MISION: MATRIMONIO MODERNO

Tema en 'Fanfics Abandonados de Naruto' iniciado por himeko hyuga, 16 Abril 2011.

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    himeko hyuga

    himeko hyuga Usuario común

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    Título:
    MISION: MATRIMONIO MODERNO
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
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    3
     
    Palabras:
    8159
    Capitulo 1 CORAZONES ROTOS
    En el mundo actual, los ninjas ya pasaron a ser parte de la historia o eso cree la sociedad. Desde hace tiempo los ninjas no hacen apariciones en público, eventos ni nada por el estilo, pero desde las sombras se encargan de proteger y mantener el equilibrio entre las naciones o países, así como estabilizar la economía realizando misiones.

    Las grandes empresas internacionales Uchiha, Haruno, Uzumaki, Aburame Inuzuka, Hyuga, Amma, entre otras son los clanes más destacados y poderosos en el mundo ninja, y la nueva generación se ha destacado por ser de las más hábiles y poderosas, llamándola una generación de genios.

    En la sociedad abundan los ninjas en secreto, ocupan diferentes cargos, tienen una doble vida a la que ya están acostumbrados, y las edades varían al igual que su papel en la sociedad.

    Viernes.
    Era una tarde tranquila, un atardecer adornaba una escena. Debajo de un hermoso y frondoso árbol, dos jóvenes de escuela se encontraban de pie frente a frente charlando, tenían una edad de 17 años. La chica tenía una cabellera castaña, recogida en dos chonguitos, llevaba una blusa de marinero blanca, una falda tableada azul marino, calcetas hasta debajo de la rodilla y zapatos negros, en eso consistía su uniforme.

    El chico era de tez blanca, dueño de unos hermosos ojos plateados, tenía una larga cabellera atada en una coleta baja, traía una camisa blanca de manga corta, un pantalón azul marino y zapatos negros.

    —Se que hemos sido amigos desde pequeños, hasta ahora y que un nuevo sentimiento ha surgido en los dos, te he hecho esperar, pero ahora estoy segura de decírtelo—quien hablaba era la castaña, en su cara se podía apreciar un leve tono carmesí—tu también me gustas mucho—termino de hablar la chica.

    Ese era el último día de clases, pues unas largas vacaciones de verano los esperaban, las cuales acababan de dar inicio. Tenten se encontraba feliz, estaría todas las vacaciones con el chico que amaba, sentía como poco a poco su sueño se iba cumpliendo.

    Acababa de regresar de una misión, cinco minutos antes de partir, el Hyuga se le declaro, la Amma no tuvo tiempo de responderle, mas le prometió una respuesta a su regreso, la misión era de tres semanas, Tenten hizo lo que pudo, para terminarla en menor tiempo, completándola en dos semanas, incluso a pesar de que ese era el ultimo día de clases, asistió para darle su repuesta al ojiplata.

    —Gracias me hace muy feliz saberlo—hablo el chico de ojos plateados—pero ahora hay alguien que me gusta mas que tu y estoy saliendo con ella—termino de decir el chico con tono de voz seca y fría como el hielo.
    La chica sentía que le atravesaban el corazón con una estaca, estaba a punto de llorar, habían pasado dos semanas desde que se le declaro y el ya salía con otra, pero no quería mostrase patética frente a el.

    — ¿Puedo saber su nombre? quiero saber quien fue mejor que… yo—hablaba la chica mientras mantenía la cabeza baja.

    —Claro, es Isabela—dijo de forma natural el chico.

    — ¿Por qué ella? Tú y yo siempre hemos sabido que ella por fuera es linda pero en verdad es muy materialista y superficial y egoísta y…—la chica ya no era capaz de contener su llanto, las lágrimas caían sin parar de sus ojos marrones.

    —Eso pensaba, pero en estas dos semanas la he conocido mejor, me di cuenta de que estaba
    equivocado— dijo tan tranquilo como siempre, el Hyuga.

    — ¡Pero date cuenta, te esta engañando! ¿¡Por que no me crees?! — grito desesperada la castaña, mientras las lagrimas salían sin parar.

    — ¡Ya basta Tenten! —Por primera vez el chico le había alzado la voz, en su rostro y mirada se podía percibir que estaba molesto—si no lo vas a aceptar, no interfieras—sentencio el Hyuga
    Tenten se había quedado pasmada, las lágrimas pararon, recupero la cordura, comenzó a limpiar sus ojos y rosto, y ya más serena lo vio fijamente a los ojos.

    —No te preocupes, no lo pensaba hacer, creí que me conocías—dijo con una sonrisa sarcástica—creo que me equivoque contigo, perdón por hacerte esperar tanto mi respuesta, te deseo suerte—dijo la castaña mientras se iba caminado tranquilamente.

    Ya había obscurecido, el Hyuga solo veía la espalda de la castaña, sintió el impulso de alcanzarla, pero se contuvo y marcho por el lado contrario, ya que tenía que pasar por su novia, tenían una cita.

    En cuanto la chica desapareció de la vista del Hyuga comenzó a correr tan rápido como sus piernas se lo permitían hasta su casa, una enorme mansión.

    Al llegar a su casa, sus padres no se encontraban, pero no le extraño, se dirigió a su habitación, no encendió las luces, se recostó en su cama y comenzó a desbordar todo su llanto.

    No podía creer que Neji le hiciera eso, ¿era posible amar a una persona en dos semanas más que otra que conoces de toda la vida?, se negaba a creer eso, no podía concebir esa idea.

    Ella no podría hacer lo mismo que el Hyuga, no tan rápido, su corazón se despedazaba lenta y agonizantemente, nunca en su vida, tuvo un dolor similar, heridas físicas se hizo miles, en misiones o pequeños accidentes ¿Cómo era posible que eso le doliera tanto?, ¿cuanto tardaría en sanar su corazón?, sin Neji, el único capaz de hacerlo.

    Sabia que era absurdo hacerse preguntas ella misma, de quien quería oír la respuesta no estaba, ni estaría
    mas junto a ella, se sentía tan patética, tan miserable, se lamentaba y burlaba de si misma, era irónico, juro jamás llorar por amor y ahora lo estaba haciendo, y sin poder controlarlo.

    Tenia que hacer algo, no quería ver a quien amaba besándose con otra, no en frente de ella, ¿acaso esos sentimientos que Neji le dijo eran falsos?, ¿Por que no le dijo antes que salía con Isabela? ¿Qué ya había encontrado a alguien más? al final ella fue la rechazada.

    Esa situación le daba tanto coraje, quería olvidar, pero su mente se lo impedía, esa no seria una tarea fácil.
    Definitivamente se iría de ahí, no quería saber del Hyuga, tampoco ser el plato de segunda mesa, si algo se le había pegado del genio, fue el orgullo.

    La castaña siguió llorando, hasta quedar dormida, sumida en sus pensamientos y dolor, esperando olvidar rápidamente, si algo le pedía a dios era olvidar, olvidar para siempre.

    Cuando despertó bajo por un vaso de agua, su garganta estaba seca. Un ANBU se encontraba en su sala, se coloco de pie al verla.

    —He venido porque Danzou-sama te ha convocado a ti, para una misión muy importante, llevara tiempo y no se realizara hasta dentro de unos años, pero es necesario realizar ya lo preparativos—el ANBU se coloco frente a ella la sujeto de la cabeza y coloco un sello en su frente que rápidamente se suprimió, la chica cayo inconsciente al suelo.
    El ANBU subió con la castaña en brazos por las escaleras, la llevo hasta la que aparentemente, era la habitación de la castaña, la coloco en la cama con cuidado y desapareció en una nube de humo.
    La castaña despertó en su habitación, con la idea de que tuvo un sueño muy peculiar, tocaron la puerta y entro una sirvienta, quien le pregunto si se le ofrecía algo, la chica asintió, pidiendo un vaso de agua.
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    Sábado.

    En el jardín de una lujosa mansión, dos chicos conversaban, un rubio de ojos celestes, llevaba un pantalón negro de mezclilla, playera blanca y sudadera naranja. La chica tenía una larga y negra cabellera, ojos semejantes a la luna, un blusón en tono lila, un pantalón negro y unas zapatillas de piso negras. Era de noche.

    —lo siento Hinata, se que te marcharas pronto— el rubio se encontraba viendo fijamente el cielo estrellado—pero solo te veo como una amiga, además estoy saliendo con Shion…y lo sabes—termino de habar el rubio.

    —si lo se, solo quería que supieras mis sentimientos antes de irme—la chica le dedico una dulce sonrisa, pero su mirada era triste.

    Hinata, partiría pronto a una escuela de señoritas, se rehusaba air, pero su padre ya había tomado esa decisión, no podía convencerlo para que la dejara permanecer ahí más tiempo, su madre la única capaz de convencerlo no estaba, tenía una misión de varios meses, faltaba poco para que terminara.

    Hinata se acompaño al rubio hasta la entrada de la mansión, se dio media vuelta pera entrar a su casa nuevamente, algo no le permitió hacerlo inmediatamente.

    —Sabes…no haríamos una buena pareja, eres muy rara y sombría, olvida si una vez te dije que me agradaban las personas como tu—termino de decir el Uzumaki, para después marcharse caminando.

    La chica aun permanecía en el mismo lugar donde escucho las palabras del Uzumaki, a pesar de que se había preparado para ser rechazada, esas palabras fueron demasiado para ella.

    Caminaba lo mas rápido que podía para llegar a su habitación, pues si las sirvientas la veían corriendo la regañarían, y reportarían a su padre. Al estar en su habitación, comenzó a llorar como nunca lo había hecho, para su suerte no se encontraba nadie más a parte de ella en esa casa ese día.

    Su habitación tenía un hermoso balcón, las cortinas dejaban pasar la luz de luna muy tenuemente, su cama se encontraba en medio de la habitación, el piso estaba cubierto por alfombra en su mayor parte, había una puerta que conducía al baño.

    Después de un rato la chica estaba en su habitación, aún recostada en su cama, en posición fetal escuchaba música de su iPod a todo volumen, no quería saber nada del mundo, y emitía pequeños sollozos.

    Sentía su corazón totalmente desecho, miles de sentimientos pasaban por ella, desgarrándola totalmente, esas palabras la habían dejado sin vida, ahora su existencia no tenia sentido, lucho tanto por ser reconocida por ese rubio, y al final no obtuvo nada.

    Sus lágrimas parecían no tener fin, se sentía atrapada en un profundo y obscuro mar, sin fin, en el que por más que intentaba no podía salir, sus fuerzas poco a poco se desvanecían, al igual que su alma.

    A pesar de que el rubio le pidió olvidar esas palabras, que un día el le dio ”eres rara, pero me agradan las personas como tu”, que un día la llenaron de valor, no podía hacerlo, para ella ese momento fue el mas especial de su vida, ahora ya no tenia nada.
    Bajo el volumen de su IPod, la puerta de su cuarto sonó, alguien se encontraba tocándola, antes de abrir reviso sus ojos, estaban muy hinchados pero en la obscuridad no se notaria, limpio sus mejillas y abrió la puerta sin encender la luces.

    Frente a ella se encontraba de pie un ANBU, la chica sorprendida lo vio, en ese momento la sujeto de la cabeza, coloco el mismo sello que en Tenten, la chica se desmayo, el ANBU la cargo y recostó nuevamente en su cama.

    Al despertar nuevamente alguien llamaba a su puerta, algo insegura abrió la puerta, una sirvienta se encontraba ahí, le dijo que la cena ya estaba lista, que si bajaría o se la llevaban a su cuarto, la chica decidió bajar, amaba al rubio, pero era inútil, pues el a ella no, así que lo dejaría en el olvido.
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    Miércoles.


    — ¡Cuidado Sasuke! —grito una pelirrosa de ojos verde jade.
    El chico giro y golpeo a su enemigo, dejándolo inconsciente.
    Se encontraban a las afueras de unas minas en el desierto, solo se podía apreciar rocas y arena, su misión consistía en recuperar esa minas, que habían que sido tomadas por ninjas fugitivos. El enemigo los superaba en número, parecían una peste.

    —Deberías tener mas cuidado tu—pronuncio un pelinegro de ojos obscuros, buen cuerpo al igual que su atractivo, mientras veía fijamente a la chica.
    La chica se dio cuenta de que alguien se encontraba atrás de ella y haciendo uso de su gran fuerza, lo golpeo, estrellándolo contra unas rocas.

    —Descuida se cuidarme sola—pronuncio la pelirrosa, con una sonrisa de medio lado.

    —Todo esto es por culpa del dobe, últimamente anda muy distraído ¿Qué habrá hecho?

    —dijo con fastidio el Uchiha, mientras veía por donde su amigo se había ido.

    La pelirrosa y el pelinegro estaban fuera de las minas, Naruto había tomado la delantera, dejando atrás a Sakura y Sasuke, el rubio siempre era muy impulsivo, pero esta vez actuaba muy distinto.

    Un silencio incomodo se formo, como era costumbre, claro cuando no estaba Naruto y como siempre Sakura intento romperlo.

    —Sasuke…sabes van a desintegrar los equipos, bueno van a retirar a todas las chicas de nuestra generación de lo equipos ¿no te sentirás solo si…?—hablaba la chica de ojos jade mientras jugaba con sus manos.

    — ¿Por qué he de sentirme solo?-dijo de manera fría el pelinegro.

    —Bueno, pues…por que yo…—volvió a hablar la Haruno, mientras seguía jugando con sus manos.

    —Eso es algo que no me incumbe, me da igual si estas o no, no te necesito para poder vivir—pronuncio de manera increíblemente fría el Uchiha.
    A cualquiera le hubiera resultado increíble creer que eran amigos. La pelirrosa sintió un balde de agua fría, tenia tantas ganas de llorar, pero no lo haría, no frente a el.

    —Es cierto, típico de ti—la pelirrosa comenzó a caminar y luego a correr para poder alcanzar a Naruto y finalizar su misión.

    Sakura y Sasuke dieron con Naruto, finalizaron su misión con éxito, llevaron su reporte con la actual presidenta y hokage de Konoha Tsunade, aunque cuando llegaron era de noche.

    —Bien pueden retirarse—ordeno una rubia de ojos miel.

    — ¡hai! —respondieron los tres integrantes del equipo al unísono.
    Al salir de la oficina, que más bien parecía un archivero desordenado, decidieron ir a comer un poco de ramen, pero antes debían cambiarse, no podían salir con su ropa de ninja.

    Sakura llevaba un short negro, una blusa ligera de manga larga holgada en las mangas y cadera, en tono rosa chillón, unas botas negras hasta un poco debajo de las rodillas, y un cinturón grueso adornando su cintura.
    Naruto llevaba un pantalón gris, una playera azul cielo con figuras en color naranja, y unos vans negros.
    Sasuke llevaba un pantalón blanco, una playera lisa azul marino, y unos vans blancos.
    Después de ahí se dirigieron a comer su ramen.

    —Pues…fue un gusto haber podido formar equipo con ustedes— pronuncio de forma inesperada la pelirrosa.
    Los dos chicos la vieron sorprendidos, aunque Sasuke no tanto.
    La pelirrosa ya había terminado de comer, así que antes de que reaccionaran, se puso de pie y se marcho.
    Camino tranquila hasta su casa, observaba fijamente el cielo estrellado.

    Al llegar a su casa se fue directo a su habitación, pidió que no se le molestara a menos de que fueran sus padres.
    Entro a su habitación con las luces apagadas, no quería saber de nada, pero rápidamente se puso en guardia.

    Su habitación era muy grande, su cama se encontraba en medio de la recamara, un gran ventanal estaba en la pared frente a la puerta, desde ahí se podía apreciar la hermosa luna, el ventanal daba vista aun gran jardín.
    En ese gran ventanal podía ver una sombra y sentir una presencia de alguien desconocido, la chica iba dispuesta a atacar, pero alguien por atrás apareció, haciendo imposible que pudiera defenderse, la anterior sombra se acerco, era un ANBU y coloco el mismo sello de antes, al igual que en las anteriores chicas.

    Después de un rato la chica despertó sobresaltada, buscaba algo y se aseguro de registrar toda su habitación, pero no encontró nada, así que volvió a recostarse, recordó lo sucedido y unas cristalinas lágrimas comenzaron a derramar sus ojos.

    Se sentía la mujer mas estúpida del mundo, amar por tantos años a alguien que ni siquiera la volteaba a ver, al Uchiha su existencia le era insignificante, lo mas probable era que después de un tiempo ni la recordaría, no había valido nada luchar tanto tiempo, para que el la viera o dirigiera unas simples palabras, aprendió a interpretar sus monosílabos, ¿servía de algo? La respuesta era fácil, tan sencilla un simple y doloroso, no, tantos años enamorada de alguien que no le correspondida, le parecía una tontería.

    Amaba al Uchiha con todas sus virtudes, que eran pocas y defectos, que eran muchos, se reprochaba a si misma vivir con la tonta y falsa esperanza de un día ser la señora Uchiha, convertirse en algo mas que una molestia en la vida del pelinegro, pero eso nunca sucedería, debía despertar, abrir los ojos, y dejar de engañarse a si misma.

    Tal ves si volviese a enamora de alguien mas como del Uchiha podría ser feliz, pero ¿amaría a alguien de la misma forma que Sasuke?, lo dudaba, pero al menos, lo intentaría.

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    Jueves.


    Una chica de diecisiete años estaba bajo un árbol, tenia el cabello castaño claro, sus ojos eran negros, su piel era blanca.

    Estaba realmente emocionada, aunque el clima no era muy favorable, parecía que llovería mas tarde, pero no importaba, podría divertirse bajo la lluvia.

    Lucia una playera gris con una bufanda roja, un pantalón de mezclilla y unas botas negras que llegaban debajo de su rodilla.

    Esperaba a alguien en especial, un pelirrojo de hermosos ojos verde aguamarina, su novio, habían acordado verse ahí, era un lugar abundante en arboles, con una gran variedad de flores, un poco mas profundo se encontraba un gran lago de agua cristalina.

    Cumplían seis meses de noviazgo, para festejarlo tendrían un encuentro ahí, en su lugar secreto.

    —Vaya, vaya que me encuentre—pronuncio una voz masculina.

    Matsuri sintió como unas manos se posaban sobre sus ojos.

    — ¿Gaara?... ¡no! ¿¡Quién eres?! — interrogo mientras apartaba esa manos lejos de ella.

    Al buscar al dueño de esa voz, ya no lo vio, así que se puso en guardia.

    — ¿¡Ya tan pronto me olvidaste!? Avellana—volvió a interrogar la voz masculina.
    Matsuri sintió que un escalofrió la recorría, conocía esa voz, y el que la llamara avellana le confirmaba sus sospechas.

    —¡¡Kimimaro!! —Dijo exaltada la castaña—¡¡vete de aquí!! Espero a MI NOVIO—recalcando las últimas dos palabras.

    Al momento de que la castaña grito ese nombre, un hombre salió de entre las sombras de los arbustos.

    Era un hombre de tez blanca, su cabellera era blanca como la nieve, sus ojos eran verdes, debajo de estos tenia unas marcas de color rojo y dos puntos rojos en la frente. Su cabellera le llegaba hasta los hombros, dos mechones atados con un listón rojo, adornaban su rostro. Usaba un pantalón blanco y una camisa de manga larga azul cielo y zapatos de vestir.

    —Jajaja eres muy graciosa, sabes que eso a mi no me importa—respondió Kimimaro.

    La chica molesta por el comentario lo ignoro y comenzó a alejarse del peliblanco.

    — ¿A dónde vas preciosura? —interrogo de manera seductora el peliblanco, mientras aparecía frente a la castaña.

    —¡¡Qué te importa!! — respondió de manera cortante Matsuri.

    La castaña poco a poco comenzó a retroceder, Kimimaro la estaba acorralando contra un árbol, los nervios comenzaban a invadir a la chica. Finalmente la tenia aprisionada contra el árbol, desesperada intento saltar a una rama de ese árbol, pero Kimimaro la alcanzo a sujetar del tobillo, ocasionado que cayera de sentón.

    Unas pequeñas lágrimas comenzaron a formarse en los ojos de la chica, el golpe había sido mas fuerte de lo que esperaba, comenzó a sobarse aun en el suelo, y al voltear sus ojos casi se salían de su lugar.

    Su rostro y el de Kimimaro estaban a escasos centímetros de distancia, la reacción de Matsuri fue arrojarlo lejos, tomo fuerza y lo empujo, pero se quedo sorprendida al darse cuanta de que el Kaguya sujetaba fuertemente sus muñecas.

    En instantes el peliblanco había sellado los labios de la castaña con los de el, la besaba apasionadamente, pero el beso no era correspondido, mas el no se detenía, unas amargas lagrimas comenzaron a rodar por las mejillas de la castaña.

    Matsuri lloraba desesperada, quería que eso terminara, sentí a que traicionaba a Gaara, en su mente estaba presente la imagen de Gaara, el pelirrojo al que amaba, pedía que llegara y detuviera eso.

    —Matsuri—pronuncio una voz masculina.

    La chica vio al dueño de dicha voz de reojo, pues Kimimaro aun la seguía besando, un pelirrojo veía estupefacto la escena.

    Matsuri y Kimimaro se besaban apasionadamente, ambos estaban sentados bajo un árbol, el árbol que era tan especial para Gaara, pues ahí conoció a Matsuri.

    Gaara vestía un pantalón de mezclilla, una playera verde militar y una sudadera de rayas en color café obscuro y café claro. En su mano sujetaba un gran ramo de hermosas rosas rojas, envueltas en un papel
    blanco.

    Las nubes comenzaban a cubrir mas el cielo, volviéndolo gris, faltaba poco para que comenzara a llover.
    Kimimaro al percatarse de la presencia del pelirrojo soltó a Matsuri, y se marcho en una nube de humo.

    Gaara soltó el ramo de rosas, comenzó a caminar en dirección a Matsuri, la castaña se levanto y corrió como una niña de cinco años, hasta donde estaba Gaara, pronto quedaron frente a frente.

    —Gaara…yo…—la castaña no podía hablar el llanto no la dejaba.

    —No digas nada, lo vi todo—intervino el pelirrojo.

    Matsuri sentido un gran alivio al oír esas palabras, temía que por causa de un malentendido ocurriera algo malo.

    —Por eso terminamos—hablo nuevamente el Subaku no.

    — ¿¡Qué!? —pregunto sorprendida la castaña—pero si tu…— la castaña no pudo terminar.

    —Si, vi todo lo que necesitaba ver, has estado jugando conmigo durante tanto tiempo, te burlabas de mí con Kimimaro—respondió de forma seca, hizo una pausa—por eso adiós—termino de decir de la forma mas fría que pudo el pelirrojo.

    Matsuri no podía creer lo que pasaba, lo que temía, estaba ocurriendo, un malentendido.

    Gaara emprendió su andar hacia otro lugar, por su camino estaba el ramo de rosas que había comprado para Matsuri, por el cual sin dudar paso, destrozando las flores.

    El pelirrojo solo había visto la escena del beso, se sentí a traicionado, muy dolido al ver a la mujer que amaba con otro.

    La castaña corrió como loca detrás del pelirrojo, no quería perderlo, no a el, quien siempre había estado con ella. Paso corriendo junto a una fuente en forma redonda, era llamada la fuente del amor, en medio de esta habían dos estatuas, un par de enamorados, con una trágica historia de amor.

    La lluvia comenzó a caer, como si llorara con Matsuri.

    La chica estaba segura de que Gaara había pasado por ahí, a lo lejos logro divisar la silueta del chico, pronto paro en seco, ya no podía verlo más, no había rastro de Gaara. Saco inmediatamente su celular, y comenzó a llamarlo, la primer llamada fue rechazada, volvió a insistir, pero ya había apagado su celular, aun así comenzó a dejar mensajes de voz explicando lo sucedido.

    Regreso al lugar donde estaba el ramo de rosas destrozado, lo tomo entre sus manos, y presiono contra su pecho fuertemente, llego hasta la fuente por donde minutos antes había pasado.

    Se sentó en el borde de la fuente y comenzó a desbordar su llanto, sus lagrimas caían como nunca antes lo había hecho, solo una vez había llorado de manera similar, cuando sus padres murieron, ahora lo hacia por que perdía a la persona mas importante que tenia.

    La lluvia se hacia cada vez mas intensa, al igual que el llanto que Matsuri emitía, desgarradores gritos salían con gran dolor. Decidió ir a sentarse a una banca que estaba en frente de la fuente ahí permaneció bajo la lluvia, hasta que se quedo inconsciente, la lluvia en ese momento era su fiel compañera junto al luna que adornaba el cielo, aunque no era muy visible, por las nubes.

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    Sábado.


    Una rubia de ojos azules, se encontraba recostada en su cama, entre sus manos sostenía un celular blanco con decoraciones en dorado, escribía un mensaje el cual envió a dos de sus contactos.

    — ¿Qué me pondré? —Se interrogo la rubia mientras examinaba minuciosamente su closet totalmente abierto— ¡ya se! —exclamo contenta.

    Saco una falda de mezclilla blanca, una blusa de tirantes morada, y unas zapatillas blancas con piedras en tono lila.

    Soltó su larga cabellera, la adorno con un broche, coloco un poco de glos en sus labios para que resaltaran, rímel en sus pestañas y una delgada línea de delineador sobre sus ojos.

    Tomo un pequeño bolso morado con decoraciones en dorado y partió hacia el centro comercial.

    En el centro comercial la estaban esperando dos chicos, uno era moreno, cabello castaño y alborotado, traía puesta una playera gris, un pantalón negro de mezclilla y vans negros, el otro chico era de tez sumamente blanca, cabello negro y totalmente lacio, traía una camisa totalmente negra al igual que su pantalón y zapatos de vestir.

    Al llegar la castaña con ellos los saludo y se dirigieron al cine, pues ahí se encontraba el mejor de la ciudad.

    La función había terminado, todos iban aparentemente felices, se notaba en sus rostros unas cálidas sonrisas.

    La Yamanaka se adelanto a sus acompañantes unos pasos, se giro hacia ellos, causando que pararan en seco.

    — ¿Recuerdan lo que paso anteriormente? … los dos se me declararon y aun no les he dado una respuesta—dijo con voz triste la chica de ojos celestes.
    Los dos chicos asintieron, sus rostros habían cambiado estaban serios.

    —Pues mi respuesta es…—hizo una breve pausa, que a los chicos les pareció eterna—lo siento, no puedo salir con ninguno de los dos—termino de decir la rubia.

    Los chicos no reaccionaban, ¿en verdad no sentía nada por ninguno de ellos? Intentaron hablar pero la chica lo hizo, impidiéndoles que lo hicieran.

    —Y ya saben porque, por eso he tomado esta decisión—la chica se coloco mas firme que nunca, su mirada era seria— no quiero que me vuelvan a buscar, no quiero que me hablen, que tampoco lo hare yo, adiós—termino de hablar en forma muy segura.

    Los chicos hubieran esperado otra cosa, pero nunca esa, ellos en verdad la querían y no la dejarían ir tan fácil, ante esa respuesta de la chica, se habían quedado en shock.

    Los tres habían sido muy buenos amigos desde pequeños, un sentimiento había comenzado a surgir con el tiempo, la chica sentía lo mismo por los dos y no quería arruinar su amistad, tener que elegir a uno de sus dos mejores amigos, le era muy difícil, no podría soportar ver como se podrían llegar a destruir por ella, los conocía muy bien y sabia que eran capases de muchas cosas, por conseguir su corazón.

    Cuando los chicos habían procesado la información intentaron alcanzarla, pero ya no estaba, solo lograron ver como se marchaba en un auto gris que al parecer era de su madre.

    Ino llego a su casa, estaciono el auto de su madre y se dirigió a su habitación, sus padres habían salido a una fiesta, la habían invitado, pero no quiso ir.

    Entro a su habitación, encendió las luces, las paredes eran de color amarillo pálido, sus muebles eran blancos, su cama se encontraba en el centro de la habitación, lucia un hermoso edredón en tono blanco con figuras circulares en tono verde limón, apago nuevamente la luz, se acerco a su cama, a un lado de esta se encontraba un buro con una lámpara, la cual encendió, se dirigió a su closet que estaba del lado izquierdo de su cama.

    Se quito la ropa que traía puesta y se puso su pijama, consistía en una playera de tirantes blanca con el estampado de una flor en color lila en medio y un pantalón lila holgado con el mismo estampado que la playera en color blanco.

    Su pensamiento se enfocaba en si había hecho lo correcto, en su habitación tenia un baño, entro en el, se vio el en espejo su estado era fatal, sus ojos estaban rojos, pues de forma inconsciente había llorado, se lavo su cara y recogió su cabello en una coleta.

    Bajo a su cocina por un bocadillo, caminaba por un pasillo adornado con varios cuadros y mesas con hermosos arreglos florales, llego las escaleras y cuando estaba apunto de bajar el primer escalón, un ANBU la ataco, la sujeto fuertemente del cuello levantándola unos centímetros del suelo, intento forcejear pero no pudo, no tenia las energías suficientes ni ánimos.

    Sintió como el ANBU poso su mano sobre la cabeza de la rubia, seguido de esto coloco un sello en la rubia, después de eso perdió el conocimiento. Cuando despertó estaba entre las cobijas de su cama, se pregunto si había sido un sueño, tenia hambre, así que bajo con mucha cautela, pues temía que le fuera a suceder lo de su sueño, mas no ocurrió nada.

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    Domingo


    En una linda cafetería de moda se encontraba una pareja de novios, charlaban tranquilamente, mientras comían un helado. La cafetería era hermosa, sus paredes eran de color melón, de estas colgaban muchos cuadros de diversos tamaños, formas y colores, las mesas eran de madera, tenían forma esférica y lucían un mantel blanco con bordes en rosa y verde pastel, las sillas también eran de madera, el edificio era de dos pisos.

    La chica era rubia, dueña de unos hermosos ojos verdes, su cabellera la traía sujeta en cuatro coletas. Su vestimenta consistía en un pescador de mezclilla gris, una playera verde esmeralda con manga de tres cuartos, tipo suéter, unos converse blanco con pequeños puntos en tono rosa, azul-verde, café y plateado con estampado de corazones, estrellas, y coronas.

    El chico era de tez morena, cabello y ojos negros, su cabello lo traía atado en una coleta alta. Lucia una camisa de cuadros en color verde y negro, pantalón de mezclilla negro, con unos Vans negros.

    En el lugar había una rocola, la cual comenzó a emitir una bella pero triste canción.

    Hoy rompo en llanto
    Pues se que todo esta decidido
    Te quiero tanto pero no es suficiente sentirlo
    Hemos intentado seguir por seguir
    Sin reconocer que ya no hay mas por hacer
    Y hemos aceptado sufrir por sufrir
    Sin querer creer


    —Bien, este es el fin—hablo el moreno, la rubia lo vio fijamente, en su mirada se notaba un poco de tristeza, y asintió.

    —tsk, porque las cosa sucedieron así—volvió a hablar nuevamente el Nara, mientras posaba su mano en la cara.

    —Esto es problemático— respondió la rubia de cuatro coletas, el Nara rio levemente, al parecer la chica aprendió las costumbres que el—pero…es lo mejor—Termino de hablar la chica.
    Querida después de romper
    aunque no soporte perderte
    es inevitable nuestra separación
    Y este no es momento para entender
    Solo hay que aceptarlo pues lejos estamos mejor

    Llevaban un año saliendo, al principio todo era miel sobre hojuelas, pero como todo, esa relación llegaba a su fin, o eso creían.

    Se amaban mutuamente, pero cada vez era más difícil expresarlo, su relación estaba colapsando, los celos eran una de las razones.

    Intentaron seguir, creyendo en una esperanza, pensando que sin el otro, su mundo se vendría abajo, tarde se dieron cuenta, de que estaban en un error.

    De aquel amor tenemos solamente el recuerdo
    Luna sin sol creí que se ha quedado desierto
    En ningún momento deje de sentir de sentirte a ti
    Podremos sobrevivir este rompimiento se debe cumplir
    porque hay que seguir

    Acordaron no buscarse después de terminar, por que solo se causarían mas daño, solo vivirían los recuerdos de ese romance, era lo único que les quedaría. Cada uno debía seguir su propio camino.

    Ambos jóvenes decidieron que ya era hora de irse, el Nara pago la cuenta, tomo a la rubia de la mano y atrajo hacia el, para dirigirse a la entrada.

    La rubia también lo sujeto fuertemente, caminaron y pararon a las afueras de la cafetería, se miraban fijamente. El Nara en un movimiento ágil, envolvió a Temari fuertemente entre sus brazos, realmente no la quería dejar ir, la chica correspondió el abrazo.

    —Gracias por haber formado parte de mi—le susurro al oído, el Nara a la Subaku No, mientras aun la mantenía entre sus brazos. Aparentemente estaba tranquilo, quería durar para siempre así, con la chica entre sus brazos, pero no podía.

    —Gracias… a ti —respondió la rubia, intentando no quebrantarse frente a el. Sentía un agudo dolor en el pecho, su voz estaba a punto de quebrantarse, sus ojos a punto de llorar.
    Querida después de romper aunque
    no soporte Perderte es inevitable nuestra separación
    Y este no es momento para entender
    Solo hay que aceptarlo pues lejos estamos mejor
    Lentamente el moreno comenzó a soltarla, Temari tenía la vista clavada en el piso, Shikamaru la observaba fijamente, esa seria la última vez que la vería, decidió marcharse de ahí, o comenzaría a desmoronarse frente a la rubia.

    Dio la media vuelta, avanzo tres pasos, ya que una mano lo estaba deteniendo, el chico giro la cabeza, Temari lo sujetaba fuertemente del brazo, mantenía la cabeza baja temblaba, aunque intentaba disimularlo.

    El tomo delicadamente la mano de la rubia y coloco a un costado de esta, la chica no había volteado a verlo a los ojos ni un momento, solo se mantenía cabizbaja.
    Y aunque no soporte Perderte es inevitable
    Nuestra separación
    Y este no es momento para entender
    Solo hay que aceptarlo pues lejos estamos mejor.


    —Es inevitable—dijo suavemente el moreno, para después marcharse sin rumbo fijo.

    Temari ya trato de detenerlo, regreso nuevamente a la cafetería, Shikamaru se percato de eso, extrañado vio fijamente la cafetería, y sonrió al escuchar los gritos de la rubia, le reclamaba a alguien, había repetido muchas veces la misma canción “lejos estamos mejor” lo cual la había hartado.

    La rubia salió triunfal de ahí, se notaba en su rostro, al ver que aun era observada por el moreno, le dedico una sonrisa de victoria y luego comenzó a caminar.

    La ojiverde decidió ir a su lugar especial, el cual se encontraba en lo profundo de un bosque, a las orillas de Konoha.

    Llego hasta una vieja cabaña de madera, entro y hecho una mirada por el lugar, no había cambiado nada, estaba totalmente cubierto de polvo y telarañas.

    Pegada a una pared, se encontraba una pequeña cocina, en el centro de la habitación, una mesa cuadrada con sillas de madera, y otras tres puertas, una daba a un baño y las otras eran habitaciones, jalo una silla para sentarse, coloco sus pies sobre la mesa y cerro los ojos mientras, pensaba en lo sucedido.

    Unas cristalinas lagrimas botaron de sus ojos, que aun se encontraban cerrados, le dolía tanto lo sucedido, pero no podía hacer otra cosa, ambos habían decidió que ocurriera, pero si el Nara llegara y le dijera que la necesitaba, que sin ella su vida no tenia sentido, sin dudarlo correría a sus brazos.

    La chica sonrió de lado, ¿a quien engañaba? Para que el chico dijera eso, debía amarla, lo cual no era cierto.

    Decidió dirigirse a una habitación para descansar, abrió una puerta, y al hacerlo un fuerte rechinido sonó en toda la casa, en la habitación había una cama pegada a la pared, un viejo librero, un pequeño buro de madera, aun costado de la cama, un escritorio y una ventana en la misma pared.

    Se arrojo a la cama, provocando una nube de polvo, lo cual no le molesto mucho, cerro nuevamente sus ojos, comenzó a relajarse, pero no por mucho, sentía la presencia de alguien mas, en esa habitación, ese alguien estaba en una de las esquinas, observándola, no sabia cuanto llevaba ahí. Pero no importaba.

    La rubia se coloco de pie, camino hasta puerta, en un movimiento ágil, invoco su abanico y lanzo un ataque, provocando un pequeño torbellino dentro de la habitación, pronto se percato de que esa presencia había desaparecido, se asomo rápidamente por la ventana y ahí estaba, afuera de la cabaña. La ojiverde no dudo en salir a buscarlo.
    —o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—

    En otra parte.


    El Nara caminaba por las calles sin sentido, todo e parecía gris, el cielo poco a poco se comenzó a nublar, últimamente llovía mucho, en su mente solo tenia la imagen de una rubia, la amaba, aunque nunca se lo dijo, pero intento demostrárselo.

    Se preguntaba si lo que había hecho era lo correcto, se dio cuanta de que no, eso era un error, el aun la amaba, y no la dejaría ir tan fácilmente.

    Comenzó a correr a una gran velocidad, por las azoteas de casa y algunos edificios, hasta llegar a la casa de la rubia, pregunto por ella, pero no se encontraba, comenzó a buscarla en lugares a donde ella acostumbraba a ir.

    Pronto paro en seco, le decían genio, pero no había recordado ese lugar al que Temari siempre iba. Rápidamente comenzó a dirigirse a esa cabaña, seguro ahí la encontraría, tenia que decirle que sin ella su vida no tenia sentido, que no podía dejarla, tampoco intentar olvidarla.

    —o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—

    La batalla estaba muy a la par, con quien peleaba era contra un ANBU, ninguno mostraba desventaja, pero eso pronto llegaría a su fin. La rubia escucho una voz familiar a sus espaldas, era el Nara, quien a lo lejos le gritaba, sin dudarlo volteo e intento ir a esa dirección, pero recordó que estaba en batalla, ahora n podía ver al ANBU, se preguntaba si se habría retirado, definitivamente no, la rubia estaba atrapada en un genjutsu, al darse cuenta, lo deciso.

    Su sorpresa fue mayor, cuando se dio cuenta de que el ANBU estaba frente a ella, en un movimiento ágil, la sujeto de la cabezo y coloco el mismo sello, que anteriormente utilizo en otras las chicas, la chica de cuatro coletas, comenzó a ver todo borroso, y callo al suelo.

    Cuando nuevamente despertó, se encontraba en la misma cama llena de polvo, registro la cabaña, solo estaba ella, decidió marcharse de aquel lugar, no tenía sentido seguir ahí, era hora de irse a casa.

    Diez minutos después de que Temari se marcho, llego Shikamaru, entro a la pequeña cabaña, pero ya no había rastro de la rubia, desesperado golpeo con sus puños la mesa, y sobre esta comenzó a llorar, definitivamente jamás la volvería a ver, la había perdido.

    o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

    pues esta es el primer cap espero que les haya gustado ^^
    es mi segundo ff espero y comenten ^^ porque eso es lo que me da animos para escribir


    este ff surgio de un sueño loco que un dia tuve ^^U

    acepto criticas, cometarios, sugerencias ^^ y hasta tomatasos ¬ ¬ (espero y no sean muchos)

    ...¬ ¬ de pronto van a notar como las cosas van muy rapido, pero lo hare asi para llegar a la trama principal, al principio no sabia como hacerlo, pero creo que esta es la mejor opcion, para evitar revolverlos ^^

    me esforce mucho, y puse en practica los consejos que me dieron en mi primer ff, y que aun sigo haciendo ¬¬

    att: Himeko-chan ♥
     
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    Selene-chan

    Selene-chan Usuario común

    Géminis
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    Wow, me gustó tu fic O_O

    Me pareció que está muy bien planeado, empezando por cada uno de los conflictos que han tenido las parejas, rechazos, confusiones y malos entendidos, genial, aunque sí me hiciste sufrir con este primer capítulo, pobres chicas. como se nota que los hombres son unos insensibles, bueno menos Gaara y Shikamaru, ya que ellos sí sufrieron, sobre todo mi pobre pelirrojo hermoso T_T que pensó mal de mi linda Matsu ¡Perro Kimimaro!

    Y eso de los sellos que les ponían me intrigó ¿Que estarán planeando con ellas? O_O

    Pobre Matsu, si yo me quedara tanto rato bajo la lluvia como ella, esta es la hora que estoy en cama y con fiebre, me resfrío con facilidad xDD

    Noté algunos errores de ortografía, pero no fueron demasiados, por favor sigue con el fic, que de verdad se ve muy interesante, espero con ansias el siguiente capítulo, y me avisas ¿De acuerdo? Gracias por invitarme a leer ^^

    ¡Bye!
     
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    Titiritero de almas

    Titiritero de almas Usuario común

    Sagitario
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    Escritor
    estu muy bueno tu cap, me gusta que sufran esas kunoichis, el cap esta de buen tama;o y es facil de leer
     
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  4.  
    Eli Hyuuga

    Eli Hyuuga Iniciado

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    Oh Dios Mio... Creo que es el fic más triste que he leído... Lo planteaste muy bien, quiero decir, cada historia, cada problema, cada confusión, cada sentimiento lo expresaste y describiste de una manera tan... Perfecta.
    Sé que es muy común que ellas sean las que sufran, pero bueno, en estos casos los chicos parecen no tener sentimientos ¬¬ los siento experiencias pripias : D
    En fin, me gustó mucho, sin duda va por buen camino, espero leer la conti pronto, por que enserio me llamó la atención. Cuidate mucho, suerte
    Adiós :D
     
  5.  
    Viki-Chan

    Viki-Chan Iniciado

    Libra
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    Oki!! Himeko-Chan!! ^^ Ya estoy aqui como lo prometí...
    Me ENCANTO tu FF... Creo que la historia esta muy bien desarrollada. El formato en el que la hiciste me pareció genial...
    En el NejiTen se me salió un WTF Por la sorpresa... no esperaba esa respuesta de Neji... "Cubito de Hielo" Hyuga esta mas frio que nunca... Me han sorprendido...
    El NaruHina definitivamente me dolio... Sobretodo cuando Naruto le dijo a Hinata: "Olvida si alguna vez te dije que me gustaban las personas como tu"... ese fue el primer golpe :/
    El SasuSaku me dio el segundo golpe... "Cubito de Hielo" Uchiha... No me parecio extraño de el... per tampoco contestarle con tanta agresividad a Sakura... Segundo golpe...
    Wow... Me supongo que eso era un triángulo amoroso entre Kiba, Ino y Sai... Me dio en mis puntos vitales :/ Me identifique bastante con esa parte por razones personales... ya estaba de a toquesito... -__-
    :/ Mori con el GaaMatsu... Mori... Eso me mató... Hirió seriamente mi autoestima y POWNED Hasta el punto de derramar lagrimas xD... Al igual que Matsuri... no me esperaba la respuesta de Gaara... veo que pense bastante mal.. O.o
    Y Como si fuera poco... Se aseguraron de que no vivia con el ShikaTema... Muy romántico... y muy triste... T_T
    Buahahahaha... Himeko-Chan... x) Eres una malvada... me has matado con tu Fic...
    No, no... Mentira... aqui no ha muerto nadie... :/ Pero si... Felicitaciones! ^^ Esta genial tu Fic... Me encanto!!!
    Le daré seguimiento... Esperare ansiosa la conti! :O
    Sayo! :3
     
  6.  
    Pire

    Pire Usuario VIP Comentarista Top

    Escorpión
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    hola!!!!!!!!
    veo q las criticas de tu anterior fic te sirvieron de mucho, solo note algunos dedasos te recomiendo q leas y te fijes bien al escribir ajjaja eso me dijero a mi y tenia ganas de decirlo XD LOL
    chica (aplaude) me has dejado atonica!!!!! esta genial!!!!
    me encanta el misterio y esto dios no se como relacionarlo con el matromino moderno waaaaaaaaaaa estoi confundida realmente pero esperoq te lucas y logres iperventilarme ajajaj algo facil LOL
    como te atreves a poner a mi neji-kun tan malo si lo es lo se pero lo amo jejeje ¬¬ se paso con tenten como enamorarse de otra en dos semanas? esta loco, demente.
    naruto es un puto hijo de la "·"$·&%$/&%(/)/%&%$%·"$"·"·%$&/(/)()=/&%$·"·" como se atrevio a decirle eso a hina-chan la chica timida y divina aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa nunca pense q diria esto pero me cae mal el desgraciado de naruto waaaaa aaa tengo ganas de romper algo ¬¬u
    el sasusaku muajajajaj lo disfrute como rechazaron a sakura ajjaja si soi mala y cruel XD
    kiminaru que!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! por su est...culpa terminaron gaara y matsuki buaaaaaaaaaaaaaa q le pasa, espero ver q relacion tienen kimi y matsu es decir porq lo conoce historia y razon del beso pero es un desgraciado abusivo pero matsuki es boba pudo patearlo en los....y asi se libra yo no me habria dejado LOL
    que hiciste con el shikatema!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! buaaaaaaaaaaaaaa como te atreviste a separarlos fue jajaja gracioso en la parte del reclamo de temari por la cancion pero me partio el corazon.
    dios y el ambu que? q pedo con el? mision q mision? no puedes dejarme asi te pareces a mar-chan ajajjajaja espeor ver avances sino (saca tomates de su bolsa) preparate o ataco

    eres una malvada (y lo dice la persona q mato a neji ajajjaja XD) me partio el corazon lo q hiciste pero esto se pone cada ves mas emocionante

    exijo CONTI!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    y si no (saca una pistola con pintura) veras XD

    me retiro quiero conti ajjajaja

    besos abrazos, tkmmmmmm



    risa-chan
     
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  7.  
    himeko hyuga

    himeko hyuga Usuario común

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    Título:
    MISION: MATRIMONIO MODERNO
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    6973
    Hola nuevamente yo ^^. perdon por la demora, pero es que estaba muy ocupada con la prepa, solo me faltaba una parte por terminar, y hoy al fin pude, despues de llagar de la prepa me puese a terminarla
    bueno y aqui la conti


    CAPITULO 2 EL ADIOS
    Una semana después.

    Una carta había llegado invitándoles a ingresar a la escuela estatal de Konoha, terminarían lo que les restaba de su preparatoria y cursarían la universidad sin un examen de admisión, podrían ser libres de escoger el área a la que se irían o estudiarían.

    La escuela estatal de Konoha, era la mas prestigiosa era muy difícil ingresar, los que lo hacían eran muy pocos, la mayoría estaba ahí desde preescolar, pues esa escuela tenia kínder, primaria, secundaria, preparatoria y universidad, en sí, una pequeña ciudad, por lo que estaba en las afueras de la ciudad de Konoha.

    Para las chicas esa carta había sido una salvación, sin dudarlo inmediatamente aceptaron y enviaron todos lo papeles necesarios para el tramite, en sus planes tenían cursar la universidad ahí, sin embargo lo que mas querían era escapar de ese lugar, no volver a esa ciudad donde sus corazones habían sufrido de una manera distinta, necesitaban un aire nuevo y que mejor que ir a esa escuela, donde además podían rentar una casa o lugar para vivir ahí, durante su estancia.





    En la puerta principal de una mansión, se encontraba una familia discutiendo, la madre lucia insegura y triste, a diferencia de los demás presentes.

    — ¿Entonces están seguras de eso hijas? —interrogo una mujer de cabellera castaña clara, tez blanca, ojos color miel de aproximadamente treinta y cinco años.

    Lucia un vestido azul cielo, le llegaba un poco arriba de la rodilla, unas zapatillas blancas de tiritas, eran algo altas, su cabellera la traía totalmente recogida, unos pequeños mechones rizados caían alrededor de su cara.

    —si mama, totalmente segura—respondió una chica de cabellera castaña obscura, sujetada en dos chonguitos, tez morena clara, en sus manos sostenía un ramo de tulipanes, ya que era su flor favorita.

    Usaba una blusa morada con rayas negras en forma horizontal, la manga era de tres cuartos y de largo le llegaba hasta el muslo, un pantalón entubado negro, y unos tacones negros.

    —Claro, tía totalmente segura—respondió una chica de ojos negros, cabellera castaña clara hasta los hombros.
    Matsuri usaba un pantalón de mezclilla entubado, una blusa de cuadros amarilla con negro, la traía desabrochada, debajo de esta una playera café claro con el estampado de unas flores y unos botines negros.

    —Mitzuko ya déjalas ir, no les pasara nada—intervino un hombre de cabello negro corto y tez morena clara y ojos negros.

    Soun el padre de Tenten, portaba un pantalón de vestir café claro, una camisa azul cielo, las mangas las tenia dobladas hasta los codos y zapatos negros.

    —Pero…Soun—la mujer no fue capaz de continuar, pues recibió un fuerte y cálido abrazo de su hija Tenten.

    —Estaré bien, no te preocupes—hablo Tenten mientras seguía abrazando a su madre, quien correspondió el abrazo.

    —Esta bien, cuídate—pronuncio Mitzuko al momento de soltar a su hija.

    —Gracias—pronuncio al oído de su madre y la soltó.

    Al escuchar esas palabras Mitzuko comenzó a llorar, Tenten le dio un fuerte abrazo a su padre Soun, al soltarlo, se dirigió al auto que la estaba esperando, era un carro blanco y el modelo era muy reciente, pero paro en seco unos metros antes.

    — ¿Por qué no te acercas Matsuri? —interrogo Soun.
    Pues Matsuri observaba la escena desde lejos.

    —Es que es algo familiar, y yo…—la castaña no pudo seguir, Soun la estaba abrazando.

    —Recuerda que tú eres como mi hija, te hemos cuidado desde pequeña, eres la hermana de Tenten, recuérdalo

    —pronuncio Mitzuko de forma cariñosa, quien se había sumado al abrazo.

    Matsuri era la prima de Tenten, su padre era hermano de Soun, sin embargo ella de pequeña, había perdido a sus padres, murieron cuando ella tenia cinco años, a partir de ese momento la familia Amma se hizo cargo de ella, la cuido y crio como a una hija más.

    —Por cierto, es para ti Matsuri—dijo mientras le daba a la castaña clara un hermoso oso de felpa blanco, con un listón rosa, acompañado de una gardenia, pues era la flor favorita de la chica, la chica doraba esas cosas— ¿creías que nos habíamos olvidado de ti? —interrogo Mitzuko.

    La chica sonrió en verdad parecían sus padres, ella también los quería así, les dio un fuerte abrazo a los dos, cuando estuvo cerca de sus oídos le dijo un “gracias papa, mama” Mitzuko nuevamente comenzó a llorar, y por poco también Soun, nunca los había llamado así, aunque habían pasado doce años de que la cuidaban.

    Tenten y Matsuri sonrieron por como eran sus padres, y las reacciones que tenían, se dirigieron al auto.

    El chofer les abrió la puerta, su equipaje ya estaba arriba, solo faltaban ellas, frente al auto comenzaron a dudar, se sentían inseguras, tenían miedo de equivocarse y arrepentirse después, ¿era necesario irse de ahí?, sus piernas temblaban, no podían dar el primer paso, al parecer su madre se percato, por lo que se acerco a ellas.

    —No tengan miedo, siempre estaremos ahí, para ustedes—pronuncio dulcemente Mitzuko.
    Las chicas sonrieron, su madre estaba loca, primero no las quería dejar ir, y ahora les daba ánimos para que tomaran fuerza y se fueran, respiraron profundo, se tranquilizaron un poco mas, comenzaron a caminara en dirección al auto, esta vez no dudaban, no se detuvieron, hasta estar a punto de subirse.

    Tenten antes de subir al auto se giro hacia atrás, estaba echando un ultimo vistazo a esa enorme casa, tal vez esa seria la ultima vez que estaría ahí, sabia que no seria capaz de vivir normalmente en esa casa, la sombra de Neji la perseguiría siempre, ya que fue la primer persona que amo en verdad a parte de su familia y muchos momentos especiales se encontraban en esa casa.
    Guardo esa imagen en su mente, había pedido que su habitación permaneciera tal y como estaba, tal vez podría ir en las vacaciones, solo esperaba no volver a ver a Neji jamás en su vida, lo amaba, pero sabia que era mejor así, no quería tener siempre el recuerdo de Neji en su vida, quería ser capaz de enamorarse nuevamente y ser feliz sin el.

    Matsuri solo tenía recuerdos agradables en esa mansión, por suerte para ella, todo lo malo ocurrió fuera de esa casa. Ella y Tenten se asomaron por la venta del carro y se despidieron mientras gritaban y reían.

    Al salir de la mansión ambas se sentían extrañas, querían bajarse del auto y salir corriendo, pero no lo harían, ya era tarde para retractarse de su decisión, platicaron un rato, pronto Tenten se quedo dormida, Matsuri admiraba el paisaje, reconoció un lugar en especial.

    Si era aquel lugar, tan especial para ella y Gaara, donde lo conoció y donde lo perdió, pasar por ahí le producía un gran dolor, su cuerpo ya no estaría en esa ciudad, pero su alma se quedaría en ese lugar, al menos por un buen tiempo.
    Ese lugar donde un pelirrojo le había destrozado totalmente el corazón, pensar en ello le dolía, ella creía ciegamente en el, pero no obtuvo nada bueno de eso al contrario. En definitiva lo olvidaría y buscaría lo que necesitaba en alguien más.

    .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
    En la sala de una lujosa mansión se encontraban dos personas conversando.Los sillones eran de piel, el piso de mármol pulido, las paredes blancas y adornadas con hermosos cuadros, verdaderas obras de arte.

    —Estoy seguro de que esta es la mejor elección que has hecho—pronuncio un hombre de cabellera larga y negra sujeta un una coleta baja, ojos similares a la luna.

    Hiashi traía un traje negro con una camisa azul cielo, sin corbata y zapatos negros.

    —Si, gracias padre— respondió de manera tímida una chica de cabellera negra larga y ojos perlados.

    Hinata lucia un blusa lila, le llegaba hasta el muslo, tenía dos bolsa a los costados, en el cuello o escote era cuadrado, en el se apreciaba un pequeño moño de listón purpura, su pantalón era blanco y al igual que sus zapatos.

    —La escuela de señoritas a la que ibas a ir también era una muy buena opción, claro que la estatal de Konoha es mucho mejor, y dime ¿Qué hizo que aceptaras ir? Porque a la de señoritas no querías ir—hablo el hombre.

    La chica sintió un leve dolor en el pecho, no podía decirle a su padre que la razón principal era Naruto o que le habían destrozado el corazón.

    —El querer ser una buena líder tanto para el clan como las empresas Hyuga—respondió la pelinegra.

    —Me enorgullece que pienses así, hija—pronuncio le hombre mientras la veía fijamente.

    El hombre se puso de pie y al instante, la chica imito la acción de su padre, se dirigieron a la entrada donde esperaba un auto a la pelinegra para llevarla a donde estudiaría.

    En sus ojos se notaba una gran determinación, poco usual en ella, no debía dudar ni un segundo, o ya no podría marcharse de ahí, segura de si misma, comenzó a avanzar directo al auto.

    La chica se disponía a subir al auto cuando escucho la voz de su padre llamándola, la chica se regreso y esta vez vio a su padre acompañado de su hermana menor, Hanabi, se coloco a un costado de su padre, su padre se acerco a la pelinegra.

    Hanabi traía un pescador café, una playera de tirantes rosa y unos huaraches blancos como una flor adornándolos.

    La pelinegra se sorprendió bastante, su padre le estaba dando un fuerte abrazo, cosa que desde que tenia cinco años, no hacia.

    —Recuerda que a pesar de todo, eres mi hija y te quiero mucho, me haces sentir orgulloso has cambiado bastante, tu madre también estará orgullosa—pronuncio mientras abrazaba fuertemente a su hija el hombre de ojos perlados.

    La madre de Hinata había salido por una misión especial, llevaba varios meses fuera de Konoha, le había hacho mucha falta, tal vez ella le hubiera ayudado a afrontar mejor lo que le paso, sabia que tardaría en verla mucho tiempo, cuando su madre regresara, ella ya no estaría mas ahí.

    La Hinata no sabia que decir estaba tan feliz, su padre la estaba reconociendo, el estaba orgulloso de ella, le susurro un gracias y ambos se soltaron.

    —Espero que te cuides, y esfuérzate o yo seré la próxima heredera, hermana— hablo de forma un poco arrogante una chica de cabello castaño obscuro, tez blanca y ojos plateados, pero con una edad aproximada de doce años.

    —ok, lo hare, tu no te preocupes—dijo la Hyuga mayor con una tierna sonrisa, su hermana solo le respondió con un gran sonrisa.

    La pelinegra por fin subió al auto que la esperaba, y sorprendió al ver un hermoso arreglo floral aun lado de ella tenia una carta, la abrió y leyó el mensaje.
    >>>>>>>>>>>>>>Nota<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<
    Hermana se que tu y yo no nos hemos llevado bien del todo pero te quiero mucho.
    Te deseo mucha suerte y espero que pronto tengas al fin un buen novio.
    Yo te prometo que estudiare mucho para ayudarte cuando sea grande y no puedas sola.
    Hija se que no he sido un padre amoroso y siempre he sido muy duro contigo pero lo hago por
    tu bien, me enorgullece que ya hayas madurado, tu madre también estará orgullosa
    att: Hanabi y tu padre Hizashi
    >>>>>>>>>>>>>> Fin de la Nota<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<

    La ojiperla se sintió muy emocionada, no era la gran cosa, pero para ella si, su familia la apoyaba a su manera y definitivamente no la defraudaría, asomo la cabeza por la ventanilla.

    —Gracias—grito la Hyuga mientras agitaba la mano por la ventanilla, el carro ya estaba en movimiento.

    Cuando salió de su mansión una nostalgia la invadió, sabía que ya no seria lo mismo, al marcharse, dejaría todos sus recuerdos más preciados, sentimientos junto con Naruto, su eterno pero inalcanzable amor.

    En su mente llevaría las palabras de aquel rubio, para ella fue como si su vida tuviera sentido, en ese momento tenía color un especial, ese era el mejor regalo que el Uzumaki le pudo dar, al igual que su amistad.

    Sabía que era débil, pero tenía que encontrar su valor y coraje, por si misma, con el tiempo podría ser posible, que lograra aliviar ese dolor, y curar su herido corazón, para ser feliz, nuevamente.

    .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

    Una pelirrosa se arreglaba frente al gran espejo que estaba en habitación, lucia un pantalón entubado negro, una camiseta blanca y ajustada, una chamarra del mismo tono que sus ojos con varios cierres, una diadema roja adornando su larga cabellera, unos tenis en forma de bota rojos y unos aretes y collar de bolitaa rojos.

    Terminaba de hacer unos pequeños ajustes, se puso un ligero maquillaje, cuando se sintió satisfecha, se dirigió hacia su balcón, cerró las ventanas y las cortinas, encendió las luces, tomo una maleta no muy pesada, en ella llevaba cosas de mucho valor sentimental, se dirigió a la puerta.

    En la entrada de su cuarto paro en seco, ya no había luz dentro de su habitación. Cerraría esa puerta, para abrir otra. Comenzó a caminar por unos pasillos blancos hasta llegar a una puerta, ahí volvió a parar.

    — ¡Madre ya me voy! —grito una pelirrosa de ojos verde jade y tez blanca, detrás de una puerta blanca.

    —Si hija, cuídate— pronuncio una voz femenina del otro lado de la puerta.

    — ¡Eres una mala madre! ¡No despides a tu hija! —le grito nuevamente la chica de ojos jade.

    —Si lo que digas—respondió nuevamente la voz.

    La chica decidida, no se iría sin ver a su madre, así que como pudo abrió la puerta de la habitación de su madre, que se encontraba cerrada y se sorprendió por lo que vio.

    Una mujer de treinta y cinco años aproximadamente, estaba llorando al borde de su cama, su cabello era de un rosa más fuerte que el de Sakura y sus ojos de un verde opaco.

    —Estas…llorando…—pronuncio Sakura, al tiempo en que dejaba caer la maleta que traía en sus manos.

    La madre de Sakura estaba paralizada, siempre se había ocultado cuando lloraba, y más de su hija, como la primera vez que Sakura entro a la escuela, cuando regreso a su casa se encerró en su habitación y se puso a llorar, ahora esa niña, que ya no lo era la veía llorar.

    — ¿¡he?! …no, como crees, solo…solo—su madre no sabia que decir, estaba muy nerviosa, todos sus intentos por que su hija nunca la viera así, se derrumbaban en un instante—estaba sudando por los ojos—pronuncio la femenina.

    Sakura sonrió, se acerco a su madre y le susurro un “volveré”, en ese momento ya no pudo más la femenina, y rompió en llanto, su bebe se iría y no volvería o así pensaba la madre de Sakura, Akina.

    —Señora Akina, ya esta listo el auto—hablo un sirviente, atrás de la puerta.

    —Muy bien, en un momento bajamos—respondió ya serena la madre de Sakura.

    Por las grandes escaleras, bajaron ambas mujeres, Akina la madre de Sakura lucia un vestido entallado en color beige, unas zapatillas del mismo color que el vestido, altas con un pequeño moño adornando, dándole un toque coqueto, llegaron hasta donde las esperaba el auto que llevaría a Sakura hasta su destino.

    Sakura se despidió de su madre con un fuerte abrazo, hubiera querido hacerlo también de su padre, pero estaba fuera por negocios, y su decisión fue muy apresurada.

    El celular de su madre comenzó a sonar, inmediatamente Akina lo contesto una enorme sonrisa se formo en el rostro de la femenina.

    —Es tu padre—dijo la pelirrosa, Akina.
    Sakura tomo el celular inmediatamente, no sabia que le diría a su padre de la razón por la que se iba.

    —Bueno­—hablo tímida Sakura.

    —Que bueno que aun te alcance, hija quiero que esperes unos diez minutos mas ahí en la casa, ¿ok? —hablo una voz masculina.

    La chica asintió y colgó, el tiempo transcurría y se impacientaba cada vez más, las rejas se abrieron y dieron paso aun auto negro, conocía al chofer y al auto perfectamente, ese era el auto en el que viajaba su padre.

    El auto se estaciono frente a ellas, un hombre de tez blanca, cabello castaño claro y ojos miel, bajo del auto, aparentaba la misma edad que Akina, inmediatamente se lanzo a abrazar a su hija, Sakura.

    Takeshi lucia un traje negro con una camisa blanca, realmente lucia apuesto.

    La chica le correspondió el abrazo a su padre, y unas cristalinas lágrimas comenzaron deslizarse por sus mejillas, su padre al darse cuenta, con su mano limpio las lagrimas del rostro de su hija.

    —Pensé que no vendrías y no te vería para despedirme—hablo la pelirrosa, Sakura.

    —Tu madre me aviso en cuanto se entero de tu decisión, trabaje como loco para poder venir antes, tu y tu madre son lo mas importante que tengo en la vida, tenia que estar contigo—dijo mientras abrazaba fuertemente a su pequeña, que ya
    no lo era tanto.

    —Gracias—Sakura también correspondió el abrazo fuertemente.

    —Sakura, cariño…no tan fuerte—pronuncio con dificultad Takeshi.


    — ¡Ha!, lo siento—dijo algo avergonzada, se emociono tanto que puso demasiada fuerza en su padre y lo estaba asfixiando.

    —Es cierto se me olvidaba—pronuncio Takeshi. Metió la mano en su bolsillo, saco una pequeña cajita, la abrió y en el interior tenia una medallita de oro con pequeñas cristales de color jade, rosa claro, y unos en color negro, tenia la forma de un corazón—es tu regalo, en el interior quiero que pongas una foto tuya y de la persona que más ames, como yo lo hice —termino de hablar Takeshi mientras le dedicaba una tierna mirada llana de amor a Akina quien la correspondió.

    Sakura recogió su cabello con las manos, su padre le colocaría el collar, pronto su cuello lucia un hermoso collar, ese collar era muy especial, había pasado de generación en generación en su familia, solo lo usaban los lideres o futuros herederos, sabia que en otras clanes y familias también existía esa tradición, pero no creía que en la suya también.

    —Recuerda que solo es tuyo, nosotros también tenemos el nuestro, cuando tu tengas hijos tendrás que darles uno similar, tu deberás escoger el color de los cristales. De acuerdo a sus características—pronuncio Akina, mientras le mostraba un collar similar al de Sakura, pero tenia las piedras de un color verde opaco, rosa obscuro y unas de color miel.

    Finalmente abordo el auto, el auto era rojo y al parecer lo acaban de comprar, pues no lo había visto antes su madre estaba de pie en la entrada principal abrazada a su padre, veían como su hija se iba, pues el auto ya había avanzado, ambos sabían que a partir de ese momento todo cambiaria, su adorada hija no volvería corriendo a sus brazos, ahora ella debía encontrar su camino.

    Los pensamientos de la Sakura no eran del todo claros, estaba contenta y a la vez triste, pero solo tenía un propósito claro en mente, olvidar que una vez conoció a un tal “Sasuke Uchiha”.

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    Una rubia de ojos celestes hablaba por teléfono con sus padres.

    —Si, no se preocupen, estaré bien—pronuncio la rubia.

    —Esta bien, confiamos en ti, creo que ya es hora de que te marches—hablo la persona que se encontraba del otro lado del teléfono.

    La chica asintió y colgó, estaba sola en su habitación, se encontraba muy desanimada, sus padres no habían podido despedirla tenían una junta muy importante, en su casa inundaba un inmenso silencio.

    Estaba muy confundida, aun no se convencía de que su elección fuera la correcta, dejar de ver a las personas que mas quería, entre ellas Kiba y Sai, pera evitar ver destruida su amistad, en unos años volvería, seguramente ellos se habrían olvidado de lo que sentían por la rubia y volverían a sonreís como hasta hace poco.

    Llevaba una pequeña maleta blanca con corazones, traía cosméticos y otras cosa como bloqueadores, cremas, perfumes, etc. Era lo único que según ella necesitaba, el resto del equipaje ya lo había subido al auto el chofer.

    Bajaba lentamente las escaleras, sin ánimo, pero su ánimo cambio la ver toda la sala llena de arreglos florales a morir, en medio de la sala había un gran oso de peluche del tamaño de la rubia, con un letrero que decía “llévame contigo”, inmediatamente aventó su pequeña maleta y se lanzo a abrazar al peluche.

    —lo siento, no te puedo llevar…papá—pronuncio dulcemente la rubia.

    — ¿Por qué no? — respondió una voz dentro del peluche.

    —No puedes ir, entiende—intervino dulcemente un voz femenina.

    La joven rubia se giro por instinto, era su madre quien había hablado, en sus manos sujetaba un pequeño peluche de felpa y un precioso ramo de flores.

    — ¿¡Mamá?! ¡¿No deberían de estar en una junta?! —interrogo la chica.

    — ¿Cómo no íbamos a despedir a nuestro único tesoro? —dijo de forma amable una rubia de ojos celestes de aproximadamente treinta y cinco años, muy parecida a la joven de diecisiete.
    La madre de Ino, llevaba una falda recta hasta la cintura, una blusa rosa pastel y zapatillas altas negras con pequeñas piedras rosas, llevaba el cabello rizado y adornado con un broche, una maquillaje ligero pero que la hacia resaltar mucho.

    —Además para eso se pueden cancelar o retrasar las juntas—susurro con un puchero el padre de la rubia, quien ya se había quitado la botarga de oso. Era un hombre de cabellera rubia, aunque más obscura que la de Ino, su piel era bronceada y poseía unos ojos verdes.

    — ¿La cancelaron? —interrogo la joven sorprendida, quien había escuchado a su padre, pues estaba muy cerca de el.

    — ¿¡he?! No, para nada, da igual—pronuncio de manera nerviosa Inoichi.

    Ino se sitio muy feliz, sus padres se las habían arreglado pera poder evadir la junta, y despedirla, tenia ganas de llorar de felicidad, esas acciones que realizaban la hacían realmente feliz, siempre habían estado con ella, al principio sentía una molestia o frustración, porque sus padres no estarían ahí para verla irse, se había equivocado, si llegara a ser madre quisiera ser tan buena como sus padres con ella.

    Tomo el ramo de flores que su mama le ofrecía junto al oso de felpa, volvió a tomar su maleta de corazoncitos y en compañía de sus padres se dirigió a la entrada, el chofer ya la estaba esperando para llevarla a la escuela Estatal de Konoha.

    Antes de subir al auto, les dio un fuerte abrazo a sus dos padres, les susurro un “gracias por estar siempre conmigo” los soltó y subió rápidamente al auto. Al estar a abordo, bajo el cristal del auto y se asomo por la ventana, lo que vio le causo mucha gracia, su padre lloraba e intentaba ponerse nuevamente la botarga de oso, su madre intentaba detenerlo, al final su padre gano y con la botarga puesta comenzó a correr detrás del auto, pero se tropezó y callo al suelo, La madre de Ino quien lo iba persiguiendo lo alcanzo y llevo a rastras hasta aun auto.

    Los padres de Ino subieron a un auto negro, iban atrás del auto de Ino, parecía que la iban persiguiendo, por lo que el rostro de Inoichi, se ilumino, pero volvió a llorar al ver que no era así, ya habían salido de la mansión, el auto en el que iba su hija, se fue por el lado contrario al que su esposa manejaba.

    La rubia reía a más no poder, unas lágrimas cristalinas comenzaron a brotar, al principio eran por reír tanto, pero después fue por que sus padres le habían demostrado que la querían, al final fueron de dolor, el chofer que la veía muy atento, le ofreció un pañuelo.

    La rubia sorprendida lo tomo, el chofer era un señor ya grande de edad, pero para ella era como su abuelo.

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    Una rubia de cuatro coletas estaba terminando de arreglarse en su habitación,
    Lucia una falda de holanes blanca con un estampado de flores en negro, y una blusa de tirantes negra, unas zapatillas de tacón negro altas.

    Salió de su habitación con una bolsa de mano, que hacia juego con su vestimenta, se veía muy desanimada, después del suceso de la cafetería, el Nara no la había buscado ni llamado, no sabia absolutamente nada de él, eso le demostraba, que para el chico, ella no era muy importante.

    Sin ganas bajo a la entrada principal, su casa últimamente no era la misma, su mama casi no estaba, al igual que sus hermanos, en especial Gaara, aun era muy joven, pero estaba metido de lleno ayudándole a su papa, como si tratara de olvidar algo, enfocándose en el trabajo.

    Descendió por unas lujosas escaleras, mientras recordaba la respuesta de su madre al enterarse de su decision, solo le dijo un “ok, entonces prepara tus cosas” y siguió con lo que estaba haciendo, como si nada.

    Ahora ya no encontraba su celular, tenía una semana de haberlo extraviado, no sabía donde lo había dejado, pero ¿Que caso tenía buscarlo?, el único que la llamaba era Shikamaru, total podría comprarse uno nuevo.

    Llego a la sala, con un poco de esperanza, tal vez ahí le darían una sorpresa su familia, pero se desilusiono más al no ver a nadie, llego a la entrada principal, donde la esperaba un auto amarillo de modelo reciente, y al igual que el resto de la mansión lucia totalmente sola, solo estaba el chofer que la llevaría hasta su destino, abordo el auto sin ánimos, ¿en verdad su familia no la quería?, no creía que su madre se comportara así, siempre había sido cariñosa y amorosa, nunca olvidaba cosas importantes, ni actuaba de esa manera tan fría como lo había hecho.

    El auto comenzó a andar en movimiento, aun faltaba bastante para salir de ahí, pero las grandes rejas se abrieron, lo que vio nunca se lo espero, un carro rojo entro en la mansión a toda velocidad, estacionándose frente al auto en el que viajaba la rubia, obligando al chofer a frenar bruscamente, para no chocar.

    Del auto bajo la conductora muy agitada, era una mujer de treinta y cinco años aproximadamente, piel blanca, cabellera castaña y de melena hasta los hombros, lucia un hermoso vestido rojo, en la cintura tenía un cinto blanco, la parte baja del vestido tenía bordados en color azul marino, sus tacones eran muy altos.

    Con ella viajaban otras tres personas más, el primero, un castaño, iba en asiento del copiloto, un hombre maduro con traje azul marino, camisa blanca y corbata azul, en los asientos traseros viajaba el otro pelirrojo un hombre joven y un castaño, mas no alcanzaba a percibir su vestimenta.

    — ¡Ahora bajen! —ordeno la mujer.

    Los tres que viajaban con ella, estaban totalmente pálidos, no podían articular movimiento o palabra alguna, al ver que se acercaba Karura bajaron inmediatamente, regularmente era tierna y cariñosa, pero si la hacían enojar, no saldrían vivos.
    Temari bajo del auto donde viajaba, la mujer frente a ella, era su madre, Karura, la cual se acerco hasta su hija, para darle un fuerte abrazo.

    —Pensé que te habías olvidado de mi— pronuncio a punto de llorar, al corresponder el abrazo.

    —Nunca lo haría, y menos de ti—dijo dulcemente, al soltar a la rubia—¡¡ustedes no tienen nada que decir!!—grito algo molesta.

    Los tres hombres se acercaron, el primero fue Gaara, sin previo aviso abrazo a la rubia, la cual se sorprendió, pero pronto se dio cuenta del porque, Karura lo veía asesinamente, al igual que a los demás.

    —No soy bueno hablando, no se a donde vas, ni me interesa mucho, pues es tu decisión, pero cuídate, y aunque no parezca te aprecio mucho—pronuncio el pelirrojo, al estarla abrazándola, seguido de eso la soltó.

    —Gracias—dijo y jalo las mejillas del chico, divertida.

    El siguiente fue Kankuro, llevaba un pantalón de vestir negro y camisa morada, se acerco y abrazo fuertemente, después se retiro de ella unos centímetros.

    —Te extrañare hermanita, tu eres mis cómplice en las travesuras contra Gaara, aun no me has dicho ¿A dónde vas?—interrogo el castaño.

    —Ahora tendrás que ingeniártelas tu solo, a la escuela Estatal de Konoha—respondió la chica.

    —A por cierto esto es tuyo—introdujo su mano en uno de sus bolsillos del pantalón, de el saco un celular.

    La chica lo tomo con sorpresa, ¿el castaño había tenido su celular todo ese tiempo?, inmediatamente se dio cuanta de que el chico lo había hecho de manera intencional, pues días antes le pidió un favor al que la chica se negó.
    Inmediatamente, el castaño se alejo sigilosamente de su hermana lo mas que pudo.

    —¡¡tu lo tomaste, y me hiciste buscarlo como loca!! ¡¡De esta no sales vivo!! —grito furiosa la chica, para comenzar a corretearlo, Karura apoyaba a Temari con frases como “alcánzalo”, “tu puedes”, etc., pero su padre se interpuso en el camino de la rubia, y sin previo aviso la abrazo.

    —Hija sabes que eres una de las cosa que más quiero, cuídate—pronuncio su padre.
    Ojiverde también lo abrazo, y soltó.

    — ¿y porque manejabas de esa manera? —interrogo la rubia a su madre.

    —porque quería alcanzar a despedirte, cite a tus hermanos y padre aquí temprano, pero son unos obsesionados del trabajo, olvidándolo por completo, también compre… ¡el pastel! — Pronuncio para dirigirse al auto, de donde saco una caja—ya se destrozo—dijo decepcionada al abrir la caja y ver el pastel despedazado.

    La rubia se acerco a su madre, con un dedo tomo un poco de pastel e ingreso a su boca.

    —Delicioso, creo que tendré comida para entretenerme en el camino—

    —Gracias hija, tu siempre tan dulce, no como los hombres de esta casa—dijo pronunciando lo ultimo muy molesta—y perdón por llegar tan tarde, les había dicho que hoy debían estar aquí, pero lo olvidaron y salí buscarlos al trabajo, también planee varias cosa, pero todo salió mal, una prueba es como quedo el pastel.

    —No te preocupes, madre, la intención es lo que cuenta—respondió con una sonrisa.

    —Si mamita, no te preocupes—intervino Kankuro, pues sabia que al irse Temari, sus vidas peligrarían.

    —Tú cállate, no crean que me he olvidado de ustedes—dijo Karura.

    Siguieron discutiendo y platicando un buen rato, hasta que recordaron que Temari debía irse, la cual abordo el auto con una enorme sonrisa, las rejas de la mansión nuevamente se abrieron, por ellas salió un auto amarillo, donde viajaba la Subaku No.

    Ya había salido de la ciudad, la escuela a la que se dirigía estaba en las orillas del país, recordó que tenia de regreso su celular, el cual saco y encendió, ya que estaba apagado.

    Se sorprendió al ver que tenía la bandeja llena de mensajes de voz, sin dudarlo comenzó a escucharlos.


    El primero:
    Hola Temari…se que habíamos acordado no volvernos a hablar, pero… no puedo lo siento, fue una estupidez lo que hicimos, yo aun te sigo queriendo, es mas te amo, me creerías si te digo que no ha pasado ni una hora y ya estoy muriendo de dolor por ti, se que tu sientes lo mismo…hay que regresar, por favor Temari…

    La chica sintió como se despedazaba su corazón, después de todo se había equivocado, el en verdad la quería. Los siguientes mensajes eran parecidos, el chico le pedía perdón, le pedía que regresaran, podía escuchar su voz llorosa y llena de dolor por la bocina del celular.

    Con cada mensaje su corazón se desgarraba más, las lágrimas nuevamente comenzaban a emanar, resbalaban por su mejilla sin poder contenerlas.

    El ultimo mensaje:
    Temari, lamento haberte causado tantas molestias, este…es el ultimo mensaje que te dejo, ya entendí que el único que quiere volver soy yo, y no tu, en verdad soy patético, lo siento…este es el adiós definitivo, yo también reharé mi vida, sin ti…

    Al escuchar eso, Temari no pudo mas, giro inmediatamente para ver donde estaba, y se dio cuenta de que se encontraba a unos cien metros de la entrada de su nueva escuela, se sentía tan desesperada, ansiaba volver, correr hacia el y gritarle que lo amaba también, que se equivocaba, ella también quería volver.

    Cuando estaba punto de salir del auto, recordó las ultimas palabras del Nara “este es el adiós definitivo, yo también reharé mi vida, sin ti…” al recordar esas palabras, sus fuerzas se vinieron abajo, temía llegar y encontrase con que alguien mas, ocupaba su lugar, sacudió su cabeza, intentando sacar esos pensamientos de su mente.

    El auto paro, Temari se dio cuanta de que ya habían llegado, bajo del auto silenciosamente, el chofer bajo del auto, saco las llaves y se las entrego a la chica.

    —señorita, de ahora en adelante este auto es suyo, es un regalo de su madre—pronuncio el chofer.

    — ¿¡he?!, pero… ¿como vas a regresar tu? —

    —No se preocupe, previamente ya estaba esperándome otro chofer de la casa—dijo señalando un auto negro.

    —En ese caso muchas gracias—dijo con una enorme sonrisa.

    —Le queda mejor una sonrisa, que las lagrimas—dijo al estirar un hermoso pañuelo de seda blanco—tenga úselo cuando lo necesite, espero y no sea muy seguido.

    —Gracias—dijo muy conmovida la rubia, sin previo aviso le dio un fuerte abrazo y se dirigió a su nuevo auto.

    Al abordar a su nuevo auto, tomo su celular y dejo un mensaje para el Nara, seguido de eso lo volvió a apagar, se acerco a las grandes rejas de la entrada, el portero se acerco a ella, le pidió su credencial para constatar que fuera una alumna de ahí, al mostrársela, esa rejas se abrieron para ella, quien con una sonrisa condujo has la oficina de la directora, justo al centro de la escuela.

    o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-oo-o-o-o-o-o-o-

    acepto criticas, comentarios y sugerencias, nuevamente perdon por la demora u.u
    y muchas gracias por sus comentarios ^^ aunque algunos los hayan borrado u.u
    tratare de trer la conti lo mas pronto y rapido posible^^


    att:Himeko-chan♥
     
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  8.  
    Eli Hyuuga

    Eli Hyuuga Iniciado

    Escorpión
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    47
    aaaaaaaaah ¿Qué haríamos sin nuestros padres?
    Un capitulo muy conmovedor, creo que todas las formas en las que las familias les demostraron cariño fueron muy lindas
    en serio, ¿qué sería de nosotros sin ellos?
    Me encantó el capitulo, me gusta la forma en la que describes el como se sienten los personajes, y escribes bastante bien...
    Creo que este se está convirtiendo en mi fic favorito. Sabes usar las palabras, no repites mucho, utilizas bien los signos, en fin eres muy buena.
    Casi lloro, y sé que lo haré bastante en este fic jeje
    Gracias por avisarme. Espero estés muuuuy bien. cuidate y nos vemos pronto

    Eli [Neli] Hyuuga se retira
    Bye!!
     
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  9.  
    Hyuzuki

    Hyuzuki Guest

    hola nee-san me paso por aqui ahora que tengo tiempo XD
    con le primer cap me mataste T.T Naruto-kun fue tan... ¬¬* insensible ! un completo idiota !!! cuando lei esa parte me dieron ganas de extrangularlo u.u
    tambien me hizo llorar mucho lo de Gaara y Matsuri, es Kimimaro ¬¬* pero lo que mas me hizo llorar fue el Shikatema T.T estuvo hermosamente triste
    y del sefundo cap que lindo que adoptaron a Matsuri, pobre perder a sus padres tan chica
    todas esas escenas se me hicieron muy tiernas, todos los padres hicieron muchas cosas para despedir a sus hijos hasta Hiashi abrazo a Hinata o.0
    me encanto la parte en que Ino se va pues su papa se disfrasa de un oso mega grande XD
    y la madre de Hinata aun sigue viva? o.0 eso me dejo intrigada
    espero pongas pronto la conti nee-san
     
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  10.  
    Titiritero de almas

    Titiritero de almas Usuario común

    Sagitario
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    Pluma de
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    perdón por la tardanza u.u ok, ME ENCANTÓ, casi me hizo llorar, me dejaste sumamente intrigada :mad: continualo pronto o me moriré de la intriga, ok, regresando al tema, el shjikatema que pones rebasa a romeo y julieta sin esfuerzo :oops: lo amé creo que soy masoquista al leer esto, me avisas cuando haya conti, bye bye ♥
     
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  11.  
    himeko hyuga

    himeko hyuga Usuario común

    Piscis
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    Escritora
    Título:
    MISION: MATRIMONIO MODERNO
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    3533
    ola !!! mil disculpas por no haber subido antes la conti, pero estaba indesisa, no sabia si continur este ff o no, debido a los pocos comentarios, pero decidi continuarlo, puede que no sea facil pero lo hare por mis lectores, asi que les dejo la conti, ademas de que me qde sin internet u.u, pero les traigo la conti desde un cafe internet XD notaran que el cap tiene algunas separaciones como primer dia y segundo dia, asi lo hare los primeros dias en que esten en su nueva escuela, pero solo marcare algunos dias, los siguientes la historia ira más rápida, sin más aqui el cap

    Capitulo 3 VIDA NUEVA

    En una oficina de tonos opacos y grisáceos un hombre con la mayor parte de su cuerpo vendado reposaba en una silla de cuero con los ojos cerrados ya las manos cruzadas.
    —Danzou-sama ya se completaron sus ordenes, los sellas han sido colocados como usted ordeno—pronuncio un ninja ANBU.
    —Muy bien, esto tardara un par de años más pero es necesario ir haciendo los preparativos, no podemos permitirnos ningún error—respondió el hombre al colocarse de pie.
    — ¿Qué haremos con los otros ninjas?
    —Nada, por el momento, de ellos nos ocuparemos llegado el momento, ahora ya saben que hacer—dijo para salir de la oficina.
    —Como usted ordene—dijo para desaparecer en una nube de humo.
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    Un auto blanco llegaba la Escuela Estatal de Konoha, en el viajaban dos castañas ya dormidas por el viaje y otras razones. Con un leve movimiento el chofer las despertó llamándolas por su nombre correspondiente.
    — ¡No me molestes déjame dormir!—exclamo la castaña de conguitos molesta sin abrir los ojos, al tiempo en que le propinaba un tremendo puñetazo en la cara al pobre chofer.
    Al percatarse de lo que había hecho se levanto de sobresaltada, pudo divisar como su prima Matsuri ya estaba despierta y la observaba muy sorprendida, su vista busco rápidamente al chofer, quien estaba abajo del auto, sentado en cuclillas tapándose la nariz, al parecer estaba sangrando.
    —Yo…lo siento mucho ¿esta usted bien?—dijo al acercarse al chofer.
    —No se preocupe señorita, estoy bien—respondió al chofer al colocarse de pie—señorita Tenten, baje del auto por favor—indico el chofer.
    La castaña bajo sin poner queja alguna, Matsuri la observaba con curiosidad.
    —Ahora este auto es suyo, es un regalo de sus padres,—dijo al entregarle las llaves del auto, la castaña comenzó a saltar y gritar emocionada, al fin tenia un auto—el de la señorita Matsuri, se lo entregaran después, ya que el transporte en el que venia tuvo ciertos problemas, por el momento los señores quieren que lo compartan hasta que cada una tenga el suyo—termino de decir el chofer.
    — ¿Oíste Matsu? ¡Ya tenemos auto!—exclamo efusiva Tenten.
    —Claro, pero ¿también uno para mí?—interrogo un tanto confundida.
    — ¡claro! Después de todo también eres una Amma—pronuncio al darle un abrazo de oso.
    Matsuri sonrió, era cierto esa era su familia después de todo, ellos siempre la cuidaban y daban cosas sin que ella se los pidiera, en verdad la querían.
    El chofer se alejo de ahí, al parecer regresaría en otro auto que ya lo estaba esperando, un auto negro, el cual abordo y arranco.
    —Bien, nos vamos Matsuri—pronunció para subir en el asiento del piloto.
    La chica de cabellera corta asintió con la cabeza, mostrando una hermosa sonrisa, bajo del auto y se sentó en el del copiloto, arranco el auto y entraron en la prestigiosa academia, que se convertiría en su hogar.
    Al mostrar sus credenciales como residentes y estudiantes de la academia al portero, las enormes rejas se abrieron para ellas, dentro de la academia, pudieron observar como todo estaba lleno de áreas verdes, miles de veces pasaron por ahí, pero nunca de detuvieron a observar el panorama que les ofrecía.
    Finalmente llegaron hasta el edificio principal, aquel donde habitaba la directora de la escuela y presidenta de todo el país, aun no sabían donde vivirían o que clases tendrían, y ella se los diría.
    Estacionaron su auto en la afueras del edificio, pero al parecer no eran las únicas, y al llegar a la oficina de la directora lo confirmaron.
    — ¡Chicas que bueno verlas de nuevo!—grito la castaña de chongitos al lanzarse sobre quienes permanecían en espera afuera de la oficina, para apresarlas en un fuerte y repentino abrazo.
    —Vaya veo que se encuentran bien— pronuncio una rubia de cuatro coletas, quien iba llegando con una bebida en mano.
    — ¡Temari! ¡Te extrañe mucho1—pronuncio al abalanzarse la otra castaña de melena corta sobre la rubia de orbes verdes.
    —Yo también, mi niña llorona—pronuncio con una sonrisa, al acariciar su cabeza, Matsuri levanto su vista y dejo ver sus obscuras orbes crispadas—en verdad eres una llorona—pronuncio en burla la rubia.
    — ¡Cállate! Es porque te extrañe mucho, hace mucho que no te vi, desde que te cambiaste de escuela, no supe más de ti.
    —Ustedes son la nuevas ¿verdad? Hinata Hyuga, Ino Yamanaka, Sakura Haruno, Temari Subaku No, Tenten y Matsuri Amma, Pasen por favor—intervino una tercera voz femenina.
    —claro Shizune-chan—respondieron al unísono, la azabache les respondió con una linda sonrisa.
    Las chicas asintieron y entraron a la oficina, observaron el lugar, posaron su vista sobre la silla que estaba detrás del escritorio, en ella reposaba sentada una rubia, de ojos color miel, tez nívea, quien las observo fijamente por unos instantes, analizando a cada una de las presentes.
    —Me alegra tenerlas como estudiantes de esta prestigiosa academia, aunque no bajo estas circunstancias—pronuncio suspirando la Senju.
    — ¿Por qué dice eso Tsunade-sama?—interrogo la chica de hebras rosáceas.
    —En realidad vinieron aquí a petición de Danzou, yo esperaba tenerlas aquí para cuando iniciaran su universidad, me extraño su petición y no pude negarme, en fin, espero y disfruten y aprovechen su estancia.
    Las chicas se sorprendieron de eso, Danzou no las soportaba mucho, por tener los mismos ideales que Tsunade, y repentinamente les enviaba una invitación para que ingresaran a la escuela sin más.
    —Pero no dejemos que eso nos opaque la alegría, en verdad estoy muy feliz de tenerlas aquí, y no por que sean mis kunoichis favoritas—dijo divertida— ¡ho! Es cierto ¿ya saben donde van a vivir? Me refiero a que se pueden quedar en el internado, claro que con ciertas reglas que deberán respetar o rentar/comprar una casa para que ustedes puedan vivir durante su estancia aquí.
    Las chicas se vieron entre si, intercambiaban miradas comunicándose.
    —Preferimos la segunda opción—respondió la rubia de orbes celestes, las demás chicas asintieron con la cabeza.
    —Me alegra oír eso, perdón sabía que iban a decir eso, pues bien, vámonos les mostrare los lugares en donde haya varias casa para vivir—respondió la rubia de orbes color miel para ponerse de pie.
    —Pero Tsunade-sama no puede, tiene muchos papeles para revisar, sellar y firmar—pronuncio Shizune, al señalar varias montaña de documentos.
    —Vamos Shizune, no seas así, recuerda que los alumnos son nuestra prioridad—respondió la nombrada para salir huyendo de ahí.
    Tsunade las guio por toda la escuela, que en si era una ciudad, contaba con todos los servicios necesarios y hasta de más, escuelas de todos los niveles, cine, teatro, centros comerciales, plazas, parques, etc., dejando a las chicas totalmente impresionadas.
    Las zonas destinadas para vivir, se dividían en secciones, las cuales estaban basadas por el tamaño de las casas, ubicación y precio. Habían recorrido todas las casas disponibles pero ninguna las convivencia, hasta que Tsunade decidió llevarlas a una zona residencial con amplias casas.
    — ¡Tsunade nos hubiera traído aquí desde un inicio!—exclamo la Yamanaka emocionada.
    —Jajaja si tienen razón pero quería distraerme un rato—dijo divertida.
    —Esa casa… ¿esta vacía?—pronuncio Tenten al ver una enorme casa blanca rodeada de un hermoso jardín, aunque solo hubiese pasto en él.
    —A si que esa te gusto—dijo sonriente.
    La chica asintió, sus amigas también posaron su vista sobre esa casa, y por inercia caminaron hacia ella. Al estar frente a ella quedaron deslumbradas, tenía una hermosa arquitectura.
    —Quiero esta—pronuncio la castaña de chonguitos con estrellitas en los ojos— ¿Qué dices Matsu?—interrogo a su prima.
    —Opino lo mismo que tú—respondió deslumbrada por la belleza de la casa.
    — ¿solo Matsuri?— interrogo la Subaku No.
    —si, yo planeo vivir en esta cas, no se ustedes, pero si quieren podemos vivir en la misma ¿Qué dicen?— respondió la castaña.
    —Eso planeábamos desde un principio Tenten—respondió la rubia de orbes azules.
    —En ese caso no se diga más, la casa es toda suya—pronunció Tsunade.
    Las chicas gritaron emocionadas, vivirían juntas y con sus propias reglas.
    — ¿Y donde firmamos Tsunade-sama? y también ¿Cuál es la cuneta a donde haremos el deposito bancario?—interrogo la Haruno.
    —Descuiden no hace falta nada de eso, ya que sus madres personalmente arreglaron todo esto, saben esta casa me trae mucho recuerdos—dijo nostálgica—en fin, es hora de irme, tengan las llaves.
    La castaña de orbes achocolatadas tomo las llaves, justo en ese momento Tsunade desapareció en una nube de humo.
    Las chicas regresaron a sus autos por sus maletas, con una sonrisa abrieron lentamente la puerta, encontrándose con amplios espacios, pero totalmente vacíos, mas eso no les importo. Revisaron minuciosamente toda la casa y sus instalaciones, todo estaba en orden, incluso les extraño que la cocina estuviese totalmente amueblada, era de acero inoxidable y cristal, muy amplia, pero con un toque hogareño.
    La pelinegra se apresuro a abrir el refrigerador.
    —Esta…vacío—dijo decepcionada la Hyuga.
    —También las alacenas — pronuncio la Subaku No, quien revisaba las alacenas.
    —Anímense chicas, también hay una estufa que enciende y lo mejor un horno de microondas, por hoy podemos comprar comida rápida y calentarla—dijo con una sonrisa Matsuri.
    — ¡Muy bien dicho Matsu!—exclamo la Yamanaka.
    Ahora lo más importante para ellas era decidir que habitaciones tomarían, por las cuales se lanzaron sin dudar, más no hubo problema. Extrañamente cada una encontró una que satisficiera sus gustos sin peros, parecía que las había mandado a hacer justo para ellas, cada una tenía ciertos rasgos de sus gustos y hasta personalidad.
    En cada habitación colocaron su equipaje
    Más todas salieron a comprar lo necesario para esa noche al super en el ato de Temari. Al llegar compraron frituras, refrescos y dulces, decidieron ordenar una pizza para comer la cual llevaría hasta su domicilio, al concluir sus compras regresaron a su nueva casa.
    En su nueva casa todas se colocaron en un círculo, con su pijama, comida y frituras que habían comprado en lo que en un futuro seria su sala, tenían muchas cosas que platicarse.
    Mostraban una sonrisa en su rostro, realmente estaban felices de volverse a encontrase, hacia años no se veían, las circunstancias y sus sueños se los habían impedido, ya que cada una poseía diferentes metas, sueños y ambiciones, tomando distintos caminos.
    —y… ¿Qué ha sido de sus vidas?—soltó por fin la interrogativa la Yamanaka.
    —Muchas cosas…pero últimamente, nada bueno—dijo con melancolía la chica de orbes marrones.
    En ese instante sabían que su situación era similar, no querían llorar más por lo mismo, pero era inevitable no hacerlo, debían desahogarse apropiadamente, compartir de algún modo su dolor.
    Finalmente cada una termino relatando su historia, y en el proceso derramaron lágrimas, llenas de pesar y dolor, como cuando eran mas chicas, se consolaron y apoyaron entre todas, en verdad se hacían falta mutuamente.
    — ¡Muy bien! ¡Decidido!­— exclamo la rubia de orbes azules.
    — ¿Qué cosa, cerda?—interrogo frunciendo el ceño la Haruno.
    —Pues que necesitamos encontrar otro amor, y deshacernos de todo aquello que nos recuerde a los causantes de este dolor, frentona ¿acaso no es obvio?
    —Pero yo no los quiero tirar—pronuncio la pelinegra.
    —No es necesario, solo los guardaremos en una caja y no la abras hasta que ya hayas olvidado ese dolor.
    —Es buena idea— dijo la rubia de cuatro coletas.
    — ¡Hagámoslo!—exclamo Matsuri.
    Sin dudar se dirigieron a su habitación correspondiente, ahí comenzaron a abrir las cajas donde guardaban sus pertenencias, después de un rato regresaron con una caja cada una.
    Ahí estaban depositados todos esos recuerdos que de alguna manera terminaron llevándose consigo, en ellas colocaron un letreo que decía “a olvidar”. Sonrieron satisfactoriamente, cada chica se dirigió nuevamente a su cuarto y guardo cada caja en lo más profundo y recóndito de su closet, para así no verla.
    —Recuerden esa caja no la abriremos hasta después de cuatro años—exclamo Ino a modo de advertencia.
    Todas asintieron, y se sentaron nuevamente, aun les faltaba mucho por conversar, cuando dejaron de hacer ruidos fue por que habían caído rendidas ante los brazos de Morfeo.
    SEGUNDO DIA
    Al día siguiente se despertaron a las nueve de la mañana, se dirigieron a la cocina, entre todas prepararon el almuerzo, por suerte habían recordado comparar comida para los siguientes dos días.
    —Todavía tenemos que arreglar nuestras cosas—bufo la Subaku No al morder un pan tostado.
    —Si, pero ¿Como? Aun no tenemos ningún mueble y dormir en el piso es cansado y mas cuando estas acostumbrada a dormir en una calientita y comoda cama—protesto la chica de hebras rosáceas.
    — ¿Saben que significa eso?—Interrogo divertida la Yamanaka, esperando respuesta de alguna de sus amigas— ¡vamos de compras!
    Al escuchar eso todas se emocionaron, claro que algunas más que otras. Se arreglaron y partieron al centro comercial.
    Cada una llego en su auto, en el caso de Tenten y Matsuri ambas llegaron en el mismo auto, al entrar se adueñaron de la atención y miradas de los demás, causaban gran sensación, por su gran belleza.
    Tenten llevo arrastrando a las chicas hasta una tienda de pinturas, cada una hizo su pedido, pagaron y se marcharon de ahí, ya que se las llevarían hasta su casa.
    La siguiente parada fue una mueblería a la que las llevo Matsuri, ya que no pensaba seguir durmiendo en el piso, o comer en el suelo a falta de mesa, ahí tardaron un poco mas ya que salieron hasta que todas estaban de a cuerdo con los muebles que comprarían para la sala, comedor y algunas otras cosa para decorar los pasillos y otros espacios, el diseño se los muebles para su recamara cada una lo escogió.
    Hinata se dirigió a una tienda donde vendían peluches, almohadas, cortinas y otras cosas lindas. Temari quedo fascinada con una zapatería, en la había una gran variedad de calzado. Ino sin pensarlos dos veces las llevo a las tiendas donde vendían ropa, si querían cambiar de vida también debían hacerlo de ropa, al igual que su lencería, donde no paro de hacerles todo tipo de bromas picaras. Sakura se metió en una tienda donde vendían accesorios, comprando broches, pulseras, anillos, accesorios y algunos sobreros.
    La cantidad de bolsas que llevaban en sus manos era impresionante, pero no fue mucho problema para ellas, ya que unos chicos se ofrecieron para ayudarlas con sus compras, por lo que aceptaron más que gustosas, aun podrían seguir comprando más.
    Sus acompañantes las invitaron a tomar un café, a lo cual accedieron gustosas, eran muy divertidos, agradables, sencillos y amables, no como ciertos hombres, de los cuales no querían recordar sus hombres.
    Al despedirse intercambiaron su número de celular, cada una subió a su auto correspondiente, las chicas metieron las bolsas en sus cajuelas y se marcharon a su casa, seguramente pronto llegarían las cosas que compraron: los muebles y pinturas.
    Se estacionaron frente a su casa, bajaron de su auto con sus compras e ingresaron a su casa, quince minutos después llego la entrega de sus muebles y pinturas. Todos los muebles los dejaron en la que seria la sala, a petición de las chicas, ya que luego se encargarían de arreglar todos los muebles.
    — ¿Pintaremos hoy o mañana—interrogo la chica de orbes marrones.
    —Mañana, hoy vamos a descansar—respondió la rubia de cuatro coletas, aparentemente fastidiada.
    —Creo que se te pego al de Shikamaru después de todo—dijo divertida la chica de orbes azules.
    La Subaku No le lanzo una mirada asesina a la Yamanaka, la chica solo se volteo a ver a oro lado, sabia que no debido hacer ese comentario, a causa de eso su vida ahora estaba en peligro.
    —Mejor vamos a preparar algo de comer y a ver una película—intervino la Haruno, sabia que era necesario cambiar el tema o no pasaría de esa noche.
    Todas estuvieron de acuerdo, Hinata se encargo de preparar la comida, ya que era a quien mejor se le daba, las demás se dedicaron a hacer un poco de espacio, acomodaron algunos colchones en el piso, buscaron la televisión y el DVD.
    Esa noche les resulto más divertida que la anterior, durmieron más cómodas.
    —Chicas mañana nos levantaremos antes de las siete de la mañana para pintar y a ver si acabamos de arreglar la casa—pronuncio soñolienta la chica de hebras rosáceas.
    —Bien dicho frentona—respondió la rubia de orbes azules más dormida que despierta.
    El sueño termino de vencer a todas, dejándolas con una sonrisa en la boca.
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    hasta qui el cap, espero les haya gustado, por ciereto una pregunta

    ¿Quien creen que seran los chicos que les invitaron un helado a la kunoichis ?
    en el proximo cap lo sabran, espero se lleven una sorpresa XD
    y en verdad gracias a lo que comentan, los amo ♥, espero y lo sigan haciendo

    att:Himeko-chan♥
     
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