarres y demás rituales profanos...
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  4. Donna van der Heijder
    Donna van der Heijden debuto en la selección holandesa a fines del año '98, Cayo un día después luego de un fortuito test de anti-doping
    Figurita nro. 51
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  5. Todavía estamos a un paso por delante de ti,
    todavía creemos en el sueño pulcro,
    atado a la ética puritana.

    Escapamos hacia los socavones citadinos,
    huyendo de los baños y de de las haces
    y de las cizallas apuntando hacia nuestro pecho.

    Somos la escoria poética replicando un grito primal,
    no nos fastidies, somos polizones frígidos,
    desde las carrozas y los corceles,
    desde las terrazas de los bulevares,
    desde los pubs vodeviles,
    desde la inmundicia del proletariado,
    desde las riquezas del alcohol,
    desde los juicios de brujas.
  6. Soldados argentinos en la guerra de Malvinas charlando con los niños habitantes de la isla.
    —Foto tomada por Nicolás Kasanzew—
    Con los únicos kelpers que no nos odiaban, los nenes...

    Archivos adjuntos:

  7. Allí comprendí que mi teoría -claro, intuir... yo ya lo intuía- era una realidad: que este pueblo -o una gran parte de él- está enfermo. Y termina enfermando a los demás. A los otros que intentan mantenerse sanos.

    ¿A dónde quiero llegar con esto? A que lo que escuchamos y dijimos hasta el cansancio, eso de que la humanidad está bastante enferma en los umbrales del paroxismo... es verdad.

    No expreso esto porque tengamos oscuras políticas -y políticos más oscuros aún-, sectas de varios colores, camaleónicos pastores e instituciones que parecen de un campo de concentración; O por un holocaustico proceso, que cuando se chupaba a alguien muchos dijeron'y por algo será'.

    Me refiero a otra clase de enfermedad, profunda e inexplicable.

    Es muy difícil -pienso- diagnosticar esta autóctona dolencia, a pesar de que está en boca de casi todos. Y mucho más difícil, curarla.

    Nace de la mitad -peso más, peso menos- de nuestro pueblo, y toma por blanco a la otra mitad; esta última acusando el golpe y ya contagiada, contraataca a la primera mitad con un sutil dejo de venganza; y así da finalmente la impresión de que para un ser humano, no hay nada peor que otro ser humano.

    Hacerse un lugar en el mundo, cualquier nación se lo hace, por definición o por ocupar un espacio físico. A una nación no la hacen sus montañas, ni sus playas, ni su suelo. De la misma manera que no lo es por sus terremotos, ni por sus guerras, ni por sus favelas, ni por sus frutos.

    Todo empezó con el árbol. Aquel que crecía desde sus orígenes en los nacientes prados de la aldea; sus exuberantes y tallados frutos alimentaban día tras día la temible sangre puritana de su pueblo, y estos -los frutos- fueron el motor de toda riqueza durante aquellos años. Antes no se habían oído leyendas de ninguna clase en los arrabales de la isla; e incluso en las remotas épocas de las brujas, aquellos bosques occidentales no fueron ni la mitad de temidos.

    Luego había llegado aquel blanco navío que se disfrazaba entre las oscuras neblinas otoñales, y de allí descendieron los antiguos salvajes dorados, quienes mataron a sus filósofos con el propósito de conquistar -y alimentarse- de su prolifero árbol; se produjo una cadena de escandalosas explosiones en el aire y grandes columnas de humo que agitaban los valles. Y llegada la noche, toda la aldea había sido derrumbada, y sus habitantes no tuvieron más opción que huir hacia la nueva alberca.

    Nunca desde su nacimiento los levíticos han podido comer de él y nunca se quedaron bajo su cortejo por las noches.

    Y así fue creado.

    Pequeña, pequeña ubicación en la que ahora moraban los primeros; fue tornándose austera y solitaria, y ninguno de sus amargos frutos llegaban a satisfacerlos.

    Y entonces decidieron, mediante las sombrías cavernas que ellos habían edificado posteriormente, movilizarse en largas hileras hacía el sol naciente. Y cuando sus colonos dormían, ellos regresaban a comer de su árbol que les había sido arrebatado. Pero desde las colinas ellos vigilaban durante la noche; y de esta manera anunciaban a sus allegados:

    ¡Espantapájaros del occidente vienen a robar nuestros frutos!

    Y así concluyeron de que la mejor manera de proteger el árbol, era construyendo muros; abundantes muros y en toda su gloria. Muros como rebaños, e incluso más robustos que los muros de Sudán.

    Y fue ese amor por los frutos la raíz de toda maldad. ¡Pero era para echar lágrimas! Pues en su árbol ellos han de cosechar un mejor futuro, algo que siempre han anhelado con tener.

    ¿Qué tipo de gente fue la autora de dichas aberraciones? Otra vez la eterna cuestión: gente, solo eso. Hombres y mujeres.

    Y el muro fue levantado, y su sombra cubrió por completo el ocaso donde habitaban sus antiguos poseedores; llegó incluso hasta las montañas, obstruyendo el flujo de los ríos que corrían caudalosos al oeste; y por sus sendas solo predominaba una triste soledad.

    Y las campanas se detuvieron el domingo cuando se levantó...
  8. Nadie en su defecto ha presumido en descifrar su interior, y solo aquel conocedor de su maléfico vocablo hará visible la gruta que va hacia el pórtico; su entrada permanece decorada con piedras de un color mosaico y desde el subsuelo seres furtivos susurran su terrible cántico. Reina allí un gran alboroto de risas, gritos y llantos; donde los concurrentes aprenden los artes de la lujuria y el sortilegio.

    — ¡Este es un hogar en vano! ¡Un hogar en vano!... —canturreó una tosca y carraspera voz.

    — ¿Donde se han ocultado nuestros negros obligatorios? — continuó una segunda.

    — El Diablo ha salido del akelarre a buscar a sus adeptos; y un mal de ojo emergió de las tierras cubriendo los campos de heces — prosiguió la tercera, interrumpida por su incesante catarro.

    — Donde brujas y demonios celebran desnudos… — dijo una cuarta, reafirmando la última palabra con un leve mohín.

    — ¡Somos aventureros del vano en la ruta del maleficio! — gritó una quinta.

    — ¿Puedes percibir su miasma? — preguntó otra vez la segunda voz — ese peculiar olor cabruno es trans-metil-hexenóico. Recuérdelo, es el olor de la esquizofrenia.
  9. Visita de un poeta extranjero.
    Personajes.​
    Nro. uno: Narrador.
    Nro. dos: Poeta.
    Nro. tres: Esposa.
    Nro. cuatro: Empleado.
    Objetivo: Como formar un ateo.

    Así comenzó la lenta palabrería, sutil y casi inconsciente en su perdida de identidad.
    Paso nro. uno: Enseñale a rebelarse, pero no a evidenciarse.
    Paso nro. dos: Teorizar es un gran error, sus sedimentos auto-construidos estarán sofocados en una vasta traína ideológica.
    Paso nro. tres: Hazlo saber a todo al mundo. Eres un ateo, no un indagador.
    Paso nro. cuatro: Adora a tu dios y dile que necesitas mas auto-confianza.
    a Amane le gusta esto.
  10. ¿Por qué debo de estar beoda por ti y esconderme en los placeres del jolgorio?
    Aquello es lo que la sangre esconde, el recelo de la amargura.


    ¿Por qué los espectros del carácter ocultan el deleite de la exculpación?
    Será porque en el asombro de la existencia la memoria se vuelve corpórea.


    La demencia es juiciosa cuando tiene su módulo por delante,
    y ese juicio se tuerce en los surcos.

    Quédate conmigo, soy tu proveedor.
  11. Su majestad, he confeccionado a través de la noble invención del teleradiogoniómetro explosivo, un sistema mediante el cual la constante molestia del teléfono puede ser eliminada. Esto conlleva cargas explosivas, encomendadas a mí por un difunto marinero de Bury, está conectado por debajo de cada alféizar ventanal y muy próximos a mis oídos. Cuando el teléfono suene y aturda sus oídos, solo debe presionar el botón de luz de la lámpara y automáticamente el teléfono explotará. Tomé la idea de un libro.

    Las terrazas de los bulevares parecían simbolizar una nueva doctrina pulcra vagando por el lúgubre y podrido asfalto de las calles; humeantes carrozas y barrotes de hierro oscilaban entre ellas, resistían a la industria post-moderna coloreando las nubes en negro alquitrán y sucia poesía embriagada.
    Aquellas tenues vocecitas camufladas entre todo el smog de la sobre-producción primaveral, afirman que la imitación es la forma mas sincera de adulación, pero esa fracción, esa pequeña fracción, carece de lo más importante.

    Las mesadas permanecen cubiertas de cerveza,
    y en los pubs vodeviles conservan polvorientas pinturas de blancas y jóvenes mozas,
    residen en verdes mascaras galesas de este inmundo capitolio,
    donde los comunistas trabajan en tiempo parcial.

    ¡Huye de la capital!
    ¡Escapa de este caparazón romano!

    atiborradas en las estrechas habitaciones,
    de tramoya, las mucamas sonríen al unisono.
    ¡Huye de la capital!
  12. Presento, queridos lectores -y a suerte de conquista-, la guía de escritura para novicios y jóvenes entusiastas.

    Desglose día a día.

    Día uno: Deambule alrededor de su casa escribiendo fragmentos de información inútil y demás divagues filosóficos en trozos de papel.

    Día dos: Decidido entonces a la falta de inspiración debido a demasiado aislamiento y no-confraternización. Ir al bar. Pide unos tragos.

    Día tres
    : Levántate y ve al bar. Espera un poco, ahí es donde está el estilo. A través del aburrimiento y la embriaguez, habla con la gente en el bar.

    Día cuatro: Por ahora, la gente en el bar debe estar continuamente en sus líos. Escriba cosas sobre ellos detrás de las esteras de cerveza.

    Día cinco: Ir al bar. Aquí es donde la verdadera resistencia caligráfica entra en lo suyo como por ahora, la culpabilidad, la embriaguez, la gente en el bar y el hecho de que tú eres uno de ellos debe combinarse para permitir que escribas solo por pura aflicción. Escribas solo por mera vejación.

    Día seis: Si es posible, quédese en casa y escriba. Si no, ve al bar.

    Sinceramente suya.
    Débora​
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    Retrato de mi persona.
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